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Desde La U

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Las fiestas del retorno, una historia entre la guerra y la paz

Una delegación de la Universidad Surcolombiana estuvo en la Zona de Reserva Campesina El Pato, Caquetá. El motivo: participar de la celebración número 38 de las Fiestas del Retorno y realizar una serie de talleres con la comunidad.

Edición No. 54 Diciembre 2018 Vigilada Mineducación

Pág. 14-15

Movimiento estudiantil surcolombiano se reactiva y continúa en pie de lucha Tras más de dos meses de paro los estudiantes universitarios y el Gobierno Nacional llegaron a un acuerdo para afrontar la crisis de la educación pública. Dichos avances han sido fruto de un arduo trabajo por parte de la comunidad universitaria, en alianza con diferentes actores sociales, con lo cual se reactiva el movimiento estudiantil en Colombia. Pág.6-7

“A parar para avanzar”: los estudiantes

Algunos de los principales momentos que han atravesado el paro nacional por la defensa de la educación superior pública a nivel nacional y, en la Universidad Surcolombiana, a nivel local. Pág.10-11

Violencias de género: una realidad en las universidades de Colombia

El silencio que amarra a las víctimas de violencia sexual, a la indiferencia social, se rompió. Luego de tipificarse el delito de acoso sexual en Colombia, mediante la Ley 1257, las cifras de denuncias se han disparado. Pág.20


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Editorial

Universidad Surcolombiana Diciembre 2018

Comunidad universitaria: acción y desarrollo social Por: Nidia Guzmán Durán – Rectora Universidad Surcolombiana

A

nte todo, y pese a que ya lo he hecho en otros escenarios y diferentes círculos académicos y sociales, quiero expresar mis sinceros agradecimientos a todos los miembros de la comunidad universitaria, a los egresados, a los graduados, a todos los que contribuyeron de una u otra manera a lograr una histórica votación en la consulta estamentaria, lo que consolida y legitima la propuesta que presentamos, y que me permitió llegar a orientar los destinos de nuestra Casa de Estudios. Los invito ahora a pensar en el futuro de la Universidad; un futuro que tiene buena parte de fundamento y de posibilidad en lo que la Universidad ha construido y consolidado en su pasado y que se refleja en las realidades que nos ofrece el presente. Soy una convencida de que es indispensable planear y trabajar de acuerdo con la ruta que se haya fijado, para lograr el desarrollo de la Universidad de manera coherente, y para conseguir resultados positivos que redunden en la transformación continua, que nos exige la búsqueda de la excelencia en términos de calidad. Sin embargo, hay que ser conscientes que la búsqueda de la excelencia académica, tal como corresponde a una Universidad de calidad como la nuestra, es un ideal que no se alcanza con plenitud; pero el esfuerzo constante para llegar a esa meta, trae consigo el que cada día seamos mejores y esto es lo realmente importante. Por lo tanto, estén seguros que daré lo mejor de mí para impulsar este proceso de planeación, y para velar por su correcta, eficiente y eficaz ejecución. Tengamos

presente

que

así

como la Universidad es de todos nosotros, el logro de un mejor futuro depende del aporte y del compromiso de todos. A ello se suma nuestro deber de establecer indicadores de logro que nos permitan dar cuenta del grado de cumplimiento de lo que nos hemos propuesto alcanzar. Mi deber y mi deseo es el de dirigir y asegurar la coordinación de este empeño mancomunado donde cada uno de mis predecesores ha hecho su aporte y contribución. Porque si aceptamos que nuestras fronteras nacionales son cada vez más imaginarias que reales, lo mismo debe ocurrir en nuestro interior: debemos lograr que nuestras Facultades y Unidades Académicas continúen asociándose y asuman con decisión el trabajo interdisciplinario. No existe ningún problema social o humano que pueda ser resuelto desde la mirada aislada de una disciplina o campo del conocimiento. En este sentido, se hace necesario unir esfuerzos para concebir conjuntamente la investigación, y proponer colectivamente programas académicos en los cuales confluyan los diferentes saberes, e integrar vertical y horizontalmente los postgrados. Por su puesto, que esto trae consigo la necesidad de preservar en el empeño de adecuar y flexibilizar aún más nuestros currículos y planes de estudio. Pienso, como lo recomendó Michael Porter, el famoso profesor de Harward, que uno de los diez imperativos estratégicos para elevar la competitividad de Colombia, es hacer un esfuerzo masivo y sostenido a lo largo de muchos años, para ampliar la cobertura y mejorar la calidad de la educación superior. Soy partidaria de una sólida formación humanística como base

Mención especial merecen nuestros estudiantes, a quienes está dirigida nuestra actividad universitaria. Por esta razón, debemos asegurar su permanencia y graduación. Es necesario aceptar que muchos de ellos llegan a la Universidad con limitaciones en su preparación y todavía en proceso de maduración. Conviene, entonces, encontrar la forma de llenar estos vacíos de forma marcada y efectiva. Y por supuesto, que también hay que apoyar sus luchas, preocupaciones y propuestas que redunden en beneficio de toda la comunidad universitaria. La Universidad no debe privarse de expresar sus opiniones y de dar sus críticas, cuando los problemas regionales o nacionales así lo demanden. Debe ser uno de los referentes de la opinión pública y, por lo tanto, estar a tono con los desarrollos y desafíos del mundo moderno.

Tengamos presente que así como la Universidad es de todos nosotros, el logro de un mejor futuro depende del aporte y del compromiso de todos. A ello se suma nuestro deber de establecer indicadores de logro que nos permitan dar cuenta del grado de cumplimiento de lo que nos hemos propuesto alcanzar. Mi deber y mi deseo es el de dirigir y asegurar la coordinación de este empeño mancomunado donde cada uno de mis predecesores ha hecho su aporte y contribución.

y como complemento de una rigurosa formación técnica. Una excesiva especialización, sin cultivar otras dimensiones del cerebro y del alma, empobrece la imaginación profesional y no contribuye a la felicidad personal. Este es un modo de ser que refleja la formación integral que corresponde a todos, y no solamente a quienes trabajan en el Medio Universitario. Todos debemos aportar, según la especificidad de nuestro trabajo, para que esta formación, que integra todas las dimensiones de la persona humana, se logre cada vez con mayor vigor. Pues la Universidad debe llegar mucho más a la sociedad, al fin y al cabo es a ella a quien se debe.

Todos sabemos que el siglo XXI nos ha transportado a un mundo globalizado en el cual la información y el conocimiento están al alcance de todos, y su obsolescencia acontece con rapidez. Las universidades ya no tenemos el monopolio de ser los únicos que impartimos la educación superior, ni tampoco somos los únicos depositarios de la investigación. La Universidad tiene la responsabilidad de cuestionar y de plantear alternativas de solución a los problemas que nos presenta una sociedad globalizada de tal manera que los estudiantes que formamos, estén preparados para participar en un entorno global. Nos corresponde, además de ser receptores de información global, participar activamente en un mundo que rompe con facilidad las fronteras nacionales, sin descuidar nuestro deber de contribuir al fortalecimiento de los valores culturales de nuestro país.

UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA COMITÉ EDITORIAL DESDE LA U NIDIA GUZMÁN DURÁN Rectora

CAMILO ANDRÉS NÚÑEZ VANEGAS Vicerrector Administrativo

JUAN GUILLERMO SOTO MEDINA ÓSCAR IVÁN FORERO

Editor - Periodista

Jefe de Programa de Comunicación Social y Periodismo

JOSÉ ELISEO BAICUÉ PEÑA

LUIS CARLOS PROAÑOS Periodista

Oficina Asesora de Comunicaciones

FABIO ALEXÁNDER SALAZAR PIÑEROS Decano Facultad Ciencias Sociales y Humanas

DIAGRAMACIÓN - IMPRESIÓN

Editora Surcolombiana S.A. PBX 8724200 ext 303

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autores, y no comprometen a la Universidad ni a las políticas editoriales del periódico Desde La U. • E-mail: desdelau@usco.edu.co


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Región

Aguas residuales contaminan la quebrada el Macal La quebrada el Macal, o Santa Rita, es una de las fuentes hídricas más importantes para el municipio de Pitalito, pues es la encargada de abastecer de agua a un aproximado de 144 familias y a un total de 707 habitantes de la vereda el Macal. Esta se ha visto afectada por los desechos orgánicos e inorgánicos de las personas que viven en la ribera de la quebrada. Por: Karen Geraldine Villarreal Erazo, Estudiante de Comunicación Social y Periodismo- Sede Pitalito

Actualmente la quebrada el Macal se ha visto afectada por el alto grado de contaminación que presenta a consecuencia de la falta de alcantarillado en las veredas que conforman el corregimiento de Charguayaco, especialmente las veredas Santa Rita y Macal, zonas destinadas a la producción agrícola, porcícola y ganadera, siendo el café una de las principales fuentes de ingresos. En la vereda Santa Rita y el Macal de Pitalito, como en toda la zona rural del municipio, es común encontrar dentro de cada predio un botadero de basura a cielo abierto para la disposición final de los residuos sólidos orgánicos e inorgánicos; aunque la empresa de Servicios Públicos del municipio cuenta con una planta para el tratamiento de los residuos sólidos, el servicio de recolección tiene cobertura solo en el perímetro urbano. Desde la oficina de Ambiente y Gestión del riesgo de la Alcaldía municipal de Pitalito, el ingeniero agroecológico Omar Leonardo Peñuela afirmó que las veredas Santa Rita y Macal no serán beneficiarias del proyecto de tanques sépticos de acción múltiple para el cual se destinó 141.000 millones de pesos, pues estos solo se instalarán en algunas veredas del corregimiento de Bruselas.

“En los últimos dos años en las veredas Santa Rita, y en especial en el Macal, se ha incrementado la población; sus viviendas han sido construidas a pocos metros de la ribera de la quebrada, por lo que es difícil instalar los tanques sépticos, pues el espacio es muy reducido y las casas se encuentran unas cerca de otras”, afirmó el ingeniero Peñuela.

Quebrada el Macal ubicada en el municipio de Pitalito Huila

Sumado a ello, cabe mencionar el daño sobre la tubería que conduce los desechos generados por la Universidad Surcolombiana a los tres tanques sépticos de acción múltiple que se han instalado para el tratamiento de las aguas servidas que caen directamente a la quebrada el Macal. El coodinador de la Universidad Surcolombiana sede Pitalito, Faiber Becerra, explica que no hay una fecha que indique el momento exacto de dicho daño; sin embargo, asegura que se están haciendo los estudios previos para la solicitud de la tubería, y se espera que para el mes de diciembre se ejecute dicho plan.

Consecuencias del impacto ambiental Las consecuencias del uso inadecuado de los desechos sobre los afluentes van desde lo social, económico y ambiental, pues estas aguas contaminadas traen consigo enfermedades que no solo afectan al ser humano sino a todo su entorno. Así lo explica la gestora en recursos naturales del Sena, Ximena Medina:

de dos o tres hectáreas porque todos los residuos del café caen sobre la quebrada, además de eso no contamos con alcantarillado por lo que los desechos de la cocina, de los baños de la vivienda en general, caen directamente sobre la quebrada; todos en la comunidad nos vemos afectados porque de esa quebrada extraemos el agua para el consumo, no solo para las personas sino para el ganado”.

Tubería que conduce los desechos generados por la USCO Pitalito.

“Las aguas residuales afectan en gran medida la flora, fauna y a las personas que viven en las riberas de los ríos. Los organismos patógenos presentes en las aguas causan en el ser humano enfermedades como fiebre, tifoidea, paratifoidea, entre otras; la presencia de mosquitos puede ser otro causante de enfermedades en dicha fuente hídrica contaminada”. La falta de conocimiento por parte de la comunidad acerca del proceso de aprovechamiento de los residuos orgánicos, el alto costo en la tubería que se requiere para la obtención del líquido y la no existencia de un sistema de alcantarillado son los problemas más comunes que enfrentan los habitantes de estas veredas.

Tanques sépticos de acción múltiple, Universidad Surcolombiana sede Pitalito.

Según lo indica Gilberto Valencia, residente de la vereda el Macal, “los mayores contaminantes son las personas que tienen más

Existe una norma de vertimientos, la resolución 0631 de 2015 reglamentada en el artículo 28 del decreto 3930 de 2010, la cual es de obligatorio cumplimiento para aquellas personas que desarrollen actividades industriales, comerciales o de servicios y que en el desarrollo de las mismas generen aguas residuales. La Corporación Autónoma del Alto Magdalena (CAM) es la responsable de hacer un seguimiento y control al cumplimiento de esta resolución; para ello se hacen unas visitas a estas veredas con el fin de enseñarle a la comunidad cómo separar en la fuente, para reducir la cantidad de desechos que caen sobre el afluente. Del mismo modo los estudiantes del programa de Ingeniería Ambiental de la Universidad Abierta y a distancia (UNAD), de Pitalito, Yoiner Augusto Orozco Bedoya y Jhon Jairo Torres Otalbaro, decidieron implementar un proyecto que enseña a los agricultores a producir compost, fertilizante compuesto de residuos orgánicos (desechos domésticos, hierbas, deyecciones animales, etc.), tierra y cal. Este se aplica en los cultivos de Plátano, banano y pastos, el cual disminuye en gran medida la contaminación por desechos orgánicos sobre la quebrada el Macal.


