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Historia de un hombre

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ALDO MARIA VALLI

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Retrato de Carlo Maria Martini

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Pr贸logo de Ferruccio de Bortoli

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Prólogo

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ivimos en una sociedad en la que existe una búsqueda desesperada de sentido, aunque sea una búsqueda subterránea. ¿Tiene todavía algún significado hablar de bien común y de valores compartidos cuando, como modelos de éxito, triunfan el egoísmo y la codicia? Nos cuesta reconocer las huellas de la enseñanza del Evangelio en las acciones cotidianas de representantes de la voluntad popular, administradores de la cosa pública, exponentes de la clase dirigente. Prevalecen la avidez de poder y el cinismo, que se ostentan como seguridad en la propia identidad. Raros son los ejemplos de entrega, de amor desinteresado, no utilitario. En la vida privada, la condición del individuo, en su insaciable sed por lo material, precede y absorbe la dimensión más íntima y espiritual de la persona, reducida a la condición de mercancía y pisoteada en su dignidad, entre otras cosas por una información que la hace jirones, fingiendo tutelarla. Vivimos en una sociedad de huérfanos y en una escuela de la vida en la que los maestros son raros, cuando no están ausentes. Las familias, como el conjunto de las instituciones, parecen aquellos vasos de terracota de los que hablaba Manzoni, obligados a viajar en compañía de vasos de hierro. Generaciones de padres siguen más el mito de 7 Testigos 68 HISTORIA DE UN HOMBRE.indd 7

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la propia juventud que las metas arduas de la enseñanza y del encuentro generacional. La más grande de las emergencias es la educativa. El nuestro es un presente de individuos a quienes las nuevas tecnologías proyectan hacia una atmósfera sin tiempo ni espacio. El oxígeno de la conciencia responsable está enrarecido. Se subestima el peligro de una nueva soledad. He hecho esta larga introducción para decir que, tanto yo como Aldo Maria Valli –a quien se debe este viaje tan profundo y participado–, y también tantos otros, nos sentiríamos aún más solos y desorientados, aún más huérfanos y perdidos, si no hubiésemos encontrado a lo largo de nuestro camino la luz intensa de un padre espiritual, riguroso a la vez que dulce: la luz de Carlo Maria Martini. Lo hemos perdido hace casi tres años, el 31 de agosto del 2012. Pero su enseñanza, la lectio magistralis de su vida, no ha terminado todavía. Cuando su voz se apagaba, aseguró a los lectores del Corriere della Sera, que seguían su aportación mensual: «dialogaré con el corazón». El gran comunicador no nos abandona. Tenemos la fortuna de haber sido admitidos a su mesa de fe y de sabiduría, pero sabemos también que nadie ha sido jamás excluido de ella. El cardenal podía parecer, sobre todo en los primeros años de su misión pastoral en Milán, tal vez a causa de su altura, de su actitud un tanto rígida, del aura que rodeaba al biblista insigne absorbido por completo por sus estudios, como un jesuita altivo, frío y distante. Pero no: Martini tuvo y tiene siempre una palabra y un gesto para todos. El teólogo turinés, exégeta refinado de las Escrituras, es al mismo tiempo pastor incansable y humilde comunicador de la palabra de Dios. Valli identifica tres dimensiones de su figura: la espiritual, la intelectual y la experiencial. En esta última, la 8 Testigos 68 HISTORIA DE UN HOMBRE.indd 8

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más cercana a nosotros, la más popular, el pastor Martini se identifica con la condición de los últimos, de los desheredados de la Roma del siglo XVI a quienes contemplaba san Ignacio, capaz de conjugar teoría y praxis. Y no olvidemos que su primer gesto como arzobispo de Milán es dirigirse a la cárcel de San Vittore. «Somos todos como el fariseo Simón, que tiene necesidad de recibir el reproche de Jesús». En todos estos años, Martini no ha cesado de venir a nuestro encuentro, nos ha tocado los ojos y la lengua, del mismo modo como lo hacía Jesús en la curación del sordomudo, a fin de que nos diéramos cuenta de lo que no veíamos y volviésemos a comulgar con nuestro prójimo. Se sentó junto a nosotros y compartió también muchos de nuestros temores contemporáneos. El libro de Valli tiene muchos méritos, pero quisiera señalar uno en particular. También un gran testigo de la fe puede ser asaltado por dudas e incertidumbres. Al igual que nosotros. En un diálogo imaginario, el cardenal hace pronunciar a san Pablo un vibrante ataque a los cristianos demasiado seguros de la propia fe. Y, en los Coloquios nocturnos en Jerusalén (San Pablo, Madrid 20146), confiesa que ha habido momentos de su vida en los que no se sintió para nada redimido. El título del presente libro, Historia de un hombre, lo aproxima a la grey y a la masa de esta época atormentada. Martini parece despojarse de la púrpura y ofrecer la orla de su propio manto a los demás para que puedan encontrar en él resguardo y atención. Creyentes, no creyentes o creyentes de otras religiones. En la enseñanza de Martini, el papel del buen cristiano en una sociedad se presenta muy distante de la descripción oficial y curial más difundida, un tanto demasiado cautelosa, temerosa de la excesiva secularización de la 9 Testigos 68 HISTORIA DE UN HOMBRE.indd 9

