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Semana Santa 2013 - Coordinadora de Cofradías de Alagón (Zaragoza)

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2013

Seamana Santa Alag贸n


La Semana Santa

aparece un año más ante nosotros, esencia viva de tradiciones tan arraigadas a nosotros que entremezclan los sentimientos, la fe y la reflexión. Todos compartimos preocupaciones y esperanzas, por ello, quiero que nos paremos a pensar por un momento. Estamos atravesando unos momentos difíciles a nivel social, económico y laboral; muchas de nuestras familias, vecinos o amigos se encuentran en una situación complicada motivada por una falta de empleo que se ha convertido en nuestro gran problema a superar. Un problema al que debemos enfrentarnos con trabajo, esfuerzo y sacrificio. En una crisis como la que estamos atravesando, todos debemos aportar fórmulas para ayudar a aquellos vecinos que lo están pasando mal. Sobran excusas y faltan esfuerzos. Hay que saber pensar en los que están peor que nosotros, en quienes no pueden acceder a la alimentación básica diaria, en quienes no pueden asumir los gastos de formación de sus hijos, o en quienes ni siquiera pueden hacer frente a gastos básicos como la luz, el agua o la calefacción. No es bueno pensar únicamente en nosotros mismos, es necesario saber el verdadero tamaño de nuestros problemas y, sobretodo, ser siempre conscientes de que podemos superarlos. Si todos hacemos un esfuerzo por los demás, los problemas de todos disminuirán. Desde el Ayuntamiento de Alagón vamos a poner todo nuestro esfuerzo en pensar en las familias más necesitadas y ayudarlas a superar sus problemas más inmediatos. Hace poco hemos puesto en marcha el Banco de Alimentos, que se suma al Comedor Social, todo ello coordinado a través de nuestras Trabajadoras Sociales. Herramientas pensadas para paliar, en la medida que podamos, las situaciones de extrema necesidad que están viviendo algunas familias de Alagón. Frente a una realidad en la que existen personas con verdadera necesidad, tenemos dos opciones: podemos mirar hacia otro lado diciendo que la culpa no es nuestra, o bien aplicar medidas y comportamientos empezando por nosotros mismos. Nuestros errores son lo primero que debemos solucionar, para ello debemos ser menos egoístas, asumir nuestros fallos y rendir cuentas de nuestros comportamientos. Este es el verdadero y único camino hacia la solución de nuestros problemas. Tenéis mi compromiso como Alcalde y como vecino de Alagón.

José María Becerril Alcalde de Alagón


Queridos amigos:

Jesús muere en la cruz

Con motivo de esta Semana Santa, me siento llamado a dirigiros unas pequeñas reflexiones en torno a la cruz y al sentido de la muerte, desde la cruz de Jesucristo, nuestro Dios y Señor. La muerte en cruz era una costumbre romana reservada a los esclavos, los extranjeros, los indeseables. Y Jesús muere así: abandonado por todos, rechazado por “las mayorías”, burlado por autoridades y pueblo. El crucificado es el símbolo de la muerte de los ideales bajo el peso del poder y el “orden”. Jesús muere perdonando A sus verdugos (Lc 23, 34), al ladrón (Lc 23, 43). Jesús no olvida la injusticia de los fariseos, la opresión de los pobres, la marginación del pueblo, ni las justifica cerrando los ojos... Su perdón no es tampoco indiferencia ni evasión de la realidad. El perdón de Jesús es un acto esforzado de su voluntad, por el cual quiere romper la cadena de las causas: el mal llama a la venganza, y ésta a otro mal... El perdón introduce la novedad en esa cadena, pues pone el amor como respuesta al odio. Perdonar es engendrar vida, hacer que existan unas relaciones nuevas libremente elegidas. Es un proceso revolucionario que rompe la cadena del mal. Pero solo puede perdonar de verdad el que lucha por la justicia y la verdad; solo él puede romper el círculo, pues ese perdón es denuncia al negarse a entrar en la lógica de su cadena. Jesús asumirá esa denuncia y la confirmará. A partir de ahora es posible vivir en este mundo reconciliado consigo mismo, con los demás y con Dios. Los creyentes estamos llamados a vivir este perdón como actitud creativa, liberadora y responsable en nuestras vidas...

Jesús experimenta la experiencia de soledad y de fracaso

En el Huerto Jesús ha tenido que superar una crisis antes de caminar hacia la muerte: se ha sentido solo, con miedo. Pero el momento peor tiene lugar en la cruz, cuando escucha las burlas de los que pasan, y le mencionan sus palabras, sus gestos, sus milagros, su confianza en Dios para que le pida un milagro: que baje de la cruz y creeremos en él, que Dios le salve ahora si es verdad que lo quiere (Mt 27, 39-44). Y ni Jesús responde, ni su Padre viene a salvarlo. Jesús tiene que soportar el silencio de su Padre que parece dar la razón a sus perseguidores. Y esta desesperación le arranca un grito: Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? Es el grito de todos los que sufren y no saben por qué; el grito de los que han confiado en Dios y se han quedado solos; de todos los pobres y explotados ante los que Dios calla... ¿No será que Dios no se calla sino que está muriendo en cada uno de ellos, explotado y anulado en todos ellos? ¿No será que quien tiene que hablar no es Dios, sino nosotros? ¿No será que los que estamos escuchando este clamor nos callamos, no respondemos, nos inhibimos y no damos voz a Dios y a los que sufren? ¡Cuántas veces ante un desastre nos hemos preguntado dónde está Dios! Pues está ahí: en el que muere, en el explotado. Este es el gran mensaje del silencio de Dios, que no puede hablar cuando nosotros permitimos o hacemos la injusticia porque hemos acallado y enmudecido al que hemos marginado, explotado, relegado u olvidado.