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“La Universidad somos todos”: Nidia Guzmán Durán Por: Redacción Desde La U

Desde que se posesionó en la rectoría de la Universidad Surcolombiana, el 4 de Octubre de 2018, la profesora Nidia Guzmán Durán ha tenido que asumir las riendas de la Institución en medio de la aguda crisis que viven las universidades públicas del país; un castillo de naipes cuya base económica se viene desplomando desde la creación de la Ley 30 de 1992. Dicha crisis está relacionada con los retos que la Universidad Surcolombiana, y el resto de Instituciones de Educación Superior, IES, ha tenido que enfrentar desde hace un poco más de dos décadas: ampliación de cobertura, disminución de la desigualdad en el acceso a la educación por parte de grupos sociales de diferentes ingresos, elevación de la calidad académica, reducción de la deserción, mejoramiento del cuerpo profesoral e incremento de las actividades de investigación, inversiones en infraestructura, pensiones de los profesores, entre otros. Al mismo tiempo, en medio de esta crisis acumulada y de la lucha estudiantil y profesoral por mejores condiciones para la educación superior, la nueva rectora de la Usco espera también poder ejecutar, de la mano de todos los estamentos, un conjunto de ideas y propuestas entre las cuales cabe destacar: ciencia para la paz, constituyente universitaria, rueda de empleo, entre otras. Desde La U: Cómo ha sido el proceso de asumir la rectoría de la Universidad Surcolombiana en medio de esta crisis por la que atraviesa la educación superior en el país. Nidia Guzmán: La rectoría repre-

Nidia Guzmán Durán, tomando posesión de su cargo como nueva rectora de la Universidad Surcolombiana.

senta para mí un reto muy importante. La Universidad tiene un desfinanciamiento grande y no tenemos si quiera los recursos para finalizar el semestre. Desde mi campaña yo he venido hablando de la defensa de la educación pública, del desfinanciamiento que tiene la Universidad y de algunas propuestas relacionadas con la forma de recuperar estos recursos. He venido participando en manifestaciones a nivel local y nacional y en la reuniones del Sistema Universitario Estatal, SUE; allí, en el diálogo con otros rectores, y conociendo la situación de otras universidades, me he podido dar cuenta de que la crisis de la educación superior a nivel nacional es muy aguda. Algunas instituciones están en peores condiciones que nosotros, esto ha permitido que todos los rectores unamos esfuerzos para exigirle soluciones al Gobierno Nacional; se han conseguido algunas cosas pero realmente estas no son lo su-

ficientemente significativas. D.L.U: Más de dos meses de movilizaciones estudiantiles y sociales, cese de actividades académicas en las distintas universidades públicas del país, negociaciones fallidas con el Gobierno; en los últimos días los rectores han manifestado su preocupación por los costos del paro y algunos han hecho el llamado a retomar clases. ¿Cuál será su posición si el paro continúa? N.G: Respetamos y apoyamos las decisiones que se tomen desde el movimiento estudiantil. Por lo pronto toca esperar cómo avanzan las negociaciones con el Gobierno Nacional, y saber qué deciden los estudiantes para reanudar las clases; mientras tanto el semestre sigue suspendido. Lo que queremos con ello es salvar el semestre. D.L.U: Entendiendo que en el SUE asisten los 32 rectores de las universidades públicas del país y se toman decisiones importantes. Cuál va a ser su papel en este escenario, sobre todo en las batallas que libre ante el Gobierno Nacional, en relación a diferentes factores: financiación, ajustes fiscales y presupuestales, reforma tributaria. ¿Impondrá una voz de protesta ante esto? N.G: Desde la misma campaña lo hice: exigirle al Gobierno los recursos que nos corresponden y que se haga efectiva la gratuidad para la educación pública. En este momento, con los rectores de las 32 universidades públicas, estamos también en asamblea permanen-

te; esto quiere decir que estamos en constante comunicación para tomar decisiones y apoyarnos. Nosotros fuimos a exigir los recursos que necesitamos para terminar semestre. La Usco, en este momento, necesita 2067 millones. Ahora, esos 500 mil millones que gestionamos los rectores ante el Congreso, son recursos que ellos cogieron internamente y los distribuyeron como quisieron. Nosotros proponíamos esta distribución: 60% para funcionamiento (que es de lo que adolecen las universidades públicas) y 40% para inversión. Ellos propusieron 55 mil millones para funcionamiento para todas las universidades. El billón de pesos que adicionaron son recursos que manejarán a través de Colciencias. ¿Y qué haremos las universidades? D.LU: ¿Los rectores seguirán apoyando los procesos de movilización estudiantil? N.G: ¿Claro! Y estamos en asamblea permanente porque los rectores tenemos una responsabilidad y tenemos que, al unísono, solicitar lo que nos corresponde como universidad. D.L.U: Uno de sus compromisos en campaña fue la puesta en marcha de una reforma constituyente estudiantil. ¿Cuándo iniciará este proceso? N.G: Es un compromiso que adquirí, pero pienso que este debe ser de todos los estamentos de la Universidad, no solo del rector. En este momento ya hubiera citado a una reunión para saber cómo vamos a trabajar esta constituyente; sin


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embargo, esta crisis de la educación pública me ha tenido centrada en ello. Ahora estamos definiendo cómo terminar el semestre, la elaboración del presupuesto para el año entrante, el cuál, aún con los aportes del Gobierno Nacional, queda muy bajito. D.L.U: En su debido tiempo, ¿cómo abordaría este tema de la constituyente? N.G: Hemos pensado en invitar a una persona que tiene conocimiento en constituyentes. La idea es que venga y nos hable e instruya al respecto. Eso ya se está pensando, junto con la vicerrectora de investigaciones; posterior a eso vamos a tener reuniones con los profesores, estudiantes, para que todos nos empapemos de la temática. Primero debemos tener total claridad sobre el tema. D.L.U: Para el caso de la Usco, ¿a qué le apunta una constituyente? N.G: A unos cambios, pero las mismas mesas temáticas que se instalen para abordar el tema darán claridad sobre esos cambios. Esa decisión no es mía, sino de unos estamentos que tienen que participar activamente en la discusión. Con ellos se trabajará y se llegará a propuestas sobre cuál es la universidad que tenemos y cuál la que queremos. Claro, también está el tema de los mecanismos de elección, pero la constituyente trasciende el mero mecanismo e incluye otros temas: misión y visión de la Universidad, impacto de la Usco en la región, el papel de los estamentos en sus procesos democráticos, del gobierno departamental y nacional, de las facultades; temas como investigación, docencia, proyección, en conclusión: un estudio muy minucioso de lo que es la naturaleza de la Universidad. D.L.U: Luego de un éxito contundente en las elecciones a rectoría, ¿cómo piensa ejecutar su plan de desarrollo y al tiempo integrar a los sectores de la comunidad universitaria que no la apoyaron en campaña y que la criticaron fuertemente? N.G: Eso ocurre en todo proceso democrático. Yo creo que en la Universidad, quizás, esta sea la primera vez en la que ha habido una legitimidad en una elección, porque nunca se había visto que un candidato alcanzara un 62% a su favor. Había otros candidatos; ellos son parte importante también y desde luego los he invitado a que trabajemos. La Universidad somos todos. El éxito de mi candidatura no significa que yo vaya a desconocer a los otros. Acá lo importante es que todos los actores que hacemos parte de la universidad sumemos esfuerzos por la misma. D.L.U: La proyección social fue una de las banderas de su cam-

La Rectora con su nuevo equipo de trabajo

paña. ¿Cuál va a ser el enfoque en cuanto a este factor? ¿Cómo piensa acercar la universidad a la región? N.G: Tenemos que sentarnos: Gobierno Departamental, Municipal, gremios, comunidades rurales, estudiantes, padres de familia, para ver de qué manera nosotros como universidad empezamos, con ellos de la mano, a mirar cuáles son las problemáticas de la región y de qué forma estaremos prestos a realizar proyectos de impacto para solucionarlas.

tarías de Educación, el Gobierno Departamental; la Usco será un puente entre egresados e instituciones públicas y privadas. La Usco dirá: tenemos tantos graduados en estas áreas. Los empresarios dirán: necesito un profesional con esta formación, estas características. Con la oficina de graduados vamos a poner en marcha esta Ruda de Empleo. Esto lo haremos periódicamente, con las instituciones ya mencionadas. La Universidad debe ayudar a que sus egresados tengan oportunidades de empleo.

D.L.U: Leí en su propuesta: “Crear el Centro de Estudios Regional y de Investigación Pedagógica del Huila”. ¿Qué se haría en este centro?, ¿cuál es su objetivo y enfoque? N.G: En este centro se realizarán estudios (y la Usco tiene que ser el eje principal, el motor de ese centro) con los cuales le vamos a decir al Gobernador y Alcaldía: miremos cuáles son los problemas que tenemos en torno a la educación, salud, ruralidad, proyectos productivos; la Universidad tiene que estar presta a trabajar en proyectos de impacto, mancomunadamente con el sector productivo. El Centro de Estudios de la Usco será quien direccione todos estos procesos de desarrollo para la región.

D.L.U: En cuanto a la financiación y a la venta de servicios de la Universidad, ¿qué posición tomaría la misma ante la posibilidad de brindar un servicio a una empresa cuyo accionar vaya en detrimento del bienestar de las comunidades? N.G: La Universidad debe presentar proyectos que redunden en beneficio de las comunidades. Las facultades

D.L.U: ¿Cuándo empieza a rodar este proyecto? N.G: Primero hay que salir de esta emergencia que tenemos. Yo creo que ya en Enero y Febrero estaremos convocando a reuniones para conformar este Centro de Estudios Regionales. D.L.U: Otro proyecto de su campaña era la puesta en marcha de una Rueda de Empleo. ¿Cómo será eso? N.G: Nuestros jóvenes salen y quedan con su diploma debajo del brazo, pasando hojas de vida. No hay muchas oportunidades de empleo. Esta rueda es una oficina que va a promocionar el empleo, de acuerdo a los diferentes perfiles de formación que tenemos en nuestra Universidad. A esta rueda vendrán, además de los graduados, los empresarios de la región, las Secre-

5 tienen autonomía para decir cuáles son los proyectos a los cuales quiere apuntarle. Ahora, por ejemplo el caso de proyectos como el Quimbo y las demás represas que se quieren montar; está claro que la región no puede permitir más represas de este tipo; sin embargo, existen proyectos como la estación de recursos hidrobiológicos y el tema del pescado, donde podemos involucrar a los campesinos y pescadores, para poder repoblar estos ríos. En tal sentido es posible invitar a Emgesa, y a cualquier otra empresa, a poner en marcha este tipo de proyectos y no otros que puedan afectar a las comunidades y al medio ambiente. D.L.U: ¿Cuál será el aporte de la Usco para seguir apostándole a la paz y a la resolución de los conflictos armados del país? N.G: Debemos continuar apoyando este proceso que en realidad apenas comienza. En buena hora la Universidad tiene el proyecto Surcopaz, en donde se ha venido trabajando con población de jóvenes ex combatientes. Tenemos que llegar y hacer presencia en las comunidades a través del conocimiento: ciencia para la paz, como lo propuse en mi campaña; la universidad genera conocimiento, ciencia, y a través de ella tenemos que llevar a las poblaciones alternativas de solución a sus principales problemáticas.


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Movimiento estudiantil surcolombiano se reactiva y continúa en pie de lucha Tras más de dos meses de paro los estudiantes universitarios y el Gobierno Nacional llegaron a un acuerdo para afrontar la crisis de la educación pública. Dichos avances han sido fruto de un arduo trabajo por parte de la comunidad universitaria, en alianza con diferentes actores sociales, con lo cual se reactiva el movimiento estudiantil en Colombia.

Los procesos políticos y los movimientos sociales presentan altos y bajos dependiendo de las condiciones materiales, sociales, políticas y económicas en las que se desenvuelve su accionar. El movimiento estudiantil de la Universidad Surcolombiana no es ajeno a estas dinámicas. Si bien en el año 2011 hubo un proceso de organización, movilización y efervescencia liderado por la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE, en contra de la reforma a la Ley 30 de 1992 promovida por el gobierno de Juan Manuel Santos, la movilización estudiantil a nivel nacional, y también dentro del centro de estudios superiores surcolombiano, tuvo un decaimiento. Esto, entre otras cosas, debido a que en esta coyuntura se priorizaron las demandas globales desestimando las locales. Por ejemplo: no se construyó un pliego de exigencias local. Después se suscribió el Acuerdo por lo Superior 2034, el cual agudiza el proceso gradual de privatización de las universidades públicas por medio de la reducción de las transferencias nacionales, obligando a las Instituciones de Educación Superior, IES, a la autogestión de recursos. Asimismo, las políticas de Estado y de gobierno se enfocaron a subsidiar la demanda; muestra de ello es el Programa Ser Pilo Paga, que desvía gran parte del dinero destinado a las IES en las arcas de universidades privadas, dejando a un lado el subsidio a la oferta, es decir, inyectarle recursos a la base presupuestal de las universidades. Después de la MANE el movimiento estudiantil, aunque no se había disuelto totalmente, no contaba con los condiciones para establecer una disputa nacional como está ocurriendo en estos momentos. Pese a esto, en varias universidades se generaron procesos que respondían propiamente a particularidades de cada una, con unas banderas nacionales (como

Foto: Consejo Superior Estudiantil.

