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Elena Roger
DE BARRACAS A BROADWAY A DÍAS DEL ESTRENO DE “EVITA” JUNTO CON RICKY MARTIN, LA GRAN ACTRIZ ARGENTINA NOS CUENTA DESDE NUEVA YORK SUS SENSACIONES. Y RECUERDA CÓMO LA REMÓ PARA VIVIR HOY ESTE CUENTO DE HADAS.
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NOTA DE TAPA
POR DENISE TEMPONE
H
acía apenas dos años había comenzado la década del noventa. “Feliz domingo” era el programa más visto los fines de semana. Iba por Canal 9 y estaba conducido por Silvio Soldán, que todavía tenía una imagen familiar. La sección “Yo sé” invitaba a los participantes a desplegar un talento en público: bailar como Michael Jackson o cantar como Madonna eran las opciones favoritas de los chicos de entonces. Pero no era la favorita de ella, en absoluto. Había elegido interpretar “La Sonámbula” de Vincenzo Bellini. Con la informalidad de su remera de algodón y su jean, se paró frente a las cámaras con un pequeño grabadorcito que reproducía un casete, escuchó la primera nota, ubicó su oído para cantar en tono y listo. Esa pequeña chica de tan sólo 1,50 dejó boquiabierto a Soldán, a sus compañeros y a la competencia. Ganó, claro. Y minutos más tarde hizo la fila para abrir el cofre de la felicidad, que también se rindió ante ella. Hoy, ese momento se puede revivir a través de Youtube. Pero no es el innegable talento precoz lo que asombra, ni su asombrosa buena estrella televisada. Es su inseguridad a la hora de contestar a qué se dedicaría después del colegio lo que realmente sorprende. Y es el mismo Soldán el que, indignado, le advierte que considere, pese a sus dudas, dedicarse a la música. “No sé, no sé” repite una y otra vez esta chica hasta ese entonces desconocida, llamada Elena Roger. Hoy, desde Broadway, a días de su consagración encarnando a Eva Perón en el musical de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice (el mismo que Alan Parker llevó al cine con Madonna), Elena Roger confiesa a 7 DÍAS exactamente qué pasaba por su cabeza en ese entonces. “Recuerdo nítidamente ese día y a Soldán preguntándome. Creo que dudaba para afuera, pero no dudaba para adentro. Quizás todavía tenía que tener más pruebas que me dijeran que yo podía hacerlo. No estaba tan segura de que podría hacerlo”, confiesa.
BUSCO MI DESTINO. Las pruebas que Elena necesitaba fueron llegando de a
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EL GRAN ESTRENO DE EVITA SERÁ EL 5 DE ABRIL EN EL MARQUIS THEATRE DE BROADWAY.
poco. Pasado el febril entusiasmo del viaje a Bariloche, tuvo que hacerse íntimamente la misma pregunta que le hizo Soldán frente a cámaras. Intentó esquivarla recordando que era buena en matemáticas y entonces se planteó la posibilidad de seguir ciencias económicas, pero se le “rompía el corazón”. Entonces, por primera vez, decidió considerar todo ese tiempo invertido en pequeños institutos de baile y canto de su barrio, Barracas. Y fue por todo o nada: se presentó en el Colón. Las cosas esta vez no fueron tan simples y simpáticas como en Canal 9. La elite de los cantantes líricos no se mostró tan impresionada como Soldán. La bocharon. “Durante un largo tiempo tuve que soportar a mi hermano cantando ‘Al Colón, al Colón’, para hacer un papelón”, ríe ahora. En ese entonces no reía. No era una buena señal para empezar. Pero no desistió y se anotó en el Conservatorio Manuel de Falla. Preocupada por una posible salida laboral, mientras cursaba el segundo año se enteró de que “Pepe” Cibrián llamaba a audiciones para el “El Jorobado de París 2”.
