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Palabra, 20 de septiembre de 2015

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Editor: Rael Salvador l Diseño: Arturo Corpus l raelart@hotmail.com / palabra@elvigia.net

JORN A D A S A LA M E M O R I A DE RUBÉ N V I Z C A Í N O V A L E N CIA

L A P ISADA DEL

TIJU A N O D O N T E A L C ANZA A E N SENADA Por Iliana Hernádez Partida

Foto: Cortesía

DOMINGO 20 de septiembre de 2015 / Núm. 233


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DOMINGO 20 de septiembre de 2015 C U E N T O D E E R A C LI O Z E P E D A ( 1 9 3 7 - 2 015)

DE PALABRAS Y PALABRAS

DON CHICO QUE VUELA

IMPROPIEDADES O IMPRECISIONES EN EL LENGUAJE III

T

Lo adecuado sería: El agente de tránsito me multó (porque cometí una infracción). Y ahora un término muy utilizado entre nuestra población y en ciertas zonas del país: el verbo ocupar con la acepción de necesitar. Ocupar tiene múltiples significados: invadir un lugar, instalarse, llenar, definir un puesto, etcétera, pero nunca lo encontraremos en los diccionarios con la connotación de necesitar: Ocupo que llegues temprano. (Incorrecto). Necesito que llegues temprano. (Correcto). Curiosidades del lenguaje. Poner los puntos sobre las íes. Significa poner las cosas en su sitio o aclararlas: Tuve que ponerle los puntos sobre las íes a mi jefe. En el siglo XVI se empleaban caracteres góticos en la escritura y era fácil que dos letras i minúsculas seguidas, se confundieran con una “u”. Para evitarlo, colocaron sobre las íes unas tildes que después se convirtieron en puntos. El latín del día. Cave ne cadas. Cuida de no caer. Consejo que daba al triunfador romano un esclavo colocado detrás de él para impedir que se envaneciera demasiado. Se emplea figuradamente en el sentido de caer, de verse desposeído de una elevada situación. La profesora Elba Esther Gordillo, soberbia y arrogante, debió tener siempre un asistente junto a ella para susurrarle esa frase cada vez que nos ofendía con su vida dispendiosa y su abominable poder. Vale. atena2221@hotmail.com

e paras al borde del abismo y ves al pueblo vecino, enfrente, en el cerro que se empina ente tus ojos, subiendo entre nubes bajas y neblinas altas: adivinas los ires y venires de su gente, sus oficios, sus destinos. Sabes que en la línea recta está muy cerca. Si caminaras al aire, en un puente de hamaca, suspendido entre los cerros, podrías llegar como el pensamiento, en un instante. Y sin embargo el camino real, el camino verdadero, te desploma hasta los pies del cerro, bajando por vericuetos difíciles, entre barrancas y cascadas, entre piedras y caídas, hasta llegar al fondo de la quebrada donde corre espumeando el gran caudal del río que debes cruzar a fuerza, para iniciar el asenso metro tras metro. Muchas horas después llegas cansado, lleno de sudor y lodo y volteas la cabeza para ver tu propio pueblo a distancia, como antes viste la plaza en la que estás ahora. Ahí es donde le das la razón a don Pacífico Muñoz, don Chico, quien no soporta estas distancias que tú has caminado y dice que ir a pie es inútil y a caballo tontería, que para estas tierras volar es indispensable. Hace años que le escuchaste los primeros proyectos de vuelo y contravuelo. Fue cuando sentado, como tú ahora, al borde del abismo viendo al otro pueblo, dijo dándose un manotazo en las rodillas. –Si no es tanto lo encogido de estas tierras sino lo arrugado. Montañas y montañas acrecentando las distancias. Si a este estado lo plancharan le ganábamos a Chihuahua... ¡Y ya vuelto llano a caminar más rápido! Pero así como estamos, sólo vueltos pájaros para volar quisiéramos. Y así fue como la locura del vuelo se le fue colocando entre oreja y oreja a don Chico, como un sombrero de ensueño. Volar fue la única pasión que le

No. 233/ 20 de septiembre / 2015 Director General Santiago Garín Walther Foto: Cortesía

RECORDEMOS que la impropiedad léxica es un vicio de lenguaje que consiste en atribuir a una palabra o frase un significado o una función que no le corresponde. Por ejemplo: solemos utilizar mal la palabra despacio con el significado de bajo o quedo: Pon la música más despacio. Sin embargo, todos los diccionarios definen este término como: Poco a poco, lentamente: Habla despacio, apenas estoy aprendiendo español. Es común confundir los verbos legar y heredar, para muchos de nosotros son lo mismo. En parte es cierto, pues en términos generales se trata de la misma acción, pero son dos puntos de vista distintos. Se heredan –se reciben– bienes y acciones de alguien cuando éste muere. Pero si uno está vivo lo que hace es legar sus pertenencias a quien desee. No es pertinente, entonces, utilizar la expresión: heredé a mis hijos en vida. También hay una acepción biológica de heredar, y concuerda con el uso general. Los seres vivos reciben (heredan) rasgos o caracteres de sus progenitores. Otra vez: heredar implica recibir; legar denota dar. En México nadie chista cuando se emplea la palabra infraccionar como sinónimo de multar. El verbo infraccionar no se halla en los diccionarios académicos. Pero sí se encuentra la palabra infracción que según el DRAE significa: “Transgresión, quebrantamiento de una ley, pacto o tratado, o de una norma moral, lógica o doctrinal”. En cambio, del vocablo multa nos dice: “Sanción administrativa o penal que consiste en la obligación de pagar una cantidad determinada de dinero”. En otras palabras, cuando uno comete una infracción, se hace merecedor de una multa. Es inexacto, entonces, decir: El agente de tránsito me infraccionó.

