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Palabra, 13 de septiembre de 2015

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Editor: Rael Salvador l Diseño: Arturo Corpus l raelart@hotmail.com / palabra@elvigia.net

Foto: Cortesía

DOMINGO 13 de septiembre de 2015 / Núm. 232


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DOMINGO 13 de septiembre de 2015

DE PALABRAS Y PALABRAS

HOMBRES

IMPROPIEDADES O IMPRECISIONES EN EL LENGUAJE II

Hay hombres que caminan despacio pero pisan fuerte. Hablan suavemente pero sus palabras se escuchan lejos. Hay hombres que no necesitan esos nueve meses para amar incondicionalmente. Hombres que saben llorar, que guardan secretos y abrazos sinceros. Esos que en sus brazos llevan un ejército capaz de luchar por defender amores. Hombres que merecen el título de padre, que arriesgan sus alas por proteger las tuyas. Esos que, aunque el tiempo encorve su cuerpo y los llene de arrugas, seguirán de pie firmes y fuertes. andrearodrigueztorres@ hotmail.com @soyandreatorres facebook.com/amvasdeensenada

No. 232/ 13 de septiembre / 2015 Director General Santiago Garín Walther Director Editorial Enhoc Santoyo Cid

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Gerente Administrativo Alfredo Tapia Burgoin

“Hombres que merecen el título de padre, que arriesgan sus alas por proteger las tuyas”

POEMA PARA EVM* Por Roberto Bolaño Qué lugar es ése al que /nos llevarán nuestras palabras, las bellas durmientes, por caminos a menudo /distintos, qué eriazo, qué infierno, qué nos /espera allí, Enrique, en esa blancura en la que nos reuniremos finalmente, qué aullidos, /qué silencio, qué permutaciones nos aguardarán cuando /hayamos atravesado todo lo que /hay que atravesar, cuando nos hayamos despojado de todo, qué olvidos, qué. En algún lugar infinito /se esconde, en un tiempo que nos es ajeno, que ni siquiera

Editor Rael Salvador Críticos / Colaboradores Héctor García Mejía, Marcela Danemann, Ruth Gámez, Arnulfo Estrada, Federico Campbell (†), Olga Aragón, Jorge L. Osiris Fernández, Gerardo Sánchez, Montserrat Buendía, Sergio Gómez Montero, Elia Cárdenas, Jesús López Gorosave, Paúl Nazar, Renata Sández Oseguera, Lauro Acevedo, Heberto J. Peterson L., Iliana Hernández P., María Eugenia Bonifaz de Novelo, Kepa Murua, Ana M. Mora, Herandy Rojas, Alina I. Gallardo, Ramiro Padilla, Daniel Salinas, Óscar Ángeles Reyes, Gerardo Ortega, Deÿ López, Aldo Calderoni Etcheverri, Elba Jordán S., Gabriel Ríos C., Diana Venegas, Fernando Macillas T., Jaime E. Delfín V., Manuel Quintero, Martín Caparrós, Eduardo Cruz Vázquez, Jorge Valenzuela, Miguel Lozano, Jhonnatan Curiel, Gustavo Dessal, Óscar Villarino Ruiz, Alberto Manguel, Carmen Gaitán, Myriam Moscona, Martín Solares, Daniel Iván Arellano G., Carlos Patiño, Joatam De Basabe, Jorge Calderón, Leobardo Sarabia Quiroz, Magdalena Calderón, Enrique A. Velasco Santana, Guadalupe Beatriz Aldaco, David Castillo, Gerardo Navarro (Nemónico), Andrea Torres y Natalia Rivera Lugo. Corresponsal en Francia Cony Singüenza Corresponsal en Italia Ferdinando Scianna

