¿ARCHIPIÉLAGO MILAGRO?
ANTE LA OPORTUNIDAD DE UNA NUEVA UTOPÍA
ETHNIC ROOTS
GIVE THANKS VOLUNTADES QUE TRASCIENDEN
THE MAGICAL ‘BIG FISH’
RADAR: DOBLE AA
CRÓNICA DE LA FILSAI
A PURO HUMO Y BANDONEÓN
Año 13 - Nº 234 - Octubre 2026 - Circulación Regional - Valor: $2.000 Pesos - www.elisleño.com - Tel: (57-8) 512 7981 - San Andrés Islas, Colombia - ISSN 2339-4463
MIGHTY SPARROW
(1935–2026)
KING OF CALYPSO
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PASADO, PRESENTE Y ETERNIDAD DE MIGHTY SPARROW
King of Calypso Si hablamos de Slinger Francisco (1935–2026), seguramente muchos no sabrán de quién se trata. Pero si les digo que en estos días ha partido el extraordinario, monumental y legendario The Mighty Sparrow, sé que los verdaderos amantes de la música caribeña van a sentir un duelo en el corazón. Ocho veces Rey del Calypso. Por Iván Samir Otero Quienes crecieron con su sonido recordarán de inmediato su estampa, y los que no, están en la obligación moral de enterarse y saber con pelos y señales, quién fue este gran músico y compositor. Ya que lo suyo era pura sagacidad, pura poesía callejera, aderezada con un instinto animal para adueñarse de las masas y hacerlas pensar mientras bailaban con la cadencia de su ritmo.
sos en la historia del Caribe. Sparrow fue un genio compositivo descarado que absorbió influencias rítmicas y lingüísticas de todos los rincones del Atlántico para potenciar la realidad de su sociedad en su momento y lugar. Falleció a la edad de 91 años el 27 de septiembre de 2026, en Nueva York. Pero él no atacaba desmedidamen-
cia intacta de un monarca. Y en medio de ese combate constante, Sparrow también ejercía con maestría el arte supremo del doble sentido. Tenía esa capacidad para el cortejo y el erotismo que hoy parece extinguida, marcando un abismo de distancia con la zafiedad explícita del reguetón actual, donde todo lo entregan desmenu-
Cuando Sparrow cantaba, cuando se montaba en las tarimas o caminaba por las calles, operaba como un auténtico griot moderno, un cronista afrocaribeño que le ponía voz y rostro al sentir de todo un pueblo. No escribo este obituario para engolar la voz ni citar a eminentes catedráticos o enciclopedias aburridas. Lo que hay es un oído de esquina forjado por años de escuchar viejos vinilos, casetes desgastados y discos compactos importados que seguramente hoy sobreviven en algún vericueto de la casa de algún coleccionista. Así mismo, hay retazos de historias escuchadas con atención mientras eran narradas por músicos locales con pasión, algunos artículos de revistas internacionales leídos años atrás, algún documental visto en el momento justo... todo, mezclándose en un cóctel brillante de información útil, y la fascinación por un creador musical que entendió por completo el valor y la efectividad de su ritmo antillano. Mighty Sparrow nació en Grand Roy, Granada, el 9 de julio de 1935 y luego se mudó a Trinidad y Tobago siendo un niño. Creció para convertirse en uno de los iconos culturales más influyentes y exito-
lao salado, pero cualquiera con dos dedos de frente y malicia de barrio sabía que el hombre estaba orquestando una metáfora genial sobre el deseo de otra clase de anhelo íntimo. Esa era su magia: decir todo sin nombrar nada directamente, convirtiendo la sensualidad en un juego de inteligencia poética. En su inagotable repertorio de joyas (escribió más de 500 canciones y grabó más de 70 álbumes), temas como ‘Jean and Dinah’, ‘Obeah Wedding’, ‘Mr. Walker’, ‘No More Rocking and Rolling’, ‘No Ramgoat’, ‘Dan Is the Man (In the Van)’ o ‘Congo Man’ merecen destacarse, pues, aunque parecían simples canciones de baile; bullían como verdaderos manifiestos sociológicos. La importancia cultural de Sparrow es absoluta: ya que definió el pulso del Caribe en la segunda mitad del siglo XX, inspiró el despertar político de Bob Marley, y moldeó la identidad social y festiva de la región. Fue el visionario que le abrió las puertas a las futuras generaciones de artistas y a ritmos febriles como la soca. Sin su osadía, la música antillana moderna sencillamente no sería la misma.
te ni ciego de ira ni con bronca barata; lo suyo era una resiliencia fina, una asertividad afilada con la que encaró la presencia de las tropas gringas, el saqueo de las refinerías de petróleo en Trinidad y Tobago y la arrogancia de los políticos de su época. Les cantaba las verdades en la cara con la elegan-
zado y digerido. Sparrow no. LA DULCE CADENCIA DEL PESCADO SALADO Por ejemplo, cuando interpretaba un tema como ‘Saltfish’, describía con detalle la preparación, el olor y el sabor del clásico plato de baca-
Pero ese ADN sonoro y narrativo no se quedó atrapado en las Antillas Menores. Su influencia, se infiltró en la médula misma de la creación insular en San Andrés. Si uno rastrea con oído fino la historia musical de nuestro archipiélago, el fantasma genial de Mighty Sparrow asoma su guitarra en varios momentos clave. Está en la elegancia compositiva del gran Sandino Elli; en la rebeldía eléctrica de Ben Green, resuena en la estructura, los bronces y el contrapunteo de bandas legendarias como The Rebels, donde el
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saxo y la visión de Luis 'Lucho' O'Neill bebían directamente de esa escuela del calipso y la soca de alta factura. Se siente en la lírica punzante del reggae y calipso local, y llega incluso hasta la propuesta contemporánea de Jiggy Drama, quien heredó esa misma astucia narrativa, ese doble sentido delicioso, el humor negro y la capacidad de enganchar al pueblo con un verbo afilado y festivo que no pide perdón. BAJO LA LUNA VERDE EN 1992 Mighty Sparrow asistió con su banda al Green Moon Festival en 1992. Esta recordada presentación en la isla de San Andrés coincidió con el mismo año en que el legendario artista de calipso ganó otro de sus grandes títulos como Calypso Monarch. Con ese mismo fuego y sabor, conectó con la fibra más íntima de isla. La llegada de Mighty Sparrow en la era dorada del Festival fue un bautizo de hermandad sonora. La historia oral contada por voces locales, recuerda cómo la gesta de los organizadores del evento logró traerlo junto a otros gigantes del Caribe. Cuando Sparrow pisó la tarima para ofrecer su espectáculo, impecable como en sus portadas clásicas con la guitarra al frente, desató una catarsis colectiva. La masa isleña celebró esa comunión a la luz de la luna llena, reconociendo en el trinitense a un maestro de la palabra que hablaba exactamente su mismo idioma. Hoy en día se puede coger una inteligencia artificial, apretar un botón y desarrollar cualquier tipo de música en cuestión de segundos, pero nunca jamás lo va a poder lograr como lo hizo Mighty Sparrow, como lo hizo Harry Belafonte, como lo hizo Jimmy Cliff, Bob Marley o como lo hace Damian Marley. La tecnología no tiene esa elegancia de la verdad, ni el sudor que le cae al músico mientras toca la guitarra en caliente, ni esa discusión acalorada entre los instrumentistas metidos en el estudio grabando la canción para que sea un éxito, empujados por la fe ciega de que la música lo cambia todo. Esa alma analógica no se puede programar. Por eso, mientras muy buena parte de los medios despachan su adiós con tibias notas, a los melómanos de a pie nos queda el deber de subir el volumen a su música, afilar la palabra y cantar bien fuerte: "No more rocking, no more rolling, more calypso!". El Rey ha cambiado de escenario, pero su verbo se queda grabado para siempre en el pecho de San Andrés. ¡Larga vida a Mighty Sparrow!
