Skip to main content

De la Urbe 111

Page 1


Especial “Uno es de donde es”: Sonsón busca un presente que no rechace su tradición

Agua pasó por Medellín: un charco, una quebrada y el río

E-lecciones: Antioquia en la disputa por la presidencia de Colombia

La bruja de la mafia: historia de una mujer que sobrevivió a la Oficina de Envigado

Laboratorio De la Urbe

Dirección periódico De la Urbe: Juan David López Morales

Coordinación Digital:  Deisy Judith Villalba Barrios

Coordinación Lenguaje Sonoro:  Daniela Sánchez Romero

Coordinación Lenguaje Audiovisual:  Maribel Salazar Estrada

Auxiliares:

Santiago Bernal Largo, Pablo Giraldo Vélez, Gisele Tobón Arcila, Andrés Camilo Tuberquia Zuluaga, Santiago Vega Durán y Juana Zuleta Betancur

Asistencia editorial:  Santiago Bernal Largo Pablo Giraldo Vélez

Diseño y diagramación:  Yon Leider Restrepo Monsalve

Corrección de textos:  Alejandra Montes Escobar

Impresión:  El Tiempo

Circulación:  7000 ejemplares

Universidad de Antioquia

Rector (e):

Héctor Iván García García

Decanatura Facultad de Comunicaciones y Filología (e):  Ximena Forero Arango

Jefe Departamento de Formación Académica:  Luis Eduardo Cárdenas Valencia

Coordinación 10|12 L@b:  Carlos Andrés Arboleda Gómez

Coordinación Pregrado en Periodismo:  Diana Milena Ramírez Hoyos

Comité de Carrera Periodismo:

César Augusto Alzate Vargas, Santiago Bernal Largo, Estefanía Carvajal Restrepo, Heiner Castañeda Bustamante, Jorge Alexander Múnera Restrepo, Isabella Navarrete Barrero, Maritza Andrea Trujillo Rodríguez y Diana Milena Ramírez Hoyos

Calle 67 N°53-108, Ciudad Universitaria, bloque 10, oficina 126.    de.laurbe@udea.edu.co delaurbe.udea.edu.co Medellín, Colombia

Portada: Isabella Navarrete Barrero

ISSN 16572556

Número 111

Junio de 2026

Facebook: @sistemadelaurbe

X: @Delaurbe_Lab

Instagram: @delaurbe

YouTube: De la Urbe

TikTok: @delaurbe

Spotify: De la Urbe

Eleccione Z

Entre 2022 y 2026, el censo electoral en Colombia creció en 2.419.734 nuevos votantes. Este año marcó la primera vez que cientos de miles de jóvenes pudieron votar en elecciones nacionales. Tomar una decisión es fundamental para el momento que atraviesa el país.

La mayoría de esos más de dos millones y medio de nuevos votantes forman parte de la generación Z, personas nacidas entre 1997 y 2012. Además del voto, ya enfrentan otras decisiones que también definen sus vidas: elegir una carrera, buscar empleo, asumir lo

Oxímoron: toma de control “amistosa”

Febrero: Trump anuncia la posibilidad de una “toma de control amistosa” de Cuba. Abril: reitera que su ejército creará un “nuevo amanecer” para la isla. Mayo: envía al director de la CIA a dar un “ultimátum” y firma un decreto que endurece el bloqueo y la crisis humanitaria. La “intervención” de EE. UU. a otros países nunca ha sido amistosa. No lo fue en Vietnam ni en Panamá. No lo ha sido en el Medio Oriente en Irak, Irán, Afganistán, Líbano, Siria ni Libia, tampoco en Venezuela ni lo será en Cuba. “Cada vez que Estados Unidos ‘salva’ a un pueblo, lo deja convertido en un manicomio o en un cementerio”, dijo Eduardo Galeano.

Paulina Marín Marín paulina.marin2@udea.edu.co

¿Aida Quilcué? Sí, fórmula vicepresidencial

Hace apenas 35 años que los pueblos indígenas son sujetos de derechos en el país. Sobre el papel es ideal. Pero en la realidad, cuando intentan pasar de la lucha a la gobernanza estructuralmente negada, encabezados por una mujer racializada e históricamente oprimida, los “análisis políticos” y la “crítica electoral” reaccionan disfrazando el racismo, el machismo

que implica la adultez. Elegimos en todo momento. Hannah Arendt lo formuló así en La condición humana: “La libertad es la capacidad de iniciar una acción nueva, inesperada. Las acciones de los seres humanos son como nacimientos en pequeño: cada una tiene la capacidad de poner en marcha lo inesperado”.

Les preguntamos a 10 personas de la GenZ, con perfiles distintos, cómo se sienten con la responsabilidad de elegir. Para una egresada, elegir significa “siempre renunciar a algo o a alguien, y eso implica estar todo el tiempo

y el clasismo de la “Defensoría del Privilegio” representada por la autoproclamada “gente de bien”.

Mariana Benedetti Salgado mariana.benedetty@udea.edu.co

Votos con salario

Utilizar a los empleados públicos para favorecer campañas electorales atenta contra la democracia. En febrero, en El Santuario, Antioquia, contratistas denunciaron públicamente presuntas presiones para apoyar a un candidato a la Cámara del Centro Democrático, y así pasa en más municipios del país. Se nos enseña a “no morder” la mano que nos alimenta, pero cuando esa mano pretende coaccionar a sus empleados, no solo es justo morder, sino arrancar el pedazo.

Emmanuel Amaya Ramírez emmanuel.amaya@udea.edu.co

Skip a la ley

Los audios en los que Jorge Lemus, exdirector de la Dirección Nacional de Inteligencia, le ofrece al abogado de alias Papá Pitufo beneficios judiciales evidencian un patrón que ha erosionado la confianza institucional en el país: el uso de posiciones de poder para influir e interceder a conveniencia. Esto es Colombia: un juego donde las decisiones graves se negocian según quién tenga el turno y no lo que dicta la ley.

Maria Carvajal Sotelo maria.carvajals@udea.edu.co

viviendo pequeños duelos”. Para una activista, “es responder a los lugares que ocupo y a las expectativas —propias y colectivas— que habitan en mí”. Para un padre, “cada decisión dibuja quién soy; a veces dudo, pero entiendo que no decidir también es decidir”. Construimos este editorial a partir de las voces de personas que, como quienes leen esto, asumen la libertad y la responsabilidad de elegir. La ilustración que acompaña el editorial es una interpretación gráfica de sus respuestas. Es una imagen colectiva de lo que significa decidir.

Marionetas del sistema de salud

Estudiamos en academias de salud para salvar vidas. Pero al trabajar en un hospital entendemos que todo fue una utopía. En Colombia, las EPS nos limitan porque existen protocolos y autorizaciones para cada procedimiento que realizamos, que está bajo vigilancia para evitar el “derroche”. Pero las noticias muestran casos de sobrecostos en medicamentos, contratos irregulares o facturaciones a pacientes fallecidos. Nos convertimos en las marionetas del sistema de salud.

Jean Paul Parra Sánchez paul.parra@udea.edu.co

Rehenes del berrinche

En la guerra arancelaria entre Colombia y Ecuador, sus presidentes reeditan viejos choques bilaterales como el de Correa y Uribe en el pasado , evidenciando el fracaso de la diplomacia frente al ego. La Paz Total no satisface a la oposición y Daniel Noboa ensaya un “trumpismo a la criolla”, alimentando enemigos externos para legitimar la mano dura. Mientras tanto, el trabajo se apaga y las familias pierden el sustento. Lo que venga después no les devuelve lo perdido. Al único que le va bien es al comercio ilegal, que no entiende de aranceles ni de berrinches.

Verónica Zarama Guerrero veronica.zarama@udea.edu.co

Capítulo Antioquia
Ilustración: Mariana López López.

FacultaddeComunicacionesyFilología

POSTURAS

Pelar el cobre

Siempre que se acercan las elecciones cae sobre el país un velo de aturdimiento que nos revuelve las ideas y las identidades. En Colombia, donde, según el Dane, 15 millones de colombianos no logran cubrir sus necesidades básicas y otros seis millones no pueden costear la educación, la salud o la vivienda, olvidamos quiénes somos y, sobre todo, de qué lado estamos. Resulta decepcionante ver cómo, tras tanta palabrería electoral, el resultado son personas dispuestas a defender y votar por quienes nos desprecian y no defenderán nunca nuestros derechos.

No es un fenómeno exclusivo de las elecciones, pero durante la temporada electoral se ve más: pelamos el cobre. Nos sale de las entrañas esa tendencia virulenta que nos hace segregarnos entre el “pobre pobre” y el “pobre menos pobre”. Porque ese “pobre menos pobre” se abandera con la ilusión de sentirse más cercano a quienes tienen el dinero y el poder. Como si quienes somos la mayoría, los del común, pudiéramos mezclarnos con la minoría privilegiada. No es así.

Tal vez el problema no sea solo político, sino que trasciende a lo cultural. Nadie defiende

conscientemente lo que le perjudica; es la forma aprendida de ver el mundo lo que le lleva a hacerlo. En nuestro caso, hemos aprendido a aspirar hacia arriba, incluso cuando ese “arriba” nos desprecia porque se cree que hay dignidad en parecerse a quienes nos excluyen. Es la consecuencia de mitos como la meritocracia que se esconden detrás de frases como “Al que madruga Dios le ayuda” o “El pobre es pobre porque quiere”. Es un mito porque creer que en Colombia cualquier persona puede ascender socialmente basándose solo en su talento, esfuerzo y capacidad es negar que, como demostró el Banco Mundial en el informe Trayectorias: prosperidad y reducción de la pobreza en el territorio colombiano (2024), la movilidad social en nuestro país está determinada por el origen socioeconómico de los padres, el sexo, la etnia y el lugar de nacimiento. Sin embargo, en las temporadas electorales este mito aspiracional se vuelve parte de un discurso que instrumentaliza el deseo del ascenso social del pueblo para asegurar apoyo electoral.

Lo más lamentable es que siempre hay algo más profundo: la falsa conciencia, un concepto que describe los escenarios donde la clase trabajadora adopta las ideologías de la clase dominante o privilegiada, por lo que no percibe o reconoce su propia explotación o malestar. No es solo

un error de percepción, sino también una forma de negarse a sí mismo.

En Colombia sobran ejemplos: en el debate público por el aumento del salario mínimo para 2026 fue común encontrar en redes sociales a trabajadores oponerse al aumento de sus propios ingresos. En una publicación de El Tiempo en Instagram, titulada “Salario mínimo en Colombia para 2026 será de $2’000.000 con auxilio de transporte”, se pueden pasar horas leyendo comentarios como “bienvenido el recorte laboral” y “empiezan los despidos, las empresas no van a aguantar ”. Como si sacrificar el bienestar de los trabajadores fuera un precio aceptable en nombre de defender una economía que no los favorece.

Otro ejemplo es la resistencia a las reformas laboral, pensional y de salud que buscan recuperar derechos laborales perdidos, con leyes como la Ley 50 de 1990 y la Ley 789 de 2002, garantizar ingresos para la vejez a más colombianos y mejorar el acceso a la salud, respectivamente. Es una resistencia que no se ha evidenciado únicamente en el Congreso o en redes sociales, sino también en movilizaciones como la Gran Marcha Nacional, del 21 abril de 2024. Si bien esta fue convocada por los gremios empresariales, la oposición del gobierno de Petro y los integrantes del sector médico, contó con una amplia participación ciudadana en ciudades

Carne de cañón

El caso de Yulixa Toloza no sale de mi mente. Pienso en su cara afable, en su sonrisa grande, su cuerpo matronal, y el corazón se me hace un puño. Pero más allá de lo que evoca la imagen de Yulixa, está el hecho glacial y preocupante de que ella es solo la punta del iceberg: en Colombia, 71 personas murieron entre 2013 y 2023 en cirugías estéticas, según Medicina Legal. Muchas mujeres han muerto por someterse a estas en condiciones irregulares y muchas otras morirán de la misma manera, porque temo que, sin la reflexión y la deconstrucción necesarias, Yulixa Toloza se convertirá en una cifra mortal más.

Yulixa no murió por vanidosa ni por bruta, como he leído en redes sociales y escuchado por ahí. Yulixa fue asesinada ―empecemos a nombrar las cosas por su nombre― por un barbero llamado Eduardo Ramos que, sin los conocimientos ni los estudios necesarios, intervino indiscriminada y violentamente la anatomía de un ser humano, y detrás de él, varias personas que regentaban este establecimiento fraudulento, todos culpables del homicidio y del intento de desaparecer el cuerpo. Existe, además, algo que ni un juez puede juzgar ni la policía castigar: la

como Medellín, Bogotá y Cali, que en conjunto sumaron aproximadamente 400.000 manifestantes, según dijo entonces El País

La crítica no es porque las leyes y las reformas deban aceptarse sin cuestionamientos, sino porque su rechazo plantea una pregunta más incómoda: ¿por qué parece más peligroso defender los derechos del pueblo que conservar las condiciones actuales? Es ahí donde se materializa la falsa conciencia que nos hace olvidar que, en un país como el nuestro, incluso los autoproclamados “pobres menos pobres”, siempre vamos a estar más cerca del vendedor de aguacates y bananos en los bajos de la estación San Antonio, que de un político o un millonario y sus compinches. Aun así, insistimos en defenderlos como si eso nos garantizara acceso a un privilegio que creemos haber logrado o esperamos lograr algún día. Quizá el mayor riesgo de este aturdimiento nacional, de que pelemos el cobre, no es votar mal, sino olvidar que somos parte de la misma realidad porque al final, cuando pasen las elecciones, la vida seguirá siendo igual para la mayoría durante cuatro años más: la fila, el arriendo, el rebusque, la comida, la salud, la incertidumbre. Es justo ahí donde realmente existimos, donde no están los discursos ni la palabrería. Es ahí donde están los que se parecen a usted, a mí, a todos nosotros.

presión estética que vivimos las mujeres. Eso también mató a Yulixa. Y no, no es un asunto menor.

Preguntémonos esto: si partimos de la lógica de que la mayoría sabemos los riesgos que conllevan las cirugías de garaje, entonces, ¿por qué no solo Yulixa, sino tantas otras mujeres han caído en sus redes? ¿Es que son unos seres faltos de luces, carcomidos por la vanidad? La respuesta es dolorosamente obvia: no.

Se trata de mujeres que viven en un sistema que sostiene unos estándares de belleza imposibles de conseguir: piel impoluta y tersa, aunque los años la vayan estirando; delgadez estándar, aunque la genética sea otra o el metabolismo vaya bajando su ritmo con la edad; tetas y culo grandes, pero no tanto, en su justa medida, no vaya a ser que parezcas o una “tabla” o una cualquiera; nariz respingada, que no se te note lo negro o lo indígena… en fin.

Estos cánones son impuestos por industrias gigantescas, como Hollywood, que a su vez son fuertemente impulsados por celebridades e influencers y su objetivo es crear una falsa imagen de naturalidad “alcanzable” que, en realidad, es imposible de sostener para cualquier persona. Mujeres, ¿cuánto estamos dispuestas a arriesgar por cumplir un único y uniforme molde de belleza? ¿La salud, la apacibilidad de un cuerpo que funciona con normalidad y no incomoda? ¿La vida? Porque mucho se habla de lo tontas ,

tacañas y petulantes que son las que se someten a cirugías o intervenciones estéticas en garajes, pero poquísimo se menciona el hecho de que en las mejores clínicas, con los médicos más preparados y los implementos de mejor calidad se realizan procedimientos cuyos riesgos no son explicados a las pacientes. Esto no sucede solo porque un médico decida esconder información, sino también porque no hay suficientes investigaciones que soporten hipótesis ya sólidas sobre algunas aflicciones que pueden acarrear las cirugías estéticas. Un ejemplo es el síndrome de Asia. Este síndrome es una reacción inmunológica del cuerpo a diferentes sustancias o cuerpos extraños. Puede ocurrir que una mujer se ponga implantes en senos o glúteos y experimente dolores musculares y articulares, fatiga crónica y alteraciones neurológicas, entre otros síntomas. La respuesta que encuentran en la ciencia es que no hay suficientes pruebas para dictaminar que los implantes sean el causante de sus padecimientos, que no hay un registro oficial de este síndrome y que si recurre a una cirugía de extracción de implantes, podría no recuperarse.

En los años 90, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) retiró de circulación temporalmente los implantes para estudiarlos, pero al no obtener una conclusión, volvieron a circular en

el mercado. La única certeza es que el bienestar de las mujeres es lo que menos pesa en la balanza y hablo en femenino, porque aproximadamente el 82 % de las pacientes de las cirugías estéticas en el mundo son mujeres. En este país somos muy dados a señalar a la víctima y no al victimario: ¿le robaron?, pa qué da papaya; ¿la violaron?, pa qué da papaya; ¿la extorsionaron?, pa qué da papaya; ¿la mataron?, qué mal, pa qué da papaya. Esto refleja una falta de análisis tremenda, que ignora las problemáticas estructurales. A ver, que es cierto, hay que transitar la vida con cierta malicia. Una no puede fingir que la vida es color de rosa porque así lo dicta la ley. Pero ¿cómo podemos culpar a una mujer de su desgracia cuando es lo que se le impuso y se le socializó desde su más tierna infancia?

Dice la socióloga Esther Pineda que la violencia estética es “una de las formas de violencia sexista más universal que existen”, porque atraviesa todas las clases sociales, todas las edades, todos los ámbitos de la vida. Este tipo de violencia se cobró, el 13 de mayo de 2026, la vida de Yulixa Toloza, una mujer de 52 años, oriunda de Arauca que regentaba, desde 2024, un salón de belleza en Bogotá. Era amiga, hija, hermana y tía y, según quienes la conocieron, poseía un talante alegre y generoso. Que la muerte de Yulixa nos deje una reflexión: lo bello es bello en tanto sea (como cada una) diverso y plural. El resto es carne de cañón.

fachada colonial de este edificio, en el

Entre montañas y balcones de madera, un municipio ubicado a 115 kilómetros de Medellín se pregunta cada día por lo que es y lo que quiere ser; si parecerse cada vez más a un moderno polo turístico o seguir defendiendo su tradición. La resistencia por la permanencia de las personas sonsoneñas tiene dos caras: la de quienes quieren irse y volver y la de quienes quieren quedarse para cambiar desde adentro.

Sonsón, entre las puertas del progreso y la tradición

Sin embargo, detrás de esa puerta, esa quietud que parece suspender el tiempo no es tan simple. Hay un pueblo que busca conservar su memoria desde la permanencia en el territorio. Un pueblo que conserva sus historias de vida y trabaja para ser algo más que “la cuna de la colonización paisa” y el segundo con más museos en Antioquia.

del municipio es agrícola en un 70 % o 75 %, este sector enfrenta una crisis de permanencia.

| Isabella Navarrete Barrero isabella.navarrete@udea.edu.co

Rechina, se escucha un crujido largo y sostenido. Se abre una puerta de madera color aguamarina, alta y desgastada por la exposición al sol. Como esa, hay muchas y llevan a balcones coloniales y coloridos desde donde se divisan los faroles al borde de la calle, una que otra chiva y los avisos de los negocios con la misma tipografía sobre un fondo café oscuro. Desde ahí arriba se ve el parque de Sonsón, Antioquia, aparentemente tranquilo y sorpresivamente quieto a pesar de las personas que transitan por ahí durante el día.

Sonsón, en el Oriente antioqueño, tiene 35.750 habitantes distribuidos en un 48 % en la zona rural y un 52 % en la cabecera municipal, según proyecciones de Telencuestas y el Banco de Estadísticas de la Alcaldía de Sonsón. Esta ruralidad se despliega en un territorio que, como describe Yuliana Corrales, directora técnica de Cultura y Patrimonio, dependencia adscrita a la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte, comprende 107 veredas y nueve corregimientos, algunos tan remotos que carecen de carreteras y solo son accesibles “a lomo de mula”. Sonsón es tan extenso que posee todos los pisos térmicos, desde la ribera del Magdalena, el río más importante de Colombia, hasta el páramo.

