OCT. - NOV. 2026
Marta Amengual:
ISSN 2737-6958
«El verdadero encanto para el turista es descubrir una Ciudad Colonial auténtica y viva»
Retira o consulta con audioguía, ahora tu cajero automático es más inclusivo Más autonomía para todos
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LA «MODERNIZACIÓN» DE LA CIUDAD COLONIAL
20 JAVIER CABRERIZO «Cada vez viajamos menos por el destino y más por el motivo»
24 KIN SÁNCHEZ
«La Ciudad Colonial es un libro que nunca se termina de leer»
MARTA AMENGUAL «El verdadero encanto para el turista es descubrir una Ciudad Colonial auténtica y viva»
40 52 JUAN MANUEL MARTÍN DE OLIVA
«El gran reto es integrar la Ciudad Colonial a la vida de Santo Domingo»
CUANDO LA FICCIÓN INVITA A VIAJAR
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GINA ELI
EL LATIDO ROMÁNTICO DE NÚREMBERG
«El patrimonio colonial forma parte de la oferta MICE»
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Entre castillos, puentes y tabernas
LA CIUDAD COLONIAL Entre calles y capa de datos
PLUMA VERDE
Recuperar la Ciudad Colonial: valor para el comercio, la hotelería y la comunidada NEGOCIO
TURISMO
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LA ROSTICERÍA
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THE COLONIAL GATE Cuando la historia sale de la pantalla
Sabor de familia
TECNOLOGÍA
C U LT U R A
EDITOR DE CONTENIDO Adrian R. Morales DEPARTAMENTO DE VENTAS info@lacotica.com DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN Katherine De La Rosa, Mokagrid, SRL REDACCIÓN Anita González Sigler, Ramón Morales Tarancón, Sadam Morales González DESARROLLO IMAGEN Y LÍNEA GRÁFICA Rafael Holguín, Ideography, INC. Nueva York EDITOR DE PRENSA DIGITAL Julio García Logroño @julio.logrono
REYNALDO CAMINERO DIRECTOR EJECUTIVO reynaldo@lacotica.com
EN PORTADA Marta Amengual MAQUILLAJE Karen Rosario FOTOS FUENTES EXTERNAS Tiziano De Stefano, Shutterstock IMPRESIÓN Amigo del Hogar COLABORADORES Arturo López Valerio, Javier Noguera, Juan Lladó y Rosa Veras
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Revista Bohío
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¡En cada artículo, en cada foto y en todo color... están presentes!
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E D I TO R I A L
REYNALDO CAMINERO DIRECTOR EJECUTIVO
...Nostalgia colonial La Ciudad Colonial de Santo Domingo siempre ha despertado en mí un profundo sentimiento de nostalgia. La recuerdo con especial cariño desde mis años de juventud, cuando sus calles, su movimiento y su vida cotidiana eran muy distintos a los de hoy. Sin embargo, aunque el tiempo ha transformado su entorno, su esencia permanece intacta. Es justo reconocer y felicitar los esfuerzos que, durante años y en especial en tiempos recientes, han realizado el Ministerio de Turismo, las instituciones involucradas y el sector privado para recuperar, preservar y revitalizar este invaluable patrimonio histórico y cultural. Hoy tenemos una Ciudad Colonial renovada, que abraza la modernidad sin renunciar a su historia. En esta edición tan especial, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Marta Amengual, gerente general de Kimpton Las Mercedes, por aceptar nuestra invitación para protagonizar la portada y entrevista central. Marta, gracias por tu elegancia, cercanía y disposición; Kimpton Las Mercedes representa precisamente esa armonía entre lo colonial y lo contemporáneo que hoy distingue a nuestra Ciudad Colonial. Y a estas alturas, está de más decirte que República Dominicana también es tu casa. Disfruta de tu portada. Kin Sánchez, asesor turístico e histórico de la Alcaldía del Distrito Nacional, nos guía en una fascinante travesía a través de las páginas de
su libro Guía de anécdotas, cuentos, crónicas y leyendas de la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Con su mirada atenta y su pasión por el detalle, Kin nos demuestra que recorrer el casco histórico es adentrarse en un relato vivo e inagotable. Otros temas en torno a la zona más antigua de la Primada de América tienen que ver con los retos de integrar este entorno monumental a la dinámica urbana moderna, analizados por Juan Manuel Martín de Oliva, presidente del Clúster Turístico de Santo Domingo; la visión hotelera y MICE de Gina Eli, presidenta de la Asociación de Hoteles de Santo Domingo; la controversia histórica sobre la «modernización» y conservación del centro histórico abordada por Juan Lladó; el análisis de Arturo López Valerio sobre la infraestructura de datos y conversión digital del sector; y las reflexiones de Javier Noguera sobre el impacto económico y comunitario de estas obras de revitalización. Para nosotros, desde Bohío, es un honor continuar compartiendo la evolución de este emblemático destino, precisamente en nuestra última edición antes de celebrar, en diciembre, seis décadas de trayectoria con una edición conmemorativa que circulará durante FITUR 2027. ¡Nos reencontramos en esa próxima entrega para celebrar juntos nuestros 60 años de publicación ininterrumpida! ¡Abrazos y bendiciones!
NEGOCIO
La «modernización» de la Ciudad Colonial
JUAN LLADÓ
F
J . L L A D O @ C L A R O . N E T. D O
Fue en su segundo viaje, en 1493, cuando Colón trajo caballos al Nuevo Mundo. Por mucho tiempo, esos animales fueron el medio de locomoción que facilitó las hazañas y tropelías de la conquista iniciada en La Española. En fecha reciente, esa llegada equina fue emulada por la del presidente Abinader en un autobús eléctrico a la Plaza España de nuestra Ciudad Colonial. Abinader llevó un medio de movilidad moderno para relanzar un Alcázar de Colón remozado, obra del Programa Integral de Desarrollo Turístico y Urbano que para el sagrado recinto financia el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y gestiona el Ministerio de Turismo (Mitur). El épico e histórico salto del caballo al bus eléctrico es una ocasión propicia para pasar revista a los logros del Programa, cuya conclusión se anuncia para el próximo mes de diciembre. Por siglos, la pátina del tiempo se asentó sin descanso sobre el ambiente construido del hoy Centro Histórico de Santo Domingo. Pero no desfiguró los restos de las edificaciones, que han permanecido como fieles testigos de las diferentes épocas. El tiempo sí ha pasado factura y los remanentes han acumulado deterioro y, en tiempos más recientes, algunos hasta amenazaban volverse escombros. Por suerte, con el fin de que desempeñen un papel de representación de nuestras raíces históricas, se han acometido varias oleadas de rescate, en especial para restaurar y conservar monumentos y sitios.
NEGOCIO
Se comenzó en 1967, cuando el presidente Balaguer creó la Oficina de Patrimonio Cultural para la restauración y conservación de la «Ciudad Colonial». La creencia prevaleciente entonces era que esta constituía un patrimonio cultural identitario. Los arquitectos Ramón Báez López-Penha, Iván Feris Iglesias, Roberto Berges, Eugenio Pérez Montás y Esteban Prieto propalaron esa creencia y ayudaron a adelantar la gran tarea. El Cardenal López Rodríguez apoyó con firmeza los trabajos de los dos últimos. Pero, a medida que el turismo se expandía vertiginosamente y los cruceros traían extranjeros que visitaban el sagrado recinto, lo cultural cedió paso a lo turístico. Así, el hoy Mitur comenzó a erigirse como actor del recinto cuando un decreto presidencial de 1967 le asignó el manejo del Alcázar de Colón. Desde entonces, las intervenciones se han justificado por el valor patrimonial y la categoría de reliquia histórica que hace del Centro el principal atractivo turístico del país después de las playas y el clima. Ese rol fue luego la justificación de dos préstamos del BID con los fines de restauración y preservación. En 2011 se inició el primer financiamiento con US$30 millones y en 2016 se firmó el segundo por US$90 millones, ambos con el expreso énfasis en el fomento del turismo. En esos programas el Mitur ha sido el responsable de la gerencia, con resultados que algunos han tildado de controversiales.
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NEGOCIO
Sin embargo, juzgar los resultados de estas intervenciones sobre el semblante y ethos del Centro Histórico es arriesgado. El objetivo siempre ha sido restaurar para conservar, lo cual en cierta medida implica volver a poner las cosas como estaban en su origen. La tarea es casi imposible: primero, porque no se dispone de descripciones plenamente fiables de los entornos para poder replicarlos; segundo, porque la fisonomía y el paisaje urbano evolucionaban con el tiempo; y tercero, porque los requisitos de la conservación exigen tecnologías que pueden desfigurar lo original. Por eso, cualquier evaluación de los resultados de los programas financiados por el BID será, por naturaleza, objeto de controversia. La desastrosa condición actual de una parte de los adoquines en las calles Arzobispo Meriño e Isabel La Católica es un ejemplo de que no todo fue exitoso en el primer Programa.
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Aun con esta advertencia, la tentación de enjuiciar lo logrado por los programas es inescapable. Son cuatro los componentes del último Programa: 1) consolidación de la oferta de turismo cultural; 2) mejora de la habitabilidad; 3) desarrollo de las economías locales; y 4) fortalecimiento de la gestión turística, cultural y urbana. Cada componente se desglosa en varios tipos de intervenciones y aquí no podríamos presentarlas todas. Basta con señalar que en lo primero se restauraron monumentos coloniales; en lo segundo, se espera remodelar 140 viviendas de los residentes y pintar un número apreciable de fachadas; en lo tercero, se ha apuntalado la operación de algunos establecimientos comerciales; y en lo último, se han fortalecido los servicios básicos de gestión.
Tomados en su conjunto, el Programa ha cambiado la faz —y hasta las entrañas— del histórico recinto, pero, justo es señalarlo, el semblante se parece más a una urbanización moderna que a un patrimonio histórico. Los vestigios de la historia han sido engalanados y los entornos urbanos remozados para hacerlos más empáticos con la población y los visitantes.
Luis Abinader ha realizado al menos 11 visitas o actuaciones presenciales documentadas en la Ciudad Colonial vinculadas directamente con su proceso de revitalización turística, urbana y patrimonial». No se conoce ningún otro proyecto, incluyendo los de Cabo Rojo y Punta Bergantín, que haya recibido ese nivel de atención y apoyo presidencial.
Sin ser mezquinos con el elogio, hoy la sensación estética es de complacencia con el rostro general del recinto. Las calles, aceras y contenes presentan un semblante arrullador y la restauración de iglesias, la recuperación de fachadas y los complejos trabajos del alcantarillado y de las redes de agua potable han confluido en crear la imagen de un lugar agradable para la visitación. El Parque Duarte y el Palacio del Virrey Diego Colón son, sin duda, obras muy bien logradas. Lo más desafortunado ha sido el despliegue de odiosos bolardos para impedir el estacionamiento en las aceras. Hubiese sido preferible el uso de jardineras y árboles para llenar ese cometido. O, como alternativa, la creación de parqueos soterrados, para los cuales se han hecho los estudios y diseños correspondientes.
Con el anunciado soterramiento de los cables eléctricos y telefónicos culminará la hazaña de «modernización» del Centro Histórico.
Por supuesto, los trabajos del actual Programa han causado irritaciones entre los residentes y visitantes del recinto. Pero debe admitirse que, en general, el equipo del Mitur, con las atinadas directrices de su ministro, realizó una eficiente labor, mejor que lo logrado por el Programa anterior. Justo es resaltar también que los trabajos del segundo Programa y las intervenciones complementarias del MITUR le deben gratitud al presidente Abinader. Según la IA: «Desde octubre de 2020 hasta septiembre de 2026, el presidente
La pátina del tiempo ha cedido espacio, admitiendo la evolución de sus entornos. Basta recordar que el primer medio de locomoción que se insertó en el recinto para satisfacer a los turistas extranjeros fue, sin que Colón interviniera, el de los coches tirados por caballos. Después de retirar esos animales, se introdujo un tren y luego coches eléctricos. Ahora, con los buses eléctricos, se acentúa aún más su vocación turística, en especial si algunos extranjeros se interesan en visitar, mediante el transporte de los buses eléctricos, nuestra Plaza de la Cultura. Al final, debemos aceptar que los entornos «coloniales» irán cambiando con el tiempo. Eso siempre fue así en todas las latitudes y, por ende, no merece escarnio que la «modernización» haya transformado el sitio. Ojalá que esa transformación garantice la permanencia de los residentes en sus hábitats, para que el acervo cultural que ellos detentan permanezca incólume. Y ojalá que una futura intervención desaparezca los odiosos bolardos de los entornos más emblemáticos. Tal vez así lo que se consiga pueda ser bendecido por la opinión imparcial de la posteridad.
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NEGOCIO
Javier Cabrerizo: «Cada vez viajamos menos por el destino y más por el motivo»
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Por Anita González Sigler L U N A PA R C H E @ G M A I L . C O M
Un concierto puede ser el comienzo de un viaje. También un partido, una carrera de Fórmula 1 o cualquier experiencia capaz de hacer que alguien compre un boleto, reserve un hotel y cruce una frontera. Javier Cabrerizo observa esos cambios desde una posición privilegiada. Como director ejecutivo de Estrategia, Transformación e Inteligencia Artificial de HBX Group, los analiza también desde el otro lado: donde los datos permiten anticipar la demanda y la inteligencia artificial empieza a cambiar la forma de decidir.
una actualización tecnológica más: es una transformación estructural de nuestro negocio y, potencialmente, de nuestro papel en el ecosistema de viajes», puntualiza Cabrerizo.
«Lo primero es tener muy clara la dirección y aceptar que el camino va a cambiar», explica al resumir el desafío de mantener un rumbo definido mientras cambian las herramientas, los mercados y las formas de consumir.
De los datos a las decisiones
HBX Group se define como un ecosistema B2B de TravelTech que busca simplificar la complejidad del sector mediante tecnología, datos y conocimiento del negocio. La inteligencia artificial (IA) ocupa ahora un lugar central. «No es
La compañía concentra ese proceso en tres ámbitos: la distribución, las decisiones comerciales y las operaciones a escala. La IA se aborda como parte de una transformación liderada desde Estrategia y Transformación, con la colaboración de Tecnología. Sus efectos alcanzan el modelo operativo, nuevos modelos de negocio y segmentos.
