Capaz, pataló y dorada se cultivan por primera vez en el Huila
Edición No. 58 Marzo - Abril 2020 Vigilada Mineducación
La Universidad Surcolombiana y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca-AUNAP, suscribieron un convenio con el objetivo de fomentar el cultivo de las principales especies ícticas nativas comerciales de la cuenca alta del Río Magdalena: capaz, pataló y dorada, con piscicultores de diferentes municipios del Huila, con el fin de contribuir a la piscicultura sostenible. El proyecto, que inició en junio de 2019 y culminó en febrero de 2020, arrojó resultados positivos.
Págs.8-9
Universidad Surcolombiana: 50 años de vida académica y administrativa cumpliéndole a la región y al país. Las cuchachas de Pacho Vacca, una historia de lucha y reexistencia Págs.10-11
Pág.2
Un museo como alternativa de paz, aporte de los indígenas Laboyos a la sociedad
“El lenguaje, su riqueza, allí la esperanza”: William F. Torres
Págs.12-13
Págs.6-7
Editorial
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Universidad Surcolombiana Marzo - Abril 2020
La USCO y sus 50 años de historia Por: Pablo Emilio Bahamón Cerquera – Rector ( e ) Universidad Surcolombiana
La historia muestra que las universidades siempre han cumplido un papel preponderante en el desarrollo y proyección de las regiones donde se encuentran. Las universidades siempre son consideradas motores de desarrollo en sus comunidades, pues su misión de formar profesionales y contribuir a su desarrollo es, básicamente, su razón de ser. Hoy la Universidad Surcolombiana cumple 50 años de actividades académicas en bien de la región y del país. Son cincuenta años de trabajo, de aporte, de logros y también de dificultades, de crisis, pero siempre ha salido delante de estos pormenores. La USCO es una comunidad a la que pertenecen todos sin distingos de ninguna índole. Es un acontecimiento que recoge una serie de hechos trascendentales que, de una u otra manera, han incidido en su propia transformación y, por supuesto, en la formación de muchos profesionales en las diferentes líneas del pensamiento. Por eso, es posible decir que la historia del departamento del Huila se divide en dos: antes y después de la Universidad Surcolombiana. La USCO, como se le conoce también, ha transitado durante cinco décadas los caminos del conocimiento en procura de contribuir al crecimiento de su población, y en la búsqueda de alternativas de solución de los problemas regionales. Sus inicios están marcados por el sentir de un pueblo, y por la necesidad de que los bachilleres huilenses tuvieran una institución donde hacer sus carreras profesionales. Y desde sus primeros años ha sabido salir airosa de los obstáculos y detractores, de las displicencias y oposiciones; así es la Usco, una institución crítica y propositiva. Hoy, es una institución Acreditada de Alta Calidad, y goza de buen reconocimiento regional y nacional. Esta condición
le ha servido para volverse atractiva en el contexto nacional, pues sus estudiantes proceden casi de todas las regiones del país. Cada vez crece más en su oferta académica de pregrado y postgrado, y se adentra en la formación de doctorados. Esta formación, de alto nivel, hoy le permite tener tres doctorados, los cuales ya cuenta con dos graduados; de igual forma, un número considerable de estudiantes adelantando estos estudios, quienes aportarán al crecimiento y desarrollo de la institución y del departamento. Teníamos una especial programación de apertura de esta efeméride, pero lamentablemente hubo que cancelarla por la crisis sanitaria que estamos viviendo. Pero, esperamos llevarla a cabo tan pronto como sea posible. Quiero expresar un saludo de felicitación, en nombre de toda la institucionalidad, a estudiantes, padres de familia, docentes, egresados, graduados, funcionarios, trabajadores, contratistas, y demás personas que,
de una u otra manera, tienen vínculo con nuestra Casa de Estudios, por el papel que cada uno ha cumplido y cumple en la consolidación de esta Alma Mater. Por su puesto, a todos los miembros del Consejo Superior, Académico, Decanos, y demás cuerpo directivo, por su denodado esfuerzo en su diaria labor para sacar adelante a nuestra Institución. De igual manera, es importante señalar la destacada labor que viene desarrollando nuestra Universidad de cara a la crisis sanitaria generada por el Covid-19, virus que ha obligado a las autoridades gubernamentales, empresariales y académicas, a tomar medidas nunca antes vistas en la historia del país. En este sentido, la Usco se ha vinculado, a través de la Facultad de Salud, con su laboratorio para la realización de pruebas, el transporte del cuerpo médico, y la participación decidida de los practicantes de medicina y enfermería, en un trabajo de equipo que viene contribuyendo positivamente en el enfrentamiento de
esta pandemia. La Universidad Surcolombiana en todos sus 50 años siempre ha sido protagonista en los procesos de desarrollo y crecimiento regional. Siempre ha estado presta a aportar, desde sus potencialidades, en pro del mejoramiento continuo de su población, no sólo en los procesos de formación y cualificación del talento humano, sino también en la articulación con la sociedad, en aras de coadyuvar en la búsqueda de soluciones a las problemáticas más sentidas de los huilenses. Por ello, hoy, en sus 50 años, y en medio de todas las dificultades, continúa trabajando y contribuyendo al progreso de esta región, y cumpliendo sus propósitos misionales, teniendo en cuenta siempre el componente humano, el valor de la diferencia, la opinión del otro, y el respeto por los derechos humanos. Felicitaciones a toda la Universidad Surcolombiana, y que siga cumpliendo muchos años más para bien de todos.
UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA COMITÉ EDITORIAL DESDE LA U PABLO EMILIO BAHAMÓN CERQUERA
JOSÉ ELISEO BAICUÉ PEÑA
Rector (e)
Director Oficina Asesora de Comunicaciones
EDWIN ALIRIO TRUJILLO CERQUERA
JUAN GUILLERMO SOTO MEDINA
ERIKA MARCELA TORRES OME LUZ MARLEN LOZANO Periodistas Practicantes
Vicerrector Administrativo
Editor - Periodista
WILFREDO POLANÍA RODRÍGUEZ Diagramación
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autores, y no comprometen a la Universidad ni a las políticas editoriales del periódico Desde La U. • E-mail: desdelau@usco.edu.co
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Reseña
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“Este barrio es La Libertad”, luchas campesinas por el derecho a la ciudad Por: Redacción Desde La U.
Lejos de pensar nuestras ciudades como productos planificados, ordenados y dirigidos por una institucionalidad, la historia de los barrios y espacios comunes que habitamos está atravesada por relatos de violencia, negación de derechos y precariedad, pero también de solidaridad vecinal, resistencia popular y nostalgia colectiva. Recuperar las memorias de los primeros pobladores barriales resulta importante si se tiene en cuenta que fueron estos los que lideraron los procesos de urbanización que le dieron vida a gran parte de lo que hoy conocemos como la ciudad de Neiva. Precisamente, el libro “¡Este barrio es La Libertad!”, de Fausto Tovar Vargas, se interesa por la cuestión urbana al indagar sobre los procesos de movilización que llevaron a la constitución del barrio La Libertad, a través de la memoria colectiva de los habitantes del mismo desde su creación. La Libertad está ubicado entre el Batallón “Tenerife” y la Villa Olímpica de la ciudad, es conocido como uno de los primeros barrios populares y su historia está moldeada por procesos de movilización social, acciones colectivas de resistencia y vínculos organizacionales que gestaron sus fundadores para lograr el sueño compartido de contar con un techo digno donde vivir. El texto, producto de una investigación a nivel de Maestría, está dividido en cinco capítulos y contiene los relatos de los primeros pobladores del barrio, a través de los cuales se busca, según el autor, rescatar el pasado para “fortalecer la convivencia y movilizar a los pobladores contemporáneos”. El primer capítulo, aborda un marco conceptual de las categorías de memoria, memoria colectiva, barrio y movimiento social urbano. Allí se resalta la memoria como un asunto subjetivo, selectivo y en permanente transformación, en tanto que esta se configura por los recuerdos de las personas y las resignificaciones que se hacen de los mismos; a su vez, destaca el papel de la memoria colectiva en la configuración de identidad individual y colectiva. El segundo capítulo, recupera momentos históricos a nivel nacional y regional que funcionaron
Fausto Tovar Vargas es Licenciado en Humanidades y Lengua Castellana, y, magíster en Conflicto, Territorio y Cultura, de la USCO. En 2017 publicó su poemario La voz del silencio. Ha ejercido como profesor de literatura en diversas localidades del Huila. Como poeta, ha sido invitado a encuentros nacionales y regionales de literatura. El libro “Este barrio es La Libertad”, luchas campesinas por el derecho a la ciudad, fue publicado en el año 2018, por la Editorial Universidad Surcolombiana.
como catalizadores de los fenómenos migratorios urbanos; el autor sostiene que, a principios de los sesenta del siglo pasado, comienza el apogeo de migraciones de campesinos procedentes de zonas del conflicto armado en busca de techo, tierra y trabajo, lo cual produce la formación de asentamientos urbanos en las periferias de las ciudades. En Neiva, estos procesos, que estuvieron dinamizados por diferentes actores, se evidenciaron a través de varias formas de urbanización: compra de lotes a hacendados, invasiones de terrenos ejidos del municipio o autoconstrucción con el apoyo de alguna institución. El autor plantea algunos momentos de movilización en la ciudad, en donde expone el papel de los pobladores en la progresiva expansión de Neiva y las estrategias que estos adoptaron para conseguir vivienda digna: la ciudad se fue construyendo barrio a barrio y tuvo que desbordar sus límites geográficos naturales para abrirle las puertas a las demandas de sus nuevos pobladores. El tercer capítulo, se encarga de la memoria colectiva de los habitantes del barrio La Libertad a través de imágenes y memorias orales que resaltan lo simbólico. Estos relatos combinan elementos de organización y solidaridad, así como también episodios traumatizantes y nostálgicos y evoca un proceso de movilización en constante confrontación con la institucionalidad. Los fundadores del barrio tuvieron un destacado proceso de organización para enfrentar las contingencias que resultaban de la ocupación de terrenos ejido del municipio. Además, se relata el proceso de disputa en el nombramiento del barrio, pues al ser, algunos de sus habitantes, representantes del pensamiento políti-
co de la izquierda, la pugna por no otorgarle un nombre de corte subversivo al barrio, llevó a enfrentamientos simbólicos entre sectores conservadores y los pobladores del barrio, quienes finalmente, en un ejercicio de movilización y rebeldía, lo bautizaron así: La Libertad. El capítulo cuatro, relata las memorias de los habitantes sobre algunos líderes destacados y sus capacidades de iniciativa comunitaria. Muchos de ellos eran líderes comunistas y activistas políticos que tenían una historia de liderazgo en las luchas campesinas. Esta fuerte asociación entre los habitantes del barrio y las ideas de izquierda, llevó a que estos sufrieran procesos de persecución y estigmatización por parte del Estado y algunos sectores sociales. Por su parte, el libro busca destacar los vínculos organizativos y familiares de algunos habitantes del barrio con la historia insurgente del país, pues hace parte de su identidad y de su fuerza organizativa.
Al respecto, el autor recupera esos logros producto de las acciones colectivas del pasado, manifestados en la creación de expresiones organizativas de carácter lúdico, educativo, político y pedagógico que se gestaron en el barrio y que permitieron consolidar una identidad colectiva barrial. Asimismo, realiza un recorrido por algunos aspectos relevantes que conforman la memoria colectiva de los habitantes del barrio, como lo son las fiestas, las prácticas campesinas, los paseos comunitarios y eventos deportivos, los cuales hicieron que el barrio fuera un actor importante en la construcción de ciudad y de lo público. En suma, el libro es un buen aporte en la reconstrucción de la historia de la ciudad desde los verdaderos protagonistas: sus habitantes. Además, su contenido tiene un lenguaje sencillo que facilita la lectura y las imágenes aportan dinamismo al proceso de comprensión.
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Universidad
Universidad Surcolombiana Marzo - Abril 2020
En el camino a la rectoría, estas son las 4 opciones
Nidia Guzmán Durán, Luis Alberto Tamayo Manrique, y, Nelson Gutiérrez, candidatos a la rectoría de la Universidad Surcolombiana. Por: Redacción Desde La U.
Debido a la emergencia mundial por la pandemia del COVID 19, el Consejo Superior Universitario aplazó el proceso de elección de rector de la Universidad Surcolombiana. La decisión fue tomada el 19 de marzo y oficializada a través del portal web del claustro académico el pasado 27 del mismo mes, con la publicación del Acuerdo 012 de 2020, que contiene la determinación de la máxima autoridad de la Institución. Desde meses atrás, los candidatos han estado presentando sus propuestas en las diferentes sedes de la Institución y en medios de comunicación. Aunque aún no se han definido nuevas fechas para los comicios, los cuales estaban previstos para el 2 de abril, Desde La U les comparte los perfiles de los candidatos y algunos de los aspectos más relevantes de sus propuestas.