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Por Magdalena Calderón CONTINUAMOS con las impropiedades léxicas, que, desafortunadamente* , son muy abundantes. Empecemos con la palabra apostar. En ciertas construcciones este verbo no se usa con efectividad, se le da un significado que no tiene. Veamos un ejemplo de imprecisión en el uso de ese término utilizado hace unos días (9 de septiembre) en el programa de Joaquín López Dóriga, por el Secretario de Hacienda Luis Videgaray, con respecto a la propuesta del paquete económico para el próximo año y que entregó a los diputados para su análisis: …estamos ne y mediante el pago de la cantidad apostando al sentido de responsabi- convenida (DPHD, 2005). No son silidad de los mexicanos. No es correc- nónimos. to, apostar quiere decir pactar: Apos- *Desafortunadamente. El diccionatamos una cena y yo gané. También rio de la RAE no registra esta palabra, suele indicar un juicio: Apuesto a que aunque no censura su uso pues es un pronto lograrás tu cometido. adverbio bien formado a partir del adEncontramos otra imprecisión léxi- jetivo desafortunado y el sufijo –menca en cierto uso del verbo tachar. En- te. ¿Razones? Desconocidas. Si acepta tre los significados de espalabras como chido, que te vocablo está el de atrimuy pronto pasará de mobuir a alguien alguna falta “Veamos un da, ¿por qué no integrar o cierta actitud negativa. ejemplo de desafortunadamente? Tacharon al represenCuriosidades del lentante sindical de compli- imprecisión guaje. Snob o Esnob. La cidad con los huelguistas. definición de esnob se aplien el uso O de aplicar un apelativo ca a la persona que adopde apostar ta o imita las costumbres, o un calificativo despectivo o reprobatorio: Ta- utilizado en gustos y tendencias que charon de tendencioso considera distinguidos o al líder de los burócra- el programa de moda. El origen de estas. Tiene, pues, una conpalabra se remonta al side Joaquín ta notación negativa y debiglo XVIII, cuando la UniLópez do a ello no puede usarversidad de Cambridge se con términos de valodecidió admitir algunos Dóriga...” ración positiva. Tachar a plebeyos becados, y para un político de inteligendistinguirlos del resto de te es una impropiedad léxica porque alumnos, anotaban en su matrícula la el calificativo inteligente es una con- expresión S/nob, (Sine nobilitas, sin dición positiva y, por tanto, incompa- nobleza). Hay dos formas esenciales de tible con el verbo “tachar”. ser esnob: el esnobismo mundano que Te mando los documentos vía fax. La aspira a ser como los distinguidos y popalabra vía es un sustantivo, no puede derosos; y el esnobismo cultural, que tener función de preposición. Lo per- simula estar al tanto de lo último en tinente sería: Te mando los documen- arte, literatura y otros tipos de activitos por fax. dades intelectuales. ¿Rentar y alquilar son sinónimos? El latín del día. Velis nolis. Quieras Veamos el significado de cada uno: o no quieras. Por las buenas o por las Rentar: Producir o rendir beneficio malas. Velis nolis tuvimos que acepo utilidad anualmente. Alquilar: Dar tar el aumento del IVA en nuestro Esa alguien algo (sic), una finca urbana, tado. un animal o un mueble, para que use Vale. de ello por el tiempo que se determiatena2221@hotmail.com

Suplemento Cultural de

Por Andrea Torres

nos molestamos en /mensurar, allí, donde tiene una casa nuestro /terror de alquiler. * Poema encontrado en un cuaderno de Roberto Bolaño, dedicado a Enrique Vila-Matas.

Corresponsal en Chile Ramón Ángel Acevedo, “Rakar” Corresponsal en Argentina Patrick Liotta Fotografía Enrique Botello Correo electrónico raelart@hotmail.com palabra@elvigia.net Teléfonos para publicidad 120.55.55, ext. 1023 Ensenada, B.C. México.


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ALEATORIEDADES LOS CÍNICOS NO SIRVEN PARA ESTE OFICIO

SI ALGUIEN ME PIDIERA que recomendara un libro para estudiantes recién ingresados a la carrera de comunicación o periodismo, o a cualquier joven que inicie su camino en los medios de comunicación, no dudaría un segundo en recomendarle éste como primera opción, quizá junto con los clásicos de Vicente Leñero o Federico Campbell. Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo, es un libro ideal para aquel que quiera hacerse una idea sobre la canija y noble esencia de este trabajo. Ojo, no es un manual de introducción ni se parece en lo más mínimo a un libro de texto. Es ante todo una reflexión y, se me apuran un poquito, una involuntaria declaración de principios a favor del buen periodismo. Tiene sólo 124 páginas, en letra más o menos grande, así que hasta el estudiante más repelente a la lectura lo podrá terminar sin pretextos. Para alguien más o menos “canchero” en esto de leer, es un ejemplar que se devora con inmenso placer literalmente en una sentada. Ryszard Kapuscinski creó los mejores reportajes narrativos del siglo XX y escarbó profundo en rincones del planeta y personajes relegados a menudo por los medios masivos. Nadie como él reflejó la caída del colonialismo y el nacimiento de las primeras naciones en África. Nadie se involucró de tal manera en el Tercer Mundo en fenómenos tales como guerrillas, emigraciones, pobreza. Fue testigo presencial de transformaciones políticas y económicas lo mismo en Latinoamérica que en la URSS. Sin embargo, no le quedó mucho tiempo de sobra para reflexionar sobre el oficio que desempeñó con maestría hasta la muerte. Por fortuna alguien se tomó la molestia de arrancarle una charla y capturar sus palabras. Hay libros manufacturados a posteriori y

