Conoce a San Francisco en su Año Jubilar DOMINIO PÚBLICO
Paciencia y Perseverancia a lo Largo del Camino El reino de Dios es como un hombre que sembró un campo Mc 4,26 Por Blanca Primm
C
E
PATRICIA DOMINGUEZ
on el pasar del tiempo nuestras vivencias nos hacen reflexionar y nos acompañan durante toda la vida. Cuando mi hijo era pequeño le encantaba que le leyera cuentos, esos de páginas duras, y había uno en especial que leíamos una y otra vez. Se llamaba la “Semilla de la Zanahoria” de la autora Ruth Krauss. Se trataba de un niño que sembró una semilla de zanahoria con mucho entusiasmo y seguridad, pero cada miembro de su familia le decía que no crecería. Sin embargo, el niño regaba y arrancaba las malas hierbas todos los días. A pesar de que todos le advertían que no se desanimara porque no iba a crecer, él seguía regándola todos los días y arrancando las malas hierbas que crecían a su alrededor, porque tenía la convicción de que las zanahorias crecen al sembrar sus semillas. Los días pasaron y él seguía creyendo y cuidando de la semilla sembrada, hasta que un día la plantita apareció y creció, dándole una zanahoria muy, muy grande. Esta historia que no me causó mucho impacto cuando se la leía a mi hijo, ahora sí me habla de una manera más cercana en mi vida. Con el tiempo, me ha empezado a interesar el cuidado de las plantas, especialmente de vegetales y árboles de frutas. Tal vez será porque mis hijos ya han crecido y ahora tengo un poco más de tiempo para aprender cosas nuevas, o tal vez porque es muy gratificante sembrar para después cosechar. Ciertamente, es muy divertido ver los frutos de nuestra labor, pero aún más gratificante y reconfortante es ver cómo Dios actúa en la naturaleza, y es fuente de la vida que ayudamos a hacer crecer. Él es quien pone esa fuerza, ese movimiento, ese desarrollo y lo más importante es que los frutos salen cuando Él lo quiere, ni antes ni después, y la
calidad de los frutos van de la mano de su voluntad y de nuestro trabajo paciente y perseverante. Pero a veces no es fácil esperar y confiar. A veces tenemos esa anTránsito de San Francisco Un fresco de 1886 de Domenico Bruschi ubicado siedad que nos embarga para ver en la pared exterior de la Capilla de Tránsito dentro de la Basílica de Santa si nuestras acciones tendrán fruto o Maria de los Ángeles en Asís, Italia. no. Creo que lo importante es poner nuestros ojos en Dios, y recordar Por Kristen von hombres para que lo siguieran. La que Dios es fiel. Él conoce el futuro Clef, alegría magnética de Francisco —iny los resultados, pero requiere que OFS cluso en medio del frío intenso, el nosotros confiemos en el proceso. hambre y la enfermedad— resonaba Este verano, muchas veces he ido a ste año se con fuerza entre los jóvenes que ver si la plantita ya salió de la tierra, conmemora buscaban una aventura vital con si había una flor o un nuevo fruto. 800 años despropósito. Agotados por la incesante Me gusta observar ese proceso de de el fallecimiento búsqueda de prestigio, aquellos crecimiento, pero también es impor- de uno de los más grandes santos de hombres hallaban liberación y paz tante preguntarnos, si lo hacemos la Iglesia, aunque, en su humildad, él en su pobreza voluntaria. Francisco con desesperación o para cuidar del jamás habría reclamado tal título. San acogía por igual a nobles, campesinos, proceso. Que importante es confiar Francisco Bernardone de Asís, Italia, universitarios y antiguos caballeros, en que Dios va obrando sin que nos conocido comúnmente como San abrazando una igualdad absoluta demos cuenta, en el silencio, cuando Francisco de Asís, nació a finales del mientras trabajaban con sus manos dormimos, como nos dice en su Pasiglo XII, hijo de un rico comerciante y pedían limosna a diario, codo a labra: “El reino de Dios es como un de telas que se aseguraba de que no le codo. Se sentían atraídos por su comhombre que sembró un campo: de faltara nada. Por ello, Francisco dedipasión valiente al elegir vivir junto noche se acuesta, de día se levanta, có gran parte de su tiempo y dinero a los enfermos, los indigentes y los y la semilla germina y crece sin que a disfrutar de una vida acomodada marginados de la sociedad. Francisco él sepa cómo. La tierra por sí misma y alegre junto a sus amigos. En un hacía tangible la presencia de Jesús produce fruto: primero el tallo, principio, también soñaba con luchar para aquellos hombres que deseaban luego la espiga, y después el grano por su patria y por la Iglesia. Tanto él ejercer un ministerio activo y directo, en la espiga”. Sigamos orando y como su padre anhelaban en lugar de vivir tras los muros de un obrando. fervientemente que alcanzara la glomonasterio. Nuestra vida cristiana y nuestro ria militar, en una época en la que la El número de hombres que seguían buen obrar es igual. Tengamos caballería gozaba de gran prestigio y a San Francisco aumentó, y se le la mirada puesta en que Dios es permitía un ascenso social. Sin emindicó que acudiera al Papa para amor, y nos ama a cada uno, nos bargo, antes