El vaquero que colgó las botas
Aquí podría aparecer tu publicidad, pero te freseas.
Dizz Magazine Edición No: 01.
Dirección y creación: Antonella Rosero Fuentes: Google Fonts Fotos: Flickr.com Pexels.com Unsplash.com Sensacine.com Ilustraciones, SVG, gráficos editables: Freepik.com Pngitem.com Pixabay.com Artículos por: Antonella Rosero Dizz Magazine fue realizada con las herramientas:
Para más información escríbenos a: antosole7@gmail.com
Editorial
Preparados para la hoguera
You've got to start somewhere... That's always the most difficult part. Alexi Laiho. Dizz una revista alternativa de temas controvertidos, de esos que ya no se encuentran tan fácilmente, entre otros objetos mainstream vistos desde otra ángulo, acompañados de un intento de diseño editorial y visual creativo y variado. Esta revista es un deseo colgado en la mente desde hace tiempo y que por fin pudo ver la luz. Y como buena primera edición, errores y aciertos se han cometido en el transcurso de la creación de esta muestra “editorial”. Pero no han sido en vano las fundidas de cabeza, las renuncias y regresos, cual relación moderna, para finalmente volver, agrandar la pantalla y ver el resultado final. Es sensible hablar de cualquier cosa en el 2021, pero al parecer es peor quedarse quieto, o callado, o ambos. Y tampoco sería conveniente dejar escondidas, o volando en el pensamiento ideas que con suerte molesten, interrumpan, incomoden, o inspiren. Dizz viene a marear tus expectativas, a expandir tus perspectivas y regalarte una pastilla de entretenimiento... o de reflexión. Es un placer dar la bienvenida a la primera edición de Dizz Magazine.
Anto.
Espejito,
4
Galateas a la medida de Pigmaliones calenturientos
De
El vaquero que pasó de moda
10
portada
Qué hay dentro
espejito
18
De Wildchild a Guitar Hero
Tributo
El panorama de las neololitas
24
Bizarro
Espejito, espejito
4
5
Galateas a la medida de
Pigmaliones calenturientos
6
La narración de Ovidio ha sido el ejemplo favorito de cómo funcionan los roles culturales. Pero por encima de Pigmaliones creadores de Galateas sexys hay un paisaje más introspectivo sobre la mente humana.
E
l mito leído y reinterpretado a lo largo de los años a través de la literatura, el cine y la televisión hace de esta narración parte de la historia misma, sobre todo de aquella ya aceptada culturalmente, donde simbólicamente el hombre constituye a la mujer. El mito nos relata sobre un rey sintiéndose ofendido por el actuar libertino de las Propétides, mujeres que para enojar a Venus se hicieron prostitutas, y que con más ira aún de la diosa, fueron convertidas en piedra. Un indignado Pigmalión, valiéndose de sus dotes artísticas esculpió una mujer tan perfecta y distinta a las mujeres con las que se desmoralizó, que además se enamoró de ella. Con tal deseo quería que la estatua fuera real que rogó a Venus para que cobrara vida, y esta le cumplió el deseo. Al volver Pigmalión a su morada y la de su amada, quiso comprobar si sus sueño se realizó, y
palpándola, besándola, sintiéndola, se regocija ante su petición cumplida. Finalmente ambos se casan con la bendición y presencia de la consentidora Venus.
Paradojas masculinas. Si bien el mito habla de un Pigmalión creador, dador de una vida pura y virgen, cabe mencionar que la Galatea creada se asemeja a las Propétides que el rey despreciaba. Las formas de su Galatea sólo se diferenciaban de las Propétides en que, según su imaginario, esta sería inmaculada. La esencia es la misma: formas sinuosas, sexo y apariencia femenina, pero tan hermosa que sólo él la pudiera tener. En otras instancias, el mito de Pigmalión es reiteradamente usado para reprochar el actuar y pensar misógino, que lo que quiere es reformar a su gusto a la mujer. Esto solamente ha sido una ventana que ha dejado entrar un gran número de
7
estudios de un villano Pigmalión que escapa de su misma contradicción al fabricar una mujer con las mismas formas de las mujeres que aborrece. No es raro encontrar versiones de un Pigmalión enamoradizo, que queriendo una mujer a quien amar, cumple su sueño en un simple abrir y cerrar de ojos. El cine además nos muestra varios ejemplares de Galateas; mujeres guapas y sobre todo graciosas, que nos llevan de la mano a observar su transformación a manos de un generoso galán. Las típicas historias con que se cuenta este mito han perdurado; unas marcadas por el estereotipo, otras como intento paradigmático de la esencia femenina y del papel del hombre, sin contar los clichés que se han creado alrededor de la dinámica entre estos dos personajes.
