Nuestros auspiciantes nos cancelaron.
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Nuestros auspiciantes nos cancelaron.
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La vida es solo un triste soundtrack que se repite una y otra vez.
Los sonidos que experimentamos a lo largo de nuestras vidas tienen un estrecho vínculo con lo que vemos. Eso incluye el cine. Si no lo creen, piensen de nuevo; escuchemos la canción Old Time Rock N Roll de Bob Seger y automáticamente se nos viene la imagen de Tom Cruise en ropa interior. Bueno, ese es un ejemplo de lo más simple. Por supuesto hay soundtracks más profundos.
El sonido, la música, dos de la cosas de lo más imprescindibles para algunos, hacen que estos sean mucho más que eso; dan realmente sentido a nuestros días. Pero además convierten una simple película, el consecutivo pase de imágenes, en la propia vivencia experiencial llena de sentimientos y energías de todo tipo.
Sí, seguramente no le pasa a todos, pero no podemos negar la piel de gallina que a todos se nos hace cuando empieza a sonar la canción perfecta en una escena trascendental de una película.
En esta edición, quisimos plasmar lo que la música en el cine es, no sólo para nosotros, sino fundamentalmente para la historia, para la técnica, para el arte, para la academia que es en sí mismo el cine, combinado con los sonidos, porque sin miedo a equivocarnos podemos decir que el sonido hace a la película. Y decimos esto sin ánimo de ofender al cine mudo, que por supuesto es parte del arte y la belleza del cine, sino que también hablamos de aspectos como la evocación, los distintos climas que ofrece el sonido en una película, las referencias culturales, las analogías que nos permite la combinación de ambos elementos y que hacen único esto que llamamos la cinematografía.
En esta segunda edición también nos ampliamos un poco más; abordamos temas que probablemente hieran, o toquen un poco la sensibilidad de cierto público: justo lo que estamos buscando. Y justo la línea que seguimos. En particular en esta edición traemos un tema del que si fueramos populares, seríamos seriamente su víctima: la cultura de la cancelación, cada vez menos progresista y mucho menos democrática. Así que, a la espera de ser leídos, y con ello criticados, o cancelados, o por el contrario, aconsejados de buscar una de esas frases de autoayuda de las cuales también hablamos, les damos la bienvenida a Dizz Magazine, segunda edición.
¡CANCELADO!
LA CULTURA DE LA CANCELACIÓN ALCANZANDO NIVELES RIDÍCULOS.
LA PUT@ MENTIRA DE LOS MENSAJES DE AUTOAYUDA.
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EL SOUNDTRACK HACE A LA PELÍCULA.
LA TENDENCIA DEPRESIÓN.
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¿POR QUÉ NOS GUSTA LOS TRASEROS?
¡Cancelado! La cultura de la cancelación alcanzando niveles ridículos.
Esta generación, que trollea a los que se atreven a decir algo distinto a lo que dicta la agenda comenzó como una forma de llamar la atención
sobre discursos cuestionables para el ojo público, pero se fue convirtiendo en la mayor caza de brujas de los últimos años, y se encargó de convertir dedos navegadores en acusadores.
¡Cancelado! La cultura de la cancelación alcanzando niveles ridículos.
En una conversación sobre frutas,alguienalgunavezdijo: “creo que los mangos son mejores que las naranjas”. Fue lo peor que pudo haber dicho. Alguien le respondió: “entonces básicamente estás diciendo que odias las naranjas. Y te estás olvidando de mencionar las sandías,lasmorasylaspapayas.Edúcate un poco, idiota”. Así funcionamos ahora. Desde que la cancelación se volvió una constante para intentar destruir a otros por pensar o decir algo diferente, nadie sale librado.
Ser tremendamente castigado con el látigo de la indiferencia en redes sociales, o el interminable repertorio de insultos por objetar algo es sólo el inicio de una maraña, a veces interminable de situaciones nefastas para el pobre infeliz que se le ocurrió mencionar cualquier cosa. No se diga si a más de eso es “influyente”.
En esta situación en la que nos encontramos, es imposible cometer cualquier error que implique un coincidente doble sentido en un tweet, por ejemplo. El miedo que causa hablar de temas “sensibles”, considerando que ahora casi todo lo es (incluso hablar de frutas), elimina toda posibilidad de reflexiónyentendimientosobrecualquier asunto, desde política hasta el debate del color de un vestido (¿se acuerdan de ese vestido azul, dorado o plateado que se hizo viral?)
La cultura de la cancelación no se diferencia de las antiguas medidas disciplinarias religiosas, donde el “culpable” es puesto en vergüenza y excomulgado. Con la diferencia de que ahora la sociedad es digital, y la verguenza digital es peor que los azotes. O comparable con una moderna caza de brujas, donde los tenaces defensores de no se qué tema esté de moda, arrojan difamaciones para mantener a
la comunidad “a raya”. Pero eso es lo de menos. Lo peor sería que desaparezcan de las redes al victimario que ofendió la suceptibilidad de esos miles de protectores de las directrices de buena convivencia digital de las redes.
En tiempos donde las redes sociales aún no estaban tan vigentes como ahora, los tabloides y revistas sensacionalistas eran los encargados de encender el cerillo,paraquesuslectoresseanlosque lo arrojen a la bruja de turno. Y aunque es cierto que los personajes públicos son los que más sufren de esta práctica, en los últimos años absolutamente cualquier persona puede ser cancelada, sin embargo, siempre va a vender más y ser más entretenido ver cómo arde un famosillo.
El inicio
Peroparairunpocoatrás,laculturadela cancelación se ha venido desarrollando, primeropocoapocoyluegosúbitamente. La palabra se usó por primera vez en los años 90, pero no para referirse exactamente a lo mismo que hoy. No fue sino hasta la década de los 2010 que el término se usó para referirse al fin de una relación amorosa, y curiosamente a
en el 2017 había llegado al punto en que se hizo tendencia con el también emergente movimiento #metoo, donde algunas mujeres del espectáculo hacían públicas sus denuncias de acoso y maltrato sexual por parte del empresario y productor Harvey
el día de hoy: en la película New Jack City, cuando la novia del personaje Nino Brown rompe con él, su respuesta es “cancela a esa perra. Me compraré otra”. Canceladores ¡al ataque!
En el sitio Tumblr también se empezó a usar la palabra, más aproximada a como la conocemos ahora. Con la frase “Yourfaveisproblematic”variosusuarios empezaron a abrir un debate sobre las acciones problemáticas de algunas de las celebridades favoritas de muchos, además de por qué algunas cosas que decían eran juzgables. La palabra tomó más fuerza cuando varias personas repudiaban en el sitio a los famosos favoritos de otros, con fotos y pruebas de alguna acción o discurso “ofensivo”.
De ahí en adelante, el término se acuño entre los diferentes ámbitos digitales, hasta que en el 2017 había llegado al punto en que se hizo tendencia con el también emergente movimiento #metoo, donde algunas mujeres del espectáculo hacían públicas sus denuncias de acoso y maltrato sexual por parte del empresario y productor Harvey Weinstein. Por supuesto que este hashtag funcionó después para hacer públicos los casos de muchas mujeres y hombres que habrían sufrido lo mismo porpartedesusparejasoalgunapersona cercana. En ese entonces, twitter era el mayor contenedor de estas historias y la red social donde el término se viralizó. La llamada de atención a varios personajes públicos además de Weinstein se fue dando a conocer rápidamente, y el movimiento fue creciendo más. Pero además, esto visibilizó otras causas donde se exponían comportamientos criticablesdepersonasdentrodelaesfera pública. El más destacable fue sin duda el movimiento Black Lives Matters, que hizo bastantes olas en las redes sociales y entre los más asiduos canceladores.