Durante un mes audicionó entre miles y quedó elegida para hacer de pueblo, es decir, de extra. Pero estaba feliz. Entre todos esos artistas, empezó a sentirse en casa, se enamoró y descubrió finalmente, que eso era lo que buscaba. “En el conservatorio yo cantaba composiciones de cámara, pero cuando entré a ‘El jorobado’, conocí a un chico que se convirtió en mi novio, estuve muchos años con él, una linda historia. Él había ido al Belgrano Day School, donde hacen musicales, me mostró ‘Miss Saigon’, ‘Los Miserables’, ‘Sunset Boulevard’. Ahí me di cuenta que tal vez ése era realmente mi lugar”. Pero justo cuando se estaba acostumbrando, “El Jorobado…” fue levantado de cartel. “Recuerdo lo que lloré cuando terminó, pero estaba decidida a ir por más”. Ir por más era “seguir con la artistada”, como le gusta llamar ella a sus nuevos amigos. Dejó la formalidad del conservatorio y empezó a tomar clases particulares. ENSEÑANZAS. Elena ya estaba en las pistas y lo disfrutaba, las puertas se iban
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abriendo. Por esa época hizo algo de tele: “Floricienta” y “Hombres de Honor”. Y mucho teatro: “La Bella y la Bestia”, “Los Miserables”, “Fiebre de Sábado por la Noche” y “El Violinista en el Tejado”, entre otras. En medio de eso, estuvo a punto de protagonizar “Cabaret”, una versión local que se cayó estrepitosamente antes de comenzar. Esa frustración dio por inaugurada la etapa más oscura de su vida. “Fue algo terrible para mí, yo moría de ganas de hacerlo, fue un momento muy complicado de mi vida el 2001 y 2002, sentía que se caía el mundo”. No sólo en lo laboral Elena sufría, como el país en general. En abril de 2002 recibió el llamado de su hermana con la triste noticia de que de repente su papá, un hombre de por entonces vitales 57 años, había sufrido un ACV. La crisis económica del 2001 se le detonó en el cuerpo y obligó a Elena y a su familia a pasar 45 eternos días esperando que él saliera del coma. Su padre finalmente despertó pero quedó hemipléjico y por un largo tiempo no pudo pronunciar una palabra ni escribir, sólo pintaba mándalas. “De un momento a otro dejó de ser el papá que yo tenía. Fue duro, relativizó todo lo otro que me estaba pasando y que parecía tan grave”, explica desterrando la idea de que su vida es un cuento de hadas. “Aprendí mucho de ese episodio. Él se convirtió en un ser hermoso que nos enseñó muchas cosas en todos estos años. Me enseñó, por ejemplo, a ser positiva, a desdramatizar, a
A ELENA ROGER LA ACOMPAÑAN RICKY MARTIN COMO EL CHE Y MICHAEL CERVERIS, COMO PERÓN.
“A RICKY NUNCA LO VI COMO UNA CELEBRIDAD. HABLAMOS CASI TODO EL TIEMPO DE LA ARGENTINA. ME SORPRENDE QUE SEPA TAN BIEN LA LETRA DE ALGUNOS TANGOS.”
SUS GRANDES ÉXITOS 2000
2003
2006
2009
PROTAGONIZÓ EL MUSICAL “LOS MISERABLES” EN EL TEATRO ÓPERA, BAJO LA DIRECCIÓN DE DAVID WHITE.
HIZO “MINA... CHE COSA SEI?!?” EN BUENOS AIRES, EL MUSICAL DE SU AUTORÍA QUE LA LANZÓ AL ÉXITO INTERNACIONAL.
POR PRIMERA VEZ UNA ARGENTINA PROTAGONIZÓ EN LONDRES “EVITA”. EL PÚBLICO Y LA CRÍTICA LA ADORARON.
ESTRENÓ “PIAF” EN LONDRES CON DIRECCIÓN DE JAIME LOYD. POR SU TRABAJO GANÓ EL LAURENCE OLIVIER AWARD.