Este silencio rompe todas nuestras imágenes de Dios, sobre todo ese dios que nos “saca las castañas del fuego”, que socorre nuestras debilidades, que nos mantiene en nuestras comodidades. Pero nosotros creemos en el amor de Dios, en la justicia de Dios: Dios es Padre de todos y todos somos hermanos, en el Dios encarnado en lo más pobre de este mundo, en el Dios que asume la

miseria de este mundo para convertirla en gracia y en dignidad humana, en el Dios, en fin, que entrega su vida para que todos tengamos una vida feliz para siempre. Solo me queda terminar invitándoos a participar con gozo y alegría en estos grandes misterios de nuestra redención, contenidos en ese Cristo crucificado, salvación para todos los que creemos en Él. Javier Díez Quevedo cmf Párroco de Alagón


Ángel Val Pradilla Subdelegado del Gobierno en Zaragoza

El Pregonero Y toda la tierra tembló (Mateo 27, 4554). Como dejaron establecido vuestros antepasados, la Semana Santa de Alagón lo recordará de nuevo este año 2013. La memoria volverá a estremecer nuestros más profundos sentimientos. Nada ofende más a los pueblos que ir contra sus costumbres y ceremonias. Y ésta, mujeres y hombres de Alagón, es la vuestra, es la nuestra. Recordamos un tiempo trascendente de nuestra propia forma de ser, de nuestra conciencia colectiva, de nuestra identidad cultural, origen de nuestras costumbres, notario de lo que aprendimos de nuestros padres, testimonio de lo que nos identifica como comunidad... Somos el pueblo cristiano. Y la tierra de Alagón temblará. El ruido de los tambores conmoverá el silencio, rasgará el viento y tocará los sentimientos alagoneses. Los ojos cerrados percibirán el paso de las Cofradías, como han hecho desde el siglo XIX. Y aparecerá la nostalgia y resurgirá el Misterio de nuestras creencias. Jesús volverá a mostrarnos el camino: el de la verdad, el de la vida. Y lo hará con su propio sacrificio. Un hombre, tan solo eso, sometido al despojo de su íntima dignidad, a la humillación de la burla de sus verdugos, apelará a su Padre y dudará. Un hombre, tan solo eso. Es la profunda lección de la Semana Santa.

¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní? , esto es: ¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado? El mensaje es conmovedor porque nos hace tocar el Cielo desde la humildad del dolor del Hijo y de la angustiosa tristeza y desolación de la Madre. Como cualquiera de nosotros. He aquí la grandeza de los hechos de la Pasión de Cristo. Alagón lo mostrará cada día, con cada Paso, con cada esfuerzo de sus cofrades, en todas las miradas, en cada gesto de dolor. Procesionará la verdad de vuestro pueblo en un trayecto de compañía, de unidad, de amor y de esperanza. Sí, de esperanza, porque el llanto y el dolor abrirán la puerta de la resurrección. Dejadme, para terminar transmitiros un ruego: guardad y haced guardar vuestra tradición, cumplid y respetad las enseñanzas de quienes os precedieron, mostrad sin rubor lo que sois y lo que sentís, haced que vuestros tambores hagan temblar la tierra como muestra de dolor y de llanto, y expresad la alegría al grito de ¡Cristo ha resucitado! Cofrades de Alagón: estoy profundamente agradecido por vuestro encargo, orgulloso de estar a vuestro servicio como pregonero de esta Semana Santa que recuerda aquellos hechos dos milenios y trece años después. Desde hoy, soy uno de vosotros.


Pregonero 2012 Ilustrísimo Señor Alcalde, Señor Párroco, Hermanos mayores de las Cofradías, Señoras y señores, No he podido comprobar si la fe mueve montañas, pero sí que he podido experimentar personalmente que ayuda a subirlas. Saben que el curriculum vitae es la expresión de lo que a uno le ha ido bien en la vida, así que no puedo por menos que reconocer que lo que soy se lo debo a la calidad y cantidad de los amigos y compañeros con los que he tenido la oportunidad de vivir las aventuras que han oído al señor párroco. Quiero expresarles de nuevo el orgullo y el agradecimiento que siento por haber sido propuesto por la Coordinadora de Cofradías como pregonero de la Semana Santa de la noble Villa de Alagón en su edición del 2012. Aprovecho esta oportunidad para dirigirme a toda la población de esta hermosa plaza y decirles que tuve la oportunidad de conocerla y de recorrer sus más bellos rincones. Durante esa visita pude apreciar la pujanza de sus instituciones, conectadas con la ciudadanía, conocedoras de sus problemas e inquietudes y con una extraordinaria voluntad de servicio. Igualmente me resultó llamativa la calidad de sus habitantes, el peso de su historia y tradición, y el espíritu de modernidad que adornan a la que sin duda es una de las villas mejor conservadas, más modernas y atractivas de la ribera del Ebro, y para no levantar suspicacias, convengamos que lo es de su margen derecha. El título de pregonero de la Semana Santa del año 2012 está con toda seguridad ligado a mi condición de General Director de la Academia General Militar y Comandante Militar de las provincias de Zaragoza y Teruel. Por ello, quiero hacerles una confidencia desde la confianza que su comprensión y bondad sabrán admitirla y espero, comprenderla.

