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Palabra, 31 de mayo de 2015

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Editor: Rael Salvador l DiseĂąo: Arturo Corpus l raelart@hotmail.com / palabra@elvigia.net

DOMINGO 31 de mayo de 2015 / NĂşm. 217


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DOMINGO 31 de mayo de 2015

DOMINGO POR LA TARDE*

DE PALABRAS Y PALABRAS

Por Andrea Torres

Foto: Patrick Liotta

LA SEMANA PASADA tuve oportunidad de escuchar en las noticias a nuestra �amante Subsecretaria de Comunicaciones de la SCT, Mónica Aspe Bernal (¿les recuerda algo ese apellido?, ¿algún error en diciembre de 1994?), licenciada y maestra en Ciencia Política por el ITAM y la Universidad de Columbia, respectivamente. Pues bien, mientras expresaba su opinión sobre el fallido lanzamiento de nuestro satélite y las consecuencias económicas que hubiera tenido el suspender el contrato con los rusos, Mónica tuvo a bien pronunciar la siguiente frase: “… sé que hubieron mu- faltas. Precisamente, como ya lo menchos problemas en el lanzamiento…”. cionamos, por su carácter impersonal, ¡Bravo! Me ofreció involuntariamente sólo puede conjugarse en singular. el tema para mi colaboración de esta Veamos qué diría uno de nuestros semana: el verbo haber. ilustres políticos: “En México tenemos Procede del latín habere, que signi�ca escasez de líderes, los pocos que habetener, y con tal sentido se usó en el mos, somos combatidos por aviesos inespañol medieval. Sin embargo, pron- tereses”. El único caso en que el verbo to perdió terreno este signi�cado y se haber puede utilizarse en primera especializó básicamente en dos mode- persona del plural es en la expresión los de expresión: como habérselas: Nos las habeauxiliar en los tiempos mos con todo un experto “La ausencia compuestos: he compraen la materia. de los dos do, había venido, etc., y Curiosidades en su forma impersonal. lenguaje homicidas fue del Es en esta forma del verBrillar por su ausencia. bo que nos ocupa donde tan notoria que En el libro III de sus Anpodemos caer fácilmente Tácito cuenta que los hizo brillar nales, en serios errores; puede durante los funerales de más que si llevarnos a tener problela sobrina de Catón, Jumas de concordancia hubieran estado nia, hermana de Bruto porque no percibimos la y esposa de Casio, asefalta de sujeto, es decir, sinos de Julio César, se presentes” no hay alguien que reaexhibieron las imágenes lice la acción y tendemos de familias ilustres, antea concordarlo con el sustantivo que pasados y parientes, salvo las de Bruto lo sigue y si éste está en plural, plu- y Casio, pues había sido prohibido por ralizamos el verbo. Es una grave falla Tiberio. Según Tácito, la ausencia de de expresión. He aquí dos ejemplos: los dos homicidas fue tan notoria que hubieron muchos problemas (Mónica los hizo brillar más que si hubieran Aspe dixit); habían varios taxis en es- estado presentes. pera. Reitero: cuando se encuentra en El latín del día su forma impersonal, el verbo haber Gutta cavat lapidem. “La gota horada nunca debe conjugarse en plural. la piedra”. Frase de Ovidio que se reEn su forma perifrástica tampo- �ere al valor de la perseverancia para co debe pluralizarse el verbo que lo lograr un objetivo. “Tras muchas hoacompaña, veamos: En el escrito pue- ras de vocalizar durante toda su vida, den haber muchas erratas. De ningu- Pavarotti se colocó entre los mejores na manera: En el escrito puede haber cantantes de ópera de todos los tiempos, claro: Gutta cavat lapidem”. muchas erratas. La forma habemos también se presta para cometer una buena cantidad de atena2221@hotmail.com

*Cuento que forma parte del libro Tejiendo cuentos y vidas.

andrearodrigueztorres@hotmail.com

Foto: Elena Shumilova

Por Magdalena Calderón

MUJER DE ANOCH E C E R Por David Arellano Gutiérrez Lengua de fuego, cráter de luna que me absorbe y me escupe hacia un futuro donde el mar se funde con el tiempo Sirena que nada con el viento, sombra de la nube que flotando recubre el ocaso de mi cuerpo

Foto: Cortesía

SOLECISMOS III

Voy alejándome hasta que pierdo de vista sus ojos. El reflejo de mi silueta en ellos se percibe algo borroso, cristalizado. Se ha acostumbrado quizá a decir “adiós” cada domingo por la tarde. Mientras camino de vuelta a la rutina, me pregunto: ¿Estaré haciendo mal? ¿Debería de cambiar en algo? No obtengo respuesta. Al llegar a casa me organizo para empezar la jornada. Antes de dormir las dudas me atacan de nuevo: ¿Le dije que lo amo? ¿Lo abracé lo suficiente? Vivo día a día esperando que la semana acabe rápido. Deseando que llegue el momento de verlo porque cuando él corre hacia mí y cuando lo refugio en mis brazos las respuestas a mis dudas aparecen una a una: sé que lo estoy haciendo bien, lo he abrazado lo suficiente y en cada abrazo reflejo el esfuerzo que pongo en la lucha constante por ser la mujer de quien se siente orgulloso de llamar madre.

