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Leon Semana Santa 2023

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Fotografía:

Proemio

PASIÓN, la revista que tienes en tus manos, es una referencia arraigada y puntual entre las publicaciones de la Semana Santa de León. Y ninguna duda cabe de que se ha convertido en una significativa cita anual. Plenamente consolidada en el imaginario popular, en este año que discurre alcanza su vigésima tercera edición.

La iniciativa constante y el compromiso permanente de los responsables de Editorial MIC, editora de la publicación, con nuestra Semana Mayor, lo han hecho posible, aportando así, un año más, su cuota alícuota en la difusión y conocimiento del Dogma de la Redención en esta capital del Viejo Reino.

Para llevar a cabo su propósito, y como en ocasiones anteriores, ha sido determinante la inestimable colaboración de autoridades eclesiásticas y civiles, agrupaciones penitenciales, instituciones, entidades, empresas y particulares. Gracias a todos ellos por su valioso apoyo y su visible confianza.

La Semana Santa de León, nominada en el año 2002 con la honrosa designación civil que representa ser reconocida de “Interés Turístico Internacional”, es un activo singular de esta antigua Corte de Reyes. Y, por consiguiente, ocupa un lugar de privilegio entre la sociedad legionense. Se trata de un sentimiento emocional, íntimo y colectivo, iluminado por el binomio

formado por la feliz conjunción que establecen la fe y la tradición desde hace ya más de cinco centurias.

PASIÓN, que recoge ese sentir de la ciudadanía leonesa, registra y difunde las señas de identidad de la Semana Santa de León, y, por ende, pone de relieve su ostensible espíritu penitencial y su manifiesta carga de religiosidad popular.

Ana Cayón

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P·a·s·i·ó·n

SEMANA SANTA • LEÓN

2023

• Saluda del Consejero de Medio Ambiente,

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Via Matris Dolorosae

Coordinación:

Máximo Cayón Diéguez

Colaboradores:

Francisco Bueno Pimenta

Eduardo Álvarez Aller

Julio Cayón Diéguez

Taurino Burón Castro

César García Álvarez

Antonio Prim Alonso Morán

Sarita

Félix C. Fernández

Juan Bautista Díez Mª Nieves Martínez Gutiérrez Antonio Barreñada García

Editorial MIC agradece la participación de todas las entidades colaboradoras

Editorial MIC no se hace responsable de las opiniones vertidas por los colaboradores de la revista Pasión que, en todo caso, son de su exclusiva responsabilidad.

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Fotografías:

Óscar Rodríguez García (portada)

María Edén Fernández Suárez

Ana Cayón Rodríguez

Marta Cayón Álvarez

Segundo Francisco García Argüello

Miguel Suárez Seijas

Francisco Javier García Argüello

Eduardo Álvarez Aller

Taurino Burón

Archivo

Semana Santa sinodal

También lo fue la pasada. Pero este año quiero invitaros a dar este calificativo a la Semana Santa de León siguiendo el mensaje del papa Francisco para la Cuaresma, que ha titulado “Ascesis cuaresmal, un camino sinodal”. En él nos invita a reconocer este tiempo fuerte con todas las exigencias que comporta subir a un monte elevado, retirarse a un lugar apartado, con la imagen del Tabor y la Transfiguración del Señor ante sus apóstoles Pedro, Santiago y Juan. Ellos se dejan conducir por Jesús lejos de las mediocridades y las vanidades. Lo cual exige esfuerzo, sacrificio y concentración, como ocurre en el camino sinodal que realizamos ahora, nos dice el Papa.

Las coincidencias entre el camino cuaresmal y el sinodal se dan igualmente entre la Semana Santa y este proceso eclesial en el que buscamos juntos una transformación como pueblo de la Pascua y del camino. Al final nos espera la gloria del Señor, aquella gloria que contemplan anticipadamente Pedro, Santiago y Juan. La belleza de esta visión compensa con creces las fatigas del camino. El final de una estación de penitencia, que realizáis con “esfuerzo, sacrificio y concentración”, es una buena imagen de la gloria del Dios vivo que estamos llamados a encontrar en nuestra peregrinación.

de este año podemos intuir el itinerario de cambio personal en el papón principal, que es convocado, junto a todos los demás, ante la fachada de la Pulchra Leonina, para llevar a cabo la transformación eclesial con el resto de los diocesanos.

Sois hermanos, συνοδοί (compañeros) de camino, más allá del nombre de cada cofradía o hermandad, de sus titulares y los estandartes que os enorgullecen a cada uno. Con la mayor estima a cada penitencial, os invito a evitar cualquier asomo de rivalidad, así como actitudes alejadas del amor fraterno. Dejaos llevar por el Señor Jesús al monte de la transfiguración lejos de “vanidades y mediocridades”.

Que la Semana Santa de León, fruto del esfuerzo, sacrificio y concentración de cada papón, con la inestimable ayuda institucional, resplandezca bajo el signo de la sinodalidad. Ningún hermano ni hermana se ha de sentir caminante solitario, aislado ni marginado, ni ha de caer en la mediocridad ni en la vanidad. Confío en que todos, con actitud de penitencia, percibáis el impulso del Espíritu Santo, del mismo modo que experimentáis cómo cada imagen os eleva en volandas cuando procesionáis.

Que durante la Semana Santa profundicéis en los misterios que lleváis tan dignamente como braceros —hasta parecer que las tallas caminan y tienen vida—, de tal modo que acojáis el don de la esperanza y el amor infinitos que Dios nos entrega en la Cruz de Jesús para vivir como pueblo-sínodo de la Pascua y del camino.

Porque caminamos juntos, os deseo una fructífera Semana Santa sinodal

Recorremos el camino juntos los bautizados, con el objetivo de vivir “una transfiguración personal y eclesial” hacia el encuentro con el Resucitado y su Reino. La Semana Santa de León es un camino propicio para marchar sinodalmente los papones y lograr la transfiguración personal al tiempo que la eclesial. En el cartel anunciador de la Semana Santa

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+ Luis Ángel de las Heras Berzal, cmf Obispo de León

Pasión en todos sus significados

La Semana Santa de León es, ante todo, pasión. Pasión en todas las acepciones de esta palabra que nos refiere siempre, en León, a esos días de marzo o abril en los que la ciudad respira incienso, escucha clarines y trompetas, himnos seculares que nos invitan a levantarnos que ya es hora, y vive, sobre todo, fe, devoción y tradición. Pasión por el dolor de Cristo, por sus palabras en la cruz que son la referencia de vida de millones de personas en el mundo: perdón y sacrificio por los demás.

cristo yacente y en ese Judas traidor. Pasión, arte y veneración.

Pasión, padecimiento, que está presente en nuestros pasos, nuestros actos y nuestras cofradías. Sufrimiento que desde que atardece en Viernes de Dolores impregna de luto y dolor nuestra ciudad hasta que amanece, ya de blanco, el Domingo de Ramos en forma de alegría y esperanza. Pasión en el Silencio, Pasión en el Perdón, en el Pregón o la Ronda; en El Encuentro o el Desenclavo; en la despedida al pie de la cruz o en el Desenclavo. En el Entierro cargado de lágrimas y tinieblas. Padecimiento en el dolor de ese Hijo y esa Madre, en ese

Pero también pasión como entrega, como fuerte inclinación por algo. Porque es entrega lo que viven los miles y miles de hermanos y hermanas que preparan con devoción cada paso y cada trono, que organizan besapiés, que ciñen cíngulos sabiendo que esos nudos son el nexo con sus comunidad, con su cofradía, y con su pasado y el futuro. Esos hermanos que son uno como braceros, que lloran al reencontrarse sabiendo que, pase lo que pase, ahí estará su hermano, su hermana, para siempre. Con entrega.

Pasión como deseo irrefrenable de que vuelva a abrirse la puerta del Mercado y salga la Morenica… La espera es ya breve.

¡Que sea Enhorabuena!

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El escenario incomparable que es León

La ciudad de León se prepara para celebrar una de las fechas más señaladas en su calendario festivo. Sus calles, edificios y monumentos se visten de gala y los leoneses y leonesas finalizan la cuenta atrás para conmemorar la Semana Santa 2023.

Diez días en los que la fe, la devoción y la espiritualidad alcanzan su punto álgido, siempre de la mano de la tradición, el arte y la cultura. Estos elementos, tan variados como relacionados entre sí, toman el protagonismo de León para ofrecer su mejor versión a aquellos que participan de sus procesiones y actos religiosos, pero también a los y las visitantes que se acercan a nuestra provincia para conocer de cerca una celebración con siglos de historia.

Los ritos religiosos, como la Ronda de Jueves Santo o la Procesión de los Pasos en la mañana del Viernes Santo, se enlazan a la perfección con otras tradiciones arraigadas relacionadas con la gastronomía o la cultura popular que también tienen un papel destacado en esta Pasión. Todas ellas tienen lugar en el escenario incomparable que es León, con una oferta patrimonial, artística y cultural digna de conocer en primera persona.

La Semana Santa de León es una de las más destacadas y reconocidas de España y cuenta desde 2002 con la declaración de Interés Turístico Internacional. Un reconocimiento sobradamente merecido, gracias al empeño y esfuerzo de las Cofradías y Hermandades a través de los años (siglos, en algunos casos), así como de las miles de personas que toman las calles para ser partícipes de ese ambiente festivo y espiritual que invade cada rincón de la ciudad.

Desde la Diputación provincial les deseamos que disfruten de la Semana Santa de León y de su ambiente festivo y espiritual acompañados de sus seres queridos, y les animamos a participar de los actos y tradiciones que la componen. Así mismo, les invitamos a que conozcan la ciudad y el resto de la provincia para que puedan admirar todo aquello de lo que nos sentimos orgullosos y que ha convertido a la Pasión leonesa en una celebración emblemática.

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Nos volvemos a encontrar en Semana Santa

Es un honor, de nuevo, ensalzar la Semana Santa de León y contribuir a difundir desde estas páginas la singularidad de este acontecimiento que por unos días convierte a nuestra ciudad en protagonista mucho más allá de su muralla. Siete días que, indudablemente, suponen uno de los principales acontecimientos religiosos, además de culturales y de atracción turística de León.

Pensar en la Semana Santa de León me lleva a evocar recuerdos de infancia y juventud, a respirar los intensos aromas del incienso ambientando las calles sinuosas del casco antiguo, donde las procesiones adquieren su apoteosis, los pasos cimbreantes a hombros de los braceros, iluminados por la tenue luz de los faroles que penden de las manos de los papones en procesión, inmensas hileras silenciosas, pies descalzos que arrastran las cruces en penitencia, ojazos expresivos, sufrientes, que asoman bajo el capuchón, y frío, mucho frío.

Y, cómo no, la imaginería de los pasos, Nuestra Señora de las Angustias o la Dolorosa, cerrando la procesión, bajo palio temblando a hombros de los cofrades, el olor de las rosas y los jazmines, el humo de las velas que portan en sus manos las ‘Manolas’, en un espectáculo de recogimiento, silencio, devoción y respeto. Porque vivir y sentir estas emociones, apreciar la tradición, valorar el arte que expresaron Juan de Juni, Gregorio Fernández, Víctor de los Ríos, o cualquier otro maestro de la imaginería, es lo que hace tan grande a la Semana Santa, no sólo de León sino de cualquier rincón de nuestra geografía, trascendiendo el hecho religioso en sí que, indudablemente, no podemos olvidar porque forma parte de nuestras raíces más profundas.

Debemos reconocer la dedicación, acompañada de devoción y sueño, de las hermanas y hermanos para que la ciudad viva lo que, quizás, son los días de más emociones del año. Un reconocimiento por ese compromiso con León que no sólo es en los diez días centrales de la Semana de Pasión, sino que es una gran labor durante el resto del año, demostrando su compromiso social y cultural con nuestra ciudad.

Como leonés quiero agradecer, por tanto, la implicación directa de la familia cofrade y de toda la ciudadanía, que lo dan todo para que durante esta Semana Principal la ciudad se convierta en punto de encuentro de visitantes y turistas; un espacio privilegiado de intercambio de nuestra cultura y de nuestras señas de identidad.

Un año más, la Semana Santa de León atraerá gentes diferentes, motivadas unas por el fervor religioso y otras por el disfrute lúdico, pero lo que es incuestionable es que esta ciudad, tradicional cruce de caminos, nunca defraudará.

Nuestra historia, raíces, cultura y sentimiento religioso se escriben con muchas letras de tantos y tantos momentos del año en que nuestro orgullo de pertenencia nos une como nunca y nos hace fuertes. Y la Semana Santa de León es un buen ejemplo.

Gracias a los miles y miles de hombres y mujeres que entre todos la hacemos posible.

Nos volvemos a encontrar en Semana Santa.

Llevan ya semanas los nervios de inquietud e ilusión alojados en los más de veinte mil cofrades, papones y paponas de dieciséis cofradías, muchas de ellas centenarias, integradas por generaciones de familias y amigos que a lo largo de diez días harán suyos las calles, plazas y templos.

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Semana Santa 2023 con plena normalidad

Un año más recibo la grata invitación de la revista Pasión para que salude a través de sus páginas a sus muchos lectores con motivo de la ya próxima Semana Santa, invitación que, en efecto, anuncia la cercanía de unas fechas que por tantos motivos son, sin duda, de las más esperadas por todos los leoneses, los que residimos y los que no residen en nuestra ciudad, y que agradezco pues me permite enviar un cálido saludo a todos nuestros conciudadanos y también a quienes nos visiten un año más o por vez primera para conocer la Semana Santa de León; saludo que en esta ocasión está animado por la satisfacción de que días tan señalados vamos a vivirlos, por fin, con plena normalidad, lo que significa que lo haremos con la mayor intensidad, que es como participamos quienes residimos en León o nos acompañan en unas fechas tan esperadas.

desfiles procesionales de nuestra Semana Santa, una seña de identidad de nuestro país que tiene en la ciudad de León uno de los mejores exponentes.

Pero en tan magna representación, junto a quienes integran las cofradías que, con su abnegado trabajo a lo largo del mucho tiempo de ensayos y dedicación, la hacen posible, me permito incluir, dado que al fin y al cabo el público siempre ha sido y sigue siendo parte de cualquier representación, a las miles de personas que presenciaremos emocionadas el discurrir de las procesiones, porque adultos, jóvenes y menores, familias enteras y grupos de personas unidos por la amistad asistiremos a las procesiones, pero también, conocedores o deseosos de probar por vez primera los productos que ofrecen los establecimientos hosteleros de León, también deleitaremos el sentido del gusto y, con ello, recuperaremos las fuerzas, pues son muchas las horas que, con toda seguridad, vamos a pasar en las calles de León desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Gloria.

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La solemnidad de la liturgia, la plasticidad de los pasos, el ritmo procesional acompasado por la música y el bello entorno urbano de León, en gran medida monumental, que presta su maravilloso envoltorio al discurrir de las procesiones, serán nuevamente los componentes perfectos de la gran representación que constituyen los

Pasión Cofrade

La evocación de la Semana Santa en León es, sobre todo tradición, culto sagrado, solemnidad, imaginería, sacrificio y veneración, pero es también diversión, escenografía, ocio, disfrute gastronómico y atractivo turístico.

Nos disponemos a celebrar, más allá de los sentimientos religiosos, la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, al mismo tiempo que se produce la llegada de la primavera, una estación que es una llamada a la esperanza y al optimismo.

Como en años anteriores, me dirijo a todos los ciudadanos y ciudadanas que estos días celebran la Semana Santa en León, una festividad referente de la cultura popular y religiosa de la ciudad que hunde sus raíces en el siglo XVI, para animarles a que la disfruten con fervor y gozo

Después del tiempo litúrgico de la Cuaresma, miles de hombres, mujeres y niños se disponen a vivir su particular pasión cofrade. Es una semana de diez días, entre el Viernes de Dolores y el Domingo de Resurrección, llenos de tradiciones y ritos religiosos (procesiones, cánticos, sermones, besapies, rezos, vía crucis, eucaristías, encuentros, rondas…) protagonizados por 16.000 “papones” pertenecientes a 16 cofradías y hermandades.

mona, Víctor de los Ríos y Ángel Estrada, entre otros, han realizado unas extraordinarias obras de imaginería que nos permiten revivir los momentos más significativos de la Pasión. También constituye un valioso patrimonio, el arte musical que acompaña a los pasos y sus respectivos tronos adornados con extraordinarios arreglos florales. Las bandas cofrades, que durante todo el año ponen a punto sus instrumentos, son imprescindibles para comprender la belleza de la escenografía procesional.

Desde este espacio que me ofrece la revista Pasión, quiero agradecer a todos los hermanos y hermanas cofrades, a los leoneses y leonesas y a quienes nos visitan por seguir fieles a una tradición que cada año es más conocida y respetada.

La ciudadanía leonesa se encuentra de nuevo entre sus manos con la revista Pasión para conocer todos los detalles de la celebración de la Semana Santa leonesa, una publicación que recoge recorridos, actos y conmemoraciones de la Semana Santa en León, fiesta declarada de Interés Turístico Internacional desde 2002.

Deseo a todos y a todas una Feliz Semana Santa.

¡¡¡Que sea enhorabuena!!!

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Grandes maestros como Juan de Juni, Gregorio Fernández, Luis Salvador Car-

Faustino Sánchez Samartino Subdelegado del Gobierno en León

Pasión, muerte y resurrección

Los últimos momentos de Cristo en la Tierra son los protagonistas en la Semana Santa que con tanta ansía esperamos los leoneses. Se trata de una fiesta cristiana que en esta provincia se vive desde la tradición como uno de los símbolos culturales más importantes del año.

Se suceden los actos sacramentales, procesiones y vía crucis a lo largo de diez días intensos, que dan comienzo el viernes de Dolores y no termina hasta el Domingo de Resurrección. Desde los más pequeños de la casa a los mayores y desde León capital a muchos rincones de la provincia (Sahagún, La Bañeza, Santa María del Páramo, Ponferrada, Astorga, Valderas…) se vive con devoción y entusiasmo estas fechas.

que leoneses y visitantes puedan compartir los tradicionales cortejos procesionales. Aprovecho estas líneas para agradecer, una vez más, el trabajo y dedicación por parte de Cofradías y Hermandades. Ellos, y cada uno de los leoneses que se echa a las calles esos días para vivir la Semana Santa leonesa, han contribuido en que sea declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Y, junto al arte y la devoción, siempre debe de haber tiempo para el esparcimiento en los numerosos bares que ofrecen la típica limonada de Semana Santa acompañada de una deliciosa tapa.

La espiritualidad desfilará también de la mano de los braceros quienes pujan sobre sus hombros y bailan al son de las bandas musicales tallas de maestros como Juan de Juni, Gregorio Fernández, Juan de Ancheta o Víctor de los Ríos. Ellos son el alma de esta tradición: alrededor de 20.000 ‘papones’ pertenecientes a dieciséis cofradías congregadas mañana, tarde y noche para

Por todo ello, como delegada territorial de la Junta de Castilla y León en León, os invito a disfrutar de unos días compartiendo estas fechas en la provincia leonesa, dejándose contagiar del entusiasmo y de la devoción a partes iguales en una Semana Santa única e irrepetible.

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Delegada Territorial de la Junta en León

León en pie. Suenan tambores y cornetas

La ciudad se pone en pie para recibir a una semana única, cargada de emoción y de sentimiento.

Arte, tradición y espiritualidad se mezclan en las calles de nuestra ciudad para envolver al leonés y al visitante y fundirlos en un entorno en el que vivirán momentos únicos.

Velas, candelas, palios, tallas de enorme valor artístico. Siglos de historia que salen a la calle de la mano de las dieciséis cofradías y los miles de papones que, año tras año, han mantenido viva nuestra pasión.

La semana santa leonesa es arte, imponentes tallas de los mejores imagineros de los siglos XVI, XVII y XVIII. Como máximos exponentes, Juan de Juni, Pedro de Mena, Pedro de la Cuadra o Gregorio Fernández, entre otros muchos maestros, cuyas obras engrandecen el patrimonio artístico de nuestra ciudad.

Tallas que funden su belleza estos días con nuestra magnifica catedral gótica, con la Basílica de San Isidoro (hogar del primer parlamento de la humanidad) o con esa joya arquitectónica que es San Marcos. Pero nuestra semana santa no solo es arte, es, sobre todo, emoción, pasión y sentimiento.

Procesiones de muy diferentes tipos recorren cada calle empedrada del viejo León, cada plaza, cada rincón, pero todas comparten la misma esencia.

Respeto, silencio, recogimiento, espiritualidad, hacen de la Semana de Pasión un momento único para conocer la ciudad, para disfrutarla, para vivirla. Sin perder de vista el sentido religioso que lo envuelve todo y la dota de un significado único y trascendente.

año 1611 y concentra a más de 4000 papones que portan 13 pasos ante la mirada de miles de personas que madrugamos año tras año para no perdérnosla, o para aquellos que han decidido contemplarla por primera vez.

León también tiene un sonido. Tambores, cornetas y carracas rompen un respetuoso silencio, anunciando que llega la procesión.

Otro de los signos que imprimen carácter a nuestra Semana Santa, éste mucho más mundano, pero igual de esencial, es esperar que llegue el momento de saborear una buena limonada, ese dulce trago elaborado artesanalmente que solo podemos disfrutar de año en año.

Una tradición entrañable que nos lleva, desde tiempos ancestrales, a peregrinar de bar en bar. A recorrer dos de los barrios más atractivos de la ciudad y que se sitúan envolviendo a nuestra catedral, como son el Húmedo y el Romántico. Es este “ritual” el que transforma algo tan cotidiano como tomar unos vinos con la familia o con los amigos, en una experiencia única e irrepetible.

Por todo esto no es de extrañar el reconocimiento que, desde el año 2002, ha recibido nuestra Semana Santa, al ser declarada como de Interés Turístico Internacional. Este impulso visibilizó la importancia y la potencia de nuestra fiesta.

La procesión de los Pasos y su famoso encuentro en madrugada de Viernes Santo, con la Plaza Mayor como escenario, es uno de los momentos álgidos que viviremos los leoneses estos días. Se celebra desde el

Y es que nuestro León brilla, aún más si cabe, durante estos días. Por eso y como presidente de las Cortes de Castilla y León y, más especialmente, como leonés animo a todos (propios y extraños; leoneses y turistas) a que se dejen envolver por la magia que emana de nuestra ciudad durante estos días y a que todos juntos disfrutemos de una tradición tan leonesa, tan española y, en definitiva, tan nuestra.

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Semana Santa de León: seña de identidad propia

Quiero agradecer en primer lugar a la Editorial MIC su amable invitación para hacer posible una semblanza más en esta nueva edición de la revista Pasión, una publicación anual con casi ya un cuarto de siglo de trayectoria que se ha convertido por méritos propios, por el buen hacer del equipo de coordinación y colaboradores, en una de las difusiones más importantes y esperadas de la Semana Santa de León.

Pocas cosas puede haber más importantes para un leonés -también en mi condición de presidente del Consejo de Cuentas de Castilla y León- que glosar su Semana Santa. Una declaración de principios que bien sirve tanto para un cofrade, para un “papón”, que para un “papón de acera”, para un leonés más. Días de religiosidad popular largamente esperados, que este año se verán libres de mascarillas definitivamente tras dos años de obligado parón y de otro más con no pocas precauciones por causa de la pandemia.

La Semana Mayor legionense es sentimiento, es fervor, es ‘Ronda’, es silencio, es ‘Encuentro’, es imaginería, son vivencias, arte, cultura y, fundamentalmente, Pasión. Desde niño, por las calles del centro y el casco antiguo de León se quedan grabadas inevitablemente las notas peculiares de esta majestuosa expresión de fe que se remonta a más de cinco siglos en el tiempo. Fechas fundacionales que así atestiguan en sus estandartes algunas de nuestras cofradías históricas.

ne su expresión en su Semana Santa. Más austera, recia, sobria, severa -valga la expresión- pero tan profunda y honda en fe y religiosidad como cualquier otra, tanto de Castilla y León como del resto del país.

En mi condición de alcalde de León durante algunos años, no fueron pocas las vivencias como un cofrade más y también el orgullo por alcanzarse cotas de difusión impensables a finales de los años 90. Así, por ejemplo, fruto de las gestiones realizadas, la consecución de la declaración de Interés Turístico Nacional supuso un punto de inflexión para nuestra Semana Santa que mereció poco tiempo después, en 2002, el reconocimiento de Interés Turístico Internacional. Desde entonces nada volvió a ser igual para la difusión de nuestra Semana Mayor, salvo la fe y la religiosidad popular, que sigue teniendo en el ‘Encuentro’ de la Plaza Mayor uno de sus momentos más multitudinarios y emocionantes para leoneses y visitantes.

La colaboración municipal para la organización y el buen desarrollo de las procesiones se remonta prácticamente al inicio de estas. Promoción y divulgación que tuvieron otro de sus hitos en 1998 cuando recuperamos el ‘Acto del Perdón” junto a la columna conocida como ‘Locus Apellationis’, a la vera del pórtico de la Catedral. Gracias a ello, el acto de perdón de un reo es otro más de los eventos más señalados del calendario de la Sema Santa por su significación.

Estos días tan esperados también suponen para León costumbrismo hecho tradición. Capital del Viejo Reino, punto neurálgico del Camino de Santiago y de la Ruta de la Plata, reconocida hoy internacionalmente como Cuna del Parlamentarismo, León atesora a lo largo de su historia bimilenaria episodios y vivencias que han forjado una seña de identidad propia que también tie -

Con el paso de los años, se han dado también pasos importantes compatibles con la tradición y la historia. Me refiero, por ejemplo, al creciente papel de las mujeres y a su empeño por nutrir la nómina de las cofradías. Una evolución que considero justa y necesaria, complicada a veces, pero que se compadece con los tiempos que vivimos, enriqueciendo sin duda esta manifestación de fe popular.

Felicitación significada para la Junta Mayor y los muchos colaboradores que hacen posible que casi 20.000 cofrades vuelvan a hacer realidad los desfiles por las calles de la ciudad. Y mi reconocimiento para quienes hacen posible todo ello, los miembros de las cofradías y hermandades que durante los diez días más señalados del calendario leonés concentran en las calles y plazas a los leoneses para seguir los cortejos procesionales.

…Ya es hora.

Mario Amilivia González Presidente del Consejo de Cuentas de Castilla y León

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A JESÚS EN LA CALLE EL DÍA DE PASCUA

Los siglos se suceden a tu paso y te siguen buscando las miradas. Una escala de auroras inclinadas te eleva en la nostalgia del parnaso.

Tu mundo terrenal: sobrio y escaso. Tus básicas sandalias: desgastadas de recorrer veredas asombradas para llevar alburas al ocaso.

Tu palabra: promesa sin boato, parábolas abiertas al perdón, sencillamente así, sencillamente,

con luz de eternidad en el relato. Entiende al contemplarte la razón que a Ti hay que acercarse humildemente

Humildemente, sí, humildemente, sabiéndote verdad, vida y camino, dulce manumisión del peregrino perdido en laberintos sin oriente; un mártir milenario tan presente que se va renovando en pan y vino, Unigénito vástago divino con las manos tendidas a la gente.

Al verte memorable por la calle te encomiendan los fieles la ventura de que derrames tu gracia sobre ellos y permanezcas vivo en este valle. La existencia del ser deviene oscura, si no lleva en la entraña tus destellos.

María Nieves MARTÍNEZ GUTIÉRREZ.
Fotografía: Marta Cayón

DÍA 31 DE MARZO VIERNES DE DOLORES

PROCESIÓN DE LA DOLOROSA

Organiza: Parroquia de Nuestra Señora del Mercado

Lugar y hora de salida: Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mercado y del Camino “La Antigua” de León, a las 20:00 horas

Itinerario: Iglesia de Nuestra Señora del Mercado, Herreros, Escurial, Plaza de Santa María del Camino (del Grano), Cuesta de las Carbajalas, (en el Real Monasterio de las RR.MM. Benedictinas -Carbajalas-, canto de la Salve), La Redención, Cofradía Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, Cuesta de los Castañones, Santa Cruz, Plaza Mayor (con vuelta), Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla (de la Catedral), Ancha, Plaza de San Marcelo, Plaza de Santo Domingo (parada para cantar la Salve), Independencia, General Lafuente, Rúa, Plaza de las Concepciones, Herreros e Iglesia de Nuestra Señora del Mercado.

DÍA 1 DE ABRIL

SÁBADO DE PASIÓN

PROCESIÓN CAMINO DE LA PASIÓN Y DE LA ESPERANZA

Organiza: Sacramental y Penitencial Cofradía de Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísimade La Piedad, Amparo de los Leoneses

Lugar y hora de salida: Patio de la Real Colegiata - Basílica de San Isidoro (canto de la Coral Isidoriana en el interior del patio, solo para hermanos), a las 18:00 horas

Itinerario: Plaza de Santo Martino, Sacramento (petalada Virgen de la Esperanza), Plaza de San Isidoro,

Recorridos Oficiales

Semana Santa 2023

ACTO DEL BESAPIÉ AL SANTO

CRISTO DE LA REDENCIÓN

Organiza: Cofradía de Nuestro

Señor Jesús de la Redención Lugar y hora del acto: Iglesia del Real Monasterio de las RR. MM. Benedictinas (Carbajalas), en la Plaza Santa María del Camino (del Grano), a las 19:00 horas

Acto: Dará comienzo con una oración conjunta de vísperas por parte de las RR.MM. Benedictinas y, a continuación, se procederá al acto del Besapié al Cristo Titular de la Cofradía.

SOLEMNE VÍA CRUCIS

PROCESIONAL

Organiza: Cofradía Santo Cristo de la Bienaventuranza

Cid, (acto Cristo de la Victoria), Ancha, Plaza de San Marcelo, Legión VII, Independencia, General Lafuente, Rúa, Plaza de las Concepciones, Fernández Cadórniga, Plaza de Don Gutierre, Zapaterías, Plaza de San Martín, Plegaria (ofrenda floral al Cristo de Fuera de San Martín), Plaza Mayor (sin vuelta), Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla (los Hermanos harán una estación de Penitencia), Sierra Pambley, Dámaso Merino, Cervantes, Plaza Torres de Omaña, Fernando G. Regueral, Plaza San Isidoro, Sacramento, Plaza Santo Martino.

MISA DE ADMISIÓN DE HERMANOS

Organiza: Cofradía Santo Sepulcro – Esperanza de la Vida Lugar y hora del acto: Iglesia del Convento de las RR.MM. Concepcionistas, en la Plaza de las Concepciones, a las 18:30 horas

Acto: Misa anticipada del Domingo de Ramos, durante la que se procede a la bendición de túnicas y a la celebración del rito de admisión de los nuevos hermanos que se han incorporado a la Cofradía.

Lugar y hora de salida: Iglesia de San Claudio, a las 20:30 horas

Itinerario: Antonio Valbuena, Paseo de la Facultad de Veterinaria, Cipriano de la Huerga, San Vicente Mártir, Martín Sarmiento, Párroco Carmelo Rodríguez, Plaza Doce Mártires, Monasterio, Covadonga, Veinticuatro de abril, Torriano, Juan Ferreras, Plaza del Congreso Eucarístico (sin vuelta), San Claudio, Flores de Lemus y Antonio Valbuena (entrada a la Iglesia de San Claudio y acto de entrada del Cristo en la misma). (Contará con el acompañamiento musical del trío de capilla Legio VII).

DÍA 2 DE ABRIL

DOMINGO DE RAMOS

PROCESIÓN DE LAS PALMAS

Organizan: Cofradía Nuestra Señora de las Angustias y Soledad y Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno Lugar y hora de salida: Capilla de Santa Nonia, a las 8:30 horas Bendición de Ramos y Palmas y a continuación se iniciará la procesión >

Itinerario: República Argentina, Villa Benavente, Plaza Fernando Merino (con Vuelta), Lancia. A continuación, se procederá a la celebración de la Eucaristía.

PROCESIÓN DE LOS RAMOS

Organizan: Cofradía Santo Cristo del Desenclavo y Cofradía La Agonía de Nuestro Señor, junto con la Parroquia de Santa Marina la Real. Lugar y hora de salida: Santa Marina la Real, a las 12.00 horas Bendición de Ramos y Palmas y a continuación se iniciará la procesión.

Itinerario: Serranos, Plaza Puerta Castillo, Plaza Santo Martino, El Sacramento, Plaza San Isidoro, Los Descalzos, Corral de San Guisán, Serranos. A continuación, se procederá a la celebración de la Eucaristía.

PROCESIÓN DE LOS RAMOS

Organiza: Parroquia de Jesús Divino Obrero

Lugar y hora de salida: Iglesia de Jesús Divino Obrero, a las 11:30 horas Bendición de Ramos y Palmas y a continuación se iniciará la procesión

Itinerario: Víctor de los Ríos, Batalla de Clavijo, San Carlos, Daoiz y Velarde, Obispo Almarcha, José Mª Fernández, Batalla de Clavijo, Víctor de los Ríos, Iglesia parroquial Jesús Divino Obrero. A continuación, se procederá a la celebración de la Eucaristía.

PROCESIÓN DE LOS RAMOS

Organiza: Cofradía Santo Cristo del Perdón

Lugar y hora de salida: Iglesia Parroquial de San Francisco de la Vega, a las 11:00 horas en el Atrio del Templo se procederá al reparto de los Ramos para su bendición y a continuación se iniciará la procesión

Itinerario: Gómez Salazar, Doña Urraca, Tizona, Sahagún, Ramón Calabozo, Gómez Salazar, finalizando en la parroquia de San Francisco de la Vega por C/ Gomez de Salazar sobre las 12:30 horas.

PROCESIÓN DE LAS

PALMAS

Organiza: Junta Mayor de la Semana Santa de León por delegación del Cabildo Catedral Lugar y hora de salida: Museo Diocesano y de Semana Santa, a las 10:30 horas

Itinerario: Mariano Domínguez Berrueta, Plaza Mayor (sin vuelta), Plegaria, Plaza de San Martín, Zapaterías, Plaza de Don Gutierre, Fernández Cadórniga, Plaza de las Concepciones, Rúa, General Lafuente, Independencia, Legión VII, Plaza de San Marcelo (Incorporación en el Antiguo Ayuntamiento de la Corporación Municipal).

A las 12:15 horas Bendición de las Palmas. (A continuación) Ancha y Plaza de Regla.

A las 13:00 horas se celebrará la Santa Misa en la Santa Iglesia Catedral

PROCESIÓN DEL CRISTO

DEL GRAN PODER

Organiza: Cofradía Cristo del Gran Poder

Lugar y hora de salida: HH. Trinitarias, a las 17:00 horas

Itinerario: Patio de las HH. Trinitarias, San Lorenzo, San Pedro, Puerta Obispo

– ACTO DE LA ENTRADA TRIUNFAL DE JESÚS EN JERUSALÉN

(Puerta del Palacio Episcopal), Plaza de Regla, Sierra Pambley, Ancha, Varillas, Cardiles, Platerías, Plegaria, Plaza Mayor (sin vuelta), Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla, (sin vuelta), Puerta Obispo, San Lorenzo, HH. Trinitarias.

INMEMORIAL PROCESIÓN DEL DAINOS, ANTAÑO DEL SANTO

ROSARIO DE LA BUENA MUERTE

Organiza: Orden Franciscana

Seglar (OFS), en colaboración con la Cofradía Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio

Lugar y hora de salida: Iglesia

Conventual de San Francisco el Real, HH.MM. Capuchinos, a las 19:45 horas

Itinerario: A las seis de la tarde, los hermanos de las Cofradías de la Sobarriba, que participan en la procesión del Dainos, se reúnen frente al crucero de la plaza de Santa María del Camino (Plaza del Grano). Tras rezar una Salve, se dirigen por la Cerca hasta el Convento de San Francisco “El Real” extramuros de León. Corredera, Plaza de San Francisco, Hospicio, Escurial, Plaza de Santa María del Camino (del Grano), Cuesta de las Carbajalas, La Redención, Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, Cuesta de los Castañones, Santa Cruz, Plaza Mayor (sin vuelta), Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla (se cantará el rezo a la Virgen), Ancha, Plaza San Marcelo, Plaza Santo Domingo (sin vuelta), Independencia, Santa Nonia, Iglesia de Santa Nonia (frente al pórtico del templo encuentro de la Santísima Virgen con su Hijo en la Calle de la Amargura, en colaboración con la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad), seguidamente el cortejo proseguirá por Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno, Plaza de San Francisco, Corredera e Iglesia de los HH.MM. Capuchinos.

PROCESIÓN DE NUESTRO SEÑOR

JESÚS DE LA REDENCIÓN

Organiza: Cofradía Nuestro Señor Jesús de la Redención Lugar y hora de salida: Real Monasterio de las RR. MM. Benedictinas (Carbajalas), en la Plaza de Santa María del Camino (del Grano), a las 20:30 horas

Itinerario: Plaza de Santa María del Camino (del Grano), Carbajalas, La Redención, Cofradía Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, Cuesta Castañones, Santa Cruz, Plaza Mayor (sin vuelta), Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla, Ancha, Varillas, Cardiles, Platerías, Plegaria, San Martín, Zapaterías, Don Gutierre, Fernández Cadórniga, Plaza de las Concepciones, Herreros, Escurial, Plaza Santa María del Camino (del Grano), con actuación del coro “Orfeón Leonés” mientras se recoge la Procesión.

DÍA

3 DE ABRIL LUNES SANTO

PROCESIÓN DE LA PASIÓN

Organizan: Cofradías Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno y Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz Lugar y hora de salida: Capilla de Santa Nonia, a las 20:00 horas

Itinerario: Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno, Jardín de San Francisco, Plaza de San Francisco, San Francisco, Plaza de las Concepciones, Fernández Cadórniga, Plaza de Don Gutierre, Zapaterías, Plaza de San Martín, Plegaria, Plaza Mayor (sin vuelta), Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla, Ancha, Plaza de San Marcelo, Plaza de Santo Domingo (sin vuelta), Independencia, Santa Nonia e Iglesia de Santa Nonia.

