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Palabra, 14 de junio de 2015

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Editor: Rael Salvador l Diseño: Arturo Corpus l raelart@hotmail.com / palabra@elvigia.net

Foto: Patrick Liotta

Foto: Cortesía

DOMINGO 14 de junio de 2015 / Núm. 219


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DOMINGO 14 de junio de 2015

Ilustración: Angelica Díaz R.

DE PALABRAS Y PALABRAS EL GERUNDIO

AQUÍ TENEMOS DOS ejemplos de gerundio mal utilizado y que con mucha frecuencia escuchamos en la televisión, sobre todo en boca de quienes hacen el pronóstico del clima y algunos políticos. A pesar de que el nes compuestas: Lavamos los platos, uso del gerundio ofrece algunas di- secándolos al Sol. Lavamos los platos �cultades, la solución no es evitarlo; y los secamos al Sol. por el contrario, posee un gran valor Nota bene: El gerundio puede tesigni�cativo que no puede reempla- ner valor de adjetivo (cali�car a zarse con otra aserción, además de un sustantivo) sólo en dos casos: una enorme riqueza expresiva que ardiendo e hirviendo. El niño está en muchas ocasiones nos da el sig- ardiendo en �ebre. Se quemó con ni�cado exacto de lo que queremos agua hirviendo. exponer. Curiosidades del lenguaje Uso correcto del gerundio: Sicario. El origen de la palabra “si1.El gerundio expresa una acción cario” se remonta a la ocupación continua: La niña iba saltando. 2.In- romana en Palestina. La secta judica simultaneidad: Salió de la estan- día de los “sicarios” fue la primera cia dando un fuerte portazo. 3.Tiene en utilizar dicha palabra. Durante función de adverbio de modo: Viene la ocupación romana en Palestina, volando, contestó lloel sicari era la persorando. 4.Concuerda na que escondía un “A pesar de con el sujeto: El capipuñal de punta muy que el uso tán, viendo que el baraguda y �lo curvo co se hundía, dio la voz llamado sica o sicula del gerundio de alarma. En consentre sus ofrece algunas (diminutivo) trucciones absolutas, ropas y apuñalaba a con un sujeto indedificultades, la romanos o simpatipendiente: Habiendo de los mismos solución no es zantes tantas mujeres, Edipo durante las asambleas tuvo que enamorarse de públicas. Ese vocablo evitarlo” su madre. 5.El uso del ha perdurado con la gerundio es correcto connotación de asecon algunos verbos de movimiento: sino a sueldo, mercenario, como Vivo pasando la catedral. todos los sabemos. Uso incorrecto del gerundio: El latín del día 1.Nunca puede utilizarse después de Ab imo pectore. Virgilio (La Eneida. un tiempo pasado: El avión se estre- Canto V, verso 55). Eneas, el héroe lló muriendo todos sus ocupantes. El troyano, cita esta expresión para indiavión se estrelló y en el percance mu- car el intenso dolor que sale desde lo rieron todos sus ocupantes. Tampoco más profundo de su corazón cuando puede cali�car a un sustantivo: El pide a Apolo poder iniciar una nueva gobierno aprobó un decreto regulan- vida en una nueva patria. Su sentido do las importaciones de gasolina. El connotativo es con todo mi corazón, gobierno aprobó un decreto que regu- con toda franqueza. la las importaciones de gasolina. No Los mexicanos exigimos ab imo puede tener valor partitivo: Hay una pectore que nos expliquen cuál es veintena de países hispanohablantes, la verdadera situación económica siendo México el más poblado. Hay del país. una veintena de países hispanoha- Vale. blantes, entre ellos México es el más poblado. Cuando forma falsas oracioatena2221@hotmail.com

Por Andrea Torres*

C

uando no tenía alas había menos posibilidades de que me atraparan con una red y de ser perseguida por mi belleza. No presumía colores hermosos y la gente en el parque no me señalaba admirando el diseño de mi vestimenta. Pasaba desapercibida y vivir era más sencillo. Quisiera regresar el tiempo, regresar estas absurdas alas. Quisiera tomar decisiones distintas a las que se esperan de alguien en mi condición, volver al capullo y ser libre otra vez. andrearodrigueztorres@hotmail.com *Andrea Torres (Mexicali, B.C., 1979). Es ecritora. En el año de 2014 debuta en la revista El Humo con dos cuentos: “Jueves” y “La visita”. Posteriormente participo, en coautoría, en los libros Reverberaciones y Tejiendo Cuentos y Vidas a beneficio de la Casa Hogar de Guadalajara, A.C.

Enredaderas Por Daniel Iván Arellano G.

