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UNÁNIMES

Domingo 17 de mayo de 2009 VI de Pascua Juan 15, 9 – 17 Como el Padre me amó, yo también los he amado a ustedes; permanezcan en mi amor. 10Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11Les he dicho esto, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea colmado. 12Este es el mandamiento mío: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. 13Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. 14Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. 15No los llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se los he dado a conocer. 16No me han elegido ustedes a mí, sino que yo los he elegido a ustedes, y los he destinado para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; de modo que todo lo que pidan al Padre en mi nombre se lo conceda. 17Lo que les mando es que se amen los unos a los otros.

Domingo 24 de mayo de 2009 Ascensión del Señor Marcos 16, 15 – 20 15 En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once, y les dijo: "Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la 16 creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. 17 Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, 18 agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y 19 se pondrán bien". Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y 20 se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

Domingo 31 de mayo de 2009 Pentecostés Juan 20, 19 – 23

Domingo 7 de Junio de 2009 La Santísima Trinidad Mateo 28, 16 – 20

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Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con ustedes". 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: "La paz con ustedes. Como el Padre me envió, también yo los envío". 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. 23A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos".

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En aquel tiempo, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les 17 había indicado. Y al verle le adoraron; 18 algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y 20 del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo".

DIÓCESIS DE SONSÓN-RIONEGRO AÑO 5 - No. 42 / Mayo de 2009

COMUNIDADES ECLESIALES POR EL REINO DE DIOS

CONSTRUIR LA VIDA FRATERNA Dentro de las reuniones de las CER, es muy importante tener pequeños espacios que, mediante reflexiones, análisis de lo que se vive, dinámicas de comunicación y de integración, ayuden a conocer, amar y construir cada vez mejor la vida fraterna de la comunidad. Es preciso saber que más allá de una edificación humana, una pequeña comunidad eclesial tiene su origen en el amor de Dios difundido en los corazones por medio del Espíritu Santo. Sin embargo, a nosotros nos toca asumir con responsabilidad y con creciente alegría ese regalo tan grande que es la comunidad, haciendo todo lo posible para que sea una verdadera familia unida en el nombre del Señor. Mientras ciertos sectores de la sociedad elogian el individualismo de quien vive solo e independiente, la experiencia muestra que es un regalo muy grande de Dios el poder compartir con otros la vida y la fe que nos han sido dadas; por eso, al don de la comunión se responde con el empeño de construir la fraternidad, es decir, con el esfuerzo constante de aprender a ser hermanos y hermanas en la concreta comunidad donde hemos sido llamados a vivir juntos y que, como al comienzo de la Iglesia, debe aparecer siempre “llena de gozo y del Espíritu Santo” (He 13,52). Para llegar a ser, de verdad, hermanos y hermanas en una pequeña comunidad no hay otro camino que el mandamiento del amor, que tiene en Cristo la fuente, el modelo y la medida, ya que el modo de amarnos es como El nos ha amado. El nos amó hasta dar la vida; por tanto, si queremos amarnos en El y como El, tenemos que aprender a olvidarnos totalmente de nosotros mismos. Esto no es fácil ni cómodo porque exige matar al “hombre viejo”. El “hombre viejo” es la persona que todavía no vive el Evangelio y, por consiguiente, ve la belleza de la unidad y aprecia el gran valor que tiene una comunidad, pero no se siente capaz de pagar el precio de entrega personal que se requiere para construirlas. Llegar a ser una verdadera comunidad, es decir, pasar de personas encerradas en sí mismas a personas que se entregan por los demás, es algo que no resulta espontáneamente ni se improvisa de la noche a la mañana. Para tener la alegría de ser hermanos y hermanas, es necesario un auténtico proceso de liberación interior. Como Israel llegó a tener libertad y a ser el Pueblo de Dios después de haber caminado largo tiempo en el desierto bajo la guía de Moisés, así también una pequeña comunidad llega a constituirse verdaderamente cuando, bajo la guía de los pastores que el Señor le ha Editorial puesto, logra que cada una de las personas que la integran se deje liberar por Cristo y se Pág. 1 haga capaz de amar como El. Reflexión Cada comunidad eclesial llega a tener un estilo y un ritmo de vida propios. Por eso, Pág. 2-3 es indispensable que en las reuniones haya tiempo para analizar y construir el proceso que lleva a amar a los hermanos hasta valorar y agradecer cada día más sus cualidades y Noti sus aportes; a asumir sus debilidades, sus problemas y sus dificultades; en una palabra, CER a darse constantemente cada uno a los demás. En las reuniones es preciso, con diversos Pág. 3 medios, propiciar la ocasión de que todos se liberen de la necesidad de colocarse en el Lectura orante centro de todos, de la tentación de poseer a los otros, del miedo a darse a los hermanos. de la Palabra Este aprendizaje continuo del amor hasta dar la vida, con que Cristo nos ha amado, es el Pág. 3 que permite que nazca la comunidad como un conjunto de personas libres y liberadas por la cruz gloriosa del Señor. Evangelios

