Revista Anual de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales No. 1 / 2026
Guerras de desprestigio en redes » p. 10
Excelencia en la formación certificada » p. 40
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///////////////////////////////////////////////////////// Bienvenida
En los últimos años, la formación canina ha evolucionado de forma notable hacia modelos más técnicos, especializados y centrados en el bienestar animal. Hoy sabemos que la preparación de un profesional no puede limitarse a la experiencia práctica; debe apoyarse también en bases sólidas de comportamiento, aprendizaje, manejo responsable y técnicas respetuosas, cada vez más orientadas al refuerzo positivo y alejadas de métodos coercitivos. La profesionalización del sector no es una opción, sino una necesidad. La creciente especialización en ámbitos como la educación básica, el trabajo de asistencia, la detección, el deporte o la intervención en problemas de conducta exige perfiles mejor formados, con capacidad de adaptación, criterio técnico y actualización constante. En este sentido, la formación continua se ha convertido en un pilar fundamental para garantizar intervenciones más efectivas, seguras y éticas.
Esta publicación anual quiere ser precisamente un punto de encuentro para todos los profesionales que creen en una disciplina en progreso permanente. Queremos reconocer el esfuerzo de quienes, desde la práctica diaria, siguen formándose, revisando procedimientos y elevando el nivel del sector. También queremos poner en valor a las entidades, centros, escuelas acreditadas y programas certificados que apuestan por itinerarios formativos rigurosos, estructurados y cada vez más completos, capaces de integrar comportamiento, bienestar, primeros auxilios, educación y habilidades técnicas específicas. Como presidente de la ANACP, animo a todos los lectores a participar activamente en este proceso de mejora continua. El futuro del adiestramiento canino pasa por más conocimiento, más responsabilidad y más profesionalización. Solo así podremos responder con solvencia a las necesidades de los perros, de sus tutores y de la sociedad en su conjunto. Deseando que disfruten de esta publicación, reciban un cordial saludo. Oscar Páez Sousa Presidente de la ANACP
BIENVENIDA
E
s un honor dirigirme a ustedes, en nombre de la ANACP, para dar la bienvenida a esta publicación anual dedicada a adiestradores e instructores de perros. Este espacio nace con un objetivo claro: compartir conocimiento, impulsar el debate profesional y reforzar el compromiso común con un servicio y una formación de calidad, actualizada y alineada con los avances del sector.
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Sumario Bienvenida
Oscar Páez Sousa Presidente de la ANACP
v p. 3
Frustración y falta de control de impulsos en perros domésticos: bases conductuales, factores contextuales e implicaciones para el manejo científico Ana María Núñez Sancristobal
Directora del Consejo de Certificación de Adiestradores Caninos
x p. 5
Guerras de desprestigio en redes: cuando la «opinión» se convierte en arma y el bienestar animal en rehén Oscar Páez Sousa
Instructor Canino y presidente de la ANACP
N p. 10
Honorarios de un adiestrador canino en España Ana María Núñez Sancristobal
Directora del Consejo de Certificación de Adiestradores Caninos
e p. 16
Efectos de la castración y esterilización sobre el riesgo de trastornos inmunitarios en el perro Angeles López Mercader Licenciada en Veterinaria
! p. 19
Cuando el plan funciona… pero en casa no: por qué cuesta seguir las pautas de un adiestrador canino Eduardo Perruca Espinosa
Técnico en Intervención del Comportamiento Canino y secretario de la ANACP
# p. 22
La psicología de las personas que tratan a sus perros como hijos Juan Antonio Dominguez Acerval
Adiestrador Canino Profesional y Graduado en Psicología
Y p. 26
Cómo las aplicaciones de entrenamiento canino pueden conducir a mejores resultados conductuales y de adiestramiento Alejandro Soto Peñalver
Educador canino y diseñador gráfico
X p. 30
La importancia de crear vínculos emocionales con el cliente en los Centros Caninos Eduardo Perruca Espinosa Adiestrador Canino Profesional
c p. 36
Excelencia en la formación certificada: por qué la calidad de tus cursos se mide en lo que el alumno aprende (y en cómo lo aprendes tú) Ana María Núñez Sancristobal
Directora del Consejo de Certificación de Adiestradores Caninos Producción Editorial: 4
[ p. 40
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Frustración y falta de control de impulsos en perros domésticos: bases conductuales, factores contextuales e implicaciones para el manejo científico
Por Dª Ana María Núñez Sancristobal
La frustración y la baja capacidad de control inhibitorio en perros domésticos constituyen dos dimensiones conductuales estrechamente relacionadas con el bienestar animal, la reactividad y la calidad del vínculo humano-perro.
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a evidencia reciente indica que los perros no procesan las expresiones emocionales humanas como un bloque uniforme, sino que distinguen entre señales positivas y entre distintas emociones negativas, con una especial sensibilidad para diferenciar el miedo de la ira y la tristeza. Esto sugiere que los perros no solo responden a estímulos externos, sino que también integran señales sociales y contextuales para modular su conducta. En el plano aplicado, la frustra-
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Directora del Consejo de Certificación de Adiestradores Caninos
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S ción suele intensificarse cuando el acceso a un recurso, movimiento o interacción social está bloqueado por una barrera física, restricción de la correa o ausencia de control sobre el entorno; Además, la reactividad puede estar influenciada por miedo, frustración y experiencias previas negativas. El presente artículo desarrolla una revisión teórica-aplicada sobre la frustración y el control de impulsos en perros, con énfasis en su expresión conductual, factores moduladores y estrategias de intervención basadas en manejo ambiental, elección y desensibilización.
expresiones humanas de felicidad, miedo, ira y tristeza, con patrones de activación diferenciados para emociones positivas y negativas. En particular, la emoción de miedo parece destacar entre las negativas por ser distinguida de forma más clara, mientras que ira y tristeza muestran una diferenciación menos robusta en algunos análisis. Aunque estos estudios no miden directamente la frustración canina, sí muestran que los perros poseen un procesamiento social y emocional cómodo, relevante para interpretar su conducta en contextos de conflicto o restricción.
Introducción
Desde una perspectiva aplicada, la frustración y la falta de control inhibitorio son especialmente visibles en situaciones cotidianas: el perro que no puede saludar a otro perro por ir sujeto a la correa, el que no accede a un olor interesante, el que queda separado de su tutor o el que recibe escasa estimulación mental y física. Comprender estos fenómenos es esencial para diseñar intervenciones efectivas y éticas.
El estudio de la conducta canina ha avanzado desde explicaciones simplistas centradas en la obediencia o la “dominancia” hacia modelos más integradores que consideran emoción, aprendizaje, contexto y bienestar. En este marco, la frustración puede entenderse como una respuesta afectiva que emerge cuando el perro tiene una expectativa de acceso a un estímulo, actividad o interacción, pero encuentra un impedimento externo para lograrlo. Esta respuesta no es trivial: cuando se repite o se mantiene en el tiempo, puede asociarse a vocalización persistente, tirones de correa, inquietud, intentos de escape, conductas de aproximación compulsiva o reactividad ante otros animales o personas.
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La relevancia científica de este tema se refuerza por hallazgos recientes en neurociencia comparada. Estudios con resonancia magnética funcional en perros despiertos indican que el cerebro canino discrimina
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Frustración como respuesta conductual y emocional La frustración se ha descrito en el comportamiento animal como la reacción que aparece cuando una conducta motivada no puede completarse debido a un obstáculo externo. En perros, este obstáculo puede ser una puerta, una reja, la correa, la ausencia del tutor o cualquier restricción que impida la consecución de un objetivo esperado. La respuesta resultante puede incluir aumento de activación, tensión muscular, voca-
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La importancia de este fenómeno radica en que no debe confundirse con agresión en sentido estricto. Un perro frustrado puede mostrar conductas reactivas sin que necesariamente exista intención de daño; en muchos casos, la conducta expresa conflicto, excitación elevada y baja tolerancia a la demora. Por ello, una lectura conductual adecuada requiere evaluar la secuencia previa, el contexto y la posibilidad real de acceso al estímulo deseado.
Control de impulsos y control inhibitorio El control de impulsos puede definirse como la capacidad de inhibir una respuesta inmediata para seleccionar una alternativa más adaptativa. En perros, esta función está relacionada con la tolerancia a la espera, la regulación de la excitación y la capacidad de mantener la atención bajo distracción. Cuando este control es bajo, el animal responde de forma rápida e intensa a estímulos como comida, movimiento, olores, otros perros o señales del entorno.
Conviene precisar que la falta de control de impulsos no debe interpretarse como un rasgo fijo o puramente “de carácter”. La literatura aplicada al comportamiento sugiere que la regulación conductual está modulada por experiencia, entrenamiento, previsibilidad del entorno, estado emocional y nivel de estrés. Así, un perro puede mostrar buen autocontrol en un contexto calmado y perderlo en situaciones de alta activación.
Papel del entorno y del aprendizaje El entorno físico y social influye de manera decisiva en la conducta. La evidencia sobre bienestar canino destaca que la posibilidad de explorar, oler, tomar decisiones y disponer de enriquecimiento ambiental reduce la carga de estrés y favorece conductas más adaptativas. De manera complementaria, la posibilidad de elegir y controlar ciertos aspectos del ambiente tiende a disminuir el malestar ya mejorar el desempeño cognitivo. En contraste, ambientes restrictivos, rutinarios, con poco ejercicio o con demandas excesivas de obediencia pueden aumentar la frustración y la reactividad. En este sentido, el problema no reside únicamente en el perro, sino en la interacción entre sus capacidades, su historia de aprendizaje y las condiciones impuestas por el entorno humano.
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lización, giro brusco de cabeza, fijación visual, empuje, tirones o conductas repetitivas.
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S Procesamiento emocional y relevancia social
# Proponer lineamientos de evaluación e interven-
Los estudios recientes de neuroimagen aportan un marco útil para interpretar la sensibilidad emocional del perro. La investigación en perros despiertos mostró que los animales distinguen expresiones faciales humanas de felicidad, miedo, ira y tristeza, y que estas señales activan patrones cerebrales distintos. Esto respalda la idea de que el perro no responde de modo indiferenciado al rostro humano, sino que procesa información social de manera fina.
Hipótesis de trabajo
Aunque estos hallazgos no equivalen a una prueba directa de empatía humana ni explican por sí solos la frustración, sí apoyan la hipótesis de que la comunicación humano-perro depende de señales emocionales sutiles. En contextos de tensión, una expresión humana de enfado o miedo puede alterar la conducta del perro, aumentar su alerta o interferir con su regulación emocional.
Objetivos de este artículo Analizar la relación entre frustración y falta de control de impulsos en perros domésticos desde una perspectiva conductual, contextual y de bienestar animal.
Objetivos específicos
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# Describir las principales manifestaciones conductuales asociadas a frustración en perros. # Identificar factores ambientales y sociales que favorecen la impulsividad. # Relacionar la reactividad con emociones como miedo, frustración y experiencias negativas previas.
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ción conductual basados en manejo y prevención.
# Los perros expuestos de forma frecuente a barreras de acceso, restricción física o escasa autonomía mostrarán mayor frecuencia de conductas compatibles con frustración. # Los niveles bajos de enriquecimiento ambiental y de oportunidad de elección se asociarán con menor tolerancia a la espera y menor control inhibitorio. # Las intervenciones basadas en desensibilización, contracondicionamiento y manejo del entorno reducirán la intensidad de las respuestas impulsivas.
Variables # Variables independientes: nivel de enriquecimiento ambiental, cantidad de ejercicio, frecuencia de barreras físicas, exposición a estímulos sociales, previsibilidad de rutina. # Variables dependientes: vocalización, tirones de correa, conductas de escape, inquietud motora, latencia para calmarse, reactividad ante otros perros o personas. # Variables de control: edad, estado de salud, historial de entrenamiento, presencia de dolor o patología concurrente.
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# # # #
Observación estructurada. Registro videográfico. Cuestionario para tutores. Evaluación veterinaria cuando haya sospecha de dolor o alteraciones médicas, dado que el cambio conductual puede tener origen físico.
Procedimiento 1. 2. 3. 4. 5.
Registrar situaciones cotidianas de posible frustración. Clasificar el contexto: correa, barrera, separación, espera de recompensa o interacción. Medir la intensidad y duración de la respuesta. Comparar perros con distinto nivel de enriquecimiento y entrenamiento. Analizar la asociación entre contexto y conducta.
Resultados esperables Se espera encontrar que los perros con menor acceso a actividad exploratoria, menor autonomía y mayores restricciones ambientales presentan más conductas de frustración. También es probable observar que la reactividad aumenta cuando el perro no puede acercarse, retirarse o elegir, especialmente en contextos de correa o alta estimulación. Asimismo, los perros con historia de aprendizaje más consistente y con mejores oportunidades de regulación ambiental podrían mostrar mayor tolerancia a la espera y menor impulsividad.