Nidia Guzmán Durán Licenciada en Educación Preescolar y Lenguas Modernas, con maestría en Desarrollo Educativo y Social y doctorada en Educación. Ha sido jefe del Programa de Licenciatura en Lenguas Modernas; coordinadora del Laboratorio de Lenguas Modernas; fue coordinadora del Instituto de Lenguas Extranjeras de la Universidad Surcolombiana -Ileusco-, del cual fue su creadora. Igualmente, fue Decana de la Facultad de Educación en dos periodos, como también Coordinadora de Procesos de Acreditación del Programa de Licenciatura en Inglés. Su propuesta programática se enfoca en los cinco subsistemas de la Universidad. Algunos de los derroteros en relación a estos, son: 1) Formación: incrementar el número de docentes (52/80); incrementar la movilidad nacional e internacional-currículos doble titulación; re-
forma curricular institucional. 2) Investigación: incremento del 20% de grupos de investigación (46/55); creación de la política específica, estímulos de media beca y beca completa. 3) Proyección Social: ampliación venta de servicios; creación de un centro de estudios regionales y de investigación pedagógica del Huila. 4) Bienestar Universitario: salud, recreación y deporte, alimentación (ampliación de sedes); revisión sistema de liquidación, monitorías, consejerías académicas, semestre cero. 5) Administrativo: estudio minucioso de necesidades, Trapichito II (POT de Neiva), construcción edificio Faculta d de Educación; reglamentación Estampilla Prousco.
Luis Alberto Tamayo Manrique Ingeniero de sistemas, con especializaciones en Administración de Empresas y Teleinformática, y Maestría en Educación. Ha sido docente universitario de pregrado y posgrado en la Universidad Surcolombiana. Su experiencia como administrador educativo la ha hecho desde cargos como rector, decano, coordinador académico y coordinador de posgrados. Durante 7 años asumió la dirección regional del SENA, en el departamento del Huila. Respecto a los subsistemas, estos son algunas de sus propuestas: 1) Formación: ampliar la cobertura a través del fortalecimiento de las sedes y de la construcción de una oferta de programas virtuales; proyecto de creación de la Facultad de Artes, incluyendo las artes plásticas, escénicas, musicales y audiovisuales. 2) investigación: articular toda la investigación con el sector productivo y la sociedad; fomentar la innovación y el emprendimiento. 3) Proyección Social: crear un portafolio con servicios pertinentes; fa-
cilitar las prácticas empresariales a través de procesos investigativos. 4) Bienestar: articulación entre la formación y el bienestar universitario para fomentar y facilitar el desarrollo humano. 5) Administrativo: elaborar el plan de infraestructura institucional en el que se incluyan los componentes físicos, tecnológicos y de talento humano.
Nelson Gutiérrez Guzmán Ingeniero agrícola con formación de maestría, doctorado y postdoctorado en Ciencia y Tecnología de alimentos. Ha laborado en el sector privado y público. En la Universidad Surcolombiana fue Vicerrector de Investigación y Proyección Social. Por un periodo de dos años, fue representante de los docentes ante el Consejo Superior Universitario. Fue director de Alma Agrario en Espinal y en Palmira; director de Comcaja en el Huila y subdirector y director encargado de la Cárcel de Neiva. Su propuesta se orienta a re-definir el papel de la Universidad en la sociedad. Afirma que la Universidad debe dedicarse principalmente a las tareas que le corresponden: convertirse en el soporte científico y tecnológico de aquellos sectores económicamente productivos en la región, “pero debe ejercer un papel meramente académico y soportado en procesos de investigación”, afirmó el académico, en entrevista, para el portal de noticias de la Universidad Surcolombiana. Su visión de la Universidad es la de una institución reconocida por la sociedad; con una imagen sana, fortalecida en lo académico y en los procesos de investigación, con un alto número de docentes con formación doctoral prestando el servicio que la región requiere: un soporte científico y tecnológico, investigación de impacto y una oferta acadé-
mica pertinente fortalecida.
Voto en Blanco El pasado 28 de febrero, un colectivo conformado por profesores, organizaciones estudiantiles, grupos de investigación, y, egresados, de la Universidad Surcolombiana, radicaron un documento llamado “Voto en blanco por la defensa de lo público, la autonomía y la democratización de la Usco”, ante el Consejo Superior y el Comité Electoral de la Universidad Surcolombiana. Dicho documento justifica las razones constitucionales y legales para que se garantice el legítimo derecho al voto en blanco en las elecciones a la rectoría. Si bien el voto el blanco propone un distanciamiento con la terna de candidatos, sus impulsores lo justifican porque este rechaza, en esencia, el mecanismo de elección. El voto en blanco señala la inconformidad de la comunidad universitaria “frente al mecanismo de selección discrecional y clientelista de la terna”, impulsado por el Consejo Superior Universitario (…) El voto en blanco se promueve como una alternativa de democratización para avanzar en la solución estructural de la honda crisis institucional en que se encuentra la Universidad”, señala el documento. Si gana el voto en blanco, luego de la ponderación de todos los votos, con la mitad más uno, tendría lugar lo que la Constitución Política señala: se anulan elecciones y se convoca la elección de nuevos candidatos; sin embargo, lo que busca su comité impulsor es que el CSU convoque, no una nueva terna, sino una Asamblea Universitaria Constituyente que reforme el mecanismo de elección de rector, entre otros aspectos del Estatuto General de la Institución.
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Universidad
Asamblea Universitaria Constituyente: “estrategia para repensar la Universidad” Foto: CSE (Concejo Superior Estudiantil)
Por: Redacción Desde La U.
El pasado 28 de Febrero diversas organizaciones y colectivos de estudiantes, profesores, y egresados de la Universidad Surcolombiana, dieron a conocer dos documentos ante la opinión pública: el primero, un acuerdo político de los actores mencionados, el cual presenta una “propuesta de convocatoria a una Constituyente Universitaria” al interior de esta Institución; el segundo, un derecho de petición (ante el Consejo Superior Universitario, CSU, y el Comité Electoral), el cual solicita la inclusión de una papeleta por la Constituyente en la consulta estamentaria que estaba prevista para el 2 de abril del año en curso, pero que fue recientemente aplazada por el CSU, ante la emergencia sanitaria generada por la pandemia COVID 19. Si la Constituyente obtiene en las urnas un apoyo masivo por parte de la comunidad universitaria, este resultado debe entenderse como un hecho político, aseguran los impulsores de esta propuesta, ante el cual el CSU debería responder con su apoyo y luego convocar a una Asamblea Universitaria Constituyente; esta, con representatividad de todos los estamentos, tendría como tarea central la reforma del Estatuto General de la Universidad. Uno de los propósitos de dicha Asamblea sería reformar el actual mecanismo de elección de rector (en el que el CSU elige una terna de candidatos y luego la comunidad universitaria vota en torno a esta) y buscar un mecanismo de voto directo, sin filtros del CSU, con unos requisitos más rigurosos para los candidatos. Sin embargo, el objetivo
de la Constituyente no se limitaría a la reforma de dicho mecanismo. La Asamblea tendría como tarea reformar sustancialmente el Estatuto General de la Universidad Surcolombiana (que es como su Constitución Política), el cual regula la forma en que se estructura su gobierno, sus órganos directivos, la manera en que se eligen; también señala quiénes componen la comunidad universitaria, determina el manual de convivencia, el estatuto de contratación, el docente, entre otros aspectos. Para los convocantes, las reformas que demanda el Estatuto General de la Institución no han sido posibles porque el CSU no ha tenido la voluntad ni el interés de hacerlo. Por ello, asegura Santiago Peña, líder estudiantil, “lo que queremos con esta papeleta, en el marco de las elecciones a rectoría, es que se pronuncie el constituyente primario, que somos toda la comunidad universitaria, para decir: queremos reformar los Estatutos de la Universidad, específicamente lo relacionado a la elección de rector. Queremos avanzar en la construcción de consensos a favor de la autonomía y democratización de la Universidad”. Según la solicitud de los convocantes, este es el texto que contendría la papeleta:
estamentaria del 2 de abril, los líderes de la Constituyente solicitan que se permita la presencia de la Misión de Observación Electoral –MOE Huila– durante la jornada, hasta que se termine el escrutinio.
Relación entre Constituyente y voto en blanco Si bien los líderes del voto en blanco son a su vez impulsores de la Asamblea Universitaria Constituyente, no todos los que apoyan esta última promueven el voto en blanco. Es el caso de lo que acontece en la Mesa Amplia de Profesores de la Universidad: la mayoría está de acuerdo con el voto en blanco, sin embargo hay un grupo minoritario que apoya a alguno de los candiditos de la terna. Aunque esta situación puede generar tensiones, dicho escenario también puede ser leído como un punto que suma hacia el lado de la Asamblea Constituyente Universitaria, en cuanto a que esta, desde ya, es capaz de tejer consensos a su favor, incluso entre quienes discrepan en aspectos tan neurálgicos como la elección a rector y a la terna actual. “Nos unifica la Constituyente (incluso algunos de los candidatos de la terna se han pronunciado a su favor). Todos vamos en esa dirección; sin embargo, en la coyuntura electoral, en la Mesa de Profesores se acordó que cada quién elija a su criterio”, afirmó Juan Carlos Acebedo, miembro de la Mesa Amplia de Profesores de la USCO.
“CONVOCO a una Constituyente Universitaria en la USCO para reformar el Estatuto General. La Constituyente Universitaria estará conformada por estudiantes, profesores, Antecedentes directivos, egresados, trabajadores y empleados (Artículo 1 El precedente constitucional del acuerdo 075 de 1994), ele- que dio vía libre a la convocatoria gidos democráticamente”. de Asamblea Constituyente en CoPara el desarrollo de la consulta
lombia, ocurrió cuando se ordenó contar extraoficialmente la séptima
papeleta; la Corte Suprema de Justicia, mediante sentencia del 9 de octubre de 1990, reconoció la mayoritaria voluntad popular validando el voto, al considerar la papeleta como “un hecho político que traduce un verdadero mandato de igual naturaleza”. En diciembre de 1990 se convocó a comicios para elegir representantes a la Asamblea Nacional Constituyente, la cual promulgó la nueva Constitución el 4 de Julio de 1991. En la Universidad Surcolombiana, el tema de la Constituyente tampoco ha sido nuevo. El grueso de la comunidad universitaria ha liderado varias luchas en pro de instalar una Asamblea Universitaria Constituyente que reforme el Estatuto General de la Universidad. Hace 20 años, cuando se eligió a la profesora Aura Elena Bernal como rectora de la Institución, se constituyó un comité por la Asamblea Universitaria Constituyente. Se hizo una papeleta, se sufragó y se contabilizaron los votos. Ganó, con más de 3 mil. La rectora se comprometió con esta Asamblea; sin embargo, durante el corto año que tuvo de gobierno, no la promovió. Otras universidades del país ya han avanzado en esta dirección, como la Universidad de Nariño (Pasto) y la Universidad Distrital en Bogotá. En la Universidad Surcolombiana se reactivó el tema en el marco de las movilizaciones que iniciaron en noviembre de 2019. De los 6 puntos del pliego de exigencias elaborado por el movimiento estudiantil y profesoral, uno era el de la Constituyente. “Desde entonces estamos comprometidos con esa propuesta”, resaltó el profesor Juan Carlos Acebedo.
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Entrevista
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“El lenguaje, su riqueza, allí la esperanza”: William F. Torres William Fernando Torres es un apasionado caminante de lenguajes y estudioso de sus formas y sentidos. Por ello, fue uno de los primeros intelectuales que se dio a la tarea de pensar la comunicación en la región Surcolombiana. Con tan solo 23 años se inició como profesor en el programa de Lengua Castellana y Literatura, de la USCO, en el año de 1976. Desde entonces su evolución y legado como científico social, partiendo de la literatura hacia las humanidades, puede rastrearse en diferentes escenarios: programas, posgrados y dependencias de la USCO fundadas bajo su liderazgo; investigaciones en la región, publicaciones, trabajo con comunidades. Por: Juan Guillermo Soto M.
