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Palabra, 28 de junio de 2015

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Editor: Rael Salvador l DiseĂąo: Arturo Corpus l raelart@hotmail.com / palabra@elvigia.net

Foto: Gloria Stavers

DOMINGO 28 de junio de 2015 / NĂşm. 221


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DOMINGO 28 de junio de 2015

DE PALABRAS Y PALABRAS

Suplemento Cultural de Foto: Cortesía

DE PRÉSTAMOS, EXTRANJERISMOS Y CALCOS II Por Magdalena Calderón

La cama

Director General Santiago Garín Walther Director Editorial Enhoc Santoyo Cid

Andrea Torres

A

brí la puerta, ahí estabas. Apenas podía verte con la luz que entraba por la ventana. Te observé, retándote, cuestionándote. Habías sido la única testigo de su engaño. ¡Maldita! Guardaste su secreto, te quedaste muda ante sus repetidos encuentros. Me viste llorar exigiendo respuestas. Me viste llegar cansado, harto de la rutina. Solía recostarme en ti hasta quedarme dormido. No volveré a hacerlo jamás. Ahora guardas sus olores, los movimientos de su cuerpo sobre otro que no era el mío. Te quitare la ropa que te cubre, traicionera. Te anunciaré en el clasificado del domingo: –Barata, colchón y cabecera–. andrearodrigueztorres@hotmail.com @soyandreatorres facebook.com/amvasdeensenada

VESTIDO DE BESOS Elia Cárdenas

R

egálame un vestido con tus besos Nunca pasará de moda Ellos siempre estarán vigentes No importa si tu amor no Lo fue en su momento El agua los lavara Pero su micelio ya circula por dentro La intención y aroma de ese momento Dormirá en mi pensamiento. bioelia@hotmail.com

Gerente Administrativo Mauro Bojórquez Gastélum Editor Rael Salvador Críticos / Colaboradores Héctor García Mejía, Marcela Danemann, Ruth Gámez, Arnulfo Estrada, Federico Campbell (†), Olga Aragón, Jorge L. Osiris Fernández, Gerardo Sánchez, Montserrat Buendía, Sergio Gómez Montero, Elia Cárdenas, Jesús López Gorosave, Paúl Nazar, Renata Sández Oseguera, Lauro Acevedo, Heberto J. Peterson L., Iliana Hernández P., María Eugenia Bonifaz de Novelo, Kepa Murua, Ana M. Mora, Herandy Rojas, Alina I. Gallardo, Ramiro Padilla, Daniel Salinas, Óscar Ángeles Reyes, Gerardo Ortega, Deÿ López, Aldo Calderoni Etcheverri, Elba Jordán S., Gabriel Ríos C., Diana Venegas, Fernando Macillas T., Jaime E. Delfín V., Manuel Quintero, Martín Caparrós, Eduardo Cruz Vázquez, Jorge Valenzuela, Miguel Lozano, Jhonnatan Curiel, Gustavo Dessal, Óscar Villarino Ruiz, Alberto Manguel, Carmen Gaitán, Myriam Moscona, Martín Solares, Daniel Iván Arellano G., Carlos Patiño, Joatam De Basabe, Jorge Calderón, Leobardo Sarabia Quiroz, Magdalena Calderón, Enrique A. Velasco Santana, Guadalupe Beatriz Aldaco, David Castillo, Gerardo Navarro, Nemónico y Andrea Torres. Corresponsal en Francia Cony Singüenza Corresponsal en Italia Ferdinando Scianna Corresponsal en Chile Ramón Ángel Acevedo, “Rakar” Corresponsal en Argentina Patrick Liotta Fotografía Enrique Botello

Foto: Cortesía

¡Cuidado, vienen los romanos! ERA EL AÑO 218 antes de Cristo, los habitantes de la península Ibérica (celtas, vascos, iberos) se encontraban dedicados a cultivar sus campos, ordeñar sus animales o simplemente a no hacer nada de provecho, cuando de pronto vieron llegar un La muerte de Séneca, pintura de Manuel impresionante regimiento y escu- Domínguez Sánchez (1871). charon que alguien decía: “Venimos a invadirlos y más vale que no Latín culto Latín vulgar Español se resistan porque les irá peor.” A Acus acucula aguja los pueblos conquistados no les que- Auris auricula oreja dó más remedio que adherirse a la Ovis ovicula oveja propuesta romana y aceptar nuevas Entre las diferencias fonéticas destradiciones, costumbres, religión y, taca la pronunciación de las vocales. por supuesto un nuevo idioma: el la- El latín culto era sumamente cuidatín. El latín tenía dos modalidades: doso en este sentido; tenía diez voculto y vulgar. El latín culto lo uti- cales, cinco largas y cinco breves. La lizaban sectores privilegiados de la pronunciación descuidada del latín sociedad romana: sacerdotes, inte- vulgar propició que se convirtieran lectuales y patricios; el latín vulgar en abiertas y cerradas y se redujeran (de vulgo, pueblo) lo hablaba la ple- a siete y luego a cinco. be, los comerciantes, los soldados. Las diferencias morfológicas se enFue esta modalidad la que se mez- focan hacia la desaparición de las decló con las lenguas que ya clinaciones y la aparise hablaban en la penín“El latín culto ción de preposiciones sula ibérica antes de que y artículos. los romanos se impusie- era sumamente Entre las diferenran, dando origen al idiocuidadoso en cias sintácticas desma que hablamos ahora: taca la disminución este sentido; el español. Algo similar del uso del hipérbasucedió en otros territon (el latín culto pretenía diez torios europeos porque colocar el verbo vocales, cinco fería a los romanos se les daal final: errare humaba muy bien eso de andar largas y cinco num est.) conquistando. Así, de los Curiosidades del breves” pueblos a los que llegalenguaje. ban para quedarse, surHacer la cama. En gieron las lenguas romances (al las noches, los ciudadanos del Imestilo romano) y que incluyen, en- perio Romano montaban sus camas tre otras, el italiano, francés, portu- rellenando con paja un saco de tela. gués, catalán, rumano y, desde lue- La paja debía ser vaciada cada mago, el español. ñana para que se oreara y en la noVeamos algunas de las diferencias che iba de nuevo al saco. más significativas entre latín culto y El latín del día. vulgar: Desde el punto de vista lexiBis dat qui cito dat. “Quien da pricológico, el latín vulgar introdujo pa- mero, da dos veces”. Hoy es una de labras originarias del sitio conquis- las obviedades más repetidas, pero tado, tales como alondra, del célti- hubo un personaje que enunció ese co alauda; del griego spatha (espa- razonamiento antes que nadie (en da), que suplantó al clásico gladious el s. I d.C.). Fue Séneca, uno de los (de ahí gladiador y gladiola). Otra ca- más grandes pensadores de todos los racterística del latín vulgar es su pre- tiempos. ferencia por los diminutivos, lo cual Vale. determinó una evolución diferente en el español, veamos: atena2221@hotmail.com