Discusión Los datos disponibles permiten sostener que la frustración en perros es un fenómeno multifactorial, no reducible a “mala conducta”. La correa, por ejemplo, puede bloquear conductas sociales naturales de aproximación y retirada, lo que favorece respuestas de tensión y reactividad. Del mismo modo, la falta de estímulos adecuados o de oportunidades de exploración puede incrementar la excitación y reducir la capacidad de autocontrol. La literatura sobre bienestar y conducta canina subraya que el enriquecimiento ambiental, el acceso a olores, la exploración y la posibilidad de elección tienen efectos positivos sobre el ajuste conductual. Esto encaja con un enfoque preventivo en el que la modificación del entorno es tan importante como el entrenamiento. En lugar de castigar la respuesta impulsiva, resulta más
eficaz identificar los desencadenantes, reducir la carga emocional y enseñar alternativas conductuales más adaptativas. Los hallazgos de neuroimagen sobre el procesamiento de emociones humanas en perros aportan un matiz importante: el perro es sensible a la comunicación emocional del tutor y puede diferenciar señales faciales con relevancia social. Por ello, el tono emocional del entorno humano también forma parte del problema conductual. Un perro sometido a correcciones intensas, tensión constante o interacciones impredecibles puede desarrollar respuestas de alerta o frustración más intensas.
Implicaciones clínicas y educativas # Evaluar siempre si la conducta problemática puede estar asociada a dolor, miedo o estrés. # Priorizar el manejo del entorno antes de la corrección directa. # Aumentar el ejercicio, la exploración y las actividades de olfato. # Introducir entrenamiento de autocontrol con progresión gradual. # Evitar castigos que aumentan la activación y empeoren la frustración. # Considere la expresión emocional del tutor, ya que los perros procesan estas señales de forma diferenciada.
Conclusiones La frustración y la falta de control de impulsos en perros domésticos deben comprenderse como fenómenos conductuales complejos, vinculados con el entorno, el aprendizaje, la emoción y la comunicación social. La evidencia disponible muestra que los perros procesan de forma diferenciada las emociones humanas y que su conducta se modula por factores como barreras físicas, restricción, miedo, enriquecimiento insuficiente y ausencia de elección. En consecuencia, el abordaje científico y clínico más sólido no consiste en sancionar la conducta, sino en analizar sus desencadenantes, modificar el contexto y promover estrategias de regulación más adaptativas. A
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Instrumentos
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Guerras de desprestigio en redes: cuando la «opinión» se convierte en arma y el bienestar animal en rehén Por Oscar Páez Sousa Instructor Canino y presidente de la ANACP
Cómo nacen estas guerras: el atajo de la autoridad por contraste Hay una estrategia que algunos parecen haber aprendido antes que el método: si no puedo demostrar mi técnica con resultados, desprestigio la de los demás. A menudo se presenta así: # # # #
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magina una escena típica: aparece un vídeo corto en tu pantalla. Empieza con frases contundentes casi sentenciosas - sobre “lo que de verdad funciona” en educación canina. La cámara tiene buena luz, el perro responde rápido, el narrador se muestra seguro. Y, de pronto, en el remate… no habla del método, habla del rival. Un “ellos” difuso. Un “esos” que “no entienden nada”. Una frase que suena a ciencia, pero huele a pelea.
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En redes sociales, esas escenas se repiten. A veces sin llamarse “ataque”, pero funcionando como tal: descalificar a otros para ganar autoridad, aumentar alcance y, con él, me gusta, seguidores y clientes. No es solo un problema de convivencia profesional. Es un problema de ética, de formación y, sobre todo, de seguridad para los perros y las familias.
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Este artículo va dirigido a profesionales del adiestramiento canino que ya saben que el trabajo bien hecho no necesita gritos. Precisamente por eso conviene hablar con claridad de lo que está pasando: las “guerras de desprestigio” entre adiestradores y “expertos en conducta” amplificadas por algoritmos de redes sociales que premian la polémica.
“Yo soy el que sabe.” “Los otros hacen daño.” “No deberías escucharlos”. “Es que esas asociaciones/escuelas… no entienden la conducta”.
El problema no es que exista desacuerdo profesional. En una disciplina viva, con casos complejos, es normal discutir enfoques. El problema es cuando el desacuerdo se convierte en campaña, y la campaña en insulto, calumnia o reducción caricaturesca del trabajo ajeno. Y entonces ocurre algo casi matemático: el contenido que confronta suele generar más interacción que el contenido que explica. Las redes sociales - esas máquinas de recompensa instantánea - premian el conflicto. Y el conflicto invita al error.
La ética en juego: cuando el influencer transmite sin medir el impacto Una técnica educativa puede ser discutible. Un concepto puede matizarse. Pero hay una línea ética muy concreta: si transmite una técnica o un concepto, debes hacerlo de forma responsable, evitando: # Presentar como verdades absolutas lo que son interpretaciones o contextos específicos. # Retorcer datos (o recortar el contexto) para provocar.
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En las guerras de desprestigio, esa línea se cruza con frecuencia, y el daño rara vez queda en el debate: se traslada a las personas que confió. Porque una familia que ve un vídeo polémico no siempre tiene herramientas para preguntar: “¿Qué parte es evidencia? ¿Qué parte es opinión? ¿Qué parte depende del caso? ¿Con qué formación cuenta esa persona? ¿Qué experiencias reales hay detrás?” Si la respuesta es humo, el riesgo se multiplicará en consulta.
El peligro real: el perro no entiende de likes El gran peligro de estas dinámicas es que el perro (el paciente real) es el que paga la factura. Cuando un influencer (o como les gusta denominarse ahora “creadores de contenido”) degrada a otros profesionales, provoca efectos que parecen pequeños, pero no lo son: # Procesos de interrupción: familias que cambian de plan a mitad, por “miedo” o confusión. # Introducir inconsistencias: instrucciones contradictorias entre métodos, señales y expectativas. # Normaliza el enfrentamiento: algunos propietarios acaban viendo el adiestramiento como una batalla (y el perro lo siente).
Descalificar no es corregir: por qué el debate serio se distingue del ataque Una parte del sector lleva años intentando explicar esta diferencia, pero en redes se confunde a propósito (o por ignorancia): # El debate serio discute ideas y condiciones: “En este caso con este perfil de perro, X se comporta así; aquí los límites serán Y”. # El ataque de desprestigio discute personas: “Ellos no sirven; son peligrosos; hacen esto para dominar o porque no saben”. El problema no es discutir técnicas, sino cómo se discute. Cuando un comunicador se centra en lo personal, el mensaje deja de ser pedagógico y pasa a ser propagandístico. Y eso, aunque genere comentarios, no mejora el bienestar animal, ni el prestigio de la profesión.
El algoritmo de las redes sociales como cómplice: por qué el espectáculo se impone al rigor En internet no siempre gana el contenido más honesto. Muchas veces gana el contenido más: # # # #
polémico, fácil de entender, polarizante, “compartible”.
El algoritmo no entiende de ética profesional. Entiende de retención, interacción y alcance. Si descalificar a otro profesional genera respuesta, el sistema lo empuja. Si enseña un proceso complejo genera pocas reacciones, cae.
# Reduce la adherencia: si el cliente desconfía del “sistema” y solo busca milagros, el trabajo técnico se vuelve frágil.
Eso crea un incentivo perverso: la calidad pasa a segundo plano frente al efecto inmediato.
# Aumenta el riesgo de intervenciones precipitadas: se aplican “técnicas virales” sin evaluación del caso.
¿Qué deberíamos hacer los profesionales? (Sin caer en la misma guerra)
En educación canina, la conducta no es una foto, ni un video: es un proceso. Y cuando la gente llega a consulta con decisiones impulsadas por redes, el trabajo se complica desde el minuto uno.
La respuesta no puede ser “callarse”. Pero tampoco puede ser “pelear” con las mismas armas. Si el objetivo es proteger a perros y familias, lo más inteligente suele ser construir un contrapeso:
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# Mostrar casos seleccionados como “prueba” universal. # Usar el error ajeno como espectáculo, en lugar de como aprendizaje. # Deshumanizar a profesionales o entidades (insultar, ridiculizar, acusar sin base).
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S 1) Practicar el “rigor comunicativo” En redes (o en cualquier espacio público), cuando se hable de una técnica o teoría, conviene: # contextualizar el caso, # explicar límites, # evitar afirmaciones universales, # reconocer cuando existe incertidumbre. Eso no baja la autoridad; la vuelve más sólida. 2) Exigir pruebas y criterios, no solo “pruebas emocionales” Un argumento responsable se apoya en: # # # # #
qué se hizo, por qué se hizo, cómo se midió, qué resultados se obtuvieron, qué riesgos se consideraron.
La polémica, en cambio, suele apoyarse en: # capturas fuera de contexto, # generalizaciones, # promesas.
3) No amplificar el ataque Una tentación común es responder con ironía o indignación. A veces se gana un debate en comentarios, pero se alimenta el alcance del atacante. Mejor estrategia: responder de forma profesional en lugar de viral.
4) Educar al público sobre cómo evaluar la información
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Podemos transformar la audiencia en aliada con preguntas simples:
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# “¿Este contenido explica condiciones y límites?” # “¿Se habla de aprendizaje o de venganza?” # “¿Hay respeto al marco profesional y a la formación?” # “¿Se ofrece plan de intervención o ataque en solitario al rival?”
5) Reafirmar la ética como parte del método Lo ético no es “ser buena persona” en abstracto: es diseñar intervenciones y mensajes que no generen daño colateral.
Casos ficticios (para entender el mecanismo) Caso 1: “El método infalible” que llega como cuchillo Una familia ve un vídeo viral: “si tu perro hace X, es porque Y; y se arregla con Z en 7 días”. El propietario intenta “Z” sin valorar el nivel de estrés, historia del perro ni entorno. El perro empeora y el vídeo siguiente se convierte en excusa: “claro, lo hicieron mal, no me escucharon, no se implicaban en las pautas que les dí”. La realidad: no había evaluación ni criterio. Había un ataque.
Caso 2: “No vayas a ese profesional, es peligroso” Un influencer critica a un centro con frases categóricas: “hacen daño”, “son crueles”, “no tienen base”. La familia abandona el proceso, se siente culpable y entra en pánico. Cuando por fin busca un plan serio, ya es tarde: se ha roto la adherencia y se han creado nuevas asociaciones emocionales. El daño no viene solo de la técnica. Viene del caos de tomar decisiones contradictorias.
Caso 3: Cuando dos profesionales discrepan, pero educan En redes, dos expertos tienen opiniones diferentes sobre una intervención, pero lo comunican con respeto: explican contexto, declaran límites, presentan opciones, y derivan a evaluación individual. La comunidad aprende... y el algoritmo no transforma la diferencia en pelea.
Decálogo ético para hablar en redes (adiestramiento canino) 1.
Habla de técnicas, no de personas. Si tu argumento principal necesita insultar, ridiculizar o deshumanizar a alguien, probablemente no estás enseñando: estás atacando.
2. Evita las verdades absolutas. En conducta no hay “siempre” ni “nunca”. Presenta condiciones, límites y contexto (“en estos casos suele funcionar…”, “depende del perfil del perro y del entorno…”). 3. No recortes el caso para que encaje. Una escena aislada no es evidencia universal. Si usas ejem-
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4. Diferencia opinión, experiencia e investigación. Di qué es aprendizaje propio o experiencia profesional (“en mi consulta…”) y qué es respaldo por literatura o argumento con rigor científico. Mezclarlo todo como si fuera lo mismo es confundir. 5. No des consejos sin evaluación ni advertencias. Evita “haz esto ya” cuando puede empeorar el problema. La conducta requiere diagnóstico y plan; en redes, como mínimo, debes indicar cuándo derivar o cuándo no experimentar. 6. No prometes resultados mágicos ni plazos irreales. “7 días y listo” suele ser marketing. La ética en educación canina implica gestionar expectativas con honestidad: los ritmos varían. 7.
No amplificas el odio (tú decides qué viralizas). Responder a la provocación con más espectáculo suele beneficiar al algoritmo de las redes sociales y al agresor. Si hay que contestar, hazlo con respeto y enfoque pedagógico.
8. Cita marcos profesionales y reconoce el valor del trabajo ajeno. Discrepar no obliga a negar. Puedes explicar por qué no usarías un enfoque concreto sin convertirlo en calumnia. 9. Protege a los animales ya las familias incluso cuando “el vídeo vende”. Evita contenido que pueda fomentar intervenciones riesgosas. Recuerda que detrás hay un perro y gente reales tomando decisiones. 10. Si te equivocas, corrige con claridad. No vale “es que la gente malinterpreta”. La ética exige rectificar de forma visible: qué se dijo, por qué fue incorrecto y qué harías ahora.
“La historia de BRUNO…El perro no cambió… cambió el plan”
El primer vídeo A finales de invierno, Laura, una propietaria de un mestizo llamado Bruno (3 años, adoptado hace 8 meses), escribió en un grupo local de redes buscando “alguien que sepa de tirones”. No pasó ni un día cuando apareció en su pantalla un vídeo viral de “Dani, experto en conducta”. En el clip, con música de fondo y un tono tajante, decía algo como:
“Si tu perro tira y se queda clavado cuando lo retas, no es entrenamiento: es un problema de jerarquía y vas a perder si no haces esto. Los demás métodos son marketing”. En el vídeo no había evaluación del contexto. No se hablaba de miedos previos, de historia de adopción, ni del estado emocional del perro. Tampoco se vieron sesiones completas, mediciones o progresiones graduales. Pero el contenido engancha: promete claridad y culpabiliza al espectador. Laura, que además tenía una experiencia previa frustrante (“habíamos probado correas y frases motivacionales y Bruno se enfureció más”), se sintió por fin entendida. Compró el curso asociado al influencer y aplicó el protocolo en casa.
