Yo me encargaré, de prometer en la ardiente
tierra,
la
batalla
de
miles
sentimientos, en la espada tu esfuerzo y en las cadenas que arrastro, tu deseo. Cumpliendo el haberme quedado no solo por curiosidad, sino por flama, por flama en tu mente, en tu cuerpo, en tu traición o amor; renaciendo en la fría historia de tierras lejanas...
Volveré por ti, siendo esta simple tonada, en la que descanso el alma y beso con locura;
la
silueta
que
me
importa,
prometiendo y prometiendo hasta dejar seco mi entusiasmo y lúgubre mi postura.