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Palabra 10 de Mayo de 2015

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Editor: Rael Salvador l Diseño: Arturo Corpus l raelart@hotmail.com / palabra@elvigia.net

DOMINGO 10 de mayo de 2015 / Núm. 214

Foto: Cortesía/ Composición: A. Corpus


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DOMINGO 10 de mayo de 2015

DE PALABRAS Y PALABRAS

Suplemento Cultural de

POBREZA DE LENGUAJE No. 214/ 10 de mayo / 2015 Director General Santiago Garín Walther

Por Magdalena Calderón

Aquí tenemos un muy buen ejemplo de pobreza del lenguaje, el principal error léxico que cometemos a la hora de comunicarnos; se caracteriza por la falta de variedad y la escasez de sinónimos. Incluye: Repetición de palabras. Consiste en el uso reiterado y excesivo de los mismos vocablos para expresar ideas diferentes y para las cuales existen las palabras precisas. Ya te dije que no puedo hacer nada porque ayer hice todo lo que se podía hacer para que tú pudieras ir de vacaciones. Uso de muletillas. Son un recurso oral y se utilizan como apoyo en el discurso, pueden tener distintos �nes: mantener el interés, controlar los turnos de palabra en la conversación, buscar la comprensión con el interlocutor; aclarar, subrayar o

“El verbo hacer se adapta fácilmente, pero da un sentido superficial o vago a lo expresado” matizar algo, etc. ¿Qué te iba a decir?, mira, ¿no es cierto?, ¿verdad?, ¿no?, ¿si me entiendes?, ¿sabes?, ¿me explico?, este… Palabras comodines. Son términos con sentido genérico que empleamos cuando no se nos ocurre otra palabra más especí�ca. Veamos: elemento, problema, hacer, poner, tener, bueno, interesante. La expresión “Vincent Van Gogh hizo muchos autorretratos” es clara pero no precisa, podríamos utilizar pintó en vez de hizo. El verbo hacer se adapta fácilmente, pero da un sentido super�cial o vago a lo expresado. Lo mismo ocurre con poner, decir, ser, estar, haber, tener, que se adaptan a todo, pero que en cada situación pueden remplazarse por un verbo preciso. Palabras con signi�cado extensivo: cosa, algo. Cosa es una palabra que solemos utilizar en exceso, sobre todo cuando, por pereza o indolencia, no buscamos el término exacto: Escribir bien es una cosa muy difícil. Lo mismo sucede con algo: quiero decirte algo. Curiosidades del lenguaje: La ocasión la pintan calva. Ocasión era la diosa de la oportunidad en la antigua Roma. Se representaba con la parte trasera de la cabeza totalmente rapada y la parte frontal con abundante cabellera; era fácil asirla cuando venía de frente, pero una vez pasada era casi imposible retenerla. Mutatis mutandis: cambiando lo que se deba cambiar. El texto se imprimirá mutatis mutandis. atena2221@hotmail.com

Director Editorial Enhoc Santoyo Cid

Ilustración: M. Chagall

–EL DICCIONARIO DE LA RAE tiene 88,000 palabras, ¿sabías que utilizamos menos del uno o dos por ciento de ellas? –A ver, a ver ¿cómo está eso? –Depende de la persona que hable. Los jóvenes manejan unas cuatrocientas; una persona promedio, ochocientas; un literato tres o cuatro mil. Cervantes utilizó ocho mil en El Quijote. –¿Y a qué se debe, según tú? –A varios motivos. Hay mucha indolencia, descuido en nuestra comunicación. Si prestas atención a las conversaciones que nos rodean, te darás cuenta de que abundan las muletillas, las frases truncas, los lugares comunes, palabras mal dichas. Ni hablemos de la creciente pauperización y maltrato del lenguaje en los medios de comunicación. Estamos hundidos en la pobreza de lenguaje. –Oye, ¿y qué es cosa? –¿Cuál cosa? –Esa de la pobreza de lenguaje. –Ah, ¿lo que te acabo de decir? –Eso mero.

Gerente Administrativo Mauro Bojórquez Gastélum Editor Rael Salvador

FUERZAS DE LA TIERRA Por Daniel Iván Arellano G.

Acaricio en mis sueños la corteza de tu árbol, madera oculta en las sombras que circundan por tu espalda. Como una hoja en el viento que se eleva cuando llegan los susurros del otoño, voy, vuelo y regreso girando a través de tus ramas En tus ojos veo el albor de la vida: �ores rojas como estrellas, helechos más grandes que los bosques, un río tan profundo como el cielo... Entonces encuentro el camino silencioso entre tus piernas, sendero hecho con la tierra escarlata que del Sol se enamora todas las mañanas. Rama, cascada, fogata, ventisca, ¿hay algún elemento que no te pertenezca? Te has robado todas las fuerzas de la Tierra, has convertido a tu ser en la naturaleza. Y como a la Tierra tú me habitas y yo te habito, entramos y salimos de nosotros para estar siempre en el otro, justo como un pájaro entra en la cascada sabiendo que del otro lado se encuentra su descanso. darellano@uabc.edu.mx