No. 221/ 28 de junio / 2015

Correo electrónico raelart@hotmail.com palabra@elvigia.net Teléfonos para publicidad 120.55.55, ext. 1023 Ensenada, B.C. México.


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DOMINGO NGO 28 de junio de 2015

ATRABILIARIO ALEATORIEDADES PREFERIRÍA NO HACERLO

ANTONIN ARTAUD O EL TEATRO DEL DOLOR

DECÍA EL ESCRITOR CASI ágrafo Robert Walser que escribir que no se puede escribir, también es escribir. Así las cosas, es perfectamente posible que un narrador con tanta imaginación como el catalán Enrique Vila-Matas pueda escribir una interesantísima obra sobre los escritores que no escriben. Bartleby y compañía es un libro realmente sui generis y, aunque en el caso de un autor tan atípico como Vila-Matas, el calificativo suena casi a pleonasmo, lo cierto es que esta nueva obra no parece tener un punto de comparación o un padrino literario a la vista. Habrá que empezar por aclarar que no se trata de una antología ni de un diccionario biográfico de autores poco conocidos o subterráneos. Tampoco se podría afirmar que es un ensayo, aunque por momentos lo parece y si bien es cierto que arrastra elementos de ficción y cierta trama, sería inexacto llamarlo novela. Digamos que es un texto híbrido con todo el sello de un Vila-Matas que sin pretender erigirse en teórico de historia de la literatura, diserta, recrea e imagina anécdotas, palabras e ideas de aquellos escritores cuya obra completa está contenida en unas cuantas hojas o de plano en ninguna. La historia del síndrome de la agrafía la escribe Vila-Matas a través de un personaje sin nombre, de quién sólo sabemos que trabaja en una sombría covacha burocrática y tiene una enorme joroba en su espalda. Un día, el jorobado decide romper su ágrafa maldición que arrastra desde hace 25 años y se da a la tarea de rescatar a todos aquellos personajes que pese a ser geniales, se pelearon con la escritura, o por lo menos con la publicación. El personaje, según sus propias palabras, pretende escribir un libro de hojas en blanco repleto de notas de píes de página que disertan o explican una obra inexistente. Para ello invoca la figura de Bartleby, el escribiente que jamás escribió, aquel personaje de Herman Melville que laboraba dentro de una oficina de Wall Street y que a cualquier encargo respondía siempre “preferiría no hacerlo”. Bartleby era un escribiente que siem-

pre estaba inmóvil frente a la hoja de papel, pero que se negaba a dejar ahí una sola letra suya. De acuerdo con la teoría del personaje de Vila-Matas, hay seres que pasan su vida como Bartleby, con una pluma en la mano de la que salen muy pocas o ninguna letra. Entonces empiezan a desfilar por sus páginas una serie de personajes de distintas épocas y lugares a los que hermana su vocación de decir no a la palabra escrita y publicada. De entrada encontramos a las “R” las más célebres de la agrafía: Rimbaud y Rulfo. El primero puso el punto final de sus obras completas a los 19 años y el resto de su vida lo dedicó a traficar marfil y esclavos en África y Arabia sin volver a escribir una letra más. El segundo se transformó en la piedra angular que definiría el rumbo de la literatura mexicana con Pedro Páramo y El llano en llamas, para después sumergirse en 30 años de absoluto silencio. Pero a la par de estos célebres ejemplos, Bartleby y compañía incluye una serie de escritores que luego de haber escrito unas cuantas páginas geniales, decidieron voluntariamente tirar la pluma a la basura. El austriaco Bobi Bazlen, el francés Clément Cadou, el suizo Robert Walser, el español Pepín Bello, quien jamás publicó una página en su vida y sin embargo figura como uno de los exponentes de la generación del 27 o el francés Joseph Joubert que se pasó la vida entera preparando un libro que jamás escribió, son solo algunos de los bartlebys que Vila-Matas, o su extraño personaje, rescatan en su obra. Un sencillo y singular homenaje a la palabra no escrita y la eterna promesa literaria. Una breve historia de la literatura que pudo ser, de la idea que jamás se transformó en letra, de esos miles y miles de libros que se han escrito en las cabezas de incontables bartlebys y que no fueron capaces de sobrevivir a la enorme travesía que recorre una idea desde su gestación en una mente humana, hasta el a menudo hostil paraje de una hoja en blanco. Después de todo, la no expresión también expresa y el silencio es una efectiva forma de lenguaje. Bien merecen entonces un homenaje. Foto: Cortesía

