IMPRESIONES
REVISTA OFICIAL DEL COLEGIO DE ODONTÓLOGOS Y ESTOMATÓLOGOS DE LA REGIÓN DE MURCIA • Nº 114 JUNIO 2026

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REVISTA OFICIAL DEL COLEGIO DE ODONTÓLOGOS Y ESTOMATÓLOGOS DE LA REGIÓN DE MURCIA • Nº 114 JUNIO 2026

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Dr. Pedro M. Caballero Guerrero, presidente del Colegio de Dentistas de Murcia
Llegadas estas fechas, con el aumento de la temperatura, nuestra mente se va poniendo en “modo verano”. Los días son más largos y aprovechamos los fines de semana o cualquier día libre para olvidar la consulta acercándonos al monte o la playa. Cuando planteamos actividades formativas o de cualquier otro tipo, se procura siempre que, a partir de mediados de junio, no coincida en fin de semana. La actividad se retomará en septiembre, pensamos.
Aprovechemos el verano para descansar, pero también para tomar impulso y planificarnos en los interesantes cursos que se ofertan dentro de la programación de formación continuada que ofrece el Colegio, a través de la Fundación, a todos los profesionales. Nadie como una institución colegial, sin ánimo de lucro, para poder ofrecer formación de los mejores dictantes a un coste lo más ajustado posible. Apostando por que sea útil, de calidad y de aplicación práctica.
Una buena formación no solo mejora nuestras capacidades técnicas, también fortalece la confianza que generamos en el paciente, dignifica la profesión y refuerza el prestigio del colectivo. Os animo a que consultéis las fechas del próximo semestre y vayáis reservando vuestros momentos de enriquecimiento profesional. Aprender, debatir, compartir experiencias y mantener una actitud abierta al conocimiento es la mejor manera de afrontar los retos del presente y del futuro.
DELEGACIÓN EN MURCIA
Juan Ruiz Parra 619 656 292 juanruizparra24@gmail.com
Edita: Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de la Región de Murcia.
C/María Zambrano, 4. Edif. Dórico. Bajo. 30007 Murcia Tlf. 968 20 16 65 Fax. 968 20 16 69.
E-mail: colegio@dentistasmurcia.com.
Consejo Editorial. Presidente: Pedro Miguel Caballero Guerrero, Vicepresidente: Óscar Erans Richarte
Secretaria: Yolanda Martínez Beneyto, Tesorero: Juan de Dios Teruel Fernández, Vicesecretaria: Ana María Hita Velasco, Vocales: Pilar Cereceda Villaescusa, Manuel Máiquez Gosálvez, Mariano Muñoz Casas, Cristina Saura Moreno, Pedro Reyes López Guevara, Natalia Martínez Jiménez (Vocalía Jóvenes Dentistas), Comisión Deontológica: Celestino García Alfaro, Redactor Jefe: Juan Ruiz Parra
Edición: Editorial MIC · Delegación en Murcia: Dirección: Juan Ruiz Parra.
Depósito Legal: LE-1087-1995. ISSN: 1695-5269. Editorial MIC • Artesiano, s/n • León • 24010 • Pol. Ind. Trobajo del Camino
Teléfono: 902 271 902 • Fax: 902 371 902
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Portada: El dentista. Lucas van Leyden. 1523

Por el Dr. Manuel Máiquez Gosálvez Vicedecano del Grado en Odontología de la UCAM Presidente de la Sociedad Española de Odontología del Deporte (SEOD)
Vocal de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio Oficial de Dentistas de la Región de Murcia

Son las cinco de la madrugada. Suena mi despertador en el Quartiere di Santa Giulia. Me pongo el uniforme oficial del dispositivo médico olímpico. Aún es de noche. ¿Frío? No tanto, pero la lluvia tampoco es cómoda. Camino entre controles policiales permanentes hacia la Arena MH1 para hacer historia. Mi historia. Sé que cuando empiece a volar el puck, el mundo entero tendrá los ojos puestos en esa pista. Y yo estoy allí. Pero para entender cómo llegué hasta ese momento, hay que retroceder veintiséis años.
Una beca que lo cambió todo
En el año 2000 era estudiante de Odontología en la Universidad de Murcia. Tres años antes había renunciado a mi plaza de Medicina obtenida en las primeras listas —una decisión que nunca he lamentado— y ahora solicitaba una beca Erasmus cuya plaza estaba prevista, precisamente, para estudiantes de Medicina.
Surgió la oportunidad gracias a la Dra. Trinidad Herrero, la aproveché, y llegué a la Università degli Studi di Ferrara. Italia, su idioma y su manera de entender la ciencia se quedaron grabados en mí para siempre. Lo que entonces no podía imaginar es que aquel país sería el escenario de algunos de los momentos más importantes de mi carrera. Construir desde cero lo que nadie había construido
Con los años fui consolidando mi interés por hacer algo diferente en la odontología. La formación y el Colegio de Dentistas de Murcia me abrieron las puertas de la universidad y, en la UCAM, hace más de diez años creé desde cero la asignatura de Odontología Deportiva. Ser pionero no siempre es cómodo, pero hoy entiendo que cada hora dedicada a aquella asignatura fue un paso más en el camino que acabaría llevándome a Milán.
Y no me detuve ahí. En plena postpandemia, con el green pass como requisito obligatorio y no siempre fácil de conseguir, los viajes convertidos en odiseas y el italiano aún sin dominar, decidí convertirme en el primer español en cursar el Master di II Livello in Odontostomatologia dello Sport en la Università “G. d'Annunzio” di ChietiPescara. Agotamiento y orgullo a partes iguales. A veces, pensaba: “tardo más en llegar a Chieti que a Nueva York”. Nadie me obligaba. Pero algo me decía que había que seguir subiendo peldaños.
El despegue: Ilia Topuria y París 2024 Antes de Milán hubo señales de que el camino iba en la dirección correcta. Y es que
cuando a finales de 2023 Ilia Topuria, ahora ya doble campeón del mundo de la UFC, contó conmigo para confeccionarle los dispositivos intrabucales personalizados para su combate de Anaheim contra Volkanovski, aquello tuvo una enorme repercusión mediática. Pero quiero ser honesto: el foco llegó después de muchos años de trabajo silencioso. Siempre fue así.
Al año siguiente, colaboré con el Consejo General de Dentistas de España en la campaña "Salud Oral y Deporte", prestando servicio a siete atletas olímpicos antes de su participación en los Juegos de París 2024. De nuevo, gracias al Dr. Óscar Castro, sentía que estaba preparado para todo lo que viniese después.
Mayo de 2025: la oportunidad llama a la puerta Participar en unos Juegos Olímpicos jamás estuvo en mi hoja de ruta. Pero cuando la oportunidad apareció, luché con todo para no dejarla escapar. Aún faltaban once meses y todo surgió cuando viajé a Chieti para un encuentro de la SIOS y coincidí con el Dr. Massimo Roncalli, responsable de la odontología de los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina 2026. Le expliqué el proyecto que teníamos en la UCAM, con un equipo humano volcado con el deporte, y él escuchó. Así surgió la oportunidad.
Quiero dedicarle unas palabras especiales, porque se las merece. El Dr. Roncalli demostró ser un líder en el sentido más genuino: el que acompaña y resuelve, no el que impone. También en las situaciones menos favorables. Siendo extranjeros, los trámites
burocráticos eran mucho más complejos que para el resto del equipo. Y en más de una ocasión, Roncalli atendió mis llamadas desde Namibia, donde estaba de vacaciones de verano con su familia, para desbloquear gestiones que habrían comprometido nuestra participación. Eso no se olvida.
Y una vez conseguida la oportunidad, tomé una decisión complicada pero firme: “Quiero compartirlo con mis compañeros”. Podría haber ido solo, pero después de un estricto proceso de selección, afortunadamente viajamos cuatro al país transalpino: la Dra. Francisca García, el Dr. Mike Saint-Hilaire, el Dr. Alejandro de la Parte y yo. Los cuatro pertenecientes a la Junta Directiva de la SEOD y tres de nosotros colegiados en Murcia. Igual que vosotros.
Una semana en la primera fila del mundo Nos asignaron las dos sedes de hockey sobre hielo de Milán para los primeros días del torneo masculino y femenino: Paqui y Mike en Rho Fiera (MH2) y Alejandro conmigo en Santa Giulia (MH1). El hockey era el deporte estrella de estos Juegos, el que congregó más pasión y expectación en todo el mundo. Nuestra Medical Station estaba a pocos metros de la pista, con cerca de cuarenta sanitarios de distintas especialidades. Los turnos comenzaban tres horas antes del primer entrenamiento y terminaban dos horas después del último partido. Había noches en que salíamos de madrugada pero nadie se quejó. Nadie quería estar en otro sitio.

