Skip to main content

La Patria Submarina

Page 1

NOTA DE TAPA • Por Denise Tempone (Desde Península Valdez) - Fotos: Thom Sánchez.

submarina En Puerto Madryn funciona el Centro Nacional Patagónico. Decenas de investigadores y científicos buscan indagar más sobre esa asombrosa porción del suelo y de las profundidades del mar argentino bajo el lema “conocimiento es soberanía”.

20


C

harlan. Las ballenas charlan. Y acá hay alguien que entiende lo que dicen. “Nada del otro mundo, cosas pueriles como ‘vení, vení no te distraigas’, ‘apúrate que nos vamos’ y ‘lo que las madres les dicen a sus hijos’. No son ruidos lindos como uno cree, son como erutos, un asco. Una enorme gama de eructos.” Así, en pocos minutos, Juan Carlos “El Vasco” Aguerrebere, crea y destruye la magia del extraño lugar que ocupa en el mundo: una casilla que él mismo construyó en la playa El Doradillo, incentivado por cientificos y guardaparques, en el vértice de un acantilado que asoma a un precipicio atestado de ballenas. De poder tasarse esta vista, no tendría precio posible. Tal es así que el día de su inauguración, en 1995, “El Vasco” se encontró a Lady Di, que llegó asombrada

por la posibilidad de ver desde arriba una de las zonas con más densidad de ballenas dentro del área del Golfo Nuevo, en Chubut. Cómo pasó de vivir en un departamento con vista hacia las Barrancas de Belgrano, a trabajar en este curioso altillo que da hacia el gran patio de juegos de tantas madres con sus crías, es algo que todavía no se explica bien. “Y yo que pensaba que aquello era lindo”, reflexiona. Por esas extrañas vueltas del destino, en ese lugar “El Vasco” no solo encontró un paisaje único, también se descubrió a sí mismo en una función inédita: la de intérprete de ballenas. Todo comenzó el día que uno de lo más respetados investigadores de orcas, Juan Carlos López, trajo un primer micrófono para escuchar lo que sucedía bajo el agua y, con ayuda de otros científicos y buzos de la zona, hicieron la instalación en lo profundo del mar. Desde

entonces, “El Vasco” puede pasar hasta diez horas del día detrás del enorme ventanal, puliendo su talento especial, el cual reúne observación, paciencia y capacidad imaginativa. Durante esas horas se dedica a relacionar lo que oye con lo que ve. Luego, les da un contexto y con su imaginación, teje y desteje hipótesis acerca de lo que estos enormes mamíferos marinos se están diciendo entre sí. Hoy, conoce el repertorio de diálogos ordinarios y los relata con total naturalidad a los biólogos marinos más importantes del mundo que llegan al lugar a realizar observaciones para sus investigaciones. COOPERACIÓN. “Claro que creemos lo que dice. Nosotros escuchamos a todo el mundo. Como científicos, respetamos mucho el conocimiento de las personas que conviven con los animales que nosotros investigamos”, explica Mariano Coscarella,

21


biólogos, oceanógrafos, arqueólogos, antropólogos y hasta genetistas, investigan para producir conocimiento científico de peso internacional. biólogo especializado en poblaciones de mamíferos marinos, firme habitué de la casilla. Mientras un grupo de ballenas, seis machos y una hembra, se aparea a tan solo veinte metros de la costa, frente a turistas y curiosos, Coscarella reflexiona: “En zonas donde la naturaleza es tan próxima y accesible, y al mismo tiempo tan imponente y misteriosa, estamos inmersos en una red de saber de todo tipo: intuitivo, lógico, especializado. Nuestro enfoque como biólogos es uno en particular, desde cierto ángulo, luego hay otros que se nos pasan o que no sabemos ni que existen, que tienen que ver con lo que percibe la gente que comparte tiempo y espacio con las ballenas, por ejemplo”.

