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De quimeras y de cabras. Anid Jocabed (Muestra)

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ANID JOCABED DE QUIMERAS Y DE CABRAS


DE QUIMERAS Y DE CABRAS ANID JOCABED


ANID JOCABED

© Seusba Editorial © DE QUIMERAS Y DE CABRAS

Anid Jocabed, septiembre 2023 Seusba Editorial, septiembre 2023 Concepto de la colección Seusba Editorial Concepto de cubierta y diseño Anid Jocabed Diagramación y deseño Anid Jocabed Corrección de textos Umberto Senegal Ilustraciones interiores y carátula Anid Jocabed Fotografía de la autora Anid Jocabed Editor Umberto Senegal seusbaeditorial@gmail.com

Impreso y hecho en Colombia Printed and made in Colombia Primera edición, septiembre 30 de 2023 Impresión Litografía Skrybe Calarcá, Quindío, Colombia ISBN: 978-628-01-0826-1

Cualquier forma de reproducción parcial, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, en cualquier forma o por cualquier medio sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamos públicos, puede ser realizada con total libertad sin la autorización escrita de los titulares del copyright. www.seusbaeditorial.jimdofree.com 4


A mi madre. A cada una de las mujeres que me habitan. A Umberto, quien me obsequió las alas y me indicó el camino. Y a la infinitud de manos que hicieron posible este libro.


DE QUIMERAS Y DE CABRAS

PRÓLOGO

ANID JOCABED Y SU POESÍA ENTRE LO COTIDIANO Y ONÍRICO UMBERTO SENEGAL

En esta su ópera prima, De quimeras y de cabras, publicado en su independiente Editorial SEUSBA por la joven escritora y editora Anid Jocabed, nada frecuente en la historia de la poesía femenina quindiana y mucho menos entre mujeres de su generación, o próxima algunos lustros a la suya, registramos un centenar de poemas en verso libre. Hilados de manera congruente. Con meticuloso y juvenil estilo que permitirá a los lectores proyectar sobre sus textos miradas vastas a las filiaciones formales y temáticas de esta mesurada e imaginativa obra en marcha: Dejo sobre la piedra un ramo de lirios, símbolo del aniquilamiento. Regreso la venda a mis ojos para volver a los míos. Lúcida y madura en cierta forma, cuando se trata de volver a su infancia con retrospectivas contemplaciones adultas. Idónea en sus señalamientos, donde encontramos un personal lenguaje, ideas y protagonistas, imágenes desde las cuales se encuentra uno con la mujer y poeta que asume su oficio de escritora sin determinar lí7


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mites a su contexto real ni tampoco a sus ensoñaciones, desplazándose entre quimeras y cabras, es decir, entre la irrealidad y lo cotidiano. Más allá de esta propuesta de Jocabed no veo, entre novísimas generaciones de mujeres quindianas -15 a 28 años de edad- señales estéticas convincentes, e intelectualmente consolidadas, de una poesía femenina relevante fruto diario de extensas lecturas, que en sus búsquedas formales o temáticas vayan al fondo de la obra de un poeta, de alguno de sus libros representativos o de varios de ellos; producto de disciplinas con vocación y aptitudes no extinguidas en sus autoras por el menor contratiempo amoroso, familiar, económico, sentimental o laboral y cuyas propuestas, expresiones y experiencias literarias consoliden una visión femenina de nuestra sociedad y nuestra época. Una de las poetas preferidas por Jocabed, es Sylvia Plath, de quien parece perpetuar con sus palabras, su trajín y su certeza de ser poeta, esta reflexión de la norteamericana: “La poesía es una disciplina tiránica; vas tan lejos, tan rápido, que en un espacio reducido tienes que desviarte a toda la periferia”.

La fusión de poemas presentados por Anid en este libro, es poesía de visibles circunstancias autobiográficas. Si, como sostuvo Goethe, “toda poesía importante es poesía circunstancial”, en el caso de los motivos de Anid, deambulando o afrontando directos las circunstancias vitales que marcaron su niñez, De quimeras y de cabras es, por su minuciosa contextura, sus propuestas y convicciones estéticas y literarias de la joven autora, una obra con modulaciones específicas que dice cuanto su autora imagina o vive, decorosa por su extensión y atributos, por su 8


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unidad y el compromiso incesante y no fortuito donde lo cotidiano y lo onírico adquieren juntos, en proporcionada reconciliación, otros espacios poéticos por cuyos ámbitos los monstruos, imaginados o reales, subjetivos gran parte de los que transitan por estos poemas, circulan por sus versos dándole a los poemas una atmósfera poco usual en la poesía femenina de esta región: Junto a la puerta se agolpan los cuerpos, pero ninguno lleva su alma. En el lavabo algunos rastros carmesíes bajo los últimos restos de piel humana.

