Dearq es una revista cuatrimestral (enero-abril, mayo-agosto y septiembre-diciembre), que
publica al inicio de cada período, creada en el 2007 por el Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes (Colombia). Su objetivo es contribuir a la difusión de análisis, investigaciones, reflexiones y opiniones críticas que la comunidad científica nacional e internacional elaboren sobre la arquitectura, la ciudad y sus áreas afines. La revista recibe contenidos inéditos y originales, sin postulación simultánea, en español y en inglés.
Está dirigida a una comunidad científica que incluye investigadores, profesionales, estudiantes e interesados en contribuir con el diálogo y el intercambio de ideas basadas en las discusiones y problemáticas abordadas por la revista. La estructura editorial de la revista Dearq se divide en secciones: - La sección Investigación reúne un conjunto de documentos que abordan el tema específico del número mediante la exposición de avances o resultados de investigaciones con una perspectiva crítica y analítica. - La sección Proyectos presenta una selección de obras arquitectónicas y urbanas recientes y/o significativas, que complementan el tema específico de cada número. - La sección Creación expone trabajos creativos que desde disciplinas distintas a la arquitectura abordan el tema específico de cada número.
Dearq is a quarterly publication (January-April, May-August and September-December), that is published at the beginning of each of these periods, created in 2007 by the Department of Architecture of the Universidad de los Andes (Colombia). Its objective is to contribute to the dissemination of the research, analyses and opinions that the national and international academic community elaborates on architecture, urbanism and related areas. The journal receives previously unpublished and original contents in Spanish and English.
It is aimed for a scientific community that includes researchers, professionals, students and other interested in contributing with the dialog and the exchange of ideas based on the discussions and issues proposed by the journal. The structure of the Dearq journal is divided in sections: - The Research section integrates a series of documents and content about a specific topic proposed by the journal. They must present advances in or results of research, or thematic reviews from a critical and analytical perspective, giving an account of new trends in a specific area of knowledge. - The Project section presents a current or meaningful selection of built architectural and urban projects that illustrate and complement the issue. - The Creation section exhibits creative works that address the issue's topic through disciplines different from architecture.
Editoras Invitados - Guest Editors Elena Tudela Rivadeneyra, Universidad Nacional Autónoma de México Manuela Guzmán Ramírez, Universidad de los Andes, Colombia
Comité Editorial - Editorial Committee
Indexación, bases de datos y repositorios - Indexation, databases and repositories • Actualidad Iberoamericana, Centro de Información Tecnológica (Chile) • ANVUR, Agenzia Nazionale di Valutazione del Sistema Universitario e della Ricerca (Italia) • ARLA, Asociación de Revistas Latinoamericanas de Arquitectura (Latinoamérica)
Lucas Ariza Parrado, Universidad de los Andes, Colombia
• Art Abstracts (H.W. Wilson). EBSCO Research Databases (EE.UU.)
Francesco Careri, Università di Roma Tre, Italia
• Art & Architecture Complete. EBSCO Research Databases (EE.UU.)
René Davids, UC Berkeley, EE. UU. Carlos García Vázquez, Universidad de Sevilla, España Rocío Hidalgo, Pontificia Universidad Católica de Chile Fernando Lara, University of Pennsylvania, EE. UU.
Jorge Mejía, Delft University of Technology, Países Bajos Carlos David Montoya, Universidad Nacional de Colombia
• Art & Architecture Source. EBSCO Research Databases (EE.UU.) • Art Full Text (H.W. Wilson). EBSCO Research Databases (EE.UU.) • Art Index (H.W. Wilson). EBSCO Research Databases (EE.UU.) • Avery Index to Architectural Periodicals & Avery Architectural and Fine Arts Library. Columbia University Libraries (EE.UU.)
Diego A. Rodríguez Lozano, Tecnológico de Monterrey, México
• CARHUS Plus+, Revistes Científiques de Ciènces Socials I Humanitats (España)
Denise Helena Silva Duarte, Universidade de São Paulo, Brasil
• CLASE, Citas Latinoamericanas en Ciencias Sociales y Humanidades (México) • CINECA, Consultor Informático en Italia. Ministerio de Educación (Italia)
Evaluadores - Peer Reviewers
• DAAI, Design and Applied Arts Index. Proquest (EE.UU.)
Diego Alatorre Guzmán, Universidad Nacional Autónoma de México
• Dialnet, Difusión de Alertas en la Red. Universidad de La Rioja (España)
Md Mustiafiz Al Mamun, Delft University of Technology, Países Bajos
• DOAJ, Dictionary of Open Access Journals (Reino Unido)
Chantelle Bayes, Southern Cross University, Australia
• EBSCO HOST (EE.UU.)
Bruno Bellota Noguera, Universidad Nacional Autónoma de México Diana Marcela Benjumea Mejía, Singapore University of Social Sciences Rubén Arturo Cacsire Grimaldos, Universidad Nacional del Altiplano, Perú José Canziani Amico, Pontificia Universidad Católica del Perú Daniel Daou Ornelas, Universidad Nacional Autónoma de México
• Electronic Journals Library. Uneserität Regensburg (Alemania) • ERIHPLUS, European Reference Index for the Humanities and the Social Sciences (Noruega) • ESCI, Emerging Source Citation Index. Thomson Reuters (EE.UU.) • Gale Cengage, Database Title List (EE.UU.)
David Ricardo De León Pérez, Universitat Politècnica de València, España
• Google Académico
Sonia Delgado Berrocal, Universidad Rey Juan Carlos, España
• HAPI, Hispanic American Periodicals Index. University of Califonia (EE.UU.)
Freddy Rolando Díaz Díaz, Universidad de La Salle, Colombia
• LATINDEX, Sistema Regional de Información en Línea Para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal (México)
Ana María Durán Calisto, Yale School of Architecture, EE. UU. Marcia Leticia Durand Smith, Universidad Nacional Autónoma de México Javier Alejandro Figueroa Ortiz, Universidad Central de Chile
• LatinREV, Red Latinoamericana de Revistas Académicas en Ciencias Sociales y Humanidades. FLASCO (Argentina)
Miriam García García, Universitat Politècnica de Catalunya, España
• MIAR, Information Matrix for the Analysis of Journals. Universitat de Barcelona (España)
Jeane Aparecida Rombi de Godoy, UNIVAG, Brasil
• Ocenet, Editorial OCEANO (España)
Francisco Hernández Spínola, Universidad Nacional Autónoma de México Salvador Herrera Montes, Urbanística, México Anna Laura Jeschke, Universidad Rey Juan Carlos, España Adrián Leyte Manrique, Tecnológico Nacional de México Adriana Lira Oliver, Universidad Nacional Autónoma de México Miguel López Meléndez, Design As COOPeration, Reino Unido
• Periódicos CAPES/MEC (Brasil) • Publindex, Colciencias (Colombia) • Redalyc, Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal. UAEM (México) • REDIB, Red Iberoamericana de Innovación y Conocimiento Científico (España)
Casey Lynch, Universitat de Girona, España
• ROAD, Directory of Open Access Scholarly Resources. ISSN International Centre (Francia)
Zannah Mae Matson, University of Colorado Boulder, EE. UU.