“En México nadie chista cuando se emplea la palabra infraccionar como sinónimo de multar”

Foto: Cortesía

Por Magdalena Calderón

Suplemento Cultural de

(FRAGMENTO)

impulsaba en el día, a otro día, a otro mes, para seguir viviendo un año y otro año más. Si no fuera por el ansia del vuelo habría muerto de tristeza desde hace mucho tiempo, como tú me comentaste el otro día. Don Chico subía, tú lo viste muchas veces, al cerro más alto para contemplar las distantes montañas azules y perdidas entre el vaho que viene de la selva. Allí sentado en la piedra donde escribió su nombre, tú escuchaste muchas veces a don Chico: –La tierra desde el aire está al alcance de la mano. Los caminos son más fáciles al vuelo. Qué cerca están los mercados y las plazas a ojo de pájaro. Los valles y los ríos y las cañadas y cañones, los campos sembrados, los ganados en potreros lejanos, las ciudades nuevas y las viejas construcciones perdidas en la selva y al fondo el mar. Don Chico inventaba una prodigiosa geografía expuesta a los ojos en vuelo, ávidos ojos tratando de reconocer ranchos y rancherías, vados y ríos, caminos, pueblos, lagos y montañas vistas desde arriba, desde el sueño, desde el aire de un sueño. Don Chico regresa al pueblo, con la boca seca, abrasada por la fiebre de la aventura que le espesa la lengua, le ves llegar a la plaza y tomar de la fuente agua con las manos, enjuagarse, refrescarse la cara y declarar muy serio: –Señoras y señores, voy a volar...

“Y así fue como la locura del vuelo se le fue colocando entre oreja y oreja a don Chico, como un sombrero de ensueño”

Director Editorial Enhoc Santoyo Cid Gerente Administrativo Alfredo Tapia Burgoin Editor Rael Salvador Críticos / Colaboradores Héctor García Mejía, Marcela Danemann, Ruth Gámez, Arnulfo Estrada, Federico Campbell (†), Olga Aragón, Jorge L. Osiris Fernández, Gerardo Sánchez, Montserrat Buendía, Sergio Gómez Montero, Elia Cárdenas, Jesús López Gorosave, Paúl Nazar, Renata Sández Oseguera, Lauro Acevedo, Heberto J. Peterson L., Iliana Hernández P., María Eugenia Bonifaz de Novelo, Kepa Murua, Ana M. Mora, Herandy Rojas, Alina I. Gallardo, Ramiro Padilla, Daniel Salinas, Óscar Ángeles Reyes, Gerardo Ortega, Deÿ López, Aldo Calderoni Etcheverri, Elba Jordán S., Gabriel Ríos C., Diana Venegas, Fernando Macillas T., Jaime E. Delfín V., Manuel Quintero, Martín Caparrós, Eduardo Cruz Vázquez, Jorge Valenzuela, Miguel Lozano, Jhonnatan Curiel, Gustavo Dessal, Óscar Villarino Ruiz, Alberto Manguel, Carmen Gaitán, Myriam Moscona, Martín Solares, Daniel Iván Arellano G., Carlos Patiño, Joatam De Basabe, Jorge Calderón, Leobardo Sarabia Quiroz, Magdalena Calderón, Enrique A. Velasco Santana, Guadalupe Beatriz Aldaco, David Castillo, Gerardo Navarro (Nemónico), Andrea Torres y Natalia Rivera Lugo. Corresponsal en Francia Cony Singüenza Corresponsal en Italia Ferdinando Scianna Corresponsal en Chile Ramón Ángel Acevedo, “Rakar” Corresponsal en Argentina Patrick Liotta Fotografía Enrique Botello Correo electrónico raelart@hotmail.com palabra@elvigia.net Teléfonos para publicidad 120.55.55, ext. 1023 Ensenada, B.C. México.


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DOMINGO NGO 20 de septiembre de 2015

ECONOMÍA CULTURAL: DOMINIOS

ALEATORIEDADES SUICIDIOS EJEMPLARES

Foto: Cortesía

“PLANTEARSE ESCRIBIR es adentrarse en un espacio peligroso, porque se entra en un oscuro túnel sin final, porque jamás se llega a la satisfacción plena, nunca se llega a escribir la obra perfecta o genial, y eso produce la más grande de las desazones. Antes se aprende a morir que a escribir”, afirma el narrador catalán Enrique Vila Matas. Encasillar en un género a este amante de la literatura sería una tarea difícil por no decir un sacrilegio. ¿Qué escribe Vila Matas? ¿Cuentos? ¿Testimonios autobiográficos? ¿Novelas en clave? Vila Matas es en sí mismo un acertijo. Su libro Suicidios ejemplares no es su trabajo más conocido, aunque representa una piedra angular para comprender la obra de este narrador nacido en Barcelona en 1948. Suicidios ejemplares está constituido por una serie de relatos o pasajes que giran en torno a un mismo tema: el misterio o el viaje interior de un hombre que decide quitarse la vida. Aunque el título puede echar a volar la imaginación, el lector en ningún momento encontrará en estas páginas una condena o apología del suicidio. Tampoco es una antología de suicidios célebres. En algunos casos el suicido es metafórico. En otros casos un simple misterio. Un niño se entera un día de la muerte de padre de su compañero de escuela, quien a su vez pertenece a una familia de suicidas por vocación. Un actor cómico que emula al Gordo y el Flaco busca en los escombros de su vieja residencia al fantasma de su alma gemela. Un campesino marroquí traza extraños grafitis por las ciudades como una forma de orientación en las calles. Enrique Vila-Matas es autor de una extensa obra narrativa que ha sido traducida a once idiomas y que se ha situado en los últimos años entre los más importantes y originales escritores españoles. Entre sus