Dentro de este mapa, Alejandro Galvis, coordinador de Juventud de la Secretaría de Inclusión Social y Familia, identifica una realidad poblacional específica: solo en los cuatro corregimientos del Magdalena Medio sonsoneño —San Miguel, La Danta, Jerusalén y La Linda— habitan aproximadamente 3400 jóvenes, quienes viven un marcado “choque cultural” respecto a la zona fría de la cabecera. Fernando Otálvaro Jiménez, coordinador de Emprendimiento en la Secretaría de Asistencia Rural y Medio Ambiente, señala que a pesar de que la vocación

Natalia Zapata, cofundadora de la Asociación Ambiental y Social de Mujeres Rurales Amigas del Páramo, advierte que las personas jóvenes “ya no quieren ser campesinos”. Óscar Hurtado, gestor biocultural de la Casa de los Sueños, coincide en que se está perdiendo la identidad del campo: los jóvenes prefieren ser “empresarios del agro” o migrar ante la dura realidad de que trabajar la tierra solos es muy difícil.

A nte esta tendencia de expulsión hacia las ciudades, la dirección de Cultura y Patrimonio le apuesta a la permanencia atendiendo a más de 9000 niños y jóvenes al año en sus procesos, para que esa puerta que se abre para irse no sea la única opción de progreso.

Mirar distinto

A media cuadra del parque principal y subiendo por la calle del Rosario, en una casa con una puerta alta de madera verde oscura trabaja Daniela Cortés entre máquinas de expresos y chocolate. Esta joven sonsoneña vivió cinco meses en Alicante, España, con la intención de conocer otra cultura y abrirse paso en el mundo. Daniela creció con el mandato que muchas familias conocen bien: irse es progresar, quedarse es estancarse. Pasó cinco meses en la ciudad española de Torrevieja. No obstante, al regresar, ella y su esposo enfrentaron el nuevo desafío de sostenerse económicamente. De allí nació Café Cacaua. Decidieron apostarle al chocolate con altos porcentajes de cacao y con rellenos de frutas deshidratadas cultivadas en la región. Querían recuperar algo: Sonsón fue

Gilberto Bustamante en el Museo Bar Costumbrista La Jonda con la camisa que él mismo hizo con retazos y se pone para cada entrevista. Foto: Isabella Navarrete.
La
parque principal, tiene “el balcón más lindo de Antioquia”. Foto: Isabella Navarrete.

FacultaddeComunicacionesyFilología

cuna de lo que hoy es Nutresa, y ese origen industrial del chocolate estaba olvidado. El café llegó después, casi por impulso: un día tomaron la decisión y ese mismo día salieron a buscar el local que se inauguró el 23 de diciembre de 2023. Descubrieron entonces que Sonsón era un territorio demasiado cafetero como para ignorarlo y convirtieron el negocio en la vitrina exclusiva de algunos caficultores del municipio. Lo que empezó como una necesidad de supervivencia terminó siendo una apuesta por la identidad del territorio. Para ella, volver fue “una victoria más grande” que triunfar afuera. Trajo herramientas del exterior y las puso a trabajar con lo local. Su conclusión: “El éxito no depende de la ubicación geográfica, sino del amor y la pasión que se le imprima al trabajo en el territorio”. Cree que los jóvenes que deciden permanecer están más conscientes de que pueden progresar y llevar sus empresas al mundo desde su propio municipio. Pero no todas las historias regresan. Daniela lo admite sin rodeos: “El ideal de nosotros irnos no era regresar”.

Por su parte, Yuliana Corrales recuerda que al terminar el colegio la mentalidad era una sola: irse a Medellín o a cualquier ciudad. Ella misma lo hizo durante cuatro años. Esto se ve reflejado en otros sectores productivos del municipio (como se relata en los artículos de las páginas siguientes). Por ejemplo, de los cinco guías habilitados para hacer recorridos en el complejo de páramos de Sonsón, tres ya migraron, solo quedan dos que son tío y sobrino. En el sector higuero, las familias productoras pasaron de 546 en el año 2000 a 80 en el 2026. Según Donnovan Velásquez, secretario de Asistencia Rural y Medio Ambiente, esto está relacionado con que los jóvenes no quieren volver al campo y con el desplazamiento de muchos cultivos por el de aguacate, “por la rentabilidad y la dificultad para encontrar mano de obra”.

José Fernando Botero, gestor cultural del Museo Casa de los Abuelos, lo define así: Sonsón tiene la fama de sacar a sus hijos como exiliados. Hasta Fernando, el coordinador de Emprendimiento, que trabaja para que los jóvenes se queden, les dice a sus colaboradores que hay que salir, que el mundo está afuera. El municipio parece saber que perder gente es parte de su historia. Lo que no está tan claro es cuánto puede seguir perdiendo.

Fotografía a blanco y negro

Entre las calles y las décadas de Sonsón han surgido otras formas de preservar la memoria y la historia: los museos. Mientras algunos se marchan y otros regresan, en estos espacios se conservan los objetos, las historias,

las formas de vida y las versiones del municipio que se han transformado con cada nueva generación.

La entrada es otra puerta de madera desgastada, vieja, café y con tallados en sus bordes. Lleva a unas escaleras de piedra que terminan en un corredor desde donde se ven recuadros amarillentos al fondo. Son fotografías a blanco y negro, varias tan desgastadas que ya se borraron algunos rostros. Es el Museo Casa de los Abuelos, el primero del municipio. En su sala de homenaje a la fotografía aparecen personas del pueblo, la antigua Catedral de Granito, procesiones, Fiestas del Maíz, candidatos a la Alcaldía, celebraciones y cientos de registros como muestra de una historia que se aloja y permanece como un umbral hacia el pasado con todo lo que está cambiando.

Ahí está ese municipio que no termina de decidir si su futuro está en parecerse a otra cosa o en sostener, a su manera, lo que siempre ha sido. Los museos son las “máquinas del tiempo” de las que habla el gestor José Fernando Botero, pues permiten conocer la historia, las tradiciones y los estilos de vida que tenía y que mantiene el municipio. También son lugares para el encuentro con los ancestros, las emociones y con uno mismo, pues a veces, como dice Jorge Iván Echeverry, director del Hotel Museo El Tesoro, “los visitantes no vienen a los museos a escuchar historias, sino a contar sus propias historias a partir de los objetos que ven”.

Pero ¿qué pasa cuando nadie sabe ya cómo enhebrar una aguja, empedrar un patio o moler el maíz en un pilón? Botero contrató sabedores para transmitir esos oficios antes de que desaparezcan con los últimos que los conocen. Y en el Hotel Museo El Tesoro, su director ha rescatado la historia de Sonsón con los objetos que las familias botaron cuando, según Echeverry, “les dijeron que sacaran todo”, haciendo alusión a lo que ya no servía o estorbaba; y que ahora los mismos residentes reconocen con culpa al verlos exhibidos.

En el Museo del Maíz hay recetas de buñuelos y natilla que conservan la esencia y los secretos de los abuelos, porque las personas quieren aprenderlas para que no mueran con ellos. Para que los jóvenes entren a los museos, el municipio tuvo que crear una certificación obligatoria que les sirviera como “motivación”. Y, aun así, uno de los momentos donde surgen más preguntas es en las obras de teatro, cuando se recrean los oficios de los abuelos y llega el “¿pero eso para qué era?”, según José Manuel Ocampo, coordinador de la Red de Museos de Sonsón.

En el municipio hay 12 museos que buscan preservar la historia, la cultura y la esencia de la colonización antioqueña. El municipio, forjado en la tradición arriera, fue

departamento por dos años, capital de provincia y centro de intercambio comercial. En el 2014 se creó la Red de Museos como una política pública para proteger el patrimonio y articular el trabajo de estos espacios. Muchos de ellos no se pensaron en principio como museos, solo la gente comenzó a llevar cosas que se acumulaban y que en algún momento respondieron a una historia que faltaba por contarse de forma ordenada. Además, muchos se ubican en grandes casonas coloniales de tapia pisada que en sí mismas son museos de arquitectura. Ocampo explica que hay esfuerzos por medio de proyectos como Museo Vivo Escuela Activa, que buscan instaurar y asegurar la apropiación de la historia y el territorio por parte de las nuevas generaciones. Pretenden evitar que aspectos fundamentales de la cultura sonsoneña desaparezcan.

Sembrar diferencias Unas cuadras abajo del parque principal y pasando una iglesia de aspecto gótico, hay otra puerta de madera, roja y con dos alas. Es la entrada al museo bar costumbrista La Jonda, un lugar abarrotado de objetos antiguos, corbatas, billetes, avisos y cuadros viejos que muestran un Sonsón que ya no existe.

Detrás del mostrador y casi cubierto por unas planchas y porta cigarrillos está Gilberto Bustamante, su propietario. Con camisa de colores y sombrero habla de su pueblo recordando momentos de su juventud, pero también lamentando la historia que se pierde con las nuevas generaciones, pues dice que los museos no son suficientes para que la gente conozca su pasado y se preocupe por conservar y transmitir las tradiciones del municipio. En otro rincón de Sonsón, por un camino de trocha que requiere de las botas pantaneras, está la vereda Aures La Morelia. Hay gallinas y plantas de lechuga que acompañan a Óscar Hurtado, gestor biocultural y fundador del proyecto Comer Bonito.

Este proyecto es una iniciativa de consumo consciente del colectivo Casa de los Sueños, que nace como una respuesta ante la paradoja de vivir en el campo y no saber qué se está comiendo. Le apuestan a saber cómo se producen los alimentos. Desde el colectivo agroecológico y rodeado de monocultivos de aguacate Óscar ha decidido demostrar que se puede vivir de la tierra sin “echar una gota de veneno”. También le preocupa otra cosa: que el campo se esté urbanizando por dentro, que la gente sienta pena de usar botas o de trabajar la tierra. Quedarse, para él, es negarse a eso. Porque si irse ha sido durante años la promesa de progreso, quedarse es una forma de resistir a los

modelos de producción que desplazan saberes tradicionales y a la idea de que el futuro solo existe fuera del municipio. Para Óscar el asunto de la permanencia es político: “Permanecer en el territorio es un proceso de resistencia, una decisión compleja y una apuesta política”.

Comer Bonito demuestra que es posible quedarse sin hacerlo bajo las reglas que han empujado a otros a irse o a transformar el campo según lo que exige el mercado. Incluso cuando eso implique cargar con el estigma de ser “hippies marihuaneros”, como le han dicho a Óscar, por proponer una manera de habitar con la tierra sin degradarla.

Donde todo vuelve a ser La puerta rechina otra vez. Entra un poco de luz al final de la tarde. Todavía se alcanzan a ver el parque y la silueta medio iluminada de la catedral.

Sonsón no se vacía de golpe, sino despacio, aunque en su zona rural el panorama es muy distinto. Según TerriData, entre 2005 y 2024, el campo perdió más de 3100 habitantes, con una población rural que cayó de 21.595 a 18.481 personas, mientras la cabecera los absorbía y crecía más, pues pasó de 15.470 a 20.039. El número total casi no se mueve, había 38.520 habitantes en 2024, y para el 2035 están proyectados 40.668. Pero adentro todo se redistribuye, se acomoda y se negocia.

Daniela volvió y puso el mundo de afuera a trabajar para lo propio, aunque hay muchos que no vuelven porque encontraron puertas mejores. Óscar se quedó y decidió que hacerlo también era una forma de ir a algún lado. Los museos guardan la nostalgia de lo que nadie sabe ya para qué era. Y la puerta, esa misma, la de madera, la que rechina en un crujido largo y sostenido, sigue siendo las dos cosas a la vez: la que se abre para salir y la que se deja con un poco de espacio para que algo pueda volver. Quizás Sonsón no necesita una respuesta por la permanencia, la herencia o la incomodidad. Quizás no está debatiéndose entre quedarse o irse. Y quizás ya sabe que es las dos cosas, y que eso, aunque incómodo y con pisadas que no se deciden del todo, es exactamente lo que ha sido siempre: una puerta entreabierta.

16 estudiantes de Periodismo de la Universidad de Antioquia recorrimos Sonsón para escuchar las voces que mantienen vivo el territorio. Entre el parque y las veredas, entre museos, montañas y niebla, descubrimos historias de quienes resisten al olvido de su esencia cultivando memoria, tradición y futuro.

Sala del Museo de Arte Religioso, uno de los que hacen de Sonsón el segundo municipio de Antioquia con más museos, después de Medellín. Foto: Isabella Navarrete.
En el restaurante del Hotel Museo El Tesoro están los rincones de la abuela, el abuelo, los juguetes y, en la foto, de la religiosidad. Foto: Isabella Navarrete.

Tras los rastros del higo

El corregimiento Alto de Sabanas, productor de higo en Sonsón, tiene 2325 habitantes.

En el corregimiento Alto de Sabanas, en Sonsón, el higo, único cultivo de su tipo en Antioquia, lleva más de 200 años aferrado a la tierra. Llegó a exportarse a Estados Unidos y España, pero hoy libra su batalla más difícil: sobrevivir al avance imparable del aguacate. Productores, emprendedores y artistas se niegan a dejarlo morir.

| María Andrea Canchila Velilla andrea.canchila@udea.edu.co

| Iván Camargo ivan.acamargo@udea.edu.co

| Jannín Cortés Martínez jannin.cortes@udea.edu.co

El higo es el fruto producido por el nopal, planta de la familia de las cactáceas. En Antioquia, lejos de ser una planta desértica constituye una rareza botánica en el paisaje, tanto por su origen foráneo en Mesoamérica como por

las particulares condiciones que requiere para crecer y fructificar. En el departamento solo crece en Sonsón, donde los vientos cálidos que ascienden desde el cañón del río Arma le ofrecen un hogar ideal en el corregimiento Alto de Sabanas.

Aunque la historia de su llegada ha sido difícil de rastrear, la Secretaría de Asistencia Rural y Medio Ambiente de Sonsón afirma que hay ejemplares con más de 200 años de vida. Pero, con el tiempo, la apuesta económica del municipio dio un giro cruel e implacable con las higueras. Pese a su arraigado valor cultural, la planta pasó de ser promesa de prosperidad a ser reemplazada por cultivos de mayor rentabilidad.

Durante los años 80 y 90, el higo alcanzó su cima gracias a las exportaciones a Estados Unidos y España. Productores grandes y pequeños unieron fuerzas en 1988 para crear Coprohigo, una cooperativa que fue el corazón de este comercio y que también apoyaba a los cultivadores cafeteros. Sin embargo, quebró en el 2002.

Desde la creación de Coprohigo “se empezó a manejar un monopolio

del higo: se adueñaron de los clientes de afuera, compraban a los campesinos a precios bajos y, en épocas de cosecha, no compraban o pagaban valores insignificantes para manipular el mercado en Bogotá y mantener precios altos”, explica Donnovan Velásquez, secretario de Asistencia Rural y Medio Ambiente de Sonsón.

Tras la quiebra de la cooperativa, la idea de trabajar como asociación quedó en el olvido. Según Velásquez, ha sido difícil recuperarla debido a la desconfianza que persiste entre los productores después de aquellas experiencias. “Hoy venden a dos o tres comercializadores que están comprando en el municipio, y desde la secretaría estamos tratando de que entre una empresa exportadora”, señala. Lo cierto es que recorrer Alto de Sabanas permite ver en algunos sitios un tipo de cementerio: donde antes había higueras hoy hay lotes talados.

Llevarlo al resto del mundo En el 2019, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural inauguró

en Sonsón la planta de procesamiento y empaque de aguacate Hass más grande del país, propiedad de las multinacionales Westfalia Fruit (Sudáfrica) y Agricom (Chile). La instalación, con capacidad para procesar 20 toneladas por hora y hasta cuatro millones de kilos al año, desplazó a varios cultivos ya predominantes, entre ellos el higo. Para ese año, según la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), había 96 hectáreas sembradas de higo y 3670 de aguacate. Muchos campesinos que aún mantienen sus higueros han optado por diversificar e incluir el aguacate. Yenifer Betancur, emprendedora de Venga le Higo, iniciativa agroturística alrededor de esta planta en Alto de Sabanas, explica que hoy la mayoría de las familias conservan una porción pequeña de sus tierras para el higo y el resto lo cultivan con otros productos más rentables. Esa tendencia coincide con las cifras de la UPRA para 2024: en el municipio había 5479 hectáreas sembradas de aguacate (49.3 % más que en 2019), frente a solo 69 de higo (28 % menos).

Foto: Jannín Cortés. El
municipio tuviera nombre. Foto: Jannín Cortés.

FacultaddeComunicacionesyFilología

UniversidaddeAntioquia

“El aguacate Hass es mucho más rentable desde el punto de vista económico y también en términos de mano de obra. Si a alguien le dicen que le van a pagar 80.000 pesos por un día recogiendo aguacate o lo mismo por un día recogiendo higo, yo creería que elegiría el aguacate, porque además el trabajo del higo es muy complejo”, afirma Velásquez.

Según el funcionario, la dificultad radica en tres aspectos. Uno es la técnica de cosecha, pues las plantas son muy altas y requieren garrotes para alcanzar los frutos. El segundo es la pelusa; tras la cosecha, el lavado implica retirarla manualmente, lo que es un trabajo arduo que deja a muchos con callos endurecidos por las tunas. El último, la vida poscosecha: el higo es frágil y un golpe basta para que se empiece a fermentar y adquiera un olor vinagroso. Además, señala que hacen falta máquinas básicas, como las que permiten retirar la pelusa del fruto, una labor que, por la división sexual del trabajo, ha recaído históricamente en las mujeres cultivadoras.

Buscar un nuevo mercado

Durante décadas, la parte del nopal que más provecho traía era el higo y el resto del cactus quedaba sin uso. En los últimos años, sin embargo, han surgido emprendimientos y nuevas formas de comercialización que buscan romper con ese modelo tradicional.

En gobiernos anteriores se fomentaba el cultivo mediante beneficios para los campesinos como el abono, los fertilizantes y las herramientas para la siembra. Sin embargo, la administración actual dejó de hacerlo pues “no está de acuerdo con incentivar la cosecha si no se está vendiendo en el mercado”, afirma el secretario de Agricultura. Según Velásquez, la Alcaldía se está enfocando en la poscosecha, la transformación y la comercialización del producto. Comenta que han trabajado con la Universidad Católica de Oriente, en la convocatoria Alianza Ruta Sostenible, en la que se hizo un plan de comercialización

y transformación. Los tres comerciantes que compran el higo de Sonsón lo venden en el resto del país. Sin embargo, ese “monopolio”, como lo llama Velásquez, hizo que el precio del higo cayera y que les pagaran a los campesinos precios muy bajos. “El objetivo del plan de comercialización es llegar a los mercados nacionales e internacionales”, agrega. Actualmente, se exportan 600 kilos semanales, y en la búsqueda por diversificar los canales de venta y liberar el mercado del “monopolio” local, la Alcaldía está trabajando con la exportadora antioqueña Caribbean Exotics.

Los mercados internacionales más exigentes requieren una certificación de las fincas higueras, las cuales se encuentran aún en el proceso de adquirirla. Para que el higo cumpla con estos estándares debe certificar que no usan químicos prohibidos en Europa. Julián Ospina, productor de higo y líder de este proceso de certificación, reconoce que ha sido un camino complejo y de desconfianza por parte de los productores, pues, al exportar, el pago les llega a mes vencido, plazo que no se ajusta a la necesidad de costear trabajadores e insumos. Por eso, Ospina ha prestado de su propio dinero para adelantarles el pago a los productores.

Además de la certificación, Ospina agrega otra idea para facilitar el proceso de poscosecha: la organización de una zona de maquillado del higo, proceso que consiste en lavar y limpiar la fruta para eliminar por completo las espinas del cactus, lo que permitiría venderla a un mejor precio y con una presentación competitiva.

