Te siento en cada corazón de aquí, de esta putrefacta ciudad, de cómo toco tu cuerpo en
las
alturas
o
en
las
bajas
comparecencias, intentando; reflejarme en alguna pupila, porque la única forma de escucharte es en la cercanía de ese pasillo, revoloteando tus enseñanzas y señalando el cariño que te doy. Porque así tomas cada pieza, porque así es como te quiero de verdad.