• SCImago Journal Rank (España)
Judith Meléndrez Bayardo, Universidad Nacional Autónoma de México
• Scopus, Elsevier (Paises Bajos)
Melisa Miranda Correa, Pontificia Universidad Católica de Chile
• Socolar, CEPIEC China Educational Publications Import and Export Corporation (China)
Luis Fernando Molina-Prieto, Investigador independiente, Colombia Juliana Montoya Arango, Universidad EAFIT, Colombia Rafael Arturo Muñoz-Márquez Trujillo, Colegio de Postgraduados, México
• Ulrich's Periodicals Directory. Proquest (EE.UU.) • Urban Studies Abstract. EBSCO Research Databases (EE.UU.)
Joe Ravetz, University of Manchester, Reino Unido Claudia Reyes Ayala, Universidad Nacional Autónoma de México Jairo Agustín Reyes Plata, Universidad Nacional Autónoma de México Julia Rodrigues Leite, Universidade de São Paulo, Brasil Juana Salcedo Ortiz, University of Texas at Austin, EE. UU. Kruti Shah, Chaal.Chaal.Agency, India María Toledo Garibaldi, Instituto de Ecología, A.C., México Federico Venturini, University of Udine, Italia
Note:
Nota:
Drawing on their research expertise, Guest Editors propose a thematic issue for the journal and work with
Los Editores Invitados proponen, desde su experiencia investigativa, un número temático para la revista y acompañan
the editorial team throughout the issue's development. The Editorial Committee helps shape the journal's
su desarrollo junto con el equipo editorial. El Comité Editorial orienta el rumbo de la revista: participa en la definición
direction: it participates in defining and updating its policies, criteria, and strategic priorities; upholds the
y actualización de sus políticas, criterios y líneas estratégicas, vela por la calidad y la ética de los procesos editoriales
quality and ethical standards of its editorial processes; and supports the journal's planning, dissemination,
y apoya la planificación, la difusión y la visibilidad de la publicación. Los Pares Evaluadores valoran de forma anónima
and visibility. Peer Reviewers assess manuscripts anonymously and make recommendations that strength-
los manuscritos y formulan recomendaciones que fortalecen su rigor académico. Dearq agradece a quienes asumieron
en their scholarly rigor. Dearq thanks those who served in this role for the present issue.
esta labor en el presente número.
Dearq 45
Ciudad descentrada Descentered city INVESTIGACIÓN
RESEARCH A Decentered Multispecies Atlas Manuela Guzmán Ramírez, Elena Tudela Rivadeneyra * Technonatural Assemblage and Plant Agency: Cenostigma pluviosum and the Shaping of Urban Space in the Provenza Neighborhood, Medellín Juan José David Vásquez * Architecture as Living Practice: The Nasa-Páez Tull as a Sustainable and Ecological Model of Multispecies Territoriality María Patricia Farfán Sopó, Tomas Bolaños Silva
4
16
30
Atlas descentrado multiespecie Manuela Guzmán Ramírez, Elena Tudela Rivadeneyra Ensamblaje tecnonatural y agencia vegetal: la acacia amarilla en la producción del espacio urbano en el barrio Provenza, Medellín Juan José David Vásquez Arquitectura viva: el tull nasa-páez como modelo sostenible y ecológico de territorialidad multiespecie María Patricia Farfán Sopó, Tomas Bolaños Silva
* Inhabited High-Altitude Territories: Settlement Patterns in the Southern Andes and Their Relationship to Contemporary Resettlement Processes Romina Portilla Barba, Jose Alonso Panduro Castellano
40
Territorios de altura habitados: estudio de formas de asentamiento en el sur andino en contraste con procesos de reasentamiento contemporáneos Romina Portilla Barba, Jose Alonso Panduro Castellano
* Multispecies Project: Architectural Contributions to the Construction of Ecological Worlds Luciana Souza Bragança, Maria Clara Silveira Machado de Campos
58
Proyecto multiespecies: contribuciones arquitectónicas a la construcción de mundos ecológicos Luciana Souza Bragança, Maria Clara Silveira Machado de Campos
º * A Social Ecology of Spatial Practices: Bringing Bookchin and Stengers into a Conversation on Urban Planning for Multispecies Coexistence Jere Kuzmanic, Katerina Stavridi
70
Una ecología social de las prácticas espaciales: Bookchin y Stengers en diálogo sobre la planificación urbana para la coexistencia multiespecie Jere Kuzmanic, Katerina Stavridi
º * Preliminary Notes on the Nature— Urbanization—Science Fiction Nexus Mariano Gomez-Luque
81
Notas preliminares sobre el nexo naturaleza– urbanización–ciencia ficción Mariano Gomez-Luque
Conversations on New Urban Landscapes Elena Tudela Rivadeneyra, Manuela Guzmán Ramírez
88
Conversaciones sobre nuevas naturalezas urbanas Elena Tudela Rivadeneyra, Manuela Guzmán Ramírez
PROJECTS
100
PROYECTOS Proyecto / Proceso Manuela Guzmán Ramírez, Elena Tudela Rivadeneyra
Project / Process Manuela Guzmán Ramírez, Elena Tudela Rivadeneyra Huerto Roma Verde, La Cuadra A.C.
Huerto Roma Verde, La Cuadra A.C.