Francisco José Gan Pampols General Director de la Academia General Militar


Mi condición de soldado profesional hace que en estas fechas piense de manera especial en algunos de mis compañeros que se encuentran lejos de sus familias y seres queridos, cumpliendo misiones difíciles, duras y peligrosas para que nosotros, los españoles y todos los demás que viven en España, podamos disfrutar de una vida más segura en el confort de nuestros hogares, en nuestras villas y ciudades, en nuestra patria. Son soldados, hombres y mujeres de honor, como aquel Centurión que fue el primer hombre que reconoció a Jesús como Hijo de Dios, y que custodiaba su crucifixión (tradición que viene referida en los 3 evangelios sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas. Cf.Mt 27, 54: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”). Les pido para todos ellos un lugar en sus oraciones y recuerdo, porque de bien nacidos es ser agradecidos, y a ellos, aunque algunos no lo sepan, les debemos mucho. Me gustaría ahora compartir con todos ustedes una reflexión personal a propósito del significado de la Semana Santa. Para mí, la Semana Santa es el periodo del año en que el pensamiento se sosiega, se vuelve más íntimo e inquisitivo. Es, de alguna forma, un viaje interior que busca una renovación espiritual, una reafirmación en los valores y creencias más trascendentales y que nos hacen sentir verdaderamente humanos en su acepción más generosa. Y es así, porque independientemente de las creencias de carácter personal, el relato de la pasión y muerte de Jesucristo por amor al hombre es uno de los pasajes más sublimes de aquellas confesiones que nos son más próximas y que han contribuido de forma determinante a construir esa realidad que llamamos Europa: somos herederos de la tradición greco-romana y judeocristiana, y eso no puede cambiarse.

Les animo a todos a acometer esa aventura de lo cotidiano que supone renovarse, con audacia en las metas que nos fijamos, con optimismo, que debe nacer del convencimiento de que nada hay que no podamos afrontar, y con la alegría de sabernos vivos y dueños de nuestro destino. Porque para que nos vaya bien no basta con desearlo, hay que transformar esa realidad con la que no estamos de acuerdo buscando el mayor bien para el mayor número. La verdad, la bondad y la justicia serán la consecuencia de nuestras obras cuando nos guie la cultura del esfuerzo, la tendencia al bien, al trabajo bien hecho, al compromiso ciudadano y social con los más desfavorecidos, cuando seamos capaces de sostener nuestras convicciones con firmeza y lealtad a lo que somos: gente de bien. Como quiera que la tradición religiosa que celebramos debe ser cuidada y el recuerdo de lo que se celebra revivido, viene al caso explicar aunque sea brevemente el significado de cada una de las celebraciones que van a tener lugar. Así, el Domingo de Ramos, el Príncipe de la Paz entra en Jerusalén montado en un borrico, es la victoria de la Paz, el triunfo de la humildad, Bendito el que viene en el nombre del Señor. El Jueves Santo, día del Amor fraterno, lavatorio de los pies, gesto y abrazo servidor sin condiciones, contagio maravilloso para los que creen en el Amor. El Viernes Santo, dolor y amargura, crueldad y sufrimiento, soledad y silencio, temblor de la tierra y oscuridad del sol, las manos de una Madre que reciben al Hijo muerto y la voz de un soldado: verdaderamente éste era Hijo de Dios.


Y por fin, el Domingo de Resurrección: alegraos y no tengáis miedo, porque es Pascua, la Vida (con mayúsculas) pasa por entre los hombres, Dios nos llama a la eternidad. Os deseo que en estas fechas seáis capaces de conjugar lo lúdico y lo espiritual, la alegría y el recogimiento necesario para poder dar verdadero sentido a lo que se celebra. La Semana Santa será vivida por cada uno de vosotros de forma diferente, no dejéis pasar la oportunidad de miraros profundamente en su espejo, reconoceos tal y cómo sois y empeñad vuestra voluntad en ser mejores. Solo así contribuiréis a que el mundo en que

vivimos llegue a ser un lugar digno para todos. Para finalizar, os invito a asumir en la Semana Santa, una postura que para mí es paradigmática: es la que la Virgen María ejerce a lo largo de su vida: conservar y meditar todas las cosas en el corazón. Ella es signo de santidad y particular sujeto de vuestra devoción, y aquí no es otra que la Santísima Virgen del Castillo, Patrona de la noble villa de Alagón. A ella nos encomendamos de manera especial para que nos cuide, guíe y proteja; si su hijo murió por nosotros ¿qué no hará su Madre? Muchas gracias


Programa

2013

15 febrero. viernes 22 de marzo, viernes de Dolores 23 de marzo. sábado

Desde el viernes 15 de febrero Vía Crucis Parroquial, durante todos los viernes de Cuaresma a las 6:15 de la tarde en San Pedro.

A las 7 de la tarde: Eucaristía, Bendición e imposición de Hábitos de la Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores en la Iglesia de San Pedro.

A las 6 de la tarde: Pregón de Semana Santa, en la Iglesia de San Antonio, Pregonero: Excmo. Sr. D. Ángel Val Pradilla. Subdelegado del Gobierno en Zaragoza.

Organiza: Coordinadora de Cofradías.

24 de marzo, domingo de Ramos A las 7 de la tarde: Eucaristía en la Iglesia de San Pedro.

