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Bajo
de Antonio Sarria Rodríguez..................
Hans Christian Andersen, impresionado, abandona la Plaza de Toros de Málaga mucho antes de terminar la corrida............................................
Taurino de Osuna, 40 años de vida no
Resumen de la feria taurina de Osuna de
DIRECCIÓN
Asunción Bellido Martín
Charo Benítez Zamora
Antonio Rodríguez Moya
EDITA
Comisión de Festejos del Ilustre
Ayuntamiento de Osuna
PRESIDENTA
Rosario Andújar Torrejón
Brígida Pachón
Manuel Rodríguez Seco-Herrera Benito Eslava
Ana María Lebrón Bermúdez
Mª Carmen Berraquero Parrado
Rafael Maraver Dorado
Pilar Ruda Díaz
SECRETARIO
José Luis Cecilia Vega
DISEÑO Y MAQUETACIÓN Editorial
El Ayuntamiento de Osuna y Editorial MIC agradecen la participación de las entidades colaboradoras.





En Osuna, mayo llega siempre lleno de luz, alegría y color. En este 2026, el 13 de mayo despierta una ilusión especial entre nuestros vecinos y vecinas, comienza nuestra feria de mayo, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía. Después de meses de esfuerzo, trabajo y dedicación en nuestro recinto de “El Lejío”, llegan por fin unos días para disfrutar, compartir, descansar y reencontrarnos con los amigos, la familia y todas aquellas personas que nos visitan, en un ambiente festivo que es el reflejo del espíritu de nuestra feria.
La feria de mayo de Osuna no es solo una cita señalada en el calendario, es también una parte esencial de nuestra historia. Son ya 223 años los que contemplan esta celebración, toda una tradición construida y vivida por generaciones de ursaonenses que han hecho de estos días un tiempo compartido de encuentro y de convivencia.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todos los trabajadores y trabajadoras que, un año más, con su extraordinaria labor, hacen posible que nuestra feria luzca con todo su esplendor. Desde el Ayuntamiento ponemos todo nuestro empeño para que esté a punto: instalaciones, servicios generales, seguridad… Cada detalle está pensado para que podamos disfrutar con tranquilidad y comodidad, estableciendo una organiza-
ción que esté a la altura de lo que nuestra feria merece.
En esta feria no faltan tampoco las competiciones deportivas, los espectáculos musicales y las exhibiciones ecuestres, junto con una variada oferta de atracciones y espectáculos pensados para todos los públicos. Nuestra feria de mayo es también una feria taurina, parte esencial de su identidad que engrandece aún más, si cabe, nuestro programa de festejos, haciéndolo más amplio y variado. Nuestra centenaria Plaza de Toros se engalana para acoger una corrida de toros y otra de rejones, con la participación de reconocidos diestros, rejoneadores y rejoneadoras y ganaderías de prestigio.
La feria es, además, un importante motor económico para Osuna y un impulso decisivo para muchas familias de todo el municipio, que refuerza de manera directa la vitalidad y el dinamismo de nuestra economía local.
En estos días, también quiero tener un recuerdo muy especial para todas aquellas personas que, por distintas circunstancias, no pueden acompañarnos físicamente en el real. A ellas quiero decirles que, gracias a las retransmisiones en directo que realiza nuestra televisión local desde el recinto ferial, podrán sentir nuestra feria de mayo un poco más cerca y compartir también ese ambiente. Para
todas ellas, quiero hacerles llegar mis más sinceras palabras de cariño, afecto y cercanía.
Porque la feria, más allá de todo lo que representa, sigue siendo ese espacio de convivencia que forma parte esencial de nuestra vida en común: el encuentro con un vecino mientras paseamos, una conversación sin prisas, el disfrute compartido de una caseta o la ilusión con la que los más pequeños la viven. Son esos pequeños grandes momentos los que dan sentido a todo lo demás, y los que permanecen en la memoria y en el corazón, acompañándonos más allá de cuando la feria haya terminado.
Os animo a vivir la feria con entusiasmo y respeto, a disfrutarla y a acoger con cercanía a quienes nos visitan, ya que nuestro deseo es que todos se sientan acogidos desde el primer momento y disfruten de Osuna tal y como la vivimos quienes la sentimos cada día: con cercanía y hospitalidad. Que estos días nos sirvan para recargar energía, reforzar los lazos que nos unen y seguir construyendo juntos una Osuna cada vez más viva, cohesionada y orgullosa de sus tradiciones.
Feliz Feria de Mayo 2026.
Rosario Andújar Torrejón. Alcaldesa de Osuna.


Cuando mayo se acerca, Osuna cambia de ritmo. Las tardes se alargan, el aire se llena de música lejana y el pueblo entero parece prepararse para uno de esos momentos que no se repiten, pero que vuelven cada año como una promesa cumplida: la Feria.
Hay algo difícil de explicar en estos días. No es solo la luz de la primavera ni el sonido de una sevillana que se escapa de una caseta. Es la sensación de que, durante unos días, el tiempo se detiene para que podamos volver a encontrarnos. La Feria es el lugar donde la memoria del pueblo se vuelve presente: en los abrazos que se repiten, en las conversaciones que continúan como si nunca se hubieran interrumpido, en la alegría sencilla de compartir mesa, música y amistad.
Osuna sabe celebrar. Lo ha hecho siempre. Y lo hace con esa mezcla de elegancia, hospitalidad y carácter que distingue a los pueblos que conocen el valor de sus tradiciones. Por eso nuestra Feria no es solo una fiesta: es una forma de reconocernos, de sentir orgullo por lo que somos y de abrir nuestras puertas a quienes nos visitan.
Este año el recinto ferial volverá a llenarse de música y emoción con artistas que forman parte del imaginario festivo de nuestra tierra. Voces como Canelita o La Húngara traerán la música cercana que cantan diferentes generaciones,

mientras que el espectáculo “Mujeres por Sevillanas” reunirá sobre el escenario a nombres tan queridos como Las Carlotas, Las Soles y María de la Colina, recordándonos que en las sevillanas late una de las expresiones más vivas y luminosas de nuestra cultura.
Y como cada Feria, nuestra histórica plaza de toros volverá a ser punto de encuentro para los aficionados. La Feria Taurina de Osuna, organizada por Espectáculos Carmelo García, se celebrará los días 16 y 17 de mayo. El sábado 16 tendrá lugar una corrida de toros con Miguel Ángel Perera, Borja Jiménez y Marco Pérez, mientras que el domingo 17 se celebrará una corrida de rejones con Andy Cartagena, Diego Ventura y Lea Vicens, dos citas que sitúan nuevamente a Osuna en un lugar destacado del calendario taurino andaluz.
Pero ninguna feria sería posible sin el trabajo generoso de muchas personas. Mi agradecimiento al personal municipal de Servicios Generales y Limpieza, cuyo esfuerzo permite que todo funcione con orden y cuidado; al Área Municipal de Cultura y Festejos, que prepara cada detalle con ilusión; a la Delegación Municipal de Seguridad Ciudadana, cuya coordinación es fundamental para que disfrutemos de estos días con tranquilidad; y a la Delegación Municipal de Comunicación, siempre atenta a acercar la vida cultural del municipio a todos los vecinos.
Quiero reconocer también la implicación de asociaciones, hermandades, peñas y grupos de amigos, verdaderos protagonistas de la Feria, y la labor de los cuerpos de seguridad y servicios de emergencia, cuya presencia garantiza que la celebración transcurra con normalidad.
Las ferias no se improvisan. Se construyen con memoria, con afecto y con el compromiso de quienes creen en su pueblo. Y en Osuna sabemos bien que cada edición añade una nueva página a una historia colectiva que seguimos escribiendo juntos.
Os invito a vivir estos días sin prisa: a pasear entre las casetas, a dejarse llevar por la música, a brindar con los amigos y a disfrutar de esa alegría compartida que solo se entiende cuando llega la Feria.
Porque cuando Osuna entra en Feria, no solo celebramos una fiesta. Celebramos la vida.
¡Viva la Feria de Osuna!
Jesús Heredia-Carroza. Delegado Municipal de Cultura y Festejos.




Como antesala de los días festivos, la Delegación Municipal de Festejos del Ayuntamiento de Osuna ha dado a conocer el cartel anunciador de la Feria de Mayo 2026, cuyo diseño corresponde a Alejandro Timoteo Castro-Cruz, bajo el título “Fauves 26”.
Según explica el propio autor, la propuesta parte de un proceso de trabajo basado en la elaboración de varios bocetos previos, desarrollados manualmente y posteriormente tratados mediante herramientas digitales. En su desarrollo se han combinado técnicas como el carboncillo, la acuarela y el óleo, para después ser tratados de forma digital, dando lugar a una imagen final
que integra recursos tradicionales y tecnológicos.
En palabras del autor, el cartel toma como referencia estética el Fauvismo, movimiento caracterizado por el uso expresivo del color y la simplificación formal. La composición utiliza una paleta dominada por azules, ocres y tonos intensos, con el objetivo de representar un atardecer andaluz y generar una atmósfera vinculada al contexto festivo.
La escena muestra un entorno reconocible del recinto ferial, incorporando elementos asociados a esta celebración y a la identidad local. Tal y como señala el propio autor, el ambiente flamenco, los elementos festivos y la presencia
del patrimonio se integran en una escena en la que el color adquiere un protagonismo esencial. Todo ello se construye con una clara intención de transmitir energía, movimiento y emoción, sin renunciar a la identidad cultural de Osuna.
Con “Fauves 26”, de acuerdo con lo que manifiesta su autor, se presenta un cartel en el que se fusionan el lenguaje del color, las técnicas tradicionales de pintura y la tecnología, contribuyendo a construir una imagen que refleja un carácter festivo, invitando a vecinos, vecinas y visitantes a sumarse a la celebración de nuestra Feria de Mayo.
Comisión Municipal de Festejos del Ayuntamiento de Osuna.





Existen tantas ferias como personas que la disfrutan. Cada feria es distinta pero igual. Cada día de feria es el indicado para realizar una acción determinada, o no. Y es que cada cual cuenta -y vive- la feria como le da la gana.
Siguiendo la moda de las guías turísticas de “qué ver y qué hacer”,
me voy a atrever a realizar mi propia guía a la que voy a denominar: “Destino: la feria. Un día en la feria de Osuna”
Y ese día puede ser, por ejemplo, el jueves de feria.
Casi con toda probabilidad, has tenido que trabajar esta mañana. Un ratito nada más, tú sabes,
para cubrir el expediente. Porque, si eres ursaonés -y no trabajas en Mercadona, Family Cash o en el Lidl-, la feria comienza el martes con el pescaíto y, hasta el domingo, se trabaja lo que se puede, se duerme cuando se puede y se acabaron los horarios y las rutinas.
Como digo, es jueves. Este día es el indicado para quedar con los ami-


gos del trabajo a comer en la feria -espero que hayas reservado antes, porque si no lo vas a tener complicado-. Paso número 1: reservar en la caseta para el almuerzo.
Llega a la feria con tiempo suficiente para comerte un pinchito en casa de Jesús, la caseta antes conocida como “El Piana”. Botellín fresquito de Cruzcampo y pincho moruno para ir abriendo boca. Llega a la caseta “maqueado” para la ocasión: chaqueta Álvaro Moreno con clavel en la solapa y oliendo a su perfume “Blue”. Saluda a los compañeros del trabajo como si hubiese pasado un año desde que no los ves y listos para comenzar.
Surtido ibérico, revuelto de jamón y gambas, pimientos fritos, solomillo al ajillo, fritura de pescado… Y el plato del día o sugerencia de cualquiera de las casetas del real -en todas se come de lujo-. Cervecita, alguna jarra de rebujito, copa de manzanilla… o, como yo, un vaso de casera blanca con mucho hielo y limón, que el día es largo.
Como es jueves tarde de feria, muchas de las casetas ya tendrán prevista también su parte festiva. Tras el almuerzo, que puede acabar a las 5, a las 3, o directamente no acabar, toca moverte un poquito. Unos bailes regionales, por ejemplo, en la caseta de mi amigo Álvaro de “Los Pejigueras”. Te pides una de sus tradicionales jarras de rebujito “erótico/festiva” y te ríes un rato. Báilate unas sevillanitas, que no se pierdan, y, si te atreves, un par de bachatas arrimás, porque es lo que tiene la feria, que hay sitio y música para todos los gustos.
Vete al tardeo de La Humildad, de Bulería 32… Y vuelve siempre a la Caseta de Jesús Caído para bailar sevillanas -nunca fallan-, o a Los Artistas. Como te digo, muchas casetas tienen preparadas distintas actuaciones para los días de feria y el jueves es un buen día para, por ejemplo, disfrutar del tardeo también en Sevilla 21 o buscar a Car-


men Ortiz o a los niños de P’animá en los Amigos de la Pax.
La tarde sigue su rumbo y tú, te lo garantizo, vas a seguir disfrutándola. Un heladito en Los Valencianos, encontrarte a Pepe Marquina cámara en ristre y posar para una foto en el photocall de la feria y, de vez en cuando, date un paseíto por los cacharritos -los de montarse, los que en algunos sitios llaman “la Calle del Infierno”- Si te atreves, puedes recordar tus tiempos mozos montándote en la barca vikinga, echándote unas fichas en los coches de choque o en un cacharrito que lleva viniendo a la feria desde que el que escribe tiene uso de razón: el látigo.
Vete a la tómbola a ver si tienes la suerte de conseguir uno de esos peluches gigantes con los que te paseas por la feria y después no sabes dónde ponerlo. Cómete una manzana cubierta de caramelo -qué
lujo- o un trozo de coco pa’merendar. Y cuando menos te lo esperes, te darás cuenta de que se ha hecho de noche porque se ha encendido el alumbrado. Habrás despedido a los compañeros de trabajo más tristes, a los que no aguantan el envite, te habrás encontrado con los colegas de siempre y tu grupo será ya más grande que el de “Los Inhumanos”. Un vinito en los maños -que siguen pisando uva año tras año como si no hubiera un mañana- o en el lateral de la municipal, en el kiosco de los Doblas. Y de ahí otra vez a la caseta. Jamón, queso, otra friturita y vuelta a empezar. Más risas, más bailes, más charlas intrascendentes y más feria.
Como es jueves, en la caseta municipal se sucederán las actuaciones de “Osuna con Duende”. Así que, una vueltecita por allí tampoco es mala idea. Y como te ha entrado hambre, de la de verdad, justo en el lateral de la caseta municipal es-




domingo de rejones, de comprar la pulsera o el bolso que viste el miércoles y en el que volveremos a sentir nostalgia por una feria que se acaba cuando los fuegos artificiales pongan fin a la fiesta que más define a los ursaonenses.
Nos quedarán ratos de charla con los amigos en las casetas, las tertulias en El Círculo Taurino, disfrutar con la familia en la caseta de Jesús Nazareno, la Peña Sevillista. Comernos una carne a la brasa en “El Asador”, la casa de mi amigo Víctor de “Bar la Esquina”, cenar y bailar en la Peña Bética, tomar algo en el Casino, en El Sardiné, en la Francachela, en el Club Canteras, Los Cabezones, Sevillana 16, en la caseta del PSOE o en la Boca del Sabinal. Cantar a pleno pulmón con las actuaciones de Don Mariano, compartir el pescaito con los amigos de Los Carrozas, de Los Arrieros. Disfrutar de la salsa en directo y del rock andaluz en la caseta de Izquierda Unida o embriagarnos de arte en la caseta del Pueblo Gitano, que en este 2026 están celebrando 600 años de su llegada a la Península Ibérica.
tará un año más “Burguer Inma”, el sitio ideal pa’zamparte un bocata de lomo adobado con su lechuga, tomate, cebolla, mayonesa y lo que le quieras echar, que resucitará a un muerto. Si en el grupo viene mi amigo Carlos, se pedirá un bocata de atún (hay gente pa’tó).
Saciada el hambre toca bailar, por ejemplo, con Salvador Gallardo en la caseta de La Veracruz. Un poquito de “Mi gran noche” de Raphael, una mijita de su “Me gustan todas” o darlo todo con su hit “Me vuelves loco” que canta eso de: “Cuando calienta el sol y tú en la toalla, me matas poco a poco…”. Qué grande es Salva y cuánto me gusta el ambiente que es capaz de crear con su música.
De la noche en la Veracruz, vamos a dar una vuelta –otra más- para ver qué ambiente hay en el real. Un paseíto por la caseta del Pájaro Loco, nos asomaremos a “Pachael-
rato” y, como ya llevaremos una jornada ferial de más de doce horas, nos vamos a ir a tomar unos churros con chocolate a la churrería de nuestro amigo Bonilla, la churrería Nazaret, que a esa hora estará a reventar.
Y aquí tienes un jueves cualquiera en la feria de Osuna. Un jueves al que le habrá precedido un martes de pescaíto glorioso, un miércoles de encendido del alumbrado en el que habremos bailado la primera al son de la Banda de Música Villa de Osuna, que por cierto en 2026 están celebrando su 35 aniversario.
Por delante aún nos quedarán tres días más. Un viernes perfecto para vestir de flamenca, disfrutar de la parada ecuestre en la calle San Pedro y del paseo de caballos en el real, un sábado para recibir a los amigos de los pueblos vecinos, ir a los toros y disfrutar de las actuaciones de la caseta municipal, y un
Hay otra caseta de feria que puede pasar desapercibida para algunos pero que es indispensable para muchos. Es la caseta de la Televisión Municipal, a la que se asoman miles de personas que, por una circunstancia u otra, no pueden disfrutar del Real. Desde allí tratamos cada año de llevarles un cachito de “Lejío”, un poquito de alegría que, sabemos, siempre viene bien. Algún año te contaré cómo es la feria desde esa caseta.
Y una vez que hayas leído esto, olvídate de todo. No hace falta ningún guion preestablecido para disfrutar de la Feria de Osuna. Sólo necesitas abrir los sentidos y dejarte llevar. Escribir tu propia historia porque, como dice el dicho, cada uno cuenta la feria como le va. Feliz feria 2026 a todos y todas.

Javier Cuevas. Fotos: Pepe Marquina.