El Aleph es el nombre de un cuento del escritor Jorge Luis Borges. En este, ocurre que uno de los personajes esconde un aleph en el sótano. Un aleph, según lo señalado en el cuento, es “el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos”. Entonces si te asomas allí, en ese punto, lo ves TODO. Mientras iba en el colectivo que me llevaba a la casa del maestro William Torres, para llevar a cabo la entrevista, recordé dicho cuento; luego recordé la figura del escritor Umberto Eco, conocido por muchos como “el hombre que lo sabía todo”. Imaginé entonces a Umberto Eco asomándose en ese aleph de Borges, “¿quizás ese fuera su secreto?”, pensé. Luego me vi en un salón de clase, en la asignatura de producción editorial que cursé hace 14 años con el maestro William, en el programa de Comunicación Social y Periodismo de la USCO. Recordé su capacidad para narrar historias, para abordar un tema y tenderle a su alrededor todo tipo de puentes: filosóficos, históricos, estéticos, políticos, artísticos, de tal forma que cada quien llegara al destino sugerido por el camino que más le gustara. Es un hombre con el que se puede dialogar y aprender a profundidad sobre prácticamente cualquier cosa. ¡Qué le pregunto!, pensé a unas cuadras de su casa, en donde efectivamente escondía su propio aleph: una biblioteca con miles de libros. William Fernando Torres es huilense, aunque nació en Bogotá, “¡pero iba a nacer en Florencia!”, advierte. Viene de una familia liberal, radical. Su abuelo era de Suaza. Único liberal en el pueblo. Al ser amenazado tuvo que irse para Florencia. Si bien allí no llegó directamente la violencia bipartidista, las cosas también se pusieron tensas; a dicho escenario se sumó el embarazo de su madre, así que el abuelo decidió no correr riesgos y mandó a la familia para Bogotá. Allá nació. Regresó al Huila en 1960, a los 5 años. Leía mucho desde entonces. Luego de estudiar Filología en la Universidad Nacional, entró a la Universidad Surcolombiana como docente en el Programa de literatura, en el año de 1976. Desde entonces el legado que ha
venido construyendo en la Usco y en la región atraviesa diferentes escenarios: la creación de la Especialización en Comunicación y Creatividad para la Docencia; el Programa de Comunicación Social y Periodismo; la Maestría en Conflicto, Territorio y Cultura (cuyo doctorado está en proceso de apertura), la oficina de Extensión Cultural (creada por él en 1982), la dirección de la Editorial Surcolombiana. Sus investigaciones van desde los Imaginarios a futuro y tejidos comunicativos en la región Surcolombiana, hasta los Movimientos campesinos cocaleros de Chapare (Bolivia) y Caquetá (Colombia), entre muchas otras. En cuanto a su formación académica, es doctor en Filología Hispánica y doctor en Historia. Desde La U habló con él sobre su quehacer en dichos escenarios.
¿Cómo fueron sus orígenes docentes en la Universidad Surcolombia?
Ingresé a la USCO en el año de 1976, en el programa de Licenciatura en Literatura. Orienté literatura universal, literatura clásica griega, y, la “joya de la corona”: novela moderna (siglo XIX y parte del XX); Balzac, Floubert, Stendhal, Joyce, que entonces era ilegible (de él terminé eligiendo cuentos, no su novela Ulises, que incluso para mí era difícil). Terminé orientando un curso en el que yo veía que había tanta riqueza en esas novelas, que le daba a escoger una a cada estudiante, para que la socializara con el grupo. Recuerdo al profesor Abad Castañeda leyendo a Víctor Hugo.
¿En qué momento comienza a interesarse, y a transi- conectado con las feministas del rebelde. Porque es una reflexión tar, por los terrenos de las siglo XVIII. Por un lado, esas mu- muy crítica sobre la política, sus ciencias sociales y humanas? jeres leían novelas escritas por tensiones, tergiversaciones; un liAl volver al Huila e ingresar a la USCO, el hecho de tener que organizar un curso permitió que me formara una perspectiva desde la historia intelectual: ver de dónde venía la construcción de conocimiento en occidente, de alguna manera influyó en que también me preguntara qué historia intelectual tenemos aquí, en nuestra región.
¿Recuerda autores o libros que le fueron claves en dicho proceso de reflexión? Virginia Wolf, en particular el libro “Una habitación propia”: reflexión que hace ella sobre el espacio para la mujer, lo cual estaba
hombres, y fueron entendiendo que ellas querían hablar de amor; por otro lado, al ver a otras mujeres que pasaban por la calle con bultos de ropa para lavar, y la camada de hijos, entendieron que eran unas privilegiadas, entonces se les despertó la solidaridad para con ellas. Virginia también vio en las reclamaciones que hacían estas mujeres la posibilidad de desarrollar ideas sobre el espacio privado de la mujer. Entonces ella hace este libro, de 1948, que ha aportado mucho al movimiento feminista. Una prosa muy sencilla, contundente. Entre otros autores, también estaba Albert Camus y su texto El hombre
bro que apuesta por una ética.
En esa época también hizo teatro, ¿cómo fue esa experiencia y de qué forma también le aportó en su formación en ciencias sociales?
Tuve la fortuna de que me dieran, en el Programa, la asignatura de Apreciación Teatral. Conformamos un grupo muy entusiasta. Se nos desbordaba la clase y terminábamos los sábados leyendo en el bosque, lo que es ahora Café y Letras. Leíamos a Erik Erikson, psicoanalista de niños, pupilo de Freud. Entonces con este grupo hicimos un proyecto de investigación sobre la creatividad en la
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escuela oficial primaria, en Neiva.
¿Fue en ese periodo que lideró la creación de la especialización en “Comunicación y creatividad para la docencia”?
Sí. Con la investigación que veníamos haciendo sobre la creatividad en la escuela oficial, en la comuna 8, nos convertimos en equipo pedagógico. Con base en las reflexiones que surgieron de esa experiencia, surgió la idea de impulsar la especialización en Comunicación y Creatividad para la Docencia. Se aprobó en el año
Camilo Villa, dijo: el investigador sobre estos temas es Jesús Martín Barbero, y se lo envió a él, quien hizo una valoración muy cálida. Además yo lo citaba. Dijo: ¡cómo es posible que a mí me citen en Neiva! Lo aprobó, luego nos visitó. La especialización la cursaban maestros mayores, ninguno había tenido la posibilidad de posgrados. Los procesos partían de los problemas que cada quién identificaba en su escuela. La cursaban profesores de los municipios, incluso de Florencia. La convocatoria nos obligó a abrir en Garzón. Y terminamos en Flo-
Entrevista bombardeo al secretariado de las Farc, el 9 diciembre de 1990 (estábamos votando para elegir los miembros de la constituyente), eso había creado un clima tenso, sobre todo en el Caquetá. Los maestros que se habían graduado con nosotros nos dijeron: se vino la guerra. Las Farc va a reaccionar. Las Farc reacciona en el 94: Patascoy, Las Pavas, El Villal, Mitú, las Delicias. Demostraron que tenían dominio territorial y poder de fuego. De allí se vino la zona de despeje, aparece el Plan Colombia, en el 96 nos tocaron las marchas cocaleras. Las cosas se complicaron. De ahí surgió la idea de que había que preparar a la gente para enfrentar lo que se venía.
7 gación: impactos de los conflictos de los habitantes en el territorio, y, respuestas de las comunidades a esos impactos. En otra línea, de diálogo de saberes, hay dos ejes: educación y conflicto (cómo educar para asumir los conflictos, sin miedo); y, comunicación y conflicto (cómo narramos el conflicto desde la comprensión de lo sucedido). El caso de la cohorte número 10, compuesta por maestros del sector público, partimos de una pregunta: “¿qué escuela para qué ciudad?”, y entre sus objetivos, lograr que los estudiantes puedan crecer sabiendo para qué es el conocimiento, para qué sirve.
Otro aspecto vital en su vida han sido los libros. Cómo ha sido su conexión con ellos y su experiencia en el campo editorial.
¿Por qué la respuesta a este contexto, desde la Universidad Surcolombiana, debía ser la apertura de un Cuando hacíamos nuestros esprograma de comunicación? tudios posgraduales (él y su esInicialmente se pensó un programa llamado Comunicación y Procesos Culturales. Queríamos formar comunicadores (no expertos en oficios: locutor, fotógrafo, editor), gestores culturales capaces de mirar lo que estaba pasando en el país, con capacidad de crear casas de la cultura y liderar otros procesos para sacar los miedos, enfrentar las polarizaciones que generaban dichos miedos, atizados por los medios de comunicación tradicionales. Por ello el comunicador se ocupa de saber lo qué está pasando con la comunicación en la sociedad y determinar dónde y cómo intervenir, cómo hacer diálogo de saberes, investigación colaborativa, etc. Igual que con la especialización, el ICEFES nos dijo: eso no se entiende. No había referentes de programas así en Colombia. Finalmente lo abrimos como programa de Comunicación Social y periodismo, en el año de 1995.
¿Sigue siendo pertinente la existencia de ese programa en la región?
1991 y empezó en el 1992. Yo hice el documento de la especialización, el cual se envió al ICFES; allá no entendieron que una especialización pudiera llamarse de esa manera, ¡pero es que ese nombre sugería los problemas que habíamos advertido en la docencia!: ¿cómo es el tema de la comunicación con los niños y padres?; el otro tema era el de la creatividad. Comunicación y creatividad.
rencia y en Doncello, Pitalito, La Plata. Entre los autores externos estuvo la argentina Mónica Sorín (aún viene a la Maestría. Tiene 78 años. Dirige un master en arte-terapia), Marco Raúl Mejía, del movimiento pedagógico del magisterio nacional. Jesús Martín venía, en ocasiones, hasta dos veces por año; y nos conseguía maestros. Eso permitió un nivel de discusión y de reflexión pedagógica con producción de conocimiento situado que ha dado frutos.
Cómo lograron la apertura de la especialización teniendo al propio ICFES como Luego vino la creación del principal obstáculo programa de Comunicación. El ICFES lo mandó a Colcul- ¿Qué motivó su apertura? tura, y ellos lo mandaron al Instituto Colombiano de Antropología. El director de ese instituto,
En el año 94, yendo al Caquetá, para ver si abríamos la especialización allá, con el tema del
El programa, con sus luces y sombras, está ahí. Pero las preguntas son: ¿qué reflexión sobre la comunicación está produciendo?, ¿cuáles son los retos que hoy se plantea una carrera de comunicación? Hay que hacer una evaluación. Cuáles son los problemas de comunicación que tenemos ahora y cuál es la comunicación que tenemos que producir y eso qué le implica al Programa.
Luego vino la maestría en Conflicto, Territorio y Cultura. ¿Por qué es pertinente?, ¿qué procesos ha liderado?
La maestría viene del proceso pedagógico desarrollado en la especialización ya mencionada. Con esta maestría queremos saber cuáles son los conflictos que hay, en qué territorios y qué culturas crear, qué reelaboraciones culturales impulsar o compartir. Es decir, qué convivencia tejer. Tenemos 10 cohortes, estamos acercándonos a las 60 tesis y hemos desarrollado dos líneas de investi-
posa Hilda Soledad) en Europa sobrevivimos trabajando para editoriales: traducciones, columnas sobre procesos de américa latina, entrevista a escritores (Pedro Gómez Valderrama, R.H. Moreno Durán, Jesús Martín Barbero), evaluación de libros para Bruguera, Planeta, Círculo de lectores. En España iba a las editoriales y veía cómo eran los debates, cómo tomaban las decisiones, les preguntaba cosas a los editores maduros.
La editorial de la USCO nació en el año 2000 y usted asumió su dirección desde el 2013. ¿Cómo ha sido su experiencia, como editor, desde entonces? Al asumir la editorial, me puse a revisar toda la producción que había hecho la Universidad; cuántos libros por facultad, sobre qué temas, y cómo habían sido las ventas, para tratar de ver si había implícito en cada facultad un proyecto intelectual. Si tenían un tema que distinguiera a esa facultad de las otras del país. Logramos tener un mapa. Y leí todas las evaluaciones que se habían hecho sobre los libros a publicar. No había un formato común para las evaluaciones, unos criterios. En la editorial tenemos dos propósitos: ganar legitimidad científica y credibilidad social. El primero demanda que la comunidad científica diga: esto tiene suficiente rigor. Y credibilidad social porque toca los temas de interés púbico, que contribuyen a crear reflexión científica o comprensiones políticas. Esos son nuestros propósitos, por eso hemos ido creando colecciones. Importante también la circulación. Algunos de nuestros libros han circulado muy bien en la FILBO, como el libro de investigación sobre arácnidos, sobre la Cueva de los Guácharos; lo enviamos a 12 ferias universitarias en el país, a la FIL de Guadalajara, y a la ASEUC, a donde pertenecemos. Los libros no hay que promoverlos para tragárselos sin digerirlos, sino para poder compartirlos y discutirlos con grupos de gentes.
Invetigación
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Universidad Surcolombiana Marzo - Abril 2020
Capaz, pataló y dorada se cultiv La Universidad Surcolombiana y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca-AUNAP, suscribieron un convenio con el objetivo de fomentar el cultivo de las principales especies ícticas nativas comerciales de la cuenca alta del Río Magdalena: capaz, pataló y dorada, con piscicultores de diferentes municipios del Huila, con el fin de contribuir a la piscicultura sostenible. El proyecto, que inició en junio de 2019 y culminó en febrero de 2020, arrojó resultados positivos.
Ulises Sánchez, en su “oficina flotante”, junto a sus jaulas piscícolas, en Betania; líder de la empresa piscícola “Jóvenes Nuevos”, la cual agrupa a cinco familias. Por: Redacción Desde la U.
La Universidad Surcolombiana y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca- AUNAP, realizaron la fase final de un proyecto que buscaba fomentar la piscicultura sostenible, en el Huila, con especies nativas de la región. Dicha fase, desarrollada entre el 24 y 28 de febrero, consistió en una socialización de la experiencia con beneficiarios, empresarios, instituciones y comunidad académica, en los diferentes municipios del departamento donde el proyecto tuvo lugar. Los resultados sugirieron un futuro promisorio para el cultivo de dorada (en monocultivo) y capaz (en policultivo).