El “protocolo” y el primer empeoramiento El método incluía, según explicaba Dani, “bloqueos” y “refuerzos correctivos” inmediatos cuando Bruno tiraba o mostraba rigidez. Los primeros días, Laura notó algo que al principio interpretó como avance: Bruno no respondía igual. Había menos intentos de tirar… pero también menos exploración. Caminaba tenso, con el cuerpo muy rígido, como si estuviera “a la defensiva” o congelado. Cuando Bruno se cruzaba con otros perros, el salto era sustituido por un silencio duro: respiración alta, ojos fijos, tensión, mandíbula apretada. Laura describió el cambio como “lo está intentando controlar…”. No lo estaba. La lógica del vídeo—“si se detiene, entonces funciona”—encajaba demasiado bien con el efecto inmediato. Pero a la semana apareció el efecto secundario: Bruno empezó a anticipar. Antes de llegar al parque donde veía perros, ya se quejaba en casa. Se aceleraba al salir. Y, lo más preocupante, algunos paseos terminaban en discusiones entre vecinos por “el perro agresivo”. Laura volvió a redes. Esta vez, buscó ayuda “rápida”.
La intervención profesional… y la diferencia entre corregir y reorientar Ahí entra Marta, adiestradora con consulta presencial. Laura le explicó, con honestidad, que había seguido el método del influencer. Marta no se limitó a
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plos, completa el marco: historia, señales del perro, objetivos y variables.
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S regañar ni a “dar la razón” a su rival. Hizo algo más difícil: reconstruyó el caso.
El efecto dominó: el plan se rompe
En la primera sesión, Marta observó:
Laura se sintió atacada. Empezó a dudar de Marta, no por lo que Bruno hacía en cada sesión, sino por la presión social.
# Nivel de estrés alto en paseos. # Respuestas de congelamiento (“freeze”) antes del conflicto. # Aversión general al momento de corregir (no solo al perro). # Señales sutiles previas al estallido: tensión, cola rígida, micro-ladridos, evitar mirar… hasta que ya no podía. Marta dijo algo que a Laura le tranquilizó: “No vamos a empezar desde cero para castigarte por haberlo intentado. Vamos a empezar desde donde está Bruno hoy”. Y propuso un plan con objetivos claros: 1.
Reducir el estrés y frenar el bucle de anticipación.
2.
Reintroducir la seguridad en el paseo.
3.
Entrenar respuestas alternativas incompatibles con el “freeze”.
4.
Construir adherencia del plan, no obediencia forzada.
El enfoque no era “magia”. Era proceso.
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En paralelo: el influencer se entera (y decide convertirlo en contenido)
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Tres días después de la primera sesión, Laura subió una historia (sin mala intención) diciendo: “Estamos trabajando el estrés con Marta”. No puso el nombre del influencer, pero en los comentarios alguien lo mencionó. Al influencer le llegó el caso como “prueba”: la propietaria que cambió de profesional. Dani hizo un directo: “El plan falla porque en realidad hay que dominar y si lo haces con refuerzos se te va a ir de las manos”. No lo dijo como opinión matizada. Lo planteó como sentencia. Y lo acompañó con capturas: una foto de Bruno en la consulta de Marta (donde Bruno parecía tenso por las circunstancias del entorno) y un relato que insinuaba que Marta “no entiende”.
Pasó algo común: Laura dejó de seguir el plan tal y como lo habían acordado. En vez de: hacer los ejercicios cortos de bajo estrés, controlar distancias, reforzar la conducta alternativa. Comenzó a “probar” en casa cosas que había visto en el directo: intentar “bloqueos” más rápidos y “correcciones” cuando Bruno se quedaba rígido. El resultado fue predecible para Marta: el estrés aumentó. Bruno pasó de congelación a estallido en menos tiempo. Y, peor aún, Laura interpretó el empeoramiento como “evidencia de que el método nuevo no funciona”.
La reunión de ajuste: recuperar el criterio Marta citó a Laura para reajustar, pero esta vez el trabajo no era solo de Bruno. Era el trabajo de reconstruir adherencia. En esa sesión, Marta hizo tres cosas muy concretas: Revisaron qué señales estaban cambiando (y cuáles eran de estrés vs. de “mal comportamiento”). Dieron un “protocolo anti-decepción”: qué hacer si el perro empeora en el día 3-5 tras reintroducir algo, y cómo evitar tomar decisiones en caliente por redes. Definieron un plan de comunicación: Laura no necesitaría convencer a nadie en redes; solo seguir el plan y documentar con criterio. Marta también propuso algo práctico: llevar un mini-registro (distancia, intensidad percibida, distancia de seguridad, frecuencia de congelación). No era un informe burocrático. Era un ancla contra la confusión.
El giro (lento, pero real) A las dos semanas, con el plan retomado: # Bruno volvió a moverse con más soltura en el paseo. # El congelamiento apareció más tarde, o no apareció.
A Ð IE ST RA DORE S CA N I NOS # Cuando apareció, su intensidad bajó. # Laura dejó de entrar en “pánico correctivo” cuando el perro se tensaba. A los dos meses había progresión real. Nada de “cero tirones”. Ningún “perro perfecto”. Progreso medible: menos intensidad, más recuperación y mayor capacidad de respuesta. Pero el contenido viral ya había hecho su trabajo. Dani, lejos de reconocer la complejidad (“esto depende del caso”), siguió usando el caso de forma sesgada: “la gente siempre recae porque el refuerzo positivo no controla la situación”. Laura, por su parte, se cansó. Y decidió hacer lo que muchos no hacen: explicar con calma . No atacó a nadie. Solo mostró la evolución: # qué había intentado, # qué falló (el bucle de estrés), # qué funcionó (plan, distancia, registro y coherencia), # y por qué no se fiaba de promesas absolutas. El público empezó a cambiar: algunas personas defendieron al influencer; otras pidieron disculpas; la mayoría, al menos, aprendió algo de forma práctica: el bienestar no va por polémica.
Conclusión: redes sociales con conciencia, o el sector se vuelve espectáculo La historia de Bruno no trata de “qué método es mejor” en abstracto. Trata de algo más urgente para el sector:
# Un contenido viral puede impulsar a tomar decisiones rápidas. # Esas decisiones rompen adherencia y generan empeoramiento. # El empeoramiento se convierte en combustible narrativo para el desprestigio. # La recuperación, cuando llega, suele ser lenta y menos “espectacular” que el vídeo original. Y aquí está la enseñanza central para profesionales: la ética también es proteger la toma de decisiones del cliente. Si tú trabajas en formación y rehabilitación, no solo enseñas ejercicios. También enseñas criterio… aunque no se vea en un vídeo. Las guerras de desprestigio no solo desgastan reputaciones. Debilitan el pensamiento crítico del público, erosionan la confianza en el sector y ponen en riesgo el bienestar real de perros y familias. El gran peligro no es que existan diferencias. El gran peligro es que el mensaje pierda ética, precisión y responsabilidad, mientras el algoritmo lo convierte en entretenimiento. Si eres profesional, tu papel puede ser claro: demuestra con criterio. No demostrar con agresión. Tus argumentos no convencerán con desprecio a otro profesional. Enseñar con respeto incluso cuando haya desacuerdos. Porque el adiestramiento canino, más que una técnica, es una cultura de responsabilidad. Y esa cultura debería verse también en cómo hablamos. A C
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Honorarios de un adiestrador canino en España Por Dª. Ana María Núñez Sancristobal Directora del Consejo de Certificación de Adiestradores Caninos
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ay una pregunta que se repite en casi todas las conversaciones con familias que buscan ayuda profesional para su perro: “¿Cuánto cobra un adiestrador canino?” La respuesta, sin embargo, casi nunca es un número fijo. En España, los honorarios de un profesional del adiestramiento canino tienden a variar porque el trabajo no se limita a una sesión donde “se enseña un truco”. Normalmente incluye evaluación del caso, diseño del plan, seguimiento, pautas para la familia y, en muchos casos, ajustes en función de la evolución. Los honorarios de un adiestrador canino no suelen cerrarse por una tarifa única, sino que depende # el tipo de problema (educación básica vs. reactividad, miedos o ansiedad),
# la profundidad del plan (orientación puntual o programa con varias semanas),
HONORARIOS DE UN ADIESTRADOR CANINO
# la modalidad del servicio (centro, domicilio, online o mixto).
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Para empezar, la evaluación inicial (diagnóstico y pautas iniciales) suele costar aproximadamente entre 30 y 90 € según si es presencial o por videollamada. A partir de ahí, las sesiones sueltas en general se mueven en un rango de 50 a 120 € cuando se realizan en un entorno del profesional o en zona urbana, y suelen subir a 80–160 € en servicios a domicilio, principalmente por el desplazamiento y el tiempo invertido en analizar el entorno real del perro. Cuando el caso requiere un plan más serio (lo habitual en reactividad, miedos, ansiedad o problemas de convivencia), muchos adiestradores proponen packs. En educación de cachorros, es común que un programa básico de 5 a 10 sesiones se sitúe alrededor de 180– 360€, mientras que un plan algo más completo (con más seguimiento y consolidación de hábitos) puede ir desde 300 hasta 650 €. En obediencia y educación básica (tirones, llamada, impulsividad moderada
o trabajo de pautas en la vida diaria), un rango típico para un pack de 5 a 10 sesiones puede rondar 240–540 €, y los programas de educación avanzada o consolidación (7 a 10 sesiones) suelen moverse entre 420 y 900 €. En casos de reeducación conductual —como reactividad intensa, ansiedad por separación, miedos persistentes o problemas de conducta que exigen una intervención más pausada— el coste total suele aumentar porque requiere más evaluación, entrenamiento y supervisión de la evolución. Como orientación, un plan inicial de 5 a 10 sesiones puede ubicarse entre 480 y 1.200 €, y programas más largos (aprox. 10 a 20 sesiones, con revisión y ajustes del plan) con frecuencia se sitúan en el rango de 900 a 2.000 €+. Estos rangos no son una “tabla oficial” ni garantizan el mismo precio para todos los casos, pero sí ayudan a ubicar expectativas. El costo suele reflejar la intensidad del trabajo: no es lo mismo una orientación inicial que un programa de seguimiento con ajustes semanales y tareas para casa.
Grandes ciudades versus pequeños pueblos: por qué el precio se nota Cuando hablamos de honorarios, la diferencia entre vivir en una gran ciudad o en un municipio pequeño se nota, aunque no siempre de manera proporcional. En las grandes ciudades (donde el coste de vida suele ser más alto y la demanda mayor), es relativamente frecuente encontrar tarifas más elevadas. No porque el perro “cueste más” allí, sino por el contexto: mayor coste de vida, más demanda y, en muchos casos, desplazamientos o gestión de agenda más caros. En la práctica, el precio final puede moverse aproximadamente entre un 10% y un 30% por encima de la media según el tipo de servicio. La ciudad afecta a todo: alquileres de centros, disponibilidad de horarios y también el coste de gestionar desplazamientos y
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En pequeños pueblos o zonas rurales, los honorarios pueden ser algo más bajos si el profesional trabaja desde un espacio propio con menos carga logística. Pero aquí aparece un matiz importante: cuando el servicio es a domicilio y el radio de desplazamiento es amplio, el total puede acercarse o incluso igualar precios urbanos. En resumen: en pueblos puedes bajar el costo fijo, pero puede subir el costo de desplazamiento, y el resultado final es muy variable según la distancia y la organización del profesional.
Rangos orientativos (para entender el mercado sin fijarse en un “precio único”) Como orientación para quien está empezando, los honorarios suelen moverse en rangos bastante reconocibles: Evaluación inicial (presencial o videollamada): aproximadamente 30–90 €. Es el primer paso: observar, entender el contexto y marcar una hoja de ruta. Sesión suelta en centro o zona urbana: alrededor de 50–120 €. Se aplica mucho cuando el caso es más leve o cuando se necesita “una guía” y luego trabajo autónomo con seguimiento.
Sesión suelta a domicilio: con frecuencia 80–160 €. El motivo es doble: desplazamiento y, sobre todo, que se entrena en el entorno real del perro (que suele ser donde de verdad ocurren los problemas). Programas por packs (lo más habitual para resultados sostenidos): Cachorros (3–4 sesiones): 180–360 €. Cachorros (5–8 sesiones): 300–650 €. Educación básica (4–6 sesiones): 240–540 €. Consolidación (7–10 sesiones): 420–900 €. Reeducación conductual (6–8 sesiones): 480–1.200 € Programas más largos (10–16 sesiones): 900– 2.000 € Nota del autor: los precios pueden variar por experiencia del profesional, metodología, duración de cada sesión, si incluye seguimiento online, y por el tipo de caso. Por eso, el presupuesto real siempre debería salir de una evaluación.
Servicios que puede ofrecer un adiestrador canino (y por qué eso cambia el precio) No todos los “adiestradores” ofrecen lo mismo. Un mismo perro puede necesitar desde una guía puntual
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agenda. Además, al haber más competencia y oferta, muchos profesionales ajustan sus precios según la especialidad y la demanda del momento.
