PROGRAMA DE POSTGRADO EN EDUCACIÒN MENCIÓN: PROCESOS DE APRENDIZAJE ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE SEMESTRE MARZO 2014 – JUNIO 2014 MARTES: 5.00 PM A 7.50 AULA 2-P2
LA TEORÍA DIRECTA, INTERPRETATIVA Y CONSTRUCTIVA DEL APRENDIZAJE
Participante: Deivis Torres Cédula de Identidad: 17559610 Prof.: Ángel Alvarado.
Caracas, Marzo 2014
La teoría directa, interpretativa y constructiva del aprendizaje El aprendizaje no es un concepto sencillo de comprender, en él se encuentran numerosos elementos que sirven de condiciones para que el proceso que implica pueda concretarse en el estudiante. A esta afirmación le corresponden diversas teorías que explican cómo se concibe el aprendizaje y, que han impregnado la práctica educativa de las aulas. Si hay algo común que interesa abordar para todas estas concepciones, es la importancia de reconocer cómo conciben los actores involucrados el aprender, un trabajo al que refieren Pozo y Scheuer (1999), estableciendo que en principio intervienen, dentro de las respuestas dadas por el aprendiz, dos tipos de teorías: de dominio e implícitas. La primera permite la evocación del conocimiento científico – social de las cosas, partiendo de la experiencia y la práctica, así como de la memorización de herramientas necesarias para soluciones de un problema presentado; mientras que la segunda se basa en abordaje de esa problemática desde las creencias, predicciones, juicios e interpretaciones que el estudiante puede hacer a partir de la realidad. Por lo tanto, se observa que una puede ser catalogada como superficial, (implícita) y otra como profunda (dominio). Ciertamente, se observa que estas teorías tienen su fundamentación en la forma como se aprende en socialización continua con el medio. Pero, ¿cómo son esos procesos de aprendizaje? ¿Qué elementos intervienen en ellos? ¿Qué papel cumplen los actores implicados? A estas interrogantes, Pozo y Scheuer (1999) responden partiendo de tres visiones distintas del aprendizaje o como llaman ellos tres teorías de dominio sobre el aprendizaje: la teoría directa, la interpretativa y la constructiva. La primera establece que “…El aprendizaje se define en términos de éxito en la acción, y ese éxito se genera automáticamente a partir de ciertas condiciones…” es necesario que se esté en contacto directo con la realidad – objeto para poder comprender. Existe una relación entre la edad y las condiciones que rodean el aprendizaje, el cual parece estático y asimilado en una sola oportunidad, por bloques, y es una repetición de lo que se enseña, el docente informa al estudiante lo que debe aprender y este lo replica constantemente hasta que se comprueba que lo ha aprendido, lo cual tiene un carácter de absoluto, puesto que son las mismas respuestas las que se esperan siempre.
En el caso de la teoría interpretativa refiere a “…que la actividad personal del aprendiz es imprescindible para lograr un buen aprendizaje, concebido en términos de réplica de la realidad o de un modelo...” Pozo y Scheuer (1999). La variante con respecto a la anterior sería que en esta oportunidad se puede obtener una determinada respuesta partiendo de diversas situaciones o problemáticas. En este particular, el estudiante es expuesto a diferentes actividades que con la mediación le llevarán a evocar un conocimiento al cual ha sido expuesto y que es necesario que replique para dar con el desarrollo de las asignaciones. Ese aprendizaje partió de una modelación del objeto de estudio aplicando diferentes estrategias que le permitan al estudiante memorizar, inferir, establecer comparaciones, asociaciones y analogías, llegando a conclusiones exactas a los resultados del modelo como fin último a pesar de que puedan manifestarse ciertas desviaciones, las cuales deben ser controladas por el docente, aportando una serie de condiciones que proporcionen espacios de práctica constante y observación reiterada de réplicas de la realidad o modelos. En este punto sería interesante realizar un cuestionamiento de la práctica educativa en las escuelas y desde la experiencia personal de quien transcribe, desde la visión de una coordinación pedagógica, y es la presencia constante de estas dos primeras teorías en la práctica educativa docente. Existe un discurso hablado del aprendizaje constructivista pero en la praxis impera más una visión interpretativa y con rasgos de la directa, y en algunos casos particulares, sólo de esta última. Y es que en principio, ni siquiera pareciese entenderse la importancia de la epistemología que subyace en cada uno de sus preceptos. Cabe preguntarse ¿se hace por desconocimiento, por facilidad en la evaluación, por miedo a la innovación? La respuesta señala a la permanencia en una zona de confort y a las condiciones del sistema educativo actual, por lo tanto, es necesaria una innovación propia que responda a esa realidad y cómo abordarla desde otras visiones que sean tan funcionales como lo han sido las anteriores y comprender el alcance y forma del constructivismo como teoría del aprendizaje en la práctica real del mismo. En relación a la teoría constructivista, Pozo y Scheuer (1999) señalan que “…el aprendizaje puede implicar procesos reconstructivos que generen nuevos conocimientos y establezcan nuevas relaciones…” en este particular es notable que
no solamente los procesos internos intervienen sino la mediación se hace indispensable. La complejidad y lo interesante está en los procesos evaluativos, los cuales no solamente obedecen a productos finales o respuestas esperadas del aprendizaje, sino que dan la apertura a nuevas formas de verificar el aprendizaje alcanzado y multiplicidad de respuestas a una misma problemática o temática presentada por el docente, el cual se convierte en un facilitador que concede a la realidad una relatividad de los hechos. Como se observa hay una convergencia de elementos circunstanciales impregnados del análisis crítico de las cosas por parte del estudiante y de su protagonismo activo en el proceso del aprendizaje, esa capacidad de responder el porqué de las cosas sin quedarse en el mero señalamiento de decir “porque son así”. Está claro que puede tender a confundirse un poco con la teoría interpretativa, pero la diferencia está en que ya no todo el proceso de aprendizaje está estructurado por el docente, sino que a través de su mediación el estudiante construye parte de éste, haciéndolo significativo para sí mismo. En estas últimas afirmaciones, surge algo interesante de preguntar ¿Existen esas experiencias de aprendizaje constructivista? ¿Cómo diferenciarles de una postura interpretativa? La respuesta puede estar en otra interrogante que implícitamente realiza el texto Pozo y Scheuer (1999) al profesional docente: ¿Con qué teoría se identifica usted desde su práctica? La respuesta a esta última interrogante puede convertirse en la transformación de la práctica educativa y lo que respecta al proceso del aprendizaje, el cual siempre estará en contraste con las necesidades e intereses de todos los participantes del mismo. En este sentido, concebir el aprendizaje desde una postura teórica tendrá un carácter de complicación, porque lo que lo define es la realidad de su aplicación en diversas formas y momentos de su desarrollo por parte de los actores del proceso.
REFERENCIAS Pozo, J. I., & Scheuer, N. (1999). Las concepciones sobre el aprendizaje como teorías implícitas. En J. I. Pozo & C. Monereo (coord.). El aprendizaje estratégico. Cap. 4, pp. 87 - 108. Madrid: Santillana.