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sociedad. Un cristiano en retirada, aferrado a la historia y al decreciente prestigio de la Iglesia. No: Martini cree en los buscadores y en los pioneros, en los constructores de puentes, desconfía de los cercos y de los muros, como en la página evangélica en la que se inspiró en su primera homilía como arzobispo de Milán, en febrero de 1980. Jesús indica a Simón que reme mar adentro y eche las redes. «Maestro, hemos estado pescando toda la noche y no hemos pescado nada, pero ya que tú lo dices, echaré las redes». Buscar, ir más allá, no detenerse frente a las dificultades, distinguir el animus racional del anima que impulsa al diálogo con los otros, a la comprensión recíproca, a la belleza del don, a la verdad. La esencia del espíritu conciliar, demasiado a menudo traicionado en estos últimos años, también dentro de una jerarquía eclesiástica de la cual Martini no raras veces toma distancia. La Iglesia es minoría, como lo eran los cristianos de Milán en tiempos de Ambrosio. Aceptar esta condición significa para Martini no resignarse a un papel marginal de la Iglesia sino encontrar nuevo impulso para aquella que él llama «mediación antropológico-ética», la aportación insustituible de los católicos al crecimiento de la sociedad civil. La Iglesia no es un lobby ni la mera representación política de valores no negociables para cuya salvaguarda se termina por cerrar un ojo frente a comportamientos y reglas. Aquí se hace clara y visible la distancia respecto de los años de Ruini en la Conferencia Episcopal italiana. Martini enfrenta también el nudo de la justicia, que no es instrumento para una mejor equidad social ni utensilio del rencor de clases. Es virtud interior que hay que cultivar y sustraer al populismo imperante. Un valor moral que hay que alimentar con una educación continua. La justicia vista también como antídoto contra la deriva 10 Testigos 68 HISTORIA DE UN HOMBRE.indd 10

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individualista de la sociedad. Y la propuesta de penas alternativas a la cárcel cierra la idea bíblica de que no hay ley perfecta que pueda compensar los fallos de corazones malvados y corruptos. «El ideal evangélico no es castigar el mal, sino cambiar los corazones». Y cuando el cardenal se encuentra para discutir con el presidente emérito del Tribunal Constitucional, Gustavo Zagrebelsky, sorprende al laico por su valiente defensa de la duda y de la presunción de inocencia frente a los teoremas acusadores o a las verdades de plaza, de procesos mediáticos sumarios. La misión pastoral de Martini será recordada también por la Cátedra de los no creyentes y por el diálogo interreligioso, sin el cual, dice el cardenal, no hay futuro para la humanidad: una de las opciones por las cuales ha sido más criticado, sobre todo dentro de la Iglesia, como si las confrontaciones hiciesen desaparecer la defensa de la identidad católica y pasara así definitivamente a una especie de sincretismo. Valli señala la extraordinaria continuidad de pensamiento entre Martini y el Pablo VI de la Ecclesiam suam, la encíclica de 1964. En el diálogo con las otras religiones, la Iglesia profundiza el conocimiento de sí misma y el creyente tiene una nueva prueba de la propia fe. Lo que une a quienes creen es la intensidad de la propia fe, aun en la diversidad de las religiones. Y lo que une al que cree y al que no cree es la inquietud de la existencia, la búsqueda de sentido que impulsa al diálogo. Al intercambio de temores y dudas más que de certezas y dogmas. El diálogo sobre los temas de la vida y sobre las fronteras de la bioética se alimenta de este fecundo espíritu de comprensión de las razones del otro. Martini se ha expresado valientemente acerca de la necesidad de una ley sobre la interrupción de los cuidados para los enfer11 Testigos 68 HISTORIA DE UN HOMBRE.indd 11