Nuestra misión era odontología de urgencia pura: fracturas, avulsiones, lesiones en tejidos blandos, coronas despegadas, etc. Patología conocida, pero resuelta contra el reloj y con el siguiente partido en mente. En el deporte de élite, una lesión bucodental mal atendida puede ser la diferencia entre el podio o quedarse fuera. Ya lo sabíamos y en Milán lo pusimos en práctica.
El jersey número 86
Una tarde, mientras presenciábamos el entrenamiento del equipo masculino de Estados Unidos, Alejandro me miró y dijo: “Pues esto es estar en unos Juegos Olímpicos”. Y llevaba toda la razón. No hacían falta más palabras.
Aquel equipo se convertiría en campeón olímpico. Nosotros ya habíamos vuelto a casa cuando se disputó la final, y la vimos por televisión como el resto del mundo. Pero no igual que ellos. El artífice del título fue Jack Hughes, el número 86, que marcó el “Golden goal” llevando varios dientes fracturados por un golpe de stick recibido en ese mismo partido. Desde Lake Placid en 1980 ya habían pasado la “friolera” de 46 años esperando a ser campeones olímpicos.
Hoy tengo en casa su jersey con el 86. Lo compré para recordar la experiencia de Santa Giulia. Cuando lo miro, pienso en aquella pista, en aquellos entrenamientos, en lo que significa que un campeón olímpico gane el oro con los dientes rotos. Cualquier dentista lo entendería. Y yo lo viví.
Lo que de verdad importa
Volvimos los cuatro a casa. Con salud, que es lo primero. Y con la mochila cargada de aprendizajes y recuerdos para toda la vida. Incluso, pude visitar el Lago de Como, escuchar misa en el Duomo y admirar el fresco de Santa Apolonia que se encuentra en la iglesia de San Maurizio al Monastero Maggiore, conocida como la “Capilla Sixtina de Milán”. Celebrar así a la patrona en un día soleado y paseando tranquilamente hacia la Pinacoteca de Brera es un broche final difícil de igualar.
Cuando me preguntan si el objetivo ahora es Los Ángeles 2028, la respuesta es honesta: no. Mi objetivo es ejercer cada día una odontología mejor, potenciar a los jóvenes dentistas que vienen por detrás, dormir tranquilo y ser lo más feliz posible. Y cuando llegue la vejez, si puedo recordar con una sonrisa lo que viví en Milán, habré ganado algo mucho más valioso que cualquier credencial olímpica: la certeza de que valió la pena cada Erasmus, cada viaje en postpandemia, cada hora construyendo algo desde cero y cada decisión de compartir en lugar de guardarse.
Gracias a todos los que habéis formado parte de este camino. Especialmente a los que estuvisteis conmigo allí. Fue un placer compartirlo con vosotros.
Ad maiora.
Manuel Máiquez Gosálvez · @doctormanuel.es


































































Dr. Iván Ramírez Pedraza
Dept. Biologia Evolutiva, Ecologia i CCAA (Facultat de Biologia), Universitat de Barcelona (UB)
Cuando pensamos en cómo reconstruir los paisajes que habitaron nuestros antepasados del género Homo y muchas otras especies animales hace miles o incluso millones de años, difícilmente imaginamos que los dientes puedan ser una pieza clave. Sin embargo, los dientes son uno de los elementos que mejor se conservan en el registro fósil. Al estar formados principalmente por tejidos mineralizados, pueden preservarse casi intactos durante larguísimos periodos de tiempo, incluso cuando otros restos, como los huesos, han sufrido una degradación mucho mayor debido a su mayor contenido orgánico. Gracias a ello, hoy es posible aplicar distintas técnicas analíticas que permiten extraer información valiosa sobre la dieta de los animales, sus hábitos y también sobre el ambiente en el que vivieron.
Entre las distintas evidencias paleoecológicas que pueden estudiarse en los dientes, el desgaste dental ocupa un lugar destacado. Su análisis permite observar cómo la alimentación modifica progresivamente la superficie dentaria a lo largo de la vida del animal. La dureza de los alimentos, su textura y la presencia de partículas abrasivas del medio dejan huellas que pueden relacionarse con distintos tipos de dieta y, en consecuencia, con los recursos disponibles en cada entorno.
El desgaste dental como herramienta paleoecológica
En este artículo abordaremos dos métodos que analizan el desgaste dental desde perspectivas complementarias: el mesodesgaste dental y el microdesgaste dental. El mesodesgaste es una técnica macroscópica que evalúa el grado de atrición y abrasividad de la dieta a partir de la forma general de las cúspides dentales. En concreto, analiza el
relieve oclusal y el grado de afilamiento de las cúspides, clasificándolas en una escala de siete categorías, de 0 a 6 (Mihlbachler et al., 2011). En un extremo, la categoría 0 se asocia a dientes con cúspides altas y afiladas, propias de dietas poco abrasivas vinculadas principalmente al consumo de hojas. En el otro, la categoría 6 corresponde a dientes con cúspides muy redondeadas o prácticamente planas, características de dietas más abrasivas relacionadas con el consumo de gramíneas (Figura 1). La señal que proporciona el mesodesgaste refleja la alimentación mantenida durante un periodo relativamente prolongado, que puede abarcar desde los últimos meses hasta varios años antes de la muerte del animal.
El microdesgaste dental, por su parte, es una técnica microscópica que analiza las marcas presentes en las superficies dentales, ya sean oclusales o bucales. Existen distintas aproximaciones para su estudio, entre ellas el uso del microscopio electrónico de barrido a grandes aumentos o la microscopía confocal, que permite analizar la microtextura superficial con gran detalle. En este artículo, sin embargo, nos centraremos en una metodología concreta: el análisis de microdesgaste mediante estereomicroscopio a bajos aumentos (35x), siguiendo la propuesta de Solounias y Semprebon (2002). Para
ello, se obtiene primero un molde positivo transparente a partir de un molde negativo de alta resolución realizado sobre el diente original. A continuación, utilizando una retícula ocular de 0,16 mm² incorporada al microscopio, se lleva a cabo un recuento manual de los microrrasgos observados.
Entre estos microrrasgos se contabilizan principalmente los agujeros o pits y las estrías o scratches. La proporción entre ambos permite aproximarse al tipo de dieta del animal. En términos generales, los ramoneadores tienden a presentar una mayor abundancia de pits y un menor número de estrías, mientras que los pastadores muestran el patrón contrario, con más estrías y menos pits (Figura 2). Los valores intermedios suelen interpretarse como indicativos de dietas mixtas. A diferencia del mesodesgaste, el microdesgaste ofrece una resolución temporal mucho más corta, ya que las micromarcas del esmalte se renuevan con rapidez y van siendo reemplazadas a medida que el animal consume nuevos alimentos. Por ello, este método proporciona información sobre la dieta de los últimos días o semanas antes de la muerte. En otras palabras, mientras la observación macroscópica integra una señal a más largo plazo, el microdesgaste captura una imagen mucho más inmediata, e incluso estacional, de la alimentación.