Senderos literarios poco trajinados entre mujeres que, en nuestra región, alguna vez escribieron poesía; y quienes publicaron uno o más libros, disolviéndose al poco tiempo del panorama literario y poético del Quindío, sin repercusión alguna en el desarrollo de la poesía regional o en el constreñido panorama literario de sus municipios. Carlos Alberto Castrillón, en conversaciones que sostuvimos sobre su solidaria pero desafortunada inclusión de más de 20 autores, entre hombres y mujeres, en la Antología poética del siglo (2000), incluyente y comprensivo en alto grado, reconoció su error al darle credibilidad y visibilidad a tales personas. Varias de ellas para quien desee verificar mi opinión, naufragan en la amplia y notable recopilación de poetas quindianos, con prólogo y notas del citado ensayista, crítico y poeta. Gran parte de estas, sumidas por completo en el olvido total y desprovistas de lecturas vivificantes, o disciplinas permanentes con la poesía como centro existencial, pasión por la escritura y vocación poética inmarchitables con la 9


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edad, nunca volvieron a publicar poesía.

Desde cuando en 1941, a sus 21 años de edad Carmelina Soto publicó el poemario Campanas del alba, volumen precursor de la poesía escrita por mujeres en nuestra región y en cuya depuración literaria intervino el escritor Humberto Jaramillo Ángel, íntimo amigo de Carmelina cuando ambos trabajaban como profesores en una escuela de la vereda Bohemia, de Calarcá, no habíamos asistido a la presentación de un libro de poemas escrito por una jovencita escritora presagiando una poeta idónea para desenvolverse con su estilo y su temática, con sus metáforas hacia modos novedosos de la poesía quindiana: Junto a mi cuna dos claveles dorados y un capullo de alhelí. Mi otra mitad en una cabra, bajo las ventilas o en un susurro silenciado por el viento.

Como bien lo expresó Hans-Georg Gadamer en su libro Poema y diálogo: “El Yo poético no es, como se suele creer, el Yo del poeta sino, casi siempre, ese Yo común de cada uno de nosotros”, a lo largo de los cien poemas que componen De quimeras y de cabras, tejidos nostálgicamente con escenas y escenarios entre lo cotidiano y onírico; con imágenes familiares de la niña descubriéndose mujer; con las evocaciones placenteras o insufribles de la adolescente irrumpiendo en la etapa adulta sin abandonar sus mejores sentimientos y sus remembranzas mutando directas de la memoria al verso y a la estrofa, al poema en ocasiones oscuro y enigmático; con su contextura concreta, mujer feliz de ser mujer, capaz de expo10


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nerse y representarse femenina frente a todo cuestionamiento machista que intente restarle presencia humana y literaria, social y estética a su obra, pero también con la intangible corporeidad de ensoñaciones y pesadillas, encontraremos acentuada de manera consciente esa lírica expansión de Yoes que Gadamer considera el auténtico Yo poético, bifurcándose entre el autor y el lector. El Yo de Anid como escritora, nuestros Yoes como lectores, los Yoes de los personajes que protagonizan sus poemas construyendo la originalidad temática y la manera como Jocabed entiende y desarrolla su poesía: Mi alma viene tras de mí. Espérenla un poco, puede tardarse.

La dejé atrás cuando mi cuerpo fue habitado por un ser desconocido. Nos encontramos en su estilo y su distintiva forma de tender los versos por el blanco de las páginas, en su peculiar manera de deshilacharlos y darles autonomía fuera de la distribución visual a la cual los lectores pueden estar acostumbrados, con un novedoso modo de expresión donde escritura y voz reacomodan la estrofa, reestructuran el lineamiento de cada verso a veces desprendido de los versos anteriores, con rupturas sintácticas mediante suspensos y silencios. De aquí su abierto modo de distribuir los versos para estructurar o desestructurar cada poema, que no se ha visto en la poesía femenina del Quindío. Propuesta que valoro y acentúo dentro del estilo de las nuevas poetas de este sector de Colombia.

