Editor: Rael Salvador l Diseño: Arturo Corpus l raelart@hotmail.com / palabra@elvigia.net
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DOMINGO 30 de agosto de 2015 / Núm. 230
Por Joatam De Basabe
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DOMINGO 30 de agosto de 2015
DE PALABRAS Y PALABRAS
CABARET Suplemento Cultural de
Por Andrea Torres
Foto: Cortesía
CONTINUAMOS CON ALGUNOS lugares comunes que se nos quedaron en el tintero la semana pasada. Se suele acompañar a los sustantivos: borracho, fumador, hablador, soltero, entre otros, con el adjetivo empedernido (obstinado, tenaz, que tiene un vicio o costumbre muy arraigados). ¿Será que no hay otros calificativos adecuados para es- ticas (tópicos) constantes que obsertos personajes? vamos sobre todo en las telenovelas o Según los encargados de las noticias, ciertos tipos de películas: nos presentoda tragedia es dantesca, ya sea que tan una pareja formada por un homse trate del incendio de una bodega o bre rico y una mujer pobre que se code un accidente de tránsito. En eso ha nocen, se enamoran y, tras de supequedado el gran Dante, y ya no di- rar todos tipo de obstáculos, logran gamos Maquiavelo, consagrar su amor ahora toda actitud allá de las dife“¿Por qué se dice más indigna o infame es rencias sociales. Los maquiavélica. (Nabuenos días y no lectores o espectadoda más fuera de la que se enfrentan simplemente buen res verdad.) a una obra con ese Para muestra bastópico, ya saben qué día, si el día es ta un botón, nunca esperar e incluso essólo uno?” sabemos de qué botablecen un pacto tátón se trata: ¿del timcito con el autor: un bre, de la camisa? tópico no puede romperse sin generar Cuando algún personaje de la fa- extrañeza (lo cual sucedería si los prorándula se va de viaje la prensa nos tagonistas terminaran separados o disdice: salió a disfrutar de merecidas gustados). vacaciones. Curiosidades del lenguaje. En altas horas de la noche. ¿Cuáles ¿Por qué se dice buenos días y no serán las bajas horas de la noche? simplemente buen día, si el día es Y, a veces, tenemos los nervios de sólo uno? punta... ¿Pueden estar de costado o En español existe un tipo de plural simplemente horizontales? llamado “plural expresivo”. Es una Escalada de violencia. Seguramente forma especial que no denota cantise refieren a un aumento sustancial de dad, sino intensidad. Se usa mucho en la violencia, pero escalada suena más fórmulas de respeto tales como graimpactante. cias, mis condolencias, saludos, feliPerfume embriagador. Otro lugar ces fiestas, felicidades, y, claro: buecomún muy discutible, un perfume nos días, o tardes, o noches. puede ser embriagador, pero tamEl latín del día. O tempora! O mobién encantador, seductor, sugeren- res! ¡Oh tiempos! ¡Oh costumbres! te, en fin… Con esta famosa exclamación, CiceHambre canina. ¿Sólo los inocen- rón, en su primera Catilinaria, apelates canes pueden sentir un hambre ba a los tiempos antiguos, a las costumferoz? bres de los fundadores de la patria, paLlamar poderosamente la atención. ra realzar las ignominias del presente. Se puede llamar la atención con in- Actualmente debería utilizarse con ese tensidad sin utilizar necesariamente mismo criterio porque cada día tropeel cliché poderosamente para descri- zamos con una nueva y sórdida crónibir esa actividad. ca de la corrupción, pero la expresión Ascenso meteórico. Jamás hemos ha cambiado a una especie de: Todo visto ascender a los meteoros, más tiempo pasado fue mejor. bien caer. Vale. Dentro del concepto de lugares comunes o estereotipos, existen temáatena2221@hotmail.com
No. 230/ 30 de agosto / 2015 Director General Santiago Garín Walther Foto: Cortesía
Por Magdalena Calderón
Estoy frente a ella como cada noche. Es mi vicio. Su vestido rojo y ese escote me vuelven loco. Podría sentarme y verla por horas. Pido un trago mientras la sigo con la mirada. Aparece y desaparece. Le ruego que se quede, pocas veces lo hace. Entre ella, zapatillas, margaritas y billetes, se quedan suspendidos mis cinco sentidos. Me ha hecho perder hasta la sensatez. Se mueve al ritmo de la música de cabaret. La adrenalina me mantiene despierto. Prendo un cigarro mientras la acaricio,
esperanzado en que los carretes se congelen en su imagen dándome el premio mayor. andrearodrigueztorres@hotmail.com @soyandreatorres facebook.com/amvasdeensenada
EL AMOR Por Kepa Murua El amor está dentro de cada uno, como lo está el miedo o la duda existencial si reflexionamos sobre lo que hemos de hacer cuando los sentimientos parecen no estar claros y las decisiones conllevan una carga extraña en su interior. Como cuando sentimos ese miedo a equivocarnos, y por un lado, hay muchas cosas en juego y, por otro lado, muy pocas las que están sujetas fuertemente en nuestras manos. Pero el amor nos salva del error si lo hubiera, nos salva frente al miedo y supera cualquier duda que surja en medio, porque cada vez que amamos, vivimos de un modo distinto. ¿Qué es el amor cuando se duda? ¿Qué es si se siente un vértigo que paraliza nuestros movimientos? El amor no es más que el conocimiento puro que se trasmuta cada vez para convertirse en un verdadero asidero de uno mismo ante los demás. Como el amor por la vida que contiene en sí, por ejemplo, el amor por la naturaleza, por la belleza del paisaje, y finalmente –porque es inevitable– el que contiene a los hombres y las mujeres que viven sin reconocer cómo es su
amor diario en sus conversaciones, en sus diferencias, en medio de sus problemas o de sus aciertos. Por eso mismo, entre el dilema de errar o acertar, el amor nos trasforma porque envuelve toda la existencia. Así es su poderío: si amas, en la posible confusión encuentras una felicidad inesperada; y si lo haces, mientras crees que esa vez podrías huir de su presencia, la felicidad, aun siendo distinta, es también cambiante. ¿Qué otra cosa puede hacer el amor sino cambiar a los seres humanos mientras trasforma parte de sus existencias? El amor es puro cambio, pura instantánea de una felicidad que otras veces parecía perdida.