Consideradas de forma conjunta, ambas aproximaciones permiten obtener una visión más completa de la ecología alimentaria de los herbívoros fósiles, ya que integran información procedente de distintas escalas temporales. Además, tanto el mesodesgaste como el microdesgaste se apoyan en colecciones de referencia de grandes mamíferos actuales, cuyas dietas son conocidas, para comparar y clasificar los patrones observados en los fósiles.
Pero, ¿cómo podemos reconstruir el paisaje a partir de estos análisis? Aunque ambos enfoques ofrecen información directa sobre la dieta de los animales, sus resultados también permiten inferir con bastante solidez el tipo de hábitat en el que vivieron, sobre todo cuando se analiza una comunidad diversa de especies, como la documentada en el yacimiento de Quibas durante el Pleistoceno inferior.
ElcasodelyacimientodeQuibas(Murcia) hace 1 millón de años
La expansión humana fuera de África comenzó muy pronto. Hace alrededor de 1,8 millones de años, el yacimiento de Dmanisi, en Georgia, proporciona la evidencia más antigua conocida del género Homo fuera del continente africano. Desde entonces, nuestro linaje fue ocupando progresivamente nuevos territorios, hasta alcanzar distintas regiones de Europa, entre ellas la Península Ibérica. Sin embargo, las huellas de esa primera expansión siguen siendo escasas. En el caso peninsular, solo unos pocos yacimientos
de esta antigüedad han proporcionado pruebas claras de presencia humana, como Atapuerca (Burgos), Orce (Granada) o Barranc de la Boella (Tarragona). En este escenario, Quibas destaca como un enclave especialmente relevante: aunque por el momento no ha proporcionado restos humanos ni herramientas de piedra, sí conserva una extraordinaria secuencia paleontológica de entre 1,1 y 0,9 millones de años (Piñero et al., 2020), que resulta fundamental para reconstruir los ambientes mediterráneos en los que pudieron moverse los primeros homininos del sur de Europa.
Los resultados obtenidos a partir del mesodesgaste y el microdesgaste dental permiten dibujar un paisaje mucho más complejo de lo que podría parecer a primera vista. Las distintas especies analizadas (Equus altidens, Hemitragus alba, Praeovibos mediterraneus o Dama
vallonnetensis) muestran estrategias alimentarias variadas, desde el ramoneo hasta el pastoreo, pasando por dietas mixtas (Figura 3). Esa diversidad sugiere que en Quibas no existía un ambiente uniforme, sino un mosaico de hábitats con zonas abiertas, praderas y matorrales, junto a sectores con mayor cobertura arbórea o arbustiva (Ramírez-Pedraza et al., 2026). Además, en algunos taxones la comparación entre el mesodesgaste, que refleja la dieta a más largo plazo, y el microdesgaste, que registra lo consumido en los últimos días o semanas de vida, indica posibles cambios estacionales en la explotación de los recursos. En otras palabras, los animales no explotaban siempre el mismo tipo de vegetación, sino que ajustaban su dieta en función de la disponibilidad de alimento a lo largo del año. Esta reconstrucción coincide además con otros estudios paleoecológicos previos realizados en Quibas a partir de microvertebrados y herpetofauna, que también apuntan a un entorno heterogéneo, con áreas rocosas, sectores boscosos, pastizales secos y matorrales (Piñero et al., 2016).
Lo más interesante es que este paisaje reconstruido para Quibas resulta muy parecido al inferido en otros yacimientos ibéricos del Pleistoceno inferior con presencia de homininos. Todo ello indica que no existe un patrón ambiental claramente distinto entre los yacimientos con evidencias humanas y aquellos en los que, por ahora, no se han encontrado.

Esto sugiere que la ausencia actual de homininos en Quibas no respondería a unas condiciones climáticas desfavorables, sino al hecho de que su presencia no quedó registrada en el registro fósil del yacimiento o, simplemente, a que las evidencias todavía no han aparecido, ya que la sima aún no ha sido excavada por completo. Desde esta perspectiva, Quibas se convierte en una pieza clave para entender el papel del clima y de la diversidad de hábitats en la expansión de los primeros Homo por el sur de Europa. También pone de relieve el enorme valor de los dientes fósiles como archivos ecológicos, capaces de conservar información esencial para reconstruir los escenarios ambientales en los que evolucionó nuestro linaje.
BIBLIOGRAFÍA
Mihlbachler, M.C., Rivals, F., Solounias, N., Semprebon, G.M., 2011. Dietary change and evolution of horses in North America. Science. 331, 1178–1181.
Piñero, P., Agustí, J., Blain, H.A., Laplana, C., 2016. Paleoenvironmental reconstruction of the Early Pleistocene site of Quibas (SE Spain) using a rodent assemblage. Comptes Rendus - Palevol. 15, 659–668.
Piñero, P., Agustí, J., Oms, O., Blain, H.A., Furió, M., Laplana, C., Sevilla, P., Rosas, A., Vallverdú, J., 2020. First continuous preJaramillo to Jaramillo terrestrial vertebrate succession from Europe. Scientific Reports. 10, 1–11.
Ramírez-Pedraza, I., Agustí, J., Piñero, P., 2026. Dental wear analysis of Early Pleistocene ungulates from Quibas (Murcia, Spain): A comparative perspective
with other Iberian sites. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology. 689, 113649.
Ramírez-Pedraza, I., Tornero, C., Aouraghe, H., Rodríguez-Hidalgo, A., Mischke, S., Made, J. Van Der, Piñero, P., Blain, H.-A., Roberts, P., Jha, D.K., Agustí, J., Sánchez-Bandera, C., Lemjidi, A., Benito-Calvo, A., Ribas, E.M.-, Oujaa, A., Mhamdi, H., Souhir, M., Aissa, A.M., Chacón, M.G., Sala-Ramos, R., 2024. Arid, mosaic environments during the Plio- Pleistocene transition and early hominin dispersals in northern Africa. Nature Communications. 15.
Solounias, N., Semprebon, G.M., 2002. Advances in the reconstruction of ungulate ecomorphology with application to early fossil equids. American Museum Novitates. 3366, 1–49.