No. 217/ 31 de mayo / 2015 Director General Santiago Garín Walther Director Editorial Enhoc Santoyo Cid Gerente Administrativo Mauro Bojórquez Gastélum Editor Rael Salvador Críticos / Colaboradores Héctor García Mejía, Marcela Danemann, Ruth Gámez, Arnulfo Estrada, Federico Campbell (†), Olga Aragón, Jorge L. Osiris Fernández, Gerardo Sánchez, Montserrat Buendía, Sergio Gómez Montero, Elia Cárdenas, Jesús López Gorosave, Paúl Nazar, Renata Sández Oseguera, Lauro Acevedo, Heberto J. Peterson L., Iliana Hernández P., María Eugenia Bonifaz de Novelo, Kepa Murua, Ana M. Mora, Herandy Rojas, Alina I. Gallardo, Ramiro Padilla, Daniel Salinas, Óscar Ángeles Reyes, Gerardo Ortega, Deÿ López, Aldo Calderoni Etcheverri, Elba Jordán S., Gabriel Ríos C., Diana Venegas, Fernando Macillas T., Jaime E. Delfín V., Manuel Quintero, Martín Caparrós, Eduardo Cruz Vázquez, Jorge Valenzuela, Miguel Lozano, Jhonnatan Curiel, Gustavo Dessal, Óscar Villarino Ruiz, Alberto Manguel, Carmen Gaitán, Myriam Moscona, Martín Solares, Daniel Iván Arellano G., Carlos Patiño, Joatam De Basabe, Jorge Calderón, Leobardo Sarabia Quiroz, Magdalena Calderón, Enrique A. Velasco Santana, Guadalupe Beatriz Aldaco, David Castillo, Patrick Liotta y Andrea Torres.

que transita por tu espalda

Corresponsal en Francia Cony Singüenza

Caricia de mañana, sonrisa misteriosa que revive la mirada de la música olvidada

Corresponsal en Italia Ferdinando Scianna

Montaña de luz y oscuridad, abismo de pasión condensado en las miradas que se tragan mis palabras

Lluvia de madera, serena melodía que provoca fantasías en la piel del mediodía

Imperfección astral, espejo sincero que arde con recelo en el futuro del quizás

Mujer de anochecer, respiro de verano que sabe como un trago de tu ser en primavera.

Escultura de bronce, nebulosa transformada en la textura silenciosa

Suplemento Cultural de

darellano@uabc.edu.mx

Corresponsal en Chile Ramón Ángel Acevedo, “Rakar” Fotografía Enrique Botello Correo electrónico raelart@hotmail.com palabra@elvigia.net Teléfonos para publicidad 120.55.55, ext. 1023 Ensenada, B.C. México.


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DOMINGO NGO 31 de mayo de 2015

ECONOMÍA CULTURAL: DOMINIOS

ALEATORIEDADES

SIN MÁS...VER PASAR LEYES

INVOCAR AL DEMONIO ESCRITURAL

¿ES EL CREADOR UN POSESO? En cualquier caso, es inevitable ceder a la tentación de pensar en un ente externo apoderándose de nuestros sentidos y nuestra voluntad. No soy, por supuesto, el primero en imaginar e invocar a la tercera persona creativa. El demonio, el fantasma, el duende, el espíritu o esa cosa sin forma y sin nombre que de repente se desdobla y toma tus manos ha obsesionado a no pocos creadores. ¿Es la locura que viene de las ninfas a la que se re�ere Calasso? No lo sé. Tú eres una suerte de piloto automático y Claro, siempre estuve consciente de alguien más escribe por ti. Una voz te dicta esa necesaria ventanita abierta a la palabras y construye personajes mientras tú locura, de esa pizca de alucinación te limitas a obedecer. tan necesaria para para hacer �uir un ¿Es siempre la creación el resultado de un texto, pero en mi fase apolínea quise arrebato? ¿El creador transgrede un umbral hacerme creer que bastaban sólo unas más allá de lo racional? gotitas de salsa dionisiaca para sazonar Lo mío es un perpetuo el platillo �nal. dilema entre escritura “Quienes hemos Quedarse esperando el apolínea y escritura dioarribo de las hadas de la trabajado en nisiaca. inspiración o los demoDespués de una malgasuna redacción nios del poeta maldito es tada juventud, en donde de conformistas sabemos bien propio cedí a Dionisio la potestad atenidos a la ley del mínisobre mi magra escritura que silencios y mo esfuerzo. cuentagotas, llegué a la Así quise creerlo y así me soledades son sostuve conclusión de que el queen los últimos cuahacer literario es asunto lujos a los que la tro años en que he podido de Apolo. Creí atravesar ser una máquina productora una frontera cuando con- tropa tundetecla de párrafos aceptables, capacluí que ser escritor no es ces al menos de no naufragar no podemos distinto de ser carpintero o y llegar al puerto seguro de la acceder tan albañil. Uno puede ponerúltima página. se a escribir con el mismo Alguna vez he comparado fácilmente” ánimo y disposición menla escritura con el ritmo cartal de quien corta madera diaco en una rutina constano coloca un ladrillo encima de otro. Uno te de ejercicios. Cuando llevas cierto tiemse sienta, teclea y la escritura �uye. po acudiendo diariamente a un gimnasio, Hasta es posible ponerse metas o medi- llega un momento en que la elíptica o la das, como respetar un mínimo de palabras caminadora no cansan. Los latidos del diarias o nunca escribir menos de dos ho- corazón y la irrigación de la sangre van ras. Pensé que podía y en algún momento en plena sintonía con el movimiento de salió bien. Fui capaz de escribir en escena- piernas y brazos. El agotamiento no existe. rios adversos, en ruidosas o�cinas donde Simplemente corres, sudas y �uyes. Pero tecleaba �ngiendo desahogar un pendiente aún con una excelente condición de atleta laboral impostergable. Escribí en medio de escritural y un derroche de voluntad, el reuniones y compromisos sociales, con mil motor no enciende ni encenderá nunca sin y un ruidos de fondo, con una legión de la chispa del embrujo. La duermevela y la hora del lobo siguen siendo los momentos distractores. Quienes hemos trabajado en una redac- ideales para perder la razón e invocar al ción sabemos bien que silencios y soledades rejego demonio escritural. son lujos a los que la tropa tundetecla no podemos acceder tan fácilmente. danibasave@hotmail.com

