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julio 2026 La Cosecha

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La Solidaridad y la Compasión: Signos de Esperanza en Tiempos

Difíciles

“No te angusties, que yo soy tu Dios” Is 41, 10

Vivimos tiempos en los que muchas familias llevan cargas muy pesadas. Algunos sufren por las consecuencias de desastres naturales que han afectado a sus seres queridos en sus países de origen. Otros enfrentan la incertidumbre de procesos migratorios difíciles, el temor a la separación familiar o la preocupación constante por el futuro. En medio de estas realidades estamos llamados a responder, como comunidad cristiana, con solidaridad y compasión, recordando que el amor de Dios se hace visible a través de nuestras acciones.

En las últimas semanas, muchas personas tenemos nuestro corazón puesto en Venezuela después de los terremotos que han provocado tanto dolor con las pérdidas humanas y materiales y una gran preocupación para quienes tienen familiares y amigos en este hermano país. Al mismo tiempo, numerosas familias inmigrantes viven con la incertidumbre causada por un sistema migratorio complejo, cambiante y, en muchos casos, adverso. Aunque estas situaciones son diferentes, ambas nos recuerdan que el sufrimiento no conoce fronteras y que todos estamos llamados a caminar juntos como familia humana.

La solidaridad cristiana va mucho más allá de sentir lástima por quien sufre. Significa acercarse al otro, compartir su dolor, escuchar y buscar maneras concretas de aliviar sus necesidades. Jesús mismo nos mostró este camino. Él no permaneció indiferente ante el sufrimiento humano; escuchó, consoló, alimentó, sanó y acompañó a quienes encontraba en el camino. Cada encuentro con una persona necesitada era una oportunidad para manifestar el amor del Padre. El Evangelio nos recuerda cuál debe ser nuestra actitud frente al dolor ajeno. Jesús nos dice: "Porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; fui forastero y me recibieron". (Mateo 25, 35)

Estas palabras nos enseñan que servir a quien pasa necesidad es servir al mismo Cristo. El inmigrante que busca un lugar seguro, la familia que perdió su hogar a causa de un desastre natural, la persona que vive con miedo o incertidumbre, todos ellos llevan el rostro de Jesús. Nuestra fe madura y se fortalece cuando dejamos de preguntarnos quién puede merecer nuestra ayuda y comenzamos a ver a Jesús en cada persona, sin tener prejuicios, convirtiéndonos instrumentos del amor de Dios.

La solidaridad también se expresa en pequeños gestos cotidianos. Una llamada para preguntar cómo está una familia afectada, una oración ofrecida con sinceridad, ofrecer una donación para quienes han perdido sus bienes, acompañar a alguien a

una cita importante, dar información confiable o simplemente escuchar con paciencia son acciones sencillas que pueden devolver esperanza a quien siente que está solo. Muchas veces pensamos que nuestras posibilidades son limitadas, pero Dios multiplica incluso los gestos más pequeños cuando nacen de un corazón generoso.

Para quienes viven momentos de angustia, la esperanza cristiana no significa pensar que los problemas desaparecerán de inmediato. Nuestra esperanza tiene un fundamento mucho más firme: la presencia constante de Dios, que nunca abandona a sus hijos. El profeta Isaías transmite una promesa que sigue sosteniendo a los creyentes de todos los tiempos: "No temas, que yo estoy contigo; no te angusties, que yo soy tu Dios: te fortalezco y te auxilio y te sostengo con mi diestra victoriosa".

(Isaías 41, 10)

Él sostiene a quienes lloran, fortalece a quienes se sienten débiles y abre caminos donde parecía no haber salida. La esperanza cristiana no niega el sufrimiento, pero afirma con certeza que el amor de Dios es más fuerte que cualquier dificultad. Hoy más que nunca necesitamos construir puentes en lugar de levantar barreras. Necesitamos comunidades donde acojamos a los migrantes, donde consolemos a quien atraviesa por una pérdida y donde quienes viven con incertidumbre descubran que no están solos. La Iglesia tiene la misión de ser un signo visible del Reino de Dios, un lugar donde la misericordia, la justicia y la fraternidad se haga parte de la vida diaria. Que estos tiempos difíciles no apaguen nuestra fe, sino que la hagan más profunda y comprometida. Y que, guiados por el ejemplo de Jesucristo, sigamos siendo una comunidad donde la solidaridad y la compasión sean un testimonio vivo del amor de Dios para el mundo. ■

"El amor va más allá" Es decir, esta es la regla del amor: el bien que deseamos para nosotros deseémoslo también para nuestro prójimo.Y el mal que no queremos soportar, deseemos evitarlo también a nuestro prójimo. Todos los que aman a Dios tengan tales deseos hacia todos. (La verdadrera religión 87)

Oración- Oh Señor, mi Dios, haz que mi alma te alabe para que pueda amarte. Haz que cuente tus gracias para que pueda alabarte. (Confesiones 5,1)

Parroquia y C.E.P. "Nuestra Señora del Consuelo" Lima,peru

Apostolado Hispano Católico

Blanca Primm, directora

Rocio Melendez, asistente administrativa y coordinadora de La Cosecha

T 865-637-4769, F 865-584-7538

E-mail: lacosecha@dioknox.org www.dioknox.org, FB: lacosechaDOK

La Catedral celebra una Misa especial por Venezuela

Una Misa especial por Venezuela, celebrada el 8 de julio en la Catedral del Sacratísimo Corazón de Jesús, resultó particularmente conmovedora para Antonio Da Silva y su esposa, Yazmin Vidao, originarios del país sudamericano que fue devastado por terremotos el 24 de junio.

