Intenciones del mes de la Conferencia Episcopal Española
Por los enfermos y los que los cuidan, para que en la fragilidad de la enfermedad puedan descubrir la cercanía y ternura de Dios y la solidaridad de la Iglesia.
Por las madres, especialmente las que afrontan la maternidad en situaciones difíciles, para que encuentren apoyo, respeto y acogida en la comunidad cristiana y en la sociedad.
Por los laicos comprometidos en la acción social y caritativa, para que sean instrumentos de justicia, paz y fraternidad en favor de quienes viven en situaciones de sufrimiento y de dificultad.
2 Alégrate
Sumario
AbrilJulio
MayoJulio
JunioJulio
El apostolado laical
El pasado 1 de abril, el Papa León XIV, prosiguiendo su línea de catequesis dedicada a la Constitución Lumen Gentium, del Concilio Vaticano II, centró su reflexión sobre el papel de los laicos en la Iglesia y en la sociedad. El tema es de la máxima importancia, sobre todo en estos tiempos de galopante secularismo.
Los laicos, como sabemos, son todos los fieles bautizados que, sin pertenecer al orden sagrado ni a la vida religiosa, forman la parte ampliamente mayoritaria del Pueblo de Dios. Su misión principal, puesta muy de relieve por el Concilio Vaticano II y los últimos Papas, es la de santificar el mundo desde dentro -desde la familia, el trabajo, la política-, viviendo, de manera consciente y responsable, la vida cristiana. Y son cristianos, en el pleno sentido de la palabra -aunque durante largos siglos han estado muy relegados-, incorporados a Cristo por el bautismo. Están llamados a vivir, profesar y proclamar su fe en todos los ámbitos sociales, sobre todo en la familia, en el trabajo, la cultura, la política…, siendo corresponsables, juntamente con los sacerdotes y religiosos, de todo lo relacionado con la evangelización.
Entre otros temas, el Papa se ha referido en su catequesis, a la naturaleza y misión de los laicos, a la dignidad que tienen como bautizados, al apostolado laical, “que no se limita al espacio de la Iglesia, sino que se amplía al mundo”, y a la necesidad que tienen de vivir abiertos a una Iglesia “en salida”, “encarnada en la historia, siempre abierta a la misión, en la que todos estamos llamados a ser discípulos-misioneros, apóstoles del Evangelio, testigos del Reino de Dios”.
Este planteamiento del Papa coincide plenamente con la visión de la dignidad y misión de los laicos en la Iglesia y la sociedad que ha tenido el beato Santiago Alberione que, desde el principio de sus fundaciones, se ocupó de ellos con especial cariño e interés, sobre todo a través de la Asociación de Cooperadores Paulinos.
P. Antonio Maroño, SSP
Tercer viaje paulino
Dada la extensión de este viaje, daremos las citas para seguirlo y sólo nos detendremos en ciertos comentarios sobre el mismo. Entre los colaboradores de este periplo misionero se hallan: Timoteo, Tito y Lucas.
Como
indicamos al comienzo de los viajes, éste se realizó durante los años 53 -57. Visitaron las regiones de Galacia, Frigia; se asentaron en Éfeso, capital de Asia, por más de dos años. Y después de visitar nuevamente las comunidades de Macedonia y Acaya, regresó a Jerusalén. Sería de un grandísimo interés para seguir los viajes, acompañar los temas con un “mapa de Viajes de Pablo”, que aparece en algunas Biblias, y también en las de la Editorial SAN PABLO.
Éfeso. Al ser esta ciudad muy visitada por su actividad cultural, política y comercial (estaba allí la famosa escuela del filósofo Tiranno en la que Pablo pudo desarrollar su trabajo misionero), permitió que muchos judíos y gentiles de otros lugares pudieran escuchar el anuncio evangélico;
así Pablo se detuvo en Éfeso más de dos años; extendiendo su radio de acción a Colosas, Laodicea, Hierápolis y otras ciudades vecinas.
La labor misionera de Pablo, en Éfeso, estuvo acompañada de éxitos y, como no podía ser de otra forma, también de sufrimientos como mencionará en 1Cor 15,32. Pero éstos no fueron excusa para dejar su misión apostólica, ni echarse atrás, como afirma por tres veces en su Discurso de despedida en Mileto.
En Éfeso había una significativa presencia de hechicería y magia, por la fuerza que tenía el culto a la diosa Artemisa, al punto de que los éxitos de la predicación de Pablo pusieron en peligro las ganancias de los plateros, dedicados al culto de la diosa.
Leyendo detenidamente el discurso de despedida de Pablo en Mileto (Hch 20,17-35), encontramos algunas alusiones que confirman la sospecha de que la estancia de Pablo en Éfeso no supuso el avance cómodo y arrollador de su misión. Un detalle a tener en cuenta, es
que Pablo, después de tan largo tiempo en Éfeso, ya no volvió más. Ampliar datos con Hch 19, 23-40.
Destaca un tal Apolo, -judío convertido, muy activo después como evangelizador-, al que el mismo Lucas describe como elocuente, polemista capacitado, que conocía bien la biblia hebrea, aunque no capacitado completamente. Había sido instruido sobre Jesús por unos discípulos de Juan el Bautista, de que Jesús era el Mesías prometido en las Escrituras. Pero no estaba completamente al día con el ministerio de Jesús que incluía su muerte y resurrección, junto a la misión dada a los Apóstoles de ir y predicar el evangelio y bautizar a los creyentes arrepentidos en el nombre de Jesús. Cuando Apolo recibe las instrucciones sobre Jesús de Priscila y Áquila (observamos que Lucas nombra a la mujer primero, lo cual indica que ella era la más eficaz en enseñar), continúa ya en el ministerio de evangelizar, pero ahora más poderoso y efectivo que antes (Hch 18,24; 19,1).