Foto: Cortesía

Por Daniel Salinas Basave

EN MEDIO DE TANTA incomodidad, el Presidente Enrique Peña Nieto y no pocos de sus cercanos colaboradores, se sienten contentos, diría en paz, con los asuntos de la ciencia, la tecnología y la innovación. Ese operador que se llama Bolívar Zapata, con senda coordinación a su cargo en Los Pinos, ha logrado en estos años que la comunidad cientí�ca y el Conacyt sean habitantes en plenitud en la estructura de poder. Cosa que ni por asomo ha ocurrido con el Conaculta. Carente de operadores, lejos de los re�ectores del Titular del Ejecutivo y ajeno a los afectos del gabinete. Inmerso en no pocos con�ictos con el secretario de Educación Pública, mucho más castigado con los recortes presupuestales y con una comunidad cultural indiferente, el organismo cultural ve pasar leyes... sin más. Vayamos a un caso reciente. Hace unas semanas, entró en vigor la Ley para Impulsar el Incremento Sostenido de la Productividad y la Competitividad de la Economía Nacional. Se trata de un compromiso presidencial que entra con cuña si nos atenemos a lo que, desde 2006, tenemos en la Ley para el Desarrollo de la Competitividad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa. El contraste es notable. En la Ley Mipyme, en el capítulo I, del ámbito de aplicación y objeto de la ley, el artículo 3o, fracción III, señala que en la estructura de unidades económicas “se incluyen productores agrícolas, ganaderos, forestales, pescadores, acuicultores, mineros, artesanos y de bienes culturales, así como prestadores de servicios turísticos y culturales”. Ni una letra más. Como se lee, la ciencia ni sus luces... A menos que sea por interpretación. En este año 2015, en la ley promulgada el 6 de mayo, en el capítulo I, de las disposiciones generales, en el artículo 3o, fracción VI, se puede leer: “Impulsar la inversión pública, privada y social en infraestructura, capital humano, capacitación laboral, formación de competencias de emprendedores y trabajadores y el establecimiento de mecanismos que fomenten la productividad laboral; el impulso al emprendimiento y al escalamiento productivo y tecnológico de empresas; la investigación y el desarrollo, así como la innovación aplicada”. De esta manera, si bien se supone una correlación (caprichosa) entre ambas leyes, lo cultural desaparece, para empoderar lo cientí�co. Como se indica en el capítulo II, de la política nacional de fomento económi-

Foto: Cortesía

Por Eduardo Cruz Vázquez

Dr. Francisco Gonzalo Bolivar Zapata.

co, en el artículo 8o, se dictan las políticas transversales, sectoriales y regionales. De las segundas, se puede destacar en la fracción II, inciso e): “Fortalecer la innovación aplicada en materia de capacidad tecnológica y organizacional a nivel sectorial, a través de las articulaciones entre empresas, así como entre éstas y las instituciones educativas y de investigación del país”. Entonces llegamos al nodo de esta nueva ley. En el capítulo III, se abordan las condiciones de operación y los alcances del Comité Nacional de Productividad. Destaco del artículo 11, en su fracción IX: “Impulsar la colaboración y la asociación tecnológica entre empresas, centros universitarios y de innovación tecnológica, particularmente en los sectores y regiones económicos seleccionados”. Se ordena la instalación del pleno encabezado por el Titular del Ejecutivo, cinco secretarios de Estado, el director del Conacyt, por empresarios, trabajadores sindicalizados, por académicos de instituciones de educación superior y por personeros especializados en “capacitación para el trabajo”. A contrapelo, el Consejo Nacional para la Competitividad de las Mipymes se conforma de ¡31 integrantes! fundamentalmente de los sectores público (por supuesto con el Conacyt) y privado. Es decir, tanto en el Comité como en el Consejo, el sector cultural no tiene representantes. Ni siquiera el Conaculta. Este encontronazo legal, inundado de imprecisiones y ausencias para entonar la productividad y la competitividad, es otra muestra de cuán lejos estamos de una reforma cultural y que, por ello, debemos pugnar por su realización. asesoresencultura@yahoo.com.mx


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El autor de este maravilloso ensayo nos invita a preguntarnos de dónde surge y en qué consiste la inspiración poética que da a luz una obra maestra de una invención tan asombrosa y una lógica tan impecable