22

Y justo ahora, cuando para fervor de los presentes, una ballena comienza a dar su magnífico espectáculo de saltos sucesivos, Coscarella ejemplifica: “Es muy extraño cómo un ballenero puede avisarte cuando una va a saltar, si va a volver a hacerlo o si se detendrá de golpe. No hay una explicación racional para eso, es la experiencia”. Esta postura integradora de saberes no es solo una característica personal de Coscarella, es el modo en que trabaja la comunidad de científicos de la Península Valdez y alrededores. La cooperación comunitaria para detectar fenómenos a investigar, es parte esencial de la rutina que se da desde hace años en la suerte de templo del saber patagónico que es el Centro Nacional Patagónico (CENPAT),


del cenpat Argau

El Atlántico sudoccidental constituye una de las reservas biológicas marinas más importantes del mundo. Este proyecto investiga cómo se generan los nutrientes minerales necesarios para el desarrollo del fitoplancton, el primer eslabón de la cadena alimenticia marina. Es un programa binacional argentino-francés junto a instituciones nacionales, y La Universidad Pierre et Marie Curie, de París. Turismo responsable

Funcionan diferentes proyectos, encarados con la cooperación internacional. Entre ellos, con la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid evalúan el impacto de la interacción turística sobre los animales para determinar si algunas de estas prácticas podría ser perjudicial para sus hábitos. Ballenas y gaviotas

Desde hace pocas décadas, las gaviotas se posan sobre la espalda de las ballenas vivas, y con sus picos abren la piel para comer la grasa. Los picotazos causan dolor a las ballenas, alteran su comportamiento normal e incrementan su gasto de energía durante un período muy sensible de su ciclo vital: la crianza de los ballenatos. Actualmente se estudia qué alteración en el equilibrio produjo este cambio de hábitos en las aves. Participan en estos proyectos el Instituto de Conservación de Ballenas, la Fundación Patagonia Natural y la Fundación Ecocentro

23


Se considera de importancia estratégica ya que hace foco en la exploración y control de las aguas, lecho y subsuelo marino nacionales, donde podrìan estar las mayores riquezas del paìs.

El mar argentino cuenta con una presencia de fitoplancton tan elevada que la convierte en una de las más fértiles de los océanos mundiales. De ahí el nombre del proyecto, “Pampa Azul”.

Atántico Sur

La riqueza escondida en estos sectores no explorados puede elevar al rango de “potencia” a un país, tal como pasó con Brasil cuando descubrió, explorando su océano, reservas de hidrocarburos del pré-sal.

Estuario del Río de La Plata Golfo San Jorge Agujero Azul en el talud continental Banco Namuncurá Burdwood Areas Marínas sub antáarticas, que incluyen a las islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

El proyecto durará diez años y está liderado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. dependiente del CONICET. CONOCIMIENTO CIENTÍFICO. El conocimiento, o las claves para llegar a él, pueden venir de cualquier lado. Basta, por ejemplo, con que pescadores o guías detecten una anomalía en las ballenas, como hace poco sucedió con heridas profundas que muchos notaron en sus pieles, para que la comunidad cientifica pueda comenzar a trazar un plan de investigación y activarlo. Luego, las conclusiones se comparten en el ámbito internacional. Gracias a este tipo de circulación del saber, hoy en cada lugar al que migran los cetáceos durante el año, hay cierta agenda sincronizada que hace foco en los mismos temas con las mismas prioridades. En el CENPAT, biólogos, oceanógrafos, arqueólogos, antropólogos y hasta genetistas, trabajan y entrelazan sus investigaciones para producir conocimiento científico de

24

El programa prevé investigar los cinco puntos señalados, claves del Atlántico sur. Participan de él grandes talentos cientificos y tecnicos equipados con tecnología de avanzada.