Implantes extra-cortos de 5,5 mm de longitud con diámetro reducido (2,5 y 3 mm)
Estrategia
de mínima intervención para solventar defectos puntuales en nuestras rehabilitaciones. Estudio retrospectivo.
Eduardo Anitua DDS, MD, PhD¹,²,³
Corresponding author: Dr. Eduardo Anitua, Eduardo Anitua Foundation; C/ Jose Maria Cagigal 19, 01007 Vitoria, Spain; Phone: +34 945160653, e-mail: eduardo@fundacioneduardoanitua.org
¹ Private practice in oral implantology, Eduardo Anitua Institute, Vitoria, Spain.
² Clinical researcher, Eduardo Anitua Foundation, Vitoria, Spain.
³ University Institute for Regenerative Medicine and Oral Implantology - UIRMI (UPV/EHU-Fundación Eduardo Anitua), Vitoria, Spain.
Resumen
Introducción: La implantología contemporánea tiende hacia abordajes de mínima intervención que permitan rehabilitar defectos óseos localizados preservando el volumen residual y reduciendo la morbilidad. En este escenario, los implantes extra-cortos con diámetros reducidos podrían ampliar indicaciones en atrofias mixtas y situaciones de retratamiento, especialmente cuando se integran en rehabilitaciones ferulizadas y con carga progresiva.
Objetivo: Evaluar el comportamiento clínico de implantes extra-cortos de 5,5 mm de longitud y diámetro reducido (2,5 y 3,0 mm) utilizados como estrategia mínimamente invasiva para resolver defectos óseos puntuales dentro de rehabilitaciones implantosoportadas.
Material y método: Estudio retrospectivo de pacientes tratados entre el segundo semestre de 2020 y el primer semestre de 2021 con implantes de conexión interna (plataforma 3 mm). La planificación se realizó mediante CBCT y software específico para individualizar el fresado según densidad ósea. Se aplicó fresado biológico y, cuando fue necesario, sobre-corrección vestibular con hueso autólogo particulado embebido en PRGF-Endoret, con o sin hidroxiapatita bovina. La carga fue inmediata cuando el torque de inserción fue >20 Ncm y diferida en el resto. La pérdida ósea marginal se
midió en la última radiografía periapical con calibración digital, registrando valores mesiales y distales.
Resultados: Se analizaron 8 pacientes (6 mujeres, 2 hombres; 69,78 ± 6,74 años) con 27 implantes. El 77,8% se colocó en mandíbula y el 22,2% en maxilar. El 29,6% fue de 2,5 mm y el 70,4% de 3,0 mm. La altura ósea previa media fue 5,59 ± 1,14 mm y la anchura 3,11 ± 0,39 mm; densidad media 961,11 ± 248,97 HU y torque medio 42,59 ± 16,37 Ncm. Se realizó carga inmediata en 21 implantes (77,8%). El seguimiento medio fue 49,3 ± 5,2 meses. La pérdida ósea marginal final fue 0,37 ± 0,61 mm (distal) y 0,26 ± 0,53 mm (mesial). Se registró una complicación mecánica (aflojamiento de tornillo). La supervivencia implantar y protésica fue del 100%.
Conclusión: En esta serie retrospectiva, los implantes extra-cortos de 5,5 mm y diámetro reducido (2,5–3,0 mm), cuando se ferulizan y se emplean con carga progresiva, mostraron alta supervivencia y una pérdida ósea marginal reducida a medio plazo, apoyando su papel como alternativa mínimamente invasiva para defectos óseos puntuales en rehabilitaciones complejas. Se requieren estudios prospectivos controlados para confirmar estos hallazgos a largo plazo.
Palabras clave: implantes extra-cortos; diámetro reducido; mínima intervención; atrofia alveolar; carga inmediata; pérdida ósea marginal; ferulización.
Introducción
El tratamiento con implantes dentales ha experimentado una evolución significativa en las últimas décadas, orientándose progresivamente hacia estrategias menos invasivas que permitan resolver situaciones clínicas complejas preservando al máximo el hueso residual y reduciendo la morbilidad quirúrgica[1–4].
En este contexto, el desarrollo y la consolidación clínica de los implantes cortos y extra-cortos ha supuesto un cambio de paradigma en la rehabilitación de pacientes con atrofias óseas en diferente grado, evitando en muchos casos procedimientos regenerativos extensos o técnicas de aumento óseo en sentido vertical [5–12]. Los implantes cortos, tradicionalmente definidos como aquellos con una longitud ≤8 mm, y más recientemente los implantes extra-cortos (≤6 mm), han sido objeto de numerosas investigaciones que han demostrado tasas de supervivencia comparables a las de implantes de longitud estándar[5,10–16]. Revisiones sistemáticas y metaanálisis han reportado tasas de supervivencia acumulada para implantes de 5–6 mm de longitud superiores al 95 % a medio plazo, con resultados estables tanto en maxilar como en mandíbula y en diferentes localizaciones anatómicas en ambos arcos[10,14,16–20].
Paralelamente a la reducción de la longitud de los implantes, se han producido avances
sustanciales en el diseño macroscópico, la geometría del cuerpo y las superficies, volviéndose cada vez más bioactivas, lo que ha permitido optimizar la estabilidad primaria y la osteointegración incluso en contextos de volumen óseo limitado[21–23]. Estos avances han favorecido la introducción de implantes extra-cortos con diámetros reducidos, ampliando las indicaciones clínicas en escenarios donde se producen atrofias mixtas, que complican la rehabilitación directa con implantes de longitud y diámetro “convencional”[24,25]. En la literatura internacional, encontramos datos relativos a los implantes extra-cortos (≤6 mm) y de diámetro reducidos (2,5 y 3,0 mm) considerándoseles actualmente uno de los máximos exponentes del concepto de mínima intervención en implantología oral[24–27]. Con ellos, podemos resolver desde defectos óseos puntuales o limitaciones anatómicas localizadas a arcos completos con atrofias óseas complejas, utilizando además el menor volumen óseo posible, minimizando la necesidad de procedimientos regenerativos adicionales y no cerrándonos la puerta a opciones terapéuticas futuras si fueran necesarias[5,9,28]. La evidencia disponible sugiere que los implantes extracortos y de diámetro reducido pueden ofrecer resultados clínicos predecibles cuando se emplean en indicaciones adecuadamente seleccionadas.
En una revisión sistemática, Pomer et al[27]. analizaron implantes extra-cortos y de diámetro reducido observando tasas de supervivencia comparables entre implantes de 4,0–5,4 mm y de 5,5–6,5 mm de longitud (95,1 % frente a 96,4 %), sin diferencias significativas en la pérdida ósea marginal. En cuanto al diámetro, aunque los implantes más estrechos (≈3,0 mm) mostraron tasas de supervivencia ligeramente inferiores respecto a diámetros mayores, la estabilidad ósea marginal fue similar entre ambos grupos. En la misma línea, nuestro grupo de estudio publicó en el año 2022 [24] un estudio clínico prospectivo en el que se evaluó el comportamiento de implantes cortos (≤8 mm) y estrechos (≤3,5 mm) utilizados en maxilar y mandíbula atróficas, sin observarse fracasos ni diferencias significativas en la pérdida ósea marginal tras un seguimiento medio de 26 meses, lo que apoya su utilización
como una alternativa terapéutica válida en situaciones de disponibilidad ósea limitada. Además, desde un punto de vista biológico y clínico, este planteamiento del empleo de implantes cortos y estrechos, aun cuando la atrofia no es máxima se encuentra basado en la reversibilidad del tratamiento, entendida como la capacidad de realizar retratamientos implantológicos en el futuro sin haber comprometido de forma irreversible el volumen óseo del paciente [29,30]. En la práctica clínica diaria, la necesidad de retratamientos implantológicos no es infrecuente y puede estar motivada por causas biológicas, mecánicas o protésicas a largo plazo[29]. Sin embargo, a pesar del creciente cuerpo de evidencia sobre implantes cortos y estrechos de forma independiente, los datos clínicos específicos sobre implantes extracortos de 5,5 mm de longitud combinados con diámetros reducidos siguen siendo limitados.
Por todo ello, el objetivo del presente estudio retrospectivo es evaluar el comportamiento clínico de implantes extracortos de 5,5 mm de longitud y diámetro reducido (2,5 y 3,0 mm) utilizados como estrategia de mínima intervención para la resolución de defectos óseos puntuales en rehabilitaciones implantosoportadas, aportando datos clínicos que contribuyan a definir su papel dentro de los protocolos contemporáneos de implantología mínimamente invasiva.
Material y método.
Fueron revisadas historias clínicas de pacientes en los que se colocaran iplantes de 5,5 mm de longitud y diámetros comprendidos entre 2,5 y 3 mm de conexión interna y plataforma de 3 mm (3.0 – Biotechnology institute), durante el segundo semestre del año 2020 y primer semestre de 2021. En todos los casos se diagnosticó previamente a los pacientes mediante un estudio fotográfico, modelos diagnósticos montados en articulador semi-ajustable, encerado y conebeam dental que se procesó posteriormente mediante un software diagnóstico específico (BTI-Scan III). Este software nos facilita la información necesaria para la colocación de los implantes dentales basándonos en la densidad ósea lo que permite la adecuación
del fresado en cada uno de los casos de forma individualizada[31].
Antes de la cirugía se utilizó una premedicación antibiótica consistente en 1 gramo de amoxicilina una hora antes del procedimiento y paracetamol 1 como premedicación analgésica gramo todo ello por vía oral. La preparación del neoalveolo se realizó mediante fresado biológico, conservándose el hueso obtenido del mismo en PRGF-Endoret fracción 2 para ser utilizado posteriormente como injerto particulado en los casos en los que fuese necesaria una sobre-corrección vestibular en los puntos de máxima atrofia horizontal[32,33].
Todas las cirugías se llevaron a cabo por un mismo cirujano y los pacientes acudireron a los 7 días a la retirada de sutura y comprobación de un correcto cierre primario. En los casos en los que el torque de inserción se situó por encima de 20 Ncm se llevó a cabo la carga inmediata, ya que en todos los casos los implantes fueron ferulizados. En torques inferiores los implantes se dejaron en dos fases, cargándose a los 3 meses en la mandíbula y a los 5 meses en el maxilar superior. Todos los casos se cargaron de forma progresiva. Una primera prótesis (inmediata en los casos donde fue posible y tras la segunda fase en el resto) de resina con estructura metálica de barras articuladas. Posteriormente se realizaron las prótesis definitivas tras un periodo de carga progresiva que osciló entre los 3 y los 6 meses. Tras la carga los pacientes acudieron a revisiones a los 6 y 12 meses y luego una vez al año. En las revisiones se llevaron a cabo radiografías panorámicas y periapicales para establecer la pérdida ósea crestal de los implantes estudiados así como las potenciales complicaciones tanto clínicas como protésicas.
La medición de la pérdida ósea marginal se realizó en la última radiografía periapical realizada con posicionador de seguimiento. Una vez obtenida la radiografía en formato digital es calibrada mediante un software específico (Digora for Windows, SOREDEX Digital Imaging systems) a través de una longitud conocida en la radiografía como es el implante dental. Una vez introducimos la medida de calibración, el programa informático realiza un cálculo basado en esta medida para eliminar la magnificación, pudiendo realizar
mediciones lineales exentas de este error. La pérdida ósea crestal fue medida en dos puntos: mesial y distal de cada implante.
Análisis estadístico.
Fue realizado un test de shapiro-Wilk sobre los datos obtenidos para constatar la distribución normal de la muestra. La principal variable evaluada fue la supervivencia del implante seguida de la pérdida ósea crestal.
Las variables cualitativas se describieron mediante un análisis de frecuencias. Las variables cuantitativas se describieron mediante la media y la desviación estándar. La supervivencia de los implantes se calculó mediante el método de Kaplan-Meier. Los datos fueron analizados con SPSS v15.0 para windows (SPSS Inc., Chicago, IL, USA).
Resultados.
Fueron analizados 8 pacientes en los que se colocaron 27 implantes que cumplieron los criterios de inclusión anteriormente descritos. Tres de los pacientes presentaron 6 implantes de 5,5 mm de longitud y diámetros entre 2,5 y 3 mm, 1 paciente presentó tres, dos pacientes dos implantes y dos pacientes 1 implante de las nombradas características (figura 1).