La Feria de Mayo de Osuna no es solo una celebración. Es memoria, identidad y tradición. Es una herencia viva que se transmite de generación en generación desde hace más de dos siglos, un acontecimiento profundamente arraigado en la historia y en el sentir de nuestro pueblo. Cada año, cuando llega mayo, Osuna vuelve a encontrarse consigo misma en el “Lejío” bajo las luces del Real, en el bullicio de las casetas, en la música, en el paseo compartido y en la alegría colectiva.
Durante esos días, la feria se convierte en el corazón de la localidad. Un espacio donde confluyen veci-
nos y visitantes, pasado y presente, costumbres y nuevas vivencias. Sin embargo, detrás de cada instante de disfrute hay un trabajo constante, riguroso y muchas veces silencioso que merece ser reconocido.
Este artículo quiere detener el ritmo de la fiesta para mirar a quienes hacen posible que la Feria de Mayo se celebre con dignidad, seguridad y brillantez. A quienes trabajan mientras otros disfrutan.
Desde mucho antes de que se enciendan las luces, el personal de Servicios Generales del Ayuntamiento de Osuna comienza una labor imprescindible. Montaje del
recinto ferial, acondicionamiento de espacios, mantenimiento de infraestructuras y atención permanente a cualquier necesidad que surja. Un trabajo técnico y humano que requiere planificación, esfuerzo y una dedicación que no entiende de horarios.
Junto a ellos, el personal de limpieza desempeña una tarea fundamental para el buen desarrollo de la feria. Su trabajo diario y nocturno, constante y discreto, permite que el Real se mantenga en condiciones óptimas. Gracias a su esfuerzo, la feria amanece cada día preparada para volver a recibir a miles de personas. Una labor






esencial que sostiene la imagen, la convivencia y el respeto por un espacio que es de todos.
La Feria de Mayo también se apoya firmemente en la seguridad. La Policía Local, presente de forma permanente, garantiza el orden, regula el tráfico, atiende incidencias y vela por el normal desarrollo de la celebración. Junto a ella, la Guardia Civil colabora para que vecinos y visitantes puedan disfrutar de la feria con tranquilidad y confianza. A ambos cuerpos, gracias por su profesionalidad y su compromiso con Osuna.
Un papel igualmente imprescindible desempeña Protección Civil, siempre disponible, cercana y preparada para intervenir ante cualquier situación. Su vocación de servicio y su presencia constante refuerzan la seguridad y la atención durante todos los días de feria.
La feria también se vive desde el recinto en directo y se conserva en la memoria colectiva gracias al trabajo del personal de la Televisión Municipal, que, con dedicación y profesionalidad, acerca la Feria de Mayo a todos los hogares y deja constancia de momentos que ya forman parte de la historia reciente de Osuna.
Junto a ellos, el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Osuna realiza una labor fundamental de promoción, difusión y comunicación, proyectando la feria más allá de nuestras fronteras y contribuyendo a que la Feria de Mayo sea conocida, valorada y reconocida dentro y fuera de nuestra localidad.
Especial mención merece el servicio de la Plaza de Toros, uno de los espacios más emblemáticos de la feria. El personal que trabaja en ella, organización, accesos, mantenimiento y atención al público, contribuye de manera decisiva a que los festejos se desarrollen con normalidad, seguridad y respeto, preservando una tradición profundamente ligada a la historia y a la identidad de Osuna.


No se puede entender la Feria de Mayo sin sus más de 30 casetas, auténticos puntos de encuentro y de convivencia, ni sin el conjunto de profesionales que dan vida al recinto. Camareros, camareras, cocineros, cocineras, responsables de caseta y personal de abastecimiento, junto a feriantes, vendedores ambulantes, puestos tradicionales, churrerías, turroneros y demás establecimientos, que afrontan largas jornadas con esfuerzo, cercanía y profesionalidad. Su trabajo crea ese ambiente popular, acogedor y familiar que define la feria y la hace única.

ni aplausos, pero sostienen el alma de esta celebración, va dirigido este homenaje.
Que cada paso por el Real, cada brindis, cada risa y cada recuerdo lleven implícito un gesto de gratitud hacia quienes hacen grande nuestra Feria de Mayo desde el esfuerzo, la responsabilidad y el amor por su pueblo.
A mi padre, que fue trabajador de la feria, y que, como tantos otros, supo que detrás de cada día de fiesta hay esfuerzo, responsabilidad y amor por su pueblo.
A todo ello se suman los montadores de atracciones, músicos, orquestas técnicos de sonido e iluminación, electricistas, picaderos, personal de mantenimiento, jardinería, transporte y suministros. Profesionales que trabajan antes, durante y después de la feria, muchas veces en condiciones exigentes, para que todo funcione y la celebración mantenga su esplendor.
Todos ellos forman una red humana imprescindible. Personas que sostienen la feria desde la responsabilidad, el compromiso y el amor por Osuna. Personas que renuncian a su vida personal, y a parte de la celebración para que los demás puedan vivirla plenamente.
Gracias a su trabajo, la feria sigue siendo uno de los acontecimientos festivos más hermosos y esperados del año en Osuna, en la comarca y en la provincia. Porque la fiesta no se sostiene solo sobre luces, farolillos, música y tradición. Se sostiene sobre el compromiso silencioso de quienes entienden que servir a Osuna es también una forma de celebrarla. Sobre quienes, año tras año, hacen posible que una feria con 222 años de historia siga viva, cuidada y digna de su historia.
A todas esas personas que trabajan cuando la feria comienza y continúan cuando la misma se apaga. A quienes no buscan protagonismo








Me quedan treintaitantas ferias
-ya serán menos-.
Los días cuelgan como farolillos empapados con los huesos rotos por una tormenta de mayo.
[Últimamente siempre llueve a disgusto de todos; las nubes nos toman por calabobos].
Qué mal ha envejecido el álbum de fotos. Esa cara de panoli en el caballo de cartón, el llanero solitario de los ponis.
[¿Cuándo pienso decirle a mi padre que no me gustan las cotufas ni el agua de coco?].
Treintaitantas ferias con sus meses pares.
Otro miércoles de iluminados; tantos lunes de matraca.
Este mantón de pamplinas; este clavel sin solapa.



No tengo edad de mirar a quien no me conviene.
Nunca me salió rentable ir de poeta.
Este verso lo saqué de chatjodeté.
Me echaron por inquiokupa de tu caseta.
Las tardes que me acechan ya no tienen ese olor sostenido a primavera.
Ni la luz templada ni las nubes imberbes.
Si me cruzo con mis sueños adolescentes sin saludar, me cambio de acera.
Treintaitantas ferias me quedan -aprovecha esta, por si acaso-.
Y Osuna, amante de noche imposible, me espera, dorada por el ocaso, cuando suene la quinta sevillana.
Francisco Chirino.






















Cuando se encienden las luces de la verbena y el primer acorde retumba en la plaza, comienza la magia. Para el público es el inicio de la fiesta, pero para quienes hemos pasado años sobre las tablas y kilómetros sobre el asfalto, esa magia esconde una realidad marcada por las noches sin dormir, el sacrificio y una capacidad de improvisación que no se enseña en los conservatorios.
El reloj que nunca se detiene La jornada de un músico de orquesta no empieza con el primer
aplauso, empieza muchas horas antes, cargando furgonetas bajo un sol que agrieta el asfalto o con el frío calando los huesos. He vivido esa fatiga crónica que se convierte en tu sombra; esa que te hace dormir en posiciones imposibles contra la ventanilla del camión, recorriendo carreteras secundarias de la geografía nacional que parecen no tener fin. Dormir poco se convierte en rutina. Hay noches de hotel, sí, pero también muchas de carretera, de llegar tarde y salir temprano. El cuerpo se acostumbra a vivir
cansado y la mente aprende a activarse justo cuando las luces del escenario se encienden. Porque, pase lo que pase, cuando suena la primera nota todo tiene que funcionar. El público no ve las ojeras ni los kilómetros a cuestas, solo ve música, energía y sonrisas.
El descanso es un lujo y la carretera, un examen diario. Recuerdo perfectamente una noche de Carnaval en La Solana, tras una actuación vibrante, con el cuerpo empapado en sudor y el cansancio pesando como el plomo, termina-



mos de recoger todo el equipo ya de madrugada. La temperatura había desplomado el mercurio. Cuando intentamos arrancar el camión para poner rumbo al siguiente destino, el frío nos dio el golpe de gracia: los frenos se habían congelado. Allí estábamos, en mitad de la noche manchega, con un gigante de hierro inmovilizado y el vaho saliendo de nuestras bocas, comprendiendo que en la feria, a veces, el mayor espectáculo es el que ocurre tras la fiesta.
Supervivencia y “chapuzas” de emergencia
El músico de feria es, por necesidad, un mecánico a tiempo parcial y un MacGyver de las áreas de servicio. Si el camión no llega, no hay espectáculo, y si no hay espectáculo, no se cobra. Esa presión te agudiza el ingenio de formas insospechadas.
Nunca olvidaré aquel viaje por una carretera perdida de Extremadura. El camión, nuestro hogar y sustento, dio un hipo y se detuvo: una tubería del compresor había reventado, dejando el vehículo muerto en la cuneta. Con el reloj en contra y los nervios a flor de piel, me vi bajo el chasis, entre polvo y grasa. Me las ingenié con una goma de cámara de coche para parchear la tubería, apretando con la desesperación de quien sabe que hay un pueblo entero esperando para bailar. Esa «chapuza», fruto de la necesidad, aguantó lo justo para permitirnos llegar a la actuación. Porque el show, por encima de la mecánica y la lógica, siempre debe continuar.
La soledad de lo multitudinario
Paradójicamente, esta es una vida solitaria a pesar de estar rodeado de gente. Mientras miles de personas celebran con sus familias, el






músico observa la felicidad ajena desde la distancia de los monitores de sonido.
Uno de los peajes más duros de esta clase de vida es la distancia con la familia. Mientras se enlazan ferias, la vida sigue en casa: cumpleaños que se celebran por videollamada, cenas que se aplazan o procesos que se interrumpen hasta la vuelta. El móvil se convierte en un salvavidas emocional, pero nunca sustituye un abrazo. Hay días en los que la nostalgia pesa más que el instrumento.
Esos días de gira tus compañeros de banda se convierten en tus únicos confidentes, forjando lazos de hierro a base de compartir madrugadas, cafés de máquina y averías en mitad de la nada. La banda acaba siendo una segunda familia, la que acompaña cuando la verdadera queda lejos.
El regreso al silencio
El final de la fiesta es el momento más crudo. Cuando la última nota se apaga y la plaza se vacía, queda el desmontaje bajo la luna o el

primer rayo del alba. Es cuando el cuerpo finalmente «pasa factura».
Muchos preguntan por qué repetimos este ciclo. La respuesta no es el sueldo, sino una vocación inquebrantable. Hay algo adictivo en todo esto, en la mirada del público, en la pareja de ancianos que baila un pasodoble como si fuera el primero, en la capacidad para hacer
disfrutar a los demás. Somos atletas del entretenimiento y nómadas del siglo XXI. Somos quienes regalamos nuestro tiempo personal para que los demás celebren el suyo, llevando siempre a cuestas miles de kilómetros y un puñado de historias que solo otro músico de feria puede comprender.

José Ortega Caballero.



Cincuenta y dos domingos tiene un año y uno solo nuestra feria, pues ya es tener tino que se convoquen elecciones en Andalucía ese domingo de Feria de Osuna. Desde aquel mismo día de marzo en el que se conoció la noticia, muchos y muchas estuvimos con las carnes abiertas,no por el resultado que barrunta pocas sorpresas, sino por comprobar si además teníamos la mala suerte de que saliera nuestra bolita para formar parte de la mesa electoral. Así que a estas horas hay alguna gente que es mejor no darles los buenos días y mucho menos desearles buena feria. Menuda faena, y no precisamente taurina.
Y es que ustedes estarán conmigo que en una feria de la mesa que hay
que formar parte es la de los amigos y familiares con platos de jamón, gambas y botellas de vino frío. Perdonadme que no nombre el rebujito, pero es que ese invento de la gente de Madrid de cuando cogieron el AVE para venir a la feria de Sevilla que decían que el fino y la manzanilla amargaba y que había que endulzarlo con la gaseosa pija de la multinacional americana, no está todavía en mi rutina de feriante. Porque si los españoles, algunos muy españoles, se distinguen entre los de tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla, los amantes de la feria gustamos de distinguirnos entre los del rebujito o los del vino de toda la vida y éste que escribe es un radical de los segundos.
Lo que aquí reseñamos no debió ocurrir nunca porque una feria em-
papada de política es una especie de trampantojo taurino en el que el coso se traslada vivamente al ferial. Si no, y con todo el cariño y la empatía a esa gente que dedica su tiempo a la política, díganme si esos políticos visitantes de primera fila caminando con paso cansino por mitad de las calles del real y escoltados por la saga de políticos locales, no son la viva estampa del paseíllo del maestro en las previas de una corrida. Y ya me dirán si las casetas no parecen tendidos de barrera desde los que el respetable puede, a su libre albedrío, manifestar su euforia o su disconformidad con la persona que en ese momento pisa los “terrenos de la verdad” mientras sus subalternos reparten sonrisas o miradas desafiantes dependiendo del criterio del respetable en cada momento.





Y siguiendo con la tauromaquia, menuda estocada hasta la bola cuando la gente recibió la comunicación para formar parte de lo que llaman “la fiesta de la democracia” y le helaron la sangre con un “te ha tocado una mesa electoral”, que decía el cartero aquella mañana en la que hacía el rosario de comunicaciones oficiales de puerta en puerta. ¡Hostias, no me digas!, para, a continuación, con los ojos abiertos como platos preguntabas: ¿de titular o de suplente? Y el ceño fruncido del cartero lo decía todo, a la vez que con voz pausada confirmaba el mal augurio: de titular.
Ya saben que el sentido de Estado de un español, por mucha banderita que lleve, no es el sentido de
un británico o un germano. En este país con tal de escaquearnos de una responsabilidad pública somos capaces de mover la amplia agenda de amigos y colegas para encontrar la forma de llevar a cabo el deporte nacional de la pillería y la picaresca. Y ahí te quiero ver a todos esos presidentes y vocales de mesa titulares pensando y dándole vueltas a las posibles alegaciones a ver si por alguna casualidad en el juzgado correspondiente tomaban razón de tan grave situación sobrevenida y endiñarle el marrón al que había salido de suplente. Y no pongáis muy lejos que un miembro de mesa ultra culpe de su desgracia a la exigencia de los cupos de género de las mesas, lanzando una fake de feria en la que asegura que la mesa era completamente de mu-
jeres y que el gobierno local para beneficiarlas incorporó a hombres como castigo.
A estas alturas creo que hubiese sido buena medida colocar los colegios electorales en las diferentes casetas. Exentas la de los partidos, por razones obvias, y la de Los Carrozas por no contar con ningún miembro de mesa, por aquello de la edad, la caseta de El Casino podría albergar el colegio electoral del instituto Rodríguez Marín, la de Jesús Nazareno albergaría la del electorado de calle La Cilla y Aguilar, Los Arrieros sería el colegio de la gente que vivimos en el campo y así hasta completar de forma lógica el total de colegios electorales. Eso sí que sería facilitar el voto y crear la fiesta de la democracia con todos sus atributos. Bueno, habría que solicitar el cambio de horario y que se votara de una de la tarde a una de la mañana y los miembros suplementes de las mesas deberían estar localizables por si alguno de los titulares se encuentra en algún momento en las fases del tuteo a la autoridad e insultos al clero que algunas veces generan los efluvios etílicos, por lo demás fiesta de la democracia con vino y jamón, que eso sí que es una fiesta.
Cuéntenle a los miembros de su mesa esta medida a ver qué les parece cuando el domingo, antes de ir a la feria, voten vestidas de flamencas o con el pin en la solapa o cuando metan en el sobre una papeleta con aroma a jamón de bellota o gambas de Huelva, a la vez que tararean el “Vámonos pa la feria, cariño mío”, verán la cara de pocos amigos de muchos de ellos. Y es que, estaréis conmigo, que un domingo de Feria, celebrar la fiesta de la democracia es de tristes y de “bollaos”.

Marcos Quijada Pérez.





Siempre fuimos muy amigos y a la orilla del Genil yo aprendí a bailar contigo
Canciones de Agustín Lara, “Acuérdate de Acapulco, María bonita, María del alma”…
“Ansiedad”, de Nat King Cole. Duke Ellington, “Caravana”, “C´est si bon”, de Louis Armstrong. “Myway”, de Frank Sinatra. Jazz y clásicos unidos.
Orquestas y grandes bandas.
“Beguin de beguine”, Cole Porter, “Night and day”, “Casablanca”, “Cuando un amigo se va”, Alberto Cortez del alma, “Piove”, “Volare”, Modugno, “Piccolissima serenata”, “La niña de Puerto Rico”, las rancheras mejicanas.
No hubo nada programado.
Ni hubo romance ni dramas.
Ni acuerdos ni desacuerdos.
Solo canciones. Baladas.
Eloy Reina Sierra.












Amanece en Osuna y la luz va entrando despacio en la Plaza Espartero. La esquina con la calle Sor Ángela de la Cruz, en el número 1, empieza a moverse como tantas veces. No hace falta decirlo: el día comienza en el Estanco Palop.
Abierto desde principios de la década de los 50, este estanco —o mejor dicho, esta tienda— forma parte de la vida del pueblo durante más de cuarenta años. Porque aunque siempre se le llamó estanco, allí había mucho más que tabaco. Era una tienda de las de antes, de las
que tenían de todo y donde siempre acababas encontrando lo que buscabas… O enterándote de algo.
Dentro no hay escaparates perfectos ni estanterías de catálogo. Hay vida colocada como se necesita. El tabaco convive con los sellos, los cuadernos, las cartas, y junto a todo eso, los sacos de garbanzos, lentejas, pasta, cereales. Chocolate, caramelos, chucherías. Todo a granel, todo cercano. Es un día a día lleno de conversaciones que se cruzan sin avisar, de preguntas que empiezan por una compra y acaban en una historia, de voces que
entran y salen igual que la gente, haciendo que el estanco sea también un lugar donde el pueblo se cuenta a sí mismo. Y, entre todo ese ir y venir, también hay quien llega con la ilusión de probar suerte: el estanco es además punto de venta de quinielas y primitiva.
Las puertas se abren temprano: primero la de fuera, luego la interior, la de doble hoja abatible que por la noche queda bien sujeta con potros desde dentro. Sobre las ocho y media ya está todo en marcha, porque a esa hora el pueblo empieza a pasar por allí.







A esa hora ya han pasado algunos de los trabajadores que, antes de ir a sus oficios, se detienen un momento a por tabaco o a por cualquier cosa que haga falta. Son paradas rápidas, casi siempre con prisa, pero forman parte del comienzo del día.