La Comunidad de la Pala, Arquitectura Expandida
La Comunidad de la Pala, Arquitectura Expandida
La Memoria del Río, Alsar Atelier
La Memoria del Río, Alsar Atelier
Parque Ecológico Aguaviva, JAM Ingeniería, Estudio Continuo, TESELA Taller de Paisaje y Urbanismo
Parque Ecológico Aguaviva, JAM Ingeniería, Estudio Continuo, TESELA Taller de Paisaje y Urbanismo
El Jardín del Siglo XXI, Carolina Acevedo, Teresa Galí-Izard, Cara Turett, Centro de Investigación Chair Being Alive ETH Zúrich
El Jardín del Siglo XXI, Carolina Acevedo, Teresa Galí-Izard, Cara Turett, Centro de Investigación Chair Being Alive ETH Zúrich
The Ellen DeGeneres Campus of the Dian Fossey Gorilla Fund, Model of Architecture Serving Society (MASS) Design Group
El Campus Ellen DeGeneres del Fondo Dian Fossey para los Gorilas, Model of Architecture Serving Society (MASS) Design Group
Centro de Investigación del Mar de Cortés, Tatiana Bilbao ESTUDIO
CREATION Urban Space in Oaxaca and Nature as an Alternative: Two Art-Based Case Studies Natalia de la Rosa * Traducción realizada por los autores
º Artículo original en inglés
Centro de Investigación del Mar de Cortés, Tatiana Bilbao ESTUDIO 148
CREACIÓN Espacio urbano en Oaxaca y la naturaleza como opción: dos casos desde el arte Natalia de la Rosa
Atlas descentrado multiespecie*
Cómo citar: Guzmán Ramírez, Manuela y Elena Tudela Rivadeneneyra. "Atlas descentrado multiespecie". Dearq 45 (2026): 4-15. https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.01
Editoras invitadas
Dearq 45
A Decentered Multispecies Atlas
Este artículo propone el diseño urbano descentrado y multiespecie como respuesta ética y proyectual frente a la crisis ecológica. Plantea que las disciplinas urbanas deben redistribuir la agencia y cuestionar la centralidad humana, entendiendo la ciudad como un sistema rizomático (abierto, no jerárquico e interdependiente), entre humanos y no-humanos. El enfoque multiespecie introduce una dimensión política y material que reconoce a no-humanos e infraestructuras como actores e incorpora la incertidumbre como condición estructural del diseño. A partir de un atlas curatorial con más de cien acciones en el sur global (principalmente en Bogotá y Ciudad de México), el análisis evidencia un campo en transición, con avances en integración social y multidisciplinar, pero también limitaciones en la articulación infraestructural y con una normatividad aún insuficiente. Palabras clave: diseño descentrado, habitar multiespecie, infraestructura, multifuncionalidad, multidisciplinariedad. This article proposes decentered, multispecies urban design as an ethical, project-based response to the ecological crisis. It argues that urban disciplines must redistribute agency and question human centrality, understanding the city as a rhizomatic system: open, non-hierarchical, and interdependent, shaped by relations between humans and non-humans. The multispecies approach introduces a political and material dimension that recognizes non-humans and infrastructures as agents, while incorporating uncertainty as a structural condition of design. Based on a curated atlas of more than one hundred interventions across the Global South—primarily in Bogotá and Mexico City—the analysis reveals a field in transition, marked by advances in social and multidisciplinary integration, but also by limitations in infrastructural coordination and a regulatory framework that remains insufficient. Keywords: decentered design, multispecies dwelling, infrastructure, multifunctionality, multidisciplinarity.
Manuela Guzmán Ramírez mguzmanr@uniandes.edu.co Universidad de los Andes, Colombia
Elena Tudela Rivadeneyra e.tudela@fa.unam.mx Universidad Nacional Autónoma de México
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.01
* El atlas asociado a este artículo puede consultarse en: versión en español, https://dearq.blob.core. windows.net/enlaces-numeros/dearq45-01_atlas_ es.pdf ; versión en inglés, https://dearq.blob.core. windows.net/enlaces-numeros/dearq45-01_atlas_ en.pdf
investigación En este número se presenta un llamado a redistribuir la agencia en la producción del espacio urbano mediante la propuesta de nuevas formas de habitar que reconozcan la crisis ecológica. Asumiendo que quienes se dedican a las disciplinas moldeadoras de nuestras ciudades deben ejercer su profesión en un planeta que ha rebasado los límites ambientales hasta llegar a un punto de no retorno, y que por tanto nos enfrentamos ante el dilema ético de continuar multiplicando la crisis o actuar para aportar a la construcción de un entorno regenerativo, se busca iluminar posibles caminos que nos permitan vivir con el problema (Haraway 2016). Lo descentrado opera aquí como un desplazamiento ontológico y disciplinar. Es un concepto que permite disolver jerarquías entre actores, cuestionar la centralidad humana en la producción del espacio y proponer estructuras rizomáticas abiertas y no lineales para pensar la urbanización. Adicionalmente, lo multiespecie introduce una dimensión ética en la que la ciudad es un ensamblaje vivo donde plantas, animales, suelos, aguas e infraestructuras dejan de considerarse como recursos u objetos decorativos, y empiezan a verse como agentes fundamentales y activos en la creación o renovación urbana. Referencias de esta perspectiva pueden encontrarse en conceptos como el de parentescos raros (Haraway 2016), que replantea las relaciones interespecie, y el de ética urbana (Mostafavi 2017), que redistribuye la agencia en la ciudad. En el campo de la filosofía, Alain Badiou enfatiza la importancia política de pensar desde el punto de vista de lo descentrado, mientras que el poshumanismo de Rosi Braidotti disuelve las fronteras entre lo humano, lo tecnológico y lo natural, impulsando un urbanismo basado en interdependencias (Gómez-Luque y Jafari 2018). De manera similar, la ecología urbana aplicada al diseño, así como la resiliencia de los ecosistemas urbanos, promueven una ciudad no extractiva, multiespecie y regenerativa. El artículo propone un atlas como dispositivo curatorial para pensar el diseño urbano descentrado y multiespecie en el panorama que se percibe en el sur global. A través del mapeo de prácticas de origen heterogéneo (diseño artístico, académico, comunitario, de capacitación, normativo y de especulación), se busca representar el campo relacional entre prácticas que involucran interdependencias entre humanos, no humanos, infraestructuras, saberes y temporalidades. Estas prácticas proponen nuevos paradigmas de aproximación al diseño de la ciudad que van más allá del antropocentrismo, de los procesos meramente utilitarios, de la extracción o del enfoque en el capital. Son de carácter arquitectónico, de infraestructura, artístico, comunitario, de cuidado, de gobernanza o de especulación, y mediante ellas se está promoviendo, indagando, investigando, construyendo, visibilizando o cuestionando relaciones entre naturaleza y artificio, naturaleza y técnica, naturaleza e infraestructura o naturaleza y sociedad. El atlas funciona como una herramienta de lectura situada con la que no se pretende exhaustividad ni neutralidad. En esta herramienta se materializa el objetivo de mapear lo que vemos desde nuestra posición, una visión parcial, incompleta, pero que intenta abordar el problema de manera situada en Latinoamérica, en una multiplicidad de dimensiones. La arquitectura y el urbanismo son solo una de las capas. Con el atlas se busca visibilizar patrones, vacíos y tensiones en prácticas contemporáneas que ensayan modos de cohabitación. Estas miradas implican la aceptación colectiva de algunas incomodidades o consecuencias indeseadas en entornos urbanos, derivadas de la coexistencia entre lo humano y los sistemas naturales o la biodiversidad. La arquitectura deja de orientarse exclusivamente hacia la producción de una forma final determinada y amplía su campo de acción hacia la formulación de procesos colaborativos, multiactor, multiusuario y multifuncionales, en los que el espacio y su configuración ya no se conciben como un resultado cerrado, sino como parte de una red ambiental, social, cultural y urbana en constante transformación.