Sueño que te abrazo en un cuarto donde hay una cama que congela el tiempo: ahí los recuerdos de nuestras vidas pasadas son miradas que se reconocen, ahí el reloj olvida cómo distinguir la noche de la madrugada, ahí el palpitar de tu alma sobre el suelo de mi pecho es como el silencio que oculta el minutero. En aquel espacio donde las paredes son reflejos transparentes de una oscuridad sin falsedad, la sincera existencia de nuestra naturaleza recrea la desnudez de un par de enredaderas: dos tallos amarrados por tu cuerpo y por el mío, dos matas de cabello que se pierden en los límites del otro, dos plantas separadas que ahora entrelazadas se confunden y se unen por

No. 219/ 14 de junio / 2015 Director General Santiago Garín Walther Director Editorial Enhoc Santoyo Cid

Alas

Foto: Cortesía

Mañana se estará presentando una condición meteorológica adversa. La próxima semana estaremos inaugurando el aeropuerto civil de Ensenada.

Ilustración: Cortesía

Por Magdalena Calderón

Suplemento Cultural de

los caprichos de la selva. Hay una verdad que me queda clara en esta cama surreal donde jugamos al mañana: aquí cada centímetro de sabana tiene un pedazo de la tela que cuelga por tu cara, aquí tu melena teje con la mía una cabaña donde vive la pasión enmarañada, aquí nosotros habitamos un hogar donde la calma se convierte en un sueño que nos habla. darellano@uabc.edu.mx

Gerente Administrativo Mauro Bojórquez Gastélum Editor Rael Salvador Críticos / Colaboradores Héctor García Mejía, Marcela Danemann, Ruth Gámez, Arnulfo Estrada, Federico Campbell (†), Olga Aragón, Jorge L. Osiris Fernández, Gerardo Sánchez, Montserrat Buendía, Sergio Gómez Montero, Elia Cárdenas, Jesús López Gorosave, Paúl Nazar, Renata Sández Oseguera, Lauro Acevedo, Heberto J. Peterson L., Iliana Hernández P., María Eugenia Bonifaz de Novelo, Kepa Murua, Ana M. Mora, Herandy Rojas, Alina I. Gallardo, Ramiro Padilla, Daniel Salinas, Óscar Ángeles Reyes, Gerardo Ortega, Deÿ López, Aldo Calderoni Etcheverri, Elba Jordán S., Gabriel Ríos C., Diana Venegas, Fernando Macillas T., Jaime E. Delfín V., Manuel Quintero, Martín Caparrós, Eduardo Cruz Vázquez, Jorge Valenzuela, Miguel Lozano, Jhonnatan Curiel, Gustavo Dessal, Óscar Villarino Ruiz, Alberto Manguel, Carmen Gaitán, Myriam Moscona, Martín Solares, Daniel Iván Arellano G., Carlos Patiño, Joatam De Basabe, Jorge Calderón, Leobardo Sarabia Quiroz, Magdalena Calderón, Enrique A. Velasco Santana, Guadalupe Beatriz Aldaco, David Castillo y Andrea Torres. Corresponsal en Francia Cony Singüenza Corresponsal en Italia Ferdinando Scianna Corresponsal en Chile Ramón Ángel Acevedo, “Rakar” Corresponsal en Argentina Patrick Liotta Fotografía Enrique Botello Correo electrónico raelart@hotmail.com palabra@elvigia.net Teléfonos para publicidad 120.55.55, ext. 1023 Ensenada, B.C. México.


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DOMINGO NGO 14 de junio de 2015

ALEATORIEDADES

ECONOMÍA CULTURAL: DOMINIOS

UN BOWIE BOLCHEVIQUE

LOS CAMINOS DE LAS “PARAUNIVERSITARIAS” Por Eduardo Cruz Vázquez

SI A MI VIDA NO LE DA por interrumpirse un día de estos, acaso dentro de algún tiempo evocaré la de 2015 como la primavera Limónov. Hay lecturas que marcan un tiempo, y el gran libro navaja de esta primera mitad del año es esta sui generis biografía escrita por el francés Emmanuel Carrère. De entrada, debo aclarar que padezco una confesa debilidad por cierta clase de excéntricos personajes que parecen empeñados en contradecirse compulsivamente y darse a odiar. Tal vez sea resultado de la malicia de Emmanuel como biógrafo, pero hacía mucho que no encontraba una personalidad tan compleja y contradictoria como la del escritor e insurgente ruso Eduard Limónov. Es fácil detestar a Limónov y colgarle la etiqueta de fantoche, chi�ado y oportunista. Lo difícil es tratar de dimensionar la complejidad de su personalidad y entender sus motivos, si es que los hay. Tampoco es sencillo reconocer que, dentro de sus terribles contradicciones, Limónov es un personaje brutalmente honesto. Nacido a orillas del río Oka en el verano de 1943, mientras Stalingrado ardía, Eduard Venianímovich creció en Jarkov, Urcrania, donde su padre, guardia del Ejército Rojo soviético, estaba comisionado. Eduard creció en la miseria de una periferia industrial. Su sed de grandeza, su narcisismo y sus brutales contradicciones brotaron desde la temprana infancia. Eduard admiraba a su padre por llevar un uniforme del Ejército Rojo, pero le humillaba que no fuera un héroe de guerra y que no pudiera aspirar a un grado más alto más allá de una modesta posición como guardia de prisiones. Rebelde, soñador, transgresor de la ley y, no pocas veces, delincuente, Eduard fue vándalo y ladrón en su adolescencia, lo que no estaba peleado con una inocultable vocación por la poesía. Sentía admiración por