Para él, este proyecto debe sentar las bases de un negocio sostenible. Dice que al cabo de tres o cuatro años se puede establecer “una compra y una organización excelente” y que su objetivo es que haya una mejor comercialización y regrese el interés en producir. “Ese es mi sueño: ver una planta de procesamiento donde se obtenga un higo bien maquillado, sin pelusa y bien presentado”, agrega.

La supervivencia del higo en Sonsón ya no se confía únicamente a la venta directa del fruto. Una propuesta nueva busca anclar la herencia del nopal por medio del agroturismo. En Alto de Sabanas, el emprendimiento de nopales Venga Le Higo, liderado por Yenifer Betancur, busca generar un flujo de ingresos diferente y, al mismo tiempo, trazar una línea en la tierra para “evitar la tala de los nopales a través de otra forma de sostenimiento como lo es el turismo”.

El emprendimiento trabaja con dos familias productoras de higo e integra a otras que aportan con talleres de cerámica, café o proporcionando el transporte. “Con todo el proyecto estamos beneficiando a más de ocho familias”, afirma Yenifer.

Sin embargo, el proyecto de Yenifer enfrenta dificultades: “En este momento es muy complejo, tanto que no recibimos turistas desde hace dos meses”, dijo en octubre de 2025. A pesar de la baja afluencia, el espíritu aún persiste.

Venga le Higo ya teje nuevas experiencias, como “Amanecer Higuero”, un plan diseñado para que las familias disfruten durante un día del paisaje del cultivo. No obstante, la complejidad del transporte debido a la carencia de infraestructura vial adecuada para acceder a la vereda impide que la programación sea constante.

La supervivencia del higo se juega en los estudios de exportación, en las cocinas donde se transforma en mermelada o vino y en las fincas abiertas al turismo que buscan contar la historia del higo en el municipio.

Resistir desde el arte

Son pocas las personas, a excepción de sus productores y comerciantes, las que entienden el impacto cultural que ha tenido el higo en Sonsón. Sin embargo, una artista ha comprendido por qué hablar de Sonsón es hablar del nopal. En el despacho de Donnovan Velásquez hay tres lámparas compuestas por el esqueleto seco de un nopal. También hay un pesebre hecho con el tallo de esta planta y cuadros del mismo

esqueleto. Todos fueron hechos por Ana María Correa que, según Velásquez, es “la única artista de Sonsón que trabaja con el nopal”. Ana María nació en Sonsón en 1958 y lleva más de 20 años trabajando con el nopal. Su primer acercamiento fue cuando, entre los restos de un cultivo en la vereda El Brasil, observó que el cactus desprendía una malla transparente. Cree que fue la primera persona a quien le interesó aquel elemento: “Al principio eso fue muy duro, eso olía a mil demonios, pero seguí adelante, porque cuando yo la recogí vi una malla preciosa; negra y sucia, pero muy bonita”, comenta. Antes de conocer el nopal trabajaba con madera y cartón. Haber tomado la malla le expandió esa fascinación por hacer arte. Entonces, empezó a realizar lámparas, cuadros, pesebres, aretes, collares, ropa, bolsas y otras figuras.

La técnica que utiliza Ana María consiste en limpiar la hoja, cocinarla, aplicarle un químico que permite romper su rigidez y, finalmente, jugar con la forma esquelética. En un intento por mostrar lo que hace, impartió un taller en Sonsón al que asistieron muy pocas personas. Posteriormente, la Alcaldía de Sonsón le notificó que por presupuesto y espacio los talleres no se volverían a realizar. El problema, comenta, no solo es el desconocimiento del nopal, sino la poca promoción artística que hay alrededor de este. Afirma que no hay un interés por parte de la administración pública y percibe que no hay gente joven interesada en realizar lo mismo.

El sueño colectivo —el arte de Ana María, la planta de maquillado de Julián Ospina, las rutas turísticas de Yenifer Betancur y la promoción de la que habla el secretario Velásquez— converge en un mismo punto: reivindicar el valor de un fruto que representa tradición e historia. El nopal, testigo silencioso de más de 200 años, observa cómo una nueva generación se aferra a sus espinas, no para cortarlo, sino para encontrar entre ellas nuevas formas de florecer.

Ana María Correa lleva 20 años trabajando con el nopal para crear figuras artísticas. Foto: Jannín Cortés.

Vida Maitamá: un tesoro natural en peligro

Estudiantes de la Universidad de Antioquia durante una visita al cerro La Vieja. Foto: Linda Valentina Ramírez.

CEl complejo de páramos de Sonsón late con vida propia. Detrás de su belleza se esconde una lucha entre la conservación y los intereses individuales. Esta es la historia de un lugar donde la protección del ambiente y los ingresos que genera el turismo entran en disputa.

| María Isabel Ospina isabel.ospina1@udea.edu.co

| Hary Valeria Copete hary.copete@udea.edu.co

| María José Vallejo maria.vallejom@udea.edu.co

uando llegaron a la cima no había espacio para acampar. Aun así armaron dos carpas para pasar la noche, talaron frailejones para aumentar el espacio y prendieron una fogata. Los frailejones están en peligro de extinción, crecen entre uno y dos centímetros y medio por año y pueden tardar hasta 100 años en alcanzar su altura máxima. Se ubican en las partes más altas de los páramos (entre los 2700 y los 4400 metros sobre el nivel del mar) y usan su cuerpo como una esponja para captar la humedad de la neblina y luego convertirla en el agua que baja hacia las quebradas y los ríos.

En el complejo de páramos de Sonsón queda el cerro Las Palomas, conocido también como Vida Maitamá. Allí crece un frailejón endémico llamado Espeletia restricta y se descubrió en los últimos años una especie de orquídea llamada Pleurothallis maitamae, conocida ahora como la orquídea maitamá. Hace dos años un grupo de turistas acampó en la punta de este cerro y cortó algunos de los frailejones que había allí. En ese momento, en todo el cerro se podía hacer turismo. Meses después, el 9 de octubre de 2024, las autoridades locales prohibieron cualquier turismo en el cerro y, posteriormente, en abril de 2025, cerraron para el turismo ciertas zonas de La Vieja, otro cerro aledaño. El cierre se justificaba en la afectación medioambiental.

Luisa Arbeláez, periodista de Sonsón, tiene una postura clara sobre el tema: no está de acuerdo con el turismo que allí se hace, ya que

este no considera el daño medioambiental. Jatin Castañeda, directora local de Turismo, menciona que tampoco está de acuerdo: “Lo que pasa es que ellos, los guías empíricos, perdón la expresión, solamente quieren ganar plata”. Dice que la Alcaldía no apoyaba el turismo a los páramos porque de cualquier forma lastimaba al medioambiente, pero como institución tampoco lo pueden evitar por completo.

Según Natalia Zapata, fundadora de la Asociación Ambiental y Social de Mujeres Rurales Amigas del Páramo, “el turismo en el cerro se disparó tras la mejora de la seguridad en la zona, especialmente después de que se puso de moda el turismo de altura y se descubrió el frailejón endémico” en 2020. Todo esto llevó a una masificación turística sin vigilancia ni control y los guías turísticos que venían de otras partes subían con grupos de hasta 30 personas, hacían fogatas y dejaban basura, lo cual degrada el ecosistema, ya que la materia orgánica se descompone más lento debido al frío.

Aun así, en Sonsón hay personas que ven el turismo en el complejo de páramos como una oportunidad de trabajo. En la vereda Manzanares vive Fredy Orozco en una casa de paredes blancas y techo de teja. Él es un hombre alto, de unos 50 años, que hace recorridos guiados por los cerros de Sonsón. Antes de subir se alista: viste sombrero de paja, camisa verde fosforescente con la imagen de La Vieja y una cha-

queta beige. Nubia, su esposa, de estatura baja y cabello negro lacio, prepara el desayuno que les entrega a los turistas: arepa con quesito, huevo, tortas de maíz, carne y arroz con chocolate en aguapanela. Alrededor de la casa donde viven hay un árbol de guayaba agria, otros de aguacate y varios cultivos de papa criolla. Fredy es campesino, en realidad el turismo solo le representa un ingreso extra.

Manzanares está dividida en tres partes: centro, abajo y arriba. Está repleta de tres cultivos: cebolla larga, papa criolla y aguacate. De acuerdo con Leidy Orozco, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Manzanares, “el turismo en la zona surgió después del año 2005”, cuando mejoró la seguridad en varios lugares como el camino a Murringo, cascadas, cuevas y, el más famoso, La Vieja.

En 2025, antes de las regulaciones, el turismo estaba en apogeo. Antes de la pandemia el turismo llegaba hasta el pueblo, pero después el ecoturismo tomó fuerza y subir los cerros de La Vieja y Las Palomas se volvió un atractivo debido a la cercanía y la seguridad para visitarlos. Los guías de Manzanares, entre ellos Fredy, siempre habían sido los encargados de guiar. Él l levaba alrededor de 23 años subiendo, pero empezaron a llegar nuevos guías provenientes de agencias de afuera del municipio. Primero les pagaban a los locales, luego se aprendían el camino y comenzaban a ofrecer los recorridos por su cuenta.

FacultaddeComunicacionesyFilología UniversidaddeAntioquia

Junto con su sobrino, Fredy es uno de los dos guías que quedan en la zona. Él brinda el recorrido acompañado de sus dos perros: Júpiter, pequeño, blanco y con manchas cafés, y Oso, de un pelaje café y negro. Durante el ascenso a La Vieja, Fredy habló sobre las regulaciones y el cierre de Las Palomas: “Ya nos tienen aquí con unas reglas y nos pusieron muchas reglamentaciones más. Pero las estamos respetando, ya que a nosotros nos conviene también. Porque es que si el morro nos lo ayudan a controlar, no hay peligro de que nos lo cierren. Es como yo le dije al alcalde: ‘Es que ustedes están fomentando el turismo en Sonsón y cerrando lo que hay de turismo’”. De hecho, la Alcaldía adoptó un plan local de turismo que va desde 2022 a 2031 con el objetivo de impulsar el desarrollo sostenible y aprovechar el potencial turístico de la región.

Justamente, Jatin había mencionado que desde la administración municipal tenían planeado cerrar el cerro La Vieja este año debido al daño que hay en la flora y fauna. Agrega que no pretenden llegar a chocar con la comunidad: “Y cerrar los dos cerros de una, no, eso no se puede hacer. Uno les dice, ‘en algún momento vamos a cerrar’ y el choque es impresionante”.

La disputa por el cierre del cerro Las Palomas fue tan grande que Jatin recibió seis demandas como directora de Turismo en Sonsón, pues la comunidad estaba dividida: unos apoyaban el turismo, otros defendían el cierre. Además, parte del terreno para acceder al cerro Las Palomas le pertenece a Cristina Escobar, una habitante del cerro que no estaba de acuerdo con que los turistas siguieran pasando por su terreno debido a la cantidad de basura y desechos que dejaban. A partir de 2024 la Alcaldía cerró el acceso con una reja alrededor del lugar y, aun así, había empresas de turismo que la cortaban e intentaban subir.

Fredy tenía otra perspectiva, consideraba que ciertos sectores del turismo en Sonsón se oponían a que realizara esta actividad debido a sus intereses propios: “Ellos se mantienen picados conmigo porque como a mí me llega turismo y hay personas que se hospedan en mi casa, hay muchos hoteles que dicen que yo no puedo hospedar gente”.

Mientras avanza con su bastón azul de senderismo cuenta que siempre recibía visitantes y que incluso una dueña de varios hoteles intentó frenar su actividad: “Si están fomentando el turismo no me parece justo, porque no solo hay turismo en el pueblo, también aquí”.

Durante la subida pasaban personas montadas a caballo y algunas vacas que iban sueltas por la zona. Fredy cuenta que antes de las regulaciones el turismo era poco controlado y las medidas de seguridad eran escasas. Menciona que hay empresas “muy irresponsables” que llegaban en buses con 28 o 30 personas y que el riesgo de que muriera alguien durante el recorrido era alto, ya que no mencionaban el nivel de dificultad de la caminata o decían un nivel que no era correcto. “Ellos ponen un dos y medio o un tres, lo que les interesa es que se apunte mucha gente, lo que les interesa es la plata. Y por empresas así es que necesitamos el control, porque a una empresa llega y se le muere una persona ahí y nosotros pagamos por eso”.

En el camino también había una especie de santuario dentro de una piedra grande, allí había velas de varios colores: amarillas, verdes y rojas, pequeñas estatuas de vírgenes y un Jesús crucificado. Fredy explicó que esto era normal, que antes las personas subían al cerro a pagar promesas y hacer romerías, pero que estas prácticas también dejan huellas como cera y otros residuos que con el tiempo se acumulan y alteran el ecosistema.

El cerro La Vieja está a 3150 metros sobre el nivel del mar. Jatin Castañeda dice que es de dificultad cinco y que hay “que tener cuidado con el tema del mal de altura” porque hay que “subir caminando tres horas y media y bajar es mucho más difícil”. No era extraño que las personas sin guía se perdieran; parte del recorrido por el cerro es un bosque lleno de vegetación que no da lugar a explorarlo de manera sencilla, si alguien entra sin experiencia le sería fácil perderse entre los altos árboles. Fredy habló de una situación así: hace años habían entrado personas a acampar en el bosque, él junto con su primo tuvieron que ir a buscarlos porque se habían perdido.

Cornare es la entidad pública encargada de la protección del medioambiente y la gestión de recursos naturales en 26 municipios de Antioquia repartidos entre las subregiones de Oriente, Nordeste y Magdalena Medio. El complejo de páramos de Sonsón tiene 15 cerros con alturas superiores a 2900 metros sobre el nivel del mar, de los cuales 13 se encuentran en jurisdicción de Cornare y otros dos en protección conjunta con Corpocaldas, pero hoy los páramos están en riesgo y es por esto que dicha entidad emitió la Resolución del 9 de octubre del 2024 que establece las restricciones de acceso,

con el fin de limitar las actividades turísticas en el cerro Las Palomas.

Jatin Castañeda agrega que en todo el cerro La Vieja no hay guardabosques ni estrategias que permitan controlar el turismo más allá de cerrar el lugar con rejas como hicieron en Las Palomas: “El municipio de Sonsón es categoría cinco. Así que el tema de los recursos y los ingresos es muy poco. Para tener un guardabosques, económicamente, no nos da. Con contarles que la oficina de Turismo solamente tiene una persona encargada”, agrega la directora de la dependencia.

Esa escasez de recursos ha desembocado en otros problemas. La misma comunidad de Manzanares lo expresaba en el proyecto Plan Ecoeducativo La Vieja 2025-2028 sobre acciones integradoras para la salud y el equilibrio ecológico del complejo de páramos de Sonsón. Este fue realizado en conjunto con la Universidad de Antioquia, la Alcaldía de Sonsón y Cornare, y en el cual los habitantes “manifiestan una ausencia de procesos de educación ambiental para la salud y el equilibrio ecológico de este tipo de ecosistemas, ya que el desconocimiento y la falta de acompañamiento institucional les ha llevado a la deforestación y la contaminación de los suelos y las aguas a partir de producciones agropecuarias, y rutas turísticas sin control en zonas de conservación, lo cual ha causado daños irreparables”. Además, el daño ambiental no se debe solo al turismo, también influyen la deforestación y la extensión de cultivos hacia la zona de páramo y nacimientos de agua.

Natalia Zapata, de Amigas del Páramo, menciona que el cultivo de aguacate en Sonsón ya llega hasta la cima del cerro y que demanda grandes cantidades de agua de la zona. Además, dice que talan los bosques nativos para cultivar más de ese fruto, lo que genera “un desierto verde” debido al monocultivo, y esto afecta la presencia de flora y la conservación.

Por otro lado, Jatin considera que “la única forma para tener un control es tener una persona allá

completamente, pero el tema del recurso no nos ayuda. Entonces deberíamos tener un Caica colocado por Cornare, una persona que esté pendiente de la subida, del acceso, al cerro La Vieja”. Un Caica (Centro de Atención, Información y Cultura Ambiental) es la iniciativa con la que Cornare involucra a la comunidad como protectores para cuidar las áreas de la jurisdicción, y propone que los habitantes de esas áreas realicen una labor de control sobre el ingreso de personas a la zona, como un guardabosques.

David Echeverri, jefe de Gestión de Biodiversidad, Á reas Protegidas y Servicios Ecosistémicos de Cornare, comenta que esta entidad apoya la conservación del cerro La Vieja haciendo proyectos en la vereda Manzanares. Dice que ellos promocionan el turismo sostenible, pero también menciona que el control y la regulación del turismo y la conservación “recae en las administraciones municipales, y estas se ven, digamos, como sorprendidas ante una dinámica tan difícil de abordar porque son actividades no planeadas, informales. Nosotros lo que hacemos es sumar recursos para apoyarlas”.

Frente a esta situación, se han propuesto varias alternativas. Natalia Zapata no cree que cerrar el páramo sea una solución definitiva, sino que el problema radica en cómo se hace el turismo y en la necesidad de organizar la actividad con mayor conciencia y ofrecer otras alternativas a los visitantes. También propone limitar el acceso para que sea solo para investigación o fines espirituales, establecer normas claras para el ingreso y realizar un análisis de capacidad de carga para determinar cuántas personas soporta el ecosistema.

El páramo de Sonsón es un recordatorio de que la naturaleza es frágil y necesita del apoyo de varios actores para ser protegida, como dice Leidy Orozco: “Se está trabajando con la comunidad, con el turista, en apoyo con Cornare, con el municipio, con la Junta de Acción Comunal. Se trata de unir todos esos focos para sacar todo adelante”.

En la zona de páramos algunos de los cultivos más comunes son la cebolla de rama y el aguacate. Foto: Linda Valentina Ramírez.
La temperatura de los páramos de Sonsón varía, en promedio, entre tres y 12 grados centígrados. Foto: Linda Valentina Ramírez.

Nacimiento y desembocadura de un abandono

En el oriente de Medellín, entre cemento y ladrillos, los niños deciden quién será el primero en lanzarse al agua clara de un nacimiento único en su tipo. Mientras tanto, en el sur, la gente huye del río que se les acerca y de la lluvia que, como ellos, busca dónde meterse. Aquí también todo es cemento y ladrillos.

Con las manos en la cintura, mira al suelo e intercambia su apoyo entre un pie y el otro para sostenerse sin quemarse con el pavimento. El agua brilla casi cristalina y se menea serena. ¡Plash! La superficie se turba con el clavado de Mateo, salpica agua en la calle y en la baranda amarilla que separa la acera del charco. Otros 10 niños se lanzan, se voltean y me miran alzando las manos para que les tome una fotografía que registre su tarde de sábado, costumbre en este barrio de Villa Hermosa.

momento, uno está sellado; los niños lo cierran para mantener el nivel, pero dejan abierto el otro para evitar que el agua se suba mucho. Los orificios de llenado solo se tapan para secarlo. Son tres que están en uno de los dos extremos del charco, por donde entra el agua que llega del acuífero.

1. El charco

“ Mateo tiene miedo, Mateo tiene miedo”, corea un grupo de niñas dentro de un nacimiento de agua natural que funge como piscina en la calle La Estrechura del barrio La Libertad. Mateo está de pie en el borde de este charco, como es llamado por quienes lo frecuentan.

En la cuadra también se oye otro chapoteo: es el sonido de la quebrada, que además de piedras lleva el motor de un ventilador con su hélice, la cabeza de un bebé de juguete, costales con escombros y rastrojo, ropa, empaques y más. Algunas de estas cosas flotan hasta la quebrada Santa Elena e incluso al río o más allá, otras se atascan o alguien las saca. De los pies de los niños en los alrededores del charco al pico de los gallinazos en los vados del río es difícil saber cuánto tiempo van a permanecer en el agua o qué tan lejos llegarán. Pero regresemos a lo que hay enfrente.