4–5
Dearq 45 Reestructurar la disciplina de la arquitectura supone la redefinición de conceptos fundamentales, como la belleza, el confort, la salubridad, el residuo, el recurso, el mantenimiento y la operación. En esta búsqueda de resignificación disciplinar y ontológica el atlas busca iniciar la construcción de una plataforma que permita identificar cambios de paradigma en las disciplinas que moldean la ciudad por medio de la integración de procesos y actores en un acto de negociación continuo.
lo descentrado Entendemos lo descentrado desde múltiples ángulos: la posición de la mirada, los giros en los roles de ciertas disciplinas, la equivalencia entre lo humano y lo no-humano, y la construcción de acciones horizontales, no jerárquicas, que se extienden en diversas direcciones. Retomamos el concepto botánico de rizomas con raíz horizontal que generan brotes y conexiones sin un tronco central, así como el concepto de rizoma de Deleuze y Guattari (1987), que plantea que es posible pensar e identificar sistemas abiertos y múltiples en constante transformación. Una posible interpretación del concepto de Deleuze y Guattari (1987) es que se fundamenta en la posibilidad de que cualquier elemento o componente, independientemente de su origen o condición, pueda vincularse con el conjunto y pueda también desplazarse en su función o responsabilidad. Se trata de un concepto que permite describir sistemas compuestos por agregados móviles en lugar de unidades fijas, en los que la ausencia o transformación de uno de sus componentes no desestabiliza la totalidad. Como lo señala Corner (2011), el rizoma ofrece una clave para leer el territorio como un campo dinámico de relaciones y procesos, con límites en constante reconfiguración, donde se crean nuevos mundos o configuraciones espaciales socioambientales. Aplicado al diseño de la ciudad, el rizoma es un concepto valioso para repensar infraestructuras físicas y sociales descentralizadas. En la planeación urbana tradicional, la descentralización suele asociarse con la redistribución de funciones urbanas para mejorar el acceso a servicios sociales y, en última instancia, optimizar la movilidad. Aunque esta es una aproximación que puede relacionarse parcialmente con la lógica rizomática, mantiene estructuras jerárquicas y resulta limitada, ya que no integra los sistemas ecológicos en el orden urbano. Bajo una perspectiva rizomática más radical, un nuevo modelo de ciudad descentrada no se enfoca en la configuración de múltiples centros de servicios urbanos, como en la visión de la planeación urbana convencional, sino que traslada el centro del plano geográfico al plano conceptual, al proponer que los beneficios de la transformación de la ciudad sean equitativos para humanos y no-humanos. En un ámbito más práctico, este nuevo paradigma parte de plantear el futuro de la urbanización considerando estructuras físicas y sociales con múltiples centros, relaciones y ensamblajes, en los que se integran paisajes multifuncionales, propuestos en el contexto de iniciativas colaborativas que privilegian el equilibrio entre los seres vivos involucrados en su concepción, uso y mantenimiento. El concepto de lo descentrado invita a dar igual atención a los actores o componentes, independientemente de su aporte. Si se traslada este concepto al campo de la geografía, lo descentrado llama a la visibilización de lo que no se mira con frecuencia, lo que no está en el foco de atención global, ya sea por su condición sociopolítica o por su relevancia en la economía mundial. En la actualidad, esto implica resaltar las practicas del sur global, un territorio históricamente menos documentado que aporta una riqueza natural significativa para el equilibrio ambiental del planeta.
investigación El aporte propuesto parte del reconocimiento del hacer: de la acción situada que implica “echar mano” de lo natural, especialmente en contextos donde la abundancia ecológica coexiste con la escasez estructural. En muchos territorios del sur global, los recursos del diseño, y en particular la capacidad de tejer redes comunitarias, institucionales y materiales, se convierten en algunas de las pocas herramientas disponibles cuando las estructuras urbanas tradicionales dejan de funcionar. Estas estructuras incluyen tanto las infraestructuras de servicios (agua, energía, espacio público, movilidad) como las estructuras políticas y sociales que deberían garantizar bienestar colectivo. En este escenario, caracterizado por déficits históricos en la provisión de servicios y por la alta vulnerabilidad frente a los impactos del cambio climático, el diseño emerge como una práctica que opera en el ámbito de lo posible, movilizando lo natural y lo comunitario para suplir, complementar o transformar aquello que las instituciones no alcanzan a resolver.
lo multiespecie Si lo descentrado cuestiona los arreglos jerárquicos que han sostenido las prácticas urbanas, arquitectónicas y de paisaje, el enfoque multiespecie profundiza ese giro al examinar cómo se configuran las relaciones concretas entre seres humanos y no-humanos en la ciudad. Lo multiespecie introduce una dimensión política y ética que interpela la manera en que concebimos lo vivo y lo urbano. No bastan nuevas formas de representación; es necesario asumir las consecuencias materiales de convivir con entidades cuyas temporalidades, necesidades y lógicas no se subordinan al proyecto humano (Haraway 2016). En este marco, lo multiespecie se presenta como un territorio poco armónico y complejo. Es un campo lleno de ambivalencias que puede fomentar la restauración ecológica, pero también puede ser cooptado como recurso económico, estético o técnico. Timothy Morton advierte que fenómenos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o la degradación de los ecosistemas urbanos deben entenderse como hiperobjetos, esto es, entidades distribuidas en el tiempo y el espacio, imposibles de aprehender en su totalidad, y que desbordan cualquier intento de representación o control por medio del diseño (Morton 2013). Menciona que habitamos tramas enredadas (entanglements) en las que no existe un exterior claro, y en las que lo vivo y lo técnico se combinan (Morton 2009). Desde otro ángulo, Karen Barad describe estas tramas como intraacciones, configuraciones en las que los componentes no preexisten a sus relaciones, sino que emergen con ellas (Barad 2007). Así, lo multiespecie no consiste en reintegrar la naturaleza en la ciudad, sino en reconocer que la ciudad ya es un ensamblaje híbrido de interdependencias con condiciones de vida específicas. Esta perspectiva transforma también cuestiones de derecho y gobernanza. Cuando se desplaza la figura humana como sujeto exclusivo de lo