creaciones literarias podemos citar Una casa para siempre (1988), Hijos sin hijos (1993), Lejos de Veracruz (1995), Extraña forma de vida (1997), El viaje vertical (1999) y Bartleby y compañía (2000). Entre sus artículos y ensayos literarios destacan El viajero más lento (1992), El traje de los domingos (1995) y Para acabar con los números redondos (1997). En su libro El viaje vertical vertical, que obtuvo el Premio Rómulo Gallegos, Vila Matas vuelve a profundizar en el hombre que al desplazarse de un lugar a otro, intenta desplazarse al interior de sí mismo. “Cuando se viaja con alguien siempre tiendes a mirar lo que te rodea con extrañeza, mientras que, cuando viajas solo, el extraño siempre eres tú”…, dice Vila Matas al empezar a contarnos la historia de Mayol. Vila Matas se apoya en aquellas palabras del escritor argentino Adolfo Bioy Casares, cuando señala que “la inteligencia sirve para descubrir un agujerito para salir de una situación que nos tiene atrapados, saber salir de ese trance es la mayor utilidad de la inteligencia que se refleja en la literatura”. Algo así nos refleja en Mal de Montano,, donde habla del triunfo de la literatura, como si sólo a través de ella nos fuese posible pensar en la supervivencia o crear un sentido nuevo para la existencia propia. Quien padece el Mal de Montano, “está tan enfermo de literatura que la ficción inicial acaba transformándose en una realidad cuando el autor decide convertirse en carne y hueso en la literatura misma, encarnarse en ella, transformarse en la memoria de la Biblioteca universal, entrar a formar parte de una sociedad secreta de conjurados contra los enemigos de lo literario”. Definitivamente, hace mucho que Vila Matas padece este “mal” y desde su trinchera se ha transformado un defensor a ultranza de la de la literatura en su estado más puro. danibasave@hotmail.com

Por Eduardo Cruz Vázquez

ME PARECE NORMAL que la mayoría ignore las implicaciones legales y administrativas de crear una nueva secretaría de Estado. Esto se ha hecho evidente al ventilarse la iniciativa de decreto para reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la cual, por lo demás, es incompleta e inconsistente. Aún cuando los operadores del gobierno lo intenten ocultar (incluyendo en ellos a los legisladores priistas y sus adherentes), se trata de una cirugía mayor a ese cuerpo múltiple y deformado que se llama subsector de Cultura y Arte de la SEP, es decir, el Conaculta. Como en las intervenciones de alto riesgo, o el equipo de cirujanos hace bien su trabajo o el fracaso conducirá a ese ser a la muerte. Y si vive, será con peores males de los que tenía. Así entiendo la labor de reformar el papel del Estado en la cultura: se hace bien todo desde el principio o la condena será mayor para las próximas generaciones. A los amantes de lo inmediato no les gustará esto: los resultados de una Secretaría de Cultura (SEC) bien instrumentada se verán en dos o tres sexenios. En tal perspectiva, también es normal que la mayoría dé por sentado que el nuevo organismo costará y mucho. Se necesita invertir dinero y sacrificar numerosos intereses a cambio de crear otros. Por principio, el propio gobierno tiene que asumir la reingeniería de los suyos. Que una noción moderna de cultura pasa por trasferir funciones de otros despachos y dependencias a la que se quiere concebir. Citemos de forma sucinta seis casos emblemáticos.

Foto: Cortesía

Por Daniel Salinas Basave

SECRETARÍA DE CULTURA: CIRUGÍA DE ALTO RIESGO II “Se trata de una cirugía mayor a ese cuerpo múltiple y deformado que se llama subsector de Cultura y Arte de la SEP, es decir, el Conaculta” El primero: la Secretaría de Gobernación debe entregar el Archivo General de la Nación y desmantelar un aparato de control, la Dirección General de RTC. El segundo: la Secretaría de Economía debe incluir la injerencia de la SEC, darle voz y voto en el INADEM, la banca de desarrollo y en los tratados internacionales. El tercero: el IMSS –salvo excepciones– debe entregar los teatros que administra, tanto como el ISSSTE renunciar a sus oficinas culturales que contribuyen a la dispersión de fondos. El cuarto: la Secretaría de Hacienda debe entregar recursos para la nueva estructura orgánica, para el nuevo contrato colectivo de trabajo, para que la administración cultural simplifique y descentralice y para que el SAT haga eficaz su papel en la política fiscal del sector. El quinto: la Secretaría del Trabajo debe tomar la negociación con los trabajadores hasta hoy del SNTE (y otros de la CNTE) y acordar un contrato que mejore a los empleados que seguirán, liquide en las mejores condiciones a los que se tienen que ir y garantice con los años la renovación generacional. Y el sexto: la Secretaría de la Función Pública debe tomar la iniciativa de que la nueva SEC decida con apoyo del Congreso si es viable o no contar con servicio de carrera que, en su caso, deberá emular (sin vicios) al de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Como un primer paso hacia la creación de la SEC, es cierto que a la iniciativa de decreto para reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal no le corresponde resolver todos los detalles de la cirugía. Pero es innegable que como se presentó, carece de instrumental necesario para generar un nuevo cuerpo cultural. Si los tratantes directos no son capaces de darse cuenta de que es necesario reformular su ruta clínica, mejor dejen como está al mancillado Conaculta: al menos ya está acostumbrado (como nosotros a él) a verlo a dar tumbos con algunas alegrías. asesoresencultura@yahoo.com.mx


