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El Rescate Nº 20.

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EL RESCATE Gabriel Tejada

la celebración de la luz págs. 16-25

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El Rescate

© Gabriel Tejada. La nobleza-17

Cajamarca, Perú, domingo 28 de enero de 2024

Revista cultural de Diario Real Ediciones & Comunicación Cajamarca, Perú. Año 2, Nº 20 Enero 28, 2024

Artículos Hugo Reyna Ángel Gavidia

El carnaval de Namora José María Arguedas

Guillermo Silva Carlos Cerdán Javier Junceda Percy Casas Ivonne Barrantes

págs. 12, 13

Personalidad cajamarquina Socorro Barrantes

Coplas populares del carnaval cajamarquino págs. 6, 7


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Imagen: William Guillén Padilla

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Este sol, ya no es de aguacero.... Por: Hugo REYNA GOICOCHEA

Past Decano del Colegio de Periodistas Cajamarca

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uestro proceso de socialización, durará toda la vida, desde que nacemos, hasta que morimos. En nuestra convivencia cotidiana, estaremos siempre inmersos dentro de los alcances de la dinámica social, en la cual interactuamos, sea dentro de la familia, la escuela, los grupos de amigos, el trabajo, la iglesia, o simplemente en las organizaciones o grupos en los que participamos. La socialización implica, el aprendizaje del lenguaje e indudablemente el bagaje

cultural, en todas sus dimensiones, buenas y malas. En este proceso, el saber popular, ha ido configurando dichos y refranes, de uso cotidiano, especialmente por nuestros mayores, al momento de enfrentar tal o cual situación, especialmente al interpretar los fenómenos de la naturaleza en la labores culturales de la agricultura; todo ello lógicamente, con el deseo de ilustrar o glorificarse de conocimiento o del manejo de un lenguaje florido y figurado.

Dichos y refranes Los dichos y refranes, ilustran una comunicación figurada o metafórica, que no coincide con el sentido literal, de uso popular como: “Cuando el río suena, es porque piedras trae”, refiriéndose a situaciones comprometedoras; “Tetas jalan más que carretas”, que aluden a situaciones de extrema influencia y control matriarcal; “… a otro perro con ese hueso”, para indicar que no se es fácil presa de un engaño o determinado ardid.


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Imagen: William Guillén Padilla

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“el famoso cambio climático está originando un fuerte impacto, en este sentido, y el tradicional frío de Cajamarca, con días sumamente soleados, está dando paso a condiciones calurosas” Lo cierto es que, estos versos breves o refraneros, no han hecho, sino compilar el saber popular, a manera de sentencias, para un uso ilustrativo en la interacción social de los pueblos, sobre la base de sus propias realidades, lenguas y costumbres, socialmente aceptadas. Impactos contemporáneos en estas expresiones coloquiales No pretendo poner en tela de juicio las tradiciones de los pueblos y su saber popular; no obstante, vienen produciéndose situaciones, producto de las alteraciones que el propio hombre produce con sus actitudes de irresponsabilidad e irracionalidad, especialmente de acciones de contaminación y atentado contra el medio ambiente, que han generado, asimismo el llamado “Efecto invernadero” que ha desencadenado, a su vez, el denominado “calentamiento global” y por ende un “cambio climático”. Fenómenos climáticos adversos como lo fue el Yaku el pasado año 2023, el potencial fenómeno “El Niño” y la presencia de “La Niña”, en presente año, entre otras calami-

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dades climáticas, muy sensibles por cierto con significativas pérdidas materiales y de vidas humana, está poniendo, en tela de juicio, la validez absoluta de los dichos y refranes en las diversas comunidades, tanto urbanas como rurales. Veamos algunos casos ilustrativos: “Este sol es de aguacero”, se decía o aún se dice en la sierra, cuando los rayos solares quemaban sobremanera, en horas de la mañana, que pronosticaban, con exacta precisión, mejor que el SENAMHI, el desencadenamiento de copiosa o torrenciales lluvias por la tarde. Clamorosos cambios Hoy, así como van las cosas, tenemos fuerte sol, pero ya no hay lluvias por la tarde. De igual manera, se hacía alusión a: “abril, aguas mil…”, y en este mes las precipitaciones son ya insignificantes. A no dudarlo que el famoso cambio climático está originando un fuerte impacto, en este sentido, y el tradicional frío de Cajamarca, con días sumamente soleados, está dando paso a condiciones calurosas, que, a decir

de muchos, por momentos, pareciera que estuviéramos en Piura, Bagua o Chilete, condensando frases como: ¡qué tal calor!, ¡achachay o achachauuuu, cómo quema este bendito sol!, ¡Cómo ha cambiao el clima, taitito”. Asociado a ello, en nuestros pueblos de la serranía, también otras frases usuales, ya no tendrían sus efectos esperados, propios de la sabiduría popular, como que: “Agosto, mes de vientos”, y en agosto las cometas ya no levantan vuelo, por ausencia de sus fuertes soplidos, los que se han desplazado a otros meses del año. Si pues, lo cierto es que los efectos del cambio climático, como que inciden ya en situaciones de poner en duda, muchos dichos y sabios refranes de la tradición cultural de nuestros pueblos, y como que aún no somos conscientes del daño que hacemos con nuestras irresponsabilidades en el manejo de los recursos naturales y conservación del medio ambiente. Entre bromas y chacotas, habría ya que tomar en serio esta situación. Es decir, es ya tiempo de “… poner la barbas en remojo”, promoviendo una verdadera conciencia ambiental.

Diario Real

Director: Carlos Cabrera Miranda. Colaboradores: Hugo Reyna Goicochea, Homero Bazán Zurita, Tristán Ravines Sánchez, Bethoven Medina Sánchez, Angel Gavidia Ruiz, Wilson Izquierdo Gonzáles, Consuelo Lezcano Ruiz, Daniel Cotrina Rowe, Dante Lecca, William Guillén Padilla, Carlos Reyes Álvarez, César Mejía Lozano, Carlos Cerdán Moreno, Guillermo Silva, Percy Casas, Ivonne Barrantes, James Becerra. Diseño y diagramación: Diario Real. Asesoría legal: CEDEFU (Centro de Defensa de Derechos Fundamentales). Correspondencia y colaboraciones: Jr. Chabuca Granda Nº 104, Urb. San Carlos, Cajamarca, Perú. Teléfono: 935447689. E-mail: diario.real.2023@gmail.com. RUC: 20610661808. RNP: S2158062.


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Cajamarca, Perú, domingo 28 de enero de 2024 Imagen: Cajamarca-Sucesos

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Personalidad cajamarquina

AGUA Tomo tu vida y la mía en un vaso de agua. La beberé a sorbos en la noche de luna llena. Eres el agua de mi mundo pronta a agotarse en el encierro, mañana, en la muerte. El agua volverá a su cauce después de varios siglos, caerán sus gotas en la palma de la mano de nuestra hija. La hija de Atahualpa volverá a crecer como enredadera, serán libres sus venas andará entre el sol y la luna. Cajamarca, 8 setiembre del 2019

Socorro Isabel Barrantes Zurita

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ace en Cajamarca, el 5 de octubre de 1950, sus padres fueron Augusto Barrantes Malca e Inocenta Zurita Cabrera. Tiene tres hijos, razón de su vida. Profesora rural. Ha contribuido en la lucha por los derechos de la mujer. Promotora social, cultural, conservación del medio ambiente. Ha publicado algunos libros referidos a lo social y poemas, sobre su experiencia de trabajo con la Asociación Mujer Familia, con niños niñas trabajadoras del hogar, los Derechos de la Mujer. Su libro de poemas “Mujeres de Agua,

Fuego, Tierra y Viento” habla de estas experiencias. Viene impulsando con esta Asociación, la Casa de la Memoria de la Mujer en Cajamarca, cuyo objetivo es conocer, difundir la participación de la mujer en el desarrollo integral de esta región. En su trabajo de promoción cultural, vienen emprendiendo acciones en la defensa del patrimonio, la literatura, la historia de su pueblo. Su última publicación “Morir en Cajamarca” visión subjetiva del ultimo Inca del Perú quien murió en Cajamarca.