grandes criminales, lo atraía el glamour y la vida disipada, pero al mismo tiempo era un apologista del régimen de Stalin. Su nombre de guerra, Limónov, lo tomó prestado de un poeta ruso y como tal se inmortalizó. Dentro de su extraño credo, detestaba el discurso anti-gulag de los exiliados, pero hizo demasiados esfuerzos por conseguir exiliarse de la Unión Soviética en los años 70 para irse a radicar al Nueva York de Andy Warhol, Lou Red, los Ramones y el CBGB. En las calles de la Gran Manzana fue yonqui y prostituto, un vocacional sodomita con facha de David Bowie que defendía al estalinismo mientras narraba con prosa bukowskiana cómo era enculado por negros de penes grandes, lo cual no le impidió trabajar como mayordomo para un excéntrico multimillonario neoyorkino. Su prosa irreverente y descarnada lo llevó a París en los años 80, donde se transformó en un ídolo de aspirantes a poetas malditos, hasta que retornó a Rusia con la Perestroika para, poco después, unirse al ejército serbio y participar como mercenario en el sitio de Sarajevo junto a infames genocidas como el Tigre Arkan y Radovaán Karadzic. En la era de Vladimir Putin, funda en Rusia el Partido Nacional Bolchevique, una suerte de utópico refugio para jóvenes marginados y punks de deprimidas aldeas a las que el nuevo capitalismo ruso sumió en la indigencia. Huésped por igual de palacios y prisiones, hedonista y espartano, fascista y anarquista a un mismo tiempo, la vida de Limónov es un retrato descarnado, extremo y tragicómico de la condición humana en la Rusia contemporánea, desde Stalin a Putin, de Solyenitzin y Bulgakov a Politkóvskaya. No es precisamente un Aliosha Karamazov y, posiblemente, hubiera sido detestado con igual intensidad por Dostoievski y Tolstoi, pero creo que más que un escritor, Limónov aspiró y aspira a ser encarnación pura de la más alucinante novela rusa. danibasave@hotmail.com

EN NUESTROS ÁMBITOS la educación “parauniversitaria”, que re�ere en esencia a modelos educativos superiores de corta duración, no tiene presencia. Sin embargo, en los corrillos se emplea “parauniversitaria” (tenemos paraestatales) para referirse a las empresas que tienen no pocas instituciones de educación superior públicas del país. Tal empeño empresarial a partir de recursos públicos opera de distintas maneras. Uno de los más prototípicos son las más de 20 unidades económicas de la Universidad de Guadalajara. En el caso de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), se encarga de ellas el Patronato. Hace nos días tuve oportunidad de visitar una que otra golosina). En la imagen la plaza comercial que tienen en el que acompaña esta columna, pueden campus principal. ver los productos y los precios. ComSu arquitectura no le pide nada a los prenderán que no es fácil establecer malls convencionales y su extensión es una relación con quesos y carnes frías “robusta”. Tiene, entre otros servicios, similares en el mercado. Aunque con una bella fuente, procesos industriados mesas de futles, el rancho cubre “Gracias a Maribel fundamentalmente bolito, un carrito de helados, una demanda de su Solís, directora de la librería, una barra comunidad, la cual de comida rápida, Educación Continua, dista de una marca un Oxxo, una su- pude probar algunas como Lala. cursal de Santander, Más allá de la cauna papelería y la de las variedades de lidad y competitiviGarza shop, la tiende los quesos los quesos y carnes dad da de los producy carnes frías de la tos promocionales frías que se producen UAEH, podemos de la universidad. ver la importancia en el rancho de la En efecto, bonita de tomarse en sela garza, ave que rio que una casa UAEH” surca todo tipo de de estudios puede prendas y objetos. tener un compoGracias a Maribel Solís, directora nente empresarial sin traicionar por de Educación Continua, pude probar ello su vocación social. No sólo por algunas de las variedades de los que- meros negocios, que se vale, también sos y carnes frías que se producen en por asumir que la sustentabilidad y la el rancho de la UAEH. Con�eso que rentabilidad son factibles. De igual este campo de las empresas universi- forma, no hay duda que una varietarias no he podido estudiarlo y por dad de establecimientos, de bienes, ello, me impresionó mucho tan sucu- servicios y productos son portadores lenta cata. de identidad. Una afable señorita puso los quesos, La UAEH tiene otros negocios. Una los platos, las servilletas, el cuchillo, los gasolinera, un hotel, una editorial, palillos, las galletas y el agua... En ese una cafetería, transportes, centro de momento, ya que en otros, puede convenciones, centro deportivo y servirse vino y hasta llevar un grupo un club. de jazz para amenizar a los catadores (también producen mermeladas y asesoresencultura@yahoo.com.mx

Foto: Eduardo Cruz

Por Daniel Salinas Basave


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“Muchas veces, el lugar de cruce entre el sueño y la vigilia, entre la vida y la muerte, entre lo real y la ilusión está representado por el acto de leer”