El charco tiene unos 12 metros de longitud, uno de ancho y no supera los 170 centímetros de profundidad. Aun así, los niños se tiran clavados de cabeza y nadan de un extremo a otro haciendo “piscinas”, pero solo uno a la vez porque en el poco espacio no caben dos sin chocar un poco.

Cada vez que uno de ellos se tira al charco, el agua sale por uno de los dos agujeros de drenaje. En este

Mientras tanto, una señora que vive en la cuadra lava dos morrales con jabón lavaplatos dentro del charco. El residuo de jabón y el polvo de la calle en los pies de los niños opacan el agua. Pero esa es el agua más limpia que encuentra un habitante de calle para refrescarse del sol que está en su pico. Cuando la señora ya se ha ido, este hombre se acerca al charco para recoger agua en una botella y lavarse la cara, luego sigue su camino por La Estrechura y deja atrás a los niños que ahora juegan a hundirse entre sí.

Frente al charco hay una tienda de bolis, pasteles hojaldrados y bebidas. Valeria, la vendedora, explica que es un nacimiento, que viene más gente los sábados, que no siempre estuvo pavimentado ni tuvo baranda y que muchas veces los niños se han accidentado dentro de él en medio del juego. Este es un espacio de recreación sobre el que los habitantes del barrio han sido soberanos durante más de 40 años. Ellos mismos lo adaptaron como una piscina; incluso, ella y Margarita, su madre, afirman que todos los vecinos aprendieron a nadar en él. Pero al preguntar quién lo creó, cómo o cuándo, las personas de la cuadra coinciden en que siempre ha estado ahí.

La Comuna 8, Villa Hermosa, se empezó a construir en la década de 1940 en medio de las olas migratorias a causa de la violencia partidista. También entonces inició la canalización del río Medellín, en 1942. Para este proceso de urbanización fue fundamental una figura de organización comunitaria: el convite, una práctica de trabajo solidario entre vecinos. Mediante los convites se construyeron caminos, escuelas, escalas, calles y, en este caso, “piscinas naturales”. Así las personas del barrio han preservado el charco, son formas de convite que los niños se reúnan para lavarlo o que los vecinos aporten materiales para adecuarlo, como las tablas de madera con las que tapan los orificios.

2. La ciudad

Como el charco, el río Aburrá-Medellín ha sido adaptado a los intereses de sus vecinos. Su rectificación (modificación del cauce original eliminando sus curvas) comenzó a finales del siglo XIX cuando un grupo de empresarios antioqueños promovió la urbanización de Guayaquil, así lo explica Andrea Preciado en su libro Canalizar para industrializar. Entonces, siguió la canalización (revestimiento del cauce) finalizada en 1952 con el apoyo de la Sociedad de Mejoras Públicas (SMP). Antes de ese proceso el río era un espacio recreativo, lugar de baño, de recolección de agua e incluso un medio de transporte. Hoy en día también hay un aprovechamiento de sus recursos con fines similares. Sin

La quebrada La Gallinaza es usada por algunos habitantes de la Comuna 8, Villa Hermosa, como depósito de basuras. Foto: María del Mar Martínez Cárdenas.

FacultaddeComunicacionesyFilología

embargo, esta otra relación con el río está mediada por las necesidades de las comunidades y la falta de mejores alternativas de acceso al agua, como es el caso de algunos habitantes de calle que se ubican en sus orillas.

Pero la canalización no es el único proceso que ha transformado la relación entre la ciudad y el río. Antonio Hoyos, ingeniero y socio de la SMP de Medellín, dice que “la ciudad crece y atrae flujos migrantes, bien sea por la violencia o por el desarrollo económico, gente que busca y aspira legítimamente a mejorar su calidad de vida […]. Pero al construir en la ladera, en donde está la tierra disponible, están sufriendo muchos costos sociales, pues son los peores lotes y tienen menos conectividad, servicios y espacio público”. La Libertad es uno de esos barrios. El exceso de edificaciones en las laderas hace que los suelos pierdan su capacidad de absorción del agua, fundamental en la prevención de inundaciones. Si el terreno no puede absorber el agua correctamente, la lluvia puede sobrecargar las cuencas, haciendo que se desborden. Alejandra Serna, quien ha participado de procesos en torno a la gestión del riesgo en la Comuna 8 como profesional social de la Corporación Jurídica Libertad, explica que “la prevención es casi nula y la generación de alternativas para las soluciones de vivienda a esta población específica tampoco avanza”. Así, las zonas en riesgo se ven más expuestas a los “superaguaceros” y climas extremos: “El argumento sigue siendo responsabilizar a las personas por ubicarse en zonas de riesgo, por afectar las quebradas, pero no analizar que esto también responde a un déficit institucional, estructural e histórico”.

Uno de los proyectos pensados para dar solución a esta problemática fue Parques del Río. Se esperaba que, al invertir en zonas aledañas al río, empresas constructoras realizarían proyectos de vivienda que permitirían reconfigurar la organización de la zona valle de la ciudad.

atravesar a lo ancho la calle por la que corre impetuosa el agua marrón para así poder detener a un hombre que es arrastrado por la corriente. Cuando lo atajan, sin soltarse de las manos, se recogen rápidamente alrededor de un poste para acercarlo al andén. En los videos que se viralizan sobre inundaciones en los barrios autoconstruidos resalta otra forma de “convite” para la gestión de riesgo, durante y después de las emergencias.

3. La quebrada

¿Se va a meter? ―me pregunta un niño cuando decido acercarme al charco, olerlo y tocarlo.

―No ―le respondo―. ¿Usted se ha metido?

―Sííí, hasta me he abierto la cabeza tirándome.

Dice que les gusta hacer clavados corriendo desde el otro lado de la calle por la que pasan los buses de Villatina, subiéndose en la baranda que ya está despintada y de pie desde los bordes en los que hay basura, escombros y poco espacio para pararse. Mientras cuenta esto se termina de tomar una Coca Cola, tapa la botella y la lanza al agua. Pero no a la del charco, sino a la de la quebrada. Le pregunto si tiran basura en esta y me responde: “Es que eso es un basurero”, refiriéndose a La Gallinaza.

en los sectores más vulnerables: “Sentimos que esto va a ser una obra que va a estar dirigida a zonas privilegiadas o incluso que es más para la repotenciación del Metro que para la recuperación del río”. Aunque todavía no se conoce la totalidad del plan de acción del proyecto, ya se ha iniciado con seis obras que, como lo explica la Alcaldía, consisten en “intervenciones en quebradas estratégicas con obras hidráulicas, estabilización de taludes, generación de espacio público y drenaje urbano sostenible”.

Para el ingeniero de la SMP Antonio Hoyos, la relación de la ciudad con el río y sus afluentes ha sido “principalmente de abandono”. Y agrega que “si bien en algunos momentos le hemos puesto atención, esos esfuerzos y buenas iniciativas se han abandonado por el vaivén del cambio de política pública”. Además, reconoce que no solo hay falta de articulación y claridad institucional, también poca priorización del río en los planes de ordenamiento territorial, desconocimiento generalizado de su importancia para la ciudad y falta de conciencia por parte de la ciudadanía sobre los riesgos y los hábitos de sostenibilidad ambiental.

Así, buscaban atraer personas de las laderas para vivir cerca del río, mejorar la relación de la ciudadanía con este y mitigar la problemática de la falta de espacio. Sin embargo, el proyecto no se concretó como estaba pensado en un inicio, el tramo que se realizó no impactó en estas comunidades con menos garantías de vivienda y Parques del Río Norte, que está en proceso, sí impacta a estas personas, pero no resuelve la problemática.

Además, en lo que va del año hasta mayo de 2026 la Alcaldía había reportado 74 inundaciones, 81 deslizamientos y 453 emergencias relacionadas con árboles. A su vez, el Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá predijo el año pasado una probabilidad de lluvias del 60 % al 80 % para enero, febrero y marzo. Es así que la Alcaldía de Medellín y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá emitieron una alerta por el alto riesgo que representó la temporada de lluvias este año. La Corporación Jurídica Libertad encontró, mediante un derecho de petición al Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Medellín, que el año pasado se realizaron más de 900 evacuaciones de vivienda permanentes durante la temporada de lluvias, de abril a mayo y de septiembre a noviembre.

Como resultado de esas lluvias y la sobrecarga de las cuencas, los desbordamientos de la quebrada La Presidenta en El Poblado se volvieron frecuentes, algo que no era común en la zona. El 28 de enero hubo una inundación del sector del centro comercial Monterrey sobre la avenida Las Vegas y el 17 de marzo se produjo un socavón en la avenida El Poblado, a la altura del Hotel Dann Carlton.

Una emergencia aún más reciente sucedió en Manrique, cuando el 3 de abril se desbordó la quebrada La Mansión debido a la obstrucción parcial de su cauce. En uno de los videos que circuló por redes se puede observar cómo un grupo de personas realiza una cadena humana para

Tiene razón al desconfiar de la higiene del espacio. Aunque el agua del charco se vea cristalina y no emane ningún olor, sus alrededores acumulan basura, residuos de maleza, escombros, trapos, costales y más. Que las cuencas sean utilizadas como botadero de basuras no solo limita que existan otras formas de aprovechamiento, también es riesgoso e interfiere en el uso de recursos aledaños. En este caso, la contaminación del espacio pone en riesgo la salud de quienes lo frecuentan. Según Serna, las condiciones de la quebrada La Gallinaza son “muy preocupantes”. Dice que la mayor cantidad de residuos que se recogen durante la limpieza de estas quebradas son de construcción. “Son los grupos armados quienes promueven el loteo y la consolidación de espacios clandestinos de disposición de escombros”, agrega.

La Gallinaza huele como el abono que lleva su nombre y en ella desembocan los orificios de drenado del charco. Aunque ambos sean cuerpos de agua no se parecen tanto entre sí. Primero porque uno es acuífero (cuerpo de agua subterráneo) y el otro afluente (cuerpo de agua superficial en movimiento), segundo por la diferencia de las relaciones que existen entre estos y la comunidad. Esa relación es fundamental en la conservación del medioambiente y los diferentes ecosistemas.

A finales de los 90 y principios de los 2000, las autoridades del Área Metropolitana comenzaron a plantearse la necesidad de reconfigurar las dinámicas entre la ciudadanía y el río. Una de esas formas fue el Instituto Mi Río, el cual articuló el cuidado, la planeación y la labor de monitoreo entre 1992 y 2002, cuando fue liquidado por la Alcaldía, bajo la administración de Sergio Fajardo, y sus funciones se repartieron entre diferentes entidades del Área Metropolitana. En 2026, la Alcaldía propuso una nueva estrategia llamada Mi río, mis quebradas, inspirada en el proyecto anterior, que pretende una inversión de 663.383 millones de pesos para estrategias de conservación de estos acuíferos.

Serna considera que estos proyectos muchas veces no generan cambios significativos ni duraderos

Junto a la quebrada La Gallinaza y el charco en La Libertad, bajo las escaleras de una casa, unos niños tiemblan de frío mientras se visten con la piel todavía mojada después del chapuzón. Cae una llovizna y por La Estrechura sube un bus hacia Villatina. Con una seña y un grito logran que el busero los espere un momento y luego corren todos, aún con los pantalones abajo, las camisetas remangadas y las chanclas en la mano para poder subirse pronto.

Son las cuatro de la tarde de un jueves y La Gallinaza avanza ruidosa, huele mal y está un poco crecida por la lluvia reciente. Costales con pasto, basura y escombros obstaculizan el flujo de su cauce, así como pasa con muchas de sus 4200 compañeras del Área Metropolitana. Zarigüeyas, iguanas y guacharacas se albergan en los corredores de todas ellas entre los desechos de la ciudadanía; los árboles de yarumo y caracolí buscan en sus pavimentadas márgenes un espacio para crecer y, con suerte, a veces lo encuentran; la lluvia las hace querer salirse del molde que guía sus corrientes; las retroexcavadoras las esculcan para sacar algo de eso que arrastran y en uno que otro punto de sus cauces alguien busca refrescarse.

El charco y la quebrada, uno al lado del otro, dan cuenta de formas distintas, casi opuestas, de relacionarse con el agua en la ciudad. Foto: María del Mar Martínez Cárdenas.
Tras varias décadas, el charco en La Libertad se ha convertido en un cuerpo de agua cuidado y aprovechado por los habitantes para su ocio. Foto: María del Mar Martínez Cárdenas.

Las misiones que heredará

el nuevo Gobierno

La Casa de Nariño cambiará de huésped el 7 de agosto. Ese día, un nuevo presidente tendrá que asumir los retos más apremiantes del país con distintos sentidos de urgencia, casi como si se tratara de un videojuego en el que la recompensa no es un símbolo, sino la calidad de vida de los habitantes del país.

| Anneth Sofía Huérfano Torres annethsofia.huerfano@udea.edu.co

Misión 1:

EFuentes

Seguridad: Fundación Ideas para la Paz. Salud: observatorio Así Vamos en Salud y Presidencia. Seguridad y transición energética: Naturgas, La Silla Vacía y XM. Situación fiscal: Ministerio de Hacienda y Crédito Público y Anif. Corrupción: Índice de Percepción de la Corrupción 2025, Transparencia por Colombia y Edelman Trust Barometer. Política exterior: Valora Analitik y AmCham Colombia. Candidatos: sus planes de gobierno.

| Juana Zuleta Betancur juana.zuleta@udea.edu.co

poner orden en la casa

l presidente deberá recuperar el control territorial y detener el fortalecimiento de los grupos armados. Juan Pablo Guzmán, politólogo con énfasis en

Gobierno y Gerencia Pública, dice que la única forma de ganar esta partida es con una “política de paz con estrategia” tras el fracaso en la ejecución de la Paz Total.

• En 2025 los grupos armados sumaban más de 27.000 integrantes, 23.5 % más que en 2024.

• Los enfrentamientos entre grupos armados crecieron un 34 % en 2025, el año con más disputas armadas de la última década.

• Al menos 13 zonas están en disputa activa entre grupos armados, casi el doble que al inicio del Gobierno Petro.

• La ofensiva de la fuerza pública contra grupos armados aumentó un 34.5 % en 2025.

Misión 2:

EApuesta por eliminar la pobreza y superar la desigualdad como causas primarias de la violencia, prevenir la criminalidad en las juventudes, legalizar el cannabis y la coca para desfinanciar el narcotráfico y poner a dialogar a la fuerza pública con las comunidades para construir estrategias locales de seguridad.

Propone destruir todas las hectáreas de coca con todos los mecanismos que “permite la ley y la tecnología”, fortalecer a la fuerza pública y enfrentar directamente a los grupos armados.

sacar la salud de cuidados intensivos

l nuevo Gobierno debe garantizar una buena atención en salud mientras combate la crisis financiera del sistema y, según Miguel García, politólogo y profesor de Ciencia Política

en la Universidad de los Andes, negociar una reforma para recomponer el modelo actual de las EPS o ajustar la Unidad de Pago por Capitación (UPC), que es lo que les paga el Gobierno por cada afiliado al año.

• El sector finalizó el 2025 con un déficit de 15.8 billones de pesos y pérdidas operacionales de 7.3 billones, según el informe Así Vamos en Salud.

• Nueve EPS han sido intervenidas y de ellas solo dos han retomado su autonomía.

• De agosto de 2024 a agosto de 2025 las PQRS en EPS aumentaron un 34.6 %.

• La UPC aumentó un 12.9 % con respecto al año pasado, pero sigue siendo insuficiente.

Apuesta por un modelo público-privado, fortalecer el sistema con recursos recuperados de la corrupción y ampliar la cobertura de la salud mental y la atención domiciliaria.

Iván Cepeda Castro Pacto Histórico (izquierda). Trayectoria: senador desde 2014, presidente de la Comisión de Paz desde 2022, representante a la Cámara por Bogotá de 2010 a 2014. Formación: filósofo y magíster en Derecho Internacional Humanitario.

Abelardo De la Espriella Firmes por la Patria, Salvación Nacional, Creemos (derecha).

Trayectoria: abogado penalista y empresario. Formación: abogado con maestría en Derecho y especializaciones en Ciencias Penales y Criminológicas y Derecho Administrativo.

Inicio

Habla de un plan de choque: inyectar 10 billones de pesos al sistema, revisar el manejo de recursos de la ADRES y hacer seguimiento trimestral al uso que las EPS le dan a la UPC.

FacultaddeComunicacionesyFilología

UniversidaddeAntioquia

Misión 6:

QMisión 5:

RColombia en el mapa

uien llegue a la Casa de Nariño debe redefinir la política exterior y mantener una diplomacia sólida, considerando que de esta depende

• El politólogo Miguel García dice que la política exterior colombiana “ha sido manejada desde la voluntad del presidente [Gustavo Petro], con una dificultad para establecer diálogo con su canciller”.

• Según Valora Analitik, la inversión extranjera directa en Colombia disminuyó un 46 % de enero de 2025 a enero de 2026.

no solo la estabilidad financiera, sino también a confianza internacional y la cooperación en seguridad.

• Según María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana, si la relación entre Colombia y Estados Unidos se fricciona, habrá un impacto directo en el bolsillo de los colombianos, pues más de cinco millones de empleos dependen de este vínculo.

combatir (en serio) la corrupción

ecuperar la confianza en las instituciones es una de las grandes misiones del nuevo Gobierno. Santiago Velasco, coordinador territorial centro del Extituto de Política Abierta, asegura que el Estado debe promover la veeduría ciudadana y el control a la gestión pública.

Propone un Sistema Nacional contra la Macrocorrupción sobre cinco pilares: prevención, investigación especializada, juzgamiento eficaz con reparación a las víctimas o instituciones, presencia estatal en todo el territorio nacional y promoción de la veeduría ciudadana.

Habla de crear un Bloque de Búsqueda contra la Corrupción dirigido por el presidente de la república, reformar la contratación pública, tener un gobierno “trazable” y aplicar extinción de dominio exprés.

El nuevo Gobierno deberá ajustar cuentas: aumentar ingresos y reducir el gasto público sin afectar la inversión, el crecimiento económico ni la reducción del desempleo.

• Colombia cerró el 2025 con un déficit fiscal de 117.8 billones de pesos (6.4 % del PIB).

• El balance primario de 2025 se ubicó en -2.9 % del PIB, la cifra más baja desde 1998.

• Colombia obtuvo 37 de 100 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de 2025. Por tener menos de 50, se evidencian “serias debilidades en la integridad pública y en la capacidad institucional” contra la corrupción.

• El país ocupó el puesto 99 entre los 182 países evaluados en 2025, el más bajo de la década del 2020, seguido del 2024, con el puesto 92 entre 180.

Misión 4:

Apuesta por una Ley de Austeridad Republicana para revisar y reducir los gastos de funcionamiento, empezando por su sueldo, y por promover un movimiento nacional de participación, control y fiscalización social.

• Para finales de 2026, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras calcula un déficit del 7 % del PIB.

El nuevo Gobierno debe avanzar con la transición hacia fuentes de energía renovables sin poner en riesgo la seguridad y soberanía energética del país. El Fondo Mundial para la Naturaleza señala que el Estado debe hacer efectivos los procesos de la transición sin simplificar los estándares socioambientales.

• Los combustibles fósiles generan el 75 % de la energía del país.

• Para 2026, la energía solar aporta el 15.7 % y la eólica 1.2 % de la matriz eléctrica.

• Privados abandonaron proyectos de energía eólica en La Guajira por

Apuesta por una política exterior autónoma e integracionista, romper la relación de subordinación con Estados Unidos y mantener la oposición al genocidio en Palestina.

Quiere fortalecer alianzas estratégicas con Estados Unidos e Israel y ganar prestigio internacional a nivel cultural.

salvar las finanzas

Quiere reducir el Estado hasta en una cuarta parte y fortalecer el Comité Autónomo de la Regla Fiscal para controlar los gastos. Promete un superávit fiscal primario a corto plazo y un crecimiento económico del 7 %.