Por Daniel Salinas Basave

danibasave@hotmail.com

¿QUÉ TERRIBLE experiencia sufre Antonin Artaud durante su trayecto en barco del puerto de Cobh, Irlanda, a las costas de Francia, en septiembre de 1937? El poeta, filósofo, ensayista, actor, dramaturgo, director de teatro, escenógrafo, cineasta, pintor y feroz cultivador del género epistolar, toca tierra en Le Havre enfundado en una camisa de fuerza, para ser trasladado a un manicomio. Ahí inicia otra travesía, pero los puertos serán ahora asilos para enfermos mentales que, con intervalos, se sucederán uno a uno hasta su muerte en 1948. Su primer internamiento fue en La Rougiere, cerca de Marsella, en 1915, a sus 19 años. Después de pasar por varios sanatorios, en 1920 ingresa en el asilo de Villejuif (París), como paciente del doctor Edouard Toulouse, para quien Artaud es poseedor de una personalidad excepcional, de la estirpe de Baudelaire, Nerval y Nietzsche. El siguiente internamiento será en 1937. En pocos autores se ha dado tal confluencia entre lucidez y locura. Pocos también, diagnosticados como “locos” o “esquizofrénicos”, han convertido tan insistentemente el tema de la locura en el núcleo de su discurso. La “Carta al señor Legislador de la ley sobre Estupefacientes”, incluida en El ombligo de los limbos (1925), es una apabullante diatriba contra las iniciativas legales que regulaban el consumo de ciertas drogas. En ella cuestiona las restricciones farmacéuticas decretadas en 1917 en Francia para la obtención de medicamentos por parte de los “toxicómanos enfermos”, aquellos que necesitan la droga para paliar su enfermedad, cuyo número es ínfimo comparado con el de los “verdaderos toxicómanos”, que buscan la droga por “vicio de forma, por pasión”. El opio es, para él, el remedio contra su angustia, “que en mí es tan aguda como las agujas de todas las brújulas del infierno”. Mientras no se supriman las causas de la desesperación humana, dice, no hay derecho a suprimir los medios para atenuarla. Para Artaud, la sociedad deteriorada, indiferente, dictatorial, amordaza a los locos para impedir que expresen

Foto: Cortesía

Por Guadalupe Beatriz Aldaco

Artaud, en el papel de Marat.

ciertas verdades. Un alienado es “un hombre que se niega a traicionar una idea superior del honor humano”. En 1938, en el asilo para enfermos mentales de Sainte-Anne, Jacques Lacan le diagnosticó síndrome paranoico asociado a una manía de persecución, desdoblamiento de la personalidad y delirio místico. Latrémoliere, quien lo atendió en el asilo de Rodez (1943 a 1946), le diagnosticó psicosis alucinatoria crónica con ideas delirantes polimorfas, desdoblamiento de personalidad y “sistema metafísico extraño”. Esos dictámenes los consideraba el paciente como meros membretes que simplificaban algo inaprensible como el propio dolor. Los asilos le parecen cárceles horrendas que operan con el contubernio de la ciencia y la justicia. En una carta al escritor inglés Peter Watson del 27 de julio de 1946, asienta que ha muerto tres veces, una de ellas en el asilo de Rodez, durante la aplicación de un electroshock. Ahí, dice, “yo vivía bajo el terror de una frase: ‘El señor Artaud no come hoy, pasa al electroshock’. Yo padecí cincuenta electroshocks, es decir, cincuenta estados de coma”, le confiesa a Jean Marabini. Cuando egresó en 1946, a los 49 años, parecía un anciano. Artaud murió el 4 de marzo de 1948 en la clínica de Ivry-sur-Seine, víctima, supuestamente, de un cáncer intestinal. aldacoe@gmail.com


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Por Rael Salvador “Poética la muerte, afecta sólo a las cosas inmortales”. Chateaubriand.