El mito en el cine. No nos olvidemos de la entrañable actuación de Julia Roberts en Pretty Woman. Una muestra contemporánea del mito de Ovidio, donde además la actriz ya es una prostituta. Este pequeño toque, nos regala un huevo de pascua, al traernos a la memoria a las Propétides. Un huraño Richard Gere tiene el trabajo de modelar a la joven Vivian, contratándola para que sea su accesorio por algunas noches, convirtiendo a una graciosa e inquieta Roberts en una Galatea de la alta sociedad que supliera su evidente incompetencia para encontrar compañía femenina. El mismo hecho de que viera en Roberts una oportunidad conveniente y barata en esfuerzos de librarse de los comentarios de su círculo, deja entrever su incapacidad de formar lazos sociales, y mucho menos amorosos con el sexo opuesto.
8 Escena monito del doctor Led r. La pie l que h gard obser vando abito. 2010. a Vera por el
Esta incapacidad, o según algunos, pudor, le impiden tomar a la mujer que tiene enfrente, sino sólo hasta cuando esté “esculpida”. Es curioso, sin embargo el hecho de que Gere no es testigo del proceso de cambio, como lo es de los resultados. No es él quien la modela, al menos no física ni intelectualmente, como sí lo hace económicamente: de nuevo vemos su incapacidad para comprenderse con su aliada. Por otro lado, no se puede dejar de mencionar a las Galateas insurrectas. Estas que no quieren ser modeladas por labor de un hombre, sino de sí mismas, o aquellas que más bien usan a su aprisionante Pigmalión a costa y como objeto de sus determinaciones personales. Estos vuelcos narrativos suelen traernos sonrisas y simpatía hacia la protagonista, entreteniéndonos con sus torpes aventuras hasta que logra su final feliz.
Aunque con más disimulo, también tenemos Galateas que dan sentido a la vida de Pigmaliones perdidos y desamparados, pero ellas a su vez pueden satisfacer sus deseos, ya sea carnales o materialistas, o animar un cuerpo que antes solamente podía ser observado y admirado. Esta admiración masculina es más bien voyerista. Encarna una mirada de excitación sobre la obra que ha efectuado, y también exhibe su propio reflejo convertido en mujer, habiéndose transformado él mismo.
Espejo voyerista. Esto lo vemos en La piel que habito, de Pedro Almodovar. La mirada voyerista de Robert Ledgard, un Antonio Banderas convertido en un cirujano más que deseoso de crear la mujer perfecta a partir de la piel, pone a la mirada fisgona como la misma causa de sus actos. Pongamos en segundo plano el crimen por el que
9 ándole
d ard Lewis do a Rich n ta re rp ópera. ere, inte Richard G Vivian para ir a la a r un colla
Vera es secuestrada. Aquí la mirada es la transformadora. La nueva mujer es repetidamente observada por su creador con el fin de constatar su progreso, pero esta no es inconsciente de que es observada, incluso en ocasiones hasta se le insinúa. Somos testigos de un voyerismo que poco a poco va evolucionando hacia un tacto, cuando Ledgard palpa los pechos de Vera, con evidente regocijo sobre la obra terminada, pasando por un acto sexual no consumado. Este detalle es especialmente importante, porque el objetivo de Ledgard no era en principio acostarse con su Galatea, que si se cumplía, hubiera sido sólo circunstancial, sino convertirla en lo que según él, era la piel perfecta, el cuerpo masculino convertido en la mujer arquetípica, y liberar de esta forma su misma naturaleza inconscientemente narcisista.
El placer que causa su obra no lo dota de amor hacia ella, como quizás lo hace un leve deseo erótico, sino el placer hacia lo que ha creado con sus manos, lo que lo libera hacia sus instintos, sus frustraciones, y deseos más profundos. No se pone sobre la mesa una propuesta patriarcal del cuerpo, sino a la condición de la consciencia. Vemos entonces un cambio de papeles, donde es una sensual Galatea la que controla a un Pigmalión blando de carácter, que jugando a las muñecas la manosea hasta hurgar en su propia mente inestable, delirios latentes y aparente abandono, y asimismo se nos expone una Galatea deseosa sí de placer carnal, de una autorrealización de sus instintos lascivos, deseos de protección y por qué no, de la conquista afectiva de su Pigmalión.
