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Donde el bajar es subir semblanza a la Mención Especial del Consejo 2026
Semana Santa: arte, tradición y herencia
de Gobierno que han tomado posesión durante el año 2025
La Banda de CC. y TT. de Jesús Caído, una realidad que cumple diez años
del cartel de San Arcadio 2026
Zapatillas, vaqueros y el Santísimo Sacramento: el despertar joven en la Villa Ducal
Entrevista al pregonero del Rocío 2026: Alejandro Chía
Nuevas aportaciones al origen y construcción de la Iglesia del Convento de Nuestra Señora del Carmen
Los Inicios de la Hermandad de Nuestra Señora de Consolación
Descripción del Cartel de las Glorias de Osuna 2026
Entrevista al pregonero de Consolación de Osuna 2026: Javier de Soto .............................................................................................
de plata para la Señora del Rosario
La aplicación “Semana Santa Osuna 2026”: consolidación digital al servicio de una tradición viva
Dirección: Carlos Bellido García
Subdirección: José Manuel Navarro Herrezuelo y David Vázquez Pino
Redacción: Hermandades y Cofradías de Osuna, Daniel Álvarez, Manuel Carreño, Antonio Morón, Francisco Pérez, Juan María del Pino, Evaristo Cuevas, José Hinojosa, Manuel Perona, Fernando Pachón, Luis Enrique Ruiz y Cornetas de la AM Redención de Sevilla, José Antonio Cabello, Manuel Villar, José Carlos Ligero, Diego Berraquero, José Torres, Jesús Povea, José María Aguilar, Francisco Manuel Sánchez, Antonio Jesús Gómez y José Luis Sánchez. Colaboradores: Juan Antonio Aguilar y María Victoria López

Entre las prioridades pastorales para el curso presente, nuestro arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses establecía como bloque primero la tarea de llevar al pueblo de Dios a la conciencia plena de ser “Discípulos misioneros llamados a la santidad”. En el punto de mira, de mano de la Vicaría Episcopal para la Nueva Evangelización, quedan los movimientos de primer anuncio y las misiones parroquiales como instrumentos y responsables primeros de tan hermosa y a la par tremenda tarea. Pero, ¿puede quedar relajada la Evangelización a sectores o medios concretos y particulares de la Iglesia? Es obvio que no. Y de eso saben mucho y tienen demasiado que aportar nuestras hermandades y cofradías.
Como acertada y rotundamente afirmaba en su libro y con su vida mi muy querido Ignacio J, Pérez (que seguro tiene el Señor en un lugar especial del palco del cielo), ser cofrade es una vocación1 , un camino inequívoco y perfecto para descubrir y ma-
terializar la santidad para aquellos a los que el Señor ha elegido de modo tan singular. Porque sí: vivir la fe desde el ser cofrade es un privilegio, porque la sensibilidad y el compromiso que caracteriza al verdadero miembro de una hermandad, es una auténtica fuente de gracia. Ser cofrade es más que ser devoto o aficionado: es ponerse ante Dios y dar gracias cada día por la oportunidad de encarnar, desde el amor sincero y puro al Señor, a su bendita Madre y a nuestros hermanos, precisamente aquello se ser “discípulos”, “misioneros” y “santos”.
El verano pasado el Papa León XIV exhortaba a los jóvenes de todo el mundo a conquistar cosas grandes, a no conformarse con menos que la santidad; les decía: “aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén2”. Esa llamada ha de resonar también en nosotros, queridos cofrades de Osuna. Ser del Señor y de María implica ser santos desde lo más profundo del sentido de esta palabra, es decir, querer ser para Dios y poner como meta el cielo.
1 “ Ser cofrade, una vocación”, Ignacio J. Pérez Franco, Ed. Almuzara, 2021
2 León XIV, Misa de clausura del Jubileo de los Jóvenes, Año Jubilar de la Esperanza, 2025
3 Francisco, Exhortación Apostólica “Gaudete et exsultate”, 2018
Tan natural como los sentimientos que brotan ante la contemplación de nuestros titulares; tan sencillos y verdaderos como son los buenos deseos y propósitos que afloran ante el simple recuerdo de nuestras devociones; tan fuerte como el esfuerzo de la estación de penitencia y tan alegre como la transmisión de todo lo que vivimos a las nuevas generaciones, así es, ni más ni menos, la santidad. Ser santos de la puerta de al lado, como nos enseñaba el Papa Francisco 3, es inevitable para el cofrade.
Por eso, ruego a Dios para que nuestras hermandades y cofradías sean valientes y apuesten, como sólo ellas pueden y saben hacerlo, por llevar siempre, sin complejos, la santidad como bandera.
José Francisco Durán Falcón, Pbro.


Es para mí un honor inabarcable, dirigirme a vosotros de nuevo como Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías.
Osuna no solo es piedra tallada y sol de justicia; Osuna es, por encima de todo, el latido de sus hermandades. En cada revirá de nuestras calles, desde la sombra fresca de la Colegiata hasta el bullicio del barrio de la Consolación, se guarda el tesoro de una fe que nuestros mayores nos entregaron como la herencia más valiosa.
Un sentimiento que nos une.
La Semana Santa no es solo un recuerdo del pasado, sino un abrazo vivo que nos damos cada primavera. Es el olor a incienso que se enreda en los balcones de la calle Carrera, es el silencio roto por un rachear de costaleros y es, sobre todo, la mirada de un pueblo que busca consuelo y esperanza en los ojos de sus Imágenes Titulares.
Este año, os invito a que vivamos estos días con el corazón abierto. Que no nos quedemos solo en la belleza estética de un paso o en la perfección de un bordado, sino que sepamos ver en cada procesión:
» La unión de un pueblo: Donde no hay distinciones, solo hermanos.
» La herencia de nuestros padres: El respeto por lo que fuimos y el compromiso con lo que seremos.
» La caridad silenciosa: Esa labor que las hermandades realizan durante todo el año y que es el verdadero motor de nuestra fe.
Una invitación al mundo.
A quienes nos visitáis por primera vez, os abrimos las puertas de nuestra casa. Dejad que los sentidos os guíen. Osuna os ofrece una Pasión que se reza en voz baja y se siente en el alma. Aquí, el tiempo se detiene para que lo verdaderamente importante —el amor, la entrega y la fe— pase ante vuestros ojos.

Que esta Semana Santa sea, para todos, un camino de encuentro y una fuente de luz que nos acompañe el resto del año.
Que nuestros Sagrados Titulares nos bendigan y nos guíen siempre.
Osuna: Oración de Piedra y Cera
No es solo un pueblo el que camina, es un siglo que despierta en la memoria, es la cal que se hace luz en la esquina y el silencio que va escribiendo la historia.
Baja el Cristo por la cuesta del Duque, con un rachear de pies que son lamentos, y no hay rincón que el alma no nos busque entre el azahar y los antiguos pavimentos.
¡Mírala pasar! Entre palios de encaje, Reina de la Villa, Madre del consuelo, que en Osuna el dolor cambia de traje para hacerse oración y subir al cielo.
Que nadie pregunte por qué llora el cofrade, ni por qué el corazón late con tal brío, que, en esta tierra, hasta el aire sabe que el Señor es su guía y su único navío.
David Vázquez Pino

Nuestra Semana Santa, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía desde 1999, se erige cada año como una muestra viva de la profunda importancia y el extraordinario valor que esta celebración tiene para nuestro pueblo. Más que una tradición, es un legado espiritual y cultural que atraviesa generaciones, un tiempo en el que la devoción, el arte y la memoria colectiva se entrelazan para dar forma a una expresión única de fe y sentimiento popular.
El comienzo de la Semana Santa 2026, a finales del mes de marzo, cuando la primavera empieza a dar sus primeros apuntes con esos árboles en flor, esos campos floreciendo y los animales despertando, nos recuerdan que es la mejor manera de renacer, de vivir con fe la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Es además la festividad religiosa más grande que tiene la localidad, y no solo por su importante valor histórico y artístico, sino por la gran devoción que existe, que engrandece aún más la curiosidad de todas aquellas personas que año tras año nos visitan para conocerla y disfrutarla.
Este año, celebramos también el 450 aniversario de la fundación de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una efeméride que no solo nos invita a mirar hacia atrás con gratitud, sino también a reconocer la profunda huella espiritual y cultural que esta Hermandad ha dejado en nuestra comunidad a lo largo de los siglos y lo sigue haciendo, pues cabe recordar que ha organizado un amplio programa de cultos y actividades con motivo de esta celebración.
Desde el Ayuntamiento dedicamos cada año un esfuerzo constante para embellecer nuestras calles, plazas y cada rincón de nuestro pueblo. Trabajamos con dedicación para que Osuna luzca radiante en estos días tan especiales: cuidamos su limpieza, engalanamos sus espacios más emblemáticos y preparamos cada detalle con mimo, conscientes de que nuestra Semana Santa merece un entorno a la altura de su grandeza. Todo este trabajo se realiza con la ilusión de que vecinos y visitantes puedan vivir la celebración en un ambiente único, acogedor y lleno de belleza, donde cada paso, cada esquina y cada mirada encuentren el brillo que nuestra tradición inspira.

Nos encanta mostrar al mundo la Osuna más acogedora, respetuosa y orgullosa de sus tradiciones; por ello, trabajamos para que nuestra villa sea hogar de todos aquellos que nos visitan. Queremos que cada persona que llega hasta aquí, ya sea movida por la devoción, la curiosidad o el deseo de vivir algo único, sienta que forma parte de nuestra comunidad. Aspiramos a que compartan con nosotros no solo las calles engalanadas y el esplendor de los pasos, sino también el calor humano, la convivencia y el espíritu de unión que caracteriza estos días. De este modo, vecinos y visitantes podemos disfrutar juntos, con respeto y fervor, de nuestra Semana Grande, una celebración que nos define como pueblo y que abrimos con orgullo al mundo entero.
Es justo reconocer también el incansable trabajo de nuestras hermandades y del Consejo General de Hermandades y Cofradías, cuya labor discreta, constante y profundamente comprometida hace posible que la Semana
Santa de Osuna conserve su grandeza año tras año. Gracias a su dedicación, a su esfuerzo organizativo y a su empeño por mantener vivas nuestras tradiciones, se preserva un patrimonio espiritual, artístico y cultural que nos identifica como pueblo. Su entrega, tanto durante los preparativos como en cada estación de penitencia, es una muestra de amor por Osuna y por una celebración que trasciende el tiempo, y que ellos custodian con orgullo y responsabilidad para que pueda seguir emocionando a generaciones futuras.
Solo espero y deseo que la Semana Santa de 2026 venga cargada de mucha más Fe si cabe y que todos los ursaonenses y ursaonensas y todos aquellos foráneos y todas aquellas foráneas que nos visitan en estos días puedan disfrutar de ella como a los cofrades les gusta enseñárnosla.
Rosario Andújar Torrejón Alcaldesa de Osuna
Pasarón de la Vera (Cáceres) 12/09/1935 – + Osuna (Sevilla) 17/01/2026
La locución adverbial In Memoriam, no es una biografía con referencia a una persona que ha fallecido, en este caso intentaré transmitir en un
breve escrito, el homenaje y el dolor por la pérdida de un gran amigo, de un gran maestro y de una persona que desde pequeño escogió el camino de seguidor del

Señor, un regalo de Dios para tantísimos seguidores de Jesús y de su Santísima Madre la Virgen María.
Nació para ser ministro de la iglesia un 12 de septiembre de 1935, en Pasarón de la Vera (Cáceres). En 1948, con doce años ingresa en el Seminario de Coria (Cáceres), allí reside tres años, para pasar al de Plasencia, en el que durante dos años finaliza Humanidades y de allí al metropolitano de Sevilla. En 1953 sus padres se trasladan a Osuna. Finaliza sus estudios en Sevilla, ordenándose sacerdote el 19 de junio de 1960. Celebrando su primera Misa Solemne el 21 de junio de 1960 a las 10 de la mañana en la Parroquia de Ntra. Señora de Consolación de Osuna, el Rvdo. Don Ramón González Montaño fue el orador sagrado y el padrino de honor el Ilmo. Ayuntamiento de Osuna, representado por el Sr. alcalde don Javier López de la Puerta. Sus hermanos Martin y Rosario sus padrinos de esta su primera Misa.
Su primer destino fue como párroco en la Inmaculada Concepción de La Lantejuela, en julio de 1960, allí se encuentro un templo en muy malas condiciones, levantando una Iglesia nueva más acorde con las necesidades de la población, en 1962 es destinado brevemente como coadjutor de don Rafael Pavón en la Candelaria de Sevilla, cargo que no llega a consolidarse, incorporándose de nuevo a la Lantejuela, en donde permaneció hasta septiembre de 1964, comenzando también como coadjutor con don Enrique en Consolación de Osuna, finalizando definitivamente su estancia en Lantejuela en Agosto del 64 y permaneciendo de coadjutor en la Parroquia de Ntra. Señora de Consolación hasta abril de 1967. Desplazándose con posterioridad a Madrid para realizar cursos de formación para marcharse a América, exactamente a Honduras. Motivos de reflexión que a él le parecieron muy importantes en aquel momento, le hicieron cambiar de idea, solicitando incorporarse a nuestra Diócesis de Sevilla, pasando como coadjutor a Consolación, esta vez con don Victoriano, y nombrándolo la Diocesis Párroco del 69 al 73.

El 28 de febrero de 1973 es nombrado Párroco de Ntra. Sra. De la Victoria de Osuna en sustitución de don José Cabrera Gálvez. También ejerce como capellán del Hospital de Osuna hasta el año 2000 en que cesa por jubilación civil. Igualmente fue Capellán de las Mercedarias, Hermanas de los Pobres de San Arcadio hasta que se marcharon de Osuna, de las Hermanas de la Cruz y actualmente del Colegio de Santa Angela de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones. Su fecunda labor como sacerdote dentro de sus parroquias y de Osuna, con los grupos e instituciones eclesiales: Comunidades neocate cumenales, Hermandades, Patronato de Arte, etc. Su labor asistencial dentro de sus Parroquias: Cáritas Diocesanas.
Su preocupación por la conservación del patrimonio religioso y la transparencia económica: Recuperación de San Arcadio y sus dependencias, restauración integral del templo de Ntra.
Sra. De la Victoria primero (1995-1996) y de su Retablo Mayor (2010-2011), restauración de obras de arte, colaboración y ayuda a otras restauraciones de Osuna.
Su participación dentro de la Iglesia Diocesana y Local, siendo pilar fundamental en las relaciones entre sus hermanos del clero, Consejo de Hermandades, Patronato de Arte. Y siempre poniendo a Osuna como centro de reuniones de la Iglesia. ofreciendo los
salones parroquiales de San Arcadio, convirtiendo a la Ermita centro de las Comunidades Neocatecumenales que tan importante labor vienen haciendo con la práctica y difusión del Evangelio Cristo.
Su inmensa formación, religiosa y cultural, su talante actualizado, su dialogo constante sobre los problemas de la sociedad en evolución continuamente, su personalidad humilde, le hicieron acreedor a que Su


Sábado cinco de agosto de 2019.Ultima Eucarístia como párroco en la Victoria en la
Santidad el Papa Francisco le concediera, merecidamente, a petición de nuestro arzobispo Don Juan José Asenjo Pelegrina, el nombramiento de prelado de Honor de Su Santidad en diciembre de 2018, siendo un motivo más de alegría para la Iglesia de Osuna celebrando el acto de imposición en la Victoria el 12 de Enero de 2019. Posteriormente el sábado tres de agosto, dejaba su parroquia y le daba el relevo a su hermano en el sacerdocio don A. Raul Moreno Enriquez. A partir de entonces es nombrado coadjutor de Ntra Sra de la Asunción y Capellán de la Comunidad de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, y hasta muy pocos meses antes de fallecer su servicio a la Iglesia de Osuna era casi normal, apoyando los cultos de su parroquia y sustituyendo o celebrando constantemente funerales y demás sacramentos, su vitalidad fue admirable y una bendición de Dios que lo eligió para que le sirviera al máximo nivel. En los muchos años que disfruté de su amistad le llegué a decir: “Don Mariano le he estado haciendo la cuenta y entre celebraciones y eucarístia creo que ya ha pasado de las 50.000”.
Ayer, después de velarlo parte del día y de toda la noche en la parroquia de su vida, a las 16,30 presidido por el Sr. Arzobispo don José Ángel Saiz Meneses, y nuestros paisanos: obispos de las Palmas de Gran

Misma fecha homenaje de sus feligreses y del pueblo de Osuna, como siempre su hermana Rosario a su lado. Foto Curro Pérez.
Canaria don José Mazuelos Pérez y obispo don Ramón Dario Valdivia Giménez, párroco de la Victoria don A. Raúl Moreno Enriquez, Párroco de Ntra Sra, de la Asunción don José Francisco Durán Falcón, párroco de Ntra. Sra. de Consolación don David Jarrén, sacerdotes ex párrocos y coadjutores de Osuna: Don Antonio Jesús Rodríguez Baez Ex Vicario y actualmente perteneciente a la Diócesis de Cádiz, don Manuel Sánchez
de Heredia, párroco de la Magdalena de Dos Hermanas y Vicario de Sanidad de la Diocesis de Sevilla y así hasta más de 30 sacerdotes, seminaristas, incluyendo a la Sra. Alcaldesa doña Rosario Andujar y otros representantes del Ayuntamiento. Digna despedida a UN HOMBRE DE DIOS.
Francisco Pérez Vargas, 19 de enero de 2026
Homenaje y petición de Juan María del Pino a Don Mariano Pizarro Luengo
Miles de vecinos de Osuna, durante los años que D. Mariano Pizarro fue Párroco de Consolación, y de un periodo extraordinario, de la
Victoria, recibimos las aguas benditas del bautismo, la infantil emoción de la primera comunión, acompañó y forjó nuestra animosa confirmación.

También asistimos de la mano de nuestros mayores, a cuantos cultos cuaresmales éramos convocados por las Hermandades radicadas en el antiguo templo de los Mínimos, cuya dirección espiritual él ostentaba con la paciencia que necesitaba un mundo cofrade tan diverso, como fundamental, para comprender la vida espiritual que no es sino, una forma de entender la Fe de forma cercana, familiar y con siglos a sus espaldas, vamos lo que ahora se viene a llamar “religiosidad popular.
D. Mariano, pieza angular del Movimiento Neocatecumenal en Osuna, fue el sacerdote necesario para acoger y hacer crecer este fecundo movimiento eclesial, acompañado a tantas familias que revolucionaron la vida parroquial y encarnó las vocaciones que a su “sombra” surgieron.
La Iglesia está formada por los fieles vivos y por los fieles difuntos, todos en comunión, una unión que cumplió con precisión el día de su entierro.
Nunca quedó más huérfano el confesionario donde él atendía a diario el sacramento de la confesión, tan cerca del Sagrario y a los pies de la Virgen de los Dolores, ni tampoco quedó más sin eco la voz rotunda y segura que tantas veces oímos y que defendía desde el presbiterio, la doctrina de la Iglesia tan incomprendida y tan difícil de seguir con coherencia y valentía, animándonos a abandonar posturas cómodas e indolentes.
Cuando cicatrice la herida de su ausencia, el nombre de este Cura bueno de pueblo, nos seguirá acompañando por las lápidas colocadas en el Templo y en las casas de hermandad.
Los vivos han de honrar a los muertos, para que éstos descansen en la paz de los justos y por ello, para que como ciudadanos de Osuna seamos justos con su memoria, desde estas páginas lanzamos la propuesta para que, por nuestro Ayuntamiento, se rotule una calle o plaza con su nombre.
Gracias D. Mariano
Juan María del Pino Matas
Discurso de la exposición por el XXV aniversario de la recuperación de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, celebrada en el Museo de Osuna entre octubre y noviembre de 2025.

La Imagen del Sto. Cristo Titular, muy averiada desde hace ya bastantes años y tras un detenido estudio del estado ruinoso de dicha Imagen, la cual, por su construcción (…) y el estrago causado por el tiempo se hacía imposible su restauración (…) se acordó llevarla al Convento de S. Pedro. Este fragmento, recogido en el libro de actas de la Hermandad, nos traslada al monasterio de las carmelitas, donde estuvo depositada la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia durante treinta y tres años. Fue un reportaje del ABC, del sábado 29 de enero de 1997, en el que una apurada sor María de San José pedía ayuda para la obra que les urgía cuando, sin quererlo, sacó a la luz a Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia cubierto por un plástico. Con unas cortinas rojas recogidas, la misma desvencijada cómoda sobre la que se encontraba, la palangana que recogía el agua de las goteras y hasta el ratón que anidó dentro de la imagen se recreó aquel viejo camaranchón para dar inicio a la exposición.
En 1964 el estado conservación de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia era precario, por lo que se determinó su retirada del culto público y su traslado al cenobio de las carmelitas, como se ha descrito más arriba. Su recuerdo y veneración nunca cayó en el olvido de sus cofrades y el restaurador don Juan Luis Coto Cobo desarrolló, entre 1998 y 2000, un complicado proceso de recuperación: corrección de la deformación de la escultura, unión de partes separadas, cerrado de numerosas grietas, eliminación de añadidos metálicos, recuperación de la policromía original y restitución donde faltaba, limpieza de la intensa acumulación de suciedad… Una muestra de papelón, realizada por la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Osuna, nos permitió entender mejor cómo es el material en que se modeló esta singular obra que procesiona en nuestra Semana Santa.
Diversos enseres pertenecientes a su antiguo paso procesional, el único en metal plateado que existía en Osuna para un titular Cristífero, se expusieron junto a otros recuperados el pasado Lunes Santo: una vara,

con una miniatura pintada a doble cara, y el estandarte de enterramientos, restaurado por el taller de bordados de la Hermandad.
Una simulación del anterior retablo del Cristo, realizada por el grupo de alumnos de 2º de Pre-impresión digital del I.E.S. Fuente Nueva de Morón de la Frontera, nos introducía en el siglo XVIII. El dorado de dicho retablo fue contratado en 1718 por don Álvaro Sánchez Pleités, hermano mayor, al maestro Dionisio Fernández de Córdoba por cuatro mil reales de maravedís, y se culmina por un relieve en barro policromado del Ecce Homo, de los hermanos García de hacia 1600, situado en su ático. De la década de los treinta del siglo XVIII son los atributos de plata de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia,


destacando la cadena que lo amarra a la columna y las potencias rematadas en flor de lis, símbolo de los Borbón, coincidiendo con el establecimiento de la corte del rey Felipe V en Sevilla.
La iconografía de Cristo sedente, abatido físicamente y en actitud meditativa, fue muy bien acogida en el ámbito conventual. Así se entiende su presencia en los tres conventos de clausura de nuestra villa, destacando el del monasterio de la Concepción, cuya representación coincide con la de nuestro titular al presentar a Jesús con las manos entrelazadas junto a la mejilla derecha, y el lienzo del monasterio de las Descalzas por poseer una indulgencia que el arzobispo de Sevilla don Enrique Almarás y Santos le concedió en 1908, denotando la devoción que alcanzó entre las mercedarias descalzas. El monasterio de San Pedro, por su parte, custodia la única representación escultórica de esta temática: Jesús de los Afligidos es una pequeña pieza de barro policromado, de hacia 1600, que sobresale por su delicadeza y espiritualidad.
El Concilio de Trento promovió una representación, muy frecuente también en el ámbito conventual, del Niño Jesús Pasionario: aúna su figura infantil, llena de ternura, con la prefiguración de su muerte en la Cruz. El


del monasterio de la Concepción, datado en el siglo XIX, muestra al Niño Jesús sentado con su mano izquierda apoyada en la mejilla y su codo sobre la columna, rodeado de los atributos de la Pasión. El Niño Jesús Salvador del Mundo, del monasterio de la Encarnación, es una valiosa pieza de marfil de un taller hispano-filipino, sentado con las piernas dispuestas al modo oriental y los dedos en actitud de bendecir en la mejilla derecha. La identificación entre el Cristo de la Humildad y Paciencia con los valores propios de la vida conventual (aislamiento del exterior, despojo de lo material y la contemplación a través de la oración), permiten comprender el uso de una cruz, un flagelo y una corona de espinas por las monjas en sus prácticas penitenciales en épocas pasadas.
El origen de la Cofradía de la Humildad y Paciencia, en 1604, es coetáneo al impulso de la Eucaristía a partir de las conclusiones emitidas tras el Concilio de Trento. La vinculación entre este Sacramento y la sangre derramada por Jesús en su Pasión se plasma en un singularísimo lienzo de la iglesia de Santo Domingo, fechado en el siglo XVII y de factura local. Una pareja de ángeles

despliega un gran paño donde se expone a Cristo mostrando su cuerpo ensangrentado. A su alrededor se diseminan los apóstoles siendo martirizados y San Arcadio. El culto al Patrón de Osuna se incentivó a lo largo de dicha centuria, en paralelo al de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, de ahí la presencia de ambos en esta obra.
Por último, la observancia o reflexión sobre la muerte y los placeres mundanos se plasman en la pintura de San Jerónimo de la Colegiata, quien señala una calavera. En esta obra, de un seguidor de Joos van Clave de mediados de siglo XVI, se lee la frase TIMOR MORTIS CONTVRBAT ME (“el miedo a la muerte me perturba”). Su visión se enlaza con la de la propia Muerte: el esqueleto que forma parte del paso alegórico del Triunfo de la Santa Cruz, de la Hermandad del Santo Entierro. Se cerraba, así, la exposición con la idea de trasmitir al visitante el misterio de la fe cristiana: que la pasión y muerte de Jesús conducen a su resurrección y a la salvación de la humanidad.
Antonio Morón Carmona Comisario de la exposición

En la investigación sobre la evolución de este cante, desde la forma primitiva y popular o “llana”, a la forma más artística denominada “flamenca”, partiendo de la hipótesis de que la evolución ha sido una consecuencia de la aportación de diferentes cantaores profesionales, que a lo largo de la historia se han interesado por este palo y lo han interpretado se podría decir lo siguiente: a lo largo del estudio ha quedado constancia del origen de la saeta como pequeñas oraciones o jaculatorias que instaban a la oración, y la pervivencia de las primeras saetas denominadas llanas o primitivas. En su evolución se observa cómo se profesionaliza y “aflamenca” cada vez más en la voz de los cantaores/as más virtuosos y versátiles de cada época.
Origen y evolución
En primer lugar, sobre la etimología del término, numerosos autores defienden la procedencia de la voz latina “sagitta”, que significa flecha, arma arrojadiza.
El hecho de que la música litúrgica hubiese convivido con otras músicas populares en estos ritos, propició la aparición de las saetas “semana-santeras”, en sustitución de las letrillas franciscanas o saetas penetrantes (del pecado mortal), que se recitaban en los ss. XVI y XVII por las calles.
Steingress concluye con: “La saeta tradicional franciscana, tras su popularización daría lugar a la saeta popular, de donde resultaría finalmente la saeta semana-santera moderna”. Esto refuerza nuestra propia tesis acerca de la evolución de la saeta llana a la saeta flamenca. Y mayor importancia atribuye a la saeta, al considerar que sería ésta la que influyó en otros cantes del flamenco: (...) no lo sabemos, pero sí es lógico que una manifestación artística nueva como el
cante flamenco incluya necesariamente las tradiciones antiguas, la saeta tuvo que haber influido en la formación musical “honda y emocional” de esos primeros cantes que luego se denominaron “flamencos” y no al revés.
Saetas Llanas
Se podrían considerar estas entonces, como el eslabón entre las primitivas y litúrgicas saetas del apartado anterior, y la saeta flamenca.
La saeta llana se cultivababa, y aún se sigue haciendo, en algunas poblaciones más que en otras, por toda la geografía andaluza. Son cantos de poca riqueza musical y de fácil interpretación. Dichas saetas fueron interpretadas y grabadas incluso por cantaores profesionales como “El Mochuelo” o “El Canario Chico”, que no eran más que estos mismos cantos con ciertos adornos y gorgoritos vocales añadidos pero con una temática ya “semana-santera”.
Los investigadores gaditanos Javier Osuna y Antonio Barberán han documentado, a través de prensa histórica, el hábito de cantar saetas en Cádiz en el último tercio del Siglo XIX, asociado al Mellizo y sus hijos, a los Ortegas y a los Monge.
Es muy aventurado afirmar que cantaran la saeta flamenca, por seguiriyas, pero lo cierto es que no sabemos qué tipo de saetas interpretarían. Posiblemente Chacón, antes de final del s. XIX cantara ya saetas flamencas, pero no existen grabaciones, por lo que tampoco sabemos cómo serían. Sí tenemos, como se ha dicho ya, grabaciones de algunas saetas llanas “aflamencadas” como las que grabó el Canario Chico en 1899 y 1901, o el Mochuelo y la Rubia en 1907. Más tarde, en 1909, grabó Manuel Torre, junto con María
Valencia “La Serrana”, la que es considerada hasta hoy, el primer ejemplo de saeta flamenca que se conoce. Se trata de saetas “por seguiriya”, por contener aspectos melódicos y expresivos propios de este cante.
Podemos llamar saeta flamenca a un conjunto de coplas que se cantan desde los balcones a las imágenes religiosas que procesionan por las calles de los pueblos y capitales andaluzas, y en otras comunidades como Extremadura, Castilla la Mancha y Murcia, durante la Semana Santa. Generalmente se cantan durante la época de Cuaresma, y en exaltaciones, pregones, concursos y certámenes que se suelen celebrar en las iglesias.
Desde finales del s. XIX, la saeta deja de ser únicamente un canto popular tradicional cantada por los fieles durante dichos recorridos, para convertirse en un cante más elaborado y artístico que se fundamenta en diferentes cantes flamencos. Por consiguiente, podríamos decir que adquiere las características necesarias para ser considerado como un palo del flamenco.
La mayoría de los estudiosos sitúan el inicio de la saeta flamenca en Sevilla, coincidiendo con el apogeo de los Cafés cantantes y las migraciones de artistas flamencos hacia la capital andaluza en busca de trabajo.
En esta ciudad, en la primera mitad del s. XX, los saeteros encontraron las circunstancias idóneas para su profesionalización por diversos motivos. Los toreros famosos de la época, la aristocracia, algunas cofradías influyentes y otros adinerados comenzaron a contratar a los artistas más destacados para cantar saetas desde los balcones de sus casas o en los lugares desde donde observaban pasar las procesiones. Esto generó una rivalidad entre los saeteros profesionales, estimuló
la competencia y promovió la evolución de este cante. Se añadieron tercios más largos y adornos estilísticos a las saetas para destacar, para aumentar las posibilidades de ser contratados con mayor frecuencia y ser mejor remunerados. Gracias a la calidad artística de grandes cantaores, la saeta flamenca alcanzó en este contexto una dimensión social que antes no tenía, despertando un mayor interés y emotividad en el oyente. La multitud se agolpaba bajo los balcones donde cantaban los artistas, dificultando en ocasiones el avance de las procesiones.
Los artistas Manuel Jiménez Centeno “Manuel Centeno” (Sevilla, 1885-Cartagena, 1961), Rafael Ramos Antúnez “El Niño Gloria” (Jerez de la Frontera, 1893-Sevilla, 1954), Manuel Jiménez Martínez de Pinillos “Manuel Vallejo” (Sevilla, 1891-1960) y Rocío Vega Farfán “Niña de la Alfalfa” (Sevilla, 1901-1975) son de gran relevancia, ya que sirven de referencia a muchos saeteros posteriores.
con fe en la Semana Mayor, concursando y dándose a conocer. Algunos de ellos tienen grandes cualidades vocales y artísticas que engrandecen la saeta, sobre todo a la hora de cantar desde los balcones en Semana Santa. En este contexto, podríamos añadir una larga lista de nombres a quienes se le debe rendir pleitesía por su gran aportación musical y artística como: Manuel Mairena, Antonio de Canillas, Rogelio Barreras, Pepe Cárdenas, Mercedes Cubero, Kiki de Castilblanco, Ángel Vargas, La Piita, Rubito Pará, Enrique Castillo o Jehová Sierra, y más recientes Raúl Montesinos o Manuel Cuevas.
Los estilos de saetas más cantados por artistas y aficionados son: la saeta por seguiriya, saeta por seguiriya con cambio por martinete, la saeta por carcelera y la saeta por martinete, aunque también se pueden cantar saetas basadas en distintos palos del flamenco como variantes de tonás, tientos, malagueñas, etc. adaptados con letras reli-

Por otro lado, a partir del famoso Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922, comenzaron a proliferar los concursos de cante flamenco por toda la geografía andaluza, y con ello, los concursos de saetas, así como exaltaciones y certámenes. Esto propició la profesionalización de este cante.
Con la aparición del “Concurso Nacional de Saetas de Radio Sevilla”, a partir de los años 70 aproximadamente, se puso de moda una saeta más espectacular, donde los cantaores se recreaban aún más en sus interpretaciones para destacar.
“Época dorada” de la
A partir de 1980, la saeta alcanza su máxima expresión y se puede considerar como la “época dorada” de la saeta. Se prodigan los concursos y certámenes de saetas por toda la geografía andaluza y su entorno, y con ellos salen a la luz saeteros humildes, muy aficionados que conocen bien este cante y lo viven
giosas o semana-santeras, aunque esto se da en menor medida.
Concurso de saetas “Carmen Torres” de Osuna
En este apartado se aporta un pequeño resumen de la extensa información que comparte generosamente José Hinojosa Rodríguez, “alma mater” de dicho certamen, con quien se escriben estas líneas.
Con respecto al nombre del concurso, se decidió ponerle el nombre de “Concurso de Saetas Carmen Torres de Osuna” en memoria de aquella mujer que le cantaba a Jesús
Nazareno en las cuestas del Mesón de Osuna, donde antes se encontraba la antigua cárcel desde la cual, ya cantaban antes algunos presos, según nos contaba mi abuelo, “Popilá”. Esto era algo peculiar, pues cuentan que Carmen cantaba unas saetas por seguiriya que estremecían, aunque no se han encontrado grabaciones y es por ello que no sabemos cómo cantaba.
El concurso arranca en 1987 y se desarrolla de forma ininterrumpida hasta 2017, sumando de esta forma 31 años. Posteriormente, sigue desarrollándose como “certamen” hasta la actualidad. Dicho concurso lo organizó la Hermandad de la VeraCruz de Osuna, con Patricio Rodríguez Buzón al frente como Hermano Mayor. Al principio se contó con la colaboración de distintas hermandades de Osuna vendiendo 20 entradas cada una, con el aliciente de que en Semana Santa, uno de los saeteros/as finalistas le cantaba dos saetas desde el balcón del Ayuntamiento a cada Hermandad. Pero esto solo duró tres años, puesto que a las demás hermandades les costaba vender las entradas y a algunas tampoco les atraía demasiado la idea de tener saeteros, por lo que la Hdad. de la VeraCruz siguió con su propósito en solitario, haciendo un gran esfuerzo humano para continuar con esta labor.
El concurso se llevó a cabo siempre de una forma muy escrupulosa, tanto en el sentido de buscar un jurado cualificado de distintas peñas y localidades, como en la regulación y su desarrollo serio y formal con respecto a las bases estipuladas. Todo esto, añadido al conjunto de premios y sus cuantías económicas, propició el atrayente de muchísimos saeteros y saeteras de toda la región, incluso de fuera de Andalucía, tanto profesionales como aficionados amateurs. Entre otros, han pasado nombres como María Toledo o Diana Navarro, o grandes cantaores como Julián Estrada, Raúl Montesinos, José Parrondo, etc. y muchos más.
Resumiendo un poco, el concurso constaba de tres fases clasificatorias, de las cuales, se seleccionaban 6 finalistas. Se exigía una saeta obligada por seguiriya y otra de libre elección. En 1989, se añadieron además, varios premios especiales: uno de ellos se otorgaba a la mejor saeta por carcelera interpretada a lo largo del concurso en memoria del gran saetero local Manuel Yerbes Quirós, siendo patrocinado en parte por sus hijos, que a día de hoy lo siguen manteniendo. Otro fue un premio joven para menores de 16 años que solo se hizo en dicha edición, además de un premio local. Luego, se ampliaron hasta tres premios locales durante varios años, aunque se fueron reduciendo a dos y finalmente a uno. Tanto el premio juvenil, como los premios locales, se otorgaban a los concursantes mejor puntuados que no alcanzaran la final. Más tarde, en 2007, desaparecen los premios locales y se retoma el premio juvenil al mejor saetero/a menor de 16 años que no llegara a la final, ampliándose después la edad hasta los 22 años para promover aún más el interés en los jóvenes. Es a partir de 2013 cuando este premio lo empieza a patrocinar Manuel Cuevas Segura de “PanCuevas”, gran aficionado a la saeta. Dicho premio lo sigue manteniendo su familia en
su memoria, al igual que el premio “Manuel Yerbes”. Además, en los tres últimos años de concurso, se añadió el premio especial a la mejor saeta por seguiriya en honor al gran cantaor Paco Moya de Carmona.
» Ganadores del Primer Premio Concurso de Saetas “Carmen Torres” de Osuna: Manuel Otero (Mairena del Alcor), Jehová Sierra (Lantejuela), Antonio Ortega (Mairena del Alcor), Carmen de la Jara (Cádiz), Kiki de Castilblanco (Sevilla), Enrique Castillo (Málaga), Rubito Pará (Puebla de Cazalla), Paco Moya (Carmona),
Manuel Cuevas (Osuna), Aroa Cala (Puerto Santa María), Evaristo Cuevas (Osuna), Miguel Ángel Lara “El Canario” (El Saucejo) y Rocío Luna (Cañada Rabadán).
» Ganadores del “Premio Manuel Yerbes”: Pepi del Chaparral (Dos Hermanas), José Bayón (El Cuervo),Kiki de Castilblanco, Rubito de Pará, “El Forastal” (San Lúcar de Barrameda), Pepe Cárdenas (Camas), Manuel Yerbes Castañeda (Osuna), Manolo Simón (Jerez), Aroa Cala, Mª José García (Morón de la Frontera), Pepe de la Barbarita (Puebla de Cazalla), “El Canario”, Eustaquio Mora “El Tirito” (San Lúcar la Mayor), Marta Sevillano (Cádiz) y Paco Camacho (Morón de la Frontera)
» Ganadores del “Premio Paco Moya”: Marta Sevillano (Cádiz), Paco Morillo (Mairena del Alcor) y Mª Ángeles Cruzado (Moguer).
» Ganadores del “Premio Manuel Cuevas Segura”: Raúl Montesinos (Puebla
de Cazalla), José León Márquez (Mairena del Alcor), Lidia Montero (Villa del Río), Vanesa González (Viso del Alcor), Marta Sevillano, Manuel Cuevas Hijo (Osuna), Rocío Luna y Laura Rodríguez (Carmona).
A partir de 2018 se cambió al formato de “Certamen de Saetas”, eliminándose así el concurso. El certamen consta de un solo acto donde se contrata directamente a los saeteros y saeteras, contando de esta forma con la participación de algunos artistas consagrados que no hacen concursos y otros que siguen ganando premios en ellos. Este acto se sigue llevando a cabo actualmente con la intervención de algunos de los nombres más relevantes de la saeta actual y la participación de alguna joven promesa, así como, preservando la igualdad de género en cada edición. También se siguen manteniendo los galardones “Manuel Yerbes” y “Manuel Cuevas Segura”, a la saeta por carcelera y al saetero/a joven respectivamente.
En resumidas cuentas, gracias al “Carmen Torres de Osuna”, han pasado por nuestra localidad los más grandes saeteros de nuestra época, engrandeciendo este cante aún más si cabe. Es considerado sin lugar a dudas, el concurso que más años ha estado funcionando, con más regularidad y más seriedad, por qué no decirlo, de todos los concursos de saetas habidos.
A causa de este concurso, en Osuna se han podido escuchar saetas de distintas escuelas y tradiciones como las saetas maireneras, las malagueñas, las jerezanas, etc. además interpretadas por grandes saeteros
que fueron engrandeciendo este cante al irle añadiendo tercios más largos y espectaculares, con giros melódicos más ornamentados y expresivos, que hoy siguen vigente en la voz de saeteros actuales. Ni qué decir tiene, las muchas y buenas saetas que se escuchan a las imágenes de la Hdad. de la VeraCruz, cada Martes Santo en el balcón del Ayuntamiento de Osuna y en la salida y entrada a su templo en la Plaza San Agustín.
Decir que, tanto para el apartado anterior de estudio, como para este del concurso, necesitaríamos cientos de páginas para poder aportar todo lo que quisiéramos, pero eso lo seguiremos haciendo si Dios quiere, en futuras intervenciones.
El pueblo de Osuna está en deuda con esta Hermandad por el valor socio-cultural y artístico que ha venido aportando a la Semana Santa ursaonense, al engrandecimiento de la saeta, al fervor popular y al flamenco en general durante tantos años. En primera persona, se podría decir que, éste que escribe, por ejemplo, se inició en la saeta de forma profesional, luego en el flamenco y, actualmente se dedica a la docencia de este género musical único en el mundo. Podemos asegurar con conocimiento de causa, que Osuna es conocida y admirada en muchos rincones de Andalucía y de la Península gracias a la saeta, por eso debemos seguir luchando por mantener vivo dicho certamen.
Evaristo Cuevas Rodríguez, con la colaboración especial de José Hinojosa Rodríguez