El proyecto
Las especies ícticas hacen referencia a aquellos peces que son nativos de un lugar en particular. Es el caso del capaz, pataló y dorada, especies oriundas de la cuenca alta del Río Magdalena. Lo que desarrolló el convenio entre la Universidad Surcolombiana y la AUNAP fue un Programa piloto demostrativo para el cultivo de dichas especies, como contribución al fortalecimiento del sector productivo, a través del fomento de la piscicultura sostenible. En este piloto se cultivaron las tres especies señaladas, se evaluaron las condiciones de dicho
proceso y, en paralelo, se integró a los piscicultores huilenses. Si los resultados de este proyecto resultan favorables, como en efecto lo fueron, a mediano plazo se buscaría diversificar el mercado de la piscicultura nacional (en el que prima la venta de dos especies: mojarra y trucha, especies foráneas) introduciendo la comercialización de estas tres especies nativas de nuestra región, las cuales cuentan con algunas ventajas: la preferencia de un buen sector de la población por consumirlas. En el caso del capaz, que es un bagre, su buena aceptación en el mercado radica en que no tiene escamas ni espinas intramusculares. El proyecto inició en el mes de Junio de 2019 y terminó en Febrero de 2020. Tuvo un costo de $687.345.500. De este, la USCO aportó en efectivo $50.000.000; y en especie, aproximadamente 90.000 alevinos de los tres tipos señalados. Estos fueron producidos en la Estación Experimental Surcolombiana de Recursos Hidrobiológicos –ESRH, además del aporte del recurso humano Director del Convenio, por el profesor Rubén Darío Valbuena Villarreal, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la USCO.
Para la puesta en marcha del proyecto se seleccionaron 62 Acuicultores de Recursos Limitados - AREL (estos producen menos de 10 TON al año), de los municipios de Garzón, Gigante, Paicol, Tesalia, Palermo, Neiva, Rivera y Betania. “Una vez se verificó el cumplimiento de los requisitos mínimos: permiso de uso del agua, disponibilidad de estanques, y disposición para participar en el proyecto, a cada productor se les hizo entrega de los insumos necesarios para dar inicio al cultivo: alevinos de la especie que correspondiera, de acuerdo al tipo de cultivo a evaluar, además del concentrado para la alimentación de estos”, afirmó el profesor Valbuena y agregó que los usuarios no pagaron nada por la semilla.
cultivo, una vez se evidencie cuáles de estas especies cultivadas son las más promisorias, las de mejores resultados. Como el proceso de cultivo de estas especies era desconocido, asegura el profesor Valbuena, nadie lo ha hecho, “nadie se arriesgará a cultivar lo que no conoce. Pero luego del proyecto sabremos más al respecto. Puede que no todas sirvan. De hecho, hemos advertido que el pataló tiene un crecimiento muy lento. La dorada y el capaz sí han dado resultados positivos”.
No en todas partes se sembró lo mismo. Se evaluaron: monocultivo de capaz, monocultivo de dorada, policultivo capaz -tilapia, tilapia-capaz y tilapia-pataló, todos estos en estanques en tierra. En las jaulas de Betania solo se sembró dorada (nombre científico: brycon moorei).
Según Beatriz Zapata, Coordinadora técnica del proyecto, con el cultivo de estas especies también se busca contribuir a la seguridad alimentaria, pues hay muchos usuarios que tienen pequeños cultivos cuyo objeto es producir su propio alimento. “Que el piscicultor y campesino huilense aprenda a cultivar especies que antes no cultivaba, para que mejore sus ingresos, para su propio consumo y para que en el imaginario colectivo local y nacional figure la opción de estas especies para su consumo y comercialización”, resaltó Beatriz.
Este proyecto constituye un capital semilla para los piscicultores beneficiarios. Ellos tienen que comenzar a hacer productivo y rentable el
Algunas de las empresas piscícolas que hacen parte del proyecto son “Jóvenes Nuevos” y “Marcella”. Ulises Sánchez es la cabeza visible de la
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Investigación
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van por primera vez en el Huila primera, la cual agrupa a cinco familias. Lleva 18 años cultivando tilapia en Betania. Tiene cuatro jaulones de 400 metros y dos de 10 por 20. Ahora, ha sembrado 60 mil peces, pero de esos, dice, saca 30 mil, 25mil; la mortalidad es alta. A veces 50% de mortalidad. Se corre el riesgo de pérdida. Sumado a su lote, al hacer parte del proyecto con la USCO y la AUNAP, ha recibido tres jaulas con 150 peces (dorada) en cada una. “Confiamos en Dios en que se den las cosas y que se abra un mercado también para la dorada. Según lo que ya hemos visto en este tiempo, se ve prometedor. Hay gran expectativa, los peces están teniendo un buen crecimiento. Una vez tengamos certeza de que se pue-
den cultivar, lo que sigue es que haya mercado para esta especie. Entonces, si le metemos a ese negocio, primero toca que la AUNAP nos dé permiso”, afirmó Ulises Sánchez y agregó que el proyecto es esperanzador; puede que estas especies sean más inmunes a enfermedades, o al menos así se ha visto con esta muestra, pues está creciendo muy bien, sin ningún problema”, concluyó. Otra de las empresas beneficiarias del proyecto es Marcella. Tiene cuatro jaulas de engorde y las tres para alevinos, en las cuales, al igual que Ulises Sánchez, tiene 450 peces de dorada, adquiridos gracias al proyecto con la USCO. “Están creciendo bueno. Claro,
Alfail Sánchez, hermano de Ulises Sánchez (beneficiario del proyecto), es un pescador artesanal. Lleva 20 años en ese oficio. Casi desde que nació esta represa. Pesca con atarraya y arpón. “Cuando comencé en la pesca, uno salía con un compañero y se levantaba 4 o 5 arrobas (hace por lo menos 15 años). Salía en la noche. Ahora uno se hace por ahí 15, máximo 20 libras. Otras veces tan solo 5 libras”, dice. Desde hace ya algunos años empezó a notar que la cantidad de peces para la pesca había bajado. Antes lo hacía por los lados de Yaguará. “Como pescador artesanal tiene que ser uno muy cuerudo y verraco para levantarse el sustento. Yo pesco con eso”, dice, mientras enseña su atarraya y arpón. “Uno utiliza pesas, para poder bajar al fondo del río; baja uno por ahí 4 o 5 metros. Baja uno con careta. El pescado es arisco, pero al mismo tiempo es novelero: se le viene encima a uno. ¿Qué se pesca?: mojarra roja, plateada. El bocachico ya hace mucho tiempo que no se ve por aquí. Lo positivo de pescar con arpón es que usted consigue pescado grande. Coge uno mojarras de tres, cuatro, cinco libras. En ocasiones coge uno 7 u 8 pescados y son 20 libras. O un solo pescado de 15 libras”. Este arpón es artesanal. Lo acompaña desde hace 9 años (se lo compró a su hermano en 60 mil pesos). Es el que le da de comer. Siempre ha pertenecido a familia de pescadores. Primero aprendió un hermano. Él solo, con su arpón, conseguía sustento para 7 personas. “Nosotros aprendimos para ayudarlo. Él nos hizo los arpones y aprendimos. Yo salgo todos los días a pescar; si no, es porque le estoy ayudando a mi hermano. Es que de mi pesca subsiste una familia”, concluye.
Laboratorio de la Estación Experimental de Recursos Hidrobiológicos –ESRH, de la Universidad Surcolombiana.
si se da bien el cultivo de esta especie, la idea es seguir cultivando”, afirmó Jose Ismael Cabrera, empleado de la empresa. En las veredas de Mesa Alta y San Juanito, Palermo Huila, hay tres usuarios del proyecto. A diferencia de los beneficiarios de Betania (cultivo de peces en jaulas) acá se cultiva en lagos. Hacen parte de la asociación (Filipez), pero cada uno tiene su lago. Allá se trabaja con capaz. Cada usuario tiene un lago de 1000 metros cuadrados. El capaz solo había estado en el contexto de la investigación, pero nunca en un sistema de cultivo piscícola. Por lo general todo el mundo cultiva tilapia, porque su semilla es a la que más se tiene acceso en el mercado. Y es que la principal limitante para que el cultivo de estas tres especies no se haya hecho es la carencia de alevinos (semilla) de dichas especies. En tal sentido, asegura el profesor Valbuena, “en algún momento involucraremos la Estación Piscícola que tiene la Universidad para la producción y venta de alevinos (lo cual le generaría recursos a la USCO) adicional al objetivo principal de dicha Estación: el repoblamiento de especies nativas en el río Magdalena. O puede que los productores de peces, al ver que esto es buen negocio, y se genera la demanda, miren la forma de producir semilla de estas especies.
Resultados
El proyecto culminó entre el 24 y 28 de Febrero, con una socialización de la experiencia con beneficiarios, empresarios, instituciones y comunidad académica, en los diferentes lugares del departamento donde se desarrolló. Fueron cuatro talleres. El primero, en la vereda Los Claros, del municipio de Garzón. Fue con beneficiarios del proyecto y participantes de algunas asociaciones de piscicultores como Asoagrolusar y Asopez. El segundo, en la vereda San Antonio del pescado (Garzón) con la participación
de miembros de la Asociación de piscicultores Los Delfines; el tercero en la vereda la Guandinosa (Gigante); el cuarto en la vereda Las Ceibas, Finca Mesa Alta (Palermo). En algunos de estos talleres también asistieron estudiantes de colegios cercanos a dichos lugares. Al final de la socialización, “que fue más un intercambio de experiencias, realizábamos pesca de los peces con ayuda de los participantes, para que todos pudieran apreciar las especies que en dichos lugares se cultivaron. Luego concluíamos con un almuerzo”, destacó Beatriz Zapata. En el último día de dicho proceso se hizo una socialización de carácter más técnico, dirigida a un público académico: productores, científicos, funcionarios del Instituto Colombiano Agropecuario- ICA; funcionarios de la AUNAP, estudiantes de biología, de medicina veterinaria, entre otros. Las conclusiones: la dorada es una especie que puede ser utilizada como monocultivo; tuvo buenos resultados tanto en clima cálido como templado, tanto en estanques como en jaulas. El capaz, fue una especie que respondió muy bien a sistemas de policultivo; en cuanto al pataló, que tuvo un crecimiento lento, es una especie que aún hay que seguir explorando; sin embargo, puede ser utilizada en sistemas de policultivo. La pregunta que estuvo latente, tanto en los beneficiarios, pequeños productores, comunidad académica, como también en instituciones y grandes productores: ¿qué sigue ahora?, ¿dónde encontrar los alevinos (semilla) para poder continuar con este tipo de cultivos de manera comercial? Hay una gran expectativa e interés por seguir con el cultivo de estas especies nativas. “Una vez se determine una demanda, la Estación Experimental Surcolombiana de Recursos Hidrobiológicos de la USCO está en capacidad de producir esta semilla para ofertarla a los piscicultores, afirmó el profesor Rubén Darío Valbuena.
Socialización del proyecto con beneficiarios de la Asociación de Piscicultures Filipeces.
Neiva 10 Las cuchachas de Pacho Vacca, una historia de lucha y re-existencia
Universidad Surcolombiana Marzo - Abril 2020
Las cuchachas de Pacho Vacca es el nombre de un colectivo de mujeres, adultas mayores, del barrio Los Alpes, en la Comuna 8 de Neiva. Ellas, bajo el acompañamiento de estudiantes de psicología de la Universidad Surcolombiana, han venido trabajando en un proceso de reconstrucción de sus historias de vida, de reflexión sobre las luchas que han tenido que librar para dotar sus propios barrios de escuelas y servicios públicos (bajo la guía del desaparecido líder comunal Francisco Vacca), y de los saberes que han cultivado a lo largo de sus vidas.
Las cuchachas de Pacho Vacca escuchan el lanzamiento del primer capítulo de la radionovela, “Venga le cuento la historia de cinco guambis”, en el marco de “La Minga de la 8”. Por: Juan Guillermo Soto M.