10 De portada
A décadas de haber sido testigos de las tan icónicas, pero ya oxidadas vallas y clásicos comerciales de los guapos vaqueros de Marlboro, y tras dos años de la muerte de su primer rostro, cabalgamos por el origen y camino de este personaje que le dio un antes y después a la publicidad.
11
El vaq u e r pasó o que de mo da
12 “Ven a donde está el sabor”
C
reada en 1924 por el gigante Philips Morris, Marlboro era una marca dirigida a las mujeres en sus inicios, porque tenían filtros y boquillas, lo cual era visto como algo muy afeminado para ser consumido por hombres. En estos años, los anuncios eran bastante estéticos y atractivos en cuanto al diseño, con tipografías que salían de la misma mano de una mujer (literalmente, porque hasta se hizo un concurso de escritura caligráfica a cambio de un paquete de cigarrillos). En esos años, para la mujer, el acto de fumar se constituía como la insignia de un naciente feminismo. Los primeros anuncios incluían mujeres glamorosas sosteniendo un cigarrillo en su boca, o en sus dedos, y retrataban situaciones o lugares en los que se podían identificar, con una frase coqueta y la impecable ilustración de una cajetilla de Marlboros. Definitivamente ya no los hacen así.
Esta imagen, junto con el slogan Mild as May, o suave como mayo, seducían al público femenino, además de otra frase que más tarde se convertiría en el verdadero atractivo: “con punta de marfil para proteger los labios”. ¿Qué más femenino y distinguido que eso? Por supuesto, esto ahuyentaba el interés masculino, que en esos tiempos se jactaba de su virilidad y no podía ser visto fumando uno de estos cigarrillos tan delicados. Pero poco a poco esto fue cambiando.
Saltando en el tiempo. 1957, el año donde todo cambió para Marlboro. La revista Reader’s Digest publicó un artículo alertando sobre la relación del cáncer con el cigarrillo. Esto supuso un golpe para Philip Morris y toda la industria. Pero este artículo no fue el único. Por esto, Marlboro decidió tomar un rumbo distinto al que ha venido conduciendo. Es entonces donde se decidió abandonar la delicada
13 “Ven a la ciudad Marlboro". imagen de la mujer con su tabaco de punta de marfil, por la de un macho implacable. Los primero anuncios con este cambio se originaron con el mensaje de que los filtros en los Marlboro también podían ser masculinos, y que además serían menos dañinos para su salud. Pero la imagen de vaquero del Oeste no vino sino hasta después. Antes, se probó con otro tipo de masculinidad: marineros o militares que dieron vida al nuevo discurso de Marlboro: fumar es lo que el hombre independiente hace. Esto fue el trabajo bien logrado de una de las más grandes e importantes compañías de publicidad en Estados Unidos.
El lazo ganado
que
atrapó
al
Leo Burnett y su equipo fueron los encargados, no sólo de transformar la marca en una destinada a hombres, sino que se encargó de
“borrar” por completo la imagen de la mujer de la marca. Incluso hasta el día de hoy. Así de bueno era el publicista, y nos deja un ejemplo más del síndrome de la pérdida de memoria histórica. En estos años se empezó a tomar más consciencia de las consecuencias a la salud que el tabaco causaba. Los ya fumadores se asustaron con esto y la venta de cigarrillos bajó por primera vez. Debido a esto, Burnett concluyó que necesitababan un cambio de aire para volver a poner a Marlboro en el panorama. Los publicistas se preguntaban cuál era el símbolo de masculinidad, y se encontraron con la imagen del vaquero, que era una de las representaciones más contempladas de ese tiempo gracias a los entonces populares westerns. Estos hombres no sólo que eran el arquetipo perfecto de masculinidad y estilo, sino que además vieron la forma de explotar mucho más esta imagen, con hombres
14
William Thourlby. Años 50.
