«Imposible que alguien tenga un conjunto de entrevistas dadas por mí que produzcan una visión tan completa y articulada de mi vida mental como el que ha reunido Carlos Galilea» Prólogo de Caetano Veloso
Leopoldo Blume Carlos Galilea Nin Carlos Galilea Nin y Leo Minax Tinta Simpàtica Anna Valls Torres Cristina Rodríguez Fischer Primera edición en lengua española 2022 © 2022 Naturart, S. A. Editado por BLUME Carrer de les Alberes, 52, 2.º, Vallvidrera, 08017 Barcelona Tel. 93 205 40 00 e-mail: info@blume.net © 2022 de los textos Carlos Galilea Nin Créditos de las fotografías: páginas 7, 12-13, 23, 32, 37, 86, 94-95, 101, 133 Thereza Eugenia; páginas 45, 72-73 Arquivo / Estadão Conteúdo; página 56 Desconocido*; página 57 Colita [Arxiu Municipal de Barcelona]; página 107 Daigo Oliva; página 114 Leo Aversa; páginas 123, 152-153 AGE Fotostock; página 193 Folha Press; página 199 Roberto Filho / Divulgacão; portada: Fernando Young. I.S.B.N.: 978-84-18459-62-7 Depósito legal: B.9121-2022 Impreso en Tallers Gràfics Soler, Esplugues de Llobregat (Barcelona) * Se han hecho todos los esfuerzos posibles por localizar a los autores y / o propietarios de los derechos de reproducción de las fotografías. Estaremos encantados de incluir cualquier mención necesaria en ediciones subsiguientes de este libro. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea por medios mecánicos o electrónicos, sin la debida autorización por escrito del editor.
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Con su madre, Doña Canô, toda una personalidad en Santo Amaro da Purificação, que falleció en la Navidad de 2012, a los 105 años.
Madrid, julio de 1991
Me gusta España. En ciertos aspectos es uno de los mejores lugares que hay en Europa ahora. Luis Buñuel, en su autobiografía, dice «nada me parece más remoto que Portugal» [se ríe]. Y la América de lengua española no conoce la literatura de lengua portuguesa. La estadounidense Susan Sontag escribió el otro día un gran artículo sobre Machado de Assis, el novelista brasileño, en el que decía que una de las razones por las cuales Machado no es conocido en el mundo entero, como uno de los mayores escritores de la historia, es porque el mundo intelectual de la América de lengua española que rodea Brasil rechaza la literatura de lengua portuguesa.
Las relaciones entre vecinos no suelen ser fáciles. Los portugueses, puede ser que por la historia, tienen a veces un poco de resentimiento y un poco de miedo de España. Y los españoles sienten un poco de desprecio hacia Portugal. Aunque los sentimientos son más complejos de lo que parece.
A mí me lo parece. Me da mucha pereza viajar. No me cansa cantar, pero sí viajar y, sobre todo, en avión. Ahora mismo, viniendo de Roma, se perdió la maleta de mi mujer. El aeropuerto es un coñazo.
Que el público español no entienda nada de las letras de la música brasileña me sorprende y me intriga. Que los franceses, incluso los italianos, y, sobre todo, ingleses y estadounidenses, holandeses y alemanes, no las entiendan me parece algo perfectamente natural. Lo que me sorprende es que les gusten mis canciones sin comprender las palabras. Nosotros siempre entendimos un poco el español, pero parece que los españoles no entienden el portugués aun cuando muchas palabras son casi iguales. No sé a qué se debe.
Creo que Unamuno contó que Cervantes había dicho en cierta ocasión que el portugués es el español sin huesos. Y Unamuno, que amaba la lengua y la literatura portuguesas, refiriéndose a esa expresión, se preguntaba: «¿no será que el español es un portugués osificado?» [ríe]. 14
En ese libro leí las observaciones más conmovedoras sobre la lengua portuguesa escritas por un extranjero. Unamuno hablaba también de la sensación de culpa que el pensamiento de las lenguas portuguesa y catalana trae al alma de un escritor español.
La recuerdo muy bien. Glauber Rocha estaba rodando en la Costa Brava una película que iba a llamarse Cabezas cortadas. Me mandó una carta a Londres, donde yo estaba exiliado, para decirme que quería conversar conmigo. Fui a Barcelona y me enamoré de la ciudad. Para mí fue una sorpresa que tanta gente hablara catalán, un idioma que no conocía. Me pareció maravilloso. Todavía vivía Franco y Barcelona era entonces un lugar mucho más vivo, más internacional, más civilizado, menos prejuicioso que Madrid. Se respiraba mucho más aire. Madrid tenía el peso, no solo del franquismo, sino de la proximidad de Franco, algo medio siniestro. Igual que las personas en Roma sienten el peso de la cercanía del Papa. Al liberarse del franquismo, porque Franco murió y acabó el franquismo, al menos oficialmente, Madrid se abrió, se iluminó, mostró todo su potencial. Hoy Madrid me parece una ciudad maravillosa. Después descubrí una España más diversa y compleja. Fui a Coruña y adoré Galicia. Les hablaba en portugués, y me entendían, lo que me emocionó mucho. Luego conocí el sur de España, fui a Sevilla y a Córdoba. No puedo dejar de decir que Sevilla me impresionó más que casi cualquier cosa en este mundo. Las dimensiones de la ciudad, las maneras, el acento, las personas...
Nosotros éramos la segunda generación de la bossa nova. Y lo que se estaba haciendo entonces con la bossa nova era diluirla o cristalizarla. Se había establecido un cerco de buen gusto musical, de supuesto buen gusto, y de buenos modos políticos, que se resumían sobre todo en nacionalismo, populismo e izquierdismo. El tropicalismo fue una reacción contra todos esos dogmas. Quería reencontrar en los orígenes de la bossa nova, en el gesto de João Gilberto, la carga de violencia estética que esta tenía cuando surgió y que representa hasta hoy. Quisimos ser artistas a la altura de la tradición de João. No repetir de forma diluida, hasta traicionarla, su revolución. Los seguidores de la bossa nova creyeron que estábamos destruyéndola, rechazándola, no así João Gilberto: a él le gustó lo que hicimos.
En el fondo pensaban que estábamos contra Brasil, contra el pueblo y contra el jazz moderno. Mucha gente se vinculó a esa vertiente tan «abrasileñada» del jazz fusion, que es uno de los resultados de la bossa nova. Los tropicalistas fuimos una reacción anárquica, violenta, contra ese camino. Un camino que al final dio excelentes frutos porque de ahí nació Milton Nascimento, que tiene aquella marca del gran artista. Milton es una persona por la que yo siento el mayor amor. Alguien único. Madrid, julio de 1991
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Es una frase de Bob Dylan. Está en la contraportada del disco Bringing Back Home. A mí me parece que es una referencia directa a João Gilberto. Es maravilloso que el mayor genio de la música dionisiaca de los años sesenta se refiriese al mayor genio de la música apolínea de los años cincuenta.
Porque es muy molesto que te pidan una canción o que griten algo mientras estás cantando.
Desde el tropicalismo fue una gran lucha. De vez en cuando tengo alguna que otra pelea, pero son más educativas. Bueno, aquellas también lo eran.
Estaba cansado de hablar siempre de las mismas cosas, de oír siempre las mismas preguntas y de ser utilizado en exceso por la prensa. En Brasil, los suplementos culturales de los periódicos nos utilizan a mí y a otras personas y acabas convirtiéndote en un personaje de aquel tipo de medio de comunicación. Un personaje no siempre tratado de forma positiva y frecuentemente agredido a propósito para poder generar una polémica que haga que se venda aquel periódico. Como me interesa lo que pasa en la sociedad, y tengo una pretensión crítica muy grande, soy muy goloso para ese tipo de deformación. Me llaman para preguntarme sobre cualquier asunto y me provocan, me enfrentan a alguien o me agreden para ver cómo respondo. No quiero jugar a eso. Así que pasé dos o tres años sin hablar. Sufrí porque soy bahiano y al bahiano le encanta hablar.
No lo sé, pero fue algo relacionado con la política local. Tuvo que ver con la candidatura de Gilberto Gil a la alcaldía. Al final eligieron a un imbécil que sale en los periódicos todos los meses como el alcalde más impopular de Brasil. Yo ya había dicho que era un despropósito y que un tipo como aquel no podía ser el alcalde de una ciudad importante como Salvador [se indigna]. Porque Salvador, aunque no esté siendo tratada como tal, es una ciudad importante. Tiene que ver con la historia del movimiento de las civilizaciones. Tiene un estilo propio en relación a eso, religioso, racial, cultural, arquitectónico, urbanístico, que no puede dejarse en manos de un imbécil ni en las de cuatro o cinco personas despreciables que dominan el periódico local, la Iglesia, la alcaldía... Y me manifesté vehementemente.
No, la policía nunca averiguó quién estaba detrás, pero fue a causa de eso, estoy seguro. 16
Madrid, julio de 1991
Siempre me gustó la actitud de David Byrne en relación a la música brasileña. No va a Brasil a buscar lo que Brasil le puede presentar de primitivo para colocarlo en una canción. La grabación que Paul Simon hizo con Olodum es muy bonita, y Simon es un músico más musical, como se decía antiguamente, que Byrne. Pero la actitud de David es de otra naturaleza. Es la de un curioso enamorado del producto acabado de los artistas brasileños, no de la materia prima supuestamente primitiva. El punto más radical de eso fue el disco de Tom Zé, un artista tropicalista, un pionero que hizo varios trabajos experimentales durante los años setenta que no tuvieron repercusión popular. David Byrne lo publicó porque consideró que era una música estimulante y le pareció un creador libre. Eso afecta a la música brasileña dentro del propio Brasil, a lo que se piensa de la música brasileña fuera y a lo que se piensa del interés que esos músicos de habla inglesa del gran mercado tienen por la música de los países del Tercer Mundo. Pienso que ahí hay una aventura.
Madrid, julio de 1991
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O LEÃOZINHO Gosto muito de te ver, Leãozinho Caminhando sob o sol Gosto muito de você, Leãozinho Para desentristecer, Leãozinho O meu coração tão só Basta eu encontrar você no camino Um filhote de leão, raio da manhã Arrastando o meu olhar como um ímã O meu coração é o sol pai de toda cor Quando ele lhe doura a pele ao léu Gosto de te ver ao sol, Leãozinho De te ver entrar no mar Tua pele, tua luz, tua juba Gosto de ficar ao sol, Leãozinho De molhar minha juba De estar perto de você e entrar numa
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EL LEONCITO Me gusta mucho verte, Leoncito Caminando bajo el sol Me gustas mucho, Leoncito Para quitar la tristeza, Leoncito De mi corazón tan solo Me basta encontrarte en el camino Un cachorro de león, rayo de la mañana Que arrastra mi mirada como un imán Mi corazón es el sol padre de todos los colores Cuando él te dora la piel a su antojo Me gusta verte al sol, Leoncito Verte entrar en el mar Tu piel, tu luz, tu melena Me gusta ponerme al sol, Leoncito Mojar mi melena Estar cerca de ti y disfrutar
Para su amigo Dadi, bajista, que nació igual que él bajo el signo de Leo.
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ISBN 978-84-18459-62-7
9 788418 459627