Críticos / Colaboradores Héctor García Mejía, Marcela Danemann, Ruth Gámez, Arnulfo Estrada, Federico Campbell (†), Olga Aragón, Jorge L. Osiris Fernández, Gerardo Sánchez, Montserrat Buendía, Sergio Gómez Montero, Elia Cárdenas, Jesús López Gorosave, Paúl Nazar, Renata Sández Oseguera, Lauro Acevedo, Heberto J. Peterson L., Iliana Hernández P., María Eugenia Bonifaz de Novelo, Kepa Murua, Ana M. Mora, Herandy Rojas, Alina I. Gallardo, Ramiro Padilla, Daniel Salinas, Óscar Ángeles Reyes, Gerardo Ortega, Deÿ López, Aldo Calderoni Etcheverri, Elba Jordán S., Gabriel Ríos C., Diana Venegas, Fernando Macillas T., Jaime E. Delfín V., Manuel Quintero, Martín Caparrós, Eduardo Cruz Vázquez, Norma Herrera, Jorge Valenzuela, Miguel Lozano, Jhonnatan Curiel, Gustavo Dessal, Óscar Villarino Ruiz, Alberto Manguel, Alicia González, Carmen Gaitán, Myriam Moscona, Martín Solares, Daniel Iván Arellano G., Carlos Patiño, Joatam De Basabe, Jorge Calderón, Leobardo Sarabia Quiroz, Magdalena Calderón y Enrique A. Velasco Santana. Corresponsal en Francia Cony Singüenza Corresponsal en Italia Ferdinando Scianna Corresponsal en Chile Ramón Ángel Acevedo, “Rakar” Fotografía Enrique Botello Correo electrónico raelart@hotmail.com palabra@elvigia.net Teléfonos para publicidad 120.55.55, ext. 1023 Ensenada, B.C. México.


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ALEATORIEDADES ESE VICIO RECURRENTE LLAMADO CASTELLANOS MOYA

ECONOMÍA CULTURAL: DOMINIOS EL MINISTRO DE LA INFORMACIÓN

Por Eduardo Cruz Vázquez

Foto: Cortesía

NO SUELO PENSAR en Horacio Castellanos como un autor “de culto” o un creador de escuela, pero bajita la mano y como no queriendo mucho la cosa, creo que me he leído su obra casi completa, al menos toda la publicada en México por TusQuets. En los últimos quince años he sido un �el seguidor de este narrador centroamericano del que he leído a la fecha once libros sin sentirme jamás defraudado. Agilidad, contundencia y desparpajo son el sello de su prosa. Su marca registrada es narrar la violencia que ha sacudido y sacude a Centroamérica, pero es también un retratista de la miseria humana y el derrumbe ontológico. Un autor a quien no puedo concebir narrando un entorno ajeno a Latinoamérica. Un narrador oscuro como él solo, profundo como un pantano de arenas movedizas. Al “omas Bernhard” salvadoreño lo descubrí por casualidad. No mediaba recomendación, comentario o reseña alguna sobre su obra cuando en una de tantas excursiones divagantes en busca de presas literarias, vi en la sección de novedades de la Librería El Día El arma en el hombre, título de por sí seductor cuya contraportada revelaba una obra extrema. No me equivoqué. El arma en el hombre (Tusquets, 2000) retrata la imagen del criminal como un recurso u objeto siempre reciclable. El crimen organizado visto como una empresa capaz de mutar su giro de un día para otro, en busca siempre de mayor rentabilidad. El resultado es una novela que tiene más muertos que páginas y en donde en cada párrafo parece haber lugar para un arma distinta. Novela precisa, fría y contundente como el disparo de una pistola automática, El arma en el hombre expone con crudeza el submundo del crimen organizado. Un año después cayó en mis manos Baile con serpientes, un libro tan ágil como el movimiento de una víbora al ataque y cuyas frases acaban por inyectar veneno en el ánimo de aquel lector que tiene el valor de adentrarse a sus páginas. Pocos logran bucear en aguas tan profundas del lado oscuro de la mente humana. Ni hablar de esa furiosa perorata llamada El asco, un sui generis homenaje