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Cajamarca, Perú, domingo 28 de enero de 2024 POEMAS DEL LIBRO “MORIR EN CAJAMARCA” DE SOCORRO BARRANTES ZURITA ¡AH, INFAMIA! Se me revuelven las entrañas en la taha titubeante de mi corazón lame la angustia, el no poder romper las cadenas de las manos atadas a la sombra. Dos cuartos de oro, dos de plata el martirio de mi raza la ausencia de mi alma husmeando la barbarie, el relincho el estampido, las cadenas atadas a la vergüenza de haber sucumbido, cobardemente, al miedo de morir. Se me revuelven las entrañas la infamia de haber creído la mentira más oscura de la suerte. Pultumarca, entierra mi espíritu en las aguas hirvientes de la noche, desuella huesos, latidos seca mi sangre, cáscara vieja ¡olvídenla! Devuelve a mi pueblo la risa de una mañana alegre con las manos al viento ¡LIBRES! TAHA: COMARCA, DISTRITO Cajamarca, 7 de febrero del 2019

ALEGRÍA Tu sangre se derrama en la falda del Coropuna baja en el claror de las bienaventuranzas del Ande regando la sonrisa de los niños niños empuñando estrellas en la pampa dulce de sus madres en el seno calentito de su pecho donde brota la miel blanca, venturosa Alegría, puente colgante de Ocongate hasta la faz trepidante de Cumbe Mayo el viento esparce la infinitud del tiempo el polvo de la piedra umbría la quietud echando raíces en tus huesos ¡Oh Alegría! ¡Alegría! amo tu recuerdo lejano de mi puerto en esta hora en que la hermana tristeza me acribilla con las dudas de la muerte. Préstame tus alas mariposita de alas frágiles Préstame tu vuelo hacia la flor entreabrir los labios y besar la miel los labios presurosos de la dicha

Alegría, otro tiempo cuando trenzaba tus cabellos al viento, en las aguas de Pultumarca, tus pies rozaban las vertientes de mis entrañas la claridad sonora de la aurora mientras los Amautas trabajaban observando el cielo, la tierra, el curso del agua hacia los mares, el dios Jaguar reía en la montaña reía a carcajadas tu alegría tronando el pututo de mi corazón henchido Alegría, gemela hermana de la tristeza me hinco ante tus plantas para rezar tu nombre a esta hora que juego a los dados eternos con un puñado de infelices españoles Cajamarca, 18 Juno del 2017

AMÉRICA América, me dueles, te vomito a esta hora, me arden las cadenas, prisionero. América de Colón tus enormes caderas manoseadas tu boca, henchida de flores y de nubes, baboseados tus labios besados por el invasor tus brazos abrazados a la cruz América terrestre de hondonadas, grandes cerros tus pezones llenos de arreboles y de blancos humos no te dejes vencer por los Pizarro, guarda tu virginal saliva cuando vuelvan los colores al arco iris, en el momento que mi sangre se renueve América, sinuosa forma de la dicha no te dejes engañar por los Almagro mienten lo mismo que el Hernando; su libro no nos habla de la vida a ese libro lo acomodan las ganas de su verga de sus bolsillos sedientos de oro y plata. Que no te acobarden las cadenas ni el día, ni la noche te atormenten América, apretada al mar, al cielo no empeñes tu libertad a la esclavitud… Abre las alas, mándalos a la mierda si quieren seguir explotando tus entrañas. Haz como el cóndor, una vez devastado de su todo y de su nada, se renueva, emprende el vuelo fabuloso de la vida y entonces deja tus labios abiertos a los míos Cajamarca, 1 de noviembre del 2017

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Coplero carnavalero

Imagen:DR Redbus.pe

Coplas de carnaval cajamarquino

COPLAS POPULARES

SERRANITO

CILULO

CUANDO SALÍ DE MI TIERRA

ARRIBA CABALLO BLANCO CILULO

Sácame de este arenal huaylulo Porque tengo un desafió cilulo El martes de carnavales huaylulo CHICHARRON MAÑANA QUE COMEREMOS....

Mondongo de chivo viejo.... Con qué lo acompañaremos... Chicharrón chicharrón chicharrón LA CHIMENEA

de poncho y sombrerito pero al llegar a la costa me llamaron serranito

Por una calle del pueblo distraido caminaba con mi alforjita en el hombro a mi patrón yo buscaba La noche se vino encima por Dios pedía posada pero la gente del pueblo todos todos me negaban CORAZÓN

LA CHIMENEA DE CASA GRANDE

Vota mucho humo porque será Suenan tambores, suenan clarines En esta fiesta del carnaval CARPINTERO DÓNDE ESTARÁ EL CARPINTERO

Pa que lo coleye mi guitarra Porque tiene una su raja De su muncho más bajo

ALÉGRATE CORAZÓN

No te des a la vejez Mira que la juventud No a de volver otra vez Fuente: https://coplasdecajamarca. blogspot.com/p/coplas.html ENTRADA DEL ÑO CARNAVALÓN Al balcón o a la ventana

que salga todo mortal, a ver pasar coronado mi querido carnaval Salga todo ser humano en camisa o en pañal, a ver al robusto hermano el hermoso carnaval Vamos muchachos a cantar en esta fiesta regional, salgan muchachas a bailar al son de nuestro carnaval A nuestras reinas alegrar en esta fiesta general, en Cajamarca a disfrutar la capital del carnaval Todas las palmas a sonar todas las penas a olvidar, salgan muchachas a bailar para San Pedro no hay igual CAROLINA Carolina, Carolina eres linda Carolina si será tus ojos, si será tu boca o tus labios rojos los que me provocan


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AY MARÍA, MARÍA

HUEVOS

¡Ay! María María, yo te quiero María, te vas a casar con otro, sabiendo que te quería

Compro huevos, vendo huevos, soy negociante de huevos y a la mujer que yo quiero huevo y huevo la mantengo.

CORAZÓN DE COCHE

GAVILANCITO GAVILÁN

Corazón de coche, quisiera tener para no sufrir, pa no padecer porque nada pues te hecho pa que me aborrezcas tanto

Gavilancito, gavilán caza tu polla haragán llévala al monte gavilán déjala plumas haragán

Dónde estará el carpintero para que lo coleye a mi guitarra porque tiene una su raja de su muncho más bajo

Shau, shau gavilán caza tu polla haragán huapi, huapi gavilán caza tu polla haragán

LOOCO

El gavilán en el campo se come a la palomita asimismo la como yo cuando la encuentro solita

Looco, loooco, loco por mis carnavales Yo lo coloco, ella lo quita ella lo quita, yo lo coloco yo colocando ella quitando y la cosita se va arrugando

Shau, shau gavilán caza tu polla haragán huapi, huapi gavilán caza tu polla haragán

Fuente: https://larotativa.pe/las-mejores-coplas-del-carnaval-de-cajamarca/

Imagen:DR La República

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CRÓNICAS DE CAJAMARCA

Escribe

Carlos Cerdán Moreno

El carnaval de Cajamarca y sus costumbres

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l carnaval tiene elementos comunes en todos los países en los que se celebra, como los coloridos pasacalles de gente disfrazada, bandas de música, bailarines, carros alegóricos y, por supuesto, diversas fiestas callejeras, así como el juego con agua, aunque esto último en menor medida y principalmente en Sudamérica y, en todos los casos, con las particularidades y costumbres de cada país y de cada región del país. Por las particularidades culturales expresadas en su celebración, en la actualidad, en el Perú tenemos 25 carnavales declarados Patrimonio Cultural de la Nación… y el de Cajamarca no está en esta lista[1], aunque sí está considerado como uno de los más emblemáticos y se lo promociona como el más alegre del Perú y parece que es el de mayor duración pues prácticamente inicia después de año nuevo, con los primeros espontáneos juegos de mojar gente y, por tanto, si carnaval cae en el mes de marzo, puede durar más de dos meses. Este año las actividades oficiales iniciaron el 5 de enero, con la presentación del programa organizado por la Municipalidad Provincial de Cajamarca. Se ha perdido en el tiempo el origen en nuestra ciudad de la costumbre de mojar gente, pero los diarios y crónicas de época dan cuenta que, a inicios del siglo XX, esta fiesta popular era generalizada así que, para evitar desmanes, era reglamentada

por la subprefectura mediante el bando correspondiente. Así, por ejemplo, en De oropeles y abandonos, Mónica Buse transcribió lo que indicaba el bando del carnaval el año 1920: «Como medida preventiva para conservar el orden público y el buen porte de las personas en los próximos días del Carnaval, se decreta: 1. Se prohíbe el juego con las patrullas del orden público. 2 .... que se arroje agua de los balcones. 3. Nadie podrá usar careta sin previa licencia de este despacho, debiendo los que la lleven descubrirse ante la policía si así lo exigiese 4. Desde las seis de la tarde ninguna persona podrá caminar a caballo. 5. Prohíbese el juego con buscapiques y cohetes...» La lectura del bando carnestolendo llegó hasta nuestros días como parte de las actividades del carnaval, pero mutó hacia un bando de yanga (quechua: de mentira) o humorístico a cargo de la municipalidad, que durante esta fiesta se convierte, junto con los cajamarquinos, en súbditos del “Rey Momo”, también conocido como Ño Carnavalón, quien este año decretó, entre otras cosas, lo siguiente: «(…) Hagamos de Cajamarca la ciudad más visitada / más de cien mil turistas en la fiesta más esperada / por su belleza sin par, por su historia y su cultura / por sus cajachos y su rica gastronomía, todo con mucha dulzura. (…) Las unshas bien