A las 9:30 de la mañana: Bendición e imposición de hábitos a los nuevos cofrades de la M.I. Cofradía de Jesús Nazareno y San Juan. En la Iglesia de San Antonio. A las 10 de la mañana: Eucaristía en la Iglesia de San Antonio.

A las 10 de la mañana: Bendición e imposición de hábitos a los nuevos cofrades de la Cofradía del Cristo Yacente en la Ermita del Castillo. A las 11 de la mañana: BENDICIÓN DE RAMOS en la Pza. San Juan, seguidamente Procesión.

Organiza: Cofradía del Cristo Yacente.

Participan: Todas las cofradías.

Recorrido: Pza. de San Juan, Cofradías, Goya, Isaac Peral, Méndez Núñez, Pza. Alhóndiga, San Jorge, San Pedro.


Programa

24 de marzo, domingo de Ramos

2013

A las 12 de la mañana: MISA MAYOR en la Iglesia de San Pedro.

A las 7 de la tarde: 4º Concierto por la Banda “Asociación Musical Villa de Alagón” con la colaboración de la coral “Villa de Alagón”, la coral “la Única” y la participación individual de las cantantes Alicia Lahuerta y Ana Iguarbe.

25 de marzo, lunes Santo 26 de marzo, martes Santo 27 de marzo, miércoles Santo

Lugar de actuación: Sala Alaun.

A las 9 de la mañana: Laudes en la Capilla de San Juan.

A las 8 de la tarde: Celebración Comunitaria de la Reconciliación en la Iglesia de San Pedro.

A las 9 de la mañana: Laudes en la Capilla de San Juan. Al as 7 de la tarde: Eucaristía en la Iglesia de San Pedro.

A las 9 de la mañana: Laudes en la Capilla de San Juan. A las 7 de la tarde: Eucaristía en la Iglesia de San Pedro.

A las 8 de la tarde: Breve Acto de Reflexión en San Juan. A continuación, traslado de la Imagen del Santísimo Ecce Homo a la Ermita del Castillo.

Organiza: Cofradía del Santísimo Ecce-Homo.

Recorrido: Pza. San Juan, Costa, Arco del Marqués, Pza. España, Mayor, Pza. Fdo. el Católico, Carrera de Caballos, Cervantes, Madre Rafols, Pza. Alhóndiga, San Jorge, San Pedro, Pza. del Castillo. A las 11 de la noche: Procesión de las Tres Caídas.

Organiza: M.I. Cofradía de Jesús Nazareno y San Juan.

Recorrido: Pza. de San Juan, Convento, Palafox, Baltasar Gracián, Pza. las Monjas, Ramón y Cajal, Escuelas de Barrio Nuevo, Postigo Real, Pza. Fdo. el Católico, Mayor, Pza. España, Arco del Marqués, Costa, Pza. San Juan.


Programa

2013

28 de marzo, jueves Santo

A las 9 de la mañana: Laudes en la Capilla de San Juan. A las 6 de la tarde: Celebración de la CENA DEL SEÑOR en la Iglesia de San Pedro.

Al terminar la Misa, Vela al Santísimo en la Iglesia de San Pedro. Cofradía Señoras de la Vela y Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores, hasta las 9,30 de la noche. A las 7 de la tarde: Velas en el Calvario, Cofradía del Cristo Yacente y Guardia Romana en la Ermita del Castillo, hasta las 12 de la noche. A las 7 de la tarde: Procesión del Longino.

Organiza: Cofradía del Cristo Yacente.

Recorrido: San Pedro, San Jorge, Pza. Alhóndiga, San Antonio, Damas, La Jota, Arco del Marqués, Pza. España, Mayor, Pza. Fdo. el Católico, Carrera de Caballos, Cervantes, Madre Rafols, Pza. Alhóndiga, San Jorge, San Pedro, Pza. del Castillo. A las 9,30 de la noche: Vía Crucis.

Organiza: M.I. Cofradía Jesús Nazareno y San Juan.

Participan: Todas las Cofradías.

Recorrido: San Pedro, San Jorge, Pza. Alhóndiga, Goya, Cofradías, Pza. San Juan, Portalada, Pza. Santa Ana, Isaac Peral, Méndez Núñez, Pza. Alhóndiga, San Jorge, San Pedro.

En la Pza. San Juan, tendrá lugar la Estación del Encuentro.

A las 12 de la noche: Rompida de la hora en la Pza. España.

Organiza: Coordinadora de Cofradías.


Programa

2013

29 de marzo, viernes Santo

A las 9 de la mañana: Laudes en la Capilla de San Juan.

A las 9 de la mañana: Velas al Calvario, Cofradía del Cristo Yacente y Guardia Romana en la Ermita del Castillo, hasta las 12 de la mañana.

A las 9 de la mañana: Velas al Santísimo en la Iglesia de San Pedro, Cofradía Señoras de la Vela y Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores, hasta la 1 del mediodía. A las 5 de la tarde: Celebración de la MUERTE DEL SEÑOR. Iglesia de San Pedro. A las 6,30 de la tarde: Procesión de la Verónica y Marías. Acompaña y custodia a la Verónica y Marías, la Guardia Romana de la Cofradía del Cristo Yacente. Organiza: Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores. Recorrido: Cataluña, Estación, Póstigo Real, Pza. Fdo. el Católico, Mayor, Pza. España, Arco del Marqués, Costa y Pza. San Juan. A las 9 de la noche: PROCESIÓN DEL SANTO ENTIERRO.

Organiza: Coordinadora de Cofradías.