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UN MUSICAL CON HISTORIA El debut teatral de “Evita, el musical” fue el 21 de junio de 1978 en Londres. La protagonista fue Elaine Paige y la acompañaron David Essex en el papel del Che y Joss Ackland como Juan Domingo Perón. Esta primera versión contó con una inversión de unos 600 mil dólares. Realizaron cerca de 2.900 funciones hasta 1986. En la primera producción de Broadway, desde septiembre de 1979 hasta junio del ’83, los intérpretes fueron Patti LuPone (Evita), Mandy Patinkin (Che), y Bob Gunton (Perón). Realizaron 1.567 funciones y fue la más premiada de la historia con 7 Premios Tony -tuvo 11 nominaciones-, entre otros galardones. En 1981 llegó el musical a España, al Teatro Monumental de Madrid. Paloma San Basilio fue la encargada de interpretar a Evita, acompañada de Mia Patterson y Patxi Andión. En 1983 se realizó la primera producción brasileña, en Río de Janeiro, con la cantante Claudia como protagonista. Algunas críticas de la época la señalaron como la mejor Evita de aquellos tiempos.
tratar de tomarme la vida como un juego, a ser más mandada. Nos han enseñado a preocuparnos tanto por ver qué nos sale, qué no, ser primeros, llegar a no sé dónde, tener tanta plata, cinco plasmas, un 0km, que nos olvidamos de vivir. Yo empecé a relajar, a dejar de lado mis obsesiones y el perfeccionismo”. Y fue justamente jugando en ese torbellino emocional, donde nació su trabajo más personal, “Mina, che cosa sei”, la obra que marcó una inflexión en su vida. “Fue una obra con canciones de la cantante italiana Mina que me encantaba. Lo hice jugando con una amiga, Valeria Ambrossio. Fue un intento de salir de esa tristeza, papá enfermo, ‘Cabaret’ suspendido y yo haciendo de ‘árbol 34’ en ‘El Violinista sobre el tejado’. Yo sabía que podía dar más. Tomar el control de ese sentimiento fue aún más importante que
todo lo que vino después...”, afirma con total convicción. NEW YORK, NEW YORK. Desde Nueva York, Elena recuerda esos días con ternura, pero no con melancolía. Su presente brilla, y aunque sus atareados días preestreno de “Evita” en Broadway no le dejan tiempo para rememorar demasiado, sólo basta una rápida mirada hacia atrás para sentir la satisfacción del largo camino bien recorrido. “Estoy viviendo en un departamento muy lindo, ensayando casi once horas por día. En mi tiempo libre duermo”, simplifica. “Estoy bien acompañada. Por suerte a Ricky (Martin) nunca lo vi como una celebridad y él no se pone en ese lugar. Con él hablamos casi todo el tiempo de la Argentina. Me sorprende que sepa tan bien la letra de algunos tangos.
Después de 28 años, la obra volvió a suelo inglés, en 2006, con Elena Roger en el papel protagónico. La acompañaron sobre el escenario Philip Quast, como Perón, y Matt Rawle, como Guevara. El costo de producción de la obra fue de unos 7 millones de dólares, y las mejores ubicaciones costaban 100 dólares. Brasil incursionó nuevamente en el musical de Andrew Lloyd Webber. En 2011 en el Teatro Alfa de San Pablo, con Paula Capovilla como Evita, Daniel Boaventura en el papel de Perón y Fred Silveira como el Che. En la actual versión de Broadway las entradas cuestan entre 65 y 150 dólares, y la sala del Marquis Theater tiene una capacidad para 1.611 personas. Se estima que la producción invirtió en este espectáculo unos 10 millones de dólares.
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TODAS QUIEREN SER EVA VALERIA LYNCH.
MADONNA. En los noventa la reina del pop interpretó a Evita en cine dirigida por Alan Parker. Hubo polémica.