adornadas, urpos y botijas repletas / con su rica chichizola y su aguardiente pa’ las viejas / y al son del gavilancito y del cilulo genial / se contagia la alegría en mi bello Carnaval(...)» Para un niño es muy divertido poder mojar impunemente a las personas que, en su mayoría, son indulgentes si se trata de simples chorritos de agua, pero pueden responder “feo” si se trata de un globazo; pero, si se trata de una mujer joven, el carnaval no es ninguna fecha agradable porque hay que caminar con el temor a que un mozalbete la moje sin que esté jugando… pero una vez que llega a ser adulta, es posible que esa mujer sea como una amiga que un día nos contó que unos niños le habían alegrado la mañana porque la veían joven y querían mojarla. Una costumbre que hemos visto nacer es el de las globeadas multitudinarias, que iniciaron en la plaza de armas, por la convocatoria espontánea de jóvenes que coordinaban por las entonces nuevas redes sociales, en los primeros años de este siglo. Para el 2010 ya se había establecido extraoficialmente los domingos como día de globeada en dicho lugar y no faltó el carnavalero con “mentalidad de tiburón” que vio un negocio en la venta de globos inflados con agua que, me parece, inició a 4 globos por un sol. La convocatoria fue creciendo, hasta que se hizo insostenible seguir con esta actividad en dicho lugar, por


Imagen: DR Diario Gestión

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eso luego la municipalidad decidió incluirla en el programa oficial y convocarla en los espacios abiertos del Qhapaq Ñan. Este año tenemos programados 5 domingos de globeadas Muchos de los que ya estamos peinando canas lamentan la pérdida de las costumbres de antaño, como aquella de ir a cantar de casa en casa a ritmo de guitarra, tumba y otros instrumentos “suaves”, sin la ruidosa tarola, satanizada por sus detractores. Así pues, podías estar tranquilo en tu casa y de pronto escuchar que un grupo de gente tocaba tu puerta cantando: “Aquí estoy porque he venido / porque he venido aquí estoy / si me muestran mala cara / como he venido me voy”. Luego de recibirlos te cantaban: “Mi garganta no es de palo / ni hechura de carpintero / si quieren que yo les cante / venga la chicha primero”; así que había que invitarles chicha que debiste haber preparado con anticipación, comida o algún “piqueo” mientras nos entretenían con sus cánticos y bailes. La despedida de los parranderos era con la copla “Que agradecido me voy / de la casa donde estoy / que me ha dado su chichita / y escogiendo la mejor”. Si acaso ese año no habían hecho chicha en la casa, o simplemente no había dinero para comprar algo para invitar a la tropa carnavalera, se optaba por quedarse quietecitos, no abrir la puerta y esperar que se vayan pero, claro, los carnavaleros no se iban sin cantar algo alusivo a la supuesta tacañería del dueño de casa: “Carnaval es un bandido / carnaval es un balazo / me ha pesado haber venido / a la casa de un

chungazo”. Si bien en esta ciudad se está perdiendo la costumbre de preparar chicha y prácticamente ya desapareció la costumbre de ir cantando de casa en casa, el consumo de licor prevalece. ¡No se quejen! Igual terminan en borrachera quienes extrañan esa costumbre. Otra de las costumbres que ha desaparecido es la pelea entre patrullas de diferentes barrios por el simple hecho de encontrarse en la calle, a mediados del siglo pasado, cuando sobresalió el legendario Camote Pando, del barrio San Sebastián, especialista en propinar “chalacas” y huir de la policía. Cuenta Mónica Buse que Camote llegó a lamentar que las patrullas ya no se “sacaran la mugre” como en sus años mozos ¡Qué bueno que desapareció esta costumbre! La costumbre que sigue casi intacta desde 1926 es la elección de la reina del carnaval, aunque este año tuvo su controversia pues las bases para el concurso contemplaban como altura mínima de las concursantes 1.60 m. Me parece que en ediciones anteriores también estuvo esta consideración, sin embargo, recién este año hubo trifulca porque algunos barrios obviaron esta consideración o quizá no encontraron una candidata que la cumpla, pero el hecho fue que la comisión del reinado del carnaval 2024 declaró no aptas a cuatro candidatas por no cumplir con la talla mínima exigida. Una de las candidatas afectadas impuso una medida cautelar contra esa exigencia y el Poder Judicial ordenó su reposición. Se entiende que las

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cuatro reinas afectadas serán incluidas en el concurso. Este suceso ha sido muy pertinente pues parece que recién se cayó en la cuenta que este requisito tiene tintes discriminatorios, más aún en nuestro país, cuya altura promedio de mujeres es 1.53 m. Pero, bueno, el carnaval ya está aquí y como siempre ha sido un buen motivo de integración entre los entusiastas participantes de los diferentes barrios que, meses antes de la celebración, ya estaban realizando actividades pro fondos para los vistosos trajes o los carros alegóricos con los cuales sorprenderán a los espectadores, participando en el concurso de patrullas y comparsas o también en el gran corso del carnaval por el mero gusto de hacerlo, contagiando la alegría que ponen en su participación. Igualmente, las bandas y grupos musicales ensayan con anticipación el repertorio con el que se presentarán en las diferentes actividades. Esta época también es una oportunidad de reencuentro con la familia o amigos que en esas fechas se acuerdan de nosotros y, “como quien no quiere la cosa”, nos llaman para saber si conocemos de algún alojamiento durante los carnavales. Si hay posibilidad, los recibimos en nuestra casa, sea en el ambiente expreso que se tenga para visitas, o en ambientes improvisados, incluso con colchón en el suelo. Las diversas actividades también permiten “recursearse” a muchas personas que, recordándonos que Cajamarca es una ciudad de comerciantes, vemos cómo es que aprovechan para improvisar puestos de venta de comida y, sobre todo, de licor, pues no hay actividad carnestolenda que se respete que, a falta de chicha, no incluya cualquier otro tipo de licores. En la semana propia del carnaval, la gran afluencia de turistas hace que los alojamientos estén repletos, incluso con sobreprecios de más del 100%; pero no faltarán los entusiastas que vendrán a la ciudad de Cajamarca, que será el local de la gran fiesta del carnaval, en donde no faltará el consumo de licor en cantidades industriales… y no hay fiesta sin el posterior barrido del local. El consumo de licor en cantidades industriales nos deja también daños industriales al ornato y la limpieza de la ciudad, pero, como se dice desde que inició a recorrer el primer carro alegórico en nuestra ciudad, hace casi 100 años: ¡Carnaval tiene la culpa! Referencias: [1] Carnavales del Perú : http://t.ly/wFiAW


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Vallejo, Hernández y algo parecido a una omisión

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n 1956, Julio Ramón Ribeyro, en una carta dirigida desde Múnich a su hermano Juan Antonio, se queja del autor de Los Heraldos Negros, o más precisamente, de la importancia que nosotros, los peruanos, le otorgamos: “Vallejo es casi intocable y cualquier objeción a su obra tiene el carácter de un atentado contra la dignidad nacional” (1). Probablemente el célebre cuentista tenga razón, y quizás yo también milite en el grupo de vallejianos a ultranza a los que tácitamente se refiere. Sin embargo, no creo que mi adhesión al santiaguino me impida reflexionar sobre este poema en el que el nombre de Vallejo resulta algo parecido a una omisión. Es de Miguel Hernández y se titula “Llamo a los poetas”. Figura por más señas en El hombre asecha que incluye trabajos de 1937 a 1938. Dice: Entre todos vosotros, con Vicente Aleixandre/ y con Pablo Neruda tomo silla en la tierra / tal vez porque he sentido su corazón cercano/ cerca de mí, casi rozando el mío. // Con ellos me he sentido más arraigado y hondo, / y además menos solo. Ya vosotros sabéis/ lo que yo soy, por qué soy yo tan solo. / Andando voy, tan solos yo y mi sombra. // Alberti, Altolaguirre, Cernuda, Prados, Garfias, / Machado, Juan Ramón, Luis Felipe, Aparicio, /Oliver, Plaja, hablemos de aquello a que aspiramos: / por lo que enloquecemos lentamente. //Hablemos del trabajo, del amor sobre todo, / donde la telaraña y el alacrán no habitan. / Hoy quiero abandonarme tratando con vosotros/ de la buena semilla de la tierra.// Dejemos el museo, la biblioteca, el aula/ sin emoción, sin tierra, glacial, para otro tiempo./ Y sé que en esos sitios tiritará mañana/ mi corazón helado en varios tomos.// Quitémonos el pavo real y suficiente,/la palabra con toga, la pantera de acechos./Vamos a hablar del día, de la emoción del día./Abandonemos la solemnidad.//Así: sin esa barba postiza, ni esa cita/ que la insolencia pone bajo nuestra nariz,/ hablaremos unidos, comprendidos, sentados,/de las cosas del mundo frente al hombre.//Así descenderemos de nuestro pedestal,/ de nuestra pobre estatua. Y a cantar entraremos/ a una bodega, a un pecho, o al fondo de la tierra,/sin el brillo del lente polvoriento.// Ahí está Federico: sentémonos al pie/ de su herida, debajo del chorro asesinado,/ que quiero contener como si fuera mío/ y salta, y no se calla entre las fuentes.// Siempre fuimos nosotros sembradores de sangre./ Por eso nos sentimos semejantes al trigo./ No reposemos nunca, y eso es lo que hace el sol,/y la familia del enamorado.// Siendo de esa familia, somos la sal del aire./ Tan sensibles al clima como la misma sal, / una racha de otoño nos deja moribundos/ sobre la huella de los sepultados.// Eso sí: somos algo. Nuestros cinco sentidos/ en todo arraigan, piden posesión y locura. / Agredimos al tiempo con la feliz cigarra, / con