REVISITAR A KAFKA, BORGES Y CHE GUEVARA

Ricardo Piglia, Premio Fomentor de las Letras 2015, expone tres casos extremos de lectores, motivo para que el escritor Ramiro Padilla explore el continente de los que quieren ser leído por la misma causa Por Ramiro Padilla

S

i hay algo que caracteriza a Ricardo Piglia (1941, Adrogué, provincia de Buenos Aires, Argentina) es su absoluta capacidad de entendimiento de la literatura en todas sus formas. Mi primer acercamiento a su obra sería de manera curiosa, en forma de hallazgo, hace algunos años. Buceando entre algunos estantes encontré un libro que releería varias veces: un tratado sobre el o�cio de lector. Lo titularía (no sin cierto trasfondo borgeano): El último lector*. Un análisis profundo sobre tiempo y formas del arte de leer, a través de lectores heterogéneos en los que se destacan, sin lugar a duda, tres: Franz Kaa, Borges y el Che Guevara. De Borges (cuyas conferencias acerca de él pueden catalogarse como verdaderas joyas) escribe de manera extensa. Lo ve en

una fotografía enmarcada en la biblioteca nacional intentando descifrar un libro. Lo imagina perdiendo la vista leyendo. Y dice que esa imagen puede representar la imagen del último lector: “Yo soy ahora un lector de páginas que mis ojos ya no ven”. Y el análisis de los lectores, unidos-separados, parte de la misma estirpey continúa con Kaa, un tipo obsesionado con las lecturas, sobre todo, con las lecturas que hace alguien de sus escritos. Piglia habla de manera certera de esa compleja estrategia, una guerra de posiciones bastante típica de la obra de Kaa. En este caso, Felice Bauer encarna al lector en su estado más puro, el lector cuya vida (imagina Kaa) cambia a raíz de la lectura de sus textos. Kaa construye a Felice, la idealiza a través de la relación epistolar, la imagina leyéndolo. Es claro que detrás del ensayo se desvelan

las obsesiones del lector. Como tal, Piglia no deja de releer los libros que de alguna manera se han convertido en sus libros-guía. El Finnegans Wake y el Ulysses de Joyce, se pasean muchas veces por las páginas del libro. Pero de manera curiosa otro lector, quizá el lector némesis de Borges aparece allí, justo en el mismo libro. Un personaje llamado a la acción, cuyo ideario estaría justo en el extremo opuesto de Borges, el Che

Guevara. Piglia lo observa de lejos y de cerca, lo ve como descifrador y como intérprete, la lectura para idealizar la realidad. La indecisión del intelectual siempre será la incertidumbre de la interpretación, las múltiples posibilidades de lectura. Hay una escena en la vida de Ernesto Guevara, sobre la que también Cortázar ha llamado la atención –escribe Piglia–. El pequeño grupo de desembarco ha sido


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DOMINGO 14 de junio de 2015

“Muchas veces, el lugar de cruce entre el sueño y la vigilia, entre la vida y la muerte, entre lo real y la ilusión está representado por el acto de leer”

REVISITAR A KAFKA, BORGES Y CHE GUEVARA

Ricardo Piglia, Premio Fomentor de las Letras 2015, expone tres casos extremos de lectores, motivo para que el escritor Ramiro Padilla explore el continente de los que quieren ser leído por la misma causa Por Ramiro Padilla

S

i hay algo que caracteriza a Ricardo Piglia (1941, Adrogué, provincia de Buenos Aires, Argentina) es su absoluta capacidad de entendimiento de la literatura en todas sus formas. Mi primer acercamiento a su obra sería de manera curiosa, en forma de hallazgo, hace algunos años. Buceando entre algunos estantes encontré un libro que releería varias veces: un tratado sobre el o�cio de lector. Lo titularía (no sin cierto trasfondo borgeano): El último lector*. Un análisis profundo sobre tiempo y formas del arte de leer, a través de lectores heterogéneos en los que se destacan, sin lugar a duda, tres: Franz Kaa, Borges y el Che Guevara. De Borges (cuyas conferencias acerca de él pueden catalogarse como verdaderas joyas) escribe de manera extensa. Lo ve en

una fotografía enmarcada en la biblioteca nacional intentando descifrar un libro. Lo imagina perdiendo la vista leyendo. Y dice que esa imagen puede representar la imagen del último lector: “Yo soy ahora un lector de páginas que mis ojos ya no ven”. Y el análisis de los lectores, unidos-separados, parte de la misma estirpey continúa con Kaa, un tipo obsesionado con las lecturas, sobre todo, con las lecturas que hace alguien de sus escritos. Piglia habla de manera certera de esa compleja estrategia, una guerra de posiciones bastante típica de la obra de Kaa. En este caso, Felice Bauer encarna al lector en su estado más puro, el lector cuya vida (imagina Kaa) cambia a raíz de la lectura de sus textos. Kaa construye a Felice, la idealiza a través de la relación epistolar, la imagina leyéndolo. Es claro que detrás del ensayo se desvelan

las obsesiones del lector. Como tal, Piglia no deja de releer los libros que de alguna manera se han convertido en sus libros-guía. El Finnegans Wake y el Ulysses de Joyce, se pasean muchas veces por las páginas del libro. Pero de manera curiosa otro lector, quizá el lector némesis de Borges aparece allí, justo en el mismo libro. Un personaje llamado a la acción, cuyo ideario estaría justo en el extremo opuesto de Borges, el Che