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LAS ISLAS ANTE LA OPORTUNIDAD DE CONSTRUIR SU PROPIA UTOPÍA
¿Archipiélago Milagro? San Andrés, Providencia y Santa Catalina se encuentran nuevamente frente a una oportunidad que puede marcar el rumbo de los próximos años. El país comienza una nueva etapa política y administrativa, mientras el Gobierno nacional avanza en la construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030, denominado ‘La Patria Milagro’. (Redacción Editorial) El Departamento Nacional de Planeación (DNP) inició en septiembre el proceso de formulación de esta hoja de ruta, que tendrá entre sus prioridades el desarrollo regional, la inversión, la reconstrucción, la seguridad y la eficiencia del Estado. Para las islas, sin embargo, la discusión debería ir mucho más allá de cuánto dinero pueda llegar desde Bogotá. La pregunta de fondo es qué tipo de territorio se quiere edificar durante la próxima década y cómo puede convertir sus mayores fortalezas —el mar, la biodiversidad, la cultura y el conocimiento de su población— en fuentes de bienestar y oportunidades para sus habitantes. Ese puede ser el verdadero significado del llamado “milagro” para el Archipiélago. UNA ECONOMÍA QUE PARTA DEL TERRITORIO Durante décadas, el desarrollo del departamento ha estado estrechamente ligado al turismo. La actividad ha generado empleo, ingresos y oportunidades, pero también ha puesto en evidencia las
dificultades de un territorio insular con recursos naturales limitados, presión sobre los servicios públicos, generación de residuos y una creciente sobre demanda de sus ecosistemas.
prometer precisamente aquello que hace posible esa riqueza. EL PATRIMONIO TAMBIÉN ES ECONOMÍA
de la Nación. La norma contempla, además, acciones relacionadas con formación, promoción, financiación, asociatividad y una ruta turística asociada a esta herencia cultural.
Por eso, pensar el futuro exclusivamente en términos de aumentar el número de visitantes sería insuficiente.
Pero hay otro elemento que aborda un lugar cada vez más importante: la cultura raizal. San Andrés, Providencia y Santa Catalina no se termina en una playa. También está en sus historias, su lengua, su música, su gastronomía, sus formas de relacionarse con el mar y sus conocimientos transmitidos entre generaciones.
Esto abre una posibilidad interesante: que músicos, bailarines, cocineros tradicionales, artesanos, gestores culturales y portadores de saberes tengan una participación más directa en la economía que genera el turismo. No obstante, hay una condición fundamental: la cultura no puede convertirse simplemente en un producto para el visitante.
En julio pasado, el Ministerio de Cultura y organizaciones del Archipiélago suscribieron un Acuerdo de Voluntades para fortalecer las rutas de turismo biocultural construidas desde las comunidades. La iniciativa busca vincular cultura, biodiversidad y economías comunitarias, convirtiendo esos saberes en oportunidades de desarrollo sin desprenderlos de su origen.
Su valor existe antes y después del turismo. Por eso, cualquier estrategia económica debe garantizar que las comunidades sean protagonistas y beneficiarias de los procesos que buscan poner en valor su patrimonio.
La apuesta podría estar en avanzar hacia un modelo de economía azul y bioeconomía sostenible, aprovechando las condiciones excepcionales de la Reserva de Biosfera Seaflower. Se trata de entender que el mar, los arrecifes, los manglares, la biodiversidad y los conocimientos asociados al territorio no son solamente atractivos turísticos: también pueden ser la base de nuevas actividades económicas sustentadas en la ciencia, la innovación, la conservación y el uso responsable de los recursos. Pesca responsable, investigación marina, energías alternativas, economía circular, gestión de residuos, turismo de naturaleza, productos locales, emprendimientos comunitarios y soluciones tecnológicas para las necesidades de las islas pueden hacer parte de una misma visión. El reto consiste en que esa transformación produzca riqueza sin com-
A esto se suma un hecho de especial importancia: la Ley 2579 de 2026 reconoció y estableció medidas para salvaguardar, fomentar e impulsar la música y el baile tradicional típico del pueblo Raizal como patrimonio cultural e inmaterial
UN PACTO PARA MIRAR MÁS LEJOS En este escenario cobra importancia la propuesta de construir un ‘Pacto Territorial para el Archipiélago’, con una visión que trascienda los periodos de un gobernador o un presidente. Los problemas estructurales de San Andrés no se resuelven en cuatro años. El agua, el saneamiento básico, los residuos, la
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energía, la movilidad, la infraestructura turística, la protección de los ecosistemas, la educación, la conectividad y las oportunidades para los jóvenes requieren continuidad. Un pacto de largo plazo permitiría establecer prioridades compartidas entre Nación, Gobernación, municipios, la Autoridad Ambiental (Coralina), sector privado, comunidades, academia y organizaciones sociales. No se trataría solamente de solicitar recursos, sino de llegar al Gobierno Nacional con proyectos técnicamente estructurados, medibles y capaces de producir simultáneamente beneficios económicos, sociales, culturales y ambientales. La construcción del nuevo Plan Nacional de Desarrollo (PND) representa precisamente un momento para plantear esa conversación. El propio Gobierno ha señalado que el proceso debe construirse con participación de las regiones. San Andrés debería aprovechar ese espacio. EL MILAGRO DEBE COMENZAR AQUÍ La discusión sobre el futuro del Archipiélago no puede ser únicamente institucional. Tiene que caminar los barrios, las playas, los sectores rurales y las comunidades; escuchar a pescadores, empresarios, agricultores, hoteleros, artistas, artesanos, docentes, investigadores, jóvenes y líderes comunitarios, y especialmente al pueblo raizal. De esa conversación deberían surgir las prioridades. Porque el verdadero milagro económico para San Andrés, Providencia y Santa Catalina, no será simplemente tener más visitantes, más hoteles o mayores cifras de crecimiento. Será conseguir que una economía insular pueda generar mejores oportunidades para su gente mientras protege el territorio que la sostiene. En otras palabras, será posible cuando un joven encuentre oportunidades en la ciencia marina, cuando una familia pueda vivir dignamente de una actividad cultural, cuando la gastronomía tradicional genere ingresos sin perder su esencia, cuando los residuos puedan convertirse en parte de una economía circular y cuando el mar sea entendido no solamente como paisaje, sino como patrimonio y fuente de conocimiento. El archipiélago tiene algo que pocas regiones pueden ofrecer: una identidad cultural propia, una biodiversidad excepcional y un territorio que obliga a pensar de manera diferente. El nuevo momento nacional puede ser una oportunidad para hacerlo. Pero atención que el futuro de las islas no debería construirse únicamente desde Bogotá. Su verdadero milagro tendrá que comenzar aquí, desde Seaflower, desde su cultura y desde la capacidad de sus habitantes para ponerse de acuerdo sobre el territorio que quieren dejarle a las próximas generaciones.
