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CON
Diario del Huila F U N D A C I Ó N TIERRA PROMISIÓN www.diariodelhuila.com Neiva, enero 22 de 2012 Edición Nro. 384
JORGE ZALAMEA BORDA El sueño de las escalinatas
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Gestión Académica
PALABRAS DEL RECTOR GERMÁN PALOMO GARCÍA EN LA COLOCACIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA DE LA SEDE DE LA FUNDACIÓN ESCUELA TECNOLÓGICA DE NEIVA
Por: GERMAN PALOMO GARCIA Este acto, tradicional y simbólico en esta clase de obras, es para el consejo superior de la fundación escuela tecnológica de neiva, presidido por el señor jesús oviedo perez y acompañado en esta gran tarea por ilustres huilenses como el dr guillermo plazas alcid, roque gonzález garzón, gloria cecilia gomez de liévano y enrique vargas hernández, la refrendación de un compromiso con el futuro del huila mediante la for mación de su recurso humano, única posibilidad real de superar las dificultades que siempre aparecen en los innumerables análisis que sobre el devenir del departamento se han realizado desde 1971, año en que se formuló el primer plan de desarrollo departamental, apenas tres años después del nacimiento oficial de la planeación en el país. Desde febrero 28 del 2011, fecha en la que el ministerio de educación nacional nos otorgó la personería jurídica mediante resolución 1595, hemos venido cumpliendo el proceso de estructuración del proyecto no solo en su concepción física, desde la adquisición del lote en que celebramos este evento, hasta los diseños que presentamos a ustedes en los acrílicos que adornan la entrada y que muestran la dimensión de nuestra sede, que se construirá modularmente y por etapas de acuerdo con nuestro desarrollo académico, hasta la traducción de las necesidades de conocimiento y su aplicación en los renglones productivos guiados por la agenda interna de productividad y competitividad del depar tamento, la visión de futuro del huila al 2020 y 15 estudios más que se han realizado en los últimos 17 años en procura de comprometer a los huilenses en la formulación de su propio futuro y superar el conformismo, excepticismo y carencia de proyecto de vida.
Una producción de la Fundación Tierra de Promisión GUILLERMO PLAZAS ALCID Director Ejecutivo Coordinador: FÉLIX RAMIRO LOZADA FLÓREZ
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Toda colaboración se acepta y publica a título gratuito. E-mail: facetas@diariodelhuila.com
Para ello, hemos estructurado ya las solicitudes de registro calificado para los programas bajo la modalidad de ciclos propedéuticos que privilegia la formación tecnológica sin desconocer la opción de alcanzar el nivel profesional, tecnología e ingeniería agroindustrial,tecnología en gestión de empresas agroindustriales y administración de empresas agroindustriales, t ecn o lo gía e n g e s t i ón y c on t r ol d e s i s t e m a s a m b i e n t a l e s e ingeniería ambiental y la gestión de turismo sostenible, este último en convenio con el instituto tecnológico de costa rica, una universidad estatal de ese país muy reconocido en el mundo por su concepción ambiental y su oferta de ecoturismo que vamos a traer para beneficio del departamento y el país. En octubre pasado, firmamos el respectivo convenio. La misma ubicación del campus en un municipio verde como rivera, con opciones claras en turismo sostenible como que cuenta con aguas termales y un entorno ambiental envidiable, nos orienta a generar esta oferta. Con esta propuesta, la fundación escuela tecnológica de neiva jesús oviedo pérez interpreta al empresariado del sur del país en sus necesidades de alcanzar mayores niveles de competitividad lo cual es posible contando con gente formada con alta calidad académica y bajo un concepto que lo hemos adoptado como nuestro slogan: “agregando valor al desarrollo del surcolombiano”. Sin duda, agregar valor a nuestras actividades productivas es un imperativo en un mundo globalizado que no da espera ni otorga opciones a quienes no generen capacidad de respuesta bajo los imperativos del mercado. Resulta una coincidencia feliz, iniciar nuestras actividades al tiempo con el arranque de un nuevo periodo gubernativo a nivel territorial y bajo un marco diferente y preocupante para los entes territoriales a raíz de la puesta en vigencia del nuevo sistema general de regalías y un creciente centralismo en la visión del papel público. Pero quedan opciones en la medida en que las analicemos y enfrentemos con las herramientas adecuadas: con proyectos, con una visión colectiva y concitando la asociatividad y la solidaridad a todos los niveles. Nuestra institución asume su propia responsabilidad en esta tarea. En este 2012 se celebran los 400 años de la fundación de la capital del depar tamento, una iniciativa coordinada con decis ió n y b r i l l a n t e z p or e l d r. G u i l l e r m o p l a z a s a l c i d . Al tiempo que la fundación escuela tecnológica de neiva jesús oviedo pérez aprovecha esta efemérides para vincularse a la celebración, consigna el mejor regalo que un visionario como el señor jesús oviedo pérez decidió hacer a las próximas generaciones, reivindicando la vieja expresión de nuestros padres que lamentablemente ha minimizado el ideal de la vida fácil: “lo único que les dejamos es lo que ustedes estudien”. Muchas gracias a todos ustedes por su presencia y permanente aliento a esta iniciativa que copa todo nuestro esfuerzo y realizaremos sin descanso por una sociedad que en la medida en que se comprometa, tendrá el futuro que construya antes que esperar el que merezca.