EL 29 DE ENERO MURIÓ uno de mis grandes amigos: Miguel Hernández Olvera, mi querido y admirado Ministro de la Información. Se fue envuelto en los periódicos y revistas que tanto amó. De su estirpe, era quizá el único sobreviviente. Un hombre que por más de tres décadas dedicó su empeño a elaborar un instrumento de trabajo invaluable: la síntesis informativa. Primero en la Subsecretaría de Cultura y luego –hasta el último día de su existencia– en el Conaculta. Nos conocimos en 1992, cuando llegué a trabajar a la Dirección de Prensa del Consejo. Miguel abría los ojos como a las 3 de la mañana. Para antes de las 7, tenía ubicadas Miguel Hernández Olvera (†), maestro de la las principales noticias del día. A esa hora las síntesis informativa. comentábamos por teléfono. En ese entonces, aún se hacía recorte de las notas, se pegaban adorador de la Ciudad de México y amoroso sobre papel carta y luego se fotocopiaban. En padre, nuestro principal punto de encuentro arduas jornadas, el Ministro producía impe- fue en la cantina Salón Palacio, ubicada a cables cuadernos –por no decir libros– que unos pasos de donde estuvo El Nacional y se entregaban a los principales funcionarios. otros tantos más de Excélsior y El Universal. Coordinar tan importante tarea, al equipo Memorables banquetes: Miguel fue dueño de humano y la operación técnica, requería de un lenguaje propio, ingenioso articulador del adjetivo, maestro de la ironía y puntilloso en la fortaleza física, de sensibilidad y precisión. Miguel desplegó enormes capacidades para crítica. Escribió con elegancia, con letra clara la lectura, el análisis y la investigación de los y cuidadosa construcción narrativa. Muchas acontecimientos que marcaron en esas tres dé- veces le reproché no se decidiera a formalizar su pensamiento, a dejar el trecadas la cultura del país. No tengo duda al decir que nadie del mendo sacri�cio físico y mental “Un hombre que confeccionar medio cultural alcanzó a saber la síntesis le tanto como el. Una vez supera- que por más de imponía, para mejor acomoda la elaboración de la síntesis, en un medio periodístitres décadas darse el amigo Ministro enriquecía co o editorial. dedicó su sus archivos. Docenas de cajas Como grandes amigos, tamllegaron a poblar su espacio bién compartimos variados empeño a de trabajo. Pudo construir un episodios de fracasos y tristeacervo que, lamentablemente, zas. De enfermedades y pleitos. elaborar un se perdió. Es decir, ni en esos fue mi con�dente. Mi instrumento Miguel tiempos que compartimos en el crítico. Yo intenté ser un herConaculta, ni los años siguienmano que en tiempos recientes de trabajo tes, se pudo concretar un sueño: no desperdiciaba oportunidad invaluable” instalar un centro de consulta. para animarlo a buscar otras Lo nuestro fue una complicicondiciones que mejoraran su dad con múltiples escenarios que a�anzaron calidad de vida y fortalecieran su salud. Leal a sus pasiones, a su o�cio que en todo el mutuo cariño que, con el tiempo, también acercó a nuestras familias. Con la ayuda de momento actualizó, responsable sin tregua, Miguel desarrollé una de mis etapas más en- Miguel murió en la raya. Entregó un pendiente jundiosas como reportero. Al encomendarle y fue al hospital. Horas después salió envuelto indagar, no había imposibles. Por igual se en las notas del día. Metido en los pliegues de metía en los acervos del Archivo General de las líneas del portal de un periódico. Mi quela Nación, que en la Biblioteca Nacional. Era ridísimo Ministro de la Información me dejó. capaz de pasar horas hurgando en la hemerote- Al irse perdí muchísimo: el más acabado reca de la revista Proceso, que haciendo llamadas ferente para entender mi vida profesional, mi para dar con un contacto que brindaría buena labor como periodista. información. Estupendo fotógrafo, viandante sin par, asesoresencultura@yahoo.com.mx

Foto: Cortesía

Por Daniel Salinas Basave

al escritor austriaco omas Bernhard y un inclemente juicio a la sociedad salvadoreña. Uno de los mejores libros que he leído de Castellanos es sin duda Donde no estén ustedes, el primero (o el último según el enfoque cronológico) de la trilogía de la familia Aragón, que se completa con Tirana memoria y La sirvienta y el luchador. Donde no estén ustedes narra el último día en la vida de un ex embajador salvadoreño en Nicaragua cuya decadente existencia va descendiendo entre in�ernos alucinantes. Narrado desde un in�erno individual en riguroso presente, el lector debe adentrarse en la estructura lógica de un alcohólico, cuya mente oscila entre la depresión absoluta, el coraje, la euforia, el miedo y la constante alucinación. Una pesadilla atiborrada de recuerdos idílicos y monstruosas incoherencias propias de una mala borrachera. Por momentos es imposible no recordar la mezcalera estructura de Bajo el volcán de Malcolm Lowry. Una historia que se revela cuando es vista a través de distintos ojos. Una mente que indaga misterios que el lector ya cree conocer y acaban sorprendiéndolo. Nacido en Honduras aunque registrado en El Salvador en 1957, Horacio Castellanos Moya ha vivido en carne propia los horrores de la guerrilla centroamericana y no han sido pocas las amenazas de muerte que ha recibido a consecuencia de las revelaciones que como comunicador ha hecho. Además de ser un buceador de la oscuridad humana, Castellanos es un �el retratista de las miserias, bajezas y contradicciones de la política latinoamericana. danibasave@hotmail.com


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S E C R ETARIO GENERAL DEL PEN CLUB ESPAÑOL

Originario de Celanova, una villa de la provincia de Ourense, en España, José María Paz Gago es autor de los poemarios: Manual para enamorar princesas y Wha(ts)appa