Kata ton daimona eaytoy imilar a Séneca, con la sonrisa hastiada como máscara satisfecha; semejante a Marat, apuñalado a traición en su bañera… Como Jesucristo, caído en la piedad de María bajo la tormenta del Gólgota, de igual manera todos olvidamos que Morrison era un ser humano, tan vulnerable como cualquiera de nosotros, cuando a los 27 lo crucificamos en el duro altar de la admiración… ¿Tuvo ese mar de fanáticos que aco-

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Foto: HGM / 2015

Foto: Cortesía / Años 60

Foto: Cortesía

DE HASH A BACH Y DE LOS BEAT A LOS BEATLES

gió el funeral de Brian Jones? ¿Fue el tumultuoso concierto luctuoso de Jimi Hendrix? ¿La concurrencia desenfrenada de la diosa blanca del blues, Janis Joplin? Morrison fue asistido por la misma fortuna que acogió los cadáveres de Mozart y Paganini… James Douglas Morrison 943-1971, Kata ton daimona eaytoy, que del griego se dicta al viento en su inscripción acertada: “Recuerdo del héroe llevado por su demonio”, mientras Pamela Courson de Morrison y siete allegados rodean el sepulcro abierto de la noche final, entre los que se advierte a Víctor Hugo, Nerval, Allan Kardec y Chopin, afincados desde hace décadas en las raíces mortuarias del Père-Lachaise.

Umbral Aún tienes edad para estas cosas, lo sabes. El ácido en el cerebro de lagarto y, en cajas arrumbadas, el acetato circunscrito de algunos Long Play. Así te enteras de la muerte del dandy meloso, Ray Manzarek (1939-2013), tecladista infame de The Doors, y dejas ir la memoria al vuelo, igual a un flujo sugestivo de flores musicales, como cuando celebrabas con un vodka, a las 9:27 a. m., en una playa lejana, con una hermosa chica sobre el cofre de tu viejo Mustang, sin gasolina, sin “extra” y con jodidas placas del estado de California. En los años 80 estuve en Venice Beach, con mi amigo Héctor García Mejía, fotógrafo como ninguno (quien venía de la presentación editorial de Rider in the Storm, libro biográfico de John Densmore), recorrimos las hue-

llas poéticas de Jim dejadas a la luz de la Luna, y así llegamos al mítico Whisky a Go Go. Eran otros tiempos, de motivaciones radicales. ¿Entonces? La última fascinación en Re mayor: “En la tentación/ de lo imposible a lo posible,/ el peligro de/ Re vivir...” Sueños de California ¿Recuerdas a las bandas? ¿Y la música, en 8 tracks o sintonizadas en emisoras FM de San Diego o Los Ángeles que, en aquel tiempo, dial indócil, se dejaban escuchar? ¿Pink Floyd, Led Zeppelin, Simon & Garfunkel; Light My Fire, Smoke on the Water, Against the Wind, Susie Q…? Diablos, yo me inclinaba por Los sonidos del silencio: “Hola, oscuridad, mi vieja amiga./ Aquí estoy para hablar de nuevo contigo / porque una visión, que se deslizó lentamente/ mientras yo dor-


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The End Al tomar, en su graduación, las obras completas del budista alemán*, no acarició la posibilidad reivindicar la exquisitez de la elegía, explorar la rebelión de las masas en el control de la música, ni siquiera la reminiscente visión de cineasta o la catarsis implícita del actor en el lucido y libre ejercicio de la crueldad. ¿Escritor, o sociólogo? Eso pensaba. Nunca antes de aburrirse en el estrado… hizo algo cantando. Ahora, después de 44 años, el vinil ronda de nuevo la consola e, hipnótica, como saliva médica, refulge la música en la vivacidad del diamante. La estridencia es confeti que sofoca el verso. Cuando las puertas restantes no obstaculizan, entonces surge la convicción de un poeta sólido: aullido seguido de

Así el disco ronda en el consuelo… Caricia de la aguja que magnetiza el terciopelo del gran ciervo nocturno; aleteo de chamán, hielo de fuegos: incontinente asteroide donde el cielo oscuro es el precipicio de todo germen. De ahí que el Rey Salamandra, parpadeo en el ojo de la mente, entona la detallada alegría de embriagarse en el fuego multicolor de sus propios versos, herencia astronáutica del joven sueño de Rimbaud: “A noir, E blanc, I rouge, U vert, O

bleu” (A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul), ácido iris del placer lacerante al escucharse sin distancias en el vacío del tiempo. –When the music´s over,/ tur out the lights... (Cuando la música acabe,/ apaga las luces…) Salida de emergencia equivale a Doors Exit. Nadie sale vivo de aquí, porque ninguno entra por la puerta de la muerte bailando sobre su estatuto final… Corazón de las tinieblas “We are the hollow men We are the stuffed men Leaning together Headpiece filled with straw...” Sí, es el Coronel Kurtz, al final de la película Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) vociferando el emocional impacto hipnótico de unos oscuros versos magistrales de T. S. Eliot (“The Hollow Men”), que retratan en el tortuoso rostro de Marlon Brando el desencanto inútil de todas las guerras humanas. Eliot había dedicado el poema “Los hombres huecos” para el Kurtz de la novela de Joseph Conrad (El corazón de las tinieblas), que sostenidos en el espejo del cine, con la atmósfera deslumbrada por la música de The Doors, dicen lo siguiente: “Somos los hombres huecos./ Somos los hombres rellenos./ Apoyados uno contra otro./ El cráneo lleno de paja./ ¡Ay! Nuestras voces secas, cuando/ susurramos juntos/ son suaves y sin sentido./ Como el viento sobre el pasto seco/ o como pies de ratas sobre vidrio quebrado./ En nuestra bodega seca,/ modelo sin forma, sombra sin color,/ fuerza quieta, gesto sin movimiento”. Luego, Brando aventará uno de sus dos libros (La rama dorada, de James G. Frazer o Del ritual al romance, de Jessie Weston) a la cabeza del fotógrafo necio que, impertinente, chilla: “¡Así es como este puto mundo se termina!”.