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DOMINGO 20 de septiembre de 2015

J ORNAD A S A LA M E M O R I A D E RUBÉN VIZCAÍNO VALENCIA

LA P I SADA DEL T I J U A N ODONTE ALCANZA A E N S E N A D A El compromiso quedó hecho, muchos más tomarán la palabra en las Jornadas Vizcaínas del año próximo (2016) para registrar la huella de esta especie tan rara sobre nuestro territorio bajacaliforniano “Ensenada del almirante Vizcaíno: Cenicienta del mar, de velas, peces, sueños”. Rubén Vizcaíno Valencia.

Por Iliana Hernández Partida

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l puerto de Ensenada, Baja California, se unió el pasado 14 de septiembre a las Jornadas Vizcaínas 2015, que cada año celebran la vida y obra del maestro Rubén Vizcaíno Valencia (1919-2004); la galería Ernesto Muñoz Acosta de Ceart Ensenada, fue el espacio en donde María Eugenia Bonifaz, Rael Salvador, Miguel Carrillo e Iliana Hernández compartieron con el público anécdotas personales y reflexiones sobre la importancia de Vizcaíno en el ámbito cultural del estado. El legado del maestro Vizcaíno está apenas desplegándose en las áreas que de manera activa y constante impulsó desde los años cincuenta; lo hizo como una profesión de fe inquebrantable en las artes y la educación como vías de libe-

“No es gratuito que artistas e intelectuales a lo largo del estado reconozcan al hombre que pudo ver en Baja California y en la leyenda negra de Tijuana, un paisaje con posibilidades de escribir otra historia regional, proyectarla a un futuro inmerso en la apreciación por su identidad y territorio” ración del individuo. No es gratuito que artistas e intelectuales a lo largo del estado reconozcan al hombre que pudo ver en Baja California y en la leyenda negra de Tijuana, un paisaje con posibilidades de escribir otra historia regional, proyectarla a un futuro inmerso en la apreciación por su identidad y territorio. Vizcaíno, el “abuelo y mito fundacional” a que se refiere Ángel Norzagaray en la antología La Bajacaliforniada (2006), manifestó con toda su persona, esos largos brazos que agitaban constantemente unas manos que también hablaban, una pasión por la historia y la promoción de las actividades culturales que a su parecer tenían que ir forjando a otro tipo de mexicanos, a los que habitando “El otro México”, de Fernando Jordán, tenían en sí mismos la semilla para potenciar y crear una realidad cultural que los hiciera únicos. Así lo hizo constar en su Carta abierta a los profesionistas e intelectuales de Baja California (1957): “(…) Llamo también a todos a soñar, a cantar, a escudriñar en los valores del arte, de la poesía, de la música. Juzgo que no se puede vivir sin belleza como no se puede vivir sin verdad, sin justicia, sin bien, pues ha llegado también la hora de dar el pan de la poesía al pueblo, de darle una alegría que es suya, como es suyo el sudor y son suyas las lágrimas, pues el arte es la vida y en cierto modo todas las cosas, y Baja California necesita músicos, dramaturgos, pintores, arquitectos, novelistas, cuentistas, que interpreten su realidad

Lupita Kirate, al lado de la escultura de Rubén Vizcaíno Valencia.

y sus sueños con el mismo apremio que necesita bibliotecas y necesita caminos”. El Tijuanodonte, como se le bautizó desde los años sesentas, tuvo oportunidad de recorrer Baja California Norte y Sur para enamorarse del paisaje desértico y el mar que plasmaría en sus poemas, en donde la influencia de la filosofía de sus maestros Leopoldo Zea y José Gaos se ve reflejada; la introspección del ser mexicano trasplantada a la interrogante del ser bajacaliforniano: “Dedo de Dios/

petrificado en California./ Nos dice en cada piedra: ¡Sé!/ En cada de rocío: ¡Sé!/ En cada palabra de su historia,/ en cada espina del desierto: ¡Sé!”. Tuvo tiempo el maestro para escribir novela, artículos, obras de teatro, poemas, cantos para una Tijuana que transformó desde su incansable labor por las personas, él, toda efusividad y voz, siempre tuvo tiempo para escuchar y embarcarse en nuevas aventuras imposibles, los recursos económicos tan alejados de la esfera cultural no


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DOMINGO 20 de septiembre de 2015

RUBÉN VIZCAÍNO VALENCIA, PRÓCER REGIONALISTA* Por José María Murià

Fotos: Cortesía

dos apellidos de don Rubén esLsur deostánJalisco, profundamente enraizados en el la tierra de otros próceres

En la sala Ernesto Muñoz Acosta, del Ceart Ensenada, Ileana Hernández Partida, Magdalena Calderón, Rael Salvador, María Eugenia Bonifaz y Miguel Carrillo, compartieron anécdotas y testimonios sobre el legado del profesor Rubén Vizcaíno Valencia, “Mentor y poeta bajacaliforniano”.