Opinión
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El país paisa se divierte
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Por Óscar Domínguez G. Como la nostalgia entra por el estómago, los antioqueños residentes en Bogotá, unos 200 mil mal contados, se las ingenian para reincidir en el consumo de la segunda trinidad bendita, que cantó Gregorio Gutiérrez González: frisoles, mazamorra, arepa. También procuran mantener el polo a tierra con el paisaje montañero, sumándose a celebraciones como la versión capitalina de la feria de las flores y la Independencia de Antioquia. Cuando es convocada a la Casa de Antioquia, la diáspora maicera en Bogotá, con los ojos entornados y la mano en el corazón, casi levitando de amor por el terruño que los vio berrear, cantan desafinados el himno del “loco” Epifanio Mejía, con música del maestro Gonzalo Vidal: “Oh, libertad, que perfumas las montañas de mi tierra”. El buscapleitos licor oficial, “tuquio” de diplomas internacionales, se encarga de alebrestar a la concurrencia. Añoradas empanadas de iglesia, de esas que tienen más carne un pensamiento de San Luis Gonzaga, se vuelven noche entre el buche del respetable. Pregúntele al vecino por las célebres décimas al aguardiente del fallecido gobernador y ex gerente de Empresas Públicas, Diego Calle Restrepo. Al rompe le recitará: “¿Qué es un país sin anís?, ¿qué soy yo sin aguardiente?, soy una nación sin gente, soy un árbol sin raíz”. Se aprovecha la coyuntura para desastrasarnos de saudades. Hay croché de actualización. A nadie se le niega una calumnia. Cae más de una virginidad política… y de las otras. Cuando andaba sacando el master de Lord en Londres, Bernardino Hoyos, director de la Emisora de la Tadeo y santarrosano como Barba Jacob, Rogelio Echavarría, Monseñor Guillermo Melguizo y el poeta Darío Jaramillo Agudelo, reunía paisas desarraigados solo para practicar aquello de: “yo no hablo español, sino antioqueño”. Claro que cuando no hay convocatoria, dos paisas hacen manifestación. Una vez logrado el quórum en cualquier parche bogotano, vendrá la orgía de: “¿y vos qué”, “cuánto hace que no vas a Medellín?”, “vení”, “dejá”, “no fregués”, “verdá?”, “¿no cierto?”, “¿llegaste aquí con una mano atrás o otra adelante?”. Estos encuentros tan tititos se aprovechan para no dejar morir viejas palabras de la jerga. Se hablará de muchachas pispas, alguien preguntará si se perdió la costumbre de jugar pisingaña, o si todavía se come cofio, minisicui y blanquito. ¿Qué pasó con los encarcelados del Club de Ajedrez Maracaibo? ¿Siguen vendiendo las encacorradoras colaciones de Támesis? También habrá intercambio de información privilegiada sobre el mejor sitio para comprar arepas. Y si alguien descubrió algún parche donde los frisoles, el sancocho, las albóndigas, el mondongo, la posta sudada o el muchacho relleno, quedan como para mandar doblar, pasará la voz de boca en boca, como en la vieja propaganda del cigarrillo Pielroja. Siempre hay infiltrados de restaurantes como Las Acacias, El Envigadeño y El Marinillo del centro de Bogotá, Juan Chorizo, en las afueras de Bogotá, ahora en el exclusivo Parque de la 93, el Portal de la Antigua, o Casa Vieja, del “filósofo” Horacio el Loco Jaramillo, papá de Lucas y Paula, que hacen la consabida propaganda entre los carrielones. Ojo, porque algún avivato de los que ve crecer la yerba, intentará venderle un lote en la luna, o la receta exclusiva para fabricar arcoiris. S i v a a n e g o c i a r, n o o l v i d e c o n j u g a r e l v e r b o “ b a r e q u e a r ” e n s u
acepción de pedir rebaja. Es una costumbre tan paisa como jugar tute. Cuando hay aquelarre de gente de “la dura cerviz” uno tiende a ver en los ojos del otro el Cerro Nutibara, en el tumbao que tiene al caminar encontrará la Avenida Junín, en la forma de clavarse un aguardiente, una estampa de la vuelta a Oriente. Por el sonsonete de cada uno, en par patadas se identificará si el sujeto nació en el Parque de Barrio, a dos cuadras del perdón de La Candelaria, o si lo sacaron con espejito de Montebello, mi pueblo, donde los 4 mil cacheticolorados viven entre el paisaje y la neblina. A las primeras de cambio algún “indignado” recitará “siquiera se murieron los abuelos”, de Robledo Ortiz. No faltará el recitador de media petaca que se deje venir con la “Parábola del retorno”, del eterno Barba: “Señora, buenos días”, “señor, muy buenos días…”. Y por ahí seguirá toda la paisamenta alborotada. Y como una mentira o una exageración no se le niega a nadie, en cualquier reunión, otro desafinado Pavorotti se dejará venir con un bambuco del maestro Héctor Ochoa y cantará, “urbi et orbi”, sin ponerse colorado, que “Dios es antioqueño”. Si lo prefiere, le cambalachean bambucos por tangos. Todo paisa nace con un tango debajo del brazo. Que