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CAR - Ago26

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JUAN GABRIEL

A 10 años de su partida

JAVIER Y ANA CRISTINA RAMÍREZ

Platicamos con el hijo y la nieta del arquitecto del Estadio Banorte a 60 años de su inauguración

BIBY

GAYTÁN

“Hoy no tengo miedo de mostrarme tal cual soy, lo que pienso y lo que siento”
Vestido: Sentimiento. Toda la joyería: Cartier.

Biby más allá de la actriz y cantante Gaytán

En una cálida conversación, Biby nos deja ver a la mujer detrás de la figura pública. Habla de la aceptación, la paz interior, el amor por su esposo y sus cinco hijos, así como de la libertad de ser quien realmente es, sin necesidad de demostrarle nada a nadie. Una historia sobre abrazar su esencia y descubrir que el verdadero éxito nace de la paz interior.

POR LUCÍA ALARCÓN DE ZAMACONA Y CALEB TORRES GARCÍA

FOTÓGRAFA: ANA HOP

TODAS LAS IMÁGENES FUERON TOMADAS CON IPHONE 17 PRO

60 AÑOS DEL ESTADIO BANORTE

A seis décadas de la inauguración del entonces Estadio Azteca, Ana Cristina y Javier Ramírez, nieta e hijo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, nos hablan del ingenio detrás de este monumento, donde el verdadero protagonista no es el cemento, sino el sentido de pertenencia de los mexicanos.

POR CAMILA TORRE FORCÉN FOTOGRAFÍAS : HILDELIZA LOZANO, MAURICIO LÓPEZ Y CORTESÍA

Hoy día no hay boda, fiesta o funeral donde no cante el “Divo de Juárez”; incluso, “Hasta que te conocí” se vuelve el himno del Mundial.

JUAN GABRIEL

EL LEGADO QUE SIGUE VIVO

POR MONTSERRAT RUIZ

A 10 años de su muerte, nos adentramos en la complejidad humana y en el fenómeno social de Juan Gabriel; un ídolo que pagó el precio de la inmortalidad.

FOTOS: GETTY IMAGES.
Parte de la colección Gelman.

¡ADIÓS, DAVID HOCKNEY!

La luz de uno de los artistas más coloridos y emblemáticos del arte contemporáneo se ha extinguido, dejando a la humanidad un legado que vivirá por siempre a través de sus fascinantes escenas cotidianas.
POR SAMUEL REYES

Nacido el 9 de julio de 1937 en Bradford, Inglaterra, David Hockney tenía una voz propia inconfundible. Sus vibrantes atuendos, su característica sonrisa y sus obras, desde sus expresivos retratos hasta sus luminosos anocheceres, permanecerán como parte del legado de uno de los creadores más reconocibles de la historia del arte.

Un origen inglés

Con tres hermanos y una hermana, David era el cuarto de cinco hijos. Desde niño amaba dibujar y garabatear en todos los papeles que encontraba, desde periódicos hasta revistas. Se dice que, a pesar de ser muy inteligente, en ocasiones reprobaba a propósito en la escuela para demostrarles a sus padres, Kenneth y Laura Hockney, que su verdadera vocación era el arte. Desde los 11 años supo que sería artista y, a los 16, decidió ingresar a una escuela de arte, donde aprendió de manera incansable las técnicas de algunos de los creadores que más admiraba, entre ellos Fragonard y Picasso. Nunca aceptó ocultar su personalidad, por lo que, al sentirse oprimido en su ciudad natal, decidió inscribirse en el Royal College of Art y se mudó a Londres en 1959. A una edad muy temprana vendió su primera obra, un retrato de su padre por el que recibió 10 libras; cinco años después, su primera exposición individual fue todo un éxito y logró vender todas sus piezas. Tiempo después decidió emigrar a Estados Unidos, concretamente a California, donde un aspecto muy específico de las residencias californianas llamó particularmente su atención: las albercas.

EWAN MCGREGOR

El hombre que ha sido todo

Maestro Jedi, crooner de cabaret, adicto en Edimburgo, villano de DC y ahora un padre ochentero que huye de dinosaurios junto a Anne Hathaway. A sus 55 años, el escocés sigue haciendo lo

que mejor sabe: no repetirse jamás.