Robert Norris. Años 49-50s.
vigorosos a quienes nadie les podía decir qué hacer. Muchos han pasado por las campañas de Marlboro, la mayoría actores o modelos, todos con una imagen rústica, muy al estilo western, y populares entre la audiencia. El primer vaquero en protagonizar la campaña fue Robert Norris. Leo Burnett lo descubrió cuando lo vio en una fotografía de un periódico posando con el actor John Wayne. Le llamó la atención y pensó que sería un buen modelo para la nueva campaña. Norris, si bien no era un vaquero de verdad, sí que tenía pinta de ello. Desde pequeño quería ser un vaquero y vivía en un rancho. Pero lo más extraño y paradójico es que Norris jamás fumó un cigarrillo en su vida. Todos los anuncios que realizó fueron una mera mímica del modelo llevándose el cigarrillo a la boca.
Viento en popa... o manos en las riendas. La figura ranchera permaneció en los anuncios hasta sus últimos días. Claro, con otros modelos, igualmente guapos, varoniles y sobre todo que pudieran personificar al vaquero independiente, rudo y áspero. Se pasó por actores como William Thourlby, o David McLean, que pudieron cumplir su rol de hombre Marlboro con mucho éxito, sin embargo, se deseaba más realismo en las publicidades. Fue cuando Darrell Winfield apareció en el escenario westerniano de Burnett. Winfield se diferenciaba de los otros hombres en que él no era un actor, sino un vaquero de verdad. Vivía y trabajaba en un rancho en Wyoming. La gente de la compañía publicitaria vió que sería el símbolo perfecto de lo que querían reflejar, y que le daría un toque más realista
15
Darrell Winfield. Años 60- 70.
David McLean. Años 60.
a la campaña. Su imagen fue de las siete magníficos”, compuesta por más recordadas Elmer Bernstein. en la década de M a r l b o r o de los 60 hasta el c o m p r a r í a Los atardeceres en la fin de los tiempos los derechos ciudad Marlboro tenían de Marlboro. de la canción su encanto: un desierto c o n v i r t i é n d o l a Los atardeceres en el soundtrack en la ciudad tranquilo y agradable del vaquero Marlboro, como para fumar un cigarrillo fumador, y caló después se al sonido de la canción tanto en la mente conocería a los de la gente como escenarios donde de Los siete magníficos. si la canción fuera se desenvolvían originalmente de los comerciales la marca. y fotografías tenían su encanto: un desierto tranquilo y agradable para fumar un cigarrillo. Y es que así lo hacían ver sus protagonistas con sus atuendos de mezclilla, botas de cuero, sombrero y mirada melancólica. Por supuesto nada de esto estaría completo sin una canción que le diera una atmósfera al paisaje. La escogida fue el tema principal del western de 1960 “Los
Estas botas están hechas para caminar. Si bien hasta la década de los 90, Marlboro tenía la mejor racha como la compañía tabacalera más importante y con más ventas, los consumidores empezaron a
Wayne McLaren. Años 70.
16
abaratar su presupuesto y en ocasiones optaban por marcas más baratas. A partir de que se conocieran más estudios e informes sobre la incidencia de muertes por causa del cigarrillo, el gobierno puso impuestos a este producto, por lo que la industria sufrió pérdidas. A más de eso, las críticas acerca de la glorificación del macho fumador hacia las generaciones más jóvenes causaba mucha controversia. Muchos acusaban al vaquero de incitar a los niños y jóvenes a fumar, a adquirir un estilo de vida poco realista, y ser el causante de muchas muertes y enfermedades pulmonares. Por la ciudad Marlboro pasaron muchos nombres célebres como Dick Hammer, jugador de basketball y actor; Eric Lawson, más conocido por su rol en Los Ángeles de Charlie; y Wayne McLaren, también actor, pero a quien se lo conoció después como uno de los precursores de
campañas antitabaco morir en 1992.
antes
de
Una de las curiosidades fue justo esa; en los subsiguientes años, tal y como como fichas de dominó, varios rostros de Marlboro empezaron a morir a causa de cáncer o enfermedades relacionadas a los pulmones. La mayoría fumaba. Marlboros rojos. Por eso, a estos cigarrillos se les empezó a llamar los cowboy killers, o asesinos de vaqueros.
Donde hay un Marlboro, ya no hay un hombre. A mediados de los 90 la imagen del vaquero independiente y fuerte declinó de a poco. Su reputación ya no se veía como la de sus inicios, a pesar de que el prototipo del vaquero de Marlboro perduró. Su némesis; la legislación antitabaco y las muertes de los hombres Marlboro. Se emprendió una batalla
17 Eric Lawson. Fines de los 70- 80s
para limitar la exhibición de cigarrillo en vallas, carteles y comerciales de televisión, para en 1999 finalmente prohibir por completo la publicidad, auspicios, eventos liderados por la marca, y parafernalia en cualquier competencia deportiva en todo Estados Unidos. Poco a poco, se hizo lo mismo en varios otros países, sin embargo, hasta el 2005 muchos anuncios, ya sin el vaquero, aún habitaban vallas y postes en países como Alemania o la India, hasta desaparecer por completo.