Guevara. Piglia lo observa de lejos y de cerca, lo ve como descifrador y como intérprete, la lectura para idealizar la realidad. La indecisión del intelectual siempre será la incertidumbre de la interpretación, las múltiples posibilidades de lectura. Hay una escena en la vida de Ernesto Guevara, sobre la que también Cortázar ha llamado la atención –escribe Piglia–. El pequeño grupo de desembarco ha sido


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“Guevara encuentra en el personaje de London el modelo de cómo se debe morir. No estamos lejos del Quijote, que busca en las ficciones que ha leído el modelo de vida que quiere vivir” sorprendido y Guevara herido, pensando que muere, recuerda algo que ha leído. Ese relato es un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista apoyado sobre el tronco de un árbol se dispone a acabar con su vida. Guevara encuentra en el personaje de London el modelo de cómo se debe morir. No estamos lejos del Quijote, que busca en las �cciones que ha leído el modelo de vida que quiere vivir. También es cierto, como escribe Piglia re�riéndose a Leonel Grossman, que la lectura literaria ha sustituido a la enseñanza religiosa en la construcción de una ética personal. Volvamos a Borges. El genio argentino, cuyas expresiones certeras no dejan de maravillar a sus lectores, diría que podemos leer la �losofía como literatura fantástica; es decir, podemos convertirla en �cción por desplazamiento. Y en el que quizá sea su mejor cuento, “Tlön Uqbar Orbis Tertius”, la enciclopedia británica se lee como �cción, la �cción que nos lleva al mundo de Tlön. El relato plantea dos movimientos del lector, la lectura es a la vez la construcción de un universo y un refugio ante la hostilidad del mundo. En el otro extremo, el Che Guevara hace una lectura radical del mundo. Piglia recuerda a Ossip Mandelstam, el poeta ruso que muere en un campo de concentración de Stalin. Dice que lo recuerdan frente a una fogata, en Siberia, en medio de la desolación, rodeado de un grupo de prisioneros a los que les habla de Virgilio. Y esa es la última imagen del poeta. Y esa radicalidad, que va acorde con la lectura, sería plasmada en una foto inmortal: el

Che, subido en un árbol, lee. Lee en medio de la desolación, lee para tener esperanza. Lee. Reconoce durante su campaña en el Congo que busca aislarse para ejercer de lector, porque hay ciertos aspectos de su carácter que le hacen difícil el acercamiento con otros hombres. Y es, quizá, este aspecto escindido de su personalidad lo que lo ha hecho tan popular: guerrillero de día, lector de noche. Al contrario, en Borges el acto de leer articula lo imaginario y lo real. Mejor sería decir –palabras de Piglia– la lectura construye un espacio entre lo imaginario y lo real, desarma la clásica oposición binaria entre ilusión y realidad. No hay, a la vez, nada más real ni nada más ilusorio que el acto de leer. Muchas veces, el lugar de cruce entre el sueño y la vigilia, entre la vida y la muerte, entre lo real y la ilusión está representado por el acto de leer. Kaa enviaría un poema chino del siglo XVIII a Felice Bauer, que encerraría en sus versos la pasión por la lectura, su lectura: En la noche profunda En la noche fría, absorto en la lectura de mi libro, olvidé la hora de acostarme. Los perfumes de mi colcha bordada de oro se han disipado ya y el fuego se ha apagado. Mi bella amiga, que hasta entonces a duras penas había dominado su ira, me arrebata la lámpara y me pregunta: ¿Sabes qué hora es? (Yan Tsentsai.)

Queda claro que ese poema es una forma e advertencia. Un movimiento �rme en la red de sus desplazamientos y vacilaciones,

Fotos: Cortesía

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remarca Piglia. Kaa se da a leer para mantener la distancia. En el Che Guevara se encierran dos cosas: persistencia y enfermedad. Infancia y enfermedad van de la mano. Lectura y enfermedad se convierten casi en sinónimos. El joven Guevara no puede ir a la escuela por causa del asma. Su madre lo enseña a leer. “Le da el golpe al libro”, como diría Daniel Salinas. Se vuelve un lector incontinente que se encierra en el baño para leer a pesar de las quejas de su hermano. Borges consigue un trabajo en la Biblioteca Nacional. Sus compañeros juegan dominó mientras él devora libros en el sótano. Tres casos extremos de lectores. Dos que leen para vivir y uno que quiere ser leído por la misma causa. Esa es la razón por la cual El último lector se convierte en un manual de lectura para lectores. Y de manera coincidente, estos últimos lectores que navegan en diferentes derroteros, son hermanados por un objeto de papel.

Termino con una frase de Borges: “De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación”. ramiro_padilla@msn.com *El último Lector, de Ricardo Piglia, editorial Anagrama.


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FOTO DE LA SEMANA:

CUENTO

FUEGO

EL DESCUBRIMIENTO Por Heberto J. Peterson L.