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E

l 4 de julio de 1862, el reverendo Charles Lutwidge Dodgson, profesor de matemáticas en Oxford, anotó en su diario que, acompañado de su amigo, el señor Duckworth, había llevado a las tres niñas Liddell en una pequeña barca a tomar el té a orillas del Támesis cerca de Godstow. Las niñas –Lorina, Edith y Alicia– eran hijas del decano de Christ Church, y a las tres les encantaba escuchar las historias que el reverendo Dodgson les contaba, armando argumentos estrafalarios a partir de las interrupciones, comentarios y sugerencias de las niñas. Esa tarde, Dodgson decidió que la protagonista de la historia fuese Alicia, quien acababa de cumplir los diez años. A medida que iba desarrollándose el argumento, el asombro del señor Duckworth ante el maravilloso cuento fue tal, que le preguntó a su amigo si en verdad estaba improvisando. “Sí”, le respondió Dodgson, también él sorprendido, “lo estoy inventando

paso a paso”. En tales milagrosas circunstancias nace Alicia en el país de las maravillas (Alice’s Adventures in Wonderland). A pedido de la niña, Dodgson volcó la historia al papel con el título de Las aventuras de Alicia bajo tierra acompañándola de sus dibujos. En 1865, la editorial Macmillan de Londres publicó el libro bajo el título con el cual es conocido, firmado por “Lewis Carroll” y con las ilustraciones del dibujante satírico John Tenniel. Seis años más tarde, en la Navidad de 1871, apareció el segundo volumen de las aventuras de Alicia, A través del espejo (Through the lookingglass, and what Alice found there). Los dos libros forman parte de la pequeña biblioteca de obras esenciales de la humanidad y, como casi todas las otras –la Epopeya de Gilgamesh, la Odisea, la Divina comedia, el

Quijote, Moby Dick– son la crónica de un viaje. Si creemos la versión de los hechos narrada por el mismo Dodgson, y también por el señor Duckworth y Alicia (ya mayor contó muchas veces las circunstancias del nacimiento), podemos preguntarnos de dónde surge y en qué consiste la inspiración poética que da a luz una obra maestra de una invención tan asombrosa y una lógica tan impecable. Nada conocemos de la composición de Gilgamesh y de la Odisea pero podemos imaginar que generaciones de recitadores pulieron estos poemas y los alteraron; suponemos (la sugestión es de Ossip Mandelstam) que Dante, privado de sus libros en su largo exilio, garabateó y destruyó docenas de esbozos de su obra antes de enviar los cantos acabados a su protector, Can’ Grande della Scala; sabemos (o creemos saber) que Cervantes quiso escribir una novela ejemplar más, pero que ésta se empeñó, contra los deseos de su autor, en ser otra cosa, más ambiciosa y arriesgada; conocemos las muchas etapas de la laboriosa invención de la ballena blanca y su perseguidor, antes de que Melville se decidiera a dar a la imprenta la versión que juzgó satisfactoria. Pero en el caso de Alicia, ¿en qué selva oscura –como la del bosque sin nombres– halló Dodgson los seres que habitan sus mundos? ¿Qué voces secretas –como la del melancólico je-

“Leídos de niño, los libros de Alicia reflejan el asombro y el miedo de la infancia; leídos en la adolescencia, la indignación ante la idiotez e hipocresía de los adultos” jén en A través del espejo– dictaron al reverendo Dodgson su extraordinaria pesadilla? Dante confiesa a sus lectores que no es sino el “escriba de Dios” y que Apolo es quien lo guía, pero del misterioso espíritu que soñó para Dodgson las aventuras de Alicia no sabemos nada, salvo que la obligó a lanzarse en un viaje espiritual en el que lo absurdo se une a lo trágico, como en todas nuestras vidas.

Espíritu burlesco

En la literatura española, los viajes espirituales encuentran sus manifestaciones en la poesía mística y en la novela picaresca. En la literatura inglesa (quizás por la obligación de ser explícito impuesto por la Reforma) estos viajes son por lo general didácticos. El Pilgrim’s Progress de Bunyan, el Ancient Mariner de Coleridge, los Viajes de Gulliver de Swift, son obras maestras que no ocultan su voluntad de impartir una lección y acaban con una moraleja. Es quizás para evitar esa trampa, que Dodgson no se propuso a


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Alicia universal A M

más cómo lo hacen ni por qué. Estas obras existen, en medio de nuestras infamias y fracasos, como una milagrosa prueba del poder de la inteligencia humana. Entre ellas se destacan, resplandecientes, los libros de Alicia. @albertomanguel *Mayo 24 de 1865

Foto: Ch. L. Dodgson.

sí mismo como protagonista de su Comedia si no que cedió ese lugar a Alicia; es como si Dante, en lugar de declararse el peregrino de su crónica otorgase ese rol a Beatriz, su inspiradora. Los libros de Alicia, más que enseñar, se burlan de los rituales de la enseñanza, como en el examen al que Alicia es sometida por las Reinas Blanca y Roja (“¿Cómo se dice turulululú en francés?”. “Turulululú no es una palabra española”, Alicia responde con toda seriedad. “¿Quién dijo que lo era?”, contesta la Reina Roja). Y en cuanto a extraer una moraleja de la historia, la reductio ad absurdum de la Duquesa (“Todo tiene una moraleja, con tal de poder descubrirla”) aniquila para siempre toda voluntad literariamente dogmática que un crítico intentase hallar en las obras de Carroll. Leídos de niño, los libros de Alicia reflejan el asombro y el miedo de la infancia; leídos en la adolescencia, la indignación ante la idiotez e hipocresía de los adultos. Luego vienen las Alicias mayores que se rebelan ante la injusticia (como cuando el Mensajero del Rey es condenado por un crimen que quizás no cometerá nunca), ante la codicia y el despotismo de los que gobiernan (como cuando la Reina afirma que “habrá mermelada ayer y mermelada mañana, pero nunca mermelada hoy”), ante el egoísmo de nuestros congéneres (como cuando el Sombrerero Loco se rehúsa a hacer lugar en la mesa para muchos comensales), ante la aparente insensatez del mundo (“No puedes evitar andar entre locos”, le dice a Alicia el Gato de Cheshire. “Somos todos locos aquí”). Hay obras que nos guían, nos iluminan, nos fortalecen, nos hacen más inteligentes, sin decirnos ja-

