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crucifixión en la plaza de armas

martín espada dharma books

traducción de óscar sarmiento


Publicado por Dharma Books + Publishing Colección: La palestra Crucifixión en la Plaza de Armas Martín Espada Primera edición bilingüe: Dharma Books + Publishing 2019 isbn

Título original: Crucifixion in the Plaza de Armas Primera edición en inglés: Smokestack Books, 2008 isbn: 978-0-9554028-1-4 © 2019, Dharma Books + Publishing Atlixco 104, int. 4, Hipódromo Condesa, 06170. Cuauhtémoc, cdmx. www.dharmabooks.com.mx d.r.

Traducción Óscar Sarmiento Diseño editorial y de portada Raúl Aguayo Impreso en México Se prohibe la reproducción total o parcial de esta obra, incluido el diseño tipográfico y de portada, sea cual fuere el medio, electrónico o mecánico, sin el consentimiento por escrito de la editorial.


Índice Introducción

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I Mi apellido es Espada Mi apellido es Espada Vivimos de lo que vemos de noche Coca-Cola y Coco Frío La tumba de Buenaventura Roig La rabia del tiempo de las plantaciones Preciosa como una última taza de café El luminoso aluminio de Dios Herencia de cascadas y tiburones Cada puerco tiene su sábado Lo que Francisco Luis Espada aprendió a la edad de cinco años de pie en el muelle

17 19 21 22 24 27 28 30 33 36

II Crucifixión en la Plaza de Armas En la calle San Sebastián Crucifixión en la Plaza de Armas Ornitología en el Caribe Hilton El gobernador de Puerto Rico revela en ceremonia de inauguración que es la reencarnación de Ponce de León Pegao El rostro en el sobre El huerto del auxiliar de la limpieza Colibrí Las cuevas de Camuy Secuestran al Salvador en Puerto Rico

41 43 45 46

38

48 50 51 53 55 57 59


III Las manos sin cadenas se vuelven libélulas Ahora los muertos se bailarán un mambo La rebelión es el círculo de las manos de un amor (Pellín y Nina) El almirante y la culebra Mariano le explica el colonialismo yanqui al Sr. Juez Collings El amor de un subversivo también es subversivo Las cucarachas de la liberación Las manos sin cadenas se vuelven libélulas

61 63 66 68 70 71 73 75

IV Carta para mi padre Carta para mi padre

89 91

Glosario

95

Nota explicativa sobre la publicación

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Introduction

101

I My Name is Espada My Name is Espada We Live by What We See at Night Coca-Cola and Coco Frío La Tumba de Buenaventura Roig The Rage of Plantation Days Preciosa Like a Last Cup of Coffee The Shiny Aluminum of God

107 109 111 112 114 117 118 120


Inheritance of Waterfalls and Sharks Cada puerco tiene su sábado What Francisco Luis Espada Learned at Age Five, Standing on the Dock

123 126

II Crucifixion in the Plaza de Armas En la calle San Sebastián Crucifixion in the Plaza de Armas Ornithology at the Caribe Hilton The Governor of Puerto Rico Reveals at his Inaugural that He is the Reincarnation of Ponce de León Pegao The Face on the Envelope The Janitor’s Garden Colibrí The Caves of Camuy The Savior is Abducted in Puerto Rico

131 133 135 136

III Hands Without Irons Become Dragonflies Now the Dead will Dance the Mambo Rebellion is the Circle of a Lover’s Hands (Pellin and Nina) The Admiral and the Snake Mariano Explains Yanqui Colonialism to Judge Collings The Lover of a Subversive is Also a Subversive Cockroaches of Liberation

153 155

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138 140 141 143 146 148 150

158 160 162 163 165


Hands Without Irons Become Dragonflies

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IV Letter to My Father Letter to My Father