La página, con el poema como atributo del sentimiento enunciado, se puebla de blancos significativos mientras 11


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su lenguaje se depura o se vale del estilo nominativo. Quienes lean este libro, cuantos viajen hacia su propia niñez y su adolescencia con esta obra, entendiéndola en su totalidad como conjunto orgánico y no como poemas individuales desligados de la intención global del mismo, encontrarán que Anid Jocabed extendiéndolo al máximo propone con cada uno de sus textos un nuevo ámbito de resonancia poética femenina, formal y temático, amplificando y subrayando temas no tan comunes en la poesía femenina del Quindío. Sobre todo, teniendo en la cuenta que es la voz de una joven de 22 años de edad y sus poemas fueron escritos entre los 21 y 22: En la tumba antigua mi abuela sigue tejiendo un abrigo. Lo alista para que mi madre lo use el día de su boda. Configurados por alegorías reincidentes, por palabras que cumplen un objetivo preciso y por flores, por animales, por objetos, por personas de su entorno familiar que a lo largo del libro serán los protagonistas de su argumentación poética; dispuestos como un todo lírico entre recuerdos de niñez y adolescencia que optan por el verso para dar testimonio de belleza y sensibilidad, todos sus poemas fotografían el alma, los sueños, las perplejidades y denuncias de esta joven escritora y editora cuya propuesta literaria es, entre mujeres de su generación, la más coherente y definida por sus temas y su lenguaje. Este libro inicial de la joven poeta Anid Jocabed, figura nada estridente ni arrogante cuyo sigiloso trabajo en prosa y verso está visible en decenas de cuadernos 12


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y libretas manuscritas acumulándose desde sus años colegiales, pero destacada dentro de la nueva poesía femenina quindiana, es fruto de sus variadas lecturas bajo el próvido influjo de Miyó Vestrini, Silvia Plath, Ana Blandiana, Wislawa Zimborska y la quindiana Yenni Zulena Millán. Producto de sus disciplinas académicas y de un pensamiento y una forma de vida transparentes, por sus convicciones religiosas siempre al margen de actitudes fatales, es un consistente fundamento literario de la más prometedora poesía de este sector de Colombia. Lo afirmo con la evidencia literaria de quien a lo largo de varias décadas lee, estudia, coteja y analiza de manera crítica las variables estéticas de nuestra poesía regional. Además de recrearme con cada propuesta y con los estilos, con el valor artístico, psicológico y filosófico que busco en la poesía, sin importar quienes la escriben, he dado importancia a las mujeres poetas quindianas con todos sus procedimientos y temáticas, con su formación cultural, académica o autodidacta, que han publicado en libros, revistas o periódicos a lo largo de más de un siglo del desarrollo de nuestra poesía regional. Siempre en la búsqueda literaria de lo estético y extraño, lo singular, lo minucioso y sistémico en mujeres que, o bien nunca publicaron un libro con sus poemas; o no fueron más allá de editar alguna pueblerina obra con restringida muestra de cuanto produjeron o bien, publicaron uno o más libros que permiten analizar sus trabajos. Buscando una significativa expresividad literaria para describirnos estas vivencias que configuran a Jocabed como poeta, experiencias suyas que matiza con metáforas, que representa con flores como realidades físicas y como símbolos revelando aristas, márgenes psicológicos de su carácter y su personalidad no refugiados en escuetos recuerdos de infancia, en predios rurales don13