Escribe: Ángel Gavidia Ruiz

el terrestre sueño que alentamos. // Hablemos, Federico, Vicente, Pablo, Antonio, / Luis, Juan Ramón. Emilio, Manolo, Rafael, / Arturo, Pedro, Juan, Antonio, León Felipe. / Hablemos sobre el vino y la cosecha. // Si queréis nadaremos antes en esa alberca, / en ese mar que anhela transparentar los cuerpos. / Veré si hablamos luego con la verdad del agua, / que aclara el labio de los que han mentido. Como vemos, en “Llamo a los poetas”, convoca a una docena de los mismos: Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, Antonio Machado, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Juan Ramón Jiménez, Emilio Prados, Manolo Altolaguirre, León Felipe, Rafael Alberti, Arturo Serrano Plaja, Pedro Garfias, y un impreciso Juan que pudo ser Larrea, Rejano o Gil Albert (2). Y, si bien es cierto que once son españoles, está también Neruda; por lo tanto, no se trata de una lista de poetas exclusivamente hispanos. ¿Por qué, entonces, no figura Vallejo? Recordemos el feroz compromiso del santiaguino con la República expresado en diversas circunstancias y documentos, uno de ellos, es España, aparta de mi este cáliz. Dice Ricardo Silva-Santisteban que “sin disputa, (es) el más valioso poema dedicado a este conflicto y uno de los grandes poemas dedicados a una

guerra de la lírica universal” (3). Luis Alberto Sánchez, por su parte, señala que España, aparta de mi este cáliz parece un poemario escrito por un combatiente, un hombre de la trinchera, mientras España en el corazón, el libro de versos de Neruda, digamos, su equivalente, sabía a un libro escrito por alguien que miraba la guerra desde un balcón. Es bien conocida, sin embargo, la amistad que ligaba a Hernández con el Nobel chileno. Y lo declara al inicio del poema: tal vez porque he sentido su corazón cercano/ cerca de mí, casi rozando el mío. Por eso, quizás, la clave de esta selección está en lo que sostiene Jorge Urrutia: “Documentalmente, en sus versos queda constancia de las amistades y admiraciones de Miguel Hernández en aquellos días. Los más importantes poetas de su tiempo se hallan citados por sus nombres, y, en primerísimo lugar, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda” (2). Coincidentemente, en el discurso que lee Vallejo en el II Congreso Internacional de Escritores de Madrid en 1937, en plena guerra civil española, titulado “La responsabilidad del escritor” nombra a nueve poetas de los llamados por Hernández incluyendo al convocante: “Los nombres de los poetas españoles, de los jóvenes y de los viejos, son al otro lado familiares (se refiere a Sudamérica). Hay hasta un culto a Machado. Y las masas saben quién es Rafael Alberti, quién Bergamín, León Felipe, Prados, Altoloaguirre, Cernuda, Aleixander, Serrano Plaja, Rafael Dienste, Miguel Hernández, Gil Albert, Aparicio, Herrera Petere. En la tierra de Rubén Darío y Asunción Silva, de Herrera Reissing, los poetas de España tan conocidos y tan venerados como hoy. Y aquí, entre lágrimas y sonrisas, abro yo mi ardiente corazón sudamericano, mi corazón español, que nunca se sintió más español: en el afamado y entrado en años Machado saludo a la elevada tradición de España, en memoria de Federico García Lorca renuevo yo la protesta de toda Sudamérica contra el crimen sin límites del fascismo! (4) Volviendo a lo expresado por Urrutia, en ese tiempo, entonces, no figuraba entre las amistades y admiraciones del poeta de Orihuela, César Abraham Vallejo Mendoza. Y es una lástima. Más sí, Hernández, siendo “perito en lunas” también era perito en el dolor humano casi tanto como lo fue Vallejo. BIBLIOGRAFÍA 1 Ribeyro J. Cartas a Juan Antonio. Tomo I.19531958. Edit. Jaime Campodónico. Lima- Perú. 1996. p 101-105. 2 Urrutia J. Poesía esencial Miguel Hernández. Alianza Editorial. Madrid 2010, p 163-166. 3 Silva-Santistevan R. Cesar Vallejo. Poesía completa. Tomo IV. Pontificia universidad católica del Perú. 1997. p10. 4 Silva-Santistevan R. Op. Cit. p132


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Los carnavales y las globeadas Imagen: William Guillén Padilla

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os carnavales en la región de Cajamarca, tuvieron un sentido sobre todo familiar y amical, con la intención de festejar la entrada del Ño Carnavalón y compartir los diversos potajes y bebidas (principalmente la chicha de jora) que se preparaban para esta ocasión. Hoy en día, reúne a una masa de turistas, que buscan disfrutar de esta festividad, pero la esencia familiar ha sido remplazada por nuevos elementos sociales y económicos que han terminado desdibujando sus orígenes, porque se ha incrementado la violencia y delincuencia, modificación de la música e incorporación de nuevos platos y “tragos”. Ningún carnaval es igual, pero existen similitudes en su celebración, entre ellos: el juego con agua, los trajes coloridos, el uso de máscaras o antifaces, así como la alegría y algarabía en la gente. Este trae consigo emoción y gozo para quienes lo celebran e incomodidad para los que no sienten un disfrute del mismo. Los festejos comienzan en enero y terminan el Miércoles de Ceniza, con los programas preparativos, bailes, elección de reinas de barrio, etc. Los días centrales son ocho (de miércoles a miércoles) en fechas movibles, en febrero o marzo, según el año. Con el transcurrir de los años, estas festividades han ido cayendo en el desorden, vandalismo y degeneración en todos sus aspectos. Observamos nuevos juegos con agua denominadas, las “globeadas o guerras con globos”, cambios en las comidas y bebidas típicas, en las coplas pasando de lo picaresco a lo ofensivo, actos de agresión y diferentes lesiones ocasionadas por los juegos que son bruscos y salvajes. Las globeadas es la “innovación” del carnaval actual. En la capital del departamento se iniciaron en el 2014 y al principio, tuvo como escenario la Plaza Principal, después ha pasado a la explanada del complejo Qhapaq Ñan (Carretera a Baños del Inca) porque el gobierno local convocó el lugar asegurando agua, comida y música. Con esto, la gente ya no juega dentro de

Escribe: G. Guillermo Silva R.

la semana porque espera ir el domingo a divertirse en la globeada. Las provincias asimilan o siguen lo mismo, como “ovejitas”, porque los funcionarios municipales de turno no tienen iniciativa, ni ideas para organizar algo diferente. En este resalta el gran despilfarro o gasto de agua, la cual podría utilizarse para la limpieza de la ciudad, especialmente de las calles que todos los fines de semana quedan con toda clase de suciedades, vómitos, pero sobre todo los excrementos (caca) de los perros que encontramos en las veredas y pasajes peatonales de las ciudades, por ejemplo, en Cajabamba. Todas las sociedades evolucionan y pasan por las mismas etapas, hasta llegar a un final común. Su fundamento está en la teoría de la evolución de Charles R. Darwin, el cual sostiene que para el desarrollo cultural de los pueblos han pasado a través de etapas fijas: salvajismo, barbarismo y civilización. Con esto, tendríamos que preguntarnos en qué etapa estaremos… Aunque la mayoría de la población no acepta los cambios que se han realizado con esta festividad, la gente y los políticos baratos de turno no hacen mucho por

Bibliografía (Referencias): https://www.facebook.com/DDCulturaCajamarca/?locale=es_LA https://www.periodismourbano.com/noticiaslocales/comision-de-conciertos-del-carnaval2024-plantea-un-gasto-de-mas-de-medio-millon-de-soles-para-cinco-noches-de-concierto/

rechazarlos y revivir, tradiciones y costumbres perdidas. Completo desinterés de mantener nuestra cultura, por falta de organización y respeto. En Cajabamba, las actividades que dan realce al carnaval son: el pregón, concurso de cilulos (muñecos de 3 metros con personajes cajabambinos), concurso de platos típicos, de la mejor chicha, de coplas, elección de la reina, coronación del rey de la alegría, el corso de comparsas y el deceso del Ño Carnavalón con la lectura de su testamento. Siguen los “unshes o unshas”, arboles adornados con fruta, ropa, objetos variados, guirnaldas, cadenas de papel, banderas, etc. Los participantes bailan con la música de carnaval y van tallando el palo con un hacha hasta que sea derribado por alguno de ellos que tendrá que reponerlo el año siguiente. Nosotros estamos alistándonos para celebrar el carnaval y hemos preparado ya la chicha, también iremos a buscar los talcos, serpentinas y perfumes. Nos informaremos donde habrá unshes, …para así cantar ¡Que viva el carnaval, alegría sinigual! ¡Si quieres bailar, si quieres gozar a Cajabamba tienes que visitar! ¡Quien lo viva, es quien lo goza!