El patrimonio cultural que atesora la Semana Santa de Osuna está plagado de tradiciones y costumbres que se han ido transmitiendo a lo largo de más de cuatro siglos de historia, además de un rico patrimonio histórico-artístico que, en su conjunto, representa e identifica los valores religiosos de sus cofrades. Las hermandades y cofradías ursaonenses han sido durante todo este tiempo garantes de este extenso patrimonio de incalculable valor que, en no pocas ocasiones, se trata de ritos de gran singularidad, y que han supuesto el punto de partida para la aceptación del encargo de este trabajo y su realización.
Esta pintura tiene como finalidad principal la escenificación de lo simbólico, constatando la evidente recepción de experiencias artísticas y las obras del Barroco que más admiro. Fiel a mi estilo, vuelvo a ofrecer una obra realista fruto de la búsqueda incesante de la belleza, en la que el mensaje principal es directo, limpio de elementos que puedan distorsionarlo, convirtiéndose éste en uno de los asuntos pictóricos que más ha contribuido en la creación de mi estilo.
Es por ello que no puedo pasar por alto la posibilidad de que mi orientación artística hacia el naturalismo, es motivada por el conocimiento y estudio del arte que mi vocación como conservador y restaurador me ha permitido.
Con esta pintura he intentado poner en valor el importantísimo patrimonio material e inmaterial que atesoran las hermandades y cofradías en Osuna, resaltando la importancia de las tradiciones como parte fundamental del rito, ya que actúan como el vehículo a través del cual los fieles expresan, viven y transmiten su fe y su identidad cultural, suponiendo una experiencia religiosa profunda. Al mismo tiempo, representar la riqueza de estas tradiciones que, con todos sus elementos imágenes sagradas, música, iluminación, aromas, etc. dotan a
todo este ritual barroco de una experiencia sensorial y simbólica que involucra todos los sentidos y enriquece la vivencia espiritual.
Gira en torno a la imagen de Jesús Nazareno cargando con la cruz camino del Calvario que, además de condensar un momento crucial de la Pasión, lleno de significado teológico y devocional para los fieles [Marcos 8:34], ha sido históricamente una de las imágenes devocionales con mayor arraigo y devoción en Osuna, y que mejor ha fomentado un sentido de pertenencia e identidad comunitaria, utilizando la imagen para que interrogue al espectador y lo haga partícipe de la escena con llamadas a su sensibilidad y naturaleza piadosa.
La estación de penitencia que realiza al alba de cada Viernes Santo la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno a la Iglesia Colegial es uno de los referentes que definen de forma más significativa a la celebración de esta Semana Santa, al mantener antiguos ritos y ceremoniales desde el siglo dieciséis, y que sin duda alguna suponen un elemento enriquecedor tanto espiritual como cultural.
La técnica que he utilizado se ajusta igualmente a las características más comunes e identitarias en mi obra. Se trata de una pintura realizada en óleo en soporte de tela de lino belga previamente preparado utilizando el estucado, con un formato de 100 centímetros de alto por 65 centímetros de ancho, y una paleta cromática cálida dominada por tonos dorados, ocres y púrpuras que aportan solemnidad y riqueza visual. El morado del hábito destaca sobre el fondo cálido, reforzando la presencia de la imagen del Nazareno con una iluminación que actúa como contraluz mediante luces suaves y sombras profundas que aportan dramatismo y volumen.
La factura pictórica con la diferencia de trazado en la pincelada, aunque siempre limpia,
contrasta notablemente los diferentes planos de la pintura. El primer plano se trata de una representación realista, fiel a los rasgos estéticos y estilísticos de la imagen, de pinceladas finas y de recorrido corto, muy detallistas, de un alto grado de realismo, y de tonalidades más intensas y saturadas. En cambio, en el fondo, predomina una pincelada más suelta y más idealizada, con tonalidades de menor contraste, siendo igualmente figurativos aunque en menor grado que la imagen del Nazareno.
Esta obra presenta una composición vertical de carácter monumental, pensada para crear impacto visual y facilitar su lectura a distancia. Predomina una composición asimétrica equilibrada, organizada en una estructura formal con línea imaginaria vertical, con un eje central que la divide en dos partes, con la imagen principal de Nuestro Padre Jesús Nazareno desplazada hacia la derecha y el fondo arquitectónico ocupando la izquierda, creando profundidad y jerarquía visual. Esta diferenciación de planos corresponde a los criterios de protagonismo de los mismos que forman la escena, tratándose de una composición recreada entre luces y sombras sobre un fondo de luz degradada que resalta la escena. Presenta una tipografía clásica en color dorado, que refuerza el carácter institucional y solemne de la celebración religiosa “Semana Santa Osuna 2026”.
La presencia de la iglesia colegial al fondo, elevándose sobre el monte, domina el perfil urbano trascendiendo su valor histórico meramente arquitectónico para convertirse en un símbolo espiritual, estableciendo un claro paralelismo con el Monte Calvario, lugar donde Cristo culmina su camino cargado con la cruz de entrega y redención. De este modo, el cartel propone una lectura profunda: la Semana Santa no se limita a la contemplación del dolor, sino que es camino, tránsito y esperanza. La cruz conduce al monte, y el monte conduce
a la Iglesia, entendida como casa de Dios y horizonte último del creyente. Así, el fondo del cartel se convierte en un mensaje silencioso pero elocuente: el cristiano avanza tras Cristo, con la cruz, hacia la plenitud de la fe.
Quiero expresar mi más sincero y profundo agradecimiento al Consejo de Hermandades y Cofradías de Osuna por haber depositado su confianza en mi trabajo. He recibido esta designación con enorme gratitud, respeto y responsabilidad, consciente de lo que la Semana Santa representa para el pueblo de Osuna. Es un verdadero honor poder contribuir, a través de la pintura, a anunciar y exaltar una celebración tan arraigada y sentida, y hacerlo además desde una mirada personal puesta al servicio de la devoción de los cofrades ursaonenses. Agradezco igualmente a todas las hermandades y cofradías su acogida y el apoyo mostrado, que han sido un estímulo constante durante el proceso creativo.
He asumido este encargo como un compromiso sincero con la fe, la historia y el sentir cofrade de Osuna, esperando que la obra realizada esté a la altura de la Semana Santa que representa y sea reflejo del amor y respeto con el que ha sido concebida.

Antonio Prados fue designado pregonero de la Juventud Cofrade de Osuna para 2026 en una mañana que nunca olvidará, a los pies de la Virgen de los Dolores. Servita de los Dolores y hermano de la Sacramental, asume el encargo con naturalidad y con una visión de la Semana Santa como vivencia compartida. Su pregón estará dirigido especialmente a los jóvenes, alejado del protagonismo personal y centrado en la esencia de la fe cofrade.
¿Qué sentimiento te atravesó al recibir la llamada del Consejo comunicándote que serías el pregonero de la Juventud Cofrade de 2026?
Fue el sábado 13 de septiembre, y me llamaron diciendo que fuera a la Victoria para ayudar a montar el altar de culto para el besamanos de la Virgen de los Dolores (no sé por qué no me extrañó, porque el día de antes acabamos a las 11 de la noche montando y a mi parecer estaba muy bien todo ya, pero allí que estaba yo). Y estando allí apareció el presidente del Consejo (yo todavía no sabía quién era) y mis padres (otra razón para extrañarme, pero no lo analicé, estaba recién despierto). En lo que, a los pies de la Virgen de los Dolores, me da un papel, en el que ponía que había sido designado pregonero de la juventud cofrade de Osuna. La verdad que ni sé qué me pasó por la cabeza en ese momento, porque fue entre incredulidad y alegría, esa mañana me sentía un poco raro, pero cuando pasó la tarde, lo analicé y fue un orgullo enorme.

Fotografías: Pepe Marquina

Vienes de una familia católica: ¿cómo ha marcado tu hogar la forma en la que hoy vives la fe y la Semana Santa de Osuna?
Yo no entiendo la Semana Santa, y mucho menos, la fe, sin mi familia. Al fin y al cabo, he crecido en la fe a su lado, y mis momentos favoritos de la Semana Santa no son imágenes de una revirá, una marcha, o la salida de ningún paso, son todos los momentos que vivo con mi familia, tanto el Jueves Santo rezando por los monumentos todos juntos, como el desayuno del Viernes Santo.
Eres Servita de los Dolores. ¿Qué significa para ti contemplar los dolores de la Virgen?
Ella es la luz en los días nublados; contemplar sus Dolores me da la oportunidad de ponerme al pie de la Cruz y abrazar su dolor, sirviendo a Dios y a los hombres allí donde me necesiten.
La subida a la Colegiata es icono de la Madrugá ursaonense. ¿Qué momento guardas tú como el más íntimo de un Viernes Santo?
El momento más íntimo que he tenido en todos los Viernes Santos fue, de hecho, el año pasado. Bajando de la Colegiata, a la altura del Casino, cuando se le hizo la petalá a la Virgen.
Estaba justo detrás del paso, con la penitencia, e iba pensando en los que se habían ido y cómo desde el cielo nos acompañaban en la estación de penitencia y en la vida. Y justo cuando más sentimental estaba, miré hacia arriba y vi una nube de pétalos cayendo del cielo, justo ahí sentí cómo los que están en el cielo me abrazaban.
Como hermano de la Sacramental, ¿cómo se integra la vida eucarística en tu día a día y en la preparación de un pregón dirigido precisamente a jóvenes cofrades?
Siempre ha estado bastante presente en mi vida, pero, sobre todo, desde que me fui a Sevilla para estudiar, he tenido la vida eucarística más presente, porque siento que estoy en casa aun estando a kilómetros de mis padres. Últimamente, sobre todo, después de la peregrinación a Roma por el Jubileo de la Juventud, creo que he crecido mucho en amor a la Eucaristía (aunque siempre se puede crecer más), y eso está haciendo que tenga a Jesús Sacramentado mucho más presente en mi día a día, en el hueco que verdaderamente se merece.
Vivimos una etapa con una juventud muy presente en las hermandades. Desde tu
experiencia, ¿qué aporta hoy la juventud cofrade a Osuna y qué desafíos afronta?
Por mi experiencia, diría que los jóvenes aportamos mucha vitalidad a las hermandades, puesto que muchas iniciativas que tienen no seguirían adelante sin la ayuda de los grupos jóvenes. Además, para las misiones de las hermandades en términos de acompañar a ancianos, en lo relacionado con Cáritas, etc. Es vital la presencia de los jóvenes.
El principal desafío, creo, está en que la saturación de pantallas nos empuja a quedarnos en la apariencia y no en la esencia de las cosas. Corremos el riesgo de que ver un paso sea solo “un momento bonito” y no un espacio de oración. Y es que las imágenes están para guiarnos hacia Dios, no para alimentar la superficialidad, para eso ya tenemos las redes sociales.
¿Cuál dirías que ha sido la vivencia cofrade que más ha moldeado tu fe y tu compromiso?
Yo creo que lo que más ha moldeado mi fe ha sido crecer en una familia cristiana, sobre todo, que siempre han estado todos dispuestos a echar una mano allá donde hiciera falta. Y uno, al fin y al cabo, hace lo que ve en casa. Me siento muy afortunado de haber crecido con ellos.
A la hora de escribir tu pregón, ¿qué tono buscas: el testimonio personal, la reflexión, la memoria de Osuna o un equilibrio entre estos?
Por lo que llevo por ahora, estoy buscando un tono más reflexivo que testimonial, porque no quiero que sea “el pregón de Antonio Prados”, es el pregón de la Juventud Cofrade de Osuna.
¿Habrá espacio en tu pregón para evocaciones de momentos concretos que han marcado tu vida cofrade?
Lo intentaré, porque, al fin y al cabo, esos momentos son los que me han hecho crecer en la fe, pero buscaré que no haya tanto “yo”, y sea más un rato de oración a Dios y a la Virgen, porque yo soy minúsculo en comparación con ellos.
Si tuvieras que resumir en una frase qué significa ser cofrade en Osuna, ¿cuál sería y por qué?
Significa vivir en un ambiente permanente de fraternidad, porque el que forma parte de una hermandad y, sobre todo, por lo que he vivido en Osuna, cuando ve a un hermano en la fe, esté donde esté, siente la comodidad de estar en casa.
Lucía Palop Fernández

La Hermandad del Dulce Nombre de Osuna vivió durante los años 2024 y 2025 una de las romerías más sentidas y hermosas que se recuerdan. La subida al Calvario y el regreso a la Iglesia de Consolación, se convirtieron en un camino que no solo avanzaba sobre la tierra, sino también por dentro, por ese lugar intimo don la fe y los recuerdos de la infancia se entrelazaban. Fue un día, en que las hermandades demostraron, sin adornos y formalidades, que la verdadera belleza está en la sencillez y el amor compartido a nuestra señora de Consolación.
La junta de gobiernos y miembros de la hermandad, preparo con ilusión cada detalle para que los hermanos pudieran vivir un día de convivencia único y profundo de fe. Nada sobraba, nada faltaba, todo eran ilusión y ganas de caminar juntos, sentir la presencia de la Virgen de Consolación en cada paso y de ofrecer, como hermandad, un testimonio de unión y afecto.
Los niños fueron, sin duda, el corazón alegre del camino. Sus risas, sus preguntas, su manera de vivirlo todo con los ojos abiertos y asombro sincero hicieron que cada paso se sintiera más ligero. Alguno por primera vez; otros ya lo conocían, pero todos los vivieron como una comunión con nuestra patrona.
No hicieron falta gestos solemnes: bastaron las miradas cómplices, la oración compartida y la sensación de caminar por un mismo sentimiento. En su Ermita, las dos hermandades se unieron en un momento de oración que muchos guardaran como uno de los instantes más de hermosos del día. Allí, bajo un cielo abierto, cada hermano pudo dejar sus preocupaciones,
agradecer lo vivido y pedir por quienes no estaban con nosotros y más lo necesitan.
La Romería de Nuestra Señora de Consolación, se convirtió en un pequeño tesoro para la Hermandad del Dulce Nombre. Un día en que los lazos se hicieron más fuertes, en el que los niños se sintieron parte viva de la hermandad, y en el que la junta de gobierno y los hermanos caminaron juntos como una verdadera familia.
Así fue esta Romería; un camino lleno de fe, de afecto y de sencillez. Un camino para recordar… y para desear volver a recorrer cada año, juntos, bajo la mirada amorosa de la Virgen de Consolación.
Que este lazo fraterno continúe creciendo, fortalecido por la devoción común y por la certeza de que, caminando juntos, todo se vive con más luz y más esperanza. Desde el Dulce Nombre, gracias de corazón por un día que quedará para siempre guardado en la memoria y en el alma de todos. Una vez más, se demostró que la fe se engrandece cuando se comparte. Amen. ¡Viva la Virgen de Consolación!
Antonio J. Verdugo Montero





Desde hace unos años la hermandad de la Vera-Cruz viene aplicándose en la promoción de un proceso de renovación del paso del Santo Ecce Homo del Portal con lo que se pretende dotarlo de una personalidad propia. Se remplazó el monte silvestre, que no se ajustaba al contexto narrativo representado, por un escalonado marmolizado con una inscripción. También fueron eliminados los dos jarrones laterales que restaban visión a la imagen. Paralelamente se incorporaron cuatro guardabrisones en los laterales de la canastilla. Asimismo, se sustituyeron los relieves de escasa calidad de la canastilla por pinturas alusivas a escenas de la Pasión, relacionadas con en momento del Escarnio, y cuatro ángeles con las llaves y filacterias con el lema de la Clavería. Se incorporó además una escultura infantil de mediados del siglo XVIII y se incluyeron las Arma Christi. Por último, en 2024 se hizo un nuevo llamador con las tres llaves de la Clavería del Señor del Portal.
En esta tercera fase se pretende dar un salto exponencial con dos nuevas iniciativas. La primera entronca con uno de los planteamientos anteriores, al sustituirse los relieves de las cartelas de los respiraderos, de escaso interés, por pinturas con un marcado cariz claroscurista que acentúan el dramatismo del conjunto y contrastan con el dorado del paso. Su autor ha sido el artista ursaonense Pedro Selva, hermano de la cofradía y costalero del Nuestro Padre Jesús Cautivo. En ellos se han representado cuatro sibilas: Délfica, Cumana, Samia y Eritrea. El sentido de su inclusión deviene de un proceso de sincretismo que el cristianismo asumió de la Antigüedad, cuando se atribuyó a algunas

figuras paganas una predicción intuitiva de algunos dogmas de la nueva fe. La palabra sibila deriva de la contracción y composición de dos palabras griegas, una sios, que significa Dios, y la otra belle, que significa mente, lo que venía a traducirse como “mente divina” y se interpretaba como “iluminada por Dios”. El personaje de la Sibila se trasladó de Oriente a Grecia y Roma, donde fueron considerabas mujeres que nacieron con el don de la profecía y que anunciaban “verdades”. Su potencial fue tal que en la Edad Media europea tuvieron un amplio predicamento. Pronto fueron incorporadas al imaginario cristiano, como profetisas que anunciaron la venida del Mesías, con una proyección iconográfica e incluso ceremonial. A los espacios litúrgicos presbiteriales llegaron a finales del siglo XV y primer tercio del XVI. Pero sería muy anteriormente, con San Agustín, cuando estos personajes fueron cristianizados. El santo de Hipona, en su Epistolario y en La Ciudad de Dios, destacó su “espíritu profético” y las reconoció como figuras seminales del Verbo. Diodoro Sículo consideró que eran mujeres llenas del “espíritu de Dios”. Para Marco Terencio Varrón escucharlas era como atender a la “voluntad de Dios” o el “designio de Dios”. San Gerónimo vio en su espíritu profético un premio a su virginidad. Santo Tomas de Aquino también trató sobre ellas asegurando que predijeron muchos de los hechos narrados en las Sagradas Escrituras sobre Jesucristo. Clemente Alejandrino dejó escrito que Dios les dio a los griegos y gentiles a estas profetizas para que les anunciaran la venida del hijo de Dios. Se llegaron a considerar incluso como el contrapunto femenino a los profetas, como voces paganas que, ya en el mundo clásico, anunciaron la llegada del

Salvador. Los exegetas interpretaron que en sus oráculos vaticinaron la venida al mundo de Jesús, “mesías hombre y dios”, de una “madre virgen”, el Juicio Final y la Parusía, y todos los padecimientos que sufrió, como la coronación de espinas y la crucifixión. Con ello se demostraba que el origen divino de Cristo ya estaría predicho desde tiempos inmemoriales.
La segunda iniciativa en el proceso de renovación del paso ha sido la sustitución de los guardabrisas de las esquinas, que desde la eliminación del monte habían quedado un tanto descontextualizados de la imagen, para ser sustituidos por cuatro faroles. Han sido adquiridos a la Antigua Cofradía de los nazarenos de Las cabezas de San Juan y Santa Hermandad Sacramental del Señor Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de las Angustias y San Juan Evangelista. Con ello se pretende dotar al conjunto de un mayor empaque que acentúe la estructura piramidal de la representación. Los faroles presentan un poderoso base hexagonal sobre la que se asienta el vástago central, que da paso al último cuerpo, un poliedro de seis caras, con pilastras en las esquinas, y entablamento que actúa de transición hacia un potente tambor y un cupulín calado. En un recurso muy efectista, dos ángeles, realizados en madera policromada, soportan el cuerpo de luces. Destaca además la presencia de pequeños ángeles en la cornisa que portan distintos atributos de la Pasión. El lenguaje, con presencia de rocallas, se inserta a la perfección en la época de ejecución del Señor. Por lo demás, la incorporación de estas piezas argénteas marca el camino para futuras intervenciones en aras a conferirle al conjunto un cariz personalizado.

Aún candente las brasas del fuego del Espíritu Santo que supuso la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa en 2023, llegó la llamada “spes non confundit ”, que significa “la esperanza no defrauda”, como bula de convocatoria del Jubileo del año 2025 por el tan querido y cercano papa Francisco. Con esa misma esperanza, mensaje central del Jubileo, se congregaron un año más los corazones que protagonizaron el llamado movimiento “Osuna con el Papa”, quienes recibieron por su testimonio de fe el recono-
cimiento de nuestro Consejo de HH.CC. en forma de Mención Especial en el año 2024.
Y como “la alegría es misionera, no es para guardarla, sino para llevarla a los demás y servir”, este grupo de personas nos pusimos a trabajar para vivir la experiencia del Jubileo de los Jóvenes en Roma, organizando una nueva peregrinación, esta vez guiados por el párroco de Ntra. Sra. de la Asunción, D. J. Francisco Durán, quién sería el director espiritual y confidente durante toda nuestra aventura. Con un grupo de casi un cente-
nar de jóvenes de diferentes movimientos eclesiales de Osuna, donde se encontraban presentes varias hermandades, y de localidades cercanas como El Saucejo, Écija, Aguadulce, Estepa o La Campana iniciamos un camino de encuentro con el Señor hasta la capital italiana.
Previamente, realizamos varios encuentros con los jóvenes de cara a fortalecernos como grupo y entender el objetivo de nuestra peregrinación, que no era otro que el de escuchar el mensaje que el Señor tenía para

cada uno de nosotros. Algunos de los adultos, volvíamos a experimentar un jubileo 25 años después, con un rol diferente, aunque resonando aún en nuestro interior el tan reconocido mensaje de San Juan Pablo II: “¡no tengáis miedo!, ¡abrid de par en par las puertas a Cristo!”.
En la tarde del 29 de julio, celebramos la misa de envío en una iglesia Colegial repleta de jóvenes y familiares que se unían en oración a nuestro grupo, para que esta experiencia diera el mismo fruto que aquel que se siembra en tierra fértil.
Cientos de kilómetros recorridos hasta Roma, se convirtieron en toda una travesía de hermandad, de testimonio vivo de que la fe se celebra y se fortalece en comunidad. Infinidad de momentos de convivencia, de encuentros personales entre diferentes realidades, de compartir inquietudes, incluso de componer letras de sevillanas, y sobre todo, de adentrarnos en nuestro interior a través de las gratificantes misas, rezos o confesiones que se celebraban cada día.
Llegados a nuestro destino, el Señor allanó todos los caminos para vivir una inolvidable misa en las Catacumbas de Domitila, lugar de celebración de los antiguos cristianos, o hasta el punto de adentrarnos, sin colas de espera, en las Puertas Santas de San Pablo Extramuros o Santa María la Mayor, donde rezamos delante de la tumba del papa Francisco.
La mañana del 2 de agosto y con alegría traducida en cantos, nos pusimos en marcha para la explanada de Tor Vergata, lugar de encuentro con el papa León XIV. Allí se sucedieron horas de risas, de intercambio de estampas, de fotografías de hermandad y de multitud de muestras al mundo de la universalidad de la Iglesia y en la certeza de que la esperanza tiene cara de juventud.
La emoción alcanzó su punto álgido durante la vigilia de oración en los más de 30 minutos de silencio atronador de la adoración al Santísimo, donde más de un millón de jóvenes se arrodillaron junto al ejemplo del Santo Padre.
Al día siguiente, celebramos la misa central del encuentro, el punto culminante de nuestra peregrinación. Fue en este marco donde el papa León XIV nos dirigió unas palabras que resonaron como un fuerte y claro llamamiento a la juventud, convirtiéndose en las frases más celebradas de la jornada: “Con Cristo es posible! Con su amor, con su perdón, con la fuerza de su Espíritu… serán semillas de esperanza allí donde viven: en la familia, con sus amigos, la escuela, en el trabajo, en el deporte”.
Aún nos tenía preparado el Señor un gran regalo para el camino de vuelta: la celebración de la misa en la Basílica de San Francisco de Asís y su posterior rezo delante de la cripta del santo que mostró con su vida el camino de la paz, de la humildad y de la sencillez. La parada en Asís se completó con una visita a la tumba del hoy San Carlo Acutis, que nos dejó impactados a todos por ver tan palpable el ejemplo de santidad a través de la entrega de un joven.
Volvemos a casa con la mochila cargada de arena de Tor Vergata y con un compromiso firme: aplicar el mensaje del papa León XIV. La peregrinación a Roma no concluye al volver, sino que da comienzo a una nueva etapa de compromiso con nuestra comunidad, viviendo nuestro ahora como discípulos misioneros, como artesanos de la paz y jóvenes de esperanza para ser luz en nuestros hogares y hermandades.
José M. Torrejón Japón Movimiento “Osuna con el Papa” Hermandades de la Misericordia y Pax


Este año, Osuna ha vivido uno de esos momentos que quedan marcados para siempre en la memoria colectiva: la conmemoración del 75 aniversario de la llegada de la Virgen de Fátima Peregrina a nuestro municipio. Una efeméride que no solo mira al pasado, sino que abraza el presente de un barrio entero que sigue latiendo al compás de la devoción mariana, manteniendo vivo aquel acontecimiento que transformó la espiritualidad de muchas familias ursaonenses desde 1950. Para entender la magnitud de lo que hemos celebrado, conviene recordar que la historia comenzó mucho antes. En 1917, tras las apariciones de la Virgen en Cova da Iría, la Iglesia impulsó el envío de imágenes peregrinas para que el mensaje de Fátima, un mensaje de fe, oración, conversión y paz, pudiera llegar a todos los rincones del mundo. España fue uno de los países que acogió con mayor fervor esta iniciativa, y en 1950 Osuna tuvo el privilegio de recibir a una de esas imágenes viajeras que sembraban esperanza allí donde llegaban. La llegada de la Virgen de Fátima a nuestro pueblo fue un acontecimiento multitudinario, cargado de emoción sincera. Cuentan los mayores que familias enteras salieron a recibirla, que las calles se llenaron de rezos, cánticos y lágrimas, y que aquel día quedó grabado como un antes y un después en la vida espiritual de nuestra localidad. Era la presencia cercana de una Madre que, sin hablar, dejaba en cada corazón un mensaje claro: la fe transforma, une y sostiene.
En el pasado 2025, siete décadas y media después, Osuna no ha olvidado aquel momento. Al contrario, lo ha celebrado con un cariño profundo que demuestra que la devoción no solo ha sobrevivido, sino que ha crecido, se ha consolidado y se ha transmitido de generación en generación. El pasado 11 de octubre de 2025 quedará inscrito como una jornada histórica para todos los devotos. A las seis de la tarde, la Plaza Reyes Católicos, auténtico corazón del barrio de Fátima, se convirtió en un gran templo al aire libre para acoger la solemne eucaristía presidida por el Obispo Auxiliar de Sevilla, Monseñor Ramón Darío Valdivia Jiménez. Bajo un cielo limpio y ante una multitud emocionada, la Hermandad de Fátima y los vecinos revivieron con solemnidad aquel acontecimiento que dio origen a la devoción local. El Grupo Joven, con su habitual entrega y creatividad, preparó la plaza con mimo, embelleciendo cada rincón para que la celebración estuviera a la altura de una fecha tan señalada. El espíritu de comunidad se respiraba en cada gesto, en cada oración compartida, en cada mirada que se elevaba hacia la Virgen recordando que, desde aquel primer día, ha sido madre, guía y consuelo para tantos.
Curiosamente, mientras Osuna celebraba esta eucaristía tan especial, en Roma se vivía un acontecimiento que quedará también
para la historia: el Papa León XIV ofrecía una Rosa de Oro a la Santísima Virgen de Fátima durante la Vigilia Mariana en la Plaza de San Pedro. Un gesto cargado de simbolismo que solo se concede en contadas ocasiones y que subraya la profunda huella que la devoción a Fátima ha dejado en la Iglesia universal. Así, en un mismo día, dos escenarios separados geográficamente quedaban unidos espiritualmente por un mismo corazón mariano: la Iglesia celebraba en Roma la grandeza de la Madre, y Osuna la honraba recordando la semilla de fe plantada en 1950 y que hoy sigue dando fruto.
Con motivo del aniversario, la Hermandad de Fátima presentó además un logotipo conmemorativo diseñado por el hermano Manuel Carreño Rodríguez. La obra, acogida con gran aceptación, combina la silueta de la espadaña de la iglesia de Fátima con el rostro sereno de la Virgen, utilizando trazos orgánicos y una composición que transmite cercanía, tradición y continuidad. Más que un simple símbolo gráfico, este logotipo ha venido a representar la identidad de un barrio entero que se reconoce en los valores de su devoción y en la historia compartida que lo ha unido desde mediados del siglo pasado.
El aniversario ha sido, en definitiva, un acto de memoria, de gratitud y de reafirmación comunitaria. Ha servido para recordar a quienes vivieron aquel 1950 repleto de emoción, pero también para que las nuevas generaciones comprendan el valor de lo heredado. Porque cada niño del colegio del barrio que crece bajo la mirada protectora de la Virgen, cada familia que reza a sus plantas y cada vecino que participa en la vida de la Hermandad

forma parte de este legado espiritual que hoy celebramos con orgullo.
Y es que la devoción a la Virgen de Fátima en Osuna no es solo una tradición: es un sentimiento que ha acompañado al barrio en los momentos de lucha, en los de alegría y en los de esperanza renovada. Por eso, este 75 aniversario no ha sido una simple conmemoración histórica, sino una invitación a seguir construyendo juntos una comunidad llena de fe, fraternidad y amor mariano. Una ocasión para dar gracias por lo vivido, para pedir por quienes más lo necesitan y para encomendar a toda nuestra localidad a la
protección maternal de la Virgen.
Que esta efeméride nos inspire a mantener viva la llama que se encendió aquel día de 1950 y que llegó hasta nosotros a través del testimonio de quienes la vivieron. Que seamos capaces de transmitirla, con el mismo fervor, a quienes vendrán después. Y que podamos seguir diciendo, como tantas generaciones antes que nosotros: Virgen de Fátima, ruega por nosotros.
Gabinete de Comunicación de la Hermandad de Fátima.


Afrontar una entrevista nunca es tarea sencilla, sobre todo cuando se pretende ir más allá de las preguntas habituales y acercarse, desde la empatía, a la persona que tenemos delante. Hoy tengo el privilegio de conversar con un buen amigo, con quien además comparto Hermandad y fe, mi actual Hermano Mayor, y una persona que, desde mi infancia, ha sido un referente en la Hermandad del Dulce Nombre:
Dani, naces siendo hermano del Dulce Nombre. ¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con la Hermandad y qué sentías de niño cuando veías a tu padre bajo el paso de Nuestra Madre de los Desamparados?
Mi recuerdo es de irme yo solo con mi madre vestido de penitente, al ser más pequeño, y mi hermano acompañaba a mi padre ya que era costalero del Dulce Nombre. Mi madre intentaba que fuera todo el recorrido (entre risas), pero yo no aguantaba.
¿Qué significaba para ti, de pequeño, esperar el Domingo de Ramos sabiendo que ese día procesionan las devociones de tu casa?
Para mí siempre ha sido el día grande de la Semana Santa. Aunque el Viernes Santo también sea un día importante en mi familia, el Domingo de Ramos para nosotros siempre ha sido el día que llevamos preparando todo un año.
¿En qué momento supiste que tú también querías ser costalero? ¿Fue una decisión natural o hubo un instante concreto que te marcó?
El instante fue cuando fui capataz del Dulce Nombre. En ese momento sentí que yo quería ser costalero. Yo en primer lugar salí de costalero del primero de los pasos, pero la Junta de Gobierno me generó el compromiso de ser capataz durante unos años, por lo que me salí de costalero para poder ejercer dicha función. Ahí me di cuenta que yo lo que quería era ir debajo de un paso, lo mío no era ir con la cara descubierta al público. Pienso que debajo se viven momentos más emotivos que por fuera.
Tu padre fue costalero de la Virgen, y ahora compartes trabajaderas con tu hermano. ¿Cómo se ha vivido esa transmisión dentro de la familia?
Pues en mi casa esto no se ha transmitido como una obligación. No sé si mis padres pensaban en que mi hermano y yo íbamos a ser costaleros, no ha sido impuesto, simplemente es una decisión que tomé libremente.
¿Qué te ha enseñado tu padre sobre ser costalero que aún hoy llevas contigo
cada vez que te metes bajo las trabajaderas?
Curiosamente entre mi padre y yo nunca hemos hablado de ese tema, pero siempre he sentido su felicidad cuando salía de debajo del paso. Él ha sido costalero muchos años y yo lo he acompañado incluso a los ensayos, creo que yo le insisto mucho más a Javier (su hijo) que mi padre a mí.
¿Cómo describirías para ti el ambiente de una igualá o un ensayo en tu cuadrilla?
Lo definiría con una palabra: alegría. Es un día bonito, de reencuentro después de varios meses sin vernos. Además, la gente viene con muchas ganas y eso dice mucho de nosotros, de nuestra Hermandad.
¿Qué sientes justo en el momento en el que el Jose Bejarano toca el martillo tres veces para comenzar tu Estación de Penitencia?
Es un momento indescriptible. Cada año es diferente porque va uno con unos pensamientos diferentes, pero sin duda es un momento muy especial porque llevas todo el año esperándolo. Es el día del reencuentro con Ella para ser sus pies.
¿Hay algún gesto, mirada o palabra entre hermanos de trabajadera que nunca olvidas en una estación de penitencia?
Hay muchos momentos. Con cada persona tienes un gesto, una mirada… incluso con los costaleros que van en cualquiera de los otros dos pasos, somos todos una misma cuadrilla. Con solo una mirada sabes lo que te quiere decir en esos momentos tan emocionantes.
Los que somos costaleros sabemos que debajo de las trabajaderas se viven momentos muy duros. ¿A quién acudes interiormente cuando los kilos aprietan?
A Ella. Y sobre todo cuando ves que todos los hermanos que vamos debajo vamos todos a una en los momentos más duros. Aún no he sentido el momento de decir: no puedo más… pero cuando aprieta siempre acudimos a Ella.
Carmen y Javier, tus niños, viven la Hermandad de manera intensa desde muy pequeños, ¿cómo les estás transmitiendo esta devoción que heredaste tú de tus padres?
Intento no darles mucha caña (riéndose), que no sientan esto como una obligación, pero ellos ven que la Hermandad es mi vida. Hay veces que les digo que no puedo ir a algún acto o algo que se organiza y son los primeros que preguntan por qué no y me animan para ir.
¡¿Qué te gustaría que ellos sintieran cuando te ven amarrar las almohadillas o cuando te acompañan a los ensayos?
Yo creo que ellos tienen la misma ilusión que yo. Porque los veo. Ellos son los que cuando llegan los ensayos me dicen “venga que tenemos que amarrar las almohadillas”. Incluso mi Javier que se ha metido debajo del paso en algún ensayo, para él es un sueño.
Si algún día Javier quisiera ser costalero, ¿qué consejo les darías?
Ojú. Yo destacaría el que fuera buen compañero de trabajadera y que sienta realmente lo que lleva sobre sus hombros.
¿Cómo recibiste la noticia de ser nombrado Pregonero del Costalero 2026? ¿Qué sentiste en ese primer instante?
Pues la verdad que la noticia vino a través de una encerrona que me asustó bastante. Los capataces del Señor y de la Virgen, Silverio y Jose, me dijeron que querían hablar conmigo, y quedamos en la capilla. Yo pensé en varias de las cosas que me podían comentar, pero sobre todo una de ellas rondaba por mi cabeza desde que me anunciaron la cita. Me dijeron que los dos iban a dejar su cargo de capataces para el próximo año. Justo después llegaron a la capilla miembros de la Junta Rectora de la Hermandad de Jesús Caído y me propusieron, delante de ellos dos, que fuera el Pregonero del Costalero. Claro, ante la noticia anterior, esta no fue tan impactante (entre risas y comentando el marrón que tenía en ese momento con los dos capataces dimitiendo), incluso les dije a todos, un poco agobiado, que si se habían puesto de acuerdo, porque vaya día me estaban dando.
Justo después me dí cuenta que Silverio y Jose formaban parte de la encerrona, y ya me sentí hasta tranquilo y con mucha alegría por la noticia.
¿Qué responsabilidad supone para ti poner voz a tantos costaleros de Osuna que sienten, como tú, una devoción bajo las trabajaderas?
Mucha. Mucha porque a mí me cuesta la vida expresar mis sentimientos, y sobre todo porque cada uno vive de una forma el ser costalero, por lo tanto, esto me supone mucha responsabilidad.
Por último… y sé que es la más fácil, pero a la vez la más difícil. ¿Qué representan para ti el Dulce Nombre de Jesús, el Señor de la entrada triunfal y Nuestra Señora y Madre de los Desamparados en tu vida?
Para mí Ellos son Jesús y la Virgen. Dios y María hechos Imagen.
Manuel Sola González
En la Semana Santa de 1966 se recuperó la cabeza primigenia con el bellísimo rostro de Nuestro Padre Jesús Caído, de 1703

El palio de Nuestra Señora y Madre de los Dolores en 1966, año de su estreno. Delante del paso, don José Cabrera Gálvez, párroco de la Victoria; Manuel Andújar, capataz, y don Desiderio Salas García, párroco de la Asunción (Archivo de la Hermandad)
El Jueves Santo de 1966, 7 de abril, estrenó su palio la imagen de Nuestra Señora y Madre de los Dolores, sagrada titular de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído y Ánimas, talla de Dolorosa que salió de la gubia de Gabriel de Astorga. Unos años antes, también en Jueves Santo, Osuna había visto por sus calles el primer palio de su Semana Santa. Se trató del de María Santísima de la Soledad, sagrada titular de la Hermandad del Señor de la Humildad y Paciencia cuyo simulacro fue esculpido por Juan de Astorga, padre de Gabriel.