“Es un libro ideal para aquel que quiera hacerse una idea sobre la canija y noble esencia de este trabajo” el que hoy nos ocupa es uno de ellos. El colega Ryszard Kapuscinski nunca se sentó en su escritorio con la idea de crearlo. Es más, jamás desenfundó la pluma para escribir una línea. Este es un libro charlado, pero por fortuna la escritora y periodista María Nadotti tuvo la brillante idea de capturar dichas charlas informales en papel. Así pues, tenemos aquí al mejor reportero del siglo XX reflexionando sobre el arte de crear buen periodismo. Kapuscinski, nacido en Polonia en 1932, falleció en 2006 en plena era del periodismo cibernético, sin embargo nunca fue un anacrónico de vieja guardia anclado en el sistema de linotipos. Por el contrario, siempre exhortó a la actualización constante y a la adaptación a nuevas formas de trabajo y vida, pero sin perder jamás el alto compromiso ético y social que el oficio exige. Para Kapuscinski el periodista debe ante todo tener un alto sentido humano y su objetividad no implica que se torne de hielo ante la desgracia de sus semejantes. Para poder narrar una historia, afirma, primero hay que comprenderla y sentirla. El primer elemento de los reporteros, dice Kapuscinski, es estar dispuesto a sacrificar una parte de nosotros mismos. Con el periodismo se vive cada instante y no se puede cerrar la oficina a las 16: 00. Según Kapuscinski, se es reportero las 24 horas del día. Así las cosas, este libro es una excelente iniciación, o acaso advertencia, para quien tenga deseos de entrarle a este oficio. Aún están a tiempo de arrepentirse. Foto: Cortesía

Por Daniel Salinas Basave

danibasave@hotmail.com

CERONETTI EN PERSONA Por Enrique Vila-Matas

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ntro en mi librería habitual y un caballero que no conozco, un cliente que estaba ya enfilando la puerta de salida, retrasa su partida para preguntarme si me puede entregar Pequeño infierno turinés, de Guido Ceronetti. El nombre de la editorial, me dice, comenta su previsible frágil paso por este mundo: Editorial Días Contados. Ya en el autobús, de regreso a casa, hojeo distraídamente el libro (traducción de González Rovira) y no tarda en llegarme un primer latigazo de deslumbramiento ante el estilo audaz e incisivo del escritor. Pequeño infierno turinés, trabado por una serie de semblanzas, habla de una ciudad que ya no existe, de una época de Turín en la que todavía podía verse belleza. Sin embargo, las “portadoras de luzen-el-rostro de entonces” ya son ahora viejas. Y las jóvenes de hoy, dice Ceronetti, tienen rictus de teléfono móvil, no se las comería ni un perro. Me adentro en una de las semblanzas, “Un viejo turinés”, y recorro la vida del padre del autor, dueño de una moral fundada sobre la interesante base de no molestar nunca a na-

die: “Hay vidas que terminan sin dejar nada, ni destruido ni detenido, sin abrir ni congelar ningún desorden, mínimas obras de arte de orden en el gran desequilibrio humano”. Voy imaginando el Turín de otro tiempo a medida que leo a Ceronetti, experto en mundos borrados y creador cercano a Gadda, Manganelli y otros grandes raros de la escritura italiana del siglo pasado. En su escritura encuentro lo que el crítico James Wood llama vividad: vida en el papel, vida traída a una vida distinta por el arte más elevado. Ya en casa, sigo cruzando por donde cruza Ceronetti, escritor que a veces incluso parece que va a personarse él mismo en alguna de sus intensas páginas. Retrata a las turinesas de su época como mujeres castigadas por la soledad, pero muy capaces de soportarla, obsesionadas como andaban siempre por la sastromodistitis y por no ir desgreñadas. En la semblanza “Boxeo en Turín” aparece el púgil Bonaglia, terrible marrullero que siempre iba al grano y golpeaba en la nuca y en los riñones y acabó de torturador fascista, bonito empleo. Y en “El peatón” de Turín hay una moderna redefinición del flâneur que, en tiempos de calles peligrosas, se ha transformado en “un metafísico inerme, con curiosidad por el crimen, pero inclinado a evitarlo”. El conjunto es de una rara intensidad conmovida y parece próximo a grandes libros sobre ciudades, como Lisboa, de Cardoso Pires, o La forme d’une ville ville, de Julien Gracq. Al investigar dónde encontrar más obras del sabio turinés, he tropezado en las imágenes de Google con un Ceronetti que no me esperaba del todo: una mezcla de loco y de genio medieval. He decidido seguir leyéndolo, o investigándolo. Nacido en el 27, es poeta, filósofo, traductor, eterno articulista de La Stampa, dramaturgo, filólogo, marionetista. En Acantilado han publicado su ensayo sobre El cantar de los cantares y un libro del que llevaba años oyendo hablar, El silencio del cuerpo,, traducción de J. A. González Sainz. Al cierre po de esta edición, me cuentan que ese carnal y mítico libro es una obra tejida con reflexiones y lecturas sobre el cuerpo, con aforismos y fragmentos sencillamente formidables. Un amigo –supongo que para que salga disparado hacia mi librería habitual– me envía uno de esos aforismos, idóneo para antitaurinos: “Protejo a la vaca e incluso a la araña. Pero ¿y si te piden cuentas de los mosquitos? ¿De los microbios que involuntariamente matas?”. Y luego me envía también este otro: “El arte está acabado desde que los artistas ya no tienen enfermedades venéreas”. Salgo disparado. @Vila_Matas