Inicialmente el grupo se llamaba Descubriendo Historias con los abuelos. Inició en el año 2015. Los primeros talleres se hicieron en la caseta comunal del barrio Los Alpes de la comuna 8. También en ese año nació la Biblioteca Pacho Vacca, espacio en donde anteriormente funcionó un centro de salud (liderado por la comunidad Claretiana), luego una panadería y finalmente la Biblioteca. Los primeros talleres tenían como propósito reconstruir la memoria histórica del barrio: la llegada del agua, la luz… las luchas para conseguir desde un ladrillo hasta una escuela. La
segunda etapa tuvo como propósito rescatar los saberes que las abuelas tenían en torno a la cocina; entonces se hizo “El fogón popular”. “El objetivo era que las abuelas compartieran sus recetas, pero sobre todo las que tenían algún significado especial para ellas; por tal razón se compartía la receta y la historia que acompañaba a esa receta. Como cierre de este proceso se elaboró una cartillita llamada “Los saberes y sabores de la 8”, aseguró Mónica Martínez Barragán, egresada del programa de Psicología de la Universidad Surcolombiana, quien fue una de las primeras estudiantes que trabajó con este grupo de mujeres. Y una tercera etapa: remedios caseros “Los dolores de la 8”, en
Francisco Vacca Fue un líder comunitario del sector de surorientales, en los años 80, cuando muchos de sus barrios eran asentamientos ocupados en buena medida por familias desplazadas, víctimas de la violencia. En esa época no tenían escuela, servicios públicos; ni siquiera agua. Francisco lideró procesos de legalización de tierras, veló por que el Estado los reconociera como población vulnerable, víctimas del conflicto armado y no como invasores y delincuentes. Fue profesor de la Escuela Popular Claretiana. En todas estas luchas trabajó acompañado de muchas personas, entre ellas algunas de las mujeres que en ese entonces crearon la Fundación para la Asesoría del Desarrollo Comunitario, FADCO, y que hoy hacen parte del grupo Las Cuchachas. Otro grupo es el de la Asociación Comunitaria para el Desarrollo Integral del Huila, ASOCOMI. Entre las actividades que recuerdan quienes trabajaron con él, se encuentra la venta de pan. Hacían arepas y pan y las vendían en los barrios de la comuna y en diferentes puntos de la ciudad; esto, no solo para obtener recursos para muchas familias sino también para forjar lasos comunitarios. El 4 de junio de 1997 muere Pacho Vacca en un accidente que, según personas que lo conocieron, fue provocado; sin embargo, su legado permanece en la memoria de la gente por su valentía y trabajo comunitario.
Neiva
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donde se socializaban recetas caseras para combatir el dolor de espalda, pulmones, recetas del cuidado de la piel, cabello. En el año 2018 llegó a Los Alpes un nuevo grupo de voluntarios, estudiantes del programa de Psicología de la USCO, a trabajar con el club de abuelas del barrio. “Nosotras queríamos que ellas tomaran un papel más activo y que se identificaran como grupo. A través de un ejercicio poético llamado cadáver exquisito, surge el nombre Las Cuchachas de Pacho Vacca, como homenaje al líder comunitario Francisco Vacca”, aseguró Jose Fernando Tafur, estudiante de Psicología de la USCO. “Él fue una persona muy buena con nosotros. Muchos de nuestros hijos fueron sus alumnos en la Escuela Popular Claretiana”; “Él era un líder, le gustaba luchar por los derechos de nuestra gente, para que las cosas marcharan bien y en comunidad”, afirman Ilda María Gonzales y Blanca Lilia Sánchez, dos de las abuelas que iniciaron esta nueva etapa en el grupo de las Cuchachas, junto a tres mujeres más: María Jael Villa, Sildana Piernagorda, y, María Elsa Perdomo. Conformado el grupo de Las Cuchachas del Pacho Vacca, en alguna de sus reuniones una de ellas recordó la época de las radionovelas. Muchas de ellas fueron sus fieles oyentes, entonces decidieron hacer una para contar sus historias de vida.
“Venga le cuento la historia de cinco guambis” Así se llamó el primer capítulo de la radionovela llamada “Las Cuchachas, una historia de lucha y re-existencia”. En esta primera parte de la historia se narran los hechos más relevantes en la niñez de las cinco abuelas. Los otros cuatro capítulos narran su juventud, adultez, el encuentro de ellas en la comuna 8, y una parte de su presente. De estos cinco capítulos de la radionovela, ya se grabó uno. Como parte de la preparación de las Cuchachas para el montaje de la radionovela, hicieron talleres para conocer sus historias de vida, entrevistas a profundidad, talleres de teatro, danza; se dieron a la tarea de identificar y escuchar la música que escuchaban en su niñez y que serviría para musicalizar el primer capítulo de la radionovela; todo esto se convirtió en insumo para los guiones de la misma, además de la sistematización de todos los encuentros. La idea era que las
voces fueran las de ellas mismas, al menos en las partes que se podía, pues los episodios de su niñez demandaban voces de niñas, las cuales fueron grabadas por niños del barrio. “Nosotras contamos nuestras vidas, cómo fue nuestra infancia; algunas tuvieron niñez buena, otras mala, y ellos la llevaron a la radio, nos
Biblioteca Popular Pacho Vacca Nació en el año 2014, aunque se inauguró el 24 de mayo de 2015, con el apoyo de estudiantes de psicología de la USCO, liderados por los profesores Julio Jaime Salas, David Bernal, y desde luego con las mujeres de FADCO. La Biblioteca se ubica en la sede de FADCO, en el barrio Los Alpes, comuna 8, espacio en el que tuvo lugar la articulación del grupo las Cuchachas y en donde se reúnen los fines de semana. FADCO es un punto de encuentro de colectivos sociales, pero también es un espacio disponible para toda la comunidad, no solo para las agrupaciones que traban allí. La biblioteca, además, cuenta con otra sede en el barrio Versalles, a unas cuantas cuadras de la que se ubica en Los Alpes. La apertura de esta biblioteca, inaugurada el 3 de junio de 2018, tenía como propósito romper la lógica de las fronteras invisibles que algunos grupos de pandillas han alimentado en el sector. “Es por ello que tratamos de hacer actividades en ambas sedes de la Pacho Vacca, para romper esas fronteras e integrar a las personas de un barrio y del otro”, afirmó Jose Fernando Tafur.
llevaron a grabar allá, en la Universidad”, comenta María Jael Villa, integrante de Las Cuchachas.
Valenzuela, estudiante de Psicología de la USCO y acompañante del grupo de las Cuchachas. También agregó que en esas narraciones biográficas hubo un encuentro en torno a los episodios de dolor y violencia que han tenido que vivir estas mujeres, pero a su vez dicho encuentro, a través del diálogo, también ha servido para la sanación. El lanzamiento de ese primer capítulo de la radionovela fue en el marco de “La Minga de la 8”, en el mes de junio de 2019, evento que se hace en la comuna 8 desde hace dos años como homenaje a la memoria y el legado de Francisco Vacca. En dicho evento se hace olla comunitaria, se invitan artistas locales y nacionales, se pintan murales. Ese año la novedad fue la radionovela. “Cuando la gente comenzó a escucharla se conectó con la historia, las abuelas se vieron allí, se encontraron con las niñas que fueron, su juventud, sus ilusiones, luchas, algunas lloraron… fue muy conmovedor”, asegura Erika Palomares Córdoba, estudiante de Psicología de la USCO. A partir de ese día llegaron más abuelas y se plantearon nuevos retos y tareas. “Les preguntamos qué saberes querían trabajar este semestre. A partir de ello, construimos la propuesta. La idea era que ellas empezaran a dirigir su propio espacio; que cada abuela liderara un taller, un encuentro”, aseguró José Fernando Tafur; ya hubo uno de tejido, liderado por una de ellas. También está la idea de construir un poemario. A algunas de ellas les gusta escribir. También está pendiente la grabación de los
Durante todo este proceso de preparación para la puesta en marcha de la radionovela, en las voces de estas mujeres comenzaron a tomar forma sus luchas, cómo se pelearon sus territorios, cómo hicieron frente al abandono del Estado y, en algunos casos, a la opresión de sus esposos y familias. “Empezamos a trabajar entrevistas con ellas, talleres, allí identificamos que han sido mujeres atravesadas por todo tipo de violencias. Con ellas uno puede descubrir también la historia de Colombia: cómo el conflicto que ha atravesado diferentes territorios del país, el desplazamiento que esto ha ocasionado, ha conllevado a que estas personas tengan que instalarse en la periferia de las ciudades, pues el Estado ha brillado por su ausencia”, afirmó Dayana Lucía Biblioteca Pacho Vacca.
11 otros capítulos de la radionovela Las cuchachas de Pacho Vacca, una historia de lucha y re-existencia, y poder transmitirla no solo en el barrio sino también en otros espacios, como en la Radio Universidad Surcolombiana. Actualmente, las Cuchachas y los jóvenes voluntarios de la Universidad Surcolombiana se siguen reuniendo en la Biblioteca Pacho Vacca, los sábados en las tardes. ¿Qué los motiva a los unos y a los otros a seguir? Las cuchachas: “los muchachos son generosos, humildes, lo acogen a uno, es como si fuéramos una sola familia. Ellos aprenden de nosotras y nosotras de ellos”; “nos tratan como si fuéramos sus abuelas, nos dan cariño y nosotros a ellos”; “nos divertimos, nos reímos, bailamos, cantamos”. Los estudiantes: “hay una apuesta política, una lucha por construir país con los históricamente excluidos, un deseo de aprender de ellos y con ellos; por otro lado, ha sido un proceso muy bonito, se han creado vínculos afectivos y cuando esas emociones se funden con tus apuestas políticas, la motivación por continuar con este trabajo se mantiene”; “la Pacho Vacca, al igual que el colectivo de las Cuchachas, ya hace parte de nuestras vidas; estamos trabajando por construir un mundo distinto y posible desde la ocho. Más que un colectivo, somos una familia”; “es satisfactorio saber que se pueden hacer cosas con personas que la sociedad, constantemente, está mandando al olvido”. En conclusión, son una familia, y las familias no se dejan.
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Región
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Un museo como alternativa de paz, aporte de los indígenas Laboyos a la sociedad La recopilación de diferentes piezas arqueológicas por más de 40 años, ha contribuido a que Pitalito tenga cerca de 300 vestigios precolombinos que establecen una invaluable riqueza indígena ancestral propia de todo su territorio. Por: Erika Marcela Torres Ome y Luz Marlen Lozano Peña Estudiantes de Comunicación Social y Periodismo Sede Pitalito
Después de un largo proceso legal para que Pitalito tuviera un museo arqueológico, y varios intentos en administraciones pasadas por crear un espacio en donde se muestre y enseñe la cultura a través de un legado indígena, Pitalito ya cuenta con un museo oficial abierto al público, para apreciar diferentes obras de arte expuestas en la antigua alcaldía municipal. Las piezas exponen el desarrollo de la cultura indígena Laboyos, expresada en talles de piedras que recogen la historia de un pueblo y la naturaleza de la “pacha mama”.
Los inicios de un legado cultural Fabiola Peña, licenciada en ciencias sociales de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá, es gestora y líder del proceso para la creación del museo de arqueología y arte en Pitalito. A través de las clases de ciencias sociales en la institución educativa Normal Superior, durante 39 años, se preocupó por generar conciencia en torno a la idea de que el indígena es eslabón protagónico en nuestra historia y que su cultura nunca se ha tenido en cuenta para el desarrollo. “Al dar las clases de cultura y naturaleza, llevaba mis materiales para emocionar a los niños de sexto de bachillerato y
Rafael Flores y Fabiola Peña, creadores del museo arqueológico Pitalito
de séptimo grado. Dependiendo el tema, contribuía a dinamizar de una manera significativa las temáticas de la clase”, comentó la docente Peña. Dentro de su amplia experiencia, relata la forma en la que hacía reflexionar a sus estudiantes sobre el concepto de cultura a partir de la observación de fósiles traídos de diferentes partes, tales como amonitas: piedras talladas por la naturaleza; caracoles marinos de la China, fósiles del desierto de la Tatacoa y restos coprológicos de animales que ya se habían petrificado. “Nosotros no sabíamos nada, pero nos emocionábamos muchísimo y nos divertíamos en clase, porque uno a través del aprendizaje se da cuenta de lo que existe y de lo que hay”, afirma Alex Bonilla, primer
alumno en regalarle una pieza arqueológica a la docente Fabiola. En esas clases, los niños se motivaban y decían cosas como: “en la finca de mi papá encontramos unas cositas, piedritas”, y ellos le iban llevando piedritas a la profesora, relata Alba María Londoño, madre de un estudiante, Institución Educativa Normal Superior, “ella las negociaba para preservarlas. Les hacía tomar conciencia de que eso era un patrimonio arqueológico y así, en el lapso de 40 años, fue coleccionándolas”.