Foto: Rodolfo García Pulido

E

RODOLFO GARCÍA PULIDO Es de Mexicali, Baja California, pero vivo en Rosarito (en el mismo estado). Licenciado en Ciencias de la Comunicación, se dedica a la fotografía, además de ser instructor de Taekwondo. La Foto de la Semana es un reconocimiento que se otorga por el mayor número de votos, avalando el dominio del tema, en el sitio de Facebook Fotografía Diaria.

steban y Sofía, acompañados de Lorenzo y Alondra, se dirigieron a desayunar al restaurante de San Miguel, famoso por sus ricos desayunos con diversidad de frittatas, especialidad de la cocina italiana, similar a la tortilla francesa, exquisitamente preparadas; sus ricos Combos, que son una combinación de chilaquiles; deliciosa machaca, frijoles y otros platillos, así como su delicioso café y galletas caseras. Al llegar frente a las casetas de cobro, Esteban dio vuelta a la izquierda, tomó la carretera de regreso y, a unos 10 metros, torció a la derecha para entrar por un camino angosto, dirigiéndose rumbo a la playa y llegar antes al restaurante. Bajaron del vehículo frente a un terreno con árboles, pasto, tierra, un espacio de cemento para eventos, mesas en las afueras del restaurante. A la derecha, pudieron apreciar la isla de Todos los Santos y, en un segundo plano, la cordillera de Punta Banda que la claridad del día permitía admirar. Caminaron unos metros e ingresaron al restaurante, con sus bonitas mesas rústicas, decorado con sencillez y buen gusto, con ventanas que permitían a los comensales disfrutar de la belleza que la naturaleza terrestre y marina les obsequiaba. Tomás y su esposa Cynthia, con esa amabilidad y calor humano que les caracteriza, los recibieron y los ubicaron en el mejor lugar para que disfrutaran a plenitud el ambiente de tranquilidad que el local tenía y que les producía la agradable sensación de sacarlos del entorno en el que rutinariamente se movían. Después de disfrutar un suculento desayuno, decidieron salir y aproximarse al acantilado, protegido por un cerco, para sentir como el aire acariciaba sus rostros, escuchar el vaivén de las olas que se quebraban al pie del acantilado de unos 20 metros de altura o más, produciendo un sonido relajante, mientras había la oportunidad de que sus ojos avistaran a lo lejos los barcos navegando, las aves deslizándose con las corrientes del aire y más cerca, hacia la derecha, a los surfistas. Salieron en el automóvil de los terrenos del

restaurante, torcieron hacia la izquierda y, por un camino angosto, descendieron hasta la playa. Se bajaron, con cierta dificultad, caminaron sobre cúmulos de piedras y, ya en la parte alta, pudieron observar de cerca cómo los surfistas, con gran maestría, se desplazaban en la cima o dentro de las olas. Ese lugar es famoso y allí se han realizado competencias durante muchísimos años. Esteban y Lorenzo se alejaron y caminaron hacia donde está el acantilado, enfrascados en una conversación de pronto escucharon un ruido y vieron cómo una parte del cerro se desmoronaba. Se quedaron paralizados, aunque sin peligro por estar lejos y porque el desprendimiento no fue grande. La curiosidad los aproximó a la zona del derrumbe y Lorenzo se quedó atónito al percatarse que de un perfil del cerro salía la mitad de lo que parecía ser un cofre. Voltearon para todos lados y, todos indiferentes, estaban concentrados mirando hacia el mar. Se acercaron, y con unas maderas y piedras lograron dejar al descubierto aquel cofre, lo jalaron con dificultad hacia el piso, voltearon a verse mutuamente y, sin hacer ruido que llamase la atención, abrieron aquel cofre que contenía doblones y joyas de plata y oro. Quedaron estupefactos, sabían que aquello pertenecía a la nación y, al mismo tiempo, se preguntaban: “Si lo notificamos a las autoridades, ¿en manos de quién irán a quedar finalmente? Podríamos quedarnos con una parte y entregar el resto, pero… ¿Es lícito? ¿Es moral?”. Estaban frente a un dilema que los pondría a prueba… ¿Cómo termino aquella aventura que inició con un delicioso desayuno? No lo sé, todavía están deliberando...

“Ya en la parte alta, pudieron observar de cerca cómo los surfistas, con gran maestría, se desplazaban en la cima o dentro de las olas”

petersonheberto@live.com


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ATRABILIARIO

EN SÉNECA

SOBRE LA MELANCOLÍA DE LAS BRUJAS

PARA APRENDER, LEER; PARA DISCUTIR, SABER

Por Guadalupe Beatriz A. Por Rael Salvador “Una buena obra nunca queda sin castigo”. Gore Vidal.