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El carnaval de Namora Por: José María Arguedas

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na pequeña cumbre separa el valle peruano de Cajamarca del de Namora. Desde esa cumbre se ve, en toda su hermosura y en toda su magnitud, el gran valle de Cajamarca. Limitando las chacras de maíz y de alfalfa, o formando manchas oscuras y compactas, se levantan en toda la extensión del valle árboles rectos y frondosos de eucaliptus. Los árboles escalan los cerros, hasta muy arriba, alegrando los sembradíos que se extienden en la falda de las montañas, por todos los límites del campo. Entre los eucaliptus que sombrean el valle, se ven a trechos y a veces formando cuadros, árboles amarillos de sauce, más bajos y más rectos; sin mecerse tanto, con el viento, los sauces, ramosos y cubiertos de hojas desde su base, matizan el verde oscuro de los eucaliptus; y entre los claros que dejan los árboles grandes, orillando los caminos, junto al río que serpentea brillante sobre el verdor iluminado de todas las chacras. el tallo del maguey, con sus brazos florecidos en varios círculos, hasta terminar en una gran flor blanca cuya corola se distingue todavía desde esta cumbre que separó Namora de Cajamarca.

En las alturas del valle y en las lomadas que separan pequeños valles adyacentes al verdadero de Cajamarca, en un campo sin árboles, crecen los trigales, muy verdes y pequeños todavía en estos meses de lluvias; el viento levanta ondas sobre los trigales; y a pesar del cielo nublado y húmedo, aquí, en la lomada, los trigales y los arbustos., la tierra roja, amarilla y cobre del camino y del campo erizado, se ven como iluminados por una claridad límpida y profunda, claridad que parece infundir su serenidad y su ternura hasta lo más íntimo del espíritu que se siente como parte de este cielo y de este aire, de esta luz que no necesita del sol para alumbrar, iluminando lo más hermoso del paisaje. Tras de la lomada, en la cabecera de Namora, un pedregal oscuro de rocas enhiestas, que forman un tumulto extraño, como de leyenda, orillan el camino. Flores amarillas de sunchu crecen en todos los límites de los trigales; en el campo, el sunchu hace contraste con el morado y el azul de las flores silvestres que en este tiempo cubren los cerros y las quebradas. El vallecito de Namora comienza con mai-

zales cercados por árboles verde capulí y de eucaliptus; junto a los árboles, el maguey levanta sus flores hasta la altura de los frutos del capulí y de los sauces. Algunas casas, cuyo blanqueo brilla con el sol, que ha vuelto a salir por un claro de las nubes, anuncian ya el pueblo. Frente a las casas, en el suelo del camino, grupos de cholos tocan guitarra y cantan. Pasamos rompiendo filas de campesinos, que van despacio, y cantando, al pueblo. Casi de repente entramos a Namora. La plaza comienza por una especie de calle que se ancha, siempre en bajada, forma un pampón orillado por casitas de corredor y se cierra casi en punta, y allí termina el pueblo; por la calle de salida se va la acequia de agua que cruza un extremo de la plaza, el agua corre por un callejón angosto sombreado por árboles de capulí y de sauce; en la misma esquina se abre otro callejón más ancho y limpio que va hacia la izquierda. Los dos caminos desembocan en la plaza. El pueblo no tiene iglesia, falta la cruz grande que siempre se ve apoyada en la fachada de todas las iglesias de los pueblos. El sol que alumbra desde un cla-


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ro de las nubes dora la copa de los árboles y llega siempre a las paredes blancas y al suelo húmedo de la plaza. Aquí están los cholos del norte, vestidos de blanco, con sus sombreros de paja, cantando en castellano, en la plaza de su pueblo. La plaza, que es todo el pueblo, vibra; en el pampón, junto a las ramadas, a la puerta de las tienditas, o llegando de los caminos de entrada y cruzando con paso solemne todo el pampón, cantan fuerte todos. Y con guitarra. La música es india; es un sonsonete que repiten millares de voces cambiándole siempre la letra; es un sonsonete de carnaval, que recuerda mucho al gran carnaval de los pueblos indios de Ayacucho y Apurímac; es el del mismo estilo, tiene el mismo genio del canto de carnaval indio, porque el carnaval es un verdadero género de música en el Perú. Pero este de Namora, del norte, parece como mutilado y empobrecido, no tiene la fuerza y la gran riqueza musical del carnaval apurimeño. En la guitarra rasgan el acompañamiento, en un temple casi idéntico al que emplean en Ayacucho y Apurímac, cuando tocan el carnaval en guitarra; pero este canto de Namora es un sonsonete que jamás varía. Y, sin embargo, la plaza vibra, nos sentimos exaltados por este rumor de fiesta que domina el aire y el cielo del pueblo. Cantan en castellano, improvisando casi siempre la letra, y todos con guitarra. Son cholos; de indios, les queda sólo la música y lo que ella significa; cierran los ojos, y con un semblante de absoluta indiferencia, cantan por parejas; tal parece, cuando se les mira, que cantaran dormidos, como olvidados del mundo y hasta de sí mismos; y así es aún cuando cantan caminando en las calles o cruzando la plaza; uno de ellos rasga la guitarra y ambos cantan, y van al paso, a veces bastante rápido, al compás de la música, pero indiferentes, diciendo la letra del canto como en sueños; y como son generalmente bajos,

pronto se les ve pequeñitos a lo largo de la gran plaza de Cajamarca o perdiéndose en los callejones que salen de Namora; caminando al compás, con los sombreros de paja alones y su ropa blanca divisándose clara y limpia entre los árboles que cruzan sus ramas sobre los muros del callejón. De pronto, la voz de las guitarras, que parecen dominar en el pueblo, son como acalladas por el sonido de la tinya y por la voz .del pinkullu. Algún indio que entra a la plaza tocando sus instrumentos nativos. Aquí, en Namora, el indio es minoría; entra solo, cruzando el aire del pueblo con la voz aguda y autóctona de su pinkullu, solito, o seguido de su mujer, pasa entre la multitud vestida de género blanco; o se queda un rato tocando su carnaval en la plaza del pueblo. Es el mismo sonsonete, pero tocado en pinkullu y acompañado de la tinya se oye distinto, tiene más vida y fuerza; la tinya eleva el tono del pinkullu, y aunque es solo voz de tambor sobre el que vibra una cuerda de tripa, parece que sonara grueso y duro, primitivo y áspero, para que el pinkullu llore límpido y humano, agitando la alegría en el corazón de los que van a la fiesta, y hasta en los árboles que rodean al pueblo y en el cielo, en las nubes, y en las estrellas, si es de noche. El pinkullu y la tinya son los instrumentos del carnaval indio en Cajamarca, en el Centro y en el Sur, pero los de Cajamarca les llaman “flauta” y “caja”; la flauta sólo tiene tres agujeros y un solo hombre toca ambos instrumentos: con una mano la tinya y con la otra el pinkullu; además, el pinkullu de Cajamarca es mucho más chico y delgado; el de Cuzco es el más grande: mide casi un metro y, como la quena, tiene seis agujeros adelante; se parece al de Cajamarca en que ambos son de palo de sauco; los de Ayacucho y Apurímac son de carrizo dé la montaña, del “mámacc”, y como el carrizo es mucho más compacto y duro, su voz es más sonora y limpia. En