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E NRIQUE V I L A - M ATA S P R E M I O F IL DE LITERATURA EN LENGUAS ROMANCES

La Feria del Libro de Guadalajara, en su versión 2015, distingue al autor de El viajero más lento y París no acaba nunca por su “aporte significativo a la literatura de nuestros días”. Alberto Manguel, fiel a lo esencial, reseña la valía literaria de El mal de Montano

Por Alberto Manguel

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helley (y más tarde lo haría Paul Valéry) sugirió que toda literatura podría ser el trabajo de un solo Autor y que, a través de las diferentes épocas, los escritores solamente han actuado como sus amanuenses. Una visita hoy a cualquier gran librería parece confirmar esta tesis: una infinidad de narraciones casi idénticas sobre las teorías conspiratorias de Da Vinci, la vida inmigrante en Londres o Los Ángeles, las familias disfuncionales de Brooklyn o Glasgow, ofrecen a los lectores la sensación de un desconcertante déjà vu. Si la literatura posee sólo un Autor, es tiempo que Ella (o Él) cambie sus temas. Las historias, de tan repetidas, se han desgastado. Hablemos de Enrique Vila-Matas,

quien durante los últimos 30 años, consciente de la inutilidad de contar historias interesantes en un mundo propenso a la terca repetición, ha optado por construir sus libros a partir de fragmentos de la literatura disponible, incluso refrescando profundamente los conceptos de collage y bricolaje tan queridos por los practicantes de arte experimental de inicios del siglo veinte. Sin embargo, Vila-Matas nunca da la impresión de estar experimentando; no existe la sensación de prueba y error en su trabajo. Más bien, lo que él hace es mantener una conversación inteligente con el lector (monólogo es quizás una palabra más adecuada) hecha de citas, anécdotas literarias, lecturas personales y sorprendentes asociaciones que construyen un fárrago iluminador y refulgente. Si él tiene algunos ancestros, éstos pertenecen a los siglos XVII y XVIII: Sir omas Browne y Robert Burton, Denis Diderot y Lawrence Sterne. Todos los libros de Vila-Matas tienen algo de Tristram Shandy. Después de haber escrito muchos

libros excelentes, admirado casi secretamente por un limitado grupo de lectores, Vila-Matas alcanzó la fama internacional en el 2000 con Bartleby y compañía, una exploración de los límites de la literatura a través de un catálogo de escritores (reales e imaginarios) los cuales, emulando al famoso escribano de Melville, “prefieren no” escribir. La ausencia de literatura es el asunto de este libro (así como la ausencia de acción es el tema de Sterne) y alrededor de esa ausencia, Vila-Matas teje una espléndida meditación en torno a la taciturna naturaleza de nuestro tiempo que, cobijada bajo la pretensión de febril actividad y apremiante eficiencia, se sienta para hacer nada. Si la escasez de trabajo fue el tema del Bartleby de Vila-Matas, entonces el exceso de trabajos es el de Montano. El hijo del narrador, Montano, es un escritor (literalmente) enfermo de literatura pero a la vez obsesionado con lo que él ve como precario en ella. Ha escrito un “peligroso” libro sobre escritores que han abandona-


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@albertomanguel *Traducción exclusiva para Palabra: Iliana Hernández Partida.

EN SÉNECA CONSTELACIONES LITERARIAS Por Rael Salvador LA INTROSPECCIÓN los resguarda. La luz, buenaventura que brinca cuerdas de colores en los anteojos, a destiempo ve su rostro en la chapa de los relojes. “Suelen llorar y uno no sabe, en la mayoría de los casos, qué hacer, si llorar con ellos o preguntarse qué es lo que ellos saben y que nosotros hemos olvidado. Los bebés son como un lenguaje olvidado…”, Enrique Vila-Matas piensa en algo que dijo Roberto Bolaño. De frente al abedul, el viento peregrina en el terciopelo del tiempo. “Durante los últimos 30 años, consciente de la inutilidad de contar historias interesantes en un mundo propenso a la terca repetición, ha optado por construir sus libros a partir de fragmentos de la literatura disponible, incluso refrescando profundamente los conceptos de collage y bricolaje tan queridos por los practicantes de arte experimental de inicios del siglo veinte”, redacta Alberto Manguel. Es de noche, licor de fruta oscura, y Bolaño nos advierte: “El escritor Alberto Manguel es, ciertamente, un crítico al que debemos tomar en serio”. “¿Un crítico impresionable?”, responde a la sombra el mismo Manguel. “En cierta ocasión escuché decir a Alberto que la lectura empieza como un acto privado que conduce inmediatamente al diálogo, porque cuando se acaba la lectura de un libro, uno tiene ganas de contárselo enseguida a otro”, insiste en rememorar Vila-Matas.

