
Fragmentos escogidos por Núria Aidelman y Gonzalo de Lucas
Traducción de
Edición de Núria Aidelman y Gonzalo de Lucas Dirección editorial: Didac Aparicio
Diseño: Aina y Berta Obiols, La Japonesa Maquetación: Endoradisseny
Primera edición: Marzo de 2026 © 2026, Contraediciones, S.L. C/ Elisenda de Pinós, nº22 08034 Barcelona contra@contraediciones.com www.editorialcontra.com
© 2026, Núria Aidelman y Gonzalo de Lucas © 2026, Javier Bassas Vila y Natalia Ruiz Martínez, de la traducción Corrección y versión definitiva: Javier Bassas Vila
Este libro se ha publicado en el marco de la muestra dedicada a Jean-Luc Godard en La Virreina Centre de la Imatge entre el 28 de marzo y el 4 de octubre de 2026, con el comisariado de Manuel Asín
ISBN: 978-84-10045-41-5 Depósito Legal: B 4462-2026 Impreso en España por Liberdúplex
Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con la autorización de los titulares de la propiedad intelectual. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual.
Introducción
A lo largo de casi setenta años, Jean-Luc Godard filmó más de doscientas películas y mantuvo frecuentes diálogos sobre su obra y pensamiento cinematográfico. Este libro propone seguir el hilo de su voz, entre 1960 y 2022, para recoger sus reflexiones sobre el cine a medida que se originan, con sus variaciones y cambios.
La presente edición reúne fragmentos orales de conversaciones de Godard con críticos, cineastas, estudiantes y espectadores. Su singularidad reside en revelar las etapas y edades de un hombre a través de sus palabras, según avanzan en el curso de más de medio siglo, transportándonos desde su juventud hasta su vejez. Es posible que su lectura retrospectiva hoy, tras la muerte del cineasta mediante suicidio asistido el 13 de septiembre de 2022, posea una fuerte emoción para aquellos que aman su cine y aprecian la extraordinaria inventiva y energía de sus ideas, sostenidas hasta el final. Godard trabajó hasta la última noche en su última película, Scénarios, e incluso dejó indicaciones precisas a sus colaboradores para concluir otros proyectos. La vitalidad y el estímulo creativo de su obra, que recorren estas reflexiones en todo instante, contienen una creciente juventud: la de alguien que se transforma y se renueva profundizando más y más en su medio.
En esta última etapa, el cineasta lleva al límite sus montajes asociativos mientras dice “adiós al lenguaje corriente”; allí, mucho más allá del habla —y ya viviendo y pensando inmerso dentro del cine— alcanza la sincronía plena entre su vida y el cine: “Empecé en el cine a los treinta años y, para mí, mi vida o mis pensamien-
tos siempre han ido con retraso respecto al cine. Si fuera un tren, el cine sería la locomotora, y la política, todo eso, sería el último vagón. A partir de For Ever Mozart y, sobre todo, de Film Socialisme, empezaron a ir los dos juntos. También en mi vida personal, cuando mi vida personal se unió a mi vida cinematográfica”. Los sucesivos capítulos son la historia de este entremezclamiento.
Por este motivo, podemos presentar ahora la edición final, acabada, de una publicación que apareció en su primera versión en 2010, acompañando una edición en DVD en Intermedio, y que ahora culminamos con dos extensos capítulos que recorren la última etapa del cineasta, compuesta en torno a sus largometrajes Adieu au langage y Le Livre d’image entre 2011 y 2022. En estos últimos años, la voz de Godard deviene cada vez más fragmentaria y asociativa, más acorde con sus montajes, más profunda y vinculada a sus escenas originarias de infancia y adolescencia, imágenes previas a su vida como cineasta.
El libro puede leerse tanto como un documento del gusto socrático por la discusión y el diálogo que Godard aprendió de Rossellini, como de su múltiple y poblada soledad, según señaló Deleuze. En forma de una larga meditación, el cineasta explora sus ideas, dudas, deseos y sueños, que se van correspondiendo y conectando entre sí. La obra de Godard concibe el montaje y las imágenes como formas activas y potenciales; es decir, no ve las imágenes, ni la historia del cine, como objetos ya hechos y destinados a una admiración pasiva e intocable (tal como en los museos se exige no tocar las obras). El montaje consiste en ver, tocar, abrir y ensanchar posibilidades en las imágenes, en moverse entre una imagen y otra, en la conmoción que se origina en ese intervalo: la pulsión vital y creativa de esa posibilidad de cambiar de imagen y de ritmo, el deseo de desplazarse, conmoverse, desde aquí hacia allí. En Godard, las palabras —como ocurre en su empleo poético de las citas— aparecen vinculadas al cine que imagina, para dirigirse así hacia las
imágenes, enlazarse con ellas y entremezclarse entre sí. De ahí, en gran medida, la energía que atraviesa sus palabras.
La inventiva de Godard como montador se manifiesta en su manera de pensar en voz alta, lanzando de forma continua tentativas audaces y fulgurantes, sin caer jamás en el lugar común ni la idea previsible y, por ello mismo, sin temor a contradecirse ni a las paradojas: es posible que solo se pueda pensar realmente desde ese riesgo. Al final de su vida, el cineasta se recitaba cinco frases de memoria antes de dormir. El último aforismo, de Queneau, era: “Todo el mundo piensa que dos más dos son cuatro, pero se olvidan de la velocidad del viento”.