En estos aspectos, la cultura de la cancelación fue bien recibida por la mayoría y se la adoptó como una
Estas mujeres, de mediana edad, con esos cortes de cabello ya característicos, o caracterizados por la central de memes, y con la fuerte convicción de que tienen cual prerrogativa se les ocurra solo por ser americanas blancas se han vuelto la comidilla de tu red social preferida. Pero las Karens que “piden hablar con el gerente” son más que solo esa doña molesta; se han vuelto uno de los símbolos del racismo sistémico más representativo en Estados Unidos. Ellas se cancelan solas, sobre todo desde la aparición del nuevo virus, con sus constantes negativas a salir sin usar mascarillas, su “política antivacuna”, ser antiprotestas, e incluso apuntar armas hacia jóvenes protestantes negros que pasan en frente de sus casas.
Desde que las cancelaciones se hicieron más populares, y menos democráticas, el nombre Karen es un costal que reúne todas estas actitudes. Muchas teorías han sido discutidas del porqué este nombre. El principal era que Karen era bastante popular entre las bebés estadounidenses de los años 60, que si hacemos cuenta, tiene sentido el rango de edad en el que se encuentran estas doñas.
Claro que con la televisión, las redes, y escenas donde una señora de mediana edad se ponía en vergüenza, ha creado este prototipo. Los ejemplares salidos de las noticias, el nombre, y por ende su respectiva cancelación se compactaron en uno, o varios memes de los que, sobre todo la población afroamericana se deleita.
¡Cancelado! La cultura de la cancelación alcanzando niveles ridículos.
forma de exponer, denunciar, estimular investigaciones, y hasta aplicar cargos a personas a las que les defendía el manto del silencio y la anonimidad. Pero como todo, este buen samaritano comenzó a desviarse de su propósito original, donde se veían las consecuencias que el poder del desprestigio público podía tener, incluso de alegaciones falsas.
¿Justicia? O... ¿venganza?
Aunque para las verdaderas víctimas la cancelación sirve como una forma de liberarsedesus“demonios”yexorcizarlos a través del escarnio y la denuncia pública, también existe mucho sesgo acerca de lo que algunos consideran justicia,yloqueotrosconsideranlibertad de expresión. Cuando este desprestigio ha hecho lo suyo con empresas u organismos de poder, que se creían intocables y que además abusaban de este poder, su cancelación se ha sentido casigloriosa.
Vercómoestossehanhechocargodesu responsabilidad y a veces culpabilidad hacia prácticas poco éticas o la marginalización de minorías ha podido acabarconañosyañosdeinvisibilización sistemática. Pero así como de alguna formasehalogradouncambio,¿cuándo esta sensación de justicia se convierte en un capricho por acabar con alguien con quien no compartes ideas? Esto se ha venido discutiendo útlimamente. Con ataques en redes sociales a situaciones que ya rozan en lo ridículo, en lugar de contenerse, las cancelaciones se han disparado como una serie de proyectiles
en busca de un blanco fácil.
Cancelar un zorrillo maloliente del siglo pasado porque aparentemente incita al abusosexual,oelrechazoaloscreadores deuntambiénviejopersonajeindiodueño deunatiendadevíveresporconsiderarlo víctima de estereotipos raciales ha tomado niveles casi grotescos. El hobbie favorito de las personas hoy en día es escarbar en el pasado, porque muchas cancelaciones incluyen traer al presente esasetapas,consuerteolvidadasparael implicado pero jamás para los diligentes cibernautasenbuscadeentretenimiento.
Y es que querer cancelar no conoce de especies, y a veces tampoco de sentido común. En el marco de los últimos años se habla además de boycotts intencionales que solo buscan sacar de los espacios públicos a cualquier cosa que no se alinee con los ideales o los gustos que estén en tendencia. Las producciones audiovisuales, la música, y la cultura popular en general se han visto inmersos en señalamientos de cualquier índole y tamaño, que no tendrán vuelta atrás, porque con las acusaciones públicas de muchos, el derecho a la répilca se ha relegado casi al nulo. Y esto se da mayormente porque en los primeros intentos de réplica, los inculpados no salieron bien parados, no porque no hayan contestado, sino por haberlo hecho, o porque los interesados consideraronunaosadíaelsimplehecho de recibir una contestación, lo que, correcto; les ha valido otra cancelación.
En este contexto, y sobre todo a partir del
2020sehavenidoviendoun“minucioso”, casi quirúrgico cuidado sobre lo que se dice o hace, claro con muchas y evidentes excepciones para el recocijo y entretenimiento de algunos, lo que ha zombificado a la sociedad digital a un nivel en donde, el mismo hecho de hablar sobre la cancelación ha supuesto varias incriminaciones negativas. Ya varios personajes del espectáculo se han pronunciado acerca de esto. Recientemente los actores Chris Rock y Donald Glover han declarado acerca de la cultura de la cancelación de una forma interesante, pero muy evidente. Han dicho que las cancelaciones han creado, o más bien no han dejado crear producciones audiovisuales originales, que han dejado de ser graciosas y que son aburridas por el temor a crear algo rechazable, lo que consecuentemente supondría pérdidas económicas, pero también un deterioro en la industria del entretenimiento.
Aunque ahora veamos a la cultura de la cancelación como un término utilizado universalmente para cualquier cosa considerada “repudiable”, la práctica ha sido particularmete aprovechada, y ha logrado grandes cambios para la comunidad negra. El término de hecho fue utilizado en sus primeros días para abarcar el tema de sus derechos civiles, y ha logrado que muchas políticas racialmente injustas hayan sido analizadas y cambiadas para la igualdad de sus derechos. El hecho de llamar la atención sobre varios tópicos en el llamado black twitter, acerca de la violación de los derechos de mujeres negras, el negligente actuar de la fuerza pública, o la impunidad a delitos contra estas personas, ha puesto sobre la mesa muchos vacíos estructurales y sistemáticos que se han venido arrastrando a lo largo de los años, con varias treguas, es cierto, pero que no duran, y sobre los cuales antes no se hablaba, ya sea por desconocimiento o por el simple hecho de negar estas situaciones.
Al mismo tiempo, no sólo ellos, sino más personas se suman al pensamiento de que la cultura de la cancelación ha llevado a las personas a no pensar por sí mismas,yanoexperimentaryfallar,algo inherente de los seres humanos.
Entonces,estacultura,másopresoraque dadora de lecciones nos ha prohibido incluso cometer errores y aprender, o aprender, pero de las cancelaciones de otros, y no permite una discusión, ni un debate, o al menos uno donde no haya
La cancelación, según varios colectivos negros, ha sido un arma de empoderamiento para la defensa de sus derechos legítimos. El poner en manifiesto varios temas que desde hace mucho han quedado casi en el olvido ha abierto puertas para participar en la conversación. Pero también, gracias a la cultura de la cancelación que los
defiende especialmente a ellos, se los ha eximido de mucha responsabilidad en varios otros temas, como aquellos colectivos que han participado de forma violenta, enérgica y contradictoria en discursos que atacan otras minorías, colectivos o personas naturales que nuevamente, hablan a través de su libertad de expresión. Lo que prueba que la balanza nunca se va a igualar. Movimientos negros pueden en este caso muy extremo, ser comparados con los buenos años de las grandes corporaciones que gozaban de ser intocables, pues quien se atreva a criticar o discutir alguna acción de estos colectivos, no importa cual sea, se le puede garantizar una cancelación de grandes proporciones, con la acusación más cliché; la de racista.
Tu día mejora con sólo pensar en positivo, “Recuerda que si el plan A no funciona, hay más letras en el abecedario”, “Sé feliz hoy, que mañana nosabremossiestaremos aquí”. Pura mierda. Cuántas veces no nos despertamos abriendo facebook o instagram sólo paraverimagentrasimagendenuestros buenosamigoslosoptimistas,depaisajes con frases que lo único que nos provoca es poner los ojos en blanco. Sí, como ese emoji.