Inclusión municipal del museo Después de luchar y trabajar en la Alcaldía de Gladys Canacué, se logró incluir en el Plan de De-
Región
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Recopilación de talles de piedra por más de 40 años.
sarrollo la creación del museo arqueológico. Rafael Flórez Correa, amigo de Fabiola, asumió la idea de liderar el proceso y desde ahí comenzaron a tocar puertas para su materialización. Pasados dos periodos gubernamentales en los que se continuó gestionando, el alcalde Miguel Antonio Rico Rincón (2015-2019) dio viabilidad a la idea y se comprometió a gestionar, a través de la casa municipal y de la casa de la cultura, 40 millones de pesos. Con su aporte financiero se dio inicio al proceso en articulación con la fundación llamada Pitalandia, la cual tiene como fin fortalecer prácticas comunitarias en las veredas, en la zona urbana y en los colegios. Rafael Flórez manifiesta que la gestión que comenzaron desde el 2006 ha sido un proceso largo, de mucha paciencia y dedicación, porque han tenido que insistir e intervenir en muchas entidades para lograr lo que hoy en día se encuentra en la casa municipal; asegura que el reto es lograr convertir toda la casa en un instituto independiente. “El museo es un milagro. Pensar este tipo de proyectos solo nace en personas que entendemos la importancia cultural, que no estamos mediatizados por el capitalismo sino por la cultura, porque se le da importancia a las piezas por la historia y no por el dinero”, asegura Flórez.
que colaboró con toda la documentación, logística e inventario del museo; además, dio un aporte monetario para la ejecución del proyecto, puesto que la administración le está apuntando a que Pitalito se convierta en una ciudad museo a cielo abierto: “El apoyo fue económico. Inicialmente fue de 40 millones de pesos y después se presentó un proyecto al Ministerio de Cultura, a través del programa Estímulos, donde se gestionó 20 millones de pesos más, para un total de 60 millones de pesos. También se ha hecho un acompañamiento para la administración del mismo. El espacio que hay en la casa municipal se entregó en comodato a Pitalandia”, afirmó María Isabel Guzmán Mosquera. De la misma manera, la constructora Laboyos se vinculó con la creación del museo a través del aporte de unos muebles que son una suma aproximada de 9 millones de pesos. “Pitalito es la tierra
que nos ha dado la oportunidad de construir nuestros sueños y los sueños de cientos de familias, por eso nosotros estamos agradecidos y comprometidos con la construcción de región. Por ese gran aprecio, por ese compromiso y gran cariño que le tenemos a nuestro municipio hacemos estos aportes culturales, sociales y demás actividades”, manifiesta Jaime Parra Nieto, director de la constructora.
La Universidad desde una perspectiva antropológica “Ojalá se oferte la carrera de antropología en la Universidad Surcolombiana sede Pitalito porque todo el Huila es indígena. Por nuestras venas corre sangre mezclada de todas las razas del mundo. Nosotros somos una raza cósmica, por eso somos personas capaces de desarrollar cualquier cosa, de ahí la capacidad que tenemos de
Alianzas estratégicas para fortalecer la arqueología local María Isabel Guzmán Mosquera, directora del Instituto de Cultura, Recreación y Deporte, afirma
Vasijas de arcilla pertenecientes a los Indígenas Laboyos.
13 ser creativos. Tenemos la chispa latina, por eso estamos llamados a transformar el mundo”, sostiene Fabiola Peña. En esta dirección Carlos Arturo Monje Álvarez, coordinador del Programa de Antropología de la Universidad Surcolombiana, menciona que se está gestionando la creación del museo-laboratorio de arqueología en la estación del ferrocarril de Neiva, con materiales recuperados del área de influencia de la represa de El Quimbo. Agrega que los museos están destinados a la ciudadanía en general, pero en el caso de los antropólogos contribuye a fortalecer su formación, así como también la de los escolares en general, lo cual instruye en el conocimiento del pasado ancestral. “Con respecto a la carrera, estamos esperando que el Ministerio de Educación resuelva la solicitud de ampliación del lugar de desarrollo enviada en el mes de marzo, para que se desarrolle en las dos sedes, tal como ha sido previsto. Primer ciclo dos años en Neiva y segundo ciclo tres años en Pitalito”, afirmó el académico. En ese sentido Mario Escobar, docente de periodismo cultural de la Universidad Surcolombiana, menciona que la creación de un museo es un aporte a las raíces culturales, lo cual significa un espejo con las tradiciones, “es la memoria viva de un territorio, un diálogo permanente con el pasado para comprender el presente y actuar frente al futuro”, resalta Escobar. De esta forma se reconoce que en el sur del Huila, además de contar con el Museo del Parque Arqueológico de San Agustín, uno de los más importantes en Colombia, Latinoamérica y el mundo, Pitalito se suma a esta joya invaluable con una de las muestras arqueológicas locales más importantes de los últimos tiempos, lo cual permitirá conectar con el presente un pasado que se esconde no solo en los códigos que se adopta como sociedad, sino también en el lenguaje y cultura de muchas generaciones que permean de una manera simbólica un amor más profundo por los antepasados.
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Deportes
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El fútbol femenino huilense rompe estigmas fuera y dentro de la cancha El equipo de fútbol femenino Atlético Huila, desde su nacimiento en el año 2016, ha demostrado gran tenacidad y profesionalismo. Con sus más recientes logros, como la victoria en la Copa Libertadores 2018, su participación en los juegos suramericanos y su gran debut en la Copa Águila, ha traído una nueva ola al deporte colombiano que ha roto los estigmas sociales y ha visibilizado aún más el empoderamiento de la lucha femenina por una igualdad en todos los ámbitos. Por: Astrid Carolina Padilla Roa, Karen Daniela Fernández Olaya, Valentina Shaikh Guzmán y Yeison Stiven Cano Riveros. Estudiantes de Comunicación Social y Periodismo, USCO.
minidad. Sin embargo, desde la llegada del fútbol femenino como profesional, y no exclusivamente como Amateur, este ha cogido vuelo y junto con sus logros se ha reivindicado el potencial femenino’’.
Al hablar de fútbol inmediatamente aterrizamos ante la perspectiva masculina, de la fuerza y el dominio, junto con la determinación de un juego que ha sido estipulado desde sus principios como masculino. De esta manera, el fútbol se ha convertido en uno más de los tantos escenarios en donde se ha excluido a la mujer. Sin embargo, desde la última década, el surgimiento del fútbol femenino ha marcado una nueva era de ruptura de estigmas. Este fenómeno, y el rol de la mujer en la actividad deportiva, ha reivindicado la lucha femenina por el reconocimiento y por la igualdad, lo cual aporta constructivamente a la equidad de género en este sector.
Así ha sido en el departamento del Huila, donde un grupo de guerreras y talentosas chicas, en los últimos dos años, ha cultivado un buen número de logros deportivos y sociales. Se trata del Atlético Huila femenino, equipo que se coronó campeón de la Copa Libertadores Femenina en el año 2018, ante Santos de Brasil, título que por muchos años ha sido codiciado por diferentes selecciones de categoría masculina. Este triunfo evidencia la calidad, fuerza, rendimiento y entrega de estas mujeres para con el deporte que eligieron como proyecto de vida; a través de este, han representado con honores el fútbol colombiano a nivel nacional e internacional.
Según Claudia Yaneth Martinez Mina, Maestranda en ciencias del movimiento humano, coautora de la investigación Representaciones sociales de la selección femenina de fútbol de Colombia en la Copa América 2014, “En Colombia el fútbol practicado por mujeres genera una serie de reacciones sociales influenciadas, la mayoría de las veces, por la representación normalizada de fe-
En su camino para lograr este gran objetivo, el equipo opita venció a equipos de mayor trayectoria como el Audax de Brasil, Peñarol de Uruguay, Unión Española de Ecuador y Iranduba, también de Brasil, un recorrido perfecto fruto de la disciplina y el esfuerzo de unas jóvenes que están demostrando que es el tiempo de las mujeres. En este importante logro, se destacó el tra-
bajo de dos joyas del fútbol femenino: Yoreli Rincón y la capitana, defensa y autora del gol de la final, Gavy Yoreli Santos, como también la guardametas Daniela Solera. Ellas, respaldadas con el trabajo arduo de su entrenador Albeiro Herazo y junto a Carmen Rodallega, Alexandra Canaguacán, Fabiana Vallejos, Aldana Cometti, Liliana Salazar, Lucía Martelli, Nelly Joba, Nancy Madrid y Jennifer Peñaloza, entre otras, hoy son ejemplo para el Huila y para todas las mujeres del departamento del Huila y del país, sea que gusten, o no, del fútbol. Una vez el logro del Atlético Huila femenino en el 2019, el presidente de la División Mayor del fútbol Colombiano (Dimayor) confirmó que para este año la liga profesional femenina tendría continuidad. La competencia se aprobaría en la Asamblea Ordinaria de la Dimayor y se crearía una comisión, la cual integraba cuatro clubes, entre ellos el Atlético Huila, Santa Fe, Cortuluá, y América de Cali. Dicho propósito tuvo éxito gracias a los esfuerzos realizados por las deportistas y en general por la Liga Femenina de fútbol que ha resaltado la potencialidad deportiva de las mujeres en este sector. Esta secuencia de logros derriba algunos estigmas sociales respaldados por el machismo, propiciando
una cultura distinta, donde ya no solo el equipo masculino es importante sino también el femenino, el cual, con esfuerzo y resultados, ha logrado su propio reconocimiento y visibilización; a pesar de su poco apoyo y la notoria desigualdad administrativa, el equipo sigue demostrando a diario su talento, brillando con luz propia.
Inicios del equipo El Atlético Huila Femenino es un club de fútbol de Colombia, vinculado al Atlético Huila de la ciudad de Neiva en el departamento de Huila. Fundado el 01 de octubre del 2016. Fue partícipe de la primera edición de la Liga Profesional Femenina 2017, organizada por la Dimayor, considerada la competencia de mayor nivel en el fútbol femenino del país. El equipo fue presentado oficialmente en el mes de octubre de 2016 en la ciudad de Neiva. El club accedió a la disputa del torneo profesional colombiano, haciendo uso de su derecho a participar merced a contar con reconocimiento deportivo de Coldeportes y la Dimayor. En el año 2017 se forma el primer equipo para participar en la Liga Profesional Femenina, con Carlos Eduardo Villarreal Caballero como técnico y conformado en su mayoría por jugadoras del Departamento del
Deportes
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Huila, las cuales son las encargadas de representar y desempeñar un papel protagónico en dicho certamen. Atlético Huila Femenino se vincula al proyecto de fomentar el fútbol femenino en el departamento y en el país. Ese año quedaron campeonas en la Liga Profesional Femenina, convirtiéndose en el equipo más condecorado en la historia del torneo; además, en la edición 2018 de la Copa Libertadores Femenina, obtuvo el primer puesto, siendo el primer equipo femenino de Colombia en ser campeón del certamen internacional. En la Temporada del 2018, el equipo ganó fuerzas con nuevas jugadoras. El cuerpo técnico del profesor Virgilio Puerto trajo como refuerzos a las jugadoras de talla nacional e internacional: Yoreli Rincón, Íngrid Vidal, Carmen Rodallega, Jorelyn Carabalí, Neli Córdoba, Darnelly Quintero y las argentinas Aldana Cometti y Fabiana Vallejos. En esa oportunidad, según el sorteo de la Dimayor, Atlético Huila Femenino disputó la fase de grupos con: Real Santander, Atlético Bucaramanga, Deportes Tolima, Cúcuta Deportivo y Alianza Petrolera; fase en la que salieron victoriosas. En el 2019, para la Liga Águila colombiana, al Huila femenino ingresaron nuevos refuerzos. Esta vez el cuerpo técnico del profesor Albeiro Erazo trae a las jugadoras de talla nacional e internacional: Cinthia Zarabia, Lisbeth Castro, Delyaliz Rosario, Yulieth Domínguez, Manuela González, Ivonne Chacón, Laura Rentería, Lizeth Ocampo, Carolina Arias y Marcela Restrepo. De igual manera, para este mismo año el Atlético Huila femenino logra participar por segunda vez consecutiva en la Copa Libertadores tras ser campeonas de la edición anterior en 2018.
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La Copa Libertadores Femenina 2019 es la undécima versión. Costituye el mayor campeonato de clubes femenino en Sudamérica organizado por la Conmebol. El campeón esta vez fue el Corinthians de Brasil, equipo que logró su primer título en este torneo. Atlético Huila, por su parte, obtuvo su participación en el Grupo A del certamen junto con otros tres equipos participantes. Fruto de la trayectoria y del progreso desde sus inicios, Julián Villa, licenciado en educación física, técnico profesional en fútbol y actual entrenador de las chicas de selección Huila juvenil, menciona que se han generado nuevas dinámicas estratégicas que visibilizan el fútbol femenino: “El periodismo deportivo se ha interesado más por el fútbol femenino; ya suenan las participaciones a nivel nacional, desde la liga profesional, más aún cuando tenemos campeonas de la Liga, y de la Copa Libertadores, haciendo que las miradas se volteen un poco más hacia acá. Esto posibilita que también se empiece a crecer de la mano de los medios’’, resalta Julián Villa. Así mismo, destacó la ayuda de algunos actores administrativos de la Liga e Inderhuila: “en cabeza de la Liga, su presidente Luis Eduardo Pardo, quien le ha apostado al fútbol femenino, viene acompañando los procesos deportivos desde las categorías inferiores; así mismo el director del inderhuila, Carlos Rodriguez mora, quien ha puesto en disposición todo el equipo interdisciplinario del inderhuila, con psicólogos, metodólogos, fisioterapeutas, médicos deportólogos, entre otros. Todo el equipo ha estado muy cerca apoyando este proceso”. Sin embargo, el abismo en temas salariales se ha mantenido a pesar de los esfuerzos y grandes logros, razón por la cual varias jugadoras tienen otros empleos, pues su pasión no les da para su sostenimiento.
Equipo de fútbol femenino, Atlético Huila, Campeón de la copa libertadores, edición 2018.