Llegan los niños. Van camino del colegio, con sueño todavía en la cara y las monedas apretadas en la mano. Entran rápido, miran, dudan un segundo que parece más largo de lo que es. Papelería, un caramelo, unas chucherías o cualquier cosa.
Entre sobres, sellos y papeles que pasan de mano en mano, también quedan pequeñas huellas que el tiempo no borra: como aquella carta de Manuel Castellano cuando era niño, escrita con la letra aún por hacerse, que de alguna forma también pertenece a este lugar y a lo que aquí se vivía.
Después el ritmo cambia, pero no se detiene. Entra quien viene a por tabaco, quien necesita un sello, quien aprovecha para llevarse legumbres o cualquier cosa que falte en casa. Se pregunta por los padres, por los hijos, por el trabajo. Se habla de lo que pasa y de lo que está por pasar. El estanco no es solo un sitio de paso: es un punto donde el pueblo se pone al día.
Detrás del mostrador está mi abuelo, Ramón. Siempre ahí. Sin moverse demasiado, sin alzar la voz. Su forma de atender no se aprende, se tiene. Y mi abuela, María Dolores, sostiene todo lo demás.
Porque mientras el mostrador tiene su ritmo, hay otro que no se ve tanto, pero que no se detiene nunca. Ella está dentro y fuera, entre la casa y la tienda, enlazándolo todo. Y en verano, ese trabajo empieza mucho antes de que el pueblo despierte.
De madrugada, cuando todavía es de noche, ya está en la cocina. Prepara sus famosos polos, que en aquellos años no eran algo tan habitual como ahora, y quizá por eso se esperaban de otra manera. Agua, los polvos que les dan el color, la esencia que les pone el sabor —limón, fresa, naranja— y también los de leche. Los va haciendo uno a uno, vertiéndolos en los moldes, colocando los palos de madera con cuidado. Algo sencillo, pero que todo el mundo recuerda.
Y cuando el día avanza, esos polos empiezan a salir por la puerta de la calle Sor Ángela. Ahí se abre otra parte del estanco. Los niños vuelven, ya sin prisa, buscando el frescor. Y con ellos, todo el pueblo. Porque el estanco no cierra a mediodía. No hay pausa. El día se sigue construyendo entre entradas y salidas, entre compras pequeñas y conversaciones que a veces duran más que la propia compra.
La tarde cae despacio, pero el movimiento no. El calor aprieta, la calle se llena, y el estanco sigue siendo ese punto donde todo pasa. Y cuando llega la noche, tampoco se apaga. Muchas veces las luces siguen encendidas hasta pasada la medianoche. Siempre hay alguien que llega tarde o alguien que se queda un poco más.
Y en medio de todo, están las pipas. Las pipas Palop. Las de Juan, el hermano de mi abuelo, en su casa de la misma calle. Las compra del campo, las deja en remojo, las seca sobre rejillas y luego las tuesta en aquel bombo cilíndrico al fuego que gira despacio, con su pequeña puerta. No es un trabajo rápido, ni fácil. Después, llena sus bolsas una a una. Son pipas de marca registrada y hechas con tiempo, y eso se nota. En el pueblo no hace falta

explicarlas: se reconocen y más de 70 años después, se recuerdan.
Así va pasando el día. Sin que parezca que pasa nada importante. Y, sin embargo, pasa todo. Porque lo que hay en el Estanco Palop no es solo lo que se vende, sino la rutina, las caras conocidas, las palabras que se repiten y las que se quedan. Y por eso, aunque hoy estemos en 2026 y aquellas puertas se cerraran a principios de los años noventa, hay algo que sigue ocurriendo. A veces, por la calle, alguien se para y pregunta:
“¿Tú eres nieta de…?” Y para mí, en esa pregunta no hay solo curiosidad. Hay memoria. La memoria de un sitio donde el día empezaba temprano y terminaba tarde. Donde todo el mundo entraba alguna vez. Donde la vida, sin hacer ruido, se iba quedando. El Estanco Palop cerró. Pero lo que pasó dentro…eso sigue en el recuerdo de un pueblo.
Lucía Palop Fernández.




Posiblemente, la noria y la montaña rusa se disputen el primer puesto de la atracción más famosa de la historia. Sería muy difícil encontrar una feria o parque temático que no cuente o haya contado alguna vez con alguna de estas dos atracciones. Aunque con sus giros, subidas y bajadas, y altas velocidades, la montaña rusa nos aporta más diversión y adrenalina, yo por peso histórico me quedo con la noria, a la que voy a dedicar estas líneas.
A diferencia de la gran mayoría de atracciones, la noria no nace con fines de ocio, sino que es un invento con más de 2.000 años de historia que revolucionó las técnicas de riego y contribuyó enormemente al desarrollo agrícola de Mesopotamia. Esta gran rueda, con recipientes en el borde de su circunferencia, se utilizaba para sacar agua de ríos de forma mucho más eficiente.
Conocedores de su importancia, fueron muchas las civilizaciones que adoptaron e incluso mejoraron este invento. Egipcios, griegos, romanos, árabes y pueblos de la Europa medieval incluyeron la noria en su día a día. Esta fue evolucionando y adaptándose a nuevas necesidades y funciones, como abastecer de agua a las ciudades, moler granos o extraer metales en minas.
Pero en 1893 la historia de la noria dio un giro cuando al ingeniero estadounidense George Washington Gale Ferris Jr. se le ocurrió la que, en aquel entonces, era una idea genial y alocada de adaptar este invento milenario al mundo del entretenimiento. Esta noria de dimensiones mastodónticas, con 80

metros de altura y una capacidad para 2.160 personas, fue toda una novedad en la época, así como un enorme desafío técnico.
Fue tan grande el hito de Ferris Jr. que el día de su cumpleaños, 14 de febrero, no solo es reconocido como el Día de los Enamorados, sino también como el Día de la Noria, con el objetivo de reconocer la historia y el significado cultural de este invento. Aunque esta noria fue desmantelada con el paso de los años y usada para la creación de acorazados en la Primera Guerra Mundial, plantó la semilla de una genial idea que pronto se expandió por todo el mundo. Hoy en día es imposible imaginar a la ciudad de Londres sin su famoso “Ojo” sobre el río Támesis o el Prater de Viena sin su Wiener Riesenrad.
Como no podía ser de otra manera, la noria ha estado muy ligada
también a nuestra Feria de Osuna. Desde esas primeras norias, como la que instalaba en el Parque San Arcadio el hermano de Manuel Cadena, “Virorto”, a las que los niños y niñas se acercaban para servir de contrapeso y poder así subirse gratis, hasta esas enormes ruedas que nos han regalado vistas aéreas alucinantes de nuestro municipio.
Y es que la historia de este importante invento refleja una forma de vivir muy nuestra. La noria, que nació ligada a la agricultura y con los años adquirió un carácter lúdico, representa el equilibrio perfecto entre trabajo y diversión, dos de los principales elementos en los que los ursaonenses basamos nuestra existencia.
Antonio Rodríguez Moya.





En el número anterior dejamos este relato en la posible ubicación en calle Navalagrulla.
Por fin en 1627 se creyó que era momento para la mudanza, aunque no a la plazoleta del Dr. Serrano, sino a otras casas existentes en la calle Navalagrulla, en la que la señora había dispuesto una gran sala para que sirviera de iglesia. Se dijo misa y colocando el santo sacramento se dio por efectiva la mudanza al nuevo establecimiento, pensando que este hecho los protegería de los asaltos, además de que doña Isabel previó a gente de su confianza para que evitaran
cualquier incidente que perturbara aquella ocupación.
No sirvió de nada. Vinieron en mayor número y con mayor fuerza y desmesura que la vez pasada, con armas de fuego y acero, poniendo en fuga a los que guardaban y amenazando con muertes. La Duquesa, centrada en el duelo por el Duque (III) no intervino, lo que envalentonó a los asaltantes que expoliaron todo cuanto encontraron a su paso, regresando los frailes a Santa Ana, abatidos y atónitos con lo que habían visto. La misma perplejidad abatió a la Duquesa, al igual que a la gente de la villa que no sabía qué
decir de tanta barbarie y desorden. Los frailes que perdieron todo el ajuar recurrieron al Nuncio, al cardenal y al papa Inocencio X, quien designó a un juez que resolviera el contencioso, que establece un clima de paz, si bien los frailes permanecen en Santa Ana por espacio de diez años más.
Como era habitual en la época la creación de un convento tenía que estar precedida por un hecho o suceso milagroso, aunque lo acontecido hasta ahora es en sí mismo un hecho extraordinario, se toma la profecía de una monja que había asegurado que la mudanza tendría



lugar en un plazo menor a una década. El padre Comendador redactó un escrito recogiendo esta premonición para ser custodiada en el archivo, sirviendo de memoria de este acontecimiento. Ese personaje resultó ser, como era previsible, doña Isabel de Sandoval, que para los frailes su apoyo no era una novedad. Tras lo ocurrido en la calle Navalagrulla, la Duquesa quedó pesarosa por la violencia y la furia empleada, que había dado al traste con una empresa que ella misma había alentado. Los mercedarios y ella misma, ven a doña Isabel como enviada de Dios y el desagravio, así como el traslado, se
convierte en obsesión y empeño, tanto que el asunto vuelve a debatirse, pero esta vez en presencia de los Duque de Lerma y Arcos, quienes acuerdan el traslado al lugar inicialmente elegido, es decir, la plazoleta del Dr. Serrano.
El Duque (IV), se muestra reticente pues había comprometido su palabra con el resto de las congregaciones de no apoyar el proyecto, por lo que el de Arcos pidió a los priores que favoreciesen el establecimiento y liberasen al Duque de la promesa otorgada. Se llegó al acuerdo de que era necesaria nueva licencia, a pesar de contar con ella des-


de antiguo, marchando el Comendador a Sevilla con una carta de la señora para el cardenal, misiva que no fue firmada por el Duque, como se había exigido, atendiendo el compromiso adquirido.
La Duquesa ante el rechazo de su esposo, había resuelto actuar sin su consentimiento, por lo que el 5 de febrero de 1637, comunicó al Comendador que había decidido llevar el santo Sacramento a la nueva casa que ya estaba comprada. Los mercedarios recelosos aceptan, reclamando amparo, ya que por su pobreza no podrían afrontar las costas de los procesos que con toda probabilidad se iban a suscitar a lo que la señora da seguridad económica y el traslado se realiza oficiándose misa con asistencia de la Duquesa y gran cantidad de fieles. La señora envió recado a su marido invitándolo a asistir a los oficios en el nuevo templo, si bien la reacción del clero no se hace esperar organizando una protesta en el palacio Ducal, exigiendo al Duque el cumplimiento de su promesa.
Doña Isabel de Sandoval, solicitó al Cardenal de Sevilla y a los provinciales de todas las ordenes, que no iniciasen pleitos contra los mercedarios, siendo la respuesta afirmativa, accediendo a la petición. Los


carmelitas entregaron la provisión y sobrecarta que habían ganado en la Chancillería de Granada, donde se prohibía la instalación. Los documentos se rompieron en un acto simbólico que escenificaba el nuevo acuerdo. Los frailes del Carmen habían gastado cinco mil ducados en el litigio entablado a raíz del traslado a la calle Navalagrulla y se resarcían con lo expoliado en la jornada del asalto. Con estas diligencias se quedó todo quieto y sosegado. Isabel de Sandoval, cuando la situación estuvo en calma, dijo que para esto solo la había hecho Dios Duquesa de Osuna.

un enorme desnivel salvado por la cuesta Marruecos. Allí se localizaba el caño de Mari Ramírez que ofrecía salida al campo para el primer arrabal extramuros, que, aunque el concejo había debatido mucho a cerca de aquel lugar, ora para cerrarlo, ora para abrirlo, decide finalmente por la segunda opción, aunque no se encuentra la fórmula para impedir que aquello fuera escombrera y estercolero. Con el deseo de los frailes de levantar nuevo templo el problema parecía resuelto aunque el Cabildo se encuentra dividido.
El apoyo de la casa ducal es innegable, si bien el cronista, insiste en lo milagroso como condición previa a la fundación, convirtiendo a la Duquesa en heroína incluso poniéndola en contra de los designios de su esposo, hecho que merece toda clase de dudas. Las súplicas y las influencias de una familia poderosa allanaron el camino y las contradicciones, aunque los mercedarios no Vivían una situación boyante en las casas de la plazoleta del Sr. Serrano, pues estuvieron casi catorce años sin poder afrontar la construcción de la iglesia. En marzo de 1650, el padre Comendador, fraile Juan de los Ángeles, solicitaba que la villa le cediese espacio para edificar un nuevo templo, argumentando que al final de la calle Migolla, existía una zona conveniente, dado que era un viario estrecho para el público, por lo que al pueblo no le era de mucha utilidad, además que las dependencias usadas como iglesia se levantaba en un sitio indecente, ya que la capilla mayor y presbiterio estaban colindante a un muladar, pues aquel lugar por su disposición se había convertido en un estercolero. Los frailes mostraban su aspiración de contar con aquel espacio ofreciendo su agradecimiento con preces y sacrificios.
El área afectada era conflictiva desde antiguo, por estar cercana a la puerta nueva y, aún hoy presenta
Los distintos pareceres no venían como oposición todavía a los frailes, hecho ya asumido por toda la población, sino que el nuevo templo estaría cercano a las minas que llevaban el agua desde el manantial a la fuente nueva. Sus galerías pasaban muy cerca de donde, con toda seguridad, se iban a instalar las criptas donde se enterrasen los frailes y otros fieles, corriendo el riesgo de que la dicha agua se infecte con la comunicación de lo inmundo de los vapores de los difuntos con los consiguientes perjuicios para la salud pública. Esta postura era la defendida por el Alcalde ordinario por el estado llano, Juan Marqués. Su homólogo por el estado noble, don Juan de Cevallos, proponía que la fachada de la iglesia que diese a la plaza se retranquease, al menos tres varas desde donde se localizaban las conducciones, lo que parecía seguridad suficiente para impedir la infección del agua, pero para ello la congregación se veía forzada a tomar dos casas y un horno de pan, siendo su compra por cuenta de los Mercedarios.
La propuesta ganadora es la de Sr. Cevallos y la obra comienza al año siguiente, durando la misma más de 20 años, lo que indica a las claras que su culminación no fue fácil y que existía un agotamiento por parte del vecindario a la hora de aportar recursos. La fiesta para celebrar la conclusión del edificio

queda fijada para el 8 de diciembre de 1.671, día de la Inmaculada, advocación muy querida por los Téllez de Girón.
A pesar de que en aquel momento se aplaude la magnificencia de lo construido y su decoración lo cierto es que un siglo después sufrió una enorme transformación a manos de Antonio Ruiz de Florindo, al que le dedicaremos tiempo en futuras colaboraciones.
Aguilar.





Seguro que alguna vez has escuchado esa famosa frase que corre por los foros de publicidad: “Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen”. Se le atribuye a Salvador Dalí, que además añadía con cierta ironía: “aunque confieso que prefiero que hablen mal porque eso significa que me va bien”. Oscar Wilde también dejó una idea parecida: “Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti”.
Google se ha convertido en un actor clave, también en el turismo. Cada vez que alguien busca: “qué ver en Osuna”, “dónde comer en Osuna” o “cómo llegar a Osuna”, el buscador decide qué mostrar primero. Y lo hace mediante un algoritmo complejo, una especie de cerebro matemático que analiza cientos de factores, entre los que están la calidad del contenido, su relevancia y la experiencia del usuario. A todo esto se le llama posicionamiento SEO. En palabras sencillas, es el
arte de aparecer en los primeros resultados de Google. Si un destino aparece arriba, existe. Si no, prácticamente desaparece. En el caso de Osuna, ocurre algo muy interesante: es una palabra clave que “funciona”, que atrae búsquedas, que genera clics. Y eso, para Google, es oro.
El punto de inflexión: cuando Osuna explotó en Internet Si observamos las tendencias de búsqueda de la palabra “Osuna”, hay un momento clave: 2016. A partir de ese año, el interés por “Osuna” en Google crece de forma espectacular. Los datos son claros: de un valor 9 a 57 (en
una escala de 100) en apenas un año. Eso supone un crecimiento superior al 533% y hay una coincidencia: el fenómeno global que lo cambió todo: Juego de Tronos.
Hace ya más de una década, la famosa serie a nivel mundial de HBO, Juego de Tronos, eligió nuestro pueblo como escenario. Durante semanas, la localidad se llenó de equipos de producción, actores internacionales y una expectación nunca vista. La Plaza de Toros se convirtió en la mítica Fosa de Daznak, donde Daenerys Targaryen protagoniza una de las escenas más impactantes de la serie. Solo en el primer año, el


Tendencias de búsqueda del término “Osuna” en Google desde 2004 hasta 2026. Fuente: Google.


turismo creció un 75%. Se abrieron salas dedicadas a la serie. Se crearon rutas. Se generó una nueva oferta y Osuna se convirtió en un destino internacional.
Lo más interesante es cómo encajan los datos. El aumento de turistas coincide con el crecimiento de búsquedas en Google. No es solo percepción: es una correlación clara entre lo que la gente busca y lo que luego visita.
Un estudio de la Facultade de Ciencias Empresariais e Turismo de Ourense (2020) ya lo apuntaba: “ciudades vinculadas a Juego de Tronos experimentaron aumentos significativos en visitantes entre 2016 y 2017” y Osuna no fue una excepción. Fue y sigue siendo protagonista.
Pero el fenómeno no se quedó ahí. Hoy, cuando alguien escribe “Osuna” en Google, no solo busca la serie. Según el propio buscador las búsquedas más recurrentes son: “cómo llegar a Osuna”, “qué ver en Osuna”, “dónde está Osuna”, “dónde comer en Osuna”, “qué hacer en Osuna”. Y también aparecen otras búsquedas: “Calle San Pedro Osuna”, “Osuna Petra”, “Universidad de Osuna” o “el tiempo en Osuna”. Es decir, hay interés real. Curiosidad. Intención de viajar.
El p oder del tit ular: c uando Osuna se convierte en clic Pero además hay otro fenómeno clave: el clickbait: técnica que consiste en crear titulares llamativos que generen curiosidad para que el lector haga clic y entre en la web

para leer el artículo en cuestión. El término y la técnica pueden sonar negativos, pero en el caso de Osuna ha tenido un efecto extremadamente positivo, pues nuestro pueblo se ha convertido en protagonista habitual de estos titulares: Así es el precioso pueblo de Sevilla con edificios barrocos que fue escenario de ‘Juegos de Tronos’ (20 Minutos), El rincón andaluz que conquistó Juego de Tronos y guarda milenios de historia (Economía Digital), El único museo de Juego de Tronos de Europa está en la provincia de Sevilla (Sevilla Secreta), El antes, el durante y el después de un lugar tras ser escogido para rodar ‹Juego de tronos’ (elDiario.es)
Pero no solo de Juego de Tronos viven los medios nacionales cuando piensan en Osuna: Esta es la calle más bonita de España según la UNESCO (elDiario.es), Así es la calle más bonita de Europa, según la UNESCO, de este pueblo de Sevilla: palacios, casas señoriales y escenario de películas (El Mundo), La calle más bonita de Europa, según la UNESCO, está en un pueblo de Sevilla: Tiene 11 palacios y casas señoriales (El Español), Tiene más de 3000 años y posee la calle más bonita de Europa: este es el pueblo más bonito de Sevilla en 2025 (ABC).
Y no nos olvidemos de El Coto Las Canteras: Parece Petra pero está en



España: la ciudad de Andalucía que hay que visitar una vez en la vida (MSN), La ‘Petra’ de Andalucía y otros lugares para visitar cerca de Sevilla que parecen sacados de una película de fantasía (Europa Press), No es Jordania, es la Petra de Andalucía y está a menos de dos horas en coche desde Cádiz (Diario de Cádiz), La Jordania escondida en España: así puedes visitar “la Petra andaluza” que se encuentra a una hora de Sevilla (El Confidencial).