“Qué infierno, qué nos espera allí, Enrique, en esa blancura en la que nos reuniremos finalmente, qué aullidos, qué silencio…”, poetisa Bolaño sobre Vila-Matas. “La estética de Enrique Vila-Matas depende en primera y última instancia de la lectura. Hechas de comentarios, reensamblajes, parodias y atribuciones apócrifas, sus historias se postulan como una segunda realidad. Vila-Matas llega después; observa lo ya narrado con ojo insólito, y discute lo ocurrido”, secunda su versión Juan Villoro. “Es posible –me digo ahora– que haya acertado al considerarme un lector idóneo para la novela de Bolaño. De hecho, me siento muy cercano a toda la obra del escritor chileno. Es posible incluso que sea el escritor que más se parece a mí, o viceversa: soy el escritor que más se parece a Bolaño”, refrenda Vila-Matas. “Una mitografía obsesiva, destinada a documentar y a tipificar, con delirio erudito, una actitud ante la literatura que es también una actitud ante la vida, una y otra puestas siempre por Vila-Matas en el mismo nivel, deliberadamente confundidas”, declara Ignacio Echevarría. “Porque cualquiera que conozca a este escritor nacido en Barcelona en 1948 –o cualquiera que siga sus libros, sus entrevistas o sus recientes columnas en El País con formato de journals espasmódicos– sabe perfectamente que VilaMatas no tiene otro Vila-Matas”, espejea Rodrigo Fresán. raelart@hotmail.com

Foto: Cortesía

hay nada, algunas veces; más alejado de la realidad que la literatura, la cual está de manera constante recordándonos que la vida es de una manera y que el mundo ha sido organizado de otra, pero podría haber sido al revés. No existe nada más subversivo que la literatura ya que en ella se centra la preocupación de regresarnos a la vida verdadera al exponer lo que la vida real y la Historia reprimen. El mal de Montano no es una novela apocalíptica, tampoco una elegía, carece de todo el fácil pesimismo de aquellos que advierten sobre el fin del libro y prestan su mano generosa para el cierre de bibliotecas. Montano es una oda inteligente y gozosa que proclama no la desaparición sino la sobrevivencia de la literatura. En el último párrafo, el narrador se despide de Montano y luego se encuentra con Robert Musil, el autor de la obra inconclusa El hombre sin atributos atributos, parado frente a un abismo. Aunque las ciudades de Musil fueron principalmente Berlín y Viena, Praga fue para él emblema de la vida literaria, como lo fueron las publicaciones Prager Presse y Bohemia que divulgaron muchos de sus escritos. Praga ha defendido la literatura. “Es el aire del tiempo, el espíritu es amenazado”, le dice el narrador. El autor, fallecido hace muchos años, mira hacia el horizonte y afirma: Praga es intocable, es un círculo mágico, Praga ha sido siempre demasiado para ellos y siempre lo será.

Fotos: Cortesía

do la escritura (por supuesto que Bartleby y compañía nos viene a la mente) y ahora, recluido en su casa de Nantes, es él mismo víctima de bloqueo escritural. Montano está desilusionado con el mundo del presente: todo en él, así lo cree, conspira contra el acto literario, por lo que nuestra tarea intelectual, moral y ética es la de luchar contra su enemigo. Perseguido por “El mal de Montano” (es el título del libro en español), el narrador gradualmente permite que el mundo de la literatura lo posea en cuerpo y alma mediante la abundancia de referentes literarios, él mismo se convertirá en la Literatura encarnada, ofrendará su mente y memoria a los escritos de otros, se transformará a través de la carne, en el infinito, en la unificadora Biblioteca universal. Precisamente porque la literatura nos permite comprender la vida (escribe el narrador) nos dice lo que puede ser, pero también lo que pudo haber sido. No

Vila-Matas, en compañía de Roberto Bolaño.


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FOTO DE LA SEMANA: TEMA LIBRE (B/N)

CUENTO

AUDITORÍA

BETO GONZÁLEZ Originario de Lagos de Moreno, Jalisco. En la actualidad reside en Glendale, Arizona, USA. La Foto de la Semana es un reconocimiento que se otorga por el mayor número de votos, avalando el dominio del tema, en el sitio de Facebook Fotografía Diaria.