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ECOS DEL XV SIMPOSIO DE HISTORIA DEL ARCHIPIÉLAGO ‘WALWIN PETERSEN’
Nuevas voces y viejos silencios En 1914 aparece el primer relato profesional académico de la historia del archipiélago, se trata del trabajo de Newton Arthur Percival “The Colonising Activities of the English Puritans: The Last Phase of the Elizabethan Struggle with Spain. El historiador londinense hizo un estudio de la Providence Island Company (1630–1641) y su proyecto colonizador. Por Raúl Román Romero Si bien, es un trabajo en torno a la isla se debe entender como un producto de una historiografía inglesa que defendía su legado imperial en el caribe occidental a principios del siglo XX, frente a la expansión política y militar del nuevo imperio estadounidense Mientras desde Londres se intentaba visibilizar el legado colonial inglés de la historia del archipiélago, pese a una episódica presencia y limitada actuación, en Colombia se iniciaba la implementación del Compendio de Historia de Colombia de Jesús Henao y Gerardo Arrubla, para la educación escolar. Este proyecto, donde no se dedica un solo párrafo a la historia de las islas, pasó a ser el texto referencia de la enseñanza de historia nacional. Este proceso pedagógico centralizado y epistemológicamente fraguado desde una visión andina condenó al silencio el relato histórico del Caribe insular colombiano que se defendía como territorio propio desde los acontecimientos de Panamá. El discurso en torno al conocimiento histórico del Archipiélago comienza a elaborarse de manera oficial en los informes de los funcionarios del Estado colombiano y este permeo la esfera académica con la publicación en 1956 de un libro de corte científico, escrito por James Parson en los Estados Unidos, bajo el título San Andrés and Providencia: English-Speaking Islands in the Western Caribbean. El libro reconstruye una historia general de las islas y da paso a trabajos de carácter más profesional. La primera versión traducida se editó en 1964 por el Banco de la República y fue realizada por Marco F. Archbold Britton, un distinguido intelectual nativo colaborador de Parsons. Pese a este aporte de la academia estadounidense, el archipiélago seguía ausente de la historia nacional, ni en la publicación de la Historia Extensa de Colombia de 1965, ni en la Nueva Historia de Colombia que se despegaba, al fin, de una historia tradicional plagada de batallas, héroes y fundadores de la patria. Solo hasta 1984, con la publicación de la colección complemento a la Historia Extensa de Colombia, aparece un capítulo titulado: “Nuestro Archipiélago de San Andrés y la Mosquitia colombiana” escrito por el historiador Enrique Gaviria Liévano. Entre 1959 y 1962, algunos isleños intentaron incorporar las islas en el imaginario nacional y entre ellos, debemos destacar a la escritora Hazel Robinson, y sus publi-
caciones en el diario El Espectador. Años después proliferaba una historia que se enfrentaba al relato oficial; sin embargo, la consistencia de estas narrativas, por lo regular de carácter oral, seguía excluida de la historia nacional. Quebrar estos silencios historiográficos es difícil, pese a la notoriedad que en los últimos años tomo la narrativa ancestral, conocida ahora como raizal. Son destacados los aportes desarrollados por los académicos insulares, y entre ellos destaca Walwin Petersen Bent. En esta línea se inserta el Simposio de Historia del Archipiélago desde 2011, que rinde homenaje a estas voces. Durante 15 años, con el valioso apoyo del Banco de la República seccional San Andrés, se ha erigido como un espacio académico para pensar, discutir y divulgar las múltiples dimensiones del pasado y el presente del Archipiélago. En este escenario, investigadores locales, na-
cionales e internacionales contribuyen, desde diversas perspectivas disciplinares y metodológicas, a ampliar el conocimiento histórico del territorio insular y su relación con el Caribe. En esta XV versión se presentan los avances alcanzados por las nuevas investigaciones en curso de los especialistas, con el propósito de fortalecer y enriquecer de manera plural una historiografía capaz de situar los procesos insulares en diálogo con los debates historiográficos contemporáneos del Caribe, las fronteras, las sociedades marítimas, las relaciones imperiales, las movilidades, las economías insulares, las identidades y las relaciones entre territorio y mar. CONECTANDO MAR, SOCIEDAD Y PODER La historia de San Andrés, Providencia y Santa Catalina no puede comprender-
se únicamente desde su relación con la Colombia continental. Su trayectoria está estrechamente vinculada a las conexiones comerciales, las disputas imperiales, la esclavitud y la emancipación, las redes marítimas y las complejas relaciones políticas entre las comunidades insulares y los poderes de la nación. Los trabajos muestran que las islas y los cayos fueron espacios de circulación, intercambio y confrontación mucho antes de su incorporación efectiva a las estructuras administrativas nacionales. Antonino Vidal Ortega reconstruye la experiencia de un náufrago que sobrevivió 8 años en el cayo Serrana en 1520. Su relato permite reconocer tanto los recursos naturales que hicieron posible su subsistencia como la existencia temprana de circuitos de navegación y comercio que otorgaban importancia estratégica a la región.
Esta perspectiva se amplía con la investigación subacuática de Víctor Andrés Pérez, Daniela Vargas Ariza y Andrea Carolina Chía sobre Providencia y Santa Catalina entre los siglos XVII y XIX. El diálogo entre fuentes documentales y arqueología permite entender las islas como un espacio articulado por conocimientos náuticos, intercambios y conexiones. Los hallazgos arqueológicos cuestionan, así, la imagen de un territorio aislado y revelan su inserción en redes marítimas que desbordaban los mecanismos formales del dominio colonial. Las disputas por el control territorial también estuvieron atravesadas por las contradicciones de la esclavitud y su abolición. Jean Michel Bowie examina el caso de Judy Hunter en 1845, una mujer libre de las islas del Maíz, que fue sometida a la esclavitud nuevamente durante una expedición neogranadina a Bocas del Toro,
donde residía, siendo y trasladada a San Andrés donde fue mancillada. Su trabajo expone las tensiones entre los decretos de libertad, las prácticas esclavistas y las pretensiones de soberanía por parte de Nueva Granada e Inglaterra. Por su parte, Raúl Román Romero analiza las transformaciones económicas posteriores a la abolición de la esclavitud y la emergencia de nuevos actores comerciales entre 1870 y 1920. El control de la producción de coco por parte de sectores de población anteriormente esclavizada revela procesos de autonomía económica y movilidad social, desarrollada en medio de la expansión comercial norteamericana. Durante el siglo XX, las investigaciones desplazan la mirada hacia la construcción del estado nación y sus tensiones con la sociedad insular. Wilfrido Piña estudia como el periódico bilingüe The Searchlight, dirigido por Francisco Newball entre 1912 y 1914, promovió los reclamos isleños frente a incumplimientos administrativos y fiscales del gobierno de Cartagena, convirtiéndolos en una demanda política por la autonomía administrativa y un ejercicio igualitario de los derechos ciudadanos. La historiadora Mabel López Jerez, por su parte, examina las tensiones generadas por las políticas educativas y religiosas que buscaron imponer un modelo de nación católica sobre una sociedad con profundas tradiciones religiosas protestantes. Los estudios de Ricardo Vargas Sosa presentan las limitaciones institucionales de la naciente Intendencia para atender los problemas de salud pública. De otro lado, la investigación de Johannie Lucía James Cruz, María Andrea Saleme y Silvio Casagrande May conecta la historia de la agricultura y la pesca con los desafíos contemporáneos de la seguridad alimentaria, el turismo y la difícil sostenibilidad insular. En conjunto, muchos trabajos que renuevan la historiografía isleña al situar en el centro las conexiones marítimas, las experiencias de libertad, las iniciativas económicas locales y las disputas por la soberanía. También evidencian que muchos de los problemas actuales como la débil presencia institucional, las tensiones culturales y la pérdida de autonomía productiva, tienen raíces históricas que merecen ser estudiadas y entendidas. Comprender los procesos históricos es fundamental para reconocer nuestro caribe insular no como una periferia de la nación, sino como un territorio decisivo que explica la historia de Colombia y sus relaciones con el mundo.
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SAN ANDRÉS CENTRO COMERCIAL NEW POINT LOCAL 104 Teléfono: (8) 512 1407 cavapurosai@gmail.com BOGOTÁ, D.C. Avenida 82 No. 12-41 Teléfono: (1) 236 78 82 Fax: (1) 530 44 14 lacavadelpuro@gmail.com MEDELLÍN EL POBLADO Carrera 38 No. 10-21 Teléfono: (4) 311 4051 Fax: (4) 311 39 70 cavapuromed@epm.net.co CARTAGENA DE INDIAS CENTRO HISTÓRICO Calle Gastelbondo, Edificio Gastelbondo N.36 03 local 104. Teléfono: 3156874444 cavadelpurodebolivar@gmail.com El mayor surtido de habanos y puros en Colombia: Cava del Puro Bolívar - Cohiba Montecristo - Partagás Romeo y Julieta Hoyo de Monterey Humidores - Accesorios
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EL MAR COMO GENERADOR DE PROSPERIDAD PARA LAS ISLAS
Comprender la Economía Azul San Andrés, Providencia y Santa Catalina tienen una particularidad que debería estar en el centro de cualquier conversación sobre su futuro: somos un territorio insular cuyo mayor patrimonio está en el mar. El océano no es simplemente el paisaje que rodea nuestras islas. Por: Carl David Olsen Es fuente de alimentos, empleo, cultura, biodiversidad, turismo, conocimiento y oportunidades económicas. Por eso, hablar de Economía Azul no significa solamente hablar del mar como atractivo turístico. Presenta preguntarnos cómo podemos generar prosperidad a partir de nuestros recursos marinos sin destruirlos. Esa discusión vuelve a tomar fuerza con la propuesta presentada recientemente por la Secretaría de Turismo Departamental durante el II Encuentro Regional de Autoridades de Turismo, realizado en Barranquilla el pasado mes de agosto bajo el lema “Caribe, una sola región 2026”. Allí, el Archipiélago planteó avanzar hacia un modelo turístico con mayor énfasis en la sostenibilidad, la protección de los ecosistemas y la cultura Raizal, colocando la Economía Azul como uno de sus ejes.
