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La formaci贸n permanente
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AMEDEO CENCINI
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Introducción
El signo más visible o perceptible de la vida es la respira-
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ción. Es el aliento vital que procede de Dios, como dice el Génesis, y da vida a todos los seres. También la existencia típicamente cristiana «comienza» con un hálito, el soplo del Espíritu Santo que en Pentecostés invade la carne humana y terrena para transformarla. Mientras hay aliento hay vida, suele decirse. La respiración es constante y regular, silenciosa y casi imperceptible, espontánea y automática, diurna y nocturna; expresa la vida acompañando y revelando su palpitar. Así es la formación permanente: algo que sigue la vida en su caminar, en cada uno de sus instantes. Es su ritmo constante lo que la hace un camino continuo de realización de un proyecto, de una forma que asume aspectos cada vez más precisos o de un misterio que se revela progresivamente, aunque pasa por momentos difíciles y situaciones complicadas. A veces la respiración se vuelve afanosa y frenética, reflejo de la fatiga o del ansia de algunos momentos de la existencia: la respiración apresurada después de una carrera o la misma ansiedad que también causa problemas respiratorios. Por eso hemos puesto este título1, tal vez algo peculiar y 1 El original italiano se titula Il respiro della vita. La grazia della formazione permanente.
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ciertamente evocativo, a nuestra reflexión sobre la formación permanente: porque de entrada queremos subrayar su carácter natural e incluso fisiológico; porque la vida de todos, especialmente de quienes han dedicado sus días y sus energías a una causa comprometida y superior a las fuerzas humanas, como presbíteros y consagrados/as, necesita prestar una atención constante a su crecimiento y a cuanto pudiera impedirlo; porque no es posible llegar a la madurez del corazón y de la mente con el simple paso de muchacho a joven, de joven a adulto y finalmente a anciano; porque nadie puede pensar en consagrarse al Dios eterno si no es por medio de una continua conversión que abarque todo su peregrinar terreno. Por otra parte, tampoco se puede hacer consistir la formación permanente en una serie de acontecimientos extemporáneos y extraordinarios, como si se tratara de una excepción al monótono discurrir de los días, o de algo que sólo hoy, en nuestro frenético contexto sociocultural, ha llegado a ser importante y necesario y que, en conjunto, se reduce a una puesta al día traducida en un esfuerzo (o un fastidio) más. No, porque la formación permanente es gracia, una gracia que viene de lo alto, don del Padre-Dios, educador y formador de nuestras almas, que cada día va plasmando en nosotros la imagen del Hijo, con formas que sólo percibimos o prevemos en parte, es decir, en la libertad del Espíritu. Lo hemos especificado en el subtítulo: si, por una parte, la formación permanente es fenómeno natural y ordinario, componente y característica esencial del camino evolutivo de la vida presbiteral y religiosa, por otra parte, es también y sobre todo acción de Dios, y por tanto don y gracia. El tratado se divide en tres partes. En la primera procuramos esencialmente definir el concepto de formación permanente, poniéndola en relación con la época de renova14
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ción que estamos viviendo a distintos niveles y con el camino de renovación que afecta sobre todo a la vida consagrada y a la identidad presbiteral. En las partes segunda y tercera afrontamos el problema estratégico de la formación permanente, es decir, el problema de la relación con el tiempo y del ritmo que la relación misma con el tiempo imprime a la vida. En la segunda parte el tiempo, que corre implacable, es observado como desafío para el hombre, que deberá aprender a vivir tal desafío de modo constructivo, como oportunidad para crecer a lo largo de la existencia cotidiana, semanal y mensual. En la tercera parte el tiempo se considera como don, subrayando la dimensión gratuita de la formación permanente, formación que se despliega a lo largo del año litúrgico marcada por los misterios de la vida del Señor Jesús. La formación permanente consiste en permitir que el ritmo de la propia vida se vaya plasmando y adecuando cada vez más al ritmo y a los tiempos del año litúrgico.
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Índice
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Prólogo ..................................................................... Introducción ..............................................................
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PRIMERA PARTE RENOVACIÓN INCOMPLETA
2. 1. 2. 3. 4.
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1. Nudos teóricos y prácticos ................................ 1. Sin formación permanente habrá frustración permanente... ...................................................... 2. Los nudos que hay que deshacer ......................... 2.1. Perspectiva originaria de la formación ......... 2.2. Relevancia teológica del concepto ............. 2.3. Horizonte de sentido .................................. 2.4. Misterio y ministerio ................................... Deshacer los nudos ............................................ El reto de la docibilitas ......................................... Hacia un intento de definición ........................... Proyectar la formación permanente .................... Niveles y responsabilidades ................................. 4.1. Nivel institucional-general ......................... 4.2. Nivel institucional-particular ..................... 4.3. Nivel comunitario-local.............................. 4.4. Nivel personal-individual ...........................
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SEGUNDA PARTE EL DESAFÍO DEL TIEMPO 63 65
4. 1. 2. 3.