181 183

Glossary

186

Acknowledgements

193


Introducción

Los poemas en este libro tienen una característica en común: todos ocurren, en su totalidad o en parte, en la isla de Puerto Rico. La primera sección incluye poemas que tienen que ver con la familia y su historia; la sección del medio presenta una perspectiva panorámica de los paisajes territoriales, sociales e imaginativos de la isla; la tercera sección se centra en la dinámica de la represión y la resistencia, pasadas y presentes, particularmente en términos del movimiento por la independencia. Debido a la influencia decisiva que tuvo en mi relación con Puerto Rico, el libro se cierra con un poema a mi padre: Francisco (Frank) Espada (1930-2014). Soy un independentista. Creo que Puerto Rico debería ser independiente de los Estados Unidos. Puerto Rico es la colonia más antigua del mundo: cuatro siglos bajo España y más de un siglo bajo los Estados Unidos, una ocupación que comenzó en 1898 cuando Estados Unidos se quedó con la isla después de la guerra con España. Incluso hoy, el pueblo de Puerto Rico no puede votar por presidente y no tiene ninguna representación en el congreso de los Estados Unidos pero sí se lo puede reclutar para pelear en sus guerras. Yo creería en la independencia incluso si no fuera puertorriqueño ya que creo en el legítimo derecho a decidir sobre su soberanía que tienen todas las naciones y los pueblos. Los lectores latinoamericanos pueden entender más fácilmente el dilema del colonialismo en Puerto Rico que los lectores en los Estados Unidos, muchos de los cuales se apegan a la ilusión de que el país no es un poder imperial y nunca lo ha sido. 11


No nací en la isla de Puerto Rico. Soy un puertorriqueño nacido en Nueva York, la cual es, de hecho, la ciudad puertorriqueña más grande del mundo, dado que hay más puertorriqueños en Nueva York que en San Juan. Este accidente de nacimiento explica por qué escribo en inglés, a pesar de que el español es una presencia constante en los poemas. Un término descriptivo, aunque problemático, surgió para describir la literatura y la comunidad que la creó: “Nuyorican”. Un escritor puertorriqueño de Nueva York se encuentra doblemente dislocado: primero está la dislocación respecto de Puerto Rico; segundo, la dislocación de Puerto Rico respecto de sí mismo como colonia de los Estados Unidos. Puede ser un lugar común decir que uno no puede realmente regresar a casa, pero esto es especialmente verdadero cuando esa casa es un territorio ocupado. En los Estados Unidos pertenezco a una comunidad marginada, empobrecida, e incluso despreciada; pero, en Puerto Rico, como poeta “nurriqueño” que escribe principalmente en inglés, soy marginado en un sentido diferente. Esta sensación de no estar nunca exactamente en casa, de no pertenecer verdaderamente a ninguna parte, produce una fricción que le da fuego a los destellos de la poesía. Si estoy siempre en los márgenes, entonces soy por necesidad el que observa; si estoy siempre afuera, entonces soy por definición independiente; si no estoy nunca anclado a un lugar, entonces soy libre de deambular; si nunca me ciega la lealtad, entonces tengo la libertad de decir la verdad así como la veo. De todas maneras, la isla de Puerto Rico ejerce una tremenda atracción para los hijos de la diáspora, entre los que me incluyo. 12