VITRINA

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«Las comunidades eclesiales permiten al pueblo acceder a un conocimiento mayor de la Palabra de Dios, al compromiso social en nombre del Evangelio, al surgimiento de nuevos servicios laicales y a la educación de la fe de los adultos». (Aparecida 179).

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+ Ricardo Tobón Restrepo Obispo de Sonsón-Rionegro


«“María es santa en su cuerpo, hermosa en su espíritu, pura en sus pensamientos, sincera en su inteligencia, perfecta en sus sentimientos, casta, firme en sus propósitos, inmaculada en su corazón, eminente, colmada de todas las virtudes”. Que esta imagen resplandezca en el centro de toda comunidad eclesial como reflejo perfecto de Cristo». (Juan Pablo II, Audiencia general, 14 de Marzo de 2001).

«Lo más importante en las CER es renovar la opción por nuestro Señor Jesucristo, teniendo sus mismos sentimientos, poniendo en el corazón sus enseñanzas y su vida y queriendo empeñarse con Él en la causa del Reino de Dios». Mons. Ricardo Tobón Restrepo

Reflexión La carta de San Pablo a los gálatas Cuando nos acercamos a una de las cartas paulinas, descubrimos una riqueza singular y sin duda Gálatas es la más revolucionaria de las cartas de Pablo, la que contiene paradojas más atrevidas, manifiesta vivamente sus ideas, sus sentimientos y sus convicciones, es una carta en la que, además de datos autobiográficos preciosísimos, vuelca pensamientos de una inmensa originalidad y profundidad, con una no menor cordialidad y, en el fondo, serenidad. 1. El autor La cuestión del autor de la carta a los Gálatas no presenta grandes dificultades. El prefacio de la carta (1,1) nombra al apóstol Pablo como el autor de la carta, dato que es confirmado además por la nota de 5,2: “soy yo, Pablo, quien se los dice”; ésta referencia, además, hace de la carta un escrito bastante personal y afectivo, en el cual está implicado todo el ser y la misión del apóstol. 2. La ocasión de la carta Durante la estadía de Pablo en Éfeso, llegan malas noticias de las comunidades de Galacia. Han irrumpido en estas comunidades constituidas por cristianos provenientes del paganismo, y fundadas recientemente por Pablo, agitadores “judaizantes”, personas que siembran la confusión, especialmente en temas relacionados con la ley de Moisés, los cuales atacaron vivamente la persona de Pablo y el Evangelio predicado por éste.