¿Y

P J  B qué si te enteras de que hay un nuevo género literario que está inspirando una línea de moda en Italia? ¿Y qué si el creador es pariente del Octavio Paz? ¿Y qué si además es uno de los teóricos más importantes de la semiótica en España? ¿Y qué si además es el secretario general del Pen Club español? Originario de Celanova, una villa de la provincia de Ourense, en España, José María Paz Gago, nace un 17 de noviembre de “no me acuerdo qué año” (sic) y gracias a su profesión en filología hispánica y su doctorado en Teoría de la Literatura ha recorrido Europa, África, Asia y América impartiendo conferencias, seminarios y haciendo investigaciones. Celanova ha sido cuna de poetas y escritores, como Castor Elices Rodríguez (1847-1886) y Celso Emilio Ferreiro (1912-1979), tal vez por eso José María trae las letras en los genes. Sus padres tenían un colegio en aquél lugar; Chema los recuerda y describe como cultos y literarios, al igual que uno de sus autores favoritos en su adolescencia: Manuel Curros Enríquez, un poeta nacido precisamente de donde él es originario. Podría ser también que leer a los novelistas británicos Walter Scott (especializado en novelas históricas) y Rudyard Kipling (famoso por sus relatos sobre soldados y marinos) lo influenciaron con sus aventuras a tal grado que decidió emprender las más grandes, y recorrer el mundo no sólo a través de los libros sino también de manera física. Pero sus influencias no sólo son por parte de autores españoles, sino también mexicanos, ya que, de hecho, su tío abuelo era nada menos que el autor de El laberinto de la soledad, soledad Octavio Paz (Premio Nobel de Literatura 1990). “En una ocasión, compartí una larga velada con Octavio Paz y ahí me dijo que seguramente éramos parientes porque su abuela era gallega”, recordó José María. Otro de los grandes escritores mexicanos que ha tenido influjo, no sólo en la literatura sino en la vida de Paz Gago, es Juan Rulfo (1917-1986), al

grado que dice: “Pedro Páramo es una referencia constante para mi, en la literatura y en la vida”. Por el lado romántico, una de sus grandes influencias, según declara, fue es español Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), quien con sus rimas y demás obra poética, fue sin duda en parte responsable de que hace una década José María se decidiera a escribir el Manual para enamorar princesas. Luego de que escribiera obras académicas, como Semiótica del Quijote: Teoría y práctica de la ficción narrativa (Amsterdam y Atlanta, Rodopi, 1995); La estilística (Madrid, Síntesis 1992) o La recepción del poema: Pragmática del texto lírico (Kassel, Reichenberger, 1999), por mencionar algunas, José María Paz, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidade da Coruña, decide comenzar a crear poesía, es así como nace en 2005 el Manual para enamorar princesas (Madrid, SIAL), el cual se tradujo a una decena de idiomas. Después del éxito de su primer antología poética, José María publica la Guía de lugares inexistentes (Madrid, Pigmalión, 2011), poemario basado en una serie de experiencias surreales que han tenido lugar a lo largo de su vida, en ciudades que lo han marcado, según expresa. Pero es su tercer obra lírica en la que pone al máximo su creatividad, dando origen a lo que se ha considerado un nuevo subgénero literario: el “piropoema”. Una mezcla entre lo coloquial y breve de un piropo y el valor literario de un verso poético, dando origen así a Wha(ts)appa (Madrid, Pigmalión, 2013), libro que comprende una colección de pequeños poemas creados especialmente para enviarse por WhatsApp. “Ya que la gente no lee libros de poesía y siempre está colgada de la pantalla de su celular, pues démosle ahí la poesía. Además, puesto que el WhatsApp es ahora el gran medio de conquista, pues ahí van mis piropoemas, que seducen con lirismo”, argumentó José María Paz Gago. Como se podrá notar, José María es un autor polifacético que no para de explorar el mundo a través de las letras y los viajes. A continuación se presenta una entrevista concedida al suplemento cultural Palabra, donde habla de algunas de sus ocupaciones actuales. Joatam De Basabe: Acerca de su puesto de secretario general del PEN Club español... José María Paz Gago: El PEN Club es una asociación que se ocupa de apoyar a los escritores y escritoras que pasan por situaciones difíciles: encarcelamiento,


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DOMINGO 10 de mayo de 2015 marginación, pobreza, violencia, etcétera. Por desgracia, el club fundado en Londres en 1920 tiene cada día más razones de existir y de luchar por sus asociados. Como decía Bertolt Brecht (dramaturgo y poeta alemán, 1898-1956): “Son malos tempos para la lírica”.

“Sus influencias no sólo son por parte de autores españoles, sino también mexicanos, ya que, de hecho, su tío abuelo era nada menos que el autor de El laberinto de la soledad, Octavio Paz”

JDB: ¿Qué otras actividades tiene actualmente? JMPG: Muchísimas. Estoy liderando un gran proyecto europeo sobre transculturalidad, acerca de la nueva identidad cultural europea. También este año se conmemora el IV Centenario de la publicación de la Segunda parte del Quijote y esa gran obra me ocupará con muchas conferencias y seminarios que impartiré, por ejemplo, en Corea muy pronto (actualmente).

JDB: ¿En qué lugares se ha quedado a vivir? JMPG: Seis maravillosos e inolvidables años en Costa de Marfil. He vivido también en Venecia, en Cartagena de Indias, en París. No son malos destinos. En México he parados largas temporadas, con un gran amigo de mi infancia que siempre se sintió mexicano y es hoy uno de los arquitectos más respetados del DF.

JDB: ¿Cuál es la misión de un promotor de la literatura? JMPG: Creo que no es necesario promocionar la escritura, pero sí –y mucho– la lectura, porque entra en competencia con los omnipresentes medios audiovisuales y digitales. Esos medios son también soporte de buena literatura y por eso, bien utilizados, pueden ser beneficiosos para la lectura también. JDB: ¿Cree que exista literatura de la que no se pueda aprovechar nada? JMPG: Habría que analizar caso por caso. Por ejemplo, yo creo que sí hay gran poesía lírica en la canción, en el rap. Hay bastantes excepcionales, verdaderos poetas. JDB: ¿Qué opina del objeto “libro”? Su desuso y substitución... JMPG: El libro es una de las invenciones tecnológicas más sofisticadas de la historia humana.