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de vivió desempeñando labores campesinas, Anid con su poesía consolida una firme identidad en proceso de concientización feminista que propende por inscribirse como sujeto social y discursivo contra contextos claramente patriarcales. Hay fondos sombríos en el libro. Tras la inocencia, hay acusaciones claras o veladas que la joven poeta podría desarrollar en futuros libros suyos en prosa o verso. Anid, abre con su palabra inquietantes espacios de sugerencias, dentro de los cuales tiene cabida literaria todo lector, pero en particular las mujeres, sin que los poemas queden circunscritos dentro de los Yoes de la escritora, para continuar refiriéndome al planteamiento de Gadamer. Esta es una singular variedad de poesía femenina construyéndose como sujeto lírico, con la mujer en el centro de la creación para hablar y pensarse y decir cuanto ella siente y como lo siente. Por tal razón Jocabed retoma, una y otra vez, circunstancias autobiográficas que pueden ser afines con sus alegrías e incertidumbres, con su voluntad y decisiones, a las de tantas niñas o adolescentes. La naturaleza es componente vital utilizado como temática de fondo. Esas flores que, poco a poco, adquieren protagonismos en sus poemas revirtiéndose símbolos que cada lector deberá descifrar a partir del nombre de la flor y la vivencia que con ellas tuvo la poeta: Tropiezo con el gladiolo morado que crece junto a la escalera. Y esta:

Nacen tres amapolas 14


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bajo mis pies. Una más:

A su paso el suelo se poblaba de coloridas margaritas, Como cimiento de su poesía donde amor, recuerdos, soledad, zozobra y muerte están presentes de manera constante, pero de forma innovadora mediante metáforas e imágenes distorsionadas que no guardan relación aparente con el mundo que conocemos y todo enmarcado en un contexto donde predominan sensaciones visuales, la metáfora se vuelve importante al adjudicar significados particulares a palabras que no los tenían: Mi espejo todavía no tenía su rostro y mi cabello escaso no ondeaba con el viento.

Es decir, modifica su sentido lógico y asocia términos sin relación aparente. Solo resta leerla con esmero y desear que su pasión literaria continúe con la misma fuerza que ha puesto en este libro. Me acompaña una cabra desde mi infancia, mudó de piel varias veces para continuar su camino hasta el filo de la tarde.

Calarcá, Quindío, mayo 23 de 2023 15


GIRASOLES NO NACIDOS (Recuerdos)


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Nunca le gustaron las fotos, tan ajena a mí y al mismo tiempo, el centro de mi universo.

Lo fue todo por un segundo y luego culminó su estancia conmigo.

Se fue dejándome sin razón para apresurar el paso.

Bebió toda el agua del recipiente y aún así su sed no fue saciada. Luego su cuerpo se fragmentó en tres: ternura, sabiduría y desolación.

Se desplazaba por el suelo sin ningún sentido, capturando todas las miradas. Siempre estuvo y jamás partió.

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SIAMÉS

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Mi madre parió gemelas, idénticas en rasgos físicos, como si una estuviera observando su reflejo frente al espejo. Florecieron ambas enraizadas en un matero.

Una fue favorecida por la luz crepuscular. Su hermana se vio obligada a recibir por pocas horas el reflejo del rojizo ocaso. Fueron complemento perfecto, la bondad y maldad arraigadas en un cuerpo. Se protegían entre ellas, buscaban el equilibrio.

Mi madre me mira directo a los ojos, como queriendo observar mi alma, para descubrir cuál de ellas me habita. Mi cuerpo soporta dos almas.

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ASPIRACIÓN

Camino por un jardín de hortensias descoloridas. Me sigue una bandada de graciosos ansarinos.

Paso por entre un eucalipto derribado y tres robles nacientes. Trepo sobre una colosal piedra, situándome en su parte más alta. Observo el paisaje desde allí, ajena a todo sentir. Busco fusionarme con la roca, imagino cómo mi piel adquiere una gris coloración. En mi cabello crece el musgo mientras por mi espalda sube una colonia de hormigas.

Dejo sobre la piedra un ramo de lirios, símbolo del aniquilamiento. Regreso la venda a mis ojos para volver a los míos.

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ABUELA

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En la tumba antigua mi abuela sigue tejiendo un abrigo. Lo alista para que mi madre lo use el día de mi boda. Toma el césped por alfombra dejando a su paso hedor a podredumbre. Al despuntar el alba tararea una canción de cuna. Exhala una bocanada de aire y baja a su lecho sepultándose cada día. Sueña entonces. En el día le escribo cartas. En la noche sueño con ella. Me imagina con pluma y papel mientras la veo tejer.