El viaje del Apóstol, desde Éfeso, lo hace por Macedonia, pasando por Troas y llegando a Mileto, ciudad litoral al sur de Éfeso; desde aquí, Pablo manda
llamar a los ancianos de Éfeso, a los que declara, que esta es una despedida final y les recuerda que ha predicado el evangelio completo y lo confirma con su buena vida para que nadie le puede culpar, si es que dejan pasar la salvación. Después para despedirse de los efesios envía una carta desde Mileto (Hch 20, 17-38).
Por Hechos 20:16 entendemos que la meta de Pablo es estar de vuelta en Jerusalén para el día de Pentecostés, un viaje que eventualment e le traería mucho sufrimiento. Kilómetros recorridos: 1.600.
NOTA: Ya en Jerusalén, Pablo es acusado de profanar el templo por haber introducido con él -según los judíos-, a unos gentiles. El tribuno del acuartelamiento militar de la Torre Antonia evitó la muerte de Pablo enviándolo al procurador Félix, residente en Cesarea marítima. El resto en Hch caps. 21,22,23.
Maite Ballesteros, isf
Vivir en la presencia de dios
Una anécdota de León XIV, en Turquía, ha dado actualidad a un libro olvidado del siglo XVII, que recoge el testimonio de un sencillo hermano lego sobre la vida de experiencia de Dios.
Un tema muy actual
Aunque parezca increíble, una obra escrita en el siglo XVII se ha demostrado completamente actual, gracias a que el papa León XIV contó que este libro, junto con san Agustín (él es agustino). ha sido uno de los que han inspirado su espiritualidad. Escribe el mismo León XIV: “Los escritos y testimonios de este converso carmelita del siglo XVII (el Hermano Lorenzo de la Resurrección), que atravesó con fe luminosa los turbulentos acontecimientos de su siglo... pueden ser de inspiración y ayuda también para nuestra vida, hombres y mujeres del tercer milenio. Nos muestra que no hay nada que pueda separarnos de Dios, que cada una de nuestras acciones, ocupaciones e incluso nuestros errores adquieren un valor infinito si se viven en presencia de Dios, continuamente ofrecidos a él”.
El título del libro es precisamente: “La práctica de
la presencia de Dios”. Eso es importante, que “puede ser de inspiración y ayuda también para la vida de nosotros, hombres y mujeres del tercer milenio”.
La práctica de la presencia de Dios
Al principio, el Autor expresa su empeño por ver cada acción como un acto de devoción. Esto se basa en la certeza de que Dios está siempre presente y es posible experimentar su presencia en todo momento. Al cultivar el hábito de la oración constante, el hermano Lorenzo demostró que se puede mantener una conexión profunda y personal con Dios aun en medio de las actividades más rutinarias.
Para la oración convencional se reservan momentos y lugares específicos; esta oración se integra de forma natural en cada instante de la vida diaria. La cuestión está en considerar cada tarea, por mundana que sea, como
oportunidad para comunicarse con Dios. Pelar patatas, lavar platos o realizar las labores cotidianas, pueden servir como actos de amor y devoción. Si se dedican a Dios, las tareas más simples adquieren un significado profundo y espiritual. Vivir esto conscientemente puede hacer de la vida una continua oración.
Cómo vivirlo en la realidad
Para practicar esta oración, el Hermano Lorenzo sugiere unos pasos prácticos. Primero, es necesario cultivar la conciencia de la presencia de Dios; que implica reconocer y aceptar la omnipresencia de Dios en cada aspecto de la vida: comienza con un acto intencional de atención plena, un suave recuerdo de que Dios está siempre presente. En segundo lugar, señala la importancia de orar de manera breve y frecuente, con oraciones que no necesitan ser elaboradas o formales, sino mensajes rápidos y sinceros dirigidos a Dios a lo largo del día. Frases como “Gracias, Señor”, “Ayúdame, Señor” o “Te amo, Señor”, repetidas en silencio, ayudan a mantener la conexión continua con Dios. Antes de comenzar cualquier tarea, detenerse un momento para ofrecerla a Dios. Durante la tarea, un estado de calma y reflexión puede ayudar a mantener la mente en la presencia de Dios. Al
acabar la tarea, un breve instante de gratitud a Dios ayuda a cerrar el ciclo de la oración continua. Al principio puede resultar difícil, pero la constancia hará milagros.
Inspiración para nosotros
Integrar la práctica de la presencia de Dios en la vida moderna implica adaptar los métodos antiguos a los estilos de vida contemporáneos, abordando los desafíos y oportunidades nuevos. Aunque nuestro tiempo presenta distracciones y ocasiones que el Hermano Lorenzo no podía ni imaginar, sus enseñanzas siguen siendo relevantes y pueden aplicarse en nuestro mundo acelerado de hoy. Es clave reservar momentos intencionados para la práctica espiritual en medio del ajetreo de la vida diaria.
No hay que complicar esta práctica con reglas o rituales excesivos. La sencillez del método es su gran fortaleza. Animó a las personas a encontrar un ritmo que se ajustase a sus circunstancias personales. El objetivo es fomentar una relación auténtica y continua con Dios. La práctica de la oración constante, como la enseña el Hermano Lorenzo, es una disciplina espiritual que transforma todas las actividades en actos sagrados.
José Antonio Pérez, ssp
instituto virgen de la anunciación
Un signo de la presencia de Dios entre nosotros
Fernanda María Da Costa Simões fue una Anunciatina portuguesa de la primera hora, fallecida el 28 de enero de 1973. Merece la pena recordarla por su excepcional espíritu paulino y por el celo con que se entregó a nuestro apostolado.