SABER LEER, SOBRE TODO, para que el leer sea un saber, además de un placer. ¿A quién? A José Vasconcelos, John Reed, Octavio Paz... Y porque el silencio es un clásico del tiempo; el silencio fértil, el que inaugura la palabra para su lectura. Vuelvo a Vasconcelos, digo, porque su idioma es, sobre todo, el del espíritu de mi raza: la cósmica, la mestiza. Tantas veces citado, con esmero y precisión, para contextualizar los discursos sobre lo que los alumnos y los maestros deben leer. La obligatoriedad homérica de su Ulises criollo, que hace de América una gran balsa continental que, navegando autobiográ�camente, encuentra sus orígenes. Leo al hombre de letras, al intelectual comprometido, al político que no niega su memoria emocional. Al licenciado y al educador, al de la contienda electoral y, claro está, al de los muchos libros para la nación: al artista y al humanista. Voy de viaje en el latido de la Patria y surco por el corazón del trópico; diástole y sístole de luz y más luz: “La raza que conquiste los trópicos –profetiza su encono vanguardista– dominará el futuro”. Palabras que, a pesar de los pesares, enorgullecen la grandeza de nuestra estirpe. Y en lo que viene, siempre el plumaje del Sol. Así el dolor del mundo: sólo su nombre en las fachadas de las escuelas (pocas rurales). Ya no hay chivos ni golondrinas, y el trigo se vendió a muy bajo precio. Fantasma en la atmósfera de un siglo acabado, su fuego se constriñe como cuando algo se mancilla con la necedad equivocada. ¿Qué ha sido de la realidad forjada por el progreso de sus sueños? ¿Dónde está el cielo de Valeria-Antonieta? ¿Cómo fue que se nos perdió lo ya ganado? Por suerte, para el Ateneo de la Juventud y otros interesados en la prosperidad de la Condición Humana, son ahora sus libros la esencia de su ausencia.

Foto: Cortesía

LA BULA SUMMIS desiderantes affectibus, promulgada por el papa Inocencio VIII en 1484, reconoce la existencia de las brujas, anulando una disposición antigua que consideraba una herejía la creencia en esos entes femeninos. En la misma bula, se ordena a los monjes inquisidores dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, investigar y castigar la brujería. Tres años después publican en Alemania el Malleus Male�carum (El martillo de las brujas. Para golpear a las brujas y sus herejías con poderosa maza), un verdadero manual para la “caza de brujas”, práctica genocida que se extenderá e intensi�cará en Europa de los siglos XVI al XVIII, precisamente en un período de �orecimiento de las ciencias y las artes. El Malleus Male�carum es un propagador fanático de ideas misóginas. “¿Por qué en un sexo tan frágil como el de la mujer se encuentran mayor cantidad de brujas que entre los hombres?”, se preguntan. El común denominador de las respuestas es la debilidad de las mujeres en la fe y el físico (como son débiles, buscan venganza por medio de la brujería); “la liquidez de su complexión”, según la teoría de herejía. Camino a la horca o a ser quemade los humores, pero sobre todo la lujuria y la das vivas, ahogaban sus gritos con mordazas pasión carnal incontrolable, que las mueve a de hierro con púas. tener relaciones con el demonio (“toda brujería En 1563, Johann Weyer publica De praestigiis procede de la lujuria carnal, que en las muje- daemonum (para Freud uno de los mejores lires es insaciable”). Los hombres, se a�rmaba, bros de todos los tiempos), en donde cuestiona no eran tan proclives a sentir lujuria por los las ideas del Malleus Male�carum. Sostiene que demonios. las brujas eran realmente El 80% de las personas mujeres afectadas por el “Los castigos que humor melancólico, o por ejecutadas por brujería en los siglos señalados fue- se les infligían eran otros trastornos mentales. ron mujeres. En Escocia, Un sínodo francés de descomunalmente 1583 decretó que antes de por ejemplo, entre 1560 y 1762 hubo 242 hombres hacer un exorcismo había peores que los acusados de brujería frente que indagar en la vida del a 1491 mujeres. En total, se males de que se les poseído, pues los melancóha estimado un número de licos y otros afectados reacusaba” entre 100 y 200 mil mujeres querían más los remedios asesinadas por brujería. médicos que los religiosos. Las brujas eran, generalmente, mujeres solte- El inglés Reginald Scott aseguró en su libro ras o viudas sin hijos, de edad avanzada, pobres Descubrimientos de la brujería, publicado en y desagraciadas físicamente. Representaban la 1584, que las brujas (“viejas, cojas, de ojos transgresión femenina al oponerse al ideal de nublados, pálidas, sucias y llenas de arrugas”) la mujer obediente, fecunda, sometida a los eran realmente ancianas tontas y deprimidas. designios de un varón y a los preceptos cris- El rey Jacobo I de Inglaterra ordenó quemar tianos. Practicantes algunas de la medicina la publicación. natural, eran mal vistas por el poder que ese Poco a poco, la idea de enfermedad fue o�cio les confería en su comunidad. desplazando a la del pacto diabólico, al irse Los castigos que se les in�igían eran desco- sustituyendo la superstición medieval por el munalmente peores que los males de que se les racionalismo del Renacimiento. acusaba. Se les sometía a las más despiadadas torturas para que se declararan culpables. Si alguien las defendía, podía ser acusado también aldacoe@gmail.com

José Vasconcelos, imprescindible.

