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Pequeño libro de la naturaleza. Dinosaurios

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PEQUEÑO LIBRO DE LA NATURALEZA

DINOSAURIOS

RHYS CHARLES

Título original The Little Book of Dinosaurs

Edición Jason Hook, Slav Todorov

Dirección creativa Alex Coco

Desarrollo y dirección del proyecto Ruth Patrick Diseño y dirección de arte Lindsey Johns

Ilustración en color Tugce Okay

Ilustración arte y línea Ian Durneen

Traducción Sergi Marcó Cuenca

Revisión de la edición en lengua española Manuel Pijoan Rotgé

Especialista en dinosaurios

Coordinación de la edición en lengua española

Cristina Rodríguez Fischer

Primera edición en lengua española 2026

© 2026 Naturart, S.A. Editado por BLUME

Carrer de les Alberes, 52, 2.o, Vallvidrera 08017 Barcelona

Tel. 93 205 40 00 e-mail: info@blume.net © 2024 UniPress Books Limited, Londres © 2024 Princeton University Press, New Jersey (Estados Unidos)

PRINCETON press.princeton.edu

ISBN: 979-13-88023-43-9

Depósito legal: B. 6177-2026 Impreso en China

Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea por medios mecánicos o electrónicos, sin la debida autorización por escrito del editor.

WWW.BLUME.NET

C005748

CRÉDITOS DE LAS IMÁGENES

Alamy Stock Photo: 21 Heather Angel / Natural Visions; 27 Walter Myers / Stocktrek Images; 43 Paul Fearn; 77 Mark Turner; 95 Roger Harris / Science Photo Library; 107 Dinodia Photos; 139 Blue Robin Collectables. Shutterstock: 22, 58, 81, 114 Dotted Yeti; 51, 103 Herschel Hoffmeyer; 52 Ton Bangkeaw; 93 Harry Collins Photography; 109 kamomeen; 119 Krasula; 125 Tricia Daniel; 145 Catmando. Otros: 35 James Glazier; 133 Ian Wright; 143 PaleoNeolitic; 146 Mariolanzas. Ilustraciones adicionales: 15 Sam / Olai Ose / Skjaervoy; 45 Robert T. Bakker; 47 Bob Nicholls; 79 Fred Wierum; 136 Nobu Tamura; 147s PaleoGeekSquared; 151 Jaime Headden.

PEQUEÑO LIBRO DE LA NATURALEZA

DINOSAURIOS

RHYS CHARLES

CONTENIDO

7. Echar a volar

8. Ecología del comportamiento

Cultura popular

9. La extinción

EN TODO EL MUNDO

Una vez que los dinosaurios fueron clasificados como grupo, no pasó mucho tiempo antes de que se empezaran a reportar hallazgos en todo el mundo, lo que dejó claro que los dinosaurios no eran exclusivos del sur de Inglaterra. En 1854, se encontraron dientes en la Formación Judith River, en Montana, que fueron atribuidos a dinosaurios, lo que supuso el primer descubrimiento de este grupo en Norteamérica. Más tarde, se dijo que procedían del carnívoro Daspletosaurus, aunque esto sigue siendo incierto. Ese mismo año, el dinosaurio de cuello largo, Massospondylus , que se encontró en África, se convirtió en el primer dinosaurio de dicho continente al que se le dio nombre. En 1893 se identificó a Argyrosaurus de Argentina, y en 1926 a Rhoetosaurus de Australia. Algunos descubrimientos realizados años antes fueron reasignados al nuevo grupo, como fue el caso del primer dinosaurio asiático, basándose en unas pocas vértebras caudales de un saurópodo de Jabalpur, que se halló en la India, en 1828. Hubo que esperar hasta 1986 para que se descubriera el primer dinosaurio antártico, Antarctopelta, pero con él llegó la prueba de que los dinosaurios eran un fenómeno mundial.

 En 1828 se encontraron unos huesos vertebrales grandes y misteriosos en Jabalpur, India. Pero no fue hasta muchos años después cuando se descubrió que procedían de un dinosaurio.

 Los dientes de Daspletosaurus son típicos de los dinosaurios depredadores: aserrados en los laterales para cortar la carne y con una gran forma triangular.

 El dinosaurio Antarctopelta solo se conoce a partir de fragmentos erosionados por las duras condiciones de la isla James Ross, frente a la costa de la

Antártida. Sin embargo, ejemplares más completos de especies estrechamente emparentadas procedentes de Sudamérica permiten reconstruir a este dinosaurio acorazado.

LOS PERSEGUIDORES

Si fracasaba la emboscada, los cazadores tenían que correr para atrapar a su presa, por lo que algunos dinosaurios evolucionaron de forma especial para seguir esta estrategia. Quizá los más dedicados a ello fueron los abelisáuridos, un grupo de terópodos que se encontraron en Sudamérica, África y la India durante el Jurásico y el Cretácico.