• El Gobierno tiene una deuda total de 1200 billones de pesos, según el Ministerio de Hacienda.

• En 2024 se destapó el desfalco en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, uno de los casos de corrupción que marcó al Gobierno Petro.

• Según el reporte global del Barómetro de Confianza Edelmar, para 2025 el índice de confianza institucional en Colombia (empresas, Gobierno, medios, ONG) es del 49 %, fue de 47 % en 2024 y de 51 % en 2023. Menos porcentaje es mayor desconfianza.

Misión 3:

mantener

las luces encendidas

Apuesta por el abandono progresivo de combustibles fósiles y expansión de energías limpias, no firmar nuevos contratos petroleros, sacarle el máximo provecho a las “más de 16 millones de hectáreas con contratos vigentes” y aumentar la participación de la energía solar y eólica en la matriz energética.

sobrecostos, retrasos en licencias ambientales y conflictos con las comunidades. Las reservas de gas cayeron 57 % en 2024 respecto a 2014. El pozo Sirius en el Caribe duplicará las reservas

Quiere “recuperar” la exploración y producción de petróleo y gas con “seguridad jurídica”, y acelerar la búsqueda de gas en campos ya descubiertos, proyectos costa afuera, transporte e infraestructura, además de evaluar el fracking, que tiene un proyecto de ley en el Congreso para su prohibición.

actuales, pero ese gas saldrá al mercado en 2030.

• Se proyecta que entre 2028 y 2030 el déficit de energía alcanzaría hasta un 6 % por el fenómeno de El Niño y otras razones.

E-LECCIONES

El carriel también va a la izquierda

En las elecciones legislativas del 8 de marzo y en la primera vuelta del 31 de mayo, el Pacto Histórico se consolidó como la segunda fuerza política en Antioquia. Ahora, en un departamento tradicionalmente inclinado hacia la derecha, este partido se disputa el relato de lo que significa ser antioqueño en su camino hacia la Casa de Nariño.

El sábado 28 de marzo, Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, dio su segundo discurso en la ciudad. Frente a un parque de San Antonio lleno, afirmó que Antioquia es un pueblo resiliente, laborioso y noble, se mantuvo en su postura de que el departamento “se convirtió en la cuna de la parapolítica, del narcotráfico y del terrorismo de Estado” y que esto no es más que “constatar la realidad”. Ese mismo día, María Fernanda Carrascal, representante a la Cámara por Bogotá, del mismo partido, publicó en su cuenta de X: “Si Antioquia cambia, Colombia cambia”.

Casi dos meses después, esa idea se puso a prueba en la contienda presidencial del 31 de mayo: Abelardo De la Espriella, el candidato de derecha, salió victorioso con 1.725.297 votos —el 53.74 % del total—, ganó en 110 de los 125 municipios del departamento y se

impuso en todas las comunas y los corregimientos de Medellín.

José Luis Marín, concejal del Pacto Histórico conocido como AquinoTicias, dice que, aunque el resultado genera una sensación de derrota —Cepeda quedó de segundo cuando hace cuatro años Petro había quedado primero—, los resultados esconden matices: en 2022, el ahora presidente obtuvo 682.282 votos en Antioquia en primera vuelta; hoy, Cepeda consiguió 806.959, es decir, un 18.2 % más.

En la sede de campaña en Medellín —una casa de dos pisos en el barrio La Floresta que también ha sido el espacio de trabajo del congresista Alejandro Toro— hay una calcomanía que dice “Antioquia cambió”. La idea de que el departamento, históricamente inclinado hacia la derecha, está transformando su manera de entender la participación política ha sido uno de los ejes de esta campaña. Luisa Fernanda Giraldo, gestora cultural y excandidata a la Cámara por Antioquia en la lista del partido, reconoce que la recepción hacia su partido en el departamento se ha transformado: “Cuando nosotros hacíamos campaña en el 2022 era muy difícil. Nos atacaban en muchas partes, había pocas personas en las reuniones y gente gritándonos guerrilleros”. Hoy, dice, pueden hacerlo con más tranquilidad. Ella resume la disputa así: “Lo lindo de la lucha de clases es que existe, aunque haya gente que la niegue, y eso es un claro reflejo de lo que está sucediendo en la contienda electoral: dos extremos con dos apuestas de país completamente diferentes”.

En su escenario más optimista, el Pacto esperaba superar el millón de votos en primera vuelta. Ese 31 de mayo, en la Casa Cepeda de La Floresta, el ambiente era de asombro y desencanto. De la Espriella no solo ganó, sino que superó de lejos a Paloma Valencia, candidata del uribismo. Entre los integrantes del equipo que discutían el resultado, el líder comunitario Jhon Jiménez planteó que la jornada debía servir como autocrítica: “Cuando hay problemas logísticos, el adversario se luce, y este fue el caso”.

Con todo, el resultado consolidó al Pacto Histórico como la segunda fuerza política del departamento. En las legislativas del 8 de marzo obtuvo 392.002 votos en Senado y 394.081 en Cámara. Y, por ejemplo, en las presidenciales Cepeda alcanzó 300.729 votos en Medellín, un 79.5 % más que en las legislativas. El reto inmediato de Cepeda es crecer en la segunda vuelta, pero tanto él como De la Espriella han apelado a la antioqueñidad para conquistar el peso político del departamento.

En su libro Nación, ciudadano y soberano, la socióloga María Teresa Uribe describe la antioqueñidad como “un ethos sociocultural muy definido que se manifiesta en un conjunto de valores”. Esos valores han resonado en el discurso de Cepeda: el 12 de febrero, en su primer gran acto de campaña en Medellín, en el Parque Berrío, reivindicó los pilares de la antioqueñidad —la familia, la religión, el trabajo y el “espíritu pujante”— y reconoció que el departamento “ha hecho grandes aportes al desarrollo económico, cultural y social del país”.

Ana María Jaramillo, candidata al Concejo de Medellín por el Pacto en 2023 e integrante del equipo de la Casa Cepeda del centro, lo explica así: “[Cepeda] está apelando a un sentimiento regionalista que resulta fundamental en la campaña presidencial, porque sabemos la importancia que ha tenido Antioquia para poner presidentes en este país”.

Para ella, Cepeda también intenta rescatar una herencia de la región: “Antioquia ha tenido una fuerte influencia de levantamientos, de lucha, de resistencia. Imaginarios que quedan por allá escondidos y me parece que esta ha sido la oportunidad de ponerlos en otro lugar”. Juan Camilo Portela, doctor en Investigación en Ciencias Sociales de Flacso-México y docente de la UdeA, coincide: Antioquia también ha sido cuna de

“iniciativas muy de izquierda” y, en ese contexto, el ethos más tradicional ha estado en disputa con “otro tipo de maneras de comprender la realidad: unas más revolucionarias”. El voto de las clases populares se ha convertido en una de las bases más sólidas del Pacto en el departamento. En las elecciones legislativas, el partido ganó en Medellín en las comunas 1, 2 y 3 —Popular, Santa Cruz y Manrique—, caracterizadas por su origen obrero y su desarrollo en las laderas. Para Portela, esto responde al esfuerzo de la campaña por “apelar a ese orgullo de las clases populares y a su trabajo”. Aunque en la primera vuelta Cepeda no ganó en ninguna de las 16 comunas, fue el segundo más votado en 15 de ellas, y la diferencia con De la Espriella fue más estrecha en las comunas populares: 7.1 puntos en la Comuna 1; 12.9 en la Comuna 2 y 15.2 en la Comuna 3. Juan Andrés Henao, integrante del equipo del Pacto, lo ilustra así: “Desde las cuatro de la mañana se ve gente montándose al metro, haciendo las filas del metrocable. Se ve cómo bajan buses, chiveros, taxis, lo que sea, para arrancar el día. Si uno se pone a mirar, todas esas personas van a las zonas industriales”. Para él, ese voto responde a algo concreto: “La gente ha sentido un cambio, no solamente en la política sino también en su bolsillo”.

Para Jaramillo, ahora, la tarea es “atraer votos del centro o de los que no votan”. Ese 31 de mayo también había optimismo en el ambiente. Giraldo asegura que se viene una contienda reñida y que “nada está perdido”. José Luís Marín dice que la meta es superar el millón de votos en Antioquia y llegar al medio millón en Medellín. Agrega que eso no está lejos de la realidad y que “los números todavía no están echados”.

FacultaddeComunicacionesyFilología

UniversidaddeAntioquia

E-LECCIONES

Combinación antioqueña: arriba, abajo, ultraderecha

protegido por un cubo de vidrio blindado. “Vamos a defender la democracia por la razón o por la fuerza”, dijo De la Espriella, que usaba la camiseta de la selección colombiana de fútbol, mientras el vitoreo del público opacaba momentáneamente su voz.

El novato político Abelardo De la Espriella se enfrentó al uribismo y ganó. Ni el propio Álvaro Uribe logró convencer a Antioquia. La tierra que históricamente ha sido el bastión de su movimiento le entregó al abogado cordobés casi dos millones de votos.

Ahora, para llegar a la Casa de Nariño, De la Espriella tendrá que convencer a los paisas que aún dudan de su proyecto.

La derecha antioqueña tuvo el corazón dividido durante toda la campaña. Uribe, quien durante casi dos décadas logró impulsar a sus candidatos, apostó por Paloma Valencia y perdió: obtuvieron apenas 294.322 votos en Antioquia, el 9.28 %. Los votos que históricamente habían sido suyos se los llevó De la Espriella, quien cosechó 1.725.297, el 54.43 % del total departamental.

La derrota de Paloma Valencia se convierte en la segunda ocasión consecutiva en la que el Centro Democrático no logra poner candidato propio en la segunda vuelta presidencial. Aún así, sigue siendo un partido fuerte en elecciones locales, regionales y legislativas.

zonas más conservadoras, apeló al ethos antioqueño (proteger la familia y el trabajo) y el 24 de mayo cerró su campaña en La Macarena ante cerca de 15.000 personas. Aunque Paloma Valencia hizo actos de campaña parecidos, no le alcanzó para convencer a los paisas. Los resultados demuestran que, para miles de votantes, el candidato del movimiento Defensores de la Patria encarnó mejor los valores de la derecha.

su victoria y a título personal anuncio mi respaldo a su candidatura”, dijo Paloma Valencia. Uribe hizo lo mismo en X: “Ganó el Dr. Abelardo De la Espriella. Cumplimos la palabra, votaremos por él y pedimos que se vote por él”.

| Andrés Camilo Tuberquia Z. andresc.tuberquia@udea.edu.co

Poco antes de que el reloj marcara las cinco de la tarde ya se conocían los resultados parciales de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Pueblos, parques y tiendas por toda Antioquia se llenaron de gritos de celebración, pues Abelardo De la Espriella se coronaba ganador. Al final de la jornada sumaba 10.361.499 votos y obtenía el pase para disputar la presidencia con Iván Cepeda.

Un par de horas después, en Barranquilla, el abogado cordobés se pronunció desde un ferry en el Malecón del Río,

Néstor Julián Restrepo, politólogo y doctor en Comunicación Política, dice que un Abelardo presidente sin el aval de Uribe le demostraría al establecimiento antioqueño que el expresidente ya no es indispensable para ganar. Y eso, añade, abriría una disputa que hoy está contenida: “Si Abelardo gana en segunda vuelta vamos a ver a dos figuras tratando de hacerle un golpe de Estado a Uribe”. Se refiere, además de Abelardo, a Federico Gutiérrez y a Andrés Julián Rendón, quienes, mientras Uribe siga siendo el árbitro de la derecha, tienen un techo para crecer.

A De la Espriella lo catapultó un discurso que ha resultado efectivo en otros países de América: la historia de empresario de Donald Trump, la promesa de mano dura de Nayib Bukele y la motosierra al Estado de Javier Milei. Al igual que todos ellos, también logró venderse como outsider, pese a tener apoyo de políticos tradicionales como Luis Alfredo Ramos, Mauricio Tobón y Federico Gutiérrez.

En Antioquia, De la Espriella realizó varios actos públicos en las

Paloma Valencia tiene “una trayectoria importante” que, según Federico Hoyos, politólogo militante del Centro Democrático, le da un reconocimiento que trasciende su género; dijo que ser mujer no le quitaría votos. Su talón de Aquiles pudo haber sido la elección de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial: “Quienes tienen una visión restrictiva en términos de derechos sexuales y reproductivos pueden considerar a una figura homosexual como impura o inmoral”, dice Juan Camilo Portela, doctor en Ciencias Sociales. No fue el único en señalarlo. Agustín Laje, politólogo argentino ideólogo de la “nueva derecha” en Hispanoamérica y que apoyó a De la Espriella, fue más directo y atacó varias veces en X la elección de Oviedo: “Contaminar al centro-derecha con progres y wokes es la perfecta fórmula del fracaso”. A eso se sumaron los desacuerdos públicos entre Valencia y Oviedo que terminaron de erosionar su credibilidad como dupla. Como dijo el representante electo Daniel Briceño para Nación Sabrosa, “el error fue creer en un vicepresidente que no comulga de ninguna forma con lo que nosotros pensamos”.

Desde antes de las elecciones el politólogo Restrepo ya advertía que, aunque el uribismo es todavía una gran fuerza política que puede impulsar candidatos, el Centro Democrático no ha sido capaz de darle “viabilidad a otra persona” que no sea el mismo Uribe para conducir el proyecto.

Pese a los enfrentamientos entre ambos candidatos de derecha durante la campaña, la reacción en el partido de Uribe ante los resultados fue la esperada: adherirse al abogado para ir en contra del “enemigo”, como llaman a Cepeda. “Felicito a Abelardo De la Espriella por

Por esto, en Barranquilla, De la Espriella agradeció y se deshizo en elogios: “No puedo seguir sin reconocer las palabras generosas de la doctora Paloma Valencia, una mujer patriota, aguerrida, que ha peleado por la democracia y que merece todo nuestro respeto”.

El futuro del Centro Democrático no pasa solo por Antioquia. En el próximo Congreso tendrá 17 senadores y 30 representantes, entre estos a Briceño, el más votado del país. Esos números ponen al partido en un lugar de poder e influencia, como gobierno o como oposición. Y aunque en Bogotá ha recortado diferencia respecto a resultados anteriores, Antioquia sigue siendo clave para su votación.

De la Espriella tiene que consolidar terreno en el departamento. Ganó y le sacó más de 900.000 votos a Cepeda, pero aún debe convencer al electorado de Valencia y al de Sergio Fajardo: votantes más centristas e independientes que en primera vuelta no apostaron por él. “Este millón de votos es importante para definir la suerte de nuestro país”, dijo Fajardo. Si no llegan, la ventaja sobre Cepeda podría achicarse.

“Queridos compatriotas defensores de la patria del gran departamento de Antioquia, gracias por esa votación extraordinaria con la que me han honrado. Este 21 de junio hay que redoblar esfuerzos para subir esa votación” dijo De la Espriella en un video publicado por Mauricio Tobón en X el 8 de junio. La descripción tenía una meta más clara: 2.300.000 votos.

Néstor Julián Restrepo lleva meses preguntándose si Antioquia va a seguir siendo uribista o va a mutar a una lógica diferente. El departamento que construyó el uribismo ya eligió por encima de Uribe. Si eso es una traición, una evolución o el comienzo de algo todavía sin nombre, lo resolverá el tiempo. La primera vuelta, por lo pronto, demostró que es posible ganar sin la bendición del expresidente.

Elegir en la era del algoritmo

El momento que vivimos con las redes sociales plantea nuevas formas de pensar las campañas electorales. La inmediatez, el algoritmo y las emociones cambian la manera en la que el electorado y los candidatos nos relacionamos, además, con un nuevo actor que cada vez toma más fuerza: la inteligencia artificial.

Después de las elecciones legislativas y las consultas del 8 de marzo de 2026, los cuatro candidatos presidenciales con mayor probabilidad de ganar las elecciones tuvieron un pico en las búsquedas web por sus nombres. Del 8 al 14 de marzo, la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, tuvo una popularidad máxima con 100 puntos; Iván Cepeda tuvo 85; Abelardo De la Espriella, 40 y Sergio Fajardo, 8. Estos fueron los números más altos que cada candidato tuvo en 12 meses hasta ese momento.

En Colombia hay alrededor de 53.6 millones de personas, de las cuales 41.7 millones usan internet, según el último informe de DataReportal. En ese contexto, las redes sociales, los algoritmos y la inteligencia artificial cumplen un rol fundamental en una campaña electoral. Para Luisa Fernanda Olejua, publicista y directora de comunicaciones en las campañas presidenciales de Rodolfo Hernández en 2022 y de Santiago Botero en 2026, ahora los votantes no solo conocen las propuestas de los políticos, “sino su vida cotidiana, su personalidad, incluso detalles íntimos. Y eso influye directamente en la decisión de voto. Muchas personas no votan por un programa político, sino porque sienten cercanía [con el candidato]: ‘me cae bien’, ‘se parece a mí’, ‘tiene perritos’”.

La campaña presidencial de Barack Obama en 2008 en Estados Unidos fue una de las primeras y más visibles en usar el entorno digital a su favor. Con el eslogan “Yes we can”, el entonces candidato utilizó las redes sociales para “recaudar dinero, organizarse localmente y luchar

El mundo digital puso al alcance de la mano de cada ciudadano toda la información del mundo, pero también toda la desinformación. Ilustración: Yon Leider Restrepo Monsalve, Pablo Giraldo Vélez.

contra campañas de desprestigio”, como lo describió un artículo de 2009 de The New York Times

Un caso similar, pionero en el uso de redes sociales en Colombia, fue el de Antanas Mockus con la “Ola verde” en el 2010. El excandidato presidencial había sido dos veces alcalde de Bogotá y llegaba a las elecciones del 2010 como máximo contendiente de Juan Manuel Santos, que en ese momento representaba al uribismo. En Twitter (ahora X) y Facebook, el candidato del Partido Verde parecía ganador, pero Santos se impuso en las urnas con 9.028.943 votos en la segunda vuelta, el 69.1 % de los votos.

A 18 años de la elección de Obama y 16 de la derrota de Mockus, el

cambian las formas en las que los políticos se relacionan con el electorado y la opinión pública.

Según Olejua, las emociones son más permanentes y volátiles ahora, por lo que la percepción de un candidato puede cambiar en cuestión de horas. “Antes las coyunturas tomaban tiempo; hoy se mueven a una velocidad mucho mayor. Esto ha hecho que la política sea cada vez menos racional y más una reacción continua a lo que la gente ve en su celular”, remata.

La pantalla correcta Antes de internet y las redes sociales, los candidatos debían pasar por los medios de comunicación y las plazas públicas para exponer

“El algoritmo hoy es el gran editor de la realidad”

Hyperconectado, agrega que antes había una serie de “filtros” que, aunque todavía existen, hacían más difícil que un mensaje adquiriera una difusión amplia de manera rápida. En cambio, ahora, dice Olejua, el votante “tiene mucho más acceso a la información, lo que lo hace menos manipulable desde los canales tradicionales”. Según el informe Digital News Report de Reuters de 2025, los medios digitales son la fuente principal de información en Colombia, con un 76 %, seguidos de las redes sociales, con el 58 %. Además, el informe cuenta que la red social más usada para informarse es Facebook, con un 47 %, seguida por WhatsApp y YouTube, con 35 % y 34 %, respectivamente. En los últimos lugares aparecen TikTok e Instagram, con 27 % y 13 %. Sin embargo, la inmediatez y la difusión masiva de la información no son lo único que implican las redes sociales en la política electoral actual.

uso de las redes sociales en las campañas políticas ha cambiado debido a la aparición y el auge del análisis de datos, los algoritmos y la inteligencia artificial. Ya no son un canal más, sino que representan un factor clave a la hora de influir en las decisiones y las percepciones del electorado. Hoy, las redes sociales permiten a los candidatos llegar a un público más amplio, recolectar datos específicos de sus electores y segmentar sus audiencias. La inmediatez, el uso de las emociones y el fenómeno de la desinformación

sus propuestas. Ahora, dice Lina Guisao, profesora de comunicación política en la Universidad de Antioquia, hay un triángulo al que pertenecen los políticos, los medios y las redes. Los medios observan lo que pasa en las redes, lo vuelven noticia y lo llevan de nuevo al electorado, que tiene insumos para hacer demandas, que luego vuelven a los medios. Los tres actores están en constante conversación.