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mos incurables, el llamado testamento biológico; ha abierto la adopción de los single, se ha planteado el tema de los divorciados, fieles que ya se han vuelto invisibles en la liturgia. Ha tocado temas que, antes o después, la Iglesia deberá encarar sobre el terreno de la modernidad. Para algunos, tiene la culpa de haberlo hecho demasiado pronto. En el libro Le età della vita, el cardenal cita un proverbio indio que divide la existencia en cuatro partes. En la primera se estudia, en la segunda se enseña, en la tercera se reflexiona, y en la cuarta se aprende a mendigar. He reflexionado largamente sobre la sabiduría de esta cita, que da una respuesta discreta y profunda a muchos de los interrogantes sobre el sentido de nuestra condición de ciudadanos del mundo e integrantes de una comunidad espiritual. El verbo mendigar tiene un alcance revolucionario. Significa que siempre tenemos necesidad de los otros, de su amor y de sus cuidados. ¡Epheta! ¡Ábrete!

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FERRUCCIO DE BORTOLI

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Índice

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Prólogo ..................................................................... Introducción: Un retrato razonado .......................... 1. Acoger a Jesús y hablar de él ........................... La pregunta decisiva .......................................... Las etapas del camino ........................................ Como Abrahán .................................................. El carisma del jesuita ......................................... Santa oscuridad ................................................. Carlo Maria y Joseph ......................................... 2. Historia de una vocación ................................. En el signo de san Ignacio ................................. Conquistado por la Biblia .................................. Sacerdote, estudioso, obispo .............................. 3. En la cátedra de Ambrosio .............................. Cada época es un tiempo de gracia ................... Dentro de la ciudad ........................................... Confianza en Dios.............................................. Como en una cascada ........................................ Remar mar adentro ............................................

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4. Por una Iglesia creíble ...................................... La Eucaristía en el centro .................................. «He tenido un sueño» ....................................... El sacerdote, un hijo .......................................... El pequeño rebaño ............................................. 5. Cuándo y cómo hablar ..................................... En la temporada de los venenos ........................ La puesta en juego ............................................. Pluralismo y mediación ...................................... ¿Moderación o indolencia? ................................ 6. Educar para la fe ............................................... Discernimiento y transformación ...................... Liberar la conciencia moral ............................... Un período extraordinario ................................. Encontrarse en Babel ......................................... Desde las columnas del Corriere ........................ 7. La justicia: ¿promesa o ilusión?....................... Cuestión de dignidad ......................................... La novedad del amor ......................................... No a la pena de muerte ..................................... Un cambio de mentalidad ................................. La palabra de la cruz .......................................... 8. El deber del diálogo .......................................... Los colores de Dios ............................................ De Basilea a Graz ............................................... Hacia el descubrimiento del otro ...................... Con los hermanos judíos.................................... No creyentes en la cátedra ................................ Chispas de verdad ..............................................

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9. En las fronteras de la vida................................ Las zonas grises .................................................. Complejidad y concreción ................................. Centralidad de la formación .............................. Confrontación, no banderas .............................. 10. Hacia el último paso ........................................ ¡Jerusalén! .......................................................... Meditación ante la muerte ................................ 11. El «detective» de la Palabra ............................. La batalla del Bíblico ......................................... La Dei Verbum, el faro ........................................ Y fue de inmediato Escuela de la Palabra .......... Inquietarse mutuamente.................................... 12. Memorias de un cronista ................................. Aquel día en Londres ........................................ Después de Tangentopoli ..................................... Frente a los particularismos ............................... Fin de milenio .................................................... Una tarta para el cardenal ................................. Paciencia y confianza ......................................... Nostalgia del concilio ........................................ 13. Gallarate, 2 de febrero de 2011 ...................... 14. El adiós .............................................................. Cogido por la mano ........................................... El testamento espiritual ..................................... Un día lluvioso ................................................... El recuerdo de Benedicto XVI ...........................

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Bibliografía ............................................................... 279 Agradecimientos ...................................................... 283 287 Testigos 68 HISTORIA DE UN HOMBRE.indd 287

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