Como responsable del Centro de Excelencia de Inteligencia Artificial y Pricing, Cabrerizo trabaja con una de las materias primas de mayor peso en el turismo: la información sobre el comportamiento de la demanda. El producto tiene además una particularidad: «una habitación que no se vende esta noche ya no se vende». Demanda, precios y disponibilidad cambian de forma constante.
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La pregunta no es cuánto podemos automatizar, sino cuánto podemos mejorar la experiencia 23
NEGOCIO
La IA permite analizar patrones de reserva, búsquedas y condiciones del mercado a una velocidad y una escala antes impensables. Pero cada fuente ofrece una perspectiva distinta. «Las reservas te dicen qué se ha convertido; las señales de búsqueda y demanda te dicen dónde se está formando la demanda y dónde puede estar faltando oferta», explica.
Los grandes modelos de lenguaje (LLM) pueden convertirse en una fuente relevante de demanda. El cambio redistribuirá parte de ella entre los canales, aunque Cabrerizo no espera que un único actor lo domine todo. La pregunta decisiva, a su juicio, es quién proporcionará la infraestructura de esos viajes nativos de IA. HBX Group trabaja en tres frentes: actuar como motor que ejecuta y gestiona reservas generadas en los grandes modelos de lenguaje, facilitar que las marcas hoteleras distribuyan sus productos mediante ellos y ayudar a sus clientes a ofrecer a los viajeros sus propios asistentes de IA.
En HBX Group, la apuesta consiste en pasar de soluciones analíticas fragmentadas a un Intelligence Hub que reúne inteligencia predictiva para anticipar demanda y cambios del mercado, inteligencia comercial para priorizar oportunidades e inteligencia de revenue management para decisiones más dinámicas de precio, inventario y riesgo.
HBX cuenta con tecnología transaccional en producción para alojamiento, con acceso a inventario, disponibilidad y tarifas, y capacidad para ejecutar transacciones. Cabrerizo ve una oportunidad particular en las marcas hoteleras pequeñas y medianas, que tendrán dificultades para mantener conexiones individuales con cada plataforma de IA. Un modelo B2B neutral puede facilitar esa integración en un entorno donde evolucionan conexiones, estándares, pagos, contenido y servicio.
Cabrerizo insiste en que los datos solo adquieren valor cuando se traducen en decisiones: «A medida que el sector se vuelve más algorítmico, decidir mejor y más rápido es una ventaja competitiva en sí misma». Más de 600 usuarios de Sourcing utilizan el asistente comercial de IA de HBX Group, con una adopción superior al 80 %. La herramienta procesa información y libera a los equipos para interpretarla, negociar y construir relaciones.
De la innovación al impacto
La siguiente transformación puede llegar cuando el viajero descubre un viaje y decide comprarlo. Cabrerizo identifica la IA agéntica como «la próxima gran disrupción»: agentes capaces de buscar, comparar y reservar en nombre del viajero. Frente al modelo actual, basado en destino, fechas y filtros, la tecnología podrá interpretar con palabras propias qué experiencia busca una persona.
La experiencia de Cabrerizo como asesor de fondos de capital de riesgo y empresas de alto crecimiento condiciona su forma de evaluar nuevas soluciones. Ante una tecnología con IA, la primera pregunta es sencilla: «¿Qué problema estamos resolviendo?». En HBX Group, el valor de una solución se mide en productividad, velocidad, margen y capacidad, no en la cantidad de experimentos que se ponen en marcha.
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También importa la diferenciación. Si las empresas tienen acceso a los mismos modelos y a la misma información pública, la ventaja no puede estar en la tecnología aislada. Según el ejecutivo, pesan más los datos propios, el conocimiento especializado y la capacidad de usarlos en situaciones concretas. Después llega la prueba más exigente: integrar esas soluciones en la actividad cotidiana. «Una cosa funciona en un piloto, pero ¿qué pasa al integrarla en operaciones con miles de clientes y procesos que no pueden pararse?». En cuatro meses HBX Group pasó de dos equipos a quince, desplegados en todas las funciones core, sobre una plataforma propia multimodelo y con ciclos de entrega hasta cuatro veces más rápidos.
La dimensión humana de la automatización
y las decisiones estratégicas». En los primeros casos prioritarios de atención al cliente, HBX Group ya supera el 80 % de automatización. Eso no significa prescindir de controles. La IA puede equivocarse, igual que las personas y los procesos actuales. En HBX Group, los agentes se prueban en condiciones reales antes de pasar a producción y se monitorizan sus resultados, errores y excepciones. La compañía utiliza, además, sistemas de IA que supervisan y auditan otros sistemas de IA. La personalización abre otra posibilidad. Durante años, el viajero se ha adaptado a lo que permite un buscador. Con la IA, Cabrerizo considera que puede invertirse esa relación y que sea la tecnología la que se adapte a lo que cada persona busca: «La pregunta no es cuánto podemos automatizar, sino cuánto podemos mejorar la experiencia».
Fuera de la pantalla
Una de las aplicaciones más evidentes de la IA está en los momentos del viaje en que una respuesta rápida marca la diferencia. Cabrerizo pone como ejemplo la cancelación de un vuelo: un sistema puede revisar las alternativas, considerar las preferencias del pasajero y encontrar una opción adecuada en segundos.
Cabrerizo busca espacios que lo obliguen a cambiar de ritmo: la familia y los amigos, el deporte al aire libre y la lectura. Para él, desconectar es una vía de preservar la perspectiva cuando todo cambia con rapidez. Señala a Mallorca como el lugar que no deja de sorprenderle, aunque viva allí; su nueva afición, el wind foil, le exige concentración absoluta y deja poco margen a las preocupaciones del trabajo.
La automatización, en su opinión, debe quitar trabajo repetitivo a las personas para que se concentren donde su criterio y su empatía aportan más. «Los agentes de IA se ocupan del flujo de trabajo; las personas se centran en el criterio, las relaciones, las excepciones
Trabajar a diario con datos de viajes de todo el mundo le permite observar cómo un destino maduro puede reinventarse a través de una oferta novedosa, nuevas temporadas y nuevos perfiles de viajero. Es un recordatorio de que en turismo la transformación nunca termina.
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TURISMO
Kin Sánchez:
«La Ciudad Colonial es un libro que nunca se termina de leer»
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Por Adrian R. Morales
I ADRIAN_R_MORALES | ADRIAN.EDITOR@GMAIL.COM
Basta internarse en las calles de la Ciudad Colonial para que aparezca Kin Sánchez Fernández, con su barba blanca y ese aire de personaje salido de las crónicas antiguas que tan bien conoce. Su figura forma parte del paisaje humano del casco histórico de Santo Domingo, como si los siglos de piedra, los zaguanes y las plazas lo hubieran incorporado a su memoria. Hay lugares que reconocemos por sus monumentos, pero también por las personas que les dan voz y descubren historias que otros pasan por alto. Kin pertenece a esa estirpe de guardianes de la memoria que no necesitan abrir un libro para empezar a contar: una calle, una fachada o una piedra le sirven de punto de partida para desandar los siglos y revelar la vida secreta de la ciudad intramuros. Asesor turístico e histórico de la Alcaldía del Distrito Nacional, Kin ha hecho de la Ciudad Colonial un territorio de descubrimientos. Quienes han recorrido con él espacios como la Quinta Dominica, el parque Colón y el Palacio Consistorial saben que una fachada, un escudo o una moldura pueden dar pie a un relato que transforma la historia en una experiencia viva.
Su vínculo con la antigua ciudad de Santo Domingo viene de lejos. Su familia paterna es oriunda de este lugar, que considera su lar. Las visitas a los monumentos junto a su madre, las historias de sus abuelos y las enseñanzas de los profesores del colegio Santo Tomás le revelaron el valor de un patrimonio que trasciende sus edificios. También lo acercaron a las obras de Manuel de Jesús Troncoso de la Concha y César Nicolás Penson. Desde entonces, recorrer la Ciudad Colonial ha sido para él mucho más que admirar un conjunto monumental. Es descifrar un lenguaje escrito en la piedra, en las calles y en los relatos transmitidos de generación en generación. Una búsqueda sin punto final, pues cada descubrimiento conduce a otro en una urbe de más de cinco siglos que conserva la capacidad de sorprender. Esa vocación se expresa en su libro Guía de anécdotas, cuentos, crónicas y leyendas de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, cuya edición ampliada propone seis rutas para explorar una ciudad que, según su autor, exige conocimiento y sensibilidad: «Hay que observarla, escucharla y hasta tocarla para comprender sus claves».
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TURISMO
En esta amena conversación con Bohío, Kin Sánchez habla de las historias que definen la personalidad de Santo Domingo, el valor de la tradición oral y los riesgos que amenazan la autenticidad de un patrimonio que sigue habitado. Su defensa va más allá de conservar fachadas y monumentos: reclama condiciones que permitan a los residentes permanecer en el lugar y preservar los comercios tradicionales. Su advertencia es contundente: «Sería un error, garrafal e imperdonable, convertirla en parque temático con población Airbnb».
Su libro Guía de anécdotas, cuentos, crónicas y leyendas de la Ciudad Colonial de Santo Domingo nació en 2011 y tuvo una nueva edición, ampliada, en 2024. ¿Qué ha cambiado en su manera de mirar y contar el casco histórico desde aquella primera entrega hasta la más reciente versión? El lenguaje y la tecnología evolucionan. Cada edición aprovecha los avances en impresión, localización y recursos narrativos. Lo que permanece son los relatos y las claves que permiten descubrir secretos ocultos a plena vista. La verdadera riqueza está en ese contenido, más bello y enigmático que la portada monumental o el paisaje.
La nueva edición propone seis rutas para recorrer la Ciudad Colonial. ¿Por qué decidió organizar
las historias de esta manera y qué aporta una ruta temática que no ofrece un recorrido convencional? Recorrer la ciudad en un solo día es casi imposible. Dividir las excursiones por áreas permite regresar, caminar sin prisas y apreciar los detalles. Las rutas enlazan sucesos ocurridos en un mismo perímetro y ayudan a comprender sus circunstancias. El recorrido convencional abarca mucho territorio y ofrece tantos datos que resulta difícil retenerlos. Mi propuesta invita a detenerse y descubrir. En esta edición, el ritmo es más pausado y se amplía la información sobre personajes y episodios que despertaron el interés de los lectores. Los códigos QR facilitan el acceso a mapas y la localización de los lugares.
Una de esas rutas lleva a Santa Bárbara, una zona que suele quedar fuera del recorrido más conocido por los visitantes. ¿Qué historias o lugares de ese sector cree que deberían descubrir quienes quieran conocer otra Ciudad Colonial? Santa Bárbara fue la cantera de donde se extrajeron las piedras para construir la ciudad. Allí se asentaron los maestros canteros y estuvieron el puerto y la puerta comercial de la muralla. En ese sector nacieron Juan Pablo Duarte y Salomé Ureña. Allí se encuentran el Museo Casa de Duarte y el Museo del Mar. Además, la pequeña avenida España conserva edificios republicanos que remiten a los inicios de las grandes empresas comerciales modernas de los siglos XIX y XX.
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En su libro conviven
Entre las historias que ha
hechos históricos, tradición
investigado hay túneles,
oral, cuentos, leyendas y
tesoros, fantasmas, amores,
personajes muy distintos.
conspiraciones y episodios
¿Cómo decide qué relato
relacionados con personajes
contar como historia, cuál
históricos. ¿Qué tipo de
presentar como leyenda y
historia suele revelar mejor la
cómo manejar aquellos casos
personalidad de una ciudad?
en los que la tradición y la documentación histórica no coinciden? Los libros tienen un número limitado de páginas, mientras que la historia es infinita. Elegir qué incluir depende del interés, la importancia de un monumento o personaje, la trascendencia de un suceso y hasta el misterio o la posibilidad de revelar algo desconocido. También cuentan los relatos que contribuyen a nuestra identidad nacional. El título de mi libro proclama su contenido. No incluye la palabra historia, porque esta disciplina exige datos verificables. La tradición oral también es útil para los investigadores. Heinrich Schliemann localizó los restos de Troya a partir de las referencias de La Ilíada, de Homero, considerada durante mucho tiempo una narración cercana a la ficción. Lo importante es que una tradición proceda de fuentes diversas, pase de una generación a otra y resista el tiempo. Determinar su veracidad corresponde a los investigadores.
Los personajes comunes y sus acciones espontáneas en situaciones extraordinarias revelan la auténtica personalidad de una ciudad. También lo hacen sus construcciones, que responden a las creencias de quienes las concibieron. En nuestra ciudad virreinal, el cristianismo dejó una huella decisiva en la arquitectura y la organización de los espacios.
¿Hay algún lugar de la Ciudad Colonial que, después de conocer su historia, usted ya no pueda mirar de la misma manera? El Imperial Convento de los Dominicos es extraordinario por su historia. Conocer sus orígenes y su relación con el desarrollo intelectual de Santo Domingo cambia la forma de contemplarlo. No se trata solo de admirar un edificio antiguo, sino de comprender lo que representa para la ciudad y el país.
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TURISMO
La Ciudad Colonial es un patrimonio
deberían cuidarse para preservar la
histórico, pero también es un espacio
autenticidad y la memoria del lugar?
vivo, con residentes, comercios, restaurantes, museos y visitantes. ¿Cómo se logra que el turismo aproveche su riqueza histórica sin convertirla en un escenario separado de la vida cotidiana de la ciudad? Las encuestas destacan que uno de los principales atractivos de Santo Domingo virreinal es que sigue siendo una ciudad viva. Sería un error garrafal convertirla en un parque temático habitado por una población flotante vinculada al alquiler turístico. Las autoridades, los ministerios, las iglesias y la sociedad civil tienen la palabra. Los residentes de siempre merecen un trato preferencial y hay que estimular el establecimiento de familias jóvenes. También es necesario proteger las áreas residenciales, delimitar las comerciales y apoyar los negocios tradicionales y la auténtica artesanía nacional. Al igual que fray Antón de Montesino, me considero una voz que clama en el desierto de esta ciudad. No podemos hablar de patrimonio si olvidamos a las personas que le dan vida.