Lo que está ocurriendo con Osuna es casi un caso de estudio. Muchos medios generan contenido sobre el municipio porque saben que atrae lectores. Esto se conoce como branded content: contenido que, sin vender directamente, posiciona una marca. En este caso, la “marca” es Osuna y son los propios medios los que publican porque obtienen beneficios en forma de visitas.
¿Y por qué ocurre esto? Porque “Osuna” es una palabra clave rentable. A Google le interesa. Detecta que los usuarios hacen clic, que leen, que permanecen. Y cuando algo funciona, el algoritmo lo impulsa aún más.
Hoy, Osuna no solo destaca por su historia, su patrimonio o su belleza. También lo hace en Internet. Ya sea por Juego de Tronos, por la llamada “Petra de Andalucía”, por la calle San Pedro o por cualquiera de las decenas de motivos que atesora, lo cierto es que Osuna se ha consolidado como un destino imprescindible.
El algoritmo, el clickbait, el branded content… llámalo como quieras, pero la realidad es clara: Osuna está en el mapa. En el físico… y en el digital. Y en un mundo donde cada clic cuenta, eso vale oro.
Manuel Fernández Carreño.





Cuando se subió a aquel tren a vapor con su maleta de cartón, sintió un escalofrío de miedo y esperanza en alguna parte de su estómago. En ese momento no podía imaginar que ese viaje iba a descubrirle el sentido de su propia existencia.
Encontró un asiento no muy cómodo al lado de una señora mayor, toda enlutada, con los ojos entristecidos y con una sonrisa cargada de humanidad.
--¡Buenos días! ¿Va usted también a Barcelona? - le preguntó nada más verlo sentarse.
-- Sí- le contestó. Un amigo de mi padre dice que allí hay trabajo para mí.
Aunque la mujer le pareció entrañable, no quería entablar mucha conversación con ella. Sabía que
le quedaban más de doce horas de tren y prefería observar a sus compañeros de viaje o mirar los paisajes que se deslizaban ante él y que poco a poco se iban transformando en otros que nunca había visto en los alrededores de su pueblo.
La gente hablaba sin parar, y estaba fascinando por la facilidad con la que se contaban detalles de su vida sin tapujos, algo que detestaba, porque sentía que hablar de cosas tuyas, tan íntimas, con desconocidos era, en cierto modo, una forma de venderte, de quedarte desnudo a merced de los juicios de los otros. Con estos pensamientos, el ruido del tren y del murmullo de los pasajeros, empezó a entrar en un duermevela que le trajo imágenes de su padre, de sus hermanas, del pueblo...Se veía ajeno a aquel hogar donde no lo tenían mucho en cuenta: su padre porque no anda-





ba bien de salud, y sus hermanas porque sobrevivían como podían y tenían la mente puesta en preparar sus bodas, como si eso las fuera a trasladar a una existencia de felicidad continua. En el pueblo no había mucho porvenir. El poco trabajo que podía encontrar implicaba jornadas de muchas horas con pagas de miseria, que lo dejaban exhausto y sin ganas de hacer nada más. Un traqueteo del tren lo volvió a despertar. Suspiró. Esas escenas lo habían removido y fue consciente de que, a pesar de su juventud, seguir allí sólo le iba a traer una manera de morir un poco cada día, una sensación de estar preso en un lugar paralizado que no lo respetaba y que invalidaba su dignidad.
--¿No quiere usted un trocito de queso? Este lo he hecho yo. ¡Pruébelo! -le dijo la señora
--Muchas gracias, no tengo mucha hambre- contestó
No quería aceptarlo para no entrar en el compromiso de una charla que no le apetecía.
--¡Venga hombre! Pruébelo y así me dice qué le parece.
La ternura con la que se dirigió a él lo conmovió y tendió la mano para coger el pedazo de queso. Esa mujer alegre y demacrada, le despertó sensaciones que no recordaba haber tenido nunca, porque la imagen de su madre la tenía muy borrosa. Tal vez, alguna vez, fue

acariciado, abrazado, alimentado con amor…Pero la memoria no le traía esos recuerdos.
Empezó a masticar el queso, que le supo a gloria en ese momento del viaje. La mujer comenzó a contarle detalles de su vida: la muerte de su marido, la crianza de sus hijos sola en el campo, hijos que emigraron a Cataluña y a los que ahora iba a visitar. Se relajó porque entendió que ella necesitaba desahogarse, como la mayoría de los viajeros de aquel tren lento y barato que los llevaba, aparentemente, hacia un futuro más próspero.
Tras el largo monólogo, el cansancio los venció. Y en realidad, la mayoría de los pasajeros de aquel vagón de tercera estaban ahora dormidos y los pocos que hablaban habían bajado el tono de sus conversaciones, haciéndose ahora más perceptible el zarandeo del tren, una nana monótona que mecía con su “clic clac, clic clac” los sueños de tantos seres buscando otra manera de vivir.
Empezó a soñar. Se vio caminando por una avenida llena de puestos de flores, luminosa, concurrida, con una estatua al fondo señalando el mar. Y él era parte del paisaje. Se reía a carcajadason los amigos.
Se mezclaban imágenes de bailes, de guateques, de tardes de fútbol, de trabajo digno y bien pagado, de cartas a su padre, a sus hermanas…En el sueño él era otro, más uno, más grande y más libre que ese lema que veía y oía por todas partes. Se sentía vivo, respetado como persona y como trabajador, dueño de sus días para decidir.
Un parón brusco del tren lo despertó.
La sensación de plenitud que acababa de sentir estaba ahora mismo allí con él. Respiró profundamente. “¿Será un sueño premonitorio?” se dijo. Lo invadió una certeza tranquilizadora. Lo que trajera la vida en el mismo instante en el que se bajara del tren, ya se vería. Pero sin duda, quería experimentarlo.
A los emigrantes que, con su trabajo, hicieron prosperar lugares de nuestro país y del extranjero; a los que hoy vienen a trabajar en el campo, en la construcción, en la hostelería y a cuidar de nuestros mayores, muchos de los cuales fueron ésos que huían del miedo y del hambre, llevando sus esperanzas en maletas de cartón.
María Félix Benítez Zamora.



El prestigioso Premio Nadal decidió distinguir en 1976 al novelista ursaonense Emilio Mansera Conde como finalista de este importante premio, por su novela La Crisopa. Por lo tanto celebramos, en el presente año 2026, el 50.º aniversario de esta importante distinción.
Medio siglo después, Emilio Mansera Conde y su obra La Crisopa siguen brillando con la misma fuerza que aquel instante en que el Premio Nadal decidió reconocer su talento. Su novela no solo puso a Osuna en el mapa literario español, sino que dejó un legado que atraviesa generaciones.
Emilio Mansera Conde (1929–1980) nació en Osuna. Era hijo de Emilio Mansera y de Soledad Conde, y hermano del también escritor Juan María Mansera Conde. Emilio Mansera Conde, además de ser un magnífico escritor, destacó también por ser un incansable luchador sindical por los derechos de los trabajadores y un defensor convencido de la dignidad e identidad del pueblo andaluz
Sus obras con títulos como El hacha y la estopa, La pierna de oro o La coz, fueron publicada por editoriales de la importancia de Plaza y Janés, Magisterio Español, Ediciones Destino, Ediciones Orbis -en la colección «Grandes Autores Españoles del Siglo XX»- y Círculo de Lectores. Igualmente fue un prolífico articulista en prensa y además cuenta también con una amplísima obra inédita que merece ser

revisada, publicada y rescatada del olvido.
Mansera Conde fue un escritor clave en la evolución de la novela española y su obra constituye un valioso testimonio literario de su tiempo. La crisopa, publicada por Ediciones Destino, representa uno de los hitos más relevantes de su trayectoria literaria y forma parte del legado cultural asociado al Premio Nadal, referente fundamental de la narrativa contemporánea en lengua española, con autores premiados de la talla de Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Francisco Umbral, Juan José Millás, o el más reciente de todos, David Uclés.
La novela La crisopa (1976) se sitúa en un momento de transición clave en la historia cultural española: los años inmediatamente posteriores



a la muerte de Francisco Franco en 1975 y el inicio de la llamada “Transición democrática”. Este contexto condiciona profundamente tanto los temas como las formas narrativas de la obra, que puede leerse como un testimonio de crisis, revisión y búsqueda de nuevas identidades en el ámbito individual y colectivo.

La crisopa no es únicamente una creación literaria destacada, sino también un testimonio narrativo que refleja los profundos cambios sociales, políticos y culturales que marcaron una etapa decisiva de nuestra historia reciente. Su publicación supuso una aportación significativa al debate intelectual de su tiempo, y siguiendo el camino iniciado por Señas de identidad de Juan Goytisolo o de Tiempo de silencio de Martín Santos, ofrece una mirada crítica y humanista sobre los procesos de transformación vividos por la sociedad española.
Conmemorar la aparición de esta obra implica, por tanto, reforzar la memoria colectiva y poner en valor la literatura como herramienta de reflexión, diálogo y construcción democrática.
Las efemérides se convierten en ocasiones únicas para celebrar la vida y la obra de quienes forman parte de nuestra memoria colectiva, honrando a quienes nos legaron su talento. Así sucedió en 2004 durante la conmemoración del 75º aniversario del nacimiento de Emilio Mansera Conde, cuando Osuna se unió para recordar y celebrar al insigne escritor. En ese año la Asociación “Usuna”, presidida en aquel momento por Miguel Caballo, organizó en colaboración con el Ayuntamiento y el Centro de Profesorado un emotivo homenaje a Emilio Mansera Conde. El acto que fue presentado por Víctor Espuny, contó con la presencia de familiares de Emilio Mansera Conde, y tuve el honor de pronunciar la conferencia inaugural. Por otra parte, la Universidad de Osuna a

través del Aula de la Experiencia, coordinada en esos momentos por Paco Ledesma, tuvo un papel muy importante para fomentar el conocimiento local de nuestro novelista ursaonense. Recuerdo a mis queridos estudiantes del Aula de la Experiencia emocionarse profundamente con la lectura de las obras de Emilio Mansera Conde durante mis clases de literatura, y enlazar esas lecturas con algunas anécdotas y vivencias de la época.
En definitiva, el presente año 2026 se presenta como idóneo para recuperar la figura de nuestro novelista Mansera Conde. Es momento de aunar esfuerzos para celebrar esta conmemoración que no solo rinde homenaje a una obra y a su autor, sino que contribuye al fortalecimiento de la identidad cultural de Osuna, al impulso de la actividad literaria del municipio y a la promoción de valores democráticos, culturales, educativos y sociales que redundan en beneficio del conjunto de la ciudadanía.
La crisopa se consolida como una obra de referencia en el contexto cultural y social de la Transición española. Y así, cincuenta años después, La Crisopa no es solo un recuerdo literario, sino un latido compartido. En sus páginas sigue respirando Osuna, con sus calles de cal, con sus voces antiguas, y con la memoria viva de quienes vivieron esa época. Apreciar su relevancia es

valorar el poder de la literatura para iluminar los procesos de cambio, para dignificar la experiencia humana y para mantener vivo el diálogo con nuestro pasado reciente que no es sino un acertado camino para construir nuestro futuro.
Con la conmemoración de la distinción como finalista del Premio Nadal a la novela La Crisopa, Osuna reconoce en el escritor Emilio Mansera Conde a un autor imprescindible, cuya obra engrandece la historia cultural de nuestra ciudad y la proyecta más allá de sus fronteras.

Rubén Martínez Reche.





Hace algunas semanas, desde un medio de prensa local, me preguntaron por el significado del nombre de algunas calles. Las preguntas del periodista Felipe Cecilia me hicieron recordar que ya en alguna ocasión, hace muchos años, Manuel Nozaleda y yo redactamos un artículo sobre este asunto para la Revista de Feria. El asunto ha despertado cierto interés y he creído oportuno hablar sobre cómo y el porqué de algunos nombres de nuestras calles y espacios públicos. Y como siempre, lo mejor es empezar por el principio.
La prerrogativa municipal de designar los nombres de las distintas vías urbanas a través de un acuerdo plenario es relativamente reciente. Como otras tantas normas, es algo que deriva de la implantación de los estados liberales allá por el siglo XIX. Los primeros ejemplos de esa forma de proceder fueron los cambios de denomina-
ción de la calle Sevilla, que pasó a llamarse Pompeyo, y Gordillos, que recibió el de Evandro. En ambos casos, se detecta un fuerte componente historicista, relacionado con nuestro pasado, ya que los dos personajes participaron en la guerra que mantuvo César y que terminó con el asedio de Urso. No cabe duda de que es una muestra de orgullo local, que pone de relieve un momento en el que se nos menciona en los libros de Historia. Sin embargo, a pesar de lo loable del intento, pronto la clase dirigente vio las posibilidades propagandísticas que poseía esa capacidad de modificaciones en el nomenclátor. Desde el último tercio del siglo XIX hasta el último cuarto del XX, cada cambio de régimen o de gobierno llevaba aparejado una nueva denominación para la mayoría de las calles de nuestro pueblo. En ese sentido, habría que recordar la postrera gran reforma: la que se llevó a cabo con el advenimiento
de los ayuntamientos democráticos. En 1981, uno de los primeros acuerdos del recién elegido consistorio fue eliminar los cambios franquistas en el nomenclátor y recuperar los nombres tradicionales. Aquí solo hubo dos excepciones. Se mantuvo el nombre de Asistente Arjona para la antigua Carrera de Caballos, antes calle de Teba, y Alfolí, que se mantuvo en detrimento de la anterior designación como Pulgarín, entendiendo que este término carecía de prestancia. El resto, aunque se sacrificara a García Blanco o al Doctor Navarro, repuso su secular apelación.
En este punto, la pregunta es cómo se nombraban esas calles sin intervención del ayuntamiento. La respuesta es, casi como casi siempre, la costumbre o el dicho popular. La gente corriente le puso el nombre a unas vías que carecían de designación oficial. Para ello le servía que tuviese algún elemento llamativo o


poco frecuente. Ya de antiguo, en el recinto amurallado, las puertas se denominaron de esa manera. En Osuna existían las del Agua, junto a la denominada Fuente Vieja, tras inaugurar la Nueva en 1529; la de Granada, que daba al camino de ese nombre y que se transformó en el siglo XVIII, trasladándose desde la plaza de Santa Rita –vulgo, San Agustín- al final de la actual calle Granada. Cuando el caserío salta la antigua muralla medieval, las puertas pasan a tener una función recaudatoria y fiscal. Se instalan en las distintas calzadas. Así, la de Teba o la de Écija, que se abrían en los caminos que conducían a esas poblaciones y que se daban a calles que recibían esa denominación. Aún permanece la de Écija, cerca de la puerta que de ese nombre y que se conoce popularmente como Arco de la Pastora, aunque esa es otra historia. Recuerdos en el nomenclátor de esa misma función es la misma calle de Sevilla o la designada como Puerta de Ronda. Todavía habrá quien recuerde los fielatos que se levantaban en sus cercanías.

se vendía en aquella plaza-, y la del Cristo, denominada así por la hornacina en el muro del convento de Pedro que la que existía para su devoción un ecce homo, recientemente sustituido por un altar cerámico, tras el robo del original. Esa calle mudó el nombre que tenía, calle de Miguel Martín Bachiller, un personaje muy popular a mediados del siglo XVI por su compromiso con la Colegiata y el mantenimiento de su reloj, cuando las monjas, siguiendo la moda barroca y postridentina, decidieron labrar esa hornacina para albergar la figura de un Cristo tras ser azotado. Los ecos del Concilio de Trento hace siglos que se acallaron, pero no así la voz popular que recogió este hito devocional en la calle.
La zona de la Puerta de Sevilla es bastante llamativa. Popularmente ha sido conocida como las “cuatro esquinas”. El arco, a la altura del actual convento del Carmen, decorado con un Calvario escultórico, se demolió a mediados del siglo XVII. Allí confluían varias calles, la propia del camino de Sevilla; la actual del Carmen, antes Salitre, en cuya plaza desembocaba –adivinen ustedes qué
En ese mismo sentido, en el de la tozudez y la fuerte resistencia de los nombres populares a mantenerse, tal vez sea interesante traer a colación un lugar que tradicionalmente se ha venido llamando las Canteras. No era ese su nombre oficial. Aquel espacio se santificó y se designó como cerro de San Cristóbal, y de ahí la denominación de la calle que baja desde él buscando la Carrera. Era frecuente en parte de la Antigüedad y la Edad Media, cristianizar con una cruz el punto más alto de cada ciudad y ponerlo bajo la advocación y la protección de San Cristóbal, aquel gigante que era protector de caminantes y viajeros. A pesar de esa norma no escrita, la actividad extractiva que se

realizó durante siglos en aquel lugar pudo con la generalizada costumbre y la intencionalidad religiosa. De la misma forma, fueron las voces de los vecinos de a pie las que bautizaron el espacio que ocupó la alcazaba musulmana, luego palacio fortaleza de los Girones y puede que levantándose ambas sobre una fortificación romana anterior. La Casa de Osuna abandonó aquel recinto a mediados del siglo XVII y el edificio se arruinó con el tiempo. La gente lo llamó el sitio del Palacio Viejo, que es como se sigue denominando hoy. A la vez, su entorno recibe el extraño nombre de Las Alcaidías. Así se conocía ya desde, al menos, el siglo XVI. Queda constancia documental de ello. Todavía pervive esa designación. La explicación de ese término es muy simple y lógica, virtudes que suelen adornar la cultura popular. Los sistemas defensivos disponían de un recinto amurallado y un alcázar que se defendía tanto del exterior como del interior. Para cumplir su función de protección de los señores, debía tener un acceso franco al exterior que debía estar despejado y no podía ser ocupado con ninguna construcción. Esos terrenos en la parte que daba al camino de San José se destinaron a la siembra de cereal y se pusieron a disposición de la persona que ocupase el cargo de alcaide de la fortaleza, como parte de su retribución. De ahí que el personal conociese esa zona como Las Alcaidías, tal y como se ha mantenido hasta hoy.
Existen otros muchos elementos que dieron lugar a nombres de calles y espacios. Tal vez, uno de los que más juego pueda dar sean los nombres religiosos. Quizás a ellos habrá que dedicarles nuevas aportaciones en otras revistas de feria.
Paco Ledesma.