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Ayacucho y Apurímac los hombres tocan el pinkullu y las mujeres la tinya. En las plazas de los pueblos de Ayacucho y Apurímac reinan la tinya y el pinkullu toda la semana de carnaval, y desde un mes antes anuncian de los cerros, desde la cabecera de los maizales, la llegada de la fiesta; en los días de lluvia, entre el ruido del aguacero y de las avenidas que bajan arrastrando tierra de las cumbrés, la voz del pinkullu llega a los pueblos, anunciando, llamando, preparando el ánimo de la gente para el “pukllay”, para los días de canto y de danza sin medida y sin temor, en la plaza, frente a las iglesias, en todas las calles; libres para la alegría y el olvido, para el baile en masa. Por eso la música del carnaval en Ayacucho y Apurímac es como un himno, y cuando lo cantan, entrando a las plazas o reunidos en los pampones de los ayllus, arrastra y domina, enardece y levanta la alegría en el corazón más huérfano, incendia el entusiasmo y reúne a la multitud. Es el canto máximo de la comunidad que se abandona al goce absoluto durante tres días. En Namora cantan por grupos o por parejas, con los ojos cerrados, o con cierto aire de desafío, levantando las guitarras hasta el pecho. Pero este coro disperso en grupos y parejas domina la plaza, llega lejos y entusiasma. Han seguido entrando grupos de carnavaleros a la plaza; con sus largos ponchos oscuros, casi todos de un solo color; y las puntas de adelante tiradas sobre el hombro; se han reunido algunos a la puerta de las tiendas para cantar de pie. El sol del atardecer ha empezado a enrojecer las nubes del oriente, el resplandor de las nubes se refleja en las paredes blanqueadas del pueblito, en los árboles y aún en la tierra de la plaza. A la luz del crepúsculo el canto y la voz de las guitarras se oyen mejor. Por el callejón ancho de la carretera llegan a galope tres montados, con las guitarras en alto; emponchados y con anchas bufandas al cuello; paran de golpe sus caballos, a la entrada de la plaza, la miran, de arriba abajo y a lo ancho, hincan las espuelas después y toman el otro callejón angosto para irse; los caballos salpican el agua de la acequia con sus cascos, y corren a todo galope bajo los árboles; los tres montados se pierden entre la arboleda, en la luz opaca y dulce del crepúsculo, siempre con las guitarras en alto, como en los cuentos. Este espectáculo no se ve nunca en el sur, y por eso nos sorprende y nos cautiva. (Desde 1938, José María Arguedas —Andahuaylas, 18 de enero de 1911 - Lima, 2 de diciembre de 1969— colaboró en las ediciones dominicales de “La Prensa” de Buenos Aires; el 27 de abril de 1941 publicó allí “El Carnaval de Namora”, que incluía fotografías. El mismo artículo fue publicado en 1960 en “El Comercio” de Lima). Imagen: D.R. José María Arguedas.


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Cajamarca, Perú, domingo 28 de enero de 2024

Carnaval, recuerdos y reflexiones Por: Ivonne Barrantes Guzmán

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or ser cajamarquina, debería llevar en mi sangre el carnaval. No fue necesariamente así. He pasado del odio al amor, y viceversa, por el carnaval. Cuando era niña, las fiestas de carnaval eran reuniones familiares. En casa se disponía de habitaciones para la familia, se preparaba chicha de maní, en el urpito del rincón, como dice la copla; se preparaba también el frito, los chicharrones y el sancochado. Eso pasaba en la mayoría de casas; una costumbre que, con el tiempo, se va perdiendo. De los recuerdos más memorables que tengo es ver llegar, el sábado de carnaval, a mi tío Julio Guzmán y su familia. Todos vestidos con ponchos blancos y sombreros de paja, con pañuelos rojos en el cuello, cantando y tocando instrumentos musicales. También los lunes del corso, en casa de mi tía Dora Barrantes, con mi familia paterna, jugado carnavales con mis primos. Ya mis amores por el carnaval empezaron a cambiar en vacaciones, cuando quería ir a algún taller o a casa de mi prima: debía hacerlo antes de las 8 de la mañana y regresar después de las 6 de la tarde. De lo contrario, mi destino era llegar “bañada de pies a cabeza”, literalmente. Hasta ahora, aunque me digan: “agradece que te mojan, aún te ven joven”, igual me molesta. Siendo adolescente, un sábado de carnaval, mi prima salió a mojar y cantar con amigos y primos en la camioneta de un amigo. Por supuesto, mi papá no me dio permi-

so para acompañarlos. No volví a intentar salir en un carnavalón hasta mis 30 años. Uno de mis “traumas” es ver el corso. Te topas con gente que te empuja o quitan el lugar (que antes mi abuelo guardaba desde la madrugada o el día anterior). Los globazos que vienen de todos lados y el dolor que te causan al caerte. Yo no entendía, ni entiendo, cómo mi mamá quiere seguir yendo, si una vez le ocasionaron un derrame ocular por el impacto de un globo. Siendo adulta empecé a tener amor por esta fiesta. Mi primer recorrido carnavalero (pasacalle) fue con una maravillosa comparsa, llamada Las Sexis: mujeres de todas las edades. Las mayores eran las más divertidas, de ellas guardo un especial recuerdo. Mis siguientes salidas fueron con un grupo de buenos amigos. En Elegancia Sampedrana era toda una aventura ponerse de acuerdo con los disfraces; todo el mes anterior al día central nos ocupaba en ponernos de acuerdo por los motivos del disfraz. Fueron días de buenas fiestas que terminaban en zapateos y cantos de coplas. El traje no podía ser humilde y mucho menos huachafo, las faldas siempre cortas y con zapatos de taco. No podía faltar quien nos maquille, los lentes para ojos de colores, las espadas o sombrillas originales con abanicos de colores o cascos en fibras de vidrio y con telas de colores. La señora Nancy, la costurera, nos hacía los caprichos. El Melli se encargaba de las coordinaciones y compras. El Cote surtía la comparsa. Buenos tiempos, buenos amigos, buenos recuerdos.

El pasacalle, son “tus 5 minutos de fama”, todos los que te conocen y los que no, se toman fotos contigo, bailan y te dan de tomar, para soportar el recorrido; dicen que no hay que despreciar el licor, que sería un insulto; pero en realidad, con amabilidad, se puede evitar. Ahora que soy una espectadora más de carnaval pienso que hay muchas cosas que mejorar para tener una fiesta sin igual, como dice la copla. Por ejemplo: • Respetar para las personas que no quieren ser mojadas o pintadas. No es posibles que hasta los efectivos de la policía sean pintados por hacer su labor en un día que tú te estás divirtiendo. Para eso hay un lugar que se ha dispuesto para tal fin. Hazlo con tus amigos y con la gente que quiere hacerlo. • No permitir que se moje en las calles, menos a las comparsas y/o reinas. • Orden en el recorrido, evitar tomarse fotos y retrasarlas comparsas. • Orden en la salida de las comparsas, según turnos establecidos. • No permitir salir a instituciones y barrios que no cuentan con una adecuada vestimenta. • No permitir la salida de comparsas con los integrantes ebrios, que dan un mal aspecto al recorrido, empezando por sus autoridades. Son mis recuerdos y reflexiones de cajamarquina y ex integrante de comparsa. Una opinión, no para incomodar a nadie. Cada uno tiene una opinión desde su propia vivencia.


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Memoria deportiva

CLUB DEPORTIVO SAN SEBASTIÁN DE CAJAMARCA. De izq. a der. Mario Verástegui, Eduardo Zamora, Víctor Cabellos “Capulina”, Alfonso “Gato” Muñoz, Manuel Zamora, Miguel “Chino” Zamora, Luis Verástegui. 1966. En el Canchón, previo al partido contra Universitario de Deportes de Lima.

CLUB UTC DE CAJAMARCA, Copa Perú 1971. Arriba de izq. a der. Salazar, Dávila, Galo Camacho, “Pantera” Pérez, Alva, Jaime “Negro” Aguilar. Abajo: “Picho” Díaz, “Meshe” Alcántara, Carlos “Ruco” Zárate, “Chino” Pérez, Simón Inga. En el Héroes de San Ramón. (Al fondo sobre el techo de la tribuna, la prensa y locutores).


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Gabriel Tejada:

la celebración de la luz

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abriel es fotógrafo documental, investigador, educador y gestor cultural que ha dedicado su carrera a explorar la identidad, la diversidad y la relación entre el ser humano y sus costumbres, especialmente en el contexto de las festividades y tradiciones. Su enfoque se centra en lo audiovisual, utilizando la fotografía y el cine como medios para comunicar historias y experiencias. A lo largo de una década, ha documentado la Festividad de Las Cruces de Porcón y otras festividades, además de realizar exposiciones y producir fotolibros. Su labor incluye la dirección de La Oficina laboratorio audiovisual y su papel como codirector de la Asociación Cultural Indio Pishgo. Ha participado en festivales y exposiciones nacionales e internacionales, y ha sido becario de programas de fotonarrativa y nuevos medios. Además, ha gestionado proyectos audiovisuales educativos y culturales en Perú.