Participan: Todas las cofradías.

Recorrido: San Pedro, San Jorge, Pza. Alhóndiga, Madre Rafols, Cervantes, Carrera de Caballos, Pza. Fdo. El Católico, Mayor, Pza. España, Arco del Marqués, Costa, Pza. San Juan, Cofradías, Goya, Méndez Núñez, Pza. Alhóndiga. Esta procesión comienza en la Plaza del Castillo y termina en la Plaza Alhóndiga. Al finalizar, todas las cofradías colocarán las peanas por orden de llegada en el interior de la Plaza mirando al Kiosco de la música. El acto terminará con una breve reflexión.


Programa

2013

30 de marzo, sábado Santo

A las 9 de la mañana: Laudes en la Capilla de San Juan.

A las 8 de la noche: Procesión de la Soledad, con el rezo de los Siete Dolores de la Virgen y el Acto de la Soledad ante el Santo Cristo.

Organiza: Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores.

Recorrido: Pza. San Juan (I Dolor), Cofradías, Goya (II Dolor), Cervantes, Madre Rafols, Pza. Alhóndiga (III Dolor), San Jorge, Pza. San Pedro, Iglesia de San Pedro (Acto de la Soledad ante el Santo Cristo), San Jorge, Pza. Alhóndiga, Pza. San Antonio (IV Dolor), San Antonio, Damas, Pza. Fdo. el Católico (V Dolor), Mayor, Pza. España (VI Dolor), Arco del Marqués, Costa y Pza. San Juan (VII Dolor).

31 de marzo, domingo de Resurrección A las 11 de la noche: VIGILIA PASCUAL en la Iglesia de San Pedro.

A las 10 de la mañana: Eucaristía en la Iglesia de San Antonio. A las 10,30 de la mañana: Procesión del Encuentro.

Organiza: Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores. Participan: Todas las Cofradías. Recorrido: La Soledad, acompañada por la Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores, sale de la Pza. San Juan y sigue por Costa, Arco del Marqués, Pza. España, Mayor, Pza. Fdo. El católico.

El Resucitado, acompañado por la Cofradía de Jesús Atado a la Columna, Cofradía del Santísimo Ecce-Homo, M.I. Cofradía de Jesús Nazareno y San Juan y Cofradía del Cristo Yacente. Saldrán de San Pedro, San Jorge, Pza. Alhóndiga, Pza. San Antonio, Damas, Pza. Fdo. El Católico. El Encuentro se realizará en la Pza. Fdo. El Católico. Regresando todas las Cofradías por Carrera de Caballos, Cervantes, Madre Rafols, Pza. Alhóndiga, San Jorge, San Pedro. A las 12 de la mañana: MISA MAYOR en la Iglesia de San Pedro.


Carlos Melendo Cofradía Stmo. Ecce-Homo

Un largo camino Ha pasado un año desde la última vez que nos invitaron a escribir unas líneas para el programa de la Semana Santa. Cada año intentamos escribir algo diferente, hemos hablado de nuestra cofradía, de su fundación, de sus cofrades, de nuestro paso el Santísimo Ecce-Homo, un cristo humillado presentado al pueblo por Poncio Pilato, siendo abucheado mientras pedían su crucifixión. El año pasado el encargado de la sección de tambores y bombos nos habló de sus experiencias participando por primera vez en exaltaciones y dando a conocer nuestra cofradía por otros municipios. Este año ha sido un año complicado para muchos, para algunos tal vez el peor de sus vidas, pero cuando llegue la Semana Santa y volvamos a escuchar

nuestros tambores y bombos, volveremos a salir a la calle para ver pasar nuestros pasos, viendo a una madre rota de dolor por el sufrimiento de su hijo, viviendo con Él su pasión y su muerte. Muchos de nosotros levantaremos la vista hacia esas imágenes y por unos segundos tal vez olvidemos nuestras penas, viendo en la cara de Jesús no solo su sufrimiento sino también ese amor paciente y bondadoso por todos nosotros. Si somos honestos con nosotros mismos, la vida que llevó Jesucristo parece estar más allá de nuestro alcance. Sabemos que nos ha dado la capacidad de seguir sus pasos y que el deseo de seguirle está en nosotros. Pero aún no logramos alcanzarlo.


Luis Nogueras Cofrade del Pilón

Viernes Santo

los distintos estamentos oficiales, que actuaban como testigos distinguidos y Mediodía en Jerusalén. Tiempo pesado, garantes de que la condena había sido con un cielo que amenaza tormenta o cumplida. Tras ellos, una multitud de lo más algún otro fenómeno parecido, podría­ variopinto, una especie de manifestación mos calificarlo como un día “un poco (no sabemos si portaban pancartas o raro”. no) compuesta por unos (muchos) que Se avecina la Pascua Judía; las calles gritaban ¡Crucifícale!, algunos (pocos) empiezan a estar enga­ lanadas para la que pensaban para sus adentros que, celebración y la población preparada sobre todo aquel muchacho de Nazaret, para participar y disfrutar de los ritos y hijo de un carpintero, no merecía castigo festejos programados con motivo de la semejante puesto que solamente era un pobre iluminado que se metió donde no efemérides. debía, pero sin hacer mal a nadie. También Hay, sin embargo, algo urgente los había, especialmente mujeres, que que hacer. Tres condenados a muerte detrás del muchacho y por las cosas que tienen que ser crucificados, retirados de él contaban, se escondía algo especial, los cadáveres y todo lo relacionado diferente a lo cono­ cido y que merecía con la crucifixión, para evitar que tan haber tenido más tiempo para demostrar desagradable espectáculo sirva de telón en qué quedaba aquello que andaba de fondo a los actos y celebraciones predicando. Estaban, asímismo, algunos previstos. de los que habían creído en su doctrina Se organiza la comitiva, abierta pero a la vista de los acontecimientos, por un lábaro o guía semejante, tras la preferían estar calladitos, por si acaso. cual los condenados, custodiados por Y no podían faltar los que al ver una una escuadra de la Guardia romana. manifesta­ción se apuntan, sin preguntar Seguidamente, los representantes de siquiera de qué va el tema. En aquel tiempo...