Por: Juano Zuluaga y David Silva Estudiantes de Ciencia Política

la financiación, la democracia y la autonomía universitaria) pero sin una cohesión a escala nacional. Tal es el caso de la Universidad Surcolombiana, en la que los procesos siguieron y las organizaciones estudiantiles continuaron su trabajo; sin embargo, no existía una consolidación que les permitiera dar disputas de gran magnitud. Se concentraron más en ciertas dinámicas locales, tales como: campañas en contra de la militarización de la vida y desmonte del ESMAD, contra la corrupción y las prácticas clientelistas en nuestra Alma Máter, la privatización de la seguridad al interior de la Universidad, el respaldo a los procesos de paz, el Proyecto Educativo Universitario, PEU, entre otros; no obstante, sin la misma fuerza que tuvo en anteriores momentos.

Año 2018: ¡de nuevo en la lucha por la educación superior! El movimiento estudiantil a nivel nacional recibe el 2018 con la necesidad de plantear la discusión sobre la desfinanciación de la educación superior, la autonomía y democracia universitaria, bienestar y calidad académica, y generar escenarios de movilización debido a la ausencia de políticas de Estado que estén encaminadas

a la instauración de un modelo de educación superior universal, garantizado por el Estado, de libre acceso y concebido como un bien común. A raíz de esto, se plantea nuevamente la necesidad de fortalecer la organización de los estudiantes en torno a un movimiento nacional que tenga la capacidad y la fuerza de disputarse con el gobierno colombiano el modelo de educación, la financiación total de las IES y el pago de la deuda histórica que tiene con las 32 universidades públicas desde la creación de la ley 30 en 1992, que según el informe de sostenibilidad financiera del SUE, actualmente es alrededor de 16 billones de pesos. Estos derroteros demandaban un fortalecimiento del movimiento estudiantil, de sus procesos de organización, partiendo del nivel local al nacional, los cuales retomarán las consignas históricas de la democracia y la autonomía universitaria señaladas desde 1918 en el Manifiesto Liminar de Córdoba, que también son pilares fundamentales del movimiento estudiantil latinoamericano, y, en el caso colombiano, por ejemplo, se puede ver materializada en la disputa por la modificación del artículo 64 de la Ley 30 que hace

referencia a la composición de los Consejos Superiores Universitarios, al igual que la pelea por el cogobierno, la participación en la toma de decisiones y el reconocimiento de los consejos estudiantiles y los grupos autónomos. Es así como desde el Encuentro Distrital Ampliado de Estudiantes de Educación Superior, llevado a cabo en la ciudad de Bogotá durante el segundo semestre del 2017, se proyecta un escenario nacional para generar un diagnóstico del estado de la educación superior en Colombia para el año del 2018 y unificar criterios para articular el movimiento estudiantil colombiano. De esta forma, se desarrolla el I Encuentro Nacional de Estudiantes de Educación Superior -ENEES- en la Universidad Nacional de Colombia el 16, 17 y 18 de marzo de 2018 en el que se realizó un balance en términos organizativos y se construyó la primera agenda conjunta de movilización nacional después varios años. Posteriormente, del 14 al 16 de septiembre de 2018, se llevó a cabo el ENEES 2.0 dentro del cual se consolidó la apuesta programática, el pliego de exigencias y la agenda de movilización nacional. También se adoptó la forma orga-


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nizativa del proceso nacional denominado Unidad Nacional de Estudiantes de Educación Superior, UNEES. Según Napoleón Gómez, quien es uno de los cuatro voceros locales elegidos por la asamblea general, UNEES constituye “una plataforma de articulación de los procesos estudiantiles unitarios de las IES públicas y privadas que tiene como objetivo abanderar el proceso de reforma universitaria que contiene elementos programáticos a corto, mediano y largo plazo entre los cuales se destacan tres ejes: financiación, autonomía y democracia”. Dentro de este panorama, la Universidad Surcolombiana decidió participar de ambos encuentros enviando una delegación. El reto: lograr articular las problemáticas propias de las universidades en las regiones con las demandas globales que constituyen la lucha por una educación superior pública. En este sentido, es necesario caracterizar brevemente algunos elementos que configuran la coyuntura de la Usco y que provocan una agitación del movimiento estudiantil al interior de la Universidad Surcolombiana; dicha agitación, de cierta manera, es motivada por la dinámica derivada de los ENEES y de la profundización de la desfinanciación, pero que también es producto de factores concretos de la realidad local.

Corrupción: salpica y a la vez confronta Los escándalos por aparentes casos de corrupción se han configurado en un acontecimiento desencadenante, ya que develan los posibles círculos politiqueros que se han tomado esta casa de estudios; esto, a su vez, despertó indignación y reacción en la comunidad académica. En este orden de ideas, se presentó captura a ocho concejales por su participación en las presuntas irregularidades en la elección del Contralor Hildebrán Perdomo (exjefe de la Oficina Jurídica de la Usco) y la Personera Heidy Lorena Sánchez. La Universidad Surcolombiana se ve salpicada en este acto de presunta corrupción y clientelismo, puesto que firmó un Convenio Interadministrativo de Cooperación para la elección del personero municipal. En este caso, el exfuncionario de la Universidad, Antonio Medina, quien en su momento se desempeñaba como director del Grupo de Proyectos Especiales del alma mater, es capturado por su aparente vinculación en este proceso. Este caso de presunta corrupción generó inconformidad y repudio de diferentes estamentos de la Universidad, los cuales en

asambleas multiestamentarias exigieron explicaciones por parte del rector, del representante de los estudiantes al Consejo Superior Universitario, entre otros. Se produjo un estado de asamblea permanente del estamento estudiantil en algunas facultades y programas, en donde se reunieron a deliberar sobre las problemáticas que aquejan a la Universidad y al mismo tiempo la proyección de rutas de acción. Lo anterior, teniendo en cuenta que además de los acontecimientos mencionados, en la Usco existen unos problemas estructurales que evidencian la falta de financiación, bienestar, democracia, infraestructura y proyección social. De igual modo, al interior de la Institución se retomó la propuesta de la constituyente universitaria, la cual fue avalada por todas las facultades en sus respectivas asambleas. En este mismo contexto, se venían presentando problemáticas dentro de los programas académicos. El caso particular del Programa de Ciencia Política llama la atención, ya que producto de la inconformidad de los estudiantes frente al manejo administrativo del mismo, empezó a generar espacios deliberativos por cohortes que permitieron dar una base política y organizativa que luego se recogió en las asambleas estudiantiles. De esta forma, en asamblea general de estudiantes de Ciencia Política llevada a cabo el 3 de septiembre, se decide entrar a paro indefinido con un pliego de exigencias, estableciendo unos puntos mínimos de inmediato cumplimiento para el levantamiento del mismo. Este caso constituye un acontecimiento relevante que incide en la coyuntura local, pues el paro duró cerca de un mes dejando ganancias importantes para el Programa y para los estudiantes, tales como: la asignación de docentes faltantes y el cambio de otros que no respondían a las demandas académicas, un salón para el Consejo Estudiantil de Programa, rendición de cuentas, veeduría

en el concurso de planta docente y a partir de la movilización y la presión, sentó en una mesa de negociación a la administración en sus diferentes niveles (Jefatura de Programa, Decano, Consejo de Facultad, Consejo Académico, Vicerrectores, Rector, Consejo Superior Universitario) para darle cumplimiento a los puntos del pliego. Asimismo el paro de Ciencia Política, junto a otros procesos, dinámicas y problemáticas de otros programas académicos, visibilizó e incentivó al estudiantado a organizarse en torno a la defensa de la educación. Algunos ejemplos de lo anterior fueron los procesos desarrollados por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas y el Programa de Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana, cuyas asambleas internas arrojaron pliegos de exigencia como conclusión.

Entre el diálogo y la movilización: de lo nacional a lo local. Los acontecimientos que enmarcan la coyuntura actual son los Encuentros Nacionales de Estudiantes de Educación Superior, desarrollados en el presente año, por ser hechos que adquieren y buscan encauzar la lucha por la defensa de la educación. Se convierten así en escenarios que tienen la capacidad de marcar un punto de inflexión en la trayectoria de la progresiva privatización y poner en la agenda pública el debate sobre el Sistema de Educación Superior, la financiación por parte del Estado y otras banderas de lucha del movimiento estudiantil. En el caso particular de la USCO se supo aprender de uno de los errores de la MANE, que fue precisamente limitarse a la disputa nacional. Por lo tanto, si bien la Universidad, en asamblea multiestamentaria del 24 de octubre del año en curso, decidió entrar en paro total indefinido en apoyo a la dinámica nacional, en medio de esta coyuntura se concertó un

pliego de exigencias a nivel local que actualmente se está abordando por medio de la mesa de diálogo conformada por voceros de los estudiantes, de docentes y delegados de la administración. El contexto actual de la Universidad Surcolombiana está atravesado por el auge de la capacidad de movilización estudiantil y se evidencia en las masivas movilizaciones que se han desarrollado, así como también en el fortalecimiento de los procesos organizativos. En este escenario cabe destacar también el papel del Consejo Superior Estudiantil (C.S.E); allí, convergen los procesos de programas, facultades, mesas de trabajo, colectivos, las Comisiones amplias de trabajo y los estudiantes en general, mediante los cuales se integra la UNEES. Por las necesidades de la dinámica organizativa, se han constituido Comisiones locales que han permitido mayor operatividad y participación de los estudiantes. También es menester recalcar que el Consejo Superior Estudiantil es un referente organizativo que se ganaron los estudiantes a través de la lucha; de hecho, este organismo es importante ya que muy pocas universidades a nivel nacional cuentan con este órgano estudiantil. En este sentido, se concluye que el actual momento está marcado por la articulación de las problemáticas y exigencias entre el nivel local y nacional, en donde la movilización constituye una herramienta importante para disputarse el modelo de financiación de las IES y en general el modelo de educación superior. Queda para el debate tanto nacional como local reflexionar sobre los siguientes interrogantes: ¿qué modelo de educación queremos construir y cuál es su función social? Y en esta vía, ¿cuáles son los alcances, límites y retos del movimiento estudiantil?, ¿cómo articular las exigencias y dinámicas del movimiento estudiantil con otros sectores sociales de cara a la necesidad de construir un nuevo país?


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Universidad

Universidad Surcolombiana Diciembre 2018

Usco, sede Pitalito, apoya el paro pero no para

A raíz de la crisis que afronta la educación superior pública en el país, 32 universidades de las diferentes ciudades de Colombia han decidido suspender sus actividades académicas. En la Universidad Surcolombiana lo han hecho en la sede central y en la de salud, Neiva; de igual forma en la sede de la Plata; sin embargo, el panorama en las sedes de Pitalito y Garzón es muy diferente. Por: Karen Geraldine Villarreal Erazo, Estudiante de Comunicación Social y Periodismo- Sede Pitalito

Mientras el paro estudiantil universitario en la Usco Neiva y sede la Plata completa cerca de cinco semanas de cese total de clases, con el fin de apoyar la defensa por la educación pública gratuita, las sedes de Garzón y especialmente Pitalito se encuentran en normalidad académica. A partir de las asambleas lideradas por voceros de los diferentes programas académicos, los días 5 y 10 de Octubre en la sede Pitalito, con el fin de analizar la situación de la sede principal en Neiva y en la Plata, la comunidad universitaria llegó a un acuerdo: participar en todas las manifestaciones que se convocan a nivel nacional continuando con sus actividades académicas normales. Así se ha dado con las marchas del 10 de Octubre, jornadas diurna y nocturna, con un cese de actividades que tuvo una duración de ocho días hasta el día 13 del mismo mes, cuando se retomó de nuevo clases; y el 31 de octubre con la denominada “marcha zombie” en la que los estudiantes de los diferentes programas académicos de la Surcolombiana, sede Pitalito, participaron masivamente. Si bien en el país ha habido una reactivación del movimiento estudiantil a causa de la crisis que actualmente enfrenta la educación superior pública, esto ha sido parcial en la sede Pitalito. “Lo que sí existe es la articulación entre estudiantes de diferentes programas

con el fin de poder trabajar de forma mancomunada en las actividades a las que se convoque a nivel nacional y local; del mismo modo se tiene el objetivo a corto plazo de lograr crear el Consejo Estudiantil de la sede, como un movimiento de agremiación del estamento para poder realizar diferentes actividades de movilización dentro de la Universidad”, explica Camilo Forero, estudiante y vocero del Programa de Derecho. ¿Cuáles son las posibles razones por las cuales no se ha dado dicha reactivación del movimiento estudiantil en esta sede?

