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Diario del Huila F U N D A C I Ó N TIERRA PROMISIÓN www.diariodelhuila.com Neiva, Mayo 29 de 2011 Edición Nro. 352
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DE LA SOMBRA A LA LUZ Imágenes del secuestro
Por: Marcelino Triana Perdomo
El pasado 10 de mayo, en el auditorio Madre Josefa del Castillo de la 24 Feria Internacional del libro de Bogotá, se presentó el libro: “DE LA SOMBRA A LA LUZ Imágenes del secuestro”, que ya es considerado la “joya de la corona” de los libros sobre el secuestro y ejemplar de colección de bibliófilos, tanto de libros de arte como de literatura. Nos atrevemos a afirmar lo anterior, porque en un formato de 27X28 centímetros, pasta dura, con un impecable diseño, fotografía e impresión; con prólogo de Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, nota crítica de Álvaro Medina* y la dirección editorial del Exmagistrado José Marcelino Triana Perdomo, se recogen en una obra de 72 páginas, los 19 acrílicos sobre lienzo que elaborara el aventajado Maestro en Bellas Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, con postgrado en pintura y escultura de la universidad Complutense de Madrid y del Círculo de Bellas Artes de la misma ciudad: Mario Ayerbe González, inspirados en los testimonios de los 6 años y cuatros meses de secuestro que padeció su amiga la parlamentaria Consuelo González de Perdomo. Refiriéndose puntalmente a los acrílicos, el maestro Álvaro Medina en un extracto de su nota crítica, comenta: “El paisaje cerrado como elemento significante de la opresión psicológica y física que experimentaban los rehenes, es clara en todos estos cuadros. En el primero de ellos, Secuestro en la vía, vemos el instante de la abusiva retención en el recodo de una carretera solitaria. Aunque encapotado y sombrío, se alcanza a ver el cielo. Ese cielo desaparece en el resto de la serie, pero se sugiere mezquino en Noche de luna llena, el más oscuro de los cuadros, con esa luna que apenas rompe la oscuridad de la espesura vegetal mientras los secuestrados duermen en sus hamacas bajo la sempiterna vigilancia de sus carceleros. El cielo reaparece en el último cuadro, que muestra la liberación en medio de la selva talada, lo cual es semánticamente significativo.”
Fernando Soto Aparicio, Marcelino Triana Perdomo, Consuelo González y el Gobernador Luis Jorge Sánchez García.
lisos), correspondencia que puede apreciarse estudiando los acrílicos. La consideración anterior me remite al pintor de cuadros abstractos. Mario Ayerbe es de los que buscan y explotan el grafismo o trazo gestual de corte expresionista que es, a la pintura, lo que la caligrafía resulta ser al texto escrito a mano. El grafismo revela la personalidad y el temperamento de un pintor, su sensibilidad, su nervio. Si abordamos estos
(…) “La atmósfera de estos cuadros es velada y por lo tanto opresiva, particularidad que resalta el lienzo que nos muestra un sigiloso y fracasado intento de fuga. Los verdes claros que resaltan los troncos de los árboles de todos los cuadros, así como la disposición de ramas y hojas, marcan contrastes visuales y representan la exuberancia del trópico. Las tonalidades se enriquecen de este modo y la superficie se torna cálida. Al fin y al cabo estamos ante obras de gran tamaño cuya elaboración secreta se entiende a cabalidad mirando los dibujos. Mario Ayerbe es un buen dibujante. Su línea es rápida y espontánea, pero no nerviosa. Hay seguridad y control en el trazo que pasa y repasa un determinado fragmento de la superficie para sugerir zonas oscuras (a traducir luego en manchas informales) y zonas claras (a traducir en planos Una producción de la Fundación Tierra de Promisión GUILLERMO PLAZAS ALCID Director Ejecutivo Coordinador: FÉLIX RAMIRO LOZADA FLÓREZ