Se ha dicho que el verdadero protagonista de los libros de Alicia no es la niña aventurera y razonable, sino la palabra. Si es así, los traductores que han colaborado con Lewis Carroll en las más de cincuenta lenguas (incluido el latín y el esperanto) en las que sus libros han sido publicados, son responsables en buena parte de su inmortalidad literaria. El discurso que hace Humpty Dumpty a Alicia, explicándole que “cuando yo uso una palabra, quiere decir lo que quiero yo que diga, ni más ni menos”, la respuesta de Alicia, “La cuestión es si uno puede hacer que las palabras quieran decir tantas cosas diferentes”, y la conclusión de Humpty Dumpty, “La cuestión es quién es el que Inmortal. manda, eso es todo”, resumen André Breton reconoció en la paradoja de todo lenguaje y Alicia el humor negro de los declaran la libertad y los límites surrealistas y trató de imitarlo. de la traducPara Vladimir ción literaria. Nabokov, Ali“André Breton Alicia es, sin cia forma parreconoció en lugar a dudas, te del mundo Alicia el humor estrictamente una niña inglesa de clase lógico del juenegro de los alta, edugo de ajedrez surrealistas y cada según en su ficción las normas trató de imitarlo” (Nabokov travictorianas, dujo Alicia al pero también es una niña es- ruso en 1923) y también el de pañola, china, rusa, francesa, la sensualidad prohibida de su alemana, etcétera, de nuestro Lolita. En 1928, Shen Congwen, tiempo, cuyo campo de juego uno de los mayores novelistas son las palabras, y no es sor- chinos del siglo veinte, imaginó prendente que sus libros sean cómo sería una Alicia oriental y una obra esencial para tantos publicó Las aventuras de Alicia escritores. En su lengua origi- en la China. Renzo Rossotti, el nal, Alicia inspiró a artesanos novelista de Torino, la imaginó verbales como James Joyce, en el futuro, en Alicia en el año quien incluyó en su Finnegans 2000. Salman Rushdie confesó Wake, entre otras referencias a que su mundo de ficción había Alicia, una larga palabra com- sido fundado en su infancia puesta que denota la caída por Alicia. Los japoneses Ai del Humpty Dumpty. Virginia Ninomiya e Ikumi Katagiri la Woolf sintió que en los libros transformaron en personaje de Alicia estaba ese momen- de manga en ¿Eres tú Alicia? to inasible que todo escritor Italo Calvino habló de la imabusca, en el cual el texto vacila ginación como existiendo, hábilmente entre el sueño y la simultáneamente, de los dos vigilia. Para Borges (quien leyó lados del espejo de Alicia, que los libros en inglés) Alicia com- son también los dos lados de parte el mundo fantástico del la palabra, como nos explican soñador de las ruinas circulares ella y Humpty Dumpty. En esa y también (secretamente) de su realidad vivimos.


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FOTO DE LA SEMANA:

BLANCO Y NEGRO

CUENTO

EL CIGARRO Por Heberto J. Peterson L.

GABRIEL NOYOLA La Foto de la Semana es un reconocimiento que se otorga por el mayor número de votos, avalando el dominio del tema, en el sitio de Facebook Fotografía Diaria.

Foto: Cortesía

L

eo, inclinado sobre su escritorio pasaba horas enteras revisando y leyendo papeles, transcribiendo en su computadora, revisando planos y proyectos, analizando leyes y reglamentos, ya que era asesor de varias compañías a las que ofrecía sus servicios, su talento, y lo hacía con un altísimo sentido de responsabilidad. No se desprendía el cigarro de la boca y los muebles de su estudio estaban impregnados de nicotina, no se digas su ropa y sus dedos amarillentos, ya que con el que estaba terminando de consumir encendía el siguiente a fumar. Su esposa y sus hijos, desde su nacimiento, se veían envueltos en aquella atmósfera que respiraban minuto a minuto, día a día y año tras año, estando presente Leo, respirando aire más purificado durante su estancia en la escuela, es decir: alejados del esposo y padre. Leo tenía su oficina y estudio en casa, y es allí donde pasaba la mayor parte del tiempo, trabajando y estudiando, pero como un bebito con el chupón… el cigarro, eterno compañero, siempre en la boca. Los ceniceros repletos de colillas eran constantemente limpiados por la sirvienta y su esposa mientras él se encontraba concentrado en la preparación de documentos, propuestas, proyectos, etcétera. En los ratos que se tomaba para despejar la mente, acostumbraba a irse a la sala y, en su sillón reclinable, se sentaba mirando al cielo de la casa, disfrutando sus bocanadas de humo y viendo desplazarse los círculos que con él hacía. Alicia, aun cuando sabía que era de carácter fuerte, difícil, años después se atrevió a plantearle el peligro que el cigarro representaba para él y para quienes le rodeaban. Argumentó desde diferentes posturas, pero predico en el desierto; Leo, a pesar de su brillante inteligencia, pertenecía al común de los fumadores empedernidos que no escuchan razones y siempre usan el argumento de que X persona fumó mucho y no le paso nada. Las estadísticas médicas no le decían nada a sus cerrados oídos, oídos que pertenecían a quien en su calidad de asesor siempre quería que se le prestara