Un paro sin movimiento estudiantil en Pitalito La carencia de un movimiento estudiantil en la universidad Surcolombiana sede Pitalito puede deberse a varios factores. Según el profesor Juan Carlos Albarracín, docente del programa de Comunicación Social y Periodismo, “en Pitalito no existe un movimiento estudiantil. Acá existe un grupo de estudiantes con mucha voluntad de trasformación, con ganas de hacer cosas, de movilizarse, estudiantes que han empezado a entender o distinguir algunas problemáticas y tienen en su individualidad un deseo por transformar eso; sin embargo, son contados los estudiantes que han empezado a movilizarse y no ha alcanzado eso para transformarse en unas voluntades colectivas que permitan ir construyendo esas individualidades en procesos organizativos”, asegura el docente y agrega que las sedes son independientes y autónomas a la hora de tomar este tipo de de-

Estudiantes de la Universidad Surcolombiana, sede Pitalito, marchan por las calles reclamando condiciones dignas para la educación superior.

cisiones, teniendo en cuenta sus procesos y necesidades. En cuanto a la postura frente a la manera como se está afrontando el paro estudiantil universitario en la sede Pitalito de la Universidad Surcolombiana, existen diferentes opiniones de parte de estudiantes y docentes. Como resultado de las asambleas, algunos estudiantes de los programas de Contaduría Pública, Comunicación Social y Periodismo, Ingeniería Agrícola, Administración Turística y Hotelera, y Administración de Empresas, aseguran que las decisiones tomadas por la mayoría del estudiantado frente a la participación en las manifestaciones sin suspender el curso normal de las clases son acertadas:

deberíamos unirnos y hacer paro indefinido, siempre y cuando sea para el periodo 2019”, afirmó. Aunque son muchas las voces a favor de las decisiones tomadas durante las asambleas, existen quienes no están satisfechos en su totalidad con la manera en la que la Universidad sede Pitalito está participando del paro estudiantil.

“Teniendo en cuenta que se está finalizando semestre y muchos estudiantes están cursando los últimos créditos de la carrera, suspender el semestre prolongaría aún más el tema de graduación; este fue el sentir de la mayoría de los asistentes a la asamblea que se realizó el día 16 de noviembre”, afirma Juan Camilo Ospitia, estudiante del programa de Administración de Empresas.

Uno de ellos es el estudiante del Programa de Derecho y representante de la sede Pitalito en los encuentros de la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior, UNEES, Jhónatan Galindo: “considero que la sede Pitalito debería vincularse más que a un paro total indefinido, a un paro escalonado con el objetivo de hacer una presencia más fuerte en las dinámicas que respectan al paro”. De igual forma, hace un llamado a los estudiantes para que participen de las manifestaciones sin miedo a represalias, y a que asuman su empoderamiento dentro de las instituciones universitarias: “invito a quienes no han participado de las marchas, foros y asambleas para que hagan presencia y manifiesten su apoyo por la defensa de la educación superior”, agregó.

De igual manera, la estudiante del programa de Contaduría Pública, Yisela Rodríguez, expresa su conformidad respecto a la postura de la Universidad frente al paro; sin embargo, expresa que “sería conveniente que si no se llega a un arreglo con el Gobierno Nacional,

Hasta el momento, la decisión que se tomó desde la sede central fue una suspensión del semestre académico exceptuando las sedes Pitalito y Garzón; las cuales se encuentran en sus actividades académicas, que van hasta la primera semana de diciembre.


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Opinión

El Manifiesto de Córdoba: un faro que aún ilumina el presente Por: Piero Emmanuel Silva Arce Profesor e investigador del grupo “Estudios Políticos”, Programa de Ciencia Política

Hace cien años los estudiantes de la Universidad de Córdoba en Argentina se levantaron en contra de un sistema educativo excluyente, autoritario y retardatario; su legado, plasmado en el Manifiesto Liminar de Córdoba, fue dejando una estela a lo largo y ancho de América Latina; se convirtió en el faro de la juventud en una época donde el modelo económico y político liberal europeo se ponía en cuestión no solo por los sectores políticos alternativos que triunfaron, sino porque sus promesas de progreso y racionalidad se fueron al traste con los baños de sangres producidos por la Primera Guerra Mundial. Esto generó que la mirada de los latinoamericanos volviera sobre su territorio con el objetivo de construir alternativas frente a los problemas propios a partir de varios análisis críticos de los modelos hegemónicos del viejo mundo. La Universidad de Córdoba se había convertido en un bastión de las élites conservadoras argentinas en un periodo donde los procesos de industrialización les abrían las puertas a las clases emergentes, amenazando la posición de los sectores más privilegiados de la sociedad. Las oligarquías terratenientes y el clero –típicos representantes de la herencia colonial– intentaron afincarse en la universidad y ante esto reaccionaron los estudiantes de Córdoba, influidos por el ímpetu de unas clases medias que también eran el producto de los procesos de migración europeos hacia Argentina. Las bases intelectuales de la reforma se pueden rastrear en todo el pensamiento producido a lo largo del siglo XIX; fue José Enrique Rodó uno de los más influyentes. Su obra, El Ariel, despertó una gran expectativa; allí retomó los ideales del mundo griego y los trajo a su presente latinoamericano para emprender una reflexión alrededor de la necesidad de promover una sociedad ilustrada donde los valores estéticos, políticos y culturales, forjaran el cultivo del

El Manifiesto inicialmente tuvo una influencia nacional pero con el tiempo, sus principios se extendieron a otros países de América Latina como Perú, México, Chile, Cuba y Colombia.

intelecto y un espíritu social joven, renovado y democrático. Para analizar el movimiento estudiantil de córdoba es imperativo tener en cuenta lo que representa la juventud; esta no es solo un estado biológico del ser humano, ser joven significa la posibilidad de escoger una vocación en la vida; tiene que ver con la existencia de incertidumbre y de una amplitud de posibilidades frente al futuro. Es importante decir que el contexto urbano que se desarrolla gracias a los procesos de masificación, especialmente durante la segunda mitad del siglo XIX y todo el siglo XX, posibilitan que la juventud se convierta en un actor fundamental después de 1918. En contraposición al mundo rural, el cual de alguna manera determina las posibilidades de las personas, la ciudad ofrece una amplia gama de perspectivas para los sujetos que la habitan; los cafés, los bares, los clubs, las librerías, las bibliotecas, las universidades y los parques, se convierten en un medio para que los jóvenes pongan de manifiesto

sus perspectivas y sus reivindicaciones comunes. Si bien la Reforma de Córdoba comenzó siendo una reivindicación liberal, pues reclamaba una universidad secular y moderna donde las clases medias tuvieran la oportunidad, gracias a la educación, de ascender en la escala social, anarquistas y socialistas confluyeron en este movimiento aportando nuevos matices y enriqueciendo los conflictos políticos generados por el contexto. Los sectores obreros también reclamaban su entrada a una institución que hasta ese momento había estado reservada para unos pocos, por ello se exigía una flexibilidad a quienes tenían que trabajar para sobrevivir.

La autonomía universitaria era una de las exigencias centrales de la reforma y hoy es una de las grandes deudas que tienen las instituciones de educación superior. En un sentido lógico, las universidades públicas son las que pueden gozar de autonomía gracias a que, en teoría, se inscriben en el marco de un derecho garantizado por el Estado; no obstante, lo que ha venido sucediendo, particularmente en Colombia, es que el Estado se ha desentendido de esta obligación, sus recursos para la educación pública se reducen mientras las universidades privadas aumentan sus tentáculos. Es así que la autonomía está relacionada con un sistema de educación público donde el Estado cumpla con el deber de garantizar este derecho. Cuando las universidades se convierten en corporaciones que compiten en el mercado para tratar de seguir funcionando es muy difícil llevar a cabo la construcción de un conocimiento crítico y comprometido con los problemas propios del territorio. La democracia universitaria también fue una de las exigencias de los estudiantes en una universidad gobernada despóticamente por los profesores, esas figuras eternas que se convertían en dueños de un feudo dentro de la universidad. El ideal de un co-gobierno universitario es otra de las deudas pendientes ya que estas instituciones giran al vaivén de las conveniencias empresariales, políticas y económicas. De Córdoba de 1918 seguiría el gran mayo del 68, dos movimientos antisistema para utilizar un concepto de Wallerstein. Dos experiencias que se opusieron a los valores establecidos en dos momentos diferentes de la historia. La juventud de Córdoba se enfrentó a la herencia colonial, la juventud del mayo francés se opuso a los dos sistemas hegemónicos que se disputaban el poder en la Guerra Fría. Para algunos, estos movimientos fracasaron porque sus exigencias no fueron cumplidas; sin embargo, el legado que dejaron a nivel intelectual y político también se puede considerar una victoria. No dejemos estas experiencias en los anaqueles del olvido.


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Educación

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Nacional 19 de Octubre de 2017: Bajo la iniciativa del Gobierno Nacional, el Congreso de la República aprueba el presupuesto general de la educación pública, para el 2018, con 37,5 billones de pesos. Un alto porcentaje de esos recursos se destinarían al Programa Ser Pilo Paga.

26 de Octubre de 2017: Se realizó un foro llamado “Financiación de la Educación Superior Pública”, coordinado desde la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes, con los 32 rectores de las U públicas, reunidos en el Sistema de Universidades Estatales, SUE. Debatieron los principales problemas que atraviesa la educación superior pública. Propusieron el trámite de un proyecto de ley para solventar esta situación.

3 y 4 de Noviembre de 2017: Se realiza el Encuentro Distrital Ampliado de Estudiantes de Educación Superior, en la ciudad de Bogotá. Se plantea la elaboración de un diagnóstico sobre el estado de la educación superior en Colombia para el año del 2018; de igual forma, unificar criterios para articular el movimiento estudiantil colombiano.

16, 17 y 18 de Marzo de 2018: I Encuentro Nacional de Estudiantes de Educación Superior -ENEES- en la Universidad Nacional de Colombia. Allí, se realizó un balance en términos organizativos del movimiento estudiantil y se construyó, después de varios años, una agenda conjunta de movilización nacional.

14 al 16 de Septiembre : Se llevó a cabo el ENEES 2.0 dentro del cual se consolidó un pliego de exigencias nacional y una agenda de movilización nacional. Se adoptó la forma organizativa del proceso nacional denominado Unidad Nacional de Estudiantes de Educación Superior, UNEES.

“A parar para avanzar”: los estudiantes Estos son algunos de los principales momentos que han atravesado el paro nacional por la defensa de la educación superior pública a nivel nacional y, en la Universidad Surcolombiana, a nivel local. Por: Redacción Desde La U

Local 22 de Agosto de 2018: Capturan a 8 concejales de Neiva por su participación, con presuntas irregularidades, en la elección del Contralor Hildebrán Perdomo (exjefe de la Oficina Jurídica de la Usco) y la Personera Heidy Lorena Sánchez. La Universidad Surcolombiana se ve salpicada en este acto de presunta corrupción y clientelismo, puesto que firmó un Convenio Interadministrativo de Cooperación para estas elecciones.

3 de Septiembre: Asamblea del Programa de Ciencia Política. Se debaten algunas necesidades e inconformidades de los estudiantes de este Programa. La asamblea decide entrar a paro indefinido, con un pliego de exigencias, estableciendo unos puntos mínimos de inmediato cumplimiento para el levantamiento del mismo.

4 de Septiembre: Asamblea general. Con la presencia del ex rector de la Universidad Surcolombiana, Pedro León Reyes, y su equipo de trabajo, se desarrolla un debate con toda la comunidad universitaria en torno al escándalo de corrupción por la elección del personero y contralor municipal.

7 y 12 de Septiembre: Asambleas generales multiestamentarias. Se debaten diferentes temas: las elecciones a rectoría y el escándalo de corrupción del Concejo de Neiva que involucra a la Usco.

4 de Octubre: Estudiantes de la Usco se reúnen en asamblea para debatir las razones del paro que se avecina. Este, se ha venido cocinando desde meses atrás por parte del movimiento estudiantil nacional para exigir atención inmediata, por parte del Gobierno Nacional, a la crisis de la educación pública. Por otro lado, ese día se posesiona en la rectoría de la Universidad Surcolombiana la profesora Nida Guzmán.