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CORTOMETRAJE

Basta con cerrar los ojos, detenernos un segundo, llenar los pulmones con aire puro. Regresar al pasado, viajar en el tiempo, y sentir de nuevo. Nuestro organismo creará el cortometraje de nuestras vidas. Podremos arrepentirnos o sonreír ante el recuerdo. Sentiremos la nostalgia en la parte inferior del vientre. La fresca brisa nos regresa a la infancia. Vamos en picada. Es tarde para arrepentirnos del salto. Moriremos todos.

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PEONÍAS TRAS DEL CRISTAL (Sobre mí)


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Soy un cóncavo vacío, nada me habita.

Mi alma viene tras de mí. Espérenla un poco, puede tardarse. La dejé atrás cuando mi cuerpo fue habitado por un ser desconocido.

Intenté convencerla para mantenerla sentada en el fondo del armario, y que cubriera sus oídos, para no escuchar insultos feroces. Creí que sin ella los rastros en mi cuerpo desaparecerían pronto y olvidaría mi mente ese “por poco” que marcó mi existencia. Decidí dejarla por cuenta propia.

Única manera de no consentir que la despojaran manos ajenas. Fue el medio que encontré para dejar atrás todo sentimiento y permitir a mi mente escapar. Luego decidí seguir sin ella. La dejé en el armario desde ese día, sin atreverme a ver su rostro. Por momentos sentía haberle fallado y que todo fue culpa mía. 44


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No me compensaron lecturas ni comentarios de quienes despertaron del letargo.

Las cosas variaron desde entonces. Hoy llueve y después de tanto tiempo me atreví a llamarla. Escucho sus pasos mientras se aproxima.

Viene intimidada por presencias ajenas y por la oscuridad que la habita. Buscaré ponerme en paz con ella, luego pensaremos en el resto.

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VÓMITO

Cada tanto algo sube por mi garganta.

Símil de un extraño ácido con miles de partículas ponzoñosas.

En ocasiones me priva de ingerir alimentos, en algunas otras me impulsa a cometerlo en exceso. No obstante, ese atisbo sigue subiendo de vez en cuando. Suele tomarme desprevenida. Me deja sin sueño, sin fuerzas, sin aliento en las arterias. Me despoja del tiempo, enreda el hilo temporal, carcome mis noches.

No lo sé, quizá es el precio de ser mujer…

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No observo en el espejo aquello que debería ver. Los helados ojos mirándome producen escarcha en mi interior. Una desconocida niña hace un gesto procaz para silenciarme. Ambas gritamos a la vez.

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Ahora retorno a las letras. Mi imaginación se esparcía como antaño.

No comprendo bien él porqué de este alejamiento mío. Mi yo del pasado lanza un guiño al futuro pretendiendo avivar aquella esperanza que, aunque rara, florece entre el vacío. Y la lejana ilusión ya no parece eterna.

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CAPULLOS DE ALHELÍ SOBRE LOS PÁRPADOS (Monstruos)


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VOLVER

Caigo en un vacío mientras me niego a ser. No entiendo el desasosiego de mi alma y mientras regreso en busca de respuestas, ante mí se presenta un ser amorfo reflejándome, escrutando mis pensamientos sin escrúpulos para vomitarme y expulsar la podredumbre que me habita.

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ARMARIO

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El armario sigue abierto. Una vez más espero que Narnia invada mi cuarto.

Imagino la nieve que entra despacio, y se esparce sobre la alfombra, sacando migajas de dismorfia. Tal vez los monstruos se congelan.

En otra época la puerta debía estar sellada para evitar la salida de cualquier mítica criatura.

No debía molestar aquellos engendros bajo la cama. Solo un felino ingresaba con libertad. Las cosas han cambiado. Esta noche la puerta es más amplia. Sin cerrojos. Ya no hay felinos, y los monstruos huyeron.

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UN DÍA A LA VEZ

Desperté con monstruos. Daban tajantes zarpazos entre mis sábanas.

Al sentarme junto a Madre se acercaron etéreos, alimentándose insaciables, con lentitud y sin piedad, de mis vísceras. Sustrajeron todo a su paso, quebrando la cristalería de la habitación. Sin embargo, entre los vidrios rotos, en mí se reveló otra. Y peleamos una por todas.

Dormí sin ellos.

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SILENCIARSE

Cada vez que sueño con monstruos… lo silencio. Lo silencio a mi madre, para no ver su dolor.

Lo silencio con el aludido, para no ser su terror.