de que esto sucediera, solicitar la creación de una orden reconoce y sabe lo que necesitamos. Francisco experimentó una profunda ligiosa. Inicialmente, fue rechazado. Y en nuestro apostolado, sigamos conversión que le impulsó a colgar la Sin embargo, antes de que abansembrando la semilla del amor, armadura y a renunciar a su papel de donara Roma, el Papa Inocencio III del perdón, de la paciencia, de la “alma de la fiesta” para convertirse en tuvo un sueño en el que Francisco amistad. Seamos constantes, no nos el “trovador del Gran Rey”. Cambió aparecía sosteniendo una iglesia desanimemos con los comentarios sus lujosas vestiduras por un sencillo física. Esto simbolizaba que él y sus negativos de los demás. Con cada hábito marrón. seguidores sostendrían y salvarían acción de bondad, con cada gesto La gente conoce a San Francisco espiritualmente a la Iglesia Católica. generoso, devolviendo el bien por el principalmente por su maravilloso El sueño confirmó el llamado de Dios mal recibido, vamos construyendo amor por la creación. Él veía a Dios en a Francisco para ayudar a reformar la una civilización del amor, un muntodo: desde el gusano y las aves hasta Iglesia. El santo fue recibido nuevado diferente, que brinda esperanza el Hermano Sol y la Hermana Luna. mente y el Papa declaró a los “Frailes ante la adversidad y renueva la fe Francisco profesaba una profunda Menores” como una orden establecida que tenemos en el corazón, la fe devoción a las Sagradas Escrituras, canónicamente. en Dios y en su bondad. Y posibleespecialmente a los Evangelios, y le Tiempo después, una mujer de mente veamos también los frutos en encantaba predicarlos, incluso a los Asís, santa Clara, escuchó predicar nuestro tiempo. ■ animales. Sus estatuas adornan los jar- a Francisco y se sintió atraída por su dines de muchas personas, incluidas modo de vida. Su familia era de la Capacitados para la aquellas que no son católicas. Sin emnobleza y se mostraron muy molestos misión El pasado 20 bargo, hay mucha gente que no saben por su deseo de vivir en la pobreza. al 23 de julio se llevó gran cosa sobre quién fue él, más allá Esto la obligó a escapar al amparo de a cabo la Conferencia de su imagen en el jardín o junto al la noche para unirse a Francisco. Él le St. John Bosco en bebedero para pájaros. cortó el largo cabello y, al igual que él, Steubenville, Ohio, El ministerio de Francisco comenzó ella cambió sus lujosas vestiduras nodonde cuatro líderes del tras un encuentro con Jesús en la debles por una túnica sencilla y un velo. ministerio hispano de teriorada capilla rural de San Damián, Al principio, Francisco dispuso que se la Diócesis de Knoxville a las afueras de Asís. Mientras oraba alojara en el monasterio benedictino hicieron presencia. ante el crucifijo, el Señor le habló con las monjas para mantenerla fuera pidiéndole que reconstruyera la Igledel alcance de su familia. Con el paso En la foto están Patricia sia. Al principio, Francisco tomó las del tiempo, otras mujeres —inDominguez y Hugo palabras de Cristo literalmente y cocluida la propia hermana de ella, sanLinares de la parroquia menzó a reconstruir la capilla piedra a ta Inés— acudieron a él deseosas de de Todos los Santos piedra. Tiempo después, comprendió seguirle. Finalmente, las trasladó a la en Knoxville, y María que aquella llamada era de naturaleza iglesia de San Damián, el lugar donde y Pedro Palacios de espiritual. Dios quería que renovara la Francisco había escuchado originalla parroquia Santa Iglesia Católica universal mediante la mente la llamada del Señor y donde María en Oak Ridge. La vida que él habría de llevar, siguiendo él mismo había restaurado materialconferencia se centró en radicalmente el Evangelio. mente el edificio. Estas mujeres vivían la formación en la fe y la Su estilo de vida (su espiritualidad) en comunidad y fueron conocidas en comunidad. comenzó a atraer a muchos otros un principio como las “Damas Pobres San Francisco continúa en la página 4
Apostolado Hispano Católico Blanca Primm, directora Rocio Melendez, asistente administrativa y coordinadora de La Cosecha T 865-637-4769, F 865-584-7538 E-mail: lacosecha@dioknox.org www.dioknox.org, FB: lacosechaDOK
Procedimiento de la Diócesis de Knoxville para reportar casos de abuso sexual Cualquier persona que tenga conocimiento real o que tenga una causa razonable para sospechar de un incidente de abuso sexual debe reportarlo a las autoridades civiles apropiadas, y al Centro McNabb, nuevo coordinador de asistencia para víctimas de acoso sexual de la diócesis de Knoxville, al número de teléfono para denuncias (865) 3219080. ■
La Búsqueda de Sentido: El Anhelo que Habita en Todo Corazón
H