Análisis literario Después del saludo en el que Pablo coloca los fundamentos de su misiva (Gal 1,1-5) entra en seguida en materia, se habla del Evangelio (Gal 1,6-2,21), expresa su sorpresa por la nueva situación que se ha creado en Galacia, en la cual los gálatas están abandonando la verdad del Evangelio y siguen a algunos que quieren deformar el Evangelio de Cristo (Gal 1,6-9), ratifica la existencia de un solo Evangelio que les ha sido anunciado, el cual Pablo lo ha recibido directamente de Jesucristo a través de una revelación (Gal 1,11-13), la misión de Pablo como anunciador del Evangelio a los gentiles es una llamada de Dios (Gal 1, 15-16), no es un Evangelio distinto al que predican Pedro y los demás apóstoles ya que ha sido aprobado también por ellos (Gal 1,18-2,10), incluso Pablo lo ha defendido contra el comportamiento poco coherente de Pedro (Gal 2,11-21), este evangelio es la fuente de la justificación y consiste fundamentalmente en el anuncio de Jesucristo muerto y resucitado y en la adhesión de la propia vida a Él (Cf. 2,15-21). 3.

El Evangelio anunciado pasa al hombre a través de la apertura de la fe (Gal 3, 1-29): la justificación viene de la fe, no de las obras de la ley (Gal 3,1-14); Abraham fue justificado en virtud de las obras de la fe: la bendición que se le dio a él y a su descendencia se plenifica en Cristo, y de Cristo pasa a los cristianos (Gal 3,15-18); la ley, que vino después, tuvo una función provisional (Gal 3,19-29). Al aceptar el Evangelio mediante la fe, el hombre se convierte en hijo de Dios (Gal 4,1-31). La filiación divina del hombre se realiza de hecho cuando Dios, en la plenitud de los tiempos, envío a su propio hijo y da el don del Espíritu (Gal 4, 1-7); la nueva vida debe adquirir consistencia en los gálatas (Gal 4,8-20); se trata, en último término, de la vida prometida por Dios a los verdaderos descendientes de Abraham, a saber, los cristianos libres, hijos de la Jerusalén celestial (Gal 4,21-39).

La existencia de los hijos está vivificada y dinamizada por el Espíritu (Gal 5,1-6,10). Cristo ha liberado a los creyentes para que permanezcan en esta libertad y así puedan permanecer en Cristo y en su gracia (Gal 5,1-4), esta libertad es su misma capacidad de amar, que se impone en los creyentes como servicio mutuo por amor (Gal 5,13-15), el Espíritu es el principio activo presente en el creyente que se contrapone a la carne, el “fruto” del Espíritu es amor, alegría, paz, en contraposición a las obras de la carne (Gal 5,16-24), quien vive en el Espíritu debe caminar según el Espíritu (Gal 5, 25) y tener así un comportamiento coherente con su nueva condición (Gal 5, 26-6,10). En la conclusión (Gal 6,11-18), Pablo, escribiendo de su propia mano, sintetiza y personaliza todo lo que a lo largo de la carta a desarrollado, se siente y se proclama seguidor de la cruz de Cristo, único motivo de gloria para el apóstol, ya que ha aceptado plenamente la condición de la resurrección de Cristo; en su persona y en su manera de vivir y de obrar destacan los rasgos característicos de Jesucristo. P. Elkin Narváez Gómez Formador del Seminario Intermisional San Luis Betrán

CER Noti CER - Oremos por el eterno descanso de Rosa Emilia Botero (Cer Santa María Goretti - Parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá, El Santuario). - El pasado 22 de abril nos reunimos con el comité central de las CER, en la Curia Episcopal, para evaluar los retiros espirituales y para dialogar sobre la marcha de nuestras comunidades. - Recordemos que cada CER tiene una junta coordinadora, en ella uno es el responsable. Queremos recordarles que el próximo 16 de mayo tendremos el encuentro de responsables de las CER. Lugar: Universidad Católica de Oriente, en el Colegio Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo, en el aula 206. Hora de inicio: 9:00 am. - La facultad de Teología, de la Universidad Católica de Oriente, invita a participar del Seminario “San Pablo y sus escritos”. Horario: Martes de 2:30 pm. a 5:30 pm. Duración: 42 horas. Mayor información: Facultad de Teología (UCO) Tel. 5316666 (ext. 281).

Lectura Orante de la Palabra

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AÑO 5 NÚMERO 42 MAYO DE 2009 DIÓCESIS DE SONSÓN RIONEGRO

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