Mis pasos no se escuchan, nada de lo que hago para ser honesto, no me queda otra manera de hacerme notar, no puedo, esto es demasiado, en la inmensidad del mundo nunca encontraré un lugar en que mis pasos sean el timbre perfecto, no hay lugar, no hay nadie que los escuche, inclusive si mis pasados son entrelazados por el mismo poder de la diosa, no entregaré más que un silente desahogo por querer lograr un lecho indomable en la santidad de mi mente, no hay sentido ni dirección, nada sonara tan fuerte como el día que te perdí ahora y para siempre.