La ajustada salida del paso sin palio de Nuestra Señora y Madre de los Dolores, en la Merced (Archivo de la Hermandad)
Juan J. Rivera Ávalos, cronista oficial de la villa, anunció la singular novedad en la edición del ABC de Sevilla del día 12 de febrero anterior: «Habrá un notable estreno el Jueves Santo: un hermoso palio bordado en oro que lucirá la hermosa efigie Dolorosa de la Hermandad de Jesús Caído y Ánimas, obra de arte que está llamando la atención de cuantos lo han admirado. Es un exponente claro del esfuerzo y amor a su cofradía de un puñado de valientes, con aportaciones particulares e íntimas, “entre ellos”, para que su Virgen luzca un palio. Ejemplo digno de imitar.»
Habían transcurrido dos años desde la triste marcha de la cofradía de Jesús Caído de la iglesia de la Merced, a causa del hundimiento de la bóveda del presbiterio. Del templo mercedario, cuya puerta principal es todo un primor de piedra labrada, no podía salir la Señora de los Dolores bajo palio. Tras el traslado a Santo Domingo, y con la duda de si algún día se podría regresar a la Merced, se acometió el proyecto.
El palio es de terciopelo azul con sus bambalinas bordadas en oro por las manos de las hermanas carmelitas del convento de San
Pedro, cenobio de donde también habían salido en distintas fechas el manto de Nuestra Señora y Madre de los Dolores (1914) y el estandarte de la cofradía (1954). La bambalina frontal está rematada por la corona real, dada la condición de Real Hermandad por concesión de Felipe V, primer monarca de la Casa de Borbón que reinó en España. Bajo la corona se encuentran el escudo de la Orden de la Merced, en cuyo convento masculino ursaonense quedó fundada la hermandad en 1705, y el de Osuna.
Los varales se labraron en alpaca por el orfebre sevillano Pérez Barrio, de los talleres de Villarreal. Las 12 piezas fueron donadas por hermanos y devotos, cuyo desprendimiento hizo posible la materialización del proyecto. Por acuerdo de la junta de gobierno, en la base de cada varal se hizo constar el nombre de los generosos donantes.
Finalizada la Semana Santa de 1966, Juan J. Rivera escribió las siguientes líneas en una crónica publicada en el ABC de Sevilla: «De la filial de Santo Domingo salió la Real Cofradía de la Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Caído y Ánimas, que este año estrenaba un hermoso palio para la Virgen de los Dolores (...) La salida del paso de palio fue un acontecimiento, siendo todos los costaleros voluntarios, quienes tuvieron que realizar un trabajo difícil para sacar con limpieza el paso, todos de rodillas, ante la angostura de la puerta.»
Sesenta años después, las bases de los varales del palio de Nuestra Señora y Madre de los Dolores han tenido que pasar por el taller de la empresa local Platería Javi para someter
algunas de ellas a un perentorio arreglo, debido al deterioro que presentaban. De los daños registrados, por lo que se ve, tiene la «culpa» el exceso de brío en las levantás del paso, con lo que será menester en adelante atemperar el ímpetu de los hermanos costaleros. Javier Hernández Moro, propietario de Platería Javi, señala al respecto que la presión que sufre la base del varal, tras la caída que sigue a una levantá, deja la pieza «como un acordeón»… Se ha procedido a reparar las bases dañadas para que el palio pueda salir como desde hace 60 años.
En 1966, la Semana Santa de Osuna presentó otras importantes novedades. Entre ellas, la recuperación de la cabeza primitiva de Nuestro Padre Jesús Caído, esculpida en 1703 por Alonso Gayón. En 1965, la imagen primigenia del Señor había sido sustituida por otra realizada en el taller sevillano de Antonio Izquierdo, el mismo artífice del Señor atado a la columna.
El nuevo rostro del Señor de la Caída no gustó en absoluto. Antonio Álvarez, el gran tallista ursaonense y capiller de Jesús Caído, ensambló la antigua cabeza en el cuerpo nuevo. Quedó tal y como hoy lo vemos y veneramos. La imagen estrenó en 1966 potencias de orfebrería sevillana.
Este año nació la revista «Semana Santa en Osuna», publicación fundada gracias al entusiasmo sin límite de Manuel Rodríguez-Buzón Calle, por entonces delegado municipal de Cultura. En el primer número se escribió: «A la Hermandad de Jesús Caído le debemos doble felicitación. La primera por esa noble decisión de llevarnos de nuevo a


nuestra Semana Santa el querido rostro de nuestro Jesús Caído de siempre. La segunda por el esfuerzo que supone el lucir este año un magnífico palio, muestra de buen gusto, que tanto realce dará a la artística y bonita imagen de la Virgen de los Dolores.»
La Semana Santa de Osuna de 1966, cuyo cartel anunciador fue pintado por Servando Jiménez, profesor de Dibujo en el Instituto Francisco Rodríguez Marín y hermano de Jesús Caído, presentó también como novedad la presencia de una banda de cornetas y tambores de la Guardia Civil, tras el paso del Señor de la Caída. Esta formación musical, de sones muy característicos, volvió en adelante hasta el año 1972. Dejó muy grato recuerdo y sigue siendo añorada por cuantos cofrades la vieron desfilar por las calles de nuestra villa.





La Hermandad de la Humildad y Paciencia ha vivido el pasado año 2025 uno de los momentos más significativos de su historia reciente: el XXV aniversario de la reposición al culto de su sagrada Imagen Titular, Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia. Esta celebración no es únicamente una efeméride, sino un acto profundo de memoria, gratitud y afirmación de identidad. Significa mirar hacia atrás para comprender cuánto costó recuperar al Señor y, al mismo tiempo, mirar hacia adelante con la responsabilidad de custodiar para las futuras generaciones un legado de fe que supera cuatro siglos de vida.
La trayectoria de la Hermandad se remonta a 1602 , cuando fue fundada por el gremio de los esparteros. Desde entonces ha tejido una historia íntimamente
unida a la religiosidad popular de Osuna. Durante siglos , la Imagen primi0va, realizada en papelón y tela encolada en el siglo
XVI, presidió sus cultos y sus estaciones penitenciales. Talla anónima, que representa a Cristo abatido tras el azote, sentado junto a la columna y con la mejilla apoyada sobre sus manos, se convirtió en símbolo de una espiritualidad profundamente arraigada en la vida de la Villa Ducal.
La historia también conoció un capítulo doloroso. En 1964, una tormenta sufrida durante la Estación de Penitencia agravó gravemente el deterioro de la talla. La Junta de Gobierno, consciente de la fragilidad del material, y el estado ruinoso, tomó la decisión de retirarla del culto. Comenzaba así un largo periodo


de silencio en el que la Imagen, guardada y protegida por las Madres Carmelitas de San Pedro, permaneció alejada de la vista de los fieles, pero nunca de su corazón. Aquellas religiosas ejercieron durante décadas una custodia silenciosa y discreta, que la Hermandad recuerda hoy con agradecimiento y emoción concediéndoles el título de Camareras Honorarias del Nuestro Padre Jesús de Humildad y Paciencia.
Para no dejar huérfana la estación de penitencia, en 1965 se encargó una nueva Imagen, el Cristo Atado a la Columna. Fue una solución necesaria, pero nadie olvidó al Señor de la Humildad, cuya ausencia permanecía como una herida abierta en la memoria de la Hermandad.
Hubo que esperar hasta finales del siglo XX para que la Junta de Gobierno, hermanos y devotos, conscientes del valor patrimonial y espiritual de la talla, y con la ayuda de la Asociación Amigos de los Museos y el Iltre. Ayto. de Osuna, soñara con su recuperación. La hermandad decidió solicitar al restaurador D. Juan Luis Coto Cobo un estudio riguroso sobre el estado de conservación de la Imagen. Aquella decisión se convirtió en un acto de valentía, porque muchos pensaban que sería imposible devolver la dignidad original a una obra tan dañada y tan delicada en su materialidad.
El proceso de restauración, iniciado en 1998, fue largo, complejo y minucioso. El restaurador se enfrentó a humedades antiguas, pérdidas volumétricas, fisuras internas y repintes acumulados.
Sin embargo, el respeto por la obra y la profesionalidad del equipo permitieron recuperar la policromía original, escondida bajo tres capas de policromía superpuesta, consolidar la estructura y reintegrar lo necesario para devolverla a su estado digno de culto. Dos años más tarde, en el 2000, la talla era repuesta al culto, entre la emoción de hermanos y devotos que, tras décadas de espera, volvían a contemplar su rostro auténtico. Aquel día quedó grabado para siempre en la memoria colectiva.
Desde entonces, cada Lunes Santo, Ntro. Padre Jesús de la Humildad y Paciencia preside un Vía-Crucis por las calles de su barrio, un acto cargado de recogimiento y espiritualidad. Su andar sereno y silencioso entre el pueblo recuerda que la paciencia y la humildad no son solo virtudes del Señor, sino camino para todo cristiano. La devoción renació con fuerza, y las nuevas generaciones, que nunca habían visto la imagen original
antes de su restauración, la incorporaron como referencia viva de fe.
Con motivo del XXV aniversario, la Hermandad preparó un programa de actos especialmente cuidado. Comenzando con la presentación de todos los actos y con un cartel conmemorativo, obra de artista D. José Alberto Jiménez Jurado, el cual, ha sido una de las piezas más destacadas: un trabajo cargado de simbolismo que combina técnicas pictóricas sobre madera para exaltar la serenidad del Señor y la profundidad de su mirada. No es un cartel meramente anunciador, sino un auténtico ejercicio de interpretación espiritual.
El pasado 7 de febrero de 2025 se celebró una interesantísima mesa redonda, sobre la Iconogra5a de la Humildad y Paciencia , Con la participación de expertos en arte e historia, como Dña. Mª José Caldero Ramírez, D. Pedro Jaime Moreno de Soto y D. José María Pinilla Gómez, bajo la moderación de N º. H º D. Alberto Fernández Rodríguez.
Asimismo, y al igual que la mesa Redonda, se celebró en el Hotel Palacio Marques de la Gomera una conferencia del restaurador de la Imagen D. Juan Luis Coto Cobo, que nos volvió a ilustrar, como ya hizo en el lejano año 2000, justo después de la restauración del Señor, sobre el proceso de recuperación del Señor, Pero el acto central de la efeméride con motivo del 25.º aniversario de la restauración de la sagrada imagen del Cristo fue, sin duda, la celebración del solemne Vía Crucis que como todos los Lunes Santos discurre por las calles de Osuna. Para esta ocasión tan señalada, el Señor fue dispuesto sobre el paso procesional de Cristo Atado a la Columna. Tres cuadrillas formadas por costaleros actuales y antiguos, Fuero los encargados de portar al señor. El rezo de las estaciones estuvo acompañado por los sones de una banda da de música Villa Ducal de Osuna que aportó mayor solemnidad al discurrir del cortejo. Este Vía Crucis se erigió como el acto principal de los programados a lo largo del año 2025 y, sin duda, uno de los que mayor ilusión despertó entre hermanos y devotos, al poder contemplar nuevamente al Señor procesionando por las calles de la Villa Ducal, sobre un paso procesional, algo que no ocurría desde hacía más de sesenta años. Las inclemencias meteorológicas impidieron completar la totalidad del itinerario previsto, si bien el recorrido realizado fue suficiente para que los asistentes pudieran admirar una estampa histórica que quedará para siempre en la memoria de la corporación y del pueblo de Osuna.
El último acto fue la exposición “Sagrada Observancia ”, comisariada por N. H. D. Antonio Morrón Carmona , que ha servido como un recorrido visual y documental por la historia de la Imagen: su origen, su protagonismo durante siglos, su retirada, el proceso de restauración y su vida actual en cultos y devociones.
Otro de los aspectos más destacados de esta efeméride fue la recuperación y puesta en valor de diversos elementos patrimoniales de gran relevancia histórica y devocional. Entre ellos, cabe resaltar el an0guo estandarte de enterramiento, que ha sido restaurado por el taller de bordados de la propia hermandad, devolviéndole su esplendor original. Asimismo, se ha recuperado un conjunto de varas antiguas que incorporan una imagen del Señor, elementos que, D. m., acompañarán al rezo del Vía Crucis que la hermandad celebra cada Lunes Santo. Del mismo modo, se estrenó un sudario bordado, elementos que viene a enriquecer el patrimonio material y devocional de la Hermandad.
Celebrar este aniversario significa también reconocer la importancia del patrimonio histórico artístico que la Hermandad posee, asumir la responsabilidad de cuidarlo y transmitirlo, y comprender que la restauración del año 2000 fue mucho más que un trabajo técnico: fue un acto de amor colectivo. Supuso recuperar no solo una imagen, sino una historia, un modo de entender la fe y un vínculo que une a cientos de familias de Osuna desde hace siglos.
Hoy, veinticinco años después de aquel regreso, seguimos contemplando el rostro del Señor de la Humildad con la misma emoción con la que lo hicieron quienes lo recibieron restaurado por primera vez. La luz que desprende no es solo la de su policromía recuperada, sino la de la memoria venciendo al olvido; la del cariño de quienes lo custodiaron; la del esfuerzo de quienes apostaron por devolverlo a su pueblo; la de los hermanos que hoy continúan construyendo vida de Hermandad con sencillez, unidad y compromiso.
Porque, al fin y al cabo, este aniversario nos recuerda que la devoción nunca se perdió: estuvosilenciosa, escondida, paciente… hasta que pudo volver a brillar. Y hoy, un cuarto de siglodespués, podemos decir con certeza que Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Pacienci a volvió al culto, volvió a su Hermandad y volvió a su pueblo para quedarse para siempre.

La Junta de Gobierno





Osuna vivió un acontecimiento histórico los días 1 y 2 de noviembre de 2025, fechas que quedarán grabadas en la memoria de los ursaonenses y, de manera muy especial, en la de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Dos jornadas marcadas por la emoción, la fe y el recuerdo, que unieron al pueblo en torno a la figura del Señor y a quienes ya descansan en paz.
Un viacrucis para la historia
Tras unas horas previas de incertidumbre por la amenaza de lluvia, el cielo se abrió de forma inesperada para permitir que, el 2 de noviembre a las 10:00 horas, la Parroquia de Nuestra Señora de la Victoria abriera sus puertas y diera comienzo al viacrucis. Nuestro Padre Jesús Nazareno recorrió las calles de Osuna hasta su cementerio, lugar donde reposan multitud de hermanos, devotos y miembros de la hermandad.
El Señor fue portado en su salida por antiguos costaleros y antiguos hermanos mayores, y posteriormente, por tramos; más de 120 hermanos y devotos tuvieron el privilegio de sentirlo cerca y llevarlo sobre sus propios hombros. Una oportunidad única que, en un Viernes Santo, sólo puede vivirse desde la distancia. Esta vez, ellos, (quienes acompañan a Jesús cada día y cada Semana Santa), fueron protagonistas de un camino cargado de historia y emoción, haciendo partícipes también a quienes desde el cielo siguen ligados a la hermandad.
A la llegada al cementerio, y de nuevo portado por sus costaleros, dio comienzo la misa oficiada por el párroco Don Raúl, actual director espiritual de la hermandad, acompañado por el querido párroco y antiguo director espiritual Don Mariano, así como por Don Francisco, párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, muy acogido también por el pueblo de Osuna.
La ceremonia contó también con la presencia de representantes políticos, instituciones y miembros de otras hermandades de Osuna y de la parroquia, quienes quisieron acompañar a la Hermandad en un día tan señalado.
Las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno dentro del cementerio fueron emblemáticas y pasarán a la historia: su paso por las calles del cementerio, su presencia ante las lápidas donde
tantos hermanos y devotos descansan, y el modo en que su figura parecía reflejarse en los retratos de los difuntos, dieron lugar a escenas muy emotivas. Jesús se convirtió en epicentro de la fe, uniendo en un mismo sentimiento a los presentes y a quienes ya partieron, pero nunca olvidamos.
1 de noviembre: un nuevo monumento para la devoción
Un día antes, el 1 de noviembre, se inauguró en el cementerio un monumento que incorporaba un azulejo de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, realizado por el artista ursaonense José Antonio Molina, siempre comprometido con la hermandad. La
estructura que lo alberga fue diseñada por José Miguel Morales y construida por Pepe Ortiz, cuyos trabajos hicieron posible también el materializar esta obra.
Este acto incluyó la bendición de dicho azulejo conmemorativo del 450 aniversario de la Hermandad, quedando desde entonces como presencia permanente junto a quienes reposan en el cementerio de Osuna. La ubicación del monumento, orientado hacia la zona más nueva del cementerio, simboliza una mirada de Jesús llena de esperanza y serenidad para todos los que, antes o después, encontrarán allí su descanso final.
La hermandad destaca y agradece la colaboración ejemplar de todos los hermanos y devotos, cuya entrega y compromiso hicieron posible la celebración del viacrucis y todos los actos organizados. Una unión que volvió a engrandecer a Osuna y a su Nazareno.
Fueron dos días donde la emoción se entrelazó con la historia, donde se recordó a quienes ya no están y se fortaleció aún más el vínculo de un pueblo con su Señor. Como mensaje final, la mirada serena de Jesús Nazareno tanto en la calle, en el cementerio como en el nuevo monumento, recordó que, al final, todos descansaremos en Su abrazo, unidos por una fe que permanece viva generación tras generación.
Alfonso Ortiz Delgado
Ana Montero Ruda En Osuna, 4 de diciembre de 2025.




urante el último trimestre del presente año y hasta finales del próximo mes de enero, esta Hermandad Sacramental y Servita ha tenido el honor de que nuestra querida imagen Titular, la Virgen de los Dolores, haya sido requerida por la Consejería de Cultura y Deporte, en su Delegación de Granada, así como por el Arzobispado de aquella ciudad, a fin de formar parte fundamental de la exposición José de Mora. El Barroco Espiritual, que se desarrolla en la Catedral granadina con motivo del III Centenario de la muerte del insigne escultor de Baeza el pasado año 2024.
De igual modo, la Archidiócesis y el Cabildo Catedral de Granada han pretendido incardinar tan importante evento cultural, religioso y artístico en la celebración del V Centenario del comienzo de las obras del templo catedralicio, uno de los ejemplos más señeros de la arquitectura tardogótica en sus comienzos, obra iniciada por el arquitecto de los Reyes Católicos, Enrique Egas, que había levantado la Capilla Real anexa a la Catedral. Tan ejemplar y modélica obra, dedicada a la Encarnación de Ntro. Señor en María, sería culminada bajo los auspicios del Emperador Carlos V por una de las “Águilas del Renacimiento español”, como llamó el profesor e investigador granadino D. Manuel Gómez Moreno al gran escultor, decorador y arquitecto burgalés de origen flamenco, Diego de Siloé, quien trabajó allí con sus colaboradores.
En ella, considerada una de las obras maestras del arquitecto -ya clasicista- sobre la estructura medieval se alza un ejemplo catedralicio para la posteridad, en el que se funden los distintos elementos de un conjunto de plan basilical en sus 5 naves, con amplísima cabecera curva de plan central abierta a la girola a través de grandes pilares y de 7 elevados arcos abocinados con casetones. Estos permiten iluminar desde el cimborrio toda la capilla mayor, planteada inicialmente como funeraria, y centro de toda la celebración eucarística con el baldaquino que culmina el presbiterio.
Es precisamente en este escenario, un entorno cumbre del Renacimiento clasicista, ya terminada en su fachada y decoración interior por el maestro barroco Alonso Cano. Se trata de una obra llena de simbología y de humanismo cristiano por sus programas iconográficos, que se desarrollan en aras del culto y a honra del triunfo de la fe, de Cristo y de su Iglesia, “casa de Dios” y morada de los hombres; pues es ahí donde se desarrolla esta magna exposición dedicada al imaginero bastetano, que trabajó fundamentalmente en Granada y su entorno de influencia desde 1665-66, y que también lo hizo en Madrid, al ser nombrado escultor de Cámara del Rey Carlos II en 1672.
De ahí que -en palabras del Comisario de la muestra, D. Juan Jesús López-Guadalupe Muñoz- profesor universitario y profundo estudioso de la obra del artista, el caso de José de Mora “puede ser considerado el de uno de los escultores más relevantes de los Reinos Hispánicos” desde aquellos años hasta poco antes de su muerte en 1724.
Pues bien, esta muestra antológica de Mora, completada con la presencia de cerca de sesenta obras, nos permite revisar y profundizar en el conocimiento de la escultura del Barroco, y muy especialmente en la de la Escuela granadina de la 2ª mitad del XVII y del siglo XVIII. Y ello no se hace palpable únicamente

desde un prisma estético-artístico, sino que también se analiza desde la perspectiva y la óptica de la experiencia religiosa, aquella que -desde la España Barroca de Mora y su entorno- llega hasta nuestros días, permitiéndonos reconstruir un discurso espiritual e histórico, en el que las imágenes plásticas constituyen un vehículo de acercamiento a la realidad y variedad que experimentó, entonces y ahora, la representación de lo sagrado.
Aquella “realidad sublimada con distintas modulaciones”, en palabras del Comisario de la Exposición, ha permitido organizar el discurso expositivo en seis ámbitos que parten del modus operandi, es decir, los modelos y técnicas de la práctica artística. Iniciada en aquella escuela por Pablo de Rojas, auténtico maestro de maestros en el tránsito del Manierismo al Barroco, para culminar, en Sevilla con Martínez Montañés y la Escuela Barroca de imaginería, y en Granada con la figura del polifacético y genial Alonso Cano. En el entorno de éste se forma José de Mora, y por sus innegables influencias será Mora quien, habitualmente, policrome sus propias esculturas (algo que en la Escuela Sevillana no se suele dar).
De Cano también toma Mora el uso de una policromía de tonos puros que trasluce en sus obras un ponderado equilibrio entre naturalismo e idealismo, ayudado igualmente por un recurso del maestro, cual fue en muchos casos la composición en huso de algunas de sus esculturas. Esto es evidente sobre todo en el tema de la Inmaculada Concepción, cuyos ejemplos expuestos nos muestran esa composición ovalada, que expresa con idealización aquel misterio teológico que tanta repercusión tuvo -y tiene- en la devoción popular y la tradición iconográfica hispana. Se logra así ese tono introspectivo, íntimo y orante, con sobriedad de volúmenes y de color, que permiten la individualización de las figuras, de cuya contemplación se extrae un sentido devocional y de oración que intensifica en los fieles la experiencia religiosa.
De este modo, como comentábamos antes, el recorrido expositivo continúa por la que será una iconografía esencial en el repertorio de los artistas de la España barroca, y especialmente en el de Mora: “La Passio Christi et Compassio Mariae”, temáticas que -no por casualidad- ocupan el centro del espacio expositivo en las capillas radiales que desembocan a la girola catedralicia.
Junto a diversas interpretaciones de aquellos tipos expresivos de Ecce Homo y del drama contenido de varias Dolorosas de busto, encontramos el enriquecedor diálogo interior del monumental Cristo de la Misericordia, Cristo Muerto en la Cruz con la cabeza caída hacia el fiel bajo sus pies. Frente a Él, las imágenes de la Soledad de
S. Gil y Sta. Ana de Granada, de busto largo, arrodillada, y la de cuerpo entero de Ntra. Madre y Señora de los Dolores de Osuna.
Fueron estas algunas de sus grandes interpretaciones del tema, una devoción de los Siete Dolores de María de la que, al parecer, Mora fue un ferviente seguidor. De ella afirman distintos estudiosos que tal iconografía de la imagen orante y vestida de luto, que Mora talló en la de Granada y otras posteriores, puede tener sus antecedentes en una Dolorosa pintada por su maestro Alonso Cano (hoy en la catedral granadina y expuesta). Y también en el hecho de que, en su estancia cortesana, el mismo año de su factura (1671), el artista conociese la desaparecida Virgen de la Soledad que el escultor Manierista Gaspar Becerra, también de Baeza, había realizado en 1565 para el convento de los Mínimos de la Victoria de Madrid. La imagen se nos presenta sobria en su cromatismo, de expresividad contenida e intensa espiritualidad, y tiene su modelo y culmen definitivo en nuestra Sagrada Titular, de intimista expresión, piadosa afectividad y sentimiento de dolor contenido, encargada por los Mínimos de Osuna, entonces dependientes de la provincia de Granada, y obra de aquel genial, enigmático y -ya por entonces- melancólico imaginero, fechada entre 1700-1718.
Ambas imágenes, de vivida y profunda devoción en sus entornos, aparecen juntas -Stabat Mater dolorosa iuxta crucem- y nos presentan a María como Madre, consuelo y mediadora en ese diálogo íntimo con el Hijo que intenta hacernos comprender cómo por su muerte en aquel madero nos trae la redención a la humanidad doliente.
Finalmente, para hacernos más evidente cómo la poesía, la literatura, la música, las artes plásticas u otros medios expresivos constituyen un vehículo a través del cual se materializan las palabras, permiten traernos a los creyentes ante la presencia misma del personaje, o reflejan así la experiencia más profunda de la oración, la Muestra termina con un conjunto de obras de mayor formato, pertenecientes en muchos casos a grandes composiciones de retablos u otros conjuntos que nos adentran en el discurso de la santidad. Ante estas imágenes de Mora y otros artistas, la plástica escultórica y la policromía que la complementa nos muestran como modelos vívidos las distintas vías de la ascesis y de la mística vividas por hombres y mujeres de nuestra naturaleza, como auténticos ejemplos para alcanzar la cima cristiana en el camino de la salvación.
Así pues, para concluir, cuando los organizadores de la exposición plantearon su solicitud de préstamo de nuestra Señora al Hermano Mayor, con suficiente antelación, y a

la vista de las condiciones, de los medios de traslados, de las circunstancias y ubicación de la imagen, del entorno y de los fines de la muestra, esta Junta de Gobierno -con inevitables reticencias- consideró que era una ocasión propicia para dar a conocer, en un entorno distinto al habitual, el valor artístico y espiritual de nuestra Sagrada Titular. Además, también se sopesó como algo relevante el hecho de que en un estudio catalográfico, como es habitual en estos casos, pudieran aportarse nuevos datos en torno a su técnica, policromía, formato y otras características formales que José de Mora pudo plantear en su ejecución, ya en una fecha tardía de su trabajo y de su vida.
Con estas premisas, y una vez tomado el acuerdo afirmativo en la Junta de Gobierno, se tuvieron en consideración las pertinentes
confirmaciones de nuestro párroco y Director Espiritual y del Arzobispado de Sevilla, que en todo momento apoyaron la decisión. Por último, tras la convocatoria de un Cabildo General Extraordinario, en que por mayoría absoluta se acordó la cesión para la Muestra, dadas las consideraciones arriba expuestas, y salvando el celo de algunos devotos acerca del mucho tiempo (más de 4 meses) en que nuestra Madre estaría sin recibir culto en su Capilla del Sagrario de nuestra Parroquia de la Victoria, se procedió a tomar definitivamente el acuerdo de cesión de la imagen para tan relevante evento.
Luis de Soto Oriol, teniente de Hermano Mayor de la Archicofradía Sacramental y Venerable Orden Tercera de Siervos de Ntra. Madre y Señora de los Dolores.
Tras conocer la noticia de que nuestros Titulares presidirían el Vía Crucis de las Hermandades de Osuna en 2025, nuestra Junta de Gobierno comenzó a trabajar en la realización de una obra social de calado con motivo de esta efeméride histórica en el seno de nuestra Cofradía. Habiendo barajado varios escenarios y tras consultar a nuestro Director Espiritual, decidimos que la mayor necesidad se encontraba en tierras levantinas tras la terrible dana sufrida en octubre de 2024. La idea que D. Raúl nos proponía era la de transportar en primera persona la recaudación de los distintos grupos parroquiales y fieles de la Parroquia de la Victoria, así como la nuestra propia.
Desde un primer momento, tuvimos claro que la ayuda debía ser efectiva, acudien-
do a un lugar en el que se nos plantearan unas necesidades concretas y de la mano de quien estuviera sobre el terreno trabajando con los afectados. Si bien es cierto que en varias parroquias se nos indicó que estaban cubiertos gracias a la solidaridad de los distintos voluntarios que aportaban sus ayudas, conseguimos contactar con el párroco de San Pío X de Algemesí, D. Óscar Benavent, quien a su vez nos derivó a la responsable de Cáritas en dicha parroquia, Esther Navarro Illana. Esta algemesinense lleva trabajando desde que ocurrió el desastre en uno de los barrios más marginales de la comunidad valenciana: el Raval. Este vecindario conglomera a gran diversidad entre sus casas de barrio de toda la vida y sus bloques de pisos construidos por el instituto de la vivienda durante el franquismo. La droga convive con la necesidad más acuciante y con la inmigración, sobre todo

magrebí. El cauce del río Magro, a su paso por el barrio, dejó tras las fuertes lluvias la devastación más absoluta en un lugar en el que la desgracia ya campaba a sus anchas antes de que todo ocurriera.
Esther, conocedora de primera mano de lo sufrido por distintas familias del barrio, se encuentra coordinando a voluntarios que acuden de toda la geografía española para que las necesidades más urgentes vayan cubriéndose a medida que la ayuda va llegando a este lugar estigmatizado.
Decidimos que nuestra ayuda iría encaminada a restaurar necesidades básicas urgentes. De este modo, se adquirieron a indicación de Esther, frigoríficos, colchones, somieres, secadoras, hornillas, hornos y varios electrodomésticos que vinieran a sustituir los remedios circunstanciales con los que sobrevivían familias enteras como roscos de paelleras o catres en los que muchos aún se encontraban durmiendo. Especialmente llamativo el caso de una familia con cinco menores que hasta nuestra llegada dormían repartidos por distintas dependencias de la casa pero ninguno en una cama.
Nuestro diputado de cultos, Javier Mata, junto con el Hermano Mayor, José Manuel Haro, acompañados de sus esposas, fueron quienes transportaron los casi 3000€ de ayuda material y algo más de 1000€ en ayuda económica sirviendo para pagar materiales de construcción y gasóleo para los cañones industriales que se usaban tras el picado de las paredes para secar casas en las que el agua alcanzó los 2,60 metros de altura.
Pudimos conocer de primera mano la magnitud del desastre y, lo más importante, escuchar a personas a las que, en la mayoría de los casos, nuestra sociedad da la espalda. Estuvimos con los más pobres, los más desfavorecidos; pudimos desarrollar una empatía que es imposible desarrollar leyendo, escuchando o viendo en los medios de comunicación lo ocurrido. No solo la ayuda material o económica es necesaria en estos casos, el apoyo moral y la necesidad de escucha se hacen patente cuando entablas conversación con quien ha perdido lo poco que tenía en un piso de apenas 40 metros cuadrados.
Este fue el verdadero inicio del Vía Crucis de las Hermandades de Osuna 2025. Una obra asistencial en la que solo nos queda el agradecimiento a nuestro párroco por hacerla posible, a Esther Navarro por guiarnos y encontrarse auxiliando a quien más lo necesita y a Dios por habernos elegido para llevar a cabo una labor que siempre recordaremos y para la que, sin lugar a dudas, seguiremos trabajando.
La Junta de Gobierno

l pasado junio de 2024, la recién nombrada Junta Superior del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Villa de Osuna decidía otorgar a La Hermandad de la Quinta Angustia el privilegio de que fuera el Señor del Sagrado Descendimiento quien presidieran el Vía Crucis de las Hermandades de Osuna en el año 2025. Esto suponía una enorme alegría en el seno de la Cofradía, pero al mismo tiempo, un enorme desafío ya que sería la primera vez en 445 años, que tengamos constancia, que nuestros Titulares fueran portados en andas para celebrar un acto piadoso de este tipo.
El trabajo fue arduo y constante desde el momento en que conocimos la noticia y la primera decisión tomada fue que el misterio completo presidiría el Vía Crucis. A partir de aquí el equipo de priostía comenzó a trabajar en el diseño de unas andas que garantizaran que el conjunto escultórico luciera como la ocasión lo merecía. A través de un diseño exhaustivo, idearon un conjunto que aprovechó recursos existentes a los que se incorporaron otros adaptados para la ocasión a la estructura de las andas. El resultado final fue espectacular, dando lugar a imágenes únicas.
El trabajo organizativo superó al de cualquier Viernes Santo ya que la respuesta abrumadora de hermanos y devotos constató que nuestros Titulares gozan de gran devoción entre la población ursaonense. Fueron más de 450 solicitudes las recibidas entre portadores de andas y acompañantes con cirios para un Vía Crucis que el 26 de enero presentaba su cartel anunciador y su papeleta de sitio conmemorativa. Obras del joven pintor Rafael Muñoz y de nuestro prioste, Salvador Cejudo respectivamente, ambas muestran una calidad excelsa que vino a destacar aún más el carácter único de esta ocasión.
El recorrido ideado mostraba varios guiños históricos al devenir de nuestra Corporación con el paso por el Convento del Espíritu Santo, lugar de fundación de la Cofradía o por la Plaza de Juan XXIII, donde se habría rezado la XIII estación correspondiente al descendimiento de Cristo y donde, según las actas, se escenificaba dicha escena siglos atrás cuando la Virgen salía sin la imagen de Nuestro Señor y se incorporaba en este punto.
Acercándose la fecha, conocimos el hecho de que la meteorología no sería favorable para el rezo de este acto piadoso en la calle tal y como estaba previsto por lo que decidimos solicitar al Arzobispado de Sevilla un aplazamiento al domingo 23 de marzo buscando la viabilidad del mismo. En una interpretación, a todas luces recalcitrante, de las normas que rigen este acto en los estatutos del Consejo por parte de los responsables de Palacio, se nos denegó esta opción viéndonos abocados con poco margen de maniobra a buscar soluciones.
Sin duda, había que mantener el carácter histórico de la ocasión y la mejor manera era la de celebrar el acto piadoso en la Insigne Iglesia Colegial. Además, el lugar nos permitía conglomerar a un enorme aforo
que habría sido imposible albergar en la Parroquia de la Victoria una vez conocida la respuesta por parte de los fieles en la solicitud de papeletas de sitio.
La disposición del Consiliario del Consejo y párroco de la Asunción, D. José Francisco Durán, la de nuestro director espiritual y párroco, D. Raúl Moreno y la del Vicario D. Manuel Ávalos, fue la más absoluta ante la propuesta que, a la postre, se vino a materializar.
Disponiendo las cruces de guía de las Hermandades a lo largo de las naves laterales del templo colegial para el rezo de las distintas estaciones, las andas avanzaron por las mismas partiendo del altar del templo y siendo portada por todos aquellos que lo habían solicitado o que desearon hacerlo en ese momento. Usando la fórmula franciscana, el rezo del Vía Crucis se realizó con la participación de todas las Hermandades de penitencia y gloria de nuestra Villa así como con la presencia de nuestros hermanos de la Hermandad de las Angustias de la vecina localidad de Estepa. El coro Diego de Salazar y la capilla musical de Nuestra Señora de la Victoria pusieron la nota musical a un acto sublime que invitó en todo momento

a la reflexión acerca de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y a la introspección en busca de disfrutar de una Santa y fructífera Cuaresma.
El posterior traslado público de las imágenes de vuelta a la iglesia de la Victoria tampoco fue posible dadas las condiciones meteorológicas adversas con una lluvia incesante durante toda la tarde que impidió el mismo.
Si bien nos habría gustado recibir el apoyo de las autoridades eclesiásticas en la petición para el aplazamiento del acto piadoso, debemos reconocer que la jornada del pasado 9 de marzo fue un nuevo capítulo histórico escrito con letras de oro para nuestra Hermandad; la presencia de nuestros Titulares en la iglesia mayor de la Villa, la multitud que acudió al rezo a pesar de lo desapacible de la tarde y la posibilidad de presidir un acto de este tipo, no pueden más que dejarnos satisfechos después de un esfuerzo material y económico extraordinario, siempre en pos de la búsqueda de la excelencia en nuestra labor de fomentar la piedad popular.
La Junta de Gobierno



El día 31 de Julio recibimos con alegría la noticia de que nuestro titular, el Señor Yacente, iba a ser la imagen elegida para presidir el V Viacrucis de las Hermandades y Cofradías de Nuestra Villa Ducal que se celebrará el próximo 22 de febrero de 2026, primer Domingo de Cuaresma.
Para nuestra hermandad, es todo un orgullo y una gran responsabilidad mostrar al pueblo de Osuna la devoción que tiene nuestro titular y sobre todo mostrar a Cristo Muerto no como un símbolo de pena si no al contrario, mostrar la belleza de Cristo como un símbolo de esperanza, porque como dice nuestro escudo corporativo, “No busquéis entre los muertos al que vive, no está aquí, ha resucitado”
No queremos que el Vía Crucis se quede como un simple acto, queremos que sea una ocasión especial y para ello nuestra hermandad ya se ha puesto manos a la obra donde contaremos con un cartel conmemorativo, una papeleta y un logotipo especial para esa ocasión.
El cartel para anunciar el Via Crucis fue realizado por el pintor local José Miguel Morales, un autor que destaca por su sensibilidad a la hora de mostrar sus obras,
ya contamos con él para realizar la pintura del nuevo techo de palio de María Santísima en su Soledad y Amargura que estrenamos el Sábado Santo de 2025. Agradecemos su predisposición desde el primer momento que se lo comunicamos.
Para la papeleta de sitio conmemorativa hemos decidido contar con otro pintor local, José Manuel Ojeda, un autor que en cada pintura refleja una visión diferente de la pintura, pero destacando cada detalle. Agradecemos también su predisposición desde el momento que se lo comunicamos.
Rodrigo Sánchez será el encargado de diseñar el logotipo para tal efeméride. Agradecemos su predisposición y las facilidades mostradas. Hemos elegido un acompañamiento musical y un recorrido muy cuidadoso donde pasaremos por lugares donde el Sábado Santo no podemos pasar y serán momentos para el recuerdo.
Durante el recorrido todo el que lo desee podrá portar la imagen o llevar una vela poniéndose en contacto con algún miembro de la comisión organizadora y os darán las indicaciones correspondientes
El rezo del Via Crucis será en la Insigne Iglesia Colegial donde cada una de nuestras hermandades de penitencia y gloria formarán parte leyendo una estación por hermandad todo ello dirigido por nuestro Director Espiritual Don Francisco.
Agradecemos al Consejo de Hermandades y Cofradías de Nuestra Villa Ducal por haber pensado en nuestra hermandad para tal acto, viviremos un acto lleno de Fe y Esperanza, donde daremos la entrada a la Cuaresma, un tiempo de preparación para vivir la semana donde Cristo muere y resucita por nosotros.
Que este Vía Crucis sea para todos un tiempo de hondura espiritual, en el que el silencio nos permita adentrarnos en el Misterio santo de un Dios que, pasando por la muerte, inaugura la vida verdadera. Al contemplar el Cuerpo de Cristo en el sepulcro, aprendamos a reconocer que nada queda jamás abandonado en manos del Padre y que, incluso en la quietud del Sábado Santo, ya se anuncia la victoria definitiva. Que esta celebración despierte en nosotros una fe más firme y una esperanza más pura, sostenida no por lo visible, sino por la certeza de la promesa. Samuel Torres
Manuel Jesús, a escasos meses para un día marcado en rojo en el calendario cofrade, ¿cómo te encuentras?
Me siento tremendamente ilusionado. Casi no hay hora en el día en que no venga a mi cabeza la idea del pregón y, de momento, la perspectiva del tiempo que resta para el Domingo de Pasión me ayuda a vivirlo con tranquilidad.
¿Cómo fue el momento en el que se te comunica tal encomienda?
Fue un gran cúmulo de sensaciones: sorpresa, miedo, ilusión y agradecimiento. No podía esperar de ninguna manera una noticia así y me quedé literalmente sin palabras. Pero recuperé el aliento al acordarme de mi tío Pepe Torrejón y de su voz, hace 18 años, anunciándome que iba a ser pregonero de la Juventud Cofrade. Por ello, abracé esta tarea con humildad, alegría y gratitud.