no falte el recorderis de que Carlitos Gardel tuvo el coqueto detalle de morir en Medellín aquel 24 de junio. Corre el peligro de que su interlocutor le muestre un cabello del Zorzal. O un pedazo del fuselaje del avión accidentado. Si en la velada aparece Belisario Betancur, repetirá que durmió en los parques bogotanos antes de montársele a la vida, que es a lo que venimos a hacer los de la diáspora que no fuimos profetas en nuestra tierra. (En mi caso personal me fue tan bien que nunca conseguí plata). Bastón en mano, Belisario recordará con su inevitable “sí es no es” en su amagaseña voz, lo que decía un boga del Atrato cuando le preguntaron por los antioqueños:”Esa no es gente, son unos paisas”. En Bogotá, nos tienen una variante para demolernos: “Antioqueño, ni grande ni pequeño”. Por estos días, sigue prohibido hablar mal de Álvaro Uribe. Mejor callarse la jeta si no se quiere llevar su muenda. Si desea que el anfitrión le mantenga la copa llena, recite algunos de los últimos trinos del chalán Uribe, siempre “cargao pa tigre”, que no riega el tinto cuando se convierte en caballero montado en su alazán. “¿A vos todavía te tira la tierrita”? se escuchará en todos los corrillos, en los que a nadie se le negará un abrazo rompecostillas. Y como hay que aprovechar cualquier escenario para chicanear, no faltará quién le diga al vecino: “Si todavía no has montado en el metro de Medellín, vos es que no has visto amanecer”. Empresas Públicas de Medellín, la joya de la corona entre las empresas antioqueñas, figurará en cualquier cháchara con la anotación de que en un mero recibo cobran los servicios de agua, luz, teléfono, aseo, alcantarillado y saneamiento. “¿Cómo te quedó el ojo, vos?”. Desde nuestra eterna cara de miti-miti: mitad antioqueños, mitad bogotanos, preguntaremos al prójimo cuándo y cómo llegó a “esta plaza de Bogotá”. Al que nos quiera escuchar le hablaremos bellezas de Medellín.
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Valores N
JORGEElZAL sueño de
JORGE ZALAMEA BORDA, fungió como crít abarca lo épico, lo cotidiano, lo social, lo elem el oficio de escribir. Facetas entrega a sus lecto las reflexiones que acompañan la profunda dim
Por: Eduardo Fierro Manrique “Qué prodigiosa transformación la de las palabras, mansas, inertes, en el rebaño del estilo vulgar, cuando las convoca y las manda el genio del artista!... Desde el momento en que queréis hacer un arte, un arte plástico y musical de la expresión, hundís en ella un acicate que subleva todos los ímpetus rebeldes. La palabra, ser vivo y voluntarioso, os mira entonces desde los puntos de la pluma, que la muerde para sujetarla; disputa con vosotros, os obliga a que la afrontéis; tiene un alma y una fisonomía. Descubriéndoos en su rebelión todo su contenido íntimo, os impone a menudo que le devolváis la libertad que habéis querido arrebatarle, para que convoquéis a otra, que llega, huraña y esquiva, al grupo de acero. Y hay veces que la pelea con esos monstruos minúsculos os exalta y fatiga como una desesperada contienda por la fortuna y el honor. Todas la voluptuosidades caben en esa lucha ignorada”. (“El mirador de Próspero”; RODÓ, José Enrique, T. I, pág. 59, Madrid, 1920). Tema: El cuestionamiento de la contradicha condición humana, mediante la denuncia de las contradicciones esenciales entre el capital – en todas sus aberraciones- y los pobres y miserables de diversos países del mundo. O, en palabras de Zalamea, “el censo de la miseria y el denuncio de sus promotores y usufructuarios”. I- Argumento: A) El poeta desea abrir audiencia universal “sobre las escalinatas, de espaldas al Río (Ganges, sagrado para los hindúes), frente a los Templos y bajo los Palacios” (en Benarés, la ciudad sagrada de la India), a efecto de “incoar un proceso…, armar un alegato…, reanudar, fomentar y dirimir la más antigua querella”: la de todos los miserables de la tierra. En este propósito cita, inicialmente, a los enfermos, minusválidos “y toda la horda innumerable de los consuntos”, que cual “esculturas vivientes, gesticulantes y gimientes” “abren avenida hacia la abierta sala de nuestra audiencia”. En segundo lugar cita a los expoliados que viven “detrás de los Templos y los Palacios”: pequeños vendedores “de las cosas más nimias y necesarias”, así como prestadores de servicios que le hacen exclamar: “oh lancinante algarabía de los humildes menesteres! y de los bajos oficios. ¡Oh inacabable necesidad de las manos que ofrecen su trabajo!
Nacionales
LAMEA BORDA e las escalinatas
tico, profesor, traductor, diplomático, fundó revistas y recibió distinciones. Si obra mental y lo trascendente, lo que constituye una verdadera pasión por la lectura y ores este interesante trabajo de Eduardo Fierro Manrique, en donde apreciamos mensión de Jorge Zalamea como escritor.