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S hasta un plan completo de modificación de conducta. Los servicios que se suelen encontrar en España, y que influyen directamente en el coste, son: 1) Educación y socialización de cachorros Suele enfocarse en rutinas, límites, tolerancia a estímulos y prevención de problemas futuros. En muchos casos, el precio se justifica porque no se entrena solo al perro: se entrena también a la familia para que sepa interpretar señales y aplicar pautas constantes. 2) Educación básica y obediencia cotidiana Aquí integra objetivos como: acudir a la llamada, caminar sin tirones (o con control), disminuir la impulsividad, mejorar la convivencia en casa y fuera. Generalmente se estructura en sesiones más repetitivas y con tareas para casa, por lo que el pack suele ser más “acumulable” en semanas. 3) Reeducación conductual (problemas complejos) Cuando aparecen conductas como reactividad, miedos, ansiedad por separación, agresividad gestionada o problemas persistentes, el plan tiende a ser más largo y cuidadoso. Esto suele encarecer el servicio porque: requiere diagnóstico más fino, hay que medir el progreso con criterio, y hay más ajustes sobre la marcha. 4) Sesiones en domicilio
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Entrenar en casa permite trabajar exactamente donde ocurren los problemas: puerta, cocina, ascensor, parque, visitas… Además, el adiestrador puede detectar factores cotidianos que están influyendo (rutinas, manejo, ambiente). Es una modalidad que suele percibirse como más “efectiva” por su cercanía al contexto real.
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5) Adiestramiento online (y seguimiento por vídeos) Cada vez es más común: videollamadas, análisis de vídeos, pausa semanal y revisión. Puede ser más rentable y ofrece continuidad, especialmente si el profesional no realiza desplazamientos frecuentes. En precio, suele situarse por debajo de lo presencial a domicilio, aunque el caso y el nivel de seguimiento cambian bastante la cifra. 6) Programas mixtos y seguimiento Algunos profesionales combinan sesiones presenciales con tareas online. Este formato puede resultar especialmente útil: hay una parte de supervisión directa y otra de refuerzo constante en casa.
La diferencia que importa: no es solo el precio, es el plan Al final, el valor del adiestramiento no está únicamente en el número que aparece en la factura, sino en el itinerario de trabajo. Un buen profesional debería explicar: qué está pasando exactamente (diagnóstico), qué se hará y cómo, qué debe hacer la familia día a día, y en cuanto tiempo se esperan cambios observables. Si el caso necesita más intervención, el precio sube. Si el problema es más leve o encaja en un proceso corto, el coste puede ser menor. Y si el servicio requiere desplazamiento, especialización o seguimiento intensivo, también. Buscar ayuda profesional es una inversión en convivencia, bienestar del perro y tranquilidad para la familia. Por eso, cuando comparamos honorarios, conviene mirar más allá del “cuánto”, y preguntar el “cómo”: qué incluye, cuántas semanas, qué seguimiento y qué objetivos medibles hay. A C
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Efectos de la castración y esterilización sobre el riesgo de trastornos inmunitarios en el perro Dª. Angeles López Mercader Licenciada en Veterinaria
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a gonadectomía es uno de los procedimientos más comunes que se realizan en perros en España. Se ha demostrado que la esterilización reduce el riesgo de algunas enfermedades, aunque informes recientes sugieren una mayor prevalencia de trastornos estructurales y algunas neoplasias. No se ha explorado aún la relación entre el estado de castración y las enfermedades autoinmunes.
En un estudio dirigido por los Doctores en Veterinaria Crystal R. Sundburg; Janelle M. Belanger; Danika L. Bannash; Thomas R. Famula y Anita M. Oberbauer, se analizaron los registros de 90.000 perros del Hospital de Enseñanza de Medicina Veterinaria “William
R. Pritchard” de la Universidad de California entre los años 1995 a 2010, para determinar el riesgo de enfermedad inmunomediada en relación con el estado de castración en perros. Los machos que habían sido castrados tenían un riesgo significativamente mayor de padecer dermatitis atópica, anemia hemolítica autoinmune, hipoadrenocorticismo, hipotiroidismo y trompocitopenia inmunomediada que los perros enteros y las hembras esterilizadas tenían un riesgo mayor que los machos castrados para todas las citadas anteriormente menos para la anemia hemolítica autoinmune y el hipoadrenocorticismo. Las hembras esterilizadas, pero no los machos, tenían un riesgo mayor de lupus eritematoso que las hembras intactas, sin embargo, la piómetra fue un mayor riesgo para las hembras intactas.
EFECTOS DE LA CASTRACIÓN Y ESTERILIZACIÓN
La importancia de los esteroides sexuales en la función inmunológica del perro
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S Como conclusión de este estudio retrospectivo los datos subrayan la importancia de los esteroides sexuales en la función inmunológica enfatizando el papel de éstas hormonas en el autorreconocimiento de los tejidos.
agresión hacia otros machos, marcaje territorial, comportamiento copulatorio hacia otros perros o hacia la gente, el escape para recorrer su territorio.
La esterilización es de vital importancia para el control de la población, la reducción de los trastornos reproductivos y ofrece comodidad a los propietarios. Los patrones de comportamiento de los machos que son con frecuencia sexualmente dimórficos son usualmente reducidos posterior a la gonadectomía, si bien la testosterona es la hormona masculina más importante en lo que se refiere a influencia el comportamiento, también participa la aldosterona que influencia en menor medida. Ambos andrógenos son producidos por las células intersticiales (células de Leydig) en los testículos. Cuando se gonadectomiza a un perro macho adulto, todos los patrones de comportamiento dependientes de la testosterona continúan mostrándose por periodos de hasta nueve meses posteriores a la cirugía, esto se debe a que los niveles plasmáticos de testosterona se mantienen hasta por seis meses en la circulación sanguínea.
EFECTOS DE LA CASTRACIÓN Y ESTERILIZACIÓN
En los perros adultos los patrones de comportamiento que son alterados por la castración son aquellos que son sexualmente dimórficos. En los perros incluye la
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Los diferentes tipos de agresión en donde la castración parece tener más efecto es en la pelea entre perros con una eficiencia aproximada del 60 % de los casos por lo que se presenta peleas entre perros, en el caso de los problemas de comportamiento como agresión relacionada a la posición dominante, agresión territorial tiene poco efecto y en el caso de agresión por miedo, así como agresión secundaria a procesos dolorosos el efecto es nulo.
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En un estudio donde se tomaron datos sobre la edad, número de gestaciones, edad en la que fue adquirida, etcétera, y se cubrieron las siguientes áreas: Agresión hacia los dueños, agresión hacia visitas y agresión hacia otros perros, así como nivel de actividad, miedos, fobias, reacciones de separación del dueño, escapes territoriales, comportamiento trófico, se tomó un grupo control y en uno de perras a las cuales se les practico ovariohisterectomía, no se encontró evidencia que esta, la cirugía tuviera algún efecto sobre el comportamiento agresivo, e incluso según O´Farrel en su artículo, Beha-
vioral effects of ovariohisterectomy on biches, las perras a las que se les practicó la cirugía presentaban mayor agresión territorial. Glosario: La expresión gonadectomía se refiere a la extirpación quirúrgica de ambas gónadas bajo anestesia general. En las hembras, se denomina ovariohisterectomía y se realiza mediante la extirpación de ambos ovarios; en los machos se denomina orquiectomía y consiste en la extirpación de ambos testículos.
A pesar de estas ventajas, los análisis del presente estudio sugieren que la esterilización está asociada con un mayor riesgo de ciertos trastornos autoinmunes y subrayan la necesidad de que los propietarios consulten con su médico veterinario antes de la esterilización de sus perros para evaluar los posibles beneficios y riesgos asociados con dicho procedimiento. A C
EFECTOS DE LA CASTRACIÓN Y ESTERILIZACIÓN
En las hembras las hormonas; estrógenos y progesterona, son de importancia primaria en el comportamiento de las hembras, los estrógenos son producidos por el desarrollo del folículo de Graff y alcanza su pico de secreción justo antes de la presentación del estro, la secreción de estrógenos es controlada principalmente por las gonadotropinas que provienen de la pituitaria anterior, los cambios en el comportamiento sexual debido a la secreción de estrógenos, son el incremento de la atracción hacia los machos y un comportamiento receptivo en respuesta a los avances sexuales del macho.
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Cuando el plan funciona… pero en casa no: por qué cuesta seguir las pautas de un adiestrador canino Por Eduardo Perruca Espinosa Técnico en Intervención del Comportamiento Canino y secretario de la ANACP
pauta no suelen ser maldad. Son, con frecuencia, una mezcla de emociones, cansancio, confusión y expectativas poco realistas. En el fondo, hay una brecha entre lo que se recomienda y lo que se puede sostener. Entre las causas más habituales aparecen: 1.
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ay una escena que se repite en muchas consultas de adiestramiento canino: el adiestrador explica el plan con calma, habla de señales, de manejo, de refuerzo y de progresión. La familia asiente, incluso toma notas. En la sesión el perro responde bien, o al menos lo suficiente como para que la esperanza crezca. Pero al llegar a la semana siguiente, el relato suele parecerse demasiado al anterior. “Hicimos parte… aunque el fin de semana…” “Se nos fue un poco de las manos cuando…” “En casa parece que no funciona igual”.
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En rehabilitación de problemas educativos y comportamentales, el entrenamiento no es un evento puntual: es un proceso que ocurre en la vida real, y la vida real rara vez sigue el guion de una sesión. Por eso, cuando las recomendaciones no se aplican, la evolución se estanca o incluso retrocede. Este artículo propone una mirada divulgativa, desglosa las causas más comunes de ese “desajuste” y propone estrategias para solucionarlo con una herramienta práctica: distinguir qué fallos pueden deberse al profesional (adiestrador) y cuáles suelen estar más ligados al propietario, y sobre todo, ofrecer estrategias para mejorar el cumplimiento y el trato con clientes. Por qué no se siguen las pautas: causas frecuentes (y muy humanas) Las razones por las que un propietario no aplica una
Confusión: “Entendí el concepto, pero no sé cómo hacerlo”: El propietario se queda con ideas generales (“hay que premiar”, “hay que corregir”, “no reñir”) pero no con el procedimiento exacto. Cada caso requiere tiempos, intensidad, criterio de acierto y “qué hacer si falla”.
2. Obstáculos logísticos: no hay tiempo, no hay herramientas o no hay constancia. Horarios laborales, niños, estrés familiar. No comprar el material sugerido (arnés, correa adecuada, premios, juguetes). No respetar la frecuencia mínima. 3. Emoción y culpa: cuando el perro “dispara” o se desborda. En reactividad, miedo o ansiedad, la familia actúa desde la emoción: nervios, frustración, miedo a “que empeore”. La pauta se rompe en el momento crítico. 4. Esperar resultados inmediatos. El propietario quiere “solucionarlo ya”. Cuando no hay mejora rápida, aparece el abandono o el cambio de método. 5. Falta de coherencia en la familia. Uno entrena, otro contradice. Un día se sigue la pauta; al siguiente no, porque “hoy está cansado”. 6. Dependencia de la sesión. Algunos propietarios piensan: “En el adiestramiento lo hace bien; en casa lo que haga el perro ya se arreglará luego”. El perro aprende en el contexto real, no en la visita puntual.
¿Qué parte puede ser culpa del adiestrador y cuál del propietario? Separar responsabilidades no es juzgar: es localizar el punto de fallo para repararlo.
A Ð IE ST RA DORE S CA N I NOS Lo que puede ser culpa del adiestrador (errores evitables)
sible en pocos días, se abandona o se cambia de enfoque.
Estas situaciones suelen ocurrir por comunicación, diseño o un seguimiento deficiente:
# Emocionalidad desbordada. Gritar, tirar de la correa, “negociar” con el perro cuando se activa.
# Plan poco concreto o demasiado técnico
# Cambios improvisados. Prueba con métodos alternativos por consejo de terceros o por intuición.
# Recomendaciones vagas (“entrena la obediencia”, “usa refuerzo positivo”, “haz un enriquecimiento ambiental”) sin indicar cómo, cuándo y con qué criterio. # No adaptar el plan a la realidad del cliente. Proponer tareas imposibles por tiempo, recursos o rutina. # Demasiados cambios a la vez. Si se piden 8 cosas simultáneas, la probabilidad de abandono crece. # Falta de entrenamiento práctico. La familia necesita practicar la pauta. Si solo se explica, pero no se entrena la ejecución, hay riesgo alto de error.
# No aportar información clave. Ocultar dificultades reales (“no puedo hacerlo”), o no contar que el perro empeora en ciertos contextos. # No registrar avances. Sin registrar, el propietario no “ve” el progreso, aunque exista. En resumen: cuando el plan se entiende y es ejecutable, pero no se practica, la responsabilidad cae en el propietario. No por “mala fe”, sino por falta de constancia, coherencia y autocontrol.
# Seguimiento irregular. Sin revisiones o con un “vuelva cuando pueda”, el propietario cae en la improvisación. # No anticipar las dificultades. Especialmente en casos de reactividad: hay que explicar qué hará el perro cuando se active y qué hará la familia entonces. # No medir progreso y ajustar. Si el plan no se revisa con datos (o al menos con criterios claros), el cliente no entiende qué funciona y qué no. # Gestión insuficiente de expectativas. Prometer cambios rápidos o no explicar el tiempo mínimo necesario.
