DR. Eduardo C. Ruiz Aviña (Comp.) 23/JUNIO/2021
La rapidez con la que evolucionan, actualmente, los medios tecnológicos es un factor trascendental para la constante actualización de saberes, conocimiento y manejo de cada componente que los docentes debemos utilizar para mantener un adecuado nivel en el proceso de enseñanzaaprendizaje.
Hace 40 años, o quizás más tiempo, un catedrático modelo era aquel cuyo manejo de pizarra y orden en la misma, era excepcional e impertérrito con los
diversos colores de tizas que rondaban los canalillos de los antiguos, rectangulares y verdes pizarrones de la época.
Con el transcurrir de los años y con la llegada de herramientas tecnológicas, comenzaron a aparecer los primeros avistamientos de proyectores de filminas – más conocidas como transparencias – lo cual marcó un hito en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Actualmente y en menos de 10 años, ya no es necesario que a los grandes centros de instrucción superior – y algunos honrosos colegios –llegue el profesor con kilos de papelógrafos, plumones, libros y revistas que más que “despertar” el interés académico del estudiante, servirá para “cobijarlos” en una de las más profundas modorras socioculturales que puede existir.
Si se desea llegar a óptimos resultados en el proceso del aprendizaje del estudiante, se debe acudir a medios de difusión y no de comunicación tradicional, tal como lo explica Hütt (2012): “Los medios de difusión involucran tanto los medios tradicionales como los espacios virtuales, dentro de los cuales destacan las redes sociales y los diversos mecanismos de interacción con grupos de personas con el apoyo de la tecnología” (p. 122)
Quizás, para algunos docentes, es algo complicado condensar lo tecnológico con la educación y ya se estarán realizando una serie de interrogantes al respecto. Quizás, otros, ya comenzaron a fruncir el ceño mostrando escepticismo al leer que la educación se puede fusionar con la tecnología. ¿Difícil? Quizás, sí. ¿Imposible? Definitivamente, no. Tan solo es cuestión de saber enlazar ambos conceptos – educación y tecnología –, la experiencia del docente y las ganas del alumno de aprender.
En más de una ocasión, se ha podido sentir que los universitarios se pierden en la “tropósfera tecnológica” llamada celular. Lo más curioso es que, en ese momento, se dedican a contestar el mensaje del tan conocido WhatsApp del amigo que se encuentra en el salón del costado, viendo los Estados de sus amigos en la misma red social, “navegando” o husmeando los últimos memes en el ya conocido Facebook o dando like y/o reaccionando con algún tipo de emoji, es decir, realizando trivialidades que poco o nada logran enriquecer su campo científico.
Sin embargo, a estas alturas, sería bueno conceptualizar o definir con precisión el significado de lo que es una Red Social. Para ello, Celaya (2008) manifiesta “las redes sociales son lugares en Internet donde las personas publican y comparten todo tipo de información, personal y profesional, con terceras personas, conocidos y absolutos desconocidos”
Cabe resaltar la última parte de la citación de Celaya, en la cual se indica la compartición de información con absolutos desconocidos lo mismo que se puede entender en la teoría de los seis grados – planteada y explicada por el sociólogo Duncan Watts – en la que se pone de manifiesto que, usualmente, las personas estamos en contacto con un aproximado de 100 personas a más, entre seres queridos, allegados o simples conocidos que vemos con cierta frecuencia en diferentes ámbitos de nuestro quehacer cotidiano. Sin embargo, lo resaltante en este planteamiento es que se nos indica que si nuestros 100 contactos nos presentan a sus otros 100 contactos estaríamos llegando a un total de 10,000 contactos. Este crecimiento exponencial, señala Watts es posible que se llegue hasta el sexto nivel de relación interpersonal, con lo cual alcanzaríamos el billón de conocidos en nuestra lista de referidos. Evidentemente, no conseguiríamos a entablar un nivel de confianza ni amistad con ni siquiera el 1% del total de ese extenso listado. Sin embargo, aunque sea lograríamos un amplio rol de socialización que es lo que más o menos se ejecuta en las redes sociales.
Asimismo, se puede mencionar que estas redes sociales son utilizadas como instrumento de socialización entre los seres humanos, lo cual implica una relación de conocimiento superficial entre los congéneres, pero como cita Celaya, las redes sociales sirven para publicar y difundir información, aunque no se señale que sea o no de importancia, que sea o no de relevancia. Basta que sea cualquier tipo de datos: desde mensajes iconográficos (elaborados, retocados o naturales) hasta abreviaturas que reflejan tu estado de ánimo que solo entenderán quienes vivieron el momento con el protagonista del hecho.