oh codicia fatal de las manos que reciben el trabajo!”. Pasa luego a citar a trabajadores humildes y explotados de nueve ciudades de la India, generalizando así su invitación: “Que vengan todas las gentes de sudor y de pena de la India, pues plantearemos un gran pleito y fomentaremos una gran querella con su asentimiento y testimonio”. A manera de pausa describe la ciudad por su aspecto arquitectónico, por su “rumia secular” que recuerda su sobresaltada historia, dentro de la cual no podía faltar su origen: “En la confusión de los elementos –cuando el aire, el fuego, las aguas y la tierra eran todavía un común hervor-, surgió del légamo el ligan legatario y esparció su quemante esperma, confirmando las inciertas riberas, dando cauce al Río y engendrando la ciudad. Unas cuevas en las escarpadas orillas, unos montoncillos de adobes más arriba, tal que su origen, su remoto comienzo. Y la necesidad rondando desde entonces, en torno, como ocelada fiera”. Como tampoco podía faltar “en el clamor de sus criaturas palabras, quejas, gemidos, gritos, alaridos de hambre, y súplicas de justicia y paz”. Pero su designio es una audiencia universal. En consecuencia, procede a citar a gentes de la misma condición contradicha que “han venido de todos los rumbos”… “de todo foco de infección, de todo hogar de miseria, de la ubicua sede de la necesidad”: de Nagasaki e Hiroshima y Okinawa, de las islas de Sonda, de Indonesia, de Turquía, del Irak, de Ceilán, del Irán, de Argelia, de Egipto, de Kenya, de Sur África, de Francia, de España, de Britania, de Italia, de Grecia, de Guatemala, de México, de otras naciones del Caribe, de Bolivia, de Venezuela, hasta llegar la triste delegación colombiana cuya citación exige comillas: “Que cada palabra mía fuese ahora como piedra de cien filos: llave inmisericorde que abra y destroce todo corazón. O como dentellada de lobo que tiene prisa por llegar las vísceras palpitantes de su presa. Pues mi propia pobre entraña está llagada y desnuda viendo llegar a las escalinatas la delegación de mi pueblo: mis hermanos, mi más inmediata semejanza. Helos ahí, entre taciturnos y atónitos; doblegados bajo la lluvia de su propia sangre y con el guijarro de un “¿por qué?” en la garganta. Entenados de un despótica familia de próceres; libertos de una vanidosa casta feudal; hijos putativos de las cadenas; ahijados de sus propios explotadores; pupilos de los grandes empresarios; mesnada de los advertidos filántropos del paternalismo; catecúmenos de la Iglesia cesárea; hombres de leva bajo las banderas de la demagogia; hombres de presa bajo los uniformes del poder; hombres de pena bajo los grandes cuadros estadísticos que registran la proliferación cancerosa de los valores bursátiles. La resaca de remotas perversiones, llegó e hinchó, como ponzoñosa esponja, el corazón de toda aquella casta codiciosa y paternalista. La cruz gamada volteó en el espacio y siendo ya signo de infamia en los países liberados, se trocó en ídolo devorador en la tierra colombiana, mi dulce y tremenda tierra. Para enrodar a los humildes y corroborar a los poderosos. La concupiscencia del poder, primero; la codicia luego, engendraron la crueldad y abonaron el crimen. Una y otro abortaron ese feto: el terror. Burundún-Burundá enseñoreado de siervos y patronos. A espaldas del tartamudo locuaz, del vaquero venido a más cuando se consagró matarife, del sordo a lo que no fuera a retañir de monedas y de la bestia militar que tuvo tantas estrellas como pezuñas, a espaldas del multifacético Burundún, los especuladores del platino, del petróleo, del café, del hierro, del uranio y del mismo cielo azul, hicieron de la sangrienta titeretada su agosto, ofreciendo como diversión a la agonía de un pueblo la alharaca de los engreídos cubileteros de la libertad condicionada y de la democracia de papel.”
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B) La segunda parte del poema, más retórica quizás, pero no menos coherente y elocuente y bella, comprende cinco acusaciones impregnadas de sentido metafórico o alegórico: al río, a los simios, a las vacas sagradas, a los templos y a los palacios. Son protagonistas inanimados e irracionales a los que el poeta enjuicia como instrumentos cómplices de los promotores y usufructuarios de la miseria patética, deprimente y universal que hace imperiosa la convocatoria de la audiencia. Destacar la justificación de cada acusación no es fácil, pero lo intentaremos: 1. Acusación al río. Río hipócrita, inundador y saqueador de aldeas, río-mito, río cómplice, raptor de niños y mozas. “Te acuso, seide de los grandes señores, cómplice de los grandes sacerdotes, alcantarilla de los grandes asesinos.” “Río manso en la hipocresía; Río cómplice en el silencio; ¡Río-mito por la vanidad! ¡Fabulosa serpiente sacralizada por cada una de la religiones que inventaron los poderosos para distraer el hambre de los humildes!” 2.
Acusación a los simios. “… los avisados delegatarios de vuestros verdugos?” “Ved a estos altos simios de pelambre rubia, de cenicientas clines, de grisosas lanas e indecente trasero que ostenta la desolladura azulosa y lívida de las grandes heridas; …; mendigando, robando o exigiendo toda cosa; infatigables en la actividad codiciosa de sus largos dedos astutos, de sus engarfiadas uñas y de las rosadas palmas de sus manitas siempre aptas para convertir los votos depositados en las urnas en billetes depreciados para usura de los humildes, beneficio de los poderosos y cuantiosa comisión de los intermediarios prestímanos.” (...) “La horda que casca con sus pequeños dientes aguzados y rechinantes el cacahuete del erario. La horda que, después del ávido expolio, se diputa a sí misma para ir a chillar y gesticular bajo las cúpulas de los templos y sobre las terrazas de los palacios.” “Ved que ni siquiera son la imagen de un dios arbitrario, ni el portentoso híbrido de magia y realidad, ni tampoco los cancilleres de vuestra voluntad incierta. Sino apenas la caricatura del ser humano; los ridículos apoderados que lograron de vosotros mismos las cartas credenciales que les abriesen las artenosadas salas del Consejo, las yertas curules del Congreso, las secretas Cámaras Episcopales, los tufosos cuartos de banderas para llevar a ellos el yermo testimonio de las componendas clandestinas, la jadeante amenaza de las leyes represivas, el vitriolo de los impuestos y, desde luego, sus propias momias de irrisorios próceres.” Más adelante dirá: “..., los simios actuando de bufones, intermediarios y coimes; ...”