urbano, emergen preguntas incómodas sobre el derecho de otras formas de vida a persistir, habitar o desplazarse en la ciudad. En este desplazamiento, el derecho a la ciudad se expande hacia el derecho de la biodiversidad y de los sistemas naturales a existir, persistir y participar en la configuración urbana. Esto implica reconocer que otros seres, y los procesos que sostienen la vida, también tienen una legitimidad territorial que debe traducirse en prácticas de diseño, gestión e infraestructura. Dicha traducción no está libre de interpretación humana y puede resultar problemática, según quien interprete o dé voz a entidades naturales o biofísicas. Más allá de otorgar agencia simbólica, se trata de entender cómo plantas, hongos, animales, suelos o corrientes de agua se relacionan y condicionan, y a veces limitan, las decisiones técnicas, espaciales y políticas. Desde esta perspectiva, el diseño pasa de ser un instrumento para imponer orden a convertirse en una mediación situada, una práctica que negocia constantemente con diversas agencias, muchas veces en conflicto u oposición. Lo multiespecie exige igualmente reconocer el conflicto y el desacuerdo. La convivencia interespecie se basa en dinámicas en las que coexisten intereses divergentes, escalas incompatibles, disensos y tensiones inevitables. Al respecto,
6–7
Dearq 45 Chantal Mouffe plantea el concepto de lo agonístico, para señalar que las estructuras democráticas vuelven negociable el antagonismo en lugar de intentar eliminarlo (Mouffe 2013). Resistir la tentación tecnocrática o gerencial que busca domesticar lo vivo y reducirlo a una variable controlable es parte crucial de esta ética. En América Latina, este enfoque adquiere un significado aún más relevante. La región es simultáneamente megadiversa y estructuralmente desigual, y, por otro lado, es uno de los territorios donde el cambio climático tendrá mayor impacto. En este contexto, lo multiespecie va más allá de una agenda teórica hacia una condición cotidiana de supervivencia, tanto regional como planetaria, dada la importancia de estos ecosistemas, muchos de ellos nativos. La coexistencia de lo humano y lo no-humano se expresa en prácticas situadas, como la horticultura urbana, el manejo comunal del agua, los saberes agroecológicos y los sistemas bioculturales, entre otras, que difícilmente encajan en los modelos tradicionales del diseño urbano. Como propone Escobar (2018), estos territorios encarnan mundos compuestos por muchos mundos, donde la coproducción entre humanos y no humanos es práctica histórica y no metafórica. Es necesario trascender este marco teórico y desplazarse hacia proyectos y prácticas específicas, particularmente en el contexto de América Latina, donde la práctica frecuentemente precede a la producción de conocimiento conceptual. En consecuencia, proponemos la creación de un atlas que sintetice esfuerzos prácticos de lo descentrado y lo multiespecie.
el atlas: un intento de mirada descentrada Se plantea la creación de un atlas, ya que permite visibilizar las conexiones entre temas, intenciones, objetivos y emociones, en tiempos y espacios diversos. Al igual que un atlas geográfico, muestra las relaciones entre territorios. El atlas es una ventana a un universo de nuevas líneas o paradigmas de pensamiento de la relación espacial entre humanos y su entorno. Esta herramienta guía al lector en medio de los temas y orígenes asociados a la posición de cada proyecto, la acción que implica y su relación con otras acciones. Así como el Atlas Mnemosyne de Aby Warburg plantea una narración no lineal, este atlas busca fomentar asociaciones abiertas de múltiple lectura. Este atlas parte de un ejercicio curatorial y analítico que caracteriza más de cien acciones que buscan integrar la naturaleza en la ciudad de maneras diversas. Su selección se basa en criterios de relevancia, visibilidad y aporte conceptual de proyectos o iniciativas públicas, privadas, comunitarias e institucionales, principalmente en Bogotá y Ciudad de México, con algunas referencias globales que iluminan debates más amplios. Operativamente, la búsqueda e identificación de las acciones fue realizada por estudiantes del Semillero Urbanismo y Paisaje de la Universidad de los Andes,1 y por siete estudiantes voluntarios y de práctica profesional de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, con apoyo de la investigación de la Cátedra Especial Enrique del Moral2. Este grupo clasificó la información obtenida a partir de un llamado en redes sociales de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes, de derechos de petición sobre proyectos en curso de agencias públicas colombianas (Secretaría Distrital de Planeación, Ministerio de Ambiente y Ministerio de Vivienda), y de una búsqueda no estructurada en entornos académicos, no gubernamentales, artísticos y comunitarios. Uno de los insumos más relevantes fue la base de datos de la convocatoria Innova Tu Territorio de la Secretaría del Hábitat de Bogotá, dirigida a iniciativas comunitarias y organizaciones sociales interesadas en revitalizar espacios públicos para fomentar la resiliencia y la adaptación climática3. Esta iniciativa resultó significativa, pues permitió identificar asociaciones comunitarias sin representación o presencia en redes formales digitales o de registro público.
1. Elieth Rodríguez, Nicolás Carrasco, María Alejandra Casas, David Guerrero, Nicole Dixon, Valentina Chacón, Sofía Moscoso y Sofía Gómez. 2. Daniela Aguilera Lozano, Tania Karina Mendoza Velázquez, Marlen Chávez Balderas, Gabriela González Olguín, Valeria Alessandra Vázquez Castelazo, Ximena Quetzali Barrón González y Juan Carlos Montaño Vázquez. 3. Véase el texto de la “Convocatoria para Iniciativas de Comunidades y Organizaciones Sociales - Innova tu territorio” de 2025, de la Secretaría Distrital del Hábitat, en https://habitatbogota.gov.co/transparencia/participa/ colaboracion-e-innovacion/innova-tu-territorio
DISEÑO MULTIESPECIE
Song of the Cricket Intelligens.Natural.Artificial.Collective, Australia
Elina Koivisto, Maiju Suomi, Finlandia
Virginia Buitrón, Argentina MAD, China
Tatiana Bilbao Estudio, México
“Cuando las aves son “gente”
Kate Orff, Estados Unidos
Iñigo Maneiro, Perú
Living Breakwaters Oyster-tecture
Kate Orff, Estados Unidos
Chinampa Veneta: Pabellón de México Colectivo Chinampa Veneta, México
Cool Forest
Kate Orff – SCAPE, Estados Unidos
Plan Director de Infraestructura Verde de Mataró LANDLAB, España
Uncertainty
n’UNDO, España
Fábrica de Afectos: Arquitecturas para habitar entre especies Antonio Yemail, Colombia
Interrupciones e interferencias multiespecie Colectiva Materia, Argentina
Oficina de Resiliencia Urbana (ORU), México
“Decolonizing science in latin american art”
Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), Colombia
Joanna Page
Distrito Hídrico de Tacubaya
Parque Ecológico de Aguaviva Microalgas del Río Reconquista María del Mar Areco, Argentina
Senderos Humedal Córdoba Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), Colombia
Open Shore
Ecosistema Urbano, Estados Unidos
MULTIFUNCIONAL
Multispecies Resistance:
City of Plants
Centro de Investigación de Mar de Cortez
Lorem ipsum
The Transspecies Kitchen Office for Political Innovation, Bélgica
Edgar Mazo, Colombia
Alusta Pavilion for Multispecies Encounters
INFRAESTRUCTURA
ACADÉMICAS
Dispositivo de Dibujo Interespecies
Parque Prado Centro
DESCENTRADO
ARTÍSTICAS
Parque Ecológico Lago de Texcoco
«The reinvention of natural history in latin american art» Joanna Page
Todos somos otros (animales)
Gobierno Federal de México, México
Patrick L. Jaimes, México
LANDLAB, España
Diego Rodríguez Landeros, México
Proyecto de regeneración de Playa de Palma
Arquitectura del Paisaje EMF – Estudi Martí Franch Arquitectura del Paisatge, España
Restauración ecológica de minas activas como hábitat natural
Drenajes
Metabolic Home
Lydia Kallipoliti, Grecia
Integrated Design (INDÉ), India Teresa Galí-Izard, Suiza Taller Alterno, Colombia
MULTIDISCIPLINAR
Empresa de Desarrollo Urbano de Barranquilla y la Región Caribe S. A. (EDUBAR), Colombia
Observatorio Flora
Arte Ecosensorial Jocelyne Rodríguez Droguett, Chile
Institut d’Arquitectura Avançada de Catalunya (IAAC), España
Belén Gallardo, Chile
Modificación de la Ley Orgánica municipal por la que se reconocen los Derechos de la Naturaleza
Futuros Biodiversos Futuros Multiespecie: Prácticas vinculantes para un planeta en emergencia Ana Laura Cantera
Justicia Multiespecie “La condición planetaria: diseños, coexistencias y cuidados para reimaginar la habitabilidad” Diseña, n.º 28, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2026
Sebastián Galindo Mancera, Colombia
Juliana Steiner, Colombia
Ciudad de Agua
Proyecto NN, Colombia
Swamplands Storefront for Art and Architecture, Estados Unidos
Endémico
Nicole Ellena, Chile
Geografías hidráulicas:
Atlas del agua urbana en la región andina Tomás Folch, Chile
Ideas de proyectos para Cartagena de Indias
MULTIACTOR
Natura Futura, Ecuador
Jardín Temporal Calle 26 RenoBo (Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano de Bogotá) – Jardín Botánico, Colombia
Territorios Vivos
Paraíso, hoje
Paula Melâneo, Pedro Bandeira y Luca Martinucci, Portugal
Sebastián Muñoz Ordóñez, Colombia
CARTO Paisaje y Territorio Montserrat Loyola, México
Forest Gens
Gabriel Kozlowski, Brasil
KAAN Architecten (Países Bajos) y Consorcio POP (Brasil)
Modelo Chinampa-Refugio
Entre-ríos, Colombia
One World, One Chance
RMA Architects e Integrated Design (INDÉ), India
NatGeo, México
Hathi Gaon
SOCIAL
Cómo cuidar un río
Luis Zambrano González, México
Jorge Heitmann, Chile
Parque Inundable Víctor Jara
Fundación Academia, Colombia
Remar Contracorriente por el Aguala Vida Casa Río, Paraguay
El empeño de la comunidad para conservar el espacio para el arte, la libre expresión y la memoria Arquitectura Expandida (AXP), Colombia La Cuadra AC / Organización Social
Junta de Acción Comunal (JAC) Prado Veraniego, Colombia
MAPA (Metodologías de Adaptación al Paisaje) Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Gestión de residuos orgánicos Corporación Sílaba, Colombia
Puntos Limpios Tulum
Organi-K y Red Tulum Sostenible, México
PAAR Taller, México
La Comunidad de la Pala
Montserrat Bonvehi Rosich, Estados Unidos
Organización Ocupa tu Calle
Instituto de Estética, Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), Chile
Centro de Investigación de Ingeniería Ambiental Universidad de los Andes, Colombia
Mapeo ecopolítico Jens Benhor, Chile
Escuela Popular Agroecológica Hyntiba
3.º Seminario Internacional Arquitectura & Etnografía
Tiempo para crecer, Perú
“Multiculturalismo, pluralismo cultural e interculturalidad en el contexto de América Latina: la presencia de los pueblos originarios” Alicia M. Barabas, México
“Organización Autogestiva y Salud Comunitaria” Alejandro Muntó, Argentina
“Los pueblos indígenas y la ciudad de México. Una aproximación”
ARQDIS Universidad de los Andes, Colombia
Clima de cambios
Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Perú Perú
Recuperación ambiental de la cuenca del río Pinheiros SIMA — Secretaría de Infraestructura y Medio Ambiente del Estado de São Paulo, Brasil
Decreto 555 de 2021 Alcaldía Mayor de Bogotá, D.C. Claudia López Hernández, Colombia
Zona Industrial de Bogotá ZIBo, RenoBo, Colombia
Jardines de lluvia
Municipio de São Paulo, Brasil
Ley 388 de 1997
Congreso de la República de Colombia, Colombia
Projeto Pedra Branca Resiliencia y sostenibilidad en los códigos de construcción de América Latina y el Caribe Alexandra Alvear, Chile
Resolución Conjunta 001 de 2019
Zoopolis
Sustentabilidades disidentes
Sue Donaldson & Will Kymlicka, Reino Unido 24ª Esposizione Internazionale della Triennale di Milano
Índice de Biodiversidad Urbana de la Ciudad de México SEDEMA, México Un paso hacia la resiliencia: elaboración de un instrumento integral de planificación para la gestión y reducción del riesgo de desastres destinado a los gobiernos subnacionales Arturo Orellana, Simón Guzmán y Diego Irizarri, Chile
Corredor Verde no Butantã Prefeitura de São Paulo, Brasil
Shoshanah Dubiner
Cumbre por la Restauración de Ecosistemas, México
Homage to Lynn Margulis Margherissima
Nigel Coates, Reino Unido
Seguir con el problema
Donna Haraway, Estados Unidos Corredores de conectividad en dos paisajes prioritarios en la región amazónica ecuatoriana Ministerio del Ambiente (MAE), Ecuador
FundamentAI ecoLogicStudio, Italia
MapBiomas
Tasso Rezende de Azevedo, Brasil
O°
Oxman, Estados Unidos
Wildlife Insights Jorge Ahumada
Materialidades Conjuntas
Instituto Distrital de las Artes (IDARTES), Colombia
Ciudad Futura TAX Alberto Kalach, México BioArqDis Lab Universidad de los Andes, Colombia
EcoBarrio Valles de Cafam
Programa de Innovación y Desarrollo (I+D) de Tecsup Tecsup, Perú
Aylluq Q’anchaynin
Roxana Borda Mamani, Joice Mendez, Icoana Martins, Yanderi Fernández Hernández, Vitor Rissatti y Osman César Granada, Perú
Red de BiodiverCiudades de América Latina y el Caribe Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe
Promover el uso de herramientas para mitigar los impactos del cambio climático y la pobreza en América Latina y el Caribe
Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, Colombia
Diplomado en Ordenamiento Ecológico, Impacto y Restauración Ambiental
Dearq, Colombia
Urban Transformation Talks #8
Monash University, Indonesia Multispecies Health Network, Universidade de Sao Paulo, Brasil
Agrosustentable AAA Sumapaz