ay preguntas que nunca pasan de moda. No importa si tenemos veinte, treinta o sesenta años. En algún momento de la vida todos nos detenemos y nos preguntamos: ¿Quién soy? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Qué me hará verdaderamente feliz? Vivimos en una sociedad que constantemente nos ofrece respuestas rápidas. Se nos dice que la felicidad llegará cuando consigamos un mejor trabajo, cuando ganemos más dinero, cuando terminemos nuestros estudios, cuando encontremos a la persona ideal o cuando logremos cumplir nuestros sueños. Sin embargo, muchas personas descubren que, incluso después de alcanzar algunas de esas metas, el corazón sigue sintiendo que falta algo. Esta realidad es especialmente visible entre muchos jóvenes adultos hispanos que viven en Estados Unidos. Además de enfrentar las decisiones propias de esta etapa de la vida —como elegir una profesión, formar una familia o discernir su vocación—, muchos también viven la experiencia de adaptarse a una nueva cultura, construir su identidad entre dos mundos y buscar un lugar donde realmente se sientan parte de una comunidad. Como Iglesia, es importante reconocer que estas inquietudes no son simplemente problemas sociales o psicológicos. En el fondo, revelan una búsqueda mucho más profunda: la búsqueda de sentido. Detrás del deseo de estabilidad, éxito o reconocimiento existe una pregunta que permanece en el corazón: ¿Para qué fui creado? La Sagrada Escritura nos recuerda que esta búsqueda no comenzó con nuestra generación. Desde las primeras páginas del Génesis descubrimos que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios. Esto significa que nuestra identidad más profunda no depende de nuestro trabajo, de nuestra nacionalidad o de nuestros logros, sino de la relación que tenemos con nuestro Creador. El salmista expresa esta realidad con una imagen que sigue conmoviendo después de tantos siglos: «Como anhela la cierva los arroyos, así te anhela mi ser, Dios mío» Sal 42,2–3. Todos conocemos esa sed interior. A veces intentamos calmarla con el éxito, con las relaciones, con el entretenimiento o con el trabajo, pero tarde o temprano descubrimos que ninguna de esas cosas puede llenar completamente el corazón humano. El Catecismo de la Iglesia Católica afirma que "el deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre" CIC. n.27. No se trata de una necesidad que la Iglesia inventó, sino de una realidad presente en cada persona. San Agustín lo expresó de manera inolvidable cuando escribió: «Nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» Quizá por eso muchas personas experimentan una sensación de vacío incluso cuando aparentemente todo marcha bien. No es porque sean desagradecidas o porque les falte ambición. Es porque el corazón humano fue creado para algo que ninguna realidad pasajera puede ofrecer plenamente. Joseph Ratzinger, quien más tarde sería el papa Benedicto XVI, profundizó esta idea al explicar que la fe no elimina las preguntas más importantes de
MAGDIEL ARGUETA
Por Magdiel Argueta
la vida. Al contrario, les da una dirección. Creer en Cristo no significa dejar de preguntarse, sino descubrir que nuestras preguntas encuentran una respuesta en una Persona y no simplemente en una teoría. La fe no es una lista de normas; es un encuentro con Jesucristo, quien ilumina nuestra historia y da sentido incluso a nuestras heridas y dificultades. Esto tiene importantes consecuencias para nuestra vida pastoral. Con frecuencia pensamos que la mejor manera de acercar a los jóvenes a la Iglesia es organizando más actividades. Sin embargo, antes que programas, muchos necesitan alguien que los escuche. Necesitan comunidades donde puedan expresar sus dudas sin miedo, compartir sus luchas y descubrir que Dios no se escandaliza por sus preguntas. Jesús mismo actuó así. Antes de ofrecer respuestas, caminó con las personas. Escuchó a los discípulos de Emaús, dialogó con la samaritana y acogió a quienes buscaban un nuevo comienzo. Su método siempre fue el encuentro. Solo después de entrar en la historia de cada persona revelaba el rostro misericordioso del Padre. Ese sigue siendo el camino de la Iglesia hoy. Evangelizar no consiste únicamente en transmitir conocimientos religiosos, sino en acompañar procesos de vida. Significa ayudar a cada persona a descubrir que Cristo ya está presente en medio de sus búsquedas, incluso cuando todavía no logra reconocerlo. Tal vez hoy tú también estés buscando respuestas. Quizá te encuentres discerniendo una decisión importante, enfrentando una crisis familiar, comenzando una nueva etapa o simplemente preguntándote hacia dónde va tu vida. Si es así, recuerda que esa búsqueda no es un fracaso espiritual. Puede ser precisamente el lugar donde Dios quiere encontrarse contigo. Porque, al final, las preguntas más profundas del corazón humano no encuentran una respuesta definitiva en las cosas que poseemos, sino en Aquél que nos creó por amor. Y cuando descubrimos que Cristo camina con nosotros, comprendemos que el verdadero sentido de la vida no consiste solamente en alcanzar metas, sino en vivir cada día desde la certeza de que somos amados, llamados y enviados por Dios. La búsqueda de sentido no termina cuando encontramos todas las respuestas. Comienza realmente cuando descubrimos que Jesucristo es el camino por el que vale la pena caminar.■
¨Sam, ¿Alguna Vez Has Pensado en Ser Sacerdote?¨
