Memoria DE la
retirada 1939 Éxodo y exilio
Dirigido por
Miquel Dewever-Plana
AR T EM CE T
ERA
Dirección, coordinación editorial, concepto gráfico y maqueta Miquel Dewever-Plana Proyecto Marie Sola Fotografías, recopilación y transcripción de los testimonios Alumnos del instuto Déodat de Séverac (Céret) Traducción Rose-Marie Faury, Remedios Diéguez Diéguez Maqueta Cristina Carbonell Márquez Coordinación editorial Cristina Rodriguez Fischer Primera edición en lengua española 2022 © 2022 Naturart S.A., Editado por BLUME Carrer de les Alberes, 52, 2.°, Vallvidrera 08017 Barcelona Tel. 93 205 40 00 email: info@blume.net © 2022 Artem&Cetera. Association Culturelle 25 rue des Bezines. 16000 Angoulême - Francia © 2022 Miquel Dewever-Plana © 2022 Marie Sola © 2022 Serge Barba © 2022 Maxime Escriba I.S.B.N.: 978-84-19094-67-4 Depósito legal: B. 9122-2022 Impreso en Tallers Gràfics Soler, Esplugues de Llobregat (Barcelona) www.blume.net www.artem-cetera.org www.miquel-dewever-plana.com www.deodat-de-severac-ceret.mon-ent-occitanie.fr Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea por medios mecánicos o electrónicos, sin la debida autorización por escrito del editor. Preservamos el medio ambiente. En la producción de nuestros libros procuramos, con el máximo empeño, cumplir con los requisitos medioambientales que promueven la conservación y el uso responsable de los bosques, en especial de los bosques primarios. Asimismo, en nuestra preocupación por el planeta, intentamos emplear al máximo materiales reciclados, y solicitamos a nuestros proveedores que usen materiales de manufactura cuya fabricación esté libre de cloro elemental (ECF) o de metales pesados, entre otros.
Memoria DE la
retirada 1939 Éxodo y exilio
Dirigido por
Miquel Dewever-Plana
“¡Mirad, mirad a toda esa gente bajando!
Con la nariz pegada a la ventana, vimos a cientos de personas que llegaban de la montaña”
Joseph Ribes 90 años Joseph Duniach 91 años Testigos del éxodo
«Éramos pobres, pero hicimos lo que pudimos. Los escondimos y los cuidamos durante unos días» Joseph Ribes y Joseph Duniach
T
eníamos 8 y 9 años y estábamos tranquilamente en clase cuando varios de nuestros compañeros gritaron: «¡Mirad, mirad a toda esa gente bajando!». En ese momento, con la nariz pegada a la ventana, vimos a cientos de personas que llegaban de la montaña hasta la entrada del pueblo.15 Fue a finales de enero de 1939. Las tropas senegalesas16 formaron una barrera para intentar controlar esa avalancha humana.17 Al terminar la clase, las autoridades nos obligaron a quedarnos en el colegio. Ya después, por la tarde, nuestros padres pudieron llevarnos de nuevo a casa. Nada más llegar, llevaron a los españoles a la Verneda, que era el campamento vacacional del pueblo. Pero enseguida se quedaron sin espacio. Cabe decir que durante dos o tres días la oleada humana era continua. Tuvieron que requisar otros lugares, como las escuelas municipales, el castillo fortificado, la sala del cine, garajes privados, la iglesia de San Martín, incluso concentraron a los refugiados en el campo. Durante tres meses no tuvimos clases porque los profesores se encargaban de repartir algo de comer a los niños refugiados. Yo vivía cerca del puente por el que había que pasar para llegar al pueblo. Un día, los refugiados llevaron a mi casa a dos heridos bastante maltrechos. Les pidieron a mis padres si no les importaba acogerlos. Uno había recibido una bala en la rodilla y el otro tenía una en el pulmón. Éramos pobres, pero hicimos lo que pudimos. Los escondimos y los curamos durante algunos días hasta que la 26
Cruz Roja vino a buscarlos. El hombre herido en la rodilla volvió tres años después para amablemente agradecernos el haberle salvado la vida. Su compañero, por desgracia, murió en el hospital. Aquel hombre sí era buena gente, pero con algunos, más valía tener cuidado. Desde la casa podíamos ver el campamento provisional que estaba a orillas del Tec. Una noche, oímos cantar a los hombres del campamento y sabíamos que la cosa pintaba mal. Algunas veces los cantos servían para encubrir los gritos. Como aquellos hombres no tenían las mismas ideas políticas, a veces había algún que otro ajuste de cuentas. Aquel exilio tuvo que ser terrible para aquella gente. De la noche a la mañana tuvieron que abandonar sus casas, echarse un atado a las espaldas e irse sin saber cómo serían recibidos. Hoy, ya estamos viejos y quedan muy pocas personas de nuestra generación. Sin embargo, no hay que olvidar lo sucedido, por eso damos testimonio. Lo hacemos siempre juntos porque a él le cuesta expresarse, pero oye perfectamente, y yo estoy sordo como una tapia, pero puedo hablar. Así que ¡entre los dos nos complementamos!
27
•••
memoria DE la
retirada 1939 Éxodo y exilio El 26 de enero de 1939, Barcelona cayó en manos de los franquistas. A partir de entonces, miles de familias republicanas se exiliaron en Francia. Tuvieron que dejar todo atrás con el corazón encogido. No obstante, la pena que los embargaba era tan fuerte como el deseo de libertad que los impulsaba. Y por mucho que les costara, aquellos republicanos no concibieron la idea de renunciar a su libertad. Entre toda aquella gente había niños, en ocasiones de muy corta edad. Sin embargo, siguiendo a sus padres, experimentaron el exilio, los campos de internamiento y de concentración y muchas privaciones. Hoy, más de ochenta años después, aquellos niños están en el ocaso de sus vidas y desean más que nunca transmitir como legado a los jóvenes la dolorosa experiencia que vivieron. Guiados por el fotoperiodista Miquel Dewever-Plana, los alumnos del instituto Déodat de Séverac de Céret (Pirineos Orientales franceses) tuvieron el privilegio de conocerlos y escucharlos. Grabaron los testimonios y recuerdos de un pasado lejano y, mediante un enfoque fotográfico documental contemporáneo, nos dan a conocer algunos aspectos de la vida de esos ancianos con sensibilidad y poesía. Este libro rinde homenaje a su valentía y deja constancia de sus voces en la historia. Esperamos que quienes lo lean se sientan un poco más sabios y extraigan alguna enseñanza de los hechos pasados que se relatan. Ojalá, esa «memoria de la Retirada» conserve para siempre los rostros y el recuerdo de estos hijos de republicanos exiliados. Marie Sola Rose-Marie Faury Maxime Escriba
Preservamos el medio ambiente • Reciclamos y reutilizamos. • Usamos papel de bosques gestionados de manera responsable.
ISBN 978-84-19094-67-4
AR T EM CE T
ERA
9 788419 094674