La Ciudad Colonial vive un amplio proceso de remozamiento e intervención urbana impulsado por las autoridades y distintos organismos. Desde la perspectiva de un historiador, ¿cuáles considera que son los principales aciertos de este proceso y qué aspectos
Uno de los principales aciertos ha sido la renovación de los museos, la puesta en valor de sus colecciones y su adaptación a una visión actual de la función que deben cumplir. Los museos y edificios patrimoniales deben estar a cargo de profesionales capacitados, que conozcan la historia de la ciudad y sientan pasión por su trabajo. Un urbanista, arquitecto o gestor puede tener muchos títulos y experiencia, pero, si desconoce la historia de la Ciudad Colonial y no comprende su valor, difícilmente tomará las mejores decisiones. La preparación técnica debe ir acompañada del conocimiento histórico y la sensibilidad hacia el patrimonio.
¿Qué historia de la Ciudad Colonial le gustaría que los dominicanos conocieran mejor y que, a su juicio, todavía no ha recibido la atención que merece? Hay dos asuntos que merecen mayor atención. El primero es la fundación de la sociedad secreta La Trinitaria y la casa de doña Chepita Pérez, vinculada a la fundación de la República Dominicana. El segundo es la relación entre el convento de Las Mercedes, el Alcázar de Colón, Tirso de Molina y Luis Colón, así como sus vínculos con don Juan, personaje de El burlador de Sevilla. El escritor y músico Manuel Rueda ofrece una base para explorar esa conexión en su obra La prisionera del Alcázar. Estas historias enlazan el patrimonio material, los personajes históricos y la literatura. La Ciudad Colonial aún guarda muchas posibilidades de interpretación.
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DE CERCA • ¿Qué rincón de la Ciudad Colonial ocupa un lugar especial para usted y qué lo hace tan significativo? La plazoleta Parmenio Troncoso, entre el hotel Billini y la iglesia de Regina Angelorum. Fui alumno del colegio Santo Tomás, cuyo antiguo local ocupa hoy el hotel. Allí conservo recuerdos hermosos y sigo viviendo experiencias nuevas. Para mí, es un sitio mágico. • ¿Qué experiencias recomendaría a un visitante que quiera conocer la Ciudad Colonial desde la perspectiva de quienes la viven, más allá de sus monumentos y recorridos turísticos? Le recomendaría asistir a la misa dominical en la Catedral Primada, visitar el Museo de la Catedral y merendar en la cafetería Corner, en el patio de la Casa de Herrera, anexa al museo. Así disfrutará lo que llamo el «síndrome de Colón»: el placer de descubrir maravillas. La misa permite conocer el templo en su función original, al servicio de los feligreses. Sin las prisas de los grupos turísticos, podrá admirar su magnífico interior gótico, único en América. El coro, dirigido por el maestro Andrés Capellán, la música, el incienso y el fervor religioso le permitirán experimentar la atmósfera de un templo con 525 años de historia, rodeado de dominicanos que conservan la tradición de asistir allí. El museo sorprende con sus piezas de fina orfebrería y datos poco conocidos. Después, la cafetería ofrece un descanso en uno de los rincones más encantadores de la zona. Para almorzar, puede elegir el Palacio de la Esquizofrenia, la cafetería El Conde, junto al parque Colón, o el Mesón de Bari, en la calle Hostos. Si aún conserva energías al final de la tarde, acérquese a las ruinas del convento de San Francisco para disfrutar de un concierto y bailar merengue, bolero y son. Así conocerá una Ciudad Colonial viva, más allá de sus monumentos, y compartirá la experiencia cotidiana de sus habitantes.
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TURISMO
Marta Amengual:
«El verdadero encanto para el turista es descubrir una Ciudad Colonial auténtica y viva»
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Por Adrian R. Morales
I ADRIAN_R_MORALES | ADRIAN.EDITOR@GMAIL.COM
En la Ciudad Colonial de Santo Domingo, la restauración de edificios y espacios públicos ha ido acompañada de una transformación en la manera de vivir el centro histórico. Restaurantes, galerías, comercios, música y propuestas culturales conviven hoy con el patrimonio y amplían las razones para recorrer sus calles. El desafío es que ese movimiento fortalezca la vida de la ciudad sin convertirla en un escenario para turistas. Marta Amengual Nicolau, gerente de Kimpton Las Mercedes, conoce esa tensión desde dentro: su hotel abrió hace dos años en una edificación del siglo XVI y ha buscado formar parte de la vida del vecindario. Desde el principio, explica, tuvieron claro que aquel no podía ser un hotel a secas en la Ciudad Colonial: «Tenía que sentirse parte de ella». Marta habla de una relación recíproca. El hotel ha aportado una nueva manera de vivir la hospitalidad, contemporánea, cercana y abierta tanto al viajero como al dominicano. Pero cree que ha recibido todavía más: «La Ciudad Colonial nos ha dado identidad», señala, junto con su historia, su arquitectura, su ritmo y su gente.
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Ese vínculo se apoya en una idea del patrimonio que rehúye la vitrina. «Respetar el patrimonio no significa congelarlo en el tiempo», puntualiza la gerente, pues un edificio histórico se preserva también cuando vuelve a tener vida, cuando las personas pueden habitarlo, recorrerlo y crear en él nuevos recuerdos. Ahí reside, para ella, el verdadero lujo, poder ofrecer todas las comodidades «sin borrar las huellas de lo que estuvo antes». La transformación más importante, apunta, es que la Ciudad Colonial ha comenzado a recuperar su condición de espacio vivo, y eso cambia por completo la experiencia del destino. Para Amengual, el desafío ahora es que el cambio sea sostenible y consistente. Señala varios pendientes: movilidad, iluminación, señalización, limpieza, accesibilidad y organización del espacio público, además de cuidar que el desarrollo turístico no le reste autenticidad. El turista, advierte, «quiere encontrarse con una ciudad real, no con una escenografía turística». De cómo se sostiene ese equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo, de lo logrado y de lo que falta, conversamos con Marta Amengual.
¿Qué necesita la Ciudad Colonial para dar el siguiente paso como destino de turismo urbano y cultural? Más allá de la restauración, ¿qué papel deben cumplir la gastronomía, el comercio, la cultura, el entretenimiento y la vida nocturna?
Necesitamos verla como una experiencia completa. El patrimonio es nuestro punto de partida, pero por sí solo no basta para que el visitante permanezca más tiempo, regrese o recomiende el destino. La gastronomía, la música, el arte, el comercio local, las galerías, los cafés, los eventos y una vida nocturna bien organizada convierten un lugar histórico en una ciudad que se disfruta. Hoy los viajeros quieren vivir los destinos, no solo visitarlos: saber dónde comen los locales, escuchar nuestra música, descubrir un artista, entrar a una tienda pequeña, sentarse en una plaza. El próximo gran paso es lograr que toda esa oferta dialogue entre sí y poder contarla al mundo como una sola experiencia.
Kimpton Las Mercedes comparte entorno con restaurantes, galerías, comercios, museos y negocios pequeños. ¿Cómo puede un hotel de esta categoría contribuir al crecimiento de ese ecosistema sin convertirse en una burbuja? Abriendo las puertas en ambos sentidos. Queremos que la gente de Santo Domingo entre al hotel, pero también que nuestros huéspedes salgan y descubran lo que existe alrededor. No tendría sentido estar en uno de los barrios con mayor riqueza histórica y cultural del Caribe y pretender que toda la experiencia suceda dentro de nuestras paredes. Parte de nuestro trabajo es recomendar, conectar y generar curiosidad. Cuando un huésped visita un restaurante cercano, compra a un artesano, entra a una galería o contrata una experiencia local, el turismo genera una cadena de valor mucho más amplia. Nuestro compromiso no es aislar al visitante del destino; es ser su puerta de entrada.
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La marca Kimpton tiene identidad internacional, pero cada propiedad busca relacionarse con su entorno. ¿Qué elementos de la cultura dominicana han encontrado expresión propia en Las Mercedes? Muchísimos, y algunos incluso han surgido de manera espontánea. Está nuestra relación con el arte y el diseño local, la gastronomía, los ingredientes, la música y, por supuesto, la forma dominicana de recibir. Hay una calidez muy particular en este país que no se puede fabricar ni incluir en un manual de servicio. La filosofía de Kimpton está muy centrada en crear conexiones humanas, y República Dominicana tiene esa capacidad natural para conectar con las personas. Creo que aquí ocurre una combinación única: una marca internacional que promueve una hospitalidad cercana encontró una cultura donde la cercanía forma parte de la vida cotidiana.
El hotel ha incorporado artistas, diseñadores, productores y proveedores locales. ¿Hasta dónde puede llegar esa relación con el talento dominicano para que la experiencia del huésped ayude también a mostrar la ciudad y el país? Puede llegar muchísimo más lejos, y todavía tenemos mucho por hacer. Un hotel puede ser una plataforma para contar un país: durante varios
días, el huésped está rodeado de objetos, sabores, imágenes, música y conversaciones, y cada uno de esos puntos de contacto es una oportunidad para mostrar talento dominicano. Me interesa que esa presencia no sea decorativa. No se trata de colocar una pieza local porque estamos en República Dominicana, sino de contar quién la hizo, cuál es su historia y provocar que el huésped quiera conocer más. Cuando lo conseguimos, la experiencia hotelera trasciende la estadía y se convierte en una ventana al destino. Todos nuestros colaboradores conocen estos detalles y, de manera muy natural, forman parte de la conversación con los huéspedes.
La gastronomía ocupa un lugar relevante en la propuesta del hotel, con Zola y El Patio. ¿Qué oportunidad representa la Ciudad Colonial para convertirla en una razón más para visitar Santo Domingo? Una enorme oportunidad. La gastronomía es una de las formas más emocionales de descubrir un destino. La Ciudad Colonial tiene todos los ingredientes para convertirse en un verdadero distrito gastronómico: historia, arquitectura, posibilidad de caminar, terrazas, patios y una oferta culinaria que sigue creciendo. Con Zola y El Patio hemos querido aportar a ese movimiento con espacios que no sean solo para huéspedes. Nos interesa que un dominicano diga «vamos a cenar a la Zona» y que un visitante alojado en otra parte de la ciudad también tenga razones para venir. Cuando en una misma zona conviven buenas propuestas gastronómicas, cultura, patrimonio y entretenimiento, se genera un circuito, y ese circuito puede llegar a ser uno de los grandes atractivos de Santo Domingo.
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¿Ha cambiado el perfil del huésped desde la apertura? ¿Qué busca hoy el viajero que elige alojarse en el corazón de la Ciudad Colonial? Más que un cambio radical de perfil, hemos visto evolucionar las expectativas. El viajero actual quiere comodidad y buen servicio, por supuesto, pero también quiere sentir dónde está. Ya no basta con una habitación impecable que podría existir en cualquier ciudad del mundo. Quien decide quedarse en la Ciudad Colonial quiere caminar, descubrir, comer bien, entender nuestra historia y tener contacto con la vida local. Busca autenticidad, sin renunciar al confort. Y eso es una oportunidad para Santo Domingo, porque lo que tenemos es único y difícil de replicar.
Kimpton Las Mercedes recibe viajeros de ocio, clientes corporativos y público local. ¿Cómo conviven esos tres públicos en un hotel que aspira a ser también un punto de encuentro para la ciudad? Conviven mejor de lo que uno podría imaginar, porque todos buscan algo parecido: sentirse cómodos y conectar. Un huésped corporativo puede terminar tomando una copa junto a alguien que vive en Santo Domingo; un viajero de ocio
puede encontrarse con una actividad cultural; quien solo vino a cenar puede descubrir el hotel y volver para celebrar algo o incluso para quedarse. Esa mezcla genera energía y evita que el hotel resulte predecible. Para nosotros es importante que Las Mercedes tenga vida propia: que quien entre sienta que están pasando cosas y que puede formar parte de ellas, tenga o no una habitación reservada.
Desde la mirada de una gerente que vive el día a día de la Ciudad Colonial, ¿qué debería recibir mayor atención para mejorar la experiencia de quienes viven, trabajan o visitan la zona? La experiencia de un destino se construye con muchos pequeños detalles, y ahí todavía tenemos trabajo por delante. La movilidad y el estacionamiento requieren soluciones que permitan disfrutar la zona a pie sin complicar la vida de quienes viven y trabajan aquí. También debemos seguir fortaleciendo la limpieza, la iluminación, la señalización turística, la accesibilidad y el mantenimiento constante del espacio público. Pero hay algo más: necesitamos mayor coordinación entre todos los actores. Autoridades, hoteles, restaurantes, comerciantes, residentes y gestores culturales compartimos el mismo espacio y, por tanto, también la responsabilidad sobre la experiencia. No basta con tener edificios restaurados; el verdadero indicador de éxito es cómo se siente una persona mientras recorre la ciudad.
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Su condición de Primada de América es un atributo que ningún otro destino puede replicar. ¿Cómo convertir ese valor histórico en una experiencia capaz de atraer a más viajeros y hacer de Santo Domingo un destino en sí mismo, y no solo una parada dentro de un viaje por República Dominicana? Tenemos que aprender a contar mejor nuestra historia. Santo Domingo posee algo que ningún competidor puede copiar: aquí hay calles, edificios y espacios vinculados a momentos fundamentales de la historia de América. Pero el viajero de hoy no quiere solo datos y fechas; quiere historias, experiencias y emociones. Tenemos la oportunidad de usar la tecnología, los recorridos especializados, la gastronomía, el arte, la música y la programación cultural para que ese patrimonio cobre vida. También debemos cambiar nuestra narrativa internacional. República Dominicana es muy conocida por sus playas, pero somos mucho más que sol y playa. Santo Domingo puede ser una razón para viajar al país, no una excursión dentro de unas vacaciones en el Caribe. Cuando la posicionemos así, habremos dado un salto importantísimo como destino.