Estas imágenes son la pildorita que mágicamente cambia tu día de mierda, lacaradetraseroquetecargasportener
que ir a trabajar todos los días al mismo lugar y ver a los mismos pendejos de siempre a los que les tienes que sonreir. Pero ¡tranquilo!, abre tu facebook o tu twitter porque qué pereza abrir uno de esos libritos de autoayuda de donde salen tus frases instantáneas, por cierto mal copiadas, y ¡puf!, así de fácil desaparecen tus problemas.
En otros casos en los que sí abras ese empolvado libro que compraste hace más de un año con el compromiso solemne de leerlo muy pronto, te das cuenta que en tu situación es más fácil meter la cabeza en el inodoro que prometer cumplir esos 10 pasos para liberarte de tus miedos y empezar a vivir.
La put@ mentira de los mensajes de autoayuda.
Los mensajes de autoayuda, salidos de libros que lo único bueno que tienen para enseñar es el poder de marketing, sondehechoeltipodelibrosquemásse venden en Europa. La fórmula de ventas son esos títulos tan inspiradores, que te hacen imaginarte lleno de energía y felicidad al cabo de leerlos. ¡Despierta! Estas parado en la sección de revistas del supermercado, absorto en un título a cargo de un ingenioso equipo de marketing para vendértelo más rapido.
Ser más amargado y menos optimista
Seguro,talvezleereselibrotehagasentir mejor por un momento, hasta cuando te llega la deuda atrasada de la renta, o descubras que en tu cuenta no hay más que dinero para otro de esos libros. Y entonces tu cara se vuelve a fruncir, empiezas a cerrar tu mano haciendo puño, tu nariz emite el primer resoplido, y como por arte de magia se te olvidan los 10 pasos para cambiar tu vida, y el librito de autoayuda de pronto se convierte en “esa tontera que no sirve para nada”.
Los mensajes de autoayuda, que prometenquesitedicestodoslosdías“yo puedo”, o “el poder está en mí”, crean el efectocontrario.Unmensajecomoestos, carente de contexto y muy generlizado,
independiente de cómo vives tu vida, lo que va a causar es que en lugar de dar ánimos, provoque más ansiedad y expectativas muy poco realistas y engañosas.
El discurso que estos mensajes sugieren simplifica las cosas de una manera inapropiada. Te hacen pensar que sólo repitiendo algunas afirmaciones tu vida va a cambiar.
Ahora, no es que la autoreflexión no sea una herramienta positiva para mejorar la forma en que ves la vida. El problema con estos mensajes es que no te dicen que pienses cómo esa afirmación, que repites como autómata todos los días puede ayudarte a levantarte de tu asiento y convertirlos en acciones. O sí te lo dicen; te dan una esperanza de que el momentoenquepongasentumentetal aserción cuando hagas las cosas, todo cambiará. Y sí, no seamos tan snobs, tal vezpodríanfuncionarenunmomentode euforiayexcitación.Perovamos,ninguna persona cuerda permanece así. ¿Qué va apasarcuandoesaeuforiadesaparezca simplemente porque al levantarte hoy golpeaste tu dedo pequeño del pie?
lgunos de los títulos de libros de autoayuda más vendidos incluyen palabras como “El poder”, “Guía para”, o “El arte de...”, convirtiéndose en las palabras clave para publicitarlos.
Quisiera ver qué dicen las frases de autoayuda al respecto.
Estos mensajes ponen a todos en el mismo montón. Como si todos tuvieramos la misma clase de vida. Te hacen compararte con los demás (si el autor de este libro tiene mucho dinero, es feliz consigo mismo y con los demás, y además todas las personas a las que ha ayudado obtuvieron una vida feliz, entonces yo también puedo hacerlo).Estosmensajesnotedicen quealquelefuncionólaafirmación de “yo tengo todo el poder” tal vez tiene de por sí una vida muy acomodada, un trabajo estable, tiempo libre, o simplemente un mindset muy distinto al tuyo.
En el estudio, las respuestas de un gran número de participantes cayeron en la categoría “bullshit” (mierda) al reconocer frases realizadas al azar como “profundas”.
El estudio identificador de ingenuos
Ahora viene la mejor parte. En un estudio realizado en la Universidad de Waterloo en Canadá descubrieron que las personas que comparten mensajes de autoayuda en redes sociales tienen un intelecto más deficiente. Si, se tomaron el tiempo de hacer una de estas investigaciones.
Así iba el estudio: se pidió a poco menos de900personasqueclasificaranalgunas frases del médico Deepak Chopra en
cuestión de qué tan profunda es la frase. Lomásgraciosoesquemuchasdeestas fraseseransolodisparates,enunciadosy frasesalazarqueparecierandereflexión y sustanciales cuando se las leía. Una de las clasificaciones de la escala del 1 al 5 era la de bullshit, las incongruencias, ¿se acuerdan? El resultado: la mayoría de participantes no supieron diferenciar las frasesverdaderasdelasotras,colocándo las frases sin sentido en la escala de 4 o 5.
Se concluyó que hay una relación entre
e igual forma, en redes sociales se viralizan imágenes de frases de autoayuda con fondos de paisajes y frases que llaman a la felicidad y a tener coraje para “enfrentar la vida”.
labajacapacidadcognitivaylafacilidad de impresionarse con estos mensajes, y que además estas personas suelen creer en teorías conspiratorias o en asuntos paranormales y religiosos de una forma más acérrima. (Nos sentimos ofendidos por lo del asunto paranormal, no podemos negarlo). Además, se pudo observar que los mensajes falsos o las fake news son más propensas a ser compartidos en esta misma modalidad.
Aquí un consolador
Pero no seamos tan sensibles. En este estudio también se explicó, a modo conciliador, que con las cada vez más presentes redes sociales, donde ya no se sabe lo que es real y lo que no, es más complejo discernir sobre ciertos temas, pero que es más normal encontrarse con estas frases, y que hace mucha falta detenerse a pensar en lo que leemos en una imagen bonita, y analizarla antes de adoptarla como una afirmación lógica.
Por otro lado, si bien un estudio que solo tiene un indicador no puede decirnos cuán inteligentes somos, gracias a, o por culpa de estos mensajes de autoayuda en redes sociales, la verdadera autoreflexión se ha visto secundada por frases masticadas por autores ficticios, o inexistentes, que aceptémoslo, lo que realmente quiereneseselike. Y lo consiguen. La práctica del optimismo plagada de estos mensajes no puede ser más habitual. Y contraproducente. En cuanto no te veas feliz y burbujeante como tus amigos, los deficientes intelectuales que comparten la imagen de la frase con el
fondo del mar, te frustras porque como “está en tus manos el ser feliz”, la culpa por no serlo debe ser tuya. Pero calma. Ahora que sabes que tus amigos son menos inteligentes por compartir estas imágenes,siéntetemejoralsaberquelos memes que tú compartes aún no dicen muchodetuintelectoyqueporlomenos haránreir.Esoyapuededeporsímejorar tu día tras golpearte el dedo el pie. Además, no todos tenemos que andar por la vida sonriendo como si fueramos nosotros los deficientes intelectuales. Y nosiempreesnuestraculpa.
Si, tal vez estemos amargados, pero preferimos serlo a creer que nuestra vida sevaaarreglarconsoloverunaimagen positivaeninstagram,orepetirunafrase, a veces sin sentido. Al respecto, varios especialistas afirman que expresar las frustracionesenformadellanto,ira,gritos, o ataques es más recomendable que negar que los problemas existen, porque al menos de esa forma hay un proceso de liberación y desahogo, necesario en muchas ocasiones para nuestros procesos mentales, relacionados a los procesosquímicosdenuestrocerebro,en lugardecontenernos,conlaideadetener todo bajo control, y más aún, volvernos simples receptores de información que no tienen pensamiento crítico, o que no reflexionamos sobre si lo que acabamos de leer es remotamente posible considerando la vida que llevamos.