3. Acusación a las vacas sagradas. “Vedlas aquí reducidas a la inutilidad de los vanos mitos; forzadas a ser los graves y ridículos símbolos de ese prolongado y también miope, triste y estéril rezongar de los filósofos que, evadidos de la condición humana, en sus polvorientas bibliotecas y en sus mentes -más desveladas, desaladas y desoladas que la misma miseria sacralizada de las bestias - rumiaron y rumian las ideas puras reducidas a heno, los hechos vivos convertidos en paja, la verdad vital trocada en conserva como fruto para la invernada.” “¡Vacas sagradas! ¡Filósofos de ayer, hoy mañana! unas y otros disimulando las razones del hambre con la deglutición de la sosa saliva del ideologismo; eludiendo siempre los hechos ineluctables de la vida, las cosas entrañables del hombre.” “Vacas sagradas, que aquí,..., no lográis ser cosa distinta al agobiante, al agonizante retrato de filósofos engañosos y de usureros mecenas.” Termina el poeta este capítulo proscribiendo ese “rebaño de vacuas ideologías” y a los “falsarios de la razón”, luego de señalar, específicamente, cuatro vacas sagradas: democracia, libertad, caridad e igualdad. Luego dirá: “...; las vacas sagradas mugiendo su papel de grandes farsantes inocentes y de vacuas entelequias engañosas”. 4. Acusación contra los Templos. “De la misma manera que vuestros verdugos supieron convertir en otros tantos símbolos engañosos al mono codicioso y olvidadizo, a la vaca estulta y mansa, al cocodrilo paciente y voraz, al elefante que puede ser tan iracundo como amoroso -también transformaron vuestros tiernos lares en estos Templos ostentosos que riegan sus bendiciones de fuego con las manos calcinadas de los shamanes pirolátricos; Pasa Pág 6
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sus bendiciones de ceniza con los engarabitados dedos de los faquires; sus bendiciones de humo con las manos sudosas de los bonzos dopados con la más bella e idiota metafísica.” (...) “Y esos otros vendedores de bulas e indulgencias, vociferando su sagrada mercancía en el altozano de las iglesias, entre una muchedumbre de apestados, de leprosos, de inválidos de guerra, de siervos de la gleba, tasando el sello negro o rojo de sus títulos como papel de peaje para el purgatorio y la bienaventuranza ultraterrena.” (...) “Oid bien cómo todos esos vendedores de pólizas sólo os ofrecen una seguridad ultraterrena a cambio vuestro sudor y vuestra sangre aquí, en la tierra.” 5. Acusación a los Palacios. “... los palacios cegando a la audiencia con las candilejas de la especulación y los alternos semáforos del crédito y el rédito.” (...) “.... Pasaron los caudillos, los khanes, emperadores y gobernadores. ...” (...) “Pasaron todos ellos y ahora está ahí, en esos mismos palacios, los gerentes ahítos de poder y de dólares; los planificadores de vuestro conformismo; los pequeños magos de las relaciones públicas; los pregoneros de la mentira que ya no se atreven a salir a las plazas públicas entre un destemplado retañir de clarines y un desinflado resonar de tambores, sino que solapadamente y por mano ajena deslizan en la yerta madrugada, por la hendidura baja de las puertas, la voluminosa y cotidiana tergiversación de vuestra vida, fabricada en las grandes rotativas según sus propias conveniencias: unas veces ostentando el horror del crimen y la desatada violencia para aumentar el número de sus morbosos lectores; otras ocultando las raíces del mal para que perdure y fructifique su hipócrita traición a la condición humana. Y mintiendo siempre, mintiendo siempre, mintiendo siempre con la bendición de los Templos y la subvención de los Palacios.” 6. Acusación Resumen. Los Palacios “Ya ni siquiera son los símbolos de un insensato orgullo patrio. Pues, ¿qué podrían deciros hoy las siglas de los grandes monopolios internacionales, de los poderosos carteles y los ubicuos trusts que acumulan la riqueza y poder mientras una erosión incontenible roe las pequeñas monedas y los pringosos billetes de los pobres?...” (...) “Sino que toda la historia del hombre, toda la crónica convulsionada de su angustia y su agonía, han venido a parar en este engaño: los Palacios, habitados por ellos; los Templos, manejados por ellos; por ellos usufructuadas las escalinatas; por ellos sacralizado el Río; los simios alquilados por ellos en sus diputaciones; las vacas sagradas arreadas por ellos para vuestro desconcierto y vuestro engaño”. 7. Insólita peroración final. La disolución de la audiencia, antes que “dicte su fallo” (el cual, lógicamente, hubiese sido condenatorio de “sus ubicuos verdugos” y de “los promotores y usufructuarios” de la denunciada miseria), es tan sorpresiva como lamentable e impredecible. Lo primero, por cuanto rompe el hilo conductor del poema, su coherencia, su racional conclusión; lo segundo, por cuando no se concibe tanto esfuerzo en tan proceloso proceso, en tan complejo trámite, para al final aducir de los miserables convocados del orbe que “ya están balbuciendo sus labios un tímido canto de amor; ya siente en sus entrañas la invasión de la ternura que le inspira la contradicha condición humana, la suya propia; ya está mirando las manos de los hombres y sintiendo la necesidad de cantar su