PROCESIÓN DEL ROSARIO DE PASIÓN

Organiza: Hermandad Sacramental de Santa Marta y de la Sagrada Cena Lugar y hora de salida: Iglesia de San Marcelo, puerta de la Plaza de San Marcelo frente al Edificio de Botines, a las 20:30 horas

de la Cuarta Llaga, Puerta Parroquia Nuestra Señora del Mercado), Plaza de las Concepciones (rezo de la Quinta Llaga), Convento de las RR.MM. Concepcionistas.

DÍA 4 DE ABRIL MARTES SANTO

Itinerario: Plaza de San Marcelo (rezo del Primer Misterio ante la Iglesia de San Marcelo), Ruiz de Salazar, Pilotos Regueral, Cid, Plaza de San Isidoro (rezo del Segundo Misterio ante la Basílica Isidoriana), Descalzos, Corral de San Guisán, Serranos (rezo del Tercer Misterio frente a la Iglesia de Santa Marina la Real), Plaza de Torres de Omaña, Cervantes, Dámaso Merino, Sierra Pambley, Plaza de Regla (rezo del Cuarto Misterio frente a la S.I. Catedral), Ancha (rezo del Quinto Misterio frente a la Capilla del Santo Cristo de la Victoria) y Plaza de San Marcelo, para concluir en la Iglesia del mismo nombre. En la puerta del templo que da acceso a la Plaza de San Marcelo se rezará la letanía en honor de la Santísima Virgen.

SOLEMNE ADORACIÓN

PROCESIONAL DE LAS LLAGAS DE CRISTO

Organiza: Cofradía Santo Sepulcro – Esperanza de la Vida Lugar y hora de salida: Convento de las RR.MM. Concepcionistas, a las 22:00 horas

Itinerario: Convento de las RR.MM. Concepcionistas, Plaza de las Concepciones, Fernández Cadórniga (rezo de la Primera Llaga), Plaza de Don Gutierre, Zapaterías, Plaza de San Martín (rezo de la Segunda Llaga), Juan de Arfe, Cofradía Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, La Redención, Cuesta de las Carbajalas (rezo de la Tercera Llaga, Puerta Monasterio RR. MM. Benedictinas), Escurial, Herreros (rezo

PROCESIÓN DEL PERDÓN

Organiza: Cofradía Santo Cristo del Perdón

Lugar y hora de salida: Patio del Asilo de Ancianos Desamparados (Calle Corredera), a las 18:45 horas

Itinerario: Corredera, Plaza de San Francisco, San Francisco, Plaza de las Concepciones, Fernández Cadórniga, Plaza Don Gutierre, Zapaterías, Plaza de San Martín, Plegaria (intervención del Grupo Andadura y ofrenda al Santo Cristo de la Capilla de Fuera de San Martín) Plaza Mayor, Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Nuestra Señora de Regla. En el Locus Apellationis, ante el pórtico de la S.I. Catedral y con la colaboración del Orfeón Leonés, se celebrará el acto del Perdón.

El Abad en nombre de la Cofradía proclamará ante la imagen del Cristo del Perdón y ante el pueblo leonés la solicitud del perdón a favor del penado para el cual se ha pedido el indulto, de obtenerse, esta persona ya en libertad, se incorporará al acto penitencial reanudándose la procesión por el siguiente recorrido:

Ancha, Plaza de San Marcelo, Plaza de Santo Domingo (sin vuelta), Ordoño II, Plaza Guzman (sin vuelta), Avda Palencia, Prolongación Avenida Palencia, Nueva rotonda, Gomez de Salazar, llegando a la Iglesia Parroquial de San Francisco de la Vega, donde finaliza. Al final de la Avda. de Palencia, el paso del Cristo del Perdón continúa por C/Astorga, Paso de los Quebrantos (antigua pasarela), Gómez de Salazar e Iglesia de San Francisco >

de la Vega, donde la Madre de la Paz y la Parroquia de San Francisco de la Vega, reciben a la persona indultada y al Cristo del Perdón.

Todos los Hermanos y Hermanas, en riguroso silencio y cubiertos, entrarán en la Iglesia para rezar un responso, finalizando el acto penitencial.

PROCESIÓN DOLOR DE NUESTRA MADRE

Organiza: Cofradía Nuestra Señora de las Angustias y Soledad Lugar y hora de salida: Capilla de Santa Nonia, a las 20:00 horas

Itinerario: Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno, Santa Nonia, Arquitecto Torbado, Plaza de las Cortes Leonesas, Fuero, Burgo Nuevo, Independencia, General Lafuente, Rúa, Plaza de las Concepcionistas, San Francisco, Jardín de San Francisco, Cofradía

Dulce Nombre de Jesús Nazareno e Iglesia de Santa Nonia.

TRADICIONAL CALVARIO O VÍA CRUCIS LEONÉS CANTADO

Organiza: Cofradía Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio Lugar y hora del acto: Iglesia Conventual de San Francisco el Real de los HH.MM. Capuchinos, a las 20:30 horas

Itinerario: En el interior de la Iglesia de San Francisco, los hermanos de la Cofradía hacen las 14 estaciones ante las Cruces Penitenciales, presididos por el Titular de la Cofradía, portado a hombros, entonando el tradicional Calvario o Vía Crucis Leonés Cantado, para concluir, con los cantos propios de Martes Santo durante el solemnísimo Besapié al Santo Cristo de la Expiración. Todo ello en un impresionante clima de recogimiento y respeto.

DÍA 5 DE ABRIL MIÉRCOLES SANTO

PROCESIÓN JESÚS CAMINO DEL CALVARIO

Organiza: Cofradía La Agonía de Nuestro Señor

Lugar y hora de salida: Iglesia de Santa Marina la Real, a las 20:00 horas

Itinerario: Iglesia de Santa Marina, Serranos, Plaza Torres de Omaña, Cervantes, Dámaso Merino, Sierra Pambley, Plaza de Regla, Ancha, Ruíz de Salazar, Cuesta de San Isidoro, Plaza de San Isidoro, Descalzos, Corral de San Guisán, Serranos, Iglesia Santa Marina la Real.

PROCESIÓN VIRGEN DE LA AMARGURA

Organiza: Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz

Lugar y hora de salida: Real Monasterio de las RR. MM. Benedictinas (Carbajalas), a las 20:30 horas

los HH.MM. Capuchinos, a las 20:30 horas

Itinerario: Plaza de Santa María del Camino (del Grano), Juan II, Fernández Cadórniga, Plaza Don Gutierre, Zapaterías, Plaza de San Martín, Plegaria (ofrenda floral al Cristo de Fuera de San Martín), Plaza Mayor (sin vuelta), Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla, Ancha, Plaza Santo Domingo (sin vuelta), Independencia, General Lafuente, La Rúa, Plaza de las Concepciones, Fernández Cadórniga, Juan II, Plaza de Santa María del Camino (del Grano), Real Monasterio de las RR. MM. Benedictinas (Carbajalas).

PROCESIÓN DEL SILENCIO

Organiza: Cofradía Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio Lugar y hora de salida: Iglesia del Convento de San Francisco el Real de

Itinerario: Iglesia Conventual de San Francisco el Real, Corredera, Plaza de San Francisco, Independencia, Plaza de Santo Domingo, Gran Vía de San Marcos, Plaza de la Inmaculada (sin vuelta, rezo comunitario de la Salve), Alférez Provisional, San Agustín, Alfonso V, Ordoño II, Independencia, General Lafuente, Rúa, San Francisco, Plaza de San Francisco, Corredera e Iglesia de los HH.MM. Capuchinos.

SOLEMNE VÍA CRUCIS POPULAR

Organiza: Cofradía Santo Cristo del Perdón

Lugar y hora del acto: Iglesia de San Francisco de la Vega, a las 22:00 horas intervendrá el grupo de música tradicional “Andadura” de León Itinerario: Los Hermanos y hermanas de la Cofradía asisten con túnica y farol para acompañar al Cristo de la Esperanza. Al finalizar cada una de las 14 Estaciones se interpretará música de capilla a cargo de la Banda de Música de la Cofradía y los cofrades y fieles realizarán cánticos penitenciales.

El Viacrucis se realizará en el interior y atrio de la Iglesia de San Francisco de la Vega.

RONDA LÍRICO-PASIONAL “LUIS PASTRANA GIMÉNEZ”

Organiza: Cofradía Santo Cristo del Desenclavo

Lugar y hora del acto: Iglesia de Santa Marina la Real, a las 22:30 horas, dará comienzo el X Concierto de Semana Santa, en colaboración con la Asociación de Vecinos “Mariano Andrés” y la actuación del Grupo Vocal “CantArte”. El concierto será benéfico, con una entrada de 2 €, a favor de la obra social de Santa Marina la Real. Una vez finalizado el concierto, se

pondrá en marcha la XXVIII Edición de la Ronda Lírico Pasional “Luis Pastrana Giménez”, que este año tendrá como Mantenedor a D. Carlos García Rioja, para seguir el siguiente Itinerario: Exterior de la Iglesia de Santa Marina La Real (1ª alocución), Serranos, San Pelayo (plaza y calle) (2ª alocución en la esquina con Pablo Flórez y Escuela de Artes y Oficios), Pablo Flórez (3ª alocución junto a la rinconada del nº 10), Serranos, Puerta Castillo (4ª alocución puerta de la antigua Iglesia de los Descalzos), Santo Martino, Descalzos, Plaza San Isidoro (5ª alocución puerta del Colegio Leonés), Descalzos, Corral de San Guisán, Serranos y alocución de despedida ante la iglesia de Santa Marina La Real.

SOLEMNE VÍA CRUCIS PROCESIONAL

Organiza: Cofradía Las Siete Palabras de Jesús en la Cruz Lugar y hora de salida: Iglesia de San Marcelo, a las 24:00 horas

Itinerario: Iglesia de San Marcelo, Legión VII, Independencia, Plaza de San Francisco, Las Cercas, Puerta Moneda, Iglesia del Mercado (ofrenda floral) Herreros, Plaza de las Concepciones, Rúa, General Lafuente, Independencia, Legión VII, Iglesia de San Marcelo.

DÍA 6 DE ABRIL JUEVES SANTO

PROCESIÓN DE LAS BIENAVENTURANZAS

Hospicio, Escurial, Plaza de Santa María del Camino (del Grano), Cuesta de las Carbajalas, La Redención, Cofradía Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, Cuesta de los Castañones, Santa Cruz, Plaza Mayor (sin vuelta), Mariano D. Berrueta, Plaza de Regla (de la Catedral) (acto de las Bienaventuranzas) -11.00 horas-, Sierra Pambley, Ancha, Varillas, Cardiles, Platerías, Plegaria (ofrenda floral en la Capilla del Cristo de Fuera de San Martín), Plaza de San Martín, Zapaterías, Fernández Cadórniga, Plaza de las Concepciones (ofrenda floral en el Convento de las RR.MM. Concepcionistas), San Francisco, Lancia, Plaza Jardín de San Francisco, Covadonga, Recogida en el Patio del Albéitar.

PREGÓN A CABALLO DE LA COFRADÍA DE LAS SIETE PALABRAS DE JESÚS EN LA CRUZ

Organiza: Cofradía Las Siete Palabras de Jesús en la Cruz Lugar y hora de salida: Plaza de San Marcelo, a las 12:30 horas

PROCESIÓN DE LA DESPEDIDA

Organiza: Cofradía Cristo del Gran Poder

Lugar y hora de salida: Patio de las HH. Trinitarias, a las 16:30 horas

Itinerario: HH. Trinitarias, San Lorenzo, Plaza de Puerta Obispo, Mariano Domínguez Berrueta, Plaza Mayor – ACTO DE LA DESPEDIDA, Sta. Cruz, Puerta Sol, Caño Badillo, Serradores, Puerta Obispo, San Lorenzo, HH. Trinitarias.

Regreso de LA VIRGEN DE LOS REYES: Plaza Mayor, Mariano Dominguez Berrueta, Puerta Obispo, San Lorenzo, HH. Trinitarias.

PROCESIÓN MARÍA

AL PIE DE LA CRUZ, CAMINO DE LA ESPERANZA

Organiza: Cofradía María del Dulce Nombre

Lugar y hora de salida: Plaza Donantes de Sangre, calle Corredera, a las 19:15 horas

Organiza: Cofradía Santo Cristo de la Bienaventuranza Lugar y hora de salida: Patio del Albéitar (Covadonga), a las 09:00 horas

Itinerario: Antonio Valbuena (ofrenda floral en la Iglesia de San Claudio), Covadonga, Plaza Jardín de San Francisco, Lancia, San Francisco,

Itinerario: Plaza de San Marcelo (frente al Ayuntamiento viejo), Legión VII, Independencia, Santo Domingo (sin vuelta), San Marcelo, Ancha, Varillas, Cardiles, Platerías, Plegaria, Plaza Mayor, Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla, Sierra Pambley, Dámaso Merino, Cervantes, Torres de Omaña, Fernando González Regueral, Plaza de San Isidoro, Cid, Pilotos Regueral, Ruiz de Salazar y Plaza de San Marcelo (frente a Diputación)

*En negrita figuran las plazas donde se realizan las proclamas del Sermón de las Siete Palabras.

Itinerario: Corredera, Plaza de San Francisco, San Francisco, Plaza de las Concepciones, Fernández Cadórniga, Plaza de Don Gutierre, Zapaterías, Plaza de San Martín, Plegaria (ofrenda floral al Cristo de Fuera de San Martín), Plaza Mayor (sin vuelta), Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla, Ancha, Plaza de Santo Domingo (sin vuelta), Independencia, Plaza de San Francisco y Corredera.

PROCESIÓN DE LA SAGRADA CENA

Organiza: Hermandad Sacramental de Santa Marta y de la Sagrada Cena Lugar y hora de salida: Plaza de Regla, a las 20:00 horas

Itinerario: Plaza de Regla, Ancha, Plaza de San Marcelo, Plaza de Santo >

Domingo, Padre Isla, Ramiro Valbuena, Plaza de la Inmaculada (sin vuelta), Gran Vía de San Marcos, Plaza de Santo Domingo, Plaza de San Marcelo, Ancha y Plaza de Regla.

PROCESIÓN DE LAS TINIEBLAS Y SANTO CRISTO DE LAS INJURIAS

Organiza: Cofradía Santo Cristo del Desenclavo Lugar y hora de salida: En el interior de la Iglesia de Santa Marina la Real, a las 19:30 horas, dará comienzo el “Oficio de Tinieblas”. Una vez finalizado el mismo, a las 20:45 horas se pondrá en marcha la procesión desde el patio del Colegio Leonés para cubrir el siguiente

Itinerario: Serranos, Plaza Torres de Omaña, Fernando González Regueral, Plaza San Isidoro, Sacramento, Plaza Santo Martino, Plaza Puerta Castillo, Serranos, Santa Marina, Corral de San Albito, Convento, Cardenal Landazuri (Acto del Desagravio en el interior del Convento de la Santa Cruz Madres Clarisas), Arvejal, Plaza Vizconde y Serranos. Al finalizar la procesión se celebrará en el interior de la Iglesia de Santa Marina la Real el Acto del Enclavamiento de Cristo (sólo para Hermanos y Hermanas de la Cofradía)

TRADICIONAL RONDA DE LA COFRADÍA DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS NAZARENO

(Mención especial en la declaración de Interés Turístico Internacional)

Organiza: Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno Lugar y hora de salida: Casa Consistorial (Antiguo Ayuntamiento), en la Plaza de San Marcelo, a las 24:00 horas Itinerario: Antes de recorrer las calles de la ciudad y a modo de preludio de la llamada de los hermanos a la procesión, se

procederá a dar los toques oficiales de La Ronda -previo rezo del Padre Nuestro- a las 12 en punto de la noche, en la madrugada del Viernes Santo, en los siguientes lugares: Antiguo Ayuntamiento (Plaza de San Marcelo), donde la comitiva oficial de la Ronda será recibida por el Alcalde en nombre del Pueblo de León. A continuación, en el Palacio Episcopal, ante el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo, que lo recibe como Pastor, en nombre de la Diócesis. El siguiente toque tendrá lugar en el Palacio de los Guzmanes, donde el Presidente de la Diputación ejercerá de representante de la provincia leonesa. De ahí, se trasladará a la Subdelegación de Defensa, que recibe a La Ronda en representación de las Fuerzas Armadas. Posteriormente en la Subdelegación del Gobierno, que lo recibe institucionalmente en nombre del Gobierno de España. Por último, ante el Abad de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, quien lo recibe en su casa, donde se producen dos toques: el primero en la puerta de su residencia y el segundo en una de las ventanas de su domicilio. A continuación, La Ronda comienza su periplo nocturno por las calles y plazas de León, siendo tradicionalmente el primer punto de encuentro, el domicilio del Vice-Abad de la Centenaria Cofradía.

DÍA 7 DE ABRIL

VIERNES SANTO

PROCESIÓN

DE LOS PASOS

(Mención especial en la declaración de Interés Turístico Internacional)

Organiza: Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno

Lugar y hora de salida: Capilla de Santa Nonia, a las 7:15 horas

Itinerario: Capilla de Santa Nonia, Cofradía

Dulce Nombre de Jesús Nazareno, Jardín de San Francisco, Plaza de San Francisco, San Francisco, Hospicio, Escurial, Plaza

de Santa María del Camino (del Grano), Cuesta de las Carbajalas, La Redención, Cofradía Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, Cuesta de los Castañones (al comenzar esta calle, el Paso “San Juan” se derivará por Juan de Arfe, Plaza San Martín y Plegaria para desembocar en la Plaza Mayor). El resto de la procesión continuará su marcha por Santa Cruz y Plaza Mayor, donde se celebrará el acto de “El Encuentro”. Continuará por Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla, Cardenal Landázuri, Convento, Plaza del Vizconde, Serranos, Plaza de Puerta Castillo y Plaza de Santo Martino, donde se efectuará el descanso.

Tras el descanso, la Procesión reanudará el recorrido por Sacramento, Plaza de San Isidoro, Cid, Ancha, Plaza de San Marcelo, Plaza de Santo Domingo (sin vuelta), Independencia, General Lafuente, Rúa, Plaza de las Concepciones, San Francisco, Plaza de San Francisco, Jardín de San Francisco, Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno y Capilla de Santa Nonia.

EXPOSICIÓN Y VELADO DEL SANTO CRISTO DEL DESENCLAVO

Organiza: Santo Cristo del Desenclavo

Lugar y hora: Iglesia de Santa Marina la Real, de 11:30 hs a 13:30 horas

PROCESIÓN DE LAS SIETE PALABRAS

Organiza: Cofradía Las Siete Palabras de Jesús en la Cruz Lugar y hora de salida: Plaza de San Marcelo, a las 18:00 horas

Itinerario: Plaza de San Marcelo, Legión VII, Independencia, Plaza de Santo Domingo (con vuelta), Plaza de San Marcelo, Ruiz de Salazar, Lope de Vega, San Agustín, Alfonso V, Gil y Carrasco, Burgo Nuevo, Independencia, Legión VII y Plaza de San Marcelo.

SOLEMNE Y OFICIAL PROCESIÓN DEL SANTO ENTIERRO

Organiza: Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz Lugar y hora de salida: Real Monasterio de las RR. MM. Benedictinas (Carbajalas), a las 19:00 horas

Pendón de San Isidoro y el Cabildo Isidoriano en el Atrio de la Puerta del Perdón de la Real Basílica de San Isidoro-, a continuación la procesión continuará con el siguiente recorrido: Sacramento, Plaza de Santo Martino, Plaza Puerta Castillo, Serranos y Colegio Leonés.

PIADOSO VÍA LUCÍS

Organiza: Sacramental y Penitencial Cofradía de Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísima de la Piedad, Amparo de los Leoneses

PROCESIÓN DE LA SOLEDAD

Organiza: Real Hermandad de Jesús Divino Obrero

Lugar y hora de salida: Iglesia de Jesús Divino Obrero, a las 19:00 horas

Itinerario: Convento RR. MM. Benedictinas Carbajalas (con celebración del Sermón de la Soledad en la Plaza del Grano), Plaza del Grano, Juan II, Fernández Cadórniga, Plaza de Don Gutierre, Zapaterías, Plaza de San Martín, Plegaria (ofrenda al Cristo de fuera), Plaza Mayor (sin vuelta), Mariano Domínguez Berrueta, Plaza de Regla, Ancha, Ruiz de Salazar, Ramón y Cajal, Plaza de Santo Domingo, Independencia, General Lafuente, La Rúa, Plaza de las Concepciones, Fernández Cadórniga, Juan II, Plaza del Grano, Convento RR. MM. Benedictinas Carbajalas.

DÍA 8 DE ABRIL SÁBADO SANTO

PROCESIÓN DEL SANTO CRISTO

DEL DESENCLAVO

Organiza: Cofradía Santo Cristo del Desenclavo

Lugar y hora de salida: Patio del Colegio Leonés, frente a la Iglesia de Santa Marina la Real, a las 16:45 horas Itinerario: Colegio Leonés, Serranos, Plaza del Vizconde, Convento, Cardenal Landázuri (Canto de la Salve por las MM. Franciscanas Clarisas Descalzas desde el interior del Convento de la Santa Cruz ante la imagen de Nuestra Madre María del Desconsuelo), Plaza de Regla, Ancha, Cid, Plaza San Isidoro -donde se celebrará el ACTO

DEL DESENCLAVO DE CRISTO hacia las 18.30, contando como testigos a la Muy Iltre. Real e Imperial Cofradía del

Lugar y hora de salida: Basílica de San Isidoro a las 24:00 horas, una vez que finalice la Vigilia Pascual

Itinerario: Atrio de San Isidoro, Sacramento, Plaza de Santo Martino, Abadía, Ramón y Cajal, Cuesta de San Isidoro y Plaza de San Isidoro.

DÍA 9 DE ABRIL DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Itinerario: Víctor de los Ríos, Obispo Almarcha, José María Fernández, San Pedro, Puerta Obispo, Plaza de Regla, Sierra Pambley, Ancha, Varillas, Cardiles, Platerías, Plegaria (ofrenda floral al Cristo de Fuera de San Martín), Plaza Mayor, Santa Cruz, Puerta Sol, Daoiz y Velarde, San Pablo, Víctor de los Ríos e Iglesia de Jesús Divino Obrero, celebrándose a continuación la Vigilia Pascual.

PROCESIÓN CAMINO DE LA LUZ

Organiza: Cofradía Santo Sepulcro – Esperanza de la Vida

Lugar y hora de salida: Atrio de la S.I. Catedral, a las 19:15 horas

Itinerario: S.I. Catedral, Plaza de Regla, Mariano Domínguez Berrueta, Plaza Mayor (sin vuelta), Plegaria (entrega del fuego en la Parroquia de San Martín), Plaza de San Martín, Zapaterías, Plaza de Don Gutierre, Fernández Cadórniga, Plaza de las Concepciones (entrega del fuego en el Convento de las RR.MM. Concepcionistas), Rúa, General Lafuente, Independencia, Legión VII, Plaza de San Marcelo, (entrega del fuego en la Parroquia de San Marcelo), Ancha, Plaza de Regla, S.I. Catedral - Entrega del Fuego (Se celebrará la Vigilia Pascual a las 23:00 horas)

PROCESIÓN DE EL ENCUENTRO

Organiza: Real Hermandad de Jesús Divino Obrero

Lugar y hora de salida: Iglesia de Jesús Divino Obrero, a las 8:45 horas

Itinerario: Paso de la Resurrección: Víctor de los Ríos, Obispo Almarcha, Daoiz y Velarde, Puerta Sol, Santa Cruz, Plaza Mayor, Plegaria, Platerías, Cardiles, Varillas, Ancha, Sierra Pambley, Plaza de Regla.

Paso de Las Tres Marías: Víctor de los Ríos, Obispo Almarcha, José María Fernández, San Pedro, Puerta Obispo, Plaza de Regla. A las 10 de la mañana se celebrará, frente al pórtico de la Catedral, “El Encuentro” (declarado de Interés Turístico Local) y, a continuación, solemne Misa Estacional, oficiada por el Sr. Obispo de la Diócesis en la Santa Iglesia Catedral. A las 12:30 horas, aproximadamente, procesión conjunta con el siguiente recorrido: Plaza de Regla, Ancha, Cervantes, Plaza Torres de Omaña, Fernando González Regueral, Plaza de San Isidoro (canto de la Salve por parte de las Hermanas Mayores Siervas de la Caridad), Cid, Ancha, Varillas, Cardiles, Platerías, Plegaria, Plaza Mayor, Santa Cruz, Puerta Sol, Daoiz y Velarde, Obispo Almarcha, Víctor de los Ríos e Iglesia de Jesús Divino Obrero.

Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de León

BREVE HISTORIA

En el año 1947, el Dr. D. Luis Almarcha Hernández, entonces obispo de León, juzgó conveniente encauzar las crecientes actividades promovidas por las cofradías penitenciales de la ciudad de León. Para ello creó la Junta Mayor Pro-Fomento de la Semana Santa de

León. El Decreto tiene fecha 1 de marzo del citado año. Y textualmente dice así: “Con el fin de fomentar, unificar y procurar el mayor esplendor de las procesiones de la Semana Santa, creamos la Junta Mayor Pro-Fomento de Procesiones de la Semana Santa de León, compuesta por el Ilmo. Sr. Vicario General como Presidente efectivo y de los Abades de las cofradías aprobadas

o que aprobare el Ordinario, como pasionales o penitenciales. Dicha Junta podrá nombrar los miembros que estime necesarios o convenientes para su mejor funcionamiento”. •••

ACTOS

• Pregón Literario de la Semana Santa de León.

• M isa de acción de gracias. Domingo in Albis.

IMAGINERÍA

Entrada de Jesús en Jerusalén. Talleres el Arte Cristiano. Olot (Gerona). 1944.

EMBLEMA

Corona de dieciséis huecos.

En su interior destacan un león rampante y la inscripción Junta Mayor. Incardinada en dicha corona hay una tríada de cruces: las dos laterales de las mismas dimensiones y la central más alta que éstas.

PROCESIONES

Domingo de Ramos:

Procesión de Las Palmas. Asisten el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de la diócesis legionense, el Cabildo Catedralicio y la Corporación Municipal “en forma de ciudad”.

AÑO DE FUNDACIÓN

1 de marzo de 1947

CONSILIARIO GENERAL PARA LA JUNTA MAYOR DE LA SEMANA SANTA

Rvdo. Sr. D. Manuel Santos Flaker Labanda

SEDE

Plaza Mayor, nº 1, 2ª planta, (Consistorio Viejo), León.

Fotografía: Marta Cayón

D. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF Obispo de León

“Me

gustaría que los cofrades vivan su fe cristiana intensamente durante la Semana Santa”

Fotografía: Mar Calzado

Después de casi tres años aquí, presumo que ya nos va conociendo, ¿cómo es la espiritualidad de los leoneses?

“Aquí, la presencia de la Iglesia es connatural a todo lo que se hace en la sociedad. Incluso esa pasión de León por conservar su legado está asociada a las tradiciones de la Iglesia”

Es una espiritualidad noble. Hay una relación con Dios muy certera y directa, sin rodeos. Obedece al carácter leonés, que es muy franco. Esa forma de ser tiene una expresión religiosa sin vacilaciones. Luego hay un elemento singular en la espiritualidad de este pueblo que es la devoción a la Virgen de los Dolores. La Virgen del Camino y la Virgen del Mercado están siempre muy presentes. Ese amor por la Madre de Dios sufriente forma parte de la religiosidad leonesa. Es sentir el sufrimiento de la vida humana y encontrar también consuelo y esperanza en esta imagen.

Como pastor de los leoneses, ¿qué le ayuda a llevar esta responsabilidad?

En primer lugar, esta espiritualidad mariana, porque como misionero claretiano soy hijo del Corazón de María. Por otro lado, me facilita mucho mi tarea que la Iglesia forme parte indisociable de la historia de León. Esta tierra vive mucho de su historia y tiene su vista puesta en ella para seguir avanzando. Eso también hace que sea más fácil encontrar puntos de apoyo para desarrollar mi labor.

Aquí, la presencia de la Iglesia es connatural a todo lo que se hace en la sociedad. Incluso esa pasión de León por conservar su legado está asociada a las tradiciones de la Iglesia. Son costumbres que van de la mano de la fe.

¿Hay alguna cuestión que le quite el sueño?

Afortunadamente nada me quita el sueño. En esta diócesis no hay una problemática acuciante especialmente distinta de la del resto de Europa. Tenemos las mismas debilidades de la Iglesia como son el descenso y el envejecimiento de población, así como la falta de vocaciones sacerdotales y de personas consagradas.

Me inquieta cómo llegar a los jóvenes. A medida que las personas que se han alejado o no practican se van haciendo adultas e incorporan elementos a su vida como la recuperación de las tradiciones, encuentran ahí una forma de volver a la fe, además de las experiencias personales de cada uno que les hacen buscar a Dios en la Iglesia.

En los jóvenes es más complejo el acercamiento y la integración. Algunos están en cofradías, en movimientos eclesiales y diversos grupos de Iglesia. Estos nos dan luz sobre cómo acercarnos a la juventud, porque hay muchos a los que no llegamos.

Además, como ya he dicho, está la preocupación, común en España, del descenso de las vocaciones de presbíteros para atender a todas las parroquias. Aún tenemos un número suficiente de sacerdotes, pero, en pocos años, no será posible atender del mismo modo las parroquias. Hay que hacer una reorganización, que en León tiene una dificultad especial, y es que la cercanía de los pueblos y la pasión por conservar su identidad hace que la gente se traslade a su parroquia y pueblo de origen durante los fines de semana, Semana Santa o verano. No podemos llegar a todos en la ciudad y en los pueblos. Es inabarcable.

Necesitamos a los laicos, y contamos con algunos diáconos permanentes, pero hay cosas que solo pueden hacer los presbíteros. Esta cuestión del descenso vocacional será un caballo de batalla en el futuro.

Ante la escasez de vocaciones, ¿qué pueden hacer los seglares para reforzar las filas de la Iglesia?

Primero, tener una identidad convencida y alegre de la propia fe. Vivir y no sentirse extraños en esta sociedad. No tenemos que escondernos. En León, por ejemplo, es más fácil que en otros lugares mostrarse cristiano sin complejos. Hay que aprovecharlo con valentía. No hace falta que encontremos un ambiente favorable al cristianismo, pero no tenemos que ocultarnos y debemos dar testimonio de nuestra fe cristiana con valentía y libertad.

Después, está esa disponibilidad de colaborar y aportar ideas para tener corresponsabilidad. Un principio muy bueno de este proceso sinodal en el que nos hallamos es el de fomentar la corresponsabilidad de todos los laicos. Todos los bautizados somos corresponsables de la Iglesia. Hemos delegado el sostenimiento de la Iglesia en los curas, cuando había muchos, y esto no es así. Ahora que hay menos sacerdotes, este principio de la corresponsabilidad se convierte en una necesidad, pero tenemos que hacerlo por convicción porque es un derecho y un deber de todos los bautizados.

Estoy descubriendo en León gente muy convencida de sus creencias, que quiere compartirlas y que desea vivir en grupos pequeños la fe recibida. Esto es muy loable. Es un modo de funcionar existente en la Iglesia y que tiene que aumentar en el futuro. Poder compartir en grupos de fe y sostenernos en estos grupos, en las parroquias y, también, en las cofradías. Las cofradías no sólo tienen la función de conservar la tradición, sino de ayudar a vivir la fe, de manera que dentro de estas entidades haya grupos activos de profundización.

Como pastor de almas comisionado por Cristo para defender a su pueblo de los lobos, ¿cuáles son los lobos que nos atacan hoy? Hay lobos de los que se ha hablado mucho ya, como el relativismo. La fe y la antropología cristiana ayudan

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> No hace falta que encontremos un ambiente favorable al cristianismo, pero no tenemos que ocultarnos y debemos dar testimonio de nuestra fe cristiana con valentía y libertad

a que la persona alcance su plenitud. Cuanto más humano, más cristiano. Quitar importancia a ciertas cosas y relativizar principios importantes de nuestra fe nos va minando. Hace que creamos menos en Jesucristo y que construyamos una religión a la carta. Esto, que tiene mucho éxito en todo el mundo, debilita la identidad cristiana y la pertenencia a la Iglesia.

Hay elementos fundamentales a preservar. Tenemos que identificarnos con Jesucristo, con su Evangelio y la doctrina de la Iglesia. El magisterio del papa Francisco es muy iluminador, como el de Benedicto XVI, para esclarecer por dónde tenemos que caminar. Hay una defensa fundamental de la vida, desde su concepción a la muerte ineludible. También somos defensores de la igualdad. Ante Jesús todos somos iguales y este principio lo defendemos. No tiene que llevarnos a postulados propios de determinadas ideologías políticas, sino que son postulados cristianos y del magisterio de la Iglesia. >

> Desearía que los papones vivieran bien los misterios del Señor que dan sentido a las procesiones, las promesas y los sacrificios con la libertad que ofrecen las celebraciones del Triduo Pascual

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Debemos tomar conciencia de la nueva situación en la que nos encontramos. Ahora ya no hay una sociedad de cristiandad y es necesario asumirlo. En este sentido un lobo también sería querer volver a épocas pasadas y buscar un poder que no es propio de la Iglesia de Jesús El poder de la Iglesia es un poder de servicio, como ha dicho el papa Francisco. Dentro de la pluralidad existente en el mundo actual, hay que dar a conocer nuestro pensamiento y el beneficio que supone la Iglesia Católica para la sociedad. A veces, se cae en la tentación de pensar que la Iglesia es tan negativa como piensan sus oponentes. Y, realmente, es un bien para todos y tenemos que manifestarlo. La Iglesia atiende sin descanso, con total entrega y generosidad a los más necesitados, a los pobres, a los enfermos y a los desesperanzados.

Habla usted del relativismo moral ¿El hombre moderno no tiene la necesidad de buscar la trascendencia?

Hay mucha búsqueda de Dios y del sentido de la vida, que se hace a través de diversos métodos con diferentes motivaciones. La necesidad de trascendencia es una necesidad del ser humano. Hay personas que no están preocupadas por estas cosas, pero muchas otras sí. En los monasterios, desde hace años, ha aumentado el número de personas que buscan algo más de lo que les ofrece el mundo. En ocasiones, queremos creer que nadie busca la trascendencia, pero no es así. Como digo, muchas personas lo hacen.

Por otra parte, cuando falta el sentido de la trascendencia, el ser humano no encuentra límites y hace muchas barbaridades.

Hablando de compromisos, ¿qué vio usted, durante su juventud, en la vida sacerdotal para seguir este camino?

Tengo una experiencia vocacional, de haber sentido la llamada del Señor a la vida sacerdotal durante mi infancia y juventud. Eso cristalizó después en un carisma misionero, claretiano, porque me convenció ese modo de entender y vivir mi vocación. A medida que fui abriendo los ojos a la vida,

las necesidades de la gente más pobre me motivaban muchísimo. Mis primeros años como sacerdote los pasé en una parroquia de Madrid, en Vallecas, luchando contra la droga en proyectos de prevención y rehabilitación de toxicómanos en unos tiempos muy duros. Morían muchos chicos y chicas, y se rompían muchas familias. Este comienzo de mi ministerio sacerdotal me marcó bastante.

¿Qué valores deberían impregnar la Semana Santa?

La celebración de los misterios centrales de nuestra fe, propia de la Semana Santa, es lo que debe experimentar el cristiano. Por su parte, las procesiones constituyen una manifestación pública de nuestras creencias. Me gustaría que los cofrades vivan su fe cristiana intensamente durante la Semana Santa. Ojalá la celebración de los Oficios fuera compatible con las procesiones, pero esto, con la vorágine de eventos que hay, o por otras causas, no es del todo posible. Ayudan, a quien quiera escuchar y profundizar, el Sermón del Encuentro en la Plaza Mayor, el Sermón de la Bienaventuranza o el Acto del Perdón. Desearía que los papones vivieran bien los misterios del Señor que dan sentido a las procesiones, las promesas y los sacrificios con la libertad que ofrecen las celebraciones del Triduo Pascual. Es significativo que no sea de obligado cumplimiento para los miembros de la Iglesia participar en los misterios más importantes de nuestra fe el Jueves Santo, el Viernes Santo y la Vigilia Pascual. Dios es el que más permisos pide, los hombres, a veces, avasallamos.

¿Cómo vive el obispo estos días de Pasión?

¡Con mucha pasión! Son días muy intensos. Desde que me ordené sacerdote, he vivido la Semana Santa de una manera muy especial, muchas veces en pueblos. Los pueblos tienen algo especial para vivir la Semana Santa. Se recoge toda la vida de la gente, con sus dolores y sus esperanzas. En León, junto a las procesiones y todos los actos que se celebran, uno puede

celebrar y sentir la Semana Santa con mucha intensidad, renovando mi propia fe, vida y misión.

Precisamente usted ha sido el primer obispo de León en llevar un paso. No sabía que había sido el primero. Me preguntaron si quería pujar y ya está. Agradezco que me lo ofrecieran. No fue premeditado. Como ya había pujado el Viernes de Dolores, también lo hice de manera natural en Viernes Santo. No tiene más importancia. Los sacerdotes tenemos que ser gente cercana a la vivencia de la gente, a los sufrimientos y a los dolores. Eso está muy unido a la Semana Santa. La Pasión del Señor nos ayuda a estar cerca de la Pasión de los seres humanos que necesitan consuelo y esperanza. Dios ha venido a darnos sentido, consuelo y esperanza en nuestras tragedias. Eso es lo que permite caminar con dignidad y alegría entre tanto sufrimiento. Nuestro objetivo es llegar al Reino de Dios y aquí se adelanta lo que va a ser este Reino. En medio del sufrimiento también hay gozo, esperanza y eso lo tenemos que conseguir haciéndonos cargo del dolor de las personas.