POR DÉBORAH URANGA

Hay actores que construyen una carrera y otros que construyen varias. Ewan McGregor pertenece, con descaro, a la segunda categoría. El joven de Perthshire que debutó en la televisión británica con Lipstick on Your Collar (1993) encontró casi de inmediato a su cómplice ideal: Danny Boyle. Juntos firmaron una trilogía –Shallow Grave, Trainspotting y A Life Less Ordinary– que sacudió al cine británico de los años 90. Mark Renton era carisma tóxico y energía pura; McGregor, una estrella instantánea.

El mismo actor de los márgenes aceptó convertirse en Obi-Wan Kenobi para la trilogía de precuelas de Star Wars, heredando el papel de Alec Guinness y ganándose, de paso, a varias generaciones de seguidores que hoy día lo consideran suyo. Entre sable y sable, se dio el lujo de cantar en el Moulin Rouge! (2001) de Baz Luhrmann, enamorado y desgarrado, le valió su primera nominación al Globo de Oro y confirmó que la voz no era un rumor. La comprobación definitiva llegó en el teatro, donde ganó el premio Olivier a Mejor actor en un musical por Guys and Dolls en el West End londinense, debutó en Broadway con The Real Thing, de Tom Stoppard, en 2014 y, apenas el año pasado, volvió a los escenarios londinenses tras 17 años de ausencia con My Master Builder, junto a Elizabeth Debicki. Fuera del set, el hombre lleva otra vida sobre dos ruedas. Desde 2004, sus travesías en motocicleta con su amigo Charley Boorman –la serie documental Long Way– lo han paseado alrededor del planeta. Ese mismo espíritu alimenta su faceta menos publicitada: es embajador de buena voluntad de UNICEF Reino Unido desde 2004, labor que, sumada a su trayectoria dramática, le valió la Orden del Imperio Británico en 2013. Los reconocimientos recientes se acumulan sin esfuerzo aparente: estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en 2024 y, en noviembre pasado, el máximo honor de BAFTA Escocia por su contribución al cine y la televisión.

Ahora toca mudarse a los años 80. En El final de la calle Oak, que llega a salas de cine el 13 de agosto, McGregor interpreta a Greg Platt, un padre de familia de clase trabajadora cuyo vecindario perfecto es interrumpido por visitantes considerablemente más antiguos que cualquier hipoteca. El guion, escrito y dirigido por David Robert Mitchell (It Follows), lo desconcertó desde la primera lectura. “Era un guion completamente loco. Empezaba como una película familiar de Spielberg de los 80 y yo no sabía hacia dónde iba. Y entonces aparecen los dinosaurios, y no podía creer lo que estaba pasando mientras leía”, explica.

Lo que lo enganchó, sin embargo, fue algo más pequeño y más incómodo: un matrimonio con grietas, el que Greg comparte con Denise, interpretada por Anne Hathaway. “Siempre quise trabajar con Annie. Es muy real, muy honesta, y no tiene miedo de abordar el daño en esa relación. Hay momentos de su historia de supervivencia que se sostienen únicamente por ese amor. Algo se perdió en el camino”.

Padre de cinco hijos en la vida real, McGregor construyó a Greg como un ejercicio de arqueología emocional: un papá de otra época, menos presente de lo que hoy esperaríamos, que oculta haber perdido el empleo y reparte pizzas de noche para continuar proveyendo. Del rodaje en Atlanta se lleva, además del sudor de las persecuciones –“peleamos con dinosaurios y siempre fue divertido”–, la felicidad simple de los sets construidos hasta el último detalle: “Entré a esa casa y era exactamente como entrar a una casa real de los 80. Todo lo que había en el refrigerador, en los estantes. Todo era real”.

En marzo pasado, McGregor y Nicole Kidman se reencontraron en el escenario de los Óscar para celebrar el legado de Moulin Rouge! La imagen resume bien el momento del escocés: un actor que puede mirar hacia atrás sin nostalgia porque nunca ha dejado de moverse hacia adelante. Treinta años después, la única constante en la carrera de Ewan McGregor es que no hay ninguna. Y esa, precisamente, es la noticia.