Director Editorial Enhoc Santoyo Cid Gerente Administrativo Alfredo Tapia Editor Rael Salvador
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LUGARES COMUNES II
Críticos / Colaboradores Héctor García Mejía, Marcela Danemann, Ruth Gámez, Arnulfo Estrada, Federico Campbell (†), Olga Aragón, Jorge L. Osiris Fernández, Gerardo Sánchez, Montserrat Buendía, Sergio Gómez Montero, Elia Cárdenas, Jesús López Gorosave, Paúl Nazar, Renata Sández Oseguera, Lauro Acevedo, Heberto J. Peterson L., Iliana Hernández P., María Eugenia Bonifaz de Novelo, Kepa Murua, Ana M. Mora, Herandy Rojas, Alina I. Gallardo, Ramiro Padilla, Daniel Salinas, Óscar Ángeles Reyes, Gerardo Ortega, Deÿ López, Aldo Calderoni Etcheverri, Elba Jordán S., Gabriel Ríos C., Diana Venegas, Fernando Macillas T., Jaime E. Delfín V., Manuel Quintero, Martín Caparrós, Eduardo Cruz Vázquez, Jorge Valenzuela, Miguel Lozano, Jhonnatan Curiel, Gustavo Dessal, Óscar Villarino Ruiz, Alberto Manguel, Carmen Gaitán, Myriam Moscona, Martín Solares, Daniel Iván Arellano G., Carlos Patiño, Joatam De Basabe, Jorge Calderón, Leobardo Sarabia Quiroz, Magdalena Calderón, Enrique A. Velasco Santana, Guadalupe Beatriz Aldaco, David Castillo, Gerardo Navarro (Nemónico), Andrea Torres y Natalia Rivera Lugo. Corresponsal en Francia Cony Singüenza Corresponsal en Italia Ferdinando Scianna Corresponsal en Chile Ramón Ángel Acevedo, “Rakar” Corresponsal en Argentina Patrick Liotta Fotografía Enrique Botello Correo electrónico raelart@hotmail.com palabra@elvigia.net Teléfonos para publicidad 120.55.55, ext. 1023 Ensenada, B.C. México.
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U N A PERSONA SENCILLA, QUE D I S F R U TA TA N TO D E L L I B R O C O M O D E L A S I S L A S C O R O N A D O
DANIEL SALINAS BASAVE:
de periodista a escritor
Por Joatam De Basabe
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ay una línea delgada entre periodista y escritor, tan sutil que muchas veces termina borrándose. Daniel Salinas Basave (Monterrey, Nuevo León, 1974), regio de nacimiento y bajacaliforniano desde hace más de tres lustros, ha experimentado la transición entre ser periodista dedicado, aguerrido, de trinchera, a ser un escritor de tiempo completo, quien reconoce es su pasión, pero también un oficio como cualquier otro. Salinas Basave comenzó su carrera de periodista a principios de la década de los noventa, en el periódico El Norte de Monterrey. Posteriormente formó parte de la generación fundadora del periódico Frontera en Tijuana. Fue becario de la Sociedad Interamericana de Prensa, en el seminario
Periodismo de Alto Riesgo, en Campo de Mayo, Argentina, y enviado de noticias a la Zona Cero de Nueva York en 2001. Sin embargo, llegó el momento en que se dio cuenta que si seguía siendo reportero todo el tiempo, nunca iba a poder terminar y publicar un libro. Hoy por hoy, Daniel Salinas cuenta con una trayectoria consolidada como escritor, a pesar de que “aún le falta mucho por decir”, y para muestra están los cuatro premios que ha ganado en los últimos diez meses, por los libros: Dispárenme como a Blancornelas (Premio Ciudad de la Paz), Cartógrafos de Nostromo (Premio Malcolm Lowry), Vientos de Santa Ana (segundo lugar en el Premio Mauricio Achar/Literatura Random House) y Días de whisky malo (Premio Gilberto Owen). Además de publicaciones anteriores, como Réquiem por Gutenberg (Premio Estatal de Literatura, 2010, Baja California) y el que tal vez sea el más conocido: La liturgia del tigre blanco, blanco, donde aborda la biografía de Jorge Hank Rhon. Este 2015 se cumplieron 16 años del primer reportaje de Daniel Salinas en Tijuana, 16 años de su llegada a tierras bajacalifornianas, 16 años de que contrajo matrimonio con su esposa Carolina, quien es además la madre de su hijo, a quien dedica también su tiempo y entusiasmo. Recuerda que Carolina fue quien lo alentó a dedicarse de
lleno a la escritura, a quedarse en casa a escribir todo el día, propuesta que ahora ha visto recompensada. Daniel Salinas es una persona sencilla, que disfruta de su libertad de expresión y de contemplar las Islas Coronado, que tantas historias le han inspirado. Aficionado de corazón al equipo de fútbol los Tigres, de Monterrey, y a la música de metal pesado. Siempre que tiene un libro en sus manos, resurge la delicada debilidad de aspirar el aroma, además posee una capacidad para crear que, hasta ahora, no ha conocido límite. Una mente ágil en un cuerpo de caballero medieval. A continuación, en entrevista exclusiva para el Suplemento Cultural Palabra. Joatam De Basabe: ¿Por qué pasar de periodista a literato? Daniel Salinas Basave: Bueno, tu pregunta es fundamental, toca el centro neurálgico de lo que es mi vida en este momento, porque creo que el periodismo fue, sin duda, la mejor universidad que pude haber tenido: me dio lo que ninguna maestría, lo que ningún doctorado en letras me hubiera podido ofrecer a la hora de aprender a vivir y a contar historias; sin embargo, la gran paradoja de todo esto es que, si en este momento yo siguiera siendo reportero de tiempo completo, posiblemente no hubiera publicado hasta el momento un libro.