S
e dice que la vocación se cultiva dentro de la familia. Esto no lo sabía cuando mi mamá me preguntó sobre el sacerdocio por primera vez, ni imaginé que ella podía ver algo que yo aún no veía. Pero, aquella pregunta suya reveló en mí un camino que Dios me venía guiando con su mano toda mi vida. Me llamo Samuel – soy seminarista para la Diócesis de Knoxville, tengo 23 años, y vengo de la parroquia de San John Neumann, donde crecí. Asistí a Knoxville Catholic High School y al graduarme, estudié finanzas y lengua española en la Universidad de Alabama. Me gradué en 2025 y acabo de terminar el primer año del seminario en San Meinrad, Indiana. Desde pequeño, cuatro pilares han marcado mi vida: comunidad, estudio, servicio, y oración. Antes que nada, vivimos estos pilares en familia. La comunidad, se manifestaba en las competiciones entre hermanos y actividades familiares tan sencillas como una película en casa o una cena juntos todos los días. El servicio, lo aprendí de la cotidianidad del hogar, sirviéndonos dentro de la familia. Además, siendo profesores, mis padres nunca nos dejaron olvidar la importancia del estudio. Exigían lo mejor de nosotros, pero también nos apoyaron y animaron cuando no entendíamos algo. Todos estos pilares eran entretejidos por la oración: Cada domingo íbamos a misa como familia, y siempre agradeceré a Dios el ejemplo de mis padres. A medida que crecía mi comunidad, como
escuela, amigos y equipos deportivos, también crecieron nuestros ejemplos y oportunidades de estudio, servicio y oración. Estos pilares continuaron dando una estructura, disciplina y cimiento para mi vida. Cuando llegué a la adolescencia, especialmente entre los años 16 y 19, fue una etapa difícil. De repente, yo tenía ¨libertad¨ de vivir sin el control de mis padres. No me negué plenamente a esos pilares, sino que los dejé de lado. Sí quería ser un buen católico, pero no en ese momento. Siempre amaría a mi familia, pero no tenía que reconciliarme con ellos en ese momento. Asistí a misa con menos frecuen- Sam Sompyrac y su familia “El servicio, lo aprendí cia y me alejé de la confesión, recibiendo menos de la cotidianidad del hogar, sirviéndonos dentro la Eucaristía. En el estudio, no busqué tanto la de la familia”. Como seminarista, Sam comparte la excelencia, y entre mis amigos, me acostumbré a importancia de los valores y amor recibidos en su decir “yo” antes que “tú”. Sin la oración, la uni- hogar como cimientos para que pueda florecer una dad de vida que Dios sembraba desde mi familia vocación al sacerdocio. como niño empezó a desvanecerse. Durante la universidad, redescubrí a Dios como Todavía, cuando mi mamá me preguntó sobre el fuente y cima de mi vida. Ante todo, esta realidad sacerdocio, no quería tener nada que ver con ello, se me presentó en la Eucaristía. Empecé a estupero sí quería ser santo. El amor que tenía por diar la teología y la historia de la Iglesia. Pero, Dios empezaba a madurar en un amor exclusivo, Dios no puso mi vocación simplemente en apreque no deseaba amar nada más que a Dios y a la nder sobre Él, sino en conocerlo. Hasta que entré vez amar a todos desde este amor. Fui a misa diaen una relación personal con Dios, no encontré la ria, y no podía dejar de pensar en el sacerdocio. vocación. Poco a poco, por medio de la confesión Cuando al final abrí el corazón al discernirlo, no y de la Eucaristía, superé los miedos de ahogarme podía imaginar hacer otra cosa con mi vida. en las profundidades de mi corazón. Lo que se Ahora como seminarista, estos pilares se maniparecía desde lejos una oscuridad de miedos, infiestan bajo los pilares de formación: humana, seguridades y pena por mis propios pecados, era espiritual, pastoral, e intelectual. Allí en San de verdad un lugar de sanación, conversión diaMeinrad, me preparo con esperanza para vivir ria y encuentro con Dios. Empecé a rezar: “Dios, esta relación con Dios en la misma Diócesis de no te quiero como debo – pero quiero quererte”. Knoxville, desde una vida entregada para la Podía ver por primera vez el amor de Dios que gloria de Dios desde el servicio de ustedes. Por entretejía toda mi vida: Comenzaba en Él como favor, cuenten con mis oraciones, y acuérdense de fuente y se dirigía hacia Él como cima. mí ante nuestro mismo Padre. ■ SAM SOMPAYRAC(2)
Por Sam Sompayrac
Experimentando el amor de Dios El Cuarto Seminario de Vida en el Espíritu se realizó el 1 y 2 de agosto de 2026 en la parroquia Todos los Santos, en el cual participaron 49 personas y un equipo de 50 servidores. Hubo participantes de distintas parroquias de nuestra diócesis, entre ellas: San Patricio en Morristown, Santa María en Oak Ridge, la Catedral del Sacratísimo Corazón de Jesús, la parroquia Espíritu Santo y Todos los Santos en Knoxville. Este seminario fue organizado por el grupo de Renovación Carismática Católica en la Diócesis de Knoxville, y fue un espacio de experiencia personal con el amor de Dios, renovación de la fe bautismal y de guiar al creyente a una vida encaminada por el Espíritu Santo.