peso internacional. Conocimiento de ese incomprensible para la mayoría de las mortales, que incluye códigos genéticos y reglas físico-químicas, y otro más amigable y de aplicación directa, como el que ayuda a formar a los guías turísticos e informa a la comunidad sobre el modo en que el medio ambiente debe ser tratado. Bajo el lema “Conocimiento es soberanía”, dentro de sus oficinas, en Puerto Madryn, justo frente al mar, más de 60 investigadores, 70 becarios de grado y postgrado y alrededor de 80 técnicos trabajan para conocer más de esa asombrosa porción del suelo nacional, de sus pobladores y del riquísimo y misterioso mar argentino. Entre sus múltiples, casi inagotables tareas, ellos censan especies –Coscarella en persona cuenta ballenas desde un helicóptero quincenalmente y compara estadísticas-, observan las condiciones de sus hábitats y analizan las repercusiones

de los comportamientos humanos sobre la naturaleza. A través de sus estudios, orientan a pescadores, empresas y guía turísticos, entre otros, sobre el modo en que el impresionante tesoro patagónico debe ser tratado. Aunque fue creado en 1970 y hoy el CENPAT parece indispensable para el feliz equilibrio de la zona, la custodia científica y la adquisición de conocimiento de primera mano, no siempre tuvo el protagonismo actual en la lista de prioridades nacionales. REPATRIADO. Con un traje negro y una llamativa camisa a cuadros, el flamante director del centro, el bioantropólogo Rolando González-José, de 40 años, ostenta un look europeo que contrasta con el aire del Atlántico sur. Hasta hace no demasiado tiempo, vivía del otro lado del océano, en Barcelona. Es el repatriado número 430 del “Programa Raíces”, activado en 2003


con el fin de recuperar talento científico nacional. Él supo abrirse paso en el mundo académico financiando su doctorado en Biología en la Universidad de Barcelona, mediante la construcción de paredes, como “durlocksita”. Ningún catalán hubiese pensado que entre los obreros de construcción de su casa, estaría el director de uno de los centros de investigaciones más respetados de Latinoamérica, pero así de insólitas podían ser las cosas para los científicos argentinos hace una década y media. Hoy, él es parte de cierto recambio generacional que se vive en el terreno de la ciencia y es quien se encarga de sincronizar las líneas de investigación del Centro con las de otros importantes centros del exterior. De este modo, busca sumar saber y establecer un diálogo con ellos, lo cual permite a la Argentina nutrir y nutrirse del circuito académico internacional. “Lo que nosotros tenemos en esta parte del mundo es único. Nadie más que nosotros puede estudiarlo, nadie más que nosotros puede aprender a protegerlo –explica-. Nuestros recursos, gente e historia son muy particulares. No podemos aplicar otros modelos, tenemos que crear los propios, sin perder conexión con el mundo que también mira con intriga qué pasa en estas tierras y este mar tan poco explorado”, resume. El CENPAT hoy tiene participación en uno de los proyectos científicos más ambiciosos de la historia argentina: el proyecto “Pampa Azul”, el cual se concentra en la exploración de áreas oceánicas desconocidas, como el “Agujero Azul”, ubicado a 300 kilómetros al este del Golfo de San Jorge (Chubut) en el talud continental, que cuenta con 2.000 metros de profundidad y es un gran misterio para la comunidad científica internacional por su caudal de especies, sus condiciones de vida y los recursos que podría llegar a representar. Sin embargo, no son los recursos económicos los que impulsan a la mayoría de los científicos y a los amantes de la naturaleza a aventurarse a los puntos negros del planeta. Son sus propios encuentros con la naturaleza lo que deja a muchos queriendo saber más y mejor qué pasa en todas esas partes del mundo que no habitamos.

“Lo que tenemos en esta parte del mundo es único. Nadie más que nosotros puede estudiarlo, nadie más puede aprender a protegerlo. Nuestros recursos, gente e historia son muy particulares”. (Rolando González-José, director del Cenpat).