Lo silencio con los eruditos, para no ser su teoría.

Lo silencio con los psicólogos para no ser su paciente.

Lo silencio con el canon, para no ser noticia marginal. Lo silencio con mis amigos, para no ser su secreto.

Y con los otros lo silencio… porque no quieren, ni saben, ni pueden escucharlo.

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Todavía debo esconderme de los monstruos. Ellos habitan mi casa con todos sus rincones.

Mi gata los espanta de la alcoba, no soportan estar bajo la cama, sufren claustrofobia, se adhieren a mis momentos. Aparecen en los retratos familiares, me miran a los ojos, viven.

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LILAS MUTILADAS POR EL TIEMPO (Violencia)


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ELLA

Hay momentos cuando añoro ser ella. Por su capacidad de ser, de intuir el porvenir.

En general, lo deseo por un motivo distinto. Puede que así yo sea el foco directo, que los ultrajes sean para mí, las bofetadas repiquen sobre mi rostro, y los golpes caigan en mi espalda. Puede que así ella sonría a menudo. Viviría con menos prisa, de manera más sobria. Aunque una hija se convierta en madre, nunca será madre de su propia madre.

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Mientras duermo, un hombre muere, escucho sus gritos en la distancia.

Mientras mi almohada acaricia mi rostro, el frío del puñal atraviesa su vientre.

Dentro de mi sueño apacible, desconozco las razones de su muerte. Mañana continuará mi jornada, mientras pocas personas asistan a su velorio.

Sueño con palmeras en la playa y sus órganos son arrancados sin piedad.

En mi sueño veo un reflejo del rostro del hombre y una lágrima recorre lenta su mejilla izquierda. Nunca nos conocimos, él murió mientras yo soñaba.

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PURGA

Mi cuerpo se estremece por unos sonidos cercanos. Un zumbido se apodera de mis oídos luego de aquello que se mueve entre disparo-pólvora-explosión. Mi primer impulso es buscar un escondite como si solo fuera un juego. Me deslizo bajo la cama y doy un saludo fugaz al monstruo que aún habita el lugar. El asombro y la curiosidad pueden más. Me desplazo por la habitación contigua sin hallar rastros de los míos. Un hedor a hierro invade la estancia. Junto al portón un cúmulo de cuerpos todavía calientes esperan mi salida. La sangre se esparce alimentando un diente de león marchito.

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ANIMAL

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Crecí en un aprisco puede que algo de aquel tiempo persista en el ahora. Los sonidos que mi boca provoca se asemejan a un balido. Mi mandíbula superior se niega a portar incisivos y mi cuerpo camina en libertad, se descubre en el destello de una quebrada cristalina, desfila en un campo de crisantemos entre crisálidas no nacidas. Me fundo en un páramo virgen. Alguien me atrapa por las astas mutila mis miembros. Me liga al grillete y me lapida sin piedad. No admite palabra alguna luego, dejo de ser.

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MAPA

Quise conocer el mundo observar paisajes ajenos. Me encontré impedida incluso para observar un jardín cercano. Soñé entonces con variados parajes de día apareció una petunia en la estancia, un rastro de musgo en el espejo, una duna diluida en el armario, la niebla sobre mi cama. Mi cuerpo fue un mapa con cicatriz por cordillera y una herida fresca como afluente. Apareció un símbolo por cada cuerpo una x para ser despejada. Fui entonces un universo un cielo lleno de estrellas. Mi cuerpo anunció la infamia.

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BIOGRAFÍA

VENUS DIONEA:

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“En estas impresiones sin nexo, ni deseo de nexo, narro mi autobiografía sin acontecimientos, mi historia sin vida. Son mis Confesiones, y, si en ellas nada digo, es porque nada tengo que decir”. Fragmento 12 Fernando Pessoa 131


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Me reconozco como habitante del mundo. Pertenezco a muchos lugares sin llegar a ser de uno en particular. Nací en Bogotá en el año 2000. La concibo como lugar entrañable y regreso a ella en muchas ocasiones. Viví en Tena, Cundinamarca, durante ocho años y allí transcurrí mis mejores años de infancia. Mi adolescencia y el tiempo sucedidos hasta hoy, los he pasado en Calarcá, Quindío. Viví en el campo y crecí entre cabras y algunos otros animales. Desde temprana edad y siguiendo el ejemplo de mis padres, Dina Parra y Julio Martínez, sentí atracción por los libros. De ellos adquirí el amor por la lectura, que más tarde me encaminaría por el mundo literario. La escritura surgió como mecanismo de escape y socorro adolescente.