Foto: Beto González

E

l Aero Commander de un solo motor y cuatro plazas, se colocó en la pista esperando la autorización para su despegue. Su destino: Bahía Tortugas, en Baja California Sur. El propósito del viaje: iniciar una auditoría por instrucciones de las oficinas centrales ubicadas en Ensenada, Baja California. Sus ocupantes: el piloto, de nombre Víctor; copiloto, Andrés, y los contadores Eugenio y Luis. Dio luz verde la Torre de Control y la nave se deslizó sobre la pista con dirección al mar, frente a la bahía de Ensenada, que conforme tomaba altura se apreciaba su belleza: el puerto, la cordillera de Punta Banda, la isla de Todos Santos hasta que, perdidos entre las nubes, Víctor dirigió la avioneta según el plan de vuelo. El viaje transcurrió tranquilo, con cielo despejado, el cual permitió apreciar el contorno de la Península de Baja California. Llegando a nuestro destino, Víctor nos indicó dónde se encontraba la Isla de Cedros que, lógicamente, estaba a nuestra derecha, y comenzó el descenso. Eugenio comenzó a sentir un fuerte dolor en los oídos (a este hecho se le llama barotrauma, consiste en un traumatismo provocado por cambios bruscos de presión que tensa el tímpano). Víctor, al darse cuenta de ello, comenzó a descender menos bruscamente, hasta que finalmente tomó la pista, que era corta, y se sintió el rugir de los motores deteniendo el Aero Commander. Una vez instalados, Eugenio estuvo incapacitado por tres horas hasta que desapareció el dolor y pudo principiar su tarea. De hecho, iban a iniciar con el levantamiento de inventarios y estuvieron trabajando hasta las 18:00 horas.

–¿Qué has notado en la gente de aquí?–, le comenta Luis a Eugenio. –Muy buena disposición, son amables y sencillos. –Francamente –dice Luis–, qué diferentes son al trato que hemos recibido en otros lugares. ¿No te parece? –La gente de estos lugares es más sencilla que muchos citadinos y capitalinos. Durante sus labores les habían ofrecido un café de “calcetín” (como le nombran allá), dicen que se le llama así porque antiguamente se acostumbraba a echarle un chorrito de agua hirviendo a través de una media y le decían “chiringuito”. En fin, estaba muy sabroso. Ya para cenar, los cuatro disfrutaron de un rico abulón y langosta, que en ese año de 1968 era más fácil disfrutar. –Mientras ustedes suspiran por un plato como el que tienen frente, nosotros suspiramos por un buen filete de carne, unos ricos frijoles –les comenta uno de los lugareños. –Esas son las ironías de la vida –dice Andrés y todos sueltan la risa. Ya para oscurecer, Eugenio se fue caminando sobre un pequeño muelle y, parado en la punta, vio cómo se desplazaban de un lugar a otro un buen número de tintoreras. Más tarde observó cómo ablandaban la carne del abulón con unos martillos cuadrados de madera. Al tercer día, la nave partió rumbo a Ensenada y, mientras volaba, Eugenio, sumido en sus pensamientos, se dijo: “Qué bonito es conocer gente buena”. Ya en su vejez, en este 2015, recordaba: “De pequeño veía cómo hervían langostas para comerlas, y un cóctel o filete de abulón era asequible. Hoy son productos que no alcanzan a la mayoría de los bolsillos... ¡Qué tiempos aquellos! Que no volverán”. Foto: Cortesía

Por Heberto J. Peterson Legrand

petersonheberto@live.com


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ECONOMÍA CULTURAL: DOMINIOS SECRETARÍA DE CULTURA: DE LA RESTAURACIÓN A LA PERPETUIDAD I*

Por Eduardo Cruz Vázquez

«Una forma de comprender esta imposibilidad puede estar en el análisis “La nueva escena política”, de Roger Bartra, publicado en el diario Reforma, el pasado 8 de septiembre» Peña Nieto en la Feria de Guadalajara, esa meca de los letrados, habrían preferido, incluso como candidato priista, a un personero que mostrara cierta reverencia por los hacedores de libros (…)”.