La pareja, residente en Knoxville, cuyo hijo, Abrahan Da Silva, se prepara para la ordenación al diaconado transitorio en la Diócesis de Knoxville y será ordenado sacerdote el próximo año, tienen familiares en situación de peligro.

Tras la Misa, el Sr. Da Silva y la Sra. Vidao comentaron que algunos de sus familiares perdieron la vida mientras rescataban a víctimas o intentaban ponerse a salvo tras los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que azotaron la zona costera venezolana, en los alrededores de Caracas. Asimismo, muchos de sus parientes perdieron sus hogares y todas sus pertenencias.

La devastación agrava la angustia de un país ya sumido en una crisis, acosado por dificultades económicas, una infraestructura desbordada y una situación actual de emergencia política y de derechos humanos.

La Misa en la Catedral se celebró en señal de solidaridad y apoyo al pueblo de Venezuela y a los venezolanos que actualmente se encuentran en la Diócesis de Knoxville. El padre Diego Rivera, vicario parroquial de la Catedral, presidió la celebración, acompañado en la concelebración por el rector de la Catedral, el padre Michael Cummins, y el vicario parroquial, el padre Danny Herman. El diácono Fredy Vargas ejerció el ministerio diaconal de la Palabra y del Altar.

Asimismo, el Sr. Da Silva, quien actualmente se forma para el diaconado permanente en la diócesis, participó como monaguillo en la Misa, a la que asistieron numerosos feligreses diocesanos.

La Oficina del Apostolado Hispano de la Diócesis de Knoxville ayudó con la organización y convocatoria para la Misa y copatrocinó una recepción posterior, donde los asistentes compartieron una comida. Hubo colaboración con el grupo de líderes hispanos de la Catedral, y también de la misma comunidad venezolana.

En su homilía, el padre Rivera contrastó el júbilo que gran parte del mundo siente por la Copa del Mundo y las diversas competiciones internacionales de fútbol que se celebran en todo el continente americano, con la devastación y el sufrimiento que atraviesa Venezuela.

Exhortó a la comunidad a seguir el ejemplo de Cristo, a adoptar la actitud cristiana y a ofrecer compasión, comprender el sufrimiento existente y “ser el rostro misericordioso de Cristo” mientras el mundo acude en ayuda de Venezuela.

El padre Rivera señaló que nadie experimenta el dolor ajeno “en carne propia”, ya que es “muy diferente observar el sufrimiento desde lejos que encarnarlo en nosotros mismos”. También destacó que la compasión de quien habla de Cristo se ve a través de la oración, el sacrificio de la Misa, una expresión personal de “lo siento”. El padre Cummins señaló que el sacrificio de la Misa constituyó un acto importante para los fieles de la Diócesis de Knoxville, quienes se sienten unidos al pueblo de Venezuela. “La Misa fue una oportunidad para mostrar nuestra solidaridad con el pueblo de Venezuela y con la Iglesia mientras atraviesan este tiempo de pérdida y sufrimiento; para encomendarlos en nuestras oraciones y pedir para ellos la bendición y la fortaleza de Dios; y también para reunirnos como Iglesia universal a orar por nuestros hermanos y hermanas en Cristo”, afirmó el rector de la Catedral. Blanca Primm, directora de la Oficina del Apostolado Hispano, considera que la Misa y la recepción fueron una forma importante de mostrar apoyo a las personas afectadas por el desastre. “Cuando un miembro del cuerpo de Cristo sufre, compartimos su sufrimiento y podemos ofrecerle esperanza”, dijo la señora Primm. Zoraida Ballew, feligresa de la Diócesis de Knoxville, asistió a la misa para mostrar su apoyo a amigos venezolanos. “La razón principal es que quería solidarizarme con mis amigos. Tengo muchos amigos de Venezuela. Son mis hermanos y hermanas, y todos somos latinoamericanos”, dijo la Sra. Ballew. La recepción tuvo lugar en el salón parroquial de la Catedral, donde miembros de la comunidad hispana ofrecieron testimonios sobre el desastre y compartieron formas de brindar ayuda al pueblo de Venezuela. Venezuela continúa en la página 4

Procedimiento de la Diócesis de Knoxville para reportar casos de abuso sexual

Cualquier persona que tenga conocimiento real o que tenga una causa razonable para sospechar de un incidente de abuso sexual debe reportarlo a las autoridades civiles apropiadas, y al Centro McNabb, nuevo coordinador de asistencia para víctimas de acoso sexual de la diócesis de Knoxville, al número de teléfono para denuncias (865) 3219080. ■

Uniendo corazones en el sufrimiento El Padre Diego da la homilía durante la Misa de la Jornada de Oración por el pueblo de Venezuela. La tarde comenzó con exposición al santísimo, luego el rezo del santo Rosario y siguió de inmediato la Misa. Hubo una recepción en el salón parroquial de la Catedral para finalizar la noche.