Hay cosas que uno no aprende en los libros, sino caminando año tras año por el mismo sitio hasta que ese lugar termina formando parte de quien eres. Para muchos, la feria de Osuna será simplemente una semana de fiesta, de música y de gente que se reúne para pasarlo bien. Pero para quienes hemos crecido aquí, para quienes hemos aprendido a medir el tiempo entre una feria y la siguiente, la feria es algo mucho más profundo. La entendemos como memoria, infancia y, en cierto modo, también como una manera de entender la vida.
Quienes me leen habitualmente en El Pespunte saben que allí
suelo contar las cosas que pasan a nuestro alrededor con la mirada del periodista que observa su pueblo. Hoy, sin embargo, me mudo por un momento a las páginas de esta revista de feria para hablar de algo que también forma parte de nuestra actualidad. Esa feria que llevamos dentro los que hemos crecido en Osuna.
Cuando uno entra en el real sucede algo curioso que cuesta explicar a quien no lo ha vivido muchas veces. Los problemas parecen quedarse en casa y durante unas horas lo único importante es caminar entre la gente, encontrarte con amigos que quizá no veías desde el año pasado y dejarte llevar por
ese ambiente festivo que convierte cada noche en algo distinto.
Porque la feria también es eso. Un gran punto de encuentro donde, de repente, aparece alguien a quien no veías desde hace meses y con quien retomas la conversación como si el tiempo apenas hubiera pasado. Un abrazo, un “¿dónde te metes?”, y todo vuelve a colocarse en su sitio como si la feria tuviera esa extraña capacidad de recomponer las cosas.
Los que todavía somos jóvenes tenemos una suerte especial y es que hemos crecido dentro de esta feria. No la hemos aprendido de oídas, sino viviéndola desde pequeños,



escuchando el ruido de los cacharritos mientras las luces giraban sobre nuestras cabezas y creyendo, durante unos días al año, que el mundo entero cabía dentro del recinto ferial.
Puede que ahora tengamos veinte años o alguno más, y puede que haya quien nos mire con cierta sorpresa cuando hacemos cola para montarnos en un cacharrito como si todavía fuéramos niños. Pero lo cierto es que en ese momento ocurre algo muy sencillo y muy bonito. Volvemos a ser ese niño que venía a la feria de la mano de sus padres, mirando todo con los ojos abiertos de par en par.
Y entonces uno entiende que hay cosas que no se pierden nunca.
La feria también se construye con pequeños rituales. Como decir eso de “vamos a dar una vuelta por El Piana a comernos unos pinchos”, sabiendo que esos pinchos forman parte de la feria.
O terminar la jornada como manda la tradición, cuando el cuerpo ya empieza a notar el cansancio de tantas horas, con unos churros con chocolate en el Bonilla, que a esas horas saben a gloria bendita y parecen poner orden en todo lo que la noche ha ido desordenando.
Luego están los clásicos que nunca fallan como pescar los patos con tu primo chico o intentar ganar un peluche en los tirapichones para regalárselo a alguien especial aunque el intento salga más caro de lo que uno pensaba.
Y, por supuesto, ese kebab de última hora que aparece cuando la noche ya está terminando y que, curiosamente, al día siguiente se convierte en el mejor remedio posible para resucitar.
Son cosas pequeñas, sí. Pero en realidad son esas pequeñas cosas las que terminan construyendo una feria.
Sin embargo, hay algo que últimamente hace pensar a muchos de los que vivimos la feria con cariño. Cada vez es más frecuente escuchar a jóvenes decir que prefieren ir a la feria de Sevilla antes que a la de su propio pueblo, como si la feria de Osuna fuera un plan secundario.
Y cuesta entenderlo.
Porque la feria de Sevilla será grande, espectacular y famosa, pero también es una feria donde muchas veces solo entras si conoces a alguien dentro de una caseta, una feria donde parece que hay que cumplir ciertas normas no escritas para sentirse parte de ella.
La feria de Osuna, en cambio, tiene algo mucho más sencillo y mucho más valioso y es que aquí todo el mundo cabe.
Aquí entras en una caseta y siempre hay alguien que conoces, alguien que te llama desde una mesa para que te acerques o alguien que, aunque no te conozca demasiado, te hace un hueco como si llevaras allí toda la vida.
Quizá por eso esta feria sigue teniendo algo que otras no tienen.
Tiene verdad.
Es la feria donde crecimos, donde aprendimos lo que significa salir con los amigos, donde dimos nuestros primeros paseos de madrugada y donde descubrimos que hay noches que merecen quedarse para siempre en la memoria.
Por eso duele un poco cuando parece que algunos olvidan la feria que los vio crecer. Porque esta feria no es solo una fiesta de una semana al año, es un lugar donde se guarda una parte de nuestra historia.
Y quizá por eso seguimos volviendo cada año, incluso cuando creemos que ya somos mayores para ciertas cosas.
Porque en el fondo sabemos que no es verdad.
Sabemos que siempre habrá un momento para montarse en un cacharrito, para buscar unos pinchos en El Piana, para terminar la noche en el Bonilla o para caminar por el real con esa sensación tan difícil de explicar de que, durante unos días, todo vuelve a estar en su sitio.
Como escribió el gran periodista Manuel Chaves Nogales, una de esas voces que entendían bien lo que significa contar la vida de la gente:
“Las cosas verdaderas no necesitan adornos”.
Y la feria de Osuna, afortunadamente, sigue siendo una de esas cosas.
Felipe Cecilia.




El poeta ultraísta y de la Generación del 27, Pedro Garfias llegó a Osuna en 1905, desde su Salamanca natal, y vivió aquí gran parte de su infancia y juventud. En México, ya en el exilio, después de la guerra civil, le preguntaron una vez por qué ciudades volvería él a empuñar las armas y contestó que sólo por dos: Morelia (México) y Osuna. Él se consideraba un andaluz de Osuna, aunque residiera temporalmente en Cabra, Écija, La Carolina y Madrid. Tuvo aquí -en sus primeros momentos- un gran amigo, José Rodríguez Jaldón (1888-1919), empleado de Telégrafos y Correos, con quien le unieron estudios universitarios e inquietudes poéticas (colaboraciones en la revista Grecia). Ambos compartieron una visión gozosa y dolorida, a la vez, de la realidad difícil que les tocó vivir. Muerto tempranamente el también poeta ultraísta con 31 años, el autor de El Ala del Sur (1926) escribiría: “Yo quería a Pepe como un hermano. ¡Y hermano mío era, por la tristeza desilusionada de sus ojos! ¿A quién leeré ahora mis poemas? ¿Quién me acompañará en mis paseos del atardecer,
carretera adelante, o hacia la Colegial, en las noches serenas en que las almas están muy cerca de la luna?”. Asimismo, se quejaba amargamente, ante el entorno contrario en el que se desenvolvía tanta sensibilidad diferente: “El pobre Pepe había ido ahogando todas sus ambiciones y sus esperanzas en este ambiente frío y hostil. Yo creo que ha muerto ahogado de vulgaridad, asfixiado su espíritu gemelo de las cumbres y las estrellas”. La queja de Garfias era alta y firme: “Pepe Rodríguez hubo de anclar aquí, y en Osuna giró lenta, lenta la noria de su vida. ¡Su breve vida dolorosa! Un día he de escribir íntegra la historia de este muchacho que murió de miseria, entre nosotros, para vergüenza nuestra”.
La mirada de la Villa Ducal para el salmantino-andaluz estuvo siempre vinculada a los sentimientos, como perseguía a través de su poesía y su prosa.
Con motivo de una visita de Adriano del Valle -otro amigo de generación, seis años mayor-, le apunta:
“Mira a esta Colegiata, de donde nuestras miradas se desperezan voluptuosamente y acarician, como patas de araña libidinosa, los senos rosados de las colinas; a esta Colegiata, de donde se percibe un horizonte amplio como una palabra cordial, subo todas las tardes a reclinar mi dolor en la tierra. ¡Y los latidos de mi corazón hacen temblar todo este campo que se ve!”.
Y, en otro encuentro, en nuestra localidad, esta vez con el poeta José



María Morón, autor de Minero de estrellas (1933), dejó consignadas estas palabras: “Fue en Osuna hace algunos años, cuando yo desanillaba mis días perezosamente al sol. Calles rectas y anchas como rías, plazas de aliento amplio y torres, viejas torres erguidas como murguistas ciegos y altivos. Arriba, la Colegiata y la antigua Universidad, seria y alta como una frente”. No muy lejos quedaba esa famosa prosa, titulada “Pueblo”, de su primera obra: “Desde la Colegiata, alta como una frente, es grato componer y descomponer el rompecabezas del pueblo: los suspiros claros de las casas, las plazas de ancho aliento, y esos viejos murguistas de las torres, ciegos y altivos”.

Dentro de esa visión paisajística y humana de Osuna, y entre todas sus Fiestas, destacaba la Feria de Mayo, espacio de alegría y emociones para todos sus habitantes: “Eres la fiesta verdadera, enarbolada en la mitad del año, alumbrándolo todo él, para que medio año vivamos de tu esperanza y otro medio de tu recuerdo”.
Por otro lado, Garfias se concienció políticamente al contacto con la realidad social y económica de la España de su momento, lo que se demuestra en las “Cartas abiertas” que redacta y publica en la prensa local. Porque, para el escritor, junto a la preocupación estética, estuvo siempre la ética, la postura reivin-


dicativa, con el objetivo de cambiar una sociedad que entendía injusta. En carta a la Junta Directiva de la Sociedad Urso F.C., expone: “Vosotros aspiráis ahora a educar a los jóvenes, a proporcionarles medios de formarse un caudal de cultura y fuerza. No olvidaros de darles también una conciencia ciudadana, un principio de rebeldía, un alma pura y exigente. Algunas veces cuando yo me sublevo contra esta organización social, absurda e inestable como un gigante que se sostuviese en un pie, podrida y desquiciada, falta de sentido moral y económico; y me pongo a anunciar la venida de otra sociedad mejor organizada asentada sobre bases más sólidas y justas, ‘esto fue siempre así, y será siempre así’ me dicen los que asoman bajo su piel morena y fatalista del árabe cobarde. Los que estudiamos historia, sabemos que no todo fue siempre así. Eduquemos ahora una generación en la fe vigorosa, en la creencia firme de que no todo será siempre así”.
Apoya Garfias, en otra misiva, la labor que hace María Teresa de la
Puerta, quien organiza una fiesta lírica “cordial y luminosa como una epifanía” en favor de los más necesitados de Osuna, y le recuerda que fue Jesús el que dijo ‘venid a mí por el camino de los pobres’, añadiendo que agradece que ella “en este cañamazo pobre y mísero del pueblo, borde una magnífica rosa de oro”.
En defensa de la ciudad en la que residía, veía no tanto el atraso de ésta, en esta época, “en su falta de urbanización, belleza y cultura -pareja en casi todos los pueblos andaluces-, como en la absoluta carencia del valor ciudadano, de conciencia política y social”. Por eso mismo él luchó durante su vida y tuvo que marcharse, tras la contienda civil, fuera del país.
Próximo a celebrarse el Centenario de la Generación del 27, nos quedan sus palabras, ética y estética unidas, en su obra.
José María Barrera López.





La torre la “Colegiá”
Se cayó a las cinco y cuarto
Las primeras que la vieron

La Friasa y la Milagro.
La Gomera, el Gomerón
El matrimonio más viejo
Conviviendo siempre juntos
Desde el principio del tiempo.
“El Tempranillo”, “ Pernales”
“Pasos largos” y el “Mochuelo”
Fueron de nuestra comarca
Los últimos bandoleros.
Cara me costó la prenda
Y manchita le cayó
La puse en venta en la tienda
Y nadie me la compró
Ay, yo ya no compro más prendas.
Si me estás vendiendo besos
Dame el ticket en el instante
Por si hay que devolverlos
Tener un justificante.
Notan el desequilibrio
En mi forma de escribir
O es que pisé malas hierbas
O es que a la escuela no fui.
El que sueña con la paz
Y de pronto se despierta
Quisiera seguir soñando
Porque el mundo está fatal.
Pregunté a finos pintores
Y a sabios de gran talento
Y no supieron decirme
De qué color es el viento.
José Quijada Ramos.












Hace un año y medio, las puertas del Teatro Álvarez Quintero se abrieron de nuevo, y con ellas volvió con mayor intensidad el latido cultural de Osuna. Tras más de cuatro décadas de silencio, sus muros guardaban ecos de aplausos, susurros, músicas y emociones que habían tejido la historia de un pueblo. Hoy, restaurado con respeto y cariño, no solo luce su belleza decimonónica, respira de nuevo, listo para recibir artistas, público y recuerdos que se hacen presentes.
Recientemente llevé a mi padre a redescubrirlo. Era una tarde en la
que no había función ni público expectante, solo la luz dorada que aportaba la iluminación, reflejándose sobre el patio de butacas, pudiendo casi percibir el aroma a historia mezclado con el olor a nuevo que le ha aportado su restauración. Hombre mayor, octogenario, con el paso lento, la voz suavizada por los años y los sonidos apagados por su escasa audición, no había vuelto a pisar un teatro desde hacía más de medio siglo. Mi compañero y amigo, José Luis Cecilia, encargado de coordinar gran parte de este complejo entramado y de devolver su belleza a esta joya escénica de finales del siglo XIX le hizo una
invitación muy especial: entrar, recorrerlo y volver a vivirlo.
Tras pasar su puerta de entrada, los ojos de mi padre ya se iluminaron, avanzaba hacia el interior del teatro y un suspiro escapó de sus labios. Cada detalle, cada moldura, cada pasamanos le devolvía la memoria de su juventud. “Es como si los años no hubieran pasado”, murmuró, evocando aquellas tardes en que venía para ver a artistas como Juanito Valderrama o Manolo Caracol. A veces apenas podía permitirse una entrada en lo más alto, en el paraíso, pero desde allí contemplaba el escenario con




la misma emoción que si estuviera en primera fila. Para él, aquellos espectáculos eran mucho más que una función: eran la oportunidad de soñar, de sentir el arte muy cerca y de guardar en la memoria momentos que ahora, tantos años después, volvían a resurgir entre aquellas paredes.
Sentado en silencio en el centro del patio, mi padre se emocionó. Sus ojos brillaban con lágrimas que no quería dejar escapar, y su mirada recorría —y también revivía— el escenario, la platea, el anfiteatro y su lugar habitual en el paraíso. Allí comprendió que estar sentado en su butaca era un verdadero privilegio: contemplar aquel teatro, en ese momento vacío, le devolvía la emoción de toda una vida ligada al arte y a la memoria. Permaneció un instante en silencio y, casi como un susurro al tiempo, pidió que algún día lo trajera a un espectáculo, especialmente de flamenco. Sabía que sus oídos apenas le acompaña-
ban, pero quería sentir la vibración de la guitarra, la fuerza del cante, la emoción que atraviesa el aire y toca el corazón. Y añadió, con un destello de alegría, si podía ser que, después de sesenta años, le tocara vivir esa emoción desde ese lugar privilegiado en el que había permanecido sentado un buen rato, como siempre había soñado.
La restauración ha logrado un equilibrio admirable entre pasado y presente. Cada estructura y cada detalle han sido tratados con un cuidado exquisito, preservando la esencia decimonónica y adaptando el espacio a espectáculos contemporáneos.
Desde su reapertura, el teatro ha vibrado con una programación intensa y diversa que ha llenado de vida todos sus espacios: la gala inaugural con Teatro Sabor Violeta, conciertos de Israel Fernández y Diana Navarro, musicales infantiles como Peter Pan y

Furia Cabaret, festivales de jazz y carnaval, homenajes como el de El Nene, y conciertos de Falete, de Manuel Cuevas, de Admirado Raphael, de Laura Gallego, de Martirio…
Cada evento ha tenido su propio eco: el humor cofrade de El Palermazzo, la intensidad musical de Triana y Tomatito, la magia infantil de Un genio no tan genial, y la solemnidad de la Banda de Música durante la Cuaresma, entre otros espectáculos. Cada función ha tejido un hilo que ha unido la memoria de generaciones con los talentos actuales, y transformando los asientos en espacios de emociones compartidas. Más de 15.000 asistentes han llenado las butacas, devolviendo al teatro su función y al pueblo uno de sus espacios culturales más querido y añorado.
Y la actividad, desde comienzos de este año 2026 no se ha detenido pudiendo disfrutar de nuevas experiencias y emociones como han sido: musicales infantiles como Dumbo, conciertos de La Edad de Oro del Rock, Triana en concierto, Credo de Cantores de Híspalis, circo con Cateura, la Gala de los Premios 28F, La Pasión en escena, el Festival de Teatro Clásico o el espectáculo “Entregamos”, de Manu Sánchez. Cada evento proyecta la tradición y la memoria hacia el futuro, consolidando su vocación de espacio abierto a todas las generaciones.
Durante este año y medio de vida renovada, el teatro ha confirmado que no es solo un edificio: es un espacio donde la cultura se hace tangible y donde los recuerdos y el presente se entrelazan. Cada función devuelve al espacio su carácter vivo y lo consolida como motor cultural de Osuna, porque además, el público responde con entusiasmo, llenando las butacas y demostrando que un lugar escénico solo vive realmente cuando se comparte.


El impacto cultural trasciende lo artístico. Convertirse en un referente de calidad y diversidad coloca a Osuna en un lugar destacado dentro del mapa cultural. La localidad ofrece hoy a vecinos y visitantes un abanico de experiencias que enriquecen la vida cotidiana, fortalecen la identidad local y proyecta su talento y creatividad más allá de sus fronteras, porque cada concierto, cada espectáculo, acto o función refuerza la idea de que invertir en cultura es apostar por la convivencia, la emoción compartida y el desarrollo integral de la sociedad.