Seis de los pacientes eran mujeres y dos hombres, con una edad media de 69,78 años (+/-6,74). El 77,8% de los implantes se colocaron en la mandíbula y el 22,2% restante en el maxilar superior. Todos los implantes fueron de 5,5 mm de longitud, siendo de 2,50 mm de diámetro en el 29,6% y de 3 mm en el 70,4 restante. La posición más frecuente dentro del maxilar superior fue para la pieza 24 (7,4%) y la más frecuente en el maxilar inferior fueron las posiciones 44 y 32 con un 14,8% cada una de ellas. En la figura 2 se muestran
los diámetros por localización de los implantes estudiados.

En cuanto al lecho óseo receptor, la altura ósea previa media fue de 5,59 mm (+/-1,14), con un rango de entre 5,4 y 6,3 mm y la media de la anchura fue de 3,11 mm (+/0,39) con un rango de entre 3 y 3,90 mm. La media de la densidad ósea de todos los implantes colocados fue de 961,11 Hu (+/-248,97), con un torque medio de 42,59 Ncm (16,37) (figura 3).

En 7 de los implantes, se realizó una sobrecorrección en anchura, en 5 de ellos el injerto fue únicamente hueso particulado obtenido del fresado embebido en PRGF-Endoret y en los 2 restantes se empleó además sobre la zona una membrana de biomaterial (hidroxiapatita bovina) también vehiculizada con PRGF-Endoret. En 21 de los implantes (77,8%) se realizó una carga inmediata al presentar torques de inserción por encima de 20 Ncm, quedando los 6 restantes en carga diferida. Todos los implantes fueron rehabilitados mediante prótesis atornilladas ferulizados a otros implantes, formando parte de prótesis completas en el 70,3% de los casos y puentes de entre 2 y 5 elementos el 29,7% restante. Todas las prótesis se construyeron sobre transepitelial múltiple (Multi-im), primero con una carga provisional en resina (carga inmediata o diferida) y posteriormente se terminaron con una prótesis de metal cerámica. La altura de los
transepiteliales fue de 4 mm en el 33,3% y de 3 mm en el 25,9%. El resto de longitudes de muestran en la figura 4.

La ratio media corona-implante para todos los implantes de 5,5 mm de longitud estudiados fue de 2,67mm (+/-0,58), encontrándose por encima de 2 en 23 de los 27 casos, es decir un 85,2% de los implantes. En cuanto a la pérdida ósea al final del seguimiento que fue de media de 49 ,3 meses (+/-5,2), fue de media para la zona distal de 0,37 mm (+/- 0,61) y para la zona mesial de 0,26 mm (+/-0,53). Durante el tiempo de seguimiento se registró 1 complicación de aflojamiento de tornillo y la supervivencia total de las prótesis y de los implantes fue del 100%.
En las figuras 5- 18 se muestran casos incluidos en el estudio.



5-7. Imágenes del cone-beam de planificación de uno de los
donde se colocarán tres implantes de 5,5 mm de longitud y diámetros de 3 y 2,5 mm para solventar una situación de máxima atrofia mixta en el área de la premaxila.

Figura 8. Carga progresiva de los implantes a los 4 meses de su colocación para iniciar la transmisión de tensión al hueso.

Figura 9. Carga definitiva de los implantes formando un puente anterior para dividir la rehabilitación en tres tramos a los 4 años de seguimiento.

Figura 10. Planificación de un implante de 5,5 mm de longitud y 3 mm de diámetro en el segundo caso. Se utiliza como apoyo para sustituir una rehabilitación previa con implantes que fracasó por periimplantitis. Este implante permite iniciar el retratamiento sin recurrir a técnicas complementarias que incrementen la morbilidad y, en este caso concreto, posibilita además la realización de una prótesis de carga inmediata.

11. Radiografía panorámica tras las explantaciones iniciales y colocación de nuevos implantes. Vemos como el implante extra-corto y estrecho sirve de apoyo fundamental para la realización de la prótesis transicional de carga progresiva.


12 y 13. Carga inmediata 24 horas después e la realización de la primera fase quirúrgica.

Figura 14. Radiografía panorámica en la segunda fase del tratamiento con todos los implantes insertados y cargados.

Figura 15. Radiografía final a los 5 años de seguimiento. Vemos como en este caso se ha realizado también una prótesis híbrida por tramos donde el papel del implante de 5,5 mm de longitud juega un papel fundamental.

Figura 16. Corte de planificación del primer cuadrante donde observamos la planificación de un implante de 5,5 mm de longitud y 3 mm de diámetro para solventar una atrofia combinada del sector posterior maxilar evitándose una elevación de seno en la zona.