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17 de Septiembre : Producto del ENEES 2.0, surge un pliego de peticiones para el Gobierno. Algunos aspectos que destacan: “incremento de $4,5 billones para las universidades públicas, congelamiento de las matrículas de las universidades privadas y reliquidación de las deudas de los estudiantes con el Icetex con tasa real de interés 0 %”. 10 de Octubre: Movilización Nacional. Estudiantes de las universidades públicas de todo el país salen a las calles a exigir mejores condiciones para la educación. Las universidades necesitan 500.000 millones de pesos para cerrar 2018; 3,2 billones para gastos operacionales y 15 billones para saldar la “deuda histórica” en materia de infraestructura y calidad educativa. Ese mismo día se aprobó en el Congreso el Presupuesto General de la Nación para el año 2019. El Gobierno tenía un presupuesto estima-

do, para el año 2019, de 3,9 billones de pesos. El Ministerio de Hacienda afirmó que a los 3,9 billones le incrementaba $500.000 millones y no los 4.5 exigidos por los estudiantes. 11 de Octubre: Tras la aguda crisis de la educación pública en el país, estudiantes convocan a paro nacional indefinido. 24 de octubre: Movilización nacional de estudiantes, profesores y sindicatos. 26 de Octubre: Rectores del SUE firman acuerdo con el Gobierno Nacional. 27 de Octubre: Estudiantes y profesores rechazan acuerdo firmado por el SUE; según Aspu, “porque este no permite superar los principales factores de crisis para garantizar que se cumplan las funciones de docencia, investigación y

Educación proyección social asignadas misionalmente a las universidades”. 30 de Octubre: Gobierno Nacional y estudiantes llegan a un acuerdo para iniciar una mesa de diálogo que permita encontrar soluciones a la crisis de desfinanciación de la educación pública. La mesa iniciaría el 1 de Noviembre. Se crearon tres ejes temáticos: aspectos financieros (recursos para terminar 2018 y presupuesto de 2019), aspectos normativos, y, democracia y autonomía universitaria. 31 de Octubre: Movilización Nacional: “La Marcha Zombie”. Estudiantes de universidades públicas de todo el país salen a las calles, disfrazados y llenos de alegría, a exigir al gobierno mejores condiciones para la educación. 7 de Noviembre: Estudiantes y profesores se

El profesor Carlos Bolívar en la jornada denominada “Clase al Parque”, en la Plaza Cívica de Neiva.

24 de octubre: La Universidad Surcolombiana se suma al Paro Nacional indefinido. Se realiza un Plantón a las afueras de la Institución, frente a la sede de Saludcoop, y una velatón en sus ágoras. 26 de Octubre: Movilización (Nacional) por las calles de Neiva. 31 de Octubre: Movilización: “La Marcha Zombie”.

6 de noviembre: Plantón en el intercambiador vial, vía Neiva/ Palermo/Bogotá. 7 de Noviembre: Clase al Parque. Algunos profesores del Programa de Comunicación Social y de Ciencia Política, junto a sus estudiantes, se toman el Parque Santander para hacer clase, junto con los transeúntes, en torno a las temáticas relacionadas con la crisis de la universidad pública y sus luchas.

retiran de la mesa de diálogo. Aseguran que el Gobierno no tiene voluntad política para avanzar. “Exigimos que se salde el déficit de las universidades e instituciones de educación superior públicas para 2018 (500.000 millones de pesos)”: Jennifer Pedraza, vocera de la Universidad Nacional. 8 de noviembre: Movilización. Estudiantes, profesores y afiliados a organizaciones como la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, la ADIH y otros sindicatos, en todo el país, marcharon para respaldar la lucha estudiantil y rechazar, entre otros aspectos, el proyecto de “Ley de Financiamiento” que radicó el Gobierno Nacional en el Congreso y que pretende gravar con Iva toda la canasta familiar. 15 y 28 de noviembre: Movilización nacional. De nuevo estudiantes, profesores y trabajadores, unidos.

11 27 de Noviembre: Se retoma la mesa de diálogo entre estudiantes en paro y Gobierno Nacional. 29, 30 y diciembre 1: Encuentro Nacional de Estudiantes de Educación Superior (ENEES de emergencia B). 7 de Diciembre (7:00 p.m): Velatón Nacional por la Paz y la Vida (plazas y parques principales del País). 12 de Diciembre Luego de 64 días de paro nacional, los estudiantes y el Gobierno Nacional llegan a un acuerdo. “Hemos conseguido 5.85 billones de pesos, un avance histórico y un acuerdo a mediano plazo. Seguiremos movilizándonos el próximo año”, afirmó Jénnifer Pedraza, vocera estudiantil. La decisión sobre el mecanismo de movilización de aquí en adelante, y sobre levantar el paro, corresponde a cada una de las asambleas de las instituciones de educación superior.

Plegaria por la educación Superior, hecha por estudiantes de la Universidad Surcolombiana, durante la marcha del 8 de Noviembre.

8 y 15 de Noviembre: Movilización Nacional.

19 de Noviembre: Consejo Académico Ampliado. La administración de la nueva rectora, Nidia Guzmán, hace un balance sobre la situación de la universidad, en términos financieros y académicos, desde el inicio del paro. De igual forma presenta una propuesta para retomar clase el 3 de diciembre y al tiempo seguir apoyando las

actividades de la lucha estudiantil. Estudiantes presentan pliego de peticiones en torno a diferentes problemáticas de la Usco. 20 de Noviembre: El Consejo Académico se reúne, esta vez a puerta cerrada, sin la presencia de los estudiantes, y toma la decisión de suspender el semestre.

universidad, junto a la comunidad universitaria, se hace la instalación de la Mesa de Concertación Local, junto a representantes de la administración, profesores y estudiantes, para debatir el pliego de exigencias construido por los últimos. De igual forma, en el centro de Neiva, Plaza Cívica, se lleva a cabo la segunda versión de Clase al Parque.

21 de Noviembre: En las ágoras de la

28 de Noviembre: Movilización Nacional.


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Deportes

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Los lugares inexplorados del Rugby: el factor humano El Rugby como función social en la Universidad y la sociedad. El deporte como contención y formación. Más allá del ocio y del divertimento, entrenar para cambiar, entrenar y trascender el juego más allá de las líneas de cal. Por: Luis Carlos Proaños Estudiante de Comunicación Social y Periodismo

Nacional de Rugby. El hecho ocurrió en la coronación del equipo sudafricano en el Campeonato Mundial de Rubgy de 1995.

Los resultados deportivos del proceso formativo de Rubgy en la Universidad Surcolombiana se han sostenido a lo largo del tiempo como una de sus marcas distintivas. Del trabajo realizado se podría hablar del rendimiento y de los objetivos deportivos alcanzados. Los resultados saltan a la vista: el equipo de la Universidad Surcolombiana es uno de los más consistentes del país en su categoría; ha participado, ininterrumpidamente, de los Juegos Nacionales Universitarios desde el 2010. Pero hay un asunto mucho más interesante, que no es tan evidente a los ojos del aficionado y no le interesa mucho a los medios que han hablado del proceso: el valor y la función social de un deporte, que, histórica y mundialmente, se ha hecho un lugar como agente funcional para el cambio. Los jugadores y el entrenador coinciden en que dentro del equipo deportivo se ha incubado un espíritu tan fuerte de grupo que eso ha repercutido en las relaciones sociales que forjan fuera del campo de juego: “El equipo se entiende desde un punto de vista en el que el grupo es tan fuerte como el eslabón más débil del equipo, entonces nos centramos en ayudar a los que a veces tienen algún tipo de inconsistencia, y eso hace que se desarrolle y se potencialicen los valores personales y los del grupo” expresan. Hay otro factor que, según dicen los protagonistas, les ha dejado esta ganancia de metros dentro de la cancha: la estimulación de su capacidad para el liderazgo. “Lo principal en el Rugby es generar líderes integrales, seres humanos que sean buenos ciudadanos, y si juegan bien este deporte, mucho mejor”, dijo Mauricio Cabrera de los Ríos cuando le preguntaba por el proceso de enseñanza de Rugby de la Universidad.

El profesor Cabrera es bogotano, de madre nariñense y padre chileno. Es una de las bases del proceso de Rugby de la Universidad, desde sus inicios. Cabrera fue el gestor del acierto más importante del club en su corta historia. En 2008, arrancaron con el proceso deportivo mientras la ciudad y la universidad se contagiaban con fervor. “Ese año empecé a entrenar a los chicos de la Universidad. Yo venía todas las vacaciones a la ciudad y en una de esas había un grupo de jóvenes que quería entrenar. Después de eso, fueron apareciendo los equipos en la ciudad”, cuenta Cabrera, en medio de un entrenamiento. Mauricio Cabrera de los Ríos tiene un aspecto físico robusto, una barba que bordea la canicie y el pelo ondulado en un punto moderado de abundancia. En medio de la charla cuenta que uno de los resultados más importantes que ha dejado el proceso ha sido “graduar chicos de la Universidad que estaban un poco perdidos en el espacio y ayudarlos a

que contemplen otros enfoques para sus vidas. El rugby les ha dejado un mensaje: ayudar a los demás a través del ejemplo que dan. Integrar a las familias”. Jefferson Rodríguez tiene 25 años, es estudiante de Ingeniería Civil, cuenta: “El rugby me ha ayudado mucho porque me ha vuelto más serio en algunas cosas: por ejemplo, en el estudio, antes era muy vago, ahora estoy más dedicado, ya no salgo a tomar. Es disciplina”, señala, y se ríe, entre apenado y orgulloso de sí mismo.

Mandela y el referente sudafricano Hay una imagen que contiene contraste y un significado social incalculable: un negro, un blanco, uno lo toma del hombro, el otro lo mira con mucho respeto, ambos vestidos bajo un uniforme verde oscuro, uno con gorra, el otro sin. De un lado, Nelson Mandela, presidente de la República de Sudáfrica, del otro Francois Pienaar, capitán de los Springboks, la Selección

John Carlín, periodista británico, sintetizó en su libro El Factor Humano (2008) las intenciones y las esperanzas que albergaba el líder africano sobre el Rugby: “Mandela supo que tenía que conseguir la unión de blancos y negros de forma espontánea y emocional y vio que el deporte era una estrategia extraordinaria para lograrlo”. Sudáfrica venía de una etapa difícil, tratando de quitarse de encima las huellas de un colonialismo de siglos, alguna vez holandés y, recientemente, inglés. Mandela usó el deporte como un factor de transformación social y, sobre todo, de unión en el sentido comunitario. Eran años de una sociedad post-apartheid. La política racista del gobierno sudafricano, fue dirigida por muchos años a aplicar por la fuerza el llamado “desarrollo separado” o la “coexistencia ordenada”, un lugar en el que “el racismo alcanzó la categoría de doctrina y política oficial del Estado”- en los que la sociedad se encontraba amarrada todavía a unas prácticas con tintes racistas, de dominación. Con Mandela, las primeras elecciones democráticas, una nueva constitución política y el Rugby, inició una ofensiva multidimensional para erradicar de la conciencia colectiva la discriminación racial. “La filosofía y el espíritu del rugby también pueden considerarse factores protectores contra la violencia. En el rugby se enseña a respetar al perdedor, sin el cual no existiría un ganador; respetar al rival, quien no se considera como enemigo, sino como un amigo al que se enfrenta solamente en la cancha, pero quien fuera de ella vive con el mismo amor y pasión este deporte”, escribió Vesik Chadunelli, médico deportólogo en su investigación La evolución del rugby: de deporte violento a deporte regulado.


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Deportes

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El valor y los legados

“El Rugby refuerza el respeto. No son palabras muertas. Cuando llegas a ver el juego profesional internacional entiendes que realmente existe un respeto por las normas y el juez”, recalca Cabrera. Y dice que la idea ha calado en sus dirigidos. Más adelante, conforme se va realizando una de sus prácticas de entrenamiento hay un detalle: una de las chicas suelta el balón en la dirección equivocada, pero no recibe ningún reproche; por el contrario, se alza una ovación y vuelven a empezar. “Se trata de sumar personas a un estilo de vida sano, de juego en equipo y lo que busca es tener buenos ciudadanos para una sociedad que los necesita: desde un punto de vista de disciplina en los entrenamientos, y en la cotidianidad. Ellos no solo trabajan en equipo dentro de la cancha, por fuera se nota cuando se ayudan entre sí, no todos son buenos para el tema del estudio, y ahí se auxilian”, afirma el profesor. También cuenta que para poder participar de los campeonatos tienen que hacer actividades que les ayudan con la financiación grupal de los viajes. Todos ayudan. Todos participan. Todos quieren. Cabrera dice que el trabajo que han realizado se hace en función a la acogida del que lo necesita y que el deporte se ha convertido en un tejido social. “Lo que va pasando es que como tu amigo es tan cercano, se vuelve tu hermano y eso permite que ellos no abandonen el proyecto”.

de la iluminación artificial para poder desarrollar normalmente el transcurso de su rutina. Es el caso de la cancha de césped de la Universidad Surcolombiana, que se hunde en una penumbra corta mientras el encargado de las luces las activa.

Hablan los protagonistas:

En medio de esa escena, arranca el entrenamiento del jueves del club de Rugby. Siempre inicia puntualmente, y en la rutina natural del precalentamiento hablan los protagonistas. En el de hoy hay 22 personas, la mayoría con el uniforme, un buzo ajustado que mezcla el rojo con el negro. Hay una onda muy personalizada, muy auténtica en medio del estiramiento. En medio de todo eso, salta a la vista una diversidad expresada en la diferencia de personalidades que se encuentran entrenando.