Inequidad en los salarios Un jugador hombre (de liga profesional) llega a tener un sueldo, como mínimo, de $10 millones al mes, mientras que una jugadora de la Selección Colombia a duras penas alcanza los $4 millones. De acuerdo con cifras de la Federación Colombiana de Fútbol, esta entidad invirtió más de 14.000 millones de pesos en todas las 12 selecciones nacionales (incluyendo las divisiones sub 17, sub 20 y fútbol playa). De esos 14 mil millones, un 72 por ciento se destinó a la Selección Masculina, lo que deja el 28% restante (alrededor de 3900 millones de pesos) para repartir entre los demás equipos. Neli Johana Córdoba, jugadora profesional del atlético Huila femenino, de la selección Colombia sub17 y la sub20, menciona que el apoyo por parte de la administracción es mínima. Asegura que no cuentan con el apoyo económico esperado para el fútbol femenino profesional, cuyo principal problema son los patrocinadores, la utilería, los escenarios, las entrada a los juegos y la carencia de un buen estadio, situación que se evidencia en lo que queda del Guillermo Plazas Alcid. Yoreli Rincón, jugadora de la Se-
lección Colombia Femenina, reconocida por ser una de las figuras más importantes del fútbol femenino en el país, declaró en una entrevista para el programa Los Informantes, que no recibe “ni el uno por ciento de lo que reciben los hombres”. Finalmente, además de los logros profesionales del Atlético Huila Femenino, que se han alcanzado en los últimos dos años, estas talentosas jugadoras han ido más allá de sólo acumular títulos haciendo lo que aman; realmente su gran logro ha sido transformar la cultura machista que las estigmatiza. Cada vez vemos más figuras representativas del fútbol femenino que protestan, denuncian y hablan públicamente acerca de la desigualdad notoria y de los problemas que aquejan este deporte. Así como Ada Hegerberg, la primera mujer en ganar el Balón de Oro de la historia, renunció a su equipo natal como protesta por el amateurismo de la federación de su país. Nuestras jugadoras hoy en día han logrado ser aplaudidas y reconocidas; se han ganado el respeto, aprecio y admiracin de buena parte de los huilenses, por ponerse la camiseta y apropiarse de ella; son estas mujeres las que nos seguirán representando con pasión, a nivel Nacional e Internacional, en este gran deporte.
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Región
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La lucha de las víctimas del conflicto armado con el Estado La reparación de las víctimas del conflicto armado en Colombia es un desafío para el Estado, el cual reconoció la problemática interna del país dentro del marco de los diálogos de paz, desde el 2011, para la reparación de las víctimas del conflicto armado: ocho millones registradas hasta el momento; de estas, solo se han reparado integralmente un poco menos de un millón. Dicho escenario demanda reflexiones en torno al proceso de reparación, sus falencias y sus derroteros. Por: Alejandro Ospina, Christian David Mendoza, Aura Stefanía Borrero Castro y Bryllett Chaux Cortés, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo.
El jueves 26 de septiembre del 2016, a las 6:15 de la tarde, Colombia entonaba su himno nacional en torno a una celebración histórica: la firma de los Acuerdos de Paz entre el Estado y la guerrilla de las FARC-EP. Ese día los actores armados, junto al Estado, se comprometen con las víctimas del conflicto en el esclarecimiento de la verdad, la no repetición y la reparación, tomando como base la ley de víctimas. Desde que entró en vigencia la ley 1448 en el 2011 para la reparación integral de las víctimas, ocho años después, muchas de ellas siguen esperando respuestas de un Estado que les prometió oportunidades de rehacer sus vidas y que hasta ahora hace oídos sordos a sus peticiones. Éste es el caso de Jesús Antonio Escobar Lizcano, campesino caqueteño de 70 años, quien ha pasado los últimos 17 años de su vida siguiendo la pista del paradero de sus hijos. Jesús vivió en el corregimiento de Santa Fé del Caguán, en el municipio de Cartagena del Chairá, que funcionó como base de operaciones de las FARC; Jesús, su esposa Marlen, y sus dos hijos, Paola y Ardinson de 14 y 17 años, vivían del cultivo de maíz; sin embargo, por la poca rentabilidad de éste y por consejo de Jorge Briceño, alias “Mono Jojoy”, es llevado a considerar la siembra de coca como alternativa para la sostenibilidad de su hogar. Fungiendo después como raspachín, Jesús habla de tiempos de prosperidad en su hogar: “Vivíamos muy bueno, en un momento contraté profesores para mis hijos porque para ellos eran 11 horas de camino hasta Cartagena del Chairá(...) hasta tenía mi propio deslizador para
andar en el río y para bajar a Florencia (...) Muchas veces necesitaba asistencia médica para mi mujer o mis hijos y yo iba al campamento y le decía a don Joaquín que me ayudara, él me mandaba a la finca y cuando yo llegaba ya habían 3, 4, 5 médicos”. Sin embargo, al estar impuesto el servicio militar tanto en el ejército como en las filas guerrilleras, una mañana los hijos de Jesús son seleccionados para reclutamiento por alias “Fabián Ramírez”. Al oponerse radicalmente, Jesús es golpeado, su esposa asesinada y sus hijos, Paola y Ardinson, son apartados de él; luego fue atado, secuestrado por tres días y exiliado de la región a su suerte. Como pudo llegó al departamento del Huila, al municipio de La Plata, e inició el proceso de reparación y búsqueda de sus dos hijos reclutados por las FARC con la esperanza aún intacta de encontrarlos. Jesús Escobar es reconocido en el año 2002 como víctima de desplazamiento forzado en el Re-
gistro Único de Víctimas (RUV); sin embargo, no recibió ninguna clase de ayuda estatal hasta 2016, cuando se le hizo entrega por única vez de una “atención humanitaria”, siendo ésta una medida consagrada por la ley 1448 de 2011 (Ley de Víctimas): un auxilio económico para aquellas víctimas en condiciones altas de vulnerabilidad, entregada de manera periódica en un lapso de hasta diez años. A pesar de las condiciones de vida precarias que tiene Jesús, no recibió más apoyo económico hasta el año siguiente, cuando interpuso un derecho de petición dirigido a la Unidad Administrativa para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas (UARIV), solicitando la entrega de una nueva “ayuda humanitaria” argumentando vivir solo y estar desempleado, condiciones que lo ponen en extrema vulneración de sus necesidades básicas. Dicha solicitud fue respondida positivamente, concediéndole la entrega de tres giros repartidos durante el año por un valor de
280.000 pesos cada uno, monto que es a todas luces insuficiente para la subsistencia básica de una persona en un estado tan vulnerable y precarizado.
Lo que dice la ley Como Jesús, miles de víctimas que viven en condiciones de extrema pobreza y vulnerabilidad se enfrentan a la inoperancia del Estado colombiano, representado en este caso en la UARIV, la cual actúa teniendo como base la ley 1448 del 2011 que recopiló una serie de medidas creadas a partir de 1998 y reconoció por primera vez la existencia del conflicto armado interno en nuestro país. Si bien esta ley representó un avance significativo en cuanto reconoce al Estado como ente reparador y consagra distintos mecanismos para llevar a cabo esta reparación, no solo desde la mirada económica sino también encaminada a restaurar los derechos psíquicos y sociales de las personas victimizadas, termina
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siendo en la mayoría de casos poco operativa; por un lado, debido a la falta de recursos para su ejecución, y por otro, debido al vacío que existe en muchos puntos de su articulado. Otro de los mecanismos de reparación consagrados en la ley 1448 de 2011 es la indemnización administrativa, entendiendo ésta como “una compensación en dinero a la que tienen derecho las víctimas por los hechos ocurridos”. Dicha compensación sólo es procedente para ciertos hechos victimizantes, como el desplazamiento forzado. Conociendo esto, Jesús presenta una solicitud en julio de 2019, buscando que su núcleo familiar (en el cual solo se encuentra él, debido a que su esposa y sus dos hijos no han sido reconocidos en el RUV como víctimas del conflicto) sea indemnizado. A partir de ese momento la UARIV tiene 120 días hábiles, según contestaron en el radicado de la solicitud presentada por Jesús, para analizar su validez y esta pueda seguir su trámite a las demás instancias del proceso administrativo mediante el cual sería indemnizado. Teniendo en cuenta los limitados recursos dispuestos para el funcionamiento de la Ley de Víctimas, ¿bajo qué criterios la UARIV prioriza la reparación de unos reclamantes sobre otros? La norma vigente al respecto es la resolución 01958 del 8 de junio de 2018, expedida por la misma unidad; esta consagra en su artículo 4 el “Método técnico de priorización y focalización”. En él plantea que el orden progresivo en el que serán entregadas las indemnizaciones obedecerá a un análisis de variables “demográficas, socioeconómicas, de priorización del daño y de avance en el proceso de reparación integral”. Estos aspectos resultan ambiguos, ya que la resolución no consagra un procedimiento claro a seguir por el funcionario que realice el estudio de cada caso concreto; por tanto, puede resultar haciendo un análisis arbitrario o actuar bajo un criterio no unificado y poco consistente. También refiere dicha resolución, en su artículo ocho, a las situaciones que pueden priorizar la entrega de la indemnización y menciona tres causas puntuales: edad, enfermedad o discapacidad (ver infografía 3). Teniendo en cuenta estas disposiciones legales, el panorama para Jesús no es alentador. A pesar de tener unas condiciones de vida precarias, no aplica bajo ninguno de los criterios para ser
indemnizado prioritariamente, lo que conduce a una reflexión nada descabellada: en Colombia hay que estar al borde de la muerte (en el sentido más literal de la palabra) para recibir una indemnización administrativa como medida de reparación.
El Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición En 2016 nace el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, dando cumplimiento al punto 5 de los acuerdos de paz suscritos por el Estado colombiano con las FARCEP. Este sistema busca crear un escenario institucional transitorio, (al igual que la Ley de Víctimas cuya vigencia finaliza en el año 2021, aunque se contempla una prórroga) que contribuya a satisfacer los derechos de quienes fueron víctimas del conflicto armado y a la reconciliación nacional. Para ello crea tres instituciones: la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, que funcionará durante tres años; tendrá la labor de reconstruir la memoria colectiva del conflicto y el relato histórico de los más de 60 años de guerra. La Unidad de Búsqueda para Personas Dadas por Desaparecidas, entidad de carácter extrajudicial y humanitario que funcionará durante 20 años con posibilidad de prórroga, y, la Jurisdicción Especial para la Paz, la cual busca restituir a las víctimas en materia de justicia; en ella podrán comparecer, excombatientes de las FARC-EP, miembros de la Fuerza Pública, otros agentes del Estado y terceros civiles, aportar al esclarecimiento de la verdad sobre crímenes particulares o representativos del conflicto, obteniendo así beneficios en las penas; tendrá una actividad inicial de 15 años, y la posibilidad de extenderse otros cinco. El Sistema Integral es una herramienta muy importante en la reivindicación de los derechos de las víctimas del conflicto armado (el centro de la discusión, en palabras de los negociadores del acuerdo de paz) con el cual se posibilita el perdón y la reconciliación, además de generar espacios de encuentro entre los distintos actores involucrados. Este es el andamiaje jurídico e institucional que cobija los derechos de las víctimas durante el conflicto. Si bien se constituye como mecanismo con objetivos valiosos, su implementación ha significado grandes retos principalmente de índole política, que
Región van desde la desfinanciación por priorización de otros rubros en los Presupuestos Generales de la Nación, hasta la obstaculización de su trámite legislativo en el Congreso, como ha sido el caso de la JEP. Por otra parte, la segregación histórica que ha habido sobre algunos sectores de la población duramente golpeados por la guerra pareciera evidenciar que para los gobiernos de los últimos 20 años existen “víctimas de primera clase y víctimas de segunda clase”, como señalaría Ronald Rojas, miembro del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) en el encuentro “Hablemos de Verdad”, organizado por Colombia 2020 y El Espectador, en la ciudad de Neiva el 6 de noviembre de 2019. Teniendo en cuenta esto, Jesús se encontraría en el grupo de víctimas de segunda clase, o como se contempla en la resolución 1049 de marzo del 2019, que se compone de tres rutas: Jesús hace parte de la ruta transitoria, en la que están quienes antes del 2019 hicieron su proceso de documentación y declaración. En ese caso, iría luego de las personas indemnizadas de manera
17 prioritaria; como se mencionó anteriormente, al no cumplir con dichos parámetros que presenta la Ley, deberá esperar más tiempo para recibir respuesta. La UARIV indicó que la mayor infracción al Derecho Internacional Humanitario es el desplazamiento forzado, con 6.509.075 víctimas a nivel nacional. En el caso del departamento del Huila la cifra es de 3.927 víctimas durante el conflicto armado, desde el año 2002, contempladas dentro de los distintos hechos victimizantes en el marco del conflicto, como asesinato, desplazamiento forzado, secuestro, homicidio, etc., y que están recogidas dentro del proceso de reparación a las víctimas. De todos los hechos victimizantes, es el desplazamiento forzado el que cuenta con el mayor número de víctimas, con una cifra de 1.362 en el Huila. Jesús, como la mayoría de los colombianos víctimas de conflicto armado, tendrá que seguir esperando para ser reparado, enfrentándose a un Estado indolente e inoperante que hasta el día de hoy solo ha reparado al 15% de las ocho millones novecientos veinte mil cuatrocientas setenta y tres víctimas.