JDB: ¿Qué relación encuentras entre ambos oficios?
DSB: Yo creo que son mundos paralelos: que corren unidos y que van a ir amalgamados toda la vida; aun en la ficción, muchos de mis personajes son periodistas, que es el caso, por ejemplo, de los seis cuentos de Dispárale a Blancornelas; los seis personajes son periodistas norteños. El caso de Vientos de Santa Ana, es una novela que habla sobre el quehacer periodístico, sobre lo que significa ser reportero de calle y la imposibilidad de hacer justicia. Es una novela sobre el periodismo en México; entonces, aun en la ficción, no salgo del periodismo como tema, al margen de que he escrito también periodismo narrativo, como es el caso específico de La liturgia del tigre blanco blanco,, que es producto de años de trabajo como reportero.
JDB: ¿Por qué consideras que sea importante la literatura?
DSB: La literatura es una necesidad, no es algo que se elige. El periodismo es un oficio, pero la literatura es algo que te toma en sus manos y que a veces ya no te deja decidir si sí o no. De una u otra forma, tal vez uno es reportero hasta el último día de su vida; quizá es algo que no se quita. Pero tuve que hacer una pausa porque no me permitía crear textos de largo aliento. Decir, ¿sirve?, o ¿no sirve?, ya entraríamos al debate de si el arte sirve. No hago esto por una utilidad o pensando a posteriori. Por ejemplo, en este momento estoy trabajando específicamente una serie de perfiles, de historias reales de habitantes de la colonia Camino Verde, en Tijuana, para un proyecto de un colectivo. Y bueno, de una u otra forma, nunca dejo del todo las historias reales, pero la literatura surge de otra necesidad.
JDB: ¿Qué ventajas y desventajas encontraste en ambos oficios?
DSB: El periodismo, al menos lo que es la vida de los reporteros de calle, de tropa, es un oficio muy mal pagado y un oficio que exige demasiado sacrificio, y a menudo el primer enemigo o la primera censura, es la de su propio medio, la de la empresa para la que trabajas, eso suele suceder casi siempre. En el caso de la literatura, también es un camino de vida difícil; sin embargo, creo que si te lo tomas en serio, como un oficio, que no es diferente de ser carpintero o de ser albañil, puedes aspirar a que sea tu actividad principal. El camino de las grandes editoriales es complicado, suele ser un camino duro. Para mí, el mejor camino ha sido el de los certámenes. Creo que los premios siguen siendo, con todo, la alternativa más democrática para un escritor en México. Tienes la ventaja de que si ganas uno, tienes un estímulo económico que se convierte en un ahorro, que a la vez te permite seguir trabajando y seguir escribiendo. Desgraciadamente, los premios, a veces, no vienen aparejado de la publicación, o al menos no la publicación inmediata, y yo no le veo mucho sentido a hacer un libro que sólo van a leer tres jueces.
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JDB: ¿Qué satisfacción te deja ganar cuatro premios en diez meses?
DSB: Bueno, es raro cerrar un círculo. Siempre he creído en poder competir, se gane o se pierda. El resultado es que ahora, en un lapso menor a un año, he ganado tres primeros lugares, tres premios y un segundo lugar. Ninguno de estos cuatro libros está publicado todavía. Posiblemente Dispárenme como a Blancornelas se publique ya este otoño, lo mismo que Cartógrafos de Nostromo, que posiblemente lo publique el Gobierno de Morelos en noviembre. En el caso de Vientos de Santa Ana, la idea es que lo publique la editorial (Random House) a principios del año entrante. Para Días de whisky malo, espero encontrar pronto una vía de publicación.
JDB: ¿Cuál consideras tu género fuerte?
DSB: Me siento pez en el agua en el ensayo. Me gusta mucho el relato largo. Mis cuentos suelen ser un poco extensos, a veces tienen hasta 20 mil palabras. La novela larga me generaba más dudas que certezas; de hecho, te confieso algo, en el caso específico de Vientos de Santa Ana, cuando la envié al certamen la mandé con muchas dudas, hasta el último día tenía interrogantes de si debía mandarla o no, porque me generaba muchas preguntas por apostarle a una voz en segunda persona el personaje principal. Tengo otras dos novelas que no he publicado y que no he movido hasta la fecha, que se llaman: Racimo de orcas y 1991. Como te
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digo, me siento un poco más cómodo con los cuentos y, particularmente, con el ensayo, y también con la crónica periodística.