Volvemos, una y otra vez, en cuerpo y espíritu. La identidad puertorriqueña es increíblemente resiliente y trasciende fronteras, océanos, lenguajes, políticas coloniales así como las presiones de la asimilación. Su identidad es compleja: una combinación de elementos españoles, africanos y taínos reunidos durante cinco siglos, de forma sutil y violenta, para crear así algo nuevo. Estos poemas celebran esa resiliencia y esa complejidad. Los escritores puertorriqueños afirman su identidad confrontando un mito persistente: que no existimos. Existe una noción de que los puertorriqueños somos analfabetos, sin historia ni cultura literaria. De acuerdo con esta lógica si no hay lectores es porque, seguramente, no hay escritores. La responsabilidad de los escritores puertorriqueños que encuentran una audiencia es introducir esa audiencia a sus ancestros literarios. El poema final de este libro, “Las manos sin cadenas se vuelven libélulas”, es sobre uno de esos poetas. Clemente Soto Vélez fue un visionario poeta puertorriqueño y también una figura política. Fue un activista en el Partido Nacionalista, una organización que ha luchado por la independencia de Puerto Rico. Soto Vélez fue un colaborador cercano del líder nacionalista Pedro Albizu Campos y editor de un periódico del partido llamado Armas. Cuando el gobierno de EE.UU. lo acusó de conspiración sediciosa estuvo en la prisión desde 1936 a 1940, después lo soltaron brevemente para luego encarcelarlo nuevamente hasta 1942. Se quedó a vivir en Nueva York, donde sirvió en la capacidad de organizador en East Harlem para el congresista Vito Marcantonio y el Partido Laborista Estadounidense [American Labor Party]. La reputación de Soto Vélez como poeta se cimentó con la publicación de Caballo de palo en 1959. Cito versos de ese libro, en 13


traducción, en la estrofa doce de mi elegía para él que comienza: “Tú deletreaste el nombre Klemente con K”. (El poeta inventó su propio alfabeto fonético). Soto Vélez llegaría a ser el mentor de incontables escritores y artistas de la comunidad puertorriqueña de Nueva York. Para mí, él no sólo fue un mentor sino un amigo. Mi esposa y yo le pusimos su nombre a nuestro hijo. Se conocieron el Día de la Raza, en 1992. Soto Vélez murió en 1993 y fue enterrado en Lares, su pueblo natal, que fuera también el sitio del alzamiento contra los españoles en 1868. La elegía que recuenta estos eventos resultó de una visita a su tumba, que en ese momento estaba sin nombre. Hay otra influencia importante para estos poemas de Puerto Rico: mi padre. Francisco Luis (Frank) Espada nació en las montañas de Utuado, Puerto Rico, en 1930, emigró a Nueva York en 1993, y falleció el 2014. Se politizó debido a un incidente racista que ocurrió mientras estaba haciendo el servicio militar en la fuerza aérea de los Estados Unidos: en 1949 fue arrestado y encarcelando en tiempos de la segregación en Biloxi, Mississippi, por rehusar sentarse en la parte de atrás del bus. Llegaría a convertirse en un notorio líder de la comunidad puertorriqueña en Nueva York en los años sesenta. Frank Espada trabajaba de dibujante técnico para una empresa contratista de electricidad cuando nací en 1957. De corazón, sin embargo, era un fotógrafo. Durante los ochenta, dirigió el proyecto documental de la diáspora puertorriqueña, un reportaje fotográfico e historia oral de la emigración puertorriqueña. Esas imágenes colgaban de las paredes de nuestro departamento y, por lo tanto, ingresaron a mi imaginación a temprana edad. Sin duda esto influenció la sensibilidad visual que tiene mi trabajo así como el sentido de la luz y de la sombra. La fotografía de mi padre también 14


influenció mi temática y mi perspectiva. Soy un poeta político, en gran medida, porque crecí en su casa. Los poemas en este volumen no podían organizarse en orden cronológico porque muchos de estos trabajos van del pasado al presente, entre la historia y la realidad contemporánea. Ciertamente, en una colonia como Puerto Rico -anacronismo histórico que es- el pasado es mucho más que prólogo. Tampoco se podían organizar estos poemas en un orden estrictamente geográfico porque muchos de ellos se desplazan, como lo hace la gente, entre la isla y el llamado “continente”. Hay incluso un poema que se desplaza entre las islas de Puerto Rico e Irlanda, país que visité durante mayo y junio del 2000 y en el cual encontré una gran cantidad de cosas en común. Quisiera agradecer a los editores de Dharma Books, Nicolás Cuéllar Camarena y Raúl Aguayo Chávez, por la cálida acogida a este libro que ahora se publica en México y a Óscar Sarmiento por realizar la traducción de estos poemas. Martín Espada

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