fueron obstáculo para que él hiciera realidad los proyectos de otros: desde la consolidación de la Escuela de Humanidades de la UABC hasta la constante promoción de los jóvenes escritores de la región. Su poesía concentra el conocimiento y peso del paisaje bajacaliforniano sobre su ánimo abierto, el espíritu del que todo lo quiere ver y probar; Vizcaíno y su ojo curioso retratando la calle y el cielo tijuanense, así vio a través de los ojos de otros: artistas o transeúntes sobreviviendo la ciudad o el calor extremo de los campos agrícolas de Mexicali, como lo describió en su novela Tenía que matarlo (1961). Un hombre que vivió en el Distrito Federal y que tuvo la visión de que la californidad debía cimentarse alejados del canon que el centro dictaba, otra literatura es posible a partir del ser fronterizo, una historia propia escrita por los bajacalifornianos, el arte que se permita jugar y experimentar bajo sus propias reglas. Acá se es libre de recrearse y comenzar de cero, emparentarse con el desierto y soltar lo innecesario. Florecer bajo un sol inclemente. La pisada del Tijuanodonte alcanzó a Ensenada, nos faltaron más días para abordar

a profundidad su obra poética, sin hablar de sus otras facetas e intereses personales, es un buen comienzo, al final de este encuentro con el Vizcaíno descomunal se alzaron voces entre el público aportando anécdotas del maestro. El compromiso quedó hecho, muchos más tomarán la palabra en las Jornadas Vizcaínas del año próximo para registrar la huella de esta especie tan rara sobre nuestro territorio bajacaliforniano, no está en extinción, su llama apenas inicia el incendio. premoniciones@hotmail.com

como Juan Rulfo, Juan José Arreola, José Pablo Moncayo y Consuelito Velázquez. De hecho, un pariente de él que conocí y aprecié mucho, que nunca dejó el solar, norteña, por lo que me pareció de lo decía que su familia era más atingente que la UABC lo consatípica jalisciense por- grara con un auditorio, pero resulta qué tenía varios hijos, muy importante que frecuentemente la una abuela, una tía lejana, entenada, y ciudadanía lo recuerde con actividades un primo en Tijuana… como ésta (Las Jornadas Vizcaínas) y lo En este caso, el primo era nuestro será más aún que algunas páginas que lo ameritado profesor Vizcaíno. También recuerden adquieran la permanencia que a éste le gustaba recordar a su parentela la letra impresa. jalisciense, replicando que él era un tiEs la suya una figura señera que no dejuanense típico, “pues había nacido en bería desaparecer jamás del imaginario Jalisco”. colectivo de Baja California. Con recuerNo tiene, pues, nada de raro, que quien dos, como el que se preserve de su obra, esto escribió, también es como las nuevas apegado como él, que generaciones podrán “Lo que más más a la tierra jalisciense recibir el alimento espiy comprometido cabal- debe destacarse ritual conducente que mente con su futuro, se las dote de energía para de Rubén haya aquerenciado, de continuar el desarrollo tal manera con la frontedel solar nativo sin perVizcaíno es, ra norte de la “California der de vista lo que son buena”, en la que, además, precisamente, su y, sobre todo, lo que está enterrado el ombligo mexicanísima pueden llegar a ser. de su descendencia. recuerdo entrega a Baja deEl unbuen Gente como Vizcaíno hombre como ha hecho que nunca me don Rubén no sólo California” sienta forastero en estos constituye un acto de lares… justicia, que él mismo Lo que más debe destacarse de Rubén se ganó sobradamente en vida, sino un Vizcaíno es, precisamente, su mexicaní- requisito para que todos seamos mejores sima entrega a Baja California, no con la cada vez y un aliento para que su ejemperspectiva parroquial de no querer ver plo cunda. más allá de lo que sucede en ella, sino De ahí mi felicitación a quienes discucon la ilusión de atraerle todo lo que rrieron realizarle este homenaje, mi expudiera serle útil. horto a que en el futuro haya más mani“Usted lo es para los bajacalifornianos”, festaciones y acciones en este sentido, y me dijo un día, “por eso lo queremos por mi mayor gratitud por haber pensado en aquí”. Es esta la mayor lisonja que me ha mí para sumar mi granito de arena. Lo único que lamento es no haber pohecho esa tierra a la que admiro por encima de todo, precisamente por la fuer- dido estar presente, pero en venganza le za de su mexicanidad. Pero no debemos mando un fuerte abrazo a todos y cada perder de vista que si las cosas en Tijua- uno de los presentes, especialmente a na, Ensenada, Rosarito, Tecate y Mexicali Miguel Carrillo, por haberse tomado la son así, ello se debe precisamente a gente molestia de ponerse en contacto conmide la pasta de don Rubén Vizcaíno. go y leer estas sencillas palabras inspiraBien podríamos decir de este hom- das, eso sí, por el afecto y la admiración bre que representa la fortaleza y la que le profesé a don Rubén Vizcaíno y mi perseverancia del sur de Jalisco puesta profunda vocación bajacaliforniana. íntegramente al servicio del noroeste mexicano. *Documento leído por Miguel Carrillo en Las Jornadas No perdamos de vista tampoco, que Vizcaínas, “Mentor y poeta bajacaliforniana”, en el Ceart fue forjado en la universidad de la vida Ensenada, la tarde del 14 de septiembre de 2015.