Asociación Agropecuaria Autosostenible AAA Sumapaz, Colombia
“Contributions Towards Interspecific Architectural Theory” Manuel Bello Marcano, Francia
“More-than-human-cities” Geoforum, Colombia
Banco de Semillas
Fundación Cerros de Bogotá, Colombia
Convocatoria de manifestaciones de interés para un proyecto de Adaptación basada en Ecosistemas Urbanos en América Latina y el Caribe Inter-American Institute for Global Change Research (IAI)
Canal Café
Società Depurazione Acque Industriali Italia S. p. A. (SODAI), Italia
Designing the Urban Coexistence Universidad ORT, Uruguay
Parque Oasis
Unidad de Proyectos Emblemáticos MINVU, Chile
Ammodo Architecture Award for Socially Relevant Practices Fundación Ammodo, Países Bajos
Acuerdos Participativos
Fondo Concursable Bosques Tropicales
El Colegio de la Frontera Sur, México
Uniones de Crédito y Ahorro (UNICAs)
Ministerio del Ambiente (MINAM), Perú
Organizaciones comunitarias de Tumbes, Perú
Huerto Tlatelolco
Daniel Carvalho, Colombia
Blue Garden: The Architecture of Emergence Tanvi Khurmi y Rita Espinha dos Santos Abreu Morais, Reino Unido
Secretaría Distrital del Hábitat, Colombia
The Ministry for the Future
CicloVivo, Colombia
Kim Stanley Robinson, Estados Unidos
Corredor Verde de Medellín
Technical University Berlin y la Universidade de São Paulo, Brasil
Convocatoria: Ciudad descentrada: diseño multiespecie
Programa 4Rs
Asociación Morelense de Educación Ambiental (AME-AM), México
Guía para la integración de las soluciones basadas en la naturaleza en la planificación urbana. Primera aproximación para Colombia
EcoBarrio Nueva Castilla
Multispecies Health – Human Health & Multispecies Cohabitation on an Urban Planet
Secretaría de Educación Abierta y Continua de la Facultad de Ciencias, UNAM, México
Cultiva Ciudad, México
Paavo Monkkonen, Aurora Echavarría y Jorge Cáñez, México
FORTALECIMIENTO Y APOYO
Lincoln Institute
Manual de coberturas vegetales de Bogotá
RenoBo, Colombia
AYNI Lab Social
Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, Perú
Censat Agua Viva, Colombia
Urbanismo Táctico UC, Perú
Urban Planning in Mexico: The Cases of Hermosillo, Leon, Morelia, and Campeche
Consuelo Sánchez, Colombia
Diplomado en Transición Energética Justa de los pueblos y para los pueblos
Biohuerto "Pacha Kuyay"
Escuelita del Huerto, México
Mauricio Hernández Bonilla, Chile
Municipalidad de La Pintana, Chile
Secretaría Distrital del Hábitat, Colombia
Ley de Ciudades Verdes2025
Huerto romita
Ecoparque La Pintana
Plan Parcial de Desarrollo Edén – El Descanso
Oscar Espinosa, Perú
Agricultura urbana de Curitiba
El Colegio de la Frontera Sur Ecosur, México
Actuación Estratégica Chapinero Verde e Inteligente RenoBo, Colombia
Posgrado en la Universidad de Buenos Aires, Argentina
Office for Political Innovation, Italia
Secretaría Distrital de Ambiente, Colombia
Asociación Internacional de Productores Hortícolas (AIPH) y FloraCulture International (FCI), Brasil
Red de Cuidadores del Parkway (RCP)
Acciones para promover la Biodiversidad Urbana
BCNecologia (Agencia de Ecología Urbana de Barcelona), España
CAPACITACIÓN
“La lucha por ser indígenas en la ciudad: El caso de la comunidad shipibo-konibo de Cantagallo en Lima”
Teresa Galí Izard, Suiza
Biodiverciudades
Apoyo a la planificación estratégica para un desarrollo más sostenible de las ciudades
ESPECULATIVAS, DE FUTURO O DE INNOVACIÓN
Claudio Albertani, México
“Participación ciudadana y el rescate de la ciudad”
NSL Colloquium: Beyond Maintenance
Ayuntamiento de São Paulo, Brasil
Arquitectura Expandida (AXP), Colombia
Fernando Portal y Matías Pinto, Chile
Instituto Humboldt y Foro Económico Mundial, Colombia
Eco-Museo y Parque Orla Piratininga
Fundación En Movimiento, Colombia
Parque Humedal Los Batros
Mejoramiento Locaciones JAC Prado Veraniego
Carlo Andrea Tassinari, Brasil
Bas Smets, Bélgica
Gotas de Vida para el Parque Ecuador
Universidad Nacional de Colombia, Colombia
CASA: Cuadernos de Semiótica Aplicada Voces del Antropoceno
Building Biospheres
Junta de Acción Comunal (JAC) Timiza, Colombia
Huerto Roma Verde - Resilab Biosocial
Grupo Ecomunitario, Colombia
Floating Ecosystems
Rehabilitación Vía Peatonal
Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA), Colombia
Integra-T, Colombia
Secretaría Distrital del Hábitat, Colombia
Reeduca México, México
Parque Ecológico Comunitario Siembra, Cuida y Cosecha
Sinfonía Trópico — Región Andina EcoBarrio la Roca - San Cristobal
Chinampas en Movimiento
Fundación Mi Parque, Chile
IX Simposio Internacional de Estética UC: Pensar el Antropoceno desde el Sur Zhawa: Arquitectura regeneradora multiespecie
Municipalidad de Temuco, Chile
Sophie Chao, Australia
Thinking Through Soil
COLECTIVO
Ecosistema Urbano, Chile
Parque Urbano Isla Cautín
Anima Village
Zanjas y Camellones
Parque Quebrada Verde
Marco Armiero, Brasil
Daniela Beraún, Chile
Recuperación de Centro Histórico de Barranquilla
EcoCorredor Javeriana
“Alianzas multiespecies contra el Wasteoceno”
LIMAPOLIS 2025: Agua futura
Parque ambiental Rumipamba
NORMATIVAS Y DE GESTIÓN Secretaría Distrital del Hábitat, Colombia
Una cartografía del amor y el desastre
Área de Investigación en Historia Ambiental
Chair of being alive
BASE SOCIAL
Carolina Figueroa Arango, Colombia
Biodiversidad 2024
Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Colombia
Cumbre por la Restauración de Ecosistemas 2025
Alianza Mexicana por la Restauración de Ecosistemas (AMERE), México
Innova tu Territorio
Secretaría Distrital del Hábitat, Colombia
Estrategia del Sistema de Huertos Urbanos de la Ciudad de México
Sistema de Huertos Urbanos de la Ciudad de México, México
Centros Ciudadanos para la Sustentabilidad
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México
Autoría de la fila superior, de izquierda a derecha: Song of the Cricket (Urban Ecology Design Lab, 2025); Urban Greening (International Association of Horticultural Producers, 2024); fotograma del video Graban cóndor en Bogotá (Palabras Mayores Colombia, 2025); Las Veras de Girona (EMF, Studio 2021); reserva vial ALO en La Gaitana (Manuela Guzmán Ramírez, 2025), Huerto Romita (Huerto Romita, n.d.); fotografía de construcción de Viviendas British (Pablo Roquero, 2024); prototipo de atrapanieblas comunitario (Alsar Atelier y Oscar Zamora, 2024), y Codiseñando con la naturaleza (Cookfox, recuperado de ArchDaily México 2025). Fila inferior: autoría de Marlen Chávez Balderas (2025). Autores del atlas: Elena Tudela Rivadeneira, Manuela Guzmán Ramírez, Daniela Aguilera Lozano, Marlen Chávez Balderas, Gabriela González Holguín, Ximena Q. Barrón González, Valeria A. Vázquez Castelazo, Juan C. Montaño Vázquez, Tania K. Mendoza Velázquez, Elieth Rodríguez Ramírez, Samuel Tomás Duque Yate y Nicolás Carrasco González.