HERRAMIENTA DE PRESERVACIÓN La propuesta merece atención porque plantea un cambio de perspectiva: el turismo no debería ser solamente una actividad que utiliza el territorio, sino una herramienta para conservarlo y generar bienestar para quienes lo habitan. San Andrés tiene, además, condiciones excepcionales para avanzar en esa dirección. La Reserva de Biosfera Seaflower, declarada por la UNESCO en el año 2000, constituye uno de los mayores patrimonios naturales del Caribe colombiano. Coralina señala que Seaflower es una de las reservas de biosfera con mayor extensión marina del mundo y que su declaratoria representa una oportunidad para promover un modelo de desarrollo sostenible en el Archipiélago. Ese patrimonio tiene un valor ambiental incalculable, pero también posee un enorme po-
tencial económico si se gestiona correctamente. El desafío consiste en pasar de una economía que simplemente vive del mar a una economía que genera conocimiento, empleo y valor a partir del mar mientras lo protege. El turismo puede ser uno de los principales motores de esa transformación. El buceo, por ejemplo, puede evolucionar hacia experiencias especializadas de alto nivel, vinculadas no solamente con la recreación sino también con la educación ambiental, la fotografía submarina, la investigación y la observación responsable de los ecosistemas. ECONOMÍA MÁS ALLÁ DEL TURISMO Incluye la pesca sostenible, la acuicultura responsable, la investigación científica marina, la biotecnología, la restauración de arrecifes y manglares, los servicios asociados a los ecosistemas, la innovación tecnológica y, en el futuro, nuevas alternativas
relacionadas con energías marinas. La Comisión Colombiana del Océano (CCO) ha señalado precisamente que el conocimiento de la biodiversidad marina de Seaflower puede abrir oportunidades para nuevos compuestos, productos, insumos y fuentes de energía, siempre dentro de esquemas de protección y aprovechamiento sostenible. Aquí aparece una palabra fundamental: conocimiento. El futuro de la Economía Azul no puede depender únicamente de cuántos turistas llegan a las islas o de cuántos peces podemos extraer del mar. También dependerá de cuánto conocemos nuestros ecosistemas y de nuestra capacidad para convertir ese conocimiento en soluciones y oportunidades. Las expediciones científicas desarrolladas en Seaflower son un ejemplo. El Programa Seaflower de la CCO ha generado conocimiento sobre las características
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físicas, biológicas, sociales y culturales del Archipiélago y busca contribuir a la gestión ambiental, económica y social del territorio. La ciencia, por tanto, debe ser parte de la economía del futuro. Necesitamos más jóvenes formándose como biólogos marinos, oceanógrafos, ingenieros, técnicos, investigadores y emprendedores. Necesitamos que ese conocimiento permanezca en las islas y se convierta en empresas, proyectos, empleos y soluciones para los problemas del territorio. EL MAR Y LA CULTURA RAIZAL Pero hay otro componente que no puede quedar en segundo plano: la cultura ancestral. El mar no es solamente un ecosistema. Es también historia, identidad, tradición y forma de vida. La pesca artesanal, la navegación, la gastronomía, la música, la lengua y los conocimientos transmitidos entre generaciones forman parte de un patrimonio que debe ser reconocido dentro de cualquier modelo de Economía Azul. La Ley 47 de 1993 estableció un régimen especial para el Archipiélago y asignó responsabilidades relacionadas con la conservación de los recursos naturales, el turismo y la protección y promoción de la cultura nativa Raizal. La Constitución de 1991, por su parte, reconoce en su artículo 310 condiciones especiales para proteger la identidad cultural de las comunidades nativas y preservar el ambiente y los recursos naturales del Archipiélago. No estamos, entonces, ante una idea sin fundamento jurídico. Tenemos un territorio con un régimen especial que obliga a pensar el desarrollo de manera diferente. También existe una institucionalidad ambiental creada específicamente para el Archipiélago. La Ley 99 de 1993 estableció a Coralina como autoridad ambiental regional, con funciones de conservación, investigación científica y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y del mar. El desafío ahora es lograr que todas estas herramientas trabajen de manera articulada. El turismo, la conservación, la ciencia, la pesca, la educación, la cultura y el emprendimiento no deberían funcionar como sectores aislados. Deben formar parte de una misma estrategia.
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PROYECTO DE LEY AL CONGRESO Colombia también empieza a darle mayor espacio a esta discusión. En julio de 2026 fue radicado en la Cámara de Representantes un proyecto de ley que busca establecer lineamientos para una política pública de Economía Azul y sostenible en los ecosistemas acuáticos del país. El proyecto plantea promover conservación, innovación, empleo, investigación científica y desarrollo económico asociado a los recursos acuáticos. Mientras ese diálogo nacional avanza, San Andrés tiene la oportunidad de aportar desde su propia realidad. No necesitamos esperar a que todo venga definido desde Bogotá. Podemos, por ejemplo, construir una Agenda
Insular de Economía Azul, con participación de la Gobernación, Coralina, autoridades de turismo, universidades, pescadores, empresarios, organizaciones comunitarias, jóvenes, el pueblo Raizal y/o los concejos departamentales especializados como el de planeación, competitividad, ciencia y tecnología. Una agenda que defina qué actividades queremos fortalecer, cuáles ecosistemas debemos proteger, qué conocimiento necesitamos generar y cómo los beneficios económicos pueden llegar efectivamente a las comunidades. El objetivo no debería ser tener más turistas a cualquier costo. Debería ser tener mejores turistas, mejores empleos, mejores expe-
riencias y un mar más saludable. Porque si deterioramos los arrecifes, contaminamos las playas, agotamos los recursos pesqueros o convertimos nuestra cultura en una simple mercancía, estaremos consumiendo el mismo patrimonio que sostiene nuestra economía. La verdadera Economía Azul debe funcionar casi al revés de lo que estamos haciendo: mientras más valor generemos del mar, mayor debe ser nuestro compromiso con su conservación. San Andrés tiene una oportunidad extraordinaria. El mar que nos separa del continente también puede ser el que nos conecte con una nueva economía basada en conocimiento, sostenibilidad e innovación.
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MUCHAS VOLUNTADES Y UNA CULTURA VIVA QUE TRASCIENDE...