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DE CERCA • ¿Qué costumbre, expresión o rasgo de la cultura dominicana ha hecho suyo? He aprendido a disfrutar más la espontaneidad. El dominicano tiene una capacidad maravillosa para conversar, celebrar y convertir un encuentro sencillo en un momento especial. También he incorporado esa manera tan dominicana de resolver, adaptarse y seguir adelante con alegría. Y hay pequeñas costumbres que ya forman parte de mi vida, como ir a los colmados a comprar aguacates criollos, que me encantan. Ahora vivo con más naturalidad los cambios de planes: muchas veces, las mejores experiencias surgen de lo que no estaba programado. • En un día libre, sin ocupaciones ni reuniones, ¿adónde le gusta ir en la Ciudad Colonial y qué lugar le sigue permitiendo descubrir algo nuevo? Lo que más disfruto es salir a caminar con mi pareja y con Mocha, nuestro poodle, sin demasiada planificación. Nos encanta descubrir calles y rincones nuevos, incluso lugares por los que ya habíamos pasado y que siempre consiguen sorprendernos. También disfruto detenerme a tomar un café en Barista o comer en la terraza del restaurante Time. Ese es el encanto de la Ciudad Colonial: siempre aparece una nueva fachada, un pequeño negocio, un restaurante o una calle que te invita a verla con otros ojos. • Si pudiera conservar un solo recuerdo de estos dos primeros años al frente del hotel, ¿cuál sería y qué significa para usted? Son cientos de momentos, desde la bienvenida a los primeros huéspedes hasta las dos fiestas de Navidad compartidas con el equipo. Pero si tuviera que quedarme con una imagen, sería la del hotel lleno de vida: huéspedes que llegan de distintos lugares, dominicanos que entran a cenar, nuestro equipo saludando por su nombre a personas que ya conoce, los patios ocupados y la Ciudad Colonial que ocurre a nuestro alrededor. Un hotel puede tener una gran arquitectura, pero hasta que las personas no lo hacen suyo sigue siendo solo un edificio. Para mí, estos dos años significan eso: haber visto cómo un proyecto que estuvo mucho tiempo sobre planos se convirtió en un lugar con alma, y saber que esa alma la han construido nuestro equipo, nuestros huéspedes y la propia Ciudad Colonial.
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Juan Manuel Martín de Oliva: «El gran reto es integrar la Ciudad Colonial a la vida de Santo Domingo»
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Por Adrian R. Morales
I ADRIAN_R_MORALES | ADRIAN.EDITOR@GMAIL.COM
Para Juan Manuel Martín de Oliva, presidente del Clúster Turístico de Santo Domingo, el futuro de la Ciudad Colonial pasa por consolidar una visión que trascienda su condición de conjunto patrimonial. El propósito, explica, es que ese espacio histórico se viva como una ciudad en toda su dimensión, donde el patrimonio dialogue con la cultura contemporánea, la gastronomía, el arte, la música, el comercio y la vida cotidiana de sus residentes. Esa es la perspectiva desde la cual trabaja el Clúster para la integración de la oferta, la mejora de la experiencia del visitante y la proyección internacional de Santo Domingo como Ciudad Primada de América. Martín de Oliva entiende que el desafío consiste en convertir el extraordinario patrimonio de la zona en una experiencia organizada, accesible y memorable, capaz de propiciar estancias más prolongadas y motivar el regreso de los visitantes. Esa transformación, sostiene, tiene que avanzar de forma paralela con la calidad de vida de quienes habitan y trabajan en la Ciudad Colonial. «Una ciudad que no funciona para sus residentes
tampoco puede ofrecer una buena experiencia al visitante», afirma. De ahí que el Clúster se asuma como un espacio de articulación entre residentes, comerciantes, inversionistas y autoridades, con participación en mesas de trabajo sobre asuntos como movilidad, estacionamiento, seguridad, limpieza, ruido, iluminación y uso del espacio público. En conversación con Bohío, Martín de Oliva aborda también los atributos con los que Santo Domingo busca reforzar su presencia en los mercados internacionales, el potencial de la Ciudad Colonial para el turismo de reuniones y congresos, las iniciativas de transformación digital, la relación entre inversión y conservación patrimonial y la colaboración con el Ministerio de Turismo y la Alcaldía del Distrito Nacional. Habla, además, de la incorporación de pequeños comerciantes y residentes a la cadena de valor turística, de los retos que plantean la gastronomía y el entretenimiento y de la recuperación integral del centro histórico como una renovación urbana, social, cultural y turística.
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La Ciudad Colonial mantiene una proyección constante en los mercados internacionales. Con el perfil de viajero actual, ¿cuáles atributos históricos y culturales se destacan con mayor fuerza en la promoción exterior? Su mayor fortaleza es la autenticidad. La Ciudad Colonial no recrea la historia: la conserva y permite vivirla. Aquí se encuentran algunas de las primeras instituciones, calles y edificaciones del continente americano, pero también una comunidad que les da vida todos los días. El viajero actual busca experiencias con identidad: caminar, descubrir, conversar con la gente, probar la gastronomía local y comprender la cultura del destino. La Ciudad Colonial reúne todo eso en un espacio que puede recorrerse a pie y que combina patrimonio, arquitectura, gastronomía, arte, hospitalidad y vida urbana. Nuestro gran elemento diferenciador es presentarla como la Ciudad Primada de América y, al mismo tiempo, como una ciudad plenamente contemporánea.
El turismo de reuniones, congresos y eventos gana espacio en la oferta de Santo Domingo. ¿Cómo puede la Ciudad Colonial aportar valor a este segmento y convertirse en parte de la experiencia del visitante de negocios?
La Ciudad Colonial puede ser uno de los principales elementos diferenciadores de Santo Domingo como destino de congresos y convenciones. La infraestructura permite competir, pero es la experiencia del destino la que muchas veces determina la elección final. Quien asiste a un congreso viene por trabajo, pero también quiere conocer la ciudad que lo recibe. Durante su estancia puede recorrer espacios patrimoniales, disfrutar de nuestra gastronomía y caminar por más de cinco siglos de historia. Si la ciudad lo atrae, regresará de vacaciones con su familia y se convertirá en uno de nuestros mejores embajadores. Por eso promovemos que la Ciudad Colonial y el futuro centro de convenciones formen parte de una misma estrategia de destino.
Con la transformación digital del sector, ¿qué iniciativas de tecnología e innovación se implementan para enriquecer la experiencia del visitante en el casco histórico? Estamos evaluando una plataforma digital que sea fácil de utilizar tanto por el ciudadano como por el turista y, al mismo tiempo, sencilla de mantener actualizada. Queremos que permita conocer en un mismo lugar la oferta gastronómica, cultural y de entretenimiento de Santo Domingo, facilitando la planificación de la visita y el descubrimiento de nuevas experiencias. La plataforma también debe convertirse en una herramienta de visibilidad para los distintos actores de la ciudad, especialmente para aquellos que no siempre cuentan con los medios necesarios para promocionarse por sí solos, como los pequeños y medianos comercios. La tecnología tiene que ayudarnos a integrar la oferta, conectar mejor al visitante con el destino y distribuir las oportunidades que genera el turismo.
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La conservación patrimonial exige rigor. ¿De qué manera el Clúster promueve que las nuevas inversiones comerciales respeten la identidad arquitectónica e histórica del área? Defendemos una inversión que genere actividad económica sin borrar la identidad que precisamente le da valor al destino. El patrimonio no puede considerarse un obstáculo para el desarrollo; bien gestionado, es uno de sus principales activos. El Clúster promueve el cumplimiento de las normas, el diálogo temprano con las instituciones responsables y una inversión sensible a la escala, la arquitectura y la memoria del lugar. También procuramos orientar al inversionista para que comprenda que conservar no significa inmovilizar. Es posible adaptar una edificación a nuevos usos, incorporar tecnología y ofrecer servicios modernos respetando su esencia histórica. La rentabilidad y la conservación no deben competir: tienen que fortalecerse mutuamente.
La colaboración entre el sector público y el privado es vital en este destino. ¿Cómo califica la articulación actual con el Ministerio de Turismo y la Alcaldía del Distrito Nacional? La colaboración público-privada es la fórmula más efectiva para alcanzar el éxito, porque la inclusión de todos los sectores permite tomar mejores decisiones, generar confianza y dar continuidad a los proyectos. Tanto el Ministerio de Turismo como la Alcaldía del Distrito Nacional han demostrado voluntad de diálogo y
comprensión de la importancia estratégica de la Ciudad Colonial. Desde el Clúster mantenemos una comunicación permanente con ambas instituciones, aportando la perspectiva del sector privado, los residentes, los comerciantes y los distintos actores vinculados al destino. La inclusión no significa que todos tengamos siempre la misma opinión, sino que podamos escucharnos, encontrar puntos de coincidencia y construir soluciones compartidas. La Ciudad Colonial está desarrollando todo su potencial porque es un ejemplo de que sabemos avanzar juntos.
El turismo auténtico depende de su gente. ¿Qué programas o acciones impulsan para integrar a los residentes y pequeños comerciantes en la cadena de valor turística? La autenticidad de la Ciudad Colonial depende de su gente y de que el crecimiento turístico produzca oportunidades para quienes viven y trabajan en ella. Por eso brindamos espacio a asociaciones de comerciantes, residentes, artesanos, guías, restaurantes, emprendedores y otras organizaciones vinculadas a la ciudad, para que puedan utilizar la plataforma institucional del Clúster y alcanzar una mayor visibilidad. Queremos que el Clúster sea una plataforma abierta e inclusiva, capaz de reunir y proyectar la diversidad de la oferta local. Una parte importante de los establecimientos de la zona corresponde a micro y pequeñas empresas; integrarlas a la cadena de valor no es una acción complementaria, sino una condición necesaria para preservar la identidad del destino y distribuir mejor los beneficios del turismo.
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¿Qué medidas específicas se promueven desde la institución para la gestión de residuos, movilidad limpia y uso eficiente del espacio público? Nuestra labor consiste en promover, articular y acompañar soluciones junto con las autoridades competentes y los diferentes actores de la zona. En materia de residuos, defendemos una gestión eficiente, horarios coordinados de recogida, el compromiso de los establecimientos y una mayor educación para residentes y visitantes. En movilidad, apoyamos soluciones planificadas que favorezcan al peatón, ordenen el estacionamiento y garanticen el acceso adecuado de residentes, comercios, hoteles, suplidores y servicios de emergencia. También promovemos un uso responsable y equilibrado del espacio público. Su aprovechamiento económico es legítimo y aporta vitalidad a la ciudad, pero debe realizarse de manera ordenada, accesible y respetuosa con el patrimonio y con el derecho de todos a disfrutarlo.
La oferta gastronómica y de entretenimiento registra un crecimiento acelerado en la zona. ¿Cómo equilibrar este auge con la preservación del patrimonio inmaterial y la tranquilidad del entorno? La gastronomía y el entretenimiento son parte esencial de la vitalidad de la Ciudad Colonial. Generan empleo, inversión y nuevas razones para visitarla. Al mismo tiempo, estamos completamente a favor de ordenar horarios,
controlar los niveles de ruido, regular el uso del espacio público y mejorar el manejo de residuos y las operaciones de carga y descarga, por cierto, algo que las propias asociaciones están respetando y trabajando muy acorde a lo reglamentario. Todos tenemos claro que el objetivo es continuar avanzando mediante el diálogo, la aplicación equilibrada de las normas y el respeto por quienes residen en la zona. Nuestra aspiración de posicionar a Santo Domingo como capital gastronómica del Caribe no consiste solamente en abrir más restaurantes. Significa construir una identidad gastronómica propia, elevar la visibilidad de lo que tenemos, integrar los productos locales y conseguir que el crecimiento sea compatible con el patrimonio, la tranquilidad y la convivencia.
Con la mirada en el mediano plazo, ¿cuál es el proyecto insignia del casco histórico que transformará la experiencia del visitante? El gran proyecto es la recuperación integral de la Ciudad Colonial, desde sus calles, monumentos y espacios públicos hasta sus viviendas y edificaciones privadas. Como ha señalado el ministro de Turismo, no es suficiente arreglar las calles si los ciudadanos que viven detrás de esas fachadas no cuentan con condiciones dignas y adecuadas. La verdadera revitalización debe comenzar por las personas. Tiene que mejorar la calidad de vida de los residentes, recuperar viviendas, preservar el tejido comunitario y crear oportunidades para quienes viven y trabajan en la zona. El verdadero proyecto insignia será lograr que todas esas actuaciones funcionen como una sola transformación urbana, social, cultural y turística.
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Si tuviera que definir el impacto económico y social que la Ciudad Colonial aporta a Santo Domingo en una sola idea, ¿cuál sería? La Ciudad Colonial convierte nuestra historia en identidad, orgullo y oportunidades para
nuestra gente. Es patrimonio, pero también es empleo, emprendimiento, inversión, cultura y vida comunitaria. Nos recuerda de dónde venimos y, al mismo tiempo, nos ayuda a construir la ciudad que queremos ser. No somos únicamente guardianes de la historia; también somos sus autores. La ciudad Colonial la visualizamos como parte integrada en el Gran Santo Domingo púes se complementan.
DE CERCA • Un rincón o espacio de la Ciudad Colonial al que siempre vuelve para desconectarse y por qué. Siempre regreso a la Catedral Primada de América. Me impresiona su majestuosidad, pero también la serenidad que se siente en su interior. Es un lugar que invita a detenerse, guardar silencio y poner las cosas en perspectiva. Allí se encuentran la historia, la fe y esa sensación de trascendencia que ayuda a desconectarse del ritmo cotidiano. • La experiencia o el recuerdo personal que mejor resume su vínculo afectivo con este histórico destino. Caminar por las calles de la Ciudad Colonial siempre me ha permitido ver y sentir la historia, no como algo lejano, sino como una realidad que permanece viva a nuestro alrededor. Pero mi vínculo afectivo con ella quedó unido para siempre a un momento muy personal: mi matrimonio religioso con Theresa en la Catedral Primada de América, después de 24 años compartiendo la vida. Verla entrar por la puerta de la Catedral y poder comulgar juntos convirtió uno de los lugares más importantes de la historia de Santo Domingo en parte de nuestra propia historia familiar.