Naturalmente, esta multitud con sus gritos insultos, conversaciones, llantos y suspiros impidió que pudieran escucharse con claridad las Siete Palabras pronunciadas por Jesús. Llegados al lugar de la ejecución, se inicia todo el ritual de la crucifixión, que no vamos a relatar por ser sobradamente conocido, simplemente resaltar que esto fue, más o menos, lo que llamamos VIERNES SANTO. Actualmente... Una cruz inicia un cortejo en el que la imagen de Jesús, ya crucificado y sus más fieles, también en imágenes, hacen el recorrido por distintas calles, protegidos por una escuadra de la Guardia romana y acompañados por autoridades civiles, militares y eclesiásticas, garantes de la oficialidad del mismo. También aquí nos encontramos una multitud que sigue al cortejo y forma parte del mismo, en este caso sin pancartas ni insultos, sino portando tambores, bombos y cornetas tocados con mucho arte y entusiasmo, pero que, quizá, al poner en ellos toda nuestra atención, nos estemos perdiendo, en todo o en parte, el gran mensaje que se encierra en el grandioso acontecimiento del que formamos parte.

No podemos, ni debemos, entrar a suponer siquiera los sen­ timientos de cada uno de quienes formamos el cortejo, pero tampoco resulta muy aventurado suponer que difieren muy poco de los de aquellos que participaron en el cortejo del primer VIERNES SANTO. ¿Pensamos en ello? Feliz Resurrección


Los dolores de la Virgen

La devoción a los Dolores de María fue extendida especialmente por los servitas, Orden fundada por siete patricios de Florencia (su fiesta se celebra el 12 de febrero bajo el título de “Los siete Santos Fundadores”) a mediados del siglo XIII. La historia nos cuenta como en los duros tiempos de Federico II, se reunían estos piadosos varones para sus actos religiosos en la ciudad de Florencia, y como poco a poco fue surgiendo la Orden de los Siervos o servitas, cuyo principal cometido era meditar en la pasión de Cristo y en los dolores de su Madre. San Felipe Benicio (+ 1285, su fiesta se celebra el 23 de agosto), superior general de dicha Orden, fue uno de los más destacados propagadores de esta devoción, popularizando por todas partes el “hábito de la Dolorosa” y su escapulario. En el siglo XVII se dio principio a la celebración litúrgica de dos fiestas dedicadas a los Siete Dolores, una el viernes después del Domingo de Pasión, llamado Viernes de Dolores y otra el tercer domingo de septiembre. La primera fue extendida a toda la iglesia en 1472 por el Papa Benedicto XIII; y la segunda en 1814, por Pio VII, en memoria de la cautividad sufrida por él en tiempos de Napoleón. Esta segunda fiesta se fijó definitivamente para el 15 de septiembre. La fiesta de éste día hace alusión a siete Dolores de la Virgen, sin especificar cuáles fueron estos. Lo del número no tiene importancia y manifiesta una

influencia bíblica, ya que en la Sagrada Escritura es frecuente el uso del número siete para significar la indeterminación y, con más frecuencia tal vez, la universalidad. Según esto, conmemorar los Siete Dolores de la Virgen equivaldría a celebrar todo el inmenso dolor de la Madre de Dios a través de su vida terrena. De todos modos, la piedad cristiana suele referir los dolores de la Virgen a los siete hechos siguientes: 1º la profecía de Simeón, 2º la huida a Egipto, 3º la pérdida de Jesús en Jerusalén a los doce años, 4º el encuentro de María con su Hijo en la calle de la Amargura, 5º la agonía y la muerte de Jesús en la cruz, 6º el descendimiento de la cruz y 7º la sepultura del cuerpo del Señor y la soledad de la Virgen. Las enigmáticas palabras de Simeón (He aquí que éste está destinado para caída y resurrección de muchos es Israel, y para signo de contradicción, y una espada atravesará tu misma alma, para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones), tuvieron que entristecer el semblante de María, igual que en la huida a Egipto o cuando la pérdida de Jesús en Jerusalén. Pero donde el dolor de la Virgen rebasará toda medida fue en el drama del Calvario, y especialmente al pie de la cruz. Jesús se encontró con su Madre en la calle de la Amargura. ¿Qué se dirían con la mirada el Hijo y la Madre? Pero la comitiva siguió avanzando y después de muchos tropezones e incluso caídas


Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores

llegaron al Calvario. La Virgen caminó también, deshecha en el dolor, detrás de su Hijo. Era el primero y el más sublime de los Viacrucis. Ya está en el lugar de la crucifixión. Es Él. Unos momentos después suenan unos martillazos terribles. Ahora tenía ante sí la realidad brutal de los pecados de los hombres haciendo sufrir aquellas manos, pródigas en repartir beneficios. Unos minutos más, y la cruz –su Hijo hecho Cruz- era levantada entre el cielo y la tierra. Las tres horas que siguieron fueron las más sagradas de la historia del mundo. Y si hasta las piedras se abrieron ante el dolor del Hijo y de la Madre, ¿cómo podemos nosotros, los causantes de aquella catástrofe, permanecer indiferentes en la contemplación de este espectáculo? No es difícil sospechar cuales serían las reacciones del alma de la Virgen ante lo que estaba ocurriendo en el Calvario. Y la Virgen se fue acercando a su Hijo. Y le miraría intensamente como identificándose con Él, quedándose colgada con Él en la Cruz. Pero la tragedia del Gólgota se iba aproximando hacia su acto final. Jesús era ya casi un cadáver, sus ojos estaban mortecinos; sus labios, resecos; su rostro, lívido y cetrino; y todo su cuerpo,

rígido como el de un moribundo. María contemplaba a su Hijo en los últimos estertores de su agonía. Nada podía hacer frente a aquel estado de cosas al cual había conducido el amor de Jesús hacia los hombres. ¿Para qué hacer comentario sobre el dolor de la Virgen en estos momentos supremos de la Pasión? ¿No es mejor que nuestros corazones se derritan en lágrimas de devoción? Veamos a la Virgen con el cadáver de su Hijo en los brazos, como la primera Dolorosa, mucho más bella y expresiva en su infinito dolor que todas las tallas que adornan nuestras procesiones de Semana Santa. La Virgen presidió el sepelio de Jesús. Una blanca sábana envolvía aquel cadáver que Ella había cubierto de besos y lágrimas. Pronto la pesada losa del sepulcro se interpuso entre Madre e Hijo. Y la Madre se sintió sola, con una soledad terrible. El camino para penetrar en los sufrimientos del Hijo es penetrar en los sufrimientos de la Madre. Que la Virgen Dolorosa marque nuestra alma con el imborrable sello del amor. El Amor, he ahí el secreto de la tragedia que acabamos de contemplar.


M.I. Cofradía de Jesús Nazareno y San Juan

Es duro permanecer en la fe

Realmente es duro, en la sociedad actual en la que vivimos, permanecer en la fe, de ahí su grandeza.

de ser mujeres y hombres sencillos y corrientes que a pesar de las dificultades saben mantener la fe.

No hace falta salir de nuestras fronteras en el que existe un predominio del consumismo, el dinero, el sexo, la envidia, el egoísmo, las luchas políticas y el terrorismo para que uno se pueda llegar a preguntar cual es su misión en esta vida.

Otra cosa es la facilidad con que decimos o podemos decir que la tenemos cuando la vida nos sonríe, cuando todo nos va de color de rosa y no encontramos obstáculos en nuestras aspiraciones sean del ámbito que sean. Pero en el momento en que esta “fortuna” se nos altera –estamos tan acostumbrados a la comodidadeste muro llamado Fe se termina derrumbando con más facilidad que el de Berlín cuando llegó la apertura.

Es realmente curioso –aunque sea difícil de entender- el que todos y cada uno de nosotros estamos criados para un fin, más o menos difícil, aunque en gran número de ocasiones lo desconozcamos. Con esta sociedad actual es fácil que tengamos momentos –motivos hay para ellos- en que nuestra fe se tambalee y llegue a cimbrear nuestros planes y, con ello lleguemos a la confusión, la duda y la pérdida de esa fortaleza que es la que nos mantiene alegres, vivarachos y dichosos en esta vida. Es por todo esto por lo que aquellos que son capaces de superar esos momentos duros son considerados por muchos como héroes y eso no está nada mas lejos de la realidad porque sencillamente son personas que sencillamente se aferran a la fe, a esta tabla de salvación sin dejar

El problema de esta actitud que se nos presenta no es que sea un defecto intrínseco de la persona en sí mismo sino de la sociedad a la que pertenecemos. Es por eso por lo que no debemos culparnos de una forma individual cuando flaqueamos sino que tenemos que culparnos todos, todos con mayúsculas, por una sociedad que hemos construido sin fe y, por ello, es más duro permanecer en ella. Es por todo esto por lo que nos insiste S.S. Benedicto XVI, porque quiere darnos fuerzas para mantener la fe por muy duro que nos resulte permanecer en ella y más en estos momentos que estamos viviendo.


Cofradía Cristo Yacente

En este año, de nuevo ya cercanos a la Semana Santa, desde nuestra Cofradía hemos decidido acercarnos a los más jóvenes de nuestras cofradías y en general a la juventud de nuestra comunidad parroquial, deseando compartir con ellos el contenido de estos días, desgranando los momentos más especiales que vamos a revivir.