AVISTAJES. Claudio Nicolini recuerda el día que entendió que los pinchazos en el cuerpo durante las excursiones de buceo no eran problemas musculares sino cantos de delfines. “Sí, cantos de delfines. Las

25


cooperación. claudio nicolini (izq) de la asociacion de guias balleneros. el biólogo Mariano Coscarella (der.) parte del cenpat y “El Vasco” Aguerrebere (abajo). Diferentes modos de observar el misterio del mar patagonico.

vibraciones que emiten crean cierto dolor en el cuerpo, que tiene que ver con las frecuencias que alcanza y cómo chocan con vos. Es difícil de explicar pero el océano está lleno de cosas que nadie te cuenta y que son intransferibles”. Como guía ballenero en Puerto Pirámide –actualmente es parte de la asombrosa experiencia de avistaje semi submarino de la empresa Yellow Submarine -, Nicolini tiene en su haber anécdotas inexplicables. Entre ellas, la de aquella tarde en que, gracias a la interpretación musical de un turista en su quena artesanal, el barco en el que viajaban quedó completamente rodeado de decenas de ballenas que se acercaron curiosas y permanecieron inmóviles durante más de una hora. “Jamás nos había pasado algo así.

26

Bajo el lema “Conocimiento es soberanía”, en Puerto Madryn más de 60 investigadores, 70 becarios de grado y postgrado y alrededor de 80 técnicos trabajan para conocer más de esa asombrosa porción del suelo nacional, de sus pobladores y del riquísimo y misterioso mar argentino.


27


Después nos enteramos que el hombre era el último descendiente de los Sioux y que la canción que tocaba era una sanadora que le había enseñado un cacique Cherokee”, explica aun asombrado. También recuerda el día en que, saliendo a hacer avistaje para un grupo de estudiantes, entre los cuales había un niño no vidente, presenció el curioso modo en que una ballena se acercó donde él estaba, arrimó su cola y le permitió tocarla. “Hay cosas de este mundo que traspasan los métodos científicos pero si los científicos nos puede ayudar a preservarlas, siempre les estaremos agradecidos. Somos responsables de nuestra parte del planeta”, reflexiona antes de embarcar a su próximo avistaje. No es el primero ni el último pero volverá a ser único, asegura, como esta parte del planeta.

“Pampa Azul” es uno de los proyectos científicos más ambiciosos de la historia argentina: explora áreas oceánicas desconocidas, como el “Agujero Azul”, que cuenta con 2.000 metros de profundidad y es un gran misterio para la comunidad científica internacional por su caudal de especies.

ecológicos Reserva Caleta Valdés: es zona de protección elefantes marinos del sur y de pequeñas colonias de pingüinos. Hasta hace veinte años, los elefantes eran cazados en casi todos sus apostaderos de cría. Hoy viven bajo la mirada cuidado de científicos y turistas.

Reserva Isla de los Pájaros: fue creada con el objetivo de salvaguardar a las colonias de aves marinas y costeras que viven en la isla, principalmente gaviotas cocineras, biguáes y gaviotines.

Reserva Provincial Punta Loma: es el apostadero de lobos marinos más cercanos y más accesibles a Puerto Madryn. Es el área natural más visitada tanto por los turistas de otras regiones como por los pobladores locales.

28

La Península de Valdés es considerada uno de los sitios ecológicos más notables del planeta. Cuenta con seis reservas naturales abiertas al público y fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.

Reserva Provincial Punta Pirámide: Es una reserva de lobos marinos y el único lugar autorizado para hacer avistaje de ballenas. A su alrededor habitan, además, choiques, guanacos, zorros, piches, zorrinos y martinetas. Punta Tombo: protege una de las colonias de aves marinas más diversas de la Argentina y la mayor colonia continental del pingüino de Magallanes, con casi medio millón de ejemplares, que llegan en octubre.

Monumento Natural de la Ballena Franca: la especie posee uno de los pocos lugares de reproducción y cría en aguas territoriales argentinas, por eso en 1984 se decidió nombrar a su zona predilecta como área protegida y a la ballena como monumento natural. La zona incluye el Golfo Nuevo, Golfo San José y Caleta Valdés.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
La Patria Submarina by Denise Tempone - Issuu