En la actualidad curso la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana de la Universidad del Quindío, espacio en el cual por medio de distintos docentes he ahondado en las lecturas poéticas y he tenido acercamiento a múltiples autores. Hice parte por cuatro años de La Imprenta, espacio radial de dicho programa académico, el cual contribuyó en gran medida en mi desarrollo profesional. Realicé el curso de cuentería que brinda Bienestar Institucional, para luego hacer parte durante un semestre del grupo Tejecuentos, de la Universidad del Quindío. Desde el año 2019 he colaborado en Ediciones Kanora como diagramadora, editora y haciendo aportes en la corrección de textos, contribuyendo en la creación de su página web y uso de redes sociales. En el 2020, a partir de una problemática regional, decidí crear la Revista Tzintzun, espacio físico y virtual exclusivo para las mujeres de toda condición cultural, académica y literaria, donde estas pudieran publicar sus creaciones literarias 132


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y artísticas, lo cual me ha permitido conocer interesantes personas y sus obras inéditas, desconocidas para gran parte del público lector. En plena pandemia y haciendo uso de herramientas de comunicación virtuales, dicté talleres de cuentería a estudiantes de Escuela Nueva, y grados tercero y cuarto, de distintas instituciones por medio de la Fundación Pundarika. Si bien fue virtual y un poco agobiante, me aportó mucho como inicio y puerta de mi formación pedagógica práctica.

Posterior a esto, surgió la Editorial Seusba, proyecto literario independiente que busca dar oportunidades a nuevos autores para publicar sus obras de manera económica y fácil, e implementar la difusión literaria mediante las redes sociales. Luego se comenzó a editar el plegable Quinde, donde se publica poesía de autoría femenina, de autoras regionales e internacionales con el fin de darlas a conocer y aportar elementos poéticos foráneos y locales a la cultura regional. En 2021, el narrador y poeta Carlos Alberto Agudelo Arcila crea la revista de literatura y arte Zwaan, de la cual hago parte como subdirectora y diagramadora, lugar donde he publicado con periodicidad algunos de mis textos. Gracias a las redes sociales, hice parte de un proyecto literario llamado ProtoLuna que se ubica en España, ramificándose al resto del mundo. En su página web publiqué una sección llamada La casa de la escritora que se sostuvo durante 6 meses. Así mismo, he publicado textos en la revista virtual Arrierías, de la ciudad de Caicedonia, Valle del Cauca.

Iniciando el año 2022, me nació un deseo excepcional de hacer parte en distintos talleres literarios. Me inscribí en el taller Poiesis de la Fundación Pundarika; el Taller 133


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poético para mujeres Cartografías de vida, de Quindío Literario, orientado por Martha Cecilia Ortiz Quijano; el taller Cartografías del cuerpo y el taller de poesía y canto colectivo de la fundación América en mi piel, orientados por Lucía Patiño, todas estas acciones con el propósito de optimizar y aclarar la escritura del contenido de este libro.

En el año 2022, la poeta quindiana Sara Mariane convocó a un grupo de jóvenes lectores, algunos escritores y algunos otros iniciándose en el mundo literario, a conformar un club de lectura. Hice parte de dicho Club de lectura y Colectivo literario Los provincianos, donde compartimos lecturas, escritos e infinidad de experiencias. En el segundo semestre de 2022, publiqué dos poemas en la Revista Literaria Polilla, publicación semestral de la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana de la Universidad del Quindío. Participé en el recital que se realizó con motivo del lanzamiento y presentación de su número 23. En la ciudad de Armenia se creó la Casa Cultural Carmelina Soto, lugar donde se busca que la cultura, la poesía y la mujer tengan visibles espacios donde converjan, resalten y florezcan iniciativas femeninas de variada índole. A inicios de 2023, me sumé a esta iniciativa al establecer mi oficina de la Corporación Mangata literaria, en el espacio físico donde funciona la Casa Carmelina Soto.