Fotografías: Pepe Marquina

Tu familia posee unas profundas ra í ces cristianas y cofrades, ¿c ómo recibieron la noticia de que ibas a ser pregonero?
La recibieron con muchísima alegría. Creo que ellos tampoco se lo esperaban pero están disfrutando de esto desde el primer momento, y se alegran por mí mas que yo mismo. Tengo, y así me lo hacen sentir, su apoyo y su confianza, y esa es una fuerza que, sin duda alguna, me ayuda enormemente a desarrollar la hermosa empresa que ahora me ocupa.
Para el Manuel Jes ú s cofrade, ¿ qu é supone para é l ser el pregonero de su tan querido pueblo?
Supone un gran honor y una gran responsabilidad. La Semana Santa es a un tiempo religión, historia, sentimiento y tradición. Es una devoción compartida por muchos y vivida por cada uno de forma personal y subjetiva. Ser pregonero de la Semana Santa de Osuna, de algo que es de todos, desde mi propia experiencia personal, se me antoja un gran reto que no por ello deja de ser el mayor de los regalos para un cofrade.
¿Sabes ya cuál va a ser el estilo del pregón?
Intuyo que va ser un pregón clásico.
Intentar á s ser t ú imagino..
Creo que es lo único que se le puede exigir a un pregón, que sea auténtico, que sea fiel a la pluma que lo escribe. Ahí reside el valor de esta exaltación, en la diferencia que aporta cada año la persona que ocupa el atril y que no hace sino enriquecer la biblioteca cofrade de nuestra villa.
¿ Qu é le puede motivar a un pregonero para escribir el texto?
En mi opinión, la mayor motivación del pregonero a la hora de enfrentarse al papel en blanco son los sentimientos derivados de las vivencias cofrades. Me refiero a todas aquellas experiencias vitales en las que Dios mismo, a través de la Imagen de nuestros Sagrados Titulares, ha tocado nuestro corazón y nuestra vida. No creo que haya mejor fuente de la que beber para escribir un pregón que la propia experiencia de Dios.
¿Estás encontrando muchas dificultades para poder escribirlo?
Muchísimas (Ríe). Contar con las ideas, con las vivencias referidas anteriormente, es una cosa; pero darle la forma que merecen es una dulce batalla a librar cada vez que me pongo a escribir. En cualquier caso,
es una contienda que disfruto y por la que doy gracias.
Aunque para t í esto de escribir no es nada nuevo...
Afortunadamente no. Ya el año pasado, mientras escribía la reflexión cuaresmal de la Misericordia, pude recrear con melancolía unos momentos maravillosos de mi juventud como fueron el Pregón de las Siete Palabras, el Pregón de la Juventud Cofrade o la Exaltación a María Santísima en su Soledad y Amargura. Los tres actos tuvieron lugar en un corto periodo de tiempo y lo cierto es que guardo un cariñoso recuerdo de aquellos años.
Hablando de pregón joven, ¿ crees que se le da la suficiente importancia a la juventud cofrade en Osuna?
Yo creo que sí. A la vista está su participación en la vida de Hermandad, la cual es innegable. Desde hace casi 3 décadas las Juntas de Gobierno de nuestras HH y CC se han nutrido enormemente del buen hacer de los jóvenes cofrades. Incluso su Pregón lleva años igualándose en calidad y fama al Pregón de la Semana Santa. Sólo hay que echar la vista atrás y ver la talla cristiana y lírica de los pregoneros de la Juventud Cofrade de nuestro pueblo. La elección del pregonero joven de este año no hace sino ratificar este hecho.
¿Crees que la Semana Santa actual ha podido desvirtuarse o podemos decir que est á cogiendo importancia otras cosas distintas a las que t ú conociste cuando empezaste en este mundo?
No creo que se haya desvirtuado. Ha crecido, se ha desarrollado y se ha adaptado a los tiempos. Pero, desde mi punto de vista, los pilares siguen siendo los mismos: Evangelización y Caridad, y estas columnas se han mantenido intactas con el paso de los años. La forma siempre muda con el tiempo, pero el fondo se mantiene como reflejo eterno de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor.
Por cierto, ¿cu á ndo comenzaste en el mundo de las Hermandades y las Cofrad í as?
Yo prácticamente nací aquí. Mis padres me hicieron hermano de N.P. Jesús Nazareno el mismo día que vine al mundo. Viví mi infancia entre costaleros, claveles y comidas de hermandad. Llegado a la adolescencia, mi madre me hizo hermano del Santísimo Cristo de la Misericordia para honrar así la advocación popular que Osuna dió al Señor del Silencio, el Cristo de los Estudiantes.
Osuna Semana
La Semana Santa de Osuna está declarada bien de interé s cultural, ¿qué destacarías de ella?
Destacar es difícil, porque lo subrayaría todo. Nuestras imágenes, los pasos, los enseres, la música, el cortejo, ¡todo! Nuestra Semana Santa se levanta cada año como representante del patrimonio material e inmaterial de nuestra villa, y es algo de los que debemos sentirnos orgullos y al mismo tiempo responsables.
El Santísimo Cristo de la Misericordia, Ntro. Padre Jesús Nazareno y Ntra. Sra. del Carmen...
Mis “ángeles de la guarda”, los ojos a los que dirijo la mirada cuando rezo, mis amigos, los que nunca fallan.
Aunque ese día estarás acompañado de toda tu familia y amigos, hay otra persona que tambié n te acompañará en el altar de la Insigne Iglesia Colegial, tu presentador, ¿quién es y por qué él?
Mi presentador será mi amigo y hermano Daniel Álvarez Vázquez. El motivo de su elección es sencillo, es un amigo fiel con el que he compartido grandes y muy importantes momentos de trabajo en mi Cofradía de la Misericordia. Además, es un hermano entregado en cuerpo y alma a su Cofradía y a sus deberes para con ella.
¿Tendrá el pregón alguna dedicación especial?
Sin duda.
¿Qu é crees que podrá s sentir cuando hayas pronunciado el <<he dicho>>?
No lo sé. No sé si serán nervios o emoción pero, si pudiera elegirlo, me gustaría sentir paz y albergar en mi interior la sensación de no haberme dejado nada atrás.
Para finalizar esta entrevista, algo que desees para ese día...
Deseo que Dios bendiga el acto y que todo vaya bien. Que podamos disfrutar del Pregón como lo que es, “el anuncio de la Fiesta que se avecina, que no necesita presentación”.
Daniel Álvarez Vázquez


Excelentísimas e ilustrísimas autoridades eclesiásticas y civiles, cofrades de osuna presentes todos.
Costalero de Jesús, costalero de la esperanza y del mayor dolor, costalero y pregonero de Consolación, antiguo presidente del consejo de hermandades, miembro de varias juntas de gobierno de Jesús, cofrade jartible y cristiano, este es el pregonero, mi hermano, José Manuel.
Desde la calle molinos, con una piara de vacas un ciento de olivos lechines centenarios en sandino y algún que otro pespunte Currito y María formaron y dieron sustento a nuestra familia, Rocío, Encarni, José Manuel y el que les habla.
José Manuel nace un 16 de enero de 1980 y como decía mi madre nació ya bien criadito, pasa su infancia entre la casa de la abuela María en la calle de La Cruz con sus correspondientes visitas a Consolación y la casa de la abuela encarna en la calle grana y las visitas a la victoria, ya sabéis por donde le nace el amor a Jesús y a María, amor, fe y verdad, tres cosas que no le faltan en su vida, de su infancia poco más puedo contar ya que yo no estaba ni pensado.
De adolescente ya apuntaba maneras cofrades, se encerraba en su cuarto y ponía las cintas de marchas todo el año, todavía recuerdo cuando me colaba en su cuarto y el me ponía silencio blanco en una cinta blanca con letras negras de la banda del sol, yo me sentaba en su cama y él mientras dibujaba en una mesita que tenia de contrachapado a Jesús y su monte de claveles y se pasaban las horas y las horas volando, quien volviera a aquello.
Como mi hermano mayor, ¿Qué os voy a contar? Hemos echado peleas de todas clases, pero también interminables char-
las debajo de un olivo igual una mañana de agosto desvaretando o una tarde de diciembre cogiendo aceitunas, de la vida del futuro de miles de cosas, pero siempre acabamos hablando de lo mismo de Jesús ¿Por qué será?, Me ha enseñado del campo y de la vida, me ha guiado y me guía, me da consejos me apoya y me anima, y si tuviera que elegir un hermano infinitas veces más siempre sin duda te elegiría.
Estudia en Sevilla ingeniería técnica agrícola ganándose el mote que Currito y yo le pusimos, el perito, estábamos en el campo haciendo las cosas como toda la vida como Currito mandaba o le parecía y venia él de Sevilla poco ilusionado con cosas nuevas que aprendía para sus olivos y siempre decía lo mismo ya esta aquí el perito hasta que se le quedó. Desde que acaba sus estudios entra a formar parte de la plantilla de la cooperativa Santa Teresa donde sigue trabajando hoy día.
Creando los cimientos de la que es su familia, en junio de 2008 se casa con samanta, la que lo aguanta a él y a sus compromisos cofrades que si por el fuera…… no se jarta ni en un verde. El 22 de mayo de 2010 nace su primer hijo Alejandro y el 31 julio de 2011 su segunda hija Lola.
En 2001 mientras estudiaba en Sevilla entra a formar parte de la cuadrilla de la virgen de los perritos estrenándose como costalero, todavía recuerdo como con su peugeot 205 blanco se venia de Sevilla a mediados de semana a santa clara casi a escondidas de nuestros padres para ensayar y luego volverse a Sevilla, hasta 2005 sacó la esperanza por las calles de osuna.
Fue costalero del mayor dolor en su paso de palio por los 100 años de su fundación y en el paso de cristo por los 100 años de la venida de la virgen.
Es costalero de la virgen de Consolación cada 8 de septiembre desde el año 2018.
El viernes santo 9 de abril de 2006 se estrena como costalero de jesus hasta la actualidad, espero que duremos muchos años mas compartiendo trabajadera y todo lo que conlleva ser de Jesús, como dicen nuestros viejos la novena trabajadera, costalero de Jesús es uno es hasta que se muere.
Podría estar aquí hablando de él horas, horas y horas y nunca me cansaría, porque cuando se habla de alguien con el corazón tan grande las palabras salen solas pero hoy el protagonista es él, no he querido leer ni saber nada de su pregón hasta el día de hoy y eso que ha intentado soltarme algunas cositas varias veces pero no he querido porque se que lo que ha escrito le ha salido de lo mas profundo del alma y que al que mas y al que menos hoy le va a dar un pellizquito, así es él, así que habrán los oídos y el corazón, preparate osuna, para su pregón.
Ya ha salido tres caídas, ha sonado la fé, has venido a la casa te has comido alguna repapalilla o una magdalena de esas de chocolate que mama tiene guardada hemos subido arriba le hemos dado un besito a papa y mama y le hemos dicho que nos vamos a sacar a Jesús los dos, nos vamos por calle Palomo, Hornillos, Gordillo y la Carrera hasta la Victoria,ha sonado perdona a tu pueblo, hemos venido la Carrera alante y aquí estamos, contigo en Luis de Molina ahí abajo, el viernes estará Osuna entera en esas cuestas pero ahora te toca solo a ti, como se dice ahí debajo, a la verdad.
Francisco Javier García Gordillo
Pronunciado por D. José Manuel García Gordillo.
Y presentado por D. Francisco Javier García Gordillo.
En Osuna, a 6 de Abril de 2.025
In Hoc Signo
Vinces
¡Dulcísimo Jesús Nazareno ¡
¡Dios y Redentor mío, que llevando sobre tus hombros la cruz, caminas al Calvario para ser en ella clavado! Yo pobre pecador soy la causa de tu Pasión dolorosísima.
Perdóname, ¡Oh, buen Jesús! Reconozco mis culpas y tu bondad inmensa al borrarlas con tu preciosa Sangre.
¡Siempre Madre Virgen de los Dolores¡
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza.
A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día, alma vida y corazón.
Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía.
Vengo del fondo la calle Aguilar, del barrio del Hondón, donde Osuna va extendiéndose como colada de lava que nace de esta atalaya coronada por la Insigne Iglesia Colegial y que va buscando la Campiña, quitándole fanegas al campo y que ahora, rebosa de vida, como el mejor de los rabales de esta antigua villa milenaria.
He salido de mi casa, y calle Sor Ángela de la Cruz arriba, he pasado por el convento
del Espíritu Santo de las hermanas de la Cruz, oración y Servicio. Sigo la calle arriba y llego al Convento de los Padres Carmelitas, servidores de Dios que literalmente dejan su vida por nosotros. Me desvío por calle Cristo, esa esquina del convento de San Pedro Puro Amor. Allí a lo lejos, escucho las campanas de la Ermita de San Arcadio, Invicto y Glorioso
Sigo dejando a mi derecha la Iglesia de la Victoria , me santiguo, me encomiendo a ellos. Andando hasta, Plaza del Bacalao, prolongación perfecta del atrio de la Iglesia de Santo Domingo y del patio de recreo de Santa Ángela. San Carlos, Cristo más vivo que nunca Consolación , celeste patronero y Viernes Santo de Pax. San Agustín, donde habita la Esperanza Plaza Mayor y La Concepción, rezos que interceden ante el Padre.
Y subo por San Antón…, escalón por escalón, pensando en el pregón , nervios, que se van, cuando llego al monasterio de la Encarnación , las mismas puertas del paraíso donde se para el tiempo, se regocija el alma, y salgo lleno del Amor a Dios para llegar a esta colegiata
Y ahora que ya estoy aquí en esta Iglesia Catedralicia que ayuda a acercar a Cristo y al cielo, y me he plantado ante vosotros…,
Derrumbemos estos muros, convirtamos, en ruinas esta Iglesia Colegiata, arrasemos todos los conventos y de un plumazo quitemos de la faz de la tierra las iglesias que aún quedan en pie, tabiquemos azulejos, cerremos capillitas y oratorios , arranquemos de cuajo las cruces de plaza de San Pedro y de la misma Calle de la Cruz, declaremos en ruina Santa Clara y Santa Catalina. Que caigan como el convento
de San Francisco o la Vía Sacra, dejemos que todo se extinga como si no hubiese existido jamás ¿Qué sería de nosotros? Si expulsamos la belleza y la espiritualidad de estos lugares cristianos ¿Qué es lo que nos queda? ¿Dónde encontramos el ejemplo de los Santos, la ternura de la Virgen con el Niño, la compasión hacia el Cristo sufriente y la Dolorosa, o el anticipo de la gloria celestial de una Capilla Sacramental? Necesitamos tener un lugar donde sentirnos seguros, donde poder experimentar nuestra Fe en Cristo, en los Sacramentos y los valores que se nos han transmitido en el seno de Fe Cristiana.
Que sería de mi sin ti, Osuna Cristiana.
Que sería de mi sin tus Veletas
Que marcan los días de Solano
Y señalan el devenir de estas letras
Qué sería de mi sin tus Campanas
Suenan y repican
Vamos Cristiano¡¡¡ la Eucaristía de la Semana
Qué sería de mi sin el Sagrario
Sede de Cristo en la Tierra
Donde necesito acudir a diario
Qué sería de mi sin el Confesionario
El sacerdote reconcilia,
No es nuestro adversario
Que sería de mi sin toda esta amalgama
Que sería de mi sin poder pregonar esta mañana
Que sería de mi sin estos lazos con tu historia fusionada
Qué sería de mi sin esta religión urbana
Qué sería de mi sin la próxima Semana
Que sería de mí, sin ti Osuna Cristiana¡¡¡
Señor Párroco De nuestra Señora de la Asunción y Consiliario del Consejo.
Señor Presidente y Junta Superior del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Villa de Osuna.
Señora Alcaldesa.
Señor Delegado de Cultura y festejos.
Representantes del equipo de gobierno y Concejales del Ilustre Ayuntamiento de Osuna.
Representaciones de todas la hermandades de Penitencia y Gloria de Osuna.
Señor Delegado Territorial de Desarrollo Educativo.
Representantes de diversas y queridas Instituciones locales.
Señor Director y componentes de la Banda de Música Villa de Osuna.
Pregoneros que ya habéis pasado por este lance.
Familiares…, y amigos.
Y creo que no me dejo a nadie atrás, si os digo, Cofrades y Hermanos todos…, Osuna
Todo comenzó, en la sede del consejo, donde tantas y tantas horas había dedicado… a vosotros, el Señor Presidente me acercó una estampa, como resolución definitiva sin posibilidad de recurso alguno, era Jesús Nazareno, me quedé un momento mirándola y, me dice…“Dale la vuelta” y realmente ahí era donde estaba la sentencia como INRI glorioso,
¿Quieres ser el pregonero de la Semana Santa 2025?
Mi perdición fue darle la vuelta a la estampa otra vez, mirar a Jesús y sentir que Él mismo era el que me llamaba para que siguiese dándome a las Hermandades, con alegría, respondí que Si.
El camino a mi casa…, elección del presentador, también fue fácil, mi familia, mi sangre, creo que igualitos y diametralmente opuestos, pero sobre todas las cosas, sangre morada, les aseguro que a este y a mí, nos unen desde el rojo de los claveles del monte de Jesús, hasta la camiseta morada de costalero del Nazareno, hemos mamado lo mismo, somos Nazarenos por la gracia de nuestra Santa Madre, desde que nacimos y hasta que nos muramos. Me has dado la seguridad que necesitaba, aunque eres el menor en edad, en su día demostraste ser el más grande…, si, lo digo por el día a día con Papa y con Mama, nadie mejor que tú lo sabes.
Hermano.
Nuestro corazón, en la Victoria se abre
Porque así lo quiso tu madre
Creciste siendo humilde y sin alarde
Porque así nos hizo tu padre
Pocos recuerdos jugando
Crecimos trabajando
Rematando el paso de flores como un manto
A los pies del Nazareno, cada Miércoles Santo
Ahora nos vemos, bajo el paso de rodillas
Nos acercamos a la gloria hermano, amarramos las almohadillas
Allí viviremos momentos preciosos
Desde arriba nos miran orgullosos
Sé que cuando me haga falta, me darás siempre la mano
Por eso lo digo sin reserva, que te quiero hermano
Con el amor del que nunca vence el plazo
Te doy las gracias y te doy..., este fuerte abrazo
Quiero hablarles de Un olivo,
Nací cerca del campo, las mañanas de mis fines de semana, eran esperar a que se abriese la puerta de mi cuesto y mi padre me dijese..., “¿Vamos?”..., no era ni una pregunta, ni una orden, simplemente era un,... “quiero tenerte cerca”..., lástima que no entendiese eso antes, porque, a parte de hacerme un hombre, me ha hecho sentirme ligado al campo para toda la vida. En pocos
trabajos podemos encontrar la Fe que tiene un agricultor que encomienda el fruto de su trabajo a la incertidumbre inherente de las cosas del campo y a la voluntad de Dios.
Si Don Mariano Pizarro dice en la oración de los fieles
Para que Dios nos conceda una lluvia oportuna y abundante
El agricultor tiene su propia jaculatoria que añade al final de todas sus afirmaciones, sentenciando: “... Si Dios Quiere...”
Porque identifican a Dios en medio de todo, y por supuesto en la lluvia, donde también ven a Dios, y por eso la llamamos agua bendita.
Yo he conocido a la borriquita con un olivo detrás, no pretendo ser añejo, pero siendo justos, quizás la persona que decidió colocar un olivo, fue un visionario adelantado a su tiempo..., pregúntenle a un capillita actual qué es indispensable en un misterio..., les responderá, romanos, un caballo y por supuesto un olivo. Este buen hombre, basaba esa elección en dos criterios de peso…, usó un olivo como símbolo de Paz, y como símbolo de Osuna…, Y así empezaba el Domingo de Ramos, con la Cruz de guía del Dulce Nombre en el dintel de Santo Domingo..., un cartel inigualable, se abre…, la Semana Santa de Osuna
Monaguillos revestidos con un roquete blanco deslumbrante, como no puede dejarlo ningún batanero del mundo..., a excepción su madre, que Si puede…, las madres lo pueden todo.
Llevan canastilla blanca de mimbre con un puñado de caramelos y una bolsa de chucherías para repartir con el criterio propio de un niño de 5 años, o sea, “…uno para ti y tres para mí”
Y también repartirán a destajo, un taco de estampas de los titulares de la hermandad…, ahí está la Hermandad del Dulce Nombre, ahí está la transmisión de la Fe de padres a hijos.
El Dulce Nombre de Jesús pide pasos, quiere salir pronto, con el ímpetu insostenible de los zagalillos nuevos..., no piensan que la salida es difícil, solo quieren ir a la calle, a la calle costaleros del niño, a la calle entre besos y cariño, a la calle sobre los pies, el niño se va de frente, se pierde carrera alante, los niños se llevan al niño, a decir al mundo que, de los niños, es el reino de los cielos…
Los costaleros de la burra…, pa dentro
Llama Silverio a los arrieros
Acompañan al galileo para que no se sienta extranjero
El Señor sale bendiciendo
Los chiquillos en la plaza lo están viendo
Con su padre y con su madre
Aprendiendo a ser cofrade
Todos quieren ser Saqueo
Subidos en un olivo de verdeo
O en una palmera de la Senda del Gato
No doy más pistas, qué si no, me delato
Solo queda el palio de la Virgen,
Costaleros que a la gloria se dirigen
No necesitan mucha explicación
Solo querer a la Virgen con su tradición
Se prepara la banda y suena el martillo
Bejarano, templa la voz, tranquilos
Cada año, tras el himno en la salida
Suena la misma marcha conocida
100 años de La Estrella Sublime
¿Hay mejor manera de empezar?... Dime¡¡¡
SUENA LA ESTRELLA
SUBLIME
Dulce Nombre ya está en casa
La mecida del palio…, se acompasa
Que rápido pasa este momento
Mira, que lo decía en mi pensamiento
Más lentito poco a poco…, aunque se claven las costillas
Que el aire no le roce las mejillas
Y María a ti te dice
Cuidaré al que me pediste
Curaré al que de verdad me quiso
Esa es la paga, por tu compromiso
Y ahora que todo se acaba
Resulta que lo tuyo..., te quedaba
El alma reventando como una flor
Tu madre, te guarda, lo mejor
Manuel Sola, ahí esta es tu Madre
Antoñichi, aquí está tu hijo
Los dos acabáis abrazados
Los corazones, entrelazado
Ahora con los sentimientos desbordados
Para un momento, y mira sus bordados
Y si Manuel, mira la cara a la Virgen
Ella siempre da lo que le piden
Sube la vista por sus costados
Bajo su manto, eternamente refugiados
Ella es Nuestra Madre, Nuestra Señora de los Desamparados
Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, andábamos de pruebas neurológicas con mi hijo Alejandro de solo 4 añitos…,. Tras una primera valoración se ordenó un cariotipo de urgencia, por indicios de que podría sufrir el síndrome de Prader Willy, enfermedad rara cuya esperanza de vida era 14 o 15 años.

La extracción de sangre fue allí mismo, y por agilizarlo, la enfermera me explicó dónde estaba el laboratorio donde debía llevar la muestra yo mismo.
Les aseguro que jamás he rezado tanto, implorándole a Jesús, que intercediera por mi hijo…,¿Cómo iba mi niño a vivir tan poquito? Buscaba el rostro Jesús en cada paso, en cada esquina, suplicando la calma que solo Él puede darme. Y entonces..., en aquellos pasillos interminables, apareció un enviado de Dios. Francisco Manuel Villar Serrato, sí, El Villi, estábamos allí por lo mismo, él por su hijo Jesús y yo por mi hijo Alejandro..., las palabras fueron pocas, pero suficientes como para recuperar el aplomo que tanto nos exigían a los dos,
“…aquí estamos intentando salir adelante…”,
Palabras simples y sinceras que me hicieron ver a Cristo a en sus ojos, porque me dio la calma que tanto le pedía.
Francisco Manuel, sé que en tu corazón, en tu piel y en tu carne, hay sentimientos grabados a fuego, que le estás transmitiendo a tu hijo Francisco. “No hay amor sin dolor..., ni Cruz sin Esperanza, el amor..., con amor se paga”.
Y quiero confesarte algo…, Igual que tu hijo se quiere ver reflejado en ti, yo me veo reflejado en ti, porque si el santísimo Cristo de la Vera+Cruz lo quiere, este año serás costalero junto a tu hijo…, y en ti me veo…, en ti anhelo ser yo ese costalero, con mi hijo bajo los pies del Jesús Nazareno…, ay Villi, Cada vez que yo lo pienso,
Esa espina se me clava,
Esa corona que me revuelve el alma,
En ti veo cumplida mi tan lejana Esperanza
Te miro a ti y a tu hijo que vais preparando la faja,
Y yo miro a mi laito y veo a mi hijo en la batalla
Cuanto quisiera abrazar, a mi niño de mi alma,
Vestido de morao y negro el Viernes por la mañana
Despertarlo con un beso, antes de que llegue el alba
Y coger la calle recta, hasta llegar tus plantas,
Por él, soy costalero de Jesús…, Él, el motivo de mi manda,
Y yo inocente pensando,
Que esto era cuestión de calma,
Que con el tiempo ya llegara,
Una cartita dándole el alta,
En tus manos doy el alma,
Y en los años que me queden
Nunca dudes de mis armas,
Almohadillas y faja,
Rezarte antes de entrar, mirándote a la cara
Jamás olvides Jesús, que voy a corazón abierto,
Por mi hijo te pedía, en aquellos pasillos desiertos
Te pedí que lo curaras,
Y hoy otra vez te rezo,
Porque he entendido lo que espero,
Cada vez que se me olvide,
Mándame otra vez certero,
A ese siempre costalero,
Instrumento de Dios tuyo,
Que me coja de la mano,
Que me diga que es mi hermano,
Ahora entiendo, que ese era el trato,
Yo te pedía una, vida entera
Y tú, solo me pides un rato,
El tiempo que tardo en preguntarle a mi Alejando,
Este de aquí quien es
Y responda sin dudarlo, “…este es Jesús…”
En mi hijo veo el milagro, porque lo quisiste TÚ,
Gracias por darme tanto..., Jesús,
Gracias por darme Esperanza,
Gracias por ser Cautivo de alabanza,
Doy gracias por tenerte Villi,
Al cristo de la Vera+Cruz…, y a Nuestro
Padre Jesús
SUENA UNA ESPINA
CLAVADA EN EL ALMA
Les hablo del siempre Leño+Verde,
Quiso Dios, que aquella Cruz y sólo esa, sintiera el sufrir del verdadero Leño Verde Y así se convirtió en reliquia, que una vez hallada, se propagó por los confines del mundo, con la dicha de que en Osuna, la hermandad de la Vera+Cruz venera nuestro propio Lignum+Crucis, porque pertenece a todos los cristianos.
Si en Osuna hubiese un Sancta+Sanctorum, ese sería la Iglesia de San Agustín. Acudan a la capilla de la hermandad, busquen la Cruz de Cristo a los pies de la Esperanza..., un relicario en forma de Cruz, rodeado con la verdadera sentencia postrera tras la crucifixión de Cristo:
Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la Salvación del Mundo.
La Esperanza es como el sol, arroja todas las sombras detrás de nosotros. Ella a través de Cristo, es la que siempre acude, la que siempre nos salva cuando ya no podemos más, acaso ¿Os ha fallado alguna vez? ¿Os ha faltado su mirada cuando habéis acudido a ella?, siempre está, siempre nos responde, siempre será Nuestra Esperanza.
Ella, siempre Ella.
Para abrir nuevos caminos
Que nos marquen los destinos
En la oscuridad del alma,
Tú siempre eres luz verde esmeralda
Y eres luz de un farolillo
Bajando la calle Gordillo
Eres luz limpia y sencilla
Cuando sales a la calle Sevilla
Eres Virgen Soberana
En poco más de una semana
Andarás con alegría
Más allá de tu feligresía
Madre de tus costaleros,
Aunque salgan los terceros
Ellos serán los primeros
En estar cerca del cielo
Orgullo de San Agustín,
Templo, donde vuelves al fin
Cruzando plazas y calles,
Vas cuidando los detalles,
Osuna es tu compañera
Te espera en una balconera
Bajo palio y en cortejo,
Te acercan a un saetero
Como eco, en, el viento
Va calentando por tiento
La saeta en primavera
La que te cantan primera
No imagino mejor cartelera
Que la que acaba por carcelera
Aferrado a la baranda
Siempre con el tambor de Aranda
La saeta se hace manda
Para la Virgen..., de la Esperanza.
Vamos a hablar de Dios
He encontrado la definición más pagana posible de Dios, y dice así
“…Algo que es de gran poder o influencia en un área específica…”
Siendo así, ¿Cuántos Dioses somos capaces de tener hoy en día? Hemos hecho Dioses a tantas y tantas cosas banales, vacías, fugaces..., ni las podemos disfrutar.
¿Cuánto necesitó tu padre para sacar tu casa adelante, y tu abuela, le hacía falta mucho? ¿No estaban ellos más cerca de Dios?..., probablemente
Nada de esto es necesario,
Que siga siendo extraordinario
Necesidades creadas
A exigencias elevadas
Hay que saber dónde estamos,
¿Monumento, museo? No nos olvidamos
Aquí es donde celebramos
La Eucaristía los cristianos
Sabiendo donde está el Sagrario
De rodillas, es necesario¡¡¡
No es solo un compartimento
Ahí está el Santísimo Sacramento
No importa estar en el primer asiento,
Allí atrás, también llega el sentimiento
Ni si quiera está en este atril
Yo no soy, el verdadero candil
Sólo soy un instrumento
Un faro por un momento
Don José Francisco Durán Falcón,
Siendo usted ministro aquí, más que un Girón
Señor Párroco, con su permiso
Les pido que se giren sin ponerlos en compromiso
Aquí, el único que importa es Él,
Nuestra Salvación, nuestra Fe,
Ese hombre del madero
Ese Dios que si es el Verdadero
En su muerte, nuestra Victoria
Es el Cristo..., de la Misericordia.
SUENA PROCESIÓN DE SEMANA SANTA EN SEVILLA
Tarde noche en una calle de Sevilla, una familia de regreso a casa. Un hombre sentado en el suelo con la mirada perdida. A su paso, con la voz partida..., ¿Algo de comer por favor? La madre con su hija pequeña, sin mediar palabra, entró a un comercio del que salió con un bocadillo y un refresco y dándoselo a su hija, hizo que esta se lo diese a aquel pobre, que se volvió rico, al ver la sonrisa de la niña al darle de comer.
Un pasillo de hospital, estábamos en plena pandemia, un doctor apoyado en la pared agachado y con las manos en la cara llorando desconsolado..., ¿Qué te pasa? El agüelito de esta habitación, sabiendo que se iba, me dijo anoche que no quería morirse solo, la he pasado entera a su lado y acaba de
morir cogido de mi mano, acompañando al enfermo.
Una madre rota que se rinde ante la imposibilidad de atender a su propio hijo, con discapacidad, que acabaría medicado y contencionado en un centro, es consolada por una trabajadora que es testigo, de que, en momentos de lucidez, el hijo solo decía, quiero estar con mi mama...
Son ejemplos de obras de Misericordia, del día a día y en la cotidianidad de nuestro entorno, en pequeños gestos casi inapreciables a los ojos del hombre, pero plenos a los ojos de Dios, que cuestan poco, pero valen mucho, y que sólo depende de tener ojos de Misericordia y valores cristianos para poder descubrirlo en el que tenemos al lado.
Visiten lugares santos.
Por recomendación de un buen cristiano, visité la Santa Escala, mandada llevar a Roma, desde el pretorio de Pilato, el mismísimo Jesucristo subió por los 28 peldaños de mármol, en los que están señalados los lugares donde se derramó la preciosísima sangre de Nuestro Señor.El rito dice que hay que subirlos de rodillas, rezando y meditando en la pasión de Cristo..., al arrodillarnos bajamos de talla, pero también reducimos nuestra soberbia y arrogancia.
En el primer peldaño marcado por la Sangre de Cristo, dos mil años después, Dios hecho hombre, aun es capaz de hacer estremecer el mismo corazón del que os habla, allí mismo, de rodillas, quebrantado y humillado, sintiéndome minúsculo en aquel verdadero lugar Santo…, comprendí;
Que yo solo, no soy nada, que siempre voy a necesitar la ayuda de los demás, si, de vosotros que estáis a mi alrededor. Que lo que yo soy, está en vuestros ojos, en vuestros sentimientos hacia mí, en lo que os puedo aportar desde mi propia miseria y debilidad…, sí, se me saltaron las lágrimas, como si estuviese llorando por la misma condena del propio Jesús.
Las rodillas dolían, cada escalón costaba más, pero seguía apretando los dientes sin pensar en lo que dolía, esta fórmula la conocemos bien los que somos costaleros, ¿verdad?, me acordé de mis Hermanos de Corazón Morao, cada escalón era como un cachito más de la calle San Pedro en uno de esos años que tanto echamos de menos, ¿Vedad Curro? Casi sin saber cómo, sacamos las fuerzas de donde parece que no las hay.
Dos mil y pico años después, el momento en el que Jesús subió esas escaleras y fue mostrado al pueblo junto a Barrabás, volverá como vuelve cada primavera a Osuna, de
manos de la hermanda de Fátima, Poncio Pilato, volverá cada tarde de Miércoles Santo a asomarse por el pórtico de la iglesia de Fátima, para mostrar a Cristo a su pueblo, que espera al Señor, y otra vez le hará esa pregunta envenenada de verdad.
¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús llamado Cristo?.
Que nunca nos queramos exculpar de lo que hacemos a conciencia, que seamos honestos y que nunca lleguemos a decir ante un hermano
“Soy inocente de la sangre de este justo, ¡allá vosotros¡”
Se abrirán las puertas del templo, y triunfal, saldrá a la calle el Señor de la Salud..., verlo caminar, sentir que se va acercando, El Señor que a tu casa viene, a cogerte de la mano, a que le sigas allá donde Él valla, cruzando Puerta Ronda, como puente sobre un rio que deslinda Fátima, llegando al altozano de plaza Salitre, por la casa carmelita..., vamos subiendo calle Sevilla arriba, marcha y tambor nos empujan y en la Plaza Mayor, el Señor desde su paso, se gira sólo un poquito para seguir tranquilo, y entonces tomará la palabra...,
“ Mi barrio sigue conmigo, sigue avanzando a mi lado”,