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Gina Eli: «El patrimonio colonial forma parte de la oferta MICE»
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Por Adrian R. Morales
I ADRIAN_R_MORALES | ADRIAN.EDITOR@GMAIL.COM
Santo Domingo vive un momento de expansión de su oferta turística, con nuevas inversiones, una planta hotelera más diversa y una Ciudad Colonial que recupera espacios, atrae proyectos y amplía las razones para permanecer en ella. En ese escenario, la Asociación de Hoteles de Santo Domingo (AHSD) ha colocado el posicionamiento de la capital como destino urbano, la generación de nueva demanda, la competitividad y la sostenibilidad entre los pilares de su gestión. Gina Eli, presidenta de la AHSD para el período 2026-2028, observa esa transformación desde la perspectiva de un sector que busca aprovechar mejor los atributos de la ciudad y convertirlos en oportunidades para el visitante y para la actividad hotelera. «Hoy se disfruta la Ciudad Colonial de una forma muy distinta a hace unos años», afirma. La recuperación del espacio público y el crecimiento de la inversión privada han ampliado la oferta gastronómica, cultural y de entretenimiento, pero también abren nuevos desafíos en materia de estadía, patrimonio, movilidad y seguridad. Para Eli, la autenticidad patrimonial no es un obstáculo para el negocio, sino su principal ventaja competitiva. Esa idea recorre una conversación que aborda el turismo de reuniones e incentivos, el segmento de lujo, la capacitación del personal, la regulación de la renta corta y el movimiento de cruceristas por el río Ozama, junto con la necesidad de articular a los distintos actores que participan en la construcción del destino.
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El Programa Integral de Desarrollo Turístico y Urbano de la Ciudad Colonial de Santo Domingo (PIDTUCC) ha intervenido calles, aceras, museos, monumentos y otros espacios del centro histórico, al tiempo que ha acompañado un proceso de creciente inversión privada. ¿Cómo ha incidido esta transformación en la operatividad de los hoteles y en la experiencia de los visitantes? El PIDTUCC implica, a corto plazo, retos de acceso y logística que resolvemos mediante la coordinación de los cronogramas con las autoridades. Pero el efecto de fondo es muy positivo: el PIDTUCC no solo ha intervenido calles, aceras, museos y monumentos, sino que también ha impulsado un incremento notable de la inversión privada, con la apertura de nuevos restaurantes, bares, hoteles y otros atractivos. Todo eso eleva de forma directa la percepción de calidad del destino y la satisfacción del visitante.
¿Qué tendría que ofrecer hoy la Ciudad Colonial para que un visitante que llega por unas horas decida quedarse una noche más y convertir su visita en una estadía de varios días?
Toda esta inversión y puesta en valor del espacio público, acompañada por una pujante inversión privada, han hecho que hoy se disfrute la Ciudad Colonial de una forma muy distinta a hace unos años: con una oferta gastronómica, cultural y de entretenimiento que invita a quedarse más tiempo, no solo a recorrerla de paso. A esto se suman iniciativas como Turizoneando, que dinamizan la agenda cultural del destino con actividades constantes. El reto ahora es seguir empaquetando esa riqueza de opciones, de día y de noche, en experiencias claras que el hotelero pueda ofrecer a su huésped, para que la decisión de quedarse una noche más resulte evidente y natural. Además, confiamos en que el mercado local también incluya, cada vez más, a la Ciudad Colonial entre sus destinos de fin de semana.
El patrimonio histórico de Santo Domingo ofrece escenarios y experiencias que pueden complementar un evento de negocios. ¿Qué papel juega la Ciudad Colonial dentro de la propuesta MICE de la capital? El patrimonio colonial forma parte del producto MICE de la capital. Con SDQ MICE integramos espacios históricos, recorridos culturales y programas de familiarización en el destino en la agenda del comprador internacional. Esta propuesta se ha fortalecido con la revitalización de la Ciudad Colonial, que hoy cuenta con una mayor oferta gastronómica, cultural y de entretenimiento y ofrece al viajero de negocios motivos concretos y atractivos para extender su estancia por ocio antes o después del evento.
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La conservación patrimonial exige un equilibrio riguroso con la actividad comercial. ¿Qué criterios de sostenibilidad y gestión del espacio público promueve la AHSD entre las propiedades del casco histórico? Lo primero es entender que estamos en un entorno declarado Patrimonio de la Humanidad por su valor histórico para América y el mundo. Es un legado y una responsabilidad. A partir de ahí, se promueve entre las propiedades del casco histórico un crecimiento respetuoso de fachadas y espacio público, que no comprometa esa autenticidad. Aquí aplican las políticas de conservación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), veladas por el Ayuntamiento y las entidades con competencia en el centro histórico, como el Ministerio de Turismo (Mitur), la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental, el Ministerio de Cultura y el propio PIDTUCC. Esto ofrece un marco para un crecimiento ordenado, sin saturar el espacio público ni desplazar la identidad residencial y cultural de la zona. El equilibrio está en entender que la autenticidad patrimonial no es un obstáculo para el negocio, sino su principal ventaja competitiva. Caminar en la historia no es una experiencia de todos los destinos.
La experiencia gastronómica y cultural complementa la estadía hotelera. ¿De qué forma coordinan esfuerzos con los restauradores y gestores culturales de la Ciudad Colonial para elevar el gasto promedio del turista?
Coordinamos de forma continua con restaurantes y gestores culturales de la zona a través del Clúster Turístico de Santo Domingo, que articula ese tejido público-privado. A esto se suma la pujante inversión privada de los últimos años, con nuevos restaurantes, bares y espacios culturales. La Ciudad Colonial es el centro histórico de Santo Domingo y, como parte de la capital, ofrece al visitante una propuesta gastronómica mucho más amplia, para turistas nacionales por igual. A eso se suman festivales y eventos gastronómicos importantes, como Restaurant Week, que se celebra cada año. Toda esa riqueza, bien conectada con la oferta hotelera, eleva el gasto promedio del turista durante su estadía.
El crecimiento del turismo de lujo en la Zona Colonial eleva las exigencias sobre la oferta hotelera y la calidad del servicio. ¿Cómo están respondiendo las propiedades y las marcas hoteleras a esas demandas, tanto desde la capacitación de su personal como desde los estándares de servicio? La capacitación evoluciona hacia estándares de alta gama, con sensibilidad cultural y dominio del storytelling del destino, porque el huésped de lujo en la Zona Colonial no solo busca confort, busca vivir una experiencia auténtica y bien contada. Se suman el fortalecimiento de los idiomas y el conocimiento del entorno patrimonial. La Zona ha demostrado atraer al segmento de lujo internacional con eventos de moda como el de Oscar de la Renta y otros diseñadores, lo cual eleva la exigencia y confirma el potencial del destino para consolidarse como un escenario de clase mundial, respaldado por un servicio hotelero a la altura de
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esas expectativas y por una evolución de la oferta. Las marcas ofrecen niveles mínimos de horas para el entrenamiento y fortalecimiento del servicio entregado, y contamos con varias de esas marcas en nuestra oferta, que exigen un nivel más alto de servicio y posicionan al destino en reputación en este segmento.
Con la propuesta del Registro Nacional de Hospedaje Turístico (Renatur) por parte del Ministerio
algo que hoy no está garantizado en toda la oferta de renta corta. Desde el sector privado, junto al Ministerio de Turismo, se hacen inversiones para posicionar la marca turística de República Dominicana, generar demanda y construir la confianza para atraer inversión, empleo y recursos al país. No podemos permitirnos perder ese impulso frente a nuestros competidores regionales por no cerrar a tiempo estos vacíos de seguridad y calidad en un segmento que ya es parte estructural de la oferta del destino.
de Turismo y los planes de
La experiencia del viajero
retención fiscal de la Dirección
abarca aspectos críticos como
General de Impuestos Internos
la seguridad, el tránsito y la
(DGII), la regulación de la renta
movilidad peatonal. ¿Qué avances
corta avanza en el país. Ante el
se registran en las mesas de
hecho de que en el Gran Santo
trabajo interinstitucionales junto a
Domingo la oferta de plataformas
las autoridades locales y el Mitur?
como Airbnb ya supera en volumen a la hotelería tradicional, ¿cuál es la postura de la AHSD para garantizar la seguridad del destino y la convivencia comunitaria? La postura de la AHSD es de respaldo a la regulación y al proyecto Renatur, que representa un primer paso. Más allá del debate sobre la oferta, lo esencial es contar con garantías de seguridad ante incidencias climáticas y naturales propias del país, y con estándares de prevención para los turistas,
Las mesas de trabajo interinstitucionales con las autoridades locales y el Mitur han sido clave para avanzar en señalización, mayor presencia en el entorno y mejor ordenamiento del tránsito en las horas de mayor afluencia dentro de la Ciudad Colonial. Ese esfuerzo conjunto ya se refleja en una experiencia más fluida y segura para el visitante, que hoy puede recorrer las calles con mayor comodidad. Seguimos fortaleciendo estas mesas de trabajo porque estamos convencidos de que la seguridad y la movilidad peatonal son tan parte de la experiencia del destino como su oferta de compras, cultural y gastronómica, y ese es un compromiso que compartimos plenamente con las autoridades.
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La llegada de cruceristas por los puertos del río Ozama genera un flujo dinámico, pero de corta estancia. ¿Cómo se trabaja para convertir al visitante de un día en un huésped recurrente de los hoteles de la zona? Junto a Sans Souci, a través del Clúster Turístico de Santo Domingo, se articulan acciones con actores públicos y privados para que esas pocas horas en tierra sean una carta de presentación
memorable del destino: buena atención, experiencias culturales y gastronómicas y un recorrido organizado que despierte el interés por conocer lo que Santo Domingo ofrece. La meta es que ese primer contacto siembre la intención de regresar y, esta vez sí, hospedarse noches y descubrir todo lo que la Ciudad Colonial y la capital tienen para ofrecer. La estrategia ha fructificado, con una creciente temporada de cruceros y la conversión de Santo Domingo en home port o puerto de embarque, lo que impacta de forma directa y positiva la ocupación de la ciudad, pues se trata de un viajero que tendrá estadías de entrada y salida del país.
DE CERCA • Más allá del ámbito profesional y de los indicadores del sector, ¿cuál es el rincón, monumento o espacio de la Ciudad Colonial que prefiere para desconectarse al final de la jornada? Disfruto especialmente del Parque Colón al final de la tarde, cuando el bullicio del día empieza a bajar y la Catedral se ilumina. Es un espacio que resume, en un solo lugar, la autenticidad única de Santo Domingo. • Si tuviera que resumir en una sola palabra o frase el espíritu que define a la Ciudad Colonial ante el mundo, ¿cuál elegiría y por qué? Elegiría «viva». Porque la Ciudad Colonial no es un vestigio del pasado, es un espacio que se camina, se transforma y se reinventa cada día sin perder su esencia. Esa vitalidad, sostenida sobre siglos de historia, es lo que la hace única ante el mundo.
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Cuando la ficción invita a viajar Por Ramón Morales Tarancón
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OZONORM@GMAIL.COM
Una buena serie puede hacer que un lugar hasta entonces desconocido adquiera un rostro familiar. Basta una casa, una playa, un hotel o una calle que los espectadores recorren durante horas para que, al terminar el episodio, surja la tentación de buscar ese escenario en la vida real. Esa conexión entre ficción y viaje ha dado lugar al set-jetting, una forma de turismo que lleva a los seguidores a recorrer los lugares donde transcurren sus historias favoritas. Algunas producciones han convertido enclaves ya célebres en auténticos lugares de peregrinación; otras han puesto pequeñas localidades en el radar de viajeros que jamás las habrían considerado. Esta selección reúne diez de esos escenarios, desde pueblos y castillos hasta islas y paisajes naturales, donde la televisión dejó una huella que también puede seguirse fuera de la pantalla.
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Chief Joseph Ranch, Montana
Yellowstone El rancho de los Dutton existe, aunque no se llama Yellowstone Ranch. Chief Joseph Ranch, cerca de Darby, Montana, presta su paisaje y su casa principal para representar la propiedad familiar en la serie Yellowstone. El lugar se encuentra en un valle rodeado de montañas y conserva una identidad ganadera real, muy distinta del universo televisivo, pero igual ligada a la tierra. Los seguidores pueden fotografiarse junto al famoso letrero de Dutton Ranch y, mediante reserva, alojarse en las cabañas de la propiedad. El rancho advierte que no ofrece visitas independientes: el acceso turístico está vinculado a las reservas. La experiencia ayuda a comprender por qué el paisaje es casi otro personaje de la serie.
Casco histórico de Dubrovnik, Croacia
Game of Thrones Las murallas de Dubrovnik adquirieron una nueva dimensión cuando se transformaron en Desembarco del Rey, la capital de Westeros, en Game of Thrones. El casco histórico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, conserva algunos de los escenarios más reconocibles de la serie, entre
ellos la fortaleza de Lovrijenac, la Puerta de Pile y las murallas que rodean la ciudad medieval. La producción convirtió sus calles y fortificaciones en parte esencial de la geografía de Westeros y disparó el interés de los seguidores por recorrerlas. Pero la ficción apenas tuvo que intervenir: las murallas, las torres y los edificios de piedra ya ofrecían el aspecto medieval que exigía la historia. Hoy los recorridos dedicados a la serie se integran en la visita a una ciudad cuyo patrimonio trasciende con creces su fama televisiva.
Koh Samui, Tailandia
The White Lotus La tercera temporada de The White Lotus, la más reciente, trasladó sus intrigas de lujo a Tailandia y convirtió Koh Samui en el nuevo objeto de deseo del «set-jetting». El Four Seasons Resort Koh Samui fue la principal localización, mientras otros hoteles y lugares de la isla también aparecen en pantalla. El efecto fue medible: antes del estreno, las búsquedas del resort aumentaron 40 %, mientras la demanda de viajes hacia Koh Samui también creció. La escapada reúne playas, gastronomía, templos budistas y excursiones al parque marino de Mu Ko Ang Thong. La serie puso el lujo en primer plano, pero la isla ofrece mucho más.
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Doune Castle, Escocia
Outlander El castillo medieval de Doune, cerca de Stirling, encontró una nueva legión de admiradores cuando se convirtió en Castle Leoch, residencia del clan Mackenzie en Outlander. Sus torres, patios y salones evocan algunos de los escenarios fundamentales de la primera temporada. El castillo ya tenía una ilustre carrera cinematográfica: también apareció en Game of Thrones y Monty Python and the Holy Grail. Los visitantes pueden recorrer sus espacios históricos y seguir una audioguía temática narrada por Sam Heughan, intérprete de Jamie Fraser. La experiencia funciona porque el lugar conserva su aspecto medieval: no hace falta demasiada imaginación para trasladarse a la Escocia de Claire y Jamie.