Saber leer, digo, sobre todo, para que el leer sea un saber, además de un placer. Porque una cosa es alfabetizar, con la “Reforma” implementada –observando sus terribles e inexplicables cargas de rezago en 2do año de primaria– y, muy otra, que los niños sepan leer “para aprender todo lo demás”. Por eso digo: para aprender, leer; para discutir, saber. Inexplicable, pero cierto: la historia de la lectura en el país es la crónica de un arte que, como digo, a pesar de los pesares, se niega rotundamente a morir. Y aquí recuerdo bien la argumentada re�exión de José Vasconcelos, primer Secretario de Educación en México e incansable impulsor de la campaña “Clásicos Universales” en las escuelas del país: “La escuela libresca es de�ciente, pero una escuela que reemplaza el libro con el útil (escolar) condena a la mayoría de la especie a no conocer jamás el mundo de las ideas. La vida, al �n y al cabo, obliga a la mayoría a usar las manos y enseña a usarlas, pero el uso de los libros únicamente la escuela puede darlo”. ¿Ideas… que nos enriquezcan, para que no seamos sólo mano(s) de obra barata? Bueno, dejo de clamar en el desierto, y continúo con mi orden clásico, para ya cerrar la exposición con esta sentencia: más allá de la obligatoriedad de la alfabetización, la “lectura” cabe en la educación, siempre y cuando, como quería Platón, demuestre “que no sólo proporciona placer sino también sabiduría”. raelart@hotmail.com


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DOMINGO 14 de junio de 2015

C O N NOMBRE DE M U J E R Q U E L A S I D E N T I F I C A , A M A N T E S TO D A S D E L OCÉANO

Pangas tristes bajo el Sol Por Iliana Hernández P.

“Creen que le han nacido al mar por eso confunden a las ballenas con parientes sumergibles, de interiores cubiertos y de mejor brillo” Fotos: Barrett Scatapino

S

obre sus huecos estómagos descansan unas, otras con la nariz a medio enterrar en una orilla interminable de playa, sienten sobre sus espaldas el parloteo de gaviotas enclenques. Pangas rotas o deslavadas que han visto mejores días; travesías interminables mar adentro. De esqueleto repintado, blanco, azul y rojo, algunas franjas amarillas les pulen la dentadura. No tienen ombligo porque no vienen de madre sedentaria sino de materia sin vida, al ser creadas lo único que contempla su leve quilla es el mar. Creen que le han nacido al mar por eso confunden a las ballenas con parientes sumergibles, de interiores cubiertos y de mejor brillo. Pangas tristes al Sol, sin brazos para pedir razones a quienes de todas maneras no escucharán. Atadas por un cordel que les impide fugarse, se entretienen sobre el vaivén de olas remotas que les traen de la lejanía inciertas historias de guerreros furiosos, suicidas tenaces, botellas lanzadas al mar rellenas de secretos a voces. Pangas desmañanadas, internándose en la bruma y el frío de la

madrugada, lucen negras como rígidos cocodrilos en busca de calamares gigantes, soportan la brisa y el agua salada como parte de su oficio marino. Sardinas y delfines las acompañan en el transcurrir de horas en la inmensidad del azul, del agua sin fin. Pangas tristes bajo el Sol, abandonadas después de la jornada del pescador. Nadie escucha su resollar, su cansancio desamparado sobre la arena, el anhelo de regresar al mar. Se tuestan en somnolencia, en

desgaste constante del espinazo; abolladas por piedras filosas, reposan con desechos de aves, basura que el viento les ha arrojado y nada dicen porque su entero ser es de espera apacible, hechas para fundirse en el mar y sonreír a las gaviotas que, de vez en cuando, descansan sobre ellas. Con nombre de mujer que las identifica, amantes todas del océano, pangas que navegan o se enclavan cercanas a la playa, deslumbradas por rocas isleñas; gravitan en atenuada curiosidad por

todo lo que no verán jamás, a no ser cabezas de pescado, anzuelos, cañas, hieleras, la piel requemada del pescador. Reciben lluvia de Sol después de su travesía. Atrancadas sobre la arena, avejentadas, resecas. Los granos del tiempo las convierten en un puño de sal al final del día, cuando el viento las mece un leve temblor las encamina por rumbo equivocado: tierra adentro. Tierra adentro se pierden, no saben estar sobre la tierra porque las pangas creen fervorosamente que son hijas del mar. premoniciones@hotmail.com

NUMERALIA Los 10 mejores libros del siglo XX según la revista Time:

1.Ulises, de James Joyce. 2.El viejo y el mar, de Ernest Hemingway. 3.El principito, de Antoine Saint Exupery. 4.El nombre de la rosa, de Umberto Eco. 5.Paradiso, de Lezama Lima. 6.La montaña mágica, de Thomas Mann. 7.Por quién doblan las campanas, de Ernest Hemingway. 8.El guardián en el centeno, de Jerome Salinger. 9.Las brujas de Salem, de Arthur Miller. 10.Retrato del artista adolescente, de James Joyce.


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Palabra, 14 de junio de 2015 by Periódico El Vigía - Issuu