Al final solo está el silencio, mi ingrata experiencia y tu benevolente ruido, en mi cuerpo no se escapaba nada de aquí, pensar que éramos sustitutos en un cubo, me excitaba, pero a veces escapo por la fuga en tu cuerpo, sintiendo que no
estoy aquí y que no llego a ninguna
parte. Mientras tu pedías más y esto desfallece porque no miro hacia adelante, ya que estas aquí y no ahí, por eso quizás llegues a odiarme...