maravilla”. Por último, resulta sorprendente su invocación de cierre: “¡Sólo el amor, el viril amor del hombre por su especie y por su semejanza!”. II- Comentarios Lo primero que se advierte es al autor como hombre de gran cultura. Lo cual no es de extrañar, conocidos sus datos biográficos: persona que viajó por todo el mundo, que estuvo en permanente contacto con ambientes intelectuales y cultos. Entre otras curiosidades, vemos cómo tiene oportunidad de alternar con la generación del 27’ (la que precisamente surge como homenaje al poeta español Luis de Góngora y Argote, en conmemoración del tercer centenario de su muerte). Y, en realidad, su influjo es evidente: su lenguaje es exquisito y difícil (para no decir abstruso, pues se caería en el culteranismo o gongorismo señalado). De ello es prueba fehaciente el abundante vocabulario acopiado más adelante. Y desde luego, la abundancia de metáforas, de alegorías, que exigen varias lecturas para la cabal aprehensión de su significado. La capacidad de adjetivación del autor es admirable. A manera de ejemplo, con siete adjetivos describe un cuadro de dolor: “la leprosa que, mendicante, púdica, coqueta, desesperada, exasperada, cierra o hace flotar el vuelo violeta de su manto sobre su desleída carne gris”. Pero quizás no sea tan determinante la influencia indicada, ya que como traductor de Perse debió compenetrarse con su obra, calificada así: “Se destaca por un verso lleno de sugestividad que sigue la línea simbolista y por su maestría en el manejo de la musicalidad”. Y es precisamente este aspecto, abstracción hecha del contenido ideológico, lo que más se admira en el poema de Zalamea Borda: esa cadencia, ese fluir, esa musicalidad que va vertiendo con armonía y belleza en cada descripción, en cada denuncia, en cada situación. Hemos de convenir que es paradójico el destinatario del poema (el gran público) con la asequibilidad y comprensión del mismo: se diría que el poema es para gente medianamente culta. De manera que por el estilo la obra es brillante e impecable, de un vigor y robustez en la expresión ciertamente inusitados. La belleza literaria del poema es ostensible. Volviendo al punto de la culminación abrupta y sorpresiva del poema, ha de argumentarse a favor del autor diciendo que no es del todo extraña la debilidad del perdón en los más necesitados, inculcada inveteradamente por los distintos credos religiosos, sobre todo a partir de la cantaleta católica de las bienaventuranzas (no obstante la anunciada condena al inicio de la acusación a los Simios: “Una gran audiencia humana que espera, sorbiéndose los labios amargos y restregando coléricamente uno contra otro los nudos de las rodillas, el proceso, la acusación y la condena de sus ubicuos verdugos.”). Ahora bien, la expresión postrera: “..., ya está mirando las manos de los hombres y sintiendo la necesidad de contar su maravilla.”, parece aludir a “El papel de las manos en la transformación del mono en hombre”, de Federico Engels, con lo cual se resalta la compleja evolución del ser humano y la maravillosa realidad ontológica que encierra. Históricamente, a juzgar por la biografía del autor, no debe soslayarse que a la publicación de la obra (1964) ya venía trabajando Zalamea, en destacada posición, por la paz global (en época de la llamada “guerra fría”). III- Localización espacial y geográfica. El “teatro” de la audiencia se ubica en Benarés o Banaras (hoy Varanasi), ciudad sagrada de la India, centro intelectual a orillas del Ganges (río sagrado de 3090 Km, que baja del Himalaya, riega Benarés y Patna, y desemboca en el golfo de Bengala, conformando con el Brahmaputra el mayor delta del mundo). Posteriormente discurre la obra por varias ciudades de la India, por varios países de Asia y de Africa, de Europa y América, hasta llegar a Colombia donde la denuncia se torna más patética y analítica y detallada. Es en este vasto espacio, amplio, abierto y a veces evocado, donde discurre el poema. IV- Tiempo Histórico. Sabido es que no toda obra tiene señalado un tiempo específico para la sucesión de los acontecimientos tratados. En el caso de “El sueño de las Escalinatas”, si bien es cierto que no con mucha precisión, se encuentra un dato histórico de inequívoca referencia: “el terror” de la violencia política en Colombia, originado en “la concupiscencia del poder” y “la codicia” que “engendraron la crueldad y abonaron el crimen” (época aciaga que arreció entre los años 1948 y 1957). Pasa Pág 7
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Valores Nacionales
V- Recursos literarios. A) Recursos Formales. Tipo de narrador: Creemos que el poeta no se queda simplemente en actitud de testigo, sino que penetra en la conciencia de los personajes: tanto los convocados a la audiencia, como la ciudad y los que son objeto de sus demoledoras acusaciones, manifestando sus pensamientos, sus sentimientos y sus sufrimientos. Por ello ha de estimarse que se trata de un narrador omnisciente. Estructura de la obra: Participa, sutilmente, del esquema clásico: una introducción, un nudo y un desenlace. En efecto, luego de sentar su posición de convocante de la audiencia, pasa el poeta a efectuar las citaciones y las acusaciones correspondientes, para terminar de la abrupta manera indicada. B) Recursos de contenido. Tipos de descripción. De acontecimientos: “Hombre de siempre, hermano mío, lanzado desde el doble orbe testicular del padre hacia la noche lacerada del ovario materno: aferrándote allí y allí proliferando; creciendo allí en tal tibieza y tal ternura para irrumpir, llegada la hora, por el valle convulso de los muslos, con la frente blanda pero ya arrugada por la adivinación del difícil conato de vivir y perdurar entre las amenazas de los dioses y las exacciones de los templos.” Retrato: Se describen los rasgos físicos y morales de algunos de los miserables convocados: “el adolescente epiléptico que hace precipitar el ritmo de las plegarias con su alarido de entusiasmo y su bramar de espanto;” (...)