17. Carga inmediata del caso, englobándose el implante en un puente posterior del primer cuadrante.

Figura 18. Prótesis final como vemos con el tramo del primer cuadrante donde el implante extra-corto y de diámetro reducido forma parte de la rehabilitación completamente estable a los 4 años. En este caso también la restauración final fue una prótesis híbrida dividida en sectores.
Discusión.
El presente estudio retrospectivo evalúa el comportamiento clínico de implantes extra-cortos de 5,5 mm de longitud con diámetros reducidos (2,5 y 3,0 mm) empleados como estrategia de mínima intervención para resolver defectos óseos puntuales dentro de rehabilitaciones implantosoportadas complejas. Nuestros datos, sobre 27 implantes con un seguimiento medio de 49,3 ± 5,2 meses reportan una supervivencia del 100% con únicamente una complicación mecánica consistente en aflojamiento de tornillo, sin comprometer la supervivencia protésica. Estos resultados se sitúan en el rango alto de lo publicado para implantes extra-cortos (≤6 mm). En una revisión sistemática y meta-análisis centrada en implantes unitarios extra-cortos (≤6 mm), Badaró et al.[34] estimaron tasas de supervivencia de 98,9% al año, 97,8% a los 2 años y 97,4% a los 3 años, con una prevalencia global de fracaso baja en el corto/medio plazo. Además, en el estudio prospectivo disponible con implantes de 5,5 mm, se han descrito supervivencias del 96% a 5 años y pérdidas óseas marginales medias de 0,3 ± 0,7 mm, apoyando la estabilidad ósea de longitudes similares cuando la indicación y el diseño protésico son favorables[35]. Debemos tener en cuenta además que desde una perspectiva comparativa (implantes cortos y estrechos o procedimientos regenerativos) la literatura reciente respalda este enfoque conservador. Un metaanálisis que incluyó 17 estudios (1.076 pacientes y 1.751 implantes) mostró que, aunque los implantes largos presentaron una ligera ventaja en términos de supervivencia global (OR = 1,26; IC95%: 0,53–3,00), los implantes cortos se asociaron de forma consistente con menores tasas de complicaciones biológicas (OR = 0,47; IC95%: 0,19–1,18) y mecánicas (OR = 0,94; IC95%: 0,45–1,94), además de
una reducción significativa de la pérdida ósea marginal[36].
En nuestra serie, la pérdida ósea marginal media fue inferior a 0,4 mm tanto en mesial como en distal tras un seguimiento medio de 49,3 meses, valores claramente favorables si se comparan con los datos publicados para implantes cortos y de diámetro reducido. Estudios prospectivos sobre implantes cortos (≤6–8 mm) han descrito pérdidas óseas marginales que oscilan entre 0,6 y 1,2 mm durante los primeros 3–5 años de función[14,17,37–39]. En particular, trabajos clínicos con implantes estrechos (≈3,0–3,5 mm) reportan valores medios de reabsorción crestal de aproximadamente 0,7–0,9 mm a los 2–3 años, incluso en escenarios anatómicamente favorables[40–42]. Publicaciones que analicen el comportamiento de los implantes cortos/extra-cortos y estrechos no tenemos muchas referencias, siendo quizás una de las más representativas el metaanálisis de Pommer et al[27] que analiza implantes de menos de 7 mm de longitud y de menos de 3,5 mm de diámetro. En este estudio se pone de manifiesto que los diámetros por debajo de 3,3 mm presentan mayor tasa de fracaso a los 3 años (supervivencia de 94,3%) y pérdidas óseas de 0,5 mm en este tiempo. Una de las limitaciones de este trabajo para compararlo con el nuestro es la gran variabilidad de rehabilitaciones (unitarias, atornilladas, cementadas, múltiples) y diferentes combinaciones de diámetros y de longitudes. En este contexto, los valores obtenidos en el presente estudio se sitúan no solo dentro del rango esperado, sino claramente en el extremo inferior del espectro publicado, lo que sugiere que la combinación de implantes extra-cortos de 5,5 mm con diámetros reducidos puede mantener una estabilidad crestal elevada cuando se integran en rehabilitaciones ferulizadas y sometidas a carga progresiva. Este comportamiento probablemente esté relacionado con una
adecuada distribución de tensiones, la optimización de la estabilidad primaria y un control protésico riguroso, más que con la longitud o el diámetro del implante considerados de forma aislada. Además, las complicaciones registradas fueron mínimas y exclusivamente protésicas (dos aflojamientos de tornillo), sin eventos biológicos adversos ni fracasos de implantes. Este perfil de complicaciones coincide con lo descrito en la literatura para implantes cortos y estrechos cuando se respetan principios protésicos adecuados, reforzando la idea de que el éxito de estos implantes depende tanto del diseño restaurador como de la cirugía.
Entre las limitaciones del estudio se encuentran su carácter retrospectivo, el reducido tamaño muestral y la ausencia de un grupo control con implantes de mayor longitud o diámetro. No obstante, la homogeneidad del protocolo quirúrgico y protésico, así como el seguimiento, aportan consistencia a los hallazgos.
Conclusiones.
En conjunto, los resultados sugieren que los implantes extra-cortos de 5,5 mm asociados a diámetros reducidos (2,5–3,0 mm) ferulizados a otros implantes representan una opción terapéutica viable para el manejo de defectos óseos puntuales en rehabilitaciones implantosoportadas complejas, permitiendo reducir la morbilidad quirúrgica y evitar procedimientos reconstructivos adicionales en determinados escenarios clínicos. Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con cautela, ya que se basan en una serie retrospectiva con un número limitado de casos, por lo que se requieren estudios clínicos prospectivos y controlados que permitan validar su comportamiento a largo plazo.
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Publicado en la prestigiosa revista Clinical Oral Implants Research (COIR), el estudio ofrece evidencia clínica tras un seguimiento de hasta 17,5 años
La investigación posiciona esta técnica como una terapia de rescate fiable para casos complejos de fracaso en implantes de toda la arcada superior
Alicante, 4 de febrero de 2026. Recientemente se ha publicado el primer estudio sobre implantes cigomáticos de 2026 en la revista científica Clinical Oral Implants Research (COIR), que ya está disponible en acceso abierto. En ella, el Dr. Rubén Davó, cirujano maxilofacial del Hospital Vithas Medimar y director de Vithas Davó Instituto Dental, posiciona la cirugía maxilofacial y odontología españolas en la vanguardia internacional.
“Esta publicación representa un hito al ofrecer la primera evidencia clínica sólida y a largo plazo que redefine el protocolo Quad Zygoma. La investigación demuestra que esta técnica es una terapia de rescate altamente fiable para pacientes que han sufrido el fracaso de rehabilitaciones previas de dentadura completa, superando definitivamente el concepto de ser un simple tratamiento alternativo”, explica el Dr. Davó.
Evidencia científica
El estudio arroja cifras concluyentes sobre la eficacia de esta intervención en casos críticos. De este modo, sobre una muestra de 28 pacientes tratados con un total de 112 implantes cigomáticos, se ha realizado un seguimiento medio de 8,2 años, con casos documentados de hasta 17,5 años de evolución.
La tasa de supervivencia del implante ha sido del 98,2% y en el 100% de los casos se realizó con protocolo de función inmediata, permitiendo al paciente recuperar la función y estética en un tiempo récord.
"Cuando las soluciones convencionales fracasan y ya no hay alternativas claras, el paciente se encuentra en una situación de vulnerabilidad extrema. Este estudio demuestra que el Quad Zygoma es una solución altamente predecible que devuelve la calidad de vida a largo plazo", afirma el Dr. Rubén Davó.
Un referente en cirugía compleja
Vithas Davó Instituto Dental se consolida así como un centro de referencia mundial para la resolución de fracasos complejos en implantología. Los resultados muestran que las complicaciones son manejables y no comprometen el éxito final de la rehabilitación.
Para la comunidad científica, este trabajo publicado en COIR establece un nuevo estándar, probando que el protocolo, liderado por el Dr. Davó, es la respuesta definitiva cuando el resto de las opciones para recuperar los dientes fijos han fallado
Sobre Vithas
El grupo Vithas está integrado por 22 hospitales y 39 centros médicos y asistenciales distribuidos por 14 provincias. Los 12.600 profesionales que conforman Vithas lo han convertido en uno de los líderes de la sanidad española. Además, el grupo integra a la Fundación Vithas, Vithas Red Diagnóstica y la central de compras PlazaSalud+.
Vithas, respaldada por el grupo Goodgrower, fundamenta su estrategia corporativa en la calidad asistencial acreditada, la experiencia paciente, la investigación y la innovación y el compromiso social y medioambiental.
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Amanda Hernández Martín Comunicación y Marketing Vithas Alicante y Vithas Medimar 609 055 876 hernandezmar@vithas.es
Con la presencia de un nutrido grupo de familiares y amigos, el Dr. Fco. Javier Hidalgo Tallón fue nombrado el pasado 25 de marzo académico de número de la Academia de Ciencias Odontológicas de la Región de Murcia. El discurso de ingresó llevó por título Disfunción craneomandibular como síndrome de sensibilización central, que fue contestado por el vicepresidente de la institución, el Dr. R. Óscar Castro Reino.