atención y los oídos de sus interlocutores estuvieran abiertos para escuchar sus profundas y sólidas propuestas. Sin embargo, tratándose de su vicio, no había poder humano que lo hiciera reflexionar. Pasó el tiempo y cierto día llega su hija Verónica, angustiada, porque Eugenia, la nieta de Leo y Alicia, con quienes había vivido algunos años debido a sus estudios especializados que sólo en esa ciudad podía realizar y a la ausencia de sus padres que, por motivos de trabajo, tuvieron que cambiar de residencia, se le había detectado cáncer en sus pulmones, un cáncer agresivo que a los pocos meses la llevó a la tumba. El diagnóstico de los médicos fue que sus pulmones fueron débiles ante la exposición continua de la nicotina y falta de buena oxigenación. Aquella noticia cimbró el hogar de Leo y Alicia, y el abuelo, que la amaba enormemente, dejó caer sobre él un devastador sentimiento de culpabilidad que lo sumió en una terrible depresión. Se sintió el hombre más egoísta sobre la Tierra, que sólo pensaba en sí mismo, sin tomar en cuenta a sus seres queridos que le rodeaban. Aquel hogar se volvió lúgubre, una sombra de tristeza ocupaba cada rincón de la casa. Leo se había enclaustrado en su estudio, el cigarro se había convertido en lo más detestable para él y sólo con el paso del tiempo comenzó a normalizar su vida y a convivir más con los suyos. Tres años habían pasado y Verónica dio a luz una nueva criatura, una mujercita a quien le pusieron por nombre Eugenia. Cierto día, estando Leo en la terraza de su casa, vio caminar a su hija hacia él, y al acercarse puso en sus brazos a la nietecita y le dijo a su padre: “Papá, te dejo a Eugenia, quiero que la asesores para que sea feliz, Dios te da una nueva oportunidad, no la desaproveches”.

“Con el que estaba terminando de consumir encendía el siguiente...”

petersonheberto@live.com


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EL SUEÑO DE LEWIS CARROLL

ATRABILIARIO

Por Jorge Luis Borges

DE LA ATRA BILIS A LOS NEUROTRANSMISORES

G

Por Guadalupe Beatriz Aldaco “De la fuente misma del goce surge un no sé qué de amargo que en medio de las flores produce congoja”. Tito Lucrecio Caro.

DE LOS CUATRO HUMORES QUE, de manera natural, circulan por el cuerpo, según la doctrina humorista (bilis amarilla, bilis negra, sangre y flema), la bilis negra es la que presenta las más peligrosas variaciones. La teoría humoral, que se remonta a Hipócrates y se prolonga hasta el siglo XIX, sostiene que el origen de las enfermedades es un desequilibrio entre los humores. Una persona sana presentaría un aceptable equilibrio entre esos fluidos, mientras que una enferma ofrecería la alteración de ese balance a causa del exceso o deficiencia de alguno en particular. Además de que los cuatro humores se corresponden con los cuatro elementos de la naturaleza –agua (flema), aire (sangre), tierra (bilis negra) y de una concepción dual que muchos, Freud infuego (bilis amarilla)–, el predominio de uno ellos cluido, retomarán en sus interpretaciones. Muchos siglos después, la psiquiatría explica define cuatro tipos de temperamentos: una dey diagnostica los estados de ánimo y terminada “emanación los trastornos de la personalidad con del alma”, provenienbase, también, en sustancias que cir“Los te del humor dominanpor el cuerpo. Los neurotrasnte en cada persona, deneurotrasnmisores culan misores son sustancias químicas enfine su carácter, en una son sustancias dógenas, cuya función es transmitir explicación netamente las señales eléctricas de una neurobiológica del comporta- químicas endógenas, na a otra a través de los espacios que miento humano. cuya función es hay entre ellas (las neuronas se locaSi prevalecía la sanlizan principalmente en el encéfalo, transmitir las gre, el temperamento médula espinal y ganglios). Durante era sanguíneo; si la fle- señales eléctricas de la transmisión del impuso nervioso, ma, flemático; si la bilis amarilla, colérico; si la una neurona a otra” el neurotransmisor se libera desde un extremo de la neurona y conduce el bilis negra, melancólico. impulso a la siguiente (sinapsis). El temperamento era el Lo que antes se denominaba melancolía y accorrespondiente anímico de los humores. tualmente conocemos como “depresión”, la psiTambién conocida como humor negro o adusquiatría explicó, a partir de mediados del siglo pato, la atra bilis conlleva la connotación de maligsado, como resultado de un trastorno bioquímina para el cuerpo y la subjetividad. En su nomco consistente en la disregulación de algún procebre confluyen el color negro que se asocia con lo so de neurotransmisión. El neurotransmisor masombrío y con la muerte, y las propiedades corroyormente asociado a la depresión es la serotonisivas de la bilis. La bilis negra se describe como una sustancia espesa, amarga e irritante, que se na (también la norepinefrina y dopamina). Su deacumula en el bazo. Para Aristóteles y otros es- ficiencia provoca trastornos del humor, apetito, tudiosos, no sólo su exceso era insano sino tam- sueño, sexualidad, entre otros. Y lo que antes era atribuido al temperamento, bién las variaciones extremas de su temperatura: lo es ahora a la vulnerabilidad genética, que hace si estaba demasiado caliente provocaba manía y, más proclive a una persona a deprimirse ante facsi se enfríaba en demasía, tristeza y abatimiento: tores externos, e incluso sin ellos. melancolía (en griego melas=negro, kholis=bilis). Encontramos, pues, en la misma raíz orgánica los aldacoe@gmail.com