JDB: ¿Autores y obras que te han causado influencia?
DSB: Eso depende mucho de la época de mi vida; por ejemplo, si esa pregunta me la hubieras hecho a los 15 años, probablemente te habría dicho que Herman Hesse, con su Demian, y El lobo estepario era mi compañero de viaje habitual todo el tiempo. Después, en algún momento a los 18 ó 20 años, fui seguidor del escocés Irvine Welsh. En mi infancia crecí en una casa que estaba llena de libros, la casa de mi abuelo, y mi madre ha sido siempre una gran lectora y, bueno, leí muchísimos clásicos. Mi abuelo era un fanático de El Quijote, y mi mamá me ayudó a leerlo muy chico, lo leímos completo, entonces me gustaban mucho las historias de caballería, el Amadís de Gaula. Posteriormente me aficioné mucho al escritor estadounidense Paul Auster. Me gusta mucho el híbrido entre periodismo y literatura: tengo una gran admiración por Federico Campbell que es para mí la frontera entre periodismo y literatura, Tomás Eloy Martínez o, bueno, Sergio Pitol quien es un punto de referencia en mi vida. De Ricardo Piglia he leído casi la obra completa y, obviamente, es una gran influencia. Y de los grandes nombres, el que nunca falta en mi buró, el que yo creo que leo y releo todos los días, es Borges. Pero en general exploro mucho, muchísimo. Soy escritor a veces, pero soy lector siempre, puedo estar lo mismo leyendo a una joven que se llama Samanta
“Desgraciadamente, los premios, a veces, no vienen aparejado de la publicación, o al menos no la publicación inmediata, y yo no le veo mucho sentido a hacer un libro que sólo van a leer tres jueces” Schweblin o a Daniel Espartaco o Julián Herbert, que me parece de las apuestas mexicanas más radicales y más extremas que he leído recientemente.
JDB: ¿Lugar ideal para vivir?
DSB: Baja California es mi sitio: la zona costa de Baja California; vivo entre Rosarito y Tijuana, para mí es como un corredor costero; de Tijuana a Ensenada me siento en casa, y es mi sitio en el mundo. He vivido en otros lugares, he estado en otras partes, he sido bastante vago, bastante trotamundos, pero este es mi lugar, este es el sitio donde me gusta vivir. La cercanía del Pacífico... Desde que vivo aquí, hace 16 años, siempre he estado a unos metros del mar. Las islas Coronado me relajan mucho y me inspiran demasiadas fantasías.
JDB: ¿Qué haces en ratos de ocio?
DSB: Me gusta jugar con mi hijo. Tengo la fortuna de poder verlo crecer y pa-
sar mucho tiempo a su lado. Realmente salgo muy poco, mis únicas escapadas son cuando hay conciertos de Metal extremo; también al fútbol, pero sólo cuando vienen los Tigres o cuando hay algún partido interesante. Soy escritor diurno, mi mejor hora para escribir, cuando salen las ideas, es al amanecer, cuando apenas están los primeros rayos de luz, entonces me gusta levantarme temprano, y no me gusta casi desvelarme. La bicicleta me gusta mucho, y las caminatas. Una de las cosas más enviciantes que puede haber es caminar a la deriva.
JDB: ¿Qué opina tu esposa de tu trabajo?
DSB: Estoy casado desde hace 16 años con Carolina, y lo que te puedo decir es que ella me dio la primera y única beca que he tenido en la vida, porque en un momento clave de la existencia del cruce de caminos, cuando por primera vez dejé de estar en un empleo en nómina, ella me dijo: “Tírate a matar, dedícate de lleno a esto (escribir), a mí me está yendo bien en mi negocio así es que usa tu tiempo para que te puedas dedicar 8 ó 10 horas al día a escribir y vamos a ver qué se logra”, y realmente eso fue la diferencia, porque cuando sólo tienes media hora o una hora para escribir al día, porque estás en un empleo o porque estás muy ocupado, generalmente no llegas a nada.
JDB: ¿Qué opinas de los casos de asesinatos a periodistas?
DSB: No hay casualidades, lo más aberrante, el mayor insulto, es que nos quieran hacer creer esto. Lo acabo de escribir hace poco: generalmente cuan-
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do muere un periodista en México, la reacción automática es tratar de desvincular su muerte del ejercicio de su profesión, cuestionar su forma de vida, cuestionar su moral, ponerlo en tela de juicio y sugerir que lo mataron por andar en malos pasos o que lo mataron por estar en el lugar equivocado, que lo mataron por cualquier otra cosa diferente de su labor, como si asistir a fiestas, o como si ser un joven que se divierte, inmediatamente te convirtiera en una persona que andas en actividades sospechosas y mereces morir. ¡Por favor! Como colegas de oficio, que nos quieran vender una versión tan absurda, eso es indigno. Y que nos la quieran hacer pasar como casualidad, sobre todo en el caso específico de Rubén Espinosa, que ya había amenazas y que ya había denuncias de que podía sucederle algo.
ALEATORIEDADES
Por Daniel Salinas Basave
JDB: ¿Aceptarías ser candidato ciudadano?