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DOMINGO 20 de septiembre de 2015

CUENTO

FOTO DE LA SEMANA: AMARILLO

EL SACERDOTE

ELEAZAR OROZCO OROZCO Es cirujano ortopedista y traumatólogo. Su lugar de origen es San Lorenzo, en el Municipio de Puruándiro, del estado de Michoacán. La Foto de la Semana es un reconocimiento que se otorga por el mayor número de votos, avalando el dominio del tema, en el sitio de Facebook Fotografía Diaria.

Después de estar dos horas dentro del confesionario, Isidro salió bastante cansado ya que había escuchado a una gran cantidad de personas que deseando reconciliarse con Dios le expusieron a él, su ministro, sus pecados… Ya había cumplido 10 años en su ministerio y le habían asignado la parroquia de San Ignacio, que atendía a una población de clase media y alta formada por muchos profesionistas y universitarios. Isidro era un sacerdote de amplia cultura, que durante su formación había estudiado el filosofado y teologado, y en Roma terminó su doctorado en Eclesiología. Intelectualmente muy preparado y de espíritu muy abierto, siempre interesado por los demás. Después de un retiro, al que asistió durante una semana, tuvo la oportunidad de convivir por un par de días con un compañero de estudios: Juan Pablo, que tenía a su cargo La parroquia de San Francisco, ubicada en una colonia que atendía a personas de clase humilde. –Juan Pablo, ¿cómo te ha ido con tus feligreses? Te lo pregunto porque vivimos indudablemente experiencias distintas… –Desde el punto de vista económico, tú has de tener más holgura –contestó Juan Pablo–. Sin embargo, te diré que es una comunidad muy solidaria, muchos dan su limosna sacrificando algo porque saben que el destino de las mismas es para ayudar al que menos puede y menos tiene. Entre ellos la comunicación es más fácil, se da de forma más natural, son gente sencilla, sin complicaciones. –¿Y cuáles son tus experiencias, Isidro? –En el confesionario hemos de escuchar muchas cosas en común, pero muchas otras diferentes ya que nuestros feligreses viven en contextos distintos. –Mucha gente ni se imagina lo mucho que aprendemos en los confesionarios, donde te exponen sus pecados, te hacen consultas, exponen sus propias visiones, te das cuenta de que lo que requieren en algunos casos es sobre todo asistencia psicológica. «Creo que se abren a la comunicación con menos facilidad, con sus “iguales” les es más

“Isidro era un sacerdote de amplia cultura, que durante su formación había estudiado el filosofado y teologado...” fácil. Tienes que irles enseñando a romper las barreras económicas o sociales que muchas veces estorban. «He organizado grupos para ir a ayudar a colonias pobres de la ciudad, a algunos les cuesta trabajo pero, ya que vivieron la experiencia de la donación, de la entrega, del servicio a los demás y la satisfacción que produce… les gusta. «Mucha gente no sabe que hay muchos sacerdotes y monjas trabajando en los leprosarios y con personas que tienen Sida», comentó Juan Carlos. –¡Sí! Hay tienes a la orden de la Madre Teresa de Calcuta, cuidando a los más pobres entre los pobres. Ella sola abrió más de 80 instituciones en el mundo. Isidro, tomando un trago de un buen vino tinto de su copa agrego: “La Iglesia apoya a muchos países en el mundo económicamente y en desastres naturales pero no lo cacarea. Desgraciadamente hay muchos medios informativos en el mundo que más bien tratan de desprestigiarla. Desde luego que sabemos está conformada por pecadores pero las obras buenas tratan de eclipsarlas”. Juan Carlos le dice a Isidro: “Otra experiencia es cuando por órdenes superiores te mandan a otra comunidad y somos como soldados obedientes para cumplir con nuestra misión”. «Fíjate, Juan Carlos, la enorme riqueza de nuestro ministerio que nos tiene presentes en todos los continentes de la Tierra y metidos en casi todos los campos del saber humano y debemos promover el “Amaos los unos a los otros”: Los del norte a los del sur, los del este a los del oeste. La xenofobia, ni la discriminación deben existir en nuestro léxico». Al siguiente día se confesaron mutuamente y comulgaron para partir a sus respectivos destinos. Ilustración: Cortesía

Foto: eleazar Orozco Orozco

Por Heberto J. Peterson Legrand

petersonheberto@live.com


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DOMINGO 20 de septiembre de 2015

ATRABILIARIO

GATUPERIO

LA LOCURA EN UNA PIEDRA

SEPTEMBRINA

“Vino el cura a ver a mi madre y le dijo que yo estaba loco. Entonces mi madre me ató a la silla, y el cura, con un bisturí, me hizo un agujero en la nuca y me sacó la piedra de la locura. Luego, entre los dos, me llevaron, atado de pies y manos, a la nave de los locos”. Fernando Arrabal, Extracción de la piedra de la locura.