Dres. Antonio y Jesús Cózar Hidalgo

El Dr. Cózar en 2019 junto a sus hijos, también dentistas, Jesús y Antonio (centro), el día en que este defendió su tesis doctoral.
Con profundo respeto despedimos a nuestro amado padre, quien hizo de la medicina mucho más que una profesión: una forma de dedicación a los demás, basada en la empatía y el compromiso humano.
Vivió su vocación con una entrega plena, volcado en cuerpo y alma, entendiendo su labor como un compromiso constante con las personas, sin ningún tipo de interés, desde la generosidad más sincera y el altruismo más puro.
Nacido en Santiago de la Espada, un pueblo de la Sierra de Segura, en la provincia de Jaén, en el año 1940, comenzó allí su andadura, ejerciendo desde sus inicios como médico rural en el sentido más pleno de la palabra: una medicina basada en la atención integral, en el conocimiento profundo de cada paciente y de su entorno, y en una cercanía que va más allá de lo clínico. Allí el médico no solo cuida, sino que forma parte de la vida de las personas a las que atiende. En su localidad natal llegó a ejercer también como alcalde, reflejo de su implicación con la comunidad
y su vocación de servicio público. Llevó desde el principio esa forma tan suya de entender la medicina: cercana, humana y profundamente comprometida.
Se licenció en Medicina y Cirugía en el año 1969 por la Universidad de Granada y completó su formación con diversas especialidades, entre ellas Aparato Digestivo, Reumatología, Medicina del Trabajo y Estomatología. Supo compaginar estas disciplinas a lo largo de su trayectoria profesional, ejerciendo como médico y estomatólogo tanto en su pueblo de origen como en su posterior destino. A finales de los años ochenta se trasladó a Torre Pacheco, donde continuó desarrollando esa misma vocación, iniciando su labor como médico de Atención Primaria y convirtiéndose con el tiempo en una figura esencial para su comunidad. Su vocación por el aprendizaje le acompañó siempre, continuando su formación incluso tras su jubilación.
En Torre Pacheco desarrolló también una destacada actividad política como concejal
de Sanidad durante varias legislaturas, desde donde siguió trabajando por el bienestar de sus vecinos con el mismo compromiso humano que caracterizó toda su trayectoria.
Fue profesor colaborador del Departamento de Medicina Oral de la Facultad de Odontología de la Universidad de Murcia. Asimismo, realizó un trabajo de investigación de Salud Pública en la provincia de Jaén, premiado por la SociedadEspañola de Odontología Preventiva y Comunitaria en 1987. Tras su jubilación, cursó un máster universitario en la Universidad de Murcia, con un Trabajo Fin de Máster titulado ‘Prevalencia, variaciones étnicas y factores sociodemográficos relacionados con la obesidad y el sobrepeso en un municipio de carácter multiétnico del Sur’ trabajo realizado en Torre Pacheco y premiado en el Congreso Internacional de Medicina y Salud Escolar Universitaria de Cádiz en 2012.
Su ejercicio profesional estuvo siempre unido a una calidad humana excepcional. Cercano, con una sonrisa permanente, supo estar al lado de quienes más lo necesitaban, mostrando una especial sensibilidad hacia los más desfavorecidos. Fue, además, pionero en la integración social del pueblo marroquí, denunciando su situación ya a finales de los años ochenta, en un gesto que reflejaba su profunda conciencia social.
En él convivían el humanismo, el amor y el entusiasmo, junto a un compromiso firme y una generosidad sincera. Su entrega fue siempre incondicional, marcada por la dedicación al pueblo, la cercanía, la solidaridad y una humanidad que lo definía en cada gesto.
Fue, además, un ejemplo de superación personal. A lo largo de su vida afrontó tres procesos oncológicos en distintas etapas, que supo superar con la misma
entereza, optimismo y fortaleza que caracterizaron siempre su forma de vivir. Lejos de quebrarse, estas experiencias reforzaron aún más su humanidad y su manera de acompañar a los demás, desde una comprensión profunda del dolor y la esperanza. Quienes lo conocieron recuerdan también su carisma, su positivismo, su ilusión, su perseverancia y su gran sentido del humor. Era una persona que sabía escuchar, llena de energía y dinamismo, profundamente cariñosa. Pero, sobre todo, hay algo que permanece en la memoria de todos: su forma de acompañar. Antonio no solo escuchaba; hacía suyo el sentir de quien tenía delante. Cuando alguien le compartía una preocupación, la acogía con una empatía poco común, implicándose de una manera tan genuina que quien acudía a él nunca se sentía solo. Tenía una capacidad única para comprender y sostener al otro, como si el problema ajeno pasara a ser también suyo.
Y, junto a esa forma de estar, hay otro recuerdo imborrable: su manera de abrazar. Sus abrazos no pasaban desapercibidos: eran intensos, llenos de vida, como si en ellos quisiera abarcar el mundo entero. En ese gesto —y en su forma de acompañar— transmitía lo que fue siempre: cercanía, entrega y una humanidad que hacía sentir a cada persona comprendida, sostenida y profundamente importante.
Su vínculo con Torre Pacheco fue tan profundo que su entrega no pasó desapercibida. El Servicio Murciano de Salud quiso reconocer toda una vida dedicada a la atención primaria dando su nombre a un nuevo centro de salud en el municipio, un gesto que refleja, en parte, todo lo que él dio.
Cuando falleció, tanto Torre Pacheco como Santiago de la Espada —su pueblo de nacimiento y su pueblo de adopción—, junto a sus amigos, su familia y todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerle, se sumieron en un luto profundo y en una tristeza compartida, al sentir que alguien verdaderamente irrepetible se había ido.
Su legado permanecerá vivo en cada uno de los que tuvieron la suerte de conocerle.






Los pasados días 17 y 18 de abril se celebró en El Valle Golf el “V Campeonato de Golf Intercolegios de la Región de Murcia”. Este año ha contado con una participación récord de colegios profesionales: Dentistas, Médicos, Farmacéuticos, Ópticos, Psicólogos, Fisioterapeutas, Arquitectos, Abogados, Ingenieros de Minas, Aparejadores, Ingenieros de Montes…, hasta completar un total de 18, uno más que el año pasado. La cifra de 150 participantes, de los que solo cuatro eran dentistas, hace aún más meritorio el resultado obtenido. En ediciones anteriores el equipo de dentistas contaba con una participación más amplia, pero este año, por razones personales de parte de lo componentes, solo han podido participar los doctores Lorenzo Dorado, Carlos Vera, Alberto Gómez de Salazar y Mariano Muñoz.
Nuestro equipo tuvo una actuación muy destacada, consiguiendo una puntuación
media de 35 puntos, que le permitió proclamarse con solvencia campeón del torneo, ya que el segundo clasificado, el Colegio de Abogados, obtuvo una puntuación media de 31,6, y el tercer clasificado, el Colegio de Arquitectos, de 31,1 puntos. Se trata de una ventaja importante que trasluce el buen hacer de nuestros jugadores. Además, a nivel individual, los doctores Lorenzo Dorado, con 37 puntos, y Carlos Vera, con 36, consiguieron el segundo y tercer puesto en su categoría. Desde estas líneas agradecemos un año más a AMA Seguros el patrocinio de nuestro equipo.
Dado el elevado número de inscritos, fue necesario celebrar el campeonato en dos sesiones, viernes tarde y sábado mañana: Afortunadamente, la climatología de ambos días fue ideal para la práctica del golf y todos pudimos disfrutar de los recorridos.
El trofeo al equipo ganador del torneo le fue entregado posteriormente al presidente del Colegio de Dentistas, Dr. Pedro Caballero Guerrero, para que quedase en custodia en la sede colegial durante un año, hasta el momento de que se celebre en 2027 una nueva edición del campeonato. Este evento está ya plenamente consolidado en el calendario de la Región de Murcia, tanto en el aspecto deportivo como en el social, por ser un punto de encuentro y relación entre profesionales de diversos sectores del ámbito regional.
Aunque este año el colectivo ha conseguido su mejor actuación, en las ediciones anteriores ya había logrado magníficos resultados, tanto a nivel individual como de equipo. Confiamos en poder repetirlos en el futuro, representado con orgullo a nuestro Colegio.