DSB: No, yo no. Yo no, porque tengo que ser realista: yo no sé trabajar en equipo, no soy una persona práctica; para serte honesto, no sé hacer nada más que escribir. Sería un fracaso y un desastre como candidato o como funcionario público. Lo que sí te puedo decir, si hay un candidato ciudadano independiente en Tijuana, desde ahorita ya cuenta con mi apoyo.
JDB: ¿Cuál es tu meta?
DSB: Que no se me pase un día sin escribir. Y también, creo, todavía no me
he volcado entero en una página, en un libro. Lo que quiere hacer erupción todavía no ha salido. Siempre pienso que esto es el comienzo de un camino de vida. No voy a parar. Creo que en la medida que un texto tuyo llegue a un lector, o a dos lectores o a más lectores, y les produzca algo, en ese momento puedes decir que tu vida se ha realizado. Joatam24@gmail.com
Foto: Enrique Botello
EL SÍNDROME DE ULISES
EN LA PRIMAVERA DE 2001, en un hotel de Old Town en San Diego, entrevisté al Zar Antidrogas colombiano Rosso José Serrano, el gran verdugo del Cártel de Cali. El general me regaló, en aquella ocasión, un ejemplar de su libro Jaque Mate, en donde narra la forma en que capturó a los Rodríguez Orejuela y le ganó la partida a la que entonces era la mafia más poderosa de Colombia. Cuando le cuestioné sobre su estilo narrativo, el general me confesó que él sólo había dictado las ideas a un joven y talentoso periodista que se había encargado de construir la escritura. Aquel periodista se llama Santiago Gamboa y, poco tiempo después, tuve la oportunidad de conocer su trabajo cuando en una librería me hice de El cerco de Bogotá, un libro de relatos en donde el personaje principal es siempre o casi siempre un reportero en misión especial. Después cayó en mis manos El síndrome de Ulises, una novela larga, ambiciosa, por momentos personajes hermanados por lenta, que sin duda aspiró a “El de Gamboa el naufragio de sus ambicioser una obra mayor. Lo lógico es un mosaico nes. Ilusos e idealistas de tolos rincones del planeta es ceder a la tentación de insde personajes dos que fueron a conquistar Pacribir esta historia como una prima hermana tardía de los hermanados por rís en busca de una historia de arte y romanticismo, para trópicos de Henry Miller. Una odiosa y desafortunada el naufragio de encontrar sólo cuartuchos y comparación buscaría her- sus ambiciones” hediondez. manarla con Rayuela, pero El personaje principal es un sería un premio demasiado escritor latinoamericano que grande e inmerecido. llega a Francia buscando seguir los pasos de Después de este antecedente, es fácil dedu- Hemingway o Cortázar, pero para él París cir que el escenario, y acaso el personaje de no será una fiesta. esta novela, es esa fuente inagotable de insTrabajos esclavizantes en sótanos, cocinas piración llamada París. Sin embargo, en esta puercas e inmundos restaurantes serán su ocasión el rostro de la Ciudad de la Luz es destino. “Por esa época la vida no me sonoscuro, sórdido, por momentos monstruoso. reía”, comienza por narrarnos el personaje Sí, París es omnipresente y, sin embargo, en principal. El escritor escuchó el canto de las ninguna página nos topamos con los lugares sirenas parisinas, pero a diferencia de Ulises no supo taparse los oídos y de pronto se encomunes de la bohemia luteciana. Aquí no aparece el Louvre ni los paseos contró náufrago en algún océano desconorománticos por el Sena. No hay poesía ni cido, sin posibilidades de encontrar su Ítaca contemplaciones bucólicas en los Jardines perdida, la misma que buscan los cientos de de Luxemburgo y el Barrio Latino y sí en inmigrantes y almas perdidas que encuentra cambio herrumbre, decadencia y miseria su paso. en las calles del distrito 13. Es el París de Demasiado vino en caja de cartón, demala Zona Este, el de los indocumentados, los siado sexo desesperado, demasiado vacío el delincuentes de poca monta, los pordioseros que salpica cada página de una novela que, al y las viejas rameras. igual que un Ulises, acaba por naufragar. Bienvenidos al santuario de las emociones rotas. El de Gamboa es un mosaico de danibasave@hotmail.com
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FOTO DE LA SEMANA: FRUTA.
CUENTO
BORRACHERA Por Heberto J. Peterson Legrand
JUAN JOSÉ LOZANO ARRAMBIDE Arquitecto y diseñador industrial, jubilado; es originario de Monterrey, Nuevo León. La Foto de la Semana es un reconocimiento que se otorga por el mayor número de votos, avalando el dominio del tema, en el sitio de Facebook Fotografía Diaria.