Ethnic Roots: Give Thanks El Festival Internacional Ethnic Roots (FIER) 2026 cerró con cuatro días de encuentros, creación, circulación artística y emprendimiento, con la certeza de haber sido una edición construida gracias a muchas manos, aportes y voluntades que decidieron sostener en alto la cultura. Agradecimientos. El 25 de septiembre, frente al mar en las playas de Sprat Bight y bajo el preludio de la luna llena, Anansi and Taiga’s Cabaret, ¡San Andrés no se vende!, una creación concebida especialmente para el festival, convirtió el mar en escenario y a personajes de la cosmogonía raizal en portadores de un mensaje sobre la protección territorial, cultural y ambiental de nuestras islas. Desde el 26, el Cañón de Morgan recibió artistas y expresiones de Guyana, país invitado; Ecuador, Jamaica, México, Panamá, Medellín, el Pacífico colombiano y San Andrés. Cada grupo y compañía dialogó con el público a través del teatro, la narración oral, la música, la memoria y la tradición. Gracias por hacer de este Festival un proceso inolvidable. La programación incluyó forma-
ción y diálogo académico con la Universidad Cooperativa de Colombia, quienes por segundo año consecutivo se encargaron de las memorias del Festival. En el Día Internacional del Turismo, el FIER reiteró una invitación que queremos mantener viva: San Andrés necesita y agradece la presencia de un turismo cultural más robusto que se acerque también a nuestra gente, identidad y patrimonio. UN FESTIVAL CONSTRUIDO ENTRE TODOS Ethnic Roots 2026 fue posible gracias a muchas manos y este Festival pertenece a todas ellas. Agradecemos a la Gobernación Departamental y a Trash Busters y destacamos especialmente el respaldo de la empresaria Reina Luz Vásquez, la congresista Elizabeth
Jay-Pang y el diputado Daniel Biscaíno. Nuestro agradecimiento también a Travel San Andrés and Caribbean, Centro Cultural La Escalera, Hotel Aquamare, Hotel Arena Blanca, Hotel Las Américas, Hotel Sunrise GHL, Hotel Grand Sirenis, Hotel Nativo, Hotel Lord Pierd, Hotel Sol Caribe, Oxo Hotel, Universidad Cooperativa de Colombia, Sybila, Impescar, Super Éxito, Chalas, Aqua Sana, Priti Ai Hous, Typikal, Droguería Juventud, Hans Dive Shop, Maskerade, Colectivo Artístico Barojo, Velero Restaurante, Restaurante El Patio, Ala Ghazy, Music Box y su equipo. Reconocemos el aporte de Mabel Petroff, Esther Celis, Bruno Castillo, Piotr Zalamea Zielinski, Diego Naranjo, Eduardo Polo y Grupo Raíces, Big West, Alvestina Forbes, Salua Jackson, Natalie Durán,
el Semillero de jóvenes y adultos de Trasatlantic Theatre Company, Katherine Howard, Jorge Villa Producciones y el equipo de buzos integrado por Miguel Ángel Zapata García, Charles Díaz, Marlon Cobos Vargas y Leonardo Muñoz Arco. ECONOMÍA POPULAR CRECIENTE La franja de economía popular cumplió su tercer año consecutivo gracias a nuestros emprendedores: Lucy Chow, Alia's Store, Amara Botanical, Armatta, Raizal Tote Bags, Cocobloom, Cocotea, Creaciones Jumace, Asociación de Mujeres Emprendedoras Empoderadas que Inspiran con Inclusión San Andrés Isla, Howart's, Jade by Ade, Jessica Hoo, Color of Beauty, Mary's Skincare, Queenmar Arts, Trasatlantic, Viche Micay, Yudis Art, Fundación Musicultura, Mamaroja Company,
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Mezclas Botánicas del Caribe, Viva Sana, Seaweed Arte, SOS, La Embajadora del Turbante, Kissy Store, Fiwi Raizal Food, Native Food Station, Isaiah Sweet Mangos, Healty Garden, Priti Ai Hous, Typical Ties, Caribbean View Plus, Nanas Sweet Table y Lu Sweet Lab. Gracias también por compartir su talento a Rhett Bush, María Bonilla, DJ Dumpling, Joe Taylor, Walter Díaz Murcia, DJ Leo, Lil Ghost y J Killer, y Black and White; y por cuidar de todos durante las jornadas, a nuestro grupo de primeros auxilios: Katlyn Saenz Dominguez, Jennedith Joen Pereira Hooker y Keysha Bolaño Smith. A QUIENES AYUDARON A CONTAR EL FESTIVAL Un Festival también necesita ser contado. Gracias a la Casa Editorial Welcome, El Isleño.com, Semanario El Extra, La Mala Hierba, Hoy se Habla De, The Archipiélago Press, Gabo Salcedo, Pregonero, Teleislas, Prensa Gobernación, Radio Nacional, Paréntesis, ADZ News, Luis Fernando Llamas, Voces Isleñas, FILSAI, y a los medios y periodistas independientes que acompañaron esta edición. Ustedes son nuestros verdaderos influenciadores: quienes hacen que la cultura circule, se conozca y permanezca. Detrás de cada jornada hubo también un equipo haciendo posible lo que finalmente vio el público. Nuestro reconocimiento a Sheleina Hawkins, Saray Piraquive, Luz Nancy Patiño, Samuel Bruton, Katherine Gaitan, Heydi Garnica, Leonardo Muñoz, Silvia Torres, Gesner Oneill, Soledad García, Alexis Newball, Binnett Biscaíno y Ethel Bent; a nuestras familias y a nuestra invencible directora, Marilyn Leanor Biscaíno Miller. Y el agradecimiento más profundo es para el público: niñas, niños, jóvenes y adultos; residentes y visitantes que llegaron, permanecieron, aplaudieron, bailaron y se dejaron encontrar por las historias que trajimos a escena. Este FIER pertenece a quienes ayudaron a construirlo y a las generaciones presentes y futuras de las islas. Las luces se apagaron, pero quedan las fotografías y videos, los textos, las historias y publicaciones, la música, las nuevas amistades y las conversaciones nacidas durante estos cuatro días. Gracias por creer, aportar y construir con nosotros Ethnic Roots 2026. Nos vemos en Ethnic Roots 2027. Vive y Ama la Cultura Raizal / Liv an Lov di Raizal Koltio
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CRÓNICA DE LA FERIA DEL LIBRO MÁS BELLA DEL MUNDO
The magical ‘Big Fish’ Cuando finalizó la FILSAI, que es la feria del libro más linda del mundo porque permite encuentros personales con los escritores, conversatorios íntimos, discusiones trascendentales entre los invitados y el público, noches de música y una combinación de expresiones vitales que generan un sentido de pertenencia inmediato. Una sensación de camaradería. Por Claudia Aguilera Neira Creí que había sido raptada por una nave nodriza durante al menos los cinco días con sus noches que duró este evento. O cuatro, los que hayan sido. En todo caso, me pareció el más delicioso y fructífero enajenamiento posible. Intergaláctico. Así lo sentí…pero con el paso de los días, mis sensaciones fueron mutando sin que intervinieran mi voluntad o mi percepción. Tardé un par de semanas en reconocer el panorama. En otras palabras… bajé de las nubes. Y ‘nos vi’, si se me acepta decirlo así, como lo hace ahora gran parte de la humanidad. Desde un dron en el cielo: un ejército de náufragos sumido en la desesperanza, ahogados en aguas aparentemente cristalinas y tranquilas, distraídos por tanta belleza que nos impide ver la realidad en su crudeza y en su esplendor simultáneos. Es incoherente. Incomprensible que un lugar así de bello esté tan fisurado,
sembrado de heridas y sea un semillero de violencia e intolerancia progresivas. Las alarmas ya se van a fundir de tanto tiempo que llevan encendidas. Las cifras enterradas en estudios, las recurrentes frases célebres con sentencias que jamás se han cumplido y diagnósticos apocalípticos convertidos en letra muerta, lo confirman. Investigaciones oficiales condensadas en el recuadro evidencian la persistencia y diversidad de las expresiones de violencia a lo largo de la historia reciente de San Andrés. (*) Es normal querer mirar para otro lado. Eso sin contar que antes de la aparición de las redes sociales que han modificado para siempre el concepto de censura y que pueden relatar un hecho en vivo y en directo, no se hablaba mucho de estos asuntos por miedo a espantar el turismo, la principal fuente de ingresos en el territorio insular, después de la entidad territorial que en los últimos años se
ha consolidado como el mayor empleador. Ahora, tampoco se habla. O se hace como siempre, superficialmente, pero apoyados en compilaciones de estudios y pesquisas sin que se pueda vislumbrar alguna solución. Nos quedamos en titulares de los “preocupados” políticos de turno, dichos con tanta convicción que hasta nos convencen de que pasarán a la acción. ¿CÓMO NO QUERER HUIR DE UN ENTORNO TAN BELLO COMO HOSTIL? Y pensé en Jonás y la misión que le fue encomendada por el dios del Antiguo Testamento. Advertir a los habitantes de Nínive sobre los riesgos y consecuencias que podían enfrentar como resultado de su conducta desordenada. Esa responsabilidad le resultaba incómoda y como no quería asumirla, huyó en dirección contraria. Me sentí identificada. El intentó escapar en un barco, en tanto que para nosotros la