Cambados, Galicia
Clanes El pequeño municipio gallego de Cambados se convirtió en escenario central de Clanes, el thriller de Netflix estrenado en 2024 y protagonizado por Clara Lago y Tamar Novas. La historia lleva hasta allí a una abogada que se enfrenta al poderoso clan de los Padín, ligado al narcotráfico. La serie muestra el centro de la localidad,
el puerto, el paseo marítimo y la Torre de San Sadurniño, uno de sus rincones más reconocibles. Para el visitante, la ruta puede continuar por la monumental plaza de Fefiñáns, las ruinas de Santa Mariña Dozo y el barrio marinero de Santo Tomé. Cambados es una de las referencias gallegas del albariño y del marisqueo. La ficción aporta una nueva mirada a una villa que ya tenía razones suficientes para visitarla.
Black Country Living Museum, Dudley, Inglaterra
Peaky Blinders Para entrar en el mundo de Tommy Shelby no hace falta viajar a la Birmingham ficticia de Peaky Blinders. Es suficiente con llegar al Black Country Living Museum, en Dudley, donde se encuentran varios de los lugares más reconocibles de la serie. El museo al aire libre recrea calles, talleres, comercios y espacios industriales de la región, y allí aparecen Charlie Strong’s Yard, el puente de Canal Street y varios escenarios de los Shelby. En mayo de 2026 estrenó recorridos oficiales dedicados a la serie, una experiencia que permite caminar por los lugares reales utilizados durante las seis temporadas. Es, además, una inmersión en la historia industrial británica.
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Mr. Beef, Chicago
The Bear El restaurante que representa a The Bear no es una creación de Hollywood: es Mr. Beef, un histórico local de «Italian beef» en River North, Chicago. La producción utiliza el establecimiento real para varias escenas y lo convirtió en una parada obligatoria para quienes siguen la serie. La quinta temporada, estrenada este año y última de la producción, vuelve a colocar el restaurante en el centro de la historia. La visita tiene una recompensa sencilla: pedir un «Italian beef» y probar el plato que inspiró el mundo gastronómico de Carmy y Richie. Más allá de la televisión, Mr. Beef representa una tradición culinaria profundamente chicagüense, lo que convierte la escapada en una experiencia gastronómica y televisiva a la vez.
Potsdam, Alemania
Queen of Tears El éxito mundial del K-drama Queen of Tears llevó a sus protagonistas hasta Alemania y puso a Potsdam en el radar de sus seguidores. La ciudad aparece en varias escenas de la historia de amor entre Hong Hae-in y Baek Hyun-woo, pero el gran reclamo es el palacio de Sanssouci, cuya silueta aparece durante la estancia de la pareja. También se rodaron escenas urbanas en el centro histórico, incluido Otto-Braun-Platz. La producción surcoreana se convirtió en uno de los grandes fenómenos televisivos de 2024 y atrajo a seguidores asiáticos interesados en reconocer sus escenarios. La visita combina la ruta de la serie con los jardines y edificios de Sanssouci, uno de los grandes conjuntos palaciegos de Alemania.
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Isla de Gapado, Corea del Sur
King the Land Una escapada televisiva puede llevar también a una isla diminuta frente a Jeju. Gapado apareció en King the Land, el exitoso K-drama de 2023 protagonizado por Lee Jun-ho e Im Yoon-a, durante la romántica cita en bicicleta de sus personajes. La serie alcanzó el primer puesto del ranking mundial de Netflix entre las producciones televisivas no anglófonas y contribuyó a despertar el interés internacional por sus escenarios. Gapado, accesible en ferry desde Moseulpo, es conocida por sus campos de cebada verde, sus paisajes costeros y su ambiente tranquilo. La isla no admite automóviles, lo que favorece recorrerla en bicicleta, como hacen los protagonistas. Para los seguidores, el paseo ofrece la posibilidad de recrear una de las escenas más románticas de la serie.
Charleville Castle, Irlanda
Wednesday La segunda temporada de Wednesday trasladó el rodaje de Rumanía a Irlanda y encontró en Charleville Castle, en el condado de Offaly, parte de los escenarios de Nevermore Academy. El castillo aporta sus interiores, incluidos pasillos, aulas y dormitorios, mientras otros elementos de la academia se construyeron en estudio o se rodaron en otros lugares de Irlanda. De estilo neogótico y construido a comienzos del siglo XIX, Charleville aporta torres, piedra y una atmósfera que encaja con el universo de la familia Addams. Una curiosidad: aunque Nevermore está situada en Vermont dentro de la historia, los creadores buscaban en Irlanda bosques, castillos, vegetación y cielos grises que reforzaran la estética gótica de la serie.
TURISMO
El latido romántico de Núremberg: entre castillos, puentes y tabernas
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ROSA VERAS ESTRATEGA DE MERCADEO Y COMERCIALIZACIÓN ROSA@LACOTICA.COM | IROSAVERAS
Algunas ciudades evocan los cuentos medievales, y Núremberg (Nürnberg) es una de ellas. Ubicada en la región de Franconia, al norte de Baviera, esta joya amurallada combina una historia profunda, fachadas con entramados de madera y una gastronomía que reconforta el alma. Aquí el tiempo parece detenerse. Para nosotros, este destino ofreció el equilibrio perfecto entre el descubrimiento cultural y la complicidad íntima. A continuación, te comparto nuestra bitácora para inspirarte a descubrir un lugar diferente, desde el viernes al mediodía hasta la tarde del domingo.
Mis recomendaciones viajeras • Dónde dormir: te recomiendo quedarte cerca de la estación principal o del casco histórico para moverte a pie con libertad. • Para empezar: hacer un free tour permite descubrir, con la orientación de un guía, los secretos del lugar. • Comodidad total: en el centro histórico, las principales atracciones están muy cerca unas de otras; el tiempo de caminata entre ellas es inferior a 15 minutos.
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Viernes: el primer flechazo medieval Llegamos sobre las 12:00 del mediodía. Mientras nos entregaban la habitación del hotel, dejamos el equipaje y nos lanzamos a las calles: cruzamos las imponentes murallas defensivas del siglo XII y fuimos directo al Handwerkerhof (el Patio de los Artesanos). Handwerkerhof: este pintoresco callejón amurallado, situado frente a la estación central, recrea un poblado artesanal medieval. Caminar de la mano entre sus pequeños talleres de vidrio soplado, cuero y orfebrería nos transportó de inmediato a otra época. Un brindis típico: para adentrarnos en el corazón de la ciudad, buscamos un rincón tradicional donde hacer una pausa y degustar la famosa Nürnberger Rotbier (cerveza roja artesanal). Es una receta local recuperada que destaca por sus notas de malta tostada. Rumbo al río Pegnitz: renovados tras la pausa, caminamos hacia el norte por la calle peatonal principal (Königstraße), junto a la majestuosa iglesia de San Lorenzo, de acceso gratuito. Al cruzar el Puente del Museo (Museumsbrücke), nos detuvimos a disfrutar de las vistas del Heilig-Geist-Spital (el antiguo hospital medieval suspendido sobre el río). La calle estaba llena de vida, con puestos de frutas, salchichas, embutidos y flores, además de productos artesanales frescos.
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Atardecer: secretos imperiales desde la cima Regresamos al hotel para recibir la habitación y prepararnos para disfrutar de un atardecer espectacular desde el Castillo Imperial (Kaiserburg), con ganas de conocer sus secretos y su historia. • El Castillo Imperial: subir hasta aquí exige recorrer calles empinadas; nos tomó unos 25 minutos de caminata por el suelo empedrado medieval. La recompensa es extraordinaria: la fortaleza domina el horizonte y ofrece, desde sus miradores exteriores y los jardines (Burggarten), una panorámica de los tejados rojizos de la ciudad. • Una reconstrucción histórica: su interior alberga objetos de época, cuadros y armaduras que permiten viajar en el tiempo. Antes de descender, te invito a hacer lo mismo que nosotros: respira hondo, mira Núremberg y piensa en lo impresionante que resulta estar en una fortaleza devastada en 1945 durante la guerra, cuya restauración tardó unos 30 años y aprovechó planos históricos y piedras originales recuperadas de los escombros.
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• Un manjar legendario: al descender, es imprescindible comprar el auténtico pan de jengibre (Lebkuchen). Fuimos a Düll, una tienda tradicional que lo elabora con frutos secos y especias, y apenas harina. Es un dulce legendario y delicioso. • La Plaza del Mercado (Hauptmarkt): terminamos la caminata ante la Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora) y la fuente gótica Schöner Brunnen (Fuente Hermosa). Me animé a girar tres veces hacia la izquierda el anillo de latón dorado integrado en su reja de hierro: la tradición dice que debes hacerlo y pedir un deseo para atraer la felicidad compartida. Caminar y perderse por calles que esconden historias también forma parte del encanto de viajar.
Sábado: postales románticas y el calor de la amistad El sábado estaba destinado a descubrir otra zona de la ciudad, y el río Pegnitz volvió a cobrar protagonismo. • El Puente del Verdugo (Henkersteg Henkersteg): nuestro paseo romántico nos llevó a cruzar este icónico puente de madera techado, que conecta con la pequeña isla de Trödelmarkt. Los reflejos en el agua y el perfil del Weinstadel (el antiguo depósito de vino) nos regalaron una de las postales más bellas y evocadoras de Alemania. • Weißgerbergasse (el Callejón de los Curtidores): caminamos hacia esta calle, una de las mejor conservadas de Núremberg. La flanquean hileras de casas históricas de entramado de madera y tonos pastel que sobrevivieron a los bombardeos.
• Un reencuentro especial en Dutzendteich: en este viaje tuve la suerte de visitar a una amiga y pasar una tarde maravillosa en su jardín. Está en una zona verde de la ciudad llamada Dutzendteich, donde también se encuentra el antiguo recinto de concentraciones del partido nazi. • Una noche con ritmo: para cerrar la noche, disfrutamos del centro cultural Künstlerhaus, en el KunstKulturQuartier. Había buena música y un ambiente fantástico, ideal tanto para personas de mediana edad como para familias. Mientras algunos bailaban, nosotros disfrutábamos de la atmósfera. • Cena reconfortante: durante el paseo hicimos una pausa para buscar una mesa emblemática. No hay nada mejor para acompañar la noche que el famoso Drei im Weckla (tres salchichas de Núremberg dentro de un panecillo con mostaza), un buen plato de Schweinshaxe (codillo de cerdo asado con corteza crujiente) o un reconfortante Sauerbraten (estofado de carne marinada).
Domingo: el eco de la historia universal El domingo nos dedicamos a la historia. Fuimos a la estación de tren para trasladarnos a media mañana hacia la zona de Weststadt. Como amante de las películas basadas en hechos reales, tenía muchas ganas de visitar el Memorium de los Juicios de Núremberg. • La Sala 600: entrar en la Sala 600 del Palacio de Justicia de Núremberg corta la respiración. Allí, entre 1945 y 1946, los líderes nazis respondieron por sus crímenes ante el Tribunal Militar Internacional.
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• El peso de la unión: lo que más estremece es recordar que, en un mundo en ruinas, las potencias aliadas se unieron para elegir la ley en lugar de la venganza. Aquellos procesos sentaron las bases del derecho penal internacional moderno. • Memorium de los Juicios de Núremberg: la experiencia culmina en la última planta del edificio, con una exposición documental que muestra los rostros de los acusados y el legado de unos juicios que cambiaron el mundo. La visita recuerda lo que la humanidad puede lograr cuando se une para exigir justicia. Junto al museo se alza el Palacio de Justicia, construido entre 1909 y 1916, que hoy alberga tribunales y la fiscalía. • Despedida tranquila: antes de emprender el viaje de regreso, caminamos por esta zona de Weststadt y aprovechamos para almorzar en las cercanías.
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Si te queda tiempo… En Núremberg hay mucho que ver, desde lo histórico hasta lo moderno: • Neues Museum (Museo Nuevo de Arte y Diseño): Ofrece una magnífica fachada de cristal que contrasta con las murallas históricas. • Albrecht-Dürer-Haus (Casa de Alberto Durero): Pudimos admirar la fachada de entramado de madera de la casa del pintor más famoso de Alemania. La plaza contigua (Tiergärtnertor) es un punto de encuentro habitual para tomar algo.
Tus compras y recuerdos • Lebkuchen (pan de jengibre): evita las tiendas de recuerdos caras. Cómpralo, como hicimos nosotros, en Düll; el sabor es excelente y pagarás una fracción del precio. • Mostaza local y artesanías: en el Handwerkerhof o en las pequeñas tiendas de Weißgerbergasse encontrarás imanes y postales artesanales a precios asequibles. Núremberg demuestra que las mejores escapadas de fin de semana no son aquellas en las que se tachan sin pausa las atracciones de una lista, sino las que permiten disfrutar de la atmósfera de la ciudad, caminar despacio, saborear cada bocado y compartir recuerdos que perduren.
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La Ciudad Colonial entre calles y capa de datos ARTURO LÓPEZ VALERIO F U N D A D O R TA B U G A S R L @ A L O P E Z V A L E R I O • W W W. A R T U R O L O P E Z V A L E R I O . C O M
Santo Domingo figura entre los 20 mejores destinos de 2026 según BBC Travel. El país recibió 8.5 millones de visitantes entre enero y agosto, un 6.9% más que en 2025, de acuerdo con el Ministerio de Turismo (Mitur). Punta Cana concentra cerca de dos tercios de esas llegadas. En ese mapa, la Ciudad Colonial es el activo con mayor margen de crecimiento del turismo dominicano: historia, gastronomía y vida urbana dentro de un perímetro caminable, a minutos del principal mercado de consumo del país. La inversión física acompaña esa tesis. El programa de revitalización suma cerca de US$100 millones, con US$90 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y alrededor de US$10 millones de Mitur. Las obras iniciaron en febrero de 2023 y las calles tienen fecha de cierre previsto para diciembre de este año. El 2 de octubre pasado se entregaron 254 casas remozadas entre los programas de vivienda, fachadas y pintura. La infraestructura visible avanza hacia su entrega.