ra un viernes en la tarde cuando, después de guardar el carro y ponerle seguro a las puertas de sus rejas, Alfredo entró a su casa. Estaba solo, la familia se encontraba de vacaciones en Los Cabos, Baja California Sur. Puso las alarmas, guardó en los muebles de la cocina el mandado y, en su pequeña cava y refrigerador, las bebidas. Su propósito de fin de semana era ver películas y, a través de ellas, recordar su niñez, su juventud y parte de su madurez. Arrojó sobre el suelo, frente al sillón que estaba delante de la televisión de enorme pantalla, siete cojines grandes; fue a la cocina, abrió una cerveza artesanal “Lágrimas Negras” para brindar por quienes andaban en Los Cabos, ya que allá se elaboraba. Activó la televisión, encendió su Tablet, buscó el YouTube, y una película de Roy Rogers y Dale Evans, que tanto disfruto en su niñez, vio dos películas, luego una de Gene Autry, todas de vaqueros. Se levantó, caminó rumbo a la cocina, preparó unas botanas, tomó otra cerveza de barril, más ligera, y regresó nuevamente para echarse entre los cojines y, cómodamente, seguir su jornada cinéfila. Buscando en su Tablet encontró una película del Conde Drácula, con Bela Lugosi, apagó las luces y se concentró en la pantalla para ver con los ojos de la emoción y del suspenso aquella película que ponía los “pelos de punta” a muchas amiguitas de la época y que hoy causan risa. Siguió con dos películas más de Sherlock Holmes, interpretado por Basil Rathbone y su compañero inseparable, el Dr. Watson, interpretado por el ensenadense Nigel Bruce, el famoso detective, de mente deductiva, que resolvió innumerables casos. Películas muy bien logradas. El sueño se apoderó de Alfredo, quien quedó siete horas perdido entre los cojines, sumido en un profundo sueño. Despertó, tensionó su cuerpo, se levantó y dirigió a su cuarto para bañarse y ponerse unos shorts, una camiseta y unas pantuflas. Siendo un consumado chef, se preparó un suculento desayuno, varias tazas de café y volvió a los cojines para seguir
Foto: Cortesía
Foto: Juan José Lozano Arrambide
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consumiendo las películas que se había propuesto, aunque el cansancio se tornara en obstáculo a vencer. Las películas de la época de la Segunda Guerra Mundial, particularmente le habían atraído siempre. Desfilaron frente a sus ojos películas de la guerra en el Pacifico, en contra de los japoneses, y en Europa, contra los Nazis: John Wayne, Robert Taylor, Tyrone Power, Kirk Douglas, Robert Mitchum, Gary Cooper, actores consagrados de esa época y un largo etc. Películas como El día D, Adiós a las armas, escrita por Ernest Hemingway, Regreso del Infierno con Audy Murphy, que es su propia historia y ha sido el soldado más condecorado en la historia militar de Estados Unidos. Para comer se preparó unos emparedados con jamón, queso monterrey, tomate, lechuga, rajas de chile, aceite de olivo y aceitunas negras. Que acompañó con unas papas fritas y cerveza obscura, ya que el tiempo era caluroso. Desfilaron películas de Joaquín Pardavé, el polifacético actor mexicano, películas de los célebres hermanos Soler, Jorge Negrete, Pedro Infante, todos ellos de la Época de Oro del cine mexicano. Terminó el domingo con una borrachera cinematográfica, cuya cruda Alfredo tuvo que curar declarándose indispuesto en la oficina, para terminar el lunes con otra sesión de películas como Molino rojo, y algunas del Netflix para que lo actualizaran. Yo creo que ni Carlos Monsivaís, ni su homónimo, Carlos fuentes se dieron esos maratones, no eran tan ociosos... Decía Alfredo: “Lo bailado, la borrachera, ni la cruda me la quita nadie. Gran parte de mi vida imaginativa pasó por esas etapas que dejaron alguna huella en mi aún limitada existencia, cuando quedó un tanto por ver”. petersonheberto@live.com
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posición de Da Vinci: la parafernalia del aparato de gobierno–.
ECONOMÍA CULTURAL: DOMINIOS PARA CONOCER EL SECTOR CULTURAL*
Por Eduardo Cruz Vázquez
A TRAVÉS DE MI LABOR como periodista especializado en temas de economía y cultura, como analista de la economía cultural o creativa, como formador de emprendedores culturales y como microempresario que en diversos momentos he sido, he procurado generar una mirada al pasado. Es decir, explicar de diferentes maneras que el fenómeno de la economía cultural y la existencia de un sector cultural es identificable en el proceso histórico del país. Para lograr esta comprensión, estimo que el mejor punto de partida es el mismo inicio de la vida independiente de México. Una gran variedad de prácticas económicas ligadas a los procesos culturales daban sentido a la sociedad. Y eran posibles debido a dos modelos: el mecenazgo privado y la actividad empresarial. La intervención del Estado benefactor, con su cauda de subsidios a la productividad cultural, aún tardarían en imponerse, si bien puede alegarse que la Corona Española de alguna manera financió la vida cultural de la Colonia. Hacia la segunda década del siglo XIX, diversidad de bienes, servicios y productos culturales se comerciaban en territorio nacional. Una cantidad se surtía mediante importaciones de Europa y Asia. En el mercado interno, la labor artesanal –que abrevaba de las comunidades prehispánicas, cuyos grupos indígenas eran sus protagonistas– era ya la mejor de las evidencias de un empresariado cultural.
Mercado cultural En un siglo señalado por una enorme cantidad de conflictos, México era un mercado cultural para imprentas, libros y periódicos. Para una clase trabajadora que incursionaba en teatros, circos, conjuntos musicales, agrupaciones de bailarines, bibliotecas, venta de artículos para artes plás-
ticas y tareas educativas vinculadas tanto a la creatividad como al arte religioso. Nuestro país atraía científicos, expedicionarios y traficantes ávidos de indagar (y aprovechar) el patrimonio natural y arqueológico.