¿Qué mensaje quiere hacer llegar a los leoneses y sus visitantes? Este año concreto, tenemos que vivir la Semana Santa con espíritu sinodal. Hacemos un camino que requiere esfuerzo, concentración y sacrificio y lo hacemos juntos. Somos hermanos y debemos tener un espíritu de buen samaritano, de buena noticia y de perdón. Nuestro mundo adolece de todo esto. Le falta fraternidad, buenas noticias y ayudar al que está apaleado. Las cofradías pueden vivir todo esto ya que son hermandades. Primero entre ellos y luego con otros hermanos y hermanas. La gente que viene de fuera, familiares y visitantes, debe percibir este espíritu de fraternidad con la decisión de «caminar juntos», fraternal y amistosamente. Es algo necesario para que la Semana Santa marche bien, la Iglesia siga su rumbo hacia el Reino de los cielos según la voluntad de Dios y el mundo busque y encuentre las vías de solución que necesita.

HISTORIA

ECofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad

s la más antigua de las cofradías penitenciales de la ciudad de León. Fundada en el Convento de Santo Domingo el Real, el 9 de febrero de 1578, en su primitiva Regla, que consta de 33 capítulos, se expone su origen como cofradía de disciplinantes.

El 26 de julio de 1808 los franceses toman la ciudad y el 29 de diciembre siguiente efectúan una segunda entrada. Entonces saquean San Isidoro y su panteón real y provocan un incendio el 1 de enero de 1809 en el monasterio de Santo Domingo, que habían convertido en cuartel. El monasterio y la iglesia quedan tan mal parados que, en 1814, el prior solicita la capilla de Santa Nonia para celebrar sus oficios. Con los frailes se fueron a Santa Nonia varias de las cofradías allí establecidas. Así conocemos, por estar el resguardo en los archivos de la cofradía, que en 1816 Angustias comenzó a pagar el piso de Santa Nonia a la cofradía de la Esclavitud que era a la sazón la titular del templo. Los libros de cuentas lo reflejan como limosna a la Congregación de los Siete Dolores por estancia de las efigies de la cofradía, por un importe de seis reales de la época. En 1832, la cofradía seguía celebrando junta general (Cabildo) en el atrio de Santo Domingo, aunque no estuvieran allí sus imágenes. En 1834 quedó adscrita a la parroquia del Mercado.

En 1830 formalizó un acuerdo o concordia con la cofradía de la Vera Cruz, donde se establece que la procesión del Santo Entierro se celebre y que corra el gasto por cuenta de cada cofradía en años alternos, correspondiendo a Angustias la organización en los años pares. Desde entonces, así se viene realizando. Un siglo más tarde, en 1940, hubo de reorganizarse.

La cofradía de Angustias y Soledad, desde su fundación, ha integrado mujeres. Los estatutos de 1942 recogían “que siendo admitidos en igualdad de deberes y derechos varones y hembras”, a éstas se les prohibía participar con el rostro oculto en las procesiones. En 1992 se produjo la adecuación de los estatutos a los tiempos actuales y al vigente Código de Derecho Canónico. Hoy en día son muchas las hermanas que acuden con túnica reglamentaria y pujan los pasos a ellas reservados.

IMAGINERÍA

• Atributos. Francisco Javier Santos de la Hera. 1988.

• La Sagrada Lanzada. Manuel Hernández León. 2002.

• Santo Cristo. Escuela de Juan de Juni. Siglo XVI.

• Virgen de las Angustias. Juan de Angers. Siglo XVI.

• Camino del Sepulcro. Víctor de los Ríos. 1972.

• Consolación de María. José Ajenjo Vega. 1996.

• Consolación de María. Juan Manuel Miñarro, 2018

• Cristo Yacente. Ángel Estrada. 1964.

• Santo Sepulcro. Juan de Juni. Siglo XVI.

• San Juan. Francisco Javier Santos de la Hera. 1982.

• Ntra. Sra. de la Soledad. Talla anónima del siglo XIX.

• Virgen de las Lágrimas. Manuel Gutiérrez. 1952.

ACTOS PECULIARES

Triduo en honor de las Titulares, martes, miércoles y jueves anteriores a la Semana Santa. Domingo de Ramos. Procesión de las Palmas desde la iglesia de Santa Nonia y Misa Estatutaria. Colaboración con la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y el Silencio en el acto del “Encuentro de la Santísima Virgen con su Hijo”, iglesia de Santa Nonia, hacia las diez de la noche. Jueves Santo. Tradicional “Saca” a la puerta de la Iglesia de San Marcelo y en Santa Nonia, los años pares, junto con la exposición de los pasos. Domingo de Pascua de Pentecostés. Procesión de Nuestra Señora de la Alegría. Fiesta de la Cofradía. Toma de Posesión del Hermano Abad y presentación de los nuevos Seises, en los años pares. Domingo de Corpus Christi. Participación en la procesión del Corpus Christi, con el Paso de la Virgen de la Alegría acompañando al Santísimo. 2 de noviembre. Misa por los hermanos difuntos de la Cofradía. •••

Año de fundación: 1578

Abad: Hugo Medina Melcón

Templo: Capilla de Santa Nonia

Hermanos: 3.600

Indumentaria:

Túnica negra, sencilla, con capillo y cíngulo del mismo color, orlada la bocamanga con cordón amarillo. Zapatos, calcetines y guantes negros. Camisa blanca, corbata y pantalón negro.

Emblema:

Estatutario (7 x 5,5 cm.) a la altura del corazón. Corazón atravesado por dos espadas sobre el que figura la cruz y orlado con ramos de olivo. Todo ello en color amarillo oro y ovalado.

PROCESIONES

• Lunes Santo: Procesión de La Pasión, organizada en colaboración con las cofradías del Dulce Nombre de Jesús Nazareno y Minerva y Veracruz.

• Mar tes Santo: Procesión Dolor de Nuestra Madre.

• Viernes Santo: Procesión del Santo Entierro (años pares).

Fotografía: Marta Cayón

Ex Abad de la cofradía de Nuestra Señora de Angustias y Soledad (2018-2021)

“La pandemia fue un reto, me recordarán en Angustias como el Abad de la Covid”

¿Cómo está viviendo usted las semanas previas a la Semana Santa del 2023?

Esta Semana Santa desde un punto de vista más alejado de la responsabilidad que pudiera tener como Abad o Vice-Abad de la cofradía de Angustias. Ahora me toca arrimar el hombro, pero, como todos, tengo muchísimas ganas.

A usted le tocó ser el Abad en los momentos más complicados de la Semana Santa de los últimos años.

¿Qué supuso la pandemia del COVID para las cofradías y hermandades de León?

Fue un paso atrás, pero también una experiencia nueva para nuestra cofradía, como también lo fue para el resto. Nunca había-

mos vivido algo similar. La comunicación entre los hermanos, aunque no era de tú a tú, fue fluida y cercana gracias a las redes sociales que llevaron muy a cabo ese hermanamiento, ese contacto, ese estar al lado de la gente. Se combinó lo moderno y lo tradicional para que la unión de los hermanos fuese la misma.

¿Y para usted que estaba al mando de la cofradía, ¿cómo lo vivió?

> “Sabíamos que era imposible sustituir los desfiles procesionales, pero de alguna manera intentamos que tuvieran algo de su esencia y sentir, de esa forma, nuestra vinculación a la Semana Santa de León”

Por un lado, lo viví con mucha ilusión por ser el Abad en ese momento y me empeñé en que todos los hermanos estuviesen dispuestos a colaborar, pero lo pasé muy mal. Las reuniones tenían que ser por Zoom, que no es lo mismo que en persona, la comunicación la hacíamos por wasap y por las redes Sociales, procurando en todo momento que en el seno de la cofradía no se olvidase la esencia de la Pasión leonesa a pesar del confinamiento tan duro que vivíamos. Y, aun así, logramos organizar pequeños y grandes actos dentro de Santa Nonia. Sabíamos que era imposible sustituir los desfiles procesionales, pero de alguna manera intentamos que tuvieran algo de su esencia y sentir, de esa forma, nuestra vinculación a la Semana Santa de León: austera, penitencial, y sobre todo, de profundo hermanamiento. En el terreno más personal, por culpa del COVID, no pude sacar la Procesión del Entierro, que es el cenit de un Abad de Angustias, y eso me causo una gran pena y decepción.

¿Quedaron algunos proyectos aparcados o no se pudieron realizar por el coronavirus?

Realmente no, los proyectos que teníamos previstos se realizaron en mayor o menor medida. En mi Abadía recogimos el manto de la procesión de la Soledad, no pudimos estrenarlo, eso sí, y tuvimos que posponerlo. Pero se restauraron la Virgen de Angustias con su camarín en la Capilla de Santa Nonia y se continuaron con los proyectos de restauración del Cristo de la Urna y el Cristo Yacente, iniciativa aprobada por la Junta de Seises. El Abad que me relevó ha seguido realizando todos estos proyectos y se sigue restaurando todo el patrimonio de la cofradía, que es muy importante mantenerlo en óptimas condiciones por la antigüedad que tiene y por su valor.

¿Cuál fue el momento más especial de su Abadía?

La toma de posesión fue muy especial porque era un acto entrañable y estaba arropado por toda la familia. Estaba convencido de mi meta, que era ser el Abad de la cofradía. A priori no sabía si las condiciones de trabajo, de familia o económicas me facilitarían llegar a serlo, pero al final lo fui y muy satisfecho por ello. El día de nuestra fiesta de la Alegría, una de las fiestas más tradicionales de nuestro calendario, se convirtió en el día principal de mi Abadía por mi toma de posesión. Un día intenso de emociones que recordaré siempre.

¿Qué ha supuesto para usted ser Abad de la cofradía más antigua de León?

En mi vida personal ha sido el orgullo más grande que he tenido hasta la fecha, aparte de las alegrías familiares que, por supuesto, tiene cada uno en su vida personal, como el día que te casas o el día que nacen tus hijos. Pero ser Abad es como si fueses el alcalde de una ciudad, con sus alegrías y sus penas y por supuesto la gran responsabilidad que ello conlleva. Una gran satisfacción haber puesto en valor el servicio a los demás, el compromiso. Además, tuve la gran suerte del apoyo constante y continuo de la Junta de Gobierno. Han sido excepcionales y se han comportado como héroes, porque el Abad solo sin esa ayuda no podría sacar adelante todos los proyectos y vida de la Cofradía.

¿Y qué sabor le deja el trabajo que realizó?

Bueno. Se consiguieron bastantes cosas como las reformas y restauraciones. Únicamente el tema de los desfiles procesionales me dejó un sabor de boca agridulce porque no sé lo que podía haber sido presidir una procesión oficial del Santo Entierro de la Cofradía de Nuestra Señora de Angustias y Soledad.

Pero tuvo el reto de la pandemia que no todo el mundo puedo contarlo… Desde luego fue un reto muy grande. Me van a recordar como el Abad de la Covid

¿Cuál es su historia personal ligada a la Cofradía?

En mi caso yo no soy un papón de cuna. La Semana Santa me encanta, siempre había colaborado, pero sin ser protagonista. Realmente dentro de mi familia fui el primero que ha llegado a tener una responsabilidad tan grande. Mis hijos son también cofrades, pero no sé si tendrán intenciones de seguir mis pasos. Entré a formar parte de la Junta

de Gobierno en el 2007 y en la vida de Angustias el camino hasta que llegar a ser Abad se convierte en un recorrido de más de diez años como mínimo. Es un tiempo en el que vas conociendo los entresijos de la cofradía para que adquieras los conocimientos suficientes para hacerlo lo mejor posible, pero con mucha ayuda de los compañeros de la Junta y los ex Abades, estos últimos importantísimos para escuchar sus consejos dentro de la gran experiencia que atesoran.

Alguna anécdota que quiera compartir Durante el confinamiento todas fueron anécdotas. Las reuniones telemáticas en las que había continuos fallos de conexión. ¡Oye, que no te oigo!, ¡que solo te veo la corbata! Y otras muchas expresiones de ese tipo… A mí me encanta la anécdota del Domingo de Ramos en el Encuentro de Nuestra Señora de Las Lágrimas con El Dainos. En mi primer año como Seise de las Lágrimas todas las braceras al terminar me regalaron una “L”, como diciendo todavía eres una persona que no sabe conducir esto y tienes que aprender. Tengo un gran recuerdo de esa etapa.

La Cofradía de Angustias tiene la mirada puesta en la celebración en el 2028 del aniversario tan importante, los 450 años de la cofradía. ¿Se está trabajando ya en ello?

En la actualidad hay una Comisión de un grupo de hermanos presidida por el Abad donde se están confeccionando distintos proyectos, como la presentación del logotipo del 450 aniversario y otros muchos proyectos encaminados a esa gran celebración.

¿Cuáles son sus expectativas ante esta Semana Santa de la normalidad sin restricciones ni mascarillas?

La Semana Santa resurge en todo su esplendor y los hermanos la van a acoger con una gran ilusión y fuerza inmensa. Los resultados se verán en la calle. El tiempo es muy importante para las celebraciones, pero, aunque el tiempo sea más o menos bueno, si hay normalidad, la gente va a celebrar la Pasión leonesa con especial entusiasmo.

50 años del Cristo de la Agonía en la cofradía de Jesús Nazareno y en la de Minerva y Vera Cruz

En los albores de los primeros años sesenta del siglo pasado, Pedro de Lorenzo y Morales, pregonero de la Semana Santa de la ciudad de León, definió la Pasión, Muerte y Resurrección leonesa de la forma siguiente:

“Y he comprendido el carácter de la Semana Santa leonesa. Que es -no sensual como la Semana de Sevilla, no salinera Semana que aroma el mar de Málaga, ni el rococó murciano que Salzillo emperejila, o la Semana de Cuenca, de embrujamiento y disloque- sino el dramatismo de la muerte: yacente la muerte y en volandas; la muerte que se adivina. Acentúa León ese aspecto dramático, lo representan en cinco siglos de Cofradías” [ABC Sevilla 7-04-1963]

El paso inexorable del tiempo fue forjando esta seña de identidad a través de sus frías rúas, de sus muros milenarios y de esos papones de túnicas de sarga y de anónimos capillos, que a lo largo de las centurias trascurrieron por la vía dolorosa de la Jerusalén del norte de los territorios hispanos, que es recreada cada primavera en la ciudad de León.

La vida siguió su curso y desembocó en el siglo XX dando continuidad a esa sensibilidad, y llevándola un escalón más arriba, que fue el colosalismo. Su impulsor fue

Víctor de los Ríos, quien interpretó de manera sublime su tiempo, entremezclando en su crisol madera y gubia, dando forma al dramatismo centenario y al colosalismo de su época. Pedro de Lorenzo nos lo pregona de la siguiente manera:

“Voluntario de León, Víctor de los Ríos interpreta la hora del tiempo que le es propio: el colosalismo. Colosalismo en escultores como el emeritense Juan de Ávalos; colosalismo del cinemascope; y el rascacielos; y las metáforas en la poesía surreal de un Vicente Aleixandre.” [ABC Sevilla 7-04-1963]

León, desde la llegada del genio santoñés había ido evolucionando hacia esta Semana Santa dramática y colosal. Pasos como la Sagrada Cena, el Descendimiento, la Oración en el Huerto, conjugaban a la perfección este canon, pero faltaba aún la trasformación de las obras de Cristo muerto en la Cruz, conocidas en estas latitudes como Cristo de la Agonía. La representación escultórica de Jesús muerto en el madero fue escasa en la Semana Santa leonesa, y su evolución comenzó en los años 60 del siglo pasado.

Resulta curioso que la representación catequética de la pasión leonesa, con siglos de historia, comenzara a dar importancia a sus crucificados desde hace muy poco tiempo. Si realizamos una breve aproximación, nos damos cuenta de que la Vera Cruz fue la primera en portar un Cristo Crucificado, el cual fue el protagonista de la ceremonia del desenclavo durante los siglos XVII y XVIII, pero que dejó de procesionar como crucificado en el siglo XIX, convirtiéndose por un espacio de tiempo demasiado largo en un Cristo Yacente. Minerva y Vera Cruz no decide incluir un paso más en el cortejo procesional hasta 1939, el Cristo de la Cruz

Quemada, que figuró hasta el Santo Entierro de 1947, ya que en el de 1949 volverían a portar al Cristo del Desenclavo.

> Resulta curioso que la representación catequética de la pasión leonesa, con siglos de historia, comenzara a dar importancia a sus crucificados desde hace muy poco tiempo

La Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, tan cargada de historia y de pasos, no fue hasta el año 1908 cuando adquirió un Cristo crucificado. Y la decana de las penitenciales leonesas, la de Angustias y Soledad, comenzó a contar con su Santo Cristo (crucificado) en el Santo Entierro en 1942.

Solamente tres representaciones en la Semana de Pasión de la ciudad de León, hasta que, en el año 1956, el Dulce Nombre de Jesús Nazareno decide introducir un nuevo paso en su procesión, y para ello completó su catequesis con un Cristo muerto en la cruz, del cual carecía, ya que el Cristo de la Crucifixión es una representación de Jesús aún vivo clavado al madero.

La decisión tomada por esta Cofradía fue la petición al párroco de la iglesia de San Marcelo del Cristo de los Balderas, procesionándolo por primera vez en el año 1957. Esta magnífica obra formó parte de la Procesión de los Pasos hasta el año 1968, momento en el que el Obispado leonés prohibió que la imagen saliera en ningún cortejo procesional debido a su mal estado de conservación.

El deseo de la Curia de proteger el Cristo de los Balderas supuso indirectamente un punto de inflexión en la Semana Santa en cuestión a sus crucificados. La Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz, al igual que la del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, se quedaba sin una escultura difícil de sustituir. La primera en tomar una decisión fue la Penitencial de San Marcelo, que pidió la autorización oportuna a la sede episcopal para realizar una copia. La misma fue concedida, y de una manera sutil el nombre de Amado Fernández llegó a los oídos de esta Hermandad, la cual le hizo el encargo de la copia del Cristo, comenzando sin que nadie lo supiera los vientos de cambios en los crucificados en la Semana Santa leonesa. >

La Penitencial Nazarena, dubitativa durante cuatro años, tomó la solución de solicitar otras imágenes. En el año 1969 portó el Santo Cristo de la cofradía hermana de las Angustias. En 1970, bajo el impulso del seise Miguel Martín-Granizo, desfiló un Cristo obra de Gregorio Fernández proveniente de la localidad de San Pedro de las Dueñas. Y en 1971 y 1972 se decide sacar a la calle una copia del Cristo gótico de San Isidoro. En esta tesitura de tener que buscar un Cristo crucificado cada año, la Compañía

del Dulce Nombre de Jesús Nazareno decide adquirir una imagen en propiedad.

En esos precisos momentos la Cofradía de Jesús no se podía equivocar a la hora de decidir a qué escultor encargar la obra. Durante los últimos quince años la Procesión de los Pasos había contado con crucificados de una gran calidad, en los que confluía la evolución artística del dramatismo y de la colosalidad. Además, la propia cofradía de Jesús había ido realizando este

mismo camino incluyendo en su patrimonio obras de Víctor de los Ríos y de Ángel Estrada. A ellos, por diversos motivos no se les podía pedir que llevaran a efecto el encargo. Tampoco se podía realizar una copia, ya que las Siete Palabras ya lo había hecho. Y volver a adquirir una imagen de “serie” sería retroceder en la evolución del patrimonio de esta centenaria Compañía.

> En esos precisos momentos la Cofradía de Jesús no se podía equivocar a la hora de decidir a qué escultor encargar la obra

En esta tesitura, en la elección del escultor, tomó un papel protagonista Miguel Martín Granizo, abad que había sido en 19691970, y que en esos años era seise de la Cofradía. Martín Granizo no solamente llevó a la Junta de Seises el proyecto del escultor Laureano Villanueva, sino que además supo hacer ver al resto de la Junta de Seises las virtudes que podía tener la obra de este joven escultor. Y las mismas eran que Laureano Villanueva había sido becado por su buen hacer en la escultura por la Diputación provincial para que desarrollara y ampliara sus estudios en la Escuela Española de Bellas Artes de Roma, donde obtuvo en 1970 el galardón de artesano distinguido. Posteriormente había recibido lecciones de mano del insigne escultor Víctor de los Ríos, donde trabajó en sus taller es de Madrid y León. [https://jesus-nazareno.es/laureano-villanueva-gutierrez].

Con este currículum, este joven escultor leonés, presentó una serie de maquetas del Cristo de la Agonía a la Junta de Seises de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno. En estos bocetos iniciales ya se contemplaba una escultura diferente, de corte contemporáneo, que se salía de los cánones “clásicos” que figuraban en la Procesión de los Pasos. La imagen, de dimensiones superiores al tamaño natural, no iba a estar policromada, ni pulimentada e iba a ser acaba a golpe de gubia.

En un primer momento hubo mucha polémica dentro de la Junta de Gobierno, ya que una parte de sus miembros no tenían claro que una efigie de esas características pudiera encajar dentro del patrimonio procesional de la Penitencial. El seise Miguel Martín Granizo, entendiendo que esta obra iba a ser un aporte de gran calidad y que con el tiempo iba a enriquecer la Procesión de los Pasos, fue el que más luchó por que se hiciera y gracias a su pedagogía dentro de su Junta de Seises consiguió que esta concediera el encargo a Laureano Villanueva. [https://www.santisimocristodelaagonia.com/testimonios].

El 14 de abril de 1973, Sábado de Pasión, el nuevo Cristo de la Agonía fue expuesto y bendecido en el Instituto Juan del Enzina por el Ilustrísimo Señor Obispo Luis María de Larrea y Legarreta.

La obra no dejó indiferente a nadie, ya que el Cristo contaba con unas dimensiones de 2,15 metros de altura por 2,50 metros de envergadura e iba clavado en una cruz de 3,70 metros. Además posee un estudio anatómico perfecto, que junto a la carencia de policromía consigue un efecto de sobrecogedora y dramática tristeza. [“El Santo Cristo de la Agonía”, en Pasión. Semana Santa Leonesa 2003. pp.48-49].

Esta obra poco a poco fue encajando y haciéndose un hueco importante dentro del cortejo de la Procesión de los Pasos, siendo en la actualidad, como recogió hace años mi entrañable amigo Ricardo Ferradal: “el “paso” que destaca sobre los demás, todos “policrómonos”, marca un punto de inflexión en el desarrollo del cortejo. Parece señalar la invisible barrera que separa la vida de la muerte.” [“El Santo Cristo de la Agonía”, en Pasión. Semana Santa Leonesa 2003. pp.48-49].

En el año 1973 no solamente la Penitencial asentada en Santa Nonia estuvo de estreno. La Cofradía de Minerva y Vera Cruz no quería quedarse atrás en la “revolución” de los crucificados y estrenó también una nueva imagen, denominada Santo Cristo Muerto en la Cruz [“El Santo Cristo de la Agonía o Santo Cristo Muerto

en la Cruz”, en Revista de la Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz. 2016 . pp.26-28], que actualmente se conoce como Santo Cristo de la Agonía.

Este proyecto había comenzado en la abadía de Expedito Pis Toyos en el bienio 1970-1971[“Nuestros escultores: Amado Fernández”, en Revista de la Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz. 2008 . pp.60-61] donde se establecieron los primeros contactos con el escultor Amado Fernández. El 24 de noviembre de 1972 en la abadía de Carlos Ridruejo Sandoval, se formaliza finalmente el contrato por el que el escultor [http://www.minervayveracruz.org/patrimonio/] se compromete a la realización de la imagen. La cual debía ser entregada para la Semana Santa del año siguiente.

La elección de este escultor por parte de la Penitencial de San Martín venía avalada por el buen hacer de este en la copia del Cristo de los Balderas que había realizado en el año 1969 para la Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz, y además, por ser discípulo de Andrés Seoane, que a la vez lo fue de Francisco Asorey [CABALLERO CHICA, J, “Los Escultores. Diario de León 2007].

En mi opinión, pienso que los motivos que llevaron a la Junta de Seises de Minerva y Vera Cruz para encargar esta nueva escultura era poder tener una de mayores dimensiones, buscando ese colosalismo que ya hemos citado anteriormente. Y el cual quedaba patente en la Penitencial desde la adquisición del Descendimiento.

Además, observando el éxito que había tenido la Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz con la copia del Cristo de los Balderas y la adquisición de la Segunda Palabra de Ángel Estrada; o los crucificados que habían salido en los últimos años en la Procesión de los Pasos y el conocimiento que pudieran tener de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús del encargo que habían hecho a Laureano Villanueva, seguramente les animó a encargar esta nueva obra a Amado Fernández e intentar no quedarse atrás en la evolución artística que estaba ocurriendo en las cofradías leonesas.

> La realización del Santo Cristo Muerto en la Cruz o Cristo de la Agonía por parte de Amado Fernández vino a sustituir al Cristo del Desenclavo

Y así fue como se fraguó esta escultura realizada en madera de haya yugoslava de un tamaño superior al natural, inspirada en la obra de Gregorio Fernández. La imagen fue presentada y bendecida el 11 de abril de 1973 por parte del Ilustrísimo Señor Obispo. Y el 20 de abril de ese mismo año participó por primera vez en el Santo Entierro de la Penitencial radicada en la iglesia parroquial de San Martín.

La realización del Santo Cristo Muerto en la Cruz o Cristo de la Agonía por parte de Amado Fernández vino a sustituir al Cristo del Desenclavo que llevaba participando desde 1949, bajo la nominación del Santo Cristo.

El porqué de la adquisición de esta nueva efigie para sustituir a la anterior se justificó debido a su mal estado de conservación, ya que se trataba de la imagen de más antigüedad que poseía esta cofradía. Cierto es el mal estado de la misma, pero una restauración como la que se realizó en años sucesivos hubiera permitido seguir procesionándola como se hace en la actualidad.

El lustro que va de 1968 al año 1973, del cual celebramos sus bodas de oro marcaron un antes y un después dentro la escultura de la Semana Santa de la ciudad de León. La acertada decisión que tomó el Obispado de León de retirar de las procesiones el Cristo de los Balderas, propició que la Semana Santa legionense se engrandeciera artísticamente con estos dos crucificados. Muchas veces las vicisitudes presentes hacen que el futuro se antoje oscuro pero solamente es el camino hacia la luz, el cual fue recorrido por esos papones de 1973, concediéndonos el placer a los cofrades del siglo XXI de disfrutar este patrimonio.

Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno

Fundada el 4 de febrero de 1611, en el desaparecido Monaste r io de Santo Domingo El Real, de la Orden de Predicadores. La Cofradía, que posee un patrimonio artístico impresionante, organiza, la mañana del Viernes Santo, la procesión de «Los Pasos», una visión catequética de la Pasión y Muerte de Cristo, mediante la puesta en escena de trece representaciones iconográficas. Incardinado en dicho cortejo penitencial, en la Plaza Mayor, aproximada mente a las 9:30 horas, se lleva a cabo «El Encuentro» entre la San tísima Virgen y San Juan, al que precede el estatutario «Sermón». Ambos actos están reflejados por Gustavo Adolfo Bécquer en sus artículos de costumbres. En este cortejo participan cerca de tres millares de papones y más de mil braceros.

Resaltan, entre otras, la magnífica talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la escuela de Gregorio Fernández, o la Flagelación de Gaspar Becerra. Ahora bien es a diversos escultores del siglo XX a los que debe la Cofradía el grueso de su patrimonio artístico actual, destacando entre ellos, especialmente la figura del imaginero Víctor de los Ríos, autor de las tallas de los pasos de La Oración del Huerto; el Cirineo, que acompaña a la imagen titular de Jesús Nazareno; San Juan y La Dolorosa.

IMAGINERÍA

• La Oración del Huerto. Víctor de los Ríos. 1952.

• El Prendimiento. Ángel Estrada. 1964.

• La Flagelación. Atribuido a Gaspar Becerra. Siglo XVI.

• La Coronación. Higinio Vázquez. 1977.

• Ecce Homo. Anónimo. 1905.

• Nuestro Padre Jesús Nazareno. Imagen titular de la escuela de Gregorio Fernández. El Cirineo que lo acompaña fue realizado por Víctor de los Ríos en 1946.

• La Verónica. Francisco Pablo. 1926.

• El Expolio. Francisco Díez de Tudanca. 1674.

• La Exaltación de la Cruz. Navarro Arteaga. 2000.

• La Crucifixión. Anónimo. 1908.

• La Crucifixión: José Antonio Navarro Arteaga. 2023.

• Cristo de la Agonía. Laureano Villanueva. 1973.

• San Juan. Víctor de los Ríos. 1946.

• La Dolorosa. Víctor de los Ríos. 1949.

LA RONDA

El Jueves Santo, cuando en el reloj de la Catedral suenan las doce de la noche, el Abad y la Junta de Seises, acompañados por los hermanos de la Cofradía, acuden ante las autoridades civiles, eclesiásticas y militares de la ciudad para anunciar la salida de la procesión de los Pasos. Durante toda la noche, y por calles, plazas y esquinas de la ciudad, La Ronda repetirá la llamada a la procesión con la frase “Le vantaos , hermanitos de Jesús, que ya es hora”. Este anuncio lo reciben el Alcalde, el Obispo, el Presidente de la Diputación, el Delegado de Defensa, el Subdelega do del Gobierno, el Abad de la Cofradía, y luego todos los hermanos. •••

Año de fundación: 1611

Abad:

Juan Muñiz García

Templo: Capilla de Santa Nonia

Hermanos: 4.500

Indumentaria:

Túnica negra, sencilla, con el emblema JHS bordado en color vivo morado sobre la tela negra. El morado simboliza dolor y esperanza en la resurrección. Los papones, que llevan capillo, van cubiertos durante todo el trayecto.

Emblema: Corona de espinas, de doble entrelazado con ocho huecos. En el centro, arriba, una cruz. En medio, JHS y debajo los tres clavos de la crucifixión.

PROCESIONES

• Lunes Santo: Procesión de La Pasión, organizada en colaboración con las cofradías de Minerva y Veracruz y Ntra. Sra. de las Angustias y Soledad.

• Jueves Santo: La Ronda.

• Viernes Santo: Procesión de Los Pasos.

Fotografía: Ana Cayón

“Tenemos responsabilidad con la ciudad, con nuestra Semana Santa y, principalmente, con los propios hermanos.
Ellos tienen que centrar nuestros esfuerzos”

¿En qué está pensando el Abad durante estos días?

Piensa en preparar todos los actos y los cultos de cara a Cuaresma y Semana Santa. Hemos tenido mucha actividad y ahora ya es frenética con la vista puesta, precisamente, en la Semana Santa.

Le veo tranquilo, a pesar de todos estos quehaceres.

Se trata de ir adelantando todo el trabajo que se pueda para que, cuando lleguen estas fechas, podamos estar centrados en las procesiones y en nuestros actos. Uno también adquiere cierta tranquilidad cuanto tiene un buen equipo alrededor que te ayuda, que te apoya y que trabaja contigo. Eso es fundamental.

Esta será una Semana Santa muy especial tras la decisión de la Junta General Extraordinaria de que retornen los trece pasos al Encuentro en la Plaza Mayor. Tenemos ese reto importante de volver a realizar el Encuentro de la manera más organizada posible y de conseguir, además, darle cierta agilidad para que la procesión puede transcurrir de manera conveniente y que no se alargue mucho.

La expectación generada por esta decisión señaló la importancia de esta Cofradía en la ciudad.

La Cofradía, el acto del Encuentro y, desde luego, la Procesión de los Pasos trasciende los intereses del propio Dulce Nombre. Es lo que nos ha dado a entender la situación. A pesar de esa trascendencia, quienes tienen que decidir sobre nuestras cuestiones internas son los hermanos.

> “Para mí, durante este año, el tema fundamental es la labor social que llevamos a cabo”

Queríamos que se manifestaran y decidieran lo que creían más oportuno para la Cofradía. Ahora el papel del Abad y de la Junta de Seises es desarrollarlo de la mejor forma posible.

Tener la mirada de la ciudad encima ¿No es una responsabilidad adicional para el Abad y su equipo?

Es una responsabilidad que tenemos con la ciudad, con nuestra Semana Santa y,

principalmente, con los propios hermanos. Ellos tienen que centrar nuestros esfuerzos. El Encuentro, como dije antes, trasciende a las propias cuestiones internas de la Cofradía y tenemos la responsabilidad de hacerlo lo mejor que sepamos.

¿Qué recuerda del día del Cambio de Varas?

Fue un día muy emocionante que, desde luego, no voy a olvidar. Es una ceremonia muy singular y muy particular. El día del Cambio de Varas estuvo rodeado de muchas sensaciones compartidas con los hermanos de la Junta de Seises y con muchos otros hermanos que llenan Santa Nonia. Por supuesto, también un día especial para la familia.

¿Cuáles son los ejes que está tratando de desarrollar desde ese día?

Hay cuestiones principales en torno al patrimonio importante que tenemos. Hay que hacer un trabajo de mantenimiento y restauraciones. Eso es una de los principales ejes de la abadía. Para mí, durante este año, el tema fundamental es la labor social que llevamos a cabo. Hemos realizado una gala benéfica a favor de tres asociaciones de León en la que se consiguió una recaudación importantísima que donaremos íntegramente a estas entidades. Además, hay proyectos que nos ocupan, aparte de los realizados de recogida de alimentos y material escolar. Hemos tratado de innovar y hemos iniciado un proyecto de voluntariado para hermanos que puedan desempeñar esta labor en la propia Cofradía y en varias asociaciones. También estamos impulsando una iniciativa, que nos ilusiona mucho, que va a consistir en la colaboración con personas con problemas de salud mental y desarrollar actividades deportivas para ellos que mejoren su día a día.

La Obra Social, por lo que cuenta, se mantiene, pero siempre es susceptible de evolucionar. No hay que quedarse en lo básico. Nos llegan personas y asociaciones que nos piden que satisfagamos las necesidades más básicas. También hay que innovar para poder llegar a otras necesidades que tenemos cerca.

Usted no es papón de cuna, pero empezó pronto a acudir con su hermano a las procesiones. ¿Qué recuerda de aquellas primeras veces? Me acuerdo de ir con mi hermano y pasar mucho frío. Recuerdo ese lío de niños que había (sonríe), dar la mano a todos los pequeños que estaban de espectadores y mirar el Paso de la Coronación y decirte “igual un día podré pujar este paso”. Es un poco la aspiración que tenemos todos de pequeños. Al final, con el tiempo, no solo pude pujarlo sino que también pude ser el Seise de este paso, un orgullo muy grande.

Estas experiencias van modelando el carácter de los hermanos. Hay gente que se une con edades más avanzadas y también lo vive de manera intensa, pero ese bagaje de haber empezado desde pequeño te da otra perspectiva.

Hablando de pequeños y mayores, ¿cómo el futuro de esta casa? Tenemos muchísimos niños. En colectivos, como las Bandas, los integrantes son, principalmente, chavales y jóvenes. Es cierto que hay que

seguir trabajando y lo estamos haciendo para fidelizar esos jóvenes. Estamos haciendo muchas iniciativas para atraer gente joven al Dulce Nombre y retener a los que ya están.

A pesar de su dimensión, el Dulce Nombre aún conserva un aire familiar. Eso es importantísimo. Esa tradición familiar no debe perderse y lo ves cuando los padres y los abuelos van a inscribir a los niños recién nacidos. Es un orgullo. También esos grupos de niños que en las Banderas y en las Filas que allí forman sus grupos de amigos. Es la base de lo que tendremos en el futuro.

La Semana Santa del año pasado podría decirse que fue la del reinicio. Este año debería ser el de la normalidad. ¿Cuáles son sus expectativas?

La Semana Santa del año pasado ya fue bastante normal, salvo por las mascarillas. Este año esperamos consolidar las buenas impresiones que nos llevamos el año pasado. Había cierta incertidumbre y la respuesta fue fantástica. Esperemos confirmarlo este año.

HISTORIA

LReal Cofradía de Minerva y Veracruz

a cofradía sacramental de Minerva se fundó en el desaparecido monasterio benedictino de San Claudio el 26 de julio de 1612. La cofradía de la Vera Cruz se funda en el convento de San Francisco el Real, extramuros, en una fecha aún por determinar como hermandad devocional a la efigie de la Santa Cruz, incluyendo una procesión con pública disciplina en la noche del Jueves Santo. Ambas cofradías se fusionaron en 1876. La primera noticia de la existencia de una procesión de disciplinantes en León tiene fecha de 28 de marzo de 1521.

Las principales funciones fueron la representación de la Pasión y Muerte de Jesucristo en las tardesnoches de las procesiones del Jueves y Viernes Santo, junto con las de la Cruz, Invención y Exaltación; perdiendo la penitencial del Jueves Santo, a la que asistían los hermanos del resto de cofradías penitenciales, a fines del siglo XVIII.

El nombramiento de abad se verificaba el día dos de mayo. Dicha elección se realizaba entre cualquiera de los vecinos de la ciudad siempre que fuera “dezente” y “benemérito con medios”. La duración del cargo era de un año. La Cofradía de la Santa Vera Cruz no disfrutaría de una capilla hasta 1586 año en que el matrimonio leonés formado por D. Francisco Álvarez Ribera y Dña. Juana de Quiñones Obregón fundaron la capilla de la Cruz en el convento de San Francisco, dejando el disfrute, aunque bajo la tutela de sus herederos, a la Cofradía de la Vera Cruz. El derribo y construcción de la iglesia del convento de San Francisco (1762-1791) privó a la cofradía de la capilla, volviendo a recuperarla tras la nueva edificación, situando su retablo del Santo Sepulcro. Éste se guardó durante la Guerra de Independencia en el convento de Santa María de Carbajal, entre 1808 y 1812, partiendo la procesión del Santo Entierro del citado monasterio entre 1812 y 1814.