Entre el Miedo y la Esperanza: Carta

Hispanos

Madre Cabrini El Papa León XIV habla junto al corazón de Santa Francisca Javiera Cabrini en Sant’Angelo Lodigiano, Italia, el 20 de junio de 2026. Mejor conocida como “Madre Cabrini”, es la patrona de los inmigrantes. Fue la primera santa estadounidense naturalizada, nacida en Italia y conocida por su servicio a los inmigrantes y huérfanos italianos en el siglo XlX.

Nota editorial:

Esta es la segunda parte de una carta escrita por el Padre Lino Otero dirigida a la comunidad inmigrante. Debido a la extensión y profundidad de este importante mensaje (un total de 18 páginas), publicaremos el texto en secciones durante las próximas ediciones de La Cosecha. Los invitamos a seguir esta serie especial en los meses que vienen.

PARTE II – PREPÁRATE, PERO NO TENGAS MIEDO

5. No tengas miedo: estás bajo la Divina Providencia Llegados a este punto, puede surgir la pregunta práctica: “¿Qué puedo hacer hoy, aquí y ahora, para vivir todo esto?”. No basta teorizar sobre virtudes; necesitamos pasos concretos en nuestra vida cotidiana como inmigrantes de fe. Las circunstancias externas quizá no estén bajo tu control (leyes, política, etc.), pero tu vida diaria sí lo está, con la gracia de Dios. Aquí van algunas recomendaciones concretas, humildes pero eficaces, que puedes empezar a implementar de inmediato: Vivimos tiempos inciertos. Las políticas migratorias pueden endurecerse de un momento a otro; las redadas, las deportaciones, los cambios legales… todo eso genera un comprensible pánico entre muchas familias inmigrantes. Sin embargo, este apartado quiere alentarnos a un delicado equilibrio evangélico: prepararnos, sí, pero sin dejarnos dominar por el miedo. “Prepárate, pero no tengas miedo”.

Nuestra fe nos dice que nada escapa a la Providencia amorosa de Dios. Dios es el autor y director del drama de la historia; nada ocurre fuera de su guión de amor. Si Él cuida de los lirios del campo y los pajarillos, ¿no cuidará mucho más de nosotros? (cf. Mt 6,26-30). Esto no es ingenuidad, es confianza sobrenatural. “Dios escribe su historia con personas humildes y disponibles” lo vemos en toda la Biblia. Piensa en José, el hijo de Jacob: vendido como esclavo, encarce-

lado injustamente… humanamente un desastre de vida, pero era el plan providencial para salvar a su pueblo del hambre. O Moisés, exiliado 40 años en el desierto antes de volver como libertador. O la Virgen María, una chavala desconocida de Nazaret de la que dependió la salvación del mundo. ¿Qué nos enseña esto? Que la vida del inmigrante no es un “error del sistema”, sino que puede ser parte del drama redentor de Dios. Quizá esta situación nuestra –vivir en tierra ajena, a veces sin papeles, siempre con incertidumbre–sea justamente el escenario donde Dios quiere desplegar algo grande de su amor, para nosotros y para otros. Por eso, no tengamos pánico. El pánico es mal consejero: nubla la razón, nos hace tomar decisiones precipitadas o nos paraliza. Jesús repetía a sus discípulos: “¡No tengan miedo!”. Cuando vivimos en gracia, “sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza” (cf. 2 Tim 1,12). Podemos decir: “Señor, pase lo que pase –si mañana me deportan, si cambia la ley, si enfermo– Tú sigues siendo mi Padre y yo estoy en Tus manos. Nada me separará de Tu amor”. Esta confianza quita el aguijón mortal del miedo. Nos preparamos, sí, pero sin perder la paz interior.

