
Vida, época y obra de S hake S peare C uaderno de nota S



Escrito y compilado por S ophie C ollin S

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Vida, época y obra de S hake S peare C uaderno de nota S



Escrito y compilado por S ophie C ollin S


Escrito y compilado por S ophie C ollin S

Título original Shakespeare’s Notebook
Diseño y documentación iconográfica Lindsey Johns
Traducción Sergi Marcó Cuenca
Coordinación de la edición en lengua española
Cristina Rodríguez Fischer
Primera edición en lengua española 2026
© 2026 Naturart, S.A. Editado por BLUME
Carrer de les Alberes, 52, 2.º, Vallvidrera 08017 Barcelona
Tel. 93 205 40 00 e-mail: info@blume.net
© 2026 The History Press, Quarto Publishing plc, Gloucestershire
I.S.B.N.: 979-13-88023-74-3
Depósito legal: B. 11058-2026
Impreso en Huizhou, Guangdong, China. TT/07/2026
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Este libro se ha impreso sobre papel manufacturado con materia prima procedente de bosques de gestión responsable. En la producción de nuestros libros procuramos, con el máximo empeño, cumplir con los requisitos medioambientales que promueven la conservación y el uso responsable de los bosques, en especial de los bosques primarios. Asimismo, en nuestra preocupación por el planeta, intentamos emplear al máximo materiales reciclados y solicitamos a nuestros proveedores que usen materiales de manufactura cuya fabricación esté libre de cloro elemental (ECF) o de metales pesados, entre otros.
I ntroducc I ón

c apítulo uno
c apítulo dos
c apítulo tres
c apítulo cuatro El creador más prominente
c apítulo c I nco Muerte y legado
r eferenc I as
í nd I ce
c réd I tos
Un mUndo nUevo y valiente
El teatro en el que Shakespeare había encontrado su lugar estaba cambiando con rapidez. Bajo el reinado de Isabel I, el quién, el dónde y el qué de las representaciones experimentaba una revolución. Si se pudiera comparar el trabajo en el teatro contemporáneo con algo actual, podría asemejarse al trabajo en una empresa emergente en un medio totalmente nuevo.
Antes de la década de 1550, el «teatro» al que tenía acceso la mayoría de la gente consistía en obras milagrosas o morales. Estas tenían su origen en los misterios medievales, eran bastante artesanales y se representaban normalmente en torno a las fiestas cristianas en las principales ciudades. A mediados de siglo, estas obras se consideraban vinculadas al catolicismo, por lo que las autoridades comenzaron a excluirlas.
La realeza tenía una fuente distinta para sus obras: las compañías de niños, asociadas a los coros de las principales catedrales que cantaban en la corte, se habían diversificado durante el reinado de Enrique VIII para representar obras clásicas, las cuales se convirtieron en una parte habitual del entretenimiento real.

��La obra es lo esencial��.
Hamlet, acto II, escena II.
Así, surgieron otras opciones. Entre principios de la década de 1560 y la de 1590, se formaron compañías profesionales de actores, que contaban invariablemente con algún mecenazgo y recibían el nombre de su benefactor; la primera, Leicester’s Men, se formó en la década de 1550. Actuaban en la capital y también realizaban giras, representando obras en espacios públicos como los ayuntamientos (incluido el de Stratford) y actuando en privado para aquellos que podían permitirse pagar más. Necesitaban un patrocinio formal porque los forasteros itinerantes eran tratados con recelo y las leyes contra los vagabundos en la Inglaterra de Isabel I se aplicaban con rigor.
Cuando la reina Isabel fundó su propia compañía, Queen’s Men, en 1583, el teatro ya se había vuelto tan popular que la demanda en Londres era enorme, lo que hizo que las giras se volvieran menos frecuentes. Se construyeron teatros permanentes, y las compañías dividían su tiempo entre «su» teatro (muchos de los cuales estaban vinculados a un grupo concreto) y, si tenían la suerte de ser contratadas, las actuaciones privadas. La competencia por actuar en la corte era especialmente feroz.

Página anterior: músicos ambulantes ofrecen un espectáculo ante una multitud de aldeanos fascinados, en una pintura de 1542.
Superior: uno de los primeros teatros construidos a medida, con su forma poligonal, un espacio central abierto para el escenario y los espectadores de pie, y asientos más cómodos bajo el techo para los espectadores con más recursos.
Otras tierras y Otras épOcas
Por lo que sabemos, Shakespeare nunca salió de Inglaterra. ¿Cómo logró, entonces, describir otros países de forma tan convincente?
¿Qué conocimientos tenían sus espectadores sobre estos lugares?

Por supuesto, las obras deben verse a través del filtro de su época. El público buscaba entretenimiento en el teatro; no se esperaba un alto grado de precisión histórica o geográfica, aunque las representaciones para el rey o los tribunales de justicia contaban con un público más culto. En estos casos, se podía incluir un prólogo o un epílogo, o ambos, escritos especialmente para disculpar al dramaturgo si se consideraba necesario.
Las referencias podían abarcar desde una historia de los clásicos hasta una colección de relatos breves, una obra histórica o incluso un poema o una obra de teatro anterior. Para sus últimas creaciones, Shakespeare también se inspiró en relatos de viajeros. Las obras de teatro contemporáneas aún no se consideraban piezas literarias imperecederas y no se trataban con el mismo respeto. Podían reutilizarse tal cual o modificarse a voluntad para adaptarlas a nuevos formatos.
¿Qué argumento procede de Qué fuente? Podemos rastrear al menos algunas referencias para la mayoría de las obras de Shakespeare.
La tempestad y Love’s Labour’s Lost (Trabajos de amor perdidos) son dos en las que parece haber inventado el argumento, y Las alegres comadres de Windsor también es una creación original, aunque encaja perfectamente en el contexto de las obras históricas. A veces, las referencias se encuentran en traducciones; otras, en sus conocimientos de latín, francés o italiano. Shakespeare nunca se ciñó servilmente ni siquiera a las fuentes detalladas.
Entre las fuentes conocidas se incluyen:
• Para Romeo y Julieta: The Tragical History of Romeus and Juliet (La trágica historia de Romeo y Julieta), del poeta inglés Arthur Brooke, publicada en 1562.
• Para Julio César, Antonio y Cleopatra, Coriolano y Timón de Atenas: The Lives of the Noble Grecians and Romans, una traducción de 1579 de la obra de Plutarco realizada por sir Thomas North.
• Para All’s Well That Ends Well (A buen fin no hay mal principio), The Two Gentlemen of Verona (Los dos hidalgos de Verona) y (parte de) Cymbeline (Cimbelino): The Decameron (Decamerón), colección de relatos de Giovanni Boccaccio, h. 1350.
• Para Enrique IV, Enrique V, Enrique VI, Enrique VIII, Ricardo II, Ricardo III, El rey Lear, Macbeth y (parte de) Cimbelino: Holinshed’s Chronicles (Crónicas de Holinshed), de Raphael Holinshed, publicadas en 1577.
• Para Hamlet: Historia danesa de Saxo Grammaticus, h. 1200.

Página anterior: portada de una de las primeras versiones de la historia de Romeo y Julieta, junto con una litografía del siglo xix del acto III, escena V, que representa la mañana después.
Superior: retrato grabado de Plutarco sobre la portada de la traducción de North que fue la inspiración para Shakespeare.
Planificación Previa
Shakespeare habría conocido las obras completas de Jonson, y es posible que antes de su muerte, hubiera comenzado a planificar algo similar para sí mismo. Dos de sus colegas de la compañía King’s Men, John Heminges y Henry Condell, serían los encargados de llevar a cabo el First Folio.

Inferior: en la imprenta. Incluso después de haber localizado todas las obras, la composición tipográfica y la impresión de un proyecto tan enorme requirió una cantidad de tiempo extraordinaria.
Página siguiente: ejemplar del libro terminado, en este caso con una elegante encuadernación en piel. Se imprimieron unos 750 ejemplares, de los que se conservan 235.
Heminges y Condell eran miembros veteranos de la compañía y, junto con Burbage, habían recibido dinero para comprar los anillos conmemorativos mencionados en el testamento de Shakespeare. ¿Podría ser esto un recordatorio de una promesa relacionada con su legado literario? Reunir 36 obras para una sola publicación era una tarea monumental. Veintidós de ellas, incluidas las 18 que ya se habían publicado, tenían licencia y figuraban en el registro de la Honorable Compañía de Impresores y Periódicos; las demás solo existían como guiones y había que localizarlas y limpiarlas. Por suerte, Heminges y Condell demostraron ser perfectos para el trabajo, que requería resistencia, determinación y sentido común.
La impresión
A finales de 1622, el proyecto estaba casi terminado. Ese otoño, ya apareció en las listas del registro de la Honorable Compañía de Impresores y Periódicos, con los libros de próxima publicación, y que se usaban para anunciar la Feria del Libro de Fráncfort, que, por entonces como ahora, era una de las mayores reuniones internacionales en el ámbito editorial.
‘Playes, written by M. William Shakespeare, all in one volume, printed by Isaack Isaggard [Jaggard], in fol.’ («Obras teatrales, escritas por M. William Shakespeare, todas en un solo volumen, impresas por Isaack Isaggard [Jaggard], en folio»). La tirada, de unos 750 ejemplares, con un precio de 15 chelines sin encuadernar o 20 chelines con encuadernación sencilla en piel de bovino, se registró para su publicación en noviembre de 1623.

El rEgistro dE la HonorablE Compañía dE imprEsorEs y pEriódiCos
Esta lista era el método mediante el cual la Stationers’ Company, un gremio comercial, gestionaba los derechos de los libreros para imprimir y vender las obras de los autores. Una vez que un librero llegaba a un acuerdo con un autor para la publicación de una obra, pagaba para que su derecho de impresión se inscribiera en el registro. Oficialmente, este sistema debería haber facilitado el seguimiento de quién era el propietario de los derechos; sin embargo, de forma extraoficial, especialmente cuando esos derechos se transmitían como parte de una herencia, localizarlos podía convertirse en una búsqueda frustrante.
��¡No pertenecía a una época, sino a todos los tiempos!��.
—Ben Jonson en pleno éxtasis, en el segundo de los dos poemas laudatorios que escribió para el First Folio.
Las obras de teatro y la poes a de William Shakespeare nos han entretenido e iluminado durante ma s de 400 años. Al explorar su vida en la Inglaterra isabelina, Shakespeare. Cuaderno de notas ofrece una imagen fascinante y detallada del hombre detra s de las obras y del mundo teatral en el que viv a.
A trave s de su trabajo, fuentes contempora neas y una amplia seleccion de ilustraciones, este libro revela como las obras de Shakespeare se relacionan con sus propios papeles como marido, padre, actor y dramaturgo. Y celebra el legado perdurable de un lenguaje rico y de unos personajes memorables, que siguen resonando hoy de mu ltiples maneras.