Fotos: Héctor García M.

mía, me dejó su semilla/ y esa visión que germinó en mi cerebro/ permanece en el sonido del silencio”, pero tú sabes que sería un mentiroso si no te dijera que, al final, siempre te pedía subir el volumen más alto: “Vamos, amor, enciende mi fuego…/ Vamos, nena, trata de incendiar la noche”. Las olas, la arena, el Sol, los dulces besos de ella… ¡Singular, como el estallido de una estrella en el corazón del mar! No menosprecies tu buena soledad, esa donde la reflexión se abalanza como una bestia excitada y desgarra los sellos del pasado, refugio de hierro viejo, donde la música salta desde el edificio de la juventud y te obsequia frescos latidos electroquímicos a tu seco racimo de venas. Sólo el sonido que no te brinda felicidad te hace identificar la música equivocada. “Si no te gustó –diría Manzarek– , entonces vamos por buen camino”. Sí, lo sé. Nadie sale vivo de aquí… Creo que debería abrir una botella de vino y poner un disco de The Doors – Essential rarities– y avalar su mágica escaramuza escénica como un festival de realidades y certezas.

palabras comprensibles, luz que no envejece, como cuando la espuma penetra la noche y la sangre es loca como la savia de un alucinógeno. León de invierno: rebelde, nunca revolucionario. No permanece, como el Che Guevara; su imagen no posee la supremacía que enquista el compromiso en el profundo misterio que habita la sórdida herida de este convulso mundo de sobrevivientes. Sí, uno puede morir deseando parecerse a él, como cuando Cortázar dibuja, en el Capítulo 2 de Rayuela, la agonía existencial de la Maga, “viéndola peinarse después de haber pasado la tarde frente al retrato de Leonor de Aquitania y estar muerta de ganas de parecerse a ella”, mas ninguno es la imposición genética de la especie: está Sartre, también Boris Karloff o, más clásico todavía, el Sócrates de Nietzsche… La extensión de la cadena y la sólida estaca de la conformación absurda. Traducidos en percepción, hay un fuerte despliegue artesanal en las herramientas del chamán: barro, hierbas, hebillas, abalorios, presagios, nortes a seguir… Pirotecnia y sutura onírica; en su caso, el escenario se teje con los hilos magnéticos de la guitarra, la nata lunar del órga(s)no y la batería como copa vacía. Sólo Jim Morrison es encarnación luminiscente, la revelación de un avatar cósmico: canto, danza, grito, contorsión, salto, fluidez, muerte… La emulsión misma del origen de las estrellas es la salvaje belleza de su libertad. ¡El showmen estepario, naciente del ser Star! ¿Del rock, el espectáculo o sólo del cosmos? De todas y cada una de ellas, porque después de la vehemencia del estallido primigenio sobreviene la suave trayectoria de la amplitud… Oscilar fluctuante, derrame technicolor (remasterizado), en su “sendero a través del universo”, como en el linaje de la psicodelia lo asentara la suave armonía compositiva de John Lennon.

do su autobiografía John Densmore, presentan . rm Sto Rider in the

El lado oscuro del hombre Era verdad, Morrison había muerto (ahora Manzarek, contorsiones de niebla, se desvanecía en el umbral). Y Ella, como todos los de nuestra especie, estaba triste, desnuda, pasada... –No, nunca es necesaria la noche – dijo, fijando sus irritados ojos en los míos–. Cuando una elige el interior de la existencia y el ángulo sombrío de las cosas… ¡te-lo-juro,-no-es-necesaria! Yo sólo pensé lo que no me hubiera gustado decirle. Tomé un trago y guardé silencio. Ella exhaló el humo y con lasitud musicalizada profetizó: –Cuando los románticos Beatles tocaban sus cursis rolitas de amor, JamesDouglas-Morrison nos mostró el lado oscuro del hombre... siete años antes que Pink Floyd. Volví a tomar otro trago. Y vi la bala venir, porque esto era como dispararle al espejo y nada más. Era el tiempo (mucho antes de los conciertos aztecas) en que Jim Morrison, Ray Manzarek, John Densmore y Robby Krieger venían a Ensenada con Blanquita y los Láser, y recorrían la ciudad con un Luis Pavía salido de la Era de Aquarius, quien nos ofreció clases en versos, flores y hierbas en la Escuela Normal de los años 70. Ingresar a este paraíso audio-visual, a través de la química musical de la mente –en el mejor estilo de la iluminada noche morrisiana– es descubrirnos en un estado de mística compartida, de musicalizado silencio gozoso: mutables y cinéticos, como en un tren ebrio hacia El Dorado de las estrellas, muy lejos del nudo neurótico de una sexualidad estreñida, enfermiza, social, drogada, vil y autocomplaciente. Coda Apocalipsis ahora “Últimas palabras, últimas palabras dichas”, anotó el final en el diario de París. Mas lo anterior no cambia en nada el revés de un destino cantado. Sólo por un maldito instante, en las tinieblas del presente, seamos MorrisonKurtz, y observando el alto infinito abierto –en la transparencia roja de los parpados–, arrebatémonos la garaganta con un largo trago de nuestro licor predilecto y, suave, pausadamente, despacio, sabor de sílabas y tiempo detenido, recitemos estos versos: “Soñé que tenía 27 años/ y como Jim Morrison/ prefería morir/ dejando mi cuerpo/ como un poema./ Y era suave/ como el peligro/ de vivir de nuevo la vida”. raelart@hotmail.com * Friedrich Wilhelm Nietzsche, filosofo alemán (1844-1900).