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La cuestión social

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Escribe: Javier Junceda Moreno, jurista y escritor español

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l paso que vamos, los curas ya no deberán entender solo del más allá, sino también del cambio climático, de cooperativas o de flujos migratorios, me confesó hace poco, entre risas, un sacerdote. Que desde los púlpitos se hable de materias terrenales en lugar de celestiales me provoca la misma urticaria que ver a jueces opinar en público, tan alegremente, sobre lo divino y humano. Si no vistieran sotana o toga, se les prestaría escasa atención, de ahí que no esté nada mal arbitrar fórmulas para evitar esas incontinencias y poner al zapatero a sus zapatos, de no surtir efecto la necesaria autorregulación. La facundia que hoy preside ciertos ámbitos eclesiásticos tiende, además, a confundir lo espiritual con lo político. Aunque guarden relación cuando colisionan unos principios con otros, dar al César y a Dios lo que les corresponde a cada uno debiera continuar guiando este asunto, si no queremos acabar convirtiendo al catolicismo en una simple ideología de una orientación o la contraria. La cuestión social es, desde luego, una de las que mayor controversia suscita. Hasta ha llegado a monopolizar el discurso actual de la Iglesia. Por eso conviene de vez en cuando echar una ojeada a los textos pontificios para saber de qué estamos hablando. Una decena de encíclicas han abordado este tema. Las primeras las firmó León XIII, en especial su Rerum novarum, acta de nacimiento de la doctrina social de la Iglesia. En

ellas se consagra el derecho natural a la propiedad privada «estable y perpetuo», alejado de la codicia y con sensibilidad hacia los desfavorecidos. Y se condena con energía al «socialismo, comunismo y nihilismo». Esa denuncia del socialcomunismo, por cierto, sería ratificada por Pío XI en su Quadragesimo anno, planteando una función de la propiedad hostil al individualismo y al colectivismo, incompatibles con los valores católicos. El libre mercado es beneficioso, dirá Pío XI, pero nunca si se transforma en una dictadura adoradora del becerro de oro y que desdeña el bien común o la equidad. Estas ideas las hará suyas más adelante Juan XXIII, en Mater et magistra, confirmando la necesidad de extender la propiedad a cualquier estrato, apostando por una economía en que la dignidad humana adquiera un papel central. Tanto en Populorum progressio, como en Octogesima adveniens, ambas de Pablo VI, se censura por igual al capitalismo extremo y al marxismo, alertando de las revoluciones que, para enfrentar un mal, pagan el precio de un mal aún mayor, generando una ruina moral y material a sus pueblos, como ha sucedido en países de Hispanoamérica. Algo similar proclamará Juan Pablo II en sus grandes cartas sociales. En Laborem exercens rechaza el materialismo y el economicismo, por supeditar las personas a las riquezas y considerar al trabajo solo desde la óptica del beneficio. En Sollicitudo rei so-

cialis, seguirá condenando al ultraliberalismo y al comunismo, por su rechazo a Dios y su escasa capacidad para promover el desarrollo integral del hombre. Y, en Centesimus annus, advierte que el deber de ganar el pan con el sudor de la propia frente es a la vez un derecho, porque un país que no alcance niveles satisfactorios de empleo o productividad no es de recibo ni ética ni socialmente. Wojtyla sugiere una economía que reconozca el rol de la libertad de empresa, de la propiedad y de la responsabilidad para con los vulnerables, entre los que no pueden encontrarse quienes pretenden vivir del cuento o a la sopa boba, cabría añadir. En Caritas in Veritate, de Benedicto XVI y Fratelli Tutti, de Francisco, en fin, se incide igualmente en el fortalecimiento del humanismo que concilie la prosperidad económica con la social, y de un capital subordinado a la dignidad de la persona y a la protección ambiental. En suma, aunque la Iglesia carezca de modelos o soluciones universales a proponer en estos terrenos, de este rápido repaso a su magisterio parece desprenderse la apuesta por una propiedad privada y unas libertades económicas que cuenten con tono humano. Y, sobre todo, su categórico rechazo al colectivismo y al individualismo, llámese como se llame. Lo que salga de ahí es hablar por hablar, por más que se insista día y noche para desorientar y hacer creer cosas que no son.


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Los cajachismos de mi tierra Por: Percy Casas Valencia

¿

Quién no ha oído hablar “cajachismos”? Creo que la gran mayoría de nosotros hemos escuchado estas palabras dentro de nuestro actual entorno. Sobre todo, en la zona rural y son los campesinos quienes se expresan de esta manera al momento de comunicarse. Para ellos es algo “normal”; ya que, es propio de su quehacer cultural el tener que usar esta variante lingüística para entenderse. Aunque, para nosotros como citadinos nos parece jocoso escuchar estos vocablos cuando dialogan, no podemos negar que forma parte del diverso legado de nuestro país. En este sentido, los cajachismos son palabras propias de los cajamarquinos y nadie lo puede cambiar; ya que, “son expresiones del lenguaje oral de un pueblo” . Así mismo, “diversas generaciones de los habitantes de la ciudad del Cumbe, han acuñado y trasmitido palabras, formas y construcciones lingüísticas propias del lugar (…)” ; haciendo que cada palabra no pierda su originalidad y picardía al momento de ser expresada por los cajachos . Ante todo, por gente de la zona rural, quienes son los que más suelen usar esta “laya” de hablar al momento de comunicarse. Los cajachismos, “son expresiones que la gente usa por el cariño a la tierra que los vio nacer y en cada palabra mencionada se encuentra la memoria colectiva y el esfuerzo por fortalecer la identidad cajacha” . En tal sentido, para que existan dichas palabras se ha realizado una mezcla lingüística del quechua, culle y castellano, dando lugar a diversas palabras jocosas propias y únicas de la zona, difíciles de ser escuchado en otros lugares fuera de Cajamarca; “(…) donde se nota un español popular, telúrico, y raigal, propio del área marginal, en sus relaciones con el universo rural, agrario y campesino” . En la actualidad, estas palabras ya no son de uso común dentro de la población “cajacha”. Quizás, porque sus antepasados nunca usaron esta terminología, ya sea, por desconocimiento o porque eran citadinos ajenos a la variable lingüística. Siendo suficiente motivo para que se vaya perdiendo con el paso de los años dichas expresiones auténticamente cajamarquinas en el habla de las personas. Claro está, los cajamarquinos conocen el vocablo de dichas palabras y su significado, pero no lo usan por miedo o vergüenza a ser escuchados; pues, sufrirían rechazo o burla de la sociedad. Seamos honestos, cada rincón o región del país tiene su “pinducha” o forma particular de hablar, y eso no lo podemos negar. Los cajachos hablamos cantando, no tanto como los

de Catacaos, pero se nota rápido por personas de otros lugares. Sobre todo, por gente forastera a nosotros. En ese sentido, “no podemos tapar el sol con un dedo ni negar nuestra identidad, no es necesario” . En conclusión, los cajachismos son expresiones particulares de la región y eso no lo podemos cambiar. Dado que, se diferencia de las demás palabras por su variedad lingüística; expresada en cada una de las personas que lo hablan o expresan en comparación a otras regiones del país. También, existen celendinismos, piuranismos, huamachuquinismos, etc. Todo esto nos ayuda a valorar cada palabra expresada y que con el pasar de los años, conforman el habla de los diversos pueblos oriundos del Perú. Algunos cajachismos citados del libro de Homero Bazán Zurita y Carlos Cabrera Miranda – Jorge Valderrama Álvarez: - Acacao: Pobrecito; indica lástima, pena. / Acacao ¿no te da pena este gatito? - Anaquella: Adjetivo y pronombre demostrativo que se emplea para designar a una persona que se encuentra alejada de los interlocutores. / Anaquella es la mujer del cuento. - Bolongo: Gordo, redondo. / Como son gorditos a toda esa familia le dicen los bolongos. - Bucha. Medida, más o menos una botella, de aguardiente. / Dame una media bucha de caña para asentar los chicharrones. - Cangash: Flaco, con mal aspecto. / No te ha “sentao”, el “matri”, estás cangash. - Caisha: Niño, débil o muy joven. / Te conocí caisha, ahora estás grande. - Chungo: Tacaño. / Manuel, es el chungo de la familia. - Dejuro: Cuando no, así pues, como afirmación. / Dejuro, querrás casarte con mi hija. - Das das: Muy rápido, ahora mismo. / Lávate la cara das das y te vas al colegio. - Denantes: Hace un rato. / El director llegó denantes a la escuela. - Enditao: Endeudado. / Estoy enditao hasta el próximo año. - Espichar: Acobardarse. / Iba a pelear, pero se espichó y se fue. - Forango: Forastero. / Con ese sombrero pareces forango. - Flacuchento: Demasiado flaco. / Jorge es flacuchento. - Gafo: Tonto. / Por gafo te engañaron. - Güisha: Oveja. / La güisha tiene mucha lana. - Haiga: Haya. / El que haiga llovido fuerte, no quiere decir que no vaya al trabajo. - Huasha: Espalda. / Ayer por la tarde me he caído de huasha. - Indiada: Conjunto de indios. / La indiada llenó la plaza principal. - Itilingo: Engreído. / Ya está viejo para que sea itilingo. - Jediondo: Que huele mal. / Mi empleado es un jediondo.