El periodista y experto en comunicación digital Camilo Andrés García, también conocido como

Cambridge Analytica fue una empresa británica de marketing político, protagonista de uno de los casos de manipulación electoral más importantes y mediáticos desde la aparición de las redes sociales. En 2018, la consultora fue acusada de ayudar a que Donald Trump llegara a la presidencia de Estados Unidos durante las elecciones de 2016. Mediante la recolección y el uso de datos provenientes principalmente de Facebook, la empresa creó perfiles psicológicos de los votantes, con los que se podía influir en su comportamiento mediante contenidos dirigidos a cada uno de ellos.

Un algoritmo es la serie de pasos que un sistema necesita para hacer una tarea. En los buscadores web y las redes sociales se refiere

FacultaddeComunicacionesyFilología

UniversidaddeAntioquia

a la forma como el sistema “elige” mostrar lo que cada individuo “quiere” ver y deja por fuera lo que no le interesa, explica García. Para Luisa Fernanda Olejua, estos modelos tienen mucho poder: “Es el que decide qué ve la gente, qué se repite y qué se vuelve tendencia”. Además, dice que tienen un sesgo, “priorizan lo más emocional, lo más sensacionalista, lo que genera reacción inmediata, ya sea rabia, identificación o rechazo”. La interacción con el contenido condiciona lo que la red social muestra. “El algoritmo te muestra contenido según lo que tú consumes, buscas e interactúas”, agrega.

Ese algoritmo genera un “filtro burbuja”. Guisao dice que “ahí es donde empieza a cambiar la política porque tú solo ves lo que quieres ver”. Cada usuario consume contenido con el que resuena o que lo hace enojar, lo que refuerza el sesgo de confirmación: cada elector reafirma más sus posiciones y se aleja de las que le son contrarias. “Entonces el algoritmo no solo amplifica contenido, también fragmenta la percepción de la realidad. Y eso, en política, es muy delicado porque cada grupo termina convencido de que su visión es la dominante”, dice Olejua.

¿Por qué vota quien vota?

Andrés Camilo Palacio, politólogo, magíster en Ciencia Política y consultor político, explica que “la gente decide a partir de lo que considere que está en juego” y son los políticos quienes lo definen. Sin embargo, lo que “está en juego” no es igual para todos los votantes. Otras teorías, como la del lingüista George Lakoff, que explica Guisao, plantea que el voto no se da por interés, sino por identidad y confianza; el votante busca verse representado en su candidato. Además, menciona que las personas tienden a caer en un sesgo cognitivo llamado “efecto halo”, en el que la gente tiende a confiar en una persona, en este caso un político, por su apariencia física.

Para elegir también usamos heurísticos o atajos cognitivos, una forma en la que actuamos ante situaciones complejas, como una elección política. Guisao lo explica con el siguiente ejemplo, que deviene en un sesgo de disponibilidad: al repetir mucho una imagen al electorado, se le vuelve familiar. Entonces, cuando los votantes se acercan a la mesa y no están seguros por quién votar, lo hacen por el candidato o partido que les resulte más conocido.

Existen otros sesgos como el de confirmación, según el cual buscamos reafirmar nuestras posturas e imaginarios; la aversión a la pérdida, por la cual alguien evita votar por su candidato favorito si siente que este va a perder; o el sesgo del presente, que se ve en las elecciones cuando

E-LECCIONES

Cada vez es más común que los ciudadanos consulten a inteligencias artificiales como Grok, de X, para tomar decisiones electorales o influir en las de otros. Capturas: X.com

una persona vota por el problema que tiene en ese momento.

En el contexto digital, las emociones también funcionan como atajo cognitivo y juegan un rol importante a la hora de decidir. Aunque siempre se han usado en política, explica Lina Guisao, ante algo que genere una emoción “ya no hay que esperar que Caracol lo muestre, sino que se vuelva un trending topic [tendencia] y que genere viralización”.

Por ejemplo, el 25 de mayo de 2010, a cinco días de la primera vuelta de ese año, la cuenta oficial de Twitter de Antanas Mockus publicó: “Concluido el debate, Antanas Mockus es Trending Topic en Twitter, gracias a ustedes. Somos un Equipo”. Las redes sociales permitían reaccionar a lo expuesto por los medios en tiempo real. Ahora, los sucesos y los discursos pueden partir directamente desde ellas, además de generar emociones específicas como el miedo, la ira, el asco, la sorpresa, la tristeza o la felicidad, que pueden ser dirigidas a un grupo en específico e influir en sus percepciones acerca de un candidato.

Cuando Luisa Fernanda Olejua asume la estrategia digital de un candidato primero entiende quién es la persona más allá del personaje, después analiza la coyuntura y define su público. Finalmente, toma “una de las decisiones más importantes: qué emoción vamos a generar”. Agrega que “hoy la política no se mueve solo por propuestas, sino por lo que la gente siente frente a una persona”.

En este contexto aparece también la figura del showman, generalmente

representado por un personaje ajeno a la política tradicional, un outsider como Donald Trump o Javier Milei. Estos personajes suponen una forma nueva de entender la política: el politainment. La gobernanza se mezcla con el entretenimiento y los servidores públicos no solo tienen la tarea de dirigir, sino también de hacer mediáticas y, a veces, polémicas sus decisiones y propuestas.

Por ejemplo, Olejua dice que la campaña de redes que ayudó a que Rodolfo Hernández llegara a la segunda vuelta en las elecciones de 2022 fue exitosa porque “había una coyuntura muy clara de rechazo al establecimiento, a la clase política tradicional, y Rodolfo encajaba perfectamente en ese sentimiento”.

Además, Guisao explica que ahora los líderes pueden ser políticamente incorrectos: “Ya la gente no espera coherencia de un político. Lo único que nos interesa es que represente el contrario de mi enemigo o de lo que yo creo que es un problema. Entonces, no me importa si dice mentiras”.

¿Puede cambiarse una opinión?

El 10 de enero en San Onofre, Sucre, durante un evento de la campaña de Paloma Valencia, se escuchó al expresidente Álvaro Uribe decir “necesito que la hagan llorar en redes sociales con los comentarios a esa María José [sic]”. Se refería a la influencer María José Gómez, quien, el 9 de enero, publicó un video en el que le preguntaba a la candidata del Centro Democrático por qué está en contra de la reforma pensional.

En el video, una mujer le habla al expresidente sobre unos videos para “mover con los bodegueros”. Este término se refiere a una serie de cuentas que se utilizan en las redes sociales para amplificar mensajes.

Según Camilo Andrés García, a este fenómeno se le conoce técnicamente como “operaciones de información”. Las define como “una actividad cuyo objetivo es utilizar una serie de perfiles en redes sociales que pueden ser automáticos, pueden ser combinados humanos con automáticos o pueden ser incluso humanos”. Y describe dos tipos: cuentas que solo amplifican mensajes mediante likes o reposts y otras que directamente generan mensajes.

Para Olejua también hay dos tipos: las cuentas que pertenecen

a personas reales y que funcionan como “activistas digitales” y las que responden a bots o cuentas falsas. Las segundas, dice, suelen estar impulsadas por inteligencia artificial, y en cuanto a ellas ya se habla de “una distorsión de la percepción pública”. García hace una comparación similar: dice que las cuentas de activistas que automatizan sus posts son legítimas, pues, aunque sean molestas o desinformadoras, responden a la actividad política de alguien. Mientras que, en el otro caso, “son actividades coordinadas que pueden involucrar volúmenes grandes de cuentas y cuyo objetivo es modificar la opinión pública” de forma ilegítima.

La inteligencia artificial, entonces, puede incidir en la opinión pública de varias formas que se basan en la masividad, la automatización, la generación de desinformación y la planeación de estrategias de comunicación más eficaces.

Además, modelos como Grok en X generan desinformación. Entre enero y noviembre de 2025, La Silla Vacía hizo un análisis de más 1000 preguntas hechas por colombianos a la IA de Elon Musk, en el que encontró que “en una de cada cuatro respuestas sobre política, la información entregada por la IA es falsa, incompleta o sesgada”. Además, dice García, “hay unos sesgos que están motivados por todo el entorno tecnológico, por las diferentes IA y por los algoritmos que impiden que la gente tenga la capacidad técnica de definir si algo es bueno o malo o de saber si es verdad o no es verdad”. Los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM, por sus siglas en inglés) en los que se basan las IA, también pueden tener sesgos en los corpus de datos en los que se basan.

Entre lo inmediato, la información masiva y los algoritmos, las campañas electorales buscan abrirse paso en una jungla virtual en la que no existe una fórmula única para ganar. “No se trata de copiar formatos o estilos, sino de entender el momento político y tener un candidato que realmente encaje en lo que se está diciendo”, dice Olejua. La victoria de las listas cerradas en las elecciones legislativas reafirma la vida de las estructuras políticas, mientras los candidatos a la presidencia y sus equipos se mueven entre las tarimas digitales y las tradicionales.

Tener miedo de salir de casa parece una experiencia del 2020 y la pandemia por covid-19, pero esa es hoy la realidad de los inmigrantes que residen en Estados Unidos debido a las redadas del ICE.

“ Hola, para comentarte que ICE está aquí en la ciudad, no vayas a salir de tu casa”. Con este mensaje despierta Fernanda Ramírez. Es la mañana del 17 de febrero de 2026. El miedo se apodera de su cuerpo. Su madre, inmigrante mexicana, acaba de salir a trabajar. Un temblor la invade. “¿Qué pasa si la agarran? ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué hago yo?”. Una voz amiga intenta calmar su llanto mientras ella mira la ubicación de su madre. “Todo va a estar bien”, dice la voz que la llama. En medio de las lágrimas, Fernanda solo atina a responder: “Tengo miedo”.

Récord en deportaciones

El ICE (Immigration and Customs Enforcement o Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) no nació en el segundo período de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos. Esta agencia fue creada bajo la administración de George W. Bush (2002) para hacer cumplir las leyes de inmigración y aduanas del país. Sin embargo, Trump se ha encargado de hacerla protagonista en su gobierno. Según datos del House Democratic Appropriations Committee , ICE tenía un presupuesto de 6000 millones de dólares en 2015; 10 años después llegó a más de 80.000 millones, de acuerdo con la plataforma USAspending, lo que la convirtió en la fuerza policial con más presupuesto de Estados Unidos en la actualidad.

Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 fueron deportados 442.637 inmigrantes, según el Deportation Data Project. Si bien esta cifra establece un récord en deportaciones, superando el de Barack Obama en 2012 (409.849 deportaciones), dista de la promesa de campaña de Trump de deportar un millón de personas en el primer año de su nuevo mandato. No obstante, el récord de 2025 no se debe solo al incremento del presupuesto del ICE.

Gretchen Kuhner, abogada estadounidense y directora del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi), explica que el desbordamiento en las redadas del ICE se debe a las 3000 deportaciones diarias que Trump les exige a las fuerzas de control migratorio. Pero está lejos de llegar a la cifra con la que sueña, pues según datos del ICE el promedio diario de deportaciones en Estados Unidos entre enero de 2025 y marzo de 2026 fue de 1090 diarias. Además del ICE, existe el U.S. Customs and Border Protection (CBP), una fuerza policial que opera, sobre todo, en las zonas fronterizas de Estados Unidos; en la frontera con México vigila el muro y deporta a quien se atreva a pasarlo. El CBP solía ser más importante que el ICE, pero esto cambió cuando Trump llegó al poder, pues con sus medidas antimigratorias

No salgas, ICE está al acecho

“bajó muchísimo el flujo de migrantes, al punto que la gente no está cruzando la frontera entre México y Estados Unidos”, asegura Kuhner. Esto llevó a que ICE intensificara su búsqueda en el interior del país.

Como resultado, oficiales del CBP empezaron a colaborar con ICE, quienes a su vez aumentaron sus contrataciones sin considerar si los nuevos agentes contaban con la capacitación requerida. “Fue la receta perfecta para violaciones de derechos humanos”, dice Kuhner, directora del Imumi. Agrega que las detenciones por estereotipos raciales se han vuelto el pan de cada día, pues antes ICE detenía a personas con órdenes de captura o con antecedentes penales y hoy basta con verse “nervioso” en la calle para ser detenido. Pero quienes se ven “nerviosos” suelen no ser personas blancas.

Según The Trace, medio independiente estadounidense que cubre la violencia con armas en EE. UU., en 2025 se registraron 24 incidentes en los que agentes del ICE dispararon a civiles en circunstancias cuestionables, con un saldo de seis muertos y 13 heridos. Además, Trump eliminó una norma que impedía que las fuerzas de control migratorio hicieran redadas en lugares como hospitales, iglesias y escuelas. Esto ha llevado a que ICE irrumpa en lugares antes protegidos para esta población.

Resistir desde casa Dos años antes del terror y la incertidumbre por la acción del ICE en su ciudad, Fernanda llegó a Lawrence, Kansas. Desde que llegó a EE. UU. tiene sus papeles en regla, aun así, teme por el ICE. Es de Monterrey, México, una tierra montañosa muy diferente a las planicies del estado que la recibió. Dejaron esa ciudad en 2023 porque su madre se fue detrás de un enamorado que vivía en tierras gringas. Así llegaron a Topeka, capital de Kansas, pero en 2024 se mudaron a Lawrence. Allí Fernanda descubrió la resistencia frente al acecho de los agentes del ICE. En febrero, tras la captura de cinco personas en su ciudad a manos del ICE, estudiantes del high school de Fernanda, la Universidad de Kansas y otras personas de la ciudad se manifestaron contra esta fuerza. Entre gritos de “¡ Fuck Trump!”, “¡ Fuck MAGA! [make america great again]”, “¡ Fuck ICE!” y rodeada de pancartas con mensajes de apoyo como “Nadie es ilegal en tierra robada” o “El poder de la gente es más grande que la gente en el poder”, Fernanda sintió el apoyo del país que habita. Hoy, transportar a los hijos de familias de inmigrantes a la escuela, llevarles a estas familias el mercado y la medicina hasta la puerta de sus casas o sacar el celular para grabar tan pronto aparece una persona con un chaleco antibalas con las siglas “ICE”

bordadas son otras de las formas en que los estadounidenses han apoyado a la población inmigrante en medio del terror de salir de sus hogares. Por eso, según Gretchen Kuhner, la población inmigrante en Estados Unidos se debate cada día entre si vale o no la pena ir a trabajar, estudiar o tan siquiera asistir a algún evento masivo, como conciertos o partidos.

Esperar una respuesta

El miedo que siente Fernanda el 17 de febrero se calma cuando su madre atiende a sus llamadas por fin. Llegó a salvo al trabajo. Su hija revisa todo el día su ubicación, pues su mamá está lejos de casa, expuesta a volverse una cifra más dentro de las 3000 deportaciones diarias que exige Trump.

A pesar del miedo, Fernanda planea su vida en Estados Unidos. Sueña con entrar a una universidad gringa y, si la vida se lo permite, seguir viviendo en el país de la libertad. Pero ante la incertidumbre teme que un día el destino la cruce con un agente del ICE. Por lo pronto piensa en la ciudad del azar, Las Vegas, y en el concierto que el grupo coreano BTS tiene allí. Espera que no la vayan a agarrar estos agentes del hielo. Tras una larga espera, la madre vuelve a casa y Fernanda, al verla estacionar, puede, por fin, respirar en paz. En casa el ICE no acecha, pero mañana tendrá que salir de nuevo.

Collage: Isabela García López.

Facultad

Tradiciones de jaula y canto

En el Caribe colombiano hay costumbres que poco se nombran fuera de la región o que, cuando se nombran, despiertan un debate cada vez más encendido entre lo que se hereda y lo que la ética cuestiona y la ley prohíbe. Los concursos de canto de aves son una de estas, pero también una costumbre de patio y solar, de ocio y de vida cotidiana.

Así como hace décadas Joche cogió un mochuelo en las montañas de María para dárselo al cantautor caribeño Adolfo Pacheco, quien en un gesto de amor se lo regaló a su novia o como Oscar Wilde en el lejano Reino Unido imaginó un ruiseñor que se dejaba morir por amor mientras ofrecía su último canto, también en el Caribe colombiano el canto de las aves ha inspirado sus costumbres. La captura y el encierro de estos animales para hacerlos competir con su canto es una práctica heredada de los españoles en las Islas Canarias que todavía sobrevive en la costa. Una escena que vuelve a repetirse hoy, 21 de septiembre, bajo la sombra de un árbol campano en Sincelejo. ***

“A este le puse Nueva York, porque es nombre de ganador”, me dice Mario Oliva mientras sostiene con orgullo una jaula gris que contiene a uno de sus pájaros: un congo bajero, como lo llaman en la región, su nombre científico es Sporophila crassirostris, que significa algo así como “amante de las semillas de pico grueso”.

Nueva York acaba de imponerse en un concurso de canto de bajeros con un récord destacado: 37 cantos en cinco minutos, superando por mucho a sus 11 contrincantes, que alcanzaron apenas 15. Mario sonríe satisfecho, como si cada nota entonada fuera también suya. El pájaro, pequeño y de plumaje oscuro, se mantiene firme, con el pecho erguido, como si supiera que esa mañana se ganó el aplauso de todos.

Según cuentan los asistentes, ese fue el último concurso de bajeros que se realizó en Sincelejo, la capital de Sucre, en 2025. La razón es casi natural: entre mayo y septiembre,

Los concursantes suelen mantener a los pájaros bajo sombra antes de cantar, para preservar su “ánimo”, es decir, que estén tranquilos y puedan rendir bien en el concurso. Foto: María Andrea Canchila.

los bajeros entran en su mejor época de canto. Es su temporada alta. Pero al terminar la temporada, muchos comienzan la muda o disminuyen su intensidad vocal.

Ese día desde las siete de la mañana comenzaron a llegar hombres aficionados a la crianza y la tenencia de estas aves cantoras. El punto de encuentro fue un lote privado abandonado en el barrio El Caribe, en el suroeste de la capital sabanera. Pronto se acomodaron en sillas Rimax, en medio de conversaciones bajo un sol intenso y temperaturas que rozaban los 32 grados.

Dos horas después de que llegaran los primeros, justo cuando se repartía el primer tinto servido en vasos plásticos, la tertulia ya tomaba fuerza. Mientras conversaban, paseaban a los pájaros de un lado a otro, colocándolos en alambres colgados sobre las ramas de los árboles.

―Eso es para que no se les vaya el genio ―intervino otro de los aficionados que estaban por competir.

―¿El genio? ―pregunté.

―Si los mueven quedan activos y no se “pasman” para cantar ―complementó Jorge María, uno de los canaricultores más reconocidos del lugar.

Conocía a Jorge porque era muy amigo de mi tío Tairon Velilla, quien fue pajarero ―como llaman en la costa a quienes crían aves cantoras― durante muchos años, hasta sus últimos días de vida. Él se obsesionó con los canarios timbrados españoles y compartió con Jorge la afición desde hace unos 30 años, el mismo tiempo que llevan reuniéndose en este lugar para hacer concursos de canto.

Desde que inicia la temporada de competiciones, los pajareros se reúnen allí cada 15 o 30 días para enfrentar a varias especies: canario criollo, rositas o meriños, bajeros y sinsontes. Todas son especies nativas del paisaje sabanero conseguidas mediante la caza o la compra, actividades que, por más pasión que despierten, son ilegales.