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FOTO DE LA SEMANA:

REPETICIÓN DE PATRONES

CUENTO

EN LA CASA DE LA TÍA EVELIA Por Heberto J. Peterson L.

LUIS OMAR SMITH OJEDA Estudia Medicina en UABC, campus Ensenada; actualmente se encuentra en un internado en San Nicolás de los Garza, Nuevo León. La Foto de la Semana es un reconocimiento que se otorga por el mayor número de votos, avalando el dominio del tema, en el sitio de Facebook Fotografía Diaria.

Foto: Cortesía

Foto: Luis Omar Smith Ojeda

E

n el casco del poblado del hoy llamado García, que desde el 31 de marzo de 1851 se elevó a la categoría de municipio, tomando el nombre de Villa de García, la tía Evelia tenía su domicilio. Era una mujer viuda que no tuvo descendencia. De tradicional y hereditaria formación cristiana, con una mezcla de supersticiones que alguien le había transmitido… Se instalaron en el caserón su sobrina Yolanda y su esposo Rolando, con sus hijos Javier y Roberto, para pasar unos días vacacionales acompañándola y gozar de su compañía y excelente comida. La casa tenía un corredor grande, de bonitas arcadas, que enmarcaba el jardín interior, lleno de macetas con bugambilias, granados, limones y otra variedad de plantas de ornato. Una mesa grande, donde esa primera noche cenaron picadillo tapado con unas cervezas, y los niños, cereales y pan dulce con chocolate. Al día siguiente, Yolanda y Rolando, con sus hijos, partieron temprano hacia las famosas Grutas de García, que son un paraíso para los espeleólogos. Recordaba Rolando que, estando niño, le toco subir las grutas montado en una mula y bajar en el teleférico, que asombran por su inclinación. Ya estando en el interior de las grutas y observar sus galerías, Javier y Roberto se quedaron impresionados por las figuras y las estalactitas y estalagmitas. Para ellos fue una aventura emocionante el adentrarse en aquellas sorprendentes cavidades. Ya de regreso, pudieron observar el imponente pico de la Sierra del Fraile, enmarcando el valle del pintoresco García, fundado en 1583. Gran sorpresa se llevaron Rolando y Yolanda, de sólida formación cristiana, al llegar a la casa y encontrar a la tía Evelia curando de “Mal de ojo” a una vecina y cuyo procedimiento era el siguiente: Pasar un huevo sin cascar por todo el cuerpo mientras oraba, lo estrellaba en un vaso con agua a que se le formara el ojo y... entonces quedaba curado.

Algo le habían ya advertido a Rolando sobre la famosa tía Evelia, quien además, entre otras cosas, aquella piadosa “católica” curaba el “Mal del susto”, cuyo procedimiento era: Hervir agua, la echaba en un cazo frío sostenido por el enfermo, el agua al tocar el recipiente chirriaba y entonces la persona que sostenía el cazo (el enfermo) brincaba de susto y con eso quedaba curada porque se le salía el susto… Dejándola realizar su ritual, se dirigieron a la huerta, por donde pasaba la acequia para hacer tiempo y disfrutarla mientras la tía terminaba. A la hora de comer, aquella buena mujer les preparó un delicioso cabrito en su sangre, acompañado de frijoles, arroz y salsa de chile del monte y las respectivas limonadas, agua de Jamaica, cervezas y café. En la casa de la tía Evelia se mezcló la religiosidad adulta, madura, y aquella otra que, en algunas culturas, conjugan religiosidad con paganismo o supersticiones. Visitaron a conocidos y tuvieron la oportunidad de paladear otro inolvidable cabrito, pero esta vez al horno y las famosas agujas asadas. Disfrutaron en la casa de la tía Evelia y sus ocurrencias e, incluso, fueron testigos del ritual de “La limpia” que hacía cada año. Volvieron a su hogar, después de unas vacaciones, con experiencias muy sui generis, que no olvidarían nunca.

“De tradicional y hereditaria formación cristiana, con una mezcla de supersticiones que alguien le había transmitido…”

petersonheberto@live.com


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ALGO MELÓDICO SOBRE SIXTO RODRÍGUEZ

Fotos: Cortesía

“Rodríguez reconoce en Guthrie una influencia, y encuentra en la música folk un medio para expresar las condiciones de la gente trabajadora bajo el capitalismo industrial norteamericano”

Gerard Navarro, Nemónico

O

lvidado por el sueño americano, Sixto Rodríguez (1942) es el sexto hijo de una familia de inmigrantes mexicanos que, en los años veinte del siglo pasado, llegaron a la ciudad de Detroit, Michigan. Desconocido en Estados Unidos y México, este cantautor ha vuelto a resurgir como un fénix de las cenizas de su propio “fracaso”. Después de una breve carrera musical a principios de los 70, Rodríguez salió de los estudios de grabación Sussex Records para regresar a la vida ordinaria y trabajar en demoliciones de casas, pero nunca dejó de escribir, componer y estudiar. Se graduó en Filosofía en 1981, y en 2013 recibió el doctorado honorario en Letras y Humanidades de su alma mater, Wayne State University. Para Rodríguez “no hay pena en ser pobre, porque pobre no significa ser tonto, ni malo”. Sus canciones están a la altura de Bob Dylan, Leonard Cohen y Tom Waits, y, en muchos matices, supera en belleza melódica, armonía, arreglos, ironía política y sapiencia callejera. Puedo nombrar cuatro títulos para que el lector compruebe la calidad musical y literaria: “Sugar man”, “Crucify your mind”, “A most disgusting song”, “I´ll slip away”, canciones en las

que mezcla formalmente la poética urbana, folk, rock, funk, y el spoken word. Rodríguez se dio a conocer en 1970 con el álbum Cold Fact y, el año siguiente, con Coming from Reality; ambos pasaron desapercibidos en la unión americana, pero en Australia, Botsuana, Rhodesia (Zimbabue), Nueva Zelandia y Sudáfrica, no sólo cobraron dimensiones de culto y ventas platino que Rodríguez desconocía, sino que inspiró la poética de protesta del movimiento anti-Apartheid. Su música resiste la categoría simplemente de “folk”, ya que Rodríguez mezcla arreglos funk, distorsiones de guitarra, marimba, trombones, flautas, violines y psicodelia. En “Crucify your mind” (“Crucifica tu mente”, 1970) utiliza en la grabación técnicas de panoramización sonora llenando los extremos con guitarras acústica y eléctrica, armonías con metales, percusiones de mano, bajo funk y marimba a contrapunto, y nos interroga en tono confesional con la voz centrada: “¿Fue un cazador o un jugador/ Que te hizo pagar el costo/ Que ahora asume relajadas posiciones/ Y prostituye tu pérdida?”. Otra pieza seminal por su franqueza y mezcla literaria es “A most disgusting song” (“Una canción repugnante”), que inicia en spoken word y continúa describiendo rítmicamente la noche americana, su prostitución, depredadores, perdedores, impostores, drogas y lujuria, una mezcla de “Piano man” de Billy Joel y “The One That Got Away” de Tom Waits, pero clasificación “C” (re-

ferencia explícita a violencia, sexo y drogas). La poética de Rodríguez es versátil y precisa, puede iniciar con descripciones de crudeza decadentista, retocar con metáforas surrealistas pop, profundizar en la reflexión confesional amorosa, volar oníricamente y aterrizar en la denuncia política, todo sin pretensiones mesiánicas y sin perder el tono literario. Rodríguez, con la misma atención que brinda a sus letras, en el estudio le da a cada instrumento claridad que resalta en las grabaciones con paneos extremos, como si los instrumentos flotaran y se cruzaran alrededor de su voz; es el caso de “Stablishment blues” (“Blues del sistema”), pieza que describe la situación política y social de los años setentas con la misma postura contestataria de Woodie Guthrie, quien en los años treinta llevaba en su guitarra el slogan “Esta máquina mata fascistas”. Rodríguez reconoce en Guthrie una influencia, y encuentra en la música folk un medio para expresar las condiciones de la gente trabajadora bajo el capitalismo industrial norteamericano. 2012 marca el asalto de Rodríguez a la historia de la cultura popular global con el documental “Searching for sugar man”, de Malik Bendjelloul, ganador del Oscar como “mejor documental” en el que dos fans sudafricanos deciden descubrir qué fue lo que pasó con su ídolo de juventud, ¿se suicidó o no? Rodríguez es encontrado en Detroit llevando una vida familiar, y a partir de ahí su persona y creación toman un giro al reconocimiento internacional con conciertos vendidos en Francia, España, Inglaterra, Ámsterdam, Suiza, Nueva York... ¿Cuándo llegará a México? Esperemos que pronto, mientras tanto cierro con este verso ¿profético? de “Stablishment blues” (1970): “Desperté esta mañana con un dolor de cabeza/ Me salpico en la ropa al derramarme de la cama/ Abrí la ventana para escuchar las noticias/ Pero todo lo que oí fueron los blues del sistema”. gerardonemonico@gmail.com


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DOMINGO 28 de junio de 2015

ECONOMÍA CULTURAL: DOMINIOS BECAS DEL FONCA: ESTIMULAR LA ANTROPOFAGIA

UNA VEZ MÁS, el anuncio de los estímulos del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA), nos permite reflexionar sobre la diversidad de polaridades económicas que se pueden advertir. No podemos conformarnos con el dictado de que el subsidio a la vida de los beneficiarios, pretende reducir el impacto de la precariedad laboral (y con ello la marginación social), ya que ante la lucha por la subsistencia, el impulso creador se pierde. Tampoco que con la entrega de recursos públicos a quienes son identificables por sus contribuciones a los procesos culturales del país, la sociedad les reconoce su invaluable (inauditable) aportación. Estas posturas convencionales – que por supuesto hay otras– han servido de escudo al aparato institucional y a quienes se benefician de dicha intervención, para la defensa de sus intereses y para evitar una evaluación objetiva de los resultados que se obtienen de dicho sistema. Otras visiones que con el paso de los años se han expuesto, cobran mayor relevancia ante la nueva cauda de debilidades por las que atraviesa del Estado benefactor. Por ejemplo, que los estímulos deberían otorgarse también con base a un estudio socioeconómico. Con ello se haría evidente la necesidad del subsidio y su efecto multiplicador en la manutención, tranquilidad liberadora de la creatividad. En tal perspectiva, depositar mensualmente y por varios años una suma de dinero a quienes cuentan con empleo fijo, que tienen variadas fuentes de ingresos, que son funcionarios en niveles no prohibidos para la asignación del reconocimiento, que sus derechos de propiedad los manejan o bien pertenecen a particulares que los explotan, que poseen bienes muebles e inmuebles, o que son dueños de pequeñas y medianas empresas, anula el im-

Foto: Cortesía

Por Eduardo Cruz V.

pacto que en la economía domés- que reciben docenas de artistas se tica se busca. La combinación de obtiene a través de la recaudación liquidez que asegura las condicio- fiscal, de la explotación de los bienes de vida, con el excedente que nes propiedad de la nación o por genera el bono de la autoridad vía endeudamiento. un jurado cuyo nivel socioeconóAunque existen algunas acciomico es muy sunes tendientes perior a la mea comprome“No olvidemos que ter a los artistas dia, incrementa sin duda la el dinero que reciben premiados con marginación ciertos sectores docenas de artistas de la sociedad, social. Otra postura se obtiene a través de esta reciproindica el natucidad dista de ral cuestiona- la recaudación fiscal, criterios de fomiento a la va- de la explotación de calización y de loración de tramedición de reyectorias, ele- los bienes propiedad sultados. Como de la nación o por mandatan dimento en el que se sustenta priversidad de insendeudamiento” mordialmente trumentos juríla votación que dicos, todo prodetermina al ganador de la beca grama de gobierno que responde del SNCA. Se juzga inviable apli- a una serie de políticas, debe ser car reactivos sujetos a estándares evaluado, comunicados sus benemedibles y abiertos al escrutinio ficios y debe ser alejado de su usupúblico. Tampoco se permite fin- fructo político. Por ello, para estar car criterios de productividad a la en voga, es imposible determinar labor creadora. Menos aún es po- si el SNCA ayuda a restablecer el sible relacionar el proceso creati- tejido social, a disminuir la viovo con un mercado interno y su lencia y paliar la inequidad. Tanto consumo. En la lógica de autori- como es problemático señalar si dades, jurados y beneficiarios, es los recursos de que disponen los un despropósito –por no decir la becarios se emplean para fines de violación a un derecho humano, su proceso creativo, si hay derracultural y de postura política– ma que alimente cadenas de valor encauzar ese gasto público con la y, por citar una arista, si cuando certeza de que tiene destinatarios un beneficiado ha gozado en más que podrán beneficiarse de lo que de una ocasión del estímulo, tal es –al final de la cadena– una in- fondeo repercutió mayormente en versión pública (o si se quiere, cul- generación de riqueza espiritual, tural). No olvidemos que el dinero simbólica y material.

Se considera inadmisible categorizar desde una lógica economicista no sólo el SNCA, también la mayor parte de la intervención del Estado en el sector cultural. Pero lo cierto es que hay becarios según el estrato social: pobres, de clase media, de clase alta. Nada sorprendente ya que ocurre en el país en sus distintas prácticas político-sociales. Sin embargo, la ausencia de rigor gubernamental, por no decir honestidad, favorece con las becas artísticas lo que ocurre con las medicinas, el agua, el predial, lo que con otros bienes y servicios de gobierno y la política tributaria se da: la población de menores ingresos es perjudicada con relación a los que más tienen. El desplegado del Conaculta vía Fonca da para un amplio catálogo de reflexiones. Una, la dramática concentración geográfica de los estímulos en el Distrito Federal. Una tendencia histórica e irreversible justo a raíz de la marginalidad y el subdesarrollo que prevalece en el país. Otra, con vistas a un análisis profundo desde sus implicaciones generacionales, la estrechez de la comunidad cultural que busca el subsidio: la gran mayoría de los que pueblan el desplegado son receptores (o susceptibles de) de recibir apoyos y encomiendas de otros programas financiados con el gasto público, ya sea en universidades, a través de fundaciones, organismos de la sociedad civil, en instancias estatales y municipales. Y una reflexión más: son identificables los elementos de la costumbre de becar a quienes no pueden circular sus productos creativos: son las garantías para la inversión a fondo perdido. Si se tomara en serio el ofrecimiento de un presupuesto base cero para el gobierno federal, la suerte de muchos programas del subsector cultura no resistirían ninguna prueba para justificar su permanencia en el presupuesto. Pero hay una costumbre arraigada del Estado cultural que lo impedirá: estimular la atropofagia como práctica de legitimación. asesoresencultura@yahoo.com.mx

NUMERALIA Música, poemas y libros de Jim Morrison:

Discos 1.The Doors (enero de 1967). 2.Strange Days (septiembre de 1967). 3.Waiting for the Sun (julio de 1968). 4.The Soft Parade (junio de 1969). 5.Morrison Hotel (febrero de 1970). 6. Absolutely Live (finales de 1970) 7.L.A. Woman (abril de 1971).

Libros 1.Los señores (1969). 2.Las nuevas criaturas (1969) 3.Oda a L.A. (dedicado a Brian Jones, el 3 de julio de 1969, y publicado exactamente dos años antes que muriera el mismo Morrison). 4.Una plegaria americana (1970).


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