IMAGINEMOS LA ESCENA: la plaza, la calle, un mercado, una feria; como centro de atención, un curandero o cirujano-barbero anunciando a grito tendido sus habilidades para remediar afecciones, dolencias, malestares, desde un dolor de muelas hasta la melancolía y la locura. El cirujano barbero era una figura muy popular en la Edad Media hasta que, a partir del siglo XIII, con la fundación en París del Colegio de San Cosme y San Damián (y en 1311 de la Hermandad de San Cosme) y otras escuelas acreditadas en diversos lugares, comenzó a deslindarse la actividad quirúrgica con bases científicas, de la que no las tenía. Hábiles con la navaja, al igual que cortaban la barba y el cabello, los cirujanos barberos practicaban sangrías y otros procedimientos curativos como la extracción de muelas, el tratamiento de fracturas y luxaciones, la aplicación de enemas y ventosas, entre otros. A quienes manifestaban un trastorno del ánimo, el espíritu o la conducta, ofrecían extraerles de su cabeza (lo que remite a la práctica ancestral de la trepanación) la “piedra de la locura”, causante del mal. Basados o aprovechándose de la creencia de que la locura era resultado de la formación de excrecencias minerales similares a los cálculos renales o biliares, las cuales ejercían una presión en el cerebro que alteraba su funcionamiento, ofrecían esa

“técnica” para la cura. Acto seguido, el cirujano hacía una incisión en alguna parte de la testa del paciente y, posteriormente, mediante un hábil juego de manos o prestidigitación, fingía que le extraía una piedra, la cual llevaba escondida en la mano o en la manga de su camisa. ¿Es leyenda o realidad que estos episodios en los que imperaba la charlatanería o la ignorancia se llevaran a cabo? No hay testimonios históricos de que se hayan realizado efectivamente, salvo un señalamiento temprano y lejano del médico persa Rhazes (c. 854-925/935), que denunció “a los charlatanes que pretendían curar la epilepsia haciendo una incisión en la frente y aparentando extraer algo que llevaban escondido en la mano”. El caso es que el paciente, después de la supuesta extracción, podía quedar convencido de que estaba libre del mal, con lo que se puede hablar de una cirugía tipo placebo. El síntoma que se presumía inaprehensible, condensado en una piedra, finalmente desaparecía. Lo que sí es un hecho es que, con propósitos que se diferencian entre sí por pequeños matices, pues a las obras las identifica el sarcasmo y la sátira, cinco artistas plásticos flamencos plasmaron escenas representativas de esos rituales reales o imaginados, entre los siglos XV y XVII: El Bosco (Extracción de la piedra de la locura, 1475-1480), Jan Sanders Van Hemessen (El cirujano, 1550), Pieter Bruegel el Viejo (Extracción de la piedra de la locura, 1557), Pieter Huys (Extracción de la piedra de la locura, 1561) y Jan Steen (Extracción de la piedra, 1670). Los elementos comunes representados son el cirujano, el paciente con semblante de dolor, el acto de la cirugía, personal que asiste al curandero y un grupo de curiosos observando. aldacoe@gmail.com

Por Gerardo Sánchez García LA MEMORIA INDIVIDUAL y la colectiva se asemejan. Por economía y salud eliminan, desechan, reconstruyen los acontecimientos, no como fueron sino como debieron haber sido, como quisiéramos que hubieran ocurrido, vuelven el pasado una mentira tolerable en lo individual y en lo colectivo. Ante el cúmulo insostenible de información, ambas memorias se quedan con lo provechoso, con lo útil, lo memorable: rehacemos el ayer a nuestro gusto y conveniencia. La historia oficial de un país es semejante a la del individuo: razonablemente falsa, comedidamente ordenada, hasta que un día, un detalle, un dato, un recuerdo desestabiliza ese mundo feliz y ordenado. La pieza faltante del rompecabezas aparece –no para completar–, sino que desajusta, desbarata y reinicia la labor de reparar, justificar y crear nuevos ayeres. La tramposa memoria forja héroes nacionales, acartonados, fuera de contexto, sombras distorsionadas, convertidos en estereotipos, frases rimbombantes, actores solitarios en escenas teatrales-heroicas. ¿Tiene importancia –por mencionar dos ejemplos– que los Niños Héroes no hayan existido, ni tampoco El Pípila?, ¿cómo destruir mitos, actos patrióticos imaginarios que se han vuelto ceremonias cívicas anuales, monumentos sólidos y ejemplos de un patriotismo y valor que nunca ocurrieron? ¿Quién, sin embargo, no ha construido sus propias mentiras personales-históricas y no se ha arrojado desde un inexistente Castillo de Chapultepec, abatido en míticas batallas perdidas ante la implacable vida? Pecadora En su libro Los siete pecados de la memoria, el psicólogo Daniel Schater habla de las maneras en

“La tramposa memoria forja héroes nacionales, acartonados, fuera de contexto, sombras distorsionadas, convertidos en estereotipos” que nuestros recuerdos nos engañan: debilitamiento por el tiempo, distracción, bloqueo, implantación de datos por sugestión, la alteración que ejerce el presente sobre el pasado y la persistencia de sucesos que quisiéramos olvidar, pero que no podemos. ¿Alguna vez te ha sorprendido al hablar con un amigo o familiar con el que compartiste la infancia la diferencia de cómo la recuerdan ambos? O tal vez ese dato olvidado, esa foto antigua, el documento extraviado, la añeja carta, el aroma que no había vuelto a percibirse, el paisaje, calle, canción, libro o poema, que de golpe y porrazo te meten en la máquina del tiempo y te sacuden con la dolorosa nostalgia o el alegre momento. ¿Pero que tiene que ver todo esto con los festejos septembrinos?, ¿qué carajos hace la memoria colectiva de un país, con el solitario devenir de un individuo? La culpa –acusémoslo– es de José Emilio Pacheco y de su poema “Alta traición”: “No amo mi patria./ Su fulgor abstracto/ es inasible./ Pero (aunque suene mal)/ daría la vida por diez lugares suyos,/ cierta gente,/ puertos, bosques de pinos,/ fortalezas,/ una ciudad deshecha,/ gris, monstruosa,/ varias figuras de su historia,/ montañas/ –y tres o cuatro ríos”. Ilustración: Cortesía

Por Guadalupe Beatriz A.