En 1836 la desamortización obligó a la cofradía de la Santa Vera Cruz a abandonar su centenaria sede y capilla, trasladándose a la iglesia

parroquial de San Mar tín. En 1837 par tió la procesión del Entierro de dicho templo, privando a la her mandad de un lugar par ticular de reunión donde exponer al culto sus imágenes.

Por el Pacto del 1 de marzo de 1830, entre Angustias y Soledad y la Vera Cruz, organiza la solemne procesión del Santo Entierro los años impares.

IMAGINERÍA

• Lignum Crucis. Anónimo. Siglo XVI.

• Santo Cristo Flagelado. López Bécker. 1998.

• Nuestro Padre Jesús de la Humillación y la Paciencia. López Becker. 1991.

• Nuestro Padre Jesús de la Salud. López Bécker 2001.

• Nuestra Señora de la Vera Cruz. Talleres de Arte Cristiano de Olot. 1923.

• Santo Cristo del Desenclavo. Anónimo. Siglo XVI.

• Virgen de la Amargura. Juan Antonio de la Peña. Siglo XVIII.

• Santo Cristo de la Agonía. Amado Fernández. 1973.

• El Descendimiento. Víctor de los Ríos.1945.

• La Piedad. Luis Salvador Carmona. 1750.

• Santo Sepulcro. Jacinto Higueras. 1951.

• San Juan. Collaut Valera. 1951.

• Nuestra Señora de la Soledad. Anónimo. 1917. •••

Año de fundación: 1612

Abad:

Julio Arredondo Fernández

Templo: Parroquia de San Martín

Hermanos: 1.800

Indumentaria: Túnica negra, sencilla, con tablas y bocamangas moradas de terciopelo. Capillo, cíngulo, zapatos, calcetines, pantalón y corbata negros y camisa blanca. Los miembros de la Junta de Seises llevan capirote morado de terciopelo y capa blanca.

Emblema: Cáliz y cruz en oro con la Sagrada Forma en blanco. Encima, una franja morada con las letras “M” “V” entrelazadas y coronado por la corona Real.

Peculiaridades:

Un acto singular lo desarrolla durante la fiesta de la Octava del Corpus, llamada Corpus Chico.

PROCESIONES

• Lunes Santo: Procesión de La Pasión. Organizada en colaboración con las cofradías de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad y Dulce Nombre de Jesús Nazareno

• Miércoles Santo: Procesión de la Virgen de la Amargura.

• Viernes Santo: Procesión del Santo Entierro (años impares).

Fotografía: Marta Cayón

Cofradía del Santísimo Sacramento y de Minerva Parroquia de San Martín de León

En el número de Pasión correspondiente al año 2005 se publicó un artículo que aludía a los Estatutos de la Cofradía del Santísimo Sacramento y de Minerva de la parroquia de San Martín de León La falta de espacio imposibilitó dar a conocer todo el contenido, incluido el curso de la tramitación del expediente. Sí figuran las fechas claves, por lo que en este caso no se reiteran, a no ser las necesariamente oportunas por motivos de claridad.

En la referencia oficial de la cofradía que aparece en la web no se alude a estos estatutos cuya gestión de aprobación se prolongó entre los años 1811 a 1821, figurando en la citada página como fecha de la unión de ambas cofradías la de 1773 y la posterior aprobación de 1844. En este expediente se alude a la que dispuso el obispo Cayetano Antonio Cuadrillero durante una visita pastoral en fecha 29-IV-1783, y a las posteriores de dos de sus sucesores.

Solicitud de aprobación de la regla de la cofradía (23-III-1819)

Si con fines didácticos se deben tener en cuenta siempre las disposiciones que afectaron a las cofradías en el último tercio del siglo XVIII, en el caso presente no reiteramos los avatares que significó el plan específico de supresión de la cofradías; planificado desde el Consejo de Castilla, encabezado por Pedro Rodríguez Campomanes, pero que contó con la colaboración que aportó el obispo Cuadrillero mientras ocupaba la sede de Ciudad Rodrigo. Por el contrario, nos detenemos en aludir a varias causas que determinaron la posterior situación en que se apoyaron el estado civil y el eclesiástico para justificar, abolir o modificar la permanencia de muchas cofradías que habían estado activas décadas o siglos durante el Antiguo Régimen.

Dos aspectos fundamentales determinan a las cofradías desde entonces: El sometimiento de sus estatutos a la intervención civil a través del Consejo de Castilla y Chancillería de Valladolid, y un segundo aspecto, sobre el que nos detenemos preferentemente: la compleja tramitación del expediente de aprobación. La posterior situación tendrá una duración efímera relativamente, puesto que, apenas transcurridos veinticinco años, el conocido Real Decreto de Carlos IV, de 19-9-1798 disponía la enajenación de los bienes raíces pertenecientes a: hospitales, hospicios, casas de misericordia, de reclusión y expósitos, cofradías, memorias, obras pías y patronatos de legos. Esta masa de instituciones, por llamarla de alguna manera, venía siendo inventariada periódicamente por la iglesia por cuanto muchas estaban sometidas al impuesto de diezmo a través del subsidio o excusado, parte de cuyo producto iba a parar a las arcas reales.

Volvamos a la documentación del presente expediente, que sirve de modelo para comprender los antecedentes, avatares y trayectoria final de varias de las actuales cofradías penitenciales.

Las cofradías, como instituciones anejas a la Iglesia, pero organizándose y funcionando al margen, se han convertido en un fecundo caudal para comprender muchos aspectos de nuestra historia durante más de cuatrocientos años. Sus documentos sirven para completar muchos antecedentes y transformaciones de la historia del siglo XIX. Su trascendencia religiosa e importancia social y económica, incluso como generadoras y transmisoras de un valioso patrimonio artístico, no podían quedar ajenas a los ojos de los monarcas absolutistas, pero que se habían

concordado en buen entendimiento con la jerarquía eclesiástica. Si hasta ese momento las cofradías debían ser autorizadas por el obispo o superiores de congregaciones religiosas, una vez erigidas, eran vigiladas de cerca a través de las visitas pastorales. Ahora, sin embargo, era el Consejo de Castilla quien las debía legalizar. La colaboración de ambas instituciones tuvo dos efectos desiguales, pero paralelos: por una parte, la extinción de muchas co-

fradías, y, por otra, la adaptación recurriendo frecuentemente a la fusión, como en el caso presente de la de San Martín.

Los motivos que se adujeron para tomar medidas tan radicales se reducen a dos clases. El primero era de orden o mejor desorden económico, sobre el que venían insistiendo los obispos en las visitas pastorales, instando a los mayordomos de las cofradías a que limitaran los gastos y evitaran los dispendios innecesarios. Generalmente limitados al capítulo de las comidas, que llegaban a crear frecuentes penurias a los mayordomos, que debían suplir su coste. Otro segundo motivo, se aducía por las autoridades civiles y eclesiásticas, insistiendo en que se evitara degradar los actos religiosos restringiendo los excesos de cualquier tipo, lo que llevó a Carlos III a publicar una Real Orden de 20 de febrero de 1777 por la que prohibía los disciplinantes, empalados y otros géneros de penitencia. (Nov. Recopilación, Libro I, tít. I, ley XI)

> Las cofradías, como instituciones anejas a la Iglesia, pero organizándose y funcionando al margen, se han convertido en un fecundo caudal para comprender muchos aspectos de nuestra historia

Sobre ambos aspectos se ha de reconocer que se produjeron algunos excesos, pero no más graves de lo que es propio o fruto de la idiosincrasia en las manifestaciones de la piedad popular habitualmente. Analizadas estas desviaciones en su contexto social, probablemente no hubieran merecido tales descalificaciones. Muchos actos de los que organizaban las cofradías, tanto para los vivos como para los difuntos, tenían un componente de mutua ayuda que se alternaban con otros fraternales o solidarios que venían a llenar la necesidad de expansión u ocio en el ámbito rural sobre todo. Otros defectos tan graves han subsistido anejos a la condición de asociaciones tanto en el ámbito civil como eclesiástico. Que estos comportamientos o excesos reprimidos se producían es un hecho, así los describen testimonios literarios de dos autores que conocieron bien el medio en que se desenvolvieron. Fueron testigos fidedignos como el autor del Fray Gerundio >

Cédula de aprobación de Fernando VII. 19-IV-1819. (Inicio y final)

y la Pícara Justina. En el primer caso, el Padre Isla, contemporáneo a muchas de las prácticas a que nos referimos, las describe en pasajes de su obra en que se refiere a las cofradías más preocupadas de fiestas y diversiones profanas que de sus fines religiosos originarios… Pero es que en estas mayordomías de mis pecados se sirve poco a los santos y mucho a los cofrades… (¿Enjuiciaría el P. Isla las actuales cofradías con idéntico criterio?) Se han de tener en cuenta los principios de diatriba demoledora que utiliza el Fray Gerundio sobre muchas conductas, sin duda porque estaba concebida la obra desde niveles eruditos de las cátedras y colegios jesuíticos. Algunas descripciones alcanzan la hipérbole como aquella en que describe el pasaje en que el protagonista de su obra se estrena en el oficio de predicador sabatino con una plática de disciplinantes: comenzaron a darse unos azotes tan fuertes, que antes de salir de la iglesia ya se podían hacer morcillas con la sangre que había caído en el pavimento. (Fray Gerundio, libro III, cap. 5º) El testimonio de la Pícara, aunque un siglo anterior, lejos aún de los albores de la Ilustración del siglo XVIII, se presenta no obstante con el sarcasmo que le es propio, se trata de un sacristán pretensor disciplinante, que es objeto de burlas por su parte. (F. López de Úbeda, La Pícara Justina, lib. VI, cap. 2º).

> Se han de tener en cuenta los principios de diatriba demoledora que utiliza el Fray Gerundio sobre muchas conductas

Apelamos también a testimonios de otro contemporáneo. Benito Jerónimo Feijóo no recurrió tanto a la figura de la ironía como los dos autores anteriores, pero también fustigó muchos vicios y costumbres del ámbito de las cofradías. La superstición de que un toro se amansaba en día de san Marcos con la sola invocación del apóstol, haciendo alusión a su simbología con el homónimo evangelista, concluye aludiendo a que el mayordomo de la correspondiente cofradía hace todo el negocio (Teatro, tomo VIII, discurso 8º) Es digno de notar que en el relato se refiere a un testimonio del Padre Isla, dándonos a entender la correlación que existió entre estos dos religiosos en orden a fustigar creencias y prácticas con-

de aprobación de Fernando VII. 19-IV-1819. (Inicio y final)

trarias a la ortodoxia. Para poder comprender tanto este contexto como su reacción ante él en el ambiente diocesano, se debe tener en cuenta la actitud de los obispos con predisposición y dispuestos en la segunda mitad del siglo XVIII a conciliar tendencias ilustradas y compaginar razón y fe, tal como los escritores citados. La intervención de los tres obispos que intervinieron en el expediente de aprobación de la cofradía nos confirman estos antecedentes, cada uno con sus distintivos como es natural. Cayetano A. Cuadrillero planificó una

modernización económica de la diócesis como no había existido. Su sucesor, Ignacio Ramón de Roda, aparte de su entrega a los vaivenes políticos, perteneció a la élite erudita de la Corte como lo prueba el hecho de haber llegado a redactar un Plan para la Real Biblioteca Real, siendo él bibliotecario de la misma. Fue también autor de un dictamen sobre el Concordato del Estado con la Santa Sede en 1753, señalándose asimismo por haber tomado parte a favor del absolutismo de Fernando VII, lo cual le costó el destierro.

Cédula

¿Fueron los motivos aducidos las únicas causas para planificar la desaparición de las cofradías? Tal medida fue causa de que una gran parte del patrimonio documental se perdiera al dispersarse sus bienes muebles e inmuebles. De muchísimas cofradías no ha quedado más que constancia de su nombre. Al no tomarse medidas idénticas en todas las diócesis, muchas lograron subsistir, se crearon otras nuevas con la limitación de haber quedado despatrimonializadas e imposibilitadas de seguir ejerciendo actos caritativos o dotación de enseres muebles para las sedes de las iglesias donde cantaban, (con este simbólico término se aludía a la sede o piso de las cofradías).

Toda esta situación queda resumida a nivel local en una carta del obispo I. Ramón de Roda, de fecha 1º de junio de 1815: entre los grandes daños que había ocasionado a la Iglesia la desastrosa precedente guerra, era digna de la mayor consideración la distracción y ocupación de bienes eclesiásticos pertenecientes a fábricas de iglesias, capellanías, beneficios, cofradías y demás fundaciones piadosas, por lo que muchos de estos establecimientos habían llegado a notable diminución y aniquilamiento. Que estos daños se habían originado en parte, de que muchos ayuntamientos oprimidos por las crueles contribuciones que les habían impuesto y exacciones, que les habían hechos los enemigos, habían vendido aquellos bienes, y en parte también de que algunos codiciosos habían deseado, y lo habían conseguido enriquecerse en poco tiempo, aprovechándose de la proporción que les daba el desorden, comprando unos a precios baxos y otros sin las formalidades necesarias…

Varias disposiciones posteriores obligan a concluir que también pesaron otras motivaciones de orden político y económico. Un decreto de 8 de junio de 1813 abolía la organización gremial y finalmente en fecha 6-12-1836 se extinguían. Muchas cofradías habían surgido o se sustentaban mutuamente al amparo de los gremios, según refiere la documentación de la del Santísimo de San Martín: el gremio de mercaderes de joyería, paños, cera y hierro. En el año 1833 se creaba el primer ministerio de Fomento con el fin de poner en práctica nuevas técnicas aplicadas a las tierras de cultivo de las que muchas cofradías y fundaciones habían acumulado terrazgo por medio de donaciones y adquisiciones. No se ha de obviar tampoco el efecto que tuvo el conocimiento y difusión de algunas prácticas de las cofradías que llamaron la atención a los viajeros que frecuentaron la Península durante el siglo XIX.

El Consejo de Castilla en 25 de junio de 1783 aconsejaba que las cofradías, erigidas sin autorización real ni eclesiástica, se debieran extinguir. (Nov. Recop. Ley

> Muchas cofradías habían surgido o se sustentaban mutuamente al amparo de los gremios, según refiere la documentación de la del Santísimo de San Martín

6, tít. II, lib. I). Esta y otras leyes posteriores determinaron que muchas cofradías desaparecieran, otras se refundieran, fuera bajo la alternativa propuesta del Santísimo Sacramento o de la Vera Cruz, que vinieron que quedar como obligada referencia. Finalmente en 1806, se suprimían todas en las que no constara que se habían erigido con licencia episcopal o autorización real; disposición que afectó de lleno a la de San Martín. Podrían calificarse de medidas depuradoras (no en la acepción mediática que se usa actualmente el término), si es que no existieran sobradas evidencias posteriores para concluir que, como sucede frecuentemente, las leyes encubren fines que se disimulan en la redacción de sus textos. Se confirma en la legislación posterior, el decreto 25 de septiembre de 1798 del secretario de Estado, Miguel Cayetano Soler, ministro de Hacienda durante el gobierno de Godoy entre 1798 y 1808. Leyes que determinaron que una gran parte de los bienes de las cofradías dejaran de tener función caritativa y pasaran a tenerla solidaria al amparo de las Juntas de Caridad, creadas por un auto acordado de 30 de marzo de 1778. A nivel local, se constituyeron a la vista del traslado que hizo el corregidor de León, José Manuel Miranda y Navia, al provisor y vicario general del obispado; incluía una Real Orden para que se formaran las Juntas de Caridad por parroquias, precisando que las debían componer el alcalde, el párroco y tres vecinos. Uno de los remedios que se propuso en la ciudad fue la habilitación de un horno de pan, que estaba situado a principios del siglo XIX en la calle de Cuatro Cantones, nº 14-15.

> La tradición o establecimiento de Caridades en la Catedral como tal, se remontaba a los siglos XII y XIII, que durante los siglos posteriores aumentarían y florecerían en fundaciones

La tradición o establecimiento de Caridades en la Catedral como tal, se remontaba a los siglos XII y XIII, que durante los siglos posteriores aumentarían y florecerían en fundaciones propiamente, nacidas durante el período del Antiguo Régimen, que también serían incorporadas para dotar las Juntas de Caridad; entre ellas se encontraban las de Tirso Bayardo, Isidro Flórez, Pedro del Corral, etc. Parte de sus recursos sirvieron para subvencionar la obra y manutención del nuevo hospicio desde principios del siglo XIX.

Los anteriores avatares condicionaron la solicitud de la nueva regla por parte de la cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Martín de León. En la tramitación de su expediente quedan reflejadas muchas de estas circunstancias.

Se inició con una solicitud del párroco y cinco seises en 23 de marzo de 1819 (Il. 1). La real cédula autorizándola se hubo de remitir a la real >

Chancillería de Valladolid, para informe del alcalde mayor de la ciudad de León y la pertinente aprobación (Il. 2). Se precisa que se quiere establecer como si fuera nueva con el título de Minerva aludiendo a las dos cofradías, la del Santísimo y de Minerva. Que se desconoce la fecha de su fundación, y que la última la compuso el gremio de mercaderes, etc., citada anteriormente.

Ambas accedieron al obispo Cuadrillero solicitando la unión, que se llevó a cabo durante el acto de visita de 9 de abril de

1783, formando nueva regla con la denominación de ambas advocaciones de las dos cofradías del Santísimo y de Minerva. Que fue confirmada posteriormente en visita pastoral del obispo Pedro Luis Blanco en 20 de agosto de 1803. Del libro de las antiguas constituciones se informa que solamente quedan fragmentos. La presente regla no se aprobó por dicho obispo por las ocurrencias de trastorno general, y por ellas estuvo traspapelada hasta el presente, fecha 5 de mayo de 1817, que fue aprobada definitivamente por el obispo Ignacio

Ramón de Roda en 20 de junio de 1817, y, finalmente, en 24 de octubre de 1819 (Il. 3); dos motivos fundamentados. Es decir, que en su tramitación intervinieron tres obispos sucesivamente. (Cayetano Cuadrillero (1777-1800), que dispuso la redacción. Pedro Luis Blanco, 1800-1811, que la confirmó pero no se aprobó. Ignacio Ramón de Roda (1814-1823), la aprobó definitivamente. La intervención inicial de la Chancillería se concluyó cuando ya se había transformado en Audiencia Territorial de Castilla la Vieja emitiendo el informe final enviado al Consejo de fecha 19 de febrero de 1821, una señal más de las numerosas ocurrencias

> Se precisa que se quiere establecer como si fuera nueva con el título de Minerva aludiendo a las dos cofradías, la del Santísimo y de Minerva

Por el fiscal del obispado su pusieron objeciones al capítulo 1º: Llevar el palio los seises, solo se puede tolerar, si no hay abades y sacerdotes. Que si se expone el Santísimo fuera de las once minervas que figuran en la regla se ha de pedir permiso al obispo, cap. 4º. En el capítulo 10º no se excluye a los sacerdotes, sino para evitar que se entrometan a oficiar por lucro. El obispo, por su parte prohíbe toda colación, propina y refresco de cualquier especie (4-6-1818).

No se hace alusión a todos los trámites, informes, etc., que llegan a la decena, pero el expediente deja claro que la intención de la regla era la de eliminar los defectos o deterioros que pudieran contener anteriores redacciones. Así, la cofradía cederá en mayor culto y servicio de Dios, sin perjuicio del Soberano y de la causa pública, según informe del corregidor de la ciudad de fecha 14 de noviembre de 1819.

Fuentes: Archivo de la real Chancillería de Valladolid. Secretaría del Acuerdo, exp. nº 8. Archivo de la catedral de León.

Aprobación por el obispo I. R. de Roda. 24-X-1819

EHermandad Sacramental de Santa Marta y de la Sagrada Cena

rigida canónicamente el 11 de diciembre de 1945, vinculada al Gremio de Hostelería de la capital leonesa, siendo su fundador y primer presidente, Máximo Gómez Barthe. Tras un debate en torno a la adquisición del primer paso, la Hermandad acuerda realizar el ambicioso proyecto del paso de la Sagrada Cena. La obra sale a la calle por primera vez el 6 de abril de 1950.

En la Semana Santa de 1969, la Hermandad estrena, ante las cámaras de RTVE, el segundo grupo procesional, La Casa de Betania, obra de Víctor de los Ríos. En 1982 se crea la sección de las Samaritanas, niñas que ataviadas a la antigua usanza samaritana portan los atributos y frases alusivas a la Institución de la Eucaristía.

La Hermandad experimenta un punto de inflexión respecto a la asistencia de hermanos a la Procesión de la Sagrada Cena, producido por el hecho de poner a hombros el paso de La Casa de Betania en 1994. Un año después se completa el nombre de la Hermandad, añadiendo “y de la Sagrada Cena”.

En 1998 sale a la calle un nuevo paso, El Lavatorio de José Ajenjo, destinado a las hermanas de Santa Marta. A la nómina de pasos, se sumó en el año 2000 la Unción en Betania cuya custodia recayó, de forma indefinida, en la Hermandad de manos del Excmo. Ayuntamiento de León.

En 2001 un nuevo hito se produce en el seno de esta penitencial, la creación de la Procesión del Rosario de Pasión que acoge el rezo de los Misterios Dolorosos ante varios templos leoneses. Es justo reconocer que este nuevo proyecto vio la luz gracias a la colaboración de las Parroquias de Mansilla de las Mulas y de Grajalejo de las Matas.

Desde la Semana Santa de 2019, un grupo de niños llamado Los Galileos portan en la misma procesión los atributos de los apóstoles que asistieron a la Última Cena.

IMAGINERÍA

• Sagrada Cena. Víctor de los Ríos. 1950.

• La casa de Betania. Víctor de los Ríos. 1969. Compuesta de tres figuras (Marta, María y Jesús).

Fotografía: Marta Cayón

• El Lavatorio. José Ajenjo Vega,1998. Representa la escena en la que Jesús lava los pies a Pedro en presencia de Juan.

• Unción en Betania. José Ajenjo, 1983.

ACTOS PECULIARES

Concurso Julián Jaular Alonso: convocado para elegir el cartel anual que edita la Hermandad para anunciar la Semana Santa. Jornada Cofrade Máximo Gómez Barthe: en el transcurso de la Cuaresma la Hermandad organiza este acto de índole cultural y musical. Acto de admisión de nuevos hermanos: el jueves de Pasión en la sede de la Hermandad se verifica la ceremonia de bendición de túnicas e imposición del medallón. Domingo de Ramos: Misa de Cumplimiento Pascual en San Marcelo. El sábado posterior a Domingo de Resurrección celebra una Misa en sufragio de los hermanos difuntos. Participa en la Procesión del Corpus Christi con la imagen de Santa Marta. Celebra la festividad de su Patrona, el 29 de julio con un solemne triduo. Edita trimestralmente un boletín digital: El Cenáculo. En la Capilla del antiguo Colegio de Huérfanos Ferroviarios celebra el Miércoles de Ceniza, Pentecostés y una Misa de preparación para la Navidad, el tercer domingo de adviento.

El 24 de enero de 2023, D. Luis Ángel de las Heras Berzal, obispo de León, mediante Decreto concedió el título de “Sacramental” a la Hermandad de Santa Marta y de la Sagrada Cena, atendiendo la petición formulada con motivo de la celebración del setenta y cinco aniversario de su fundación. Con la concesión de este título, la Hermandad se denomina “Hermandad Sacramental de Santa Marta y de la Sagrada Cena. •••

Año de fundación: 1945

Presidente: Manuel Antonio Couso Sobrado

Templo: Parroquia de San Marcelo

Hermanos: 900

Indumentaria: Túnica de lana blanca, con cuellos, bocamangas y botones en terciopelo de color sangre. Ceñidor- fajín de terciopelo rojo sangre. Los hermanos de la Junta Directiva llevan capa de lana blanca con vueltas de terciopelo rojo sangre.

Emblema: Medalla de metal. Recoge una de las visitas de Jesús a Betania.

Aparecen: Jesús, Marta y María. Lleva inscrito el lema “Unum est necessarium” (sólo una cosa es necesaria), que responde Jesús a Marta cuando ésta le recuerda que María no colabora en las tareas del hogar.

Lo necesario es escuchar la palabra de Dios.

Lc, 10,41-42

PROCESIONES

• Lunes Santo: Rosario de Pasión.

• Jueves Santo: La Sagrada Cena.

Fotografía: Marta Cayón

Trazos de Jueves Santo y Corpus Christi

CORPUS CHRISTI

“En la fiesta del Corpus Christi la Iglesia revive el misterio del Jueves santo a la luz de la Resurrección. También el Jueves santo se realiza una procesión eucarística, con la que la Iglesia repite el éxodo de Jesús del Cenáculo al monte de los Olivos”.

Benedicto XVI, Corpus Christi, 26-V-2005.

 Eduardo ÁLVAREZ ALLER

Las palabras que pronunció el sucesor de Pedro en 2005 son esclarecedoras para comprender la importancia de dos solemnidades que están plenamente conectadas entre sí. Considerando la esencia eucarística de estas dos grandes fiestas, vamos a trazar algunas estampas pro -

pias de estos dos días tan señalados en el calendario litúrgico.

Una vez perdida aquella procesión de disciplinantes en la atardecida del Jueves Santo leonés que mencionan las actas capitulares de Catedral en 1521, esta jornada

estuvo marcada por los oficios litúrgicos propios del día, pero sobre todo por la visita a los Monumentos instalados en los templos. H. Maron lo presenta de forma rotunda, “Estamos en plena Semana Santa. En este día procede visitar los Monumentos” [Croniquillas, 1907, p. 9].

Es preciso recordar que estas visitas a la Reserva Eucarística en número de siete recorren algunos pasajes de la Pasión, de acuerdo al Manual litúrgico de Semana Santa compilado y arreglado por el P. Andrés de Ascondo, S.J., cuya primera edición data de 1928. Las meditaciones que este manual [pp. 228-233] establece para cada estación son las siguientes:

“Primera visita: Jesús instituye el SS. Sacramento de la Eucaristía, segunda visita: Jesús hace oración, y suda sangre en el Huerto de Getsemaní, tercera visita: Jesús es entregado por Judas, y prendido como malhechor, cuarta visita: Jesús es abofeteado en casa de Anás, quinta visita: Jesús es condenado y escarnecido en casa de Caifás, sexta visita: Jesús es burlado como loco en casa de Herodes y en la

séptima visita: Jesús es pospuesto a Barrabás en casa de Pilato”.

Asimismo, es importante subrayar que a principios del siglo XX estaba perfectamente configurada y asumida la tradicional exposición de pasos de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno en la capilla de Santa Nonia, tal como constató H. Maron en el opúsculo citado:

“De intento dejamos para el último lugar a Santa Nonia, por ser la Iglesia más concurrida por los fieles, que va a ver a los pasos. Es indescriptible la gran afluencia de gente en la residencia de las Hermanitas de los pobres en toda la tarde del Jueves Santo. Hasta bastante entrada la noche se ven ir a visitar a las Imágenes que en procesión han de salir al día siguiente” [Croniquillas, 1907, p. 10-11].

Otra estampa tradicional de este día es el turno de vela que la Real Cofradía de Minerva y Vera Cruz efectúa ante el Monumento de la iglesia parroquial de San Martín, acto que entronca con el rico legado que esta corporación ha heredado, desde la Cofradía del Santísimo Sacramento fundada en 1612 en el monasterio benedictino de San Claudio y su unión en 1783 con otra Cofradía del Santísimo Sacramento establecida en San Martín, hasta la unión con la Cofradía de la Vera Cruz en 1895, resultando la cofradía sacramental y penitencial que hoy conocemos.

> Es importante subrayar que a principios del siglo XX estaba perfectamente configurada y asumida la tradicional exposición de pasos de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno

Desde 1950 el espíritu eucarístico en las procesiones de Semana Santa ha venido anunciándose y representándose por parte de la Hermandad de Santa Marta con la procesión de la Sagrada Cena, especialmente gracias al gran conjunto imaginero de Víctor de los Ríos. Indudablemente en este auto sacramental en madera −así denominado por Javier Antón Cuñado, biógrafo del escultor santoñés y Consejero Honorario de la Hermandad− subyace el mensaje eucarístico, a pesar de reflejar el preciso instante del anuncio de la traición.

Por otro lado, cabe mencionar la impronta de ágape fraterno que la Hermandad ha plasmado en el paso desde 1980 al disponer sobre la mesa trece hogazas de pan. Pero no se trata de una mera decoración, sino de efectuar un ritual fraterno, consistente en la bendición de este pan común conocido como la eulogia y que, en otros tiempos, fundamentalmente en el ámbito rural donde aún hay vestigios de esta bella costumbre, era ofrecido por la comunidad para ser repartido al final de la eucaristía, en este caso al término de la procesión, recalcando que todos son partícipes de una común unión de amor. Desde 2004 el acto de bendición del pan se verifica con el ritual escrito por Monseñor Julián López Martín, actualmente obispo emérito de la Diócesis de León, quien presidió este sencillo rito todos los años de su pontificado leonés. Cuando las adversas condiciones meteorológicas impiden la organización de la procesión, la Hermandad de Santa Marta traslada este acto al Altar Mayor de la S.I. Catedral donde las Samaritanas y Galileos portan en cestas el pan troceado que, cuando finaliza la sencilla ceremonia, es entregado a todos los hermanos y fieles en la puerta de la Pulchra Leonina.

Es interesante reflejar que la carroza en la que Víctor de los Ríos instaló la escena de la Última Cena presenta las catorce estaciones del Vía Crucis, una iconografía que a priori puede parecer ajena a la iconografía o al mensaje dado en el Cenáculo de Jerusalén. Sin embargo, la elección de esta iconografía demuestra el estudio previo y asesoramiento histórico y teológico que Víctor de los Ríos llevó a cabo en toda su obra religiosa. Acudiendo nuevamente al magisterio de Benedicto XVI es posible comprender la representación de las estaciones por la Vía Dolorosa en el paso mediante la siguiente afirmación: “La procesión del Jueves santo acompaña a Jesús en su soledad, hacia el “via crucis” [Homilía Corpus Christi, 2005]. Ha de anotarse que esta afirmación, aunque alude a la procesión eucarística al

finalizar la Misa de la Cena del Señor para trasladar el Santísimo hasta el Monumento, puede extrapolarse, sin perder su significado, a la Procesión de la Sagrada Cena y a cuanto representa el conjunto imaginero.

La solemnidad de Jueves Santo se proyecta sobre la gran fiesta del Corpus Christi, que desde la época medieval se ha celebrado con mayor o menor intensidad en buena parte del orbe católico, desde las grandes ciudades hasta los lugares más pequeños y remotos, contribuyendo incluso a la creación de las custodias procesionales, preferentemente en su tipología de asiento que precisa de andas o carroza para su transporte procesional. Un buen ejemplo de estas obras son las creadas por la familia Arfe. No es objeto de estas líneas adentrarse en la rica historia de la Procesión del Corpus Christi de nuestra ciudad, organizada durante siglos por el Cabildo Catedral de León con especial empuje a partir de los postulados del Concilio de Trento que, unidos a la mentalidad de la estética barroca, propiciaron un cortejo triunfalista donde convivía la representación del bien y del mal, de alegorías, música y danzas, etc., para manifestar púbicamente la adoración a la Eucaristía. Quizás, como consecuencia de la prohibición que Carlos III hizo de las danzas, gigantes, cabezudos y demás elementos que “servían para aumentar el desorden y distraer o resfriar la devoción de la Magestad Divina” [VIFORCOS, I. “El Corpus y la Asunción”, en Revista Catedral de León, nº 8, 2020, p. 24] las cofradías asistentes a la Procesión comenzaron a acudir con sus imágenes titulares. Aunque desconocemos el origen de esta costumbre, ya aparece citada en 1854:

clero parroquial, y a continuación los beneficiados y el Cabildo catedral con capas pluviales, llevando en medio la carroza en que iba colocado el Santísimo: dos beneficiados con dalmáticas y dos canónigos con casullas iban al lado de la carroza, apoyando una mano sobre ella en ademán de conducirla; detrás iba el preste entre dos dignidades, y últimamente cerraba la procesión el Sr. Gobernador civil con el Sr. Alcalde constitucional, Ayuntamiento y empleados. Toda la carrera estaba vistosamente colgada, y de todos los balcones arrojaban canastillos de rosas que con el aroma del incienso perfumaban la atmósfera. La capilla de música cantó varios villancicos en las diferentes estaciones, siendo cerca de las doce cuando regresó la procesión a la Catedral” [Boletín del Clero del Obispado de León, 24-6-1854].

Aunque la presencia de diversas imágenes en la Procesión del Corpus no es algo único, pues se da en otros lugares de la geografía española, indudablemente enriquece el acompañamiento a Jesús Sacramentado. Por otro lado, si analizamos brevemente las imágenes que han formado parte de esta Procesión es posible conocer no solo la intrahistoria de la ciudad con sus cofradías y gremios, sino la evolución de la religiosidad al compás del paso del tiempo y de la sociedad.

> La solemnidad de Jueves Santo se proyecta sobre la gran fiesta del Corpus Christi, que desde la época medieval se ha celebrado con mayor o menor intensidad en buena parte del orbe católico

“La procesión del día del Corpus salió de la Catedral a las diez, por la carrera de San Isidoro que corresponde este año: un piquete de la guardia civil iba delante abriendo paso; seguían las cofradías con sus insignias, y varias imágenes de Santos en sus andas vistosamente adornadas; después iba todo el

En el orden de la procesión de 1948 publicado en la prensa aparecen las siguientes imágenes: San Estanislao, San Pedro de Puente Castro, Santa Marta, Ntra. Sra. de la Alegría, la Piedad de San Salvador del Nido, San Isidro Labrador, San José, San Juan de Renueva, San Antonio, San Crispín y San Tarsicio [Diario de León, 25-5-1948, p. 1]. Más adelante en la crónica de la procesión de 1953 hallamos la participación de las siguientes imágenes titulares de cofradías y gremios, San Eloy, del gremio de plateros; Santo Tomás de Canterbury, titular de la cofradía homónima radicada en Puente Castro; Santa Marta, patrona de la Hermandad homónima fundada en el seno del gremio de hostelería, Virgen de la

Alegría, de la Cofradía de Angustias y Soledad; la Piedad de la desparecida iglesia de San Salvador del Nido; San Isidro Labrador; San José, patrono del gremio de la madera; San Antonio, patrono del gremio de las tiendas de ultramarinos o comestibles; San Crispín, patrono del gremio de los zapateros; y San Tarsicio con monaguillos de los Agustinos [Proa, 5-6-1953, p. 4]. A las imágenes citadas se incorpora la talla de Jesús Divino Obrero, una vez fundada la Hermandad homónima en 1955. Posteriormente la Parroquia de Santa Marina la Real concurrirá con la imagen del Niño Jesús.

Hoy en día, tras el paso de los años y con las consecuentes modificaciones aplicadas en el orden de la Procesión del Corpus Christi, unido al decaimiento de algunas de las cofradías asistentes, ha de constatarse que en la pasada celebración de 2022 seis han sido las efigies presentes en la procesión: la Piedad de San Salvador del Nido, Santo Tomás de Canterbury, el Niño Jesús de Santa Marina, Santa Marta, Jesús Divino Obrero y la Virgen de la Alegría. En último lugar, cabe añadir que la procesión ha mantenido desde 1644 la particularidad de alternar anualmente el recorrido intramuros, los años pares por el norte de la ciudad antigua y los años impares por el sur de la misma, con el fin de pasar ante los conventos de clausura ubicados en cada zona.

Finalmente, la última estampa eucarística que proyectamos corresponde a la tradicional Procesión del Corpus Chico que la cofradía de Minerva y Vera Cruz viene celebrando ininterrumpidamente desde 1937, aunque atesora el poso histórico que aporta su origen sacramental, tal como hemos detallado anteriormente, así lo demuestra, entre otros motivos, la declaración de Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León que ha recibido en 2022.

Entiéndase este artículo como un breve muestrario que ofrece unas particulares estampas en las que aparecen reflejados algunos rasgos de la religiosidad popular de la ciudad de León en torno a dos señalados días: Jueves Santo y Corpus Christi, dos jornadas que ofrecían y ofrecen un gran abanico de sensaciones sensoriales, sin dejar de lado la manifestación de fe y adoración a la Eucaristía.

Fotografía: Eduardo Álvarez

HISTORIA

LReal Hermandad de Jesús Divino Obrero

a Hermandad de Jesús Divino Obrero se fundó el 2 de abril de 1955. Su primera sede fue la iglesia parroquial de San Juan y San Pedro de Renueva. Esta Hermandad, hoy Real gracias al título concedido por S. M. el Rey el 31 de Marzo del año 2006, fue la primera agrupación penitencial en igualar en condiciones a hombres y mujeres.

Éstas, por primera vez, pudieron procesionar con túnica en los mismos puestos que los hombres en la Semana Santa de 1987. La Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad, creada en el año 1959, es la más antigua de la ciudad perteneciente a una cofradía. En el año 1985 se incorporó la sección de Gaitas, tras lo que pasó a denominarse Banda de Cornetas, Tambores y Gaitas. Asimismo, la Hermandad, con la realización de una cooperativa de viviendas para los hermanos, fue la semilla del barrio de El Ejido de la capital leonesa y de la parroquia ubicada en el mismo, la iglesia parroquial de Jesús Divino Obrero, hoy sede canónica de la Hermandad.