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Crónica
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Los ojos del alma Por: Luisa Fernanda Motta Villegas Licenciada en Literatura y Lengua Castellana, USCO.
Los aplausos resuenan con vigor cuando se oye el nombre de la ganadora del premio Virtud y Liderazgo de la Mujer Neivana en su versión 2019. Una leve brisa se percibe cuando los asistentes giran las cabezas para ubicar a la persona que se pondrá de pie para recibir el galardón. Muchos de los presentes asienten con satisfacción, aprobando el nombre de Karen Lorena Lesmes Medina. Desde la mesa de premiación, el Alcalde de Neiva ve acercarse a una jovencita menuda y sonriente que camina lentamente, pero con seguridad. La alfombra del lugar se repliega ante la presión de sus pasos y es aplastada, poco a poco, por la punta del bastón que ella carga. Algunas personas se sienten tentadas a indicarle la dirección, pero callan al notar que la firmeza del andar de Karen es inquebrantable. La sonrisa se hace más visible en el rostro de la joven cuando nota que en sus manos está el reconocimiento por el que se había atrevido a participar en la convocatoria. Su nariz aguileña se levanta cuando le indican que sonría para la foto, junto al Alcalde, quien le estrecha la mano con seriedad, en señal de felicitación. El flash de la cámara incomoda levemente a los retratados, quienes deben cerrar los ojos. Karen es la excepción. Ella no ha notado el resplandor. Karen Lorena Lesmes Medina ha pasado a la historia del premio no solo como una de las primeras ganadoras jóvenes del mismo, con apenas veintitrés años, sino como una de las primeras, cuando no la primera, que vive con una discapacidad visual. Karen Lorena Lesmes Medina, egresada de la Uninversidad Surcolombiana y ganadora del premio Virtud y Liderazgo de la Mujer
–Creo que si no tuviese una dis- Neivana, en su versión 2019. capacidad –comenta con voz dulce después de tomar un sorbo de mi discapacidad me cierre puertas. agua– yo sería una persona del De hecho –asegura con voz de concomún. Es mi condición la que me vicción–, la responsabilidad de que permitió hacer estas cosas. De otro los chicos como yo no accedan a modo, estoy segura de que no ha- una educación como la merecen es bría hecho nada, como muchas per- porque no se exigen a sí mismos, sonas. a sus colegios, a sus docentes ni a sus compañeros, que los traten Cuando piensa en su limitación, como iguales. Yo sí les exigí y, graKaren habla con alegría. La con- cias a ello, he logrado todo esto. sidera una oportunidad, un modo de desenvolver la vida en modos Karen ganó el premio Virtud y insospechados que los seres hu- Liderazgo gracias a su trabajo en manos ordinarios cerramos al mo- la fundación Los Ojos del Alma, en mento de dejarnos capturar por las la que apoya a personas con discatentaciones del mundo de la ima- pacidad en Neiva, especialmente a gen. Ha aprendido a disfrutar los personas con limitaciones visuarostros inexplorados de la belleza les. Su formación en tiflología (los y ha adquirido una noción de su modos de comunicar a través de existencia como invidente que di- medios no visuales como el braille) fiere mucho de los estándares tra- la empodera para capacitar a otros dicionales. acerca de la aplicación de estos –Yo soy educadora –dice con fir- elementos en la educación formal, meza–, y nunca he permitido que
para convertir a los colegios en verdaderas instituciones incluyentes. –Defiendo firmemente la educación inclusiva, pero quiero que las personas entiendan que no es lo mismo educar con integración que educar en la inclusión. Una cosa es que los colegios acepten estudiantes con discapacidad y se los entreguen a un especialista para que “hagan lo que puedan”, y otra cosa es que esos mismos colegios adecúen sus materiales didácticos para responder a las necesidades educativas de todo el mundo, tengan limitaciones o no. Esa es la verdadera inclusión. Cuando Karen reafirma su labor, se percibe en su voz un tono de fuerza, de autoridad, que convence a los demás de las fortalezas que un
ser humano es capaz de desarrollar cuando tiene la voluntad de hacerlo, tal como lo hizo al iniciar sus estudios en Licenciatura en Lenguas Extranjeras con Énfasis en Inglés, en la Universidad Surcolombiana, aun cuando le dijeron que era imposible que una persona invidente pudiera estudiar una carrera como esa. –Exíjanme –les decía a mis docentes–. No me pasen solo porque soy invidente, como si yo fuera un ser que requiere lástima. Adapten las evaluaciones a mi forma de aprender –explica mientras le da vueltas a su bastón y extiende la mano para buscar a tientas una galleta que tiene cerca–. Y ellos lo hicieron. Eso me llevó a entender que la inclusión es posible, y que cuando se es consciente de lo que implica entablar relaciones a pro-
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fundidad con las limitaciones, no hay límites en realidad.
… Las tamboras y el rabo e ‘gallo están listos para el festival del San Pedro. Muchos neivanos se juntan en torno a su fiesta patronal, en la que hay ocasión para reinados de todo tipo; las minorías no son la excepción. Un par de meses después de la entrega del premio, Karen se está preparando para su intervención en el festival de la inclusión que se lleva a cabo en el Parque de la Música, una plaza dedicada al autor Jorge Villamil. Ella viste un traje típico totalmente rojo. Las polleras de sus mangas y su falda sobresalen dándole un toque de elegancia y distinción a las trenzas negras que cuelgan de su cabeza. Aún no se ha maquillado, pero su mamá se encargará de eso cuando llegue al lugar. Mientras espera, mueve sus polleras en uno de los doscientos espacios que han determinado para el evento.
Karen menciona esto mientras recuerda sus días de colegio. Ella era quien adaptaba los materiales para sus profesores cuando aprendió a hacerlo. Ella fue quien exigió, una vez ingresó a trabajar al lugar donde estudió (el colegio Enriqueta Solano Durán de Neiva), que se creara una inclusión verdadera, en lugar de repetir el ciclo innecesario de entregar a los niños discapacitados al especialista –como lavándose las manos–, en palabras de la maestra.
otorgado, una bala perdida lo puso en peligro de muerte y dañó sus nervios ópticos irreparablemente, junto con los olfatorios. Andrés tampoco puede oler.
–Nosotros somos tan humanos como cualquiera –continúa–. Pasamos por las mismas peripecias de los demás, los mismos dramas, incluso. Aunque todo en nuestra vida sea un desafío, al menos en la mía ha sido así, nosotros podemos ser incluidos en la sociedad, si esa sociedad se tomara el tiempo de facilitarnos las cosas.
Él, mejor que nadie, sabe que lo que dice es verdad. Cuando ocurrió su accidente, la FAC le negó muchos beneficios de los que era merecedor y le dio de baja sin muchos reconocimientos. Confundido, decidió luchar por los derechos de aquellos que padecían su condición: estudió Derecho para aprender sobre la verdadera naturaleza de las leyes que lo defendían y, posteriormente, creó la fundación Los Ojos del Alma, en 2013. Desde esta fundación, trabaja para brindar
Cuando menciona los dramas, sonríe una vez más. Seguramente ha pensado en aquella ocasión en
–Ante la tragedia –comenta Andrés con voz pausada–, las personas que caen en discapacidad creen que su vida ha terminado ahí, y si lo creen, es porque de verdad son discapacitados. Cuando uno tiene un proyecto de vida, uno no es discapacitado.
–Nosotros no somos especiales –suelta con franqueza–, o al menos no en ese sentido tan despectivo. Tener discapacidades no nos hace merecedores de un rótulo tan desagradable; sólo tenemos otro modo de vivir la vida. Cada persona con discapacidad, o incluso quien pertenece a otro tipo de minoría, tiene un talento excepcional que todos, empezando por los docentes, deben descubrir.
Sin embargo, Andrés es la otra cara de la moneda. Al ser abogado, el primero en condición de discapacidad visual en el departamento del Huila, es más frío, más pragmático, pero comparte el mismo deseo de su esposa: un mundo mejor para las personas que viven con discapacidades, igual que ellos. –Nosotros también somos sujetos de derecho –explica Andrés–, formamos parte de la sociedad como todos los demás y el Estado debe actuar a nuestro favor tanto o más que con el resto, pues nuestra condición nos hace vulnerables a muchas cosas.
… El evento está a escasos treinta minutos de comenzar. La madre de Karen está llegando con una niña tomada de la mano. La pequeña, al ver a Karen, se adelanta para correr hacia sus brazos. La joven percibe su voz, y sonríe.
La niña va hacia su padre cuando su abuela se prepara para maquillar a Karen, quien cantará en el escenario. Aunque la música es apenas un pasatiempo, lo hace con la misma dedicación con la que enseña, traduce y adapta materiales a braille e idea métodos para enseñar inglés y otras lenguas extranjeras a personas invidentes.
Cuando nació, fue introducida en una incubadora durante quince días seguidos y la luz que emitía ese artefacto quemó por completo sus delicadas retinas infantiles.
En ese momento, llegan al evento las otras comunidades que fueron invitadas. Por un lado, la comunidad LGBTIQ+, quienes, con su colorida adaptación de los trajes típicos, ocupan poco más de diez asientos. También está la comunidad de las personas con características especiales. Al escuchar esta última palabra, Karen dirige el rostro hacia la fuente del sonido –una mujer que la menciona a lo lejos– y arruga la nariz.
el otro como apoyo.
–Ella no estaba en mis planes –comenta al estrechar a Esmeralda–, pero hace cuatro años, cuando descubrí que estaba embarazada, ella se volvió mi vida.
–Aunque no sepa cómo se ve algo, creo que puedo describirlo como lo harían los demás –comenta sonriente. Y lo dice con certeza, pues no sabe cómo es el color rojo, o cualquier otro color, ya que es invidente prácticamente desde su nacimiento. Nació vidente, pero un error médico la despojó de la visión.
–Ese accidente me recuerda que soy afortunada –confiesa mientras la sonrisa desaparece–, pues otro niño, que nació el mismo día que yo, permaneció cuarenta y cinco días en su incubadora y hoy tiene discapacidad visual y también cognitiva, pues esa radiación lumínica afectó su desarrollo cerebral. Yo pude terminar como él.
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Crónica
la que una mujer oportunista intentó echar a perder su matrimonio. Nada importante, según parece revelar la confianza con la que es contado el suceso. Casi como si hubiese sido invocado con el pensamiento, Andrés García aparece vistiendo su atuendo del San Pedro. Su estatura lo hace un hombre imponente, pero sus facciones juveniles le quitan por lo menos cinco años a los treinta y seis que tiene. Se sienta con cuidado junto a Karen, quien lo ha tomado de la mano en cuanto lo siente cerca y pliega el bastón con el que ha caminado hasta encontrar a su esposa. Sus ojos invidentes apuntan siempre hacia el infinito, desde un accidente que el destino y el azar le regalaron el día de su cumpleaños número veintidós. Mientras celebraba en su casa, en medio de un permiso que la Fuerza Aérea Colombiana le había
apoyo jurídico sin ánimo de lucro a esta población. Ahí conoció a Karen, quien ingresó como docente. –Yo estaba muy enfocada en mis proyectos como educadora. Jamás había considerado la idea de tener novio –relata Karen–, pero conocí a Andrés en la fundación y él empezó a hablar conmigo. Luego empezamos a hablar los dos. Le agradó mucho a mi familia, me pidió que fuera su novia y, poco a poco, consolidamos nuestro matrimonio. Karen luce feliz al hablar de su relación. Se le escapa una sonrisa apenas evoca el nombre de Andrés. Comenta que, al pasear juntos, son dos ciegos que se guían mutuamente, deshaciendo la vieja metáfora bíblica en la que algo así solo conduciría al desastre. Él, con su memoria intacta de cuando podía ver, y ella, con su sentido perfecto de la orientación cuando se mueven en autobús, pueden caminar solos por la calle y por la vida, con
Leider Capaz, un indígena de la comunidad nasa y profesor de música de Los Ojos del Alma, llega al lugar cuando el maquillaje de Karen está listo. Aunque se retrasó, está a tiempo para la presentación en la que acompañará la canción de su compañera y líder con la guitarra. El nombre de Karen suena por los altavoces. Mientras ondea su bastón, de la mano de Leider camina hacia el escenario. Cantará una canción que compuso para su hija, la luz de sus ojos, según dice ella a modo de broma. Su voz suena dulce y melodiosa en el micrófono, así como espera que suene al sentarse en la silla del Concejo de Neiva, adonde espera llegar en la siguiente jornada electoral. Esmeralda la observa, feliz, mientras su padre piensa en la solicitud aprobada para un centro de recursos para aprendizaje de lenguas extranjeras en Colombia, en conjunto con la Embajada Americana. Todo esto lo hizo una pareja de invidentes. Posiblemente ellos vean mejor que miles de videntes; posiblemente su mirar, desmarcado del monopolio de la visión, sea más profundo. En cuanto a Karen, así lo refleja, quizás porque decidió ver no con sus ojos, sino con su alma.