isla es la única embarcación posible. La tormenta que para él se desencadenó, la comparo con el caos que enfrentamos cotidianamente. Es nuestro mar embravecido. En ese momento supe que “la tal nave nodriza no existió”. Que en cambio había estado en el vientre del Gran Pez que engulló a Jonás y que mágica e intuitivamente la FILSAI resignificó con su lema en Kriol de 2026: ‘Si Inna Wi’. El mar adentro o mirar hacia dentro se volvió una epifanía. Como dicen los anónimos filósofos de Instagram y otras plataformas virtuales, la salida es para adentro… De la misma manera que Jonás desapareció del mundo y permaneció tres días y tres noches en la barriga de la ballena, y se interpreta el episodio como una experiencia de muerte y renacimiento, FILSAI nos llevó a un entrañable espacio de aislamiento y reflexión sobre los temas más vigentes y neurálgicos de la verdad, la informa-
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ción, el medio ambiente, las letras, la música, la Inteligencia Artificial. Y con un día y una noche de ñapa. Fueron cuatro días para pensar en lo que somos, las historias que contamos y los caminos y posibilidades que nos abren las letras y que, como nos reveló la directora y alma de FILSAI, Mariamatilde Rodriguez, en el primer día de la Feria: la poesía es la posibilidad de que palabras que nunca se habían visto, se miren a la cara, se junten y creen nuevas dimensiones. A pesar de estar a 800 kilómetros del punto más cercano de la Colombia continental, mientras apenas se conocía la renuncia de los ingenieros y creadores de la IA en el mundo, en el cañón de Morgan, en la calle de las letras, que alberga editoriales, lectores y optimistas, figuras destacadas del panorama nacional como Jaime Abello, Patricia Lara, Ana Bejarano, Karol Solis y Gina Borre intercambiaban sus puntos de vista ante una audiencia hipnotizada. El medio ambiente fue protagonista en la mesa en que participaron Adriana Santos, Ethel Bent y Harold Trompetero, con nuevas narrativas de lo que sucedió y ellos registraron después del paso del huracán IOTA, en 2020 en Providencia. Las ‘night sessions’, el tango impregnando de belleza esa pequeña peatonal que se hizo inmensa. El homenaje a Luz Marina Livingston y su póstuma publicación: ‘La Agonía del Betty B’; la Travesía del Hombre Pájaro, conmovedora despedida realizada por la Compañía de Melquiades y los amigos a Manuel Sánchez, los poetas Rómulo Bustos, Olga Bula, María Argel Guerra; la poeta de Barbados, Cyndi Celeste, quien manifestó haber encontrado en San Andrés una familia que no sabía que tenía… INVITADOS Y DES INVITADOS DE LA FRATERNIDAD Barbados fue el país invitado gracias a la gestión de Elizabeth Taylor Jay, la exembajadora de Colombia en ese país, a quien el gobierno pasado encomendó la tarea de reabrir esa sede diplomática después de 23 años, con el propósito de consolidar los vínculos de Colombia y el Archipiélago con el Caribe, y que lamentablemente ya fue cerrada otra vez, dejando una gran frustración en el ambiente insular y la fraternidad recobrada. La carpa de Hikiti Library, la única librería biblioteca plurilingüe, abierta a todos los niños de San Andrés en el sector de Black Dog y que llevó una muestra de su fantasía a la calle literaria. Y la alegría del descubrimiento de nuevas voces poéticas como la de la enraizada Siruma López y la del raizal Hugo Pineda O’Neill que nos llenó de una esperanza enrarecida por su manera de nombrar el universo isleño y poner de manifiesto eso de lo que tanto nos quejamos, pero aún no hemos encontrado cómo atender y mucho menos solucionar. Perdón por aquellos a quienes no mencioné, a las manos invisibles siempre presentes, pero más que enumerar, que-
ría agradecer a Mariamatilde, directora de la FILSAI y su equipo de cómplices y amorosos amigos, a Joe Taylor, a Cristina Bendeck, a la Casa Editorial Welcome, al Banco de la República por haberse convertido durante varios días en el ‘Big Fish’ que nos acogió, nos alimentó y nos obliga a no seguir huyendo de nuestra verdadera realidad. Como a Jonás, la FILSAI nos da otra oportunidad para retomar la vida donde la dejamos, pero con nuevas miradas y promesas, desde la esperanza de otros mundos posibles y con la Esperanza Radical como aliada indiscutible. Como en la película El gran pez (Big Fish) del director Tim Burton, en la cual –según algunos críticos– la fantasía y el amor por la narración son una forma de dar sentido, belleza y trascendencia a la realidad, más allá de los hechos estrictamente literales. Hasta el próximo año…
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A CULTURAL ROUND TRIP FROM ARCHIPELAGO OF SAN ANDRÉS
Bautizarse bajo el nombre de un fuelle mítico —el legendario Alfred Arnold (AA), la marca del bandoneón que empuñó el propio Astor Piazzolla, instrumento con el que prendía fuego a las noches de Buenos Aires y hacía arder una pasión global— fue un verdadero manifiesto para el ensamble de Medellín, Doble AA.
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"EL TANGO ES LA MÚSICA QUE NOS APASIONA INTERPRETAR", DOBLE AA
A PURO HUMO Y BANDONEÓN
Por Iván Samir Otero Después de todo, con ese sonido cautivador, el tango contemporáneo logró en su momento filtrarse en los oídos de la juventud, ganándose el respeto unánime y el respaldo explícito de verdaderos ilustres de la música moderna de Argentina como Charly García, Fito Páez o el legendario ‘Flaco’ Spinetta, quienes supieron abrazar y defender la revolución de Piazzola. Inspirados por ese espíritu, los seis jóvenes y dignos herederos de dicha vanguardia rítmica demostraron que llamarse así no es un simple capricho nominal, sino una verdadera declaración de brillante lucidez, nostalgia vintage y sutileza ecléctica para los tiempos actuales. Cuando arribaron casi de incógnito a la Feria Internacional del Libro de San Andrés (FILSAI), sin tanta fama ni ribetes, no sólo sorprendieron: marcaron una pauta y dejaron una huella imborrable en la memoria del público asistente, que alucinó al verlos, escucharlos y ovacionarlos.
EL 'CAMINITO' DE DOBLE AA A punto de coronar sus primeros cinco años de resistencia y creación el próximo octubre, este sexteto emergido de las laderas de Medellín no llegó a la isla a posar para la foto. Tres mujeres y tres hombres armados con un bandoneón, un
piano, un contrabajo, dos violines y un violonchelo, lograron lo impensable para muchos: armar una estructura dramática donde la precisión académica se trenzó con el vértigo noctambulo de la calle y la vida cotidiana.
dad de La Cava del Puro de San Andrés. Flanqueados por el director de nuestro periódico, nos acomodamos a compartir habanos, relatos de viaje y conceptos estéticos junto a tres de los artífices de este proyecto antioqueño.
No vinieron a disecar el género en un altar de viejas glorias; por el contrario, lo desacralizan con finura, arrojándolo sin anestesia al vértigo de la actualidad con una furia urbana que resuena igual de fuerte bajo el cemento paisa que frente al mar tecnicolor del Caribe insular.
Allí, entre bocanadas anchas y risas francas, la vivencia de la montaña paisa dialogó de frente con la memoria oral del archipiélago ultramarino de Colombia. La complicidad fue inmediata. Hablar de la métrica rítmica del dos por cuatro a orillas del mar abierto reafirmó una sola cosa: las ondas de la música con carácter no chocan, se potencian.
Vale la pena aclararlo de entrada: aunque es una banda que cuenta con producción disponible en las plataformas digitales, a Doble AA Tango hay que verlo en vivo. Ser todo oídos con atención. Así que cuando se los tropiece en un afiche, en la programación de un festival o en cualquier escenario del camino, no dude un solo segundo en ir a su encuentro, porque presenciar su despliegue escénico en directo es una experiencia verdaderamente inolvidable.
ENTRE EL HUMO DE LA CAVA Y LA FASCINACIÓN SONORA Inevitablemente, la fascinación sonora trasciende la tarima para instalarse en el terreno sagrado de la palabra y el humo. Horas después de aquel remezón, una conversación tomó forma en la intimi-
El ensamble completo sostiene una precisión quirúrgica: Sofía Álvarez le imprime la columna vertebral al conjunto desde el contrabajo; Laura López en el piano sostiene los cimientos armónicos y percusivos; Carolina Ríos despliega la calidez y el matiz desgarrador del violonchelo; Simón Gaviria y David Salgado arman un duelo virtuoso de violines en las alturas; mientras Pablo Andrés Hernández comanda el viento desde las entrañas del bandoneón. Así, con esa solidez y afinación se presentaron en San Andrés.