El acto de “El Encuentro”, el más importante de la Hermandad, tiene lugar en la mañana del Domingo de Resurrección, ante la S. I. Catedral. No fue así la primera vez, el 29 de marzo de 1959, ya que el escenario fue la Plaza de la Inmaculada. Esta procesión es la continuación de la de la Soledad que se celebra en la noche del Sábado Santo. Al amanecer del domingo, y por diferentes recorridos, se dirigen a la plaza de Regla los pasos de la Virgen de la Soledad y de Cristo Resucitado, “encontrándose” luego, como se ha dicho, ante la fachada occidental del templo catedralicio, en presencia del apóstol San Juan y de una Cruz llena de esperanza y victoriosa. Dicho acto es contemplado por miles de leoneses, así como por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de la Diócesis, el Ilmo. Sr. Alcalde de la Ciudad y la Corporación Municipal, autoridades civiles y militares de la ciudad, y por los representantes de las otras quince Cofradías y Hermandades de la ciudad. A continuación, se celebra la Misa de Pontifical, presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de la Diócesis, y

una vez terminada la misma se reanuda, esta vez de forma conjunta, la procesión, que llegará, en primer lugar, hasta la plaza de San Isidoro, donde todos los hermanos acompañados por las Siervas de Jesús de la Caridad (Hermanas Mayores de esta Hermandad) cantan en honor a la Santísima Virgen María, la Salve, como ya es costumbre, continuando de regreso a la iglesia Parroquial de Jesús Divino Obrero, donde podemos decir que todos los años se da por concluida la Semana Santa de León.

IMAGINERÍA

• Jesús Divino Obrero. Víctor de los Ríos. 1955

• Virgen de la Soledad. Víctor de los Ríos. 1958

• María Magdalena y María Salomé. Víctor de los Ríos. 1960

• La Resurrección. Víctor de los Ríos .1959

• Hacia el Padre. Gonzalo Sánchez Mendizábal.1984

• San Juan Evangelista. Jesús Iglesias. 1994

• Santísima Cruz de la Esperanza. José Luis Casanova.2002

• Santísimo Cristo de la Paz y la Misericordia en su traslado al sepulcro. Ángel Martín García. 2006/2008

ACTOS PECULIARES

Tres semanas antes del Sábado Santo, se celebra un Triduo y un Solemne Besamanos en honor a la Virgen de la Soledad, imagen que está presente también en la tradicional Saca que tiene lugar el Jueves y el Viernes Santo en la iglesia de Jesús Divino Obrero. Además de organizar la procesión de La Soledad (1957) y la de “El Encuentro” (1959), celebra de forma alterna el Sábado de Pasión la Procesión de Hermandad, juntamente con la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de La Bañeza. Asimismo, el 1 de Mayo celebra su festividad, con procesión de la imagen de Jesús Divino Obrero, Eucaristía y almuerzo de Hermandad. Igualmente, participa en la Procesión del Corpus Christi, con la imagen Titular. La Hermandad recuerda a los hermanos difuntos con la celebración de dos misas al año: una el 2 de Mayo y otra el 2 de Noviembre. •••

Año de fundación: 1955

Abadesa-Presidenta:

María Luisa Alonso Lorenzo

Templo:

Parroquia de Jesús Divino Obrero

Hermanos: 1.200

Indumentaria:

Túnica de lana o similar, de color blanco-hueso, y cuello, bocamangas y botones de terciopelo morado. Capirote también morado que debe cubrir hasta los hombros. Camisa blanca y corbata negra; pantalón, calcetines y zapatos negros. Guantes blancos Cíngulo de cordones morado y blanco entrelazados, al igual que la medalla. Los hermanos de filas llevan también capa que será de raso morado con vistas de color y genero de la túnica.

Emblema: La imagen titular. Un joven Jesús trabajando como carpintero.

PROCESIONES

• Sábado de Pasión: Procesión de la Hermandad (Años pares en León y años impares en La Bañeza)

• Sábado Santo: Procesión de la Soledad.

• Domingo de Resurrección: Procesión de El Encuentro.

Sesenta años de las Siete Palabras

El extinto diario PROA de fecha 14 de abril de 1962 anunciaba en una breve nota de su página 3: PROCESIÓN DE LAS SIETE PALABRAS. “Como sabemos, por vez primera”. Y nos remitía a la página siguiente. En esa página 4, y en dos columnas separadas informaba de que había salido, durante el Viernes Santo, 11 de abril de ese año, “en nuestra capital la procesión organizada por la naciente cofradía de las siete palabras, integrada por personas de carrera y por estudiantes; cofradía que ha llegado a constituirse merced al entusiasmo de su joven abad, el abogado don Eduardo de Paz secundado por otro grupo de leoneses animosos”. Aunque en realidad, la cofradía se había hecho visible a los fieles leoneses en la aparición pública del 7 de abril, Lunes Santo, en la denominada procesión de “El Pregón”, actualmente suprimida.

Era la noticia del nacimiento ante la gente de León de esta cofradía que el año anterior, el 22 de septiembre de 1962, fue fundada oficialmente en León con el título de cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz. Pero si bien esta es la fecha oficial de la fundación, los estatutos de la dicha cofradía habían sido presentados por la Junta Promotora para su aprobación por el entonces obispo de la diócesis de León, Dr.

D. Luis Almarcha Hernández, con fecha 30 de abril del citado año.

Aquella noticia continuaba dando fe de lo que fue la procesión inaugural: “Del templo de S. Marcelo, donde radica, partió el cortejo, sobre las tres y media de la tarde, entre gran expectación, no obstante, la hora, dirigiéndose a lo largo de la calle de Ramón y Cajal hacia la Basílica de S. Isidoro en cuyo interior hizo un alto para pronunciar el sermón de las Siete Palabras el magistral de la catedral, muy ilustre señor don Librado Callejo.” En columna aparte, insertada en el cuarto cuerpo de la página se informaba cumplidamente y al detalle sobre lo sucedido en el interior del templo durante el acto del sermón: “en la Real Basílica de san Isidoro se congregó tanta gente, que la llenó a las cuatro de la tarde, para oír el pregón de las Siete Palabras que pronunció el magistral de la catedral, don Librado Callejo. Al llegar la indicada procesión al templo eucarístico, los cofrades ocuparon bancos en el antepresbiterio, despojándose de los capirotes blancos. Allí escucharon el sermón. Intercalado con este, la nueva Coral Isidoriana formada por

voces de hombres, bajo la dirección del beneficiado D. Felipe Magdaleno, ejecutó un escogido programa de cánticos apropiados a las divinas frases del Redentor en la Cruz, como un bello subrayado musical del comentario del predicador.”

> La reciente cofradía quedó radicada canónicamente en la iglesia parroquial de san Marcelo, donde se venera la imagen que será en lo sucesivo la titular

Sigue el citado artículo narrando que la procesión que abría la guardia civil a caballo se reanudó, marchando detrás de esta la cruz parroquial de S. Marcelo y los ciriales, seguidos del guion de la nueva cofradía titular. Dice también el artículo que en esa primera ocasión flanquearon y colaboraron la cofradía de Jesús Divino Obrero y la hermandad de Santa Marta con sus hermanos y sus bandas de cornetas y tambores. Si bien el artículo no es muy extenso, concluye precisando que en aquella ocasión el único paso que acompañaban los hermanos de las Siete Palabras era el Crucificado de Gregorio Fernández, el Cristo de los Balderas, escoltado por soldados de Aviación. Añadía, por último: “Oficiando de preste, marchaba después el consiliario de la cofradía, reverendo señor D. José Luis Álvarez de la Riva, seguido del abad, don Eduardo de Paz, acompañado por los abades de las otras cofradías. Por último, iba el comandante Serrano, representando al gobernador militar, y el capitán ayudante del jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, en representación de este; habiendo llegado hasta la Basílica también el párroco de S. Marcelo.”

LA IMAGEN TITULAR

Como se anotaba en el citado artículo, la reciente cofradía quedó radicada canónicamente en la iglesia parroquial de san Marcelo, donde se venera la imagen que será en lo sucesivo la titular de esta cofradía, la nombrada Santísimo Cristo de la Agonía, que representa la séptima palabra de Jesús en la Cruz: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” (Lucas 23, 46).

Esta imagen salida de las gubias de Gregorio Fernández fue en su día, un primero de julio, allá por 1631, encargada mediante contrato suscrito por el artista imaginero y Francisco Moreno, en representación del comprador, el caballero leonés Antonio de Balderas por un precio de 250 ducados. El acuerdo firmado incluía en el acabado dientes de marfil y uñas postizas en los pies y se otorgaba un plazo de dos meses y medio hasta la entrega. Cuando al fin fue entregado presidió el retablo de la capilla que el citado noble y su esposa, María Flórez, habían establecido como lugar de oración y descanso eterno, que ocupan desde su fallecimiento en 1636. Así fue como esta imagen tan querida y venerada en León fue denominada, popularmente, desde entonces Cristo de los Balderas.

La historia que vincula esta imagen con la cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz no ha estado exenta de “complicaciones”, la más destacada de las cuales fue que durante años, desde 1963 a 1968, la imagen de este Cristo de la Agonía era compartida por dos cofradías, la del Dulce Nombre de Jesús Nazareno y la que nos ocupa, de las Siete Palabras. El hecho de que procesionara cada Viernes Santo por la mañana y por la tarde, junto con la premura de tiempo para trasladarla y disponerla adecuadamente, creó tensiones entre ambas cofradías que necesitaron de la mediación y juicio “salomónico” para que la imagen permaneciera ya siempre en la capilla de los Balderas. Así las cosas, la cofradía encargó una copia al escultor leonés Amado Fernández, que fue entregada en 1969 por un precio de setenta y cinco mil pesetas. La copia posee un detalle muy singular que habla de la calidad de Amado Fernández. Y es que, aunque hizo idéntica representación de la imagen del siglo diecisiete, evito que una espina de la Corona se clavara en la frente del Redentor, para mostrar su respeto al autor del Cristo y mantener, de ese modo, clara la diferencia entre el original y la copia.

Antes de esa fecha, la cofradía había encargado a Ángel Estrada, escultor leonés también, el paso de la Segunda Palabra: “En verdad te digo hoy estarás conmigo en el Paraíso”, en 1964. Hubo que esperar hasta

1994 para que del taller de Hipólito Pérez Calvo llegara el conjunto de la Tercera Palabra: “Madre, ahí tienes a tu hijo”. Dos años más tarde, en 1996, se sumó a estas la Cuarta Palabra: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? obra de Jesús Iglesias. La Quinta Palabra: “Tengo sed” no llegó hasta el año 2003 desde el estudio del imaginero Manuel Martín Nieto, quien también fue el autor, cinco años más tarde, en 2008, de la Sexta Palabra: “Todo se ha consumado”.

EL ACTA FUNDACIONAL

En una entrevista concedida en 2012 a esta misma revista PASIÓN, don Eduardo de Paz Díez, el hoy abad honorario, recordaba como en sus años de estudiante de bachillerato y universidad en Valladolid visitaba una y otra vez el Museo de Escultura para admirar la obra de Gregorio Fernández y la iglesia de Santiago para ver “Los Dos Ladrones” y “La Piedad” y soñaba, imaginaba una procesión con el Cristo de san Marcelo entre los dos ladrones, y que esa fue su idea para el que después sería el emblema. Cuenta cómo, tras darle muchas vueltas a la cabeza, se le ocurrió ir a ver al coadjutor de S. Marcelo, D. José Luis Álvarez, y comunicarle su intención de “fundar esta Cofradía. Me animó y… hasta hoy”. Reconoce que sus

veinticinco años, de entonces, le ayudaron a superar la dureza de los comienzos.

En el acta fundacional consta que fueron catorce los hermanos fundadores y él, el primer abad. Lo que no consta, pero él cuenta es la carencia de dinero para hacer frente a los gastos que se vinieron y como la Segunda Palabra que iban a encargar a Víctor de los Ríos acabó saliendo, por esa precisa razón, del taller que Ángel Estrada tenía en la calle Ruiz de Salazar. Cuenta también que, aunque desde el primer momento es una agrupación penitencial abierta a todo el mundo y a todas las profesiones, él, como abogado colegiado, hizo todo lo posible porque sus compañeros de profesión se hicieran hermanos de la Cofradía. Y habla también del momento en que llegaron estudiantes universitarios para ser braceros del Cristo de los Balderas empujados por las más diversas razones.

También recogen los estatutos, en su artículo 58, la Promesa de Silencio que, tanto al comienzo del Vía Crucis como al inicio del cortejo pasional del Viernes Santo, llevan a cabo todos los cofrades. Y es que esta cofradía fue la primera que contempló estatutariamente esta Promesa como sello indeleble de su afán de seriedad y que cada año se materializa cuando se escuchan las palabras: “Cubríos, hermanos”

Parafraseando a Unamuno, en todos estos años la cofradía de las Siete Palabras ha ido forjando una geografía de actos y momentos “huideros” que se han quedado en la memoria popular y pasional de León: el Pregón a caballo, el mediodía de Jueves Santo; la mentada Promesa de Silencio, en el Viacrucis nocturno del Miércoles Santo; la Cruz de Difuntos, que porta mediante solicitud quien haya sufrido una pérdida familiar. Y ese acto sencillo de la Reverencia, en la mañana de Viernes Santo, cuando en su camino de retorno a Santa Nonia la Ronda del Dulce Nombre de Jesús Nazareno se aparta del recorrido y frente al pabellón del Las Siete Palabras efectúa una reverencia ante el Cristo de los Balderas que ha asomado a ver el Cortejo, hace sonar esquila, clarín y tambor, y deja en el aire un palpitar de piadosa y antigua conmoción.

HISTORIA

LCofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz

a Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz fue erigida el 22 de septiembre de 1962 por el entonces Obispo de León, D. Luis Almarcha Hernández.

El principal impulsor y auténtico fundador de la Cofradía fue Eduardo de Paz Díez que se convirtió en el primer abad de la misma al ser confirmado en este cargo por la Junta General de la Cofradía celebrada el 26 de septiembre del mismo año.

Como ocurre siempre, los primeros años fueron duros. La disponibilidad económica era mínima y sólo gracias a las muchas horas de esfuerzo y dedicación y, por qué no decirlo, a varios préstamos avalados personalmente por la Junta de Seises, se consiguió que en tres años la cofradía tuviese dos pasos en la calle, ambos de talla excepcional. La titularidad del primero fue concedida por el Obispado. Esta talla no es otra que la imagen del Cristo de los Balderas, obra de Gregorio Fernández. Esta obra recibe culto en la iglesia Parroquial de San Marcelo.

IMAGINERÍA

• Primera Palabra. “Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc. 23,34).

Fernando Aguado Hernández. 2023.

• Segunda Palabra. “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 39-43). Ángel Estrada. 1964.

• Tercera Palabra. “Mujer, ahí tienes a tu hijo… ahí tienes a tu madre” (Jn 19, 25-27). Hipólito Pérez Calvo. 1994.

• Cuarta Palabra. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado”. (Mt 27, 46-47) (Mc 15, 34-35).

Jesús Iglesias. 1996.

• Quinta Palabra. “Tengo Sed” (Jn 19, 25). Manuel Martín Nieto. 2003.

• Sexta Palabra. “Todo se ha consumado” (Jn 19, 30). Manuel Martín Nieto 2008.

Fotografía: Marta Cayón

• Séptima palabra. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. (Lc 23, 46). El original fue realizado por Gregorio Fernández en 1631 y no se procesiona por ser de enorme valor artístico. Se procesiona una copia de Amado Fernández, realizada en 1969.

ACTOS PECULIARES

• Jueves Santo: 12:30 horas. Pregón a caballo de las Siete Palabras.

• Promesa de Silencio: Todos los hermanos la realizan antes del Via Crucis y de la procesión de las Siete Palabras, siendo la primera Cofradía leonesa que lo contempla a nivel estatutario.

• La Carraca: Empleada en su tiempo para marcar las paradas y la reanudación de la procesión sin tener que recurrir a la voz. Hoy se utiliza como efecto sobrecogedor en el Vía Crucis del Miércoles Santo. La cruz de Difuntos: Es tradición que quien siendo hermano haya sufrido la pérdida de algún familiar, solicite y obtenga la gracia de portar dicha cruz en los desfiles procesionales, adquiriendo así un hondo sentido testimonial y reparador. •••

Año de fundación: 1962

Abad: José Castro Lozano

Templo: Parroquia de San Marcelo

Hermanos: 1.350

Indumentaria:

Túnica de terciopelo de color rojo sangre, con cíngulo negro, capa negra de raso con vueltas blancas, capillo y guantes blancos y zapatos negros. El rojo simboliza la sangre martirial del Señor derramada en la Pasión; el negro, el luto de su muerte, mientras que el blanco es símbolo de la esperanza en la Resurrección, que rasga las tinieblas y transforma la muerte en vida.

Emblema: Bordado en oro sobre raso negro, de grandes dimensiones. Contiene las tres cruces del Calvario, la corona de espinas y los tres clavos, enmarcado todo ello por un óvalo.

PROCESIONES

• Miércoles Santo: Solemne Vía Crucis Procesional.

• Viernes Santo: Procesión de las Siete Palabras.

“Mi pregón será de la calle y con mucho sentimiento de papón”

¿Qué supone para usted ser el pregonero de la Semana Santa de León?

Un orgullo. Yo soy un papón de a pie, soy un papón de túnica, soy un papón de acero, soy un pasional de la Semana Santa. Y ser pregonero es una sorpresa que la vida te regala y que pasa solo una vez y esa vez hay que aprovecharla en todos los sentidos, disfrutarla y e intentar dar lo mejor de sí, pero sí, reconozco que para mí supone posiblemente el mayor orgullo que he tenido.

¿Cuáles son las sensaciones que tienes ante la Semana Santa de este año?

Creo que vamos a recuperar nuestro tono, esa vuelta a la calle, esa procesión por dentro y por fuera de la que yo hablo siempre y, sobre todo, recuperamos algo muy importante, ya que vivimos una cierta normalidad que nos hacía mucha falta, sin olvidarnos como ejemplo y como resistencia y como manera de vivir de lo

que ha pasado. Es una experiencia que hay tener siempre presente, no hay que olvidar que se ha dejado en el camino a mucha gente: todos tenemos a familiares, amigos, conocidos… Pero ahora es el momento también del homenaje, es el momento de volver a la calle con más fuerza que la que hemos tenido nunca en la historia de los últimos veinte años del siglo en el que estamos. Nunca ha habido una circunstancia como la pandemia que nos haya impedido poner una procesión en la calle y esto es un hecho histórico.

¿Esperabas ser el pregonero de este año?

de la Semana Santa de León en el Pleno de la Junta Mayor. Vuelvo a insistir que es un absoluto orgullo. Estoy muy agradecido a todas las cofradías desde la primera a la última, por confiar en mí.

“ “

> Recuperamos algo muy importante, ya que vivimos una cierta normalidad que nos hacía mucha falta

Sabía que mi nombre y mi candidatura estaban encima de la mesa. Podría hacerme el sorprendido, pero tengo que decir que hasta que no pasa no lo crees porque sabes que es una decisión que toman las dieciséis cofradías y hermandades

¿Quién fue la primera persona que le felicitó?

La primera persona que me felicitó fue mi mujer que ni siquiera sabía que yo estaba propuesto para pregonero porque no quería trasladar ese ambiente de tensión que ocurría interiormente. Y después recibir la felicitación de mi familia, amigos, amigas, papones, de gente que no conozco de nada, que me para por la calle y me felicita, y eso me ha hecho dar cuenta de la dimensión que tiene nuestra Semana Santa. Como alguien que no conoces de nada y con un cariño absoluto te para en la calle y te felicita. ¡Enhorabuena y suerte, pregonero!

Usted ya tenía experiencia como pregonero

Sí, tengo un recorrido pequeñito. He hecho algunos pregones, como, por ejemplo, para el Cristo del Gran Poder, pregones en localidades pequeñas como Gradefes o San Andrés del Rabanedo. Todo empieza en una historia lejana en una emisora de radio local donde me pidieron que acompañase a una agrupación de Semana Santa y ahí descubrimos ambas partes que yo podía dar algo de mí y que ese algo de mí estaba gustando o estaba llegando, quizás esa capacidad que tenemos los que nos dedicamos a este mundo apasionante de la comunicación. Y a partir de ahí, me fueron invitando, y es algo de lo que me siento muy orgulloso.

¿Qué no puede faltar en un pregón de Semana Santa?

El pregón, es un anuncio a lo grande y el pregonero es el que anuncia la llegada de algo importante que va a suceder para que sea conocido por todos. Mi pregón será el pregón de un papón, con sentimientos del papón, voy a contar lo que significa para mí la Semana Santa. Yo no soy un historia dor ni una persona entendida del arte y mi pregón va a ser un pregón de la calle, de las personas, de los papones, de las paponas, de lo que veo en las procesiones, de lo que siento cuando pasa la Virgen o pasa el Cristo, o de lo que siem pre me ha llamado la atención: los niños de las procesiones, es una cosa que me gusta mucho porque ahí está depositado el futuro de nuestra Semana Santa, las cruces, las banderas, en todo el colorido, lo vistoso que tiene la Semana Santa y a la vez lo recogida que es la Semana Santa. ¿Qué no pue de faltar? Evidente mente, el recorrido por nuestra Semana de Pasión, desde que inicia la salida de la Morenica y Viernes de Dolores hasta que vuelen las palomas de la plaza

de la Catedral en el Domingo de la Resurrección. Después quiero contar pequeñas anécdotas curiosas de cosas que te han contado o que has vivido, y que siempre aportan una originalidad y frescura para que sea un relato entretenido.

¿Hay también espacio para la reivindicación o la reflexión?

Creo que hay cabida para la reflexión, pero no para la reivindicación, porque yo creo que un pregón no reivindica nada, porque anuncia que está aquí la Semana Santa y habla para los propios y para los extraños, para los de León y para los de fuera León, habla para los leoneses que tienen la suerte de vivir en León y para los leoneses que viven fuera, para los que están esperando el pregón porque les recuerda la infancia, las tradiciones, la familia, los abuelos y las abuelas, los padres, y eso es el pregón para mí.

> Me inspira la Iglesia Nuestra Señora del Mercado, donde vengo siempre que puedo, porque para mí es donde están mis raíces

salir a la Morenica en el Mercado el viernes de Dolores o encontrarse con la Señora de las Angustias en Santa Nonia con el Nazareno o el Cristo del Gran Poder un Domingo de Ramos y así hasta dieciséis devociones que están en la calle. Esas personas que no son papones, aportan mucho porque te dan una visión distinta de la Semana Santa. Y con eso empiezas a conjugar y hacer que la balanza se equilibre a la hora de escribir, a veces te vas más de un lado o a veces de otro como todo en el mundo del texto. Y a partir de ahí me inspiran los recuerdos: la familia, los amigos, o las personas con las que te has relacionado desde niño en la Semana Santa y que hemos ido creciendo juntos. Todo eso te da un marco para poder sacar adelante el texto.

Me inspira la Iglesia Nuestra Señora del Mercado, donde vengo siempre que puedo, porque para mí es donde están mis raíces. Me inspiran los papones, me inspira la gente que no tiene nada que ver con este mundo, gente que lo ve desde una perspectiva lejana y te da otra visión distinta. Lo que nosotros llamamos el papón de la calle que es

Pero también es muy enriquecedor el que nunca ha visto la Semana Santa y te cuenta su impresión o el que la lleva viéndola muchos años, pero no un papón o un bracero, sino alguien que tiene entre sus tradiciones ver

¿Eres de los que acaba sus discursos, en este caso el pregón, en el último momento?

Tendría que admitir que sí porque yo soy de último momento. Le doy muchas vueltas, leo y lo releo. Eso me pasa porque se trata de describir un sentimiento, una emoción, y mi objetivo es no herir ninguna sensibilidad y que todo el mundo se vea reflejado en el pregón.

Tres momentos para ti de la Semana Santa.

Serian muchos más de tres momentos. Uno es la salida de la Morenica el Viernes de Dolores en la Iglesia del Mercado, que para mí es lo es todo porque vuelvo otra vez a la historia de mis padres y de mis abuelos. El segundo, la salida de Santa Nonia de mi Virgen Dolorosa un Viernes Santo por la mañana. Y el tercer momento, una procesión intimista, como puede ser la del Silencio del miércoles. He participado en algunas ocasiones como penitente más, y me inspira acercarme a algo que define muy bien nuestra Semana Santa: sobria, austera, sencilla y cercana. Pero añadiría un domingo de Ramos entre Palmas, Gran Poder, Dainos y Redención. Tres momentos son muy pocos para resumir lo que es y supone para un papón que siente por esta pasión su Semana Santa.

75 años del primer Pregón Procesional

La extinta procesión del Pregón, de la que ahora, en esta Semana Santa de 2023, se cumpliría su septuagésimo quinto aniversario, ya no es ni siquiera un recuerdo para las nuevas generaciones de papones. Desaparecida como tal en la década de los noventa del pasado siglo, por desavenencias sobrevenidas entre las cofradías en la Junta Mayor, derivó en su suspensión definitiva y, con ello, en una crisis sin paragón en cuanto a las relaciones institucionales entre las llamadas históricas -Angustias, Jesús y Minerva- y el resto. En honor a la verdad, aquello convulsionó a la Semana Santa de tal manera, que hasta se llegaron a protagonizar incidentes urbanos que jamás se hubieran sospechado. Fue algo lamentable e incluso una página cuando menos gris en la historia de las penitenciales leonesas. Pasado el tiempo no merece la pena ahondar más en esa colisión entre las partes, que tanto dio que hablar y tanto ‘juego’ propició a los medios de comunicación de la capital. Un caos en el fondo y en la superficie. Un desbarajuste vestido de distintas sargas y colores.

Pero retómese el viejo almanaque del tiempo. Un año después de constituida oficialmente la Junta Mayor de Cofradías por decreto del obispo Almarcha en fecha 1 de marzo de 1947 -por entonces con la titulatura de Junta Mayor Pro-Fomento de Procesiones de la Semana Santa de Leónnace la procesión del Pregón. La idea había sido concebida meses atrás por quienes integraban en la época la citada Junta; es decir, las tres centenarias arriba mencionadas y la novísima hermandad de Santa Marta, fundada en diciembre de 1945. Y con el fin de no restar renglón alguno a lo que se podría definir como germen de la Junta Mayor, cabe recordar que ya en 1944 se había consolidado una comisión formada por los representantes de las tres cofradías conocidas como las “negras”, con el objetivo de relanzar y dignificar, por un lado, los anquilosados cortejos procesionales y,

por el otro y fundamental, mitigar, mediante la venta de lotería, las carencias económicas que sufrían las respectivas tesorerías cofrades.

Pues bien. En la anochecida del 22 de marzo de 1948, Lunes Santo, la parroquia de Nuestra Señora del Mercado y del Camino (la Antigua de León, como reza en innumerables documentos que la acreditan y distinguen respecto a la misma advocación que se venera en el cercano municipio de Valverde del Camino) se vistió con sus mejores galas pasionales. La devotísima procesión de la Dolorosa, el viernes anterior, ya era historia en la barriada y en toda la ciudad, con la esperanza de una nueva tarde de velas, incienso y espíritu devocional hacia La Morenica en la primavera siguiente.

La comitiva, en fin, partía del santuario mariano de la calle Herreros a las 8 de la tarde en dirección a la Catedral de Santa María de Regla -que este es el título completo del primer templo leonés- “por el itinerario anunciado”, según recoge la reseña periodística del decano de la prensa leonesa, aunque no lo cita explícitamente. “En

primer lugar -continúa- iban las insignias parroquiales, seguidas de dos largas filas de hombres, pertenecientes a diferentes asociaciones religiosas de la ciudad”. De la organización del cortejo se encargaban “varios sacerdotes”, destacándose en la información la pulcritud con que desarrollaron su cometido. Luego relata la amplia composición del desfile, con la participación, como es natural, de los representantes y hermanos de Santa Marta “con sus túnicas blancas”, y, a continuación y por orden de antigüedad -como se lleva a efecto actualmente en la procesión de La PasiónMinerva, Jesús y Angustias.

El periódico resalta “la imagen de Jesús Nazareno (único paso que desfiló en solitario en esta procesión durante muchos años), que se venera en la iglesia de Nuestra Señora del Mercado y que sale en la procesión de “Los Pasos”, iba a hombros de varios hermanos de esta cofradía. Daba guardia una escuadra de soldados del Regimiento de Infantería de Burgos”. Para evitar errores de interpretación, el Regimiento de Infantería Burgos 36, que es al que se refiere el rotativo de la capital, estaba asentado -al margen de sus ricos antecedentes históricos que lo llevan a 1694- en la capital leonesa desde el año 1931, y más en concreto en la calle del Cid, en los terrenos donde se ubica el actual parque, conocido popularmente como el jardín romántico. La fuerza militar se disolvió definitivamente en 1965, coincidiendo con la inauguración en ese mismo año del Centro de Instrucción de Reclutas (CIR número 12), del Ferral del Bernesga. Sus instalaciones acogen ahora a la llamada Base Conde de Gazola, de artillería de campaña.

Por aquellos años resultaba imprescindible citar, en este tipo de actos, el nombre de las personas más notables que participaban en ellos. Diario de León recoge que en la presidencia de la procesión figuraba “el ilustrísimo señor Vicario General de la Diócesis,

don Fernando Álvarez Rodríguez”, mientras que oficiaba de preste “el coadjutor de la parroquia don Heraclio Alonso, asistido de otros sacerdotes”. No se nombra a ninguna autoridad civil, por lo que se presupone que ni el alcalde de la ciudad, José Eguiagaray Pallarés, ni el gobernador Civil, Carlos Arias Navarro, estuvieran presentes. No obstante se hace hincapié en que la comitiva religiosa “fue presenciada por numeroso público”.

De igual forma se resalta que “durante el trayecto se entonaron cánticos de penitencia y se rezó el rosario, cuyo rezo terminó en la Catedral”. Y sigue. “A la llegada de la comitiva a nuestro primer templo se encontraba el Excmo y Rvdmo señor Obispo (Luis Almarcha Hernández), que tenía a su lado a los muy ilustres señores Deán y Chantre, don Agustín Prior y don Tomás Herrero. En la Catedral se hizo el ejercicio del Triduo en honor de Jesús Nazareno (por aquella, la cofradía de Jesús celebraba el

triduo el Lunes, Martes y Miércoles Santo) y a continuación el muy ilustre señor don Clodoaldo Velasco (de grato recuerdo en la capital leonesa) predicó el sermón del pregón, que fue escuchado por medio de altavoces por una infinidad de fieles”.

Una vez concluido el oficio y abandonada la Catedral por los papones, asistentes y la imagen del Nazareno, se retomó la procesión de regreso a la parroquia del Mercado “por la calle Generalísimo y plaza de San Marcelo, calle de la Rúa hasta la mencionada iglesia”. Se omite del recorrido la calle del Teatro, la plaza de las Concepciones y la propia Herreros. “A todo lo largo del trayecto se apiñaba una gran multitud para presenciar el paso de la severa comitiva, en la que los hermanos

> La reciente cofradía quedó radicada canónicamente en la iglesia parroquial de san Marcelo, donde se venera la imagen que será en lo sucesivo la titular

de las cofradías iban cubiertos con los capillos”. Estos, en el primer tramo fueron sin el capillo puesto, es decir, descubiertos, aunque no conste en la reseña informativa. “Hacía las diez y media -concluye- entraba en el templo”.

Así fue, sintetizada, la primera procesión del Pregón. Un cortejo que a través de los años fue haciéndose interminable por la ingente cantidad de papones que asistían. Baste decir que a partir de 1955 se incorporaría la hermandad de Jesús Divino Obrero; luego, en 1962, la de Las Siete Palabras de Jesús en la Cruz, y, más tarde, en 1964, la del Santo Cristo del Perdón. Siete cofradías y un solo paso, el de Jesús Nazareno. Pero así fue este primer “pregón” y así había que contarlo. Sin otros añadidos ni matizaciones innecesarias.

Fotografía: Miguel Seijas

Via Matris Dolorosae

DOLOROSAE

 Prof. Dr. Francisco BUENO PIMENTA | Universidad Francisco de Vitoria

Via matris o camino de dolor de la Virgen es una celebración cultual, surgida en el ámbito de la religiosidad popular católica, dedicada a la Virgen María en el misterio de los siete principales dolores que, como

madre, experimentó desde el anuncio de arcángel s. Gabriel (Lc 1, 26-38) y la profecía del anciano Simeón (Lc 2, 34-35) hasta los lacerantes sucesos de la muerte y sepultura de su hijo Jesucristo.

La fundamentación teológica subyacente a todos los actos de piedad, con lo que el pueblo cristiano siempre ha venerado a la Madre de Dios, manifiestan la unión indisoluble entre la Virgen y el misterio salvífico

En el Antiguo Testamento hallamos descrita la imagen bíblica del ‘varón de dolores’recurso iconográfico muy recurrente en el arte escultórico pasional- denominado también como ‘siervo sufriente de Yahveh’: “despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. Él soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus moratones hemos sido curados.” (Is. 53, 2-5).

Con este perfilado lenguaje, el profeta Isaías, seiscientos años antes del histórico martirio de Cristo, describirá al Mesías esperado por el pueblo judío. Y seguirá presentándolo como aquel que “fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero” (Is. 53,7); en clara resonancia con el sacrificio del cordero, centro neurálgico de la fiesta anual de la pascua hebrea.

La liturgia católica del viernes santo, en un ejercicio de gran síntesis teológica, mediante la proclamación de los capítulos de Isaías 52,13 al 53,12, en los oficios religiosos de ese día, recuerda cómo en Cristo, verdadero ‘varón de dolores’, llevado injustamente al suplicio de la muerte, y de una muerte en cruz, la realidad de lo anunciado literariamente, mediante la metáfora del inocente ‘cordero degollado’, del relato veterotestamentario, se convirtió en cruenta y trágica realidad.

En este contexto teológico-espiritual descrito es donde el via matris alcanza todo su sentido y significado. Si bien la tradición católica no ha sido unánime en la enumeración de los siete dolores de María, lo cierto es que al menos, desde mediados del siglo XIVXV, ya existen notificaciones de incipientes prácticas de piedad entorno a esta singular devoción. Será hacia finales del siglo XVI cuando se encuentren actas más fehacientes de la consolidación popular de esta oración, y de la codificación de los dolores de la Virgen, en torno a las siguientes principales escenas evangélicas: anuncio del arcángel s. Gabriel, profecía de Simeón, fuga a Egipto, pérdida de Jesús en el Templo, María al pie de la cruz, deposición de Cristo en brazos de María (Piedad) y sepultura de Cristo.

Uno de los datos históricos más relevantes, sobre los orígenes y evolución del via matris, hace referencia al hecho que “durante los años 1628-1629, por interés de la cofradía local de los Siete Dolores, se erigieron en Malines (Bélgica) las siete estaciones del via matris: seis alrededor de la catedral de la ciudad y la séptima dentro del propio edificio sagrado” (Morini, A., “Reporte sobre el IV centenario de la fundación de la Cofradía de los Siete Dolores celebrado en Malines A.D. 1885”: L’Addolorata 1 [1897] pp. 78-80).

de Cristo. E, igualmente, su vinculación con la Iglesia, comunidad de los bautizados que peregrinan por este mundo; pues la lógica de salvación de Dios para con la humanidad, iniciada en los albores de la creación, alcanza su plenitud en el misterio pascual de Cristo. Una conmemoración que se actualiza en las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa.

De esta forma, Jesucristo se constituye en el auténtico ‘varón de dolores’, mediante el cual Dios Padre quiso ‘reconciliar consigo a todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,20). Y la Virgen María se consolida como “mujer de dolores”, que Dios ha querido asociar a su Hijo, como madre y partícipe de su pasión, convirtiéndose en -socia passionis- (Cf. “Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia. Principios y orientaciones”, nº136. Vaticano 2002).

De igual manera, en diversos registros documentales de España y en los de los territorios de ultramar, dependientes de la corona española, partir de los siglos XVII y XVIII se hallan multitud de testimonios acerca del auge y profundidad que el via matris alcanzó dentro del variado elenco de actos piadosos populares que jalonaban las cuaresmas y semanas santas de épocas pretéritas. Así sucede con el hallazgo del asentamiento escrito de “la procesión instituida en 1661 por los frailes de la Orden de los Siervos de María de la comunidad de Nuestra Señora del Buen Suceso, de Barcelona…[donde] el Domingo de Palmas desfilan por las calles adyacentes a la iglesia de los Siervos siete pasos (grupos de esculturas que representan las escenas sagradas), simbolizando los siete dolores de la Virgen…[existiendo ya en esta procesión]…dos elementos característicos del vía matris: los siete dolores de santa María >

dispuestos en sucesión cronológica, y el camino como expresión ritual” (Jacques, C., “Culto y devoción a la Dolorosa en los siglos XVII-XIX”. Curia General OSM, p.16).

De igual manera, dentro de la ruta devocional de la ciudad de León, desde el siglo XVII hasta el siglo XX, hay constatación documental de la celebración del via matris, en la parroquia de Nuestra Señora del Mercado, como oración habitual y, específicamente propia del tiempo cuaresmal. Máximo Cayón, cronista oficial de la ciudad de León, lo constata con toda claridad en su artículo La soberana imagen de la antigua del Camino (……): “…los terceros domingos de mes, a la hora del Santo Rosario, a las cuatro de la tarde, se llevaba a término en dicho templo el piadoso ejercicio llamado «Vía Matris Dolorosae», es decir, «Camino de la Madre Dolorosa», esto es, el rezo de los siete acerbísimos Dolores de la Virgen María, meditados siguiendo el modelo del Vía Crucis, una cita ineludible para sus devotos”. Una devoción popular que

adquirirá un especial relieve dentro de los días dedicados a la novena a la Morenica. Así, por ejemplo, lo encontramos recogido en el Diario Proa, del 12 de marzo de 1961, donde se informaba a los leoneses, con todo detalle, de la “… solemne, tradicional y popularísima novena de los dolores de la santísima Virgen, en la parroquia del Nuestra Señora del Mercado… con misas diarias a las siete y media, ocho, nueve y once…y después de la última via matris dolorosae”.