¿En qué consiste prepararse sin pánico? Consiste en tomar medidas prudentes para escenarios difíciles, pero sin obsesionarnos. Piensa en las vírgenes prudentes de la parábola (Mt 25,1-13): llevaron aceite de sobra para sus lámparas; estuvieron preparadas y entraron al banquete. Así hemos de ser: previsores, pero a la vez esperanzados en la venida del Esposo. El pánico, en cambio, sería como correr sin rumbo con la lámpara apagada. Nada en la vida del cristiano es mero azar; todo encaja en la historia que Dios escribe. Así, incluso eventuales pruebas (una separación familiar temporal, un cambio de país, etc.) pueden ser vueltas al bien por la Divina Providencia. Nuestra tarea es permanecer fieles y serenos, como María y José en la huida a Egipto. ¿Te imaginas a San José? Seguramente tomó precauciones en el camino para proteger a María y al Niño, sí –pero confiando cada paso en Dios. No vivieron esos años en Egipto con paranoia, sino trabajando y esper-

Inscripciones abiertas La Oficina del Apostolado Hispano los invita a asistir al Día de los Ministerios 2026, donde habrá Misa con el Obispo, sesiones informativas sobre diferentes ministerios, y recursos adicionales tanto en inglés como en español. Será un día de comunidad y aprendizaje. Estarán entre los diferentes presentadores: Diácono Rafael Pubillones del decanato de Chattanooga; Padre Renzo Alvarado, Vicario Parroquial de Nuestra Señora de Fatima; Todd Scribner, subdirector de Educación y Divulgación del Departamento de Servicios de Migración y Refugiados de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos; y en el Panel sobre Familia y Vocaciones escucharemos al Diácono Roberto y Lupe Cortes de la parroquia Santo Tomás Apostol de Lenoir City, Padre Renzo Alvarado, Magdiel Argueta, coordinador de Jóvenes Adultos, Hermana Ema Soto, MAG, y Dra. María Panizo.

ando la señal divina para regresar.

En resumen, prepárate responsablemente: ten tus “papeles” internos en orden, lleva aceite en tu lámpara, pon tu esfuerzo humano. Pero no tengas miedo: Dios está contigo. Pase lo que pase a nuestro alrededor, nada nos podrá arrebatar la libertad interior en Cristo (cf. Rom 8,35-39). Esta actitud de vigilancia confiada es la que nos hará atravesar cualquier noche oscura hasta el amanecer de la justicia.

6. Preparación espiritual y práctica

La preparación de la que hablamos es doble: espiritual y práctica. Ambas son necesarias y se complementan. Ocupémonos de cada una concretamente: a) Preparación espiritual: La situación de incertidumbre migratoria puede ser vivida de dos modos en el alma: con angustia paralizante o como oportunidad para aferrarse más a Dios. Optemos por lo segundo. ¿En qué consiste prepararse espiritualmente? En asegurarnos de estar en estado de gracia y fortalecidos en la fe, de modo que cualquier prueba nos halle en pie en el Señor. Algunos pasos clave:

• Vida sacramental intensa: Confesión frecuente (mensual si es posible) y comunión frecuente. Si por estatus irregular no puedes comulgar (por ejemplo, falta regularizar matrimonio), habla con un sacerdote para ver cómo solucionarlo pastoralmente. No te prives de los sacramentos por dejadez.

• Oración cotidiana: Haz de la oración tu respiración. Aunque trabajes largas horas, encuentra momentos (al amanecer, en el trayecto, en la noche) para hablar con Dios y escucharle. Reza el rosario en familia o al menos una década con tus hijos. Lee el Evangelio del día; hay apps y recursos fáciles. La oración te dará lucidez y calma, y educará tu oído para oír la voz de Dios guiándote incluso en decisiones prácticas.

• Perdón y purificación del corazón: Ya hablamos del resentimiento; parte de la preparación espiritual es perdonar a quienes nos hirieron. Haz un examen: ¿guardo rencores? Llévalos a la confesión y pídele a Dios la gracia de perdonar de corazón. Un corazón libre de odios está listo para cualquier batalla. Igualmente, cultiva la pureza de costumbres: huye del pecado habitual. Es momento de limpiar la casa interior.

• Catequesis doméstica: Aprovecha este tiempo para formar mejor tu conciencia y la de los tuyos. Lee el Catecismo, documentos del Papa sobre migrantes Inmigrantes continúa en la página 4

Conociendo a Nuestros Sacerdotes: Padre Tim O’Toole

Nací el 23 de septiembre de 1947 en Nueva Jersey, y soy hijo de Francis Aloysius y Mary Ann O'Toole (nombre de soltera, LaMeire). Entre los recuerdos más queridos de mi infancia figuran las numerosas ocasiones en que mi padre nos llevaba a mis dos hermanos, Dennis y Frank (ya fallecido), y a mí a pescar en alta mar desde Belmar, Nueva Jersey. Por lo general, alguno de nosotros ganaba una de las tres categorías de la apuesta: el primer pez, el pez más grande o la mayor cantidad de peces. ¡Era muy divertido! Otro gran recuerdo es ver a mi padre rezando el rosario a mi lado en la iglesia, con la cabeza inclinada, y a mi madre guiándonos a mi hermano y a mí en el rezo del rosario en la sala de casa. Aquello influyó positivamente en mi formación como niño católico. Hasta el día de hoy, rezo el rosario a diario.