LA APOTEOSIS DE ‘PRIMAVERA SMOG’ En el repertorio, piezas como ‘Pampa y la vía’ y ‘Orinoco’ trazaron ese puente
teatral entre la tradición porteña y la cadencia paisa en plena médula del Caribe. Pero la apoteosis absoluta llegó cuando el público, encendido y exigiendo más, forzó el bis. Entonces, Doble AA nos regaló esa obra cumbre titulada ‘Primavera Smog’, un terremoto sonoro que desarticuló la gravedad del lugar y nos dejó a todos, literalmente, flotando en una nube de humo y fascinación. Lo que presenciamos no fue azar. Fue el resultado impecable de un esfuerzo articulado y visionario entre la FILSAI, el Yehman Fest y la gestión del Área Cultural del Banco de la República, apostándole a ensanchar el horizonte auditivo de los isleños con una propuesta musical instrumental sin ataduras.
EPÍLOGO: LA CERTEZA DE LA DICHA Al cierre del concierto aconteció lo definitivo: un silencio abisal, casi místico, donde cada espectador contuvo el aliento en concentración absoluta antes de entregarse por completo al desenfreno de la dicha. Al percibirse el acorde final de la obra, esa tensión atenta estalló en un aplauso rotundo, una oda vibrante del respetable hacia el grupo. Y es que el tango es “la música que nos gusta”, expresaron no solo quienes la interpretan sobre el escenario, sino todos los que la recibimos, la vibramos y nos dejamos desbordar de felicidad por su poder universal.
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Aeropuerto en la olla
El aeropuerto de San Andrés sigue dando que hablar (y rabiar) a los viajeros nacionales e internacionales, residentes y turistas. Durante la semana que culmina los escritores, periodistas, editores, creadores de contenidos y participantes en general de la Feria Internacional del Libro de San Andrés (FILSAI) fueron testigos de primera mano del ‘cuello de botella’ que hay que franquear para finalmente entrar en la isla. En semanas pasadas los gremios económicos, turísticos y organizaciones de la sociedad civil de San Andrés, enviaron una nueva comunicación a las autoridades nacionales del sector transporte para solicitar una intervención urgente y el mejoramiento integral del Aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla, cuya precaria situación continúa sin solución acorde a su importancia estratégica para el Archipiélago. La carta, dirigida a la ministra de Transporte, Elsa Margarita Noguera De la Espriella, y al director general de la Ae-
ronáutica Civil, Arnaud Penent D'izarn, expresa la esperanza de los sectores firmantes frente a la nueva etapa del Gobierno Nacional y solicita que, finalmente, se adopten decisiones concretas frente a una problemática postergada durante más de 12 años, en clara alusión a los tres últimos gobiernos nacionales. El documento está suscrito por la Cámara de Comercio de San Andrés y Providencia; y los capítulos isleños de Anato, Cotelco y Acodres; Proarchipiélago y el Movimiento Cívico ‘Cómo Vamos San Andrés’; entidades que representan importantes sectores empresariales y de la sociedad civil de las islas y es un claro mensaje al propietario del Rojas Pinilla: el gobierno nacional a través de la Aeronáutica Civil (Aerocivil). Los gremios recuerdan que el aeropuerto constituye la principal puerta de entrada al territorio y la primera impresión que reciben miles de visitantes nacionales e internacionales. Pero, además de su im-
portancia turística, recalcan que para San Andrés esta infraestructura representa una condición esencial para la supervivencia económica y social de un departamento cuya condición insular lo diferencia del resto del país. “Para San Andrés, el aeropuerto no es una infraestructura más”, señalan los firmantes, al recordar que el turismo constituye la principal industria del Departamento y una fuente fundamental de empleo e ingresos para miles de familias. Por ello, consideran que las condiciones actuales de la terminal aérea y las dificultades operativas y de servicio que allí se presentan requieren una respuesta urgente y de fondo. La comunicación también hace referencia a las diferentes mesas técnicas desarrolladas durante el presente año entre la Aeronáutica Civil, las entidades locales y los gremios del Archipiélago. En esos espacios se socializaron y concertaron compromisos relacionados con un plan de inversiones para la
actual vigencia, cuya ejecución supera los 30 mil millones de pesos. Según lo anunciado, dichos recursos contemplan el mantenimiento de la infraestructura aeroportuaria, la adecuación de sistemas de climatización, la mejora de equipos operativos y otras intervenciones prioritarias. Sin embargo, los gremios advierten que, ad portas de la temporada de fin de año, aún no se evidencian avances significativos ni el inicio de las obras comprometidas. Por esta razón, las organizaciones firmantes solicitaron la intervención de las autoridades nacionales y el inicio efectivo de las inversiones anunciadas. El mensaje es claro: San Andrés no admite más dilaciones frente a una necesidad reiteradamente expuesta y reconocida por las propias autoridades. Tras años de diagnósticos, anuncios y compromisos, los gremios esperan que el nuevo Gobierno Nacional y la Aeronáutica Civil conviertan, por fin, las promesas en realidad.
El derecho a no ser un ángel Lizzie Borden tenía treinta y dos años cuando, en 1892, su padre y su madrastra fueron asesinados a golpes dentro de su casa en Fall River, Massachusetts. Fue arrestada, juzgada y finalmente absuelta._No sabemos quién los mató... Y prefiero empezar por ahí.
una cosa y otra no existiera todo lo demás.
Porque convertir a Lizzie en asesina para sostener una idea sería repetir aquello que quiero cuestionar: la costumbre de obligar a las mujeres a encajar en personajes previamente escritos. Santa. Bruja. Puta. Víctima. Monstruo. Como si entre
Pero había otra pregunta flotando en la sala: ¿Puede una mujer como esta hacer algo así? Esa pregunta me interesa más que el hacha.
Durante su juicio, no solo se discutieron pruebas. También pesó la dificultad de imaginar que una mujer blanca, protestante, de familia acomodada, activa en la iglesia y presentada como respetable pudiera cometer una violencia semejante. La fiscalía, además, tenía debilidades importantes: no había testigos directos, no se estableció de manera concluyente el arma homicida y parte de la evidencia fue excluida.
Hemos aprendido a reconocer el ma-
chismo cuando dice que las mujeres somos débiles, inferiores o incapaces. Nos cuesta más verlo cuando llega disfrazado de elogio: “las mujeres son más nobles”, “más empáticas”, “menos violentas”, “naturalmente maternales”. Parece hermoso. No siempre lo es. Negarle a una mujer la posibilidad del mal también puede ser una forma de negarle humanidad. Somos capaces de amar y resentir, cuidar y cansarnos, sentir ternura y envidia, desear, odiar, fantasear con huir, con vengarnos, con no volver. Entre sentir y hacer existe justamente aquello que llamamos responsabilidad. La ética no consiste en no tener oscuridad. Consiste, muchas veces, en conocerla.
También tenemos cuerpo. Un cuerpo que sangra, suda, huele, envejece, desea, se excita, enferma. Y tenemos una vida psíquica poco decorativa: celos, rivalidad, rabia, rencores, contradicciones. Reconocerlos no nos hace peores. Nos permite decidir qué hacemos con eso. Durante siglos, cierta idea de feminidad exigió pureza, sacrificio, contención y servicio. Algunas reliquias sobreviven: cuando esperamos más ternura de una mujer, más sacrificio de una madre, más decencia de una esposa; cuando la rabia masculina se llama carácter y la femenina, descontrol. Eso también es machismo. No quiero que las mujeres seamos consideradas mejores. Quiero que podamos ser consideradas humanas.