Fotos: Cortesía

JDB: Qué cree que sea más necesario: ¿Más lectores o más escritores? JMPG: Sin duda, más lectores. Decía mi amigo, el poeta Luis Alberto de Cuenca (filólogo, poeta, ensayista, critico e investigador español, 1950), que en España hay más poetas que lectores de poesía. Cuando hay buenos lectores, salen buenos escritores.

José María Paz Gago (entre las damas), con Homero Aridjis, Jorge Edwards (sentados) y José Antonio de Ory (derecha), entonces Consejero Cultural de España en Colombia (Palacio de la Inquisición de Cartagena de Indias). No tiene nada que envidiar a las pantallas, los ordenadores, a cualquier invento supertecnológico. Es insustituible, irreemplazable. Cuentan que el filósofo canadiense Marshall McLuhan (1911-1980) predijo la muerte del libro para el año 1980 y el libro sigue teniendo muy buena salud; quien sí murió en 1980 fue Marshall McLuhan y lo hizo el 31 de diciembre de ese año. JDB: ¿Qué relación hay entre la semiótica y la poesía romántica? Ya que de ambas ha escrito. JMPG: Para uno de mis semióticos preferidos, Rolan Barthes (Francia, 1915-1980), la semió-

tica consiste en jugar con los signos que nos fascinan, es el juego con esas ficciones que nos seducen y fascinan. Podríamos decir que la semiótica es un sistema romántico de seducción. JDB: ¿A qué lugares lo ha llevado su profesión? JMPG: He tenido la suerte de que mi profesión de profesor, investigador y escritor me han llevado por todo el planeta. He recorrido casi toda Europa, África y América, y buena parte de Asia. Y no he ido a esos lugares como turista, he tratado de penetrar su cultura, su literatura; he tratado de captar y comprender a sus gentes, para enriquecerme.

JDB: ¿Nuevos proyectos escritos? JMPG: Pronto aparecerá mi libro sobre moda. también estoy trabajando en mi primera novela, de tema africano. JDB: ¿Piensa retomar en algún momento los “piropoemas”? JMPG: Sí, claro. De hecho ya he creado nuevos piropoemas, para un proyecto sobre moda que se está preparando en Italia: colecciones de moda inspirada en mis piropoemas. Se puede encontrar en Facebook como “Il verso della Moda”. JDB: ¿Algún comentario final...? JMPG: No nos conformemos con lo que la “cultura” actual nos ofrece: marketing, productos pre-fabricados y pre-congelados (intelectualmente), globalización, best-sellers… Seamos inconformistas, defendamos la verdadera literatura, el arte verdadero, el pensamiento propio. joatam24@gmail.com

En el Palazzo d’Esposizione de Roma, en la presentación de Wha(ts)apa en su traducción al italiano: Piropoemi per cellulare, 14 de febrero de 2014.


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FOTO DE LA SEMANA:

CUENTO

TEMA LIBRE*

REENCUENTRO Dedicado a Ángel Domínguez (†)

Foto: Juan Pablo Valenzuela Ayala

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JUAN PABLO VALENZUELA AYALA Nació en los Mochis, Sinaloa. Se dedica a la fotografía. *Imagen: Guaymas, Sonora. La Foto de la Semana es un reconocimiento que se otorga por el mayor número de votos, avalando el dominio del tema, en el sitio de Facebook Fotografía Diaria.

espués de haberse ausentado durante varios años de Agua Azul, ciudad que lo cobijo durante 35 años de su vida, Ángel regresó a ella lleno de ilusiones pero con los bolsillos vacíos y cargando sobre sus espaldas el peso del fracaso en las distintas actividades que desempeño. Sus ilusiones estribaban en el recuerdo de aquellos lejanos años en Agua Azul, donde cultivó amistades con quienes esperaba un reencuentro que le abriera un horizonte de posibilidades y poder renacer para forjarse un futuro sólido. Tres días después, caminando, ya tarde, por el malecón, con el estómago vacío, pero con sus zapatos lustrosos, su pantalón bien planchado y camisa de marca a la medida del cuerpo, que aún lucia delgado y derecho, divisó a Pedro Calderón, cruzaron la mirada y caminaron uno hacia el otro para darse un efusivo abrazo. –¡Ángel, tantos años sin saber de ti y mira qué grata sorpresa! –Sorpresa la mía, eres el primero de mis amigos con quien me reencuentro, apenas llegué ayer. Ven, vamos a sentarnos en esa banca al pie de la arboleda para que me cuentes qué has hecho de tu vida. –No, amigo. Vamos al Trocadero. ¿Lo recuerdas? Para acompañarnos de unas cervezas recordar tiempos que ya no volverán. Ingresaron a la cantina y, caminando en medio del humo, las voces y la música, se sentaron en el rincón, lugar donde lo hacían 15 años atrás. Afloraron los recuerdos de uno y otro camarada, las risas no se hicieron esperar por los momentos chuscos que vivieron y... las horas pasaban, transcurrían, y el estómago vacío de Ángel pedía a gritos silenciosos comida, pero sólo las cervezas desfilaban frente a él, hasta que Pedro... se tuvo que ir. ¡Eso sí!, pagó la cuenta total en honor al bienvenido! Al siguiente día, cargando una cruda insoportable, Ángel como pudo dejó el cuartillo que tenía rentado y, en un puesto de la esquina, se tomó un cal-