El final de la calle Oak se estrena en cines el 13 de agosto.

EL SAVOIR FAIRE EXCEPCIONAL DE

OLIVIER POLGE

El perfumista con más de una década al frente de las fragancias de Chanel nos presenta Coco Mademoiselle Crush Absolu, la nueva creación de la maison.

POR DÉBORAH URANGA

Cuando Olivier Polge tuvo que decidir a qué quería dedicarse, su primera inclinación no fue la perfumería, sino el arte. Creció en Grasse, la capital mundial del perfume, rodeado de un oficio que conocía de cerca gracias a su padre, Jacques Polge, creador de algunas de las fragancias más emblemáticas de Chanel. Sin embargo, no fue hasta unas prácticas de verano cuando descubrió que aquel universo también podía ser el suyo. En dist intas ocasiones ha contado que su padre no le enseñó perfumería; le enseñó que un perfumista debe interesarse por muchas otras cosas. Una idea que explica muy bien su manera de entender el perfume: menos como una fórmula y más como una forma de sensibilidad. Desde 2015 ocupa el puesto de perfumista creador de Chanel. En este tiempo ha firmado composiciones como Gabrielle, Boy o Nº5 L’Eau, además de continuar desarrollando algunas de las colecciones

“Coco Mademoiselle Crush Absolu es más que una fragancia: es una fuerza magnética, un impulso”.

más importantes de la maison, como Chance o Coco Mademoiselle. Su trabajo, sin embargo, rara vez consiste en empezar desde una página en blanco. Con frecuencia implica volver sobre una creación existente para descubrir en ella posibilidades que aún no habían sido exploradas. Polge entiende la perfumería como un lenguaje en constante evolución. Su trabajo no consiste únicamente en idear fragancias, sino en encontrar el equilibrio entre memoria, emoción y materia prima. Eso es precisamente lo que ocurre con Coco Mademoiselle Crush Absolu. Más que reinventar una de las firmas olfativas más reconocibles de la perfumería contemporánea, Polge decide profundizar en ella. La estructura permanece, pero aparecen nuevos contrastes, una mayor densidad y una sensualidad que no busca imponerse, sino revelarse poco a poco. La familiaridad sigue ahí, aunque envuelta en una dimensión más misteriosa.

Olivier Polge entiende la perfumería como un lenguaje en constante evolución. Heredero de una de las grandes sagas de perfumistas franceses y creador de algunas de las composiciones más reconocibles de Chanel en la última década, su trabajo no consiste sólo en crear fragancias, sino en encontrar el equilibrio entre la memoria, la emoción y la materia prima.

buscapiés

LO QUE NO SABÍAS DE …

ALEJANDRA BARROS

Actriz de teatro, cine y televisión, se ha consolidado como una de las figuras más queridas y respetadas del entretenimiento en México. Para CARAS, representa a una mujer auténtica, apasionada y orgullosa de sus raíces.

¿Animal favorito?

Los perros. ¡Los amo! Son un gran ejemplo de amor, fidelidad y de vivir plenamente el aquí y el ahora.

¿Qué canción marcó tu vida?

“High Hopes”, de Panic! At The Disco.

¿Algo que te hubiera gustado aprender?

Me hubiera encantado aprender francés.

¿Qué estás escuchando actualmente?

Ahora mismo estoy obsesionada con el nuevo disco de Carin León.

¿Qué tipo de música prefieres?

Escucho de todo, pero tengo una debilidad por la música de los años 80 y el pop en español.

¿En qué situación mentirías?

Mentiría únicamente para evitar hacerle daño a alguien.

¿Quién es tu héroe en la vida?

Mi papá.

¿Qué personas te inspiran?

Los actores capaces de hacerme sentir emociones intensas, los deportistas que destacan por su disciplina, las personas con quienes puedes tener conversaciones profundas y los cantantes cuyas voces te transportan a otros lugares.

¿De quién heredaste más cosas?

De mi mamá.

¿Color favorito?

El negro. Me gusta pensar en él como la suma de todos los colores.

¿En qué proyecto de tu carrera te hubiera gustado vivir realmente?

En Mi rival. Me fascinan las haciendas y la vida en el campo.

¿Un nombre que siempre te ha gustado? Julieta…

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