Mi padre, en esa visita reciente, permaneció largo rato en su butaca central. Observaba el escenario, la platea, el anfiteatro y el paraíso con una atención cargada de emoción. Su mirada decía todo: revivía su juventud y al mismo tiempo contemplaba el presente vibrante, devolviéndole recuerdos y emociones que parecían dormidos y que esa tarde despertaron de nuevo. Esa experiencia me hizo pensar que la rehabilitación de un teatro no es solo un logro arquitectónico: es la recuperación de un patrimonio emocional, un lugar donde los recuerdos y las nuevas experiencias se entrelazan y se refuerzan mutuamente.
Hoy, este espacio vibra con fuerza. Su escenario conecta memoria y presente, y cada función confirma que un teatro puede transformar un pueblo y proyectarlo hacia un futuro donde la cultura se integra en la vida cotidiana y en la identidad del pueblo.
El Teatro Álvarez Quintero late con la historia y la vida de Osuna y su reapertura permite descubrir que la cultura es un tesoro compartido, un bien vivo y necesario, capaz de emocionar, enseñar y conectar generaciones. Y mi deuda sigue pendiente, papá, pero un día volveremos a ir, te sentarás en tu butaca central y disfrutarás, a tu manera y con los límites que ya te ha impuesto la vida, de ese espectáculo flamenco que tanto deseas.
Charo Benítez Zamora.




mariaferron.art@gmail.com
www.mariaferron.com


















Cristóbal de Soto Govantes y Amparo Galván Galván – 1956.
Luis Domínguez con Pepita y Encarnación, amiga de la familia, sobre 1965.


Miguel Ángel Algarra y su hermano Jesús – 1968.



Francisco, Visi, Ani y Pepi Cascajosa Lara – 1968.


Pepita García, Dolores Montes, Consuelo Dueñas y Antonio Ortega (en la parte de atrás. Y Mª Carmen Domínguez, su hermana Chari, Loli y Rosarito Ortega, Luis Domínguez – sobre 1969.






DEL 4 AL 7 DE MAYO
DE 10:00 hs. A 12:00 hs. SEMANA INFANTIL DE ACTIVIDADES DEPORTIVAS PARA EL ALUMNADO DE INFANTIL Y PRIMARIA
Polideportivo Municipal.
A partir de las 16:00 hs. OSUNA BARROCA
COPA INTERCOMUNIDADESCONCURSO DE ALTA ESCUELA
Plaza de Toros de Osuna.
9 DE MAYO
20:00 hs. XXIII PREGÓN DE LA FERIA TAURINA DE OSUNA
PREGONERO: LUIS CALDERÓN RODRÍGUEZ
Presentador: Julio Sánchez Oña

08:00 hs. CAMPEONATO LOCAL DE GALGOS CON LIEBRE
Vereda Campo de Tiro.
11 DE MAYO
10:00 hs. INAUGURACIÓN Y COMPETICIONES XX ESCUOLIMPIADAS
INFANTILES Y DE EDUCACIÓN ESPECIAL
Polideportivo Municipal.
Entrega de medallas: 13.30h.
10:00 hs. INAUGURACIÓN Y COMPETICIONES XXXII ESCUOLIMPIADAS
Polideportivo Municipal.
10:00 hs. COMPETICIONES XXXII ESCUOLIMPIADAS
13:00 hs. CLAUSURA XXXII ESCUOLIMPIADAS
Polideportivo Municipal.
22:30 hs. INAUGURACIÓN OFICIAL DEL ALUMBRADO DE FERIA.
PASACALLES DE LA BANDA DE MÚSICA “VILLA DE OSUNA” POR EL RECINTO FERIAL
23:30 hs. ACTUACIÓN DE RAFA D’HEREDIA
Caseta Municipal.
00:30 hs. ACTUACIÓN DE JULI “QUERIDA MÚSICA”
Caseta Municipal.

Plaza de Toros de Osuna.











CON MOTIVO DEL DÍA DEL NIÑO Y DE LA NIÑA LAS ATRACCIONES DE FERIA DURANTE ESTE DÍA TENDRÁN UN DESCUENTO ESPECIAL.







24:00 hs. CONCIERTO EN DIRECTO “MUJERES POR SEVILLANAS”
13:30 hs. ALMUERZO DE MAYORES
Caseta Municipal.
14:30 hs. ACTUACIÓN DEL CORO DEL CENTRO DE PARTICIPACIÓN ACTIVA DE MAYORES DE OSUNA “EL CHORRILLO DEL AGUA” Y DEL TALLER DE SEVILLANAS.
Caseta Municipal.
15:30 hs. ACTUACIÓN DEL GRUPO MUSICAL “FANTASÍA”
Caseta Municipal.
22:00 hs a 2:00 hs. GALA “OSUNA CON DUENDE”
Caseta Municipal.
13:30 hs. XXIII PARADA ECUESTRE FERIA DE MAYO
Salida: Hotel Palacio Marqués de la Gomera. (De calle San Pedro a Recinto Ferial).
16:00 hs. ACTUACIÓN DEL GRUPO MUSICAL “FANTASÍA”
Caseta Municipal.
De 22:00 hs a 5:00 hs. ACTUACIÓN EN DIRECTO DE LA ORQUESTA “SERVA LABARI”
Las Carlotas, Soles y María de la Colina
Caseta Municipal.
16:00 hs. ACTUACIÓN DEL GRUPO MUSICAL “FANTASÍA”
Caseta Municipal.
19:00 hs. GRANDIOSA CORRIDA DE TOROS
Ganadería: JULIO DE LA PUERTA para: MIGUEL ÁNGEL PERERA BORJA JIMÉNEZ MARCO PÉREZ
Plaza de Toros de Osuna.
De 22:00 hs. a 5:00 hs. ACTUACIÓN EN DIRECTO DE LA ORQUESTA “SERVA LABARI”
Caseta Municipal.
24:00 hs. CANELITA en concierto
Caseta Municipal.


Caseta Municipal.

EL JUEVES Y VIERNES DE FERIA EN HORARIO DE 18:00 A 20:00HS AMBIENTE SIN RUIDO EN ZONA DE ATRACCIONES.
LA ENTRADA A LA CASETA MUNICIPAL Y A LAS ACTUACIONES ES LIBRE Y GRATUITA
16:00 hs. ACTUACIÓN DEL GRUPO MUSICAL “FANTASÍA”
Caseta Municipal.
19:00 hs. EXTRAORDINARIA CORRIDA DEL ARTE DEL REJONEO
Ganadería: BENÍTEZ CUBERO, para: ANDY CARTAGENA DIEGO VENTURA LEA VICENS
Plaza de Toros de Osuna.
19:00 hs. GALA INFANTIL “IMAGÍNATELO”
Lugar: Caseta Municipal.
De 22:00 a 5:00 hs. ACTUACIÓN EN DIRECTO DE LA ORQUESTA “SERVA LABARI”
Lugar: Caseta Municipal.
24:00 hs. EXTRAORDINARIA FUNCIÓN DE FUEGOS ARTIFICIALES
“FERIA DE OSUNA”
24:15 hs. LA HÚNGARA en concierto
Caseta Municipal.
El AUTOBÚS URBANO SERÁ GRATUITO PARA LOS DÍAS DE FERIA
• Miércoles, 13 de mayo.
De 22.00h a 3.00h.
• Jueves, 14 de mayo.
De 9.00h a 15.00h - De 19.00h a 3.00h
• Viernes, 15 de mayo.
De 9.00h a 15.00h - De 19.00h a 5.00h
• Sábado, 16 de mayo.
De 13.30h a 5.00h
• Domingo, 17 de mayo.
De 13.30h a 3.00h.





















































































Con motivo de la celebración del Día de Andalucía, el Ayuntamiento de Osuna convocó la decimoséptima edición de los Premios 28 de febrero, distinguiendo este año a diez organizaciones y/o personas de nuestra localidad con la intención de reconocer las trayectorias de las mismas y los méritos alcanzados tanto en el ámbito empresarial, social, educativo, cultural, artístico o deportivo, así como su contribución al reconocimiento de nuestro municipio a nivel provincial, autonómico, nacional e incluso internacional.

TEJIDOS Y CONFECCIONES MOSCOSO MORA, conocido popularmente como “El Petón”, en reconocimiento a sus setenta años de trayectoria ininterrumpida como comercio tradicional de referencia en nuestra localidad, ejemplo de cercanía, profesionalidad y compromiso con el desarrollo económico y social de nuestro municipio.

PUEBLO GITANO, en su 600 aniversario de su llegada a la Península Ibérica, en reconocimiento a su extraordinaria contribución histórica, cultural y social, y como expresión pública de gratitud por el esfuerzo, la constancia y la proyección de futuro que caracteriza a su comunidad.

MADRES CONCEPCIONISTAS DEL MONASTERIO DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN, reconociendo la labor de una comunidad que, desde 1566 y de manera ininterrumpida, es testigo y custodio de más de 450 años de historia, fe y entrega en nuestra localidad y cuyos célebres bizcochos marroquíes han trascendido los muros de la clausura para convertirse en símbolo tangible de su labor.

EL PESPUNTE, por su consolidada y excepcional trayectoria como medio de comunicación local y provincial, a su compromiso con el periodismo de proximidad, y a la labor constante de acercar información veraz, útil y cercana a la ciudadanía. Este galardón coincide con la celebración de su 20º aniversario un hito que reafirma dos décadas de trabajo comprometido con la información, la innovación y el servicio público.


HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO, con motivo del 450 aniversario de su fundación, rindiendo homenaje a una de las instituciones más antiguas, queridas y representativas de nuestra localidad, reconociendo así no solo esta histórica efeméride, sino también la custodia de un legado patrimonial de extraordinario valor, preservando y transmitiendo tradiciones centenarias de reconocido interés histórico, social y cultural.

ESPERANZA TORREJÓN JAPÓN, en reconocimiento a su destacada y continuada trayectoria profesional durante 25 años en el ámbito de la interpretación, la música y el cine, a su labor como cantante, actriz, productora creativa y directora de casting en el sector audiovisual, a su contribución por la promoción de la cultura dentro y fuera de nuestras fronteras y a su firme compromiso con el arte como herramienta de transformación personal y social.


MANUEL MARTÍN GARCÍA quien, durante más de treinta años ininterrumpidos ha desempeñado con máximo rigor y eficiencia el cargo de secretario general de la Federación Andaluza de Motocross. Una trayectoria marcada por la profesionalidad, el compromiso y el buen hacer, demostrando constancia, capacidad de gestión y dedicación ejemplares. Gracias a su labor con su pueblo natal, el motocross ursaonense ha consolidado estructuras sólidas, circuitos de referencia y un reconocimiento nacional e internacional.

IES FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN, por su obra teatral “No more Matildas, dale la vuelta a la foto”, en reconocimiento a su extraordinaria aportación a la igualdad, a la visibilización del papel de la mujer en la ciencia y al ejemplo de excelencia educativa que representa para nuestro municipio. Un proyecto educativo y artístico impulsado desde la educación pública que pone de manifiesto la capacidad transformadora y la calidad de nuestro sistema público educativo.

ISIDRO PÉREZ JIMÉNEZ, por su brillante labor desempeñada como director de la Banda Municipal de Música de Osuna durante más de una década, etapa que ha supuesto un impulso decisivo en la calidad, proyección y consolidación artística de la formación, contribuyendo a engrandecer uno de los pilares más queridos de nuestra Villa Ducal, además de formar parte viva de esta asociación desde su refundación en 1991.

MOVIMIENTO MAREA BLANCA DEL ÁREA DE GESTION SANITARIA DE OSUNA, en reconocimiento a su incansable labor, su compromiso inquebrantable y su ejemplar dedicación en la defensa de la sanidad pública, en la mejora de las condiciones laborales de los profesionales sanitarios que trabajan en ella y alzando la voz frente a los recortes que aplica la administración autonómica al sistema pública sanitario andaluz.


Con motivo de 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de Osuna celebró la VII Edición de los Premios Mujeres Imparables, un galardón con el que se pretende hacer un reconocimiento a mujeres de Osuna que destacan por su trayectoria personal o profesional, para así visibilizar referentes femeninos que ponen en valor las aportaciones que las mujeres han realizado y realizan a la historia y al desarrollo del municipio, así como reivindicar la función esencial que la mujer desempeña en nuestra sociedad. En esta séptima edición, las premiadas fueron:

Mª Carmen Recio Campos, por su trayectoria ejemplar en Enfermería, su liderazgo en la gestión y educación sanitaria, su compromiso con el acompañamiento a pacientes y cuidadores, y su activa labor en la lucha contra la violencia de género, siempre guiada por la empatía y la excelencia profesional.

Lola Carvajal Muñoz, por su trayectoria de esfuerzo, constancia y espíritu emprendedor. Creadora de Asteya, ha sabido consolidar durante más de dos décadas un proyecto empresarial referente en Osuna, demostrando que el liderazgo de las mujeres impulsa y fortalece el tejido comercial y social de nuestro municipio.


Mª Dolores Rodríguez Ferrón, por su ejemplo de superación, valentía y resiliencia. Su compromiso con la vida social y cultural del municipio y su capacidad para visibilizar la realidad de las mujeres con diversidad funcional la convierten en un referente de inclusión, optimismo y participación comunitaria.

Antonia García Parejo, por su brillante trayectoria académica, investigadora y de gestión universitaria en la Escuela Universitaria de Osuna. Su vocación docente, su compromiso con la excelencia educativa y su implicación cultural y social la convierten en un referente de dedicación, conocimiento y servicio a la comunidad.

Aurora Ruiz Gómez, por su extensa trayectoria docente y su compromiso con la formación y el desarrollo del alumnado. Su dedicación, liderazgo al frente de la Escuela Infantil Puerta Osuna y su apuesta por la mejora continua la convierten en un referente educativo y ejemplo de vocación y servicio a la comunidad.

Cristina Pérez García, por su destacada trayectoria en la conservación y restauración del patrimonio artístico, así como por su compromiso con la creación y la difusión cultural. Su trabajo, desarrollado tanto a nivel nacional como internacional, contribuye a preservar y poner en valor el patrimonio artístico de nuestra sociedad.







Qluz y buganvillas. Tú, en cambio, Osuna, te vistes de gala permanente. No sabes ser sobria. Eres exuberante como la tierra que te nutre, roja y generosa. Porque tú enseñas, Osuna, que la grandeza no se mide en metros de costa, sino en la profundidad del sentimiento.
He paseado por tus calles y plazas, y me he sentado en sus soportales, viendo pasar la vida tranquila y profunda de tus gentes. No hay prisa en Osuna. O mejor dicho: la única prisa es la de vivir bien. Y he comprendido que la felicidad no es un yate amarrado en Puerto Banús, sino una tarde de otoño en la Plaza de la Encarnación, con un libro entre las manos y la sombra de la Colegiata protegiéndome. Gracias a uno de tus hijos predilectos, Miguel Caballo Orozco, con esa sincera amistad con que me honra, pude ahondar más si cabe en cuanto de embrujo atesoras por tantas páginas de Historia viva.
uien escribe estas líneas nació mecido al cobijo del Mediterráneo, donde la brisa marina y el salitre se dan la mano bajo la sombra de Sierra Blanca. He paseado mi acento marbellero por muelles de traíñas y trasmallos, de atardeceres en mi niñez cuando todo era nuevo y desconocido.
Ahora vengo a arrodillarme -metafóricamente- ante una ciudad que me robó el sosiego y me lo devolvió en forma de asombro. Hablo de Osuna, la vestal de la campiña sevillana, la que guarda siglos entre sus piedras como quien guarda un secreto a voces.
Durante años, desde mi Marbella dorada, miré hacia el interior como quien mira un telón de fondo sin entrar en escena. Hasta que un día, olvidándome del rumor de las olas, tomé la carretera hacia el interior andaluz. Crucé campos de olivos, esos ejércitos tornasolados que escoltan el camino, y apareciste tú, Osuna. No con estrépito, sino
con la majestad silenciosa de quien ha sido testigo de imperios.
Porque tú eres una lección de verticalidad en medio de la llanura. Tu Colegiata se eleva como un desafio divino, y no hay viajero que se precie que no haya sentido vértigo al contemplar tu fachada renacentista. Supe entonces, aquella primera vez, que me había convertido en peregrino de tu fe.
Pero no solo de piedra santa vives, Osuna. También de la piedra sabia de tu Universidad. Recorrer su claustro es como pasear por la mente del Siglo de Oro. Me emociona pensar que mientras en mi Marbella se pescaban sardinas y demás especies, aquí se discutía sobre la naturaleza del alma y el movimiento de los astros. Tú has sido cuna de letrados, mientras yo vengo de la cuna de marengos ancestrales. Y al final, letrados y navegantes, todos volvemos a ti para rendir cuentas.
En Marbella tenemos una belleza a veces recatada, de blanco anda-
Por eso hoy, desde esta glosa de alabanza, quiero hacer público mi amor por ti, Osuna. Me has enseñado que Andalucía es un mapa de tesoros, y que tú eres uno de los más refulgentes. Eres la memoria frente al olvido, la solidez frente a lo efímero. En un mundo que corre, tú permaneces. En una costa que a veces se disfraza de paraíso artificial, tú eres uno de sus paraísos verdaderos: el de la historia, el del arte, el del alma.
Volveré a ti, villa noble, cuantas veces pueda. Y cuando me pregunten de dónde soy, diré que nací en Marbella, pero que aprendí a querer de verdad en Osuna. Porque el marbellero que escribe esto ya no es solo de sal y espuma; también es, para siempre, de tu cal y de tu canto.
Gracias, Osuna. No cambies nunca. Sigue siendo esa dama de piedra y sol, orgullo de Sevilla, aguardando a que los viajeros distraídos, como yo, se detengan y se rindan a tus pies.

Paco Rodríguez Sánchez.