do picoso, un trozo de pan y dos cafés negros bien cargados. Tomó el teléfono y localizó a Federico Alcázar, con quien jugaba mucho al domino, y quedaron de verse a las 14:00 horas en la Taberna Azul, cerca del zócalo. Ángel andaba “bruja”, para variar, y esperanzado de que Federico lo invitara a disfrutar de algunos ricos mariscos para mitigar el hambre que se había convertido en su compañera inseparable. Escucharon música, las cervezas y el tequila, con algunos cacahuates, acompañaron este segundo reencuentro de bebidas espirituosas y cerveza obscura, que era la preferida de Federico. Ya a las 20:00 horas, Federico se despidió y regresó en taxi a su casa mientras Ángel, como pudo, llegó a su cuartillo a tirarse a la cama y no saber de sí. Un nuevo amanecer en Agua Azul despertaba a Ángel, para nuevamente comer “mugres” que mitigaran su vacío estomacal. Sentado en el muelle vio entre algunas rocas unos lobos marinos, el vuelo de gaviotas y barcos surcando el mar. Se puso a reflexionar sobre las ilusiones que había construido, se fue atrás en el tiempo y recordó que ninguno de sus “amigos” de aquella época lo había invitado nunca a desayunar, ni a comer y menos a cenar y, mucho menos, a su casa. Le cayó el veinte y se dio cuenta de que no eran amigos del alma, éstos y otros que reencontró, sino compañeros de parranda, de copa, de bebida, pero nunca, nunca amigos. Los amigos te invitan a su casa, desayunan contigo en algún restaurante, conoces a su familia. El reencuentro de Ángel no abre puertas, había equivocado el rumbo. El reencuentro que debía realizar era consigo mismo, conocer sus fortalezas, sus capacidades, debilidades y defectos, para construirse un nuevo proyecto y cultivar verdaderos amigos y no conocidos de ocasión, que no lo hacían crecer ni madurar. Foto: Cortesía

Por Heberto J. Peterson L.

petersonheberto@live.com


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RECUERDO DE UN AMIGO

La culpa es de Galeano

Por Jorge Majfud*

Foto: Cortesía

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as cenizas de Eduardo Galeano no se habían enfriado todavía cuando un ejército de sabios desenvainó sus viejas plumas para mantener viva la heroica tradición de denuncia contra los “teóricos de la conspiración”. Sus generales olvidan o minimizan el rol de los conspiradores, aquellos que no manejaban teorías ni palabras hermosas sino estrategias y acciones precisas, aquellos que no escribían libros sino abultados cheques y decretos lapidaros. Es interesante leer cómo se califica a intelectuales y escritores como Galeano de radicales extremistas: hace más de cuarenta años Galeano quiso, entre muchas otras cosas, explicar el subdesarrollo de América Latina como consecuencia del desarrollo ajeno que, solo por coincidencia, era el desarrollo de aquellos países que practicaron a escala global la brutalidad imperialista cuando no colonizadora, la esclavitud gratuita cuando no la asalariada, las opresiones de aquellos que pueden oprimir. Desde entonces, sus enemigos no han dejado de explicar ese mismo subdesarrollo como consecuencia de que los latinoamericanos leían a Galeano. El imperialismo, los golpes de Estado, las guerras civiles inducidas, los complots vastamente documentados por sus propios autores, nunca existieron o solo fueron un detalle. Ahora, si un intelectual no es radical (en el sentido de “ir a la raíz”) no sirve para nada o simplemente es un difusor de propaganda y de lugares comunes. Lo cual no quiere decir que la acción que siga a un pensamiento radical debe ser radical. A mi modesto entender, la mejor formula es piensa radical, actúa moderado, porque uno nunca sabe en qué punto las ideas y los razonamientos toman un mal camino, ya que, a diferencia del corazón, el cerebro es un órgano programado para equivocarse. Pero no es mala idea usarlo de vez en cuando.

Jorge Majfud brindando con el autor de Las venas abiertas de America Latina. No deja de ser significativo por demás el hecho de que aquellos que usan las palabras son extremistas, mientras los que se valen de toda la fuerza de las armas y de los capitales más poderosos del mundo son invariablemente moderados. Lo que de paso prueba de qué lado están los creadores de opinión.