Asistí a un colegio católico y entré en el seminario regional de San Vicente de Paúl en Boynton Beach, Florida, como alguien que iniciaba una segunda carrera. Fui ordenado sacerdote de la Diócesis de Boise el 12 de enero de 1989. Soy uno de los Misioneros de la Misericordia nombrados por el Papa Francisco, y tuve el honor de conocerlo personalmente junto con los demás sacerdotes llamados a este ministerio, el cual llevo muy cerca de mi corazón.

Al cabo de tres años, fui enviado a Cali, Colombia en Sudamérica, para reemplazar al párroco de la misión diocesana, Parroquia San Marcos. Fue una gran alegría para mí ejercer mi ministerio en dicha parroquia. Aprender algo de español y conocer las tradiciones y costumbres de mis maravillosos feligreses fue un regalo de Dios. Dos años después, fui llamado de regreso a Idaho para pastorear la parroquia de Cristo Rey. Lamentablemente, tuve pocas oportunidades de seguir hablando español, por lo que mis conocimientos del idioma son ahora escasos. Posteriormente, regresé junto a mi familia en Florida y serví en la parroquia de la Catedral y luego, en la parroquia de Santa Anastasia en Fort Pierce. Finalmente, mi obispo me concedió permiso para volver a servir a los pobres de Dios como sacerdote de la organización Cross Catholic Outreach (CCO). Permanecí en CCO durante más de 20 años. Todos los fines de semana solía tomar un avión y dirigirme a una parroquia anfitriona. Allí celebraba todas las misas parroquiales, confesiones, bodas ocasionales y bautizos. Eso también era una alegría y me mantenía activo. También hacía todo lo posible por ofrecer misas en español cuando me lo pedían. En ese momento era un sacerdote jubilado que buscaba un lugar donde ejercer su ministerio. El obispo Mark Beckman amablemente me invitó a Rogersville, Tennessee, como administrador parroquial de la parroquia de San Enrique y a la parroquia de Santiago Apóstol en Sneedville. Dios me ha bendecido abundantemente. Quiero decir a los jóvenes que piensen y recen personalmente sobre una vida al servicio de Dios y la gente. Hay oportunidades en la Diócesis de Knoxville para ofrecer su vida como sacerdote, religioso o religiosa. Es la vida buena. ¡Créanme! ■

UPalabras del Obispo por el Obispo Mark Beckman

Sobre ser enviado

Las parroquias demuestran que el Espíritu Santo está vivo y activo en el este de Tennessee.

na de mis mayores alegrías como obispo ha sido la oportunidad de visitar nuestras parroquias y encontrarme con el pueblo de Dios en nuestras numerosas comunidades de todo el este de Tennessee. Hace unas semanas, pude visitar dos de nuestras parroquias por primera vez. Viajé al norte de Knoxville, hasta Caryville, donde pasé la noche en uno de los hoteles locales con vistas al hermoso Parque Estatal Cove Lake.

El padre Sam Sturm pasó a buscarme y me llevó “hacia la montaña” a la pequeña comunidad de Helenwood, donde la parroquia de San Judas se alza como un faro de fe en medio de una comunidad predominantemente protestante. Aunque solo hay unos 19 feligreses registrados, cerca de 40 personas asistieron a la liturgia aquella tarde del miércoles.

Es verdaderamente una parroquia excepcional. Caridades Católicas administra allí mismo una pequeña clínica de apoyo al embarazo —que pude visitar— y descubrí que San Judas está muy comprometida con la ayuda a los vecinos necesitados de su comunidad de Helenwood.

La parroquia en sí es preciosa, con un techo central elevado y unos vitrales increíblemente hermosos que, según me dijeron, fueron diseñados y colocados por un monje hace muchos años. El crucifijo situado detrás del altar es impresionante y fue hecho por un feligrés local.

La liturgia en sí fue sencilla y conmovedora, y fue seguida inmediatamente por una cena de platos compartidos. ¡La gente de San Judas realmente sabe cocinar! La comida y la convivencia fueron maravillosas.

Tras nuestro encuentro, el padre Sam me llevó a la casa de uno de los fundadores de la parroquia, la cual ofrece una vista espléndida hacia las montañas y el río New River. Aquello me recordó profundamente la gran importancia que han tenido nuestros fieles a la hora de sembrar las semillas

Ayudando a Nuestro Prójimo

La Oficina del Apostolado Hispano organiza una colecta de alimentos para las familias afectadas por la separación

Por el equipo de redacción del East Tennessee Catholic y La Cosecha

La Diócesis de Knoxville y su Oficina del Apostolado Hispano organizaron una colecta de alimentos el 12, 13 y 14 de junio para apoyar a familias inmigrantes afectadas por la detención y deportación de sus seres queridos.

La Oficina del Ministerio Hispano estableció un punto de entrega para los alimentos y otros artículos donados en la sede diocesana (Cancillería) de Knoxville, ubicada en el 805 S. Northshore Drive, donde se recolectaron víveres y artículos de primera necesidad provenientes de personas de toda la zona.