Godard ha trabajado largo tiempo en muchas de sus ideas y proyectos, desde que los vislumbra y esboza hasta la forma plena en una película. Hemos tratado de recoger ese proceso para trazar la creación de sus proyectos más queridos: por ejemplo, a lo largo de este libro veremos la gestación de Histoire(s) du cinéma, desde las primeras intuiciones en los años sesenta y su amplio desarrollo en los setenta hasta su montaje en los ochenta y noventa, y las reflexiones retrospectivas. Para preservar ese proceso, hemos optado por respetar el carácter reiterativo con el que Godard vuelve, una y otra vez, a sus ideas recurrentes. Esta decisión implica que el lector se encontrará con la reaparición de ideas y frases, un procedimiento que habitualmente se depura en los libros concebidos desde la escritura. Tomamos esta decisión por diversos motivos, además del señalado: por un lado, se trata de una agrupación, casi en su totalidad, de comentarios orales, más propensos a la duda y a la repetición; por otro, cuando hemos conservado la reaparición de una idea, ha sido casi siempre porque Godard crea alguna variación o relación de montaje con otras, y para preservar la importancia con la que ciertas frases y palabras vuelven (y se modulan) en su vida.
Uno de los propósitos de esta edición es ofrecer en un solo libro un documento amplio de su pensamiento. Hemos concebido este
trabajo como un libro de estética para reivindicar que el pensamiento de Godard no se circunscribe a la historia del cine, sino que pertenece ya a la historia de las ideas. En muchos pasajes del libro, Godard señala que las imágenes, como formas que piensan, han sido reemplazadas y cegadas por los textos; sin embargo, el cine es una liberación y potencia del pensamiento.
El trabajo del cineasta —como señalaba Jean-Marie Straub a propósito de John Ford— es encontrar imágenes que no bloqueen la imaginación. La obra de Godard enseña, o recuerda, que toda gran película logra que el espectador piense cinematográficamente; que se convierta a su vez en montador, cineasta, y sea capaz de crear en su cabeza esa imagen que surge de la verdadera relación entre imágenes.
Las entrevistas y textos orales de Godard, publicados por escrito o extraídos de películas y grabaciones de vídeo o audio, constituyen la materia de este trabajo. Solo hemos incorporado, de manera ocasional, fragmentos de otra naturaleza —textos para proyectos, cartas, algún escrito breve— cuando considerábamos que aportaban ideas que no habíamos logrado localizar en las entrevistas. Hemos omitido las críticas escritas porque están recopiladas casi en su integridad en el primer volumen de Jean-Luc Godard par JeanLuc Godard [Éd. Cahiers du cinéma, 1985] y fueron ya traducidas, en su mayor parte, al castellano; pero, sobre todo, porque nos interesaba mantener un tono común, de por sí ya fragmentario y diverso, dado que el estilo y los intereses de Godard varían conforme a los años y a los cambios personales y en su cine. Queríamos así que las palabras avanzaran reflejando las etapas y los ritmos de su obra.
Además, Godard escribió casi todas sus críticas antes de dirigir su primer largometraje, y lo que aquí buscamos es recoger el pensamiento en vivo que despliega en paralelo a sus películas mediante ensayos e intuiciones, acordes con las particularidades de la
expresión oral: esa voz que el cineasta ha modulado, con el tiempo, como uno de los principales instrumentos de su obra.
En la versión que aquí se ofrece —en la que casi todos los textos han sido traducidos al castellano por vez primera— se ha procurado mantener la particularidad de la reflexión oral, que sin duda constituye otra característica inusual de esta edición. No hemos querido fijar en exceso, mediante una escritura demasiado estricta, lo que Godard dice, sino respetar el hecho de que sus palabras surgen de un pensamiento en acto y en proceso, desde los juegos de lenguaje y forzando las reglas de la gramática —los límites del alfabeto—, sugiriendo continuas conexiones asociativas para ver y pensar aquello que no se puede fijar.
La cantidad de material recopilado, en distintas lenguas y sin ánimo de exhaustividad, era enorme y nos obligó desde el principio a priorizar, en detrimento de textos más específicos y circunstanciales sobre películas concretas, aquellos centrados en la estética y la historia del cine; es decir, los que contienen su pensamiento sobre el montaje, la imagen, el sonido, la cámara, los actores, la pintura, la luz, el vídeo, la ficción y lo real, la crítica, el cine mudo, Hollywood o la nouvelle vague.
Este libro es a la vez un ensayo cinematográfico y unas memorias autobiográficas. Lo hemos concebido para que pueda leerse como un breviario o constelación de fragmentos —y por este motivo hemos incorporado un índice temático al final—, pero también, y sobre todo, de principio a fin, como si fuera una novela de ideas, pensamientos y vivencias.
Para complementar la lectura, hemos introducido al final de cada cita un número entre corchetes que corresponde a una referencia bibliográfica consultable en el índice bibliográfico. Nos ha parecido útil incluir también un índice de nombres y de películas citadas.
Queremos agradecer de nuevo la colaboración de Francisco Algarín Navarro y Helena Vilalta en la primera edición de este libro,
así como el acompañamiento de Carmela Sesé en esta nueva edición.
Este libro ha sido posible gracias a Valentín Roma, quien lo impulsó al invitarnos a publicarlo con motivo de la exposición que, comisariada por Manuel Asín, dedica a Godard en La Virreina Centre de la Imatge, y muy en particular a Didac Aparicio, editor de la primera versión, que nos ha acompañado de nuevo con entusiasmo en esta versión definitiva.
Núria Aidelman y Gonzalo de Lucas, febrero de 2026
