Sol y Miguel eran niños de la cultura Inca. Ellos y su familia vivían a las faldas del lago Titicaca, donde se dedicaban a la confección de barcas para la
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realeza, una labor que tenían años de rewwwvener una, sin embargo nunca habían tenido la oportunidad, ya que sus padres se lo negaban por
el cuidado que estas requerían. El sustento de la familia provenía de la confección de barcas y ¡no había tiempo para llamas!
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Una tarde bajo el intenso sol, Miguel y Sol se encontraban en busca de materiales para un pedido especial para El Inca. Cuando ya atardecía, Sol y Miguel se encontraban lejos
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del taller y se les complicaba transportar la carga que ya tenían. Así que decidieron tomarse un pequeño descanso. De repente a Miguel le cayó una escupa en el hom-
bro. Sorprendido, volteó su mirada hacia Sol y se percató que no había sido ella, ya que también su mirada expresaba asombro. Ambos voltearon su mirada hacia atrás y tuvieron
la sorpresa de encontrarse con una amistosa llama. Inmediatamente los hermanos soltaron sus carcajadas y la llama juguetona se acercó más a ellos.
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Luego de jugar con la llama, Miguel percibió que se estaba haciendo tarde. Así que se dirigieron a recoger los materiales para regresar al taller. Con los materiales en mano y listos para partir, la llama vuelve escupirles una y otra vez, hasta que los niños notan que en su extraño comportamien-
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to, trata de expresarles algo. Miguel llega a la conclusión de que la llama les ofrece su ayuda, ya que son excelentes animales de carga, y ¡así fue! De camino a casa, Sol propone que sería una genial idea adoptarla, ya que no solo es divertida, sino que también
les ayuda en los deberes. A Miguel le gusta la idea, sin embargo reconoce que sería difícil que sus padres accedieran. La llama distingue que es de ella de quien hablan y percibe que Sol está cansada de caminar, entonces la escupe. ¡ Algo quería decirles!
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Por su conducta identifican que la quiere cargar y llegan a la conclusión de que escupir es su forma de comunicarse, por lo que la nombran Babas. Al llegar a casa tratan de persuadir a sus padres de
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quedarse con Babas, ya que podrían empezar su recorrido en la fabricación de lanas ¡las más suaves de todo Perú! A sus padres les pareció una excelente idea que descubrieran por sus propios medios
una motivación que los llevaría desde pequeños a valorar el trabajo y su esfuerzo. Entonces les concedieron el permiso, entre tanto ellos fueran responsables del cuidado de Babas. Y fue así como se
convirtieron en los pequeños emprendedores de los Incas. Sus lanas y telas resultaron ser de las más codiciadas por los Incas y su negocio perduró por muchas generaciones.
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Descubre con nosotros cómo Sol y Miguel se convirtieron en grandes emprendedores Incas. Sin duda alguno tu también puedes llegar a ser un emprendedor o emprendedora, tan solo necesitas de una idea y a partir de ahí lo que requieres para lograr alcanzar tus sueños es mucha, mucha determinación y esfuerzo. No se puede decir que es fácil, sin embargo, basta de una actitud que quiera enfrentar todo obstáculo y siempre seguir adelante.
Y aquí un consejo de los personajes: ¡Sé muy valiente y esfuérzate en todo lo que emprendas!