“Si bien aún restan discusiones para la aprobación de la SEC, no parece viable que llegue a responder a una noción distinta a lo que conocemos desde hace décadas...” Lo que advierto en la instauración de la SEC es la siguiente etapa del nacionalismo cultural del priismo, y donde, a contrapelo, el liberalismo (para otros neoliberalismo) concluirá –sin éxito– un periodo de más de cinco lustros en pugna por tomar una posición estructural en la política cultural. No deja de ser emblemático que la llegada a la cima de la estructura del Poder Ejecutivo (la secretaría de Estado cultural), ocurra a dos años del centenario de la Constitución Política de 1917 y a menos de seis del centenario de la fundación de la SEP, con José Vasconcelos como primer secretario del despacho. Que ocurra a 29 años del ingreso de México al

GATT, a 28 del gobierno de Carlos Salinas y de la apertura comercial y a 21 años de la entrada en vigor del TLCAN. Si bien aún restan discusiones para la aprobación de la SEC, no parece viable que llegue a responder a una noción distinta a lo que conocemos desde hace décadas. Una forma de comprender esta imposibilidad puede estar en el análisis “La nueva escena política”, de Roger Bartra, publicado en el diario Reforma, el pasado 8 de septiembre. Nos señala que “no obstante, es posible reconocer –detrás del barullo– la ya conocida confrontación de dos grandes tendencias: las fuerzas restauradoras enfrentadas a las corrientes modernizantes. Se trata de un conflicto que atraviesa casi todos los estamentos de la política, a los diferentes partidos y a las filas de funcionarios en todos los niveles. Hay una polaridad que enfrenta a quienes prefieren usar las viejas ideas y los instrumentos políticos del pasado contra quienes buscan nuevos conceptos y practican métodos modernos de hacer política. Por supuesto, como en todas las polarizaciones políticas, hay muchos matices y posiciones intermedias o marginales, lo que vuelve confusa la coyuntura política”. Así las cosas, dice Bartra, “el regreso del nacionalismo autoritario se enfrenta a un nuevo entorno político, en el que la democracia avanza, ciertamente con tropiezos, y la sociedad civil adquiere un perfil crítico más afilado. Estamos ante un equilibrio peligroso entre la restauración y la modernización,

Fotos: Cortesía

HE SOSTENIDO que el regreso del PRI a Los Pinos, tras 12 años de panismo presidencial, trajo una natural restauración del programa cultural, del proyecto fundado y sostenido por una visión nacionalista de la política cultural. No se fue del todo en esos dos sexenios y la reposición de Rafael Tovar en la titularidad del Conaculta, ya con tres años de gestión a cuestas (casi once años en tres gobiernos) confirma el alcance histórico del proceso. En esa perspectiva, la creación de la Secretaría de Cultura (SEC) es una decisión mucho más profunda de lo que parece, una reingeniería institucional. No vayamos muy lejos para comprender lo que enfrentamos. En el artículo “Lesiones de historia patria: el nacionalismo (Milenio, 21 de Agosto de 2012), Héctor Aguilar Camín escribió: “(…) Ha sido una de las pasiones de México (…). Cohesionó, le dio sentido de país y orgullo de comunidad, pero también le cerró los ojos, estimuló su provincianismo, lo llenó de mentiras exaltadoras. En el camino de la construcción nacionalista mexicana se han acumulado muchas mentiras fundadoras, constitutivas de nuestros orgullos nacionales”. Un referente de cómo la vida cultural encontró en el nacionalismo un territorio fecundo para la intervención del Estado priista la dio el escritor Christopher Domínguez Michael, en el artículo el “Horror a la restauración” (Letras Libres, agosto de 2012), al afirmar que “decir que el PRI sólo fue una cleptocracia exhibe la obnubilación de inteligencias dadas a confundir realidad con deseos. La edad de oro de la cultura mexicana, transcurrida durante buena parte del siglo XX, está indisociablemente ligada al autoritarismo del régimen que la procreó, alfabetizando al país, convirtiendo a la UNAM en una universidad de masas, creando ejemplares instituciones culturales y empresas editoriales, dándole, en fin, a México, un rostro inconfundible”. En otro aparte del análisis, Domínguez dice: “Al elegir a Enrique Peña Nieto como su candidato, el PRI demostró una grosera indiferencia ante lo que la clase académica e intelectual podía pensar, esperar, sentir o temer (…) Que la restauración se haría sin consentimiento del México que se cree culto: la izquierda profesa la superstición de la cultura y esa es una de sus virtudes democráticas. Quienes se indignaron tras el oso de

que puede desembocar en un estancamiento económico y político”. Estamos cerca de dejar la restauración para acceder a la perpetuidad del modelo institucional del PRI en la política cultural. asesoresencultura@yahoo.com.mx *Con esta entrega iniciamos un serial para analizar las implicaciones de la creación de una Secretaría de Cultura como parte del Poder Ejecutivo Federal.


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NUMERALIA

COMUNICAR CON EL SILENCIO

La narrativa de Enrique Vila-Matas:

Por Iliana Hernández P. “La historia tendrá que registrar que la más grande tragedia de este periodo de transición social no fue el escandaloso clamor de los perversos, sino el aplastante silencio de las personas buenas”. Martin Luther King.

