Hacerte el amor, sentirme eterno. O simplemente escuchar la soledad entre dimensiones; que provoca tu voz por la puerta
cuando
te
vas
de
aquí,
imaginando lo que es ser libre hasta el día en que te veo otra vez, para así no fingir, no aguantarme o no odiar a toda esta gente que me provoca soledad. Porque siento esto y aquello, incluso en el simple gemido placentero o en la risa funesta
que
atrapa
mi
corazón,
llevándote ahí; por un sendero que intenta imaginar lo que es estar por ti ahí, repitiendo y repitiendo, los retratos que alguna vez fueron tristezas en tus ojos. Y decidiendo quedarme, lleno de virtud mi palabra, que ahora vienen a mí los malos recuerdos, y que cuando te vas desaparecen; porque la tristeza ya no cabe en mi corazón.