ustav Spiller escribió que los sueños corresponden al plano más bajo de nuestra actividad mental. No comparto ese concepto que, a mi parecer, tiende a subestimar al arte. Todas las artes son acaso una forma de sueño. Ist es mei Leben getraümt oder ist es wahr? ¿He soñado mi vida o fue verdadera?, se pregunta espléndidamente el poeta austriaco Walter von der Vegelweide. La literatura inglesa y los sueños guardan una antigua relación. Beda el Venerable re�ere que Caedmon, el primer poeta de Inglaterra, compuso su primer poema en un sueño. Stevenson con�esa que soñó la transformación de Jekyill en Hyde y la escena central de Olalla. Un triple sueño de palabras, de arquitectura y de música dictó a Coleridge el admirable fragmento de Kubla Khan. Los casos del sueño como tema son innumerables en la historia de la literatura. Pero sin duda los más ilustres se hallan en los libros que nos ha dejado Lewis Carroll. Alicia sueña con el rey Rojo, que está soñándola, y alguien le advierte que si el rey se despierta ella se apagará como una vela, porque no es más que un sueño del rey que ella está soñando. Los dos sueños de Alicia bordean la pesadilla. Las ilustraciones de Tenniel (que ahora son inherentes a la obra y que a Carroll no le gustaban) continuamente acentúan la sugerida amenaza. A primera vista, las aventuras de Alicia parecen irresponsables o casi arbitrarias; luego comprobamos que encierran el secreto rigor del ajedrez y de la baraja, que asimismo son aventuras de la imaginación. Carroll, según se sabe, fue profesor de matemáticas en la universidad de Oxford; las paradojas logico-matemáticas que la obra nos propone no impide que ésta sea una magia para los niños. En el trasfondo de los sueños de Lewis Carroll acecha una resignada y sonriente melancolía; la soledad de Alicia entre sus monstruos re�eja acaso la del célibe que tejió la inolvidable fábula. La soledad de un hombre que no se atrevió nunca al amor y que no tuvo otros amigos que algunas niñas que el tiempo fue robándole, ni otro placer que la fotografía, menospreciada entonces. Queda otra zona, que mi incapacidad no entrevé y que algunos entendidos desdeñan: la de los pillow problems que urdió para poblar las noches del insomnio y para alejar (él mismo lo con�esa) los malos pensamientos que lo acosaban. El triste Caballero Blanco, artí�ce de

cosas inservibles, es un autorretrato deliberado y una proyección, tal vez involuntaria, de aquel provinciano que trató de ser Don Quijote. Un Quijote o Quijano que nunca sabe si es un pobre sujeto que sueña ser un paladín cercado de hechiceros o un paladín cercado de hechiceros que sueña ser un pobre sujeto. Recuerdo ahora que Martin Gardner, a propósito de estos sueños recíprocos, nos habla de cierta obesa que pinta a una pintora �aca, que pinta a una pintora obesa que pinta a una pintora �aca, y así hasta lo in�nito. De todos los episodios de Alicia, el más inolvidable es el adiós del Caballero Blanco. Quizá el Caballero está conmovido, porque no ignora que él también es un sueño de Alicia, como Alicia fue un sueño del rey Rojo, que está a punto de esfumarse. El Caballero es el propio Carroll que se despide de los queridos sueños que poblaron su soledad. Quien escribe para los niños corre peligro de quedar contaminado de puerilidad; el autor se confunde con los oyentes. Tal es el caso de Jean de La Fontaine, de Robert Louis Stevenson y de Rudyard Kipling. Se olvida que Stevenson escribió A child’s garden or verses, pero también e master of Ballantrae; se olvida que Kipling nos ha dejado las Just so stories y los relatos más complejos y trágicos de nuestro siglo. En lo que a Carroll se re�ere, creo que los admirables libros de Alicia pueden ser leídos y releídos, según la locución hoy habitual, en muy diversos planos. Esos sueños forman parte de nuestra felicidad; ojalá compartan esa felicidad quienes, más allá de los años y la repetida vigilia, siguen, como yo, volviendo sus páginas.