Pero en fin, quienes somos nosotros para criticar ¿no? Pero en serio, si aún queremos tener cerca a nuestros amigos los positivos, o si esos somos nosotros mismos, y no pensamos en dejar de serlo, está bien. No somos una frase de autoayuda para decirte qué hacer. Bueno, tal vez sólo asegúrate de pensar más criticamente acerca de esa frase antes de compartirla, o al menos averigüa,conunoodossimplesgoogleos si afirmativamente pertecene al autor de la foto antes de compartirla.
Hoy más que nunca los sonidos en las películas son un elemento infaltable; acompañan, guían, y muestran tanto o más más que los fotogramas. Y esta adhesión demuestra que un sonido vale más que
mil imágenes
y que en gran medida una película no es lo que es sin todo el conjunto de sonidos que la componen.
n los años 1900, el cine mudo era de por sí la más grande innovación de ese tiempo. Como era de esperarse,elsonidodentro de la película era nulo, y peor aún; las primeras proyecciones abiertas al público incluían el ruido del proyector, susurros y gritos de los asistentes, que asombrados por las imagenes ficticias, ovacionaban el invento.
Pero otra idea aún cocinándose iba a ser elnuevoacompañamientodelapelícula; una orquesta musical que se ponía a un lado del proyector. Esta era una forma bastante ingeniosa de “tapar” el ruido que hacía la manivela del aparato, operada manualmente durante toda la proyección.
No es sino hasta fines de los años 20 que a las cintas se les añadió un pequeño toque; una banda sonora dentro de la película que acompañaba ciertas escenas. Esta música estaba compuesta porórganosoviolines,ungéneromásbien clásicoytradicional,yestabacompuesta
sólo para sonorizar los diálogos en las imágenes. Un buen inicio ¿no?
Desde este momento el cine empezó a acudir mucho más a la música, viendo que los espectadores le ponían más atención a las imágenes; entonces se le dio más importancia que solo como accesorio de acompañamiento.
En los años 30, la música que se adhería a las imágenes ya era una constante. Las composiciones orquestales se empezaron a diversificar dependiendo de las necesidades de la película, pero siempre conservando el estilo tradicional y operístico. A esto se sumaron los efectos de sonido, que no sólo hacían más realistas las imágenes, sino que combinaban todos estos elementos de forma sincrónica. La opera prima: King Kong, de 1933. Esta película les dijo tanto a directores, como productores, y claro, a compositores, que una oportunidad comercial y artística se venía, y permitió al cine, junto con la música, consolidarse como una unidad.
Larápidaevolucióndelcine permitió contar con una serie de recursos musicales y cinematográficos, que se esquematizabanenmoods,ya como una función descriptiva, o como una forma de causar sensaciones en el público. Para esteentonceslapartepsicológica del cine también se llegó a descubrir y estudiar.
Los compositores vivían sus mejores días con respecto al éxito comercial que les traía su trabajo en el cine, pero no dentro del círculo académico, por cierto bastante beato en estos años para con este “oficio” naciente. Considerando esto en retrospectiva, la música era un medida, algo desesperada (pero conveniente en el futuro) de ennoblecer al cine, que aún no era considerado un arte. Es por esto que en sus inicios la música era clásica y operística, como una forma de introducir el cine a espacios múltiples dondepudieraconvivirconla literatura o la pintura, pero tambiénparaayudaralos espectadores a centrar la atención en la película, al simpatizar conuntipodemúsica que ya conocían.
El aspecto comercial en el cine se hacía más evidente, sobre todoenelascendnte Hollywood como referente cinematográfico. Las productoras, algunas ambiciosas
de poder, necesitaban sacar más provecho de todo, y esto incluíalabanda sonora. Se vió que la música importaba cada vez más a la audiencia. Sin embargo, este paraíso se encontró con una amenaza: la cada vez mayor accesibilidad a la televisión, lo que supuso el primer competidor del cine.
BSO, soundtrack, score, acción
Las productoras entonces empezaron a añadir música comercial de distintos géneros en boga. Estas canciones se montaban en algun momento determinado de la película, o en los créditos iniciales o finales, como hasta ahora se suele hacer. Se les llamó soundtrack, que es música ya existente y popular para el público, o canciones compuestas especialmente para la película y que logran tener un éxito comercialporsímisma,fueradelespacio cinematográfico.
Con esto, las disqueras también vieron una oportunidad lucrativa, pues los soundtracks podían adquirirse en forma de disco, y se podían transmitir por la radio. Además, esto era negocio por partida doble; la película le daría un mayor éxito y reconocimiento a la canción,yviceversa.
Esta estrategia, aunque comercial, con todo lo que eso conlleva, ha sido aún así de las maniobras más gratificantes. Por nombrar uno de los tantos, reproducir el compilado del álbum de la película Boogie Nights, de 1997 es un verdadero deleite. La combinación de artistas y músicos de este soundtrack es de los másplacenterosyacertadosquesehaya podido reunir. Agradézcanlo después.
Pero la música no se limita ahí. A esto se suma el score, sonidos cinematográficos incidentales, es decir, música que se creaba exclusiva y específicamente para la película, y que enfatice, dé cierto significado o realce escenas particulares de la cinta. Los resultados de muchos scores le dieron exactamente en el clavo a muchas películas y funcionaban más que bien como LPs lanzados por separado. Esto era porque esta música recordaba perfectamente bien a una escena sin necesidad de proyectar la película. En este punto, la iconicidad del cine y sus elementos dan sus primeros frutos.ElscoredeStarWarseselejemplo más célebre, o los sonidos heróicos y llenos de adrenalina que se usaron en Volveralfuturo.
Los años 70 es la verdadera década de explotación musical en el cine. Pero así también la de crisis. El género disco supuso un gran auge para nuevos caminos cinematográficos en los que la música era especialmente la protagonista. Y esta fue la oportunidad del cine para labrar otros géneros como el terror o la ciencia ficción.
Pero volvamos a la música. Los 70, así como elcinedeestosaños marcaron una gran influencia en la cultura pop, desde la modahastalasexualidad.Esta década colocó a la música en un pedestal lleno de brillo y luces.Ladiscoeraelescenario predilecto de muchos directores. Grease o Saturday Night Fever como modelos de otras producciones fueron, si bien no los puntos de partida, el ejemplo de cómo una película puede hacer que la música sea lo que más nos interesa. Ambas películas se fueron desarrollando como íconos e incluso clichés en años póstumos por sus
Williams, autor de la tan aclamada banda sonora de Star Wars hizo efectiva la premisa de apegarte a tus ideales. El compositor no se intimidó con las vanguardias de los 70 e hizo de su composicióntradicionalunestiloquehizo historia en la música cinematográfica. No olvidemos los terroríficos acordes de Tiburón, con la que todos avistamos el peligro del gigantesco animal; o la música con que se nos da la bienvenida al parque jurásico.
Otros autores como James Horner también dejaron su huella. Horner es el responsable de las inolvidables bandas sonoras de producciones como Aliens, la épicaAvatar,oparasuavizarunpocolas cosas, Titanic.
Estas producciones referencian la forma encómounapelículaysumúsicapueden llegar a ser tan memorables en la mente del espectador, que casi no se puede concebir la cultura sin ellos, siempre de la mano del otro. Las bandas sonoras constituyen el imaginario social, parte de la narración, o la narración por sí misma, lo que de por sí ya
la dotan de un sentido infaltable en el cine y ahora, en nuestras vivencias o en cómo experimentamos nuestro papel de espectadores. Y esto cobra sentido porque si hablamos de toda una banda sonora, incluyendo efectos de sonido, score y soundtrack, probablemente no signifiquen mucho más de lo que independientemente son comoelementosautónomosproductores de emociones.
obra que sí, representa una región, pero que sobre todo determinan el cómo terminamos viviendo la película que sin duda no sería absolutmanete nada igual sin esa banda sonora.