Yo soy el Señor de la Salud y estos que vienen conmigo, son los que me quieren a diario, los que me cuidan a todas horas, dan su salud y su vida..., para ellos..., lo más grande, y desde el palco de autoridades el señor dicta mandato, cuídenlos, que yo así lo hago, respondiendo a sus lamentos y oraciones, esta es mi gente, este es..., mi barrio
¿Alguien es capaz de describirme la perfección?
¿Quién me explica tu belleza?
Pregunté a las palomas de la peana de la virgen de Fátima, que si se habían fijado en lo hermoso de tu cara y me dijeron que se quedaban prendadas.
Le pregunté entonces a los tres pastores y me dijeron que estaban jugueteando cuando tu cara, los deslumbró brillando como el Sol.
Le pregunté algún querubín y me dijeron que cada noche, la virgen se refresca y amanece cada mañana un poquito más guapa.
Entonces un angelito me susurró al oído que hablase con el capataz, que él la miraba de otra manera,
Rafa..., Dímelo tú, capataz,
Deja que tu alma responda
Dime si va nerviosa hasta Puerta Ronda
¿Y su cara en la iglesia del Carmen,
El amor a la virgen comparten
Dime si su pañuelo es de lágrimas barrera
¿Cómo va por la Carrera?
Cuéntalo tú, capataz
¿Cómo se mece por calle Gordillo?
Ella hace que parezca sencillo
¿Y cuando sale a calle Sevilla?
Ella siempre, es una maravilla
Dímelo tú capataz
Cómo es calle Palomos con ella
Cómo pasea por la Hazuela
¿Llora por Antequera?
Mira que tú vas muy cerca,
¿Qué pasa si vuelve ella?
A su barrio como estrella
Cuando se posa en sus zancos
Rodeada de naranjos
Toca el martillo con fuerza,
Y que venga lo que venga
Lo demás, a fuego queda
En tu retina se enreda
Y en tu corazón, el secreto
De su amor, repleto
Cuéntalo tú, capataz,
¿Por qué la Virgen es tan Bella?
Cuando por Osuna la paseas
Y vuelve a Fátima Triunfante
Porque siempre está radiante
Ella es a dueña de mi corazón
Ella es María Santísima de la Encarnación
SUENA PALOMITA DE TRIANA
Ya iba para fuera de la Iglesia y otro angelito me recordó que parte de la culpa de que ella luciese tan bien revestía, también era de la priostía, y de su vestidor que la mima, porque es su principio y su fin, su madre, su noche y su día, su reina, la luz eterna de su vida, siempre de su mano…, por ella, el cielo y la tierra, esto si se parece a la belleza que preguntaba al principio.
Este angelito tenía ojos claros y grandes como luceros, sonrisa de ángel, presencia de ángel, abrazos de cielo, caricias de gloria, manos de Vida que nunca te van a soltar, ese ángel que buscaba el camino al cielo, y que cada noche bajaba en desvelo, para estar con la Virgen y ponerle bien el velo y estar cerca del que tanto le decía te quiero digamos entre tú y yo Jose, que ese ángel resulta, que se llama Cristina y si, por siempre está contigo y con la Virgen.
Hay de aquel que robó en 2012 la pintura del Señor de la Humildad de la hornacina de la calle del Cristo, porque el que estaba allí, no era un óleo sobre lienzo, era El Cristo.
El Señor espera..., solo espera y espera solo, dejando pasar los latigazos como los siglos que solo Él lleva en sus espaldas, el Cristo que con la mirada perdida busca la eterna puesta de sol del jondón, ya ni le duelen los azotes, agotado y lleno de dudas, en
esos ojos casi cerrados en los que tan solo cabe..., todo
Hace 61 años, comenzaste un retiro forzoso, aunque estuviste en el mismo cielo, rodeado de ángeles custodios que hicieron lo que se antojaba imposible..., curar cada una de tus heridas, lograron que el tiempo se parase y que regresaras, hace hoy 25 años, rezándote cada Lunes Santo,
Yendo, de tu casa..., a la tuya,
Quien les dice a las monjitas
Que tú, las dejas solitas
Que tú no eres de allí
Hombre, por favor..., si casi hueles a ajonjolí
Quien le dice a tus hermanos
Que juntaron grano a grano
Sin que ellos se alarmen
Que tú no eres del Carmen,
Y volvió otra vez Jesucristo
Recuperado y listo
Señor de la Humildad eterna
Vía+Crucis de oración interna
Unes a los hermanos que rezan
En tu reino, que es el cielo y donde habitas, que es la tierra
Veinticinco años pasan volando
Quizás tú, ni lo estabas apuntando
Para algunos una vida
No te fuiste de manera indefinida
Para otros un suspiro
Tan cierto como que respiro
Pidiendo al padre y al cielo
Que seas nuestro modelo
Todos rezando en tu presencia
Señor de la Humildad, y Paciencia
Hagamos el milagro de encajar en el patio del Carmen a la Cofradía, la algarabía, va tornando en silencio, orden y recogimiento, la cofradía no deja de ser, de Jueves Santo, plena Pasión de Cristo.
Jesús espera maniatado el ultimo latigazo que nunca llega, suena el martillo, legionarios de la humildad, igualados al milímetro, entran en tu paso…, todos atentos, al palo, y a sentirse pellejo, ¿Hay mejor momento que este?, ya lo tenemos encima, y el Señor parece que se relaja…, ya están los suyos con Él, ya tiene la certeza de que mientras estén ahí abajo, los que lleva detrás se van a estar más quietos que una farola. La mano del sayón ya no se mueve, 24 alabarderos, lo están observando atentamente para que ni parpadee
Y el romano, se da cuenta de que aquí en los cantillos del Carmen, el imperio romano tiene la misma autoridad que un primo en Graná…, parece arrepentido…, el romano aún tiene dudas..., ¿Y si lo metemos debajo?..., venga, hacedle un costal con su capa, prestadle una faja, que se apriete en la primera que este calza un 45 de sandalia..., llama que ya está listo, ahora sí que tiene la carita desencajá, este romano tiene suerte, que le ha tocao la calle gordillo en la corriente, eres fuerte y basto, pero aquí abajo..., hasta ahora no entendiste qué es ser pellejo, te contagiaste de sus ganas, de su cariño, de su forma de andar, de cómo se aprietan los costeros cuando al centro hay que ayudar, y entonces aprendiste al fin, que al que sujetas la túnica, es Cristo Rey..., así que sube ahí arriba otra vez romano, y suéltale las manos, que valla tranquilo en su paso por Osuna..., y échale tú también un ojo al sayón, se le vaya a escapar un latigazo sin querer.
Ahora...,tenemos que hace la papeleta de sitio a estos dos prendas, secretario, apunta la dirección, el primer cuartillo del patio, año de nacimiento, ponle a uno dos mil y pico años, y al otro, súmale dos, el dni se lo pones en romano, pero..., ¿Y el nombre?, ¿Cómo le ponemos?..., no creáis que no he preguntado, a priostes y hermanos, y sólo una respuesta me ha convencido..., mira José Manuel, aquí para que los niños lo entiendan, les llamamos directamente “los Malos”…, dicho queda Robe, y estos dos apuntados, ya son hermanos y reservas, y salen..., cada uno en un costado
Es el momento de la Virgen..., que llora revestida de luto..., el negro de la Soledad lo inunda todo…, dicen que el color negro, es la ausencia de luz..., entonces..., aquí hay algo que no me cuadra, porque pueden explicarme entonces ¿Qué pasa con la candelería encendida?, ¿Con el brillo de tu corona?, ¿Con la plata de tu paso?, con tus varales que te guardan , todos brillan tanto como el mismísimo cielo... ¿Y dónde está el cielo?
El cielo puede estar en un costal
Liso y de arpillera o de manta de hospital
El cielo está en una faja
Apretando los reaños que hacen falta
El cielo está en la trabajadera
A luchar todas las manos desde la primera
El cielo está en el zanco
Ese es el que mide tu quebranto
El cielo está en los costeros
Fijado por los guerreros
El cielo está en la Cruz de guía
Que anuncia a la cofradía
El cielo está en tu peana
Base de mi Fe Cristiana
El cielo está donde vuela la paloma
Entre las estrellas de tu corona,
El cielo está en la familia que te reza
En tu capilla, un padre, y su pequeña princesa
Las puertas del cielo están en el Convento Carmelita
No sé si en el patio, o en su linda capillita
De lo que si estoy seguro, y es una eterna verdad¡¡¡
Es que las puertas del cielo, están en ti..., Soledad
Al manto de la Virgen.
¿Cuánto vale el manto de la Virgen? Y me refiero al valor sentimental que tiene este manto, casi todos sabéis ya por donde voy, hay veces que la Virgen, te pone verdaderos tesoros por delante. Quizás la Virgen, eligiese a sabiendas el momento en el que la Hermandad se hiciese con ese manto, para impregnarlo con el ejemplo de vida, en la versión más dura, cruel y pura que la Fe en Cristo y su Madre pueda tener..., apareció el llamado manto del hospital, todos implorábamos a la Virgen que curase al secretario, un cirineo en la puerta de la Victoria me confesó, que la Virgen no lo dejó solo ni un momento, siendo ejemplo, viviendo como un Santo estando cerca de nosotros y muriendo como un Santo encomendado a su Madre;
Por eso la Virgen ya tiene manto, por eso ante ti, Señora,
llamaste al secretario sin demora, para tenerlo ante ti como un Santo por eso yo me atrevo ahora
a ponerle nombre al manto,
y a este Santo Secretario, yo le pedí la Venia
y por eso yo lo llamo, el Manto, de Javi Reina
Dicen que caíste tres veces por el peso de la cruz, pero ¿Por qué te veo siempre en el suelo Señor?, siempre que entro en tu capilla, estas caído, derrotado…, ¿Que te pasa Jesús? ¿No encuentras quien te ayude con la Cruz? ¿Dónde está Simón de Cirene?..., ¿Nos estamos acostumbrando demasiado a verte caído?..., Todos esperamos que te levantes por ti mismo, siempre todopoderoso, y no somos capaces de entender, que ahora necesitas la mano de un hombre…, si, lo humano, solo nosotros podemos hacerlo posible..., tenemos que ser capaces de que tu cara sufriente y dolorida, encuentre, en el vano de la puerta de Santo Domingo, la luz necesaria que ilumine el camino y el rumbo de esta Hermandad caída
Jesús sale casi gateando…, pronto cuerpos arriba y para la Merced…, no por buscar la foto ni la estampa, la estampa que vale allí, es la que tienen las mujeres mayores en sus mesillas y las que guardan los ancianos en sus carteras junto a la foto de sus nietos, Jesús Caído vuelve cada año a la Merced, para que los que viven y esperan allí, no se borre de su memoria, y permanezca siempre en sus corazones
Dolorosa, clamorosa belleza, corazón traspasado, belleza exquisita de cara pálida por el dolor contenido, Virgen de los Dolores, que miras al cielo, pidiendo por Dios clemencia, ¿Cómo es posible? ¿Cómo puedes contener ese dolor? ¿Cómo puedes soportar el martirio de esa forma? No me explico cómo es la medida de tu llanto, la intensidad de su puchero, ese suspiro que nunca acaba, esos ojos que no encuentran nada... y que lo pueden todo
¿Quién me explicas tus proporciones?
Perfecta desde todas las direcciones?
¿Qué les pasa a tus varales?
Cuando por esa puertecita sales
Por qué azucenas tan finas
Rematan tu crestería
De pelea siempre con de la puerta
Queriendo hacerla más abierta
Para que Osuna te vea
Mientras que a ti te pasea
Ese capataz que, enamorado se declara
Y que desde este atril, también te pregonara
Quien me explica tus proporciones
Si vas atrapando corazones
Con el va y ven de tus faldones
Que ya sale la Virgen
A la calle se dirigen
Una explosión de colores
Ese amor sin medida ni rubores
Ya está en la calle, la Virgen de los Dolores SUENA PASA LA VIRGEN MACARENA
La cofradía regresa, porque ya ha llegado a su particular estación de penitencia a la santa y metropolitana torre de la Merced, el resto del recorrido, es camino de regreso con el formalismo de pasar por el palquillo, Plaza Mayor y Sevilla, para regresar por lo estrechito.
En la plaza del bacalao esperan los elegidos, y entre ellos estará, Antonio y Susana, cerca de donde se crio mi padre y su madre, mi tía Manuela, ella, estará siempre en ti Susana, su cariño es el tuyo, sus ojos son los tuyos, su alma, tus abrazos, son los suyos..., Un Domingo coincidimos en San Carlos, ya empezada la misa, me puso en la mano una medalla de la Madre Carmen del Niño Jesús bendiciéndola al decirme, que es la misma medalla que llevan sus hijos, encomendándome a mí también a ella..., sé que tus hijos serán más grandes que yo, y no me refiero a la estatura, cuando Antonio y yo tengamos el pelo blanco lo verás, mientras, que sepas, que en ti y en ellos, los Sabite siguen su estirpe, eres el pegamento que mantiene a la familia unida, gracias de corazón Susana.
Bendito sea Dios, que tanto nos quiere¡¡¡
Llevo toda mi vida deseando repetir esta frase;
Y sin solución de continuidad, llega el
Viernes Santo.
Esa continuidad, no es ni más ni menos, que la madrugá, ese tiempo que pasa, entre el Carmen y la Victoria, todo el mundo lo ha vivido en su familia, desde chiquito, cada uno a su manera, pero todos, saben lo que pasa.
Cientos de penitentes de morao y negro, van a la Victoria, las Cruces de penitencia, esperan al lado de la Victoria, hombres, mujeres, jóvenes y niños, van andando hasta la misma puerta de la Victoria, los acólitos y monaguillos, también van a la Victoria, un cura al que la sotana le sienta como un guante, es el párroco de la Victoria, esos dos de chaqueta y corbata negra, también van a la Victoria, incluso dos guardias civiles, también van la Victoria y 4 que son de la Quinta Angustia, también van a la Victoria, llegarán dos bandas de música que esperan en la Victoria y los que no pueden faltar jamás, 64 costaleros que son uno solo, también nos vamos todos, a la Victoria…, así empieza la madrugá de Viernes Santo de Osuna.
Con la experiencia, he entendido qué significa ser Costalero de Jesús, es literalmente, recoger las cruces del dolor, el sufrimiento, la enfermedad y las peticiones de los que tenemos alrededor, y ser Cirineos del Señor, apretando los dientes cuando el de arriba nos lo pida, estos son mis costaleros, los que se niegan a sí mismo, cogen tu Cruz, la tuya, y la tuya, y la de todos y se hacen tu carne y tu cuerpo cada Viernes Santo, para poder salir a la calle para buscar a tu pueblo…, así que venga, nazarenos a la calle, que ya son las 6, abrid las puertas que Jesús espera, y su pueblo más, repitamos el rito un año más, a tierra los dos costeros por igual, poco a poco sin variar…, ya está el Señor en la calle y Jesús se levanta al Cielo, himno de España, y el rezo de Osuna se hace marcha y mecida, Perdona a tu Pueblo, Jesús te está escuchando, su pueblo se lo implora, y Él avanza lento para no dejar a nadie atrás,
Soy Jesús Nazareno
Y salgo muy de mañana
Buscando la luz del alba
Voy recogiendo Almas
Caminando de costero
Busco a un saetero
Mi penitencia, primero
De rodillas el mundo entero
Sus cruces en el terreno
En verdad, este es Jesús Nazareno
Esta levantá va por todos los que están en los balcones del cielo, vamos a llevárselo al cielo para que lo toquen, vamos a subirlo a la Colegiá, a esta es¡¡¡
Desde ese instante, la suerte está echada, el costalero, deja de ser él mismo para convertirse en instrumento de Dios, como ejemplo, lo que le pide un costalero de Jesús en ese instante, “Señor, lo que tenga que venirle malo a mi gente, que me venga a mí”, así, nos convertimos en sus pies, para pisar esa bendita cuesta, empezamos a subir, pasito a pasito, solo hay dos velocidades, lento y super lento, según pida su pueblo, porque al igual que el Señor, va mandando paso atrás al que le mira, va tirando del alma de los que le siguen con la cruz a cuestas, esta es la fuerza que lo lleva hacia arriba, la Fe de su pueblo.
En la estreches de Luis de Molina, Jesús nos busca…, ya sabe todo lo que le estamos pidiendo, así que Jesús empieza a responder, con su semblante sereno..., Jesús reparte Paz, Fe, Amor y Esperanza..., y nos lo pide a los costaleros, que sigamos avanzando sin correr…, ese momento no puede acabar, en ese tramo de cielo, también se para el tiempo
Si hay alguien que busque el éxtasis a través de la belleza, de eso tenemos para reventar, si necesitan percibir a Dios a través de los sentidos, este es el sitio indicado, Si su pueblo necesita dulzura y emoción, que sus ojos se empapen de lágrimas de fervor, si alguien le pide lo imposibles, hagámoslo, si el incrédulo necesitan señales, démosela, si los jóvenes necesitan arraigo, sembremos profundo, si alguien necesita algo más, que lo pida, que se lo pida en ese momento, sintiéndose escuchado y abrazado por el Señor que camina entre su pueblo.
En la vuelta a Los Abades, empezamos a llamar a las puertas del cielo, Jesús busca los balcones a los que se asoman los que ya no están, los que llevamos en el corazón para siempre, os confieso mi verdad, en ese momento, siento la caricia de mi madre, y el abrazo de mi padre, ellos están conmigo y los siento justo en ese momento, es un regalo de Dios, es un regalo de Jesús Nazareno
Tu pueblo te sigue hasta llegar a la puerta del sepulcro, donde suena Alma de Dios los cuerpos entregados, los brazos entumecidos, hasta el andén, suena el llamador, ¡Ahí quedó¡, cuesta separar los hombros de las almohadillas, pero siempre merece la pena subir las cuestas, porque en ellas, se renueva cada año la protestación de Fe del Costalero de Jesús y de su Pueblo, cada uno sabrá qué tiene con Jesús para cumplir de esta manera.
Cada año, parece que suena antes la matraca, con las fatiguitas que nos costó dejarlo..., En la primera levantá, un clavo se hinca en cada hombro, “...Mientras más te pica, es porque más te quiere...” y es cuando Jesús te busca la cara y te dice, “Ahora es cuando te quiero yo a ti de verdad, que seas mi costalero, y me lleves de vuelta a mi casa…” Y así, camino de la Plaza Mayor, nuevo momento de encuentro de Jesús con su pueblo, Costero suave y reposado, otra vez sin correr, que las personas mayores le recen, que los niños lo vean y crean en Él, que otra vez la saeta sea el quejío que hace arder el fervor de Osuna por Nuestro Padre Jesús.
El Jesús de mis mayores
El Jesús de mis amores
El Jesús que ha subido las cuestas
De cara a los pecadores
Y que ahora..., viene asentando los valores
De los que tienen el pelo blanco
Y lo esperan en un banco
Porque le pesan las piernas
Pero sus Fe en Jesús..., es eternas y poder mirar tu rostro sereno
verte un año más..., Nazareno
SUENA MI AMARGURA
Quedan calle Sevilla, Cristo y San Pedro, y un cachito de carrera hasta el dintel de la Victoria. Si en la colegiata se hincaron los dos calvos uno en cada hombro, el tercero espera en la entrada, acechando las piernas, pero pendiente al corazón, no tengáis miedo, hemos nacido para esto, Jesús nos eligió, nada malo nos puede pasar junto a Él, así que... “Los dos costeros por igual a Tierra” y vámonos de frente, hasta su capilla, donde lo dejaremos hasta el año que viene, y te miraré otra vez a la cara Dios mío, te buscaré los ojos y te daré las gracias, por darme tanto a cambio de tan poco, por quererme tanto, por cuidarnos de esta manera. Te miraré embelesado, otra vez paraste el tiempo, y me pregunto
¿SI YO SUPIERA?
Si yo supiera quien te hizo
Con el don más grande lo bendijo
Si yo supiera quien te vio en un madero
Supo sacarte como Dios entero
Si yo supiera quien eligió el cedro
Para ser base de mi Fe como el apóstol
Pedro
Si yo supiera quien tallo tu corona
Eres rey y sangras como persona
Si yo supiera quien vislumbró tu estatura
Para poder mirarte a la cara con dulzura
A ti te hiciera quién te hiciera
Te ungió con Fe verdadera
Si yo supiera quien te hizo
Hizo terrenal lo divino
Y se lo ofreció a su pueblo
Y a su pueblo Él se vino
Para subir peregrino
A la Colegiá, desde el Casino
Te quiero Jesús Padre omnipotente
Te quiero hoy y para siempre
Te quiero como te quiere un Sabite
Hasta donde mi vida lo permite
Hasta que llegue mi muerte,
Exijo que me entierren vestido de penitente
Con mi hábito morao, sobre mi ropa de costalero
Hasta el momento postrero en el que me venza el madero
Estaré siempre a tu lado, Padre mío, Jesús Nazareno
Dicen que recordar es volver a traer al corazón cosas bonitas.
Hasta dónde llega mi memoria, la madrugá de Viernes Santo ha sido siempre cerca de Jesús..., entro temprano en la Victoria, me santiguo primero ante el monumento y el primer rezo es para ella, La Virgen de los Dolores, no sé qué tiene ese puchero y esas lágrimas de Dolor, pero mientras más cerca estás de ella, menos te duele, encuentras esa calma que solo la caricia de una madre da. Le rezo y le pido, sin mediar palabra alguna, si Jesús lo sabe todo, ella lo sabía antes, como todas las Madres, a ella me encomiendo. Los hermanos Nazarenos, de corazón morao, ante ella, nos volvemos Siervos de Dios…,

sus hermanos, van más allá…, son Servitas, Siervos de María, si necesitan algo de un servita, lo tendrán al instante, cada uno de ellos, así me lo han demostrado.
Para mí, la Virgen de los Dolores son recuerdos bonitos, la última vez que la vi salir, fue en el año 2005, 20 años sin escuchar la marcha “la madrugá” en esa vuelta que das nada más pisar las calles de Osuna, sin prisa, solo para ella y ella para Osuna, si Jesús perdona, Ella, da Vida, la escuche cuando la escuche, mi corazón se va sin más remedio a esa puerta, a la mañana de Viernes Santo.
Y te busco cuando llego a la colegiata, me asomo al filo del andén para ver como subes la Cuesta de los Abades, qué no habrás pasado hasta llegar allí, cuanto habrás recogido de lo que tu hijo ha ido sembrando, consolada por tus hijos que en volandas te van llevando, porque a la colegiá estas subiendo del tirón como es de manda, y te veo y me siento siervo ante tanta belleza y tu forma de subir, el costero más suave y verdadero que queda en toda la Semana Santa de Osuna, la tradición de nuestros padres, el legado de nuestros abuelos, lo que nos ata a la historia, lo que nunca perderemos.
Llegas Señora, al encuentro con tu hijo, buscando tu cobijo al amparo de los sillares..., frente al Señor..., y el Señor está contigo, porque bendita tu eres entre todas las mujeres.
Me acerco a ella, a sabiendas que nada más llegar al andén, sonará el llamador de Jesús y otra vez pasará al recuerdo
Se va su hijo y se va ella, a buscar a Osuna que está en la plaza, bajo una lluvia de pétalos de flores, el momento en el que
se quitan los dolores, sus lágrimas siguen en su cara, pero pasa por la plaza como virgen inmaculada , siempre caminando y peregrina.
Y lo que sí tengo claro, es que a pesar de haber acabado ya Jesús en su capilla y mi misión ya esté cumplida, hasta que no te posas en tu capilla, para mí no acaba la mañana del Viernes Santo, hasta ahora no salgo de la Iglesia porque me da cosilla, pero te prometo Madre, que este año iré a buscarte, aunque nunca se haya hecho, cuando Jesús me deje libre, saldré a buscarte andes por donde andes.
Quiero sentirte en la calle,
Cómo te sintió mi padre,
Andar a tu lado embelesado
Lo más cerca que me deje el diputado
No quiero estar más sin verte
En tus manos pongo mi suerte
Aunque el cuerpo esté cansado
Necesito ver tu corazón atravesado
Tus flores abiertas y pomposas
Entre ellas hay dos más hermosas
Dos claveles de Jesús el Nazareno
Tradición que empezó este pregonero
Quiero ver tu levantá a pulso
Milímetro a milímetro sin coger impulso
Solo a fuerza de riñones
No hace falta ni instrucciones
Quiero poder mirar tu cara
Bañada por el sol y no tras una mampara
No te voy a pedir por mi
Me sobra todo, estando cerca de ti
Solo permíteme pedirte dos cosas
La primera por mi esposa
Que también es madre como tú
Y tiene a su particular Jesús
Cuando su Cruz le duela
Acuérdate de ella
Susúrrale un consejo y que te entienda
Ella no es mucho de rezar, no se lo tengas en cuenta
En su día a día hace obras de misericordia
Sin mirar quién, cuando, ni memoria
Le salen porque es buena cristiana
No me mires así, te lo explico mañana
Cuando puedas, échale un cable
Que sé que tú eres inefable
Y dale mucha paciencia
Con el amor en ella, se hará sentencia
Y te pido por mi princesa
Ella hará buena mi promesa
Cuando todo se le complique
Mándale un rallito, que la ilumine
Aún es joven y preciosa
Que de su vida, se sienta orgullosa
Entre libretas y libros
Que encuentre el regocijo
Es madura y te habla claro
Que nunca le falte tu amparo
Las dos mujeres de mi vida
A las que más quiero, no es mentira
A ti te encomiendo a mis dos amores
Son como esas dos flores
Que llevas de Jesús en medio de tus jarrones
Y Yo las pongo entre tus manos, mi Virgen de los Dolores
Otra vez en la Victoria, tarde de Viernes Santo, meditación y concentración en Cristo que acaba en la Cruz, no ha habido eucaristía, el Señor está muerto y adoraremos a la Cruz, para participar de la gracia que el Señor obtuvo a través de su pasión. La Cruz se presenta entronizada como signo dominante, ¿Puede existir mejor definición plástica de esta liturgia tan especial que el paso de la Virgen de la Quinta Angustia?
En la formación del cortejo, el paso es situado en el presbiterio del templo para asumir el papel de altar mayor y que una vez que salga a las calles de Osuna, sea retablo en movimiento, el muñidor abriendo el cortejo tañendo la campana como la propia torre de la Victoria, cera negra que riega los adoquines como alfombra pasillera de respeto, tres golpes secos de martillo, y venga de frente, la Victoria se vacía , se echa a las calles de Osuna revestida de cofradía , culto externo entendido como una prolongación litúrgica de la iglesia que se echa a la calle para acercar a la Virgen al pueblo.
La procesión busca la calle Sevilla, y antes de adentrarse en la calle Hornillos, se arria el paso y se rompe el silencio, desde un balcón, Manuel García Sánchez el mellizo entona una saeta por seguirillas. La saeta, palo puro del flamenco, arraigo en Osuna y en su Semana Santa, de la voz de plata y piel de bronce de Carmen Torres, al poderío, capacidad y corazón infinito de Manuel Cuevas, cante popular que surge a pie de paso, en la acera, o en el balcón,
Tu paso en calle hornillos,
Rozando los balconcillos,
Y los cristales que chocan con la guarda
Sonarán a campanillas, cuando Don Raúl Consagra,
Es Viernes Santo,
Calle Gordillo de llanto,
La cofradía ya vuelve,
El encuentro con la Pax se resuelve,
Diputada mayor de gobierno,
Segundo a segundo, apuntado en su cuaderno,
Prefecta de la liturgia,
Junto al Capitán de la centuria,
La Iglesia, ya llega al templo,
Desde el muñidor, al que imparte el sacramento,
La Victoria se ha hecho cofradía,
Pera poder acercarle otro día,
Al que se encuentre el templo cerrado,
Y necesite acercarse a lo sagrado,
Para eso está, esta Hermandad,
Para acercarle al pueblo la verdad,
Tú siempre esperas el triunfo de la vida
Tú siempre nos enseñas la medida
De lo que es el amor en siete heridas
Ella sabe que a la muerte vencerías
Que resucitaras en tres días
Mientras te cuida tu hermandad con tanta enjundia
Ella te llora como aquella cala mustia
Siempre Tú, Siempre Madre, de la Quinta Angustia
Como suele pasar siempre y entiendo que es lo natural, vuelvo otra vez a mis orígenes, calle Molinos, plaza del Duque, y Consolación, siempre vuelvo a Consolación, a los pies del Santísimo Cristo de la Pax y María Santísima del Mayor Dolor.
Son cerca de las ocho de la tarde, hay que preparar el cortejo, José Manuel Torrejón hace una monición antes del rezo..., este hombre tiene un defecto muy bonito, y es que se dirige a la hermandad como si fuese Un padre y a los hermanos, como si fuesen sus hijos, José Manuel, ¿Aun le preguntas cómo le podrás pagar? Yo creo que lo estás haciendo con creces, sentirás que él, siempre fue mejor, pero ante Dios y ante tu hermandad..., está más que saldada esa cuenta, superaste al maestro no soltándolo nunca de tu mano.
Ya va el Cristo a la puerta, enterrado hasta las rodillas y revestido de flores, le da lo mismo que sean claveles que lirios, se las ha puesto Jose, una a una, para el señor, en esa conversación íntima, pero a voces que hay siempre entre los dos..., en tu trabajo, en tu familia, tú eres el color, la luz y la vida que le das al mismo Dios y a María.
Y su Madre del Mayor Dolor que se encaja entre paredes subiendo los escalones de Tía Mariquita, y ponen a prueba a capataces y costaleros, estemos donde estemos, de frente o de costado, todo el mundo la mira, todo el mundo embelesado, esta virgen niña, que desde chico me tiene marcado, en sus manos la ternura, en su cara la más bella criatura, y en sus ojos, mi ventura, la sigo por calles anchas, la miro por estrechuras, candelería encendida, velas que se van consumiendo, como se consume el Viernes Santo, en calle Molinos o en el Duque, su Plaza…, los faroles y su manto, igualan a fuerza de quebrantos. No sé si es tarde o temprano, lo que sí sé, es que el Viernes se está acabando, se recoge la cofradía, se encierra la Virgen del Mayor Dolor, el paso se deja bajo el arco.
Yo no quiero ni pensar cómo saldrá Puchero del paso de Nuestra Señora del Mayor Dolor, pero este año, seguro que va a ser distinto, la llegada al mundo de sus dos hijas, Calletana y Candela, le ha hecho cambia la escala de valores, desechando lo banal y dándole verdadera importancia a la salud, la amistad y la familia, siempre la familia, Puchero, este año, tampoco le falles, no te guardes nada, que en cada levantá, valla un besito al cielo, en cada chigotá, un besito a tus dos hijas, y cuando valla arriando el paso, poco a poco sin tirarlo, trabájalo hasta el final por Chari, ella es el apoyo que nunca falla, los zancos que te aguantan cuando necesites descansar, igual que en la vida, cuando Eduardo toque nuevamente el llamador, tú, pa arriba, otra vez al cielo, a la batalla.
SUENA VIDA, DULZURA Y ESPERANZA
Madre del Mayor Dolor
A ti rezamos con fervor
Vida, Dulzura y Esperanza
Acudimos siempre a ti en confianza
Virgen niña de carita de pasión
En la cruz esta tu hijo abierto de corazón
Por Él, la salvación
Por ti, Consolación
Te busco porque creo que eres mía
Iluso de mí con mi teoría
Llego a tus plantas
Y te apropias de mi alma
Quien te pone a ti tan guapa
Que te miro y que me atrapa
Una y mil veces que lo haga
Una vez más, tú me llamas
Tú que aguantas el llanto
Siempre nos estas esperando
Siempre nos sacas una sonrisa
Preocupaciones, tú las quitas deprisa
Porque tu poder es el amor
Porque estando en ti no existe el temor
Porque tu belleza de virgen niña es un clamor
Porque tú eres mi Madre, Virgen del Mayor Dolor¡¡¡
Cada Domingo en San Carlos, en la Consagración del Pan y el Vino, el monaguillo mayor de San Carlos que no es otro que el mismísimo Eduardo de la Ossa, hace sonar las campanillas en la consagración con alegría y algarabía..., repique que llama al mismo cielo, me recuerda a la marcha de Redención llamada “Seres de Luz” dedicada a los niños que luchan contra el cáncer..., Pasa lo mismo con el candelabro del camarín de la Virgen que reza “AYUDANDO A VENCER” Otro símbolo más de VIDA , y es que en esta hermandad en donde muchas personas solo ven la muerte..., yo solo veo VIDA, de hecho, la tan odiada canina, aparece vencida por a Cruz, la muerte terrenal vencida por la muerte de Cristo que nos da la Vida eterna, ¿hay mayor regalo? ¿O nos quedamos con el canguelo a la canina? Hasta sus propios costaleros, jóvenes símbolo de esta Hermandad, toman conciencia de ello, del triunfo de la Santa Cruz que culmina en la vigilia pascual con la Resurrección de Cristo.
Que esto no se nos olvide, que la procesión del Sábado Santo, es el entierro de Cristo, seriedad por Dios, compostura ante todo, que el pésame sea contagiado por todos, silencio, recogimiento, que es el Sábado Santo, y la pasión acaba aquí, el final de lo terreno.
Solo existe una forma de cambiar este trance, y ella también va de luto y sale de Santa Clara, de rodillas hasta los adoquines, en el suelo derrumbada, no es capaz de pronunciar palabras, partida el alma casi sin esperanza, ¿Lagrimas? Ya apenas queda llanto, pálida y el corazón reventado..., solo te queda tu nombre, María, Soledad y Amargura.
¿Todavía nadie lo entiende?... Plaza del Duque, último tramo de la Semana Santa en la calle, en el corazón de la Virgen, es donde comienza la verdadera Resurrección, el único que nunca ha olvidado, que Jesús resucitaría al tercer día, solo María puede convertir la Soledad y la Amargura en alegría, solo ella a través del amor infinito de su hijo¡¡¡ En ella nace la Verdadera Esperanza de la vida en el mundo futuro, la pascua de resurrección está cerca, su corazón nos lo recuerda, “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?, no está aquí, ha resucitado”.
¿Habéis escuchado? ¡¡¡HA RESUCITADO¡¡¡ SUENA SOLEA DAME LA MANO
En verdad os digo que un cofrade cristiano, queda huérfano si no celebra la pascua de resurrección, ¿Podemos ser Cofrades y Cristianos? ¿Realmente estamos preparados?, o ¿Nos quedaremos en el folclore, en lo externo y lo pobre? O ¿Viviremos intensamente esa espera que nos caracteriza a los jartibles, que poco quea, esto está aquí ya¡¡¡…, y el Sábado Santo ¿Qué?
Lo que verdaderamente tenemos que esperar, celebrar y pregonar a los cuatro vientos es la Resurrección, sintiéndonos orgullosos y afortunados de tenerlo, estos son los cofrades que yo quiero, a estos son a los que quiero pregonar, el pellizco en lo cofrade, y el sentido y sentimiento en lo Cristiano.
“Que nos llene La luz de Cristo, que resucita glorioso, y que disipa las tinieblas del corazón y del espíritu”.
En una semana será Domingo de Ramos, En siete días comenzará lo que todos esperamos.
A partir del próximo Domingo, se repetirán todos los ritos que hemos aprendido de nuestros mayores. Recordaremos a los que ya no están en la tierra y miraremos más al cielo.
Empezaremos a vivir hazañas que se guardarán en el archivo definitivo del alma.
Compartiremos momentos sentidos, vividos e inolvidables que nos mantendrán llenos de la Ilusión de un chiquillo hasta el siguiente año. A lo largo de la semana que viene, el tiempo se parará miles de veces.
La semana que viene, las medidas de todo se reharán para dar cabida al misterio más glorioso jamás imaginado.
Para la semana que viene, el maná de nuestro pueblo, será ensaladilla, repapalillas y bacalao.
Las fuentes de torrijas de vino, de miel, con azúcar, o como las preparase tu abuela, serán nuestras barritas energéticas de emergencia.
Se hará el milagro de los peces y los panes en casa de los abuelos, de los tíos o de los padres.
La semana que viene, vestiremos las túnicas, ropones y atavío de costalero que se irán con nosotros al cielo.
Perderemos nuestra identidad individual para vivir en colectivo, el milagro de revivir la pasión, muerte y resurrección de nuestro Eterno Redentor.
En siete días, la Luz lo inundará todo, porque la Luz es Vida, porque la Vida es Cristo, porque a Cristo se llega por María.
Acabo donde empecé, ante Jesús Nazareno
Muéstrame, Señor, un camino seguro. No permitas que me aparte de Ti. Mi Señor, mi guía, mi descanso en el camino.
Viernes tras viernes.
Día tras día.
Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva.
AQUÍ ACABA MI PREGÓN
AQUI DEJO YO MI VIDA
COFRADE DE CORAZÓN
COSTALERO DE PORVIDA
HE DICHO.