En resumen: cuando el plan no se entiende, no se puede ejecutar o no se sostiene, el primer responsable suele ser la calidad del diseño y la comunicación del adiestrador.
Estrategias para resolver el problema: pasar de “pautas” a “sistema”
Lo que suele ser achacable al propietario (por qué ocurre, aunque “se quiera”)
La solución no es “pedir más ganas”. Es construir un sistema de entrenamiento que la gente pueda sostener.
Ahora bien, hay casos donde la dificultad depende principalmente del propietario:
1) Pasar de explicaciones largas a instrucciones “operativas”
# No hay prioridad. Aunque el plan sea realista, la familia no aplica porque “no es el momento”.
En vez de explicar principios, el propietario necesita respuestas del tipo: ¿Qué hago exactamente en el minuto 1? ¿Qué premio uso? ¿Qué hago si el perro se activa? ¿Cuánto dura? ¿Cuándo paro? ¿Cómo sé que estoy progresando?
# Se rompe la coherencia. Un miembro del hogar ignora la pauta, o “lo suelta porque se veía bien”. # Impaciencia y abandono Si no hay cambio vi-
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# El “manual” se queda en la teoría. Si no hay un guion de tareas (rutina, duración, frecuencia, indicadores), la pauta se diluye.
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S Herramientas útiles: Guiones impresos o en PDF (1 página, no 15). Checklist por sesión. “Semáforo del progreso” (verde: seguir; ámbar: ajustar; rojo: volver a fase anterior). 2) Diseñar el plan con “mínimos sostenibles” No se trata de hacer mucho, sino de hacer lo esencial. Por ejemplo: “Solo 5 minutos al día, 5 días por semana”, antes que 45 minutos si no se puede. Ajustar el objetivo a la capacidad del hogar. 3) Implementar un plan escalonado (progresión por fases) El propietario deja de pensar en “mejorar de golpe” y entiende: Fase 1: tolerancia y manejo; Fase 2: ejecución guiada; Fase 3: generalización en entornos con dificultad progresiva. 4) Practicar la ejecución durante la sesión El adiestrador debe observar cómo el propietario: sostiene la correa, marca el comportamiento, administra el premio, y gestiona la activación. Si no hay práctica, hay un alto riesgo de que el propietario “entienda” pero no ejecute. 5) Seguimiento basado en evidencias, no en percepciones En revisiones, pedir: qué funcionó, qué no, en qué contextos falla, cuánto se hizo del plan. Si el propietario lleva “datos caseros” (aunque sea simple), el plan deja de ser una opinión. 6) Anticipar el momento crítico (especialmente en reactividad y ansiedad) Un buen plan debe incluir un protocolo de crisis, por ejemplo: si cruza una persona/pastor/gato…; si el perro se bloquea…; si ladra o se precipita…; si “pierde” el trabajo de pronto… El propietario necesita seguridad. Cuando sabe qué hacer, la probabilidad de cumplimiento aumenta.
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7) Incluir a toda la familia (sin esperar que se enteren solos)
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Sesión breve con todos. Asignar roles: quién entrena, quién supervisa, quién administra premios. Crear una regla común (“hoy se hace X, mañana no se improvisa Y”).
Acciones específicas para mejorar el trato con los clientes (guía práctica) Aquí entran estrategias de atención al cliente que, en la práctica, se traducen en mejores resultados.
A. Contrato pedagógico: explicar “por qué” sin culpar “Este plan solo funciona si lo aplicamos igual en casa.” “El perro aprende lo que ve todos los días, aunque en sesión parezca perfecto.” “No es que no queráis; es que, si no se hace, el aprendizaje no ocurre.” B. Convertir el seguimiento en un “acompañamiento” Revisiones con estructura: 10 min: qué ha ocurrido 10 min: práctica y corrección del propietario 10 min: ajuste del plan de la semana Evitar “adiós y suerte”. C. Validar emociones y normalizar dificultades “Es normal frustrarse cuando el perro se activa.” “No fallas tú: estás enfrentándote a un proceso lento con un animal que reacciona por emoción.” D. Enseñar, no solo indicar “Hoy vamos a ensayar tu manejo con el perro.” “Te equivocas en este punto y tiene impacto: vamos a corregirlo ahora.” E. Ajustar lenguaje Evitar frases que suenan a reproche: ❌ “No estás siguiendo las pautas.” ✅ “Esta semana haremos solo la parte A y la parte B la dejaremos para la semana siguiente.” F. Pautas “anti-olvido” Recordatorios programados. Tarjetas en la nevera o en el móvil. “Plan de 15
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Pero la solución no es buscar culpables, sino reducir fricción: convertir el entrenamiento en algo entendible, practicable, medible y adaptable. El perro aprende lo que ve. La familia aprende lo que se le enseña. Y el éxito llega cuando el plan se vuelve rutina. A C
Un enfoque de mejora continua para el profesional Para que el problema no se repita, el adiestrador puede implementar un ciclo: 1.
Diagnóstico y plan (claro y ejecutable)
2. Entrenamiento de la ejecución con el propietario 3. Seguimiento con revisión de obstáculos 4. Ajuste por fases y mínimos sostenibles 5. Evaluación con criterios medibles Cuando un propietario no sigue las pautas, la explicación suele ser compleja: cansancio, emoción, falta de tiempo, confusión… pero también puede haber fallos comunicativos o de diseño por parte del adiestrador. La buena noticia es que se puede corregir. Lo que marca la diferencia no es pedir perfección, sino construir: instrucciones claras, un plan viable, un seguimiento útil, y un trato que reduzca la culpa y aumente la seguridad.
Cuando un plan de adiestramiento no se cumple, suele haber una combinación de factores. A veces el obstáculo está en el diseño del adiestrador (falta de claridad, falta de práctica, plan poco realista o seguimiento débil). Otras veces el principal problema está en la ejecución del propietario: cansancio, emociones, incoherencia familiar o expectativas.
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Conclusión: la rehabilitación funciona cuando adiestrador y propietario forman un mismo equipo
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La psicología de las personas que tratan a sus perros como hijos Por Juan Acerval
Antonio
Dominguez
Adiestrador Canino Profesional y Graduado en Psicología
Hay personas que aman a sus mascotas y hay otras que las aman como si fueran sus propios hijos. Les hablan como a un niño, se preocupan por su bienestar emocional, sienten culpa si salen de casa y los dejan solos. Y cuando algo les pasa, el dolor es tan intenso como una pérdida familiar. Pero ¿alguna vez te has preguntado como adiestrador canino qué está ocurriendo realmente en el interior de esa persona?
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LA PSICOLOGÍA DE LAS PERSONAS
esde la psicología profunda de Carl Jung, este vínculo no es exageración ni simple cariño. Es un mensaje simbólico del inconsciente, una expresión silenciosa del alma que busca amar, cuidar y proteger, incluso cuando el mundo humano ha fallado. Para Jung, todo afecto intenso revela una historia interior. Nada surge de la nada. Nada se ama con tanta
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fuerza sin que exista una necesidad psíquica detrás. Cuando una persona trata a su mascota como un hijo, no está actuando por capricho. Está respondiendo a una llamada interna, a un arquetipo que desea manifestarse y que por alguna razón no encontró espacio en las relaciones humanas tradicionales. El animal se convierte entonces en algo más que una compañía, se transforma en un refugio emocional, en una presencia constante, en una relación donde el amor no es condicionado, ni juzgado, ni negociado. Aquí no hablamos de debilidad emocional, hablamos de instinto, de compensación psíquica y de una profunda búsqueda de conexión auténtica. Carl Jung afirmaba que dentro de cada ser humano viven fuerzas antiguas universales, que él llamó arquetipos. No son ideas aprendidas, son patrones profundos que emergen inconsciente colectivo. Uno de los más poderosos es el arquetipo del cuidador, también conocido como el arquetipo materno o paterno interior. Este arquetipo impulsa a proteger, nutrir, sostener y dar sentido a la vida del otro. Cuando este impulso no encuentra un canal humano donde expresarse, no
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La persona no elige amar así a su mascota. Es el arquetipo quien se activa y toma el control silenciosamente. Por eso vemos conductas como hablarle al animal como si entendiera cada palabra, preocuparse por su estado emocional, organizar la vida diaria en función de su bienestar, sentir una responsabilidad profunda, casi sagrada por su existencia. La psique necesita cuidar para sentirse completa. Cuando el arquetipo del cuidador es negado durante mucho tiempo, puede generar vacío, tristeza o una sensación difusa de inutilidad existencial. La mascota devuelve sentido, devuelve dirección, devuelve una razón para levantarse cada día. En muchos casos, la persona no solo cuida al animal, a través de él está cuidando una parte vulnerable de sí misma que nunca fue cuidada. El animal se convierte en un puente entre el consciente y el inconsciente, un canal donde el amor fluye sin miedo al rechazo. Por eso este vínculo suele ser tan intenso, porque no nace solo del presente, nace de una historia psíquica antigua que finalmente encuentra un lugar donde expresarse. Y lo más importante, el inconsciente elige al animal, no al azar, sino como la forma más segura de permitir que el arquetipo del cuidador viva sin ser herido otra vez. Muchas personas que tratan a sus mascotas como hijos no llegaron a ese vínculo desde la comodidad, sino desde la herida. Heridas que no siempre fueron traumáticas en apariencia, pero sí constantes. Falta de atención, ausencia emocional, amor condicionado, rechazo sutil, silencios prolongados. Para la psique, el amor humano puede convertirse en una zona de peligro. No porque la persona no sepa amar. sino porque amar a otros humanos significó en algún momento perderse a sí misma. El inconsciente busca una relación donde el amor no duela, el animal no traiciona, no abandona emocionalmente, no humilla, no exige que seas diferente para ser amado. Por eso el vínculo se vuelve tan profundo. La mascota ofrece una relación donde el afecto no está condicionado al rendimiento emo-
cional, a la apariencia ni al rol social. Es un vínculo directo, instintivo, libre de máscaras. El amor hacia la mascota no es menor que el amor humano. Es distinto. Cumple otra función psicológica. En muchos casos, la persona recupera su capacidad de amar a través del animal. Aprende nuevamente a cuidar, a ser constante, a vincularse sin miedo. No es una renuncia a los humanos, es una etapa de reparación emocional. Por eso, algunas personas sienten una conexión casi sagrada con su mascota, porque ese vínculo llegó en un momento donde el alma estaba fracturada y ofreció contención sin palabras. Aquí sucede algo muy importante. A través de la mascota, la persona reconecta con su mundo emocional profundo. Permite que la sensibilidad, la vulnerabilidad y el afecto se expresen sin el riesgo que implican los vínculos humanos. Jung decía que aquello que proyectamos afuera es en esencia una parte de nosotros que aún no hemos integrado. Por eso el amor hacia la mascota puede ser tan intenso. No es solo amor hacia el animal es un reencuentro con una dimensión emocional que estuvo reprimida o protegida durante años. El animal se convierte en un espejo silencioso del alma. No habla, pero refleja, no juzga, pero acompaña. Y este
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desaparece, se desplaza, busca otra forma de manifestación. Y es aquí donde la mascota aparece como una figura simbólica perfecta. El animal necesita cuidados, atención, constancia y presencia emocional. No cuestiona, no exige explicaciones racionales, no rechaza el amor. Para la psique, esto es fundamental. Muchas personas llevan dentro un enorme potencial de cuidado que nunca fue reconocido, o peor aún, que fue reprimido por experiencias tempranas de rechazo, abandono o desvalorización emocional. Entonces, el inconsciente crea una compensación.
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proceso no es patológico, es un paso natural en el camino de la individuación, siempre que la persona sea capaz con el tiempo de reconocer que esas cualidades también pueden vivirse dentro de sí y eventualmente compartirse con otros humanos. Pero por ahora el inconsciente ha elegido un camino seguro, un camino donde la emoción puede existir sin miedo y donde el alma puede descansar. Desde una mirada superficial, muchas personas juzgan este vínculo diciendo, “Trata a su mascota como a un hijo porque no quiso, no pudo o no supo tener hijos.” Pero para Jung esa explicación es demasiado pobre. La psique humana no se mueve solo por carencias externas, sino por decisiones internas profundas, muchas veces inconscientes, pero no por ello menos sabias. Algunas personas sienten desde muy temprano que la maternidad o paternidad humana no resuena con su camino de individuación, no porque carezcan de amor, sino porque intuyen que su energía psíquica debe fluir de otra forma.
culo es limpio. Por eso, en muchos casos, no estamos ante una huida, sino ante una elección psíquica de protección y coherencia interior. Además, hay personas que sienten una fuerte vocación de cuidado, pero no hacia lo humano, sino hacia lo instintivo, lo vulnerable. Lo natural. Jung veía en el animal una representación directa de la vida instintiva que la modernidad reprimió.