Las melodías intensifican esas emociones que tenemos en nosotros. Una de las razones por las que un sonido o canción nos parece triste, lúgubre o feliz es por las convenciones culturales que obtenemos a lo largo de nuestra vida. No es extraño que la musiquita del exorcista es sinónimo de puro terror, nos anticipamos a un tensión que funciona tan bien. Esos sonidos llamados tubular bells nos conducen a la imagen de un sacerdote encaminándose hacia su fatídico destino, y hacia una historia que hasta el día de hoy nos hacen, si no ponernos los pelos de punta, al menos sí inquietarnos.Yestasemocionestambién se relacionan con un significado cultural creado en nuestro lugar nativo. Pero lo más interesante, y esto es lo que hace la músicaqueacompañaalasimágenes,es queaunqueesossonidosnopertenezcan anuestrolugardeprocedencia,sentimos una identificación que nos llega. Muchas películas hacen esto; juegan con la sensibilidadpatriótica.EnCoco,lamúsica es riquísima en elementos culturales bastante autóctonos de México, que no sólo llegan a propios, sino también a extraños. Existe un reconocimiento instantáneo de estos sonidos con una cultura bastante característica. Tanto los sonidos diegéticos y extradiegéticos constituyen de por sí la cúspide de una
Poesía musical
En ocasiones, una canción nos provoca un sentimiento, una simbología sentimental, ya sea por sus letras o por su composición, pero si esos mismos sonidos acompañan una secuencia cinematográfica, adquiere otro sentido: es una experiencia distinta, tal vez muy distinta a su original. Aquí viene bien mencionar el soundtrack de la película Trainspotting, donde la música es especialmenteimportante.
Lou Reed o Iggy Pop son de por sí funcionales como un viaje humeante, un momento de euforia danzante, hasta una sobredosis imaginaria pero emocionante. Pero al ritmo de Lust for life, con Mark corriendo por las calles de Londres, la canción cobró un significado totalmente diferente; expresivo y simbólico.Estoacompañadoconelbreve monólogo que el protagonista lanza. La canción subraya la adrenalina. Mark nos la contagia y hace que queramos huir con él. Pero además nos coloca en una situación donde a pesar de la sed de vida que reclama la canción, lo que más hay es un deterioro de la misma, y nos trae de vuelta del trance provocado por laheroína.
Alolargodelfilmhayvariosmomentos musicales donde las drogas parecen una descompuesta montaña rusa a la que queremos subir escuchando el cover de Atomic, de Sleeper, y bajar con Born Slippy, de Underworld. Pero claro, sin desacreditar también
los planos, movimientos de cámara y colores, que nos terminan de “elevar” al lado de los personajes. Y es que esta montaña rusa también nos hace pasar por antagonismos estilísticos. Es claro que en conjunto la película es un trágico paseo por una negligente y tóxica vida modernaeuropea,perolamusicalización de cada escena, incluida la de la más funesta, como la muerte del bebé de Allison hace que paradójicamente sea peculiarmente bella.
con un elemento característico del género, como la presencia del mal o del asesino.
El motivo conductor, o leitmotiv ayuda a que los significados asociados con una melodía tomen vida en la secuencia de forma convencional. Crean esta identificación icónica que vemos en las ya clásicas películas con bandas sonoras reconocidas y que nos hacen comprender mejor la película, reconocer su música a donde quiera que vayamos y automáticamente relacionarla con un momento, o con la película en su totalidad.
Garage blockbuster
Para la industria, uno de los momentos gloriosos, donde la música fue este motivo conductor es el cine de los 80s y 90s. Y de los más comerciales. Bastante más comerciales. El nacimiento del Blockbuster, como se les llamó a películas de gran presupuesto o éxitos de taquilla, gracias a estrategias publicitarias posicionaron a varios músicos, actores o directores a la cima del iceberg cinematográfico. El hecho de promocionar la película a través del merchandising o de discos con la banda sonora completa era una estrategia ingeniosa de catapultar a artistas nacientes de la música, la mayoría con un famoso One hit wonder.
Cuando escuchamos los sonidos de una imagen cinemtográfica nos vinculamos a la historia de forma subjetiva. Y esto hace mucho más personal el bien llamado “ritual” de ver un filme. Estos vínculos son siempre imaginarios, claro, pero más profundos de lo que parecen. El sentirnos identificados con una escena musicalizada o ambientada de forma determinada no es en balde. Nos convertimosenlaescena,enelpersonaje, en la evocación de un pensamiento o recuerdo. Y este es precisamente el éxito que busca el cine. El score de Halloween, de 1978 actúa como un evocador de “the shape”, como se lo llamó en sus tempranos días, y nuevamente nos muestra que un sonido es capaz de hacernos vincularlo a una imagen, y en consecuencia a un significado, creado tanto por su compositor, como por la serie de imágenes, y claro, por nosotros. La fotografía de the shape siempre hace clic en nuestra cabeza cuando suena el sonido de ese piano e inmediatamente nos lleva a Haddonfield. O puede que no exactamente al personaje de Michael Myers.Yesquelamúsicacinematográfica bien hecha puede no necesariamente llevarnos a su origen, sino relacionarla
En muchas producciones, el poder de la música hizo que recordemos más el soundtrack, y que hayamos dejado en el olvidoalapelícula.Yestotambiénsedebe alaempobrecidadirecciónoargumento de la trama en la que el sonido funciona como un salvavidas. Aunque es relativo nombrarlaspeorespelículasconbuenos soundtracks, tomemos un vistazo a Mannequin,dondeloúnicoquepodemos recordar es la canción Nothing is gonna stop us now, de Starship.
Aunque no propiamente un blockbuster, la canción alcanzó los primeros lugares
La
El soundtrack hace a la película.
2018. Dir: Thom Yorke.
Amelie. Suspiria.
The dark Knight
2008.
Dir: Hans Zimmer y James Newton Howard.
Kill Bill Vol.1
The Social Network
2010. Composición y producción: Trent Reznor y Atticus Ross.
Joker.
2019.
Composición: Hildur Guðnadóttir.
Requiem For a Dream
en las listas Billboard de los 80, y no precisamente gracias a su película. Contrariamente, muchas canciones no tendrían el sentido que les damos si no fueran por la escena en la que se las reproduce. En Flashdance, el boom de What a Feeling, o Maniac no fuera tal si no la relacionáramos con el vertiginoso y enérgico baile de la protagonista, que hasta nos hace sudar. Y qué decir del soundtrack de Volver al Futuro, donde no sólosuscoreesreconocible,sinotambién las canciones que se tocaron dentro y fuera de la película. Chuck Berry revivió a manos de Marty McFly.
1968.
Composición: Bernard Herrmann
Superfly. Vertigo.
1972.
Composición: Curtis Mayfield
2001: A Space Odyssey
1968.
Composición: Alex North.
Ahora, esos soundtracks que también nos estremecen, más por su familiaridad queporporlacomposiciónensítambién cuentan. Esas canciones tan clásicas y conocidasparalosespectadores,aveces trilladasyquehemoscantadounmillónde vecesadquierenotrosentido,orefuerzan el sentido que les hemos dado cuando les colocamos una imagen. Concluye en una sinergia donde la melodía adquiere un poder que probablemente antes no tenía, narrándonos una historia paralela a la que habíamos creado al escuchar esa canción antes, y sumergiéndonos en una atmósfera más amplia para nuestros sentidos. Así, jamás volvemos a ver ni escuchar esa canción de la misma forma. Claro, esto depende de las imágenes, porque también existen canciones magníficas a las que se les ha colocado una imagen pobre o nada apropiada. Un ejemplo, sí, bastante sorpresivo y polémico fue cuando Muse aceptó realizar la banda sonora para la película Crepúsculo del 2009. Muchos dijeron que se vendieron, considerando que es de esas bandas “intelectuales” con respecto a su música. Sin embargo, fueron justamente estas canciones las que hicieron a la película y no al revés. Las varias escenas donde aparecen canciones de Muse realmente estimulan y dan otra perspectiva a las secuencias que de otra forma solo quedarían para el sketch, pero también, nos guste o
no cambian un poco la forma de ver el álbum Black Holes and Revelations a partir de ese momento.