“Aquí los que nos joden son los animalistas ―me dice Jorge mientras toma un sorbo del tinto―, que no entienden que uno hace esto por afición, ni siquiera por negocio. Esto es para venir, reunirnos, conversar, tener un hobby. Nosotros no tratamos mal a los pájaros; al contrario, los cuidamos mucho”.

Según Laura Rubio Rocha, bióloga y fundadora de la Corporación Ruta Natural, el encierro afecta a las aves de muchas formas: las induce al estrés e incluso al automutilamiento. En cautiverio también pierden la posibilidad de alimentarse de manera adecuada y de reproducirse, lo que disminuye la variabilidad genética. Aunque los concursantes y tenedores de estas aves aseguran hacerlo con cuidado y compromiso, Laura advierte que el peligro es inminente: “si se escapan, pueden poner en riesgo la fauna nativa mediante la transmisión de enfermedades y otros impactos sobre los ecosistemas”.

En Colombia, la tenencia de aves silvestres como mascotas está prohibida desde 2016 por el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (Ley 1801 de ese año), también conocido como Código de Policía. Desde su entrada en vigencia, se iniciaron las sanciones ante este tipo de actividades, lo que incluye multas y decomiso de los animales que encuentren en cautiverio. La norma deja claro que los concursos de canto con aves nativas como los que se hacen en la costa y su crianza en cautiverio son prohibidos y clandestinos.

Mientras avanza la mañana y se suman competidores, Jorge me comenta que, probablemente, estos sean los últimos concursos. Cree que la ley está cada vez más estricta. “Yo no creo que podamos seguir así por mucho tiempo. Mira que Petro y la senadora [Andrea] Padilla están bien insistentes con acabar todo esto”, añade. Desde que la Corte Constitucional ratificó en 2024 la prohibición

de las corralejas, las corridas de toros, el coleo y las peleas de gallos, muchos aficionados sienten que su tradición pende de un hilo. Aunque aún no existe una sentencia que se refiera directamente al uso de aves con fines de entretenimiento, congresistas como Andrea Padilla, de la bancada animalista del Congreso, impulsan proyectos que buscan cerrar los vacíos legales en torno a la tenencia de aves domésticas, exóticas y silvestres, que, según me explicó Laura Rubio, están claramente definidas y categorizadas dentro de la legislación colombiana, como la Ley 611 de 2000 y la Resolución 225 de 2018, que incluye al congo bajero como fauna silvestre.

La mayoría de los pajareros asienten con la cabeza ante el comentario de Jorge. Entre risas y conversaciones ligeras, se sienten tranquilos, con ese espíritu alegre y jovial que caracteriza la reunión. Pero cuando hablan de su hobby, lo justifican de inmediato: dicen que es por amor a las aves y mencionan que les gustaría organizarse formalmente para ser reconocidos como tenedores legítimos.

Desde las instituciones, la visión es distinta. Una funcionaria de la Corporación Autónoma Regional de Sucre (Carsucre), que prefirió no revelar su nombre, me contó que en Sincelejo ya han realizado varias redadas en las que se han decomisado aves empleadas en los concursos de canto. Muchas son remitidas a procesos de rehabilitación, aunque no siempre es posible liberarlas. “Los canarios timbrados españoles, por ejemplo, no son nativos. Devolverlos al ecosistema afectaría el equilibrio y, además, no tenemos un lugar a donde llevarlos”, explica. Intenté obtener cifras oficiales sobre el número de animales incautados, pero la entidad no respondió.

La funcionaria me explicó que los animales decomisados pueden quedar bajo la custodia de un tenedor legítimo. Esto se hace mediante la figura de la Red Amigos de la Fauna, contemplada en la Resolución 2064 de 2010 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que permite asignar un responsable con condiciones estrictas: no puede exhibirlos, reproducirlos ni venderlos. Insiste en que los concursos pajareros son actividades ilegales y que no existe ningún amparo normativo para quienes los organizan o participan de ellos. La mayoría de los operativos ―añade― comienzan por denuncias ciudadanas o por investigaciones de la Policía Ambiental.

Al finalizar el concurso, entre el murmullo de las voces y los trinos de los congos bajeros, queda un eco contradictorio: los hombres celebran lo que para ellos es pasión y herencia, mientras en la ley y la ciudadanía surgen discusiones que cuestionan el uso de aves para estos fines. ¿Cómo encontrar una forma de convivir con los animales y apreciarlos sin poner en riesgo la naturaleza?

Tal vez las respuestas a esta pregunta no sean unívocas. Personas como Laura han encontrado otras maneras de disfrutar el canto de las aves: a través del avistamiento, del reconocimiento de sus especies y de campañas que promueven la convivencia con ellas sin arrebatarlas de su entorno. Quizá, al final, la jaula más bella ―como aquella del protagonista del cuento “La prodigiosa tarde de Baltazar” de Gabriel García Márquez― no sea la que encierra al pájaro, sino la que, abierta, deja volar la costumbre hacia una nueva forma de vincularse con lo vivo.

Amar(a) en cada gota de leche

En medio del duelo por la pérdida de su hija, que murió 37 días después de su nacimiento, Valentina Jurado decidió no parar de lactar. Durante 11 meses donó la leche materna que su cuerpo produjo para hacer de cada extracción una resignificación de su duelo.

En la tarde del 23 de octubre de 2024, en una sala de recuperación de la Clínica Comfamiliar en Pereira, Valentina Jurado amamantó por primera vez a Amara, su hija. Habían pasado 30 minutos desde el parto: “Fue durito porque a mí no me había bajado tanto la leche y yo no tengo un busto grande [...]. Obviamente la bebé se tenía que agarrar de algo, pero yo todavía tenía los senos muy inmaduros”. Valentina tenía el cuerpo adolorido por el parto natural, el desgarro vaginal (episiotomía) y las maniobras de emergencia que hizo el personal médico debido a la retención de placenta. Además, por el riesgo de hemorragia tenía que estar totalmente acostada, posición en la que no había practicado el agarre del seno. Pese a todo esto, Valentina tomó en brazos a Amara, la acercó a su pecho y la amamantó.

En la misma clínica nació Valentina 24 años antes. Era una niña extrovertida y sociable, según recuerda Vanessa Ramírez, su prima. Creció en Pereira con su

mamá, su papá y su hermano mayor. Estudió en el Colegio Angloamericano, habla español, inglés y francés y, en 2022, se graduó como abogada de la Universidad Libre, seccional Pereira. Antes de convertirse en la mamá de Amara, trabajaba en el área de contratación de una compañía de biotecnología y estaba terminando una especialización en Derecho Comercial. Sin embargo, siempre había querido tener hijos. “Mi sueño más grande siempre fue ser mamá”, dice. Desde que era pequeña tenía ese anhelo que materializó a través de juegos de roles con sus muñecas, a las que cuidaba como si fueran sus propias hijas. Incluso con sus primos menores tuvo una relación similar: “Me gustaba mucho cuidar niños, tenía mucha empatía con los bebés y siempre quería estar con ellos”. Pese a su deseo de ser madre, cuando Valentina llevaba cerca de dos meses de noviazgo con el papá de Amara, no estaba dentro de sus planes serlo. El 28 de febrero de 2024 nació Mía, su sobrina. Con ella le llegó a Valentina el presentimiento de que estaba embarazada. “Me dio una corazonada y me hice una prueba de embarazo que salió positiva”. Cuando se enteró, fue a la clínica a visitar a la recién nacida, la cargó y le dio las gracias por traer consigo a su mayor regalo. Valentina sintió que Mía no había querido venir sola al mundo y que, de alguna manera, había traído con ella a su primita.

Poco después, la relación con el papá de Amara terminó y durante el embarazo Valentina pausó su vida profesional y se dedicó a su bebé: cursos y controles prenatales, exámenes de sangre, ecografías, incluso ella y sus papás se mudaron de casa para estar cerca de Mía y que las niñas pudieran crecer juntas. El nombre estaba claro desde mucho tiempo atrás. Lo decidió entre una lista de opciones que guardaba en su celular porque le sonaba diferente y le gustaba su significado: eterna.

En los primeros meses de embarazo, Valentina sufrió de hiperémesis gravídica, una condición médica en la que la madre gestante vomita hasta el agua. Además, “por el peso de la barriga, uno no puede dormir por la noche porque tiene que levantarse cada hora al baño y porque patea demasiado. [El embarazo] es algo muy hermoso, pero a la vez es salvaje con el cuerpo de uno como mujer”.

En la semana 22 le diagnosticaron arteria umbilical única, una malformación que se caracteriza por la presencia de una sola arteria y una vena en el cordón umbilical, en lugar de dos arterias y una vena, como es lo normal. La principal preocupación de los médicos era que Amara naciera con un peso bajo.

En la semana 38 de embarazo, nació Amara. Valentina acudió a la Clínica Comfamiliar el 22 de octubre de 2024. A llí, al día siguiente, tuvo parto inducido: rompió fuente, la pasaron a camilla y, cuando llegó a ocho de dilatación, la trasladaron a la sala de parto donde, dice, tuvo el momento “más primitivo” de su vida. Apenas nació la bebé, se la pusieron en el pecho, “era como ‘lo logramos’, no podía creer lo que estaba viviendo”, recuerda. Inmediatamente el personal médico acudió a maniobras de emergencia, pues a Valentina se le había quedado la placenta adentro y estaba en riesgo de sufrir una hemorragia. Amara nació el 23 de octubre a la 1:16 de la tarde, pesó 2610 gramos y midió 45 centímetros. Tenía una marquita rosada en el ojo izquierdo, pues durante el embarazo y el parto tuvo la cara apoyada en el puño. Otros rasgos muy característicos de ella eran “los cachetes, lo gordita que era. Los doctores tenían que confirmar si sí tenía días de nacida porque parecía mayor”. Luego del parto, las pasaron a una sala de recuperación, en donde Amara recibió leche por primera vez. Seis horas después, los médicos se percataron de que la saturación de oxígeno de Amara era baja y le descubrieron una cardiopatía congénita llamada transposición de las grandes arterias, una malformación del corazón donde la aorta y la arteria pulmonar están intercambiadas, lo que impedía el paso de oxígeno a su cuerpo. La condición necesitaba una cirugía urgente. En Pereira no había los especialistas necesarios y en ninguna clínica del país querían recibir a la bebé debido a trabas financieras de la EPS. Solo mediante una tutela pudieron trasladarla a la Fundación Valle del Lili, en Cali. No habían pasado más de dos días desde el parto. Sangrando, con puntos y en la parte de atrás de la ambulancia estaba Valentina, con su bebé en una incubadora y con un equipo médico de dos personas a su disposición, preparado por si el corazón de Amara entraba en paro. El único contacto físico que Vanessa Ramírez pudo tener con la hija de su prima fue en ese momento. Ella vive en Cali y llegó a la fundación al mismo tiempo que la ambulancia, y mientras esperaban el ingreso Valentina le dijo que metiera la mano por un espacio pequeño que tenía la incubadora. “Esa fue la única vez que la toqué y se lo agradezco infinitamente”, dice Vanessa.

En la Unidad de Cuidados Intensivos Cardiovasculares Pediátricos de la fundación le hicieron más exámenes. Allí, la tarea principal de Valentina era que Amara subiera de peso para la cirugía correctiva. Como explica Norma Jiménez, asesora en lactancia del Consejo Internacional de Examinadores de Consultores de Lactancia, “las hormonas de la leche (prolactina y oxitocina) son hormonas sensoriales” y como Valentina estaba “en una UCI sin comer, sin dormir, con frío, sin la familia, con la bebé conectada y miles de cosas más”, lo normal hubiera sido que su cuerpo no produjera leche. Durante este tiempo, Amara consumió entre una y dos onzas por toma, pero, contra todo pronóstico, Valentina produjo litros “y ella no me los lograba sacar todos [...] entonces ahí fue que empecé el banco para ella, para cuando ella saliera”. Preguntó si podía donar parte de la

La bebé que carga Valentina es Mía, su sobrina. Para el momento de esta foto, Amara aún no había nacido. Collage: Sofía Parra Álvarez.

FacultaddeComunicacionesyFilología UniversidaddeAntioquia

leche que producía, pues notó que otras mamás batallaban con la lactancia, pero le dijeron que en esa clínica no se podía.

Una semana después, Amara se enfrentó a la cirugía correctiva y como consecuencia tuvo una hipertensión pulmonar. Los médicos la conectaron a una máquina que hizo las veces de corazón y pulmones, pero a los siete días la desconectaron, pues era demasiado agresiva para su cuerpo. Pese a que el corazón de Amara soportó trabajar por su cuenta, no mejoró y se desencadenó una falla multiorgánica.

Valentina y su bebé se despidieron el 30 de noviembre de 2024. Amara estaba en su pecho, sin ningún cable, mientras su mamá le cantaba. Murió a la 1:30 de la mañana.

Según la psicóloga experta en duelo perinatal Carla Álvarez, a lo largo del duelo puede haber un conflicto con la identidad de la mamá, debido a que no sabe si reconocerse como tal. Además, también hay cuestionamientos sobre el funcionamiento de su cuerpo debido a la sensación de culpa que atraviesa al pensar en que no pudo gestar bien a su bebé. Añade que con esta pérdida “también se muere un proyecto de vida, se pierde un proyecto familiar y todo eso tiene unas implicaciones muy grandes para la mamá”.

El mismo día de la muerte de Amara, una enfermera de la Fundación Valle del Lili le dijo a Valentina que ella podía donar su banco de leche en el Hospital Universitario del Valle (HUV). Al salir de la fundación, viajaron a Pereira en donde realizaron el sepelio de Amara. Al día siguiente, Valentina recordó lo que le había dicho la enfermera, sintió que toda esa leche no se podía perder y escribió al HUV diciendo que quería donar su banco, el banco de Amara.

Sin embargo, para Valentina, los primeros días luego de la muerte de su hija se sintieron como una pesadilla de la que quería despertar: “Uno está en automático, yo estaba zafada de la realidad”. En esos días no lloró, aún no asimilaba lo que estaba pasando a su alrededor. Pese a todo eso, agrega, en su cuerpo solo había compasión y amor incondicional por su bebé. Al mismo tiempo, atravesó los exámenes médicos, las entrevistas con los doctores y un par de encuestas sobre antecedentes clínicos. Cuando le dijeron que era apta para donar su banco, envió desde la casa de su prima en Cali tres congeladores de bolsas selladas llenas de, como ella lo dice, “oro líquido”, que llegaron a recién nacidos en la UCI neonatal. “Esa primera donación a mí sí me dio duro porque era ver que todo lo que yo había construido para Amara se estaba yendo”, recuerda Valentina.

Según la consultora en lactancia Norma Jiménez, el cuerpo cambia durante todo el embarazo, pues se está preparando para dar a luz. Sin embargo, cuando el parto ocurre “y sale la placenta, las hormonas de la leche se activan [...] así el bebé esté vivo o muerto, esto pasa”. Explica que la leche materna es un alimento con más de 500 componentes. Cuando llega a un banco de leche “lo que hacen es seleccionarla dependiendo del bebé al que se la vayan a dar. Por ejemplo, viene de una mamá con un bebé prematuro de 26 semanas, entonces se la dan a los bebés hospitalizados de 26 semanas, porque esa leche tiene más

inmunoglobulinas, más proteínas y otros oligosacáridos”.

Varias veces, antes y después de la primera donación, a Valentina le ofrecieron medicamentos o formas caseras de secarse la leche, pero ella decidió no hacerlo: “No era una opción tomarme la pastilla. Yo dije ‘que sea natural, que mi cuerpo entienda que mi bebé ya no está’”. Por esta razón, Valentina donó leche materna durante 11 meses seguidos, entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025 para el HUV y, en menor medida, para el Hospital General de Medellín.

A los 20 días, su forma de vivir el duelo cambió. Valentina recuerda que tuvo muchos pensamientos suicidas y cuestionamientos sobre su existencia y la del mundo: “Uno no sabe qué hace, quién es o dónde está”. Además, cuenta que también experimentó taquicardia, ataques de pánico constantes, insomnio y no poder dormir sola. “Era un desasosiego constante, como si no estuviera en mi propio cuerpo. Era algo muy raro”.

Ella pasó esos meses entre Cali y Pereira, algunos días en su casa y otros en la casa de su prima. En medio de su duelo prefería permanecer en la habitación, luego, con el tiempo “ella fue accediendo a salir a comer un helado, a tomarse algo”, recuerda Vanessa. En medio de esto, la lactancia le dio una rutina, una razón para alimentarse bien, un puente con el mundo: “Yo solo vivía para los bebés, solo me levantaba para lo que tenía que ver con los extractores y almacenar la leche [...], eso fue lo que me sostuvo durante muchos meses”.

Según Carla Álvarez, el proceso de lactancia de Valentina le permitió resignificar su duelo mediante diferentes mecanismos: le posibilitó asumir su identidad como mamá de Amara, incluso si ella no estaba viva; le permitió sentirse útil al donar su leche y ayudar a otras mamás y sus bebés hospitalizados. Esto le facilitó transitar la pérdida.

Además de donar leche, entre diciembre de 2024 y enero de 2025, Valentina se dedicó a hacer álbumes de fotos sobre la historia de Amara. Cuando terminó, luego de 300 páginas, comenzó a pensar con qué más ocupar su mente. El 21 de enero subió su primer video a TikTok. “Nunca pensé que mi primer GRWM fuera así, pero aquí estoy”, dijo. Más allá de dar tips para el cabello o el maquillaje, contó un pedacito de su historia y de cómo “estoy construyendo una nueva Valentina”.

Luego abrió una cuenta en Instagram con el mismo propósito; contar su historia, la de su bebé, mostrar su día a día siendo una mamá en duelo y dar consejos de lactancia. Valentina creó una comunidad que incluye a muchas mamás, algunas que tienen sus hijos vivos y otras con hijos que ya fallecieron. “El duelo [perinatal] es tan invisible y yo siento que tengo un pedacito, un metrico cuadrado donde alguien me escucha, donde alguien me ve, donde alguien me apoya”.

Por medio de las redes, su historia ha llegado a muchos espacios: universidades, medios de comunicación, centros hospitalarios, incluso el Banco de Leche de Nueva York, a donde fue invitada. También ha alcanzado escenarios institucionales, como la mesa de trabajo con el Ministerio de Salud y Protección Social en el marco del proyecto presentado el 16 de enero de 2026, Lineamientos técnicos para la estrategia de Bancos de Leche Humana en duelo perinatal, en el que se planteó restringir

Cuando Amara estaba en la cuna se le bajaba más fácil la saturación, mientras que cuando estaba en el pecho de Valentina estaba más tranquila. Collage: Sofía Parra Álvarez.

la donación de leche por parte de madres que hubieran perdido a sus hijos en la gestación, el parto o los primeros meses de vida. Valentina llegó a la mesa a contar su experiencia y a defender el que otras mujeres puedan transitar su duelo por medio de la lactancia, si así lo quieren. Luego de la mesa, el numeral que planteaba la prohibición fue excluido del proyecto. Valentina no recuerda la última vez que se extrajo leche porque “si yo me programaba a que iba a ser la última, me daba duro”. Decidió que su propio cuerpo le indicara cuándo dejar de hacerlo. El proceso fue lento. Al principio se extraía cada dos horas, luego cada dos días, luego cada que sentía la necesidad, hasta que “llegó el momento en el que no sentí congestión, dejé pasar los días y días”. Para Valentina, Amara sigue viva en cada gota de leche y “en cada niño que alimentó, en cada historia que tocó y en cada persona que aprendió con ella”.