Bucear en la historia de las hermandades de Osuna siempre es una labor fascinante a la par que ardua en muchas ocasiones. Si a ello añadimos el hecho de tratarse de historia acaecida entre los muros del convento de la Merced el interés, en el caso de este que escribe, se acrecienta.
El Archivo General del Arzobispado de Sevilla es depositario de una ingente cantidad de información acerca de las Hermandades y Cofradías no solo de nuestra provincia sino de otros municipios de otras provin-
cias colindantes que formaban la antigua Archidiócesis, y así por avatares del destino di con este trocito de la historia cofrade de Osuna que hoy traemos a colación.
Se trata de la evidencia gráfica de las Constituciones o Estatutos de la Esclavitud de Nuestra Santísima Madre de la Merced, Redención de Cautivos cristianos de Osuna.
Desconocemos la fecha exacta de su redacción, pero acompañando a estos estatutos existe una carta escrita de la Fiscalía General eclesiástica del Arzobispo, con
fecha de 21 de abril de 1904 que puede servirnos para situarnos en los albores del siglo XX. Según la autora Maria Teresa Ruiz Barrera estas reglas venian a materializar el “deseo de revitalizar la hermandad”1. Dichas constituciones se componen de doce artículos, comenzando el primero con una imprecación donde sus miembros se declaran “desde el momento de ingresar en ella por esclavos de la Santísima Virgen de quien esperamos recibir innumerables Mercedes en orden al aprovechamiento de nuestras almas en esta vida y después de ella la mayor de todas que es nuestra salvación eterna” continuando con los requisitos para admitir a toda aquella persona especificandose que “todo fiel cristiano de cualquier estado, edad, sexo o condición que sea pueda ser admitido con tal que profese la verdadera fe católica, apostólica romana, sin mancha ni sospecha alguna en ella y sea de honestas costumbres”.
El gobierno de la Esclavitud de Nuestra Señora de la Merced era bien sencillo, el cargo de regir y gobernar la entidad recaía en el Padre Director, cargo vitalicio y que sólo podía ser nombrado por el señor Arzobispo, suponemos y dado que no se especifica, que este cargo recaería en algún sacerdote o clérigo de la villa; debido a la salida de los frailes mercedarios del citado convento en 1835 la posibilidad de que fuese uno de estos frailes sería del todo imposible. Una de las funciones del Padre director era el haberse informado de la vida y costumbres de los solicitantes para ingresar en la esclavitud y una vez dado el visto bueno se designaba un día para imponer el escapulario al esclavo ingresado. Junto al Padre Director se nombraban dos consiliarios “ que se nombrarán indistintamente de las personas más graves y prudentes de la esclavitud, más devotos de la Santísima Virgen y fervorosos en el cumplimiento de sus deberes y asistencia a los actos del culto divino” y un secretario, el cual tenía la obligación de llevar las cuentas, inventario, actas, altas y bajas de los esclavos. En cuanto al capítulo de cultos es bastante prolífico pues dedicaban una sabatina a la Virgen, Ejercicios Espirituales cada segundo domingo de mes con exposición del Santísimo, comuniones generales en los días que hubiese absolución general de la Orden de la Merced, la Solemne Novena comenzando el veintiuno de septiembre y terminando el día veintinueve, una misa cantada el día de

San Pedro Nolasco es decir el seis de mayo, y por último misa solemne de réquiem con responso por las almas de los hermanos difuntos en un día del mes de noviembre el cual no se especifica.
La caridad, otro pilar fundamental en cualquier hermandad, también estaba contemplada como fin de la esclavitud, de hecho el capítulo comienza así : “ dice el Espíritu Santo que el amigo se conoce en el tiempo de la necesidad” por ello se especifica que “habrá siempre nombrados dos hermanos de reconocido celo y prudencia que visiten a los enfermos de nuestra asociación” con el objeto de que recibiesen los Sacramentos y la debida asistencia espiritual.
Como colofón a estos Estatutos se recoge “sea todo a mayor honra y gloria de la beatísima Trinidad y de la Santísima Virgen María nuestra dulce Madre que mira desde
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

el cielo con ojos de misericordia a esta pequeña heredad que ha plantado su diestra. Amén” Como apuntábamos anteriormente, el manuscrito del dictamen del Fiscal General del Arzobispado, don Jerónimo Armario apunta que “puede concederle la aprobación solicitada por seis años, pasados los cuales deberá instar la Hermandad para su aprobación definitiva”.
Desde entonces y hasta ahora desconocemos cuál fue el devenir de esta Esclavitud pues, ni los hermanos más veteranos de la Hermandad de Jesús Caído tenían noticia de la existencia de esta entidad religiosa, Ruiz Barrera sostiene que “muy probablemente la esclavitud de la que damos noticia se integraria en la hermandad penitencial”2 refiriendose a la Real Hermandad y Humilde Esclavitud Mercedaria de Nuestro Padre Jesús Caido de nuestra Villa. Suponemos que al no producirse esa aprobación de -
*A.G.A.S. Sección Justicia. Serie Hermandades. Legajo 09961. Constituciones o Estatutos de la Esclavitud de Ntra. Sra. de la Merced de Osuna.
*RUIZ BARRERA, Maria Teresa. “Auge, ocaso y pervivencia de hermandades mercedarias de gloria. Devoción, historia y arte en la Archidiócesis de Sevilla”. Sevilla 2015, 227-228
finitiva es probable que se procediese a la fusión de dichas hermandades, con tal de perpetuar el carisma mercedario del cual hoy la cofradia del jueves santo hace gala en su historia, patrimonio y fuerte vinculación con la comunidad de hermanas mercedarias del convento de la Encarnación.
Sea como fuere, se trata de un hallazgo que evidencia el fervor de los vecinos de la Merced que, si ya en 1705 asistieron a la aprobación de la Cofradía de Jesús Caido,una vez más se reunieron en el seno de su iglesia para articular sus inquietudes espirituales, esta vez en torno a la devoción a la Santísima Virgen de la Merced, esperando recibir la salvación eterna de sus almas.
Manuel Jesús Jiménez Perona
Nos dejó D ª María del Carmen Rivas, histórica camarera de Nuestra Señora y Madre de los Dolores

“No se ganan, se heredan elegancia y blasón…”. Este verso de Manuel Machado perteneciente a su excelso poema “Adelfos” podría ilustrar a la perfección la figura de doña Maria del Carmen Rivas, la que durante más de dos décadas fuese la camarera y vestidora de Nuestra Señora y Madre de los Dolores y que nos dejó el pasado 28 de noviembre, suponiendo su fallecimiento una triste noticia en el seno de la hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído.
Siempre elegante y entrañable en su proceder y en su trato, Mari Carmen, como era conocida en la hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído, forma parte de una generación que marcó a la hermandad mercedaria. Persona profundamente querida y respetada en la hermandad, ostentó la responsabilidad
de vestir a la Virgen y custodiar su enorme ajuar desde el año 1992, siendo hermano mayor Francisco Martín Herrera, “Frasquito”, y tomando el testigo de don Joaquín Araúz –quien a su vez heredara tal encomienda de doña Carlota Sola de Castro-. A principios de 2015 debido al progresivo avance de su enfermedad, se vio obligada a dejar esta labor, recayendo tal responsabilidad en doña Alicia Galindo Moncayo, quien hasta entonces ayudaba a Mari Carmen.
Como reconocimiento a su trabajo en esos 23 años, la hermandad, encabezada entonces por don Francisco Javier Rodríguez Jiménez, le rindió un emotivo homenaje en forma de eucaristía de acción de gracias en el monasterio de las hermanas mercedarias descalzas, entonces todavía sede de la co-
fradía. Estuvo presidida por el entonces director espiritual y hermano de la hermandad don Ángel Luis Bayo Vázquez. A su término y previo a un ágape fraterno, se le hizo entrega de un azulejo de la titular dolorosa de la corporación.
Todos los hermanos mayores que tuvimos la dicha de coincidir con Mari Carmen podemos destacar su enorme generosidad y dedicación, siempre con un inquebrantable sentido cristiano, y bajo la premisa que proclama Mateo 6:3. En su labor como vestidora destacó, sobre todas las cosas, por su total entrega y servicio a la Señora, anteponiendo las labores propias de su cargo a cualquier otra circunstancia. De igual manera dotó a nuestra dolorosa de un sello inconfundible y una personalidad muy marcada, alejada de las modas e influencias foráneas. El enorme cariño y devoción que le profesaba a la Virgen se reflejaba en la manera en la que tenía clasificado su rico ajuar, disponiendo un enorme espacio en su propia casa, organizado con un mimo y una pulcritud exquisita.
Como mencionábamos al principio, quiso el Señor llevarla a su seno en las postrimerías del mes de noviembre, encontrándose la Virgen, su Virgen, ataviada de luto, una vestimenta que cobraba doble significación el día de su multitudinario sepelio en la iglesia de Santo Domingo. A buen seguro que el Señor le está pagando en la otra vida todas las atenciones que brindó a la Virgen en ésta.
Fernando Jaime Pachón Cano

Entonces Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. - Juan 11:25-26
Que injusta es la vida amigo… aún recordamos cómo lleno de alegría llegaste al ensayo y nos enseñabas tu artículo escrito en esta misma revista hace apenas 1 año. Con orgullo hablabas de nosotros, de tu familia, de tu banda y de tu pueblo y ahora tenemos que escribir nosotros estas palabras… pero, para orgullo el que tenemos nosotros de poder decir que te tenemos en nuestras vidas amigo, y sí, en presente, porque sigues aquí, con todos nosotros.
Si tenemos que definirte con una sola palabra esa es BONDAD, como la marcha de nuestro maestro. Siempre has tenido esa cualidad de hacer el bien por todos los demás de forma natural y amable sin esperar nada a cambio.


Es por ello por lo que solo tenemos palabras de agradecimiento hacia tu persona. Gracias amigo, gracias por estar siempre atentos a todos nosotros y por preocuparte en el bienestar de todos cuando alguien estaba pasando por una mal momento. Gracias amigo, por ser siempre el primero en acoger a los nuevos componentes e inculcarle tus valores y los de nuestra formación. Gracias por llevar de todo en el bolsillo en cada actuación, para que no nos faltara de nada. Gracias por tu compromiso. Gracias por esa sonrisa eterna. Gracias amigo, gracias por ser estandarte de La Redención.
Pero no nos vamos a engañar, es muy duro. Es muy duro llegar al local de ensayo y esperar a que llegues sabiendo que eso no va pasar. Es muy duro saber que ningún viaje volverá a ser igual sin tí, sin escuchar tu peculiar risa y tus anécdotas. Ya nada es lo mismo. Es muy duro seguir buscándote en cada salida para que marques el himno sabiendo que lo que vamos a escuchar es un corte de aro…sigue siendo muy duro aceptar que ya no estás aquí físicamente. Es muy duro pasar cada día 6 en el calendario. Está siendo tan duro como escribir estos párrafos, pero todo sea por honrarte y demostrar una vez más lo importante que eres para nosotros y nuestra formación.
Pocos días después de marcharte a la casa del Padre, nos reunimos a los pies de María Santísima del Rocío en la Iglesia de El Salvador, la veneramos y le hicimos la ofrenda floral que tu mismo empezaste a organizar con tanto cariño, ese tan grande que le tienes a nuestra MADRE. Fue un momento muy duro, pero a la vez bonito. Las únicas palabras que salían de nuestros corazones eran en memoria tuya, solo sabíamos darte las gracias por todo Paco, gracias por el legado que has dejado. Allí estaba tu familia; tu mujer, tus hermanos, tus sobrinas y tus cornetas. Que bonita familia tienes…
Por aquí abajo sigue todo igual, bueno, casi igual. Seguimos dándolo todo en cada ensayo y en cada actuación, pero tu mejor que nadie sabes como es la vida, no es todo lo que esperamos ni lo que merecemos, pero entre todos seguimos remando juntos y tu recuerdo nos da más fuerza que nunca. Sigue guiándonos y levantándonos cada vez que caigamos como hacías siempre, y que tu sonrisa eterna siga siendo nuestra luz.
Cuídate mucho y cuídanos amigo, seguiremos acordándonos de tí en cada momento, en cada rincón, en cada esquina y en cada pentagrama, en cada nota y en cada silencio, en cada revirá y en cada solo… Dale Paco, te queremos.
Cornetería de la Agrupación Musical de Ntro. Padre Jesús de la Redención de Sevilla.

Desde que ocurrió el fallecimiento de nuestro ¿amigo?, no, hermano Manuel Aranda Carrasco, cada vez que lo recuerdo, resuena en mi interior el ronco sonido de su tambor cualquier madrugada del Jueves Santo.
Primero el seco redoble al oírse el crujido de las puertas de la Colegial, como si protestasen por lo intempestiva de la hora, después su toque suave, constante y acompasado marcando el paso de la cuadrilla de costaleros, avanzando con pase firme y sobrio, portando la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia.
El, austeramente vestido de chaqueta y corbata, siempre detrás del paso, confundido entre la penitencia, pasando totalmente desapercibido, como si pareciera que el redoblar de su tambor surgiera de la nada en la oscuridad de la noche. Así, por Andenes de la Colegial, Plaza
de la Universidad, Cuesta de los Cipreses, la Rehoya, la Plaza Mayor, Luis de Molina, Abades, Plaza de la Encarnación, hasta la entrada, año tras año, no sé exactamente desde cuándo, pero desde luego desde finales de la década de los ochenta, cuando aún D. Joaquín Villalba Rodríguez era el Hermano Mayor. Fiel a su cita, no sólo en la Estación de Penitencia, también en todos los ensayos, sólo con una llamada bastaba para concretar la hora y no había más que hablar. Sin que nadie le tuviera que decir donde tenía que estar, porque el “sabía estar”. Yo lo recuerdo durante los momentos previos al inicio de la Estación de Penitencia, plantado en el cancel, dentro de la Iglesia con su tambor preparado para el momento que él ya sabía. Conocía perfectamente el paso de los costaleros en cada parte del recorrido y lo adaptaba a la perfección. Jamás le oí una queja ni de él oí ninguna queja.
Ignoro si esta próxima Estación de Penitencia alguien marcara el paso de los costaleros, pero si es así, no debería ser cualquiera (y tú Manuel has enseñado a más de uno y una) sino alguien que lo sienta como tu sentías, el objeto, la finalidad y el propósito de nuestra estación de penitencia y adaptarse a las formas como sólo tu lo sabías hacer.
Esta próxima madrugada, cuando el reloj marque las doce en punto de la noche, estoy seguro que tú estarás perfectamente uniformado, con tu tambor colgado del pecho para iniciar desde cualquier balcón del cielo el redoble con el que “todo comienza” y entonces si que nos sonara de una forma especial y nos preguntaremos desde donde suena ese tambor.
José A. Cabello Gálvez.


Desde sus años de estudiante en la década de los cincuenta, José Ruiz Garrido (Pepe Ruiz) se integró en la Cofradía de la Misericordia de la mano, como muchos otros del entonces director del Instituto y Hermano Mayor de la institución, D. Francisco Olid Maysounave.
Conocí a Pepe a partir de mi incorporación a la corporación de la madrugada del Jueves Santo el año 1972. Desde el principio congeniamos mucho y aunque entonces la vida de hermandad era distinta (se circunscribía a los cultos y la Estación de Penitencia), a medida que transcurrían los años nuestra amistad crecía junto a los Jerónimo Checa, Montoursy, D. Joaquín Villalba y otros más jóvenes como Fernando Ramírez, Enrique Núñez, etc. Pero fue a raíz del fallecimiento de D. Francisco Olid en Abril de 1983, con D. Joaquín ya de Hermano Mayor, cuando nuestro colaboración se incrementó. De la mano del nuevo Hermano Mayor se produjeron algunos cambios y de ellos participó activamente Pepe, asumiendo un papel de gran responsabilidad, motivado en gran parte por la amistad que por motivos profesionales que le unían al nuevo Hermano Mayor.
Pepe se convirtió en indispensable en cualquier actividad que organizaba la corporación, ya fueran los Cultos, Estación de Penitencia o cualquier de otro tipo. Todavía recuerdo su labor de colocar el monte de claveles a los pies del Cristo, ardua tarea que realizaba paciente y meticulosamente sobre unas morcilla de anea (cuanto dolían las manos ¿verdad Pepe?), pero no solamente eso, montaje del paso, preparación de la cera o cualquier otra tarea que surgiera.
En 1996 con la aprobación de las nuevas reglas, accedí a al cargo de Hermano Mayor y Pepe se convirtió en una persona totalmente indispensable para mi. Su apoyo constante y permanente, sus consejos, su trabajo callado y abnegado, eran un constante ejemplo para los nuevos hermanos que se incorporaban y sobre todo para los que ya formaban parte de la nueva Junta de Gobierno. Durante los ocho años que ocupe el cargo, el estuvo a cargo de la mayordomía, ocupándose junto con el mayordomo de todo lo concerniente a ello. Pero no sólo esto, también fue designado capataz del paso, puesto que desempeñó desde 1996 hasta 2006 cuando paso a ser el Hermano Mayor. Durante este tiempo dejó su impronta de una sobriedad y seriedad con el

martillo que eran y son las propias de nuestra Cofradía. Decir Pepe Ruiz en la Misericordia, es decir muchas cosas, ejemplo para todos, trabajo, dedicación, devoción.
Pero a nuestro hermano Pepe Ruiz, el Cristo le tenia reservada otra misión, la de pasear a su Madre por las calles de Osuna una calurosa tarde del mes de Julio.
Cuando en 1992 a raíz de la conmemoración del restablecimiento de los Carmelitas en Osuna, surgió la idea de fundar la Hermandad de la Virgen del Carmen, el principal artífice de ello, nuestro querido y añorado Manolo Galindo, acudió a Pepe Ruiz como no podía ser de otra forma. A ambos les unía una gran amistad y devoción hacia la Señora motivada por su estancia en el antiguo colegio carmelita, Pepe ademas por su vecindad con el convento y Manolo por el trabajo que
su madre desarrollaba en el mismo (Manolo refería siempre “yo me he criado en el Carmen). Al poco tiempo Manolo le pidió a Pepe que fuera el capataz del paso de la Virgen cada dieciséis de Julio, dejando su impronta y una encomiable labor no sólo con el martillo, también en la Junta de Gobierno.
Debemos congratularnos de la decisión del Consejo de Hermandades de Osuna de concederle la insignia de oro, ello supone una acertadísima decisión de esta institución, ya que José Ruiz Garrido, desde su humildad, sencillez, generosidad, disponibilidad y trabajo abnegado allí donde ha estado, constituye un ejemplo tanto en su trabajo como en su vida cofrade para todos nosotros.
José A. Cabello Gálvez. Cofrade de la Misericordia.

La distinción concedida a la Compañía de las Hermanas de la Cruz de Osuna no es solo un acto institucional: es un reconocimiento profundo a una presencia silenciosa que ha acompañado a nuestra Villa Ducal durante décadas, sosteniendo vidas, curando heridas y regalando luz allí donde parecía faltar.
Este homenaje, además, despierta en mí un recuerdo personal lleno de afecto hacia tantas hermanas que han formado parte de mi vida y que ya no residen en la casa de Osuna. Pienso con especial emoción en hermana Macarena, en María del Henar y en todas aquellas que, con una sencillez que no se olvida, dejaron huellas imborrables en quienes tuvimos la fortuna de encontrarlas y que siguen siendo un lugar donde mi oración se detiene, un refugio de memoria agradecida. Mi devoción por Santa Ángela de la Cruz — alma, raíz y camino de esta gran obra— se
hace aún más viva en momentos como este. Junto a ella, la santidad luminosa de Madre María de la Purísima, fiel continuadora de su espíritu, y el ejemplo del recién nombrado beato padre Torres Padilla, tan unido al origen de la Compañía, vienen a recordarnos que esta misión nació y creció alimentada por vidas entregadas sin reserva.
Su entrega absoluta, su mirada compasiva y su fe hecha servicio siguen inspirando el trabajo incansable de sus hijas. Y quizá por eso, no puedo evitar pensar que Osuna, que tanto ha recibido de ellas, todavía tiene pendiente dedicarle un espacio visible, un signo concreto que recuerde a todos quién fue y lo que su caridad ha significado para tantas generaciones. Mediante un discreto monumento, sería una forma humilde pero necesaria de expresar públicamente lo que tantos llevamos en el corazón.
Las Hermanas de la Cruz jamás han buscado
reconocimiento, pero su labor lo merece con creces. Su vida es una lección continua de humanidad, de entrega y de amor sin medida. Donde otros ven problemas, ellas ven rostros. Donde otros pasan de largo, ellas se detienen. Y en esa actitud cotidiana, tan silenciosa como trascendente, radica la auténtica grandeza de su misión.
Que esta distinción del Consejo General de Hermandades y Cofradías de nuestro pueblo, sea un homenaje merecido y también una invitación a mirar con más gratitud la obra que día a día realizan.
Y que Osuna, en su historia y en su futuro, siga reconociéndose en ellas: en su bondad discreta, en su fe encarnada en la humildad de Cristo y en la luz que, desde hace tantas décadas, han regalado a nuestra tierra sin pedir nada a cambio.
Manuel Villar González.


Entre el aroma del cedro y el eco del cincel, la talla en madera de los retablos y pasos procesionales, se remontan con fines religiosos a la retablística de la Edad Media, ligada al arte románico y gótico. Los primeros retablos eran estructuras sencillas, con relieves o figuras talladas policromadas. Los artistas buscaban representar escenas bíblicas y santos con un sentido didáctico y espiritual, para acercar la fe al pueblo.
La influencia del humanismo renacentista se traduce en una mayor naturalidad y realismo en las figuras. Los retablos se vuelven más complejos y equilibrados, con proporciones clásicas. Destacan artistas como Felipe Bigarny, Gil de Siloé, Damián Forment o Berruguete en España.
El barroco es la época dorada de la talla religiosa en madera. Los retablos alcanzan una riqueza ornamental extraordinaria: columnas salomónicas, dorados, relieves y dinamismo, destaca la figura de Duque Cornejo (Pedro Duque Cornejo y Roldán) (Sevilla): uno de los grandes maestros del siglo XVIII. Responsable de retablos importantes en Sevilla: iglesia de San Lorenzo, iglesia del Sagrario, iglesia de los Terceros, capilla de la Maestranza, capilla de los Jácomes en la Catedral, entre otras.
Los pasos de Semana Santa se convierten en auténticas obras maestras de escultura y emoción religiosa. En Andalucía, la tradición barroca influirá directamente en los pasos procesionales actuales y se erige como una de las expresiones más representativas del arte sacro en España. Nacida de la tradición barroca del siglo XVII, esta disciplina combina técnica, simbolismo y fe en un mismo acto creativo. Desde sus orígenes, el tallista no solo ha buscado embellecer una estructura destinada al culto, sino también dotarla de un lenguaje visual que exprese la devoción de un pueblo. Cada relieve, cada moldura y cada dorado conforman una oración esculpida, un testimonio material de espiritualidad y oficio. Así, los pasos procesionales se han consolidado como auténticos retablos en movimiento, donde la madera se transforma en un vehículo de arte y trascendencia.
El proceso de elaboración de un paso procesional comienza mucho antes del primer golpe de gubia. La
elección de la madera —cedro real, caoba o pino de Flandes— responde tanto a criterios técnicos como simbólicos, pues cada especie aporta cualidades de resistencia, ligereza y nobleza. El maestro tallista concibe la obra mediante un diseño que armoniza estructura y ornamentación, donde la proporción, la simetría y el equilibrio resultan esenciales. En el taller, el sonido de las herramientas se acompasa con la concentración del artesano, que imprime en la materia una mezcla de precisión técnica y fervor espiritual. A lo largo de este proceso, el tallista no trabaja en soledad: doradores, estofadores y policromadores completan la obra con técnicas tradicionales que devuelven a la madera el resplandor de lo divino. De este modo, el paso procesional se convierte en una síntesis perfecta entre arte, técnica y devoción.
La talla ornamental aplicada a los pasos de Semana Santa alcanzó su máximo esplendor en la escuela sevillana del Barroco, cuyo referente fundamental fue el escultor imaginero Francisco Antonio Ruiz Gijón (Utrera,1653–1720, Sevilla). Él fue el artista encargado de la creación del primer paso de bombo del Señor del Gran Poder de Sevilla (1688), marcó un antes y un después en la concepción estética de los pasos procesionales. Ruiz Gijón integró la talla decorativa con la arquitectura del paso,
creando una unidad visual que resaltaba la figura titular mediante roleos, guirnaldas y cartelas de exquisito diseño. A partir de entonces, la talla ornamental dejó de ser un mero adorno para convertirse en parte esencial del discurso artístico y devocional de la Semana Santa.
En los siglos posteriores, esta herencia barroca fue reinterpretada por maestros contemporáneos que mantuvieron viva la tradición. Entre ellos destacan Antonio Martín Fernández (Sevilla, 1927–2010) y Manuel Guzmán Bejarano (Sevilla, 1921-2002), cuyas obras renovaron la talla procesional sin romper con su espíritu clásico. Martín Fernández, considerado uno de los grandes tallistas del siglo XX, aportó una depurada elegancia compositiva y un profundo conocimiento del dorado y la ornamentación.
Obras destacadas suyas como el paso del Santísimo Cristo de la
Sangre (Hermandad de San Benito, Sevilla) — uno de sus trabajos más emblemáticos o el retablo del Rocío (Almonte) resume su propuesta artística. Guzmán Bejarano, por su parte, combinó la fidelidad a los cánones históricos con una sensibilidad moderna, dando lugar a pasos de gran riqueza simbólica y equilibrio formal. Ambos consolidaron una línea de continuidad entre la tradición barroca y el arte sacro contemporáneo, asegurando la pervivencia de un lenguaje escultórico único en el mundo. Uno de los trabajos más destacados de Guzmán Bejarano es el paso de misterio de la Hermandad de San Gonzalo o el Retablo Mayor de la Basílica de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder en Sevilla.
Como tallista y continuador de esta tradición, concibo cada proyecto —ya sea un paso procesional o un retablo— como un diálogo entre la materia, la forma y la fe. Mi nombre es José Carlos Ligero Cano, natural de Osuna (Sevilla), y mi formación se forjó en la Escuela de Arte de Sevilla, donde adquirí los fundamentos técnicos y estéticos que hoy sustentan mi obra. A la vez tuve la oportunidad de perfeccionarme en el taller del maestro Pedro Benítez, un espacio donde la disciplina, la precisión y el amor por el detalle me ayudaron a consolidar una visión personal del oficio.
Mi estilo se caracteriza por una interpretación particular de la hoja de acanto, inspirada en el modelo de Antonio Martín Fernández, cuya elegancia y movimiento orgánico siempre he admirado. En mis composiciones, la hoja adquiere dinamismo y profundidad, buscando el equilibrio entre la exuberancia barroca y la serenidad de las líneas clásicas. Esa búsqueda constante de armonía define tanto mis trabajos de pasos procesionales como de retablos, en los que la ornamentación no es un simple complemento, sino un lenguaje visual al servicio del mensaje espiritual.
Gracias al esfuerzo constante, a la seriedad en el trabajo y al reconocimiento de directores artísticos, imagineros y personas vinculadas al mundo de las hermandades, he tenido el honor de realizar diversas obras para Sevilla, su provincia y Andalucía en general, contribuyendo modestamente a engrandecer el patrimonio procesional. Realizando entre otros, la remodelación de carpintería y talla del retablo mayor de la iglesia de santa Genoveva, Sevilla y la talla de las pechinas del techo del camarín del retablo mayor de la Esperanza de Triana o trabajando actualmente en la realización de la talla del retablo de la Hdad. de la Humildad de Osuna, del paso de misterio de la Oración en el Huerto de la Hdad. de la Soledad de Huéscar-Granada, o del paso de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Aguadulce-Sevilla, entre otros. Cada proyecto supone un nuevo reto
creativo, pero también una responsabilidad: la de mantener viva una
tradición que identifica a toda Andalucía. Para mí, tallar es orar con las manos; es transformar la madera en emoción, en fe y en belleza perdurable.
La talla ornamental en madera aplicada a los pasos de Semana Santa y retablos no puede entenderse únicamente como una disciplina artística, sino como una manifestación de identidad cultural y espiritual. En cada relieve se conserva el legado de siglos de fe, técnica y belleza, transmitido de maestro a discípulo. Obras como las de Ruiz Gijón, Antonio Martín Fernández o Manuel Guzmán Bejarano son referentes que inspiran a las nuevas generaciones de artesanos, entre quienes seguimos trabajando para mantener viva esta herencia. Hoy, los pasos procesionales continúan recorriendo las calles como altares móviles que unen pasado y presente, arte y liturgia, devoción y patrimonio. En ellos, la talla ornamental sigue siendo un lenguaje vivo que convierte el arte en oración y la tradición en eternidad.
Osuna siempre ha sido una tierra donde el arte y la fe caminan de la mano. Sus templos, retablos, esculturas y pasos procesionales son testimonio de una devoción que ha perdurado a través de los siglos. La talla en madera y la imaginería religiosa forman parte esencial de ese patrimonio, convirtiendo a la villa en un referente del arte sacro andaluz.
En tiempos pasados, Osuna fue un centro de gran esplendor artístico. Los talleres de tallistas, doradores e imagineros trabajaban al servicio de las iglesias y hermandades, creando auténticas joyas que aún hoy conservamos con orgullo. Cada retablo, cada trono procesional y cada talla hablaban de una fe profunda, expresada a través del arte. Aquellos maestros dejaron en la madera el testimonio de su tiempo y de su creencia, construyendo un patrimonio que hoy sigue emocionando a quienes lo contemplan.
El barroco, con su riqueza ornamental y su fuerza expresiva, encontró en Osuna un lugar ideal para florecer. Las formas doradas, los volúmenes exuberantes y los detalles minuciosos llenaron los templos de luz y espiritualidad. Esa tradición, lejos de extinguirse, se convirtió en la base sobre la que seguimos trabajando los artesanos actuales.
Hoy, los artistas artesanos de Osuna continuamos ese legado con respeto y pasión. Somos conscientes de que heredamos un tesoro y de que nuestra labor es mantenerlo vivo, no solo como una expresión artística, sino como una manifestación de fe y de identidad. Cada proyecto que realizamos —ya sea un retablo, una restauración o un paso procesional— busca dialogar con esa


historia, aportando nuestra mirada contemporánea sin romper con la esencia de lo heredado.
En nuestros talleres, la tradición se une con las nuevas técnicas, pero la intención sigue siendo la misma: crear obras que eleven el espíritu, que hablen del amor de un pueblo por sus imágenes y por su Semana Santa. Osuna sigue siendo un lugar donde la madera se convierte en oración, donde cada talla refleja el alma de una comunidad creyente.
El patrimonio religioso de Osuna no es solo un conjunto de obras artísticas; es la memoria viva de generaciones. En sus iglesias, capillas y hermandades late la historia del pueblo: su fe, su arte, su entrega. Cada paso que recorre sus calles en Semana Santa, cada altar tallado con devoción, mantiene encendida la llama de una tradición que define quiénes somos.
Los cofrades, los tallistas y los imagineros compartimos una misma responsabilidad: preservar y engrandecer este legado. No solo conservando lo antiguo, sino también creando con amor y autenticidad, para que el patrimonio de Osuna siga creciendo en belleza y significado.
El arte de la talla y la imaginería en Osuna es más que una herencia: es una vocación que se transmite con el corazón. Somos parte de una historia que comenzó hace siglos y que hoy continúa viva en cada taller, en cada hermandad, en cada rincón donde la fe se hace arte. Y mientras existan manos que sigan tallando y ojos que se emocionen ante una imagen, Osuna seguirá siendo un templo abierto al arte y a la devoción.
Desde que tengo uso de razón, la madera ha sido para mí algo más que un material. En cada veta, en cada nudo y en cada aroma, encuentro un lenguaje que solo se revela con paciencia y amor. Dedico mi vida a la talla en madera de ornamentación religiosa, un oficio que une el arte con la fe, la tradición con el alma.
Cuando tomo las herramientas y comienzo a trabajar, no pienso solo en formas o proporciones. Pienso en lo que esa pieza va a significar dentro de un templo, en un paso de Semana Santa o en un retablo que guardará el silencio de tantas oraciones. La madera, en mis manos, se convierte en un medio para acercar a las personas a lo divino.
Cada golpe de gubia es una oración. No hay dos maderas iguales, como no hay dos almas iguales. A veces la veta resiste, otras se deja guiar, pero siempre termina mostrando su belleza. Tallar no es solo crear, es también escuchar lo que la madera tiene que decir.
Mi trabajo se centra en la ornamentación religiosa: roleos, hojas de acanto, querubines,
cartelas, frisos… elementos que acompañan a las imágenes sagradas y les dan un marco digno. Me gusta pensar que mi labor es servir al mensaje de la fe, embellecer lo que representa lo eterno.
Durante la Semana Santa, mi arte cobra vida en la calle. Los pasos procesionales son verdaderas obras de arte en movimiento. Cada respiradero, cada moldura o relieve tallado tiene un propósito: engrandecer el misterio de la Pasión y emocionar a quienes lo contemplan.
He pasado muchas noches trabajando en silencio, sabiendo que, al final, mi obra recorrerá las calles bajo la mirada de miles de fieles. En esos momentos siento que mi esfuerzo se transforma en algo más grande que yo, en una oración colectiva hecha arte.
Dentro de los templos, los retablos son el corazón visual del culto. Tallar un retablo es una de las tareas más exigentes y, al mismo tiempo, más gratificantes. Cada ornamento, cada relieve, está pensado para conducir la mirada hacia el altar, hacia lo divino.
Cuando termino una obra y veo cómo la luz acaricia la madera dorada, siento que esa pieza ya no me pertenece. Pertenece a la comunidad, a la historia, y sobre todo, a Dios.
Ser tallista de ornamentación religiosa es vivir entre el arte y la fe. Es mantener viva una tradición que ha pasado de generación en generación, adaptándose sin perder su esencia. No es un trabajo fácil: requiere paciencia, entrega y respeto por lo sagrado. Pero en cada obra terminada encuentro una paz difícil de describir. Porque sé que, a través de mis manos, la madera habla de esperanza, belleza y eternidad.
La talla en madera me ha enseñado que el arte puede ser también una forma de oración. En cada retablo, en cada paso, en cada adorno tallado, dejo una parte de mi alma y de mi fe. Mi mayor satisfacción es saber que, de alguna manera, mis obras ayudan a otros a sentir la presencia de Dios. Porque al final, la madera se desgasta, pero la fe que inspira perdura.
Como tallista, concibo cada proyecto como una nueva oportunidad. Cuando una hermandad confía en mí para crear una obra —ya sea un paso procesional, un retablo o cualquier elemento ornamental—, lo primero que hago es conocer su historia, su carácter y su devoción particular. Cada hermandad tiene un alma propia, una identidad que la distingue, y mi deber es interpretarla fielmente en la madera.
Antes de diseñar, escucho. Me gusta reunirme con los miembros de la hermandad, observar sus imágenes titulares, su patrimo-
nio artístico, sus colores, su forma de vivir la Semana Santa. Todo eso me da las claves para entender lo que la obra debe transmitir. Solo cuando comprendo el sentimiento que hay detrás, empiezo a imaginar las formas y las líneas que mejor expresarán esa devoción.
A partir de ahí elaboro los primeros bocetos, donde combino la inspiración clásica con mi propio lenguaje ornamental. Me baso en los estilos históricos que mejor encajan con cada caso —barroco, rococó, neoclásico o una fusión contemporánea—, siempre respetando la coherencia estética y simbólica del conjunto. Cada diseño tiene que ser armónico, equilibrado y, sobre todo, espiritual.
Una vez aprobado el diseño, comienza el diálogo con la madera. La talla es un proceso de paciencia y respeto: la madera te marca el ritmo, te muestra hasta dónde puedes llegar. En cada ornamento busco la profundidad, el movimiento y la vida. Las volutas, las hojas, los querubines o los motivos simbólicos no son simples adornos: cada uno tiene un significado que refuerza el mensaje de fe de la obra.
Mientras trabajo, me gusta pensar que cada golpe de gubia es una oración. No tallo solo para crear algo bello, sino para servir a un propósito más alto: embellecer lo sagrado y acercar a las personas a Dios a través del arte.
Ninguna obra es igual a otra, porque ninguna hermandad es igual a otra. Hay proyectos que requieren la solemnidad del clasicismo, otros que buscan la riqueza del barroco o la sobriedad de lo contemporáneo. Mi tarea es encontrar ese punto exacto en que la talla refleje la identidad de la hermandad y, al mismo tiempo, mantenga la esencia del arte sacro tradicional.
Cuando la obra se entrega y veo cómo forma parte de una procesión o de un templo, siento una profunda gratitud. Ya no me pertenece: pertenece a la hermandad, al pueblo y a la fe que la inspiró.
Mi forma de entender la talla ornamental religiosa se basa en el respeto, la escucha y la devoción. Cada proyecto nace del diálogo entre el arte y la fe, entre la tradición y la creatividad. Tallar para las hermandades no es solo un trabajo, es una vocación: la de convertir la madera en un testimonio vivo de espiritualidad, belleza y amor a Dios.
Como cofrade y como tallista, siento una profunda responsabilidad hacia el legado que hemos recibido. No somos simples continuadores de una tradición artística o devocional: somos sus custodios. En nuestras manos está el deber de mantener viva la herencia de siglos que define la identidad espiritual y cultural de Andalucía.
La Semana Santa no se sostiene solo en las imágenes o en los pasos, sino en el compromiso silencioso de quienes los cuidan, los tallan, los restauran y los sienten. Cada hermandad, cada taller, cada cofrade aporta una parte esencial a ese inmenso patrimonio colectivo que une al pueblo andaluz con su fe y su historia.
Los tiempos cambian, las modas pasan, pero la esencia de nuestras cofradías debe permanecer. Nuestra responsabilidad está en preservar lo que hemos heredado y seguir creando con respeto y autenticidad. Como artesanos, debemos mantener viva la tradición sin renunciar a la innovación, siempre desde la fidelidad a los valores espirituales que dan sentido a nuestro trabajo. Cada retablo, cada paso procesional, cada talla ornamental debe ser una obra que hable del presente, pero que respete el alma del pasado.
El patrimonio cofrade no se mide solo en oro, madera o bordados: se mide en fe, en esfuerzo y en amor. Por eso, más allá de las obras materiales, debemos transmitir también el espíritu que las inspira, para que las nuevas generaciones comprendan que lo nuestro no es un simple oficio, sino una forma de servir.
Tenemos el deber de enseñar, compartir y formar. Que los jóvenes aprendan lo que significa tallar, procesionar, restaurar, o simplemente acompañar una imagen con respeto y emoción. Si no transmitimos el sentido profundo de lo que hacemos, el patrimonio material se conservará, pero su alma se perderá. Y el verdadero valor de la Semana Santa andaluza está precisamente en ese alma: en la unión entre arte, fe y pueblo.
Ser cofrade y tallista hoy significa mirar al futuro con compromiso. No basta con
admirar lo que nos dejaron nuestros mayores: debemos trabajar para que quienes vengan después de nosotros reciban un legado aún más rico, más vivo y más digno. El arte sacro, la imaginería y la ornamentación son lenguajes que hablan del alma de Andalucía, y mientras existan manos que tallan y corazones que creen, este mundo nunca desaparecerá.
Nuestra responsabilidad es grande, pero también hermosa: mantener viva la fe a través del arte.
Somos herederos de un tesoro que no nos pertenece, sino que custodiamos para entregarlo a los que vendrán. Y mientras haya un cofrade dispuesto a servir, un artesano dispuesto a crear y un pueblo dispuesto a creer, el patrimonio de nuestras hermandades seguirá siendo eterno.
Jose Carlos Ligero