El cine y su sonido pasan también por etapas,talycomonosotros,yesjustoese elaspectoporelquenosvemosreflejados enél.Cadadécadaestámarcadaporun panoramaculturaleideológicoquepara nada incoscientemente nos retratan, ya sea como una crítica de nuestro sistema, o un espejo de nuestra mente, algunas en forma de parodia. O ambos.
Lasalegoríasdelosúltimostiemposenel cine, a más de entretenernos, nos ponen en una posición incómoda, y con mucha razón. El Joker de 2019 nos lleva por una rancia ciudad Gótica no muy diferente a algunas ciudades en la actualidad. Y no, en este caso cualquier parecido a la realidad no es para nada coincidencia.
La dirección de fotografía fue más que brillante.Lamúsicanisediga.Losacordes depresivos a lo largo de la película nos provoca una más que merecida amargura del mundo en el que vivimos. Joker es el paradigma de cómo el sonido puede retratar y llevarnos por cada uno de los pasos y desiciones por el cual el protagonista vive. Nos pasea a través de sus ojos. Su ritmo pasa por momentos de completa aflicción, al sonido de sufridos violonchelos con atmósferas muy oscuras, pasando por “victorias” personales con Gary Glitter, hasta la esperademejoresdías,conFrankSinatra.
La experiencia que el cine nos da es por decirlo menos, catártica, pero la música enéleslaquerealmentenosenvuelveen una perfecta quimera melódica capaz de hacernos vibrar, ponernos la piel de gallina de la emoción, o provocarnos unamomentánea,ono,crisisexistencial. Músicaycineconvivencomosiestuvieran atados entre sí, y donde la ausencia de uno desmoronaría toda la estructura, como una demolición visual y cadente. Y con esto, ¿será justo decir que la música le da al cine sus mejores armas? Dazed
asenfermedadesmentaleseranun tópico del que no se hablaba hace menos de 10 años. Los problemas mentales se dejaban en la casa, o en la habitación. Era de los pocos temas tan vergonzosos de tratar con amigos o familiares, que se prefería hablar con un profesional,yesosiacaso.Laideadeque sólo los locos iban a un especialista en psicología o psiquiatría, o de que a las personas deprimidas se las mete a un manicomio son de las historias, aunque cómicas algunas, la mayoría más que absurdas.
Perolosdiagnósticostampocoayudaban. Eran muy poco claros sobre lo que una persona con una tristeza prolongada, dolor, pensamientos suicidas o ansiedad podía tener. Es que el campo de la psicolgía, aunque ya muy amplio, era poco demandado, a menos que sea una
emergencia, o que una preocupación se salga de las manos. Los más conservadores, ¡que ni se les ocurra ir a un psicólogo!, “qué van a decir”, “van a pensar que estás loco”.
Todo esto hacía que muchas personas sufran solas, o no pidan ayuda por la vergüenza que esto causaba. La falta de información pública, o al menos la que no haga falta rebuscar en lugares recónditos hacían su trabajo.
Perodeunmomentoaotropasóalgoque locambiótodo.Lapalabra“depresión”se convirtiórepentinamenteenlatendencia del momento y los trastornos mentales en el último grito de la moda. ¿Cómo pasamos de esconder, en algunos casos literalmente en el clóset, los problemas relacionados con nuestra salud mental a usar ropa y accesorios con lemas como “I’ve got issues”, “Depressed”,
o “Social Anxiety” en público? ¿O de imitar películas y escuchar hasta el aburrimiento canciones sombrías donde la depresión es el motivo principal? Aunque parezca que la respuesta está en que hay una mejor comunicación sobre la salud mental, hay otro lado, tal vezmásglamouroso,peromenosgenial.
Es depresión, no es depresión
Hay que empezar con a qué llamar depresión,aquéansiedad,aquétristeza, oaquéaburrimientoocansancio,porque en ocasiones, todos estos síntomas suelen ser metidos en la misma bolsa clínica, cuando no siempre es así. Claro quehaycasosenquetodossonpartede la misma condición, sobre todo cuando estos síntomas son identificados por un profesional. Pero como nos encanta autodiagnosticarnos y nombrar a todo aquelloquenospasa,nossentimos “deprimidos”porquenotuvimos loslikesquequeríamos.Bueno, pues la depresión es mucho más complicada que eso.
No todos los síntomas son relacionados a un cuadro depresivo, aunque las personas con un verdadero diagnóstico pueden sufrir con pequeñísimas cosas que otras personas encontrarían insignificantes. Y por otro lado, esta forma de hiperbolizar sintomas, o confundir estados de ánimo pasajeros con una enfermedad que sufren millones de personas ha puesto en cuestión quiénes sufren realmente de depresión y quienes de una fiebre de moda.
El origen de esta tendencia está
justamenteenlamoda,laquehaexplotado la enfermedad y la ha consagrado como lo más in. Las principales colecciones de marcas famosas lideran el concepto de queladepresiónesunabuenaposepara fotografiar sus prendas y accesorios. Las sonrisas y garbo que caracterizaba a las modelos se cambió por rostros tristes, miradas distraídas, posturas abatidas y melancólicas,acostadasodesplomadas en el suelo. Y es que sí: esta imagen vendió desde el principio. Tampoco es una coincidencia que las prendas oversized estuvieran acompañadas de sus respectivas modelos en una pose fatigada, como una estética forma de decir que las personas deprimidas usan ropa holgada debido a su desgano y abulia.
Lo cierto es que la moda ha vendido esta estética como pan caliente. En los 90 ya se veía algo similar con las supermodelos“heroinómanas” de las portadas de las revistas, o las publicidades en perfumes. Siendo la depresión y la ansiedad dos de los trastornos con que más personas se pueden identificar, con un ya creciente número de personas que las sufren, las marcas han reconocido a estas enfermedades y condiciones como una forma de vocalizar algo de lo que antes no se hablaba. Lo hicieron con un estilo, según ellosliberadorycomounaforma de apoyar a los que sufrían en silencio. Pero sin duda también una estrategia algo escalofriante de vender sus colecciones a quienes simplemente esta moda les parece tan atractiva y novedosa.
LamarcadejoyasIconeryideóunaforma de visibilizar dos condiciones: con piezas queexponíanlaspalabras“depression”y “anxiety”. Tremendas joyitas.
OtrasmarcascomoZara,AshleyWilliams, o Gucci también han visto al estilo depresivo como un mercado rentable. Al ser marcas de ropa y accesorios exclusivos, este estilo ha venido viéndose como“sofisticado”y“glamouroso”.Asíes. Uno o varios trastornos psicológicos, que incluyen síntomas para nada elegantes en la vida real se han convertido en la alta gama de las enfermedades.
Parece que la industria de la moda ha sido una constante fanática de temas controvertidoscomolosexcesos,drogas, alcohol, y ahora uno más; la depresión. Varios diseñadores han vocalizado sus problemas con estos temas, incluso la industria ha tenido que sufrir la pérdida de algunos. El suicidio de la diseñadora Kate Spade y Alexander McQueen como los casos más memorables, o los problemas psicolígicos, de alcohol y drogas de varios diseñadores, entre ellos Marc Jacobs o Donatella Versace, quienes han declarado en varias ocasiones sus problemas psicológicos y que estar dentro de esta industria los ha exacerbado.
La fuerte demanda que supone esta industria, de las más explotadoras por cierto, puede ser la razón por la que no sólo diseñadores, sino modelos, asistentes y muchas personas del backstage son los que más sufren problemas con su saludmental,ya sea pasajeros o perdurables
durante toda su carrera.