“El fenómeno de la economía cultural y la existencia de un sector cultural es identificable en el proceso histórico del país” Si bien no se puede hablar de una nación “exportadora” de productos culturales, en el escenario internacional se movilizaban imaginarios de la mexicanidad, y los embajadores y cónsules de México se daban a la tarea de hacer una diplomacia promotora de los valores del país y de su(s) proyectos. No es asunto menor indicar que desde el inicio de la vida independiente del país, la política exterior y la diplomacia fueron herramientas cruciales de los distintos gobiernos que se consagraron. La etapa del porfiriato ofrece
numerosos referentes que clarifican las relaciones entre economía y cultura, cuyas expresiones atraviesan prácticamente todas las capas sociales, como se puede ver en la arquitectura de edificios y casas, en la indumentaria y el diseño de interiores, en los salones de baile con los valses, y en el periodismo satírico, con esa cauda enorme de genios de la caricatura. La actividad creativa y sus protagonistas conforman grupos y proyectan individuos, así como tendencias y corrientes muchas de los cuales serán relevantes en el proceso de la Revolución Mexicana, como fue el caso de los hermanos Casasola en la fotografía –a estas alturas de nuestra historia no cesa el pirateo de las imágenes icónicas de su acervo– y de los numerosos pensadores del Ateneo de la Juventud. La mirada puesta en una evolución de procesos, hace del siglo XX un catálogo inagotable para el análisis de la economía creativa. Ejemplos emblemáticos los encontramos en el cine –la “época de oro”–, en la música popular –el bolero y las rancheras– y de concierto –Carlos Chávez, Silvestre Revuelta–, en el muralismo –los tres grandes, Rivera, Siqueiros y Orozco–, en la lite-
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ratura –los Contemporáneos–, las artes escénicas, la gastronomía y en el ejercicio pleno –una etapa realmente brillante– de la diplomacia cultural y la cooperación internacional –con el grandioso Jaime Torres Bodet–. Son los tiempos de apogeo de la radio –La W, Voz de América Latina desde México– , la televisión –inicio de la cauda Azcárraga–, la publicidad – “Regalar en Navidad es de buena voluntad; y dar IEM en Navidad, eso sí es felicidad”– y de vastos contenidos ligados al empleo de la creatividad con el apoyo de herramientas tecnológicas –en el caso del diseño gráfico–. Y son los tiempos de la política cultural para contribuir al desarrollo del país. La intervención de una gran variedad de instituciones en los circuitos productivos de la cultura marcará el destino de distintas generaciones – basta preguntarle a los trabajadores más longevos del INBA o del INAH–. La fortaleza del llamado “Estado Cultural”, que devino de la Revolución Mexicana y del dominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI), aún vive con prestancia en nuestros días –y nada más vean lo que acaba de ocurrir en el Palacio de Bellas Artes, el “Blanquito”, con la ex-
Gasto público Cierto que la capacidad financiera y simbólica del aparato institucional ha sido mermada por diferentes razones. Entre ellas el envejecimiento de sus estructuras y la incapacidad tanto de reconocer tan decrepitud como de generar nueva vida en el marco legal y de la administración. La capacidad reguladora del “Estado Cultural” también fue mermada por la apertura comercial que inició a mediados de la década de los años 80, la cual favoreció una mayor actividad en el mercado cultural. Sin embargo, los flujos del gasto público en diferentes esferas del sector cultural siguen siendo claves y no pocas veces indispensables para movilizar economías de escala. Señalemos dos casos: el sistema de becas y la edición de libros –con su estela de vividores del presupuesto–. Así las cosas, al revisar el comportamiento de la economía y del sector cultural mexicano, podemos señalar que la mirada nos cambió justo a partir del redimensionamiento del modelo económico del país. No se trata de afirmar categóricamente que fue la apertura comercial la que impulsó el enfoque definitivo de las dimensiones sectoriales de la cultura. Indico que el giro estructural de la economía estimuló un instrumental teórico y práctico para comprender el peso de la economía cultural en el desarrollo de la nación, una lenta puesta al día ya que en otros países era una práctica su reconocimiento, su estudio, su valor, incluso su empleo como vehículo político, caso muy sabido, el del cine de los Estados Unidos. Es por ello que debemos de ser cautelosos en el abordaje y tratamiento de la economía creativa en el desarrollo local. Mirar al pasado es central para ver lo que existe y lo que puede hacerse. asesoresencultura@yahoo.com.mx *Extracto de la intervención de Eduardo Cruz Vázquez en el 1er Foro de Economía Creativa y Desarrollo Local, el pasado miércoles 26 de agosto, en la Sala Ernesto Muñoz Acosta del Centro Estatal de las Artes de Ensenada (Ceart).
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DOMINGO 30 de agosto de 2015
EN SÉNECA LA CURIOSIDAD: UNA HISTORIA NATURAL EN MANGUEL
“…com´ avesse l´inferno in gran dispitto”. Commedia, Dante, Inferno, X, 36.