“Galeano dedicó su vida a criticar a los poderosos; los poderosos nunca se defendieron, porque otros dedicaron sus vidas a criticar a Galeano” Eso queda claro cuando un presidente lanza a todo un país a una guerra equivocada (o basada en “errores de información”, o en “falta de inteligencia”, como luego reconocieron primero Bush y luego Aznar, dos máximos teóricos y prácticos de la conspiración), deja un tendal interminable de cadáve-

res por todo el mundo y luego de unos años se retira a un rancho a pintar sospechosos autorretratos al mejor estilo Van Gogh: le hubiese bastado una sola palabra políticamente incorrecta para perder su trabajo y su honor. Una palabra, nada que no haya podido decir en el sagrado seno de su hogar, por ejemplo “negro”, “marica” o algo por el estilo deslizadas sin querer sobre un micrófono en una cena de mandatarios o en un almuerzo de beneficencia, alguna palabra sincera que luego llaman desafortunada y que le hubiese ahorrado a la Humanidad medio millón de muertos y un continente entero sumido en el caos. Claro, aunque quienes usan palabras desde el margen son peligrosos extremistas, luego resulta que sus libros solo están llenos de palabras bonitas. Como si los poetas cortesanos que tanto abundan en nuestro tiempo con otros nombres no usaran palabras para justificar al poder de turno. Los moderados del centro no critican la realidad; la manipulan a su antojo. O casi, porque también existe desde siempre la dignidad de la resistencia que, paradójica-

mente, ha sido la que ha probado ser la fuerza mas democrática y progresiva de la historia. Basta con echar una mirada al siglo XX para hacer una lista innumerable de antiguos demonios que ahora son venerados como dioses de la democracia y los derechos humanos. Claro, los poderosos, no los hombres de letras sino los de armas y dinero, son los realistas, los que han alcanzado la madurez de la experiencia, la sabiduría de cómo funciona el mundo. La realidad es la que ellos han organizado en su beneficio y para que otros poetas cortesanos canten loas al emperador de turno. Casi todo el progreso ético, científico y tecnológico de la historia se produjo en etapas de la historia previas al capitalismo o sus autores, creadores, inventores mas recientes (Galileo, Newton, Einstein, Turing, casi todos los cerebros que desarrollaron Internet en Estados Unidos, etc.) fueron cualquier cosa menos capitalistas. Pero resulta que a la magia del capitalismo y sus pastores, los mega gerentes e inversores, les debemos la invención del cero y la llegada a la Luna, la conquista de los De-

rechos Humanos, la democracia y la libertad, como si no hubiese abundante ejemplos de dictaduras tradicionales donde el capitalismo ha florecido, desde la vieja América Latina hasta la más moderna China, pasando por plutocracias como la de Estados Unidos. Se le atribuye a Göring la fase: “Cuando oigo la palabra cultura, saco mi revolver”. Sea suya la expresión o no, lo cierto es que esa fue la practica nazi. A principios de los 60, recuerda el premio Nobel Cesar Milstein que un ministro del gobierno militar decía que en la Argentina las cosas no se iban a arreglar hasta que no se expulsaran a dos millones de intelectuales. Cuando efectivamente, en la década de los sesenta, se expulsó a Milstein y a todo un grupo de inminentes científicos y escritores, la Argentina se encontraba a la par intelectual de Australia y Canadá. El resto es historia conocida: la culpa es de Eduardo Galeano y su libro Las venas abiertas de América Latina, y por eso el libro fue prohibido en el continente y su autor debió exiliarse en Europa. Galeano dedicó su vida a criticar a los poderosos; los poderosos nunca se defendieron, porque otros dedicaron sus vidas a criticar a Galeano. *Es escritor, arquitecto y profesor uruguayo radicado en Estados Unidos.


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GATUPERIO

EN SÉNECA

MADRES, PURAS MADRES

EN EL LATIDO DE LA KALÁSHNIKOV

Por Rael Salvador

Por Gerardo Sánchez G.

A Enhoc Santoyo “El norte es un estupendo laboratorio donde la vida se da de muchas maneras, incluyendo la violencia pública”. Élmer Mendoza.

Ilustración: Cortesía

I UNA MADRE MODERNA tiene días de 25 horas. Ama, lava, labora, atiende, resuelve, protege, apoya, cocina, escucha, discrepa, concilia, arrulla, impulsa, plancha, llora, ríe, lucha, arropa, se rinde, cae, se levanta, canturrea, sentencia, perdona, se cansa y se reanima. Sobrelleva por decisión propia –a veces–, por obligación –la mayoría– , una triple responsabilidad: el hogar, la laboral y ser madre. Es mujer, ama de casa, empleada, ejecutiva, obrera, chef, economista, enfermera, administradora, árbitro, asesora educativa, chofer, juez y psicóloga. Sin embargo, en todas esas actividades no olvida a su (s) hijo(s), hija(s), sus cachorros, sus bebi- cunstancial. Hay madres a toda matos, la luz de sus ojos, el faro de dre, madres-padres, madres soltesus sueños. ras, madres adolescentes, madres Siempre tiene en mente a ese ser – abandonadas, madres acompañaseres–, que son su razón y desazón, das, madres-niñas, madres óptimas, su anhelo, su esperanza, su mayor excelsas, extraordinarias, buenas, refuerza y su punto más débil. gulares, malas, pésimas o peores. Mujer de oficios vaLas hay de diferios, la mamá moderrentes categorías “No se es na no es muy diferenen la expresión del te a las antiguas, ni su amor filial: generomadre por instinto maternal está sas, heroicas, abunoxidado u olvidado, ni tener un hijo, dantes, tacañas, intampoco quiere o ama como no se diferentes, parcas, menos a sus críos. olvidadizas, nobles, es pianista No es tan pródiga en envolventes, mezcariños y apapachos, ni por tener un quinas, estimulanha olvidado la ternura tes, egoístas y dopiano” y las caricias; una maminantes. dre del siglo XXI no es Existen en gran mejor ni peor a las del siglo pasado, cantidad de colores, edades, la única diferencia es que está mucho condiciones sociales, culturales, más ocupada. inteligencia, carácter, estaturas La cotidianidad de su vida es un y medidas. remolino de actividades, pero en su Sin embargo, un fenómeno inexmente y corazón sus hijos están las plicable aún es que la mayoría de las 25 horas de su complicado, ajetrea- personas han tenido la fortuna de tedo y complejo día. ner la mejor madre del mundo. Si lamentablemente no es su II caso, lector o lectora, pues deje de Parafraseando a Michael Levine, lado envidias y rencores y felicite profesor de Genética y Genómica: No al resto de la humanidad para dese es madre por tener un hijo, como cir con agradecimiento: ¡Gracias, no se es pianista por tener un piano. Mamá! III Su clasificación es diversa y cirelsopordelbuitre@hotmail.com