Los abelisáuridos tenían brazos muy reducidos, hasta el punto de que, desde lejos, probablemente ni siquiera se notaba que los tenían. Su cabeza era bastante robusta en comparación con la forma alargada de otros terópodos y, en general, su tamaño era modesto. La mayoría eran comparables a un humano adulto en altura, con la excepción de algunos como Carnotaurus sastrei, de casi 3 metros, que también es conocido por sus característicos cuernos protuberantes de su cráneo. Probablemente, los abelisáuridos se especializaron en perseguir presas pequeñas, ya que sus poderosas patas y sus pies «con resortes» les proporcionaban una gran velocidad, lo que les resultaba igualmente útil para huir cuando se alimentaban de las presas de otros depredadores más grandes, si estos regresaban para recuperarlas.

 Los brazos muy reducidos de los abelisáuridos habrían parecido casi totalmente inútiles en comparación con los brazos de otros terópodos.

 El cráneo del terópodo Carnotaurus sastrei presenta dos grandes protuberancias óseas sobre los ojos. En vida, estas protuberancias probablemente habrían estado cubiertas por una vaina de queratina.

 Carnotaurus sastrei fue uno de los dinosaurios abelisáuridos más grandes que se conocen y habría sido uno de los principales depredadores de Argentina hace 70 millones de años. Gracias a la excepcional conservación de su piel, se sabe que Carnotaurus carecía de las plumas que presentaban muchos otros terópodos y que tenía una piel escamosa con grandes «escamas características» distribuidas de manera aleatoria.

CARNE SOBRE HUESOS

Aunque los esqueletos de dinosaurios son sin duda impresionantes, una de las cosas más fascinantes sobre los dinosaurios es imaginar cómo habrían sido con músculos, grasa y piel sobre esos huesos. Recrear un animal que ningún ser humano ha visto jamás supone un reto único para los artistas y ha dado lugar a una espectacular diversidad de estilos diferentes.

LOS DISEÑOS CLÁSICOS

A finales de la década de 1890, se había consolidado la imagen más reconocible de un dinosaurio. Aunque hoy está muy desfasada, la postura «trípode» que se le dio a muchos de estos animales se convirtió en icónica. Gran parte de este trabajo fue iniciado por el paleoartista estadounidense Charles Knight, quien creó el modelo de lo que sería la imagen por excelencia de los dinosaurios durante muchos años. En cualquier caso, Knight tuvo demasiado éxito, ya que sus imágenes eran tan vívidas y populares que, para muchos, siguen siendo la imagen mental que evoca la palabra «dinosaurio», aunque la ciencia haya superado muchas de sus elecciones especulativas. Incluso aquellos que nunca han oído su nombre están influenciados, sin saberlo, por las imágenes que creó. A pesar de que muchas representaciones son hoy inexactas, el trabajo de Knight estaba muy por delante de su tiempo. Su obra de 1897, Leaping Laelaps, muestra a dos terópodos en combate en posturas extremadamente activas, más de medio siglo antes de que el «Renacimiento de los dinosaurios» (véase capítulo 3, página 44) llevara esta forma de pensar a la vanguardia de la paleontología.

ESCULTURAS MONSTRUOSAS

Con tan pocas pruebas disponibles y al ser un área de estudio tan joven, no es de extrañar que muchos de los primeros intentos artísticos se alejaran tanto de cómo creemos ahora que eran los dinosaurios. Quizá los ejemplos más famosos sean los inexactos pero encantadores modelos a tamaño real del Crystal Palace Park de Londres. En la década de 1850, se representó al ágil Megalosaurus bípedo como un gigante cuadrúpedo, parecido a un lagarto, con una larga cola que arrastraba por el suelo. Iguanodon también se representa más como un cruce entre un cocodrilo y un elefante, con la espina de su pulgar situada en la punta del hocico, como un pequeño rinoceronte. Las estatuas, que aún se conservan, son un registro físico de algunos de los primeros esfuerzos por reconstruir a los dinosaurios.

Esta obra deliciosamente diseñada e ilustrada, y rebosante de asombrosa información, cautivará a cualquier amante de la naturaleza. Se trata de un manual de referencia accesible y entretenido sobre el mundo de los dinosaurios. El conocimiento de expertos en la materia se conjuga con los dibujos artísticos originales y fotografías en color para concentrar toda la esencia de los dinosaurios en un frasco pequeño y exquisito. Diversidad y comportamientos sociales hasta su extinción y redescubrimiento, hechos curiosos, mitos, folclore y cultura popular...: el resultado es una irresistible guía sobre el fascinante mundo de los dinosaurios.

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