En específico, la colecta buscaba arroz, frijoles, aceite de cocina, sal, azúcar, harina, leche en polvo, pasta, agua de botella, pañales para bebés, papel higiénico, frutas, verduras, tortillas de maíz, huevos, pollo y salchichas ,para su distribución en el este de Tennessee.

"Los alimentos donados tenían como fin apoyar a familias inmigrantes que enfrentan situaciones de miedo y separación. Queremos compartir amor y esperanza con nuestros vecinos necesitados", afirmó Blanca Primm, directora de la Oficina del Ministerio Hispano.

Los voluntarios organizaron los artículos donados en cajas, las cuales se distribuyeron en los condados donde la separación familiar ha sido más crítica.

Según la Sra. Primm, los voluntarios lograron entregar cajas de alimentos a 60 familias en las zonas de Knoxville, Sevierville, Pigeon Forge y Gatlinburg.

"Debido al creciente número de familias separadas, nuestra Oficina del Apostolado Hispano tomó la iniciativa de organizar esta colecta de alimentos para aquellas familias que quedaron sin el proveedor principal y carecen de recursos económicos para pagar sus facturas. Por eso sentimos la necesidad de hacer un llamado a la comunidad para ayudar a estas familias necesitadas, especialmente aquellas que requieren alimentos", dijo la Sra. Primm. Asimismo, señaló que era especialmente importante llevar las cajas a las personas necesitadas, ya que muchas de ellas no disponen de transporte. “Tras el aumento de las detenciones en Sevierville y al ver la gran necesidad existente, quisimos aportar nuestro granito de arena y compartir la esperanza y el amor de Jesucristo con estas familias. Queríamos transmitirles que estamos con ellas, que la Iglesia está con ellas, y que nos importan y las amamos”, dijo la Sra. Primm.

La colecta de alimentos fue un regalo para las familias necesitadas; la Cancillería resultó ser el lugar ideal para recibir las donaciones, preparar las cajas y trabajar en equipo para su distribución. Las cajas incluían tarjetas para cada familia expresando el apoyo de la comunidad, recordándoles que no están solas y que muchas personas de la comunidad oran por ellas. “Madres de familia con lágrimas en los ojos nos agradecían por llevar esta bendición a sus casas. Esta colecta ayudó a todas las familias que pasaban por esta triste situación sin importar qué religión tuvieran”, cuenta una de las líderes parroquiales que ayudó con la distribución.

Diversas comunidades de fe de la zona participaron en esta iniciativa. Bingham Graves, de la Iglesia Presbiteriana Westminster de Knoxville, se mostró encantada de participar como voluntaria en la colecta. Comentó que su iglesia ha creado una clase para que los miembros aprendan más sobre la cuestión migratoria.

“Sé algo sobre inmigración gracias a mi iglesia, Westminster Presbyterian. Es hora de que la gente dé un paso al frente y haga algo. Me alegró mucho participar en la colecta de alimentos”, dijo la Sra. Graves. “Fue un éxito increíble. Me sentí muy orgullosa de que estuviéramos haciendo algo concreto para ayudar”.

“Agradecemos la participación de personas de diversas comunidades de fe que, a través de la red de la alianza interreligiosa de clérigos, se enteraron

de la fe aquí en los Apalaches y de seguir nutriendo a nuestras comunidades parroquiales. A la mañana siguiente, viajé valle arriba hasta la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en LaFollette para ver la nueva capilla de adoración, magnífica a la vez que sencilla. Desde allí, el padre Sam y yo continuamos el viaje hacia el noreste, hasta la comunidad de Tazewell, cerca de la frontera con Kentucky, donde se encuentra la parroquia de Cristo Rey. Pronto, el padre Sam se jubilará y se dedicará a tiempo completo a la parroquia de Cristo Rey, ya que este verano llegará el padre Henry Makawa para asumir el cargo de párroco de las comunidades de LaFollette y Helenwood, a las que el padre Sam ha servido con tanta fidelidad. El diácono Chad Shields nos recibió en Cristo Rey y participó en la Misa de esa mañana, ¡ante otra congregación de unas 40 personas!

Cristo Rey es otra parroquia maravillosa situada en los límites de nuestra diócesis; después, compartimos un almuerzo delicioso en el salón parroquial. ¡Si sigo visitando parroquias así, necesitaré un cinturón más grande! Mientras conducía de regreso a Knoxville aquella mañana, reflexionaba con gratitud sobre la bendición de nuestras numerosas parroquias situadas en los confines de nuestra diócesis. Verdaderamente nos encontramos en tierra de misión, ¡y es una alegría contemplar la obra del Espíritu Santo viva y activa en estas comunidades católicas en crecimiento!