- Juir: Huir. / Tienes que juir de Cajamarca, porque la policía te está persiguiendo. - Lambag: Desabrido, sin sal. / La sopa está lambag. - Landaruto: Primer corte de pelo de un niño. / Estuvo buena la fiesta del landaruto de mi ahijado. - Machetón: Narizón. / Mi compañero del colegio es machetón. - Mapioso: Sucio. / ¿Qué se cree esa mapiosa de la vecindad? - Níspero: (subir al). / Hacer el acto sexual. / Hace días que no subo al níspero. - Nube: Carnosidad en la retina, catarata. / Mi abuela tiene que ser operada de la nube. - Ojear: Enfermedad nerviosa que causa la pérdida del apetito. / Lo ha ojeado ese hombre de poncho colorado. - Opa: Idiota, retardado mental. / No te va a entender, porque es un opa. - Pashara: Vagina. / Tápate bien con tu fondo, se ve tu pashara. - Potocho: Sordo. / El viejo está potocho. - Quishua: Persona natural de “Jesús” (distrito de la provincia de Cajamarca). / Los quishuas se establecieron en la hacienda de Casa Grande. - Quiño: Puñete, golpe fuerte. / Voy a tirar un quiño a la pared. - Rotocho: Harapiento, andrajoso. / En la esquina viven los rotochos. - Ruma: Montón de cosas. / Tengo una ruma de ropa para planchar. - Sipraraca: Mujer sin calzón. / La “china” estaba sentada y la vi sipraraca. - Shumbol: Triste, desganado. / La muerte de su mamá, lo ha dejado shumbol. - Talegón: Sonso, tonto. / Ya esta viejo y sigue del brazo de su mamá. - Topish: Tope, toque, choque. / Esa china está para un topish y cae en mis brazos. - Urpo: Cántaro grande ovalado. / Del urpo vaciaban la chicha a los cántaros. - Ushún: Avispa negra del maguey. / El ushún volaba debajo del alero del techo. - Veshi: Vecino. / Mi veshi acaba de llegar de viaje. - Verde: O caldo verde; chupe de papas y otros ingredientes al que se agrega hierbas aromáticas molidas que le dan un color verde y un sabor peculiar. Plato típico de Cajamarca. / En la madrugada tomé un verde en el mercado. - Yasque: Ya dizque; no te creo, mentiras. / Yasque te vas a casar. - Yapa: Dar demás, añadir gratuitamente a una compra. / Si me compras media docena de chirimoyas de doy una de yapa.

Cfr. Cajamarquinismo, palabras o usos y costumbres del cajamarquino. Cfr. BAZÀN ZURITA, Homero. “Cajachismos, nuestra laya de hablar”. p. 21. Cfr. Cfr. Ibid. p. 21 Cfr. Cajamarquino (a) nacido en la región Cajamarca. Cfr. Modo, forma de hablar. Cfr. LOZANO ALVARADO, Saniel. “Escritor trujillano”. Cfr. htps://tierrahermoza.blogspot.com/2021/10/das-das-bellidogobierna-homero-bazan.html?m=1 Cfr. htps://balconinterior.blogspot.com/2011/01/nuestra-laya-dehablar.html Cfr. “San Lorenzo de Matara, historia de mi pueblo”. (2014) Cfr. Mujer campesina joven.


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¿Sabía usted que…

El Rescate

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Desde 1926 se inició en Cajamarca la elección de reinas de carnaval? En 1926, la Municipalidad de Cajamarca queriendo dar realce a la fiesta del carnaval, nombró una Comisión Organizadora con la finalidad de introducir innovaciones que hagan de esta tradicional fiesta un agradable espectáculo de belleza y colorido. Se pensó entonces en un concurso de reinas y en la presentación de carros alegóricos. El 7 de febrero el alcalde, mediante volantes, invitaba al pueblo de Cajamarca a la Plaza de Armas (donde se había instalado la mesa receptora de sufragios) para participar en la elección de reinas de carnaval. Los votos eran vendidos a 10 centavos en las farmacias y por los tesoreros de las mesas electorales. El día 10, se llevó a cabo el escrutinio, resultando elegidas como soberanas Carmen Laura Lozno Iturbe, Bertha María Sáenz Olano y Rosario Castañeda López. En 1927, se pretendió mejorar el espectáculo carnavalesco. Fue entonces que el 15 de febrero, por disposición municipal, quedó constituida la Comisión Organizadora de Carnaval, conformada por Alfredo Merino (presidente), Víctor Ravines y Felipe B. Campos. En esta oportunidad, se realizaron dos concursos: para reina de belleza y para reina del trabajo. El 20 de febrero, la Comisión de sufragios, conformada por Huberto G. arce Santisteban (presidente), Jerónimo Cevallos (vocal) y Antonio Chávarri (secretario), informaba que la señorita María Angélica Valera había obtenido el título de reina de belleza y, la señorita Elia Rosa Ríos, había sido elegida como reina del trabajo. Se anunciaba, asimismo, que las socie-

dades obreras se comprometían, para el día de la coronación de las soberanas, participar con la presentación de dos carros alegóricos, así como hacer obligatoria la concurrencia al baile popular que se realizará en la plaza principal de la ciudad. En 1937, la Comisión Pro-Fiesta de Carnaval, estuvo integrada por representantes de instituciones públicas y comerciantes de Cajamarca. Como presidente del Comité fue elegido el teniente alcalde, José Martínez Céspedes. La Comisión se encargó, a su vez, de formar dos subcomisiones que se encargarían de organizar las diversas actividades del carnaval. La primera, se ocupó de la venta de votos para la elección

de las reinas y, la segunda, elaboró el programa general donde, como novedad, se destacaba la presencia de una reina y un rey, así como el concurso al aire libre de comparsas o disfrazados. Para reinas se presentaron las señoritas: Úrsula Brickman, Olga Bueno, Socorro Ortiz Ravines, Paquita Rodríguez, Esther Elena Barrantes, Susana Palacios, Olga Capelli, Alicia Rossi, Othy Bernal y Carlota Manzanedo. Ganadora de este certamen, resultó Socorro Ortiz Ravines, con 3000 votos. Como rey del sexo masculino o «Rey Feo» como se le llamaba, fue ganador absoluto, Manuel Gálvez Díaz, con un total de 742 votos.

Enciclopedia de la memoria, de Tristán Ravines Sánchez. Cajamarca mayo de 2012

El Eco del Porvenir (Cajamarca, 1873)

“Periódico popular i literario” editado en Cajamarca en 1873. Tuvo como jefe de redacción al poeta y abogado cajamarquino José Asención Urteaga García, quien luego fundó “El Correo del Norte” (que reemplazó a El Eco del Porvenir) en 1873 y El Ferrocarril en 1885, ambos periódicos cajamarquinos. El ejemplar del 28 de abril de 1873 (Tomo 1, nro. 7) digitalizado en la British Library contiene un poema escrito Urteaga y dedicado al obispo de Chachapoyas, titulado “La muerte de Atahualpa”; una nota sobre el Colegio de San Ramón de Cajamarca y sus autoridades; noticias sobre las abundantes lluvias en la región, además de avisos judiciales. Existencias digitalizadas: Los siguientes números pueden ser consultados a través de la British Library: Tomo I, 1873: nro. 7 (28 abr.) Fuente: https://fuenteshistoricasdelperu.com/


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TIEMPO EQUOS (16 Jun / 15 Jul) Eres una persona poderosa y fuerte, puedes conseguir todo lo que te propones. No dejes que las noches oscuras te aparten de tu bondad, sé amable y respetuosa con todos. TIEMPO ELEMBIV (16 Jul / 15 Ago) Si estás esperando un resultado judicial, es favorable para ti. Lo que has estado pasando, que parecía no ser justo para ti, se verá solucionado; los chismes no son verdades. TIEMPO EDRINI (16 Ago / 15 Sep) Tienes la capacidad de observar oportunidades para otros, les aconsejas y alientas en sus decisiones, pero las tuyas están aún ocultas; usa tus habilidades para encontrarlas.

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TIEMPO CANTLOS (16 Sep / 15 Oct) Sientes que ya es momento de cosechar los frutos de tu esfuerzo, pero no los tienes a la mano, te hace falta dinero y estás cansado. Levántate y sigue trabajando, no te detengas. TIEMPO SAMON (16 Oct / 15 Nov) En tu interior parece habitar dos tipos de personas, la dulce y la incendiaria. Debes mantener un equilibrio para que las cosas te salgan bien. Busca apoyo en terapias alternativas como la meditación. TIEMPO DUMAN (16 Nov / 15 Dic) Deja de hacerte la fuerte y la que todo lo puede, no eres una súper mujer, también necesitas descanso. Llevar toda la carga de la casa te va a enfermar, delega y genera funciones a los demás miembros.


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