Lo explicado en el último párrafo, definitivamente, no tiene nada de malo ya que se hace alusión a uno de los tipos de redes sociales existentes: las generalistas. Los otros dos tipos de redes son, según manifiesta Celaya (2008), las redes profesionales y las redes especializadas.
La naturaleza del hombre consiste en ser un ente social, por lo que no cabe duda que las redes que tienen mayor acogida son las de predominan este carácter, es decir, el social ya que se convierten en una especie de telenovela en el que uno desear saber los capítulos y el desenlace de cada uno de sus grupos de referencia ya que cada uno cuenta una historia diferente cada día.
Sin embargo, se abordará, primero, las redes profesionales ya que estas ayudan a difundir el concepto networking que no es más que una red de contactos profesionales entre colegas del mismo rubro y hasta de otras empresas, lo cual le confiere un valor adicional “permiten ir desarrollando una amplia lista de contactos profesionales, tanto para intercambios comerciales como para interacción y búsquedas de oportunidades entre las personas” (Hütt, 2012).
Como es sabido, los internautas de estas redes sociales desarrollan su propia hoja de vida a fin de desarrollar su propio marketing personal y conocer perfiles afines en su profesión o trabajo.
Con lo que respecta a las redes especializadas, estas se generan por el creciente interés de las personas en conocer temas de su preferencia o dominio. Entre las que más destacan, citaremos a SkySpace en el que se puede apreciar que es una red social especialista para amantes de los deportes de nieve. También se puede nombrar a Flixster la cual resalta el gusto de los cinéfilos. Como se menciona en Marketing, existen muchos nichos por explotar y que aún no son avizorados empresarialmente. Entre los nichos potenciales más resaltantes
podemos citar los avistamientos de aves, turismo vivencial, advertisement y todo lo que se nos cruce por nuestra de asiduos consumidores.
Estas redes sociales y sus internautas tienen un especial conocimiento en temas específicos, lo cual también despierta interés en los anunciantes de ciertos productos que tienen una idea del perfil de su público específico o también conocido como target, en mención a su nombre original en inglés.
Finalmente, en lo referente a las redes genéricas, se puede mencionar, entre los datos más relevantes que son aquellas en donde las personas comparten fotografías, videos, emoticones, reacción a las publicaciones de otros, se publica información de interés nacional tales como noticias y las famosas fake news, y, en especial, se socializa con personas cercanas y no muy cercanas.
“A diferencia del modelo de LinkedIn y Xingú, donde predomina la autenticidad de los perfiles publicados, las redes generalistas cuentan con infinidad de perfiles ficticios y con casi nulo control sobre los mismos”, asevera Celaya (2008).
Seguramente, esta última información sea de poca relevancia ya que muchos de estos seguidores continúan realizando las mismas actividades una y otra vez y sea en el momento que sea: el transporte público, el hogar o hasta en las clases.
En este ensayo se cree que lo más adecuado es, como versa el viejo adagio popular, “unirse al enemigo”. ¿Cómo?
LA RESPUESTA SOLO ESTARÁ EN LA IMAGINACIÓN de cada guía académico o más conocido como catedrático:
Dejando asignaciones en base a un perfil determinado, Buscar características similares entre los perfiles de su grupo de amigos (aplicable para investigación de mercados, publicidad, psicología o incluso economía), Evaluar el grado de efectividad que producen los mensajes lingüísticos en el uso del Facebook empresarial. Intentar reconocer perfiles falsos. Identificar las fake news. Comparar los fan pages de diversas empresas. Determinar el nivel de rotación de las publicaciones de alguien particular. Explicar las nuevas tendencias del marketing, periodismo, producción audiovisual y relaciones públicas digitales. Aunque también se debe considerar en no caer en el extremo que ciertos/as colegas han llegado por mantener una “relación cercana” con sus estudiantes. Específicamente, hago mención a publicar fotografías con sus delegados como si eso fuera realmente trascendente o hacerles recordar mediante el estado de WhatsApp que “mañana tienen práctica y no vendrá determinado tema”.
A cuidarnos del mal uso que podamos darles a estas herramientas/redes del saber y considerar que alternativas hay muchas. Tan solo es cuestión de “unirse al enemigo” para utilizar las redes sociales como verdaderas herramientas del saber.
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