CORTESIA DE CRISTINA SORIANO
2 agosto 2026
Diócesis de Knoxville Viviendo nuestra fe Católica Romana en el Este de Tennessee
lacosechadok.com
Palabras del Obispo por el Obispo Mark Beckman
Todo es un regalo
CORTESIA DE ANTHONY HEFLIN/DREAMSTIME.COM
'La mejor respuesta que podemos ofrecer a Dios comienza con la gratitud.'
El regalo de la creación de Dios Durante el verano, se ven ciervos con terciopelo en sus cuernos pastando en Cades Cove, en el Parque Nacional de las montañas Great Smoky Mountains.
U
no de los momentos de mi oración matutina diaria que ha ido cobrando cada vez más importancia con el paso de los años es el tiempo que paso en silencio y quietud con el Señor. Una reflexión que me ha surgido a menudo durante ese tiempo es la sensación de que todo en la vida es un puro regalo. Al inhalar, recuerdo que el aliento de vida mismo es un regalo de Dios en cada instante de nuestra existencia en este mundo. El relato de la creación en el Génesis nos dice que Dios sopló en las fosas nasales del hombre el aliento de vida y afirma que “llegó a ser un ser viviente”. Es gracias al poder creador de Dios —quien nos formó del barro de la tierra y nos creó a su imagen y semejanza— que tenemos existencia alguna. Nuestra propia vida es un puro regalo. Todo lo que tenemos y somos es un regalo. Desde ese punto de vista, mi mente se dirige hacia la belleza de la creación misma. Todo el universo, con todo su misterio y sus maravillas, en su inmensa grandeza, es también un puro regalo de nuestro Creador. El calor del sol de la mañana, el rocío sobre la hierba, las nubes en el cielo, la suavidad del viento sobre mi piel, todos los seres vivos, grandes y pequeños, son creados y sostenidos por el regalo amoroso de Dios. Mi patio trasero es un microcosmos de la grandeza de la creación de Dios.
El canto de los pájaros me da los buenos días: el graznido del cuervo y el trino del mirlo. Conejos, ardillas, ardillas listadas, marmotas y tortugas son algunos de los animales que he visto deambulando por mi pequeño rincón de la creación. Las plantas del este de Tennessee y de más allá florecen casi durante toda la primavera y el verano, incluso hasta bien entrado el otoño, y gracias a la generosidad de uno de los feligreses de nuestra catedral, disfruto de fresas y tomates de mi pequeño huerto. El regalo de la creación de Dios se revela en las cosas más pequeñas, como las luciérnagas y las abejas. En mis viajes a nuestros parques nacionales, he contemplado esa magnificencia en imponentes montañas, cañones, desiertos y cielos nocturnos oscuros repletos de estrellas. Ha habido lugares en los que he sentido que casi podía extender la mano y tocar las estrellas, gracias a la ausencia de contaminación lumínica. El universo mismo es un regalo tan espléndido de Dios. Entonces mi mente se dirige a todos los hermosos regalos que son específicamente humanos. Los padres y abuelos que Dios me ha dado, los hermanos y hermanas y todos los familiares, los amigos y mentores, los profesores y todas aquellas personas con las que nos cruzamos en el camino de la vida. Los regalos de la civilización: un techo sobre la cabeza, espacios con aire acondicionado, todas las maravillas que han surgido gracias a la electricidad, los libros y el equipo de senderismo, el agua corriente limpia y la comida, ¡incluso mi taza de café caliente por la mañana! Todo ello es un regalo. Entonces mi mente se dirige a los dones espirituales de Dios: cada gracia y bondad con las que Dios nos ha bendecido tan abundantemente desde el momento de nuestra creación, al ser acogidos en el bautismo, y el mayor don de todos: ¡Dios! Que el misterio de Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo— se haya derramado en nuestros corazones y more en lo más profundo de nuestro ser, ¡que saboreemos la bondad de Dios en el don de la Eucaristía, que Dios nos atraiga hacia su propia vida divina! ¡La mejor respuesta que podemos ofrecerle a Dios comienza con la gratitud! Desde el momento en que la conciencia de que todo es un regalo llega a nuestra mente y a nuestro corazón, sabemos que toda nuestra vida debe convertirse ahora también en un regalo. A Dios, el regalo de todo nuestro ser en amor, alabanza, adoración y veneración. A esta maravillosa creación, para que seamos buenos administradores de lo que se nos ha confiado en este tiempo y lugar. A nuestros hermanos y hermanas, el derramamiento de nuestro propio amor generoso y nuestro servicio. Al fin y al cabo, nada “nos pertenece” por completo, sino que está destinado a ser compartido libremente para el bien de todos. Todo es un regalo. ■