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DOMINGO 31 de mayo de 2015

ENSENADA, SUMA DE ESPERANZAS Por Gerardo Sánchez G. “ENSENADA, SUMA de culturas”, es una frase perfecta para definir a la población de este municipio. Zona de migrantes, emigrantes e inmigrantes –con mayor o menor antigüedad–, hombres y mujeres que, por diversas causas, razones y motivos, llegaron y se asentaron para hacer de esta región de México su Patria chica, el lugar de construcción de su hogar, el sitio de realización de sus anhelos. Muchos mexicanos de distintas regiones, extranjeros de diversos países, bajacalifornianos de los distintos municipios, han llegado y se han ido. No encontraron lo buscado o no supieron qué buscaban; otros, sin embargo, se han arraigado: echaron raíces, forjaron y conquistaron, día a día, en la co- en esa mezcla individual y colectidianidad, el gentilicio de ense- tiva donde se genera esa suma de nadenses. culturas, de agregar experiencias “¿Por qué hay gente que se cam- propias, familiares y sociales de bia de país o de región”, pregunta otras regiones con las aquí exisYann Martel –secundado las du- tentes. das del autor de esta columna– Es la conjunción del querer y del . “¿Qué la empuja a desarraigar- saber anterior que, mezclado con se y dejar todo lo el reciente, geneque ha conocido unos quereres “Amar la nueva ra por un desconoy saberes nuevos; residencia no cido más allá del no mejores ni horizonte?”. sino disimplica sepultar y peores, “¿Qué le hace tintos, únicos. estar dispuesta a olvidar el pasado, La escritora escalar semejanIsabel Allende ni tampoco la te Everest de fornarró que “el exicultura, ni los malidades –contiliado mira hanúa Martel– que cia el pasado, laafectos, ni los le hace sentirse miéndose las herecuerdos del como un mendiridas, el inmipunto de origen” grante mira hacia go? ¿Por qué de repente se atreve el futuro, dispuesa entrar en una jungla foránea to a aprovechar las oportunidades donde todo es nuevo, extraño y a su alcance”. complicado? La respuesta es la Si bien Ensenada es suma de misma en todo el mundo: la gen- culturas, también lo es de suete se cambia de país –o de región– ños y esperanzas, de una tierra con la esperanza de encontrar una generosa para quienes han savida mejor”. bido aprovechar sus oportuniPero cambiar y amar la nueva dades. Fructífera y pródiga para residencia no implica sepultar y quienes han sabido migrar y no olvidar el pasado, ni tampoco la exiliarse. cultura, ni los afectos, ni los recuerdos del punto de origen. Es elsopordelbuitre@hotmail.com

Vamos a caminar Por Iliana Hernández P. «“No quiero caminar entre locos”, dijo Alicia. “Oh, no puedes hacer nada”, le respondió el gato, “todos estamos locos aquí”». Lewis Carroll.

V

amos a caminar la ciudad o a esperar que ella nos pase por encima con sus árboles azules, vamos a esperar pacientemente que sus gaviotas se lleven en las patas nuestras dudas sobre amores interminables. Vivimos en la Ensenada de los barcos que se alejan sin quejarse; alegres entre los ventarrones, sin mirar atrás para convertirse en piedra porosa. Demos algunos pasos bajo el Sol, sin importar los rayos que nos doran las mejillas, con cerveza en mano, saludando a las palmeras que todo observan: delicadas jirafas entretenidas con las piruetas de los necios en que nos convertimos, tú y yo, al ser endemoniadamente infelices. Soltemos amarras de esta vida en tierra que es angosta, dura y falta de carcajadas, vayamos a donde la vid nos abrace sinceramente con sus dedos verdes y largos, sentados en la tierra juntemos montones de piedras para arrojar cuesta abajo a los sinsabores. De cara al cielo sobre la hierba seca, machacando con todo el cuerpo el romero perfumado, arrancando sin querer la savia de vaho insistente, los dientes de león hacer volar sobre tu cabeza en este silencio de los que quieren detener el tiempo; no que-

da sino deletrear frases para hacerte inamovible, eternidad. Sin pena caminemos la ciudad con sus heridas abiertas en el pavimento, las bolsas de plástico sacudiendo las copas de las benjaminas, mirando de reojo las tristes sombras de los perros que descansan a la orilla de las banquetas, indefensos ante la vida que ya no tienen. Busquemos la belleza en los postes y semáforos, toda la vida artesanal que tendríamos que redescubrir bajo una hoja de eucalipto. Bebamos, lentos, el perfume de estar juntos en cualquier esquina de cualquier calle de la Ensenada nocturna, vaporosa encrucijada, donde (es justo reconocerlo) nos hemos desencontrado muchas veces en la mala hora. Los caminos que otros han hecho ya no nos sirven, abramos con las piernas insistentes otras sendas, puede que más angostas y llenas de espinas pero nuestras. Por eso deja de cruzar con la mirada la ventana sucia, te atormenta a ratos el pasado que sigue pasando por tu espalda. Los dedos tibios te han sido insuficientes para acomodar el hastío en cajas por devolver. Escucha tú, que eres mi final por este único día: mira qué larga la senda para tus pensamientos apesadumbrados, abre nuevamente los ojos a la Ensenada entre la niebla, sus nubes grises, la espada de frío que te marca la frente; ese nido de latidos que ya somos tú y yo juntos, entrecruzados con la parra que muestra su fruto maduro, listo para ser devorado. premoniciones@hotmail.com

NUMERALIA 10 libros sobre divulgación:

1.Los engaños de la mente, Susana Martínez-Conde. 2.Feynman, Jim Ottaviani y Leland Myrick. 3.Tubos, Andrew Blum. 4.Lo que el cerebro nos dice, V.S. Ramachandran. 5.El error del pavo inglés, Antonio José Osuna. 6.Neurociencia para Julia, Xurxo Mariño. 7.Firmado: Nikola Tesla, Miguel A. Delgado. 8.Doctor Alzheimer, supongo, Douwe Draaisma. 9.Por amor a la Física, Walter Lewin. 10.Este libro le hará más inteligente, John Brockman.

Foto: Enrique Botello

GATUPERIO


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Palabra, 31 de mayo de 2015 by Periódico El Vigía - Issuu