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3. Ritmo y ritmos de la formación permanente ... 1. El todo y los fragmentos ...................................... 2. La formación permanente como «tiempo cumplido» ................................................................... 2.1. Tiempo concentrado: ritmo sincrónico ...... 2.2. Tiempo distendido: ritmo diacrónico ......... 2.3. Tiempo cumplido: ritmo sincrónico-diacrónico .............................................................
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Ritmo existencial: es la vida la que forma ....... El carácter extraordinario de lo ordinario ........... El ministerio, lugar natural de formación ............ La vida común, lugar natural de formación ........
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5. Ritmo cotidiano: «Toda vocación es matinal» .. 1. Los rituales cotidianos ......................................... 1.1. Rituales personales-individuales ................. 1.2. Rituales colectivo-comunitarios ................. 2. La acción cotidiana de Dios ................................ 2.1. «En espíritu y en verdad» (la oración educa) 2.2. «Pan partido y sangre derramada» (la oración forma) .................................................. 2.3. «Todos mis deseos están ante ti» (la oración acompaña) ................................................... 3. La disciplina de la vigilia y el sueño .................... 3.1. La noche y la precariedad ........................... 3.2. El día y el renacimiento .............................. 3.3. Diálogo imaginario entre el día, la noche y el cuerpo ..................................................... 292
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6. Ritmo semanal: el día séptimo, el primero después del sábado .................................................. 1. «El día del Señor» ............................................... 2. La distensión como momento formativo .............
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7. Ritmo mensual: «Enséñanos a contar nuestros días» .................................................................... 1. El retiro espiritual, «ejercicio de recogimiento» .. 1.1. Recoger la vida ........................................... 1.2. Tomar distancias ......................................... 1.3. Nostalgia del claustro (e instinto de manada) ........................................................... 2. Los frutos del recogimiento (o el recogimiento de los frutos) ............................................................ 2.1. Responsabilidad y sensibilidad .................... 2.2. Orden interno y externo ............................. 2.3. Educación de los sentidos y de la atención . 2.4. Estabilidad y creatividad (la montaña y el árbol) .......................................................... 2.5. Humor y serenidad ..................................... 3. El «sanador herido» ............................................. 3.1. «Absuélveme de las culpas que no veo» (Sal 19/18,13) ............................................. 3.2. El cordero que carga con el pecado del mundo .........................................................
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TERCERA PARTE EL DON DEL TIEMPO 8. Ritmo anual: «Para mí, vivir es Cristo» (Flp 1,21) ........................................................... 1. Misterio y magisterio del año litúrgico ................
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2. Christus totus ........................................................ 3. Los ritmos del año litúrgico .................................
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Ritmo del adviento: deseo insatisfecho ............ Purificación y profundización .............................. Pasión orante ....................................................... Intensificación y crecimiento ..............................
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11. Ritmo de la cuaresma: deseo de configurarse con la muerte de Cristo ..................................... 1. Mors tua-vita mea ................................................. 2. Mors tua-Mors mea ..............................................
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10. Ritmo de la navidad: deseo satisfecho.............. 1. El Eterno se hace relación ................................... 2. El Eterno es Amor ............................................... 3. La certeza de ser amado ...................................... 4. Libertad de amar .................................................
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12. Ritmo de la pascua: deseo de configurarse con la resurrección de Cristo ................................... 1. Vita tua-Vita mea .................................................. 2. Vita mea-Vita tua .................................................. 13. Ritmo de pentecostés: deseo de anunciar ........ 1. «Pedro, puesto en pie, dijo en voz alta...» (He 2,14) .................................................................... 2. «Cada uno los oía hablar en su propia lengua» (He 2,6) ............................................................... 3. «Eran asiduos y concordes en la oración con María...» (He 1,14; 2,42) .......................................... 3.1. La práctica de los ejercicios espirituales ..... 294
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3.2. El papel de María en la formación permanente: del fiat al stabat ................................
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14. Ritmo del tiempo ordinario: deseo «extraordinario» .................................................................. 1. «Los envió por delante de dos en dos» (Lc 10,1): el primer destino.................................................. 1.1. El guía espiritual ......................................... 1.2. Comunidad y comunión presbiteral o religiosa ............................................................ 2. «Señor, ¿a quién iremos?» (Jn 6,68): el adulto joven .................................................................... 2.1. Realismo (y desencanto) pastoral ............... 2.2. Búsqueda de lo esencial .............................. 2.3. «Tienes palabras de vida eterna» (Jn 6,68). 3. «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» (Jn 21,16): el adulto maduro ..................................................... 3.1. Esa maldita (y clerical) presunción ............. 3.2. Hacia la paternidad/maternidad espiritual . 3.3. «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo» (Jn 21,17) .......................................... 4. «Cuando seas viejo, extenderás las manos y otro te ceñirá la túnica y te llevará a donde no quieras» (Jn 21,18): el adulto anciano ....................... 4.1. El mito del juvenilismo ............................... 4.2. Hacia el amor puro ..................................... 4.3. «Sígueme» (Jn 21,19) ................................. Conclusión ................................................................. Bibliografía esencial ...................................................
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