Circula con DIARIO DEL HUILA
Toda colaboración se acepta y publica a título gratuito. E-mail: facetas@diariodelhuila.com
LA FUGA IV - acrílico sobre lienzo 1.10 c.m. x 1.60 cm. 2009
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cuadros desde sus grafías, el paisaje cerrado y en principio monótono se revela dinámico y vivo. Podemos comprenderlo al recorrer el follaje en cada paisaje, ya que salta a la vista desde el primer hasta el último plano el gusto por la pincelada suelta que el artista individualiza gracias a su buen sentido del color, pero sobre todo del tono justo y la línea de recorrido impredecible pero firme.” Completan el libro “DE LA SOMBRA A LA LUZ imágenes del secuestro”, 19 textos del reconocido escritor Fernando Soto Aparicio, que junto con las imágenes, constituyen una extraordinaria reflexión pictórica, poética filosófica y humana sobre: el abominable delito del secuestro, la soledad, las cadenas, la libertad, la muerte, el amor, la ecología, etc. Transcribimos a continuación varios párrafos de algunos capítulos: Secuestro en la vía Cap. I: “Y el secuestro es esa cueva oscura donde se pierde todo: la identidad, la familia, la patria, el mundo. El atropello deja los ojos inútiles, inútil la palabra: los unos olvidan los paisajes, las personas, la claridad; la otra no se oye y muere de tal forma que no le quedan ni los ecos. El secuestrado ingresa a un limbo que es el reino de la carcoma y de la sombra. Y en esa agua espesa y pútrida en donde todo se le niega, va naufragando un poco cada día; y ni siquiera le dejan la alternativa de buscar la muerte, porque lo convierten en una mercancía que los dueños aspiran a negociar con todas las ventajas.” Baño de sol Cap. III “La boca desdentada de los fusiles escupe las maldiciones, las amenazas y las balas, y los secuestradores mutilan un lugar en la selva, y sudan colocando los maderos de un muro que a pesar de su espesor y de su altura no podrá esconderles a los secuestrados la estrella de la libertad, porque aprendieron a llevarla en el cielo del alma. Los árboles, que son los hermanos mayores de todos los habitantes de la Tierra, tiemblan; la rabia les sube desde las raíces y se asoma a sus hojas. Pero no pueden hacer nada. Sólo miran las cosas, y en el fondo de su tronco por donde circula la sangre verde de la vida, saben que las alimañas no son las que llenan los tremedales de la selva, sino esos sicarios de miradas tan frías como los cañones; unas miradas que disparan la muerte con la pólvora fratricida de una revolución en la que ya no cree nadie.” La fuga Cap. IV “En el extraño silencio de la selva, ese silencio hecho de alaridos, de aullidos y zarpazos, de gritos y de truenos, de torrenteras y de rayos, de árboles desgajados y chasquidos de mandíbulas siempre ávidas, sales sigilosa del sitio donde estás hacinada con otros compañeros de cautiverio. Quisieras hacerte invisible, contener la respiración, tapar con tus dedos trenzados los latidos del corazón que ahora anda al galope por tu pecho. Das un paso, y otro, y lentamente, sombra en medio de la oscuridad, silencio en mitad del silencio, te vas alejando del rancho. Extiendes las manos en la noche apretada de temores, das un paso, vacilas, retomas tu valor, avanzas.