A las seis de la tarde Neiva se va poniendo cada vez más tenue en esta época del año. El sol se va apagando súbitamente. Mientras la brisa hamaca la tarde, algunos lugares abiertos necesitan

Por un lado, está Benjamín Ramos, estudiante de Tecnología en Obras Civiles, 20 años, con una robustez física propia de los practicantes asiduos de Rugby. “Unión, hermandad del equipo,

apoyo mutuo dentro y fuera de la cancha, el trabajo en equipo lo es todo en los partidos y en la vida real”, dice, un poco agitado, cuando se le pregunta por las enseñanzas más importantes que le han dejado estos tres años de inmersión en la galaxia Rugby. Benjamín hoy es el capitán, habla con sobriedad y una sequedad llamativa. También están los que hablan mucho y ríen igual, como Jefferson Rodríguez y Laura Daniela Pavón. Ella es de estatura mediana, de contextura ancha y de sonrisa amplia. Ella mira a los ojos siempre que habla, y cada una de sus respuestas está emitida con gran énfasis. Y dice algo que llama la atención. Para ella lo más importante que le ha dejado el año que lleva alrededor del balón ovalado es “el amor al juego, el amor al deporte, el amor a la vida”. En últimas, la respuesta de Daniela es abarcativa, y a juzgar por las demás contestaciones, el sentimiento es generalizado. El Rugby, más allá de las consecuencias deportivas y los aportes físicos, se ha convertido, para los jóvenes, en una escuela de vida. O como también dice Ignacio Gutiérrez, la segunda familia. Es el deporte como institución social, o, dicho de otro modo, el deporte como conjunto de reglas que estampan la conducta. La práctica se extiende en la noche y dura 2 horas. Algunos tardan unos cuantos minutos en llegar. Ignacio Gutiérrez ya se graduó, es profesional en Contaduría Pública, tiene 25 años, y es el primero en remarcar el aspecto del liderazgo. “En el deporte se aprende la disciplina y los valores, lo que se aprende acá lo puede utilizar en la vida diaria: por

ejemplo, en los estudios. El rugby me ha enseñado a ser un líder tanto adentro como afuera. Antes era muy callado, me cohibía en muchas cosas, casi no hablaba. Acá me tocó empezar a hablar, a ordenar, y ya afuera, cuando me tocó trabajar era más sencillo”. Lady Mieles es de estatura pequeña, de sonrisa pronunciada y sostenida, 20 años, de los cuales lleva tres en Rugby, estudiante de lengua castellana. Lady dice que este deporte les ha enseñado a no callarse las cosas. “Cuando inicié era muy tímida, no era capaz de decir las cosas, pero uno se va soltando porque el grupo lo permite y el espacio está dado para eso”, termina. Danna Rivera tiene 19 años, estudia psicología y en el mes que lleva practicando este deporte ha aprendido a potenciar su capacidad para exponer sus inconformidades, a no callarse cuando algo no le gusta. Cuenta que el esfuerzo físico le ha aportado vitalidad y una forma nueva de encarar los días. Dice que ahora no le cuesta madrugar a las clases de 6. Y dice, enfática, que el Rugby sirve para que se elimine ese estereotipo generalizado: que las mujeres no juegan deportes de contacto. “Se va apropiando un concepto ético en el que no hay espacio para el todo vale, más bien con sentido común y utilizando la inteligencia, porque tenemos responsabilidad y la civilización tiene que estar a la altura de lo que está pasando”, concluye Cabrera. Se entiende: entrenar y aprender. Jugar por unir. La función primaria -a veces tan distorsionada, tan olvidada- del deporte.


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Región

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Las fiestas del retorno, una historia entre la guerra y la paz Por: William Andrés Villegas Estudiante de Ciencia Política

El sábado 10 de noviembre, a eso de las 5:30 a.m., parte una delegación de aproximadamente 25 estudiantes de la Universidad Surcolombiana con destino a la Zona de Reserva Campesina El Pato, Caquetá. Tras casi 7 horas entre trochas, montañas y ríos, en una chiva modelo 84 con acabados de madera, arribamos a la vereda de Guayabal, el lugar prometido para la realización de lo que sería la celebración número 38 de las Fiestas del Retorno; tres días de fiesta y conmoción entre los patunos que convergen al llamado con el objetivo de conmemorar su historia de lucha y de reivindicación como población campesina, con la participación de las 27 veredas que le conforman, distribuidas en una extensión de 88,000 hectáreas. Tras un largo recorrido, llegamos al caserío de Guayabal, conformado por 6,200 habitantes aproximadamente. A simple vista un pueblo sencillo de identificar por las diversas decoraciones que hacían parte de las festividades y el ambiente de regocijo que colmaba a la población en general; además, ese aroma característico del campo, de la tierra húmeda y el rocío del pasto, componentes que combinados con la calidez de la gente, constituyeron una bienvenida de lujo. Una vez instalados nos preparamos para trabajar los diferentes talleres preparados con y para la comunidad: en un primer momento, un taller de derechos

Estudiantes de Artes de la Universidad Surcolombiana pintan un mural en el Colegio de la vereda Guayabal.

humanos, el cual se llevó a cabo el mismo día de llegada. Contó con la participación de aproximadamente 30 personas, entre ellas jóvenes y representantes campesinos reconocidos por su liderazgo en la región. Las discusiones que surgieron se encaminaron al reconocimiento de los campesinos como sujetos de derechos y actores importantes en la construcción del territorio; esto, sin olvidar el contexto

propio de violencia que históricamente ha atravesado esta región producto del conflicto armado, en donde el abandono, la pobreza y la exclusión han sido su principal caldo de cultivo. Al caer la noche, la fiesta se postró como escenario principal en el polideportivo del caserío. La comunidad agolpada con instrumentos y atuendos, reflejaban la cultura de la región; la

música, una combinación entre el bambuco, la guabina y el bolero; trago, baile, y la apertura del concurso ecológico de atuendos con material reciclable de las candidatas, en el cual la Universidad Surcolombiana también hizo presencia con la estudiante Diana Brigitte Ortiz, en calidad de representante de la delegación. Una noche llena de emociones y goce entre la población, con la interacción entre candida-


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Región

Niños, jóvenes y campesinos de la zona durante los diferentes talleres liderados por los estudiantes de la Universidad Surcolombiana.

tas, pobladores y nosotros, estudiantes; experiencias y vivencias encontradas, pláticas convencionales con los campesinos, de esas que se dan con una cerveza en la mano. Conforme cayó la primera noche de las fiestas del retorno, los estudiantes fatigados pero llenos de disposición, procedimos a organizarnos en el colegio del caserío, entre carpas y cobijas para protegernos de lo que sería una noche fría. Al fondo el eco de la fiesta diluyéndose de a poco. Un sol radiante en la mañana del domingo. Arranca la jornada con un tradicional desayuno en el caserío y música a cargo de una orquesta conformada por estudiantes, en compañía de los miembros de la comunidad, invitando entre arengas y melodías sollozantes al taller de autorreconocimiento y expresión corporal liderado por la estudiante Yéssica Ospina, del programa de Psicología. El objetivo de este fue desarrollar las capacidades de los niños (as) de la región y además, hacer un ejercicio de reflexión en torno a los distintos proyectos de vida que tienen en mente, narrar sueños y vivencia; allí se evidenció un sentido de pertenencia bastante arraigado por su territorio, pues sus testimonios giraban en torno a fortalecer la construcción de paz dentro del caserío y la promoción por el desarrollo de su región. Paralelo a ello, estudiantes del Programa de Artes, en colaboración con otros miembros de la delegación, dieron cabida a la realización de un mural en el colegio de la vereda Guayabal, en conmemoración a la fauna y flora de la zona de reserva campesina. Terminada la hora del almuerzo, en medio de un ambiente de solidaridad y comunidad, siendo las dos de la tarde, se dió inicio al conversatorio de “Memoria Histórica”, llevado a cabo con la participación dinámica de estu-

diantes del programa de Ciencia Política. Allí, se contó con la presencia de líderes campesinos, miembros de la junta de acción comunal y de la guardia indígena de la zona. En el desarrollo de este se lograron percibir miradas distintas de lo que nos cuentan los libros de historia, o más bien, de lo que no se cuenta, de esa estrecha relación entre el campesino y su inexorable condición ligada a la tierra, pero también al conflicto engendrado por la disputa de aquellos territorios, por las prácticas del despojo en manos del Estado, en el entendido por los habitantes de El Pato, Caquetá, como “aquellos que sólo saben llegar con fusil en mano a repartir bala; aquí no llegan con comida, ni educación, o puestos de salud”, no entran con ideas o propuestas para aportarle a la región, y esa, en últimas, es el principal caldo de cultivo del conflicto armado: los vacíos políticos que deja un Estado indolente con su pueblo. Igualmente, se planteó una línea de tiempo identificando hechos importantes que configuran la identidad del territorio, como por ejemplo la denominada marcha de la vida, la cual tuvo lugar a finales del año 1980, en

donde cientos de campesinos del Pato, hombres, mujeres, ancianos, niños, marcharon hasta Neiva y se tomaron el Estadio Urdaneta; desde allí le exigieron al gobierno local y nacional garantías para una vida digna, o al menos para una vida. Dicha marcha constituyó un proceso de resistencia campesina frente a la represión y la violencia desmedida impartida por el Gobierno Nacional como una estrategia sistemática contra lo que en su momento eran las repúblicas independientes (Marquetalia, Riochiquito, El Guayabero), constituidas en varias partes del territorio colombiano como pequeños grupos del campesinado común, del que labra la tierra y recibe cosechas de balas, del que nutre nuestras mesas de alimentos y es perseguido, señalado y atacado indiscriminadamente, como si éste fuera sinónimo de lo que en aquel entonces se empezaba a alzar con fuerza: las guerrillas de las Farc-EP. Asimismo, el taller de memoria histórica se basó en un proceso de reconocimiento de las particularidades del conflicto; dicho taller dejó en nuestra delegación de estudiantes un

aprendizaje valioso: la interacción que como sujetos tenemos frente a la realidad, como seres que no entran a un territorio para transformarlo sino comprenderlo desde el relato de quienes han vivido de primera mano el conflicto y que en últimas, somos nosotros los que tenemos más por aprender de ellos, que ellos de nosotros. La marcha de la vida gesta un nuevo inicio en la historia de los patunos, en su intento por dejar atrás las experiencias del conflicto, representa ese fervor de lucha y de resistencia, de echar raíces y de sembrar sobre lo destruido, de labrar una vez más la tierra, de producir no solo víveres y alimentos sino esperanza; es por ello que las fiestas del retorno en la región de El Pato significan retomar las riendas de su historia, hacerse cargo de la vida que les tocó pero no conformarse, reconocer su identidad de campesinos combativos y marchar, cosechar una y otra vez sobre los ideales de paz, sobre una reconfiguración de su historia, la cual no signifique más una representación de la guerra ni la violencia, sino de la vida y la prosperidad.


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Academia

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Los desafíos de la psicología en el marco del posconflicto colombiano Desde el 2012, con el inicio de diálogos entre el Gobierno Nacional y las FARC, y con los nuevos vientos de negociaciones realizadas con la intención de ponerle fin al conflicto armado interno que ha vivido el país por más de 5 décadas, diferentes actores del ámbito académico nacional vienen discutiendo sobre su función en este escenario. La psicología, por su desempeño social, tendrá un lugar preponderante. Por: Luis Carlos Proaños estudiante de Comunicación Social y Periodismo

La Universidad Surcolombiana, al igual que el resto de universidades públicas del país, le apuesta a la construcción de paz y a la intención de realizar aportes a la misma desde su quehacer investigativo, formativo y académico. Así lo demuestran la creación de posgrados como la Maestría en Cultura de Paz, el diplomado en Posconflicto y Construcción de Paz y la realización de eventos como el Congreso Nacional de Neuropsicología y Neurociencias, llevado a cabo en agosto de 2018 en San Agustín, por el grupo de investigación MI Neuropsy. Este tuvo un eje en su agenda: estudios realizados con excombatientes y víctimas de la guerra interna colombiana, que incluyó 5 presentaciones, dentro de las cuales se expusieron investigaciones relacionadas con el conflicto armado y sus implicaciones en la salud mental de los actores. Así mismo, es evidente el interés de la comunidad académica nacional, que ha promovido la realización de discusiones como en el Noveno Encuentro de Red de Investigadores en Psicología, realizado en la Universidad Surcolombiana, en las que se plantean y discuten cuál debe ser el rol que se asumirá en el marco del posconflicto como respuesta a la responsabilidad social que eso abarca. En este contexto de interés académico, la psicología, como campo investigativo y académico, así como un área de intervención social, tiene un rol fundamental “en tanto la salud mental de las personas está considerablemente

Procesos de acompañamiento psicosocial y psicoafectivo con niños en contextos de conflicto armado y con campesinos del centro del departamento del Huila, realizados por el grupo de investigación INSURGENTES de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Surcolombiana.