Entre el Miedo y la Esperanza: Carta de Aliento para Inmigrantes Hispanos Nota editorial: Esta es la continuación de la segunda parte, puntos 7 y 8, de una carta escrita por el Padre Lino Otero dirigida a la comunidad inmigrante. Debido a la extensión y profundidad de este importante mensaje (un total de 18 páginas), publicaremos el texto en secciones durante las próximas ediciones de La Cosecha. Los invitamos a seguir esta serie especial en los meses que vienen. 7. Los sistemas injustos no destruyen tu vocación A veces sentimos que vivir “en las sombras” (como se dice del inmigrante sin papeles) nos priva de realizar algo valioso en la vida. “¿Qué puedo hacer yo, que ni ciudadanía tengo? ¿Qué futuro puedo dar a mis hijos si estoy atrapado en un sistema injusto que me margina?”. Es fácil caer en el desánimo pensando que, por culpa de la situación legal o social, uno nunca podrá desplegar su vocación personal, aquello para lo que Dios te creó. ¡No te creas esa mentira! Ni los imperios más opresores pudieron impedir que los santos cumplieran su misión; ¿cómo va a impedirlo una situación migratoria? La vocación –sea a la santidad matrimonial, a un apostolado laical, al servicio caritativo, etc.– viene de Dios y Él mismo le dará camino incluso en contextos adversos. Recordemos que Jesús no fue ciudadano del Imperio Romano, y sin embargo cambió el mundo para siempre. Vivió en una provincia marginal, sin derechos romanos, murió ejecutado como un criminal… Desde lo más “ilegal” a ojos del poder (la cruz era para los nociudadanos), realizó la redención universal. Esto nos habla de que la fecundidad de la vida no depende de los títulos o reconocimientos humanos, sino de la gracia y la fidelidad. Jesús vivió plenamente su vocación de Hijo amado en esa posición precaria ante el Imperio. Nuestra patria verdadera es el Reino de Dios, y en La Cosecha
ese Reino no hay “indocumentados” ni “segunda clase”. Somos ciudadanos del cielo (Fil 3,20), y desde ahí obtenemos identidad y misión. Piensa en tantos santos que vivieron en el exilio o la clandestinidad: San José con María y el Niño como refugiados en Egipto; Santa Francisca Cabrini (patrona de los inmigrantes) navegando de Italia a EE.UU. y sufriendo rechazo inicial; San Damián de Molokai confinado con leprosos en una isla; incluso figuras bíblicas como Daniel, Ester o Nehemías que sirvieron a Dios en tierra extraña bajo gobiernos paganos. Ellos vivieron en tierra ajena con fidelidad y esperanza, y cumplieron su vocación. No se amargaron diciendo “ay, si tan solo estuviera en mi terruño todo sería mejor”. No: entendieron que la santidad se puede vivir en la sombra y el anonimato, que Dios obra en los márgenes
inmigrantes que en la bonanza se olvidarían de Dios, pero en la prueba están abiertas a Él. O servir calladamente en tu parroquia y así tocar corazones. No lo sabemos, pero Dios tiene un plan irrepetible contigo, y ningún sistema injusto podrá frustrarlo si tú permaneces abierto a su gracia. Cierto es que debemos luchar por mejorar los sistemas –contribuir, en lo que podamos, a que haya más justicia para los migrantes, alzar la voz ética–, pero sabiendo que mientras tanto, nuestra vocación personal sigue vigente. Un papel gubernamental (o su falta) no define ante Dios quién eres. Eres su hijo, su hija; has sido enviado igual que todos los bautizados a ser sal y luz. Quizá tu altar no esté en una catedral sino en la cocina de un restaurante, o conduciendo un taxi, o limpiando una oficina de noche: ahí puedes glorifi-
CORTESÍA DE BLANCA PRIMM
Por Padre Lino Otero, presidente de Guadalupe Radio
La unión hace la fuerza Ante la situación migratoria actual, la comunidad inmigrante se pregunta qué medidas prácticas pueden adoptarse manteniendo una resiliencia pacífica. Los líderes comunitarios y la Iglesia desempeñan un papel fundamental, actuando como primer punto de contacto para quienes atraviesan situaciones difíciles. En su carta, el padre Lino Otero habla de “actos de fe en acción” que la comunidad puede emprender para apoyarse mutuamente. de la historia oficial. De hecho, a veces Dios prefiere las periferias para realizar sus obras, para que quede claro que es Él, no las estructuras humanas, el autor. La Iglesia misma nació marginada –doce apóstoles sin influencia, una “secta” ilegal en el Imperio– y en pocas generaciones transformó el mundo, no por poder temporal sino por el testimonio de los santos. Tu vida en las sombras puede ser luz para otros a un nivel que no imaginas. Quizá tu vocación sea criar hijos santos que mañana aporten grandes cosas. O evangelizar a otras familias
car a Dios tanto como un misionero en tierra de paganos. Tu vocación a la santidad no tiene barreras legales. Así que, no te auto-boicotees pensando “no puedo nada porque el sistema me aplasta”. ¡Mentira! Podrán limitar tu movilidad, tu economía o tu tranquilidad, pero no pueden quitarte el poder de amar y de hacer el bien. Y esa es la esencia de cualquier vocación cristiana: amar en la situación concreta en que estemos. “¿Cuál es mi misión, Dios mío?” - Amar a tu familia, formar hogar cristiano, ayudar a otros inmigrantes en necesidad, testimoniar