Cuando cae la tarde en Osuna y el sol comienza a rendirse sobre las torres, un aroma a incienso despierta memorias que no necesitan calendario. Las puertas de los templos se abren, los cirios titilan y el murmullo del pueblo se transforma en oración. En esos instantes, la fe se hace visible, tangible, compartida. Y en ese gesto sencillo, casi inconsciente, reside el verdadero poder de lo que hoy llamamos marca, y en este caso, podríamos decir marca-hermandad.
Porque Osuna no tiene una sola forma de sentir la Semana Santa, sino muchas maneras de vivirla. Está la solemnidad y el recogimiento que envuelven a la Colegiata cuando asoma la Hermandad de la Misericordia; la alegría y el fervor popular que brotan en el barrio de Fátima, donde el bullicio de los jóvenes anuncia que algo grande se acerca; o la ilusión temprana que se respira en Santo Domingo, donde los más pequeños visitan a sus Titulares soñando con el día en que se vistan por primera vez el hábito nazareno y, quizá, lleguen a formar parte de esa cuadrilla juvenil que da vida al Niño Perdido, la más joven de la Semana Santa. También está la emoción contenida de la Madrugá, que ya empieza a resonar en las conversaciones semanas antes de la salida de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores; las largas colas de hermanos que aguardan su papeleta de sitio en la Victoria, símbolo de una devoción que se hereda con orgullo; la cercanía y familiaridad que definen a la Hermandad de la Paz en Consolación; o la elegancia sobria y personalísima de los altares y formas de la Vera Cruz.
Cada una tiene su carácter, su sello, su forma de comunicar la fe. Ninguna se parece a otra, y sin embargo, todas hablan el mismo lenguaje. Y es ahí, en esa diversidad que se une bajo un mismo cielo, donde empieza a latir la verdadera identidad de nuestras hermandades.
Durante siglos, las cofradías han sido depositarias de un legado espiritual, artístico y social. Sin embargo, en un tiempo en el que la comunicación se ha vuelto inmediata, visual y global, las hermandades también se han convertido en instituciones que proyectan su identidad a través de nuevos lenguajes. Lejos de reducir lo sagrado a lo comercial, el
concepto de marketing cofrade ofrece una herramienta útil para comprender cómo se gestiona, comunica y fortalece esa identidad en el siglo XXI.
El marketing cofrade no consiste en vender Semana Santa ni en transformar la religiosidad en una estrategia de mercado. Se trata, más bien, de gestionar con responsabilidad la imagen, los valores y la presencia de la hermandad en la sociedad . Cada publicación en redes, cada boletín, cada acto institucional o colaboración solidaria se convierte en un punto de contacto con la comunidad, en un espacio donde la fe y la comunicación se entrelazan. Porque toda acción, incluso la más sencilla, habla de lo que somos. ¿Somos conscientes de todo lo que proyectamos cuando actuamos en nombre de nuestra hermandad?
Como señaló Carlos Luna, el marketing religioso se centra en evangelizar y promover valores espirituales, mientras que el marketing social, según Philip Kotler, busca fomentar comportamientos que beneficien al conjunto de la sociedad. En ese punto de encuentro nace el marketing cofrade de Cristòfol y Berraquero, una síntesis entre ambos enfoques que fortalece la identidad devocional, incrementa la relevancia social y conecta con públicos diversos: devotos, jóvenes, visitantes y vecinos.
Una hermandad con identidad viva
Hoy entendemos que cada hermandad es una marca viva, con una historia que la define, una identidad que la distingue y una misión que comunicar. No se trata de logotipos ni campañas publicitarias, sino de coherencia entre lo que se es, lo que se hace y lo que se dice.
¿Qué nos hace reconocibles?
¿Qué nos diferencia de las demás? Responder a esas preguntas es cuidar la esencia, no inventarla.
En este sentido, el modelo de valor de marca (brand equity) propuesto por David A. Aaker se adapta con naturalidad al ámbito cofrade, pues permite analizar la fortaleza de las hermandades a través de cuatro pilares: lealtad, notoriedad, calidad percibida y asociaciones.
La lealtad se manifiesta en el compromiso de los hermanos, en ese sentimiento que trasciende generaciones y convierte la pertenencia en herencia. No es solo pagar una cuota o vestir un hábito: es asumir una historia, un legado y una forma de vivir la fe. Esa lealtad es el corazón de la identidad cofrade, la base sobre la que se construye el sentido de comunidad y continuidad. Se refleja, por ejemplo, en el hermano que cada año ajusta su túnica con el mismo nudo que aprendió de su padre, o aquel que prepara las flores con la devoción de quien reza. También se ve en quien, pese a vivir lejos, regresa cada Semana Santa para cumplir su promesa o portar el cirio de su tramo. En estos gestos sencillos, pero cargados de significado, se materializa un vínculo que no depende del tiempo ni de la distancia.
La notoriedad de marca se refleja en la capacidad de la hermandad para ser reconocida y recordada. Los colores, las insignias, las advocaciones o los sonidos característicos actúan como símbolos que evocan emoción y respeto. Una hermandad con notoriedad no necesita presentación: su identidad está grabada en la memoria colectiva de su pueblo. Ejemplos claros son el morado nazareno o las palmas que anuncian el Domingo de Ramos. Cada elemento comunica una identidad visual y emocional que trasciende lo religioso y se convierte en patrimonio cultural compartido.
La calidad percibida se traduce en la excelencia con que se cuidan los detalles, desde el patrimonio artístico hasta la organización de los cultos o la seriedad del cortejo. Esta búsqueda de perfección no es vanidad, sino expresión de amor y respeto por lo sagrado. La hermandad que cuida su liturgia, su patrimonio y su puesta en escena está comunicando, sin palabras, su compromiso con la fe y la belleza. Se percibe en el exquisito cortejo de la Quinta Angustia en la tarde del Viernes Santo, acompañado por el sonido del muñidor que anuncia el paso con solemnidad. Cada decisión, desde la iluminación del altar hasta la música que acompaña una procesión, influye en la percepción de la hermandad como referente de respeto y excelencia.
Y, finalmente, las asociaciones de marca agrupan los valores y emociones que des-
pierta la hermandad: devoción, solidaridad, orgullo, historia, comunidad. Estas asociaciones no se imponen: se construyen con coherencia y constancia. Son las que transforman la marca en experiencia y la devoción en pertenencia. Una hermandad que promueve campañas solidarias, que abre sus puertas al barrio o que impulsa proyectos culturales está generando asociaciones positivas que van más allá de lo religioso. Así, cuando alguien menciona su nombre, no solo evoca una imagen, sino también una forma de ser, de sentir y de actuar que fortalece su identidad en la sociedad contemporánea.
El sentido de pertenencia: el alma de la identidad
Hablar de marca-hermandad es, en el fondo, hablar de identidad compartida. La identidad cofrade no es algo estático, sino un sentimiento vivo que une a personas de distintas edades, profesiones y generaciones bajo un mismo ideal. Ese sentido de pertenencia es el alma de la hermandad.
Pertenecer a una hermandad significa reconocerse en los demás: en los hermanos mayores que guardan la memoria, en los jóvenes que aportan ilusión, en los costa-
leros que cargan con fe o en los músicos que ponen banda sonora al sentimiento. La hermandad es una comunidad de identidades individuales que se funden en una sola voz colectiva.
Cuando el sentimiento de pertenencia se fortalece, la marca también lo hace. Porque una hermandad sin sentido de pertenencia es solo una estructura; pero una hermandad con identidad compartida se convierte en un símbolo vivo de fe y cultura. ¿Y no es precisamente eso lo que nos hace volver, año tras año, a vestir la túnica, a esperar una levantá o a acompañar un paso?
Decía Paul Watzlawick que “es imposible no comunicar”. Todo gesto, toda palabra o incluso el silencio proyecta un mensaje. En las hermandades, esa máxima adquiere una dimensión más profunda: cada acción, cada publicación y cada mirada son también una forma de evangelizar. La manera en que una hermandad actúa, se expresa o comparte contenido es reflejo de su espiritualidad, de su compromiso y de su misión en el mundo contemporáneo.
¿Somos plenamente conscientes de que, en cada imagen que difundimos o en cada acto que organizamos, estamos transmitiendo una visión concreta de la fe?
Las redes sociales, lejos de ser simples escaparates, se han transformado en auténticos espacios de encuentro y acompañamiento espiritual. A través de ellas, las hermandades no solo informan: inspirar, emocionar y acompañar se convierten en parte esencial de su comunicación. Un vídeo breve, una fotografía de un altar o un testimonio compartido pueden convertirse en semillas de fe que germinan en el corazón de quienes las reciben. Son gestos cotidianos que, más allá de la estética o la organización, fortalecen la misión de la hermandad: ser testimonio de fe en la vida pública. En ese contexto, comunicar no es una tarea secundaria: es una prolongación del propio carisma cofrade, una forma de “salir al encuentro” en el lenguaje de hoy.
Las hermandades deben comprender que la conexión con el hermano no se limita al templo o al día de la estación de penitencia. Vivimos en una sociedad hiperconectada en la que la fe también necesita presencia constante. A veces, basta con una fotografía

nocturna del titular acompañada de una cita evangélica, o con una frase sencilla, cercana, capaz de resonar en el alma: “Tirar palante y con fe”. En ese instante, cuando el silencio cae y el día se apaga, el hermano alcanza unos segundos de espiritualidad desde su casa, sintiendo que su hermandad lo acompaña, que sus titulares siguen presentes en su vida cotidiana.
El teléfono móvil, a menudo señalado como una herramienta peligrosa, puede ser también un canal de gracia si se usa con sabiduría y sensibilidad. Nos permite estar cerca incluso en la distancia, mantener viva la llama de la devoción cuando la rutina o el cansancio pesan. En ese gesto de deslizar la pantalla para ver una imagen, un mensaje o una oración, el hermano encuentra consuelo, pertenencia y fe compartida.
Porque, al final, comunicar también es evangelizar: es tender puentes entre la tradición y la modernidad, entre el templo y la pantalla, entre la palabra y el silencio. Y en ese diálogo constante, las hermandades descubren un nuevo modo de cumplir su misión: hacer presente a Cristo y a su Madre en el corazón de cada hermano, cada día, también a través de la red.
La dimensión social del mensaje
Una hermandad no es únicamente un grupo de devotos; es una institución con una profunda dimensión social y cultural. Las campañas de ayuda, los proyectos educativos, las actividades benéficas o la conservación del patrimonio son manifestaciones concretas de esa vocación de servicio. En cada una de ellas se refuerza su imagen como entidad comprometida con el bien común.
El marketing cofrade no busca protagonismo ni notoriedad vacía. Persigue coherencia, autenticidad y credibilidad. Gestionar una marca hermandad implica cuidar su historia, su patrimonio y su mensaje, adaptándose a los nuevos medios sin perder la esencia. Lo importante no es la cantidad de seguidores, sino la verdad del mensaje que se transmite.
Hacia un futuro con raíces
Osuna, con su honda tradición cofrade, demuestra que modernidad y devoción no son términos opuestos. Sus hermandades son testimonio de cómo la fe puede dialogar con los nuevos tiempos sin renunciar a su esencia. La continuidad no se garantiza sólo con relevos generacionales, sino con la transmisión del sentido de pertenencia: ese hilo invisible que une el pasado con el presente y proyecta la identidad hacia el futuro.
Cuidar la marca hermandad es cuidar su alma. Es asegurar que su mensaje siga sien-
do reconocible, que su presencia mantenga dignidad y que su labor continúe siendo significativa en una sociedad cambiante. Porque cuando alguien nos pregunta por nuestra hermandad, cuando compartimos en redes una imagen o asistimos representando a nuestra cofradía, todos, sin saberlo, estamos haciendo marketing cofrade
Y quizá ahí resida la verdadera grandeza de nuestras hermandades: en su capacidad para unir tradición y comunicación, pasado y presente, fe y comunidad. En cada cirio que se enciende y en cada palabra que se comparte, late el corazón de una identidad viva, orgullosa de su historia y abierta al futuro.
Diego Berraquero Rodríguez Profesor en Escuela Universitaria de Osuna, centro adscrito a la Universidad de Sevilla. Sin autor.

El pasado ocho de marzo José Manuel Torres, hasta hace unos meses hermano mayor de la Hermandad de Vera-Cruz de Osuna, tomaba posesión en la Capilla del Dulce Nombre de la corporación crucera de Sevilla, como presidente de la Confraternidad.
La Confraternidad de Hermandades y Cofradías de la Vera+Cruz es una entidad con más de 50 años de historia donde se unen corporaciones de toda la geografía española, y que cada año se reúnen para vivir la unión fraternal de todas ellas. En el mes de septiembre se desarrolla la Peregrinación Nacional de Hermandades de la Vera+Cruz, en las que en un fin de semana se dan cita en una parte diferente de nuestra geografía, en la que la Hermandad anfitriona acoge a multitud de peregrinos y les presenta su hermandad, sus vivencias, tradiciones, etc. En estos encuentros además de confraternizar se aprenden mucho de las formas de trabajo particulares de cada región, provincia o pueblo. Por supuesto se conocen a multitud de cofrades, en los que en muchos casos pasan a ser amigos personales y que conforman una gran familia. Puntos tan dispares como Gijón o Tenerife, pasando por Andalucía en el que hay un gran número de hermandades bajo esta advocación, Castilla la Mancha, Extremadura. En la actualidad hacen un total de 170 hermandades.
La Hermandad de Vera-Cruz de Osuna estuvo presente desde los primeros inicios de la conformación de este gran proyecto, fomentando y participando en encuentros provinciales que cimentarían la actual organización.
Además de la Peregrinación anual, a lo largo del año se realizan dos asambleas generales, una de ellas se celebra en Sevilla como sede de la institución y la otra es itinerante. También se fomenta el encuentro de hermandades en reuniones provinciales.
José Manuel Torres, actualmente ostenta el cargo de teniente hermano mayor en la corporación de Osuna. Además, es Vicepresidente de la Asociación Católica

y cultural de pro- religiosas de Clausuras de Osuna, vocal de la Asociación Amigos de los Museos de Osuna extensión cultural del Patronato de Arte de Osuna.
En el ámbito personal y profesional es Gerente Administrador de la empresa Itelse instalaciones Sl y CEO de la marca de iluminación artística JMT ILUMINACIÓN






Nos encontramos, en los últimos años, en unos tiempos en los que vivimos en una constante sucesión de acontecimientos, de juicios, eventos o estímulos que nos desconciertan y nos mantienen en un estado de desesperanza.
Pero parece que la juventud reacciona. Pues en un mundo en el que se nos se nos identifica la “Generación de cristal”, se está moviendo silenciosamente un numeroso grupo de jóvenes reaccionarios que buscan algo más en su vida. Nos intentan convencer de que debemos ser lo mejor en nuestro oficio, que debemos formarnos o buscar nuestro hueco en la sociedad.
Sin embargo, también nos encontramos en un tiempo en el que tenemos picos de personas que sienten soledad, personas que no encuentran sentido a su vida o a lo que hacen. Quieren que lleguemos a la cima, pero nos perdemos porque no encontramos nuestra identidad, no nos sentimos únicos en
medios del mundo, no nos sentimos personas con nombre propio en nuestra casa.
Y es que, sin sentirnos identificados, sin conocer cuál es la razón de nuestra existencia o la razón por la que nos encontramos en este mundo, no podemos ponernos al servicio de la sociedad sin sentirnos valorados. Causado por esto, comienzan a surgir las debilidades, las rivalizades, los vacíos o las heridas afectivas o sentimentales que tantos y tantos jóvenes tienen en su corazón. Y aunque pueda parecer que nos encontramos en un valle, el Señor, por medio del Espíritu Santo, pone la necesidad de esperanza dentro del corazón de estos jóvenes, haciendo ver grupos que se hacen notar por medio de la sonrisa y la entrega.
Ponemos el noticiero y, como habitualmente, nos atiborran a noticias desesperanzadoras, guerras y desastres, pero no suele fallar la respuesta de grupos de jóvenes movidos por un Algo que, sin prometerles nada, les
da todo. ¿Y qué es el todo para un joven de estos días? No es más que la realización, no en el éxito, sino en el amor. Una pequeña cura en la herida originaria busca el amor y que solo se completa en la completa presencia del Señor.
Miles de jóvenes en España salen cada noche a repartir comida entre los más necesitados, otros miles visitan cada semana a penitenciarios, millones se concentran cada noche en iglesias, capillas u oratorios para orar. Miles de jóvenes se encontrarán ahora mismo que lees esto en la presencia de la Eucaristía. Cientos y cientos de chicas se encuentran a las puertas de la vida consagrada, y otros cientos de chicos buscan su sitio en la entrega al Señor por medio del sacerdocio. Si les preguntas el motivo de su acción, muy probablemente no sepan contestarte con exactitud, pues para ellos no es más que un acto rutinario de amor y empatía, una entrega diaria por el Reino que se nos hace presente en cada una de nuestras acciones.

Simplemente son jóvenes que han buscado, y que quieren más.
En Osuna, cada semana decenas de jóvenes han encontrado el Amor por medio de Jesús Eucaristía, y se mantienen en movimiento como en la barca de Pedro, alentados por el Padre Francisco, aunque seguro que si le preguntan a él nos responderá que él no es nadie sino uno más dentro de la comunidad que no tiene otro objetivo más que el de encontrar a Dios en el día a día.
Somos jóvenes a los que no nos han prometido nada, pero sin embargo estamos esperando, porque en algún momento, cada uno dentro de su testimonio, nos hemos encontrado con el Amor primero. El que, sin solucionarnos ninguna circunstancia de nuestra vida, da nombre a la herida originaria del ser humano, da sentido a nuestra existencia y nos llama hijos amados de un Padre, preferidos de un Tú que está más cerca de lo
que creemos, y que a poco que busquemos la trascendencia, podremos encontrarLe justo delante.
Este grupo no se mueve en búsqueda del éxito tal y como lo vende la sociedad, sino que, si le preguntamos a cada uno de ellos, el mayor éxito del grupo es aquel que más le haya llenado personalmente. Un grupo que convoca un encuentro con el Señor y que el éxito es que pueda ir cada uno de ellos, y que todo lo demás es añadido. Y cuando hablamos de añadido, hablamos de una oración que se debe hacer en la Colegiata porque Santo Domingo se queda corto de espacio, autobuses en la puerta de la Iglesia Colegial, de unas Madres Concepcionistas y otras hermanas que cada mes ven como en mitad de la noche se llena su convento de jóvenes que solo le buscan a Él. Hablamos de añadidura cuando miles de jóvenes de las redes tienen el primer conocimiento del Señor por medio de este grupo, o cuando

al pronunciar la palabra “Vivus” ya sabemos identificar el grupo al que identifica. Pero conociendo que todo esto no es resultado de nuestra acción, pobre en lo humano pero rica en Espíritu, sino de la acción de Dios por medio de nuestras obras.
Si preguntara a alguno de estos jóvenes, muchos coincidiríamos que desde el primer momento nos hemos sentido acogidos en un grupo de jóvenes para jóvenes, donde tratamos de conocernos como hijos amados en la presencia del Señor por medio de nuestra vida propia de joven. En un grupo sin rumbo fijo, y el que la mayor parte de nuestros encuentros los dedicamos prioritariamente a la oración en la presencia del Santísimo Sacramento, como medio principal para conocer el Cielo, o en conocer nuestras heridas de jóvenes, nuestras principales debilidades, para apoyarnos en ellas y reconocer a Dios en las faltas de afectividad en nuestra vida, las dudas sobre nuestro futuro, o incluso la falta de fe ante ciertas situaciones.
Si te acercas a este grupo, probablemente escuches conversaciones que no esperabas en ellos, pero si les preguntas, coincidirán en que se sienten llenos en Cristo, y amados porque tratan de buscar el Amor Primero, y esperanzados porque saben donde lo van a encontrar.
Osuna está de suerte, porque en ella se mueven jóvenes de todas las edades ardientes del deseo de Dios, y que tratan de luchar de rodillas por una sociedad más justa y esperanzadora gracias al poder sentirse únicos e inigualables en ella en la presencia de Dios.
Jóvenes, sigamos pasando tiempo ante el Señor, sigamos buscando a nuestro Padre en la belleza de cada momento de nuestra vida, sigamos santificando nuestros estudios y nuestro trabajo, trabajando para el Reino de Dios desde la tierra. Sigamos tratando de encontrar a Dios en nuestra herida de joven, en nuestras inseguridades y complejos. Y que, por medio del sabernos salvados por la historia de redención del Señor con nosotros, podamos seguir reconociéndonos cada día los favoritos de un Tú real, presente y verdadero en la Eucaristía y en la persona que tenemos al lado.
¡Y que venga, Señor, tu Reino!
Jesús Povea Pozo



El pasado 29 de noviembre tomó posesión la nueva Junta de Gobierno la Hermandad de la Santa Vera + Cruz:
» Hermano mayor: D. Pedro Jaime Moreno de Soto
» Alcalde o Teniente HM: D. José Manuel Torres Rivera
» Secretario- Archivero: Dña. Guadalupe Pérez Delgado
» Secretario Segundo: D. Francisco José Bellido Sepúlveda
» Tesorero-Censor de cuentas: D. José Manuel Galván Puerta
» Mayordomo: D. Miguel Camúñez Fernández
» Capiller: D. Francisco Manuel Villar Serrato
» Fiscal: D. Patricio Rodríguez-Buzón Calle
» Prioste: D. Enrique Montilla Carmona
» Prioste segundo: D. José Fernando Fernández-Gao Jiménez
» Vocal de Caridad Dña. Laura Pérez Díaz
» Vocal de Cultos: Dña. Encarnación Rojas Delgado
» Vocal de Formación: Dña. Alicia Díaz Eslava
» Vocal de Juventud: D. Francisco Villar González
» Vocal de Relaciones: D. Rafael Martín Ligero
» Vocal de Salida: Dña. Rosario Linares Morejón
» Diputada de Liturgia: Dña. Josefa Villar Serrato
» Diputada: Dña. Estefanía Valdivia Gutiérrez
» Diputado: D. Pablo Rangel Cascajosa

El pasado 8 de diciembre la nueva Junta de Gobierno de la Hermandad de la Pax tomó posesión:
» Hermano Mayor: D. Leopoldo Martín Molina
» Teniente Hermano Mayor: Dña. Clara Domínguez Rodríguez
» Secretario: D. José Manuel Torrejón Japón
» Vicesecretaria: Dña. Mª Reyes Gómez Rodríguez
» Tesorero: D. Francisco J. Gracia Ferrete
» Vicetesorero: D. Sergio Ibáñez García
» Priostes: D. Eduardo Rodríguez Núñez y D. Rafael M. Baena Delgado
» Censores de Cuentas: Dña. Blanca Cuevas Núñez y D. Alberto Jiménez Quirós
» Diputado de Obras Asistenciales: D. Antonio Ligero Carreño
» Promotor de Cultos: D. Javier Gracia García
» Diputada de Juventud: Dña. María Ortega Domínguez
» Diputado de Formación: D. Bernardo Morales Sánchez
» Vocales: D. José Manuel Santillana Sánchez, D. Manuel Ortega Domínguez y D. Juan M. de la Fuente Martín

Nadie olvida la primera salida tras el Señor en la tarde del Jueves Santo de 2019 Todo un decenio, que se dice pronto. En el mes de mayo se cumplirán diez años desde que comenzó la tarea, nada fácil, de dar forma a un sueño entre sones de cornetas y redobles de tambores. Y siempre teniendo como norte y guía la devoción hacia Nuestro Padre Jesús Caído.
La historia es todavía corta, breve, de sólo un par de lustros, pero intensa. Con sus luces y sus sombras, sus satisfacciones y sus dificultades, sus regocijos y sus contrariedades.
Siempre conducidos por el irreductible estímulo de la ilusión, los promotores de la Banda, Gonzalo Pérez y José Luis Montero, hermanos de la cofradía mercedaria, dieron los primeros pasos, tímidos aún, en el mes de mayo de 2016. Presentaron a la junta de gobierno de la cofradía la idea de crear un proyecto musical, una pequeña escuela de música.
Sobre la base de educar y formar a jóvenes en un ambiente fraternal, el fin no era otro que constituir una nueva banda de cornetas y tambores para la hermandad. A principios de este siglo había contado con otra formación, pero tristemente quedó disuelta. El propósito de los impulsores —firme y decidido— tenía dos objetivos: acompañar al Señor de la Caída en sus salidas procesionales y colaborar en actos benéficos y solidarios. Y así se ha hecho, felizmente.
La presentación de la banda a los cofrades de Osuna tuvo lugar en la Casa de la Cultura, en el mes de enero de 2018. En la Semana Santa de ese año, cuando aún no se habían cumplido dos desde el inicio de las actividades, abrió el cortejo procesional de la hermandad. Precedió a la cruz de guía. Por fin, en la Semana Santa de 2019 el Señor de la Caída llevó tras de sí las cornetas y tambores de la banda que lleva su nombre.
Una fortísima tormenta con granizo
El Jueves Santo de 2019, 18 de abril, será recordado siempre. No sólo por el debut musical tras el paso del Señor. También, por la fortísima tormenta que precipitó sobre Osuna, acompañada de una tremenda granizada, sobrevenida aproximadamente hora y media antes del inicio de la estación de penitencia. Las ilusiones de los músicos se vieron completamente empapadas entre la incertidumbre y la congoja, pues tal como se había puesto la tarde parecía imposible la salida. Pero, tras la tempestad, llegó la calma meteorológica. El cielo se despejó y, aunque con retraso horario y acortando el itinerario procesional, la cofradía se puso en la calle. En los músicos, no faltaron los nervios propios de la presentación y las lágrimas de la emoción. Osuna sin embargo pudo comprobar para satisfacción de todos que el

trabajo, con muchísimas horas de enseñanza y ensayo, había dado sus frutos. Marchas que se interpretaron fueron, entre otras, «A los pies del Caído», «A ésta es», «La Pasión» y «Mis valientes costaleros».
Nadie tampoco pudo imaginar en aquellos momentos que para vivir otro Jueves Santo en la calle, pues jornada tan solemne y reluciente para el Cristianismo nunca dejó de conmemorarse, habría que esperar hasta 2022 a causa de la maldita pandemia, el confinamiento y las restricciones.
De aquella primera Semana Santa queda también el recuerdo de una curiosa anécdota.
La banda ha tocado en muchos pueblos de Andalucía, no sólo en Osuna. El Domingo de Ramos de 2019 tenía que acompañar con sus sones a una cofradía de Alhaurín de la Torre y no disponía de un banderín en condiciones. El que tenían disponible se había apañado con el mantolín de un tambor. Dos días antes, el Viernes de Dolores, se hicieron con el verdadero banderín. Un componente de la primitiva banda lo tenía guardado en su casa y lo hizo llegar a los responsables de la nueva formación. La madre de este muchacho lo había visto y le preguntó: «Niño, ¿esto qué es?» El joven no lo dudó y lo entregó a la banda, que en ese momento se hallaba en pleno ensayo.
«La música es el lenguaje del alma…»
Casi diez años después, la banda de cornetas y tambores de Nuestro Padre Jesús Caído puede decirse que empezó a conmemorar tan redondo aniversario el 29 de noviembre último. Coincidió con el homenaje que ofreció a Santa Cecilia, la joven mártir romana patrona de los músicos.
Este homenaje musical, previsto en un encuentro abierto a todos, se vio ensombrecido por el fallecimiento de María del Carmen Rivas, quien fuera durante muchos años camarera de Nuestra Señora y Madre de los Dolores, sagrada titular de Jesús Caído. Hasta tanto no recibió cristiana sepultura, la banda

guardó silencio. Luego echó al viento notas y compases para cerrar sus interpretaciones con la preciosa marcha «Ave María» en señal de respeto y tributo hacia la camarera desaparecida. Los delicados sones, en medio de la emoción y el aprecio, se elevaron hasta la Eternidad, donde Mari Carmen seguro ya se hallaba ante María, Madre de Dios y nuestra, cuya imagen tantas veces vistió en la intimidad de la iglesia de Santo Domingo.
Son muchos los jóvenes que participan de esta hermosísima realidad musical que es la Banda de cornetas y tambores de Jesús Caído; jóvenes entregados a una pasión que dejan un pedacito del alma en cada marcha que interpretan. Famosa es la definición atribuida a Marc Martel, compositor canadiense: «La música es el lenguaje del alma, capaz de unir corazones donde las palabras no llegan.»


Autor: José Manuel Ojeda
Hablamos de una obra formada por una suite de 12 marchas procesionales que describen musicalmente la Semana Santa de Osuna, siguiendo el orden de las Hermandades del Domingo de Ramos al Sábado Santo.
La obra se presenta en un libro de edición limitada que incluye partituras, textos explicativos e ilustraciones de José M. Ojeda, uniendo música y pintura. Un proyecto con alma, con varias almas.
El Alma Oculta de las Marchas: 5 Historias que Cambiarán tu Forma de Escuchar la Semana Santa de Osuna
Cierra los ojos por un momento e imagina la escena: una calle estrecha de Osuna, el aire impregnado de incienso y cera, y el murmullo respetuoso del público. De pronto, el silencio se rompe con los acordes solemnes de una marcha procesional. La música no acompaña simplemente al cortejo: es su latido, la voz de una devoción compartida que emociona y eleva el espíritu.
Pero detrás de esas melodías hay mucho más que notas en una partitura. Cada marcha encierra una historia humana de creación, lucha, pérdida o esperanza. No nacen solo en despachos o auditorios, sino en hospitales, en el duelo o en momentos de profunda incertidumbre vital.
Hoy desvelamos algunas de esas historias a través del proyecto “MUSICA SACRA PRO URSO”, una iniciativa de Francisco Manuel Sánchez Aguilar, Antonio Jesús Gómez Núñez y José Luis Sánchez Vega, que asumieron el reto de dotar a cada hermandad de Osuna de una marcha propia. Su trabajo demuestra que la música procesional es, en realidad, un archivo emocional. Estas son cinco de sus revelaciones más significativas.
1. Una nana de hospital convertida en marcha procesional
“Madre de los Desamparados”, de Francisco Manuel Sánchez Aguilar, nació en un contexto profundamente íntimo: las largas noches de espera en un hospital durante un embarazo complicado de su esposa. En medio del miedo y la incertidumbre, la música se convirtió en refugio y oración.
La marcha, dedicada a la Virgen de los Desamparados de la Hermandad del Dulce Nombre, es un auténtico canto de gratitud. Su estructura refleja ese tránsito emocional: comienza en un tono introspectivo y contenido, para desembocar en un trío luminoso que simboliza la esperanza y la fe. Una melodía nacida del silencio hospitalario que terminó convirtiéndose en ofrenda y consuelo.
2. Componer desde el duelo: la pérdida como partitura
“Soledad y Amargura”, de Antonio Jesús Gómez Núñez, es una obra marcada por el dolor compartido: el de la Virgen ante la muerte de su Hijo y el del propio compositor tras perder a su madre. La música se convierte aquí en lenguaje para expresar lo que no se puede decir con palabras.
La marcha recorre distintas fases emocionales: el impacto inicial, el dolor profundo y, finalmente, una resignación serena que apunta a la esperanza cristiana. No es solo una composición procesional, sino un testimonio íntimo de fe y consuelo, donde la música actúa como abrazo y memoria.
3. La honestidad frente a la “marchificación”
En un contexto actual marcado por la sobreproducción de marchas procesionales —fenómeno que Gómez Núñez denomina “marchificación”—, los autores de Musica
Sacra Pro Urso optaron por un camino distinto: crear desde la honestidad, la convicción y la humildad.
Lejos de modas y fórmulas fáciles, conciben la música de Semana Santa como un acto de devoción y compromiso artístico, no como un producto de consumo rápido. Su postura supone una resistencia cultural que prioriza la profundidad, la identidad y la trascendencia frente a la cantidad.
4. Una marcha nacida para ser destruida
Durante la composición de “María Santísima del Mayor Dolor”, Sánchez Aguilar estuvo a punto de destruir la partitura al detectar una posible similitud involuntaria con otra obra. La duda creativa fue tan intensa que pensó abandonar el proyecto.
El consejo de Antonio Jesús Gómez fue decisivo: las influencias forman parte natural de
cualquier creador y no invalidan la autenticidad. Gracias a ello, la marcha no solo se salvó, sino que se convirtió en una de las obras más personales del compositor, incorporando incluso el uso de cornetas por primera vez. Una crisis que terminó reforzando la identidad artística.
5. Música para el silencio: la composición más paradójica
“Cristo de la Misericordia” o “Angustias, Madre” plantean una paradoja singular: una marcha escrita para una hermandad que procesiona en silencio, acompañada únicamente por o un tambor o por un trío de capilla. Lejos de ser contradictorio, este gesto responde al objetivo del proyecto de dejar un legado musical completo a cada hermandad.
El compositor imaginó cómo sonaría esa procesión si contara con banda completa, apostando por una escritura austera y solemne, sin artificios. El resultado es una obra
contenida y poderosa, que demuestra que incluso el silencio puede inspirar algunas de las músicas más profundas.
En conclusión, “Musica Sacra Pro Urso” nos recuerda que las marchas procesionales son mucho más que un acompañamiento sonoro. Son testimonio de fe, memoria emocional y vivencias personales convertidas en música.
Estas cinco historias invitan a escuchar la Semana Santa con otros oídos, a buscar el alma que se esconde tras cada acorde. La próxima vez que una banda llene de sonido una calle de Osuna, quizá te preguntes qué historia late detrás de cada nota.
Francisco Manuel Sánchez Aguilar Antonio Jesús Gómez Núñez José Luis Sánchez Vega.



La composición del cartel se ha centrado en ensalzar la imagen de San Arcadio, la cual ocupa prácticamente toda la superficie pictórica, imponiéndose sobre el fondo,
La técnica empleada remite a una pintura de carácter pictórico-expresionista, con pincelada visible y matérica, especialmente perceptible en el tratamiento del fondo y en los elementos secundarios cómo los guardabrisas. La anatomía de San Arcadio se construye con volúmenes suaves y carnaciones cálidas, contrastadas con un fondo nocturno de tonos fríos —verdes azulados y grises— que intensifican la presencia luminosa de la figura central.
El uso del color cumple una función simbólica y compositiva. Los tonos dorados y amarillos del nimbo y de los guardabrisas laterales introducen focos de luz cálida que equilibran la composición. Los colores oscuros del fondo evocan la noche, reforzada por la presencia de la luna, y sirven como contrapunto espiritual y narrativo.
En cuanto a la iluminación cabe destacar su carácter irreal con una gran carga simbólica. La luz no procede de una fuente natural concreta, sino que parece emanar del propio santo así como de los elementos rituales, reforzando su dimensión sobrenatural. De esta forma el fuego introduce los conceptos de purificación, sufrimiento y fe inquebrantable.
La luna en el fondo nocturno introduce una lectura temporal y simbólica: la noche como momento de su salida procesional, pero también como tránsito previo a la luz, o la divinidad.
En definitiva el cartel de San Arcadio 2026 utiliza un lenguaje pictórico moderno, unido a una iconografía clásica, estableciendo un diálogo entre tradición y contemporaneidad, reforzando la vigencia del culto y su arraigo cultural.