En lo referente a la constitución de su estructura, el via matris, desde el siglo XVI hasta el presente XXI, obedecerá a la idea de realizar un camino, dividido en siete paradas o estaciones, donde se contemplan los sufrimientos de la Virgen en el discurrir de los acontecimientos salvíficos protagonizados por Cristo, y ordenados de acuerdo a las escenas evangélicas descritas. El tiempo de cuaresma, concebido como itinerario preparatorio hacia la pascua cristiana, armonizará perfectamente con la intuición esen-

cial de esta práctica de religiosidad popular: su dimensión peregrinante y meditativa ayuda al creyente, de manera catequéticopedagógica, a profundizar en el misterio del sufrimiento humano que solo a la luz de la revelación halla un sentido esperanzado.

Finalmente, la propuesta de un esquema oracional para la adecuada celebración del via matris tendría que observar los siguientes momentos fundamentales:

- Invocación inicial.

- Enunciación ordenada de los siete dolores de la Virgen María.

- Lectura evangélica alusiva a cada uno de los dolores enunciados.

- Silencio meditativo.

- Rezo de la oración del padrenuestro y/o del ave María.

- Canto procesional hacia la ubicación del siguiente dolor en el templo.

- Oración final.

- Canto conclusivo: Salve.

Fotografía: Marta Cayón

Cofradía Santo Cristo del Perdón

HISTORIA

La Cofradía del Santo Cristo del Perdón se funda el 3 de diciembre de 1964, por iniciativa de su primer abad, el ferroviario leonés Angel Benavente Valencia, cuya intención era rememorar la pasión y muerte de Cristo durante la Semana Santa. Fue deseo de los fundadores que la cofradía tuviese un carácter penitencial, donde imperase la disciplina y el orden. La cofradía está vinculada a los barrios de La Vega y de El Crucero, marcados por el paso del ferrocarril. La inquietud por la ayuda a los más necesitados se materializa en donativos al asilo de ancianos de San José, así como con los trámites necesarios para conseguir el indulto de un penado en la prisión provincial de León. Esta tradición se interrumpió en 1972 y fue recuperada en 1998 gracias a la intercesión del entonces senador leonés Alfredo Prada Presa y al interés del alcalde de León, a la sazón, Mario Amilivia González. Este año tendrá lugar un nuevo indulto.

ACTOS PECULIARES

• Acto del Perdón. Ante la fachada principal de la Catedral, en el Locus Appellationis,

lugar de la justicia en el medievo, el abad de la Cofradía proclama la solicitud de misericordia para un recluso, ante la imagen del Cristo del Perdón; de concederse, ya en libertad, el preso se reincorpora al acto penitencial reanudándose la procesión por el itinerario establecido hasta la iglesia Parroquial, sede canónica de la cofradía. Jornadas culturales. Organización en Cuaresma de jornadas culturales sobre temas alusivos a la Pasión.

• Domingo de Ramos. Organiza la Procesión de los Ramos, en la parroquia de San Francisco de la Vega.

• Miércoles Santo. Realiza un Viacrucis en esta parroquia. Edita el Boletín informativo “El Farol” de carácter trimestral.

IMAGINERÍA

• Santo Cristo del Perdón. Ángel Estrada. 1966.

• Cristo de la Esperanza. Anónimo. 1960.

• Madre de la Paz. Amado Fernández. 1984.

• La Condena de Cristo. Manuel López Bécker. 2005/2006

Año de fundación: 1965

Abad: José María Urdiales Puente

Templo: San Francisco de la Vega

Hermanos: 850

Indumentaria: túnica marrón, ceñida con fajín blanco de algodón, capirote de la misma tela que la túnica, sandalias o zapatos marrones y guantes de cuero del mismo color. Los hermanos llevan colgada una cruz al cuello de madera con cadena de aluminio. Todos los hermanos de fila portan en sus manos un farol con dispositivo de alumbrado eléctrico, con luz blanca los jóvenes y roja el resto.

Emblema: Cruz en perspectiva rodeada por un cíngulo.

Condiciones de admisión: cristianos/as bautizados.

PROCESIONES

• Mar tes Santo: Procesión del Perdón.

• Miércoles Santo: Viacrucis.

Fotografía: Marta Cayón

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Meditaciones en tiempo de Pasión

“Y cuando vaya, y os prepare lugar, de nuevo vendré y os tomaré conmigo, para que, donde estoy Yo estéis también vosotros. Y a donde Yo voy, ya sabeis el camino” (Juan 14,3-4)

 Sarita ÁLVAREZ VALLADARES

EL ITINERARIO DE LA PASIÓN

La Pasión de Cristo es un misterio tan grande, que cuando nos introducimos en su estudio somos conscientes de la multitud de acontecimientos y representaciones de cuestiones teológicas y proféticas que encierra. Del mismo modo que, es difícil, desde nuestra pequeñez, saber mirar cómo son las estrellas y todos los astros. Es como si explorásemos a través de un telescopio y nos diésemos cuenta de que nunca llegaremos a comprender el universo, pero lo seguiremos intentando.

Empezaremos, en primer lugar, analizando cómo Jesús, Hijo del Padre, acepta hacerse hombre para ser como uno de nosotros. Él que es eterno…”Yo soy Dios y no hay otro, Yo creé los cielos… (Isaías 45,5­7). Esto nos tiene que hacer reaccionar inmediatamente. ¿Cual es la razón que lleva a Jesucristo a tomar esta determinación de adoptar nuestra naturaleza? Sin duda por Amor, por un Amor infinito.

En términos humanos no es posible comprender totalmente esta verdad bíblica, ¿Cómo podemos explicarnos esta decisión? El Padre, el consentimiento del Hijo, el Espíritu que los une y ser consciente del dolor de los que le van a acompañar después asumiendo esta realidad: su madre, su primo y sus discípulos. “No es el discípulo más que su maestro ni el siervo más que su señor”… (Mt 10, 24; Lc 6,40)”.

Cómo justificar las muertes de tantos mártires, tantos sacrificios, incluso de los que estuvieron cerca de El en su tiempo humano: los niños martirizados por Herodes

y los martirizados en todos los tiempos, algunos antes de nacer… Jesús vino a la Tierra con conocimiento pleno. Él ha visto todo lo creado, conocía los movimientos de los mares, de los astros, de las tierras y los pensamientos del mundo entero. Sabe todo lo que ocurrió y lo que esta pasando, y también lo que va a suceder…“Todo por Él fue hecho y ni una sola cosa de cuantas existen ha llegado a la existencia sin Él” (Col 1,16, Heb 1,2­10­12).

En la Semana Santa, cuando veo procesionar por nuestras calles el paso de la Oración en el Huerto, no puedo sino imaginar a Cristo en aquel momento visualizando anticipadamente lo que iba a padecer Él y el sufrimiento de los suyos, y conversando con su Padre: “… si es de tu agrado retírame este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Entonces se le apareció un ángel del cielo que le confortaba”. (Lc.22,42­43.Mt.26,3746.Mc.14,33­42). También me pregunto si seremos capaces los que presenciamos las procesiones de discernir los misterios ocultos en cada una de ellas, si las escenas de la Pasión talladas en madera desfilando por las calles nos ilustran, como si de una lección se tratase, tanto a creyentes como a no creyentes, sobre estos momentos vividos por Cristo.

Cuando se produce el prendimiento de Jesús le abandonaron y huyeron todos. Sólo se tiene constancia de cierto joven, que, cubierto con una sábana le siguió, y le dieron alcance, pero soltó la sábana y escapó desnudo (Mc. 14, 51). Luego empieza su largo proceso de ir del Sanedrín, a presencia de Pilatos, Herodes, Caifás… Al llevarle ante Caifás, atestiguaban en falso contra Él, pero los testimonios no eran concordantes

(Mc.14, 56). A continuación comparece ante Pilatos que, no sabiendo mantener su autoridad, busca varios recursos para ver si absuelven a Jesús sin tener que exponer su cargo. No hace caso del aviso de su mujer “No te metas con ese Justo: porque he sufrido mucho, hoy en sueños, por causa de él” (Mt.27,19). No piensa que tal vez podía tener razón, por temor a quedar en entredicho ante los acusantes. ¿Cómo es que ante casos semejantes siempre, siempre, sale perdiendo el inocente?

Para calmar a la multitud les propone el primer castigo –sin ningún motivo­y les presenta a Cristo azotado en el balcón, para mover a la gente a la compasión y buscar el perdón, pero no lo consigue. Entonces se burlan y le coronan haciendo alusión al título de “Rey”. Después le condenan a la crucifixión. Le cargan con la cruz. Cuántas veces caminando por las calles oímos maldiciones contra Dios al que algunos ni siquiera quieren reconocer, pero, sin embargo, lo denigran. Si no creen que existe ¿por qué lo maldicen? Y Cristo sigue su camino. En el próximo paso le ponen una ayuda, Simón de Cirene (Mr.15,21), con el fin de que continúe hacia el lugar de la crucifixión, en lugar de indultarle.

Sin embargo, alguien que le quiere, las mujeres, “el sexo débil”, las que le habían seguido en muchas ocasiones y a las que había acogido y defendido, lloran al verle así. No lo pueden entender, ellas sabían que Jesús había hecho milagros, ellas le querían y se atrevieron a presentarse públicamente. El les dijo que no lloraran por él, “ llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos ” (Lc 23 ,28). Por ellos era su ofrenda.

Fotografía: Marta Cayón

Y así, paso a paso, llegamos al Calvario donde le crucifican con otros dos hombres. Ellos sí son culpables, pero solo uno lo reconoce. Cristo aprovecha sus últimos momentos para perdonar al que se arrepiente, en este caso el Buen Ladrón, y demuestra su poder infinito: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc.23,43).

Esta es una prueba evidente de su infinita misericordia, manifestada a través de los tiempos en múltiples ocasiones. El arrepentimiento final en relación con la gracia de la salvación es un tema tratado por grandes sabios de la Iglesia entre ellos el M.R.P. Fr. Luis G. Alonso Getino, dominico leonés, en su obra: “El gran número de los que se salvan y la Mitigación de las penas eternas”. En este aspecto se ha

considerado también esencial dentro de la doctrina de la Iglesia, por lo que en 2015 se proclamó el Jubileo de la Misericordia por el Papa Francisco.

> Cuando veo procesionar por nuestras calles el paso de la Oración en el Huerto, no puedo sino imaginar a Cristo en aquel momento visualizando anticipadamente lo que iba a padecer

La llegada al Calvario es un paso trascendental. Al llegar allí le espera solamente su familia: su madre, la cuñada de su madre, María Magdalena, San Juan y algunas mujeres. Pero nadie más. ¡Que naturaleza más frágil! ¡Cuántos arrepentimientos…después! por no haberle acompañado en ese decisivo momento. Quizás nosotros también durante la Semana Santa lloramos interiormente al contemplar las imágenes de los diferentes pasos, frente a los balcones o a pie de calle, pero también observamos a veces personas que pasan de largo o a nuestro lado con indife ­

rencia y ni siquiera miran… Yo les preguntaría ¿Sabes quién es Ése que le llevan ahí clavado en una cruz y que ha prometido “Que un día vuelve”?

Pero ese día, no se refiere al hecho de la Resurrección solo, sino al “Último día”, en el que la consecución de todas las cosas se habrá logrado y todo lo que prometió, se habrá cumplido.

PRIMERA VENIDA: LA RESURRECCIÓN

El día de Pascua de Resurrección lo celebramos con gran alegría, con el paso que representa la misma, y soltamos unas palomas blancas, símbolo de la paz. Todos recordamos la parte del Evangelio tan bonita donde se describe esta venida de Cristo y parece que le vemos presente aquí, frente a nuestra Catedral de León, escenario de la procesión de “El encuentro”. “Dichoso día”, >

pensamos todos. Aunque quizá nunca hemos profundizado en la otra venida sobre la que yo quiero reflexionar aquí para daros en este tiempo de tristeza un gran “aliento de esperanza”. Ojalá lo consiga con términos sencillos para su mejor comprensión.

SEGUNDA VENIDA: LA ETERNIDAD

La segunda venida, la eternidad, Jesús la predijo en varias ocasiones, especialmente en el episodio de la Transfiguración, ante tres de sus discípulos: Pedro, Santiago y Juan… (Lc.9, 28 ­36) “Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se puso brillante y su vestido blanco y resplandeciente. Y he aquí dos varones que hablaban con Él, Moisés y Elías… Vino una nube que les cubrió y vino una voz desde la nube que decía: Éste es mi Hijo, el

elegido, escuchadle. Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo, y ellos callaron y no dijeron nada a nadie de lo que habían visto”.

Juan (Jn 6,35) nos escribe “La voluntad del que me envió es que no pierda nada de cuanto me ha dado, y yo lo resucitaré en el último día”. (Jn 14,3) “Y cuando yo vaya, y os preparare lugar, de nuevo vendré y os tomaré conmigo, para que, donde estoy Yo, estéis también vosotros y donde Yo voy, ya sabéis el camino”.

A lo largo de su vida pública Jesús insiste repetidas veces en sus discursos en la idea de la vida eterna: “Os lo digo a vosotros amigos míos. No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Yo os diré a quien habéis de temer. Temed al que después de mataros tiene poder para lanzaros a la gehena. Si os lo digo, temed a éste, ¿No se

venden cinco pájaros por dos ases? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Más aún hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados ¡No temáis! Vosotros valéis más que muchos pájaros. Os lo digo: A todo aquel que me confesare ante los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios. Y entonces verán al Hijo del Hombre, que viene sobre las nubes con grande poderío y majestad” (Lc. 21,27) y (Dan. 7,13). “El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán” (Lc.21,33).

Este concepto de la eternidad podemos relacionarlo con la dimensión temporal. Dios es infinito, no tiene límites, para Él todo es presente. ¡Que grande es este misterio! Su mirada amorosa lo ve todo: universo, mares, océanos, montañas, personas, nuestras vidas e incluso nuestros atribulados pensamientos. Llegado este tiempo de Cuaresma el sentido de la eternidad se pone de manifiesto en nuestro afán por celebrar de la Pasión de Cristo.

Queridos papones, después de todo el tiempo de preparación, cuando salgáis a la calle portando los pasos pensad que Él va a resucitar, que va a llegar ese feliz Domingo y frente a nuestra catedral lo celebraremos con gran alegría. Pero sobre todo no os olvidéis de que un día le volveremos a ver de nuevo para siempre: “Esta es la voluntad de mi Padre, que todo el que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna, y yo le resucitaré en el último día” (Jn, 6, 35) “Y cuando yo me vaya preparé lugar, de nuevo vendré y os tomaré conmigo para que donde estoy yo estéis también vosotros” (Jn 14, 3).

ETERNIDAD

El día que estos ojos se cierren para siempre y dejen de mirar.

El día que estos ojos se abran perpetuamente y vean las estrellas brillar… Aquel hermoso día ya no tendrá atardecer no tendrá ocaso, ni nubes, ni agonía Será la eternidad la dicha mía.

Fotografía: Mª Edén Fernández Suárez

Cofradía de Nuestro Señor Jesús de la Redención

HISTORIA

La Cofradía de Nuestro Señor Jesús de la Redención se funda en el año 1990, procesionando por primera vez en la Semana Santa de 1991, y eligiendo como día de procesión el Domingo de Ramos. Se procesiona a la antigua usanza, llevando los braceros horquetas para ir marcando el paso. La procesión de esta Cofradía está principalmente marcada por la sobriedad y la austeridad, siendo un claro exponente de ello el silencio observado en el inicio, transcurso y recogida de la misma. Debido a la colaboración y ayuda inestimable del Ministerio de Justicia, la Cofradía tiene como Juez de Penas Honorario al varón de más alto rango del Ministerio de Justicia. En 1992 la Cofradía se hermanó con su homónima de Sevilla, llevando desde entonces incrustado en la Cruz del Santo Cristo de la Redención, un relicario conteniendo una astilla del perteneciente a la del Jesús de la Redención sevillano; así mismo en el guión de la Cofradía se porta la medalla de dicha Hermandad.

IMAGINERÍA

• Nuestro Padre Jesús de la Misericordia. Luisa Roldán. Siglo XVII.

• Santo Cristo de la Redención. Juan de Anchieta. Siglo XVI.

• Nuestra Madre de la Divina Gracia. Antonio José Martínez Rodríguez. 2012.

ACTOS PECULIARES

• “Acto del besapié”. Se celebra el Sábado de Pasión acompañando en la última oración del día a las RR. MM. Benedictinas; posteriormente se realiza la bendición de las túnicas de los hermanos, y la entrega del pergamino de la Cofradía al Abad saliente, finalizando el acto con el besapié del Cristo titular de la Cofradía.

En la procesión del Domingo de Ramos, la Camerata Ars Cantus, que dirige Luis González Viñuela, realiza un canto a los tres pasos ante la iglesia de San Martín, al paso de la Cofradía; así mismo, dicha Camerata vuelve a actuar al recogerse la procesión.

• “Llamada a la procesión”. Antes de salir la procesión y estando todos los integrantes de la misma dentro del patio del convento de las MM. Benedictinas, el Secretario de la Cofradía procede a efectuar tres toques con la mano en el portón del mismo, abriéndose posteriormente las puertas y dando así comienzo la procesión.

El secretario irá nombrando con fuerte voz a su paso por el dintel los distintos elementos que forman la procesión, según el orden que se ha establecido.

• “Exaltación de la Sta. Cruz”. El día 14 de Septiembre se celebra la fiesta de la Exaltación de la Sta. Cruz, titular de la Cofradía. •••

Año de Fundación: 1990

Abad: Iván Casares García

Templo: Parroquia de San Martín

Hermanos: 600

Indumentaria: Túnica negra sencilla, bocamangas y capillo rojo sangre, cíngulo franciscano del mismo color, sin borlas ni adornos. Camisa blanca, corbata, guantes, calcetines y calzado negro.

Emblema:

Cruz sencilla, con una corona de espinas en su parte inferior y tres clavos y un pliego con la inscripción INRI a la cabecera. Todo ello orlado con dos palmas

PROCESIONES

• Domingo de Ramos: Procesión de Nuestro Señor Jesús de la Redención.

• IV Sábado de Cuaresma: Via Crucis.

Fotografía: Ana Cayón

Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio

Fotografía: Marta Cayón

HISTORIA

Esta cofradía es heredera de la tradición franciscana. Las procesiones que salían del convento de los franciscanos tenían como titulares a la Orden Tercera Franciscana. En la procesión del “Dainos” se rezaba el Rosario de la Buena Muerte que se desarrolla el Domingo de Ramos. Y el propio Convento Franciscano, es titular de la procesión del Silencio que se desarrolla el Miércoles Santo y cuyo precursor fue el padre Javier de Valladolid. En ella solamente pueden participar hombres.

Al final de la Semana Santa de 1987, un grupo de entusiastas hermanos de otras cofradías comenzaron

las gestiones para la creación de una cofradía que se encargase de sacar a la calle estas dos procesiones. Se redactaron los estatutos y se presentaron en el obispado el 11 de marzo de 1991, dando así comienzo la vida de la cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio.

IMAGINERÍA

• Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio. García Irurozqui, 1941.

• Jesús Nazareno (Dainos). Escuela Castellana. Siglo XVIII.

• Jesús de Medinaceli, copia del titular, obra de Asorey. 1949. •••

Año de fundación: 1991

Mayordomo:

Juan Jesús Antoñón Clemente

Templo:

Convento de San Francisco

Hermanos: 120

Indumentaria: Capillo alto de raso blanco y túnica azul. Cíngulo blanco, botones blancos a lo largo de la túnica, zapatos y guantes negros. Los hermanos portan el emblema de la cofradía sobre el pecho.

Emblema: Tau franciscana. Letra griega rodeada de una corona de espinas.

PROCESIONES

• Domingo de Ramos: Procesión del Dainos.

• Mar tes Santo: Procesión Tradicional Calvario o Vía Crucis Leonés Cantado.

• Miércoles Santo: Procesión del Silencio, con el canto de la Salve en la Inmaculada.

Fotografía: Mª Edén Fernández Suárez

Anecdotario de los Viernes de la Cruz

 Máximo CAYÓN DIÉGUEZ | Cronista Oficial de la ciudad de León

La Semana Santa de León es un piadoso y extenso conjunto de estampas que, mediante la dialéctica de la imaginería, resume el Dogma de la Redención, misterio nuclear del cristianismo. Dos factores importantes, vistos desde la religiosidad popular, enriquecen esta visión. Éstos

no son otros que el sentimiento general y la escenografía urbana.

El sentimiento general, en esta tierra nuestra, hace posible que el lábaro de la fe adquiera relieves visibles y elocuentes durante estas jornadas sacras, valiéndose

para ello de la devoción, el fervor y la tradición. Simultáneamente, la escenografía urbana aporta un decorado armónico donde la monumentalidad ejerce un papel concluyente en aras de la perspectiva. Y es que esta antigua Urbe Regia, actual Cuna del Parlamentarismo, con sus perfiles y

contrastes, es marco singular y paisaje propicio para la representación plástica de los augustos misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor.

En los albores del pasado siglo, ocho eran los ‘pasos’ que poseía la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno: ‘Oración del Huerto’, ‘La Columna’ o ‘Flagelación’, ‘Coronación’, ‘Ecce Homo’ o ‘Balcón’, ‘Jesús Nazareno’, ‘El Silencio’ o ‘Expolio’, ‘San Juan’ y la ‘Dolorosa’. Cada uno de ellos, identificado por una bandera que llevaba un

portabandera, apenas era pujado por cuatro braceros propietarios, a excepción de Jesús Nazareno que lo portaban seis titulares. Daban guardia de honor al Titular seis guardias civiles, al mando de un cabo o sargento, y a la Dolorosa, la escuadra de gastadores del Regimiento de Infantería ‘Burgos 36’, que asistía también con banda de cornetas y tambores y de música. Entonces, el ‘Sermón del Encuentro’ se llevaba a término en la iglesia de Santa Marina.

Este 2023 se cumplen veinte años de la feliz recuperación de dicho ‘Sermón’, suspendido en 1976 arbitrariamente y, por ende, sin motivo alguno. Se trata de un acto consustancial con la procesión de la mañana del Viernes Santo en León. Su desarrollo tiene lugar actualmente en la plaza Mayor, instantes previos a que el Discípulo Amado vaya al encuentro de la Reina de los Mártires, ante el edificio del Mirador de la Ciudad. Su nueva puesta en escena fue un empeño personal y un acierto a todas luces de Clemente González Arabio, a la sazón abad de la cofradía radicada en la iglesia de Santa Nonia.

La importancia y solemnidad que tuvo siempre esta prédica extralitúrgica en el seno de la citada agrupación penitencial resulta tan manifiesta que está fuera de toda duda. Por vía de ejemplo, baste la siguiente referencia, tomada de ‘El Mensajero Leonés’, [28.03.1904, p. 1], siendo abad de la cofradía Francisco Crespo Moro, viceabad, Miguel Díez González Canseco, y secretario, Pedro Rodríguez Tineo. La información que nos incumbe, facilitada por el abad y el secretario citados, dice textualmente: “Es costumbre que dos seises con túnica y capillo vayan a buscar al predicador a su casa, acompañándole después hasta la iglesia donde se dice el ‘Sermón del Encuentro’: desde la sacristía al púlpito lo acompañan con cruz y cubiertos el abad actual y el del año último, esperándole al pie del púlpito hasta que termine y le acompañan a la sacristía”.

La Hermandad de Santa Marta, bajo los auspicios del Sindicato Provincial de Hostelería y Similares, adquirió acta de nacimiento el 11 de diciembre de 1945. Su primer presidente, y alma mater, fue Máximo Gómez Barthe. Y su sede canónica la iglesia parroquial de San Marcelo. Luis Almarcha Hernández era obispo de León.

La primera manifestación pública de esta Hermandad, advocada por la hermana de María y Lázaro de Betania, tuvo lugar en la procesión del Santo Entierro, organizada por la Real Cofradía de Minerva y Vera Cruz, el Viernes Santo de 1947. Aquel 4 de abril, pocos minutos antes de las siete de la tarde, desde la citada iglesia, 33 hermanos de dicha agrupación penitencial y eucarística se dirigieron hacia la iglesia de San Martín, templo donde se iniciaba entonces la referida procesión del Santo Entierro, acompañando a la Corporación Municipal, que acudía a la solemne procesión del “Entierro de Cristo”, ‘en forma de ciudad’, cumpliendo así los preceptos establecidos por Francisco Cabeza de Vaca Quiñones, marqués de Fuente Oyuelo, en el “Resumen de las Políticas Ceremonias con que se gobierna la Noble, Leal y Antigua Ciudad de León, Cabeza de su Reino”.

> En los albores del pasado siglo, ocho eran los ‘pasos’ que poseía la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno: ‘Oración del Huerto’, ‘La Columna’ o ‘Flagelación’, ‘Coronación’, ‘Ecce Homo’ o ‘Balcón’, ‘Jesús Nazareno’, ‘El Silencio’ o ‘Expolio’, ‘San Juan’ y la ‘Dolorosa’.

Al año siguiente, el 27 de marzo, Viernes de la Cruz, minutos antes de las seis de la tarde, volvió a repetirse la escena, pero, en esta ocasión, por ser año par, los componentes de la municipalidad y de la referida Hermandad se encaminaron hacia la iglesia de Santa Nonia, donde una hora antes se celebró el ‘Sermón de la Soledad’ que fue predicado, en esta ocasión, por Emeterio Puebla Berzosa, profesor del Seminario.

Con el correr de los años, las costumbres se modificaron. Incluso, hasta los recorridos de los desfiles penitenciales. Así, en 1959, la procesión del Santo Entierro, organizada, como año impar, por Minerva y Vera Cruz, se inició y finalizó en San Isidoro. Era abad, >

Alfredo Álvarez Cadórniga. Y, curiosamente, en el calendario civil, 27 de marzo también. En la plaza de Santo Martino, desde un balcón del Instituto Femenino de Enseñanza Media, Abraham Herrero Laso, canónigo isidoriano, pronunció el ‘Sermón de la Soledad’.

La procesión transcurrió por las calles de Serranos, plaza de Santa Marina, Convento, Cardenal Landázuri, plaza de la Catedral y plaza Mayor. Aquí, ante el predicho Mirador de la Ciudad, ante el Consistorio Viejo, como es conocido el inmueble en nomenclatura popular, se incorporaron las autoridades, así como la Hermandad de Santa Marta, que se situó entre ‘El Descendimiento’ y la ‘Virgen de la Piedad’. Los miembros de la corporación municipal, siguiendo la tradición, comenzaron a pujar en este lugar la Virgen de la Soledad.

> En esta procesión brilló con luz propia el ‘Lignum Crucis’, cruz anicónica que presentaba un relicario ofrendado por Fernando Mijares Blanco

bas costaneras, el ‘paso’ colisionaba continuamente con determinados elementos urbanos. Hubo de derrocharse habilidad e ingenio en aras de salvar estas incidencias que, al final, fueron superadas con la consiguiente pérdida de tiempo. Según la prensa de la época [Proa, 26.03.1967, p. 4]: “Al fin, después de cerca de media hora de retraso, pudo ponerse en marcha de nuevo el cortejo cruzándose el ‘paso’ del ‘Descendimiento’ por la plaza del Mercado, en evitación de otros posibles inconvenientes, para incorporarle a la altura de la plaza de las Concepciones”.

El cortejo procesional continuó por Santa Cruz, Cuestas de Castañón y Carbajal, calles de Escurial, Herreros, Rúa, Teatro, plaza de San Marcelo, Legión VII, Independencia, plaza de Santo Domingo, plaza de San Marcelo, calles Ancha y Cid, regresando al punto de partida, en San Isidoro, hacia las once de la noche. Las autoridades se retiraron de la procesión, tal como estaba previsto, en la Diputación Provincial.

En esta procesión brilló con luz propia el ‘Lignum Crucis’, cruz anicónica que presentaba un relicario ofrendado por Fernando Mijares Blanco, seise de la cofradía, que contenía un fragmento de la Cruz de la Pasión, procedente del monasterio de Santo Toribio de Liébana, donado por el prelado legionense, el mencionado Luis Almarcha Hernández.

Ocho años después, el Viernes Santo de 1967, las enormes dimensiones de ‘El Descendimiento’, obra de Víctor de los Ríos, datada en 1945, originaron un contratiempo, precisamente, entre las cuestas citadas. Recuerde el lector que entonces su desplazamiento se producía a ruedas.

Así las cosas, al iniciarse la maniobra precisa para superar la curva entre am­

De este incidente que acabo de referir fuimos testigos mi hermano y yo, que íbamos con mi padre en la ‘Virgen de la Piedad’, imagen de la que siempre hemos sido fieles devotos tanto él como nosotros. Esta efigie de Luis Salvador Carmona en aquel tiempo iba también en una modesta carroza, es decir, a rueda, que dirigía nuestro progenitor valiéndose de un manillar o empuñadura, o dicho de una manera más eufemística, que es lo que gusta ahora, por una unidad de control central.

‘El Descendimiento’ fue el primer grupo escultórico encargado a Víctor de los Ríos con destino a la Semana Santa de León. Como es sabido, lo hicieron los responsables de Minerva y Vera Cruz. Mayestático, portentoso, impresionante, recorrió las calles leonesas por primera vez el 30 de marzo de 1945, Viernes Santo.

Victoriano Crémer mantuvo determinadas discrepancias con el gran imaginero de Santoña, a raíz de haber tallado este en 1972 el magnífico ‘Camino del

Sepulcro’, para la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, la última obra que realizó para la Semana Santa de León. No obstante, dejó escrito para la posteridad, a modo homenaje, este emotivo texto que vio la luz en ‘La Hora Leonesa’ el 7 de abril de 1982: “Por influencia de Víctor de los Ríos, que es un imaginero con imaginación y talento, aunque los leoneses de la periferia, es decir, los que suelen estar fuera de bolos se resistan a reconocerlo, las procesiones leonesas abandonaron su signo pueblerino para ‘universalizarse’ en la intención, incorporando a los tradicionales, sencillos, humildísimos, pasos del Cristo atado a la columna o asomado al balcón de Pilatos, las fastuosidades monumentales de la Cena o de la Resurrección”.

Hasta aquí estos apuntes curiosos y evocadores de aquellos Viernes de la Cruz que, si ya forman parte del imaginario colectivo legionense, por su singularidad bien merecen ser incorporados al ‘Libro de las Estampas’ de la Semana Santa de León.

Fotografía: Ana Cayón

Cofradía María del Dulce Nombre

Fotografía: Marta Cayón

HISTORIA

Fundada el 11 de mayo de 1991, fecha en la que es erigida canónicamente, es la primera cofradía integrada exclusivamente por mujeres que solicita permiso para procesionar en la Semana Santa de León. El 16 de abril de 1992 las puertas del Convento de las Madres Benedictinas (Carbajalas) se abren para dejar paso a las 300 paponas que procesionan ese año portando a hombros el paso de su imagen titular, la Virgen del Camino, patrona de la Región Leonesa.

IMAGINERÍA

• La Cruz Gloriosa. José Ajenjo. 1992.

• La Virgen del Camino. Manuel Morán Flecha. 1993.

• La Virgen del Camino. Esperanza nuestra. José Antonio Navarro Arteaga. 2023.

• María S antísima del Dulce Nombre y San Juan Evangelista. Luis García Geute. 1994.

• Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén. Bartolomé Alvarado. 2003.

PECULIARIDADES

• I mportante labor social en la parroquia de San Martín a través de la bolsa de caridad. •••

Año de fundación: 1991

Abadesa: Patricia Merino Rebollo

Templo: Parroquia de San Martín

Hermanas: 1.350

Indumentaria: Túnica negra de tablón sencillo, con capillo, bocamangas y cingulo verdes.

Emblema:

Un corazón atravesado por siete cuchillos del Dolor de María, por detrás, una cruz sencilla con un sudario, todo ello orlado por un cíngulo dorado sobre fondo verde con las iniciales MDN en la parte inferior.

PROCESIÓN

• Jueves Santo: María al Pie de la Cruz Camino de la Esperanza.

La Virgen del Mercado: una talla excepcional

de León

La imagen de la Piedad que atesora la iglesia de Nuestra Señora del Mercado, conocida popularmente como “La Virgen del Mercado”, y como “La Morenica”, es probablemente, junto con la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, aquella que suscita una mayor devoción de cuantas participan en los cortejos procesionales de la Semana Santa de la ciudad de León. La talla encierra un altísimo valor emocional, no solo para los parroquianos del Mercado, sino para todos los fieles que siguen su paso por las calles de León al atardecer del Viernes de Dolores, como primer acto de las procesiones de los días pasionales. Este valor devocional ha dificultado su estudio y valoración desde el punto de vista histórico­artístico. De hecho, la imagen no ha sido en realidad propiamente estudiada, y los datos e ideas que circulan sobre ella proceden sobre todo de la transmisión oral, que repite y mezcla realidades con tópicos no contrastados. Por ello, el objetivo principal del presente texto es separar en lo posible el grano de la paja, y sentar las bases para poder estudiar como se merece una imagen de un altísimo valor estético, tipológico, formal y simbólico.

Nada podemos probar documentalmente sobre la pieza. Desconocemos todo acerca de su autor, su cronología, o las circunstancias de su creación, pero sí es posible realizar algunas afirmaciones acerca de su iconografía y estilo. En primer lugar, se trata de una Piedad. Su origen iconográfico no se encuentra en los evangelios, ni siquiera en los apócrifos, sino que nace, a lo largo del s. XIV, como resultado de la influencia de textos visionarios y místicos, como

las Revelaciones de Santa Brígida, que describen lo que posteriormente se conocería como Sexta Angustia o Dolor de la Virgen: el terrible momento en que, al pie de la cruz, acoge el cuerpo de su Hijo muerto. El calamitoso s. XIV, condicionado por la Peste Negra, la Guerra de los Cien Años, el cisma papal, y un ciclo climático frío, que causó pésimas cosechas, entre otras desgracias, provocó durante la segunda mitad del siglo un pesimismo vital y escatológico que se tradujo, entre otras manifestaciones extremas, en, por un lado, el culto al dolor, como manifiesta la intensificación de los flagelantes, pero también en fenómenos contrarios de adoración del placer y el libertinaje, que marcaron profundamente las manifestaciones culturales finiseculares.

El nacimiento de las Piedades se enmarca en este ambiente de pesimismo y consciencia del dolor, la fugacidad de la vida, la catástrofe y la muerte. En los conventos centroeuropeos, sobre todo en los femeninos del valle del Rin, comenzaron a aparecer las llamadas Vesperbildern, literalmente “imágenes de vísperas”, porque el episodio de la Piedad se asignó a la hora canónica de las vísperas del Sábado Santo, en la noche del Viernes. Estas primeras representaciones de la Piedad se caracterizan por la deformación anatómica de los cuerpos de la Virgen y Cristo, especialmente por la terrible expresión de dolor del rostro de María, y asimismo por las deformaciones anatómicas del cuerpo de Jesús, sobre todo en la rigidez del rostro, descrita por Santa Brígida, y del brazo derecho, exangüe y al mismo tiempo fuertemente estirado. Estos tremendos rasgos formales se fueron

dulcificando en las últimas décadas del siglo, para dar lugar a las llamadas “schönen Vesperbildern”, o “Piedades hermosas”, que muestran una suavización de la rigidez del cuerpo de Cristo, y una tendencia progresiva a expresar una tristeza más dulce y melancólica en el rostro de la Virgen. Ambas tipologías acabarán siendo desplazadas, a finales del s. XV, por el inmenso éxito de la Piedad de Miguel Ángel, que relegará al olvido a estas piedades centroeuropeas, que se fueron extendiendo por el resto de Europa a finales del s. XIV y comienzos del XV.

La Virgen del Mercado es el resultado de una fusión excepcional de ambos tipos iconográficos. Por un lado, el Cristo responde al tipo más primitivo y “expresionista”, con los músculos tensos y la barba rígida, e, incluso, con la herida del costado que todavía evoca la asociación simbólica con un panal de miel, del cual se alimentan los fieles a modo de abejas. Por otro lado, la Virgen leonesa exhibe un rostro profundamente emocional y al mismo tiempo elegante y dulce, con una concentrada expresión de tristeza y humanidad que muy pocas Piedades anteriores o coetáneas son capaces de alcanzar. La Virgen del Mercado es, por tanto, al mismo tiempo, una piedad “terrible y hermosa”, un ejemplo único de la combinación de las dos tradiciones iconográficas antedichas, que el ignoto escultor debió conocer con profundidad, y que sintetizó con maestría en la primera mitad del s. XV, seguramente en las primeras décadas, puesto que, a partir de 1450, mengua rápidamente el número de estas piedades escultóricas.

Fotografía: Ana Cayón

Si iconográficamente es la Virgen una talla excepcional, desde el punto de vista técnico y estilístico merece igual consideración. En efecto, la calidad de la imagen es extraordinaria por varios motivos: en primer lugar, porque, en sus aparentemente escasos 135 cm de altura, que la convierten en realidad en una de las imágenes de mayor tamaño de su tipología y época, el anónimo artista supo reflejar, con una corrección anatómica que está ausente en las demás Piedades, aspectos tan llamativos como la rigidez cadavérica (incluyendo la barba que apunta hacia el cielo, detalle directamente extraído de las Revelaciones de Santa Brígida), el brazo derecho exangüe1, la musculatura de brazos y piernas, y la correcta caída de la sangre sobre el rostro de Jesús, la cual se representa ya seca, resultado de haber brotado durante el tormento de la Pasión, al contrario que en la práctica dominante, por la que los artistas pintan las gotas cayendo como si manasen mientras Cristo yace en brazos de su madre, ya muerto, lo que es fisiológicamente imposible. Similar esfuerzo por representar correctamente la anatomía del cuerpo de Cristo se aprecia tanto en la musculatura como las venas y arterias de las piernas y brazos de Cristo, cuya definición no encuentra un equivalente en las Piedades anteriores ni coetáneas.