Diócesis de Knoxville Viviendo nuestra fe Católica Romana en el Este de Tennessee
honestidad en tu trabajo, orar por la conversión de esta sociedad… ¿Te parece poco? ¡Es enorme a los ojos de Dios! Recuerda la promesa de Jesús: “Sean fieles en lo poco, y se les confiará más” (cf. Mt 25,21). Tal vez hoy lo poco es cuidar ancianos por un salario exiguo; hazlo con amor, y verás que ante Dios estás acumulando tesoros. Si Él quiere, en su momento te pondrá “sobre más”, quizá una estabilidad mayor. Pero aunque no llegara ese día acá en la tierra, sabes que en el cielo los últimos serán primeros. Los sacrificios hechos en la oscuridad brillarán. Dios no es injusto; no olvidará tu obra y el amor que has demostrado (Heb 6,10). En conclusión: sigue adelante con tu vocación de vida plena. No necesitas esperar a “tener papeles” para empezar a vivir tu misión. Estás en misión ya mismo, en esta realidad concreta. Abraza tu cruz, ofrece tus limitaciones, pero no entierres tus talentos por miedo o desaliento. Que tu lema sea aquel grito de esperanza: “¡Vivo, y vivo en abundancia gracias a Cristo!” (cf. Jn 10,10). Un sistema injusto podrá ser una cruz, sí; pero recuerda que la Cruz es precisamente el lugar donde florece la redención. 8. La economía del hogar como acto de resiliencia Puede sonar extraño, pero la humilde economía de tu hogar –cómo administras y produces en tu familia– es en sí un acto de resiliencia y esperanza frente a las incertidumbres externas. Muchas veces, algunos inmigrantes venimos de culturas donde se espera todo del gobierno o de grandes planes sociales; pero la experiencia y también la teoría nos enseñan el poder del conocimiento práctico, local y aplicado. ¿Qué significa esto? Que en las pequeñas comunidades, en las familias, se encuentra una sabiduría económica capaz de generar resiliencia incluso en entornos hostiles. Ninguna autoridad central posee la información y capacidad que tienen los individuos en sus contextos para tomar decisiones eficientes. Aplicado a nosotros: nadie mejor que tú sabe cómo sacar adelante a tu familia con los recursos limitados que tienes. Eres, de algún modo, el “economista” de tu hogar –¡y probablemente un economista Inmigrantes continúa en la página 4 agosto 2026 3
OSV NEWS
más ingenioso que muchos con título!–. Entonces, asume tu rol con creatividad y virtudes: ahorra, emprende en pequeño, comparte y coopera con otros. Todo esto no solo mejora tu situación, sino que es un acto cultural contra la desesperanza. En lugar de esperar pasivamente que “alguien venga a salvarme”, tomas iniciativa con lo poco que tienes. Y la historia muestra que así es como muchas comunidades inmigrantes han prosperado: fundando tienditas familiares, cooperativas de crédito informales, compartiendo guarderías entre vecinos, etc. Son como redes de solidaridad económica de base. Por ejemplo, quizá juntándote con dos familiares puedan poner un puestito de comida los fines de semana; o tal vez tu esposa tiene talento de costura y pueden entre amigos armar un mini-taller desde casa; o ahorrar en conjunto para comprar herramientas compartidas. La división del trabajo a nivel micro es poderosa: uno tiene carro, otro sabe cocinar, otro conecta clientes, y entre todos levantan algo. Esto no es solo supervivencia; es construir futuro. La cooperación social (fruto del intercambio y la división de tareas) saca al hombre de la miseria y la barbarie. Se empieza por la familia: convierta su hogar en un pequeño “centro productivo” y de ahorro. Involucre a los hijos en entender el valor del dinero, del esfuerzo compartido, del no endeudarse en banalidades. Cría jóvenes que sepan manejar sus finanzas con virtud; eso les dará libertad. En términos prácticos: reduce gastos superfluos (resistencia al consumismo), procura hacer comunidad de consumo (compra junto a otrospara obtener precios al mayoreo, intercambia servicios), siembra si puedes tu huerto aunque sea en macetas (comerás más sano y ahorras algo). Son pequeños actos, sí, pero sumados a largo plazo hacen diferencia. Y sobre todo, dan una mentalidad de protagonismo: no eres víctima pasiva de la economía; eres actor en ella. Esto es muy liberador. Jordan Peterson diría: “Arregla tu propio cuarto antes de criticar el mundo”. En economía doméstica, significa: pon orden en tus finanzas caseras, planifícalas, ajústalas, hazlas productivas; luego ya verás qué hacer con la economía nacional. No olvidemos la dimensión de la cooperación comunitaria. Los latinoamericanos tenemos un fuerte sentido de familia extensa y ayuda mutua.