más allá del peso
Dra. María José Moya Villaescusa
Profesora Asociada, Universidad de Murcia

Más allá de lo que vemos Cuando un paciente acude a la consulta con obesidad, es fácil quedarse en lo evidente: el peso, la complexión, la imagen. Pero como odontólogos, sabemos que lo clínicamente relevante suele estar en aquello que no se ve a simple vista.
A la hora de valorar si un paciente es o no obeso, utilizamos el índice de masa corporal (IMC), es decir, su peso dividido por su altura al cuadrado. Un IMC igual o superior a 30 indica obesidad. Sin embargo, esta cifra es un dato orientativo, porque la realidad de cada paciente es siempre más compleja que una cifra.
La obesidad no es sólo una cuestión de kilos de más, detrás hay una combinación de factores genéticos, ambientales y hábitos de vida. Lo que nos interesa como clínicos no es tanto el peso en sí, sino lo que ocurre en el organismo a consecuencia de ese exceso de grasa.
Lo que ocurre por dentro: la inflamación
En los últimos años, nuestra forma de entender el tejido adiposo ha cambiado
por completo, ya no lo vemos como un simple almacén de energía. Hoy día sabemos que es un tejido activo, capaz de liberar sustancias que modifican el funcionamiento del organismo.
Cuando ese tejido aumenta de forma excesiva, se desencadena una liberación continua de mediadores inflamatorios, produciendo una inflamación crónica de bajo grado. El paciente no nota nada en su día a día, pero el organismo permanece en un estado de alerta mantenido. Se trata de un proceso silencioso que, a largo plazo, favorece la aparición de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y también periodontales.
La boca no queda al margen
En la consulta odontológica, a veces hemos tendido a separar lo oral de lo sistémico. Pero cada vez es más difícil mantener esa división.
La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica. En su desarrollo intervienen bacterias, pero también y de forma decisiva, la respuesta inmune del paciente. Y aquí es donde conecta con la obesidad.
Llevo años viéndolo en consulta: en pacientes con obesidad, el organismo ya parte de un nivel inflamatorio basal elevado. Cuando a eso se le suma la agresión bacteriana típica de la placa dental, la respuesta inflamatoria local no es la misma que en un paciente sin obesidad. Esa respuesta suele ser más agresiva de lo habitual, lo que se traduce en una destrucción más rápida del tejido periodontal y en una mayor pérdida de inserción.
La obesidad no causa una periodontitis por sí sola, pero sí la empeora de forma significativa.
Una relación en dos sentidos
Durante años se ha explicado esta relación como algo unidireccional: la obesidad influye en las encías. Pero la clínica me ha enseñado que no es tan sencillo.
Los pacientes con periodontitis activa tienen una mayor carga inflamatoria sistémica. Y esa inflamación puede dificultar el control metabólico en personas con obesidad. Por eso hoy día hablamos de una relación bidireccional: una patología alimenta a la otra.
Factores que tienen en común
Tampoco es casualidad que obesidad y periodontitis compartan factores de riesgo. En mi consulta, es habitual encontrar pacientes que además presentan diabetes, estrés crónico o hábitos de vida poco saludables (tabaco, dieta rica en ultraprocesados, sedentarismo). Todo forma parte del mismo rompecabezas.
Una visión más completa del paciente
Todo esto tiene implicaciones prácticas claras. Cuando valoro a un paciente con obesidad, no puedo tratar su periodontitis como si fuera un problema aislado. La obesidad debe considerarse un factor de riesgo más en el diagnóstico y en la planificación del tratamiento periodontal.
Eso no significa que no podamos obtener buenos resultados, pero sí implica que probablemente necesitemos refuerzos: mayor frecuencia de revisiones, más énfasis en el control de la inflamación,
y, siempre que sea posible, coordinación con otros especialistas (endocrinos, nutricionistas).
La salud oral no puede entenderse sin considerar el estado general del paciente.
Para tenerlo en cuenta
Cuidar el peso corporal no es sólo una cuestión de prevenir diabetes o problemas cardiovasculares. También es una forma de proteger las encías.
Como odontólogos, tenemos la oportunidad de recordar a nuestros pacientes que la salud oral y la salud general están íntimamente relacionadas. Ayudarles a entender esta conexión suele tener un impacto directo y positivo en su salud periodontal.

BIBLIOGRAFÍA
1. Arbildo-Vega HI, Cruzado-Oliva FH, Coronel-Zubiate FT, Aguirre-Ipenza R, Meza-Málaga JM, Luján-Valencia SA et al. Association between Periodontal Disease and Obesity: Umbrella Review. Medicina (Kaunas). 2024 11;60(4):621.
2. Bellido Guerrero D, Cano Rodríguez I, Morales Portillo C, García Almeida JM. Valoración morfofuncional de la enfermedad metabólica crónica adiposa. 1ª ed. Madrid: Ed Médica Panamericana; 2024.
3. Kandaswamy E, Lee CT, Gururaj SB, Shivanaikar S, Joshi VM. Association of adipokine levels with obesity in periodontal health and disease: A systematic review with meta-analysis and meta-regression. J Periodontal Res. 2024;59(4):623-5.
4. Pamuk F, Kantarci A. Inflammation as a link between periodontal disease and obesity. Periodontol 2000. 2022; 90(1):186-96.




Juan Ruiz Parra
ISLANDIA. Manuel Vilas. Destino. 2026.
“Ella mejoró mi higiene dental, pues introdujo en mi vida el cepillo eléctrico, dentífricos caros y colutorios especiales, de muy buenas marcas, y la seda dental, y los palillos de farmacia. Ella decía que, debido a las pequeñas y suaves púas, esos cepillos masajeaban las encías. Decía el verbo masajear con mucha gracia. «Masajear las encías» es también una frase de nuestro amor que se comerá el olvido. Se compró más cosas relacionadas con la higiene bucal. Hay en la casa una máquina muy rara que hace mucho ruido y que parece ser que sirve para la higiene de las encías, porque ella estaba muy preocupada por sus encías. Y siempre estuvo muy preocupada por mi salud”. (pág. 251).
ESPLÉNDIDO NAUFRAGIO. Antonio Garrido Hernández. La Fea Burguesía Ediciones. 2026.
[Pasaje del libro autobiográfico de Antonio Garrido, en el que describe una escena cotidiana en el colegio de El Pilar de Tetuán]: “En la puerta trasera del colegio se acumulaban los vendedores de manzanas cubiertas de caramelo o palos con un pedrusco blanco, pegajoso y dulce que no recuerdo de qué estaba hecho. Allí estábamos todos comprando nuestras caries”. (pág. 58).
[Respecto a las ideas de un amigo de la familia]: “Maguregui, nuestro bilbaíno, decía que lo natural es lo mejor; que no hace falta lavarse los dientes, que basta con comerse una manzana. Mi padre lo miraba con cara de pitorreo. El pitorreo era la actitud habitual de mi padre”. (pág. 65).























REFERENTES INTERNACIONALES EN ODONTOLOGÍA
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