Por otro lado, el tallado de los pliegues de las vestiduras de la Virgen resulta coherente, elegante y armónico, tanto en el faldón como en el velo, así como en otro aspecto que suele pasar desapercibido, pero que encierra un profundo significado, como es el hecho de la Virgen esté usando el paño de pureza de Cristo como pañuelo para limpiar sus heridas. Se trata de un detalle que, a partir de la Virgen del Mercado, se constituirá en un rasgo presente en un altísimo porcentaje de Piedades posteriores, tanto leonesas, en las cuales el paño llegará a adquirir la condición independiente de pañuelo, como de otros lugares, si bien de modo más ocasional. Con toda seguridad, esta delicada acción deriva de la lectura de algún texto

Fotografía: Marta Cayón

de carácter visionario o devocional todavía no identificado, pero confiere a la imagen, aparte de una profunda ternura, una original peculiaridad iconográfica cuyo eco se prolongará en el tiempo.

Mención aparte merece el rostro de la Virgen, el cual se aparta igualmente de la mayor parte de los modelos anteriores o del s. XV. Con una gran economía de medios, el escultor logra, sin embargo, expresar un dolor a un tiempo humano y trascendente, no una mera representación tipificada de rasgos que representan sufrimiento, sino el equivalente de un rostro real, a un tiempo concreto y general, lejos de la abstracción espiritualizada pero impersonal del gótico, pero también de la expresión repetitiva de escultores como Alejo de Vahía, con cuyo estilo se ha comparado ocasionalmente la talla del Mercado, pero del que le separan

grandes diferencias, tanto en los aspectos formales como en otro rasgo en el que la Virgen leonesa destaca sobre las demás Piedades anteriores: la armonía de sus proporciones y de la composición general. Su creador logra en la talla relacionar con sencillez y belleza el cuerpo piramidal de la Virgen, cuyo sereno y equilibrado triángulo ascensional se ve atravesado por la terrible diagonal de Cristo, la cual crea una dramática tensión visual, llena de resonancias simbólicas y teológicas, que expresan la tensa unión entre la muerte y la vida, entre Cristo y su Madre, entre la divinidad y la humanidad, las cuales se encuentran profunda y brillantemente armonizadas en esta talla, que debe ser considerada como una de las obras maestras de la escultura de su tiempo, y cuyo paso por las calles de León en la tarde del Viernes de Dolores, sigue estremeciendo a todos los que la contemplan.

1. Rasgo que, presente ya en las primeras Piedades, remite a la caída de brazos de los héroes muertos de la escultura clásica, especialmente al Menelao que sostiene el cuerpo de Patroclo.

Cofradía Santo Cristo de la Bienaventuranza

HISTORIA

Esta Cofradía nace por la inquietud de los jóvenes de la parroquia de San Claudio que, en 1991, junto con D. Carmelo Rodríguez del Cueto, párroco de esta iglesia, crearon la Cofradía del Santo Cristo de la Bienaventuranza.

Sus estatutos fueron aprobados el 8 de junio de 1992. Desde su fundación procesiona en la mañana del Jueves Santo, siendo un momento destacado del cortejo cuando los braceros levantan el paso con los brazos al grito de “al cielo”.

IMAGINERÍA

• Santo Cristo de la Bienaventuranza. José Luis Casanova. 2004.

• Nuestra Madre de la Piedad. Ricardo Flecha. 1998.

• La Santa Cruz.

Ricardo Flecha 1998

• Virgen de la Pasión.

José Luis Casanova. 2001.

• Nuestro Señor Jesús Nazareno. Ana Rey y Ángel Pantoja. 2016

• María Santísima de la Misericordia.

Ana Rey y Ángel Pantoja. 2015

CONDICIONES DE ADMISIÓN

Cristianos/as bautizados, avalados por dos hermanos con un año de antigüedad. •••

Año de fundación: 1992

Abadesa: Milagros Blanco Fernández

Templo: Parroquia de San Claudio

Hermanos: 800

Indumentaria: Túnica negra como signo de luto y capillo y bocamangas azul celeste, signos de la bienaventuranza. Los miembros de la Junta de Seises y la banda llevan capa de raso y capillo de terciopelo azul celeste.

Emblema: Un doble círculo, signo de plenitud, sobre fondo azul celeste y dentro una cruz iluminada con dos ánforas, ya que, como dice el Evangelio, “vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo”.

PROCESIONES

• Sábado de Pasión: Via Crucis Procesional por las calles de San Claudio.

• Jueves Santo: Procesión de las Bienaventuranzas.

Fotografía: Marta Cayón

Cofradía Santo Cristo del Desenclavo

La Cofradía del Santo Cristo del Desenclavo

obtiene su aprobación canónica el 31 de julio de 1992 fijando su sede en la parroquia de Santa Marina la Real.

ACTOS PRINCIPALES

Los actos de la Semana Santa comienzan el fin de semana anterior al Viernes de Dolores, donde se realiza la Cena de Hermandad con la presentación oficial de la persona que se encargará de mantener la Ronda Lírico ­pasional anual y la imposición de la insignia de oro de la Cofradía. También tienen lugar el triduo en honor a la Virgen del Desconsuelo y el pregón parroquial de Semana Santa.

Ya en el Domingo de Ramos, participa en los actos propios de ese día en la parroquia de Santa Marina la Real en la Procesión de las Palmas por las calles de su Barrio.

El Miércoles Santo, junto a la Asociación Vecinal “Mariano Andrés”, se desarrolla un concierto de música sacra, previo a la salida de la Ronda Lírico Pasional “Luis Pastrana Giménez” Ésta, es un recorrido por las calles del Barrio de Santa Marina la Real con una serie de paradas ante enclaves específicos, en los que la persona encargada de “mantener” la Ronda realiza breves alocuciones.

El Jueves Santo gira en torno a 3 actos con un hilo conductor que es la procesión que sale del patio del Colegio Leonés: el Oficio de Tinieblas, la Ceremonia del Desagravio, con el depósito de las 30 monedas de la traición de Judas, en el interior del Convento de la Santa Cruz y el Enclavamiento de Cristo, único acto privado de la Cofradía al finalizar la procesión de Las Tinieblas y el Santo Cristo de las Injurias.

Desde hace tres años, la cofradía realiza una exposición pública a su titular durante la mañana del Viernes Santo en su sede parroquial, con turnos de vela y oración, que concluyen con el velado del Santo Cristo del Desenclavo, que será descubierto durante los oficios de la tarde.

El Acto del Desenclavo es la esencia de la Cofradía y se celebra en la tarde del Sábado Santo en el transcurso de su procesión titular, delante de la Puerta del Perdón de la Basílica de San Isidoro, mientras las Hermanas entonan el Canto de las Llagas

La Cofradía se encuentra hermanada desde 1999 con la de la Santa Veracruz y Confalón, de Astorga, ya que ambas realizan el Acto del Desenclavo

Además, la cofradía organiza y colabora con distintas entidades para poner en marcha distintos actos a lo largo del año, como Triduos, fiestas patronales del barrio, Cartero Real, eventos culturales variados y otros actos de convivencia, teniendo en la parte social uno de sus puntales más importantes, con acciones encaminadas a mantener sus lazos con la parroquia de Santa Marina la Real, atendiendo a una serie de familias en situación de vulnerabilidad.

IMAGINERÍA

• Santo Cristo del Desenclavo (Crucificado y Yacente). Manuel López Bécker. 2000.

• Nuestra Madre María Santísima del Desconsuelo. Jesús Azcoitia. 1998.

• Santo Cristo de las Injurias. Amancio González, 1995.

• María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad. Pablo Lanchares. 2013.

• Piedad de las Ventas. Obra de los Talleres de Olot. Primer tercio del siglo XX. (cedida por la parroquia de San José de las Ventas).

Año de fundación

1992

Hermano

mayor

Javier García

Argüello

Sede

Parroquia de Santa Marina la Real

Hermanas y Hermanos

550

Emblema

Óvalo que circunscribe una cruz vacía con sudario. Sobre ella se dispone una Corona Real, que simboliza su sede parroquial y a los pies de la cruz se colocan tres clavos en forma trebolada.

Indumentaria

Túnica lisa de sarga, púrpura con bocamangas y capirote negros, del mismo tejido, y cíngulo negro con las caídas a la izquierda. El emblema aparece en el centro del babero. Camisa blanca y guantes, pantalón, calcetines y zapato bajo negros.

PROCESIONES

• Miércoles Santo: Ronda Lírico­Pasional “Luis Pastrana Giménez”.

• Jueves Santo: Procesión de las Tinieblas y el Santo Cristo de las Injurias.

• Sábado Santo: Procesión del Santo Cristo del Desenclavo.

Fotografía: Francisco Javier García Argüello

Convento de las Agustinas Recoletas de la ciudad de León

La Orden de las Agustinas Recoletas, de clausura y vida contemplativa, nace a partir del Capítulo General de Toledo de la Orden de San Agustín de 1588. En esta asamblea se establece la obligación de vivir una vida de comunidad más austera y de recogimiento, norma que dio lugar al movimiento de la recolección al que se adhirieron comunidades de monjas creando en el siglo XVII los conventos de Agustinas Recoletas.

La fundación del Convento de Nuestra Señora del Milagro de la Encarnación de la ciudad de León, Agustinas Recoletas, se expone detalladamente en un documento en forma de cuaderno, con cubiertas de pergamino, compuesto por 157 páginas, que se encuentra custodiado en el Archivo Municipal de León.

Se trata de un traslado fechado el 12 de agosto de 1665, copia auténtica garantizada

por la firma de Juan de Salinas, escribano del número eclesiástico de la ciudad de León, de dos documentos, la escritura de la fundación del convento de 27 de enero de 1661 y el testimonio notarial de 5 de marzo de 1664 de la toma de posesión del convento por parte de cuatro monjas.

La fundación del convento se realizó por el obispo de León, el Cabildo de la Santa Iglesia Catedral y el Regimiento de la ciudad, como patronos y testamentarios, de acuerdo con lo establecido en el testamento de Ramiro Díaz de Laciana y Quiñones, fechado en Madrid el 5 de febrero de 1660. En escritura de 27 de enero de 1661, los testamentarios declararon la fundación del Convento de Agustinas Recoletas en las casas principales que Ramiro Díaz poseía en la ciudad de León recibiendo también esta comunidad prácticamente toda la hacienda que poseía su benefactor.

Catastro de la Ensenada. Agustinas Recoletas. Año 1761

Estas casas estaban situadas en la actual calle El Cid, anteriormente también denominada en algunos callejeros calle Santisidro y calle Recoletas. Oficialmente en reconocimiento a la existencia de las Agustinas Recoletas en esta zona, el Pleno Municipal en sesión de 13 de enero de 1966, otorgó el nombre de calle Recoletas a la vía que empieza en la calle El Cid y termina en la plaza Torres de Omaña.

Ramiro Díaz de Laciana y Quiñones, fue procurador general, fiscal y visitador de la Orden de Santiago para León y Castilla y regidor de la ciudad de León. Casado con María Páez de Sotomayor y Cepeda, no tuvieron hijos, por lo que dispuso dejar todos sus bienes y rentas para obras religiosas principalmente para la fundación de un convento de monjas. En el documento citado conservado en el Archivo Municipal, se deja constancia que Ramiro Díaz de Laciana en 1657 ya había conseguido que tanto el obispo de León como el corregidor de la ciudad estuvieran de acuerdo en la fundación del convento. Sin embargo la licencia real no la obtuvo hasta 1660.

La toma de posesión del convento no se efectuó hasta el año 1663. Varios documentos, también custodiados en el Archivo Municipal de León, dejan constancia de la demora en la ocupación del convento.

A este respecto en una provisión real de Felipe IV, de 2 de mayo de 1662, se ordena que los testamentarios de Ramiro Díaz de Quiñones, comparezcan ante el Consejo Real para defender sus derechos frente a la oposición del abad y convento de San Isidoro contrarios a la fundación del convento de Agustinas Recoletas en las casas situadas dentro del territorio de San Isidoro en la parroquia de San Pedro. Acompañan a este documento real las notificaciones dirigidas al Cabildo y Regimiento y el

borrador de alegaciones que presentan los testamentarios contra la reclamación de San Isidoro.

En diversas copias de escrituras de 1662, se informa sobre este pleito promovido por el abad del Convento de San Isidoro de León, el cual manifiesta que el hecho de que las casas debieran estar habitadas por las religiosas, produciría en un futuro la disminución de las rentas de su convento por encontrarse situadas en la dezmería de la parroquia de San Pedro. Sin embargo el convento pierde el pleito y en uno de estos documentos consta la sentencia favorable para que se llevase a cabo la creación de esta comunidad religiosa.

El 11 de diciembre de 1663 llegan a León procedentes del Monasterio de la Encarnación de Valladolid, cuatro monjas agustinas recoletas. Se hospedaron en el convento de las Carbajalas de San Benito de León y antes de trasladarse a las casas principales, aceptaron las donaciones que les legó su protector mediante escritura de 12 de diciembre de 1663.

Aunque Ramiro Díaz había establecido en el testamento que primeramente se construyese en sus

> La toma de posesión del convento no se efectuó hasta el año 1663. Varios documentos, también custodiados en el Archivo Municipal de León, dejan constancia de la demora en la ocupación del convento

casas principales un templo, un coro y las sepulturas para él y su esposa, las religiosas se encontraron con un edificio en el que no se habían cumplido las disposiciones establecidas. Esta situación la conocemos por la obra de Fray Alonso de Villerino, fraile agustino, titulada “Esclarecido solar de las religiosas recoletas de nuestro padre San Agustín y vidas de las insignes hijas de sus conventos”, escrita en 1691. Relata en el volumen II, libro 27, de los tres que conforman la obra, que las religiosas de León pasaron a su convento el día 13 de diciembre de 1663 y se encontraron que “no había cosa executada”.

Continúa exponiendo Fray Alonso de Villerino que pasado un año se construyó la iglesia, y las monjas pudieron trasladar el cuerpo de su fundador que estaba depositado en el Convento de Nuestra Señora de la Merced de Madrid y el de su mujer que se encontraba en el convento de las Carbajalas de León, y proceder a sepultarlos en un nicho ubicado junto al altar mayor. Continúa escribiendo que posteriormente se amplió la iglesia para poder acoger a todos los fieles que asistían a los actos religiosos, gracias a las limosnas que consiguió un donante llamado Sebastian Fernández de Peñalba. >

Fotografía: Ana Cayón

Sobre la imagen del Ecce Homo existente en la iglesia, se relataron varios milagros y como corría peligro por estar al lado de la chimenea de una casa contigua que había estado dos veces en peligro de incendio, decidieron las religiosas construirle una capilla. Transmitieron este deseo al Canónigo Antonio de Miranda que les aconsejo que construyeran otra iglesia y que él les ayudaría con limosnas.

Continúa el padre Villerino relatando que el Hermano Sebastián acudió a la orilla del Río Bernesga en la zona de San Marcos, cogió las piedras más grandes y las fue apilando en montones. Lo mismo hizo en los montes de León más cercanos. Después fue a los lugares de la ribera de Mansilla de Las Mulas a pedir a sus habitantes maderas que estos le dieron. Acudió al obispo para que algunos feligreses trasladasen con sus carros al convento los días festivos los materiales que había conseguido. Le concedió el obispo la licencia para todos los días festivos excepto los de Nuestra Señora y de los Apóstoles, concediendo también cuarenta días de indulgencia a cada uno de los feligreses que aportasen bueyes, carros o trabajasen personalmente o con sus criados.

bastian fue a Madrid a la Corte con el Conde de Grajal y consiguieron doce mil ducados y riquísimas piezas de oro y plata. Sin embargo las religiosas tuvieron que seguir acudiendo a las limosnas, retrasándose la construcción de la nueva iglesia que finalmente se concluyó en 1689.

También de estas limosnas se sustentó muchos años el convento, pues pasaron numerosas necesidades como ha quedado acreditado en un documento del Archivo Municipal firmado el 18 de agosto de 1698. Se trata de un informe autógrafo muy minucioso elaborado por su priora, de 35 folios, sobre la situación de las rentas del convento, documento que fue enviado a sus patronos, el Cabildo de la Iglesia Catedral y el Ayuntamiento de la ciudad. En este informe la priora expone cómo fue la fundación del convento, corroborando lo señalado por el Padre Villerino por lo que se refiere a las fechas de llegada de la comunidad a León y de la fundación del convento.

> Sobre la imagen del Ecce Homo existente en la iglesia, se relataron varios milagros y como corría peligro por estar al lado de la chimenea de una casa contigua que había estado dos veces en peligro de incendio, decidieron las religiosas construirle una capilla

Cuando entraron los carros en la ciudad de León, este hecho y el propio Hermano Sebastián fueron objeto de burlas pues no eran suficientes los materiales que había acarreado. El obispo le dijo que la ciudad estaba en contra de esta edificación, y rectificó la decisión y no dio la licencia para edificar la Iglesia. El Hermano Sebastián consiguió más limosnas recibiendo también el apoyo del Conde de Grajal, Antonio de Vega Borja y Menchaca y el de Catalina Pimentel, duquesa de Alba. El Hermano Se ­

La priora manifiesta al Cabildo de la Catedral y Regimiento de la ciudad que la congregación no ha recibido todos los bienes que les había legado su bienhechor y que el capital de la herencia destinado a la adecuación de las casas no había sido suficiente para dedicar estos edificios a un uso conventual. A este respecto detalla las diez condiciones que se establecieron por el fundador y de forma precisa expone si habían sido o no cumplidas por parte de los testamentarios.

Describe la priora el estado del convento en cuanto a la conservación del edificio y presenta unas cuentas con las cantidades exactas de sus primitivas rentas y las adquiridas de las dotes

Fotografía: Segundo Francisco García Arguello
SEMANA SANTA • LEÓN

de las religiosas, de los pagos de censos y de los gastos de las empleadas y de los productos de consumo para su sustento diario.

Se dirige al Cabildo de la Catedral y Regimiento de la ciudad como responsables y patronos del convento para que reconozcan y vean el mal estado económico que tienen y “se sirvan con su grande providencia… prevenir a este convento para la conservación de él y sus rentas”. Piden y suplican que les proporcionen ayuda, pues no tienen otro recurso que “las dos ilustrísimas comunidades debajo de cuyo amparo están las dichas religiosas”. En este informe se acredita con cantidades concretas que los gastos y cargas que deben soportar son mayores que las rentas que reciben anualmente.

Esta situación de penuria económica del convento de las Agustinas Recoletas, se confirma documentalmente unos años más tarde consultando el Catastro del Marqués de la Ensenada, en concreto tres volúmenes del Estado Eclesiástico, copia auténtica a 8 de enero de 1761, también conservado en el Archivo Municipal de León. Confeccionado a mediados del siglo XVIII, es un documento donde se relacionan todos los bienes y rentas de los vecinos seglares y eclesiásticos del Reino con el objetivo de que existiese el pago al Estado de una contribución única.

De acuerdo con el Catastro del Marqués de la Ensenada recibían rentas anuales de bastantes propiedades que tenían alquiladas: dos prados de otoño cerrados y de regadío, uno en la parroquia de San Pedro, cerca de la Presa Blanca, y el otro en la parroquia de San Lorenzo, en la Vega del Obispo; una huerta de hortalizas en la calle de la Serna, cercada de pared que proporciona dos cosechas de frutas al año; nueve casas, todas de dos plantas menos una, la mayoría con portal, corral, establo, pajar y bodega, situadas en la plaza Mayor, en las calles de Cardiles, Azabachería, Tripería, Zapatería Vieja, en la plazuela de los Descalzos, en el arrabal de Renueva, frente al convento de San Isidoro, esta última habitada por el confesor de las monjas sin pago de renta a la comunidad, al igual que una panera sin renta en la plazuela de San Marcelo.

A pesar de las cantidades que recibían de estos bienes, las cargas que se citan en el Catastro de Ensenada son muy notables. Pagaban censos redimibles y foros perpetuos al Regimiento de la ciudad, al Convento de San Marcos, al Convento de San Isidoro, al Convento de Santo Domingo, a la Parroquia de Santa Ana, a la Cofradía del Santísimo y varios censos que pagan a seis vecinos de la ciudad de León. Por otra parte los gastos derivados de la construcción de la Iglesia, del mantenimiento y rehabilitación del resto de dependencias del convento, más los gastos de su manutención, habían derivado en un endeudamiento que trajo consigo el pago de censos y foros, como así había expuesto la priora en el informe de 1698.

Se enumeran en el Catastro de Ensenada las personas que habitan el convento de las Agustinas Recoletas: veintisiete religiosas, un confesor, un capellán, un sacristán, un donado, un acólito de mandadera y pastor. Se cumplía con una de las condiciones que había requerido Ramiro Díaz, que la comunidad fuese inferior a treinta y cinco monjas. Sin embargo el número existente en este convento y en otros responde a las diversas circunstancias históricas de cada época y a la situación económica de cada orden religiosa. Así el resto de conventos femeninos de León, según la reseña del Catastro de Ensenada, tienen prácticamente el mismo número de hermanas: las Franciscanas Descalzas, intitulado de San Froilán: treinta y un religiosas; las Concepcionistas: treinta y cinco; el Convento de Franciscanas Descalzas de Santa Cruz: veintiséis; y el de Santa María de Carbajal: treinta y seis religiosas.

del proyecto de Ensanche de la ciudad de León, en concreto por la apertura de la calle Gran Vía de San Marcos, queda constancia que en el año 1925 ya se encontraban viviendo en el Convento de Santo Domingo.

> De acuerdo con el Catastro del Marqués de la Ensenada recibían rentas anuales de bastantes propiedades que tenían alquiladas

El edificio del convento en la calle El Cid que había pertenecido a esta congregación religiosa durante dos siglos, a partir de finales del siglo XIX, como consecuencia de las desamortizaciones pasó a ser utilizado por el Ayuntamiento de León teniendo diversos usos. Indicamos los principales y que afectaron a la salida de las monjas de las casas de su propiedad. En un expediente se informa sobre los servicios públicos instalados en el edificio, tramitado desde finales de los años cincuenta y hasta los años setenta del siglo XX. El asunto es sobre la cesión de terrenos por el Ayuntamiento de León al Ministerio del Ejército para instalar los Servicios de Intendencia y sobre la recuperación por el Ayuntamiento de la posesión del Cuartel del Cid en 1970 y derribo total del edificio en ese año. En el acuerdo municipal de 1967 que adjudica la obra de un derribo anterior de la parte no ocupada, se aprueba también autorizar a la Diputación Provincial el traslado de los escudos que existen en el antiguo Cuartel El Cid y que habían estado siempre situados en la fachada del convento desde su fundación.

Las dificultades económicas y de otro tipo se acrecentaron durante el siglo XIX, inicialmente por la invasión francesa y posteriormente por las sucesivas legislaciones de desamortización que obligaron a esta congregación a alojarse en el Convento de Santo Domingo, que había pertenecido a los Padres Dominicos. Por los documentos

Figura en este expediente que el Ayuntamiento solicita al Estado en 1870 la cesión del edificio del ex convento de las Recoletas, para destinarlo al establecimiento de las escuelas de enseñanza y habitación para los maestros. Se concede este uso en usufructo por Real Orden número 3, mes de marzo de ese mismo año, con la obligación de repararlo y conservarlo a su costa. Un año más tarde por Real Orden de 28 de julio de 1871, se concede el uso para Asilo de Beneficencia.

En 1894 se cede el espacio ocupado por este Asilo al Ramo de Guerra también en

usufructo y se instala el Regimiento de Infantería de Burgos nº 36, que a fecha de 1953 estaba en vías de que se pudiera desalojar del edifico que fue de las recoletas por haber sido promovidas las obras del Cuartel de San Marcelo. Se deduce que con anterioridad a 1870 tuvieron que salir las Agustinas Recoletas de su convento. Y durante la primera mitad del siglo XX continúan los problemas de las Recoletas como podemos comprobar por los documentos del Archivo Municipal de León. El mencionado proyecto del Ensanche de la ciudad de León, en concreto la apertura de la calle Gran Vía de San Marcos, aprobada la ejecución de la obra de apertura en sesión celebrada el 30 de septiembre de 1926 y cuyo presupuesto extraordinario fue aprobado en 1925, trae como consecuencia el pago de contribuciones especiales y expropiaciones de fincas y entre estas el derribo de parte del edificio del convento.

El 23 de diciembre de 1932, la priora del convento de Agustinas Recoletas, presenta un escrito reclamando el importe de la contribución especial que les correspondía pagar al Ayuntamiento, en relación con los aumentos de valor determinados por la apertura de la Gran Vía de San Marcos y por la pavimentación de la plaza de la Libertad, actual Santo Domingo. Alude en este escrito a que en junio de 1925, en el período de alegaciones al proyecto de apertura de la Gran Vía y cuatro meses después, ya se habían presentado por la priora dos reclamaciones por haber incluido al convento en el pago de las contribuciones y por el número de los metros cuadrados de superficie valorados para el pago de este tributo. Fundamenta su petición en que el convento gozaba de inmunidad real eclesiástica y en lo establecido en el artículo 353 del Estatuto Municipal de 1924 ya que la parte del convento ocupada por la iglesia servía de ayuda a la parroquia y como no habían recibido respuesta a estos escritos en cinco años se acogían al silencio administrativo positivo en el sentido de que el Ayuntamiento de León les concedía la exención tributaria.

Además señala la priora que el derribo de la iglesia y parte del convento para la aper­

tura de la Gran Vía de San Marcos, dejó un solar cubierto de escombros, sobre el cual se edificó la iglesia y parte del convento actual, “haciendo un gran sacrificio esta comunidad para que la nueva edificación en nada desdijese de la ornamentación que la nueva Gran Vía exigía”.

Sin embargo, el Ayuntamiento de León acuerda, en sesión de 19 de enero de 1933, no acceder a lo solicitado por el convento, por no estar incluido en ninguno de los casos que cita el artículo 353 del Estatuto Municipal y porque en tiempo oportuno fueron expuestos al público los proyectos y acuerdos de contribuciones especiales sin que contra ellos entablaran reclamación. Para esta década de los años treinta conocemos el número de hermanas que tenían su residencia en el convento de la plaza Santo Domingo. En el padrón municipal de habitantes de 1930 figuran registradas veintitrés monjas: dieciséis de León, cuatro de Valladolid, una de Guipúzcoa, una de Soria y otra de Oviedo. En los padrones anteriores confeccionados cada cinco años, no se efectuaron desde el año 1902 asientos de las religiosas domiciliadas en el Convento de Santo Domingo.

> El 23 de diciembre de 1932, la priora del convento de Agustinas Recoletas, presenta un escrito reclamando el importe de la contribución especial que les correspondía pagar al Ayuntamiento

de lo dispuesto en el Concordato vigente entre La Santa Sede y el Estado Español. Si el convento que fue de los dominicos se derribó en 1965 y la obra de la Granja no se terminaría hasta pasado un año o más, se deduce que las monjas tenían su domicilio en el que así aparece escrito en el impreso de solicitud de licencia, la avenida Padre Isla. Consta en este expediente que la Dirección General de Sanidad les concede licencia para construir un panteón con el fin de trasladar los restos mortales de los fundadores y las hermanas que hasta la fecha han fallecido y han sido inhumadas en el anterior edificio.

El convento de Santo Domingo fue derribado en 1965 para llevar a cabo la construcción, promovida por el Banco Industrial de León, del complejo urbano de Santo Domingo. En este mismo año, la Reverenda Madre Priora de la Orden de Madres Agustinas Recoletas solicita, el día 11 de noviembre de 1965, licencia de obras para la construcción de un convento de clausura de la Encarnación en terrenos propiedad de estas monjas situados al final de la calle Miguel Zaera, en el camino de La Granja, hoy día calle La Granja número 1.

El Ayuntamiento de León les concede la licencia en sesión de la Comisión Municipal Permanente de 7 de enero de 1966, con la exención en el pago de derechos en virtud

En una superficie total de 11.833,45 metros cuadrados de solar y con el proyecto de edificación redactado por los arquitectos Ramón Cañas y del Río y Ramón Cañas Represa, se erige el convento actual de clausura dividido en tres zonas: zona de clausura, zona de viviendas de capellanes y mandadera y zona de panteón. Está constituido por cinco cuerpos de edificación. La zona de clausura está formada por las dependencias propias del convento, jardines, huerta y capilla. Está rodeada por una cerca de cuatro metros de altura en la cual y a través del terreno ajardinado y de los aparcamientos se abre una entrada de vehículos a la parte de jardines y huerta de la zona de clausura. Consta también de otras dos entradas: la entrada principal al convento y la entrada exterior a la capilla.

Las Agustinas Recoletas de León siempre han tenido la puerta abierta a los fieles, tanto en su iglesia de la calle El Cid y en la capilla actual para la celebración de la misa dominical y para otros actos religiosos de especial relevancia para el pueblo de León. Concretamente, en la primera de las citadas hacían “estación” las procesiones del Viernes Santo, organizadas por las cofradías penitenciales leonesas. Formaba parte de la famosa “Ruta de los Cuatro Conventos”, así denominada por Cayón Waldaliso, cronista oficial de la ciudad de León.

Cofradía Santo Sepulcro Esperanza de la Vida

Fotografía: Mª Edén Fernández Suárez

HISTORIA

Cofradía erigida canónicamente el 5 de noviembre de 1992. Desde sus orígenes ha estado vinculada a la Orden del Santo Sepulcro con la que ha participado en diversos actos en la ciudad de León, entre ellos el cruzamiento de caballeros. Inicialmente tuvo prestada su imagen titular por la Parroquia de Valderas de León. La imagen actual, obra del artista conquense Vicente Marín Morte, fue presentada en 1996.

La cofradía destina el 10% de sus ingresos a obras sociales, a través de Cáritas, la Asociación Leonesa de Caridad y ayudas puntuales en casos concretos.

También ha participado en la organización de las fiestas del barrio de la Chantría, en la procesión de Nuestra Señora del Rosario, en el Vía Crucis Procesional de la Parroquia de San Froilán, y en la procesión de Antorchas de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes.

IMAGINERÍA

• Santo Cristo Esperanza de la Vida. Vicente Marín Morte. 1996.

• El Hombre Nuevo. Vicente Marín Morte. 2002.

• Nuestra Señora de la Luz. Ana Rey y Ángel Pantoja. 2014

Año de fundación: 1992

Maestre: José Luis Jañez Sampedro

Templo: Parroquia de San Froilán

Hermanos: 530

Indumentaria:

Túnica negra, capillo alto blanco con babero y cola. Cíngulo y guantes blancos. En el centro del babero va bordado el emblema de la cofradía.

Emblema:

Cruz del Santo Sepulcro, usada en el antiguo Reino de León. Hoy conocida como Cruz de Malta, encerrada en un círculo. Todo ello en color rojo.

ACTOS PECULIARES

• Rito de admisión de hermanos, el Sábado de Pasión. Se entrega a los nuevos hermanos un cirio, símbolo de la luz de Jesús Resucitado.

• Entrega del fuego en las parroquias y templos del recorrido del Sábado Santo.

• Ante cada uno de los templos el Maestre de la cofradía, en nombre de todos los hermanos, entrega el fuego que luego se bendecirá en la Vigilia Pascual.

• En la Solemne Adoración Procesional de las Llagas de Ntro. Sr. Jesucristo, Lunes Santo, en riguroso silencio los hermanos pujan por turno rotatorio, la imagen titular llevada sobre una parihuela. Durante el recorrido los miembros de la Asociación San Pedro del Castro entonan el canto de Las Llagas, recuperado de la Sobarriba leonesa. •••

PROCESIONES

• Lunes Santo: Adoración de las Llagas de Cristo.

• Sábado Santo: Procesión Camino de la Luz.

“Las cofradías trabajamos todo el año para que luzca la Semana Santa de León”

¿Con el compromiso renovado al frente de la cofradía? ¿Cuáles son sus expectativas, emociones ante la Semana Santa de este año?

Las expectativas son las de lograr que nuestra Semana Santa vuelva a ser la de los años anteriores a la pandemia. El año pasado ya se vivió una Semana Santa muy cerca de la normalidad, pero también es verdad que, con muchas inquietudes e incertidumbres, porque no sabíamos cómo podrían responder todos los hermanos. Teníamos muy cerca la sombra de la pandemia. En una cofradía pequeña y humilde como es la mía, nuestra preocupación era que pudiésemos sacar adelante nuestros actos y procesiones. Pero gracias a Dios fue posible y esperamos que este año retomemos si cabe aún más la normalidad.

¿Usted está palpando este optimismo en la cofradía?

Ya lo vimos el año pasado. En general, a la Junta de Gobierno nos sorprendió para bien la respuesta y compromiso de los hermanos. León es una ciudad de Semana Santa y los papones, la inmensa mayoría, tenemos ese compromiso con la Cofradía y nuestros titulares.

¿Está todo preparado?

Las cofradías estamos trabajando prácticamente todo el año para que todo luzca y salga bien.

¿Cómo fue su toma de posesión como Maestre por segunda vez?

No por ser la segunda vez deja de ser entrañable y emotiva. Es un momento importante donde afloran sentimientos, sensaciones y recuerdos, sobre todo de los seres queridos que ya no están entre nosotros y también de los que están.

que la inmensa mayoría de las cofradías, al no poder estar en la calle, intentamos por todos los medios que nuestros hermanos pudiesen vivir desde sus hogares la Semana Santa. A través de las redes sociales celebramos todos nuestros actos de una forma virtual, como es la Procesión de las Llagas o la Procesión de la Luz.

¿Eso le puede dar una mayor fuerza para este mandato?

Sí, indudablemente. Lo que ha pasado nos enseña a valorar mucho más lo cotidiano y lo importante de la Semana Santa.

¿Qué es la Pasión leonesa para usted? ¿Cómo la definiría?

Confluyen dos factores importantes: la tradición y los sentimientos. En cuanto a la tradición, en mi caso, como muchísimos leoneses, soy un papón desde que tengo uso de razón y esa tradición que te inculcaron tu padre y tus hermanos mayores, al final siempre están ahí latentes. Y por supuesto, sin los sentimientos no tendría este compromiso ni estaría en el lugar donde estoy yo ahora mismo.

> León es una ciudad de Semana Santa y los papones, la inmensa mayoría, tenemos ese compromiso con la Cofradía y nuestros titulares

En su caso, esta vez puede parecer diferente porque en su anterior mandato le tocó lidiar con la pandemia y sus limitaciones. ¿Ha habido cosas que se han podido aprender de esos momentos?

Sí, no cabe duda de que la pandemia ha sido una experiencia que nos ha dejado una lección y un aprendizaje importante. Nos tocó, casi casi, reinventarnos en muchos sentidos, porque nosotros, al igual

¿Qué recuerdos tiene usted de la Semana Santa?

Yo era, y lo sigo siendo, hermano de la cofradía del Dulce Nombre y recuerdo perfectamente que, cuando vivíamos en el barrio de Santa Marina, mis hermanas me sacaban el Viernes Santo a la Plaza Mayor y desde allí iba caminando con mi cruz hasta donde las fuerzas me lo permitían, y después me volvían a recoger. Este tipo de detalles los tengo muy presentes. También recuerdo con mucho cariño como en el descanso de la procesión de Los Pasos, en la plaza de

Santo Martino, mi padre, mi hermano, mis primos y familiares cercanos nos reuníamos todos en casa y desayunábamos huevos fritos con pimentón y bacalao, lo típico de la Semana Santa. Todos esos recuerdos están muy vivos dentro de mí.

¿Y sus vivencias personales en el seno de la cofradía?

Me hice hermano del Santo Sepulcro en enero del 2014 y en 2016 acepté el cargo de tesorero dentro de la Junta de Gobierno. Para mí la cofradía ha sido un bálsamo, una ayuda, y hasta puedo decir que he encontrado aquí una segunda familia en todos los sentidos. En una cofradía pequeña, como la nuestra, todavía se vive más intensamente ese ambiente familiar, de cercanía y de conocernos prácticamente todos.

¿Qué movimientos o actos importantes tienen previsto para esta Semana Santa?

Empezamos con un Vía crucis al Cristo de la Cruz Quemada que es un acto entrañable en la que participamos nosotros y las monjas Concepcionista. Otro acto importante para nosotros es la Misa de Admisión de Hermanos. El Lunes Santo tenemos la solemne Adoración de las Llagas de Cristo, que es una procesión corta de mucho recogimiento por el Barrio Húmedo. Cada hermano Sale con voto de silencio y a mí siempre me ha llamado la atención que un Lunes Santo al llegar a una abarrotada Plaza de San Martín conseguimos la mayor parte de las veces que la plaza quede totalmente en silencio. ¡Eso significa que algo transmitiremos!

> Para mí la cofradía ha sido un bálsamo, una ayuda, y hasta puedo decir que he encontrado aquí una segunda familia en todos los sentidos

Y el acto principal de la cofradía es la Procesión del Camino de La Luz, durante la cual vamos dejando el fuego para la Vigilia Pascual en las Iglesias por donde discurre la procesión. Todos los actos de la cofradía son muy especiales para mí y están cargados de una profunda emoción.

¿Qué aportan las cofradías a la sociedad leonesa?

Mucho, muchísimo, tanto emocional como económicamente. La Semana Santa atrae a mucha gente: de León, de la provincia y de fuera. Pero también transmitimos algo más, como la espiritualidad que forma parte de la Semana Santa. Cuando vas pujando un paso y ves gente mirando una imagen e incluso llorando, eso es significativo de lo im ­

portante que es la Semana Santa para muchas personas.

¿Y la Cofradía del Santo Sepulcro en particular? Nuestra cofradía llegó para ocupar un espacio que estaba libre en nuestra Semana Santa. Vinimos para escenificar y enaltecer el rito de la Vigilia Pascual, que no estaba representado en la Semana Santa de León y estamos muy orgullosos de ello.

La Madre y el amor

Solo quiero pensar en esa Madre que tristemente va junto a su Hijo, el que de hambre padece y ya lo dijo cumpliendo lo que mandó el Padre.

Va a su lado con ojos desvalidos mirando el cuerpo que lento se desangra, al seguir un camino que se agranda por los pasos y al ánimo abatidos.