La Literatura está poblada de caballos célebres. Para nosotros, quizás los más famosos sean Rocinante, el de don Quijote, y Babieca, un nombre poco apropiado, por cierto, para la grandeza de su jinete, don Rodrigo Díaz de Vivar, alias “el Cid Campeador”. Pero, los muy amantes de los libros tal vez conozcan también a Vigilante, el de Roldán, Sorel, el del conde Garín, Paso-de-Ciervo, el de Gerer, Tachebrún, el de Ganelón, Barbamosca, el de Climorín, Gramimundo, el de Valdabrón, Saltoperdido, el de Malquidán, Marmorio, el de Grandonio, Gañún, el de Marsil, Tencedor, el de Carlomagno,… caballos todos que pasean a sus caballeros por las páginas de los libros de caballerías.
Pero no sólo de caballos conocidos está salpicada la Literatura.
También de otro tipo de équidos, como el asno. Ahí está Platero, el de Juan Ramón. Ahí está el pollino de Sancho Panza, de cuyo nombre no consigo acordarme.
Y comienzan a ser cada vez más famosos los burros de ADEBO, la Asociación para la Defensa del Borrico, de Rute, donde de ser protegidos como especie en peligro de extinción, están pasando a ser burros con pedigrí.
En la Literatura Infantil encontramos esos magníficos tiros de corceles que, de un castillo a otro, llevan en sus carrozas a príncipes, princesas, reyes y reyesas. Y, ¿quién no ha oído alguna vez el cuento del burro cagaduros, quien, gracias a este mágico don, hizo rico y feliz a su dueño? ¿Y el cuento del caballito verde? Las fábulas también nos
cuentan casos de burros más o menos listos, más o menos torpes.
La Mitología no le va a la zaga a la Literatura. En ella encontramos casos de caballos conocidos por lo que tienen de poco corrientes. Ahí está el Unicornio, el del cuerno en la frente. Y Pegaso, el caballo con alas, el que dio nombre a los camiones. Cuenta la Mitología griega que Pegaso condujo el carro de la Aurora, que Belerofonte se sirvió de él para luchar contra la Quimera, que fue corcel de las musas y habitaba con ellas y que descubrió la fuente Pirene, en Corinto. Ahí tenemos también, en la Mitología griega, a los Centauros, hijos de la Nube, cuya mitad superior era humana y la otra mitad de caballo.
Pues, a la Feria le ocurre lo que a la Literatura y a la Mitología: está po-





blada de caballos. Si hay un animal que sea de feria, ese es, sin lugar a dudas, el caballo. Si nos damos un paseo por la feria, nos sorprenderemos al comprobar la cantidad y variedad de caballos –y otros équidos- que podemos encontrar en ella. Hagámoslo.
Podemos comenzar por lo que nuestros padres y abuelos llamaban bestias: esos asnos, mulos y caballos de las ferias antiguas que convocaban, en torno a su compra-venta, caballerías y gentes de toda la comarca y de fuera de ella. Esta faceta de las fiestas fue luego sustituida por las Muestras de Maquinaria Agrícola y, más modernamente y con menor frecuencia, por las Muestras de Productos Típicos de la Comarca.
En segundo lugar, podemos detenernos en el caballo del retratista, ese que todavía perdura y que siempre suele ubicarse en el parque. ¿Quién no se ha hecho de niño una foto sobre sus lomos, con sombrero cordobés y riendas en mano?
En tercer lugar, citar a los caballos del tiovivo, los que con sus vivos colores llenaron y siguen llenando de ilusión y alegría los días infantiles; agarrados a su barra metálica hemos cabalgado a través de las hojas de los calendarios.
Otros caballos que también están presentes en la Feria son los ponis; indiferentes –casi me atrevería a afirmar que tristes-, dando vueltas como borricos de noria. Casi todos los adultos hemos pasado alguna vez por el aro de montar al niño o la niña en un poni, aunque en nuestro interior sintiésemos cierta pena y dudásemos de que las condiciones de vida y trabajo de ellos fuesen las más adecuadas.
También en el circo están presentes los caballos. Cada vez menos, desde luego. Ahora los circos sacan a la pista a personajes conocidos de la tele y del cine: los Picapiedra, el gato Isidoro, Supermán, los Powers Rangers, la Pantera Rosa, la Bella y la Bestia,… Pero en los circos de categoría todavía salen a pista unos caballos que parecen clónicos: todos iguales en pelo y tamaño, adornados con vistosos penachos de plumas, evolucionando en sus números con una precisión admirable.
También en los espectáculos taurinos tienen un papel destacado los caballos (y las mulillas). Y en los concursos o exhibiciones de enganche.
Y citar, por último, a esos hermosos ejemplares de la raza que hacen acto de presencia en el real durante el día, los que asombraron a los indígenas del Nuevo Mundo
cuando los conquistadores llegaron a aquellas tierras y a los que, a decir verdad, la mayoría, no hemos montado nunca.
Pues ya ven si el caballo está presente en esta fiesta que llamamos Feria. Ahora, hagamos como hicieron Pegaso y Belerofonte: descubramos un año más la fuente, el parque y el real entero, busquemos a nuestras musas, habitemos con ellas y conduzcamos nuestro carro hasta la aurora.
Pero no luchemos contra la quimera.
Antonio G. Ojeda. *Revolviendo papeles he encontrado este texto; está fechado en Osuna, en Marzo de 1995 y escrito con mi máquina “Erika”; así pues, es posible que contenga anacronismos, ustedes los disculpan. Parece claro que está escrito con motivo de la feria, pero no recuerdo ni tengo anotado haberlo enviado ni publicado en ningún sitio. ¡Cómo pasa el tiempo!







Hace más de un año que marchabas y no hay un día que alguno de tus amigos no se acuerde de ti con alguna publicación en redes sociales o, que en alguna conversación, aparezca tu nombre, o que en tu taller salga una sonrisa al recordarte. Algo muy bueno harías para que siempre te recordemos.
Osuna se encogía aquella mañana gris del 14 de abril de 2025. En plena Semana Santa, te ibas a estar para siempre cerca de tu Virgen de los Dolores y dejabas helada a toda la Villa Ducal. Pero el que escribe este artículo -que te conoció cuando era un niño que iba a jugar de ocho a nueve en la pista de arriba del Polideportivo todos los viernesquiere quedarse, como todo el que te conocía, con lo mucho que diste a tu familia, amigos, hermanos de tu hermandad y compañeros.
Quiterio Rodríguez Flores con 45 años, fue un apasionado de su pueblo y amaba sus tradiciones: desde la feria, donde compartías muchos momentos, pasando por la Semana Santa, tu participación en la cabalgata de Reyes Magos o en el Bote. No te perdías ni una y siempre acompañado de los tuyos. Por eso has dejado un vacío muy grande en tu familia, pero no te quepa ni la mejor duda de que todos te adoran y eres el héroe para Alicia, Borja, Curro y Quiterio.
Tu devoción, y cuantas horas le dedicaste a tu hermandad de la Virgen de los Dolores, por tradición familiar, siempre la tuviste clara. No faltabas a ningún acto y fueron más de veinte años bajo su manto. Muchos momentos compartidos con tu padre y con tu hermano Javi. Tu hermandad siempre te recordará y te echa mucho de menos,
y tu pata izquierda delantera más. Infinitas risas, anécdotas y algún sinsabor, pero tu virgen siempre estaba ahí contigo.
El Osuna Bote Club fue tu otra gran pasión. Primero defendiendo la elástica rojilla, pasando por su directiva cuando el presidente era tu amigo Abraham y luego con tus viejas. Ahí dejaste un legado enorme. Muchos partidos con los veteranos, entrenamientos, viajes y torneos conseguidos. ¡Qué buen






grupo hicisteis y cómo te recuerdan todos tus compañeros! El ‘23’ será siempre tuyo y con ese número a la espalda fuiste a Alemania, Inglaterra, Sarria, Las Rozas, el albero del Algarve o ese partido histórico con los veteranos del Real Madrid.
Para el recuerdo esa foto con Iribar en Lezama cuando los veteranos jugaron allí. O cómo no recordar cómo solucionaste la rueda pinchada de la furgoneta cuando volvíais del partido en Tánger. Siempre dándolo todo, ayudando y disfrutando como el que más.
No podemos dejar atrás tus años en el ADO de fútbol sala. Buenas temporadas paseando el nombre de tu pueblo por muchos polideportivos. Esa calidad tuya dio también muchas alegrías y ahí también labraste amistades muy duraderas.
Como trabajador y compañero todo el mundo te recuerda como uno de los mejores en tu profesión. Siempre dispuesto a todo, dando consejos a clientes y a los muchos aprendices que tuviste en estos años. Disfrutabas de cada momento y las horas se te pasaban volando.
¡Ay, Quiterio! Cómo te lo pasabas en la feria y en tu caseta de Bulerías 32 donde fuiste presidente unos años. Muchos ratos enormes que cada uno guarda como una vivencia imborrable y en su corazón. Comidas con amigos, en familia y donde todos eran bienvenidos allí donde tú estabas siempre.
No podíamos dejar atrás a tu padre, a tu madre, a tu hermano Borja y tu hermana Estrelli. Siempre te sentiste orgulloso de ellos, a tus padres los vistes como un ejemplo

a seguir y a ellos se lo debes todo. Compartiste con los tuyos muchos momentos y viviste con ellos momentos imborrables. ¡Cuánto te echan de menos y cuánto de bueno les diste!
Tu corazón te falló, seguramente porque lo tenías tan grande que no te cabía en el pecho. Un abrazo de todos al cielo.



Compañeros de camino somos, de camino largo y pedregoso, compartimos tiempo y aventura, disfrutamos guiños y alegrías.
Dosel de grana y oro formamos cual toreros en el ruedo, compañeros de sueños y tesoros, compañero de mi vida, compañero.
Sobrellevamos fatigas del discurrir de la vida entre besos compartidos, ternura y algarabía.
Somos cómplices ilusionados de un mundo fiel y apasionado, ingenuos, errante, eternos compañeros somos.
Hay empatía y respeto en nuestros tocados corazones vida sin escarnio gozamos en todas las ocasiones.
Quisiera saborear los días, poco a poco, uno a uno, sin despreciar los aromas que emanan tu cuerpo y el mío.



Las olas de mi mar mecen las olas de mi tiempo, olas de viento y sal fe Cádiz, el temperamento.
Calles de blanca cal reflejando mil estrellas, tacita de plata es, cuando brilla el sol en ellas.
Toscas manos enredadas tejiendo redes de sueños, quedarán de sí en el mar entre camarones y verdejos.
Delicias de paladares de camarones rellenas, son las tortillitas las mejores de mi tierra.


Compañero, compañero, luz de mi oscuridad, cuando ciega estaba yo y tú me viniste a ayudar.



Compañero de mi vida, compañero.



Días de carnavales de gloria, voces elevadas al cielo, aires gaditanos y chascarrillos con salero.
Envuelta en chirigotas y jolgorio, rasgar de guitarras y sinfonía, Cádiz vive su alegría.

Ana Bonilla.
Dedicado a la familia Ramírez Mancera e hijos, y a Concepción, Carmen e Isabel Bonilla Sánchez.



En el anterior artículo centré la atención en la “mirada” del francés Teófilo Gautier; en este lo haré en la del danés Hans Christian Andersen. Cada uno tiene una percepción distinta del espectáculo de acuerdo, principalmente, con su sensibilidad.
Andersen nació en Odense (Dinamarca) en 1805 en el seno de una familia muy humilde. Su afán de superación le llevó a Copenhague cuando tenía catorce años. Tras unos
años difíciles plagados de fracasos y de sufrimientos, consigue triunfar en el mundo de las letras, sobre todo como escritor de cuentos infantiles, el más famoso de ellos El patito feo, inspirado en su propia biografía, donde establece una contraposición entre la belleza interior y la exterior y, cómo, la exterior puede ser engañosa, mientras que la interior es la verdadera belleza.
En 1862 viaja por España durante tres meses. El resultado fue un li-
1 ANDERSEN, H. Ch.: Viaje por España. Madrid, Alianza Editorial, 2005, pág. 115
bro interesante titulado Viaje por España, en el que pone de manifiesto la admiración que siente por nuestro país, y destaca que “en ninguna otra ciudad española he llegado a sentirme tan dichoso y tan a gusto como en Málaga”.1
Y es precisamente en Málaga -anteriormente había asistido a una corrida de toros en Barcelonadonde comprueba “la crudeza y atrocidad de las corridas”, como veremos más adelante.


“Cuando por la tarde nos dirigimos a la plaza de toros, parecía como si la ciudad entera se volcase hacia allá”. La concurrencia es muy diversa y llama la atención del escritor danés la relevancia de la mujer: “Mujeres y mocitas, con mantones de seda de abigarrados colores iban a toda prisa”. Como se puede comprobar desde un principio la mujer ha desempeñado un papel muy destacado con su presencia en las corridas de toros. Así mismo resalta la asistencia de “mozos de campo, muy acicalados, con chaqueta y pantalón de pana, con polainas postizas cosidas por fuera de la pantorrilla, sombrero de ala ancha a la cabeza y cigarro en boca, venían presumiendo como sifuesen la flor y nata de la sociedad, disfrazada para un baile de carnaval”. Dos realidades que han perdurado a lo largo de la historia de la tauromaquia: la presencia de la mujer en los tendidos y el atildamiento de los asistentes a la corrida. En los alrededores del coso se mezclaban guardias a caballo “con los sables desenvainados, vendedores de limonada y de frutas, pastores y mendigos andrajosos que acrecentaban el tumulto”.


Plaza de toros de Almería. 27 de agosto de 1927 en la que salió al ruedo el último caballo sin peto.
Una vez en el interior de la plaza “tuvimos la suerte de conseguir un asiento de sombra. Los miles de espectadores que ocupaban los tendidos de sol se defendían del calor con abanicos y viseras”.
El escritor se detiene en describir lo que realmente le ha repugnado de la corrida:
“Doce toros, uno tras otro, iban a atacar a los pobres caballos que llevaban un ojo tapado. El primer toro clavó en seguida sus afilados cuernos en el abdomen del caballo, haciéndole una raja por la que se le salían los intestinos. Los peones tornaron a metérselos dentro; el animal aguantó otro ataque, dio unos cuantos saltos cojeando por unos minutos y fue literalmente perdiendo por la arena trozos desgarrados del intestino, largos
2 ANDERSEN: Op. cit., págs.. 123-127
como brazos. El segundo caballo no corrió mejor suerte, el toro le metió uno de sus cuernos por el trasero y la sangre salpicó por encima del burladero; anduvo un par de pasos y se desplomó en el suelo. Un tercer caballo fue lanzado por los aires con jinete y todo; con grandes apuros consiguieron los banderilleros salvar al jinete, cuyo caballo fue empujado y destrozado por los cuernos del furibundo toro. Semejante espectáculo era ya casi imposible de aguantar; el sudor me corría por la punta de los dedos. En la arena yacían los caballos como la carnaza, hasta que el toro en medio del júbilo del público, recibió la estocada de muerte del espada; entonces salió el tiro de mulas, y en medio del estridente toque de trompeta, se llevaron a rastras a los animales muertos. Vi cómo un caballo, al que arrastraban aún vivo,levantó un momento la cabeza en la que castañeaban los dientes y la dejó caer de nuevo. Era un suplicio insoportable, no había quien resistiese, sentí que me ponía malo.
[….].
Diez caballos y cinco toros habían sido ya sacrificados. Aún quedaban siete por lidiar. Yo ya tenía bastante por esta vez. Tan impresionado y harto quedé, que abandoné la plaza donde -según me dijeron luego- la corrida había llegado a ser mucho más sangrienta y emocionante; fue muerto hasta el último toro”.
Tuvieron que pasar muchos años, para que se produjera un cambio de sensibilidad en el público asistente a las corridas de toros. En 1926 el general Primo de Rivera creó una comisión, para que estudiara el medio de aminorar el riesgo de los caballos. Dos años después la utilización delpeto protector de los caballos era obligatoria. A partir de ahí el peto fue evolucionando: mayor tamaño para cubrir mejor el cuerpo del caballo, empleo de materiales más resistentes a las embestidas…
Sin embargo, a pesar del espectáculo macabro de la muerte de los caballos, que tanto sobrecogió al famoso cuentista, Andersen ve en la corrida de toros “algo emocionante y fascinador en la agilidad y fuerza con que los banderilleros y el espada se manejaban en el ruedo, era un juego bien ensayado, como una danza en escena.”2 Y no había hecho más que empezar… Nada comparable con la elegancia, con el garbo, con el ritmo acompasado como si de un ballet se tratara para crear una belleza efímera de los toreros de nuestros días, en este enfrentamiento entre la inteligencia humana y la bravura de un animal excepcional dispuesto a defender su libertad hasta el último hasta el último momento de su vida.
José Manuel Ramírez Olid.





La historia de la tauromaquia en Osuna tiene nombres que resuenan con el eco de las grandes tardes, como el que guarda la esencia y la pureza de Rafael Jiménez Barra “Barrita”. Su vida no es solo la de un torero, es el relato de una vocación que nació del aire y se alimentó de sueños, superando incluso las reticencias de un hogar donde el destino parecía escrito entre libros y no entre muletas.
Rafael nació en la emblemática calle Benjumea, el 20 de enero de 1933, en una familia de nueve hermanos, donde su padre – ingeniero
agrícola –soñaba con carreras universitarias para su prole, y nada hacía presagiar que el pequeño Rafael se desviara del camino académico. Sin embargo, la magia de una festividad de los Reyes Magos lo cambió todo, sus majestades le dejaron un traje de torero completo.
Aquel regalo fue el detonante. Mientras sus amigos jugaban a la pelota en la placita del Duque o en el Almorrón, Rafael, vestido de luces infantiles, practicaba el arte de Cuchares ante la mirada atónita de los vecinos. Su padre no ocultaba su descontento, pero la semilla ya estaba plantada.
Con solo catorce años, el destino le puso la primera prueba real en el rancho de Gonzalito. Acompañado por el “Niño de la Uva” y el barbero “El Litri”, Rafael se enfrentó a una vaca gorda y rabona que nadie quería torear. Con un saco abierto por capote, le recetó tres o cuatro mantazos que, si bien carecían de técnica depurada, rebosaban de un valor que dejó mudo al improvisado tendido.
Su afición se volvió obsesión. Devoraba las revistas taurinas en la barbería de “El Litri” y aprendía los secretos del ruedo en el llano de la Colegiata con Emilio Delia


–persona que enseñaba a los chavales esta afición en el pueblo-. Y, precisamente con Delia y con el Chicha tuvieron algunas aventurillas en Ojuelos.
El día de Santiago de 1949, contratan a Rafael para torear una charlotada, donde sufrió su primer gran revés: su padre, tras ver el excesivo cuajo de las reses que tenía que torear, prohibió a última hora la participación de su hijo. El desengaño fue tal que Rafael con 16 años, se fue de la casa en un tren de mercancías hacia Mazagón, donde se colocó a trabajar.
Fue la intervención de la Guardia Civil la que lo devolvió al redil familiar, y cuando su padre comprendió finalmente que no podía luchar contra la marea. Rafael sería torero por encima de todo.
El día 25 de marzo de 1951 – Domingo de Resurrección – marcó un antes y un después en la vida de Rafael. Se organizó un festejo en el pueblo con cinco novillos. En el cuarto de la tarde – el más grande y bravo de la jornada- un joven saltó al ruedo como espontáneo, era Barrita, con su muleta nueva. Le dio siete u ocho muletazos que electrizaron a la plaza antes de ser arrestado por la autoridad.
Aquel gesto de rebeldía y arte cautivó a la crítica. Juan Camúñez, escribió en la revista ‘Amor y Dolor’: “No podemos aplaudir a un espontáneo, pero debemos destacar el gesto de Rafael Jiménez Barra… Demostró que quería ser torero.”
La presión popular fue tal que, mes y medio después, fue incluido en el cartel de la feria. La crónica de esta primera novillada, según Juan Camúñez; decía así:
“Triunfo rotundo del sevillano Alfonso Acuña y de nuestro paisano Rafael Jiménez Barra. Rafael, formidable, sorprendente y muy meritorio, cuajando una gran faena completamente artística la que realizó, ganándose
totalmente al público. Él sabía lo que se jugaba, y se lo jugó, sobre todo con la muleta. El público de pie gritando y aplaudiendo enardecido. Al final consiguió cortar las dos orejas y el rabo.”
Salió de la plaza a hombros de la afición que lo pasearon, además, por la feria. Tras este éxito, fue la siguiente portada de la revista ‘Amor y Dolor’, en la cual se decía: “Osuna tiene un torero” pintada por un joven Cristóbal Martin.