Mario Ayerbe González, Alfonso Manrique, Monseñor Luis Agusto Castro y Marcelino Triana Perdomo
La carta Cap. V “En un pequeño espacio que en la selva han abierto sus captores, los secuestrados descansan (si es que pueden descansar). Y allá llega ese muchacho pálido y como ausente, y sin mirar a ningún lado, sin ver a nadie, se sienta en un tronco caído, pone su codo sobre las rodillas, y en la mano abierta reclina la cabeza. Y entonces, busca en el bolsillo de la camisa, y saca su tesoro. La tinta ya casi se ha borrado, pero él no necesita repasar las palabras, porque acabó aprendiéndolas de memoria. Es la última carta que ella le escribió, antes de que él se alistara en las filas y se fuera a defender un pueblo muy lejano del suyo. Ella le dice que lo ama, y que ese amor es para siempre. Pero los años han pasado, y ya quizás aprendió a amar a otro, y tuvo que cortarles a sus pies las raíces que les nacieron de tanto esperar. Lee, y cree que ella –sus ojos de melado, su boca de promesas y de risas, su cuerpo de amaneceres y manzanas- se coloca a su lado. Y los dos leen la carta, ya casi borrada por el llanto, el sudor, el miedo, la distancia, el olvido. Y él siente que también se le van borrando las madrugadas de su campo, donde el cielo estaba tan cerca que se podía guardar en el bolsillo de su camisa, en donde vuelve a depositar la carta que le palpita como un segundo corazón. Todo perdido, piensa: las lloviznas y las sementeras, las tapias y los barrancos, las montañas que apuntalan el horizonte, las casas campesinas abiertas a la fraternidad y a la confianza. Al secuestrarlo lo arrancaron de su tierra, le robaron el surco, y le mutilaron los gajos abiertos del espíritu donde anidaba la esperanza.
No sientes las espinas, ni los aguijones de los insectos, ni las tenazas diminutas de las hormigas, ni los pasos quedos del tigre, ni el mojado reptar de la anaconda. Al fondo, aunque todo sea compacto y sombrío, adivinas, esperándote de par en par, la puerta franca de la libertad.
Los guardianes, que han matado al ser humano que alguna vez tuvieron por dentro, lo miran, y sus ojos son tan indiferentes como las miradas ciegas de los fusiles.”
Y de repente, varias linternas desparraman su luz amarillenta, y detrás de ella ves los guardianes, y percibes en sus manos el brillo acerado de los fusiles. Y su risa de burla te hiere mucho más que los golpes de culata con que te devuelven al último rincón del cambuche, donde te colocan la cadena y te amarran a un poste, y te dejan anulada, humillada y vencida como un animal caído en una trampa.”
Alto bajo la lluvia Cap. VII Ante la amenaza permanente de las armas, estamos quietos, rodeándolo. ¿Recuperó por fin la libertad? Ese hueco donde acabaremos dejándolo, es sólo una ventana al infinito? ¿Qué sabe él, que nosotros seguimos ignorando? ¿Es luz de una claridad que alumbra desde siempre, y que ni siquiera apagará el olvido? ¿Es canto de una melodía Pasa Pág 4
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PRESENTACIN LIBRO
que no se callará jamás? ¿O es sólo sombra dentro de una tiniebla que no tiene principio ni final? ¿Encontró lo que nosotros, sin saber qué queremos, continuamos buscando? Se fue sin haber vuelto a estrechar contra su pecho a los seres que amaba, sin apretarles la mano para decir adiós, sin copiar en sus ojos las facciones queridas; se fue con las pupilas llenas de la tremenda soledad de la selva, con los rostros de quienes hemos perdido la sonrisa, con el silencio de quienes hemos perdido la palabra. Lo mataron porque no soportaba la ausencia de la libertad, y quiso ir a buscarla, como el niño que busca la cometa perdida entre las nubes, como el pájaro que busca su nido en la mitad de la tormenta. Ni siquiera somos capaces de murmurar una plegaria, porque hace tiempo que las oraciones perdieron su sentido. Solamente lo miramos, callados, bajo la lluvia, tendido en el suelo, menos ya que una hormiga, mucho menos que un tronco. Un cuerpo que empezará a descomponerse bajo este suelo extraño, porque los que una vez lo arrancaron del seno de su familia le negaron la posibilidad de una patria para su vida, y el refugio de una tumba para su muerte. El cielo llora. Nosotros, hace ya años, dejamos de llorar.” En Manto de mariposas en el camino Cap. VIII No somos hombres ni mujeres: somos objetos. En el patio de hierba y desperdicios, de canecas con aguas estancadas y de ropas raídas y muchas veces lavadas, donde nos mantuvieron año-