Camisas de fuerza a la moda
En ocasiones, estos mismos diseñadores aprovechansusvocesparahablardesus enfermedades mentales con el objetivo de “concientizar” a los consumidores y a laprensasobreloserioqueespadecerun trastorno mental. Pero también existe un ladooscuroacercadeesto:seaprovechó estaoportunidadparalanzarcolecciones y estrategias comerciales que llamen la atención, y definitivamente den de qué hablar, aprovechando sus preexistentes problemas de salud mental.
En el 2019, Gucci presentó su colección para 2020 primavera/verano nada menos que con modelos vestidos con camisas de fuerza y con una puesta en escena como salida de un manicomio; maquillaje, cabello, y hasta la misma pasarela. Esto generó varias reacciones, como era de esperarse. Incluso varias modelos hablaron sobre su actuación, diciendo que ese tipo de presentaciones solo hacía ver a la salud mental como un show y no como un verdadero problema de salud. Y esto lleva a un tema en particular; el hecho de precisamente hacer a la salud mental una moda, no para concientizar, sino para vender esa imagen, despistar sobre la más bien triste realidad que muchos sufren, además de colocar varios estereotipos y prototipos, algunos equivocados de cómo se ve en realidad un paciente con una enfermedad mental.
La industria del entretenimiento ha gozado de los privilegios de una voz muy fuerte que en ocasiones, lamentablemente llega a muchas personas. La música no es la excepción. Como ámbito propio para la expresión
de sentimientos, estados de ánimo o la exteriorización espiritual, la música es el perfectoescenarioparuntemacomolos trastornos y enfermedades mentales.
El género grunge-depresión
Los 90 eran los años dorados de temas comoladesesperanzayelpesimismo.En este panorama, la depresión, ansiedad, lasdrogasyelescapismohacíanelcoctail perfectodeladécada.Esmásquesabido que aunque esta década reunía grandes iconos, estos también jugaron un papel en la glamourización y el romanticismo de los problemas de salud mental y las drogas. Que funcionaron tan bien, que el estilo perdura hasta ahora.
Empezando con la efigie de los 90, Kurt Cobain sufría de varios desórdenes mentales,entreellosdepresión,trastorno bipolar, trastorno maniacodepresivo, entre otros. No en vano el suéter de lana verde se puso de moda en un momento en las tiendas de moda rápida gracias a suestilo.Seríaelperfectocasodeestudio de los especialistas.
El cantante, en lugar de esconder sus problemasdesaludmental,losexaltabaa travésdesumúsica,peroconelmensaje de que no hay esperanza ni futuro. Otros artistas que abiertamente hablaban de sustrastornosfueronChrisCornelloTrent Reznor, quien de forma muy explícita y abierta pone todos sus demonios en su música, pero sin la intención de ser una clase de terapeuta, aunque sí un músico con el cual identificarse.
En la siguiente década, la enfermedad toma otro rumbo, uno que de nuevo se esconde en el clóset, sólo para sacar un brazo de vez en cuando. La industria de la música después de los 90 se banalizó intensamente. Los temas “profundos” ya no eran atractivos. Como si se quisiera deshacereltragoamargodeesadécada y renacer en colores pasteles y aniñados que fueron los 2000.
Pero de vez en cuando se tiene que La tendencia depresión.
abrir de nuevo ese clóset para traer esos recuerdos a recuento, así que desde la segunda década de los 2000
El desfile del 2018 de Gucci llamó mucho su actuación, diciendo que ese tipo de la atención. Varias modelos hablaron sobre como un show y no como un verdadero problema de salud. presentaciones solo hacía ver a la salud mental
los cantantes mainstream sintieron la necesidad (comercial) de difundir sus problemas y trastornos psicológicos, sus melancolías y ansiedad, solo que esta vez con otro aire y actitud hacia estos problemas: los de la esperanza y el optimismo, contrario a cómo se trató el tema antes. Esto también se explica con las nuevas olas de movimientos inclusivosylaideadeunaempatíahacia los otros, sin embargo, viendo cómo se desenvuelve el mundo ahora, sonaría algo hipócrita. Al menos los 90 fueron sinceros con la idea de la desesperanza.
Esta apertura en temas de salud mental de una forma positiva, de aceptación y de amor propio también se debió a que ahora estos valores son bien recibidos por el público, que necesita un ancla, un shot de positivismo, porque además vende. Muchos cantantes emergentes, y otros no tanto vieron la oportunidad de “abrirse” con respecto a sí mismos en el tema de moda para llegar a un público con necesidades específicas, sobre todo de aquellos que sí sufrían de depresión. Pero también llegaron a ese público a quien le parecía que esta moda tenía estilo y era fácilmente imitable.
Aunque no fue la primera, Billie Eilish personificaentodoelsentidolatendencia; una imagen deprimida que tanta ovación causó. La cantante, con videos musicales por demás melancólicos y sombríos, con letras que afirman una completa desidia por la vida, además
de una mirada perdida y vacía, un estilo particular, ropa holgada, y un misticismo que sugieren que es la antítesis perfecta del alma de la fiesta, triunfó entre los más jóvenes y los no tan jóvenes, quienes creían que abarcar el tema de la depresión y ansiedad les daban un vuelco a las concepciones sobrelasenfermedadesmentales.Elpop en los últimos años ha sido el depósito porexcelenciadelostemasrelacionados a la psicología. Es como un pseudo vademecum de la generación Z. Otros artistas también se han abierto acerca del tema. Lady Gaga, Selena Gómez, o Demi Lovato para seguir en el mainstream popero han sido bastante abiertas acerca de los desórdenes que les persiguen. Todas ellas tienen algo en común: sus trastornos psicológicos, o la apertura sobre ellos vendieron millones de discos. Y lo más curioso es que a más del pop, el rap y el hip hop, un género millonario, pero que no se caracterizaba por hablar de estos temas empezó a abordarlos. Con Kanye West a la cabeza, se transformó el concepto del orígen callejero del género, donde las enfermedades psicológicas, aunque presentes en muchos artistas, no rimaba ensusletrasniargot.
Y curioso también fue que a partir de la explotación del tema en todos los espacios, el número de la población que sufría de algún trastorno psicológico, mayormente depresión y ansiedad se disparó. La explicación es que más personas se interesaron en la salud mental, otras por fin lograron identificar las razones para varios de sus síntomas o patrones, y otros decidieron perderle el miedo a las consultas médicas psicológicas o psiquiatricas. Esto es muy positivo,podríamospensar.Perotambién existeelotrolado;eldeaquellaspersonas queafortunadamentenosufrendeestas patologías, pero que se apropiaron de ellasconlafinalidaddeganarsimpatíay popularidad en las redes o entrar dentro de la tendencia.
Podríamos pensar que esto no puede ser peligroso, sin embargo, en un menor gradopuededistraersobrelosverdaderos efectos que un cuadro de personalidad depresiva pueda tener para quienes sí los sufren, difundir mala información sobreloqueesuntrastornopsicológico,o peor aún, motivar comportamientos que puedan llevar a desiciones agitadas por una moda, como la autoflagelación o los intentos de suicidio para “estar dentro”.
Enunaculturamuyvoluble,enlaqueantes no era frecuente siquiera mencionar que se padece de un problema psicológico o una enfermedad mental, a normalizar estos trstornos hasta niveles demasiado comerciales, es cuestionable el hecho de si se abarca el tema de forma correcta y sobre todo de forma realista.
Si bien pueden haberse intensificado los síntomas como consecuencia de la realidad en que ahora vivimos, es claro que aunque se hablen de los problemas abiertamente, las soluciones parecen no estar claras, y con el tiempo suelen ser máscomplejasquecomprandouncollar con una palabra que te definan como “depresivo” o “ansioso”. Porque una cosa es ser diagnosticado por un especialista que conoce su ciencia, y más que eso, que puede identificar correctamente los síntomas para recetar o comenzar una tearpia adecuada a las necesidades del paciente, y otra es escuchar a nuestro artista favorito, siendo auspiciado por una marca de gorras, o de aceites esenciales para calmar los síntomas de la ansiedad, y pensar que lo único que necesitamos es comprar el producto porque a nuestro ídolo le funciona. O sin irnos tan lejos, buscar en internet
nuestrossíntomas,que en ocasiones son erróneos, y autodiganosticarnos como bipolares o con personalidad limítrofe.