¿Es este el fin del vaquero? Definitivamente el vaquero más popular es hasta el día de hoy un icono de la cultura americana. No se puede concebir la idea de un road trip por los desiertos de Estados Unidos sin su nostálgica remembranza, la de un cigarrillo sin la pose de las fotografías, o el imaginario de
un rancho quieto y tranquilo. Con mucha suerte podremos ver estas vallas en lugares muy alejados de pueblos americanos, malogradas y oxidadas. Los hombres Marlboro, representados por uno de los publicistas más ingeniosos de la historia crearon la ilusión de un estilo de vida autosuficiente en tiempos difíciles, una innegable influencia e identidad del hombre americano que, sobre todo en los sectores rurales de Estados Unidos aún sobrevive. Lo último que nos queda es imaginarnos al vaquero taciturno, Marlboro en boca, cabalgando hacia el horizonte en un cálido atardecer con la melodía de su canción en un fade out.
18 Tributo
Foto por Metal Cris en Flickr con licencia CC BY-NC 2.0
19
De
Wildchild a
Guitar Hero
20
El chico salvaje que quería dedicarse a la música cuando escuchó a Dire Straits se convirtió en un héroe y dios de la guitarra. Deja un vacío difícil de llenar no sólo al metal, y a la música en general, sino a todos sus fans y amigos.
C
olgando una guitarra en forma de V con líneas neón rosas, verdes, o negras. Con una botella de cerveza en la mano y sacando la lengua. Ese era su look. Su elocuencia no era de las más expresivas cuando se lo entrevistaba, excepto cuando hablaba de música, de la de sus ídolos. Quién diría que él terminaría siendo el ídolo de las bandas que lo influenciaron.
años 80. Su primer acercamiento fue Money for Nothing de Dire Straits. No es una sorpresa que su apodo sea wildchild, alegoría de la canción de W.A.S.P. Y por supuesto supo hacerle justicia. Blackie estaría orgulloso.
Está por demás decir que su forma de tocar la guitarra es jodidamente espectacular. Todo el que lo ha escuchado lo sabe. Y es que era algo más. Su forma de compenetrarse con su mundo, porque cuando tocaba esa guitarra entraba a otro mundo. Eso no podía salir de un mortal.
Aunque sus primeros álbumes los colocó en el panorama, Hate Crew Deathroll los empujó a territorios internacionales y pudieron entrar a formar parte de los grupos más influyentes de metal. Pero esto no le quitó los pies de la tierra. Cuando se paraba en el escenario, era un verdadero dios de la guitarra. Así fue como lo llamó el mismo Kerry King. ¿El mejor cumplido, o qué?
Rugiendo fuerte. Salido de un lejano Espoo un 8 de abril de 1979, Aleksi, Allu, como lo llamaban de cariño, tenía la música en las venas. Su hermana fue su mentora musical, sobre todo de los
El naciente Children of Bodom se caracterizaba por música que combinaba sonidos neoclásicos de guitarra, con death metal melódico, y un pequeño toque que los definiría; el teclado. Todo eso de la cabeza de él y del baterista Jaska Raatikainen.
21 Aquí no hay dramas, solo puro metal. Cada tocada era un fuck you very much a las reglas, tal y como predicaba su camiseta. El escenario era su combustible, el lugar donde podía dejar salir todos esos demonios contenidos en sus letras, y también su fiesta. Porque Alexi era el alma de la fiesta. Así afirmaban sus compañeros de fórmula, sus hermanos, como él los llamaba. Children of Bodom era de esas bandas libres de dramas. Pero el estudio eran un lugar sagrado para él. Casi siempre. La dedicación con que trabajaba era tal que uno no creería que esa misma noche, en plan de juerga, se lo vería semidesnudo afuera del estudio, o metido en una tina, riendose a más no poder. Henkka Seppälä, bajista de la banda, contaba que era usual que Alexi haga la mayoría del trabajo cuando grababan. Se aseguraba de que cada instrumento sonara perfecto, que las voces entraran a tiempo, y siempre traía ideas nuevas al estudio
que le daban un extra al álbum. En los Making Of que se filmaron durante la grabación de los últimos álbumes, en ocasiones se podía ver a un Alexi parado en medio del estudio, con la cabeza hacia abajo, ensimismado en los sonidos, para momentos después levantar suavemente la cabeza, satisfecho y orgulloso.