rando los recreos de nuestros diez años, teníamos que hacerlo todo delante de todos. Se pierden el pudor y la vergüenza. Si un día nos volvemos a ver en un espejo, no seremos los mismos. Aunque todavía sirvan para mirar, nuestros ojos ya se quedaron ciegos, y nuestras expectativas se pudrieron entre esta basura que somos todos, tanto los que seguimos soñando con la patria como quienes se especializaron en matarla. Desnudos, en las primeras luces del alba; ateridos en medio del calor de la selva, nos bañamos y nos ponemos la ropa sucia de varios días sobre la piel mojada. Nos hemos mirado sin el menor deseo, con la mayor tristeza. A todos nos borraron el cuerpo, después de pisotearnos el espíritu. No tenemos ni piel ni pensamiento, y las mariposas de la madrugada se convirtieron en los murciélagos de la medianoche.” Encadenados Cap. XI “Siempre he considerado que los árboles son mis amigos. Ellos fueron los primeros pobladores de este mundo, viejo de millones de años, que ahora, desde que lo invadimos los humanos, ha vivido llenándose de odio. Porque el amor que tenemos unos pocos no alcanza a derrotar la barbarie que otros muchos cultivan, y siembran, y difunden. El árbol se viste de hojas y de plumas, y con las unas mira el mundo y con las otras abriga los
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tro mismo de la libertad recuperada, no pudimos evitar las lágrimas, recordando a todos los que se quedaban en la alambrada cruel, encadenados a los árboles, metidos en la jaula de las torturas, agarrándose para no enloquecer a la posibilidad de huir. Y soportando la altanería de los verdugos, la permanente befa a su esperanza, las noches cronometradas por los rugidos de los jaguares y medidas por los límites del alambre de púas en los campos de concentración, las raciones de hambre con que les mantenían un esperpento de la vida, la humillación de ser tratados peor que animales, la saña con que se burlaban de sus fracasadas y siempre renovadas tentativas de fuga, y el escarnio que para un país y para un mundo representa la bárbara vergüenza del secuestro. Tal vez la claridad a la que ahora llegamos, también un día alcance para ellos. Y salgan del limbo de olvido y de carcoma en que los mantuvieron los manipuladores de la dignidad humana, y se reincorporen a la existencia tratando de aprenderla de nuevo, de disfrutar una caricia y una canción, de recordar los primeros pasos. Y reabran con ellos la senda que venían recorriendo, o inventen otra, porque la vida está pasando y nunca se detiene.
TRAVESIA NOCTURNA XVIII - acrílico sobre lienzo 1.10 c.m. x 1.60 cm. 2009
cantos de los pájaros que son los que pintan los paisajes. El árbol abre sus brazos generosos y deja que en ellos le florezcan los nidos, de donde nace el vuelo de la primera claridad del alba. Un árbol reza con su propia voz y convoca las voces del viento y de la lluvia, y todos riegan su fecundidad sobre la tierra. En el árbol se cuelgan los columpios, y a ellos suben los niños para sentir que no han perdido para siempre el cielo. Pero ahora, sin que él tenga la culpa, es el botalón donde empieza y termina mi cadena. Me midieron la libertad, y le dieron dos metros.
Nosotros los llevamos en el corazón, pero sabemos que físicamente ellos se quedan en esa jaula infame del secuestro, manejados por otros a su arbitrio, conducidos como manadas indefensas, negociados como en los tiempos de la esclavitud. Y lo único que logramos hacer es prometerles que volveremos por ellos, con la esperanza de que algún día les podamos cumplir.” * Crítico de arte. Fue docente del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional de Colombia y curador del Museo de Arte Moderno de Bogotá.