Frente al individualismo y la saturación de las redes sociales, los jóvenes de Osuna demuestran que la adoración no es cosa del pasado. Crónica de una juventud que, lejos de alejarse, llena los templos buscando en la Eucaristía lo extraordinario dentro de lo ordinario.
Decía Carlo Acutis que la Eucaristía es una «autopista hacia el cielo». Y tenía razón: adorar a Cristo es la ruta directa a la santidad. Pero ojo, que al contrario de lo que solemos pensar, ser santo no es hacer cosas raras ni extraordinarias, sino vivir nuestra vida ordinaria —el estudio, los amigos, la familia— con el corazón totalmente enchufado a Dios.
No hay mejor forma de decirle «Padre, aquí tienes mi corazón» que mirándole cara a cara en la Custodia. Es ponerse frente a ese Sol radiante para que nos ilumine y nos “cargue las pilas” para llevar su Palabra a donde vayamos. A veces nos preocupa demasiado el qué dirán y escondemos nuestra fe, pero, como decía el Papa Francisco: «¡Hagan lío!». No podemos vivir la fe encerrados; el regalo de tener a Dios vivo en la Eucaristía es demasiado grande como para no compartirlo.
La Archicofradía Sacramental de Osuna recoge esta llamada a compartir la fe. Es la heredera de siglos de celo por el Santísimo. Su misión es invitar a la Villa Ducal a compartir la verdad del Sagrario, la fuente desde donde el bien se alza e ilumina nuestros corazones. Y lo mejor de todo es que esa celebración ocurre a diario: la Eucaristía, donde Cristo se hace tangible en el Pan y el Vino.
En Osuna sabemos bien de qué va esto. Tenemos dos fechas marcadas a fuego para adorar al Señor: el Jueves Santo y el Corpus. Es increíble ver cómo el Jueves Santo las familias de la Villa Ducal se echan a la calle para visitar los monumentos, acompañando al Señor en esos altares que hermandades y religiosas preparan con tanto cariño, ayudándonos a todos a crecer en el amor al Santísimo Sacramento.
Y qué decir de junio. Osuna se viste de gala, sin importar “la calor”, como decimos aquí, para acompañar al Santísimo por nuestras calles. Sacamos la Custodia no por tradición, sino para celebrar que Cristo está vivo, que es real en el Pan y el Vino y que compartirlo con todo el mundo es un auténtico privilegio. Sin embargo, fuera de esos días grandes, la realidad es más desafiante. Actualmente, la Iglesia se enfrenta a un declive palpable: la cifra de católicos en el mundo está descendiendo, y la vocación sacerdotal, monástica o matrimonial que cimenta la fe en el hogar parece menguar. Los jóvenes de hoy vivimos centrados en el “yo”, absorbidos por la inmediatez de las pantallas, una cultura del individualismo que a menudo nos lleva a la insatisfacción y el aislamiento, perdiendo el sentido de comunidad y de trascendencia; pero algo está cambiando. Movimientos como Hakuna, Effetá o el Grupo Vivus aquí en Osuna están demostrando que la adoración no es cosa del pasado. Las iglesias se están llenando de jóvenes; donde antes sobraban bancos, ahora a veces tenemos que apretarnos e, incluso, sentarnos en el suelo.
Es una alegría inmensa ver cómo los jóvenes (entre los que se incluye un servidor) somos capaces de darle al pause a nuestras vidas aceleradas y al exceso de dopamina de las redes sociales. Paramos para compartir lo importante: que Él está vivo. La imagen que acompaña este texto, de una adoración del pasado septiembre junto a la reliquia de San Carlo Acutis, es la prueba. San Carlo Acutis es el espejo en el que nos miramos para seguir a Cristo sin dudar. Demuestra que ser joven del siglo XXI, con zapatillas y vaqueros, no es incompatible con tener el Cielo como meta.
Antonio Prados de Soto

Fotografía: Jesús Povea
Según la RAE, un simpecado es una insignia de significado religioso que en su parte central ostenta la imagen de la Santísima Virgen María que lleva el nombre de alguna de sus advocaciones y que es sacado en procesión por su hermandad o cofradía.
Para el rociero es la representación de la imagen de la Virgen del Rocío en su hermandad, que simboliza la fe en la Inmaculada Concepción (Sine labe concepta). Es su devoción única, teniendo sus propias particularidades y el cariño de sus hermanos hacia la Blanca Paloma. Abre la procesión de sus peregrinos marcando el camino hacia la Virgen.
Alguno de sus más relevantes elementos iconográficos son la cruz superior y bola donde se apoya dicha cruz que representan el mundo y la Resurrección de Cristo y una paloma que representa al Espíritu Santo.
El simpecado se venera en la iglesia, en la capilla de su hermandad durante todo el año, y es llevado en su carreta por mulos o bueyes hasta el santuario de la Virgen del Rocío en la fiesta de Pentecostés.
Pero, ¿Qué es el Simpecado rociero para el rociero y peregrino ursaonés? Es el símbolo de su sentir, es donde va a rendir su corazón delante de la Virgen blanca que va en él. Es el lugar al que va a agradecer la intersección de María ante su hijo, el Divino Pastor. Es el agua que calma el odio, el rencor, la envidia y la desazón, porque con tu SÍ , María, a la voz de San Gabriel nos regalaste a tu Hijo, el Divino Pastor convirtiéndote en nuestra madre.
El Simpecado nos acerca a Ti Rocío, Pastora, Carmen, Consolación o Soledad, porque eres el bastón donde se apoya el alma de quien te implora o agradece. Eres la Cara Blanca que, aunque nunca esté igual, siempre ESTÁ.




Para nosotros los rocieros, el simpecado no es un simple trozo de tela como alguien pueda pensar. Es la imagen de nuestra Madre que, aunque viva en la marisma, está allí para acompañarnos, para estar cerca de nosotros y para escuchar nuestra voz cada vez que vamos a su encuentro.
Te llevamos a la Rocina porque ese es el lugar que Tú elegiste para aparecerte a nosotros y allí vamos a encontrarnos contigo para postrarnos ante Ti y para que tu imagen y la de nuestro simpecado se reflejen la una en la otra llenando nuestros corazones con la luz que de tal encuentro se desprende.
Siempre espero Pentecostés para ser testigo de ese encuentro y para el lunes por la mañana
Ver la luz del Espíritu Santo dentro de mi corazón. ¡Viva la Virgen del Rocío!, ¡Viva la Blanca Paloma!, ¡Y que viva la Madre de Dios! Juan Campos Rejos
La primavera asoma con aromas de romero, azahar, lentisco, retama… Su corazón late rocío, su alma sueña camino y sus pensamientos lo llevan hacia ella. Su voz trasmite la alegría de la ilusión y la ternura de una persona sencilla, cariñosa y bondadosa. Me dice que le toco la fibra cuando le preguntó lo que siente cuando mira al Simpecado de la Hermandad del Rocío de Osuna y que no sé lo esperaba bajo ningún concepto, pero sí, será su pregonero en este 2026. Acompaño a Alejandro Martínez Escamilla (Alejandro Chía) entre caminos, vivencias y un sentimiento tan único como especial.
¿Qué es para ti el Rocío?
La grandeza que guarda la Virgen del Rocío es algo inexplicable, una cosa muy muy grande para la que no hay palabras. No sé que misterio esconde, pero cada vez que entró en la ermita y piso aquellas arenas, mi cuerpo cambia completamente.
Provienes de la Puebla de Cazalla, un pueblo muy unido a la hermandad del Rocío de Osuna. ¿Cómo empieza la vinculación en su caso?
Todo empieza a través del coro Verea Blanca, al que pertenezco desde hace casi veinte años aportando mi voz y mi grano
de arena. Entre sus componentes había una serie de personas muy vinculadas a la hermandad de Osuna que iban al rocío. La idea despertó cierto interés en mí.
Y…
Me invitaron a pasar algunos días, a conocer lo que era la hermandad, a pasar pequeños ratos de camino, siempre teniendo como primera pisada la parada que la hermandad de Osuna realiza en La Puebla el sábado por la noche y la mañana del domingo de camino. Así fue como comenzó mi Rocío. Ellos me introdujeron poco a poco en este bonito sueño.
Desde entonces, continuos han sido los senderos que has recorrido junto con el Simpecado de Osuna. ¿Con qué te quedas de todo ello?
Constante ha sido mi caminar. Son muchos los momentos, las vivencias y las palabras mantenidas con el simpecao y con la Virgen del Rocío, pero, sobre todo, me quedo con las grandes amistades que se han forjado haciendo camino y con las enormes personas que ellos han puesto a mi lado.
¿Hay algún día o instante que sea especial?
En una simple parada pueden surgir miles de cosas y ver como la magia del rocío hace acto de presencia para contagiarte de auténtica vida. Un abrazo sincero, una bonita conversación, una sentida lágrima, la verdad de una plegaria… hacen que las emociones salten a flor de piel. A mí me marca mucho cuando Osuna hace la presentación y llega literalmente a la puerta de la ermita.
¿Cómo explicarías lo que es el camino para una persona que va por primera vez?
El primero está lleno de incertidumbre porque todo es nuevo. El punto final se encuentra en la aldea, pero nunca sabes lo que puede ocurrir ni por donde te puede llevar la Virgen del Rocío cuando caminas a su lado. Y ese momento indescriptible de llegar a la ermita y mostrarte delante de ella… así un año tras otro y siempre con el mismo pensamiento de volver.
¿Qué significa para usted hacer el camino acompañado de tu familia y rodeado de tus dos hijos?
Mi camino no sería igual si ellos no estuvieran conmigo. Tengo la grandísima fortuna de llevarlos a mi lado y así será por siempre. Darles
un abrazo sincero a tus hijos en un momento de máxima emoción es lo más grande del mundo. Son muchos los atardeceres, amaneceres, misas, cantes y convivencias que mi esposa y yo hemos vivido junto a ellos. Me emociona mucho recordarlo.
¿Cómo te anunciaron que ibas a ser pregonero?
Recibí una llamada del hermano mayor, Manuel Cárdenas Alcázar, para comentarme que la estructura que sostiene al bendito simpecado tenía un problema y temía que ocurriera algo, por lo que me desplacé hasta El Carmen. Cuando llegué al convento me quedé mirándolo porque observaba que todo estaba magníficamente bien. En ese mismo momento, Manolo me dijo: “Alejandro vas a ser el pregonero del Rocío 2026 y ahora que estás ante ella no serás capaz de decirle que no”. Literalmente me derrumbe, cierta fue su afirmación.
Y todo comenzó ¿En qué piensas cuando escribes las palabras que vas a pronunciar desde el atril?
Me encuentro caminado entre páginas, poemas, versos, plegarias…, hay días en los que opto por descansar y otros en los que vuelco totalmente, dependiendo de la inspiración que tenga. Ahora mismo solo pienso en escribir, corregir y modificar para que todo quede a mí gusto.
¿Sueñas con que llegue el día señalado?
La verdad es que sí, pero por otro lado tengo cierto temor por la responsabilidad que ello conlleva y porque los nervios me puedan jugar una mala pasada. Dios y la Virgen del Rocío quieran que todo salga bien y fluya como tiene que fluir.
¿Cómo va a ser tú pregón?
Desde el principio tuve muy claro que iba a contar mis vivencias, cómo llegué al Rocío y a la hermandad de Osuna. Voy a mostrar como veo mi persona ante la Virgen, el cristianismo y hacia la propia fe.
¿Cómo ves actualmente a la hermandad de Osuna?
He visto años de desunión y falta de cariño entre hermanos. Actualmente veo que es una verdadera hermandad, muy unida y en la que los peregrinos se tienen un grandísimo respeto y cariño. Se quiere a la Virgen desde el fondo del corazón, es decir, desde la propia verdad que nos trasmite nuestro simpecado.
Francisco Pavón


Será en las postrimerías del conde santo, Juan Téllez Girón, cuando materialice su deseo de que los Carmelitas tengan morada en su villa, para quienes se está edificando a su costa un convento cuando en octubre de 1556 redacte su testamento, en el que además solicitará la protección de su sucesor a los carmelitas1. El lugar que elige para esta fundación podríamos considerarlo como el más simbólico de entre las demás casas de religiosos que patrocinó: a los carmelitas los enclava en el corazón mismo de la acrópolis ursaonense, junto a los muros de la Universidad de la Concepción y en el entorno de la Iglesia Colegial y su Palacio.
La donación del convento “para siempre jamás” a la orden del Carmen se efectuó el 7 de diciembre de 1557, estableciendo su fundador las cláusulas siguientes: la casa debía ser colegio-convento de la orden carmelita para que residan nueve religiosos, consistentes en un padre prior, dos padres confesores y seis sacerdotes religiosos que asistiesen al estudio de teología en la Universidad de la Concepción; no podía poseer el convento otro título o advocación más que el de Nuestra Señora del Carmen; debía estar habitado en el plazo de dos meses a contar desde el día de su donación y desde ese mismo momento, la comunidad de religiosos estaban obligados a decir perpetuamente diferentes misas rezadas y cantadas2
De acuerdo a lo estipulado y una vez habitado el convento en el plazo establecido, el 11 de mayo de 1558
1 ARIZA Y MONTERO-CORACHO, A. M., 1890. Bosquejo biográfico de Don Juan Téllez Girón IV conde de Ureña Osuna: imprenta de Eulogio Trujillo. 2 ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL, Osuna, Traslado de escritura de donación del Monasterio de la Concepción y de dotación de rentas a la orden de Ntra. Sra. del Carmen, denominando con ese mismo título al nuevo convento, por Juan Téllez-Girón IV Conde de Ureña, 1557.
fue dada la posesión real “del dicho monasterio e de lo a ello anexo” de manos de don Pedro Girón en nombre de su padre el conde, siendo recibida la casa por el padre Gregorio Gutiérrez, provincial de los carmelitas de la Bética y su primer prior, el padre Alberto Escobar, junto a un grupo de frailes procedentes del convento de Écija3. Asimismo, se procedió a confirmar la dotación anual valorada en 30.000 maravedíes.
La ubicación del convento del Carmen en este lugar fundacional durará apenas cincuenta años. En los primeros albores del siglo XVII la comunidad estimará conveniente su mudanza, ya que desde la segunda mitad de la centuria anterior la villa está experimentando cambios en su trazado: el asentamiento en la zona alta de la localidad, que podríamos denominar como la villa condal intramuros, caracterizada por angostas calles y acusados desniveles de terreno, tras acceder a la categoría de villa ducal por la concesión de dicho título a su señor, comienza a sufrir un éxodo en pos de las largas y espaciosas calles, de suaves pendientes allende de las murallas, que comienza a generar la trama urbana que en gran medida hoy conocemos. Este fenómeno hará que se vean los carmelitas sin utilidad para la vida religiosa y pobres4, encontrando al mismo tiempo justificación en la recomendación emanada del Concilio de Trento de trasladar los conventos de los parajes y lugares apartados a las tramas urbanas, a fin de acercar la labor pastoral a los fieles. Este cambio de emplazamiento de un convento de religiosos en la localidad se enmarcará entre otros dos: los agustinos, con casa erigida en el cerro de Santa Mónica en 1548, ya había verificado su traslado a la ciudad, donde residían en el nuevo convento en torno a 1575; y posteriormente a los carmelitas, serán los mínimos quienes cambien su emplazamiento en la zona de las Canteras por el final de la calle Carrera, en 16085
El lugar donde los carmelitas ponen sus miras es en la calle Salitre, escriturándose unas
casas para efectuar un traslado por el cual perdían la renta ducal asignada a cambio de la venta del primer edificio6. No obstante, esta empresa no resultaría fácil, al contar con la resistencia de la III duquesa de Osuna Catalina Enríquez de Ribera, que deseaba conservar a los carmelitas en su lugar fundacional, por lo que impedía la licencia del arzobispo. Finalmente en 1606 se obtiene de la duquesa de Osuna la licencia para autorizar el traslado, pero sin poder efectuar la venta del edificio, ni conservar la renta, a lo que los carmelitas asienten por voluntad propia7. Tras contar con el informe favorable del vicario de Osuna, Alonso Verdugo, se obtuvo la autorización del cardenal de Sevilla Fernando Niño de Guevara el 27 de mayo del mismo año; al día siguiente fue expedida la licencia por parte del provincial de los carmelitas de la Bética, el P. Alonso Bohórquez, con la que definitivamente es erigida la nueva casa el 31 de mayo con la colocación en ella del Santísimo Sacramento
El nuevo convento del Carmen comenzó su construcción partiendo de estas casas en las que se establecieron, configurándose un edificio conventual el cuál en 1608 presentaba dos alas del claustro construidas y se estimaba que fuese terminado con decoro, gracias a las gestiones de su prior el P. Juan Recio8.
La construcción de la iglesia se iniciaría con posterioridad a 1611, ya que en ese año, Dª Ana Cansino “nos manda por otro codilicio cuarenta ducados, veinte para el dia que se comience la iglesia nueva y veinte para cuando se cubra9. En el lugar donde se proyecta edificar la iglesia había dos hornos, que fueron adquiridos: uno de ellos de los clérigos, por el cual los carmelitas entregaron, de dos memorias, una mata de olivar de cada una, además de todas las matas, salvo una, de la hacienda que el doctor Gudiel les había dejado en testamento en 1577; por el otro de los hornos, correspondiente a las monjas del convento de Santa Clara, se les impuso un tributo de 89 reales cada año que fue redimido en mayo de 162810.
Sobre su construcción hay dos datos documentales que puede aportar una horquilla cronológica acerca de su proceso y finalización: en 1621 se hace un pago por los trabajos de cantería de gradas y naves, y en 1636 ya se habla de la iglesia nueva y se le asigna un espacio al cura de la colegiata Francisco Ortiz de Málaga para edificar en ella una capilla y bóveda de enterramiento propia11, por lo que se podría establecer su conclusión entre finales de la década de los 20 y principios de los 30.
La planta de la iglesia del Carmen se corresponde con un proyecto inicial de cruz latina, en cuyo cuerpo central se abren capillas laterales. No es de extrañar que, dado el emplazamiento del templo en la trama urbana, la iglesia comenzase su construcción por los pies y se finalizase hasta el inicio del crucero, para así celebrar los oficios religiosos y poder disponer de los espacios de las capillas laterales para diferentes patronatos que contribuyesen con su aportación económica.
Todo parece indicar que el crucero y la capilla mayor corresponden a una empresa constructiva a más largo plazo de finalización que no llegó a concluirse. La no continuidad del proyecto inicial de la cabecera del templo parece ser que ya estaba tomada cuando la familia Cepeda labran la capilla de santa Teresa a la izquierda del altar mayor, ya que de este espacio se dice que es “un sitio que dicho convento tenía perdido12. Por este motivo, a día de hoy se diferencian dos espacios: la iglesia actual destinada al culto, y el crucero y cabecera de la iglesia proyectada.
Estas son unas notas de una historia de traslado y evolución que caracteriza a la iglesia del Carmen que hoy día conocemos y donde arde la llama que el pueblo le profesa a la Estrella del Mar.
Jesús Gallardo Gordillo Doctor en Bellas Artes
3 VELASCO BAYÓN, B., 1993a. Historia del Carmelo Español. Roma: Institutum Carmelitanum, 374. 4 ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL, Osuna, Presentación hecha al duque de Osuna, Pedro Zoilo Téllez-Girón, por los prelados de los conventos de Sto. Domingo, de S. Agustín, del Carmen, de Consolación, de la Victoria, de la Merced, de las Descalzas y de las religiosas de Sta. Catalina Mártir y Ntra. Sra. de Trápana, fundados por la Casa Ducal de Osuna, sobre los motivos que tenían para no asentir al concordato que les propuso el duque sobre el pago de diezmos y dictámenes dados en su vista por el abogado de Cámara del Duque. 1752.
5 A causa de este cambio de ubicación de los mínimos, los carmelitas interpondrán un pleito en el que adquirirán en propiedad la casa donde inicialmente se estableció el convento de los padres victorios, en la calle la Cilla, lo que les obligó a asentarse en el lugar que hoy ocupan en la calle Carrera (ARCHIVO CARMELITAS PROVINCIA BÉTICA, Protocolo de este convento de Nuestra Señora del Carmen de la villa de Ossuna del año de 1615 ).
6 ARCHIVO CARMELITAS PROVINCIA BÉTICA, Bética III, Relación del P. Ildefonso Padilla, prior del convento de Osuna, de su fundación, posesiones rústicas y urbanas, censos y memorias y sus sitios. 1832.
7 ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL, Osuna, Presentación hecha al duque de Osuna, Pedro Zoilo Téllez-Girón, por los prelados de los conventos de Sto. Domingo, de S. Agustín, del Carmen, de Consolación, de la Victoria, de la Merced, de las Descalzas y de las religiosas de Sta. Catalina Mártir y Ntra. Sra. de Trápana, fundados por la Casa Ducal de Osuna, sobre los motivos que tenían para no asentir al concordato que les propuso el duque sobre el pago de diezmos y dictámenes dados en su vista por el abogado de Cámara del Duque. 1752.
8 VELASCO BAYÓN, B., 1993a. Historia del Carmelo Español. Roma: Institutum Carmelitanum, 557.
9 ARCHIVO CARMELITAS PROVINCIA BÉTICA, Protocolo de este convento de Nuestra Señora del Carmen de la villa de Ossuna del año de 1615. 1611.
10 ARCHIVO CARMELITAS PROVINCIA BÉTICA, Protocolo de este convento de Nuestra Señora del Carmen de la villa de Ossuna del año de 1615
11 El presbítero solicita y obtiene “un cuadro de pilar a pilar del claustro del convento para en él edificar y labrar una capilla y entierro… y para ello se señaló el segundo arco de la iglesia nueva al lado del evangelio…” (ARCHIVO CARMELITAS PROVINCIA BÉTICA, Osuna. Documento nº 155. 1636).
12 CRUZ PICAZO, A. de la. “Declaración de capilla que hace el convento de Nuestra Señora del Carmen a favor de don José de Cepeda y Toro y otros”. Archivo de Protocolos Notariales de Osuna, Osuna; legajo 606, folios 373-376v. 17 de septiembre de 1727.
La Hermandad de Nuestra Señora de Consolación hunde sus raíces en el siglo XVI, ligada a la fundación del convento de los Terceros en 1531 por obra de D. Juan Téllez Girón, IV Conde de Ureña. En sus inicios, el convento se estableció junto a la ermita de San Antón, trasladándose en 1558 a su enclave actual. La primitiva advocación mariana fue la de Consolación, vinculada –según la tradición recogida por autores del siglo XVIII– a una imagen traída desde Inglaterra por el propio Conde Santo tras salvarla de la persecución religiosa.
La devoción a la Virgen fue creciendo hasta que, el 29 de abril de 1624, el Concejo de Osuna proclamó a Nuestra Señora de Consolación Patrona de la Villa, fijando el 8 de septiembre como su festividad principal. Sin embargo, los avatares históricos, especialmente la desamortización de 1835, provocaron la exclaustración de los franciscanos y un notable decaimiento del culto.
La devoción resurgiría a finales del siglo XIX gracias al regreso de los carmelitas, que impulsaron la reorganización de la Hermandad en 1881, con nuevas reglas aprobadas por el Arzobispado. Durante el siglo XX, la vida de la Hermandad recuperó dinamismo: celebraciones populares, novenas, la velada en torno al barrio de Consolación y, más tarde, la instauración de la feria de septiembre contribuyeron a fortalecer el sentimiento patronal del pueblo.
Un hito reciente fue la recuperación de la romería, cuyas bases se consolidaron en 1996 y que, desde 2011, se celebra con la imagen de la Virgen cada cuatro años. Este renovado impulso llevó a una profunda actualización de las reglas de la Hermandad, aprobadas en 2019, adecuando su vida interna y cultual a la realidad del siglo XXI.

El año 2024 marcó un acontecimiento excepcional: el 400 aniversario del patronazgo de Nuestra Señora de Consolación sobre Osuna. La Hermandad celebró esta efeméride con un amplio programa de actos —entre ellos una solemne misa en la Plaza Mayor presidida por el Arzobispo, conferencias, exposiciones y publicaciones— que subrayaron la profunda huella espiritual, histórica y emocional que la
Virgen sigue ejerciendo en generaciones de ursaonenses.
Hoy, tras casi cinco siglos de historia, la Hermandad continúa viva y en crecimiento, manteniendo un legado devocional que sigue siendo referencia esencial en la identidad religiosa y cultural de Osuna. La Junta de Gobierno
El cartel anunciador de las Glorias de Osuna 2026 nace con la intención de rendir homenaje a las hermandades más significativas de la Ciudad en el tiempo de las Glorias, en este caso, la Hermandad del Rocío de Osuna. Por ello, la obra se centra de manera especial en uno de sus mayores signos de identidad y devoción, el Niño Jesús de la Hermandad, que se convierte en el protagonista principal de la composición.
El Niño Jesús aparece representado en el centro de la obra, vestido con su ropa típica para hacer el camino, simbolizando su cercanía, ternura y la profunda importancia que tiene para los rocieros de Osuna. No es solo una imagen querida, sino una presencia constante en la vida de la Hermandad, acompañando a sus devotos en el camino hacia la Aldea del Rocío en el Simpecado, convirtiéndose así en guía espiritual durante la peregrinación.
Tras la figura del Niño Jesús se dibuja la silueta de la Virgen del Rocío, como símbolo de su presencia permanente junto a todos los hermanos y devotos a lo largo del camino. Esta representación quiere expresar cómo la Virgen acompaña, protege y conduce hasta el encuentro final en la Aldea, recordándonos además su papel fundamental como Madre que siempre nos lleva al Señor. De este modo, la obra evoca las palabras del Evangelio: «Haced lo que Él os diga», reflejando la confianza plena de la Virgen en su Hijo y el hermoso ejemplo de fe que nos deja.
En un segundo plano, y a lo lejos, pueden apreciarse distintos lugares y monumentos emblemáticos de Osuna, integrando así la identidad del pueblo en la composición y subrayando el vínculo entre la ciudad y su Hermandad del Rocío. A los pies del Niño Jesús aparecen diversos elementos naturales, como flores, hierbas y pequeños animales, que evocan el ambiente del camino, la vida en la naturaleza y los momentos de convivencia fraterna que se viven durante la peregrinación.

La obra está realizada con técnica de pastel sobre papel, utilizando barras de pigmento y la mezcla directa con las yemas de los dedos, lo que permite suavizar los colores y lograr una mayor sensación de realismo. Los tonos ocres predominantes refuerzan la atmósfera cálida del camino, transportándonos a esos días de hermandad, fe y encuentro compartido.
Para mí, ha sido un honor pintar esta obra y que el Consejo de Hermandades y Cofradías de Osuna haya confiado en mí para la realización del cartel que espero que llegue a los corazones de todos los devotos de Osuna.
María Victoria López Rodríguez.

Hay nombres que en Osuna no necesitan demasiada presentación, porque van unidos a una forma de estar, de servir y de vivir la fe con naturalidad. Javier Soto es uno de ellos. Su elección como Pregonero de la Virgen de Consolación llegó sin aviso, irrumpiendo en la cotidianidad de su casa y de su vida, y lo hizo con la fuerza serena de las cosas importantes.
¿Qué sentiste en el momento en que la Junta de Gobierno te comunicó que habías sido elegido pregonero?
En primer lugar, cuando se presentó la Junta de Gobierno de la Hermandad de Consolación en mi casa, lo primero que sentí fue extrañeza, me pilló de sorpresa al no esperar la visita. Una vez me comunicaron el motivo de la misma, fue sorpresa, nunca me podía haber imaginado que pensaran en mí para ser el Pregonero de nuestra Patrona. Una
vez aceptado el ofrecimiento sentí una gran responsabilidad al mismo tiempo que un gran orgullo.
Alguna vez, bromeando con amigos, he dicho que si me ofrecieran algún pregón mi respuesta sería inevitablemente “no”. No soy pregonero, nunca me lo había planteado, pero llegado el momento sentí la llamada de la Virgen y tal como le dijo Ella al Arcángel Gabriel, pensé, “hágase en mí según tu voluntad”.
Tu vínculo con la Virgen de Consolación viene desde la devoción de tu abuela materna.
Mi parroquia ha sido, toda mi vida, La Asunción y es en la que estado haciendo más vida parroquial, también he tenido mucha vinculación a la Parroquia de la Victoria al ser la sede canónica de la Hdad. de la Virgen de los Dolores, por lo que son muchísimas la horas que paso en la Victoria.
Mi vinculación con la Iglesia de Consolación viene, como bien dices, por mi familia materna que vivían, y muchos siguen viviendo, en la calle Antequera. Desde muy pequeño tuve la oportunidad de vincularme con la Patrona al tener que acompañar a mi abuela Amparo a las misas de Consolación.
Has desempeñado cargos importantes dentro de las hermandades, como Hermano Mayor de la Hermandad Servita y miembro de la Archicofradía Sacramental. ¿Cómo han influido esas responsabilidades en tu fe y en tu manera de vivir la devoción?
Estar inmerso en una Hermandad te hace vivir la fe con mucha intensidad, sobre todo se te vuelcas en ella de una forma responsable. Las Hermandades, tanto la Archicofradía Sacramental como la de la Virgen de los Dolores, me han dado mucho en la vida, más que yo a ellas. Me han ayudado a profundizar en el mensaje de Cristo y a compartir mi fe con muchos hermanos.
Cada abril acompañas al Simpecado junto a la Hermandad de los Dolores y en septiembre a la Virgen en su salida procesional. ¿Qué diferencia encuentras entre esos dos momentos? ¿Con cuál te quedas?
Ambos acontecimientos tienen en común el vivir un día en torno a la Virgen María, rezarle por los que ya no están y darle gracias por todos los dones que nos concede el Señor. Alguna petición también elevamos a la Virgen de Consolación en esos días tan importantes para el pueblo de Osuna.
Pero son dos días muy distintos. En la salida procesional de la patrona comparto vivencias con mis hermanos Servitas y Sacramentales ya que si no voy representando por una hermandad voy con la otra, por lo que rara es la vez que no he podido acompañar a la Virgen de Consolación en su procesión. También es un día de confraternización con la Hermandad de la Patrona y siempre es un placer acompañarla por las calles de su barrio.
Pero si me tengo que quedar con uno de los dos momentos que protagoniza la Virgen de Consolación es la romería. Ese día se tienen unas vivencias muy intensas en las que más de un centenar de servitas acompañan al Simpecado de la Patrona durante todo el día; desde el Rosario de la Aurora, al peregrinar junto a la carreta, la misa de campaña en el Rosso, el almuerzo junto a la Ermita y la vuelta a Osuna. La Junta de Gobierno de la Hermandad de Consolación siempre nos acoge con los brazos abiertos y es muy bonito pasar ese día junto a todos los romeros del pueblo.
Ser pregonero también implica una gran responsabilidad, ¿no?
Aun no lo sé muy bien. Estoy empezando a enfrentarme con este bellísimo reto. Lo que voy haciendo es ir recordando todos los momentos que me ha regalado la Virgen para, más adelante, darle forma y poder redactar mi pregón.
¿Qué mensaje te gustaría transmitir a Osuna y a los devotos de Consolación a través de tu pregón?
El amor a la Virgen María en cualquiera de sus advocaciones.
La Virgen de Consolación es Patrona y Alcaldesa Honoraria de la Villa Ducal. ¿Cómo describirías su papel en la vida diaria del pueblo de Osuna?
La Virgen de Consolación es la patrona de nuestro pueblo desde hace siglos, y Ella, como buena Madre de Osuna, siempre está ahí para dar consuelo a sus hijos, dispuesta a recibir las plegarias y oraciones de todos los ursaonenses. Me consta que la Virgen de Consolación no defrauda, los ursaonenses que se pongan en las manos del Señor por la intercesión de su Santísima Madre verán cumplidas todas sus intenciones.
Mirando atrás, ¿hay algún momento concreto vivido junto a la Virgen de Consolación que sientas que marcó tu camino personal?
Sí, hubo un punto de inflexión en mi devoción a la Virgen de Consolación, y fue junto a la carreta de la Virgen, el año al que me refiero no fue el Simpecado a la Romería sino la talla de la Sagrada Imagen, tras la salida de la ermita para Osuna, ya en la carretera, los hermanos
de la Virgen dieron comienzo al rezo de Santo Rosario, fue como una epifanía que hizo nacer algo en mí. Desde entonces hago por intentar acompañarla cada abril.
Si tuvieras que definir en una sola palabra lo que significa para ti ser Pregonero de Consolación, ¿cuál sería y por qué?
Gratitud. Gratitud a la Virgen de Consolación por permitirme pregonar su grandeza y gratitud a la Junta de Gobierno de la Hermandad por darme la oportunidad de ser instrumento para pregonar el carácter misional de la Virgen María: dar a conocer y hacer amar a Jesucristo.
Felipe Cecilia Jiménez

Donada por un devoto, fue bendecida el 7 de octubre por don José Francisco Durán, párroco de la Asunción.—Está labrada en plata por el orfebre cordobés José Ismael

Nuestra Señora del Rosario goza de una devoción de siglos en Osuna. La Orden de Predicadores (dominicos), que la venera como patrona principal, fue la que trajo y difundió en la antigua Urso la unción por esta advocación. Nuestra villa tuvo antaño entre su nómina de hermandades una consagrada a tan bellísimo título mariano, que se habría de fusionar con otra antigua cofradía: la del Señor San Sebastián.
Los dominicos llegaron a Osuna en 1531, pocos meses después del ascenso de don Juan Téllez-Girón, también conocido como El Santo, al mayorazgo de los Girones tras la muerte de sus hermanos que le precedían. La primera fundación que el IV conde de Ureña, benemérito noble, legó a su pueblo fue la del convento de Santo Domingo.
Si bien la Orden de Predicadores se halló establecida en nuestra villa desde 1531, la inauguración definitiva del convento, tal y como recoge Antonio Santos Márquez en un muy documentado trabajo, no aconteció hasta 16 años después. Tal retraso se debió principalmente a los problemas económicos generados por la construcción del cenobio. La definitiva fundación hubo de esperar hasta 1547. En Osuna permanecieron los dominicos hasta 1835, año en que fue suprimido el convento.
La primitiva imagen de la Virgen del Rosario fue sustituida a finales del siglo XVIII, o principios del XIX, por la que actualmente veneramos en la capilla sacramental de la iglesia de Santo Domingo. Toda una bellísima joya devocional. A diario podemos
visitarla en el precioso y esmerado cofre de su capilla, muy necesitado de que se acometa una completa restauración para preservar tan delicado conjunto artístico.
El simulacro de la Señora del Rosario, de candelero, no presenta documentada su autoría; al menos, por ahora. Por algunos especialistas se atribuye a Cristóbal Ramos, prolífico artífice sevillano del siglo XVIII con excelente producción. También ha sido atribuida a un destacado discípulo de Ramos: Juan de Astorga, otro magnífico artista, de cuyas manos salió la imagen de María Santísima de la Soledad, de la Hermandad de la Humildad y Paciencia. Santos Márquez se inclina por un escultor del círculo de Juan de Astorga como autor de la imagen del Rosario.

En espera de que algún día pueda develarse su autoría, recordemos que la imagen estuvo sometida a rehabilitación en 2018 por Arte & Restauración, nombre del equipo de conservación integrado por Adrián Robles Andreu y la ursaonense Cristina L. Pérez García. Su reposición al culto, felizmente recuperado el esplendor de la efigie, se llevó a cabo en octubre del precitado año. La Virgen del Rosario, que ha visto incrementado su ajuar en los últimos tiempos, salió en procesión por las calles de Osuna, hecho que no sucedía desde el decenio de los 40 del pasado siglo. Desde 2022 forma parte del cortejo procesional del Corpus Christi, encargándose de ello la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído y Ánimas.
En los dos últimos años, la cofradía mercedaria ha organizado también Rosario de la aurora como preludio de los cultos a la Virgen con motivo de su festividad. En el de 2025, el itinerario de tan piadoso acto resultó novedoso debido a las obras de reforma llevadas a cabo en la Carrera. Se salió y entró por la puerta principal de la iglesia Santo Domingo, pasando por Quijada, Caldereros, plaza del Marqués, San Pedro y Carrera.
Para esta ocasión, la Señora, exquisitamente ataviada por José Hidalgo Jiménez, vestidor de numerosísimas imágenes marianas, y Manuel Núñez Torrejón, sacristán del templo y custodio de la Virgen, presentó varios estrenos: manto de terciopelo azul ducado, encaje de tul bordado y un anillo de plata y piedra preciosa azul que le fue donado por una devota. La Señora lució el traje que estrenó en 2018 en su reposición al culto. Finalizado el Rosario, la imagen quedó entronizada en el altar mayor con vistas al triduo en su honor.
El día 7 de octubre, festividad del Rosario, la Virgen lució un estreno muy destacado, custodiado en secreto hasta entonces: una corona de plata, donada por un devoto.
La presea, bendecida por el párroco de la Asunción, don José Francisco Durán Falcón, ha sido especialmente diseñada para la Virgen y realizada con todo primor y delicadeza por el orfebre cordobés José Ismael. Esta nueva corona argéntea luce en su canasto las letanías lauretanas, y en los imperiales, el anagrama de María. Un rosario rodea y cierra el canasto.
El acervo artístico y devocional de Osuna se ha visto así notablemente incrementado para satisfacción de tan antigua villa, en cuyo ser prendió la devoción al Rosario hace muchos siglos.
La Semana Santa de Osuna ha sabido conjugar, en los últimos años, el respeto a una tradición profundamente arraigada con una decidida apuesta por la innovación. Buena muestra de ello es la aplicación móvil oficial de la Semana Santa, que en su edición de 2025 se consolidó como una herramienta imprescindible tanto para los vecinos de la localidad como para los numerosos visitantes que cada año se acercan a vivir estos días de pasión. La versión prevista para 2026 no hace sino reforzar esta línea, apostando por una mejora global del rendimiento y la experiencia de usuario.
La presentación de la guía y la aplicación de la Semana Santa 2025, celebrada en la Casa de la Cultura, puso de manifiesto la madurez alcanzada por el proyecto. Fruto
del trabajo conjunto del Ayuntamiento de Osuna, el Consejo General de Hermandades y Cofradías y el medio cofrade El Estandarte, la app demostró ser ya mucho más que un complemento digital de la guía en papel: se convirtió en un auténtico centro de información cofrade accesible desde la palma de la mano.
Entre los principales puntos fuertes de la aplicación en 2025 destacó, en primer lugar, la exhaustividad y claridad de los contenidos. El usuario podía consultar, de forma sencilla e intuitiva, información detallada de cada hermandad: itinerarios completos, localización en tiempo real, estrenos, acompañamientos musicales, número de costaleros y otros datos de interés que enriquecen la vivencia de cada jornada. Todo

ello presentado con una estructura clara y pensada para facilitar la consulta tanto al público local como al visitante ocasional.
Otro de los aspectos más valorados fue la notable mejora en el rendimiento y la velocidad de la aplicación respecto a ediciones anteriores. La optimización técnica permitió una navegación más fluida, tiempos de carga reducidos y una mayor estabilidad, incluso en los momentos de mayor uso, cuando coinciden numerosas consultas durante las salidas procesionales. Esta evolución confirmó la voluntad del equipo desarrollador de cuidar no solo el contenido, sino también la calidad técnica del producto.
De cara a 2026, la aplicación “Semana Santa Osuna” da un paso más en esta senda de perfeccionamiento. Las novedades no se centran tanto en añadir funciones llamativas, sino en algo igualmente esencial: una mejora integral del rendimiento. La nueva versión apuesta por una optimización global del sistema, reforzando la rapidez de respuesta, la eficiencia en el consumo de recursos y la fiabilidad general de la plataforma, tanto en dispositivos Android como iOS.
Estas mejoras permitirán una experiencia de uso aún más sólida y confortable, especialmente en situaciones de alta demanda, garantizando que la información esté siempre disponible de forma inmediata y precisa. Se trata de un avance coherente con la filosofía del proyecto: poner la tecnología al servicio de la tradición, sin distraerla ni desvirtuarla, sino ayudando a comprenderla y disfrutarla mejor.
Con la aplicación “Semana Santa Osuna 2026”, la Villa Ducal reafirma su posición como referente en la digitalización de la información cofrade. Un ejemplo de cómo la innovación, bien entendida, puede convertirse en una aliada fundamental para difundir, proteger y poner en valor una de las manifestaciones culturales y religiosas más significativas de Osuna.
Antonio González