Refiriéndose a ella, escribe así el Padre Dámaso Zanoni, que era Superior General de la Sociedad de San Pablo cuando falleció esta recordada
Anunciatina portuguesa: «Fernanda es uno de esos signos que confirman la presencia de Dios entre nosotros... Desde el cielo intercede por todas las vocaciones paulinas y por el buen desarrollo de las hermanas anunciatinas». La recordamos muchos años después de su regreso a la Casa del Padre.
8 Alégrate
Un encuentro no casual
Un día de septiembre de 1964, dos Hijas de San Pablo desembarcaron en Ponta Delgata, capital de la isla de São Miguel, para difundir el mensaje cristiano mediante libros y otras publicaciones de temática cristiana. Siguiendo los pasos de su Superiora General, la Venerable Tecla Merlo (18841964), pretendían «dar a conocer el Evangelio» difundiéndolo a través de los medios de comunicación. La isla elegida pertenece al archipiélago de las Azores (Portugal) y es conocida como la «Isla Verde» por su vegetación y cultivos; también es un popular destino turístico por sus paisajes, hermosas iglesias y antiguos conventos.
Iban de casa en casa, como de costumbre, para ofrecer sus libros. Las dos hermanas se toparon con una casita y, en la puerta abierta, con una joven sonriente —Fernanda María, para ser precisos— que las invitó
a entrar. ¡Fue amor a primera vista! La joven les reveló que llevaba mucho tiempo deseando ser monja, pero que su mala salud y la enfermedad de su madre se lo habían impedido. Fue entonces cuando las hermanas le hablaron del instituto laico paulino «Nuestra Señora de la Anunciación», fundado por el padre Santiago Alberione. En ese momento, Fernanda María descubrió su vocación y el inmenso campo misionero que se abría ante ella sin tener que salir de casa. Y empezó de inmediato. Desde entonces, acompañó a las hermanas en su labor apostólica en la isla: les preparaba la comida, les indicaba las rutas y el transporte adecuados, las guiaba a lugares seguros y, a pesar de su fragilidad física, cargaba los paquetes de libros para distribuir... Ya se sentía una auténtica «propagandista» paulina.
Dios elige a los humildes y los guía
Fernanda no perdió ni un minuto más y solicitó formalmente al Superior de la Sociedad de San Pablo, con sede en Lisboa, su admisión en el Instituto. Ante la tardanza de la respuesta, volvió a la carga. El Superior Mayor de los Paulinos en Portugal superó las dudas del sacerdote Delegado: «¿Y por qué no deberíamos admitirla? Siempre será una
buena persona, que sabrá rezar y ofrecer sus sacrificios por el Instituto». Tras dos intensos años de noviciado, pudo realizar su deseo y emitir su primera profesión como laica consagrada. Las numerosas cartas y cuadernos que poseemos revelan la profunda asimilación y la plenitud con que vivió la espiritualidad paulina enseñada por el Padre Alberione. Siguiendo al Fundador, hizo suyas las devociones a Cristo, Divino Maestro, a María, Reina de los Apóstoles, y a San Pablo. Un breve episodio lo confirma mejor. Una miembro de las anunciatinas recuerda que un día hablaban del «Ofertorio Paulino».
Fernanda María, con su fervor habitual, le dijo: «¿Te has dado cuenta de lo comprometidas que estamos al decir: «Señor... “me ofrezco como una pequeña víctima”? Su compañera comenta: «Sabía que era la oración por los que tienen sed de almas como Jesús”, pero, francamente, no había alcanzado una interiorización y asimilación tan profunda». Se había tomado todo lo relacionado con la vida paulina en serio; lo vivía y ayudaba a las demás anunciatinas a vivirlo profundamente.
P. Benito Spoletini, ssp Cooperador paulino, marzo 2004
instituto santa familia
Estar prontos para el perdón
La disponibilidad de los esposos consagrados a perdonarse recíprocamente es una señal de su amor recíproco. Si uno de los cónyuges no estuviera en grado de perdonar al otro, significaría, de hecho, que no lo ama de verdad.
En la Carta a las Familias , san Juan Pablo II invita a los esposos a cultivar esta actitud. Según el citado Papa, el perdón recíproco y la reconciliación dan a los esposos la fuerza espiritual para recomenzar, porque esta capacidad está ligada a la gracia de Dios (cfr LR 14). Por tanto, los esposos consagrados, para permanecer en una actitud de responder con presteza al perdón recíproco deber án aprender a utilizar los tres modos de apoyo recíproco en los momentos difíciles de su vida conyugal.
El primer y más importante modo de apoyo es la imitación de Cristo . Los esposos imitan a Cristo cuando se perdonan el uno al otro en la vida cotidiana. Por ello, los cónyuges deberán ser los primeros en perdonarse mutuamente. Esta actitud deberá estar favorecida por la consciencia de que Cristo ha sido el primero
en amar a los hombres cuando aún eran pecadores (cfr Rm 5-8). Él, no solo les ha perdonado sus pecados, sino que también les ha otorgado sus gracias…
Los esposos se deben comportar de este modo sobre todo cuando son ofendidos, porque, como cristianos, pertenecen a una nueva humanidad, que vive según el mandamiento nuevo del amor, que consiste, sobre todo, “en perdonar”. Cuando los cónyuges actúan de esta manera, cada uno de ellos verá a Jesucristo en el propio cónyuge, que ha dicho: “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40).
Los cónyuges deberán comportarse de este modo para llevar una vida conyugal y familiar serena. Esto es a lo que san Pablo animaba a los primeros
cristianos. Escribe así en su carta a los Efesios: “Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo” (Ef 4,31-32).
El segundo modo de ayuda es la oración cotidiana . Sin la oración cotidiana juntos, los esposos no estarán prontos para perdonarse mutuamente, porque la disponibilidad para perdonarse recíprocamente, no es posible sin la gracia de Dios (cfr Jn,15,5). Y esto significa que, sin la ayuda de la gracia, la naturaleza misma
no podrá alcanzar el perdón recíproco. Por lo tanto, los esposos deberán orar juntos todos los días para pedir a Dios que les dé la fuerza que necesitan sus corazones para perdonarse entre sí. Deberán orar juntos, pidiendo también a María que les enseñe a perdonarse mutuamente, de modo que también ellos puedan recibir el perdón de Dios.
El tercer modo para ayudar a los esposos a prepararse para el perdón recíproco es caminar juntos en unidad . En el intento de alcanzar esta unidad, los esposos consagrados se deben consultar, al menos una vez al mes, sobre los problemas cotidianos de la vida familiar y espiritual y comprometerse a resolverlos en espíritu de amor recíproco. Igualmente, deberán buscar la comprensión recíproca, superando toda forma de egoísmo por medio del perdón , la advertencia y el amor. También han de esforzarse por superar la incompatibilidad de personalidad evitando o resolviendo incomprensiones o resentimientos existentes. Esto les permitirá comunicarse mejor y ayudarse mutuamente a superar cualquier forma de desacuerdo.
Don Slawomir Sznurkowski, ssp
El sacerdote y su "cercanía" a Jesucristo
“En Cristo todo el edificio bien cohesionado va creciendo hasta formar un templo consagrado al Señor”. Crecer bien cohesionado quiere decir crecer en armonía, y hacer crecer en armonía sólo puede hacerlo el Espíritu Santo
Cada construcción, para mantenerse en pie, necesita unos cimientos sólidos. Estos cimientos o actitudes dan solidez a la persona del sacerdote. Son cercanías básicas que podemos rastrear en la persona de Jesucristo. Su vida está llena de cercanía o proximidad. El estilo de Dios manifestado en Jesucristo es cercanía, es una cercanía especial, compasiva y tierna.
Las tres palabras con las que podemos definir la vida de un sacerdote, y también la de un cristiano, porque están tomadas precisamente del estilo de Jesucristo, son cercanía, compasión y ternura.
Esta “cercanía” nos puede ayudar de manera práctica, concreta y esperanzadora a reavivar el don y la fecundidad
que un día se nos prometió, a mantener vivo ese don. Antes que nada, la cercanía a Dios, Señor de las cercanías. “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará”.
La cercanía con Jesús nos invita a no tener miedo, no porque seamos fuertes, sino porque lo miramos a Él, nos aferramos a Él y le decimos: ¡Señor, no nos dejes caer en la tentación! Haznos comprender que estamos viviendo un
momento importante en nuestra vida y que tú estás con nosotros para probar nuestra fe y nuestro amor.
Muchas crisis sacerdotales tienen precisamente su origen en una escasa vida de oración, en una falta de intimidad con el Señor, en una reducción de la vida espiritual a mera práctica religiosa.
Tenemos que distinguir que una cosa es la vida espiritual y otra cosa es la práctica religiosa. — “¿Cómo va tu vida espiritual?”, se pregunta. —“Bien, —bien se contesta— Hago la meditación por la mañana, rezo el rosario, rezo la liturgia de las horas y todo lo demás”. No, esto es práctica religiosa.
Pero ¿cómo va nuestra vida espiritual? Existen momentos importantes en nuestra vida donde esta cercanía con el Señor es crucial para sostenernos en los momentos oscuros. Sin la intimidad de la oración, de la vida espiritual, de la cercanía concreta con Dios a través de la escucha de la Palabra, de la celebración de la Eucaristía, del silencio de la adoración, sin estas “cercanías” concretas, en definitiva, un sacerdote será, por así decirlo, sólo un obrero cansado que no goza de los beneficios de los
amigos del Señor.
Muy a menudo, en la vida sacerdotal se vive la oración sólo como un deber, olvidando que la amistad y el amor no pueden imponerse como una regla externa, sino sólo como una elección fundamental de nuestro corazón. Un sacerdote que vive la oración no es más que un cristiano que ha comprendido en profundidad el don que ha recibido en su Bautismo. Un sacerdote que vive la oración es un hijo que recuerda continuamente que es hijo y que tiene un Padre que lo ama. Un sacerdote que vive la oración es un hijo que se hace “cercano” al Señor.
Pero todo esto es difícil si no estamos acostumbrados a tener espacios de silencio en nuestro día. Si no se sabe sustituir el verbo “hacer” de Marta para aprender el “estar” de María. Es difícil aceptar dejar el activismo que es agotador, —tantas veces el activismo puede ser una fuga— porque cuando uno deja de estar ocupado, la paz no llega inmediatamente al corazón, sino la desolación; y para no entrar en desolación, estamos dispuestos a no parar nunca.
Antonio Díaz Tortojada, ijs
Instituto San Gabriel
La consagración laical / 1
El Instituto San Gabriel Arcángel, afiliado a la Sociedad de San Pablo, «erigido canónicamente por la competente autoridad eclesiástica» (can. 573 & 2), cumple plenamente las normas que cualifican la vida consagrada laical
Estas normas ponen como requisito esencial la asunción de los consejos evangélicos de pobreza, castidad, obediencia, entendidos en el sentido de «don divino que la Iglesia ha recibido de su Señor y que con su gracia conserva siempre» (LG, 43). La profesión pública de los consejos evangélicos, reconocidos como tales por la Iglesia, permite por lo tanto «conseguir la perfección de la caridad en el servicio del Reino de Dios», para dedicarse, «con nuevo y especial título», a la edificación de la Iglesia, amando a Dios sobre todas las cosas y preanunciando a los hombres la gloria celestial.
La consagración laical, mediante la asunción pública de los consejos evangélicos, proviene de una «especial vocación» operada por el Espíritu Santo en favor de quien la profesa y de toda la Iglesia, con la condición de que sea realizada en un instituto
de legítima autoridad como precisamente lo es el Instituto Paulino San Gabriel Arcángel. Ella tiene una validez propia, respecto de la bautismal, desde el momento en que las personas consagradas «reciben una nueva y especial consagración que, sin ser sacramental, le compromete a hacer propia … la forma de vida practicada personalmente por Jesús y por él propuesta a los discípulos» (Vita Consecrata 22c). Tal forma de vida permite hacer presente a Cristo casto, pobre y obediente en este tiempo ajetreado teniendo fija la mirada en la paz futura, la bienaventuranza definitiva que se da junto a Dios (n. 33). La vida consagrada, de hecho, es una vida beata, que deriva de la donación de toda la persona a Jesús y a la Iglesia, consciente de ser «templo del Espíritu Santo» (1Cor 4,19-10), para manifestar al mundo «las impenetrables
riquezas de Cristo» (Ef 3,8). Y son precisamente las finalidades asociadas a esta oferta gratuita de sí mismo, en una relación de tipo esponsal con Dios, al que pertenecen, y que debemos glorificar en nuestro cuerpo, según las instrucciones paulinas, para expresar el valor apostólico profundo de la asunción canónica de los votos de castidad, pobreza y obediencia.
Toda relación esponsal expresa la alegría de la unión íntima de las personas implicadas. Tanto más cuando tal relación, mediante el Espíritu Santo, se establece con Dios y con su Cuerpo
Místico. Solo en este caso se puede vivir la renuncia a los bienes y a los deseos terrenos como la expresión de un placer siempre en crecimiento, porque está ordenado a la misma medida de la oferta de toda la persona a Dios, aunque se viva en el mundo y no en el seno de una comunidad religiosa. La profesión de los consejos evangélicos, superando las exigencias propias de la persona, se manifiesta como la mejor forma de adoración a Dios, «en espíritu y verdad» (Jn 4,24), en vista de un objetivo único y conclusivo: la formación del hombre definitivo y perfecto, el Cristo en sí (Gá 4,19). Tal es el fin último de la unión esponsal y
mística con Dios y con la Iglesia, que toda persona consagrada debe acrecentar y satisfacer, actuando su nuevo estado de vida eclesial, al interior de un mundo insensible a las dinámicas divinas. La consciencia de tal elección, fruto de la renuncia de cuanto naturalmente más desea, es fuente de una alegría incomprensible para muchos, pero bien conocida, por ejemplo, a una madre que siente haber concebido y de llevar en sí misma el fruto maravilloso del amor. No tendría sentido, de otro modo, la renuncia a la satisfacción de la propia naturaleza, si no es en vista de una mucho más gratificante concepción interior y personal, aunque difusiva, como solo lo es el bien.
Ordinamente del Instituto "San Gabriele Arcángelo". Italia
La oración
Entre los “medios de gracia”-que el P. Alberione presenta en la part efinal del texto- como posibilidades ofrecidas por la benevolenia del Padre celestial al Paulino para que apunte de manera decisiva a la cristianizaciónno podía faltar el tema de la oración.
Dehecho, tal argumento ya había sido tratado precedentemente con el título de: oración. El P. Alberione parece usar indiferentemente los dos términos, aunque el término “oración” reenv ía a un ámbito más vasto.
Aqui, el Fundador refuerza los conceptos fundamentales de la oración, en la línea de los manuales específicos sobre el tema.
Antes de nada, la definición. La oración es « elevatio mentis in Deum », “una elevación de la mente a Dios”: definición que se remonta a san Juan Damasceno. El P. Alberione precisa que tal definición “se refiere especialmente a la oración mental”
Otra definición, también según san Juan Damasceno: «petitio decentium a Deo»: “la petición hecha a Dios de cosas honestas”. Y esta se refiere a la “oración vocal”.
A continuación, el P. Alberione presenta la subdivisión clásica de
la oracion:
• “ mental , donde predomina la mente”; a propósito, el P. Alberione añade que es óptimo el método de san Ignacio;
• “ vocal, donde predomina la palabra”: se trata de dirigirse con confianza a Dios o para pedir algún beneficio o gracia, o para darle gracias o para alabarlo, etc.;
• “ vital, donde predominan las obras”: la oración como vida y la vida una continua oración. Se toca la misma relación entre el hombre y Dios:
• “habitual, es el estado o espíritu de oración”: un verdadero y constante afecto hacia Dios como “hábitus”, costumbre adquirida. ¡El P. Alberione afirma que es óptimo!
De la Oración viene subrayado que «es necesaria, para salvarse. “Quien ora se salva», según una conocida afirmación de san Alfonso de Ligorio. El P. Alberione añade: «La oración es, además, infalible en cuanto al efecto para las gracias espirituales; para las materiales
en cuanto son útiles. Se apoya en la omnipotencia divina, en los méritos de Jesucristo, en las promesas del Señor. Hay que notar que, precedentemente (DF p. 59), el Fundador había hecho una afirmación de extraordinaria claridad. «La oración es eficaz, fundándose en las divinas promesas, en los méritos de Nuestro Señor Jesucristo: o conseguirá lo que quiere o mejor de lo que quiere. Pero, dado que, en realidad, muchas veces la oración no parece escuchada, la pregunta que hay que hacer al Señor es: ¿qué me estás concediendo de “mejor” con relación a lo que te pido?”.
¿Qué disposiciones para hacer oración?
• humildad: o bien reconociendo nuestros límites o nuestra imposibilidad para relacionarnos adecuadamente con Dios.
• perseverancia: ser constantes en el estar en diálogo con el Señor, aunque si, a veces, no parezca tener respuesta (almenos, inmediata...);
• confianza: ¡estar bien seguros de que se relaciona con Dios, que es bueno, atento, tierno amabilísimo!
Es muy interesante, además, ver como el P. Alberione concluye este capitulito. «Pruébese, a partir de aquí, a adivinar: ¿me salvaré? Si rezo. ¿Me haré santo? Si rezo mucho». No es difícil entrever
aquí todavía el pensamiento de san Alfonso. Este santo había acuñado una famosa máxima: «¡El que reza ciertamente se salva, el que no reza ciertamente se condena!». Y añadía: «El salvarse, en una palabra, sin rezar, es dificilísimo, es más, es imposible; ... pero rezando, el salvarse es cosa segura y facilísima».
Pero hay aún un ulterior aspecto, el más alto. El P. Alberione, siguiendo al canónigo Francisco Chiesa, su director espiritual, afirmaba que la oración es la respiración de Jesús (DF p. 55). Quería decir que Jesúsviviente en nosotros “respira” orando: adorando al Padre, dándole gracias, pidiendo perdón e impetrando gracias en nuestro favor.Cada uno de nosotros tiene el privilegio de convertirse en habitación de Jesús que está en continuo diálogo con el Padre: ¡experiencia gratificante!
Se hace, por lo tanto. fundamental aprender a orar como el Padre ceiestial desea. Permanecer todo el tiempo que nos sea posible en clima de oración significa verdaderamente aprender a vivir: una vida bella, serena, alegre, en el plano personal; ¡una vida plenamente fecunda en el plano espiritualapostólico!
Don Guido Gandolfo, ssp
El Evangelio y la presencia de Jesús
“Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28,20). Que nuestra Madre, Nuestra Señora, nos enseñe a vivir la presencia de Dios cómo Ella la vivió
Depequeña, en el cine de mi pueblo, solían poner durante el invierno o durante la Semana Santa, películas sobre los primeros cristianos y las persecuciones sufridas a causa de su fe; recuerdo el título de algunas: Las Esclavas de Cartago, Quo Vadis?, La túnica Sagrada
… Siempre íbamos a verlas, y siempre salíamos con más amor al Señor y gran deseo de ser también mártires…
Después de tantos años, para mí es un recuerdo muy agradable y estimulante el amor que aquellos primeros cristianos manifestaban por Jesucristo; al
día de hoy, podemos contemplar esa vivencia, esa presencia mutua, Cristo en ellos y ellos en Cristo.
A lo largo del tiempo, Jesús mantiene su promesa; sigue presente en su Iglesia con la misma fuerza de entonces. Él nos tiene presentes siempre. Somos como las niñas de sus ojos (Salmo 17,8). Nos lleva tatuados en las palmas de sus manos (Isaías 49,16). Podemos recordar que, como Iglesia, correspondemos a esa presencia: en los Sacramentos, en la oración de la Liturgia de las Horas, en las oraciones comunitarias o en cualquier reunión en su Nombre. El Señor se hace especialmente presente en todos esos momentos.
Además de las presencias comunitarias, no podemos olvidar aquellas que se dan en el encuentro personal con Jesús en la oración. A mí me gusta mucho el pasaje del Génesis, donde se nos cuenta cómo Dios venía cada tarde a conversar con nuestros primeros padres: “El Señor Dios se paseaba por el jardín a la hora de la brisa” (Génesis 3, 8). Vemos cómo, desde el principio, ya le agradaba a Dios conversar con nosotros. Le debe agradar mucho si cada día tenemos un tiempo para hablar con Él. Pensar que el Paraíso de Dios es el corazón del hombre. Ayuda a
no defraudarlo y ser fieles a esa cita: “Mis delicias están con los hijos de los hombres” (Proverbios 8, 31).
Por último, teniendo en cuenta lo que el Apóstol Pablo dice: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3, 1617). Solo nos queda agradecer siempre, confiar y dejarnos guiar por este maravilloso Espíritu de Amor, que sabrá conducirnos y enseñarnos a vivir en esta Presencia.
Hay un libro con el título “La práctica de la Presencia de Dios”, del Hermano Lorenzo, hermano lego de la Orden de los Carmelitas Descalzos, en el siglo XVII. este hermano dice que es muy necesaria y muy sencilla. Puede ayudar ese libro a los que se sientan motivados a vivir esta Presencia. Que nuestra Madre, Nuestra Señora, nos enseñe a vivir la presencia de Dios cómo Ella la vivió.
Mari Muñoz, isva
María, Reina de los Apóstoles
La Misa en honor de la Virgen María, Reina de los Apóstoles, fue aprobada por primera vez por la Sagrada Congregación de Ritos el 17 de marzo de 1890, a propuesta de la «Pía Sociedad de las Misiones» (Palotinos) de Masio (Alejandría), y extendida a todo el Instituto en 1915.
Fue adoptada por el padre
Santiago Alberione, Fundador de la Familia Paulina, en torno al año 1923, celebrándose el sábado después de la Ascensión del Señor. El 10 de marzo de 1943, el padre Alberione pidió a la Santa Sede que la Sociedad de San Pablo pudiera celebrar la fiesta con el grado de primera clase; la petición fue aceptada el 26 de marzo de 1943; en 1973 el texto fue revisado y estructurado
Alégrate
según la nueva ordenación de la Misa aprobada por el Concilio; la traducción italiana fue aprobada el 4 de abril de 1983, a petición de todos los superiores generales de la Familia Paulina.
Los textos bíblicos y eucológicos de la Misa de la Virgen María, Reina de los Apóstoles, con las propuestas alternativas, tienden a resaltar, según el pensamiento del padre
Alberione, todo el «apostolado de María»: desde la Anunciación hasta la Ascensión y en la vida de la Iglesia. En este sentido, el texto se aparta un poco de los primeros acentos de la devoción a María, Reina de los Apóstoles, del siglo XIX, cuando se consideraba sobre todo a María en el cenáculo, rodeada de los Apóstoles.
El padre Alberione, influido también en esto por el magisterio de León XIII, con la encíclica «Adiutricem populi», de 1895, ya desde 1919 orientó a sus hijos a honrar a María con el título de Reina de los Apóstoles, aunque especificando constantemente que hay que tener en cuenta todo el «apostolado» de María, que da a Jesús, Palabra de Dios hecha carne: «el fiat de la Anunciación constituye la primera acción apostólica de María. Introduce a Dios Salvador en el mundo. ¡Qué apostolado! Desde ese momento, la vida de María podría titularse: “Hechos del apostolado de María”» (cf. RdA 88). La globalidad con que se considera a María como Reina de los Apóstoles, se expresa ampliamente en la presentación del cuadro que el mismo padre
Alberione mandó realizar a G.B. Conti en 1935 (cf. CISP 37-38).
Se da una gran coincidencia del enfoque del Fundador con el concilio Vaticano II y con la mariología recogida en la constitución Lumen Gentium, especialmente en los números 64 y 65, donde María se presenta como «modelo de la Iglesia que engendra a Cristo en los corazones de los hombres con la palabra y los sacramentos»; otro tanto sucede con el magisterio de Pablo VI y de Juan Pablo II (cf. Marialis cultus y Redemptoris Mater). Finalmente, el padre Alberione propone a María como Mediadora de gracia: ella intercede, guía, sostiene y conforta con su protección a los apóstoles de hoy y de todos los tiempos.
El padre Alberione dio el título de María, Reina de los Apóstoles, a uno de los cuatro Institutos femeninos: las Hermanas de María, Reina de los Apóstoles (Apostolinas), para el apostolado vocacional, «la obra por excelencia», decía él.
Del libro, Liturgia de la Familia Paulina, pp. 50-51
sevilla: encuentro isva
Sevilla:
encuentro isva 2026
Del 24 al 27 de marzo, las Anunciatinas de España hemos celebrado nuestro Encuentro anual, en la ciudad de Sevilla, para facilitar la participación de la hermana que vive allí y tiene a su cargo el cuidado de su madre, anciana y enferma
Nosalojamos en el Monasterio de San Clemente, en la calle Reposo, número 9, junto a nuestro delegado, el padre Antonio Maroño (SSP). La comunidad cisterciense, formada por 17 religiosas, nos acogió con gran cercanía en su hospedería. Llegamos el martes 24, por la tarde. Tras instalarnos y descansar del viaje, tuvimos un primer tiempo de oración antes de compartir la cena, iniciando así nuestro encuentro en un clima de recogimiento y fraternidad.
El día 25, fiesta de la Virgen de la Anunciación, comenzamos con el rezo de Laudes. A lo largo de la jornada realizamos la evaluación del año anterior e hicimos la planificación del próximo. Todo ello, en un grato ambiente de diálogo y escucha.
La Eucaristía de ese día fue especialmente significativa. Pudimos situarnos en el coro, cerca del altar, lo que hizo de la celebración un momento muy vivido y agradecido.
Continuamos el trabajo durante el día 26 por la mañana y, por la tarde, disfrutamos de una visita a la Librería San Pablo de Sevilla, ubicada en la céntrica calle de Sierpes.
Las habitaciones estaban situadas en una casa aparte junto al monasterio, con acceso por un patio que recorríamos con frecuencia. Allí nos acompañaba el aroma del azahar de un naranjo, tan propio de Sevilla en primavera, que invitaba a la acción de gracias.
El encuentro concluyó el día 27. Tras recoger y compartir la comida, regresamos a nuestros lugares de origen, agradecidas por estos días de planificación, convivencia, oración y renovación.
Mari Muñoz, isva
+ Hna. M. Paula Avecilla Rodríguez, pddm
El pasado día 13 de marzo, en el Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, a la una de la madrugada, falleció la Hna. M. Paula Avecilla Rodríguez, perteneciente a la congregación religiosa de las Pías Discípulas del Divino Maestro. La Hna. M. Paula nació en Valle de Mansilla (León), el 26 de septiembre de 1947, y con solo 14 años ingresó en la congregación de las Pías Discípulas del Divino Maestro el 13 de septiembre de 1961. Después de haber completado su formación inicial en Roma, y de hacer allí el Noviciado, emitió su profesión religiosa, también en Roma, el 25 de marzo de 1966, año en que regresa a España, concretamente a Madrid, donde, el 25 de marzo de 1972, hace su profesión perpetua. Tras haber recibido una formación cultural y religiosa muy completa, la Hna. M. Paula - una persona inteligente, vivaz y muy franca -, desempeñó grandes responsabilidades en los campos de las Comunidades, del Apostolado, de la Formación llegando a ser Superiora Regional en España. El Señor la llamó a la eternidad después de quince años de una enfermedad degenerativa, en situación de total dependencia. Descanse en paz.
+ Hno. Isidro Alonso
Ramos, ssp
El Hno. Isidro nació en Calzada de Tera (Zamora) el 3 de agosto de 1933, siendo uno de cinco hermanos: tres hermanos y dos hermanas. Ingresó en la comunidad paulina de San Fernando de Henares (Madrid) el 20 de septiembre de 1956. Comenzó su noviciado el 7 de septiembre de 1959, hizo su primera profesión religiosa el 11 de marzo de 1962, e hizo sus votos perpetuos el 19 de marzo de 1967. El Hermano Isidro dedicó su vida al apostolado, sirviendo en diversas comunidades y desempeñando distintos roles. Fue corrector de pruebas en la comunidad de San Fernando de 1957 a 1971, y de 1965 a 1967 también fue asistente de los novicios. Posteriormente, de 1971 a 1977, estuvo a cargo del almacén en la comunidad de Zalla. Luego se trasladó a la comunidad de Las Rozas, donde trabajó en San Pablo Film de 1977 a 1997. Más tarde, añadió a este cargo la gestión de la recepción de la comunidad, función que desempeñó de 1997 a 2004. De 2004 a 2012, permaneció en Las Rozas, ofreciendo generosa y rápidamente su ayuda en diversos servicios. En 2012, cuando esta comunidad se trasladó a Vizconde de los Asilos, en Madrid, continuó prestando su ayuda donde fuera necesaria, mientras su salud se lo permitió. En sus últimos años, cuando ya estaba enfermo, su principal apostolado fue la oración y el sufrimiento.