debilitada en términos psicopatológicos; también por las experiencias traumáticas que se han vivido, y por las estrategias con las que se afrontan los problemas y las situaciones vividas allí”, según expone Natalia Trujillo, psicóloga e investigadora de la Universidad de Antioquia y doctora en Ciencias básicas biomédicas de la misma. Lo anterior se debe a que las particularidades del conflicto, su duración y todo lo que de ahí se ha derivado, como su recrudecimiento en momentos específicos de la historia como en el final de la década de los 90 y el inicio del 2000, “han afectado las formas del psiquismo humano: en las

relaciones consigo mismo y en las relaciones con las personas o el circulo primario vincular familiar, las relaciones con la comunidad y las relaciones con la institucionalidad y con lo macro, es decir con las formas de estado institucionales que prestan servicios”, explica Julio Roberto Jaime, psicólogo de la Universidad Surcolombiana, docente de Psicología Comunitaria y doctor en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud de la Universidad de Caldas; y parte del grupo de investigación Insurgentes de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Surcolombiana. En ese mismo sentido, autores como Nelson Molina, psicólogo de la Universidad de los Andes, Magister en psicología social de la Universidad Autónoma de Barcelona, hablan de

las implicaciones psíquicas que ha dejado el conflicto armado. “La guerra, la confrontación armada, ha sido en Colombia por más de cinco décadas una de las condiciones de contexto y relacionales que más ha afectado la configuración de subjetividades y, por consiguiente, las formas de construcción de la realidad”, escribe en su texto “Retos de la psicología en la construcción de paz en Colombia: ¿fatalismo o ingenuidad?”. Por eso, Aldemar Parra, coordinador de la política pública de Salud Mental en Colombia, advierte que “no es posible hablar de construcción de paz, no es posible hablar de postconflicto si la salud mental no tiene un lugar privilegiado en ese proceso”. Julio Jaime afirma que “hay que analizar con sutileza esos detalles, porque, dependiendo


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de cómo se presentó la violencia en cada territorio, esto tuvo unas implicaciones distintas. La guerra está impregnada en el cuerpo, en el lenguaje, en la forma de relacionar, en la forma de representar el mundo de quienes la han vivido. Por lo tanto, ese nivel de especificidad y de contextualización se convierte en un referente absolutamente importante para ello”. Allí recae la responsabilidad social de la psicología en este proceso histórico del país, según Jaime, en su misión de estudiar, comprender, explicar y desarrollar alternativas para mejorar las condiciones de vida de la población afectada. Por su parte, para Natalia Trujillo, “la psicología tiene muchos retos en el posconflicto que van desde la comprensión misma de la clínica de los fenómenos patológicos y las personas que atravesaron estos tipos de situaciones”, los cuales tendrán como resultado la reestructuración de comunidades, la reorganización de las representaciones y de la forma de vida en comunión. Esto es fundamental, puesto que el camino de la reparación general de la población que ha estado expuesta al conflicto debe contemplar como eje principal a la salud mental y su intervención

Los retos investigativos y de intervención Según señalan los expertos, las áreas de la psicología que tendrán los mayores retos en el contexto de posconflicto serán la investigación y la intervención. A partir de ellas se intentará dar respuesta a interrogantes sobre la estructura mental de los implicados en el conflicto, como ¿qué han arrojado las investigaciones desde la psicología en torno al posconflicto y qué se puede tomar de ellas para realizar el trabajo en un contexto distinto? ¿Cuánto y de qué manera afectó la forma de relacionarse con su entorno cercano, como la familia, y su comunidad? ¿Cómo reconstruir el tejido social que la guerra y los ataques ocurridos en la misma resquebrajaron? ¿Cómo adaptar los dispositivos e instrumentos diseñados en la psicología para usarlos en este tipo de investigaciones e intervenciones? La lista es amplia y logra convertirse en un objetivo que antes se constituyó en una incógnita, ¿cómo afrontar y encarar un país que está cambiando, y en el que se reincorporan actores que antes estaban por fuera de la legalidad? De entrada, Nelson Molina explica que hasta el momento la labor de la psicología colombiana ha sido relevante “en atención a personas afectadas por

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17 necesidades de estos entornos y personas que han estado en el conflicto”, expresa. Trujillo aviva una realidad problemática: la necesidad de la psicología como campo académico de construir elementos y dispositivos ajustados a las realidades y necesidades de los actores. En virtud de ello, Julio Jaime habla de construir otros saberes que permitan entender cómo se ha desarrollado el conflicto, que se desmarquen de las líneas clásicas de la investigación y la intervención, “me refiero a que no sirve usar modelos de otros países y de otras particularidades, porque en la forma de apropiación y configuración en lo subjetivo es diferente”. Además, Jaime sugiere en cuanto a lo metodológico, “empezar a pensar procedimientos que articulen la interdisciplinariedad, puesto que este asunto es tan complejo que requiere diferentes miradas disciplinarias para comprender y trabajar”.

Para el caso específico de la intervención psicológica, Trujillo explica que los retos en este ámbito son de carácter técnicoinstrumental. “Pensar qué elementos usar, cómo hacer mediciones basadas en la evidencia que permitan documentar y replicar en el futuro en otras Procesos de registros electroencefalográficos en personas que han hecho parte del comunidades”. Además, hace conflicto armado, realizado por el grupo investigativo de la profesora Natalia Trujillo. una claridad que debe ser un requisito para trabajar con la la violencia política, a personas buenos y malos históricamente, población que ha conservado las desmovilizadas y a comunidades que en épocas de posconflicto no huellas del conflicto: “se debe diversas que han sido afectadas sirven tanto. En el conflicto hay hacer un trabajo responsable por el fenómeno del conflicto”. unos roles que cada uno asumió, y éticamente valido y que deje Un ejemplo de lo anterior es la pero en el posconflicto hay que dotadas a las comunidades de investigación “Dimensiones de reformularlos y la psicología tie- capacidades para continuar con la empatía en excombatientes ne que enseñar cómo hacerlo”, los aprendizajes permitidos al del conflicto armado colombia- explica Nelson Molina. respecto”, explica. no, utilizando una escala estandarizada” de la que hizo parte Para el caso de la investigaPor su parte, Jaime habla de Trujillo, que arrojó descubri- ción a futuro, según Natalia Tru- la necesidad de crear nuevos mientos como los cambios en las jillo, se trata de hacer una inves- modelos de intervención, que formas en que las personas que tigación pertinente que absorba sean sistémicos-relacionales y han estado en el conflicto ma- la complejidad de esta proble- complementarios, “que trabajen nejan los problemas, cómo usan mática y que, a su vez, otorgue en los niveles micro, meso y marecursos de control inhibitorio, soluciones replicables científica- cro: las personas, sus familias de autorregulación para actuar mente, útiles para la comunidad y las comunidades, y las condien consecuencia y cómo estas nacional e internacional, y lle- ciones en las que el Estado ha atraviesan la reorganización var eso a la implementación de perpetuado otras formas de vioque sufrió el cerebro durante el intervenciones. “Se trata de la lencia: como la pobreza estrucconflicto y que se manifiesta di- construcción de protocolos que tural” explica. rectamente en la interacción so- se adecuen a las necesidades cial. de las poblaciones y su entorno Finalmente, Jaime, señala (por ejemplo: en los entornos que la psicología también tieDe igual forma, se abre otro rurales, como el desarrollo di- ne un reto de tipo ético político reto fundamental para afrontar ferencial de capacidades) y ge- (desde los centros de formación, en el posconflicto: el de superar nerar instrumentos de medición en su diseño de los planes de los estereotipos y las miradas del que permitan entender fenóme- estudio, hasta los mismos dobueno-malo. “Si queremos hacer nos, que no castiguen a las per- centes) que tiene que ver con la reconstrucción social y reconci- sonas por sus condiciones (falta formación de los profesionales: liación política hay que cambiar de escolaridad, la falta de expo- la posibilidad de promover el el enfoque. En ese sentido, hay sición a situaciones) puesto que entendimiento y la comprensión que pensar cómo desde la psico- en este momento muchas de de la historia del conflicto desde logía se pueden reformular es- ellas están enfocadas en el en- una mirada plural y desde unos tos patrones y estereotipos que torno urbano, siguiendo los hi- valores que partan del reconociestán alrededor de los que son tos clásicos que no mapean las miento del otro.


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Foto Diario del Huila

Foto Suregión.com

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Crónica

El sagrado pan de cada día Por: Adriana Vargas Peña Estudiante de Licenciatura en Lengua Castellana

Una larga cadena humana se cocina lentamente en sus propios fluidos. Apenas protegidos por una delgadísima polisombra negra, cada uno espera el turno para comprar un tiquete que asegurará un plato de alimento. Mil cien pesos le bastan a un universitario pobre, valga la redundancia, para lograr llenarse el estómago. –Una de las quejas más recurrentes es la fila –comenta Karol mientras observa un punto de ninguna parte, en ese gesto recurrente que hacen las personas cuando tratan de recordar. Ella ha trabajado mucho tiempo en “La Venada”, el restaurante más grande de la Universidad Surcolombiana, y conoce la cara poco agraciada de la labor, de esa ardua misión que consiste en alimentar tres veces al día a un aproximado de 1600 estudiantes. Su labor es la de asegurarse de que todo marche bien durante las tres jornadas, desayuno, almuerzo y cena; que solo se entregue un tiquete por persona, que no hayan inconvenientes con la comida y de evitar cualquier posible imprevisto. –Hemos intentado solucionar ese inconveniente, pero la exigencia es muy dura– explica–, muchas veces el sistema se nos cae, el internet falla, y tenemos que escribir cada nombre y código a mano, lo que retrasa mucho más el servicio. En más de una ocasión recibimos gritos de parte de estudiantes impacientes que no comprenden lo que sucede detrás de la ventanilla. Incluso han llegado a madrearnos, cosa que me sorprende, ya que como universitarios académicos, deberían ser más educa-

la fila, sino la ausencia extraña de la mujer de la ventanilla, que según las descripciones de los más osados, poseía una perspectiva de vista frontal prominente, visible gracias a los escotes generosos que suele usar, solo superada por su mal humor y su fortísima voz.

dos y empáticos. Aunque es común que los estudiantes padezcan tortuosas esperas, con el peso de sus morrales acribillándoles la espalda y el sol implacable del eterno verano que Neiva siempre ha sido, la fila es un jardín de historias: un muchacho se mira las uñas con cierto deseo onicofágico, mientras una jovencita rubia, delgada y con pantalones increíblemente ajustados se acerca disimuladamente a la hambrienta procesión buscando un lugar privilegiado cerca del puesto de venta. Un duplo de parlanchines, morral y caja de herramientas al hombro, acceden sin reparos a la sonrisa semicoqueta de la recién llegada, ubicándola frente a ellos. Ella sabe que nadie le increpará que se cuele en la fila, es algo cotidiano. Uno de los secretos tácitos de la experiencia es sacar la mayor ventaja posible de la travesía conocida como “Venadazo”, y si se tiene amigos que han llegado antes, es válido aprovecharlos.

A medida que la hilera avanza lentamente, los rituales de esta práctica estudiantil se hacen más evidentes. El licenciado Bonilla, un profesor de tez dorada por el sol, y por los años, y una contextura generosa por el buen vivir, ha cometido una enorme falta de respeto hacia las tradiciones. Su infracción fue pedir, de la manera más descarada, que le comprasen la boleta. Sin embargo, la comunidad lo perdona, pues el docente no ha comido ahí desde hace media vida. Mientras tanto Juan, un universitario fiel al menú del restaurante y asiduo consumidor de sus platillos, prepara su carné estudiantil y el dinero, dispuesto a probar una vez más la comida que le ofrece La Venada Gourmet, como le gusta llamarlo, a un precio muy cómodo. Recibir el tiquete produce generalmente un sentimiento de travesía terminada, y ese día no fue la excepción, aunque los comentarios recurrentes no eran hacia la dicha de haber acabado

–A la cajera la tienen en muy mala estima –manifiesta Karol con voz de reproche y consideración–, pero es porque solo piensan en el hambre, y no en lo estresante que es soportar muchachos que no están atentos al llamado, que buscan cambiar un billete de cincuenta mil pagando mil cien pesos, y que ralentizan los procedimientos. Creen que ella es una cascarrabias, pero solo trata de hacer bien su trabajo. La boleta es solo la primera parte del proceso. Una segunda fila espera para reclamar los alimentos. En los días en los que el sol es más inclemente, los estudiantes se acumulan bajo los árboles o las salientes de los quioscos, evitando la potente luz ultravioleta que golpea los pasillos. Juan, quien se ha ubicado al final de la línea, comenta que la del almuerzo es la peor de las jornadas, que al desayuno es más rápido, que en la cena no hace calor y que tanto por la mañana como por la noche la fila apenas si sale del restaurante. El restaurante en sí mismo es un salón de paredes blancas y muchísimas ventanas, que dan hacia la vegetación que circunda el lugar, por un lado, y hacia los edificios del Instituto de Lenguas y el gimnasio por el otro. El mobiliario se compone de unas cuarenta mesas dispuestas en línea a lo largo, cada una con cuatro sillas y seis en