El mundo necesitaba más. Las influencias musicales de su niñez le motivaron lo suficiente para crear una banda en el 2013, paralela a Children of Bodom llamada The Local Band. Aquí pudo dar vida a su alter ego, con traje de leopardo y cabello voluminoso. Bueno, no realmente. El grupo tocaba covers de bandas de Glam Rock además de otros himnos de los 80. Tuvieron un considerable éxito en Finlandia, donde llenaron bares y clubes. Al principio afirmaban que lo hacían por pura diversión. Y para tomarse unos cuantos tragos. Y se notaba. Incluso tocaron la canción Untouched del dúo The Veronicas,
22 y hasta hicieron un videoclip tan ridículamente dulce. Como un agridulce augurio, en el 2015 llegó uno de los momentos más retumbantes y emotivos, donde no sólo dejó su huella, sino que una vez más, influyó para que otros también lo hicieran. Tenía el deber de componer una pieza musical y liderar a 100 guitarristas para uno de los actos principales del festival de Helsinki llamada "100 guitars from hel". Cuando pensábamos que su talento no podía ir mas allá, nos mostró que su genio simplemente no tiene límite. La canción duró algo menos de 20 minutos, y nos hizo volar la cabeza. El hipnótico sonido de su composición, acompañado de las 100 guitarras invitadas y músicos colegas hizo retumbar la plaza del Senado, como no podía ser menos. Este suceso fue quizás uno de los más significativos de su trayecto, no como parte de una banda de metal, sino como un músico consolidado.
Amor de amigos. Alexi fue querido por muchos músicos que antes él admiraba. Uno de ellos fue Sebastian Bach, de Skid Row. Cuando era pequeño, no le dejaron ir a unos de sus conciertos con su hermana, y esta anécdota se la contó al mismo Sebastian. Culminó diciéndole que desde ese momento se prometió no parar hasta subir a un escenario, donde compartieron un abrazo. Cumplió ambos deseos. Otras anécdotas incluyen a Tuomas Holopainen, tecladista de Nightwish. Llegaron a ser buenos amigos. Hasta se fueron a Universal Studios en Orlando juntos. O de los innumerables recuerdos que compartió con su ex y antigua compañera de la banda Sinergy, Kimberly Gross. Todas las fotos que comparte en una cuenta de Instagram que creó con el fin de subir fotos de su tiempo con Alexi son tan memorables como sentimentales. Una foto en especial muestra un Alexi con una gorra al revés y un jersey de basketball,
23 como todo un rapero, concentrado en un pequeña consola. Así son las decenas de historias que se han compartido tras su muerte. Con él, de él, solo, o con las bandas en las que ha tocado, y todas vienen acompañadas de nostalgia.
Su luz no se apaga, sólo un reflector. Con Children of Bodom el fin llegó el 15 de diciembre del 2019, en un último concierto en Helsinki. El concierto llevaba el nombre de A Chapter called Children of Bodom, porque así era, solamente el fin de un capítulo para los integrantes. Pero es obvio que Alexi no se iba a quedar quieto. En el 2020 se conoció de la formación de su nueva banda, llevándose en su brazo a Daniel Freyberg, que acompañó a Children Of Bodom hasta sus últimos días. El título de este nuevo capítulo sería Bodom After Midnight, una evocación a la canción del álbum Follow The Reaper. Este proyecto le daría un aire nuevo, claro, con un estilo similar
a Children y acumulando otro hito a su extensísima carrera musical. Lamentablemente esto duró poco. Con esta banda alcanzó a grabar sólo un EP y un video musical que al parecer sería su obituario, y un último regalo viéndolo hacer lo que sabe. Claro que nos quedamos cortos. Son innumerables los minutos en video que deja, su talento para componer esas letras tan oscuras pero vivas, los poderosos y abrasadores sonidos que salían de esa guitarra, su osada personalidad frente a los escenarios, tímido en entrevistas, y juguetón y extrovertido con sus amigos. Un buen músico complace, pero un verdadero músico resuena para siempre en los oídos de quien lo escucha; y ese era él. Su icónico sonido no dejará de sentirse cada vez suenen sus riffs. Eso es lo que siempre lo acompañará, lo que lo hace sentir tan cerca. Ese es su legado hasta cuando con suerte volvamos a pisar el mismo suelo que él.