La feria de 1952 fue agridulce. Trajo su debut de luces y su “bautismo de sangre”, su faena se saldó con una cornada grave. Pero la raza de Rafael se demostró en su pronta reaparición en Ubrique, donde todavía con los puntos puestos, cortó los máximos trofeos a un novillo de Concha Sierra. Después le siguieron tardes de gloria en Cádiz, El Puerto de Santa María, Écija, etc.
Según palabras de Pedro García Cuevas – gran aficionado taurino en Osuna – “la presencia en las fiestas de este novillero local, que quiere ser alguien en el toreo, ha traído una luz de esperanza a nuestro pueblo.”
El 24 de junio de 1952 reaparece Rafael en Osuna, después de la

cogida, con Pepe Ibáñez y Jaime Ostos. En agosto de este año de 1952, nueva actuación de Barrita en Osuna, en una novillada benéfica, acompañado de los aficionados locales: Antonio Franco, Antonio Ortiz Molero y Luis Pérez Marti.
Así fue la crónica que escribió Juan Camúñez en ‘Amor y Dolor’.
“Simpático y original el festejo benéfico, montado el día 24 de agosto a las once de la noche en la plaza de toros de Osuna.
Magnífica entrada a pesar de la hora, aires toreros en el paseíllo, muy bien marcado por todos, pero le daba empaque el tipo esbelto de Luis Pérez Marti (ricamente vestido), la figura torerísima de Barrita, la gracia y el garbo de Franco y la simpatía de Molero.
Rafael salió a demostrar que hoy por hoy en Osuna era el torero del pueblo, y logró su propósito. Una gran actuación y convenciendo al público de que es torero de los pies a la cabeza, con detalles torerísimos a lo largo de toda su actuación, terminando con una estocada hasta la bola, que fue el delirio de todos los asistentes.”
El 18 de abril de 1954 – Domingo de Resurrección – fue el debut de Barrita con caballos en Osuna. En esta ocasión alternó con José Rodríguez Pichardo, Jaime Ostos y Pepe Ordóñez.
Rafael cortó los máximos trofeos y salió junto a sus compañeros de terna a hombros con un exitoso triunfo. Estos triunfos de Rafael dieron lugar a que fuera el estandarte de una generación de toreros locales como: Zapaterito – que empezó con mucha fuerza – y con el que toreó varias veces, Luis Pérez Marti, Angelete, Antonio Franco, Antonio Ortiz Molero, etc.
Según cuenta nuestro paisano Jesús Sánchez en su magnífico libro, esta fue una época, catalogada como “La Época de Oro del toreo en Osuna.”


Uno de sus recuerdos más preciados ocurrió en 1955, en un festejo presidido por el genial Rafael Gómez “El Gallo” – asiduo a nuestros festejos - quien no escatimó en elogios hacia el joven Barrita, tras verlo salir a hombros.

Principalmente se daban toros por San Juan, Santiago, la Virgen de agosto, la Patrona, el Domingo de Resurrección y, por supuesto, en la Feria de Mayo.
En 1962, Rafael regresa a Osuna, algo aburrido de esta profesión,


El 24 de junio de 1956, se anunciaba una novillada en Osuna, donde Rafael compartía cartel con el gran Curro Romero y el Pío. Al final este festejo se suspendió, parece ser que por el solano.
El 22 de abril de 1962, nueva novillada en Osuna con Pepín Vega y su paisano Luis Calderón que hacía su presentación. Rafael cortó tres orejas y Luis una.
Recordar que, en esta época, los festejos taurinos en Osuna comenzaban en febrero y duraban casi hasta el final de año, llegándose a llenar el coso del Ejido al completo cada vez que abría sus puertas, bien fuese de tarde o en festejos nocturnos.
pues a pesar de su éxito y de no haber escuchado jamás un aviso en sus casi 50 novilladas, la carrera de Rafael chocó con la realidad de la época: la falta de padrinos y apoderados influyentes hacían que el despegar fuera muy difícil.



El 14 de mayo de 1962, Rafael comparte cartel en su Feria con: El Terremoto y Manuel Benítez “El Cordobés”, buena novillada con casi lleno en los tendidos. Dos orejas para El Cordobés y una para Barrita, quien veroniqueó al agrado del público con una reposada faena de muleta.
Ese día fue el detonante en la carrera de Rafael, ya que a la hora de cobrar recibió una liquidación de 9200 pesetas, mientras que su compañero de cartel, Manuel Benítez, cobraba 150.000. Al ver que sus gastos eran de casi 12.000 pesetas la desilusión caló hondo, ya que después de todo le costó el dinero este sonado festejo.
El 7 de julio de 1962 torea en Alcalá de Guadaira con El Millonario y El Jerezano, y en Osuna el 14 de abril de 1963, donde quizás fuese su última aparición en una plaza.
Una vez deja los ruedos se va a vivir a Córdoba, donde durante treinta años fue el asesor de confianza del ganadero Antonio Doblas Alcalá.
Hoy Rafael reside en Dos Hermanas, rodeado del cariño de su hija y nietos, pero su alma sigue en Osuna. Ese alma, que volvió a vibrar con fuerza el pasado 15 de junio de 2025 en un multitudinario homenaje celebrado en el Casino de su pueblo, fruto de mi empeño personal, que, de forma totalmente desinteresada, me encargué de organizar y pronunciar la charla biográfica y de montar la exposición que engalanó el salón principal, rodeado de familiares, amigos y aficionados, rescatando la memoria visual de Barrita.
Un justo reconocimiento a un hombre que lo dio todo por su pasión, y que quedará para el recuerdo. Gracias a esta iniciativa para su reconocimiento, Osuna pudo reencontrarse con la memoria gráfica y vital de uno de sus toreros más queridos.





Rafael Jiménez Barra, “Barrita”, no solo toreó novillos, toreó la vida con la misma valentía con la que saltó aquel Domingo de Resurrección en la plaza de su pueblo. Su nombre sigue escrito con letras de oro en la historia de nuestra Villa Ducal. Rafael no solo fue un torero, fue la luz de la esperanza de una Osuna que, entre 1950 y 1964, vivió su verdadera Época de Oro, gracias a la entrega de hombres como él.

Miguel Caballo Orozco.






Las tardes de otoño de lluvia son propias para refrescar la memoria de lo vivido y escribir para recordar la importancia de una fecha que se avecina: la próxima primavera de 2026.
Viendo el programa El Legado de Canal Sur Tv, dedicado a las figuras del toreo Miguel Báez “Litri”, Paco Camino y Diego Puerta, no puede uno olvidar la relevancia de lo vivido en todo lo organizado por el
Círculo Taurino de Osuna que, en mayo de este año 2026, cumplirá 40 años de vida.
A estas tres figuras del toreo, que hoy ya no están con nosotros, tuvimos la suerte de tener sentados en el salón de la Casa de la Cultura de Osuna, para contarnos su historia torera con la pasión que solo ellos sabían hacer. Miguel Báez “Litri” en las jornadas de 2008, Diego Puerta en 2009 y el maestro de Camas, Paco Camino, en 2011. Con estas charlas o jornadas taurinas, como las queramos llamar, juntamos tanto a los aficionados mayores que tuvieron la suerte de verlos torear -los tres torearon en nuestra centenaria Plaza de Toros- como a los más jóvenes, para escucharlos contar sus historias toreras y que conocieran la tauromaquia de otros tiempos, muy diferentes, pero que forman parte de nuestra cultura.





Pues lo dicho, cuarenta años de vida taurina de una asociación cultural que se creó, precisamente, para fomentar la cultura taurina de Osuna y su comarca. Han sido tantos los personajes que han tenido a bien visitarnos: ganaderos, toreros, rejoneadores, apoderados, críticos taurinos, etc., que nos faltaría papel para hacer el extenso listado de ello.
No solo se ha trabajado -y muchoen lo cultural, como las extraordinarias jornadas taurinas anuales, el pregón taurino que da pistoletazo de salida a nuestra Feria de Mayo, las visitas a las ganaderías e incluso un magnífico concurso nacional de pintura taurina -venido a menos por desinterés de algunas directivas, pero ahí están las obras ganadoras, que componen una pinacoteca de gran valor artístico-. Con el apoyo incondicional de la casa consistorial, nuestra centenaria Plaza de Toros luce un aspecto único, envidia de muchos, después de su bache de 2002 cuando sufrió el derrumbe de parte de los tendidos y muro exterior. Un coqueto museo taurino con la historia de estos 122 años de toros ininterrumpidos, que nos hace ser el coso más importante de la provincia sevillana.
Pero una de las fechas más importante, o la más importante para el que escribe, es la compra de la pla-
za de toros por parte del Ayuntamiento de Osuna, en mayo de 1999, para convertirla en patrimonio municipal, un edificio construido con sillares de la antigua muralla romana ursaonense, y construida con aportaciones populares de hijos de la Villa ducal que le dan ese toque distinto de coso romano. No olvidemos que, por ello, fue lugar de rodaje de la serie Juego de Tronos, que nos puso en el mapa turístico mundial para los seguidores de la misma.
Sin olvidar que desde ese mayo de 1986, se han mejorado los carteles de feria, ampliado festejos con toreros de primera categoría y con ganaderías de primera, como las toristas de Victorino Martin y Miura, cosa impensable para algunos. Con datos
históricos que, en otro momento dejaremos constancia de ellos.
Por último, solo un ruego a mis compañeros socios del Círculo Taurino, del que tengo el honor de ser el socio número uno: debemos seguir trabajando por la fiesta más bonita del mundo y conseguir, junto con otros monumentos históricos de nuestro pueblo, la declaración patrimonial como edificio BIC (Bien de Interés Cultural) de la plaza de toros y, de esa manera, perpetuar su larga vida, por los siglos de los siglos.
Felicidades y vamos a por otros cuarenta años más, que no son nada.
Jesús Sánchez Ortiz.






Novedades varias en la feria taurina de Osuna en su edición de 2025. La primera el estreno de Carmelo García, quien se enfrentaba por vez primera al escrutinio del público en su gestión en el coso de San Arcadio. También reapariciones como la de la Unión Musical Astigitana que volvía al centenario coso a poner los sones musicales a un espectáculo que, a la postre, fue vibrante. Ni siquiera el fuerte viento de levante emborronó la magnífica tarde que toros y toreros ofrecieron a la afición ursaonense, aunque sí que coartó varios pasajes del festejo del sábado volviendo a demostrar que el mayor enemigo de los toreros es ese caprichoso elemento fuera del control humano.
Acudían los hermanos De La Puerta a la que es su casa con un encierro hondo de hechuras y bien rematado. No pueden más que poner cariño en una plaza de exigencia para ellos como es la de Osuna. Toros bajos y bien conformados para la labor de la terna, ofrecieron un juego desigual pero tuvieron in-
terés y propiciaron en la segunda parte del festejo el triunfo de los espadas. Destacar que el público ovacionó en el arrastre al quinto y al sexto de la tarde por el buen juego que ofrecieron y que el cuarto toro, de nombre Cartuchero, resultó a la postre indultado.
Volvía Perera a Osuna y ya nunca olvidará la tarde que vivió. Pronto pudimos darnos cuenta en el capote que el fuerte viento de levante sería un obstáculo a batir ya que apenas pudo estirarse a la verónica, misma suerte que sus compañeros durante el resto de la corrida. Realizó una faena a favor del animal que le tocó en suerte y que acusó cierta querencia. En los terrenos que el astado requirió, Perera se fajó y basó su labor mayoritariamente por el pitón izquierdo, por donde el toro ofreció mayor calidad. Con poco fuelle pero con capacidad de repetición, se vino a más la faena con los dos redondos por la espalda que realizó al final de su labor. El mal uso de los aceros lo privaron de cortar apéndices en el que abría plaza por lo que sa-
ludó una cariñosa ovación desde el tercio. Como cuarto de la tarde hacía acto de presencia un castaño de nombre Cartuchero de 530 kilos que tuvo las mejores hechuras de todo el encierro. Cuidó el extremeño al toro durante la lidia, dándole poco en el caballo, precisamente consciente de lo que su adversario podía ofrecer en la muleta. Faena firme, al más puro estilo Perera, exigiendo y bajando la mano en muletazos de largo recorrido en los que el toro vació su embestida de principio a fin con el hocico cerrado. Enorme fijeza, nobleza y transmisión a unos tendidos en los que la faena provocó una catarsis que tuvo su punto álgido cuando Miguel Ángel se dispuso a entrar a matar. Ante la fuerte petición del respetable, el presidente no tuvo más que conceder el indulto a un animal que ganó su vida por calidad, hechuras y comportamiento. Tras la pertinente entrada a matar simulada, asestó varias “luquecinas” a un animal que respondió con fondo antes de entrar conducido por el propio matador de vuelta a chiqueros.





igual y buena presentación, justa en algunos ejemplares.

Alejandro Talavante demostró una vez más la calidad que su toreo atesora, máxime cuando hablamos de toreo al natural. Una pena que fuera imposible domeñar el percal a la verónica por el fuerte viento porque, a buen seguro, habría redondeado su actuación de forma contundente. Comenzó con su primero, colorado atigrado, doblándose por bajo con la muleta en los terrenos del dos y dejó los mejores retazos de su toreo por la izquierda en el epílogo de la faena. Tras una estocada certera, logró un apéndice. En el quinto de la tarde pudimos ver al pacense en todo su esplendor. Recibió a Anegado con un precioso farol con el capote y trató de estirarse a la verónica. El comienzo de faena con estatuarios clavados en el albero ursaonés fue de lo mejor de la tarde. Talavante puso todo de su parte con improvisación en los cambiados por la espalda cuando menos lo esperaba el público y llevó largo a un animal que, por familia, no podía más que
tener calidad, recorrido y nobleza. Erró con el verduguillo tras una estocada desprendida por lo que se antojó corto el premio de una oreja tras una labor firme, de veteranía y de mucho saber hacer que puso a los tendidos en pie cuando toreó al natural.
Acudía Cayetano a una plaza que bien conoce en la temporada de su despedida. Apenas tuvo opciones en su primero ya que se apagó pronto. Lo intentó por ambos pitones pero el trasteo no tuvo lucimiento alguno. En el que cerró el festejo, Cayetano se fajó y sacó todo lo que lleva dentro para hilvanar una faena templada con un noble y repetidor adversario. Enorme entrega del torero que se vació en busca del triunfo que logró tras asestar la mejor estocada de la tarde cortando las dos orejas a otro buen ejemplar de los que pastan en La Valdivia. Pudo despedirse de la afición ursaonense como merecía demostrando que “de casta le viene al galgo” con pasajes de buen toreo, desmayo y pundonor.
En la tarde del domingo, el rejoneador Andy Cartagena abrió la puerta grande cortando tres apéndices de sus adversarios tras una brillante actuación en el segundo festejo de la feria. Se lidiaron toros de Benítez Cubero ( 2º, 3º y 4º) y Pallarés (1º, 5º y 6º) de juego des-
Demostró Cartagena por qué ostenta el lugar que ostenta en el escalafón actual. Su toreo a caballo, sin estridencias, llega a los tendidos y cala en ellos y su ímpetu en varios pasajes de la faena en banderillas pone lo que no aporta el adversario. Se encontró en el que abría tarde con un toro emplazado que fue poco colaborador. Andy se mostró fiel a su toreo y acabó colocando tres cortas ante un astado que a esas alturas de la faena le ponía las cosas difíciles. Oreja. En su segundo, toro de mayor presencia y movilidad del encierro, realizó piruetas espectaculares por los adentros y le dio los pechos al toro para provocar su embestida. Espectaculares cabriolas que recordaban a los que ya tenemos una edad a su tío Ginés que tantas tardes brilló y triunfó en el coso de San Arcadio. En el epílogo de la faena colocó banderillas cortas al violín y acabó matando de un rejonazo trasero a un animal que ya amenazaba con echarse. Dos orejas y fuerte petición de rabo que no concedió el presidente sabiendo mantenerse en su lugar a pesar de las protestas.
Guillermo Hermoso tampoco tuvo colaboración en el segundo de la tarde. Con Ecuador al principio de la faena fue capaz de hacer lo más destacado de la misma pero había poca emoción ya que el astado de Cubero se paró en los medios. Oreja para el navarro que comenzaba una actuación clásica a lomos de una cuadra que es todo un lujo. Lástima de lo ocurrido con el rejón de muerte en su segundo



ya que podía haber amarrado un triunfo rotundo. Berlín, Navegante o Esencial en el último tercio conformaron junto con el de Estella una actuación brillante en la que se pudieron ver quiebros en la misma cara del toro y banderillas cortas a dos manos. De haber matado de forma eficiente, habría salido a hombros sin lugar a dudas.
Volvía Sebastián Fernández a Osuna con el aval de triunfador, por segundo año consecutivo, de la feria anterior. Su toreo recuerda al de antaño, al campero de Buendía o los Peralta pero tampoco está exento de una enorme dosis de espectacularidad. En el tercero hizo la mejor faena de la tarde con quiebros de enorme emoción y piruetas milimétricas en la cara del toro. Otra labor que habría sido de triunfo de acertar con el rejón de muerte. Salió a por todas en el que cerró el festejo y realizó una faena aseada que terminó con banderillas cortas con la bandera de su Granada natal. El rejonazo trasero no fue efectivo y el mal uso del verduguillo volvió a condicionar el triunfo.
Una feria más para la historia en el coso de San Arcadio. Tarde de menos a más que dejó detalles que merecen ser destacados, como la vuelta de la tablilla con los datos de cada toro antes de que saltaran al ruedo, hecho que demuestra el cuidado y el esmero que la nueva empresa pone en todo lo que hace. ¡Larga vida a los toros en nuestro pueblo, fuente de riqueza cultural, material e histórica!
José Manuel Haro González.