El cuerpo de Katrina es testimonio de lo que ha conseguido por su trabajo, pero también de lo que ha sacrificado. Ilustración: María Fernanda Vélez. @mafresitas_art

Los cuerpos que cargo

Hace muchos años en Envigado los criminales encontraron en lo oculto un respaldo para sus acciones. Esta es la historia de una mujer que, sin buscarlo e incluso evitándolo, terminó enredada en líos de narcotraficantes y mafiosos, quienes mediante rituales, oraciones y talismanes que ella oficiaba, buscaban burlar a sus enemigos, “coronar vueltas” y evitar la muerte.

El olor a hierbas se extiende por todo el lugar mientras la sangre sale del cadáver de un animal recién sacrificado y el humo del círculo de velas sube hasta perderse con el viento. Se escuchan murmullos de oraciones elevadas a san Ismael, el santo de los malandros, conocido como el primer delincuente canonizado. En medio de las velas está, sentada y en ropa interior, una figura con cara de alcalde, de secretario de despacho, de concejal o de sicario de la Oficina. Una voz repite las oraciones al santo, entregando el sacrificio animal como pago a cambio de dinero, poder o protección.

Katrina

Cuando conocí a Katrina* sentí una tranquilidad un poco extraña. Tal vez por el tono calmado, casi tímido, con el que me habló, o por su amabilidad al saludar. Tal vez por la manera en que sus ojos verdes con el delineado tatuado nunca llegaron a encontrar los míos, ni siquiera cuando estaba leyendo mi futuro en las cartas. Las pequeñas pecas en sus mejillas resaltan en su piel blanca, los años y el sol han dejado huella en su rostro, su cuerpo guarda el recuerdo de que logró tener mucho dinero: a pesar de los años, las cirugías en sus pechos y glúteos aún se mantienen en su lugar.

Cuando entras a su casa, no ves nada raro. Es una casa de familia con varios cuadros del Sagrado Corazón de Jesús en las paredes y una estatua pequeña del arcángel san Miguel en

el centro del comedor. En esa misma mesa, con el mantel blanco corrido hasta la mitad y una baraja española desgastada por los años, mientras su padre observa indiferente desde el sofá y su hermano está absorto en el computador, Katrina lee las cartas y hace adivinaciones y rituales a un grupo selecto de personas poderosas del municipio de Envigado. Katrina cuenta que desde que era niña veía sombras, rostros de personas y espíritus en las plantas. Una mañana, un señor se acercó a la casa de sus padres a llevar las frutas y las verduras del mercado. Ella tenía siete años. Un atisbo de su rostro fue suficiente para decirle a su madre su primera premonición: “Mamá, a ese señor lo vamos a ver en una caja hoy”. En la noche sus padres la llevaron al velorio del hombre, que había muerto en un accidente de tránsito. Después de ese día, su madre la llevó donde un médico para descartar algún trastorno o enfermedad, pero dentro de sí ya sospechaba que Katrina había heredado de su abuela el don de la brujería.

En 1990, cuando tenía 12 años, murió su madre. Su padre no quiso hacerse cargo y sus dos hermanos mayores tampoco, entonces Katrina tuvo que irse a vivir con su tía, quien al saber sobre su don y al estar sin trabajo en ese momento, la obligó a hacer predicciones por largas jornadas mientras le negaba la comida y se quedaba con el dinero. Cansada de esa situación, después de varios meses, Katrina huyó hacia Bogotá,

donde encontró a un viejo maestro de unos 80 años que la ayudó a potenciar su don.

Los maestros son personas con un mayor desarrollo espiritual que guían a otras que apenas están conociendo su don. “Yo siempre le huía a esto, pero donde llegaba siempre había alguien que me preguntaba si yo sentía algo”, dice Katrina. Así conoció al maestro, y con él viajó a Meta. Cuenta que allí, en medio de la naturaleza, él detuvo el cauce de un río y le dijo que ella era la persona que estaba esperando para pasar sus conocimientos en vida. Al poco tiempo murió, pero su conocimiento y el de muchos otros guías que ha conocido siguen con ella.

Rituales y sangre

Las mafias y los criminales siempre han tenido un nexo con lo religioso, lo espiritual y lo sobrenatural. El periodista Nelson Matta, quien ha investigado este tema para su pódcast Revelaciones del bajo mundo, de El Colombiano, dice que es muy común que estos dos mundos se conecten y que suele ocurrir más en lo rural que en lo urbano. En el pódcast narra varios casos donde se presenta este fenómeno: narcos que se hacen “cerramientos” para ser inmunes a las balas, cuadernillos con oraciones y rituales en latín encontrados en bolsillos de criminales muertos. Además de talismanes y objetos con los que buscan protegerse y burlar a la policía. A partir de sus investigaciones

FacultaddeComunicacionesyFilología

UniversidaddeAntioquia

y entrevistas con antropólogos y psicólogos, Matta dice que algunos criminales “son conscientes de que están haciendo el mal y quieren conectar con fuerzas del mal; por eso le rezan a la Santa Muerte, para poder acceder a ese mundo”.

En los años 80 empezó a operar una de las bandas de crimen organizado y narcotráfico más grande del Valle de Aburrá y del país: la Oficina de Envigado, que hoy opera con un perfil más discreto. Según Juan Diego Restrepo, autor del libro Las vueltas de la Oficina de Envigado, esta nació como una estructura de regulación mediante la cual Pablo Escobar cobraba sus deudas, arreglaba las disputas entre sicarios, buscaba la resolución violenta de conflictos y mediaba en el tráfico de drogas. Después de la muerte del narcotraficante y del conflicto con los “Pepes” (perseguidos por Pablo Escobar), en los años 90 esta “oficina” pasó a manos de Don Berna, quien se encargó de convertirla en una de las estructuras criminales más grandes del país.

Muchos sicarios y “duros” de la Oficina buscaron refugio en lo sobrenatural y recurrieron a prácticas de brujería y espiritismo para saber sobre su destino, tratar de burlar a sus enemigos y a la muerte y lograr prosperidad con sus “vueltas”. En Envigado, la espiritista más conocida en ese mundo ha sido Katrina.

Desde 1990, cuando su tía la obligaba a trabajar, Katrina se empezó a hacer una reputación en Envigado. Daniel Mejía, alias Danielito, segundo al mando de la Oficina en los años 2000, llegó a Katrina en el 2003 gracias a una lectura que ella le hizo a una de sus amantes. En medio de la consulta, Katrina predijo algo sobre él que resultó ser cierto, por lo que este la mandó a llamar. En noviembre de 2006, Danielito fue desaparecido. Katrina cuenta que tres días antes le había advertido, por medio de su amante, que se cuidara porque eso le iba a pasar. Se presume que lo mataron por su participación en el asesinato de Gustavo Upegui, primero al mando de la Oficina.

La reputación de Katrina por la certeza de sus predicciones se extendió entre estos personajes. Para ella era costumbre ver camionetas negras blindadas esperando para llevarla a visitar a estos sicarios, narcotraficantes y paramilitares. Cuando Katrina sentía una camioneta estacionarse al frente de su casa, se ponía su mejor vestido y unos tacones altísimos que resonaban en cada habitación a la que entraba. Katrina les realizaba lecturas y rituales de

RITUALES

protección, “cerramientos” o “abrecaminos” para la buena suerte y la devolvían a su casa con fajos de billetes que rondaban los 30 o 50 millones de pesos. Muchas veces la hacían preguntarles a las cartas si alguien estaba diciendo la verdad, otras, la ponían frente a tres o cuatro personas y tenía que señalar al culpable. Aunque no quería, lo hacía para evitar que mataran a algún inocente.

Katrina nunca se ha sentido bien haciendo lecturas porque “es un desgaste muy grande tener que estar sentada todo el día escuchando los problemas de los demás” y requiere entregar mucha energía y llevarse consigo esas cargas negativas, más cuando se trata de personas involucradas con el crimen. Por esta razón intentó alejarse del mundo esotérico por un tiempo en el 2007 y trabajó para varias empresas, pero, en el 2008, un hito que marcó a esta red criminal la obligó a volver.

Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna, fue el encargado de vincular la Oficina con las Autodefensas Unidas de Colombia mediante la creación de los bloques Cacique Nutibara, desmovilizado en 2003, y Héroes de Granada, desmovilizado en 2005. El 13 de mayo de 2008 los jefes paramilitares desmovilizados estaban recluidos en La Ceja, cuando el entonces presidente Álvaro Uribe autorizó la extradición de 14 de ellos a Estados Unidos, incluido Don Berna. “A ellos los detienen [extraditan] a la media noche y al otro día me llegan a las nueve de la mañana a la casa y me dicen que yo debo viajar a Bogotá”, cuenta Katrina. “Yo dije que yo no estaba trabajando y que no quería ir y me dijeron que no era si yo quería, sino que yo tenía que ir”. Fue Antonio López, alias Job, un exparamilitar de la Oficina y vocero político quien la ubicó y la obligó a viajar. A Katrina la montaron en un vuelo de la aerolínea Satena que salía del aeropuerto Olaya Herrera.

En Bogotá “me tuvieron cuatro meses, cambiábamos de apartamento cuatro veces por día. Me tuvieron que llevar a urgencias porque pasaba todo el día encerrada, a punta de Red Bull y realizándoles lecturas y rituales a todos ellos”. Katrina cuenta que, durante su estadía en la capital, les realizó trabajos a los integrantes de la Oficina que aún no se entregaban y hasta a personajes de la prensa.

En esos meses Katrina le predijo a Job de qué iba a morir y en julio de ese año fue asesinado. Con la muerte de Job, Katrina quedó libre y pudo regresar a Medellín, luego quedó en

embarazo y decidió de nuevo alejarse de ese mundo e irse para su finca en San Antonio de Prado, donde vivía su familia. “Estaba medio loca, entonces dije ‘me voy’, y me fui a pasar mi embarazo allá”.

Durante su embarazo se vio obligada otra vez a retomar “Mis hermanos se quedaron sin trabajo, yo ya iba a tener el bebé y el papá del bebé me abandonó; lo único que yo sabía hacer era esto y todo el mundo me llamaba para que por favor le leyera. Entonces decidí trabajar con los clientes del exterior por teléfono para sostener los gastos del bebé, del embarazo y de la casa”. En el 2010, cuando nació su bebé, este tuvo muchos problemas de salud que los obligaron a volver a Envigado.

Katrina hoy tiene 48 años, sigue realizando lecturas en el apartamento donde vive con su hijo adolescente, su padre y sus dos hermanos, que todavía dependen económicamente de ella. Con sus trabajos se encarga de todos los gastos de la casa.

Para sacar una cita con ella hay que esperar varios meses porque su calendario está lleno. No hace publicidad, no tiene redes sociales, su celular lo maneja su hermano y rara vez sale de su casa; por eso, quienes llegan a ella lo hacen por el amigo de un amigo.

Ella es un secreto a voces en Envigado. Ya no es usual que les haga trabajos a delincuentes como los de la Oficina, ahora su clientela está conformada más por funcionarios de la Alcaldía. Por su mesa han pasado políticos reconocidos del municipio buscando impulsar su carrera. Cuenta que alguna vez le realizó un trabajo a un exalcalde y este, como todo político honesto, le quedó mal a la hora de pagarle el favor.

Las personas que la conocen hablan de ella con empatía, pues saben de las dificultades que ha enfrentado. “Ella es muy salada”, dice Juan*, uno de sus clientes y conocidos más cercanos, quién trabajó en la Alcaldía, recordando la vez que Katrina estaba en la finca de “un duro” y que uno de sus trabajadores intentó violarla. “La mayoría de personas que conocemos a Katrina, que la hemos visitado, decimos que es una mujer que ha sufrido, que le ha tocado muy duro en la vida”, explica. “Uno queda triste por ella porque resuelve los problemas de los demás, pero no los propios”, concluye.

“Los santos cobran favores” Según Jarry, un brujo gitano de Manizales, la magia es un intercambio de energía. Quienes creen,

acuden a sus guías espirituales: san Simón, san Cipriano, san Marcos, la Santa Muerte. Estos seres les ofrecen orientación, protección y apoyo a las personas. Cuando haces una pregunta al tarot o al tabaco, son tus guías los que te responden y te dan consejos, explica Jarry. Las personas que trabajan con brujería pueden acceder a estos más fácilmente y pedirles favores a cambio de algo, en un intercambio energético donde, si te dan, te tienen que quitar. Jarry dice que la energía es blanca o negra y no hay grises, por eso la brujería es buena o mala. La magia blanca se centra en la protección y la sanación, mientras que la negra es la que se hace con intenciones egoístas, que incluye rituales a entidades mayores como las que Katrina usaba para realizar los trabajos a los integrantes de la Oficina.

En los últimos años, las personas cercanas a Katrina, como Juan, la han notado más agotada, creen que la energía a su alrededor se siente más pesada de lo habitual. Además, Jarry, que ha conocido trabajos hechos por Katrina, menciona que “hay oscuridades alrededor de ella”, y agrega que tiene las energías bloqueadas. “Energéticamente tiene una deuda, un karma que tiene que pagar por los favores que realizó en el pasado”, cuenta.

Según Jarry, los guías espirituales de las personas que murieron o se vieron afectadas por los trabajos de Katrina la están atormentando y ese karma se le está presentando físicamente. Por eso sus rodillas siempre le duelen y sus visitas al médico son más habituales, porque este tipo de deudas son las que se tienen que pagar sí o sí.

Hoy, Katrina tiene tumores en varias partes de su cuerpo, pero no para de trabajar. Jarry dice que Katrina está perdiendo su poder, ya que no siente su energía tan potente como antes. Sin embargo, todavía le quedan los conocimientos con los que se defiende en sus sesiones. Muchas veces regala los trabajos, elementos de los rituales que recomienda y hasta consultas, si ve que los clientes los necesitan. Ella dice que trata de ayudar, aunque poco a poco va notando cómo sus guías le están dando la espalda.

*Nombres cambiados a petición de las fuentes por razones de seguridad.

San Miguel, san Cipriano y la Santa Muerte son algunos de los guías con los que trabajan distintos tipos de brujos y brujas. Ilustraciones: Salomé Correa Gómez.

Frente al cementerio Campos de Paz, en la avenida 80, por más de 45 años funcionaron Melón y Salpicón y Salón de Frutas Curuba, dos negocios que servían una tradición popular de Medellín: los salpimuertos. Ya no existen porque el Metro de la 80 ocupará su espacio.

| Gisele Tobón Arcila gisele.tobon@udea.edu.co

Nos reunimos para despedir a Melón y Salpicón y al Salón de Frutas Curuba. No solo venimos a llorar su ausencia, sino a reconocer lo que dejaron en quienes tuvimos la fortuna de conocerles.

No ha parado de llover desde que empezó 2026. Es el segundo domingo de febrero y, frente a un alambrado que resguarda escombros, varias personas arrumadas buscan refugio de la tormenta. Los que tiritan de frío habrían podido sentarse, descansar y pedir algo de comer para esperar el paso del aguacero. Sin embargo, el techo de lo que solía ser un negocio es lo único que aún se sostiene. Sirve de escampadero, pero no se compara con el confort que ofrecía hasta diciembre. Entonces, quien pasara frente al cementerio Campos de Paz, en el suroccidente de Medellín, podía encontrar en un mismo sitio refugio y disfrute para el paladar. Melón y Salpicón y Salón de Frutas Curuba eran dos negocios que, lado a lado, llevaban más de

MEMORIA

Réquiem

por los salpimuertos

45 años vendiendo ensaladas de frutas, jugos, helados y su producto estrella: los salpicones, más conocidos como “los salpicones de la 80”, “los salpicones del cementerio” o “los salpimuertos”. Su defunción ocurrió con el proyecto Metro de la 80 que, para construir sus vías, demanda el espacio que ocupaban los locales. Elevemos una oración. Consagramos a los salpicones de la 80 y pedimos que se les conceda descanso; y para quienes sentimos su ausencia, consuelo.

Jaime Ruiz, mensajero, recuerda que la primera vez que comió allí tenía 25 años. Hoy tiene 61 y dice que la ausencia de los salpicones de la 80 le despierta “mucha nostalgia” porque eran los mejores de la ciudad. Anhela que vuelvan a abrir el negocio sin importar la nueva ubicación.

Estar frente al cementerio creó una tradición popular que también murió. Cuenta Jaime que un día venía con sus amigos a visitar a uno de ellos “que estaba muerto” cuando, al salir del camposanto, notaron un negocio que vendía helados y licores. Acudieron para aprovechar ambas ofertas. “En esa época, el cementerio se mantenía abierto 24 horas y los salpimuertos eran la única parte donde se conseguía aguardiente y salpicón”, recuerda.

Después de esa primera cucharada regresó con frecuencia, pero con compañías distintas: su mamá, su hermana o su hija. No solo iba tras visitar el cementerio, sino también con otros motivos, como celebraciones de cumpleaños. En septiembre de 2025 probó por última vez un bocado de los salpimuertos y, sin saberlo, se despidió de la costumbre de más de tres décadas.

Eclesiastés 3, 1-4: “Todo tiene su momento oportuno; hay tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: tiempo para nacer y tiempo para morir”.

Luz Marina Areiza, propietaria original de ambos negocios, comenzó vendiendo frutas, helados y cremas afuera del cementerio en 1975. Luego, incluyó los salpicones en el menú y a sus familiares en el emprendimiento; hasta que se trasladó a un kiosco al frente porque no podían permanecer en el borde del camposanto. Los clientes pasaron de comer de pie a sentarse en cajas de gaseosa y, finalmente, en sillas plásticas y mesas de metal.

Así como Jaime Ruiz, otras y otros habitantes de Medellín vinculaban los salpimuertos al cementerio. Giovanny Arango, taxista de 62 años, recuerda los “chistes macabros” que la gente hacía: “Aquel que dejaba un difunto, cremado o enterrado, lo celebraba con un salpicón y así pasaba la amargura”. Cuando conoció el Salón de Frutas Curuba era un niño que iba con su papá a comer helado y a ver los aviones despegar desde la malla del aeropuerto Enrique Olaya Herrera, a tres cuadras del establecimiento, un rito recurrente entre muchas familias de la ciudad. Giovanny nunca los llamó “salpimuertos”. Le parecía imprudente porque asociaba el establecimiento con la tranquilidad y, para él, ese apodo tiene una connotación negativa. Hoy, ese respeto lo traduce en nostalgia: “Lo malacostumbran a uno a la buena sazón, se van y lo dejan antojado”.

Este sitio nutría múltiples facetas de la identidad de la ciudad: la

cultural, la social e incluso la económica. Su ausencia ha impactado al gremio florista, que se hace al frente, junto a la entrada del cementerio. Doris Guira, oriunda de Santa Elena, viaja hace 40 años para vender flores en Campos de Paz. Cuenta que, aunque tiene una clientela fiel, las ventas han disminuido desde la defunción de los salpimuertos. Edgar Baños, florista sucreño, también cree que el flujo de gente ha mermado porque el negocio era un trampolín para pasar a comprar flores. Que la paz acompañe el descanso de los salpimuertos. Quienes deseen pueden acompañarnos para realizar la sepultura. Medellín entierra una cucharada de su memoria.

Doris dice que esos salpicones fueron los mejores que comió en su vida y que le hacen mucha falta. Iba varias veces a la semana junto con su hija para descansar del trabajo y, como eran conocidas en el local, Rodolfo Sánchez —otro de los propietarios— frecuentemente les regalaba salpicones o ensaladas de frutas. Con la partida de los salpimuertos murió esa costumbre y, como si guardaran luto, las floristas no volvieron a comer salpicón juntas. En diciembre de 2025, Doris y su hija fueron al negocio y Rodolfo les regaló tres salpicones. Les dijo que eran los últimos: fue su despedida y testamento. A Doris le encantaría que reestablezcan el negocio, bajo la condición de que sea frente al camposanto, porque es allí a donde pertenece. Para vivir, los salpimuertos necesitaban el aliento del cementerio.

Fotos: Gisele Tobón Arcila y archivo de Melón y Salpicón y del salón de frutas Curuba. Collage: Yon Leider Restrepo Monsalve

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook