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AMERICA JOHN WAGNER GARTH ENNIS COLIN MACNEIL Alan Grant John Higgins John M. Burns Jeff Anderson

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ÍNDICE

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04.

INTRODUCCIÓN

07.

CARTA DE UN DEMÓCRATA

15.

REVOLUCIÓN

42.

POLÍTICA

49.

AMÉRICA

114.

LO MALO CONOCIDO

140.

EL ÚLTIMO RESPLANDOR DEL CREPÚSCULO

159.

EXTRAS


LOS JUECES TE LO AFINAN BARSEN SÁNCHEZ // CAMPAMENTO KRYPTON, ATOM CÓMICS Si bien nunca diríamos que el género predominante en las historias de Mega-City Uno es el terror, sí son historias que como el resto de distopías futuristas incluyen un elemento constante en todas ellas: el miedo. Miedo a una dictadura, a la guerra (nuclear o no), al colapso económico-social, al desastre ecológico, a las plagas, a tecnologías fuera de control… Y, aunque Orwell no lo hizo mal, el equipo de 2000 AD se lleva la palma. Los relatos de Dredd tienen el bingo completo, incluyendo un miedo que nace en forma de desconfianza y que no para de crecer en estos últimos años: el miedo a quienes afirman actuar en nombre de La Ley, el miedo a los jueces y a las fuerzas de seguridad del Estado. La génesis de Letter From a Democrat (prog 460, 1986) es bien conocida por los lectores de 2000 AD. A través de las cartas de chavales que llegaban a la redacción de la revista, se observó que una parte de ellos no solo no captaba la ironía de las historias, sino que además parecía simpatizar con la violenta postura de extrema derecha de la que hacían gala los jueces de Mega-City Uno, caso no muy lejano de lo que ve-

mos a día de hoy con ficciones audiovisuales sobre “héroes” o “agentes del orden” como The Boys o incluso Torrente, que han promovido un debate sobre hasta qué punto una parodia exitosa puede llegar a generar una normalización del mal o incluso simpatías y adhesiones. Con la voluntad de solucionar esta cuestión y aclarar un poco las cosas, Wagner y Grant escribieron una historia donde quedara patente que, aunque Dredd y el cuerpo de jueces protagonizaran estos cómics, todos estaban lejos de ser los héroes del relato y menos un ejemplo a seguir. Lo hicieron y lo hicieron bien. Quizá “demasiado bien”, y luego explicaré por qué. Aprovechando un guion rechazado bastante menos solemne titulado Carta de un nudista de la isla de Baffin, Wagner y Grant (ya con el arte de John Higgins en mente) tomaron dos decisiones cruciales cuyo eco permanecería en las décadas posteriores: abordar sin ambages el funcionamiento político de Mega-City Uno y hacerlo, además, no desde el punto de vista de la autoridad sino desde el de la población civil. Este matiz fue clave para retratar a los jueces como lo que eran: las fuerzas de control y opresión de una dictadura fascista que ellos mismos conformaban. Tanto este relato como el siguiente pusieron las cartas sobre la mesa. Los jueces no tenían nada de bueno. Hester Hyman, una ciudadana anónima sin ningún problema familiar, antecedentes violentos o conflictos con la ley, se harta de vivir bajo el yugo del miedo y da un paso adelante a favor de la defensa de un sistema democrático para que sus hijos no sufran como ella el miedo a la vigilancia constante, el control, la intimidación y la violencia de los jueces. La historia, una de las favoritas de Grant, que, por cierto, coincidió en el tiempo con la publicación de otro clásico de la revista, la tristemente malograda historia de La Balada de Halo Jones, de Moore y Gibson, terminaba con una frase lapidaria por parte de Dredd: “Que esto sea una lección para ti, ciudadano. La democracia no es para el pueblo”. A tenor del buen resultado de Carta, el mismo equipo continuaría la historia con el engañoso título de Revolution (progs 531 a 533, 1987), en la que el movimiento por la restauración de la democracia que ha ido sumando fuerzas (bajo el atento espionaje judicial) convoca una marcha masiva a favor de devolverle el poder a la ciudadanía que concluya frente al Palacio de Justicia. Un relato de lo más impactante en la medida en que supuso un ABC de la guerra sucia de un sistema contra ciudadanos molestos que, si bien en aquellos días recordaba a los conflictos entre los manifestantes británicos (sindicatos mi-

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CARTA DE UN DEMÓCRATA GUION: JOHN WAGNER DIBUJO: JOHN HIGGINS COLOR: JOHN HIGGINS & SALLY JANE HURST Publicado originalmente en 2000 AD Prog 460 (1986)

En un momento en que en Europa vivimos un verdadero resurgimiento organizado de la extrema derecha que poco a poco va alcanzando cotas de poder más altas, la sátira que John Wagner inauguraba en este relato de 1986 resulta bastante relevante (y más teniendo en cuenta la deriva de los sucesivos gobiernos británicos en las dos últimas décadas...). Protagoniza este primer relato Hester, esposa y madre, que encabeza un grupo que irrumpe una mañana cualquiera en la cadena de televisión más popular de Mega-City Uno para pedir en vivo, a la vista de todos los televidentes, el retorno a los principios democráticos. Naturalmente, la ley de la gran urbe, encarnada en el Juez Dredd, responde a la situación, tratándola como lo que es (para los jueces): un acto de terrorismo con rehenes. Se invierten los papeles: los demócratas son la amenaza, el poder fascista encarnado por los Jueces es “el bien”. La idea bordea lo incómodo: ¿estamos defendiendo la dictadura como la mejor forma de gobierno… o todo lo contrario? Los argumentos de Hester y los suyos recuerdan mucho a ciertas soflamas que día sí, día también, inundan las redes sociales, servidas por esbirros del extremismo más rancio. Por su parte, Dredd, como siempre, es lapidario en su visión de todo el asunto… MIKEL BAO

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Sé que siempre has pensado que demasiado a pecho. Querido Gort, aré muerta. Cuando leas esto ya est o ya me conoper , así lo írte dec nto Sie rillo. lad un o com il sut ces, tan

parte. ¿Para qué “Relájate. Deja de preocu tra el Dept. de con ir de pue protestar? No se ¿verdad, Gort? Justicia”. Ese es tu lema,

Nuestro siguiente invitado en el programa de las mañanas es la estrella del pop, del vid, escritor y, en general, tío molón de la ciUdad, Romeo Hepp.

Bueno, pues ya no puedo seguir viviendo así.

me tomo las cosas

romeo, ¿a cuántas mujeres dirías que has amado?

¡listo! ¡listo!

el estudio tiene dos droides de seguridad, ¿estáis listos?

¿estás bien, Hester? Un poco nerviosa, no es nada. Bien. ¡Vamos allá!

GUioN

t.B. grover

DIBUJo

JoHn HiggiNs RotUlAcIÓN oRIGINAl

t. Frame

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en realidad, soy el obispo DesmonD SnodgrasS.


CARTA DE UN DEMÓCRATA

¡DEMocrAciA!

… Supongo que fue aquella vez que del estábamos de pícnic en el parque la tiró le on Sims eño pequ el y e bloqu juez… l pelota a aque

No sé cuándo empecé a pensar en pasar a la acción…

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Nos pusimos pálidos. ¿Recuerdas, Gort…, recuerdas el miedo que pasamos? ¿Lo indefensos que nos sentimos?

Y esa no es la vida que quiero para nuestros hijos, Gort.

Dejó ir a Simson con un aviso, gracias a Dios. Pero, de repente, tuve una visión…, una visión del pequeño Simson y del bebé Gort creciendo en un mundo como el nuestro… … Con miedo a hablar. A moverse. A hacer cualquier cosa. Siempre temiendo que los jueces estén ahí, observando, esperando a castigarles.

¡QUe NADIe sE MUeVA Y NADIe REsUltARÁ HERIDo! ¡En directo, en el programa de las mañanas…!

¡oh, dios mío!

¡tú! ¡Que esa cámara no pare de grabar o habrá sesos revueltos para desayunar! ¡Hester! ¡lee el menSaje!

¡Nosotros, los miemBros de la tenDenciA democRática, creemos que ha llegado la hora de enFrentarSe a la tiranía de los juEces!

¡sIlENcIo!

Que es hora de arrebatarles el poder a nuestros aUtoproclamados amos y devolverlo a su lugar… ¡A las manos del puEblo!

exigimos una nueva constitución para los ciUdadanos de mega-city Uno…

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Uno… el regreso inmediato a los principios democráticos. ¡el pueblo debe controlar a los jueces, no los jueces controlar al pueblo!

¡atención a todas las unidades en las cercanías del bloque 48! ¡Situación con rehenes!

¡ataque terrorista en el canal 48!

¡DredD, recibido!

¡Qué montón de basura! ¡camBia de canal!

tres… la derogación de las penas máximas por delitos menores…

¡planta 9! ¡estudio B!

la tenDenciA democRática ha tomado este curSo de acción con gran reticencia. No queremos hacer daño a nadie. tan solo intentamos defenDer los principios de la libertad y la democracia.

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Hemos perDido imagen. ¡los jueces ya están aquí!

¡los de ahí dentro! ¡liberad a los rehenes o entraremos a tiros!

¡No importa! ¡Hemos tranSmitido el menSaje!

¿Qué hacemos?

practicar lo que predicamos. votemos.

No soy la única que piensa así. Hay más. Personas que no tienen miedo de luchar por sus ideales.

ya lo hemos hablado. Si nos renDimos, todo esto no habrá tenido sentido. mañana nos habrán olvidado. tenemos quE morir.

Todos esos martes que creías que estaba en la beneficencia, nos reuníamos, planeábamos…

eso es. renDirSe jamás.

… Y hoy esos planes darán fruto.

renDirSe jamás.

el pueblo solo recuerDa a los mártires. tenemos que morir.

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HecHo.

¡sI Nos QUiEREs, HItlER, VEN A BUscARnos!

¡AaAaAaHH!

Democracia o…

… muerte…

encontramos esta carta en el cuerpo de su esposa. ¿Qué sabe de sus tratos con los demócratas?

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No era una mala mujer, juez DredD, solo tenía unas ideas muy locas… N-no tenía ni idea…

me dijo que hoy viera el programa de las mañanas. N-no supe por qué hasta… hasta…

¿Me estoy equivocando, Gort, al dejarte solo con los niños? ¿Y todo por qué…, por un gesto fútil?

pues aprenDa la lección, ciUdadano. la democracia no es para el pueblo.

¡control! creo que gort Hyman está limpio. aunQue será mejor vigilar a los dos niños. a saber qué malos hábitos habrán heredado de la madre. Una manzana podrida, ¿eh? camBio.

Si me equivoco, por favor, olvídame. Pero, verás, cariño, alguien tiene que levantar la voz. Alguien tiene que poner en movimiento la bola o las cosas nunca cambiarán.

Dales un beso a los niños por mí. Diles que les quiero. Que nada me hubiera gustado más que quedarme con ellos y verlos crecer.

ar ignor o qué re podría ara ser r e P ¿ ad n p idos de m c crece clase us hijos dos y ven s ta o s m u ó s c ? uos a otros individ omo nos c t. , Gor , Adiós a esposa mad Hester a u T

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REVOLUCIÓN GUION: JOHN WAGNER DIBUJO: JOHN HIGGINS COLOR: JOHN HIGGINS & SALLY JANE HURST Publicado originalmente en 2000 AD Prog 531-533 (1987)

En esta segunda historia, el espectro se amplía. La demanda por la democracia en la gran urbe del futuro crece. Numerosos grupos se alían para llevar a cabo una gran manifestación que los jueces autorizan, pero con la secreta intención de hacerla fracasar y que el caos resultante favorezca su postura de que la democracia es perjudicial para la gente…, y no se paran en medias tintas para conseguirlo. Las tácticas que usa un Dredd a quien el Juez Supremo ha dejado suelto sin control en esta historia recuerdan, de nuevo, poderosamente a las campañas de acoso y derribo contra políticos e instituciones que han sido triste noticia en los últimos tiempos en muchas democracias occidentales. Esta historia se publicó por primera vez en… 1987. No hay nada nuevo bajo el sol. Cambian los medios, pero no las intenciones. Este relato demuestra a las claras el peligro de dejar todo el poder en manos de unos pocos, como sucede en el distópico futuro de Mega-City Uno. MIKEL BAO

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