Hago parte del Movimiento Cultural Internacional ERGO, proyecto que fundó el escritor peruano Manuel Quiroz Salazar y se ha extendido por Latinoamérica. Cuenta con colaboradores a lo largo de todos los países hispanohablantes. Es un espacio donde las distintas expresiones artísticas y literarias tienen lugar, destacando nuevas 134


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voces y contribuyendo a fomentar la cultura regional de cada país, a través de una red de apoyo para escritores y gestores que se unan a este proyecto. Además de esto, me encanta la ilustración y la fotografía, y aunque no tengo ninguna formación académica en tales áreas, las efectúo por gusto y de manera autodidacta.

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CONTENIDO PRÓLOGO 7 GIRASOLES NO NACIDOS 17 1. Nunca le gustaron 18 2. Siamés 19 3. Aspiración 20 4. Abuela 21 5. Cortometraje 22 6. Terminal de transportes 23 7. Regreso 24 8. Turbación 25 9. Humo verde 26 10. Madre 27 11. Vientre 28 12. Chiquinquirá 29 13. Mantas 30 14. Senderos 31 15. Iguana 32 16. Esmeralda 33 17. Ilusión 34 18. Peñasco 35 19. Maullido 36 20. Reliquia 37 21. Mona 38 22. Herencia 39 23. Sidra 40 24. Amoreux 41 PEONÍAS TRAS DEL CRISTAL 43 25. Soy un cóncavo vacío 44 26. Vómito 46 27. No observo en el espejo 47 28. Ahora retorno a las letras 48 29. Mi dolor se reflejó 49 30. Y ahora mi rostro se avergüenza 50 31. Paisaje 51 32. El paraíso se transformó 52 33. Volar 53 34. Engranaje 54 35. Nocturna 55 36. Prendas 56


37. Fantasma 57 38. Arquetipo 58 39. Matapalo 59 40. Álbum 60 41. Rubén 62 42. Función I 62 43. Función II 63 44. Postal 64 45. Transeúnte 65 46. Goteras 66 47. Trazos 67 48. Nariz 68 49. Estas toxinas 69 50. Sobresalto 70 51. Violín 71 52. Cápsulas 72 53. Marzo 74 CAPULLOS DE ALHELÍ SOBRE LOS PÁRPADOS 75 54. Volver 76 55. Armario 77 56. Un día a la vez 78 57. Silenciarse 79 58. Todavía debo esconderme 80 59. Y lo comprendí 81 60. Nieve 82 61. Voluntad 83 62. Futuro 84 63. Entrañamiento 85 64. Regalo 86 65. Desierto 87 66. Atmósfera 88 67. Semicorchea 89 68. Somníferos 91 69. Rostros 92 70. Dinamarca 93 71. Delirio 94 LILAS MUTILADAS POR EL TIEMPO 95 72. Ella 96 73. Mientras duermo 97 74. Purga 98 75. Animal 99 76. Mapa 100 77. Rostros 101 78. Efímera 103 79. Comején 104


80. Conquista 105 81. Retorno I 106 82. Retorno II 107 83. Retorno III 108 84. Retorno IV 109 85. Azul mineral 110 86. Cadáver I 111 87. Cadáver II 112 88. Castigo 113 89. Cadena 114 90. Destino 115 91. Transitar 116 92. Resistencia 118 93. Casa 120 94. Abrazos 121 95. Acuario 122 96. Guillotina 123 97. Intoxicación 124 98. Turistas 125 99. Geranios 127 100. Monolito 129 Biografía 131 Sobre el proceso 137 Contenido 143


Tanto los lectores del Quindío como los de otras regiones de Colombia, podrán apreciar en el primer libro de la joven escritora quindiana Anid Jocabed, un amplio conjunto de poemas cuyo lenguaje y extrañas figuras nos inducen a recorrer mundos poco frecuentes en la poesía que escriben los novísimos representantes del género en el Quindío. Hay en estos versos un manojo de ideas y pensamientos cuyas propuestas estéticas y literarias nos introducen en espacios cotidianos donde, de un verso para el otro, o de una imagen para otra, el lector salta de su ámbito cotidiano a otros niveles de percepción y comprensión del mundo familiar, social e interior de la autora.


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De quimeras y de cabras. Anid Jocabed (Muestra) by Seusba Editorial (Muestras) - Issuu