Y de nuevo, árbol amigo, hermano, compañero, constructor de la vida, purificador del aire que hemos ido envenenando, te pido que me perdones por dejar junto a ti todos los desperdicios que produzco, y por no alcanzar a darte un verdadero abrazo porque los eslabones me limitan. Árbol que eres la sombra donde se calman las fatigas, mientras los relámpagos iluminan tu cuerpo venerable y múltiple, te prometo que de tu ejemplo de persistencia y de fertilidad sacaré la fuerza necesaria para romper esta cadena, y las que a diario forja e inventa el mundo, y convencer a quienes me rodean de que la única que garantiza la libertad, es la cadena de la convivencia y de la solidaridad humana. Perdona lo que han hecho contigo. Y yo intentaré perdonar lo que han hecho conmigo, y seguiré explicando que a la libertad no la encarcelan, que nunca se vende, y que no la prostituye el miedo ni la supedita la ferocidad de los verdugos.” Retorno a la libertad Cap. XIX Y de repente, ahí estaba la claridad. La selva abrió sus fauces bárbaras y nos dejó salir. Con los dedos temblando agarramos manotadas de sol, nos bebimos el aire como si fuera un vino hecho de lumbre y trigo, y dejamos de sentir a la espalda los ojos asesinos de los fusiles y las miradas de pólvora de los asesinos. Pero en medio de esa felicidad desbordante y magnífica, en el cen-
René Sánchez Suarez, Marcelino Triana Perdomo, Mario Ayerbe, Nubia Stella Monje Medina, Benhur Sánchez Suarez y Katherine Rojas.
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Opinión
LA FERIA DEL LIBRO
LA FERIA DEL LIBRO ES LUGAR IDEAL PARA HABLAR DE LIBROS, DE POESÍA, DE CUENTOS, NOVELAS Y DE ESCRITORES EN UN MUNDO CADA VEZ MÁS VERTIGINOSO. POR FÉLIX RAMIRO LOZADA FLÓREZ
Soy uno entre los miles de escritores optimistas que espera cada año el momento en que comienza la Feria del Libro, para asistir al momento mágico en que se abren las páginas de libros viejos y nuevos. Ver el momento en que escritores consagrados y los aspirantes a serlo, escuchen sus nombres en los medios es un espectáculo. Los que oyen por primera vez sus nombres, sueltan sonrisas nerviosas y esperan con ansiedad ver su libro en la estantería, curioseado por multitud de ojos, los que seguramente tienen ferviente deseo de devorarlos. Los escritores mayores y jóvenes hablan de sus lecturas, toman un café, pien- especial los de provincia pasan muy parecido a un desventurado perdido san en silencio en las obras de quienes les antecedieron y también recuerdan en una calle de la gran ciudad. las ferias de antaño, donde, algunos departieron y conocieron libros que ahora las nuevas generaciones ven y desean casi de manera irracional. La Feria del Libro a perdido entusiasmo y la razón de ser para quienes una vez soñaron mostrar sus obras, porque simplemente se desconoce el De manera casi morbosa deseamos saber cuál será el destino de las cosas, así trabajo, el proceso creativo de quien aborda una historia desenfadada. pasa con los libros y también con la feria, a la que anualmente se convoca a No hay interés en descubrir ni divulgar nuevos valores, de manera que noveles escritores, a los que ya han avanzado en la disputa de espacios y a las frustraciones se multiplican y los esfuerzos de los Departamentos por los que ya han hecho su recorrido por este valle de lágrimas. También son apoyar y dar ha conocer a sus creadores, investigadores e intelectuales invitados los estudiantes, profesores ávidos de novedades, a lectores empe- se pierde en medio de la repugnante voracidad comercial de los grandes dernidos y aficionados y, a quienes pretenden ser escritores. En ese nume- sellos editoriales. roso y sospechoso mundo podemos darnos cuenta que esta es una experiencia cargada de seres soñadores, que cada año como el pez, cogen una vez más la Esta trágica y lamentable tragedia literaria puede hacernos sentir que carnada tendida con meses de preparación, pero que, en verdad sólo van a aún hay un hálito de esperanzas para nuestros pueblos, si los organizallenar espacios, van como borregos jalonados a hacer bulto, porque la fiesta dores del evento lo reestructuran y perfilan de mejor manera, especiales para los grandes sellos editoriales, desde luego cubiertos, acompañados mente para quienes hacen esfuerzos en distintos sentidos, desde otros por los medios de comunicación que divulgan, dan a conocer e informan de lares para que la Feria sea realmente el mundo donde muchas voces los stand de los grandes sellos, de sus libros y de sus escritores; los demás y logren abrirse camino.