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La isla de la incertidumbre Podría ser otro calificativo para San Andrés, que de manera incómoda acompaña a los de mar de siete colores o tierra de los múltiples olores. Porque desde hace mucho vive abrumada por la incertidumbre y una creciente fragilidad social y política, reforzada por la crisis institucional que llevó a las elecciones atípicas. Un acento a todo lo anterior lo puso la visita de la ministra de Salud y la comisión parlamentaria, que no fue un punto de quiebre, pero abrió un camino para tratar la incertidumbre con espacios de control ciudadano y de liberación de tensiones sociales. Las dos cosas deben de preocupar a altos funcionarios y a políticos. Aunque los visitantes se limitaron a repetir la sempiterna maniobra burocrática de ordenar diagnósticos y auditorías para calmar ánimos y posponer soluciones, la visita dejó como legado haber revivido una participación ciudadana directa no vista desde los tiempos de La Haya, algo que al desaparecer de la coyuntura diplomática, disminuyó el interés y el presupuesto nacional por las islas debido a la disminución de nuestra relevancia como territorio estratégico nacional. Las deliberaciones en La Haya habían generado una coyuntura favorable a la gestión pública y al aumento del presupuesto público para las islas, pero no fueron aprovechadas para asegurar una mejor atención a nuestros múltiples problemas; en parte, porque la reivindica-
ción étnica consumió toda la energía de la agenda de diálogo con el Gobierno nacional—pero no prosperó ni una jota— y se descuidaron los intereses comunitarios generales. La incertidumbre isleña adquiere una dimensión preocupante por el considerable bajonazo de nuestra participación en el presupuesto nacional. Esto genera nuevos desafíos y mayores incertidumbres para la población isleña, que ya enfrenta suficientes tensiones y decepciones con sus instituciones y con los que eligió con la esperanza de que trabajaran para mejorar sus vidas, con un telón de fondo de profundización de crisis de salud, inseguridad, ecológica y en infraestructura pública y una planeación reemplazada por lo imprevisible y la inercia. Y para rematar, nuestras instituciones parecen adolecer permanentemente de una miopía genética y haber perdido su sentido del deber ciudadano. Muchos que las manejan mantienen una promiscua e ilícita relación entre lo público y lo privado, y una nebulosa relación con la moral pública. No actúan con intenciones comunitarias, pero con visiones cortoplacistas atadas a ciclos e intereses electorales, con proyecciones reduccionistas imposibles de atender preocupaciones sociales de largo plazo y trazado. Por eso son constantes las múltiples preguntas que a diario se hacen familias isleñas que navegan diversas e incesantes preocupaciones, a las cuales no hemos tenido respuestas. «En San Andrés no vivimos; sobrevivimos», asegura una isleña. Sin embargo, la incertidumbre nos da cierta oportunidad de mejorar las cosas, y se demostró en las reuniones con los vi-
sitantes, y ojalá con una inminente visita presidencial. La comunidad adoptó una posición holística y trató de convertir su incertidumbre en oportunidades, en un esfuerzo de gestión ciudadana. Le inyectó optimismo al desespero y rompió un cerco que será difícil de cerrar. Ya no acepta el silencio y la inacción como un escudo frente a realidades difíciles que a diario debe sortear. No un círculo vicioso sino virtuoso Las reuniones estaban llenas de promesas, pero secas de esperanzas. Sin embargo, fueron el inicio de un nuevo impulso a la participación y el control ciudadano, escenarios para un buen desahogo comunitario y un severo cuestionamiento a nuestras instituciones y elegidos, a quienes se puso contra la pared. El isleño no es solo más activo, sino que tiene ahora como aliado confiable a los medios sociales y el fortalecimiento de la idea de comunidad isleña, frente al creciente individualismo de las representaciones políticas, algo que es un legado del activismo étnico raizal en relación con La Haya.
destinos, a través de actos de valentía ciudadana que rechazan certezas inamovibles, para que de la crisis se engendre algo nuevo. Por su parte, Zygmunt Bauman habla de una «modernidad líquida» que consiste en adaptarse a un entorno y ambiente siempre cambiante, donde la incertidumbre es una constante manejable. Los isleños no enfrentan esa ‘modernidad líquida’ con los brazos cruzados; manejan incertidumbres con inquietudes y hechos. Sin embargo, también lo hacen los gobiernos, funcionarios e instituciones. Que intentan manipular esa incertidumbre y neutralizar las expectativas y acciones ciudadanas. Lo hacen a través de la promesa y el uso de medios masivos para difundir información que distorsiona la verdad para crear una narrativa de triunfos ficticios para tapar la acumulación de insatisfacciones presentes y emergentes y problemas históricos no resueltos. Esto los sociólogos lo denominan la «posverdad».
En las reuniones los isleños no optaron por el camino del círculo vicioso, donde la incertidumbre acompaña la apatía y gobiernos opacos e ineptos. Más bien optó por el del círculo virtuoso, donde de la incertidumbre se deriva un activismo ciudadano y la exigencia de cuentas y cambios.
Para nadie es un secreto que los modelos políticos tradicionales en las islas han fallado como mecanismos de representación de los intereses sociales isleños. Es lo que los sociólogos llaman la «antipolítica», porque ya no son instrumentos de intermediación de la sociedad ante el Estado. La ausencia de referentes de certeza aumenta el activismo cibernético y presencial de los isleños.
La búsqueda de oportunidades y soluciones a problemas en una sociedad de incertidumbres siempre ha sido una preocupación filosófica y política. Friedrich Nietzsche vio oportunidades en la incertidumbre, la posibilidad de forjar nuevos
Conviene a las islas que haya más reuniones como las de la semana pasada, porque el ciudadano debe asumir más liderazgo ante la falta de instituciones colectivas capaces de actuar efectivamente a su favor.
El 19, número de la mala suerte Los vivos están junto a los muertos o los muertos junto a los vivos. Al final del libro 'La agonía del Betty B', Luz Marina Livingston tiene un apartado que titula “Víctimas y sobrevivientes del Betty B”. ¿El no separarlos obedece acaso a su lugar de desaparecidos, a la impunidad o a la ausencia del sonido después de la catástrofe?
Bendito entre los muertos. El capitán Oreste fue nombrado alcalde de Providencia en 1977 por el intendente de turno, Reno Ranking, bajo la presidencia de Alfonso López Michelsen. ¿Por qué?
¿Cuántas personas embarcaron el Betty B portando un arma de fuego?
La verdad, siempre dicha a medias. Crecí en disonancia con lo verídico. Escuchaba: «Lo que pasa en el mar se queda en el mar». No hubo funeral sin cuerpo presente para mis amigos de la infancia. No fue permitido llorar públicamente. Me forzaron a creer que la gente desaparecía
Las mujeres y los niños sobrevivientes son significativamente menor al de los hombres. ¿Por qué?
STAFF
DIRECTOR Eduardo Lunazzi EDICIÓN Billy Lunazzi Celis
¿Juraron en vano, ocultaron pruebas e hicieron pactos de silencio? ¿Qué espacios hemos tenido para testimoniar en palabra hablada o escrita el dolor? Si se viene a las islas desde una experiencia distinta a ser turista, es posible leer que hay algo entre líneas, gestos postizos; tenemos la apariencia de quien sobrevive al conflicto armado o la guerra. Alicaídos.
COLABORADORES Edna Rueda Nadim Marmolejo Kent Francis.
como si se la tragara la tierra, me negaron hacer preguntas y me obligaron a pensar que vivía una infancia privilegiada. Si nos sentáramos a escucharnos, los desaparecidos terminarían de morir y los vivos estarían junto a los vivos. Al mar siempre han ido a dar los cuerpos. Durante la dictadura chilena se lanzaron cuerpos al mar desde helicópteros y aviones para hacer desaparecer los rastros de los crímenes. El lugar de ocultamiento: el mar, este aún en disputa, vinculado a las rutas del narcotráfico y trata de personas hacia y a través de Centroamérica, feminicidios, naufragios como el del Betty B. En el libro, Luz Marina cita el hundimiento de tres goletas que recibieron impactos de misiles durante la Segunda Guerra Mundial: la Resolute, propiedad de James Ranking; la goleta Ruby, propiedad de Jonathan Archbold y la Roamar. Las hi-
PERIODISTAS Janeth Raga Iván Samir Otero Linis Castillo Ethel Bent
FOTOGRAFÍA Edward Lunazzi Celis Christian Quimbay
pótesis: acciones bélicas de los alemanes o montaje de los Estados Unidos por indisponer a la opinión pública colombiana contra Alemania, cita la autora. La historia del Betty B pasa de generación en generación, a los hijos y los hijos de los hijos. Pasa de a trozos grandes. Nuestro pensamiento se ha ido restringiendo, llenándose de agujeros representacionales. La agonía del Betty B es una historia vigente. Incluso la situación política del departamento se explica desde aquí. El capítulo 10 se titula “Carta que avisa”: se sabía que la motonave no era apta, pero el dinero se antepuso a la vida como sucede con el único hospital, con los recursos naturales y con la dignidad. Y el ya fallecido capitán Oreste... ¿Cuántos comparten sus antivalores? de ahí que personas con reputación dudosa se conviertan en nuestros gobernantes.
DISEÑO EDITORIAL Jesse Lunazzi Celis