“el paralítico que, con sus tablillas ambulatorias, remeda sobre la sorda piedra la invitación de las castañuelas a la danza;...” “Que abran el parque de los profetas y los dejen venir hasta mi, con sus salientes ojos alucinados, sus arremolinadas greñas, sus barbas cundidas de piojos y sus inciertas piernas de ebrios de Dios. Que los dejen llegar hasta nosotros, pues necesitamos su testimonio. Su demencia corrobora nuestra razón y sus palabras nuestro designio.”
EDUARDO FIERRO MANRIQUE. Abogado de reconocida y basta experiencia: en la judicatura como magistrado del Tribunal de Neiva Sala Civil Laboral. Catedrático, además se ha desempeñado con éxito en el ejercicio profesional. Sus inquietudes y vocación de estudio lo han llevado a profundizar en diversas áreas jurídicas como la constitucional, civil, comercial, laboral y procesal. Ganador del primer Concurso de Investigación Jurídica Rodrigo Lara Bonilla. Sus obras son: La reforma del procedimiento laboral; La problemática de la administración de justicia o del caos judicial en Colombia. Actualmente ejerce como Notario quinto de Neiva.
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Jorge
Zalamea Borda.
Bogotá, marzo 8 de 1905 - Mayo 10 de 1969. Escritor, narrador, ensayista, poeta y traductor colombiano. Estudió en el Gimnasio Moderno, en la Escuela Ricaurte, en la Escuela Militar y en la Escuela de Agronomía. Con Alberto Lleras Camargo funda y dirige la revista “LOS NUEVOS”, de la que hacen parte León de Greiff, Luis Vidales y Luis Tejada.“Fue lector de una voracidad asombrosa y desde muy joven era ya dueño de un estilo personalísimo, de una prosa eficaz y generosa”, al decir de Alvaro Mutis. En 1921 se inicia como crítico de teatro, publicando en la revista “CROMOS” cuentos y reseñas de libros. A los 18 años publica, en Costa Rica, su primera obra: “El regreso de Eva”, comedia que no obstante su elegancia y sentido del humor, deja evidenciada la inexperiencia del autor. Como también ocurrió con su obra teatral “El rapto de las sabinas”, “Pastoral” y “El hostal de Belén” (su aporte al género dramático). Cinco años después le encontramos en la España de García Lorca, Salinas, Buñuel, Neruda, Guillén, Alberti, Cernuda, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre y Dámaso Alonso (generación del 27’), con quienes tiene oportunidad de alternar. Fue, posteriormente, secretario general de la presidencia de la República y embajador en México e Italia (con López Pumarejo Presidente). Escribe y divulga por radio los textos de su ensayo “La vida maravillosa de los libros”, donde Zalamea analiza la poesía española de la generación del 98’ (Azorín, Baroja, Benavente, Machado, Unamuno y Valle Inclán). Divulga obras de escritores franceses como Anatole France, Rimbaud y Verlaine. Publica ensayos como “Infancia y adolescencia de Bolívar”, “Nueve artistas colombianos”, “Introducción al arte antiguo”, “Antecedentes históricos de la revolución cubana”, “Literatura política y arte” y “Reunión en Pekin”, “Cantos de la noche”, “Cantos del alba, del combate y del atardecer”, “Elogios y otros poemas”, “Hojas de Poesía”, “Lluvias”, “Nieves”, “Che”, “Cantata para voces, tambores y chirimías”. Destacan sus traducciones de las obras poéticas del Nobel francés Saint - John Perse (seudónimo de Alexis Léger): “Elogios”, “El hombre náufrago del Siglo XX”, “Lluvia, nieves, exilio”, “Anábasis”, “Vientos”, “Antología Poética”, “Mares”. Traduce, además, “El diablo y el buen Dios de Sartre”; “Poesía y drama”, de T.S. Elliot; “Variedad I y II”, de Paul Valéry; “Réquiem para una mujer”, de Faulkner; “Támesis, estructura y cambio”, del inglés Eugene A. Havens. Otras obras de Zalamea son: “La metamorfosis de su excelencia” (traducida al francés), precedente claro de “El gran Brurundún – Burundá ha muerto”, “Minerva en la rueca”, “Cuba, oprimida y liberada”, “Antología de la poesía vietnamita”, “Elogio de la verdad” y “Panorama de la actual literatura latinoamericana”. Siendo secretario del Consejo Mundial de la Paz (años 1952-1959) recorre varios países; asiste en la India al Congreso de Escritores Asiáticos (1956), donde es impactado (en Benarés, la ciudad sagrada) por los contrastes de la extrema pobreza de muchos y la exagerada opulencia de unos pocos, que le inspira la primera parte de su famoso poema “El sueño de las Escalinatas”. En 1968 le es concedido el premio Lenin de la Paz, con 25 mil dólares en lo material, que no fue óbice para que se pronunciara contra la invasión soviética a Praga, con carácter y verticalidad y consecuencia política-filosófica. Ya antes, en 1965, había obtenido el premio de ensayo Casa de las Américas de Cuba, por su libro “La poesía ignorada y olvidada”. Como profesor de la Universidad Nacional de Colombia, edita su libro “Introducción a la prehistoria”. Su última obra, “Cantata al Ché”, quedó inconclusa.
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Actividad Cultural
NEIVA, 400 AÑOS DE HISTORIA
Por: FÉLIX RAMIRO LOZADA FLÓREZ En 1951 William Faulkner declaró: “Yo no soy un hombre de letras. Yo soy un granjero a quien le gusta contar historias.” Traigo a colación la tajante afirmación de uno de los novelistas más grande del siglo XX, en razón a lo escuchado por varios de los representantes de distintas organizaciones culturales de la ciudad, el pasado 11 de enero en el salón de reuniones de la antigua Estación de ferrocarril, donde funciona la Secretaría de Cultura y Turismo de la ciudad de Neiva. Y, me acuerdo del extraordinario escritor pues, la afirmación de semejante talento da lugar a dudas y especulaciones. No se si por la organización o en razón a que gran parte de los asistentes a dicha convocatoria, parecen contagiados del fervor de las campañas políticas, del triunfo del doctor Pedro o, tal vez consideran por alguna vieja costumbre que deben decir discursos donde todos afirman lo mismo, pero, a la vez dejan en claro la suma de intereses de grupos o personas. La variedad de opiniones podría ser sana sino fuera notoria la suma de intereses. Si en realidad los gestores culturales, escritores, pintores, dramaturgos y demás le pusieran un poco de sensatez al asunto, otro gallo les cantaba, en razón a que, de manera oportunista muchos han aprovechado la debilidad del sector cultural para sacar tajada, porque como en la operación “avispa” del presidente López: suma aquí y allá y saca tajada. Nada resulta más fácil. Un antes y un después. El antes de las expectativas, el de sumarse al viejo tren de la victoria y el después, donde no cabe el avispero alborotado, esto según cuentas de uno de los asistentes le reportó del sector cultural unos 20.000 mil votos al burgomaestre que se acaba de estrenar. Seguramente lo hicimos de buena fe como buena fe debe acompañar al señor Alcalde en sus proyectos, lo malo es que él por más que se lo proponga no puede aquí, ni en ninguna parte satisfacer tantas bocas abiertas. Seguramente si el sector cultural se organizara y nombrara representantes serios nos iría mejor que a la señora abandonada por el marido por una chiquilla alegre y coqueta. Neiva, la ciudad que cumple 400 años por los huecos, el caos vehicular y el descuido en que se encuentra parece recién salida de una guerra. En realidad la única guerra que hemos padecido últimamente es la rapiña
por sobrevivir, cada uno a su manera, agarrándose de lo que puede: los vendedores ambulantes junto a las palomas que invaden edificios, se apropian del espacio público, los corruptos hacen de las oficinas públicas sus laboriosos lugares, donde tienden manteles, botellas y muchachas, algunos políticos aprovechan el río revuelto, el ladronzuelo se escabulle ante miradas impotentes, el borracho de cada esquina se agita engrandecido: yo me entristezco en medio de tanta tragedia. La Neiva que cumple 400 años parece entrar a una de esas noches de mujeres de cabaret, saluda por un caballero elegante con los bolsillos vacíos, mientras ella, en prendas íntimas lo invita a seguir, le abre paso, sonriente suspira y trata de persuadirlo. Sin embargo, después de breve conversación el caballero da media vuelta, contempla de nuevo los huecos de las calles, trata de esquivar por lo menos el agua que salpican los carros, intranquilo con una sonrisa irónica mira la luna y el futuro incierto de nuestros conciudadanos, en especial el de los artistas abandonados, metidos en proyectos con los cuales alardean en innumerables discursos. Celebramos 400 años para encontrar la forma de llegarle a una dirigencia que se pasea de generación en generación de manera monotemática y aún así, no hemos aprendido al cabo de la historia, por tanto repetimos como los loros, porque no los interpretamos, no los cuestionamos para hacer un alto en el camino, que nos permita decir con autoridad que desaprobamos ciertas procedimientos, incluso para decir que deseamos festejar estos cumpleaños de la ciudad del Valle de las Tristuras con decoro y la benevolencia que nos permita decirle al colonizador Gonzalo Jiménez de Quesada: Vuelva maestro a pasear su alma agotada por la correría por estos territorios; vuelva y haga una vez más el tour que le permita revivir la inclemencia del desierto de 1537. Vuelva para que Belalcázar se asome una vez más con Añasco por acá como en 1538 y rememore la orden que dio para fundar a Timaná y pueda darse cuenta que aniquilar nuestros antepasados no es forma de triunfar. Bueno ya vamos entendiendo. Traigo el calor y la brisa de Tierra de promisión y tengo la impresión que José Eustasio sigue paseando las polvorientas calles de la ciudad, a la que quisiéramos dar regalos de amante en luna de miel, sólo que dinero no hay, por eso, como en la canción de Pablo Gallinazo, voy en busca de “una flor para mascar…y, yo camino y no termino, seré yo así, pues el camino no tiene fin…” Posdatilla.- Calma viejo Winston. Resulta mejor mirar con ojos de gallinazos hambrientos los monumentos que pasean las ricas playas; es preferible agarrar una tortícolis, que caminar en medio de emocionados y grandilocuentes paisanos pelando el cobre o, tratando de cuadrar una sucesión de hechos en la distribución de la torta de los 400 años.