El interés ya existe La demanda local es amplia. Un estudio de Cetdel, Quantum Analytics y Unibe registra que el 55.4 % de los residentes de Santo Domingo visitó la Zona Colonial durante el último año. Supera al Malecón (45.7 %), al Faro a Colón (26.8 %) y al Jardín Botánico (20 %). Es el principal espacio de recreación de la capital. El mismo estudio trae el dato que más importa al comercio local: el 52.5 % de los capitaleños pasea una vez al mes o con menor frecuencia. El interés es masivo pero el hábito es débil. Ahí está la oportunidad comercial de la zona, convertir una visita ocasional en una rutina quincenal. Ese salto depende de la disponibilidad de información, agenda y relación con el cliente, tres funciones que hoy viven en cuentas de Instagram dispersas.
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Una economía de
Un destino turístico padece el mismo fenómeno. El censo comercial de la Ciudad Colonial se levantó en enero de 2023 y llegó a la conversación pública en julio de 2026. Una de las estimaciones de turistas que todavía circula en documentos del programa corresponde a 2015: 505,844 visitantes. Cada obra, consultoría y encuesta produce conocimiento valioso que queda repartido entre ministerios, contratistas y organismos multilaterales. El comerciante de la calle El Conde define su inventario, su horario y su personal sin un barómetro digital claro. Un inversionista que evalúe uno de los 602 locales carece de cifras de intención o demanda que pueda calibrar. Las obras que el cemento erige se entregan en diciembre pero la memoria del destino sigue pendiente.
microempresas El Censo de Establecimientos Comerciales del Mitur, levantado en enero de 2023, consolidó 1,442 negocios activos. El 87 % era de capital dominicano. El 73 % microempresas, el 23 % pequeñas y apenas el 1 % medianas. Juntos generaron 2,327 empleos, es decir, 1.6 puestos por establecimiento. El censo registró además 602 locales desocupados, casi tres de cada diez espacios comerciales del centro histórico. Esto es lo que definimos como missing middle a escala de un barrio. Muchos negocios diminutos, pocos que crecen, y un inventario inmobiliario ocioso junto a la mayor inversión patrimonial del Caribe. El 78 % está formalmente constituido y cerca del 64 % afirma haber introducido innovaciones, incluidas nuevas tecnologías y mejores facilidades de pago. Existe una base formal y dispuesta sobre la cual construir.
Amnesia a escala de destino Amnesia Corporativa es el concepto con el que describo, desde 2018, la pérdida de conocimiento que sufre una organización cuando su memoria vive en personas, correos y archivos dispersos. Ocurre cada vez que un empleado se retira, un proveedor termina su contrato o un estudio queda guardado en una gaveta. La organización paga varias veces por aprender lo mismo y decide con información vieja. Su antídoto es la memoria corporativa: datos centralizados, documentados y disponibles para quien toma decisiones.
Una consulta realizada por el equipo de Tabuga Intelligence en Google confirma el patrón. También lo confirma Semrush, “zona colonial” registra 22,200 consultas mensuales en el país, la cifra más alta entre los espacios de la capital. Las búsquedas con intención de consumo — restaurantes, bares, hoteles— suman menos de 2,000. La agenda de eventos apenas alcanza 20. En la primera página de resultados, siete de diez posiciones pertenecen a plataformas globales como TripAdvisor, GetYourGuide y Marriott. El visitante conoce el nombre del destino y llega a la oferta a través de intermediarios extranjeros.
Una mesa para la conversión digital La inversión merece una conversación a su altura. El Mitur, la Alcaldía del Distrito Nacional, la Asociación de Hoteles y Turismo
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de la República Dominicana (Asonahores) y el Clúster Turístico de Santo Domingo tienen la oportunidad de sentarse en una misma mesa, junto a los comerciantes y residentes, para acordar la agenda de conversión digital de la Ciudad Colonial. Los temas están a la vista: datos compartidos y actualizados sobre visitantes y consumo, presencia digital confiable para los 1,442 negocios, relación directa con el público capitaleño que ya visita la zona y un inventario accesible de los locales disponibles. Cada actor aporta una pieza. El Estado custodia los estudios, los gremios conocen la operación diaria y el sector privado tiene las herramientas. Reunir esas piezas convierte US$100 millones de obra física en ingresos, empleo y permanencia para quienes dan vida al centro histórico.
El encadenamiento que sigue La revitalización de la zona resolvió la capa física. La siguiente fase es de encadenamiento digital donde hay que conectar la demanda que ya existe con una oferta de capital dominicano que ahora opera a escala mínima. El 87 % de propiedad local es una ventaja que conviene proteger con productividad. Sin esa capa, la captura de valor digital queda en manos de las plataformas de reservas y de mapas, que ya intermedian la decisión del visitante. Diciembre marca el inicio de un nuevo brillo. Ahora el indicador de éxito para 2027 será cuántos de esos 1,442 negocios venden más, generan más empleo y conocen a su cliente por su historial de compra. La Ciudad Colonial tiene cinco siglos de patrimonio y un corto tiempo en comparación para reconstruir su memoria digital.
El 55.4 % de los capitaleños visita la Ciudad Colonial, pero la mayoría lo hace una vez al mes. La gran oportunidad comercial está en convertir una visita ocasional en un hábito recurrente.
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Recuperar la Ciudad Colonial: valor para el comercio, la hotelería y la comunidad JAVIER NOGUERA DIRECTOR INFOTUR DOMINICANO
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@JAVIERNOGUERA66
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La recuperación de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, impulsada con el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), representa una de las intervenciones más importantes para reposicionar la capital dominicana como un destino cultural, urbano y turístico de primer nivel. El programa no se limita a restaurar monumentos, busca transformar la experiencia completa del centro histórico mediante la mejora de espacios públicos, movilidad, servicios básicos, vivienda, comercio, cultura y turismo. Su mayor valor está en convertir un patrimonio histórico en un destino vivo, habitable y competitivo. En el «antes», la Ciudad Colonial combinaba un potencial excepcional con problemas visibles: calles deterioradas, iluminación insuficiente, dificultades de movilidad, infraestructura antigua, espacios públicos degradados y una experiencia de visita que no siempre reflejaba la importancia histórica del lugar. Estas condiciones afectaban por igual a residentes, comerciantes, guías, hoteles y visitantes. Para el sector turístico, significaba perder oportunidades de captar visitantes que buscan destinos seguros, caminables, auténticos y bien atendidos. El «después» apunta a una Ciudad Colonial más ordenada, accesible e integrada. La recuperación de calles, plazas, fachadas, iluminación, redes de agua, drenaje, electricidad y telecomunicaciones crea un entorno más cómodo para el visitante y más digno para quienes viven y trabajan en la zona. El objetivo es que el centro histórico no funcione solo como un conjunto de monumentos que se observan, sino como un espacio que se recorre, se disfruta y se habita.
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Uno de los aspectos más relevantes es el mejoramiento de viviendas en los alrededores de la Ciudad Colonial. La recuperación de fachadas y la rehabilitación de casas contribuyen a que el entorno patrimonial recupere coherencia visual, identidad y calidad urbana. Más importante aún, mejora las condiciones de vida de los residentes, quienes son los primeros guardianes de la memoria, la cultura y la cotidianidad del lugar. Un barrio cuidado genera seguridad, pertenencia y orgullo comunitario. Este mejoramiento residencial también tiene un impacto directo sobre la imagen del destino. El visitante no percibe únicamente los monumentos principales; observa las casas, los balcones, los colores, las puertas, los comercios y la vida que ocurre en las calles aledañas. Cuando esas viviendas se recuperan, la Ciudad Colonial deja de mostrar contrastes entre áreas restauradas y zonas deterioradas, y comienza a ofrecer una experiencia urbana más armoniosa y creíble. Para la hotelería, la transformación representa una oportunidad comercial significativa. Los hoteles ubicados en o cerca del centro histórico pueden ofrecer una propuesta más completa: alojamiento, gastronomía, acceso a museos, recorridos culturales, cenas en espacios patrimoniales y actividades para grupos corporativos o de incentivo. La ubicación deja de ser un simple dato geográfico y se convierte en una ventaja competitiva, porque el huésped puede caminar hacia plazas, restaurantes, tiendas, centros culturales y sitios históricos. El impacto es de gran importancia para el turismo MICE, de grupos y de incentivos. Un
organizador de eventos no evalúa solo las habitaciones y los salones del hotel; valora la posibilidad de diseñar una experiencia integral para los participantes. Con una Ciudad Colonial recuperada, los hoteles pueden combinar reuniones de trabajo con visitas guiadas, actividades culturales, cenas temáticas, recorridos históricos y experiencias gastronómicas dominicanas. Esto permite vender programas de mayor valor y diferenciarse de destinos que ofrecen nada más que alojamiento o entretenimiento convencional. La incorporación de autobuses eléctricos añade un componente moderno y sostenible al destino. Este sistema mejora la movilidad entre hoteles, museos, zonas de estacionamiento, restaurantes y espacios culturales, reduce la fricción del traslado y facilita el acceso de visitantes y residentes. Para los grupos, representa una herramienta práctica para organizar recorridos, traslados a eventos y actividades off-site. Para el destino, proyecta una imagen de innovación, cuidado ambiental y modernización respetuosa del patrimonio. El comercio local también se beneficia de manera directa. Más visitantes circulando por calles recuperadas significa más oportunidades para restaurantes, cafeterías, bares, tiendas de artesanía, galerías, emprendimientos gastronómicos y negocios de servicios. La clave está en que el comercio eleve su propuesta: productos con identidad dominicana, atención de calidad, horarios consistentes, vitrinas atractivas, digitalización y experiencias que conecten al visitante con la cultura local. Así, el turista no solo compra un producto; se lleva una historia.
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La participación de la comunidad es indispensable para que esta transformación sea sostenible. Residentes, guías turísticos, artesanos, comerciantes, restaurantes, bares, hoteles, museos, centros culturales y el ayuntamiento deben trabajar de manera coordinada. El ayuntamiento puede fortalecer limpieza, seguridad, orden urbano y mantenimiento; los guías pueden interpretar el patrimonio con calidad; los museos pueden renovar sus narrativas; los restaurantes y bares pueden crear experiencias gastronómicas; y los hoteles pueden articular todo dentro de paquetes atractivos para el visitante.
La recuperación de la Ciudad Colonial debe entenderse como una inversión en el valor de Santo Domingo como destino. La mejora de viviendas, espacios públicos, museos, movilidad eléctrica, parqueos y servicios crea las condiciones para que la hotelería y el comercio crezcan de manera conjunta. Si la comunidad participa de forma activa y los sectores públicos y privados mantienen una gestión coordinada, la Ciudad Colonial podrá consolidarse como el corazón histórico del país y el gran diferenciador turístico, cultural y comercial de Santo Domingo.
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La Rosticería: sabor de familia Por Sadam Morales González SAMMORALESG@GMAIL.COM
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La cocina internacional, el pollo rostizado y un ambiente que combina el estilo industrial con elementos coloniales definen la propuesta de La Rosticería en su segunda sucursal, situada en la calle Emiliano Tejera, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. El establecimiento amplía la presencia de un negocio familiar que desde 2018 apuesta por una carta variada, precios justos y un servicio cercano, ahora en uno de los principales escenarios turísticos y culturales de la capital dominicana. La nueva dirección responde al crecimiento de la marca y al interés por acercarse a una clientela que hasta ahora debía desplazarse hasta Los Prados, en el sector de La Castellana, donde permanece la primera sede. La apertura amplía una oferta que procura satisfacer distintos gustos y ocasiones. Liah San Miguel Fatule, integrante de la familia propietaria, asumió un papel importante en la organización de esta nueva etapa. Desde su incorporación formal al negocio, hace apenas un año, participa en la gestión administrativa, la atención al cliente y la coordinación del personal, además de colaborar con su padre, Charles San Miguel, en la concepción del espacio. La historia de La Rosticería comenzó en 2018, cuando Charles San Miguel y su hermano Edwin Avilés adquirieron el restaurante y la marca con una premisa sencilla: crear un lugar donde ellos mismos se sintieran cómodos, tanto por la comida como por el servicio y los estándares de calidad. Con el paso de los años, la iniciativa se convirtió en un proyecto familiar al que cada integrante ha aportado sus conocimientos y experiencias.
La llegada a la calle Emiliano Tejera responde, en parte, a las solicitudes de clientes que viven o trabajan en Santo Domingo Este y encontraban lejos la primera sucursal. El respaldo de esas personas y de otros allegados al proyecto animó a la familia a asumir el reto de abrir una segunda sucursal. «Nos lanzamos a la aventura», resume Liah al recordar la decisión.
El pollo rostizado lleva la firma de la casa El pollo rostizado constituye el sello de La Rosticería. Presente desde los primeros años del establecimiento, conserva su popularidad y figura entre los platos más vendidos. Aunque la carta ha crecido con nuevas preparaciones, esta especialidad continúa vinculada a la identidad del restaurante y a la idea que inspiró su creación. La oferta actual abarca distintas propuestas de cocina internacional, con platos tradicionales y alternativas para comensales de preferencias culinarias diversas. La amplitud del menú busca facilitar la elección tanto a quienes conocen la marca como a quienes llegan por primera vez, ya sean dominicanos o turistas extranjeros. Frente a conceptos gastronómicos centrados en una especialidad o una cocina particular, La Rosticería apuesta por una carta que permita compartir mesa sin limitar las opciones de cada comensal. La familia ha preferido conservar los principios que guiaron la primera sede en lugar de modificar su identidad para responder a un público específico. Calidad, precios justos, buena presentación y atención al cliente son los pilares con los que procura distinguirse en un entorno de amplia oferta gastronómica.
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La propuesta tiene margen para crecer. Entre los objetivos de la marca figura incorporar más platos dominicanos, con la intención de acercar a los visitantes extranjeros a los sabores del país. La gastronomía ofrece una vía para conocer una cultura más allá de sus monumentos y paisajes, y una carta que combine recetas internacionales con preparaciones locales puede enriquecer esa experiencia. Para Santo Domingo, cuya historia se expresa en la arquitectura, las plazas y las calles de su centro histórico, la cocina representa otro componente de la visita. Una comida puede convertirse en una pausa dentro del recorrido turístico o en el motivo para regresar a una zona que reúne patrimonio, comercio y vida cotidiana.