Mi calendario ya incluye las fechas para visitar las dos parroquias restantes de nuestra diócesis que aún no he conocido: Santa Ana en Lancing y San Santiago Apóstol en Sneedville. Que el Señor nos siga guiando a todos para compartir la alegría del Evangelio en todo el este de Tennessee.■

Compartiendo amor y esperanza Diversas personas que ayudaron durante la colecta de alimentos posan para fotos en el transcurso del 12, 13, y 14 de junio. La meta de la colecta fue atender las necesidades físicas y espirituales de las familias impactadas. A la izquierda, el Rev. Mark Lampley de la Iglesia Presbiteriana Sequoyah Hills escribe cartas alentando a las familias para incluir en las cajas.

de la colecta de alimentos, ofrecieron su tiempo como voluntarios y también trajeron donaciones”, dijo la Sra. Primm.

“Contamos con familias muy generosas que también aportaron fondos para comprar alimentos, lo que nos permitió completar nuestra lista integral de productos para las cajas de despensa; estas incluían arroz, frijoles, un pollo entero, huevos, cebollas, tomates, leche, fruta, aceite de cocina, pasta y otros artículos no perecederos esenciales para las familias con niños”, añadió la directora del Apostolado Hispano. “Es maravilloso cuando trabajamos juntos como cristianos e hijos de Dios. Personas de todas las edades hicieron posible que esto sucediera”. ■

(por ejemplo, el mensaje del Papa para la Jornada del Migrante). Haz alguna “catequesis doméstica” con tu familia: por ejemplo, estudiar vidas de santos que fueron migrantes (que veremos en la Parte III). Esto no es ocio, es equipar tu espíritu con referencias iluminadoras. Nada te prepara mejor para lo incierto que conocer cómo Dios obró en la historia de otros en situaciones similares.

• Disponibilidad a la voluntad de Dios: En la oración, dile al Señor: “Hágase Tu voluntad”. Entrégale tus planes: “Si Tú quieres que me quede, me quedaré; si permites que tenga que partir, partiré; solo dame la gracia de seguirte a donde me lleves”. Este abandono confiado es difícil, pero sumamente poderoso. Cuando uno ya aceptó en el alma cualquier resultado (quedarse, irse, prosperar aquí o quizás comenzar de nuevo en otro sitio), el miedo pierde su aguijón. Estás espiritualmente preparado para todo, como un soldado entrenado para distintas misiones. Dios “escribe su historia con personas disponibles”, es decir, almas que dicen “Sí, Señor” incondicionalmente. Sé tú uno de ellos.

b) Preparación práctica: La fe no suprime la responsabilidad humana; al contrario, nos impulsa a ser aún más diligentes en lo concreto. Así que, además de rezar, ¡hay que actuar con sensatez! Algunas medidas prácticas que conviene tomar:

• Documentos en orden y accesibles: Reúne tus documentos importantes (pasaporte, acta de nacimiento, certificados, etc.) en un solo lugar seguro. Ten copias (físicas o digitales) respaldadas. Si tienes opciones de arreglar papeles, busca asesoría legal confiable (¡cuidado con los estafadores!). Quizá haya programas, o procesos para los cuales calificas y no lo sabes. Mantente informado a través de organizaciones reconocidas, como Caridades Católicas, sobre las vías legales disponibles. La ignorancia nos desprotege, la información nos empodera.

• Plan familiar de emergencia: Si tienes hijos menores, designa formalmente a alguien de confianza (pariente, amigo, padrino) que pueda hacerse cargo de ellos si tú faltaras repentinamente. Esto puede implicar un poder notarial o documento de tutela temporaria. Asimismo, enséñale a tus hijos, si son suficientemente grandes, qué hacer en caso de emergencia: a quién llamar, dónde acudir. Muchas diócesis proveen guías para elaborar estos planes; aprovéchalas. No es ser negativo, es ser responsable. Y paradójicamente, tener un plan B te dará más tranquilidad en el día a día, porque sabes que tus seres queridos no quedarían a la deriva.

• Redes de confianza: Fortalece tus lazos comunitarios. Conoce a tus vecinos, hazte amigo de compañeros de trabajo, involúcrate en la parroquia. Estas redes humanas son cruciales en momentos de crisis. Quizá un día necesites que alguien te guarde cosas, o recoja a tus hijos, o simplemente te apoye moralmente. No vivas aislado. Los sistemas de apoyo mutuo han salvado a muchas familias en momentos duros. La Iglesia, en particular, es un hogar: acude a tu párroco si necesitas orientación; no temas, la Iglesia está para ti. Recuerda lo que dicen los obispos: “Nuestras oficinas de Caridades Católicas están listas para ayudar con alimentos y necesidades, y para brindar servicios legales de inmigración”. No estamos solos.

• Ahorro y finanzas sanas: En la medida de lo posible, ahorra algo. Ya sé que suena difícil cuando se vive al día, pero incluso $5 a la semana acumulados pueden ser cruciales en emergencias. Evita deudas onerosas, no gastes en cosas innecesarias por impresionar a otros (a veces caemos en querer mostrar

El Sr. Da Silva fue una de las personas que ofreció su testimonio, en el cual solicitó ayuda que pudiera enviarse a Cáritas Venezuela, una organización humanitaria católica, no gubernamental y sin fines de lucro, o a las órdenes religiosas católicas que prestan servicio en Venezuela.