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Fotos: Cortesía

I adie espera que al caer la noche se apaguen en la sierra disparos, personas sometidas por una garra que no suelta la garganta, la palabra no será dicha ni para glorificar al agresor, él tiene su propia música que lo encumbra y lo hace un remedo de ser humano que dispone de otras vidas a su conveniencia. II En la ciudad se transita con cautela, las esquinas deben revisarse con anticipación antes de torcerlas, antes de que la sombra de uno se alargue demasiado dentro de un carro desconocido, antes de que uno se vuelva un recuerdo o un nombre labrado bajo la suela de los zapatos de unos padres que penan por su hijo.

“Rubén Espinosa sabía que la suerte estaba echada, la mano que todo lo alcanza anduvo tanteando en la oscuridad, jugando con su vida, dejando caer las gotas de una ira que se vio retratada en toda su espectacular decadencia” III Donald Trump hace un gesto con esa boca que ha servido para denigrar y hacer de su riqueza un pase gratuito a la exhibición de lo que no será nunca. Un gorila empuja a Jorge Ramos a la salida de la sala de conferencias. Los comunicado-

levantará para ver el rostro de su padre, ya no le podrán señalar la puerta de la casa que se construyó para que durmiera después de jugar. Sus piernas inmóviles creadas para correr se detuvieron. Aylan no supo que existen fronteras que se levantan a expensas de los sueños y el hambre de los inmigrantes. La noche de los desposeídos es larga, no nos alcanzará esta vida para compensar su dolor, en otros mundos, en otras vidas no podremos sostenerles la mirada.

res presentes callan, se truenan los dedos y miran al frente. Esa masa de gritos que exige representar los intereses de sus iguales comprueba, sometida, que el único ser que puede interpelar es él. Los otros deben enmudecer. Su dinero le ha alcanzado para comprarse un podio para decir estupideces de primer mundo. IV Aylan Kurdi, de pequeños y desgastados tres años descansa, no llora. Ha sido silenciado por las olas. Duerme el sueño eterno sobre la arena, su pequeña cabeza ya no se

V La fotografía comunica con una imagen congelada. No brotan palabras de ella más que en la mente de quien la interpreta. El retrato devuelve lo que somos, y hay quien se aterra de lo que la imagen le cuenta, ahí queda un pedazo de lo grato y lo terrible de la persona. El fotoperiodista Rubén Espinosa sabía que la suerte estaba echada, la mano que todo lo alcanza anduvo tanteando en la oscuridad, jugando con su vida, dejando caer las gotas de una ira que se vio retratada en toda su espectacular decadencia. La imagen sobrevive para que no olvidemos, recuerdo de fuego sobre las frentes. No olvidar se vuelve imprescindible.

VI Un micrófono y una cámara sobre el suelo. El asesino se filma acercándose a la periodista Alison Parker y su camarógrafo Adam Ward, su pistola al centro de la pantalla, haciendo cómplice al espectador de lo que va a suceder en unos segundos más. Las imágenes fueron transmitidas en tiempo real, en una mañana cualquiera en que los ciudadanos tomaban café dos comunicadores son asesinados. La vida se ha banalizado, el consumo de eventos sangrientos reporta un rating, un código de barras es la marca del valor de cada sobresalto, desastre natural, escándalo o fraude que se supera socialmente en horas. ¿Quiénes somos hoy? VII La pluma, el pensamiento obsesionado con transmitirse, la voz que se escapa de toda jaula, fuimos hechos para contar quiénes somos y lamentarnos por lo que nos aprisiona y duele. La justificación es la libertad de ser dueños de nuestra propia vida, como reflexionó Platón: “¿A dónde van los que callan contra su voluntad y pierden el poder sobre sus vidas?”. premoniciones@hotmail.com

1973, Mujer en el espejo contemplando el paisaje. 1977, La asesina ilustrada. 1980, Al sur de los párpados. 1982, Nunca voy al cine. 1984, Impostura. 1985, Historia abreviada de la literatura portátil. 1988, Una casa para siempre. 1991, Suicidios ejemplares. 1993, Hijos sin hijos. 1994, Recuerdos inventados. 1995, Lejos de Veracruz . 1997, Extraña forma de vida. 1999, El viaje vertical. 2000, Bartleby y compañía. 2002, El mal de Montano. 2003, París no se acaba nunca. 2005, Doctor Pasavento. 2007, Exploradores del abismo. 2008, Dietario voluble. 2010, Dublinesca. / Perder teorías. 2011, En un lugar solitario. Narrativa 1973-1984. / Chet Baker piensa en su arte. Relatos selectos. 2012, Aire de Dylan. 2014, Kassel no invita a la lógica. 2015, El día señalado.


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Palabra, 13 de septiembre de 2015 by Periódico El Vigía - Issuu