Presentación del libro
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JOSÉ EUSTASIO RIVERA: UNA VIDA AZAROSA POR JULIO CÉSAR MEDINA Es un brillante ejercicio ensayístico que busca mostrar los orígenes de las obras de uno de los más brillantes escritores de habla hispana. Sin duda, una compilación muy particular, en donde está la visión e interpretación del mundo socio-político del escritor, con un repaso por las relaciones más o menos desafortunadas de este con sus conciudadanos . La vorágine es la obra cumbre de José Eustasio Rivera, seguramente una de las novelas más leídas y estudiadas de la lengua castellana, en donde el autor muestra muy bien sucesos de la tradición oral e historias propias y horrorosas de nuestros pueblos, así como impresionantes paisajes y ricas metáforas que dejan ver sucesos conmovedores, encarnados en personajes marginales. Los sonetos, cartas, documentos, el cuento y las controversias de Rivera, de-
LOS SONETOS, CARTAS, DOCUMENTOS, EL CUENTO Y LAS CONTROVERSIAS DE RIVERA, DEJAN VER LA MANERA HONESTA Y LA CONMOVEDORA VIDA DEL AUTOR DE FORMA ESCUETA, DOLOROSA E IRÓNICA, POR LO QUE SE PUEDE APRECIAR A UN HOMBRE ENFRENTADO A LOS SUYOS DESDE SUS INICIOS.
jan ver la manera honesta y la conmovedora vida del autor de forma escueta, dolorosa e irónica, por lo que se puede apreciar a un hombre enfrentado a Recordamos que los dos tomos de Una vida Azarosa, es un recorrido los suyos desde sus inicios, dispuesto a decir a la verdad y algo más si fuere detallado y una luminosa antología crítica sobre la vida y obra de uno necesario, lo que queda demostrado en sus agudas polémicas en la Cámara de nuestros pocos clásicos a nivel internacional como lo encarna José de Representantes o con el ministro de gobierno de la época. De manera Eustasio Rivera. Dejamos a consideración documentos, cartas y ensayos que dejamos a consideración de los neivanos, huilenses y colombianos la desconocidos para muchos, que develan secretos del gran novelista huiinvestigación de Félix Ramiro Lozada, que en mi opinión puede decirse es lense. Los hago partícipes de la Presentación del libro, el próximo 2 de asombrosa, además, de ser un enorme esfuerzo por mantener vivo el interés Junio, en el Centro Cultural y de Convenciones José Eustasio Rivera, salón por la obra del ilustre huilense.
Los Potros, a partir de la 6 pm.
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Invitación
Fundación Tierra de Promisión Tiene el agrado de invitarlo (s) a la presentación del libro:
Jose Eustasio Rivera: Una Vida Azarosa del escritor Félix Ramiro Lozada Flórez Fecha: Jueves 2 de junio de 2011 Hora : 6: 00 p. m. Lugar : Centro Cultural y de Convenciones José Eustasio Rivera -Salón Los potros (Cra. 5a. No. 21 - 81)