Durante la recepción, el Sr. Da Silva y la Sra. Vidao compartieron sus reflexiones sobre el desastre y el impacto que este tuvo en su familia.

El Sr. Da Silva relató cómo uno de sus hermanos sufrió una fractura de clavícula que le perforó el pulmón durante el temblor, mientras que la esposa de este sufrió una fractura de cráneo.

Trágicamente, el esposo de su sobrina perdió la vida al desplomarse un edificio sobre él mientras rescataba a familiares. Asimismo, los cuerpos de

los padres de otro miembro de la familia fueron recuperados de entre los escombros.

Reconstruir las vidas de la familia de la pareja en Venezuela no será tarea fácil.

El Sr. Da Silva y su esposa enfatizaron que, en estos momentos, la fe es esencial para los venezolanos mientras trabajan para recuperarse de los terremotos.

“Dios te fortalece, y solo a través de Él puedes reconstruir tu vida y tu corazón”, dijo la Sra. Vidao.

Luego, el Sr. Da Silva citó a San Pablo: “Puedo mostrarte mi fe a través de mis obras. No podemos tener una fe muerta. La fe es la certeza de que llegará la esperanza”.

“La fe puede ayudarte a lograr lo que crees que no puedes lograr”, dijo la Sra. Vidao. ■

“éxito” comprando coche caro, etc., y nos ponemos la soga al cuello). La economía del hogar bien administrada es un acto de resiliencia. Nadie mejor que mamá y papá en casa para saber dónde recortar gastos o cómo emprender algo extra. Usa tu creatividad: negocios pequeños, trueque de servicios con otros inmigrantes, compra al por mayor con otra familia... Lo doméstico cuenta. La familia unida y económica es nuestra “célula de resistencia” frente a sistemas inciertos.

• Capacitación y adaptación: Prepárate también en habilidades. ¿Puedes aprender inglés mejor? ¿O un oficio nuevo? ¿O al menos obtener licencias o certificaciones que puedan ser útiles aquí o en tu país si tocara volver? Nunca es tarde para aprender. Cada nueva habilidad es una red de seguridad añadida. Piensa: si domino dos oficios en vez de uno, si hablo dos idiomas en vez de solo español, mis oportunidades se multiplican. No te estanques. A veces, por miedo o apatía, los inmigrantes no seguimos creciendo profesionalmente; pero debemos romper esa barrera. Capacitarse es otra forma de estar listo para cualquier giro. Y además te da satisfacción personal y ejemplo para tus hijos.

En definitiva, la preparación práctica es usar la prudencia natural que Dios nos dio: planificar, informarse, formarse. Todo eso acompañado de oración, no en sustitución. Verás que al integrar ambos aspectos –espiritual y práctico– vives con una confianza equilibrada: ni imprudente fatalismo (“Dios lo hará todo, yo nada”), ni tenso activismo sin fe (“todo depende de mí”). No, colaboras con la gracia: ora como si todo dependiera de Dios y actúa como si todo dependiera de ti. Ese adagio atribuido a San Ignacio, aplicado a nuestra realidad, es oro.

Entonces, hermano/a inmigrante: prepárate bien, pero sin perder la paz. Haz lo tuyo, y deja que Dios haga lo suyo. Ni pánico ni pasividad, sino vigilancia activa y serena. Esa es la actitud de los hijos de la Luz. ■

Viaje de líderes a SEPI La última semana de junio, cinco mujeres de diferentes parroquias asistieron al Seminario de Liderazgo Pastoral de SEPI en Miami, Florida. En la foto, de izquierda a derecha, aparecen: María Palacios, feligresa de Santa María, Oak Ridge; Beatriz Rincón de Santa Teresa de Lisieux en Cleveland; Rosa Mondragón de Santo Domingo en Kingsport; Hna. María Luisa Morales, MAG del Decanato de 5 Ríos, e Idalia Martínez, feligresa de Nuestra Señora de Fátima en Alcoa. Felicitamos a Rosa, quien se graduó de los tres niveles ofrecidos en el seminario, y fue reconocida por finalizar el programa.

Brindando un espacio de escucha En la recepción de la Misa ofrecida por el pueblo venezolano estuvieron el señor Antonio Da Silva, su esposa Yazmin Vidao y su hija Antonella Da Silva junto con sus nietos. Ellos tuvieron la oportunidad, con numerosos miembros de la comunidad venezolana, de hacerse presente para compartir y escuchar las historias de sus compatriotas en la tarde del 8 de julio. La Oficina del Apostolado Hispano, la comunidad hispana de la Catedral, y la comunidad venezolana se unieron para traer comida y decorar con los colores de la bandera venezolana.

Venezuela viene de la página 1
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