CON LA OBSTINACIÓN como carácter, las sílabas se acomodan en la música de un disparo: “Jessica no vio su vida en un instante porque estaba lo suficientemente compungida como para atender su propia muerte”. Insensata y sobria letanía sobre el narcotráfico, donde las mujeres –en el genérico malestar de lo absurdo– son brutalmente asesinadas. Postal en llamas de las pesadillas de Dante que revela un indecente “bienestar”, que adula logros presidenciales, pero que vierte el ácido que desaparece en los retratos la cruda carne de la verdad. Alejandro Páez Varela, quien deambula entre su casa, tres bares y la oficina, ex columnista de El Universal y autor de No incluye baterías (Cal y Arena, 2010), hace de Francis Bacon un escritor y proporciona extendidas pinceladas de escalofrío: “…la bala entró por el ojo izquierdo de Jessica y salió por la nuca, seguida de un chorro de sangre y materia blanda; y la esquirlas del quemarropa se estrellaron un instante después sobre la ceja y una parte del párpado, pintándole pétalos de una flor que primero fue rosa por la carne viva y luego de las horas se hizo negra”. La pluma de la advertencia, como las osamentas de las muertas, es un desierto sin descanso… Ciudad Juárez. Corazón de Kaláshnikov (Editorial Alfaguara), emblema del amor en tiempos del narco y la letal arma soviética, que no se atasca en el lodo ni la inhibe el estallido de la sangre, es un historia demencial, exquisitamente narrada –en el mejor estilo de algunos cuentos de Paco Ignacio II y con el sutil lanzallamas descriptivo de Etgar Keret–, que sitúa a la

frontera de Chihuahua y Texas, como territorio donde las vidas de los personajes se entrelazan en una abominable realidad envuelta de violencia, muerte y el consecuente tráfico de drogas. Argumentada traslúcidamente en las siguientes líneas: “Una prostituta, la vida de un capo ahora amante de un sicario, un inexperto asesino, un criminal que inicia una vida nueva, un cadáver disuelto en ácido, un par de prótesis de silicón que se convierten en evidencia pericial y la desgracia de tres niños que jugaban alrededor de un auto, conforman este relato finamente hilvanado que retrata a la fría frontera donde los asesinatos de mujeres son apenas un tropiezo burocrático y las tierras más allá del límite han perdido todo su esplendor”. La ficción literaria de este breve mapa de amplia territorialidad –hay que leer la novela y reconocer a México en su cotidianidad torpe y alucinada–, donde su insistencia estigmatizada, sus veredas de anonimato fatal nos trasladan las emociones, por muchos momentos devastadas por el traqueteo funesto de la precisión (podría asegurar del magro espíritu “Kaláshnikov”) al canal –que no fosa– de la comunicación, para golpearnos igual a una ola de lumbre, como si el desierto actual de Ciudad Juárez fuera una exageración enfebrecida reventándonos en la cara conceptos morales, religiosos, existenciales... Con la mesura característica de quien hace literatura desde la luminosidad de la pluma, después de haber hecho del periodismo su cabalidad, Alejandro Páez Varela nos obsequia insuperables y desgarrados retratos psicológicos, como el de Juan Cevallos, El Solitario, asesino de noble ineficiencia, o el de Jessica y el loco de Amado, el del refrendado Periodista –que, como Octavio Paz, no se pierde a Los Simpson–, el de Juanita y el de Violeta. Personajes “y mujeres con el corazón armado porque se van a defender o porque están a la ofensiva”, dirá el ahora en su ampliada agudeza el novelista. raelart@hotmail.com

NUMERALIA 10 libros sobre el Holocausto nazi: 1.El ejército de Isaac, de Matthew Brzezinski. 2.También hubo amor en el gueto, de Marek Edelman. 3.El diario de Helga. Testimonio de una niña en un campo de concentración, de Helga Weiss. 4.Los pájaros de Auschwitz, de Arno Surminski. 5.Bajo una estrella cruel, de Heda Margolius Kovály. 6.Todo lo que cabe en los bolsillos, de Eva Weaver. 7.La cantante del Gueto de Varsovia. Wiera Gran, la acusada, de Agata Tuszynska. 8.Historia de un estado clandestino, de Jan Karski. 9.Guardianas nazis. El lado femenino del mal, de Mónica González Álvarez. 10.El oscuro carisma de Hitler, de Laurence Rees.


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Palabra 10 de Mayo de 2015 by Periódico El Vigía - Issuu