Aquí aparece la idea de la paternidad simbólica. Cuidar de una mascota permite experimentar responsabilidad, compromiso, constancia, entrega emocional, pero sin repetir estructuras familiares que en muchos casos fueron fuente de dolor o conflicto. Para Jung, el inconsciente rechaza repetir lo que no fue integrado. Si una persona creció en un entorno emocionalmente caótico, controlador o frío, es posible que su alma busque una forma de amar diferente. La mascota no hereda traumas transgeneracionales, no carga expectativas sociales, no activa culpas ancestrales. El vín-
Cuando una persona establece un vínculo tan íntimo con su mascota, el inconsciente no está actuando al azar, está buscando equilibrio. En un mundo dominado por la prisa, la exigencia, el rendimiento y la racionalidad excesiva, el alma necesita algo que la devuelva al ritmo natural de la vida. El animal cumple exactamente esa función. La mascota obliga a la persona a detenerse, observar, cuidar, estar presente. No vive en el pasado ni en el futuro, vive en el ahora. Y esto tiene un efecto profundamente regulador sobre la psique. Muchas personas que tratan a sus mascotas
Cuidar de un animal es simbólicamente cuidar de la vida misma. Al no tener que moldear a un hijo humano según normas sociales, la persona puede ejercer el cuidado sin imponer, sin proyectar expectativas irreales, sin exigir que el otro sea diferente. Esto revela un nivel de conciencia emocional que pocas veces se reconoce. No es falta de amor, es una forma distinta de vivirlo. Y para la psique, lo que importa no es cumplir un rol social, sino mantenerse fiel a su verdad interior.
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Además, el animal funciona como un guardián del alma porque mantiene a la persona conectada con su sensibilidad. Evita que se endurezca emocionalmente, evita que se desconecte por completo del afecto. Jung advertía que cuando el ser humano pierde contacto con su instinto, la psique se enferma. El animal restaura ese contacto de forma natural. Cuidar, alimentar, proteger y convivir con un ser vivo vulnerable devuelve al individuo una sensación de propósito sencillo pero esencial, no grandioso, no heroico, humano. Y en esa simplicidad, el alma encuentra descanso. El vínculo no exige palabras profundas ni explicaciones, solo presencia constante. Por eso, para muchas personas, su mascota no es solo compañía, es estabilidad emocional, es continuidad afectiva, es una forma silenciosa de sostenerse cuando todo lo demás parece inestable. El problema no es amar intensamente a una mascota. El problema aparece cuando ese vínculo se convierte en el único espacio emocional seguro. En estos casos,
el inconsciente puede estar enviando una señal de alerta. La persona comienza a reducir cada vez más sus vínculos humanos, evita encuentros, desconfía del contacto emocional profundo y poco a poco el mundo se vuelve demasiado hostil, demasiado demandante, demasiado impredecible. La mascota entonces deja de ser un puente y se convierte en una frontera. El aislamiento absoluto, aunque parezca protector, detiene el desarrollo psíquico. Aquí es importante entender algo con claridad. El animal no reemplaza al otro humano. Cumple una función distinta. Cuando toda la necesidad de afecto, contención y sentido se deposita únicamente en la mascota, la psique corre el riesgo de empobrecer su capacidad relacional, no por falta de amor, sino por exceso de protección. El inconsciente al sentirse herido a veces construye refugios tan seguros que ya no permiten salir. Y esto no ocurre de forma consciente, ocurre lentamente, casi sin darse cuenta. La persona puede decir, “Estoy bien así, no necesito a nadie más. Con mi mascota me basta.” El animal aparece cuando el alma necesita equilibrio, cuando el corazón requiere una relación donde el amor no tenga que defenderse ni explicarse. A
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LA PSICOLOGÍA DE LAS PERSONAS
como hijos encuentran en ellas un ancla emocional, un punto estable cuando el mundo interno se vuelve caótico. El animal percibe estados emocionales sin necesidad de palabras. responde con cercanía, con contacto, con presencia silenciosa.
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Cómo las aplicaciones de entrenamiento canino pueden conducir a mejores resultados conductuales y de adiestramiento Alejandro Soto Peñalver Educador canino y diseñador gráfico
En lo que respecta al adiestramiento canino, existen aplicaciones para ello, pero no todas son iguales. Algunas pueden mejorar el comportamiento de las mascotas e incluso su salud, mientras que otras podrían llevar a los dueños a retrasar la búsqueda de un adiestrador canino o de atención veterinaria. A continuación, te explicamos qué ofrecen las aplicaciones de confianza, según los expertos en comportamiento canino, y las señales de alerta que debes advertir a tus clientes.
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o sorprende que, al igual que muchos otros servicios relacionados con los animales, el adiestramiento canino se haya digitalizado. A medida que los teléfonos inteligentes se integran en la vida cotidiana, muchos nuevos dueños de perros recurren a aplicaciones de adiestramiento canino en busca de orientación, estructura y apoyo, y la oferta es muy amplia.
ACTUALIDAD
Algunas ofrecen consejos generales, como los que se encuentran en libros o vídeos de YouTube, mientras que otras proporcionan ejercicios paso a paso y seguimiento del progreso. Las mejores aplicaciones ofrecen acceso en tiempo real a profesionales del entrenamiento y el comportamiento. Para clientes que viven en zonas remotas, tienen problemas de movilidad o simplemente les cuesta encontrar tiempo para asistir a clases presenciales, su atractivo es evidente.
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Para los adiestradores caninos, comprender este campo en rápida evolución es fundamental. Las aplicaciones pueden fortalecer el vínculo entre humanos y perros, hacer que el manejo del comportamiento sea más consistente, mejorar el bienestar canino e incluso
motivar a los clientes a buscar a un profesional de la educación canina para sus mascotas, al ayudarlos a comprender mejor cuándo un comportamiento podría tener un componente educativo. Los adiestradores y educadores caninos suelen ser la primera fuente de consulta para quienes tienen perros, por lo que comprender qué hace que una aplicación de entrenamiento canino sea segura y útil ayudará a los clientes a tomar decisiones informadas. Saber qué herramientas se basan en evidencia científica y son éticas (y cómo identificar las que no) ayudará a los profesionales a guiar a sus clientes hacia el éxito y a evitar posibles daños.
A Ð IE ST RA DORE S CA N I NOS Aplicaciones de adiestramiento canino: una frontera sin regular
Cómo identificar buenas aplicaciones de entrenamiento para perros
El adiestramiento canino es un campo no regulado, lo que ya supone un reto para quienes se inician en el cuidado de perros y buscan ayuda, y esto puede agravarse aún más cuando se trata de aplicaciones de adiestramiento. Si bien las organizaciones profesionales como la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP) cuenta con directrices basadas en prácticas humanitarias y éticas, y ofrece certificaciones que ayudan a identificar mejor a los entrenadores cualificados, las aplicaciones se rigen únicamente por las políticas de las tiendas de aplicaciones. Ya existen docenas, posiblemente cientos, de aplicaciones de entrenamiento canino disponibles para descargar, y su calidad varía enormemente.
Elegir una aplicación de entrenamiento no es muy diferente a elegir un entrenador personal. En ambos casos, se buscan métodos basados en evidencia, prácticas éticas y supervisión profesional. «Es importante asegurarse de que las aplicaciones de adiestramiento canino estén escritas y desarrolladas por adiestradores y especialistas en comportamiento canino con experiencia, y que exista un sistema de apoyo cuando la aplicación no sea suficiente».
Una buena aplicación debería conectar a los clientes con profesionales certificados que utilizan métodos libres de castigos. «Las aplicaciones tienen el potencial de simplificar el proceso de acceso al asesoramiento de un adiestrador cualificado que utiliza el método R+ basado en recompensas y métodos libres de castigos». Esta evolución digital es inevitable: «Nos guste o no, el mundo se está digitalizando cada vez más. El sector del adiestramiento y el comportamiento canino tendrá que adaptarse para mantenerse al día, porque las aplicaciones son solo el principio». Teniendo en cuenta las directrices y la ética establecidas por la industria del adiestramiento y el comportamiento canino, al sugerir una aplicación a los clientes, conviene comprobar que ofrece lo siguiente:
Acceso a formadores certificados Las aplicaciones que brindan acceso directo a entrenadores calificados mediante chat o video permiten a los dueños de perros obtener retroalimentación y apoyo en tiempo real. Los entrenadores disponibles a través de la aplicación deben estar acreditados por organizaciones como la ANACP. Esto ayuda a garantizar que el asesoramiento que reciben los clientes se ajuste a los estándares actuales en comportamiento y bienestar animal.
ACTUALIDAD
Lamentablemente, existen muchas aplicaciones que se basan en métodos cuestionables o consejos genéricos. Algunas incluso utilizan contenido generado por IA sin ningún tipo de supervisión, lo que aumenta el riesgo de desinformación o daños.
«Las mejores aplicaciones de adiestramiento canino del mercado ofrecen a sus suscriptores acceso las 24 horas del día, los 7 días de la semana, a profesionales acreditados y cualificados que tienen la capacidad de asesorar a los dueños sobre cualquier problema que puedan tener».
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S Desarrolladores con experiencia reconocida Las aplicaciones creadas o supervisadas por etólogos, veterinarios o adiestradores caninos certificados tienen mayor credibilidad. Como mínimo, deberían participar profesionales cualificados en el cuidado animal, como un etólogo veterinario, o un adiestrador canino especialista en comportamiento canino en su desarrollo o supervisión.
Entrenamiento basado en recompensas La aplicación debe utilizar el refuerzo positivo y otros métodos no coercitivos. El entrenamiento basado en recompensas fomenta la confianza y el aprendizaje a largo plazo, factores que contribuyen a un vínculo saludable entre los perros y sus dueños, lo que a su vez fortalece la relación entre el cliente y el adiestrador.
Experiencia de usuario Las aplicaciones deben ser prácticas. Los clientes son mucho más propensos a seguir usándolas si son intuitivas, fáciles de usar y se integran de forma natural en su vida diaria. Funciones como el seguimiento del progreso o los planes de entrenamiento personalizados ayudan a mantener a los propietarios motivados y les permiten ver mejoras reales con el tiempo.
El mercado de las aplicaciones está en auge
ACTUALIDAD
Para comprender las aplicaciones de entrenamiento para cachorros y perros, es fundamental entender el rápido crecimiento del mercado. En Estados Unidos, según un informe de septiembre de 2025 de Business Research Insights, el mercado de aplicaciones de entrenamiento canino ya tiene un valor de 300 millones de dólares y se espera que alcance casi los 500 millones a finales de 2026.
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Lorna Winter, directora de la Carta Británica de Comportamiento y Adiestramiento Canino y exdirectora del canal de criadores de Nestlé, donde trabajó con criadores en temas de defensa, estrategia y más, ha sido testigo de este crecimiento de primera mano. Hablando de su propia aplicación, Zigzag, comentó: «Hemos tenido un millón de descargas en total. Más de medio millón en Estados Unidos, y llevamos allí unos 18 meses».
Daniel Mills, profesor de Medicina del Comportamiento Veterinario en la Universidad de Lincoln, ha estudiado el papel de las aplicaciones digitales en el adiestramiento de cachorros y ha descubierto que los beneficios van más allá de simplemente dar consejos sobre adiestramiento canino, incluyendo la conexión. “Uno de los problemas que enfrentan las personas es la soledad. Por eso, estas aplicaciones también crean comunidades”, explicó. Las personas se conectan y se ayudan mutuamente a darse cuenta de que no están solas en estas situaciones, y ese sentimiento de conexión puede marcar la diferencia entre un propietario con dificultades y uno que se siente lo suficientemente apoyado como para perseverar.
Asesoramiento accesible y a demanda Para Angela, dueña de dos cachorros de Schnauzer de 8 semanas de edad, una aplicación le brindó la ayuda que necesitaba, por varias razones. “Tenía dificultades porque compré dos perros, uno hermano y otro hermana, y no existía ningún método que me ayudara a entrenarlos a la vez”, comentó. Además, como trabajaba desde casa, no siempre podía asistir a una clase semanal fija por la noche; en cambio, buscaba una opción que le permitiera trabajar con sus perros cuando tuviera tiempo durante el día. Como muchas personas que compaginan el trabajo con el cuidado de sus nuevas mascotas, necesitaba flexibilidad. «Ahora trabajo desde casa a tiempo completo y espero que existan aplicaciones de primera categoría que pueda usar en casa para poder cumplir con mis horarios y no estar atada a las clases para cachorros los jueves por la noche después del trabajo en el club social canino o donde sea». Y luego estaba el límite de edad. Como las clases locales para cachorros no aceptaban cachorros menores de 12 semanas, usar una aplicación la ayudó a abordar problemas urgentes y evitar que los problemas de adiestramiento en casa empeoraran antes de que pudiera buscar ayuda presencial. “Empecé a usar la aplicación por el tiempo que pasaba entre las clases para cachorros en el club canino. No lograba enseñarles a ir al baño. Me preguntaba: ¿qué estoy haciendo mal?”, “Además, como tenía dos, si uno hacía pis, ese se convertía en el referente, y luego el otro. Era un poco caótico”. Su experiencia pone de manifiesto la creciente necesidad de los dueños de mascotas de contar con ayuda accesible y disponible cuando la necesiten. «Pude usar
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Lo que muestra la investigación La evaluación científica de las aplicaciones de entrenamiento aún está en desarrollo, pero los primeros resultados son alentadores. Un estudio de 2025 examinó una aplicación de entrenamiento para cachorros, encuestando a 367 dueños de perros de entre tres y 24 meses. De ellos, 194 no habían utilizado ningún entrenamiento estructurado, mientras que 173 usaban la aplicación exclusivamente. El estudio se centró en los primeros capítulos del contenido de la aplicación, que abarcan el desarrollo, la socialización, la regulación emocional y la prevención de problemas. Diecinueve de los veintiún comportamientos comunes de los cachorros mostraron una tendencia a disminuir su gravedad con el uso intensivo de la aplicación. La micción inapropiada, la agresividad hacia personas conocidas, la masticación excesiva y los intentos de escape disminuyeron significativamente. El miedo al ruido y los ladridos también fueron menos frecuentes entre quienes
completaron más tiempo del programa. Ningún comportamiento empeoró con el uso de la aplicación. Los autores concluyeron que la educación temprana mediante aplicaciones móviles podría ayudar a prevenir problemas de comportamiento comunes que pueden tensar la relación entre el perro y su dueño y provocar su abandono. Señalaron que los datos se basaron en autoinformes y solicitaron la realización de ensayos controlados en el futuro. Mills, uno de los autores principales de la investigación, añadió: «La individualización lo es todo en lo que respecta al desarrollo y la gestión del comportamiento, como bien saben. Por lo tanto, se necesita algo que sea flexible». También advirtió que no todas las aplicaciones son iguales. “Claramente existe un mercado para esto. Y debemos mantenernos al día. No deberíamos generalizar sobre las aplicaciones, porque la oferta en línea es muy, muy variable”. Winter y Mills también participaron en un estudio complementario de 2025 que aportó más pruebas de que las aplicaciones contribuyen positivamente a la relación entre las personas y sus perros. El estudio analizó los patrones de comportamiento de 1090 cachorros de entre tres y seis meses de edad y descubrió que las intervenciones estructuradas tempranas, incluida la guía mediante aplicaciones, pueden reducir significativamente los compor-
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el servicio de asesoramiento y no me lo podía creer», comentó. «Era domingo. Había una persona disponible y no solo pude usar la aplicación, sino que también hablé por teléfono con ella. Pensé: “Esto es increíblemente bueno. ¿Qué más se puede pedir?”»