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elsopordelbuitre@hotmail.com


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DOMINGO 20 de septiembre de 2015

EN SÉNECA NUMERALIA

MEMORIA VIZCAÍNA DE LOS AÑOS 80 LUIS PAVÍA LÓPEZ Y RUBÉN VIZCAÍNO VALENCIA

Libros de Eraclio Zepeda (†):

Por Rael Salvador

Cuentos 1959, Benzulul. 1989, Asalto nocturno. / Ratón-que-vuela. 2001, Horas de vuelo. / Quien dice la verdad. Novelas 2005, Las grandes lluvias. 2007, Tocar el fuego. / Sobre esta tierra. / Viento del siglo. Fotos: Cortesía

GRUTA DE LUZ, la memoria guarda diamantes que la densidad del sentimentalismo no logra evaporar. Entre esos tesoros, rocas del tiempo, se encuentran las figuras de Luis Pavía López y Rubén Vizcaíno Valencia, impulsores de la cultura en mancuerna, poetas ambos, profesores los dos, y el cual uno me lleva al encuentro del otro. Siendo muy joven –es decir: bello, inmortal e infértil–, el verso libre me revela la escondida maravilla de lo cotidiano, a la vez que lo grotesco de la administración social de lo moral, permitiéndome el uso de la antipoesía como género y concluir la edición de Pandemónium, libro considerado “maldito” y que tantos momentos gratos me ofreció. Poeta él mismo, Luis Pavía observó que, más allá de los berrinches de los funciosaurios locales, lo que tenía que decir ocupaba una plataforma más amplia, y me mando, vía escénica, rumbo a Tijuana, para un encuentro programado con el profesor Rubén Vizcaíno, editor de Identidad, suplemento cultural de circulación estatal de El Mexicano. Yo ya había publicado en revistas universitarias y locales (UABC, La mar de tinta, DI, Baja Estirpe), colaborado con periódicos y suplementos literarios –Palabra, primera época, de El Vigía, que coordinaban Olga Alicia Aragón y Arturo López Juan, y del cual ahora cabalgo sus designios– y ofrecido alguna que otra presentación literaria (9 de ella en el Cecut, a invitación de Lupita Kirarte). El profesor Vizcaíno recibe a un imberbe muchacho de 22 años, con todas las glorias por venir, acicalado con una melena de época –heredada de los 70, extendida en longitud hasta los ochenta, y de la cual ya sólo existen los vestigios blancos de lo que fue su sombra–, apresurado por los escándalos literarios en la localidad y una muy reciente publicación en portada en un periódico de circulación nacional, El Día, que hacía alusión gráfica a mis poemas censurados en Ensenada.

“Con esas cartas credenciales, los consejos de Luis Pavía y una sonrisa cargada de humor, brillo de mi filosofía cínica, el profesor Vizcaíno tomó en sus manos los recortes de prensa y un breve manojo de hojas infectadas más por mis insomnios que por la gloria desnuda de la poesía” Con esas cartas credenciales, los consejos de Luis Pavía y una sonrisa cargada de humor, brillo de mi filosofía cínica, el profesor Vizcaíno tomó en sus manos los recortes de prensa y un breve manojo de hojas infectadas

más por mis insomnios que por la gloria desnuda de la poesía. –¿Tú quieres que se publique esto…? ¿Así como está? –exclamó más una queja que una satisfacción, para pasar a acariciar repetidamente su bigote con la punta de los dedos. –Sí, quiero –lacónica fue mi respuesta. Me habló de los beneficios de la corrección (literaria y moral), de los esfuerzos que tendría que realizar para desentonar las rimas involuntarias, la crudeza con que “tratas a la especie humana”. Así me dijo: “La crudeza con que tratas a la especie humana”, y yo me sentí bien, y él, mirada fija, ceño profesoral, se dio cuenta. Después de una hora y media de escuchar sus consejos, ver sus manoteos y asimilar los reiterados ejemplos de sus dominios literarios, a la vez que hacía una selección justa con mis versos, tomó el teléfono y llamó al cubículo de Víctor Soto Ferrel: “Víctor, por favor, ¿puedes venir?”.

Llegando Soto Ferrell, nos presentó, dando indicaciones de que la edición próxima llevara una página con mis poemas. –Déjeme ver, maestro –arguyó Soto Ferrel, ofreciendo muestras que esto editorialmente no se hacía así. A lo que, con una amplia sonrisa, el maestro Vizcaíno agregó frente a nosotros: “Así está bien, Víctor. Que tengan una buena tarde. Nos leemos el domingo”. Víctor y yo nos conocíamos, pues él coordinaba el Cine Club universitario de la UABC en el Estado y lo veía todos los jueves en Ensenada. Ya en el patio, Víctor Soto Ferrel me dijo: “Pues veremos cómo nos va, son poemas fuertes”. El desenlace sólo algunos lectores de aquellos tiempos lo saben, incluido mi finado poeta amigo Luis Pavía López. Pero más que una referencia personal –que para dar testimonio se me invitó–, es la historia de una época: la del maestro Rubén Vizcaíno Valencia. raelart@hotmail.com

Teatro 1960, El tiempo y el agua. Poemas 1960, La espiga amotinada. 1963, Elegía a Rubén Jaramillo. 1965, Ocupación de la palabra.


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Palabra, 20 de septiembre de 2015 by Periódico El Vigía - Issuu