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las esquinas, con la cocina dividiendo los dos sectores del espacio. A lo largo de cada sector se ubican las barras de servicio, y una mesita anexa, donde una joven de aspecto sonriente recibe las boletas mientras los comensales toman una servilleta y una bandeja recién manoseada al final de la procesión. –La actividad generalmente es muy tranquila –explica Karol–, pocas veces se ven incidentes que interrumpan las comidas, más allá de los accidentes jocosos en los que a alguien se le cae el jugo o derrama la sopa por sentarse donde no debía. Los estudiantes caminan con una especie curiosa de parsimonia. Quienes no van acompañados miran fijamente hacia adelante, o a la chica de las boletas en algunos casos no tan aislados de fisgones masculinos. Los que sí van en compañía se aíslan del resto del mundo, riendo de sus propias peripecias académicas, o desahogando la banalidad acumulada que deben dejar de lado en los salones de clase. -Yo como en la Venada porque es económico– comenta Juan, esperando su momento de pasar a la barra– pero a veces la comida no me deja satisfecho. Sirven muy poquito, no puedo ponerle más sal a la comida, y en muchas ocasiones no hay salchicha en las pastas. Mientras toma los cubiertos, siempre mojados según quienes comen con frecuencia aquí, Juan se ríe de su ocurrencia, a la vez que piensa hacia qué barra de servicio ir. Como elige la de la izquierda, se separa del licenciado Bonilla, quien ya tiene en su bandeja un plato en el que sea alcanza a ver arroz y un trozo de pollo. -Los estudiantes no pueden esperar una comida personalizada– afirma Karol cruzando los brazos–, no alimentamos

deportistas, ni a personas con requerimientos especiales. Alimentamos universitarios. Y el restaurante procura dar comida balanceada, que no sea nociva para la salud. Por eso no cocinan con condimentos artificiales. No echan Maggie, ni comino, ni salsina. Solamente lo natural. Una cocinera está sirviendo arroz y un poco de verduras que hacen las veces de ensalada. Luego, una mujer delgada le pregunta a Juan, como en una especie de buffet, si quiere comer garbanzo o fríjol. Elije garbanzo. Inmediatamente después, si carne molida o pollo. Elije carne. Y otra más pone dos tajadas de plátano verde, concluyendo el platillo. La barra ultima con el sitio para tomar la sopa, además de la mesa donde están los jugos. -A veces nos dejan tomar dos jugos– dice Juan cuando se dirige hacia la mesa–; pero con excepción de las limonadas, eso no es sino agua colorada. -Es que la gente no sabe cómo se prepara la comida– alega Karol defendiendo el honor del restaurante–; para hacer el jugo se usa una cantidad específica de fruta, y si lo piden frío, es evidente que el hielo adicional lo va a aguar. El último paso antes de comer es elegir la mesa, o tener la suerte de que haya un lugar disponible para sentarse. De hecho, puede ser un verdadero privilegio encontrar lugares juntos para comer con amigos. Y, una vez sentados, es posible darse cuenta de las particularidades de quienes acuden a comer. Un joven de cabello crespo y camisa abotonada hasta el cuello se echa la bendición con una mano, mientras se la echa a la comida con la otra. Dos mesas más allá, una joven le echa la carne a su compañero en el plato con gesto desagradable, y en el rincón una pareja se da cucharadas de sopa entre sí.

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Y del otro lado, un joven separaba los alimentos con la cuchara, como creando barreras invisibles que impidieran que el arroz se untara de guiso de fríjol. - Tras de que el sabor no es el mejor– dice Juan entre cucharada y cucharada– aquí siempre sirven las mismas cuatro cosas: fríjol, alverja, lenteja y pastas. Debe ser porque eso es lo que más rinde. -El restaurante busca hacer cosas diferentes, para hacernos sentir especiales– defiende Karol. En temporadas como el San Pedro y Navidad, hacen comidas particulares para celebrar: asado huilense, natilla, buñuelos, o te dan dulces por el día de la mujer si eres niña. Es más, si eres vegetariano, puedes hablar con las ingenieras para que te sirvan comida hecha para esos gustos. Quienes estaban alrededor comían con cierta resignación solemne la carne pálida, o el pollo blanquísimo con sospechas de enfermedad y acusaciones de suplantación de especie, pues se rumorea, con algún grado de perspicacia, que es carne de paloma. - Los rumores que se esparcen sobre el sitio son muchas veces bromas de mal gusto que dañan la reputación del restaurante– comenta Karol con indignación en su voz. –Es cierto, hemos tenido eventos como la aparición de insectos u otros objetos extraños en la comida, y que algunas veces los ingredientes no se cocinan del todo, pero tienen que entender al restaurante. No podemos controlar absolutamente todos los casos, incluso teniendo dos ingenieras de alimentos muy calificadas, y muy pendientes de todo lo que ocurre en la cocina, a veces pasan esas cosas. Y cuando pasan, el estudiante solo debe reclamar, y le damos un plato nuevo. Pero, como suele suceder, a las personas les gusta el chisme, agrandar todo lo que pasa, para satisfacer esa necesidad de

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demeritar lo que les rodea para reírse. A pesar de los comentarios sobre la falta de higiene y la procedencia de los alimentos, la gente come con cierto gusto. Algunos se toman primero la sopa, otros echan el arroz en el líquido caliente, unos tantos ni toman sopa. Y lo que siempre predomina en el gusto de los estudiantes es la proteína. Incluso el licenciado Bonilla, a unas mesas de distancia, observa con avidez el plato, y chupa con cierto gusto el huesito del pollo, hasta dejarlo inmaculado. Concluida la faena, después de risas de unos, silencios de otros mientras sopesan cada bocado como midiendo qué tan venenoso puede ser, y comentarios de que la comida no estaba tan fea, el último paso es llevar los platos hasta el fregadero y los sobrantes hasta su destino final, la caneca de los desperdicios. En temporadas altas, esto es entre las doce y la una. Hasta para dejar los restos hay fila, y es en ella donde se evidencia lo remilgado de ciertas personas, pues suelen pasar a la barra de desechos platos casi intactos, con uno o dos mordiscos a la carne y tres cucharadas al arroz. Otros dejan la porcelana limpia, quitando incluso ese líquido de los guisos que según expertos en la ciencia venadeña, es lo más sabroso. Uno en La Venada gasta hora y media en la fila, veinte minutos almorzando, y el resto del día preguntándose cuánto dinero podría gastar para poder comer algo más. Pero al final de la jornada, esas personas que se quejan, que se burlan del servicio, que buscan hacer de cualquier suceso una broma, esas son las que acuden todos los días a las seis de la mañana, a medio día y a las seis de la tarde; ellos son los eslabones de esa cadena humana que sabe que pase lo que pase, en La Venada hallarán el sagrado pan de cada día.


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Actualidad

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Violencias de género: una realidad en las universidades de Colombia El silencio que amarra a las víctimas de violencia sexual, a la indiferencia social, se rompió. Luego de tipificarse el delito de acoso sexual en Colombia, mediante la Ley 1257, las cifras de denuncias se han disparado. Sin embargo, en las universidades la violencia que se ejerce contra las mujeres y población sexualmente diversa se tiñe de otros tonos, de otros peligros, de otras consecuencias. Los acosadores tienen poder y ejercen represalias. Por: Comisión de Género de la UNEES, USCO

El pasado 15 de noviembre se llevó a cabo en la ciudad de Bogotá la primera Audiencia Pública sobre acoso sexual y violencias en las universidades. En esta, fue citado el Ministerio de Educación, Ministerio de Trabajo, Medicina Legal y los rectores de las universidades públicas y privadas del país, para conocer las políticas y protocolos del Gobierno Nacional frente a la creciente violación de derechos humanos en el ámbito universitario. El evento convocado por las congresistas María José Pizarro y Ángela María Robledo tenía como propósito poner al tablero las diferentes violencias que las mujeres sufren al interior de los espacios educativos, a la vez que pretendía conocer las iniciativas que han venido surgiendo en las universidades como expresiones de resistencia y de protección a estudiantes, docentes y trabajadoras, para así comprometer a las autoridades a tomar medidas que le pongan freno a este flagelo. Al evento también asistió la Comisión de Género de la UNEES de la Universidad Surcolombiana en representación de las universidades nacionales que se encuentran en las regiones del país, con el fin de presentar la ponencia “Violencias de género: una realidad en las universidades de Colombia”. Es claro que las violencias basadas en género existen, que reconocemos que las universidades no son territorios libres de violencias, que estas se manifiestan a través de abuso de poder, burlas, piropos, insinuaciones, discriminación por aspecto físico u orientación sexual, agresión psicológica, verbal o física y acoso o abuso sexual. Sin embargo, existen dificultades para identificar estos tipos de violencias, ya que se han normalizado dentro de nuestra cultura, la cual ha sometido a las mujeres a prácticas

Occidente.

de dominio, de explotación y de cosificación. Asimismo, se debe reconocer que estas violencias contra las mujeres no son casos aislados; por el contrario, hacen parte de la cotidianidad de las mismas, que es una realidad silenciada e invisibilizada. En la mayoría de los casos, las estudiantes deciden callar estas situaciones, y las pocas que se atreven a denunciar son revictimizadas en el proceso y señaladas por la misma comunidad. Frente a este fenómeno, según se advirtió en la audiencia, el panorama no es muy alentador. Por un lado, no existen cifras oficiales sobre los casos de acoso o abuso sexual en las universidades, lo que se utiliza como excusa para no tomar medidas pertinentes por falta de diagnóstico de la problemática. Por otro lado, la poca legislación que hay sobre el tema se ha quedado en el papel. Si bien existe la Ley 1257 de 2008 que dicta las normas sobre violencias y discriminación contra la mujer, y el documento del Ministerio de Educación “Enfoque de Género e Identidades de Género para los Lineamientos Política de Educación Superior Inclusiva”, estas no son vinculantes ni obligatorias, por lo que poco o nada han hecho las instituciones para frenar el fenómeno, bajo el argumento del principio de la autonomía universitaria, el cual le impide al Gobierno, según el Viceministro de Educación, obligar a las uni-

versidades aplicar la legislación vigente al respecto. Esta ausencia de aplicabilidad se refleja en uno de los datos que arrojó el evento: solo seis universidades a nivel nacional, de un total de treinta y dos, cuentan con protocolo de atención y prevención de violencias de género. Para el caso de la Universidad Surcolombiana, esta no cuenta con un protocolo ni ruta de atención; sin embargo, como resultado de la lucha e incidencia estudiantil de las organizaciones y colectivos de mujeres a lo largo de los años, se ha expedido el Acuerdo 044 del 2018 del Consejo Superior Universitario, CSU, donde se establecen las medidas para la promoción, prevención, atención, sanción y reparación a víctimas de acoso sexual, y donde dictamina un periodo de un año para que la administración empiece a aplicar los lineamientos allí establecidos. Esto, debido a los diferentes casos de acoso, violencia sexual, tráfico de notas, ciberacoso y ciberbullying que el estudiantado ha venido denunciando, donde el silencio, la complicidad y la invisibilización predomina como forma de respuesta social. Sin embargo, es mucho lo que falta para poder saldar la histórica deuda con las mujeres de las instituciones de educación superior frente a la misoginia centenaria que ha caracterizado a las universidades de

A partir de esta situación, los colectivos de mujeres a nivel nacional han desarrollado una serie de propuestas que pretende poner de relieve que no basta solo con promulgar una ley de violencias contra la mujer, sino que se hace necesario una normatividad que obligue al Ministerio de Educación a exigir a las Instituciones de Educación Superior, públicas y privadas, una política integral que trate las violencias basadas en género y sexualidad, la cual pueda: 1. Crear, aprobar e implementar protocolos y programas para atender y sancionar la violencia de género en los espacios de las IES, con una partida presupuestal incluida en los planes de desarrollo institucional que permitan dar trámite eficaz a estas directrices. 2. modificar los proyectos educativos institucionales (PEI), estatutos generales, manuales de convivencia estudiantil, reglamentos profesoral y contratos de vinculación laboral, para que se incluya la perspectiva de género, con el fin de añadir procedimientos sancionatorios internos que garanticen protección durante la investigación. 3. Ampliar las categorías del sujeto disciplinable, con el fin de que este no se reduzca a los y las docentes de planta, teniendo en cuenta que los profesores de hora cátedra no son investigados por la Oficina de Control Interno Disciplinario, lo cual genera impunidad. 4. Todo lo anterior, con un desarrollo integral con enfoque diferencial e interseccional, lo que implica que las Instituciones de Educación Superior, IES, cuenten con sedes o seccionales que tengan condiciones técnicas, operativas, humanas, financieras y de bienestar Universitario con enfoque de género. Por último, como forma de garantizar la aplicabilidad de dichas medidas, se propone que la adopción de estas se convierta en un requisito para la obtención de la Acreditación de Alta Calidad de las instituciones y sus programas.


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