En 1981 fue la primera argentina en interpretar a Evita en el musical dirigido por Harold Prince.
NACHA GUEVARA.
En 1986 debutó en el Maipo con “Eva, el gran musical argentino”, que se volvió a reponer 22 años después.
FLAVIA PALMIERO. Protagonizó el filme “Evita, quien quiera oir que oiga”, de Eduardo Mignona, en 1984.
ESTHER GORIS.
LAURA NOVOA.
En 1996 protagonizó la película “Eva Perón” con Víctor Laplace en el papel de Juan Domingo Perón.
Llevó a Evita a la TV. En 2010 la encarnó en el ciclo de unitarios “Lo que el tiempo nos dejó”.
JULIETA DÍAZ. En 2011 encabezó el filme “Juan y Eva”, ópera prima de la cineasta Paula Deluque.
“CASI ME MUERO CUANDO ME ENTERÉ QUE LLOYD WEBBER IBA A ESTAR EN LA AUDICIÓN EN LONDRES. SALÍ CORRIENDO Y LLAMÉ A MI MAMÁ QUE, COMO SIEMPRE, ME TRANQUILIZÓ.” Eso sí no lo esperaba”, dice. Hay cierta naturalidad en el modo en que se enfrenta a este desafío que será la consagración de su carrera. Tal vez porque no es el primer estreno internacional que le toca. El primero fue el de esta misma obra en Londres, durante 2006. Ese sí fue inesperado. Desde hacía dos años su amiga, la productora teatral Ana Moll, insistía con que ella debía encarnar a la mujer que cambió la historia de la Argentina. “Ella insistía con que un día eso iba a pasar, pero a mí me parecía un delirio”, recuerda asombrada. “¿Por qué en el país de los musicales habrían alguna vez de contratarme a mí teniendo gente mucho más preparada? ¡Yo ni siquiera hablaba inglés!”, se sincera. Con el mismo desconcierto la miraron a Moll los productores ingleses cuando les aseguró tener a la “Evita” que buscaban. Sin embargo, ante la insisten-
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cia, le dieron la chance. Desde la primera audición realizada en Londres, Elena rompió todos los moldes. Su amiga estaba ahí. “Los desarmó. Cantó con una fuerza y brilló de tal manera que los volvió locos. Elena, chiquitita, en el escenario, cantando Evita, en Londres. ¡No sabés la cara de los tipos! Lo cuento y se me pone la piel de gallina...”, recuerda la visionaria. Desorientados, los productores convocaron al autor musical de la obra para que la viera. “Casi me muero cuando me enteré que Andrew Lloyd Webber iba a estar presente en la audición. Salí corriendo, busqué un teléfono y llamé a mi mamá que, como siempre, tuvo las palabras perfectas para tranquilizarme: ‘Tranquila hija, él también va al baño’. Esa humanización me ayudó a enfrentar el momento”, confiesa entre risas. Y vaya si la ayudó. Webber reconoció su talento de inmediato y le dijo a
los productores: “¿Queríamos reinventar a Evita? ¡Reinventémosla con ella!”. Desde entonces Elena es Evita. Ni siquiera haber alcanzado la excelencia con otro musical, “Piaf”, dos años más tarde en la misma ciudad, y de haber ganado el máximo galardón en las comedias musicales (el Premio Oliver por esa excelente actuación) lograron empañar su luz cuando encarna a la ex primera dama argentina. Hoy, en la meca de su arte y rodeada de celebridades, Elena se enfoca en la cuenta regresiva para el gran estreno de Evita en Broadway que se llevará a cabo el 5 de abril en el Marquis Theatre. “¿Qué le diría luego de tanto camino recorrido a esa adolescente que aguardaba en al fila para abrir el cofre de la felicidad? Si pudiera darle un consejo ahora no le diría nada. Ella sabía muy bien lo que hacía. Siguió su instinto bastante bien. Mal no le fue”.