24 Bizarro
El panorama d Foto de Lolita Vladimir Nabokov
La cultura popular se ha encargado
los estudios sociológicos.
25
A
barcar el tema de las lolitas, desde la obra de Navokov es una constante práctica, no precisamente alabatoria de la obra, sino condenatoria hacia las acciones de su narrador. Sin embargo, el texto, a más de ser un notable ejemplar en la literatura, es simplemente el retiro de un transparente velo de un tema ya existente.
Sin embargo, el tema, en pleno siglo XXI es propenso a ser tratarlo con pinzas. No es normal hablar de una “nínfula” seductora, ni de un angustiado hombre mayor enamorado. No. En estos tiempos las lolitas parecen no existir, o ser objeto de una sobreprotección maternal, que aún en la ficción resulta escandalosa para los más conservadores. Lo que se ha venido dando con esto es una negación
de las neololitas de recrear, en muchísimas ocasiones esta escena. Las lolitas que han pasado por el cine, algunas con éxito, otras como un intento de mutar la historia son incontables. Y de la misma forma, hay guiños descarados o sutiles de lolitas en productos de esa cultura, con diferentes efectos; no podemos negar que la glamorización de este personaje en términos superficiales, es decir, como una “moda” ha sido tal, que el mismo término entra en
de algo que si bien se lee, se limita mucho al único hecho que incomoda; el abuso sexual y de poder. No seamos simplistas al decir que una lolita siempre será la víctima por su condición de vulnerabilidad, porque estaríamos cayendo en otro tema igual de delicado a los ojos austeros en estos días. Pero fuera de las lolitas “clásicas”, de las cuales se hablará en otra ocasión, hay unas que particularmente
26 De una forma subversiva, hoy existen otro tipo de lolitas, aquellas que huyen de una estructura social averiada, donde para encontrarse a sí mismas, tienen que llegar a pasearse por los bordillos de la perversión. Lo que es inconcluso, o discutible es si esta perversión proviene de ella misma.
27 conciernen actualmente. Unas que han evolucionado conforme a cómo se ha desenvuelto nuestra sociedad. Estas lolitas contemporáneas son fruto de productos de la televisión, el cine, la música, y claro, ahora las redes sociales, donde las niñas y adolescentes se construyen, y sí; construyen su sexualidad. En los ejemplos cinematográficos de la representación de la lolita, su sensualidad no puede ser aprovechada por ella misma, sino por el hombre que hace el papel del adulto, en ocasiones presentado como su guía, y que en el campo literario, se llamaría su amante. Ella simplemente juega inocentemente con esa caracterización. Pero en las nuevas lolitas este juego parece más consciente. Esto se conoce como femme enfant, una transformación del término y concepto de las femme fatale volcado hacia las niñas y adolescentes. Es evidente que la temprana liberación sexual femenina tiene claras influencias de los productos culturales, de los que los adultos somos testigos, cómplices, e incluso creadores, pero
que paradójicamente queremos encubrir con arquetipos como la identidad delicada que caracteriza a las mujeres. Otra paradoja es que en ocasiones estas nuevas lolitas, al “liberarse” de su opresor, terminan en los brazos de otro cuando mayores. La culpa entonces recae en ella. Claro, por la falta de una estructura social y cultural “sana”, según estos puritanos. Esto, solo para dar un ejemplo se refleja en la ausencia de una figura paterna, donde sobre todo en los últimos tiempos, es que se construyen las lolitas modernas, y la excusa perfecta para denominarlas “rotas”, como si fuera su culpa haber caído en las manos de, probablemente el verdadero villano. Pero estos productos de la cultura popular no pueden ser satanizados por su consecuente romantización, sino como una forma de identificarnos, si se da el caso, o aleccionarnos en el camino para dejar de lado idealizaciones hipócritas.
28 Gracias por leernos... u hojearnos. Si algo causó en tí el diseño de
esta revista, o los artículos, entonces ya ganamos. Esperamos que tus sentidos se hayan agudizado un poco. Y Espéranos, que habrá mucho más.
29 Aquí también podría aparecer tu publicidad, pero te vuelves a fresear.
30 No nos hacemos humo. Síguenos y léenos en:
@dizzmagazine
flipsnack.com/DizzMagazine/
issuu.com/dizzmagazine