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UNÁNIMES COMUNIDADES ECLESIALES POR EL REINO DE DIOS Editorial

Editorial Pág. 1 Reflexión Pág. 2

VITRIN RINA VIT A

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Noti CER Pág. 3

Lectura orante de la Palabra Pág. 3 Evangelios Dominicales Pág. 3-4


Reflexión Con frecuencia encontramos en la Sagrada Escritura, especialmente en el Nuevo Testamento, el título “Rabbí” dirigido a Jesús. Éste es un vocablo hebreo que traducido a nuestro lenguaje significa “Maestro”. Literalmente Rabbí significa “mi grande”, es por tanto, un título de prestigio que la mayoría de las veces llevaba a los maestros judíos a enorgullecerse de su estado. De hecho, estos maestros llamados normalmente “escribas” o “maestros de la Ley” con frecuencia se mostraban arrogantes y con una superioridad despectiva hacia los demás: “Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: ¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?” (Mc. 2,16). Igualmente, se deleitaban acusando a los pecadores y condenándolos: “Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?” (Jn. 8,3-5). Jesús, que como hemos dicho, frecuentemente es llamado “Rabbí”, comparte algunas características de los “maestros de la Ley” judíos tales como: hablar en público en las sinagogas, en las plazas, en el Templo; utilizar las técnicas pedagógicas y didácticas en su lenguaje como las parábolas; pero es mucho más en lo que Jesús difiere de estos maestros. La originalidad del modo de ser del “Rabbí Jesús” se hace explícita en aspectos como:  Contrario a los otros maestros de Israel, Él elige sus discípulos: “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros” (Jn. 15,16). Los escribas predicaban en los sitios públicos y quienes gustaban de sus enseñanzas y simpatizaban con sus doctrinas, los seguían. El “Rabbí” Jesús, elige sus discípulos entre muchas personas que seguramente los “maestros judíos” despreciarían: galileos, pescadores, publicanos, mujeres, celotes, pobres, pecadores, etc. Jesús escoge aquellos a los que Él mismo tendrá que hacer, a los que Él mismo tendrá que habilitar para poder hacerlos discípulos suyos.  Jesús como “Rabbí” pide que sus discípulos se vinculen íntimamente con Él, los discípulos no son llamados para vincularse a algo (la Ley), sino a Alguien (su Persona). El discípulo experimenta que la vinculación con Jesús es formarse para ser como Jesús, por eso, lo llaman “Maestro”, incluso antes de llamarlo “Señor”. Quien sigue a Jesús no es simplemente un alumno que adquiere la ciencia, sino un discípulo que más que adquirir conocimientos, aprende a vivir de una manera nueva, vive la vida del Maestro, se identifica con Él, está con Él para llegar a ser como Él. Entendemos así las palabras del Papa Benedicto XVI: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Dios es Amor 1). Entre el maestro y el discípulo no puede haber separación, porque “separados de mí no podéis hacer nada” (Jn. 15,5). Continuará... Pbro. Bernardo A. Aristizábal G. Delegado de Comunidades

Noti CER

Lectura Orante de la Palabra


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