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S tamientos problemáticos durante el período crítico de los cachorros.
Cuando lo digital se encuentra con lo tradicional Si bien la formación personalizada es ideal, no todos tienen acceso a ella. E incluso para quienes sí pueden, contar con asistencia las 24 horas a través de una aplicación puede complementar y reforzar lo que aprenden en persona. La aplicación facilita una buena clase, ayudando a que los participantes se mantengan motivados cada día. En una clase presencial, el instructor y su asistente tienen a un grupo numeroso de personas y, por lo general, solo entre 45 minutos y una hora para explicar, enseñar y brindar apoyo. Con la aplicación, tenemos disponibilidad las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para hablar con los usuarios en tiempo real, ya sea para una pregunta urgente o para una duda menor».
ACTUALIDAD
Si bien es razonable esperar cierta desconfianza y resistencia hacia las aplicaciones de entrenamiento para cachorros y perros, parece que la comunidad de adiestradores caninos está empezando a aceptar el concepto.
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Cómo ayudar a los clientes a identificar buenas aplicaciones de entrenamiento canino Preguntar sobre el uso de aplicaciones durante las visitas a cachorros (o cualquier otra visita donde surjan dudas sobre el comportamiento) ayuda a los adiestradores caninos a evaluar si los clientes utilizan herramientas éticas y basadas en la evidencia. La capacitación del personal también es fundamental. Los recepcionistas y técnicos pueden reforzar la importancia del refuerzo positivo y la atención preventiva al hablar sobre el comportamiento. Se aconseja que busquen acreditación profesional y que cumplan con los estándares éticos. Busque aplicaciones que se actualicen constantemente, que sean transparentes en sus métodos y que cuenten con entrenadores certificados y etólogos en su equipo. Debería ser posible contactar a los desarrolladores de la aplicación para obtener más información. Deben evitarse las aplicaciones que prometen soluciones instantáneas, se basan exclusivamente en inteligencia artificial, reciclan contenido genérico o promueven métodos aversivos. Los programas que ofrecen orientación transparente paso a paso y acceso a instructores reales son más fiables.
A Ð IE ST RA DORE S CA N I NOS Las aplicaciones no son la solución para todos los casos. La mayoría de los estudios actuales se basan en datos proporcionados por los dueños, y los problemas de comportamiento graves, como la agresividad, la ansiedad por separación o los comportamientos compulsivos, aún requieren una evaluación profesional directa y presencial. Si bien las aplicaciones confiables pueden ayudar a las familias a identificar posibles problemas relacionados con un comportamiento de su mascota, las menos confiables podrían llevar a los dueños a retrasar la atención profesional con la esperanza de solucionar el problema mediante el entrenamiento. Comprender el papel de las herramientas digitales ayuda a los adiestradores caninos a establecer expectativas realistas y a mantener altos estándares de atención.
La conclusión sobre las aplicaciones de adiestramiento canino Las aplicaciones de adiestramiento canino forman parte del creciente mercado tecnológico relacionado con el cuidado de los animales. Tienen el potencial de prevenir comportamientos indeseables antes de que se conviertan en un problema y pueden animar a los dueños de perros a practicar un adiestramiento y una gestión positivos y eficaces de forma constante. Al mantenerse al día con esta tecnología en constante evolución, los adiestradores caninos pueden orientar mejor a sus clientes hacia los programas de capacitación más humanitarios y con base científica. Los tiempos cambian y, como dijo Mills, «debemos adaptarnos». A
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La importancia de crear vínculos emocionales con el cliente en los Centros Caninos Los propietarios de perros basan la elección de su adiestrador canino en criterios que nada tienen que ver con su competencia profesional D. Eduardo Perruca Espinosa Adiestrador Canino Profesional
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as últimas encuestas realizadas indican que los propietarios de perros basan su elección a la hora de contratar los servicios de un adiestrador canino en criterios que nada tienen que ver con su competencia profesional, sino en temas como la confianza, la amabilidad, la empatía, el respeto, la claridad en la comunicación, etc.
LA IMPORTANCIA DE CREAR VÍNCULOS EMOCIONALES
Si reflexionamos con detenimiento, esto es lógico, pues el propietario de un perro no tiene el conocimiento suficiente para juzgar la competencia profesional de un adiestrador canino.
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La confianza, la empatía, el respeto, la amabilidad, ser claros en la comunicación, son cuestiones fundamentales para el propietario del perro y en muchas ocasiones son relegadas un segundo término por el adiestrador profesional y el equipo del centro canino. A continuación, vamos a destacar una serie de acciones que no se deben pasar por alto cuando atendemos a un propietario y su perro como cliente. En primer lugar, debemos extremar el cuidado de la imagen profesional. Cuando el propietario de un perro oye la expresión ”Escuela Canina” le vienen a la cabeza ideas como, educación canina, bienestar animal, sociabilización con otros perros, limpieza, orden, por tanto, es vital que las instalaciones de la Escuela Canina proyecten una imagen acorde a esta idea preconcebida. # Unas instalaciones limpias, ordenadas y que huelan bien. # El adiestrador canino debe ir correctamente uniformado y esto es esencial, al no disponer de un uniforme establecido o normalizado para esta profesión, los adiestradores suelen usar ropa convencional cómoda como un pantalón y un polo o camiseta, así como un chaleco personalizado con el logo de la empresa o marca comercial. Debe ir siempre limpio, aseado y con una imagen pulcra (manos, uñas, peinado, etc.) # La identificación, nombre y puesto que desempeña en la Escuela Canina (recepcionista, adiestrador, instructor canino, gestor de la residencia canina, peluquero canino, etólogo, etc), es necesario para que el cliente sepa con quien está hablando. # La disponibilidad y utilización del material de adiestramiento (correas, collares, arneses, bolsas portapremios, clickers, conos señalizadores, juguetes, recompensas, etc.) también contribuye a mejorar nuestra imagen profesional. # La forma de presentarse, especialmente si se trata de un nuevo cliente es muy importante, ha de ser cercana y educada…¡Buenas tardes, soy Eduardo
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“En el área de consultas de modificación de conductas no deseadas en perros es primordial conocer el motivo de la visita y revisar el historial problemático del perro antes de la entrevista con el cliente” # Para preparar de manera óptima una consulta de modificación de conductas problemáticas, es una señal de respeto y cortesía con el cliente revisar el historial problemático del perro y conocer el motivo de la vista, ya que podemos hacer las recomendaciones pertinentes en relación al comportamiento no deseado. Escuchar al cliente. Puede que tengamos muy claro lo que necesita un perro nada más verle entrar al centro, sin embargo debemos dejar que su propietario comparta su preocupación con nosotros. Siempre hay información útil que solo conoce el propietario y a la cual tendremos acceso a través de las preguntas adecuadas. Ser amable tanto con el cliente como con el perro. Acariciar al perro, utilizar el nombre del perro y de su
propietario al menos una vez durante la interacción en la pista de adiestramiento. Mostrar preocupación por el perro y facilitar la habituación al entorno el primer día. Una visita a un centro canino suele ser en algunos perros una situación estresante por lo desconocido – al menos al inicio – y si somos capaces con nuestra actitud de relajar esa tensión, la experiencia será mucho más agradable. La comunicación no verbal (sonrisa, pausas, tono, lenguaje corporal, manejo de los silencios, contacto visual, escucha activa) acaba representando un porcentaje elevadísimo de lo que percibe el cliente. Es fundamental establecer contacto visual directo con el cliente, al menos el 60% del tiempo y en especial cuando le queramos transmitir alguna información importante como un tratamiento comportamental, ejercicios para mejorar en casa o nuestros honorarios. Prestar atención a la comunicación no verbal. En la pista de adiestramiento o en una consulta de modificación del comportamiento cuando estamos en una conversación cara a cara con el cliente el componente verbal transmite un 35% de la información y más del 65% es comunicación no verbal. El componente verbal
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el Instructor Canino que va a dirigir las clases de obediencia de Jerry!...junto con la comunicación posterior, puede ser decisiva para que dicho cliente decida quedarse con nosotros o probar en otro centro canino.
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S se utiliza para comunicar datos y el no verbal para comunicar sensaciones y actitudes personales. La puntualidad y el valor del tiempo. El tiempo de nuestro cliente es importante, pero también lo es el nuestro, en estos momentos de pandemia sanitaria y de restricciones donde se deben concertar citas previas, deberíamos saber si el cliente ha tenido que esperar excesivamente, si ha llegado puntual a su cita, etc., para poder agradecerle o disculparnos con él según corresponda. Esta acción no solamente es una señal de respeto y cortesía hacia el cliente, sino que envía un mensaje importante acerca del valor del tiempo en nuestro centro. Un efecto colateral es que los clientes entenderán de modo natural la importancia de ser puntuales en sus citas con nosotros.
LA IMPORTANCIA DE CREAR VÍNCULOS EMOCIONALES
Explicar al propietario lo que estamos haciendo cuando trabajamos con su perro. A menudo, la construcción de un ejercicio de obediencia para inadvertido o no es bien comprendido por el propietario, porque el adiestrador no explica claramente lo que está haciendo. Una explicación verbal detallada contribuirá a elevar la percepción del valor del servicio por parte del cliente.
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Utilizar un lenguaje profesional pero inteligible para el cliente. El primer objetivo de un adiestrador en la pista de adiestramiento es hacerse entender adecuadamente por el cliente. La jerga técnica es un mecanismo defensivo utilizado habitualmente por adiestradores y educadores jóvenes y/o inseguros que pretender crear una barrera ante el cliente. Esta actitud no ayuda a establecer un vínculo de confianza y cercanía. Se deben utilizar palabras llanas y sencillas que el cliente entienda y que aporten la información necesaria. La habilidad de un buen comunicador se define por su capacidad para adaptar su lenguaje al perfil de su audiencia. Dedicar más tiempo con los clientes a hablar de valor que a hablar de precio. Cuando hablamos de beneficios para el perro, estamos transmitiendo valor…el precio es la consecuencia natural del valor que estamos proponiendo al cliente. El valor es nuestra propuesta profesional al cliente y el precio está en relación a dicho valor. Explicar a los clientes todas las alternativas posibles y ofrecer las mejores opciones en primer lugar.
A Ð IE ST RA DORE S CA N I NOS Si no se sabe comunicar, nadie percibirá nuestro mejor servicio. Las habilidades de comunicación juegan un papel cada vez más importante en nuestra vida cotidiana y en los puestos de trabajo de cara el cliente. El mejor adiestrador canino hará muy pocos adiestramientos si es incapaz de comunicar y eficazmente a los propietarios, la necesidad y los beneficios del aprendizaje de obediencia para su perro, la detección deportiva para perros hiperactivos, la práctica deportiva del agility para perros deportistas, etc. Deberíamos de considerarlas como un factor clave en el proceso de selección de personal para un Centro Canino. Tradicionalmente se ha contratado al personal adiestrador de las escuelas caninas basándose en su cualificación técnica; hoy en día es necesario ampliar dichos requisitos para incorporar las aptitudes y actitudes de relación con el cliente, como aspecto determinante del éxito profesional de un Adiestrador Canino. Todos estos consejos e indicaciones se deben realizar de la forma más natural del mundo, es decir sin forzar la personalidad de cada uno. A
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Excelencia en la formación certificada: por qué la calidad de tus cursos se mide en lo que el alumno aprende (y en cómo lo aprendes tú) Por Dª Ana María Núñez Sancristobal Directora del Consejo de Certificación de Adiestradores Caninos
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ay una escena que se repite, con variaciones, en la mayoría de los centros de adiestramiento que se toman en serio su trabajo. Un alumno llega con ilusión. Trae preguntas. A veces trae también experiencias previas: lo que le funcionó, lo que le salió mal, lo que aprendió por su cuenta viendo vídeos, lo que intentó con “buena intención” pero sin método. Y luego empieza el curso. En los primeros minutos, el aula o el espacio de trabajo parece una burbuja: silencio, miradas atentas, manos preparadas para tomar notas. Pero la verdad es que esa primera energía es el prólogo. La calidad real de un curso aparece más tarde, cuando el alumno tiene que enfrentarse a lo difícil: la incertidumbre del caso real, la frustración por no ejecutar una pausa “a la primera”, la tentación de improvisar cuando no entiende qué está pasando en la conducta, o la presión de “demostrar” que sabe.