Lo que sí es triste es que si el tema de modapasajustamentedeeso,demoda, se normalizará la salud mental, pero el ciclo seguirá su camino, dejando casi en un standby a los que aún van a sufrir de estostrastornos.Esqueescasiimposible dejar de seguir la agenda, que es de por símuyefímerayveloz.
Y entonces la depresión ya no va a ser moda para los famosos que hablaron en su momento de ella, pero va a seguir presente para quienes todos los días la sufren,yenmuchasocasionespuedeser peor, porque la salud mental va a meter nuevamente su brazo en el clóset y la conversación va a desaparecer de entre los que sí gozan de una voz pública.
El asunto con poner de moda un tema quedefinitivamentetienevariosmatices, tratamientosprolongados,avecesdepor vida, y un estilo de vida particular, es que elhypevaapasar,perolaenfermedadva aseguirsiendoenfermedad.Sí,habiendo sidoabordadacomoantesnoselohacía, pero relegada nuevamente a quellos sitios especializados y con una menor atención e interés. Y con más personas que tendrán problemas de salud mental en los próximos 20 años, según la OMS, los que sufren de cualquiera de estos trastornos nuevamente se pierden en el humo que da la entrada a la nueva moda. A esperar cuál será.
Pero bueno, al menos ya no va a ser un tabú si en cualquier convesación se te ocurre confesar que tienes depresión. Eso ya es un buen inicio ¿no?
para los machos por la forma y el tamaño de sus traseros. En ese tiempo, la parte biológica era lógicamente más importante que el lado estético. Esto probaba que su parte reproductiva era más funcional. La fertilidad y la posibilidad de procrear de una hembra, al no existir todos los métodos de hoy se manifestaba con el tamaño de sus glúteos. Más aún, las hembras movían su trasero como una declaración de que
¿Grandes, pequeños, redondos, o planos? Los traseros han sido el mejor entretenimiento de la vista desde siempre. Para hombres y mujeres. Al menos una vez al día, bajamos la vista para ver el trasero de alguien. Si es grande, un poquito más de unos segundos. No se hagan. Pero ¿por qué los traseros nos resultan tan hipnóticos?
¿Por qué nos gusta los traseros?
estabanlistasparasercopuladas.Como consecuencia, el acto se realizaba en una posición posterior (por atrás, pues). Esta señal era la encargada de unir a las parejas. ¡Ay, qué sencillas eran las cosas antes! ¿verdad?
Ahora, la parte más bien lógica del atractivo de los traseros también se remonta a los ancestros. Si crees en la evolución, se sabe que antes estos seres eran cuadrúpedos, por lo tanto el trasero del otro era básicamente lo primero que se veía. Su encanto, y esa tentación reproductiva se fue volviendo más normal. Sólo imagínense ver traseros todo el tiempo porque su vista está a su altura. Sí, si. El paraíso de varios. Lo cierto es que esta posición anatómica permitía verlos más facilmente. Bueno, eso no ha cambiado mucho, excepto porque tenemos que bajar levemente la mirada, y ya no somos cuadrúpedos, pero ciertamente sí primitivos.
La parte cutural y social proviene de estímulos de sobrevivencia. No es que unomuerapornoveruntrasero,sino queexisteesaideainconsciente,casi como impresa en nuestro cerebro dequeunamujerporejemplo,con untraserograndeyvoluptuosoes más “conveniente y beneficioso” para ser una compañera sexual. Ydenuevo,unaparejaidealpara reproducirse, porque se conocía que la grasa en los glúteos y las caderas anchas significaban que una mujer era ideal para procrear sinningúnriesgoniproblema,ymás frecuentemente.
Enlamedicinahayestudiosquesugieren que los glúteos que guardan más grasa y volúmen previenen enfermedades cardiovasculares, metabólicas y diabetes. Entonces, esa idea subliminal de que un trasero más grande es más sano no es tan descabellada como parece,aunqueennuestradefensa, estos
estudios tampoco son determinantes.
Podrá ser entonces que cuando vemos un trasero grande lo que estamos viendo es¿susalud?Bueno,almenoslapróxima vez tendremos una excusa más o menos decente para ver el trasero de otra personasinculpa.
Fetiche
En tiempos donde lo de procrear pasó a un segundo, o tercer plano, y lo visual y sexual a un primero, el trasero no deja de ser un imán. Si la salud y la capcidad de reproducción se acumula en estas dos asentaderas, sumémosle otros dos factores: la percepción de que un trasero grande y redondo simboliza juventud, porque además de tener mejor salud, se mantienemásjóvenpormástiempo.Yla idea, más preconcebida que factual de queunapersonaconestetipodetrasero tiene un mejor desempeño sexual. Este pensamiento tiene orígen en el porno, donde en su actuación, hombres, pero sobretodomujerescontraserosgrandes son “el polvo del milenio”. Esto se ha generalizado, aunque los hechos no siempre lo demuestran.
Peroaúncontodasestastesis,ytambién juicios creados por nosotros mismos, a veces no sabemos, o no logramos dar conesarazón,esaquenosdeterminapor qué finalmente nos encanta los traseros. Aquí van más razones.
Un universo de traseros
Lostraserossonsensuales.Enunaspecto unpocomáspsicológico,sehateorizado que las formas circulares y convexas llaman mucho la atención, sobre todo en el aspecto sexual y sensorial. Tenemos un instinto por querer asir cosas con esta forma.Asíquetambiénlossenos,eincluso los testículos llaman a la vista y al tacto, pero el trasero, al tener mayor tamaño, claro,esosiacaso,esmállamativo.
La moda y tendencias también son las responsables. La historia de la moda
siempre ha tenido sus ciclos, y los cuerpos que la contienen también. El trasero ha sido el accesorio para varias tendencias en varios ciclos. Por ejemplo, en Europa, y durante ya algún tiempo los traseros voluptuosos no son el mejor complemento de los diseños que se usan. Y esta particularidad demuestra que un trasero grande no siempre es lo que llama la atención.
Pero pasa todo lo contrario en Latinoamérica, y ahora también en Estados Unidos, donde el trasero, especialmente aquel en forma de una gran burbuja es el maniquí perfecto para lasprendasquesediseñanactualmente.
Hablamos mucho de los traseros grandes. Pero también existen otros tipos, y no por ello dejamos de verlos. Pero es que hay gustos de todo tipo, y los traseros no son la excepción. Un trasero pequeño, plano, o cuadrado no deja de sertambiéncontemplado.Estostambién tienen su séquito, y esto también tiene su orígen en la moda y en muchas culturas y personalidades, donde un trasero pequeño y discreto es más apreciado.
En la cultura asiática, un cuerpo más delgado y balanceado, y esto incluye el trasero, es mejor visto por la sociedad como símbolo de salud. En algunas culturas europeas sucede lo mismo, por ello el detalle en la moda.
Todas estas ideas, teorías, conjeturas, o simplemente dichos callejeros han construido nuestra sociedad, pero un trasero grande definitivamente no es concluyenteparadeterminartodoloque se ha mencionado. Y sin embargo, como sociedad nos encantan los traseros, solo que no necesariamente uno similar a globos de cumpleaños. También hay esos más planos, pero que aún así vemos.Entonces,¿habremosencontrado la solución a nuestra obsesión por los traseros entre todas estas razones? ¿O ya solo nos queda culpar a nuestros instintos más antiguos?
A nuestros auspiciantes definitivamente nos les gusta los traseros
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