Sumario
Don José Antonio Varela
Profesión de los Consejos Evangélicos
El día 19 de marzo de 2026, solemnidad de San José, el sacerdote diocesano Rvdo. Don José Antonio Varela Vidal, de nacionalidad peruana y residente en Getafe (Madrid), ha emitido la primera profesión de los consejos evangélicos, en el Instituto Paulino Jesús Sacerdote, de Vida Secular Consagrada
Al solemne acto, que tuvo lugar en la capilla de la Casa Provincial de la Sociedad de San Pablo, en Madrid, presidido Por el P. Antonio Maroño, Delegado Provincial de los Institutos Paulinos en España y protagonizado por el sacerdote Don José Antonio, han acudido, en clima de fiesta y de especial alegría, miembros de las diversas ramas de la Familia Paulina ubicadas en la ciudad de Madrid, así como un buen número número de amigos y colaboradores del festejado.
Mediante la profesión de los consejos evangélicos de pobreza, castidad, obediencia, Don José Antonio enriquece su consagración sacerdotal, que ha recibido por la imposición de mano de su Obispo, con el carisma específico de la Familia Paulina, transmitido por su Fundador, el beato Santiago Alberione; le da más profundidad y eficacia a su ministerio eclesial incorporando las técnicas de la comunicación social y garantizándole el especial acompañamiento y oración de los hermanos y hermanas de la Familia Paulina.
2. Nacimiento del venerable Francesco Chiesa, en Montà d’Alba-Italia (1874).
3. Colecta por los Santos Lugares
4. Nacimiento del beato Santiago Alberione, en San Lorenzo di Fossano-Italia (1884).
- Aniversario de la muerte del P. Cecilio Ortiz, SSP. 2018.
6. Aniversario de la muerte de la Hna. Francisca Antón, PDDM. 1967.
7. Aniversario de la muerte de la Hna. Mari Carmen Cabezas, HSP. 1999.
8. Aprobación Pontificia de los Institutos Agregados a la Sociedad de San Pablo: Jesús Sacerdote, San Gabriel Arcángel y Virgen de la Anunciación. 1960.
15. - Aniversario de la muerte del Hno. Simón Ruiz, SSP. 2016.
- Aniversario de la muerte de la muerte de María Dolores Córdoba, ISVA. 2021.
20. Aniversario de la muerte del P. Antonio Díaz, SSP. 2008.
26. IV domingo de Pascua. Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas (63ª).
27. El P. Santiago Alberione es declarado beato, 2003.
29. Aniversario de la muerte de María Victoria García Vela, ISF. 2021.
6. Nace el venerable Mayorino Vigolungo, en Benevello-Italia. 1904.
17. Ascensión del Señor: Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
18. Aniversario de la muerte de la Hna. Rosita Díez, PDDM. 1966.
23. Fiesta de la Reina de los Apóstoles, Titular de las Apostolinas.
24. Domingo de Pentecostés: Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar.
26. Aniversario de la muerte de Maite Alcíbar, ISF. 1989.
28. - Aniversario de la muerte del P. Ezequiel Varona, SSP. 2024.
31. Solemnidad de la Stma. Trinidad: Jornada Pro Orántibus.
1. Aniversario de la muerte del P. Estanislao Conde, SSP. 2008.
3. Aniversario de la muerte del Hno. Eusebio Navarro, SSP. 2012.
7. Solemnidad del Corpus Christi: Día de la Caridad.
11. Aniversario de la muerte de la Hna. Margarita Alija, FSP. 2024.
13. En Narzole (Italia), nace el beato Timoteo Giaccardo. 1896.
15. - “Dies natalis” de las Hijas de San Pablo. 1915.
16. Aniversario de la muerte del P. Teófilo Pérez, SSP. 2023.
26. Aniversario de la muerte del P. Andrés Gainzarain, SSP. 2017.
27. Aniversario de la muerte de la Hna. Inmaculada García, PDDM. 2010.
Aprobación Pontificia de la Sociedad de San Pablo. 1949.
29. Solemnidad de San Pedro y san Pablo.
- Aprobación Pontificia de las Hermanas Pastorcitas. 1959.
- Aniversario de la muerte del P. Jesús Fuente, SSP. 1986.
- Aniversario de la muerte del Hno. Julián Fernández, SSP. 2011.
30. Solemnidad de San Pablo Apóstol, Patrono de la Familia Paulina. Titular de la Sociedad de San Pablo y de las Hijas de San Pablo. Alégrate 27
INSTITUTOS PAULINOS DE VIDA SECULAR CONSAGRADA
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Cuando Jesús resucitó de entre los muertos y se apareció a los apóstoles, que estaban atrincherados en sus casas por miedo, repitió tres veces el saludo: «Pax vobis» (RSP 214).
Cuando uno se entrega a los brazos de Jesús, la misericordia no tiene límites: ¡El corazón de Jesús es una fuente inagotable! Abran sus corazones a la esperanza, a la confianza (FSP32*, 489).
Sí, también actuar. Pero antes de realizar cualquier trabajo externo, necesitas tener una interioridad bien formada. ¿De qué sirve pintarse la cara si tienen problemas pulmonares? (FSP32*, 330).
La humildad es la virtud más olvidada, pero es la más hermosa a los ojos de Dios, que nos dijo expresamente que lo imitáramos en esto (FSP32*, 331).