Entre el diseño neoyorquino y la herencia colonial La ambientación de la nueva sucursal parte de una combinación de referencias. El proyecto adopta un estilo industrial inspirado en Nueva York, con elementos coloniales que guardan relación con el entorno. La intención fue dotar al restaurante de una personalidad propia sin perder de vista las características del inmueble y el valor histórico de la zona. Liah trabajó con su padre en la concepción del espacio, desde las decisiones decorativas hasta los aspectos de infraestructura. Su participación aportó organización, atención al detalle y creatividad a un proceso que exigía conciliar la identidad de la marca con las particularidades de una ubicación patrimonial.
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La adaptación de un establecimiento gastronómico en un área histórica impone exigencias que van más allá del diseño. Los permisos y trámites para instalarse, remodelar o introducir cambios en la infraestructura representaron uno de los mayores retos del proyecto. Las intervenciones deben respetar las características de edificaciones con muchos años de historia y mantener la armonía con el conjunto urbano. Estas condiciones requieren previsión y una gestión cuidadosa. Para La Rosticería, la apertura supuso aprender a desenvolverse dentro de un marco distinto al de su primera sede, con procedimientos específicos para adecuar el local a las necesidades de la operación. El propósito del diseño, sin embargo, trasciende la apariencia. El restaurante busca ofrecer un ambiente cómodo, donde los clientes puedan conversar, compartir una comida y prolongar la sobremesa sin sentirse apurados. La experiencia deseada reúne la calidad de los platos, el carácter del espacio y el trato del equipo. «Desde el inicio quisimos crear un ambiente donde las personas se sintieran cómodas, tranquilas y a gusto; un lugar donde puedas sentarte a conversar durante horas y no tengas prisa por irte», explica Liah. Esa idea de hospitalidad concede al servicio un papel central. La atención no se limita a recibir pedidos y llevar los platos a la mesa: incluye escuchar, resolver necesidades y cuidar los detalles que determinan cómo se siente el cliente durante su visita.
El oficio de recibir bien La operación de la nueva sucursal exige coordinar distintas áreas del negocio. La administración del personal, los inventarios, las compras, la nómina y el servicio al cliente forman parte de las responsabilidades que Liah ha asumido en esta etapa. Su formación profesional procede de la veterinaria, un campo que le proporcionó conocimientos sobre el manejo y procesamiento de alimentos, en particular de carnes. Aunque su trayectoria no comenzó en la restauración, el interés por el trato con las personas y la organización del trabajo le ha permitido incorporarse a la dinámica del establecimiento. La experiencia de la primera sucursal ha servido de referencia para mejorar los procesos y anticipar dificultades. Entre las lecciones aprendidas figuran la importancia de una gestión financiera ordenada, la selección de un equipo comprometido y la creación de un ambiente donde el servicio ocupe un lugar prioritario. El carácter familiar del negocio aporta confianza y una visión compartida, aunque exige separar los asuntos personales de las decisiones laborales. La distribución de responsabilidades y la capacidad para resolver diferencias son esenciales cuando los vínculos familiares forman parte de la estructura de una empresa. En ese equilibrio, Liah reconoce la influencia de sus padres, quienes han emprendido en distintas áreas y le han transmitido conocimientos que ahora aplica a la gestión.
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Su contribución se concentra en especial en la atención al cliente, con énfasis en el trato respetuoso, la escucha y el cuidado de cada interacción. La filosofía se extiende a las relaciones con el equipo. Comprender que cada trabajador tiene circunstancias y perspectivas propias forma parte de su manera de dirigir. Esa disposición busca favorecer un entorno de trabajo organizado y una atención coherente con la experiencia que el restaurante desea ofrecer.
con una etapa de crecimiento del turismo y la restauración en la zona. El movimiento de visitantes crea oportunidades para los establecimientos, aunque el sector afronta dificultades relacionadas con el aumento de los costos y la necesidad de conservar precios competitivos sin comprometer la calidad.
Crecer en una zona de historia viva La incorporación de La Rosticería a la oferta gastronómica del centro histórico coincide
El desafío consiste en encontrar un equilibrio entre las expectativas del público y la sostenibilidad económica. La amplitud del menú, los estándares de servicio y la identidad del restaurante deben sostenerse dentro de una operación que exige control de gastos y capacidad para adaptarse a las condiciones del mercado.
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La relación con el entorno constituye otra parte de esa tarea. Desde su llegada, la familia ha encontrado apoyo entre vecinos y comerciantes, con quienes busca mantener vínculos de colaboración. La intención es que el restaurante se integre a la vida cotidiana del sector y resulte acogedor tanto para quienes residen allí como para quienes lo visitan. En un centro histórico, la actividad gastronómica contribuye a crear espacios de encuentro que complementan las visitas a los atractivos patrimoniales. Los restaurantes forman parte de la experiencia urbana y pueden favorecer una relación más cercana entre viajeros, residentes y trabajadores.
Para la familia, participar en el desarrollo de esta zona representa una oportunidad de aportar una alternativa gastronómica a quienes transitan por sus calles. Ahora el objetivo es consolidar la nueva sede, fortalecer la experiencia del cliente y ampliar el menú sin perder el carácter familiar que distingue al negocio. La aspirar a que el establecimiento se convierta en un lugar al que los comensales quieran regresar. Para ello, la familia apuesta por la consistencia de la oferta, el cuidado del servicio y una atmósfera que invite a compartir. Liah lo resume con una imagen cercana: «Entrar a La Rosticería es como llegar a casa de un amigo: un lugar donde vienes a comer, pero terminas quedándote por la experiencia, el ambiente y el vínculo que creamos contigo».
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The Colonial Gate: cuando la historia sale de la pantalla
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Por Ramón Morales Tarancón OZONORM@GMAIL.COM
En la Ciudad Colonial de Santo Domingo, donde las calles, las plazas y los edificios conservan las huellas de siglos de historia, existe una propuesta que invita a descubrir el pasado desde otra mirada. The Colonial Gate 4D Cinema convierte episodios de la memoria dominicana en experiencias audiovisuales que incorporan movimiento, viento, agua y otros efectos físicos sincronizados con las imágenes. La iniciativa busca establecer un vínculo entre el patrimonio que el visitante recorre y las historias que dieron forma a este territorio.
lectura distinta de los espacios que hoy forman parte del paisaje urbano de Santo Domingo.
Cristóbal Justiniano, gerente del establecimiento, defiende una premisa que orienta el trabajo del equipo: la tecnología debe contribuir a comprender los acontecimientos y despertar el interés por la historia. El cine 4D permite que el espectador perciba sensaciones vinculadas con lo que ocurre en pantalla, en lugar de limitarse a observar una sucesión de imágenes. Esa dimensión física, sin embargo, está al servicio del relato histórico. «La tecnología es el vehículo, pero la historia es siempre la protagonista», afirma.
El equipo recurrió a la recreación digital de la ciudad de aquella época, acompañada de una narración dinámica y efectos físicos que transmiten parte de la intensidad del ataque. La propuesta permite imaginar el aspecto de Santo Domingo durante aquel episodio, las condiciones en que vivían sus habitantes y las consecuencias de una incursión que forma parte de la memoria histórica de la capital.
La ubicación del proyecto responde a esa misma lógica. La Ciudad Colonial constituye el escenario natural de una iniciativa que recrea episodios vinculados con sus calles y monumentos. La experiencia audiovisual complementa el recorrido patrimonial y propone una
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Un viaje a la ciudad de 1586 Una de las producciones centrales del cine, La Batalla de Santo Domingo, reconstruye el ataque del corsario inglés Francis Drake a la ciudad en 1586. El episodio plantea el reto narrativo de presentar un acontecimiento distante en el tiempo de manera que resulte comprensible para públicos de distintas edades y procedencias.
Justiniano explica que uno de los atractivos de la película reside en la posibilidad de contemplar una ciudad distinta de la actual y reconocer, al mismo tiempo, elementos de su legado en los monumentos que aún permanecen en pie. Esa relación entre la reconstrucción audiovisual y el patrimonio conservado ofrece al visitante una oportunidad para observar el entorno con mayor perspectiva histórica.
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El movimiento de los asientos, las vibraciones, el viento, el agua y otros recursos sensoriales responden a situaciones concretas de la narración. Durante una batalla, una travesía marítima o una escena de peligro, los efectos contribuyen a transmitir las condiciones de cada momento. Su función consiste en reforzar el relato y ayudar al espectador a establecer una conexión emocional con los acontecimientos. «No se trata de mover los asientos o utilizar viento y agua simplemente para sorprender al espectador. Cada efecto debe estar relacionado con lo que está sucediendo en pantalla», señala el gerente. El equilibrio entre emoción, recursos técnicos y contenido histórico determina, desde su perspectiva, el valor de la experiencia. La película también está disponible en nueve idiomas, una característica relevante para un destino que recibe viajeros de numerosos países. Muchos de ellos recorren la Ciudad Colonial sin conocer en profundidad los acontecimientos de sus primeros siglos. La oferta multilingüe permite acercarles una parte de esa historia sin que el idioma constituya una barrera para disfrutar de la producción y comprender su contenido. La posibilidad de pasar de la pantalla a las calles añade otra dimensión a la visita. Después de conocer la recreación de Santo Domingo durante el ataque de Drake, el espectador puede explorar los espacios históricos que han sobrevivido al paso del tiempo. La película funciona así como una invitación a profundizar en el patrimonio, en lugar de sustituir el contacto directo con él.
Los taínos y las raíces del Caribe La propuesta cultural de The Colonial Gate se amplía con Taínos, una película animada realizada en colaboración por equipos de República Dominicana y Perú, bajo la dirección de Eduardo Schuldt. La producción aborda la identidad dominicana y caribeña desde la perspectiva de los pueblos originarios que habitaron las Antillas antes de la llegada de los europeos. Justiniano considera que la historia taína recibe poca atención, en especial entre niños y jóvenes. La animación y los efectos del cine 4D permiten acercar ese legado a las nuevas generaciones mediante un lenguaje audiovisual atractivo. La película aborda la vida cotidiana, la organización en cacicazgos, las ceremonias, las prácticas agrícolas, la alimentación y la relación con la naturaleza. También destaca manifestaciones culturales que perduran en la sociedad dominicana, como el casabe. El relato busca mostrar una sociedad con conocimientos, tradiciones e identidad propia, lejos de las representaciones superficiales de los pueblos indígenas. Como explica Justiniano, la historia de las Antillas no comenzó con la llegada de los europeos: «Antes existían comunidades con formas de organización, creencias y prácticas que merecen un lugar en la memoria colectiva».
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La película ofrece así una vía de aprendizaje para niños y jóvenes, mientras permite a los adultos y visitantes extranjeros conocer mejor las raíces dominicanas y su vínculo con la identidad cultural caribeña. Taínos ha sido seleccionada para participar en festivales de Estados Unidos, España, Argentina, India, Grecia, Italia, Hungría, Canadá y Colombia, entre otros países. En España recibió el premio a Mejor Película Internacional de Contenido Cultural para Público Infantil en KidFestival. Justiniano considera que este reconocimiento demuestra el interés internacional que pueden despertar las historias de los pueblos originarios del Caribe y alienta al equipo a desarrollar producciones que conjuguen valor cultural, intención educativa y calidad cinematográfica.
«No necesitamos contar solo historias universales para llegar a un público internacional. Nuestras propias historias también pueden tener ese alcance», sostiene. La película cuenta con dos formatos complementarios: la versión 4D, que integra la oferta inmersiva de The Colonial Gate, y la versión cinematográfica 2D, concebida para festivales y otros espacios culturales. Esta doble vía abre oportunidades de difusión en mercados, museos, centros culturales y atracciones turísticas. El proyecto aspira así a consolidarse como una plataforma para producir y proyectar historias dominicanas y caribeñas. La animación y la experiencia inmersiva permiten acercarlas a públicos diversos y difundir la cultura regional más allá de sus fronteras.
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Una experiencia para públicos diversos
El atractivo no se limita al público infantil. Los adultos y los viajeros extranjeros también encuentran en las producciones una vía para conocer episodios y manifestaciones culturales que quizá desconocían antes de llegar a Santo Domingo. La combinación de narración, animación y estímulos físicos permite presentar esos contenidos de una forma accesible, sin exigir conocimientos históricos previos.
The Colonial Gate recibe familias, turistas extranjeros, visitantes dominicanos, personas interesadas en la historia y grupos escolares. Entre estos últimos, los estudiantes ocupan un lugar destacado. Según Justiniano, cada año miles de niños y jóvenes visitan el local y acceden a contenidos históricos mediante una experiencia distinta de la enseñanza tradicional.
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En el contexto de la Ciudad Colonial, esta diversidad de públicos ofrece una oportunidad para enriquecer la visita turística. El patrimonio arquitectónico conserva su valor como testimonio material del pasado, mientras que las producciones audiovisuales aportan elementos para imaginar las circunstancias de otras épocas y reconocer la diversidad de las raíces culturales dominicanas. La experiencia de La Batalla de Santo Domingo remite a un episodio que alteró la vida de la ciudad durante el período colonial. Taínos, por su parte, dirige la mirada hacia una memoria anterior a la presencia europea y hacia las huellas que los pueblos originarios dejaron en la cultura actual. Juntas, ambas propuestas amplían el marco temporal desde el cual el visitante puede acercarse a una parte de nuestra historia.
El propósito de Justiniano es que la visita deje algo más que el recuerdo de los efectos especiales. Aspira a que el público salga con nuevos conocimientos, mayor curiosidad por los monumentos y una apreciación más profunda de la riqueza cultural dominicana. «Si logramos que una persona se divierta, aprenda algo nuevo y salga sintiendo una mayor conexión con nuestra historia, entonces hemos cumplido nuestro propósito», afirma. En una ciudad cuyo patrimonio constituye uno de sus principales atractivos turísticos, propuestas como The Colonial Gate ofrecen otra forma de aproximarse a la memoria. La pantalla reconstruye escenarios desaparecidos, los efectos físicos acercan al espectador a las situaciones narradas y las calles conservan las huellas que permiten reconocer el pasado en el presente.
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