QUIEN LEE LOS LIBROS de Alberto Manguel, termina enamorado de los libros que él mismo ha leído. Y, como un plus en la aventura del saber, marcha uno –con el ímpetu de quien avanza en un enfrentamiento de alegría cabal– al encuentro o a la relectura de los clásicos y otros maîtres à penser, trátese de paganos o sagrados: la Iliada, la Divina comedia, Virgilio, Petrarca, el Quijote, los Ensayos de Montaigne, Mann, Cortázar o Alicia en el país de las maravillas… Es lectura que genera lectura: “arte que ofrece arte”, experiencia multiplicada, como cuando se enmontaña la poeta rusa, Olga Sedakova, en las doradas espirales del florentino. Coexiste gozo y amplitud, canto en la mirada y vibración de piel, semejante a quien atraviesa desnudo un viento de mariposas persas o los pasillos estrechos, rebosantes de justicia divina, de la librería Shakespeare and Company. Y que la verdad nos haga justicia: si leer no logra sofocar el Infierno con lágrimas de gloria, sí es lo más cercano que hay al Paraíso. Memoria impresa, ya lo refería Borges por partida doble: “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”, porque “biblioteca es sólo uno de los nombres que le damos al Universo”. En la posible amplitud del tiempo, Manguel nos ha revelado el dominio de su territorio: Curiosidad. Una historia natural (Almadía, 2015) es una motivación exquisita y superior que evidencia la continuidad de Una historia de la lectura (Alianza, 1998). La ceremonia de la lectura –incorporando lo pertinente al asombro– se acredita desde su propia naturalidad, similar a esa gala acometida desde la inconsciencia que es la respiración: lo valioso en ella es que nos mantiene vivos. Se lee y da de leer. Y se deja leer,
porque sé lo escrito. Vamos del escriba en el tiempo, lodo sumerio y carcasa cósmica, a la modelación de lo nombrado; de la magia privada al ritual de la convención; de lo aristotélico y tomista a los siete círculos de ultratumba; de lo teológico a lo tecnológico… Traducido al español o disertando en nuestro idioma (un deleite escucharle), el autor de La aventuras del niño Jesús enfrenta a su lector o a su oyente a la exploración de imaginar; es decir, a recuperar la vocación de la curiosidad. “Descubrimos muy pronto –nos advierte, sellando alianza– que la curiosidad pocas veces es recompensada con respuestas significativas y satisfactorias, sino más bien con un deseo cada vez mayor de formular preguntas, y con el placer de dialogar con otro”.
Tomar un escrito –más allá de toda conjetura académica, avalada por la idiotez de los siete monos de la Secretaría de Educación Pública que, contabilizando las frenéticas palabras que se persiguen por minuto, ofrecen a la lectura escolar el carácter de “lamentable pérdida de tiempo”– y leer (descifrar lo que antes pusimos en los alfabetos de la vida), es sumergirnos en el vórtice ancestral del Universo, en franca interlocución con la piedra y la cera, con el hueso y el tatuaje, con el papiro y el manto de las constelaciones, ritual igual de antiguo a la justificación más divina de cualquier inquisidor. “Creen los censores –nos dice Manguel– que es posible anular el pasado, enceguecer el presente, desvalijar el futuro, aniquilar una idea una vez expresada y, literalmente, borrar las palabras de la memoria común”. Algo similar a la torpe
Foto: Archivo / Palabra
Por Rael Salvador
“Vamos del escriba en el tiempo, lodo y carcasa cósmica, a la modelación de lo nombrado; de la magia privada al ritual de la convención; de lo aristotélico y tomista a los siete círculos de ultratumba; de lo sumerio a lo tecnológico” conducta de los políticos, quienes suponen “que deformando o empobreciendo el acto de lectura, pueden transformar a los lectores en meros consumidores, debilitando su poder de reflexión y su juicio, condición necesaria para consumir a ciegas”. Aseverando que “durante un tiempo pueden lograr sus propósitos, pero no para siempre”. Ahí lo trascendental: la lucidez que sobreviene de los espejos rotos del lenguaje. Aprendemos como perros, en un proceso largo y doloroso, las reglas de la fidelidad y la obediencia. Sí, lo mismo para Dante, como para muchos de nosotros, lectores pertinaces. No atendemos y no satisfacemos la curiosidad que nos habita: negamos los caminos y ponemos peso al vuelo. Atiborrados de ediciones –con una destemplada lentitud sumergida en la indecisión profunda–, anteponemos el abordaje de nuestro “libro” –como quien arguye que los clásicos son los heraldos del tedio– a la retribución inmediata de conocimiento y, obertura de Guillermo Tell desrevolucionada, terminamos en el burdel de los libros: el coqueteo de la lectura convertido en oficio y pagando caro el triunfo misericordioso del placer. La reciente entrega editorial de Alberto Manguel –exhibida en Educal Ensenada–, no es nuestro último vagón del alma, por el contrario, como anotaba Antonin Artaud (aturdido ante la impiedad plástica de Van Gogh), con Curiosidad. Una historia natural, de la mano de este Dante metido a Virgilio, “uno se embarca como en un tren hacia una estrella”. raelart@hotmail.com
NUMERALIA Para leer la obra de Alberto Manguel: 2015, Una historia
natural de la curiosidad. / El libro de los elogios. 2010, La ciudad de las
palabras. / El legado de Homero . 2009, Las aventuras del
niño Jesús. 2008, Breve tratado
de la pasión. / Todos los hombres son mentirosos. 2007, La biblioteca de
noche. 2006, Nuevo elogio de
la locura. 2005, El amante
extremadamente puntilloso. / Vicios solitarios. 2004, Diario de lecturas. 2003, Con Borges. /
Stevenson bajo las palmeras. 2002, En el bosque del
espejo. / Leer imágenes. 1999, Agua negras.
Antología del relato fantástico. / Las puertas del paraíso. Antología del relato erótico. 1997, Una historia de la
lectura. 1993, Breve guía de
lugares imaginarios. 1991, Noticias del
extranjero.