Caminan hacia un mundo sin prejuicios, que la Madre sabe donde lleva al no condenar ni lavar sus maleficios.

Y el suplicio se va acercando al Hijo, la senda le encamina hacia la prueba de convertirse en pan, harina y mijo.

Dolor y Esperanza

Te vuelvo a ver Señor por estas calles en la primavera que lenta se aproxima, tan llena de esperanza y de calima derramando de color rocas y valles.

Entonces mirare, y habrá detalles que me pulirán como una lima, para impregnar mi alma de tu estima y tu mirada dirá que no me falles.

Y seguiré tu paso, tu huella que se acerca mezclados con dolor y con abrojos, al lugar donde serás crucificado.

Pero tu misericordia estará cerca, y habrá tanta esperanza en nuestros ojos sabiendo que serás al fin glorificado.

Juan BAUTISTA DÍEZ Arpegio.

Juan BAUTISTA DÍEZ Arpegio.

Fotografía: Marta Cayón
Fotografía: Marta Cayón

Cofradía La Agonía de Nuestro Señor

HISTORIA

La Cofradía La Agonía de Nuestro Señor, se fundó en León el 4 de octubre de 1993 por iniciativa de siete hermanas, siendo formada íntegramente por mujeres. La reciente reforma estatutaria permite el acceso de hombres en esta agrupación penitencial.

La Cofradía tiene como sede la iglesia parroquial de Santa Marina La Real de León, sita en la calle Serranos nº 20. Entre sus finalidades se encuentra promover el culto público, a través de los desfiles procesionales. Se encarga, asimismo, de organizar varios cultos en torno al Misterio de la Muerte y Resurrección del Señor. La Hermandad se rige por el Cabildo y la Junta de Seises.

Celebra su fiesta en noviembre el día de Cristo Rey, mediante una misa en la cual toman posesión los miembros de la Junta y la abadesa o el abad (si procede). La primera vez que esta co­

Año de Fundación: 1993

Abadesa: Nonia García

Rodríguez

Templo: Parroquia de Santa Marina la Real

Hermanos: 215

Indumentaria:

Túnica morada. Bocamanga de puntilla, de color morado como el cíngulo y el capirote.

Emblema: Arco en el cáliz, corona de espinas y atributos.

El cáliz lleva la sangre de Cristo derramada por la corona de espinas. En el pie del emblema lleva las iniciales de la cofradía.

fradía salió a la calle fue en el año 1993, a modo únicamente de representación. Procesiona el Miércoles Santo.

IMAGINERÍA

• Jesús del Vía Crucis. José Ajenjo. 1998.

ACTOS PECULIARES

Fiesta de la Cofradía el día de Cristo Rey y toma de posesión y Eucaristía en memoria de los difuntos de la Cofradía. Peregrinación a la Virgen del Camino, el segundo domingo de mayo. Via Crucis, el segundo sábado de cuaresma en la iglesia Parroquial de Santa Marina.

CONDICIONES DE ADMISIÓN

Ser avalada por otra hermana/o de la Cofradía mixta desde 2016. •••

PROCESIONES

• Procesión de Jesús Camino del Calvario. Participan las Damas de la Piedad (Astorga), Jesús de Nazaret (Mansilla de las Mulas).

Fotografía: Marta Cayón

La Virgen de la Piedad de San Martín

 Máximo CAYÓN DIÉGUEZ | Cronista Oficial de la ciudad de León

Amado Fernández Puente, inspirándose en los paños con relieves y calados neogóticos que puede contemplarse en el altar mayor de la Real Basílica de San Isidoro, por encargo de la cofradía de Minerva y Vera Cruz, talló en el año 1971 dos tronos, en madera de nogal, con destino a las nuevas carrozas donde entonces salían en procesión el ‘Cristo Yacente’ de Jacinto Higueras (1951), y la ‘Virgen de la Piedad’, de Luis Salvador Carmona, imagen esta que recibe veneración en la iglesia parroquial de San Martín, concretamente, en el lado de la Epístola, en un altar que donaron las hermanas Romualda y Encarnación Muñiz, el seis de junio de 1953, ­ pronto hará siete décadas ­, tal como consta en una lápida inserta en el costado izquierdo del paramento.

En la parte frontal del trono de la imagen mariana, pujada a hombros a partir de 1977, puede apreciarse, en el centro, el emblema de la citada cofradía, flanqueado, por un lado, por una corona de espinas y tres clavos, y, por el otro, por un martillo y unas tenazas, atributos todos ellos de la Pasión de Nuestro Señor. En la parte posterior del mismo figura la identidad de los miembros que componían la Junta de Seises aquel 1971, siendo abad Expedito Pis Toyos y seise ­secretario, Alejandro López Caride.

escrito, núm. 5.448, de su archivo, donde, entre otras cosas dice...” Y reproducía parcialmente el citado documento.

> Luis Salvador Carmona talló en 1750 para el convento de San Francisco de León, de franciscanos observantes, actualmente franciscanos capuchinos, la citada Virgen de la Piedad

Luis Salvador Carmona talló en 1750 para el convento de San Francisco de León, de franciscanos observantes, actualmente franciscanos capuchinos, la citada Virgen de la Piedad. Con la invasión francesa, el convento se destinó a hospital, motivo por el cual en 1810, la talla de Carmona fue trasladada a la iglesia de San Martín.

Máximo Cayón Waldaliso, con la rectitud de conciencia que le caracterizaba, el 20 de marzo de 1964, en la sección ‘León es así’, [Proa, p. 20], escribía lo siguiente: “Por un escrito que nos facilitó en su día don Raimundo Rodríguez [Vega], canónigo archivero que fue de nuestra Catedral, sabemos que el 6 de mayo de 1750 el citado P. Guardián dirigió al Cabildo catedralicio un

Dicho escrito, para curiosidad del lector, y una vez actualizada su grafía, dice de este tenor: “Ilustrísimos señores: El Guardián y religiosos del Convento Real de San Francisco extramuros de esta ciudad, con el mayor respeto y veneración, ponen en la alta consideración de V.S. como a expensas y devoción de cierta persona a mayor gloria de Dios y de su Santísima Madre la Virgen Madre Señora nuestra en la representación de sus sacratísimos dolores, mandó fabricar su imagen de Peregrina Escultura para colocarse y venerarse en la iglesia de dicho Convento, y por ahora en su altar mayor mientras se construye altar determinado, para excitarse la devoción de los fieles y deseando los suplicantes que la entrada de tan hermoso simulacro y su colocación se ejecute con la mayor devoción y solemnidad, dándose así principio a la invocación del amparo y favor de María Santísima, y noticia a los fieles de este pueblo, se ha determinado con el beneplácito y licencia del ilustrísimo señor Obispo de este Obispado que la soberana imagen entre procesionalmente en esta ciudad desde la iglesia de Santa Nonia, y para que sea con el mayor culto reconociendo a V.S. tan interesado en la mayor honra y veneración de la sacratísima Virgen, suplican a V.S. se sirvan permitir que la procesión entre por esta santa iglesia [se refieren a la S.I. Catedral de León] con cruz, capa y demás asistencia en la conformidad que se ejecuta en la procesión de la Santa Cruz, Jueves Santo y otras. Así lo esperan del celo y devoción de V.S. al mayor culto de María Santísima, que guarde a V.S. en su gracia”.

En un principio el destino de la imagen tallada por Carmona era la iglesia de Nuestra Señora del Mercado. Su párroco, Manuel Domínguez, expuso al prelado legionense, Pedro Luis Blanco, el temor de que contar con dos imágenes bajo la misma advocación

en el mismo templo podrían mover a confusión entre los fieles. El Ordinario halló razonable la propuesta y determinó que la Virgen de la Piedad recibiera culto en la iglesia parroquial de San Martín.

Formalizada por R.D. de 11 de octubre de 1835, publicado en la ‘Gaceta de Madrid’ el 14 de octubre siguiente, miércoles, la supresión de las comunidades religiosas, salvo las de caridad, los franciscanos hubieron de abandonar la secular morada capuchina, vendida luego por el Estado, en pública subasta, en 1843, por la suma de 64.000 reales de vellón. Regresarían a nuestra ciudad en 1880. Dos años más tarde, el siete de diciembre de 1882, víspera de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, patrona de la Orden Franciscana, Saturnino Fernández de Castro y de la Cotera, obispo de la diócesis legionense, bendecía a las once de la mañana la remozada iglesia capuchina, cuyas obras habían comenzado el 10 de abril del referido año 1880, bajo la dirección y administración de Rogelio Cañas, “insigne bienhechor de la Orden”.

La madrugada del cuatro de febrero de 1948, miércoles, hacia las tres de la madrugada, un cortocircuito originado en uno de los confesionarios del templo, ocasionó un incendio en la iglesia de San Martín que hizo presa de sus garras la bellísima imagen de la Virgen de la Piedad. Los primeros en apercibirse del siniestro fueron los serenos que prestaban servicio en el “Mirador de la Ciudad”, en nomenclatura popular, “El Consistorio Viejo”, que avisaron a los bomberos así como al coadjutor de la parroquia de San Martín, residente en la casa rectoral paredaña al templo, Nicolás Alonso, quien dio cuenta inmediatamente a Filiberto de la Calle, ecónomo parroquial.

El lastimoso estado en que quedó la pieza tiene reflejo en el artículo titulado “La Virgen de Carmona pide limosna”, firmado por Francisco de Cadenas en ‘Diario de León’ [10.02.1948, p. 1], con afirmaciones tan abrumadoras y rotundas como estas: “se quemó la mitad de su cara y una de sus dos veces divinas manos [ ] Aquella cabeza del Cristo de una expresión sin igual, sería casi destrozada por completo. Toda la

pintura que cubría la imagen y principalmente la cara de la Virgen y el Cristo no existen”. Y en otro párrafo añadía: “la restauración de esta imagen, costosa y difícil solo se puede entregar a manos muy expertas”.

Trasladada a la Villa y Corte, allí, Antonio de la Cruz Collado, (1905­1962), catedrático de dibujo, escultor­restaurador del Patrimonio Artístico y profesor de Bellas Artes, llevó a cabo un laborioso trabajo de restauración ateniéndose al original, utilizando para ello apoyos fotográficos. Su plausible esfuerzo pudo comprobarse en León del 19 al 27 de marzo del año siguiente, 1949, cuando la Sagrada Imagen fue expuesta al público en el Salón de Exposiciones de la Excma. Diputación Provincial.

Aquel mismo año, el 12 de abril, la Virgen de la Piedad figuró en la extinta ‘Procesión Penitencial de las Mujeres’, anunciándose su salida mediante este comunicado inserto en la prensa local [Diario de León, 11.04.1949, p.1]: “Mujer leonesa: Mañana, día 12, a las ocho y media de la noche, de la iglesia parroquial de San Martín, saldrá la procesión penitencial de mujeres. Se os invita a este acto, de pública manifestación de fervor, acompañando a la VIRGEN DE LA PIEDAD dando con ello ejemplo de vuestra religiosidad y patente muestra de amor a la Madre del mejor Hijo y la más afligida de todas las madres. Asistid todas. Os lo pide la Junta Pro­Fomento de las Procesiones de Semana Santa”. En dicha procesión figuró también la actual ‘Virgen de la Amargura’, una Soledad que entonces se conocía como “Virgen de la Paloma”, que actualmente recibe veneración en el Convento de las MM. Concepcionistas.

La solemne procesión del Santo Entierro del referido 1949, con una excelente meteorología, se inició a las siete de la tarde, en la iglesia de San Martín, finalizando a las once de la noche. En aquella ocasión hubo tres motivos que concentraron la atención del público en general. Si bien la expectación popular puso su acento en la imagen restaurada de la Virgen de la Piedad, que iba escoltada por un piquete de soldados de Ferrocarriles, tras esta figuraba la magnífica imagen de ‘Cristo Yacente’, obra de Víctor

Fotografía: Miguel Seijas

de los Ríos, escoltado por siete guardias civiles, que fue el único año que figuró en esta procesión. Pero eso es historia de otro tranco. Por su parte, la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno cedió también la talla de San Juan, obra del citado imaginero de Santoña para esta procesión del “Santo Entierro”.

De cualquier forma debe consignarse que, con asistencia de las autoridades, el predicho ‘Yacente’ fue expuesto en el Salón­Biblioteca de la Excma. Diputación Provincial, en un acto celebrado el mencionado 12 de abril de 1949, que resultó un éxito total dada la calidad de la talla, y durante el transcurso del cual intervino brillantemente Manuel Sánchez Camargo, crítico de Arte de Radio Nacional de España. Esta imagen hoy día se venera en la iglesia de San José del municipio cántabro de Astillero y forma parte de los desfiles procesionales de aquella localidad.

Digno de subrayado es igualmente traer a capítulo que aquel Viernes Santo, Minerva y Vera Cruz recuperó felizmente el “Sermón de la Soledad”, que se llevó a efecto en la plaza Mayor, a las seis y media de la tarde, siendo pronunciado por Victorio Campos de Castro, beneficiado de la S.I. Catedral, y transmitido por altavoces. Luis de la Puente Arrimadas era abad de la agrupación eucarística y penitencial. “El amplio cuadrilátero de la Plaza Mayor se llenó de gente [ ] Se colocaron unas ciento cincuenta sillas delante y paralelas al Consistorio Viejo, al otro lado de su calzada. Servicio que bien ordenado puede, inclusive, dar una pequeña ayuda a la cofradía organizadora [ ] Antes del sermón fueron bajadas a la plaza, desde la iglesia de San Martín, las imágenes todas que habían de figurar en la procesión. La efigie llamada de la Soledad se colocó dando frente a la misma puerta del Consistorio”. [Proa, 17.04.1949. p. 2].

El pasado cuatro de febrero se cumplió el setenta y cinco aniversario de aquel lamentable incendio que embargó de tristeza el corazón de toda la ciudad. Al hilo de aquel desgraciado suceso hemos referido a grandes rasgos las distintas vicisitudes que ha soportado este admirable grupo escultórico, y, al mismo tiempo, hemos evocado el Viernes Santo de 1949.

> Antonio de la Cruz Collado, (1905-1962), catedrático de dibujo, escultorrestaurador del Patrimonio Artístico y profesor de Bellas Artes, llevó a cabo un laborioso trabajo de restauración

Dos años más tarde, el 23 de marzo de 1951, la sección de la Policía Municipal de Gala, creada por iniciativa de José Eguiagaray Pallarés, a la sazón alcalde de la ciudad, hizo su presentación entre los leoneses, dando escolta a la Virgen de la Piedad, imagen que es procesionada por Minerva y Vera Cruz por cesión de la parroquia de San Martín.

Muchos años después, en 1979, la Piedad de Carmona fue imagen del cartel oficial de la Semana Santa de León. La espléndida reproducción fotográfica fue autoría del artista leonés Francisco Díez. Era abad de Minerva y Vera Cruz un gran leonés y un gran papón: Eloy Barbé Díaz.

Cofradía de Nuestro Padre

Jesús Sacramentado y María Santísima de la Piedad, Amparo de los Leoneses

Fundada en 1995, tiene su sede canónica en la Basílica de San Isidoro. La Cofradía procesiona el quinto sábado de cuaresma. Dicha procesión, donde figuran los Atributos de la Basílica citada, se realiza con voto de silencio, que es guardado por todos los hermanos y hermanas.

Entre los actos que organiza esta Cofradía destacan los siguientes: celebración de las festividades de los Santos Isidoro y Martino; toma de la ceniza, el miércoles de inicio de la cuaresma, y asistencia a la Misa Conventual, todos los sábados del año, vestidos de túnica y capelina blanca, así como al canto de la Salve Isidoriana, que el Cabildo mantiene con el pueblo leonés a través de los siglos.

IMAGINERÍA

• Nuestro Padre Jesús de la Esperanza. Melchor Gutiérrez San Martín. 1995.

• Santísima Virgen de la Piedad y del Milagro. Anónima. Siglo XVII.

• Virgen de la Esperanza. Miguel Bejarano Moreno. 2004.

• Nuestro Padre Jesús de la Esperanza Cautivo ante Anás. Jaime Babío. 2011

EMBLEMA

Ovalado, partido en dos campos. En el superior, el cordero eucarístico de la portada principal de San Isidoro y en el inferior, la Santísima Virgen besando la mano del Hijo al descender de la cruz, imagen ésta tomada de la Puerta del Perdón de San Isidoro.

CONDICIONES DE ADMISIÓN

No haber rechazado públicamente la Fe Católica, no haberse apartado de la Comunión Eclesiástica, no encontrarse condenado por excomunión impuesta o declarada. •••

Año de fundación: 1995

Hermano Mayor: Francisco Javier González Díaz

Templo: Basílica de San Isidoro

Hermanos: 400

Indumentaria: Túnica de color azul marino sencilla, sin tablas. Manga ancha, capuchón de un metro de largo de color azul marino con el emblema de la cofradia.

Pantalones, calcetines, zapatos, corbata y guantes de color negro y la camisa blanca. Se ciñe la túnica a la cintura con un cíngulo de seda y oro.

PROCESIONES

• Sábado de Pasión: Procesión de Jesús de la Esperanza

• Sábado Santo: Vía Lucis Procesional

José Holguera y su diálogo con la Cruz

“Mirar un cuadro” fue el nombre de aquella serie de los años ochenta de nuestra Televisión pública cuya finalidad, se decía, era “ayudar a percibir y conocer mejor, a través de los comentarios de diferentes personajes del mundo de la cultura, el valor plástico de obras de arte”. Se decía también de este programa que “robaba la autoridad a la Academia”, cambiaba el foco de atención y lo llevaba a la calle. Cómo mirar un cuadro, una creación artística, es título de notables artículos, libros, cursos… empeño inagotable en educar para mirar, para entender, e incluso para sentir, el mensaje, lo que se presume fue intención, bajo lo que, tantas veces, no es evidente.

Inconscientemente, el espectador, el que mira, entabla un diálogo mudo con los objetos que contempla, ensamblando las caras varias del signo (significado, sentido…) a la luz de las emociones. Para el autor, el que crea, su canal de comunicación, su lenguaje y código, lo son ese método de conocimiento y de modificación de la vivencia y del mundo que se dice Arte. En ocasiones llega a intervenir en esa escena (sin darle pábilo a la enorme dificultad que encierra) quien tiene la pretensión de ser guía y glosar lo que el artista no ha querido, tal vez, ni nombrar ni decir… O sí.

Aguatinta al azufre, el lenguaje, la técnica empleada en este grabado, a través del que dialoga su autor. Sobran argumentos para darle a este modo de crear el valor que tiene, en nada menor a otros “géneros artísticos”.

Falta, eso sí, resaltar las cualidades que le corresponden y en este caso destacan sobremanera: el punteado que en la estampa muestra suave graneado, tonos de gran delicadeza, alcanzados tras el justo tiempo de exposición del cobre a la mezcla de azufre y aceite. En cada trabajo, búsqueda de lo escondido y descubrimiento, junto al logro sobre el papel con cuerpo

y alma, de las propias cualidades, las que giran bajo ese otro tórculo de la vida, del individuo que se siente satisfecho, incluso bendecido, con la dignidad del artesano, siempre reivindicada por Holguera.

Un signo, el más elemental posible, con dos simples trazos, al que se le buscan diversos antiguos referentes de vida, el que refiere al concreto cruel castigo hasta la muerte… El signo de la Cruz, al que aquel viejo catecismo, que memorizamos (y sin embargo aprendimos) en tardes frías de escuela y parroquia pequeñas, definía en su tercera entrada: “­¿Cuál es la señal del cristiano? – La señal del cristiano es…”

Mirar la Cruz, y, si nos fuera posible, entender su significado, comprenderla. Lutero contrapuso al “teólogo de la gloria”, el que dijo en sus disputas que llama a lo malo bueno y a lo bueno malo, al “teólogo de la cruz”, del que dice “denomina a las cosas como en realidad son.” “Mirar a Cristo. Ejercicios de Fe, Esperanza y Caridad” se tituló publicación de 1989 en la que se recogían unas lecciones impartidas por el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger, para las que se apoyó en el trabajo de reflexión llevado a cabo por Joseph Pieper (el filósofo que, entre tanta búsqueda amorosa de la Verdad, trató del arte y la contemplación) las virtudes teologales, las que, en lengua de la calle, se dicen Creer, Esperar, Amar; la realidad para la que hemos sido llamados, y hacia la cual queremos caminar.

En las primeras líneas de aquellas lecciones suyas señalaba el teólogo de la espiritualidad profunda, pastor y predicador, que “sólo se puede ejercitar aquello que de alguna forma ya se posee”, a lo que seguía: “puesto que la existencia cristiana no es un arte más junto a otros, sino simplemente la existencia humana vivida tal y como se debe, se podría

afirmar que queremos ejercitar el arte de la vida justa. Queremos aprender el arte de las artes: la existencia humana”.

El rostro no es el rostro de las láminas./ Es áspero y judío. No lo veo/ y seguiré buscándolo hasta el día/ último de mis pasos por la tierra./ El hombre quebrantado sufre y calla…

Rezó el “agnóstico” Borges en su “Cristo en la Cruz”. En Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, celebrada en la Divina Liturgia Bizantina, el sucesor de Benedicto XVI recordaba el significado del Signo: “un cristianismo sin cruz se vuelve estéril”. La palabra del Papa Francisco vencía nuestros acomodados silencios: “Nosotros proclamamos a un Mesías crucificado […], fuerza y sabiduría de Dios. […] El Apóstol no esconde que la cruz, a los ojos de la sabiduría humana, representa todo lo contrario: es «escándalo» y «locura» (1 Co 1,23­24). La cruz era instrumento de muerte, y sin embargo de allí ha venido la vida”.

Miro el grabado en el que se comparte con nosotros el diálogo con el Crucificado. Sé que Jose Holguera tampoco calla, que grita con dulce suavidad, desde su taller tan a pie de Santa María nuestra, que frente a la ley vieja, después de la Cruz sabemos que no hay que temer la mirada de Dios, porque “el mirar de Dios es amar.” Quien mejor nos lo enseñó tiene en nuestra tierra imagen bajo la que desde niños conocimos la Lamentación de la cual aún no entendimos cómo releer: los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay amor como el Amor mío.

Un sentido añadido, o más de uno, puede provocar en nosotros (lo hace en mí) esa cruz que cobija entre sus brazos espacios no vacíos, pero quede ello como humilde sugerencia para que cada uno dialogue, mirando a la Cruz y raseando hacia la Resurrección.

SEMANA SANTA •
Esta estampa data de 2003, a raíz del fallecimiento de Manuel Gutiérrez Ballesteros, Abad de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, en 1977.

Cofradía Cristo del Gran Poder

Fotografía: María Edén Fernández Suárez

HISTORIA

Fundada en 1994, procesiona por primera vez en 1995, con un número aproximado de 200 hermanos y dos pasos: el “Cristo”, imagen titular, y “La Virgen del Gran Poder”. Durante los años siguientes, aumenta progresivamente el número de pasos y también de hermanos, hasta los 1.300 con los que cuenta hoy en día. En la Semana Santa del año 1999 sale la Banda (mixta) por primera vez.

IMAGINERÍA

• Apóstoles. Narciso Tomé y Simón Gavilán Tomé. Siglo XVIII.

• Oración en el Huerto. Miguel Bejarano Moreno. 2002.

• Cristo del Gran Poder. Melchor Gutiérrez San Martín. 2000.

• San Juan. José Miguel Tirado Carpio 2006.

• Virgen del Gran Poder. Melchor Gutiérrez San Martín y Ramsés Gutiérrez. 2000

• Mar ta y María.

Miguel Bejarano Moreno. 2002.

• Ángel de la Oración en el Huerto.

Melchor Gutiérrez San Martín y Ramsés Gutiérrez. 2016

• Virgen del Pozo

Melchor Gutiérrez San Martín. 2015

• La Virgen de los Reyes

Melchor Gutiérrez San Martín. 1997

• El Despojado

Melchor Gutiérrez San Martín. 2015

CONDICIONES DE ADMISIÓN

Cristianos bautizados. Cofradía mixta.

EMBLEMA

Cruz latina de color oro y dos palmas, una a cada lado de color verde. Todo ello rodeado con una corona de espinas en perspectiva de ocho huecos. •••

Año de Fundación: 1994

Abadesa: Mª Pilar Cachán Herreras

Templo: Parroquia de San Lorenzo

Hermanos: 1.300

Indumentaria:

Túnica negra, sencilla, con cordones plateados en el reborde inferior del capillo y en la parte superior de las bocamangas.

Cíngulo también plateado y recorrido por nudos, lo que delata el carácter penitencial de la cofradía.

Los papones de filas portan una cruz de hierro desigual y muy sobria.

PROCESIONES

• Domingo de Ramos: Cristo del Gran Poder.

• Jueves Santo: La Despedida.

El Santo Entierro de 1891

Las dos cofradías que organizan en León la solemne procesión del Santo Entierro de Nuestro Señor, esto es, la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad y la Real Cofradía de Minerva y Vera Cruz, encontraron un importante marco de estabilidad, que ha dotado de una manifiesta permanencia a la celebración de la referida procesión, en la Concordia que suscribieron de común acuerdo el uno de marzo de 1830.

A día de hoy han transcurrido 193 años, sin incidencia alguna, de la puesta en escena de aquellas disposiciones, que previenen que los años pares organice el cortejo pasional la agrupación penitencial radicada en la iglesia de Santa Nonia, y los impares, la establecida en la iglesia de San Martín, un hecho que puede calificarse digno de encomio. Indudablemente, la Semana Santa de León se ha reinventado siempre.

El contenido que alimenta estas líneas está referido al Santo Entierro de 1891, cuya organización, por ser impar, incumbía a la cofradía de la Vera Cruz, debido a su carácter penitencial, ya que la cofradía de Minerva era de índole sacramental. Aunque fusionadas en 1876 y establecidas ambas ya para entonces en la parroquia de San Martín, curiosamente, dos abades representaban a dicha cofradía: uno, a la puesta bajo la advocación del Santísimo Sacramento, y el otro, a la establecida bajo el amparo de la Vera Cruz, símbolo de la Redención.

Como es de dominio popular, fray Vicente de Arce, abad del desaparecido monasterio benedictino de San Claudio, y siete monjes más, en fecha indeterminada, solicitaban licencia para instituir en el indicado cenobio «la cofradía del Santísimo Sacramento, llamada de la Minerva, y para que puedan entrar mujeres en el claustro del monasterio, para asistir a las procesiones de los terceros domingos de cada mes y fiesta del Corpus». La oportuna licencia fue concedida el 26 de julio de 1612, por

el obispo de León, Francisco Terrones Aguilar del Caño.

La cofradía de la Vera Cruz se fundó, también en fecha aún por determinar, en el Convento de San Francisco de León, donde Francisco Álvarez Ribera, Regidor Perpetuo de la Ciudad, y su esposa, Juana de Quiñones Obregón, señores de la villa de Cimanes del Tejar y vecinos de León, fundaron en 1586 la Capilla de la Cruz, que fue de su patronato. Los herederos de tan preclaros cónyuges cumplieron fielmente la voluntad de los fundadores hasta el último tercio del siglo XIX. Como se sabe, la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, actualmente considerada la más antigua de la Semana Santa de León, fue fundada en el Convento de Santo Domingo el Real, el nueve de febrero de 1578.

La citada cofradía de la Vera Cruz ha sido asociada con la procesión de penitencia que antaño se celebraba el ‘Día del Amor Fraterno’ en nuestra ciudad. Su puesta en escena está recogida en el capítulo XXXII de las “Políticas Ceremonias” del Marqués de Fuente Oyuelo en los siguientes términos: «El Jueves Santo por la tarde, a la Procesión que la Cofradía de la Cruz hace de penitencia, asiste la Ciudad sin Maceros, con varas, y el Primiciero nombra dos o tres regidores que gobiernan la Procesión, y los demás la rematan con el Caballero Corregidor».

El seis de mayo de 1895, el prelado legionense Francisco Gómez­Salazar y Lucio Villegas aprobó las Constituciones de Minerva y Vera Cruz. Y, años después, el 22 de abril de 1927, José Álvarez Miranda, a la sazón obispo de León, sancionaba los estatutos de la citada cofradía, en cuyo capítulo I recogía que «el objeto de esta Cofradía es dar culto a Jesús en el Santísimo Sacramento y en la Cruz, para así conseguir las gracias que de uno y otro misterios se desprenden». Era abad Manuel Arriola y secretario Laureano Arroyo.

No obstante, el capítulo II, artículo 1º, que trata de los derechos y deberes de los hermanos, dice textualmente: «Primeramente ordenamos: que elegimos por nuestro Titular al Santísimo Sacramento, a quien suplicamos nos reciba bajo su amparo para que en esta Congregación y en todas nuestras cosas le sirvamos, como así en nuestra voluntad».

Pese a la ambigua redacción de algún artículo de dichos Estatutos, como por ejemplo el número 27, que concreta literalmente: «ordenamos que los que tienen el derecho y la obligación de llevar las imágenes, son los braceros propietarios de cada una de ellas» en honor a la verdad, debe consignarse que, por ejemplo, los signados con los números 23 y 24 atesoran, como es de razón, un claro simbolismo espiritual y, además, una innegable carga de sobriedad y austeridad, estos dos últimos elementos identificativos de la Semana Santa de León

desde edades muy lejanas, que hoy dormitan en los anaqueles de la memoria.

El segundo de los citados, además de describir con minuciosidad la indumentaria del hermano, hace hincapié en que este deberá portar «una cruz negra sin distintivo alguno o una vela encendida»; por su parte, el tercero resulta muy esclarecedor. Allí puede leerse: «Item ordenamos: que bajo ningún concepto, los Hermanos que asistan a la procesión, se levanten el capillo durante la carrera, exceptuando en los templos donde hay obligación de hacerlo, volviendo a cubrirse tan pronto como se llegue a la puerta. Quedan exceptuados los braceros de las efigies, cuyo peso sea excesivo, quedando este extremo a juicio del Abad y junta de Seises».

El texto del último de los artículos mencionados evoca ‘La Ruta de los Cuatro Conventos’, así denominada por Máximo Cayón Waldaliso, cronista oficial de la ciudad, quien tiene relatado [Proa: ‘El Convento de las Agustinas Recoletas’, 07.04.1965]: «Los conventos de las Carbajalas, Descalzas, Agustinas Recoletas (cuando estaban en la calle del Cid) y Concepcionistas, fueron

en el León de antaño los que marcaron la máxima piedad leonesa, ya que incluso en los cuatro templos hicieron “estación”, durante muchísimos años, las cofradías de Semana Santa, y “parada” más grande en las Descalzas la cofradía de Angustias y Soledad (los años pares) y en las Concepciones, la Minerva (los años impares), detalle que recordarán con mayor amplitud que nosotros los leoneses de más edad».

En aquellas postrimerías del siglo XIX, en aquel 1891, la Vera Cruz tenía muy maltrechas sus arcas. Su tesorería era ciertamente inexistente, una eventualidad que obligaba a la Junta de Gobierno a la obtención de los recursos económicos necesarios que permitieran la organización de la procesión del Santo Entierro. En el citado año era abad de la cofradía Cayo Balbuena López, de quien daré más tarde alguna pincelada de su personalidad.

Ante este oscuro panorama, la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad mostró su disposición favorable en cuanto a una posible organización por su parte de la procesión del Santo Entierro. Ahora bien, previamente, la Junta de Gobierno de di­

cha cofradía mariana acordaba que si el Ordinario del lugar así lo dispusiera acatarían la decisión, pero que de ninguna manera correrían con los gastos derivados de la organización del mencionado cortejo.

La lamentable situación descrita inclinó a los responsables de la Vera Cruz a solicitar al Excmo. Ayuntamiento de León apoyo económico. El asunto fue tratado en sesión plenaria celebrada el 24 de marzo de 1891, Martes Santo. En la correspondiente acta puede leerse lo siguiente: «En virtud de una nota puesta en la orden del día por disposición del señor Alcalde, relativa a la función religiosa del Santo Entierro, y después de decir el señor Secretario que la nota ha sido puesta por haberse acercado un hermano de la cofradía de la Vera Cruz, pidiendo que contribuya la Corporación con alguna cantidad para la mencionada procesión», se produjo un extenso debate entre los asistentes.

Uno de los ediles adujo que defendía la propuesta «fundándose en que el Ayuntamiento representa á un pueblo que profesa la religión católica, apostólica, romana, y que verá con gusto tal gasto, por otra parte

Fotografía: Ana Cayón

bastante justificado, pues en varias ocasiones se han votado algunos que no son tan necesarios». Otro señaló que «como particular está dispuesto a contribuir a la función religiosa del Santo Entierro, pero que como concejal no quiere imponer este gravamen a los fondos municipales». Y un tercero «habla en contra de la proposición, diciendo que siente que el estado económico de la Cofradía de la Vera Cruz sea causa de que no pueda costear la procesión del Santo Entierro, pero que este sentimiento no le impide declarar que la Corporación no debe acceder a contribuir para la función religiosa, porque es crear precedentes, y porque de tal modo se abre un portillo que vendría a ser la puerta por donde todas las cofradías y sociedades religiosas entrasen para pedir protección al Ayuntamiento».

Desestimada finalmente la petición por siete votos contra uno, como veremos después, al parecer, luego contribuyeron todos y cada uno de ellos particularmente.

Pese a las circunstancias descritas, la procesión del Santo Entierro fue organizada por la cofradía de la Vera Cruz, discurriendo con absoluta normalidad. Así lo recoge “La Estafeta de León”, en su edición del Sábado Santo, en relación con las procesiones organizadas en León aquel Viernes Santo, 27 de marzo de 1891. Dice así el rotativo, en su sección de “Noticias Locales”: «Las Procesiones celebradas en el día de ayer han revestido gran solemnidad. La de los Pasos que salió a las siete de la mañana de la Capilla de Santa Nonia, terminó á la una y media de la tarde. La del Santo Entierro iba acompañada de numerosos fieles y varias comisiones civiles y militares y presidida por el Ilmo. Sr. Obispo, Alcalde, Gobernador civil y Militar y el señor Abad de la cofradía, nuestro particular amigo D. Cayo Balbuena. Para su entrada se habían preparado en la Plaza Mayor tres focos de luz eléctrica, causando un hermoso efecto. La música de la ciudad y un magnífico miserere amenizó el acto que concluyó a las diez de la noche».

Para conocimiento del común de vecinos, el citado periódico, en su edición del uno de abril de 1891, en la misma sección de “Noticias Locales”, y firmada por Cayo

Balbuena López, publicó una relación de los gastos originados y de las cantidades recaudadas, «sin perjuicio de publicar los nombres de las personas que han contribuido y cantidades que han dado». Por su curiosidad, se detalla seguidamente dicho capítulo económico. Por aquellas calendas era prelado legionense el ya citado Francisco Gómez Salazar y Lucio Villegas.

El epígrafe de ingresos registra las siguientes partidas: «Recaudado y entregado por D. Antonio Calvo, presbítero coadjutor de San Martín, según relación nominal: 201,75 pts. Dado por el Ilmo. Sr. Obispo: 50,00 pts. Por D. Sabas Martín Granizo; 5,00 pts. D. Severiano Valdés: 5,00 pts. D. Fidel Tejerina: 25,00 pts. D. José María Lázaro: 40,00 pts. D. Cayo Balbuena López: 41,50 pts. La suma total alcanzó la cifra de 368,25 pts.».

En el apartado de gastos se consignan las siguientes partidas: «Al hojalatero, por compostura de los faroles: 1,50 pts. Acólito por llevar la cruz y al de la campanilla: 2,00 pts. Tambor y clarín: 5,00 pts. Viuda de Arévalo, para el refresco de asistentes y braceros: 11,75 pts. Al Abogador por sus trabajos: 15,00 pts. Destinados para el Sermón, á don Juan Merino: 30,00 pts. Por la cera gastada, según recibo: 44,50 pts. A la música, que se prestó por menos de lo que suele llevar: 100,00 pts. Gratificación á los que tocaron y cantaron el Miserere, id. id.: 150,00 pts. Al sacristán de San Martín, sus derechos: 8,50 pts. La suma total alcanzó la misma cifra que la de los ingresos: 368,25 pts.».

A modo de aclaración se incluye seguidamente el siguiente texto firmado, como he

dicho, por Cayo Balbuena López: «Tanto los sacerdotes de San Martín, como los demás que llevaron la urna, atributos y cruces, así como los braceros de la Cofradía nada cobraron. La Comisión Provincial acordó ceder gratis la Banda de Música del Hospicio, pero no llegó a salir porque el director de ésta manifestó no poder hacerlo. El Ayuntamiento no creyó deber contribuir á esta solemnidad con cantidad alguna y como particulares lo hicieron siete con 2 pesetas 50 céntimos cada uno y otro con veinte pesetas, figurando todos en la lista del Sr. Calvo, que se publicará».

Visto el estado de las cuentas, en mi opinión y sin temor a equivocarme, puede concluirse que la supuesta diferencia entre los capítulos de ingresos y gastos fue sufragada por el abad de la Vera Cruz, es decir, por Cayo Balbuena López, que aquel mismo año, el uno de julio de 1891, tomaba posesión como alcalde de León. Renunció a finales del año siguiente. Había sido también abad de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno en 1852. Rico hacendado, era conocido popularmente en nuestra ciudad como ‘Don Cayo, el de la levita’, porque usaba habitualmente esta lujosa prenda. Más detalles de su importante trayectoria social y económica darían contenido a otro capítulo.

Sabas Martín­Granizo, otro prócer leonés, era entonces el director de “La Estafeta de León”, que veía la luz bisemanalmente, los miércoles y los sábados. Esta publicación, que duró siete años, desde el 8 de mayo de 1886 hasta el 30 de agosto de 1893, nos ha servido para evocar aquella procesión del Santo Entierro de 1891.

Fotografía: Ana Cayón

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