EXCELENCIA EN LA FORMACIÓN CERTIFICADA
Ahí es donde se separan las formaciones verdaderamente profesionales de las que solo “explican”. Porque formar no es transmitir información: formar es diseñar experiencias de aprendizaje que transforman aptitudes, potencian fortalezas y disminuyen errores previsibles.
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todo, propondremos estrategias concretas para mejorar la calidad de los cursos.
1) Formación presencial: el aprendizaje que no ocurre en un vídeo La formación online puede ser útil para teoría, repaso y seguimiento. Pero el adiestramiento— y la formación para adiestrar—tiene un componente práctico y presencial que no se puede sustituir del todo por la teoría. De aquí que afirmemos rotundamente que un curso de adiestrador canino totalmente online es incompleto. En una clase presencial pasan varias cosas que construyen competencia de forma mucho más sólida: Primero, el alumno aprende con el cuerpo: cronómetro, marcador, postura, distancia, tiempos de latencia, lectura del perro y gestión del entorno. Una corrección técnica no se entiende igual cuando la oyes que cuando la ves demostrada a dos metros, la repite y alguien te guía corrigiendo el detalle. Segundo, el alumno aprende con la presencia del error. En presencial es más fácil detectar fallos tempranos: confusiones en el orden de una secuencia, señales involuntarias, inconsistencias en el refuerzo, o tendencia a acelerar el procedimiento por ansiedad.
Si ese curso además está certificado por una asociación del sector como la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales, la responsabilidad no es solo académica, es ética. Porque un curso no forma únicamente a un alumno: también influye en el bienestar de muchos perros que todavía no han llegado a consulta, y en la calidad con la que el sector se autorregula y crece profesionalmente con rigor.
Tercero, el alumno aprende a comunicarse como profesional. Una parte del trabajo del adiestrador no es “hacer con el perro”: es explicar y adaptar al propietario. La clase presencial permite practicar cómo se transmiten pautas, cómo se valida información del cliente y cómo se sostiene una dinámica sin alarmismo ni ambigüedad.
En este artículo, dirigido a profesionales docentes del adiestramiento canino, vamos a explorar por qué la excelencia formativa depende especialmente de dos pilares: la formación presencial y el aprendizaje real del alumno, no solo la entrega de contenidos. Y, sobre
Y cuarto, se entrena la atención. El alumno aprende a observar conducta en tiempo real, distinguir señales sutiles y sostener un criterio. Ese criterio es justo lo que luego protege al perro y hace que el profesional sea confiable.
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S En otras palabras: la formación presencial es el laboratorio donde se construye el “ojo clínico” del adiestrador.
2) Calidad formativa no es “cuántas horas”, es “qué habilidades salen” Un curso puede tener muchas horas y aun así no generar ni habilidades ni competencias profesionales (saber hacer). Puede tener contenidos extensos y, sin embargo, dejar al alumno con lagunas críticas: no sabe medir el progreso, no entiende la diferencia entre conducta y comportamiento, confunde manejo con entrenamiento, o no domina la técnica consistente. La excelencia en la formación se mide por competencias verificables. Por ejemplo: # El alumno es capaz de diseñar una intervención de comportamiento de un perro, coherente con objetivos realistas. # El alumno sabe interpretar señales de estrés y se detiene antes de “sobrepasar” el umbral. # El alumno ejecuta una pausa con sincronización, claridad de señal y control del refuerzo. # El alumno identifica por qué una técnica falló sin culpar “al perro” como cajón de sastre. # El alumno puede explicar el plan al propietario con las instrucciones aplicables. Estas competencias requieren evaluación y retroalimentación. No basta con aprobar un examen. El sector necesita evidencias de habilidad práctica. Por eso, si tu objetivo es mejorar cursos los certificados que impartes, conviene revisar: ¿cómo garantizamos que el alumno sale con destrezas? ¿Qué parte del curso demuestra aplicación práctica y no solo teórica?
EXCELENCIA EN LA FORMACIÓN CERTIFICADA
3) Diseñar el aprendizaje alrededor del alumno (no alrededor del programa)
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Un programa puede estar perfecto en papel y aun así no funcionar en la práctica. La razón suele ser la misma: el curso está diseñado para que el profesor “cubra temario”, no para que el alumno alcance niveles de competencia. Para mover el centro del curso hacia el alumno, ayuda a plantear el diseño formativo desde tres preguntas: # ¿Qué debe saber hacer el alumno al terminar? # ¿Qué obstáculos suelen bloquear a los alumnos en ese paso? # ¿Cómo se mide si lo hace bien, de forma repetible?
Cuando responde esto, el curso deja de ser un recorrido y se convierte en una escalera: cada peldaño entrena una habilidad concreta y prepara la siguiente. Un ejemplo sencillo: si el curso busca que el alumno aprenda a usar el refuerzo con precisión, no basta con “explicar refuerzo”. Hay que crear ejercicios graduados donde el alumno: empieza con control del entorno, practica el timing con objetivos claros, recibe corrección en ejecución (no en teoría), y repite hasta que el rendimiento mejora de manera observable. Ese cambio de enfoque suele transformar la experiencia del alumno y reducir abandonos, quejas y sensación de “no sé qué hice mal”.
4) Potenciar aptitudes y fortalezas: el motor silencioso de la excelencia Formar buenos adiestradores implica algo más maduro: ayudarles a desarrollar fortaleza funcional. Cada alumno suele tener un perfil: # Algunos son buenos en observación, pero se aceleran al intervenir en un problema de comportamiento. # Otros son creativos, pero se saltan pasos del protocolo o de la técnica a emplear. # Otros son metódicos, pero les cuesta explicar con sencillez lo que pretenden hacer. # Otros aprenden rápido sobre la teoría, pero se bloquean ante un caso real. La excelencia formativa consiste en detectar qué ya tienen (fortalezas) y guiar qué les falta (debilidades), en lugar de tratar a todos como si tuvieran el mismo punto de partida. Estrategias prácticas para potenciar fortalezas en el alumnado: # Ofrece “rutas” de práctica: a partir de una misma habilidad objetivo, el alumno puede practicar con variantes que aprovechen su fortaleza. # Usa feedback específico por comportamiento: “en el momento del marcador has…” en lugar de “has estado mal”. # Incluye tareas donde el alumno sea protagonista y el profesor sea guía: mini-demostraciones, juego de roles, corrección entre iguales supervisadas.
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5) Estrategias para la excelencia en formación: un “sistema”, no un esfuerzo puntual Si queremos que los cursos sean consistentemente excelentes, necesitamos un sistema. No un “buen año” del formador, sino un método reproducible. 5.1 Estandariza la práctica: rúbricas y criterios visibles Un problema frecuente es que los alumnos no saben qué significa “bien ejecutado”. Establecer criterios visibles (rúbricas) ayuda muchísimo. Por ejemplo, para evaluar una sesión de trabajo con un perro, defina criterios como: claridad de señal, control de intensidad, manejo del entorno, capacidad de lectura del estado emocional, ajuste cuando aparece dificultad, y comunicación con el propietario si aplica. Esto da seguridad al alumno y mejora la objetividad del feedback. 5.2 Entrena con progresión: de lo simple a lo real La excelencia no aparece al principio. Aparece con la progresión. Una ruta típica de aprendizaje debería incluir: ejercicios de baja interferencia, práctica con variables controladas, simulación de casos con limitaciones realistas, y práctica con perros/entornos que introducen el “mundo real”.
ga: el alumno intenta corregir timing, postura, lectura y gestión del refuerzo al mismo tiempo. Las microtareas ayudan: una sesión centrada en timing, otra en manejo del entorno, otra en lectura de señales, otra en explicación al propietario. Así, el alumno construye la base y luego integra. 5.5 Espacios de reflexión guiada (porque también se aprende con la cabeza) La práctica sin reflexión puede generar “costumbre” pero sin criterio. Incluye momentos breves de análisis: ¿Qué variable cambió? ¿Qué señal del perro te dio información? ¿Qué hiciste cuando apareció dificultad? ¿El objetivo era el mismo que al inicio? Este tipo de reflexión desarrolla pensamiento profesional. El adiestrador excelente no solo repite técnicas: entiende el proceso.
6) La coherencia del formador: el estándar se contagio Un curso excelente no depende solo del contenido: depende del estándar del formador. Si el profesor improvisa demasiado, corrige poco o corrige tarde, el alumno aprende una forma de trabajar. En cambio, cuando el formador muestra: consistencia en criterios, corrección técnica clara, empatía con el alumno y enfoque en aprendizaje, y respeto por el bienestar del perro, el alumno internaliza un modelo profesional. Aquí hay un punto clave: la formación también enseña cultura de calidad. Y en un sector regulado por certificaciones, esa cultura es tan importante como la técnica.
Cuando se salta la progresión, el alumno acumula confusión y aprende a “tapar agujeros” en vez de construir habilidades.
7) Manejo de la diversidad: alumnos con estilos distintos, perros distintos, contextos distintos
5.3 Retroalimentación inmediata y formativa (no solo evaluativo)
En clases presenciales reales, no todos los alumnos aprenden al mismo ritmo. No todos los perros utilizados para práctica reaccionan igual. Y no todos los entornos permiten las mismas condiciones.
La evaluación sin corrección suele frustrar. Lo formativo corrige el proceso para que el alumno mejore en el intento siguiente. Un formato eficaz es: observación concreta (qué pasó), razón probable (por qué pasó), acción correctiva breve (qué hacer distinto), y repetición inmediata. Este ciclo reduce el tiempo entre error y aprendizaje, y convierte cada práctica en una mejora real. 5.4 Microtareas: entrenar “una cosa” por vez En adiestramiento, muchas fallas vienen de sobrecar-
Excelencia significa adaptar sin diluir el estándar. Algunas ideas: # Usa perros de práctica o situaciones simuladas con intención pedagógica: no como “decoración”. # Proporciona alternativas para alumnos que se bloquean: tareas de apoyo, refuerzo del proceso, ejercicios de entrada suave. # Alinea criterios para que el alumno no reciba mensajes contradictorios según quién le supervisa.
EXCELENCIA EN LA FORMACIÓN CERTIFICADA
Cuando el alumno siente que su base le sirve, aumenta la motivación y mejora la retención del aprendizaje. Y, a la vez, la institución formadora mantiene un estándar técnico sólido.
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AÐ I E ST RA D O R E S CA N I NO S La diversidad no es un problema: es una oportunidad para formar resiliencia profesional.
Todo eso repercute directamente en los perros y en las familias.
8) Evaluación y mejora continua del curso: medir, revisar, actualizar
Y aquí está la idea central: la calidad de tu adiestramiento profesional empieza antes de llegar al perro. Empieza cuando eliges qué tipo de profesional estás ayudando a crecer.
Para mejorar la calidad de los cursos a largo plazo, hay que revisar como si fueras un laboratorio. Ideas de mejora continua: encuestas estructuradas al final de cada bloque (no solo “¿te gustó?” sino “¿qué sabes hacer ahora?”), análisis de desempeño práctico (qué habilidades alcanzan la mayoría y cuáles no), revisión de incidencias recurrentes (fallos típicos de timing, errores de comunicación, etc.), y actualización del material con base en lo aprendido. En otras palabras: trata tu formación como un sistema vivo. La excelencia no es un trofeo; es un ciclo.
9) Un mensaje final para profesionales certificados: formar bien es también rehabilitar mejor
EXCELENCIA EN LA FORMACIÓN CERTIFICADA
Cuando un curso certificado se diseña con excelencia, no solo eleva tu reputación o la de la institución. Estás construyendo un efecto dominó. Un alumno formado con criterio: interviene con menos improvisación, explica mejor a los propietarios, acompaña el proceso con realismo y reduce el riesgo de prácticas inadecuadas.
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Cómo empezar a mejorar tu curso certificado desde mañana Si tuvieras que implantar tres acciones inmediatas, serían estas: # Defina competencias verificables y visibles al finalizar el curso, no solo temas cubiertos. # Refuerza el componente presencial con prácticas graduadas, retroalimentación inmediata y criterios de evaluación claros. # Mide y revisa: convierte la retroalimentación del alumno en cambios reales del programa. La excelencia no es un discurso: es un diseño. Y el mejor diseño formativo es el que logra que el alumno salga con criterio, con habilidad y con confianza para hacer lo correcto incluso cuando el caso no sale como en teoría.
Porque en el adiestramiento canino, lo profesional se ve en la ejecución… pero se construye en el aprendizaje. A C
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