Santa Clara de Asís representada en una vidriera Santa Clara de Asís, quien vivió en el siglo XIII, aparece representada en una vidriera dentro de la iglesia de San Damián. Fundó una orden religiosa femenina conocida como las Clarisas y está estrechamente vinculada a San Francisco de Asís. Llevó una vida de pobreza. Su festividad se celebra el 11 de agosto. San Francisco viene de la página 1
de San Damián”. Francisco estableció una regla de vida para ellas y fundó la Segunda Orden de la familia franciscana. Dado que las personas casadas también deseaban seguir su estilo de vida, en el año 1221 San Francisco fundó la Tercera Orden laical, denominada Hermanos y Hermanas de la Penitencia. En 1978, el Papa Pablo VI les dio oficialmente el nombre de Franciscanos Seglares. Los laicos —ya sean casados o solteros— pueden vivir la visión franciscana del Evangelio en su vida cotidiana sin pronunciar los votos monásticos tradicionales. Asisten a Misa en su
4 agosto 2026
TOM RAMALHO/UNSPLASH
Inmigrantes viene de la página 3
Nuestra vocación primero Vivir nuestra vocación personal es fundamental ante los retos que podamos encontrar en nuestras vidas. Los tesoros de Dios llegan a su debido tiempo y cuando menos nos lo esperamos. En la carta escrita por el padre Lino Otero, nos dice que Dios tiene un plan para cada persona y que ningún sistema injusto podrá socavar el plan que Dios ha creado para cada uno de nosotros, siempre y cuando nos mantengamos abiertos a Su gracia. ¡Potenciémoslo aquí! Quizá en tu barrio de inmigrantes pueden hacer fondos rotatorios de préstamo (tandas solidarias), o grupos de compra comunitaria, o ayudarse con el cuidado de niños para que otros trabajen. Cada red así que tejemos es un muro de resiliencia contra las crisis. En barrios inmigrantes eso puede manifestarse en mercados de trueque, bancos de tiempo, etc. ¡Seamos creativos! Las soluciones no vendrán de arriba mágicamente; están en nuestro ingenio dado por Dios. En síntesis, resiste con la economía de tu hogar: ahorrando, emprendiendo, cooperando. Eso te dará un mayor margen de maniobra ante cualquier situación. Y además es un testimonio: muestra a tus hijos y vecinos que sí se puede salir adelante con honestidad, trabajo y unión. Esa es una resiliencia pacífica pero potente, un acto de fe en acción. Dios bendecirá esos cinco panes y dos peces que le ofrezcas, y quizás multiplique milagrosamente su alcance. Confía y obra.■ parroquia local junto con los demás feligreses y residen en sus propios hogares, en lugar de vivir en comunidades, conventos o monasterios como sucede en otras órdenes. Asimismo, los franciscanos seglares pueden ejercer profesiones convencionales. Su vida se rige por la Regla que Francisco creó para ellos, la cual viven a través de la vida fraterna, el ministerio y la oración. (Nota breve: Siglos después, los miembros de la Tercera Orden optaron por formar comunidades monásticas. Viven su vocación de una manera más parecida a la de la Primera y la Segunda Orden, pero se les llama Regulares de la Tercera Orden). La vida de San Francisco de Asís fue tan radical que lo distinguió entre todos los santos. Se ganó el título de “Espejo de Cristo” gracias a su vida de total pobreza, humildad y servicio. Renunció a todo para depender plenamente de Dios, imitando la humilde vida terrenal de Cristo. Imitó a Jesús en su servicio de ayuda a los leprosos y a otros marginados de la sociedad. Asimismo, es el primer santo de la Iglesia de Occidente del que se tiene constancia que recibió los estigmas (las llagas de Cristo), lo cual ocurrió durante los dos últimos años de su vida. Debido a la suprema humildad de este santo, se reveló en una visión del fraile franciscano Pacífico que Francisco fue recompensado con el antiguo y glorioso trono de Lucifer —el diablo, que cayó a causa de su soberbia—. Esto refleja el pasaje de Lucas 14:11, que afirma: “todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. El Papa León XIV ha declarado el año 2026 como el Año Jubilar de San Francisco, el cual concluirá el 10 de enero de 2027. Durante este año, la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede ha concedido una indulgencia plenaria, que representa la remisión total de la pena temporal por los pecados ya perdonados sacramentalmente. Para recibir la indulgencia, es necesario cumplir con las condiciones habituales (confesión sacramental, recepción de la Sagrada Comunión y oración por las intenciones del Papa), así como con el siguiente requisito: realizar una peregrinación a cualquier iglesia conventual, lugar de culto o santuario dedicado a San Francisco en cualquier parte del mundo. Dentro de la diócesis, contamos con dos iglesias dedicadas a San Francisco —una en Townsend y otra en Fairfield Glade— que cumplen con los criterios para una “peregrinación”. Puede acudir a cualquiera de estas iglesias para asistir a Misa o simplemente para rezar el Rosario u otras oraciones devocionales. El decreto también establece que las personas mayores, los enfermos y aquellos que, por motivos graves, no puedan salir de sus hogares, pueden obtener la indulgencia plenaria uniéndose espiritualmente a las celebraciones del Jubileo y ofreciendo a Dios sus oraciones, sufrimientos o dificultades. Visite el sitio web de los Franciscanos Seglares de Knoxville: www.saintsfrancisandclareknoxville.com ■
Diócesis de Knoxville Viviendo nuestra fe Católica Romana en el Este de Tennessee
lacosechadok.com