¡Cristo crucificado por nuetras culpas y pecados! Domingo de Ramos

Cuando un rey, o el presidente de un país visita otro país, las autoridades y miles de personas salen a las calles y lo saludan con pancartas, banderitas y hasta flores. Y a veces se sube a un automóvil descapotable muy elegante para que todos puedan verlo desde lejos ¿verdad que sí? Bueno, algo parecido le sucedió a Jesús, con la diferencia de que el domingo antes de morir él siendo hijo del Dueño del Mundo entro a la ciudad de Jerusalén, acompañado de sus amigos, montado en un burrito que tuvo que pedir prestado y la multitud que le esperaba se acercaban a él agitando entusiasmados ramos de palma y olivo. Un señor que lava los pies a sus amigos ¿Por qué crees tú que Jesús les lavó los pies a sus amigos como si hubiera sido un criado de ese tiempo? Porque nos quería enseñar a todos que debemos servir a cualquier persona en cosas que a veces no nos gustan. Tú, ¿le lavarías la ropa a un vagabundo de la calle, lo peinarías? Ciertamente que Jesús, si hoy viviera en nuestros días, bañaría, abrigaría, peinaría a las personas que duermen en las calles. Una cena de despedida muy especial Cuando llegó la hora de cenar, Jesús y sus amigos se sentaron a la mesa. En un momento de la cena, Jesús tomó un pan, dio gracias a Dios y lo partió para compartirlo con todos. Lo mismo hizo con una copa de vino; dio las gracias a su Padre por ella y compartió con sus discípulos. Todos comieron y bebieron del mismo pan y del mismo vino. ¿Te das cuenta que a Jesús, para poder quedarse para siempre con nosotros, se le ocurrió la idea de permanecer en el pan y en el vino que representan su cuerpo y su sangre? Es lo que hacen los sacerdotes, en recuerdo suyo, cuando celebran la Santa Misa.


Un paseo triste por el huerto Después de cenar, Jesús invitó a Pedro, Santiago y Juan a dar un paseo por el Huerto de los Olivos. Era una noche oscura y triste. Jesús se sentía angustiado ante la cercanía de su muerte. Los amigos tenían mucho sueño y pronto se quedaron dormidos bajo los árboles mientras Jesús arrodillado unos metros más allá, oraba a su Padre de los cielos diciéndole: “No me abandones Padre en estas horas terribles”. Su angustia y su pena aumentaron cuando se dio cuenta que sus amigos no habían sido capaces de acompañarlo en esas horas de tanto sufrimiento. Se sintió muy solo y abandonado. ¿No crees tú que los buenos amigos acompañan y están cerca cuando uno sufre?

Jesús es arrestado por orden de las autoridades judías Al ver a sus amigos dormidos, Jesús los despertó diciéndoles con voz muy triste: “¿Cómo es posible que no hayáis sido capaces de acompañarme ni siquiera una hora? Deberíais haber rezado conmigo”. Aún estaba Jesús hablando cuando oyeron voces y gritos de hombres y unas antorchas brillaron entre la arboleda. Venían a apresar a Jesús con palos y espadas como si hubiese sido un delincuente. Cuando se acercaron al lugar donde estaban Jesús y sus discípulos, se abalanzaron sobre él con brusquedad y sin ningún respeto lo agarraron y lo arrestaron. Del Huerto se lo llevaron hasta el tribunal donde sería juzgado. Finalmente sus amigos llenos de espanto huyeron y lo abandonaron.

Un tribunal muy injusto

Durante toda la noche los ancianos jueces le hicieron preguntas y más preguntas pero Jesús guardaba silencio. Sólo cuando le preguntaron si Él era el Hijo de Dios, Jesús respondió afirmativamente. Cuando escucharon estas palabras, los ancianos se pusieron furiosos. No le perdonaban que dijera que era el Hijo de Dios. Al amanecer los jueces decidieron que tenía que ser condenado a muerte. Lo entregaron a los soldados y éstos le tejieron una corona de espinas que colocaron en su cabeza y le cargaron sobre su espalda una cruz muy pesada.


Tres caídas bajo el peso de una CRUZ Tan pesada resultó la cruz sobre su espalda que Jesús cayó tres veces bajo su peso. No fue sólo la cruz que lo aplastó y lo hizo caer por el suelo sino también todos los pecados de los hombres y mujeres de todos los tiempos y que Él, con su sufrimiento, salvó. Los soldados viendo que Jesús se les muere en el camino obligan con rudeza a Simón a que le ayude, por un rato, a llevar la cruz. Es tan lamentable la figura de Jesús, que Simón, compadecido, le quita la cruz y la pone sobre sus espaldas. Él venía cansado de su trabajo pero se dice a sí mismo que siempre es posible ayudar a quien sufre y está en dificultades. Un encuentro doloroso con su madre El corazón de la madre se encogió de dolor ante la vista de su hijo humillado por una multitud cruel y despiadada, pero al mismo tiempo le dio fuerzas para seguirlo de más cerca. Las madres son así: sacan fuerzas y valentía si ven a un hijo enfermo, o en dificultades, con mayor razón María que llevaba al Espíritu Santo en su corazón.

Lo despojan hasta de sus vestiduras y los clavos traspasan sus manos y pies Una vez que los soldados desnudaron a Jesús, lo hicieron recostar sobre la cruz y sin piedad le clavaron manos y pies. Junto a él dos ladrones que también habían sido condenados, uno de ello al ver a Jesús se arrepintió de sus pecados y le pidió que se acordara de él cuando estuviera en el cielo. No hay gesto más bonito que arrepentirnos de nuestras faltas y pedir perdón ¿no te parece?

Jesús muere “Todo está consumado” exclama Jesús finalmente. Son sus últimas palabras. Con estas palabras quiso decir que ya había cumplido con la voluntad de su Padre y que con su muerte pagaba la cuenta de todos nuestros pecados y nos conseguía el cielo.

Nuestra pretensión, tras la lectura de este escrito, sería albergar en vuestro interior un pequeño momento para la reflexión, de todos estos acontecimientos que en estos días vamos a conmemorar.


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Semana Santa 2013 - Coordinadora de Cofradías de Alagón (Zaragoza) by Dolorosa Alagón - Issuu