investigación Con el objetivo de visibilizar la pluralidad de agencias, se optó por identificar las acciones con base en las formas de conocimiento que les dan origen. Esta multiplicidad permite ampliar la comprensión sobre cómo se produce una ciudad, más allá del diseño convencional, así como la caracterización de la producción configurada a partir de una pluralidad de agencias y manifestaciones, como la sensibilización, la pedagogía, la política pública, el activismo o la experimentación especulativa. Para la síntesis de la información investigada, esta se organizó a través de tipologías de acciones que reconocieran una diversidad de abordajes del tema en la práctica. Las categorías se definieron de manera inductiva a partir de los patrones identificados en el conjunto de acciones reunidas durante el proceso de búsqueda. Este dio como resultado la distinción entre acciones de diseño, artísticas, académicas, de base social, normativas y de gestión, de capacitación, de fortalecimiento y de apoyo. Más que una taxonomía fija, las categorías funcionan como herramientas interpretativas que permiten identificar casos sin homogeneizarlos, y visibilizar la amplitud del campo de acción que hoy redefine la relación entre naturaleza, territorio y ciudad en contextos del sur global. A continuación, se describen las distintas categorías tipológicas seleccionadas para estructurar el atlas: •
Acciones de diseño: proyectos e intervenciones espaciales que integran sistemas y especies no humanas como habitantes, cohabitantes o agentes activos del entorno construido. El diseño se plantea como herramienta de mediación entre ecologías y formas de vida.
•
Acciones artísticas: engloban expresiones sensoriales, simbólicas o performativas que activan imaginarios y sensibilidades sobre la cohabitación interespecie y los entornos urbanos descentrados. Estas acciones expanden la percepción hacia especies y agentes no-humanos, propiciando nuevas formas de relación y reconocimiento en la ciudad.
•
Acciones académicas: comprenden producciones de conocimiento de disciplinas diversas y contextos académicos que abordan lo urbano desde una mirada posantropocéntrica. Incluyen espacios de pensamiento crítico, metodologías colaborativas y teorías sobre la agencia no-humana en el diseño del entorno.
•
Acciones de base social: prácticas impulsadas por colectivos, organizaciones comunitarias, redes barriales o iniciativas ciudadanas que transforman el territorio mediante el hacer situado. Estas acciones se fundamentan en conocimientos locales, formas de cooperación y vínculos afectivos construidos alrededor del cuidado. La diferencia entre la categoría de base social y el concepto social radica en su origen y enfoque: mientras la base social reúne prácticas surgidas de lo comunitario, el concepto social puede estar presente en proyectos de origen top-down que, aun cuando involucran a una comunidad específica, no se gestan necesariamente en ella.
•
Acciones normativas y de gestión: formas institucionales, top-down o gubernamentales que integran la dimensión multiespecie en la organización del territorio. Incluyen políticas, instrumentos técnicos y estructuras administrativas que promueven modelos urbanos más resilientes y regenerativos.
•
Acciones especulativas, de futuro o de innovación: exploraciones proyectuales, conceptuales o experimentales que ensayan futuros posibles y expanden los horizontes de lo concebible en torno a la relación entre naturaleza y ciudad. Incluyen prototipos, narrativas, visualizaciones, ficciones, ejercicios de diseño crítico o tecnologías emergentes que cuestionan el statu quo y proponen escenarios alternativos.
•
Acciones de capacitación: prácticas externas a la academia orientadas a capacitar a un grupo específico o población interesada en el tema. Estas acciones aportan a la identificación o creación de redes de colaboración, mientras abogan por una transformación del statu quo por medio de acciones descentralizadas.
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Dearq 45 •
Acciones de fortalecimiento y apoyo: dispositivos institucionales, económicos o editoriales que habilitan, visibilizan, apoyan o sostienen prácticas multiespecie. Actúan como plataformas de legitimación, colaboración o difusión.
Este conjunto amplio de categorías organiza las acciones revisadas y no pretende ser exhaustivo. Es evidente que una acción o proyecto podría incluirse en más de una categoría debido a su naturaleza híbrida. La porosidad entre tipologías es deseable, ya que es una de las fortalezas de la categorización y señal de que las transformaciones urbano-ecológicas no se producen en campos aislados, sino mediante sistemas de acción e interacción. Por otra parte, se definen conceptos para generar unos lentes con los cuales evaluar los proyectos, casos, estrategias o referentes recopilados por categoría. Se seleccionaron los siguientes conceptos: multiespecie, descentrado, infraestructural, multifuncional, multidiciplinar, colectivo, multiactor y social. Asimismo, se desarrolló una matriz para ubicar los proyectos, estrategias o casos, cada uno en una categoría tipológica y de acuerdo con una evaluación de su relación con dichos conceptos. Esto genera un diagrama cuya interpretación nos permite definir preguntas que pueden conducir a futuras investigaciones o prácticas. El atlas está estructurado como una matriz en la que el eje horizontal (x) corresponde a las categorías tipológicas, mientras que en el eje vertical (y) se ubican los conceptos. A partir de la base de datos de acciones, se seleccionaron las seis más representativos por categoría tipológica. A cada una de estas se le asignó un valor de pertinencia o de adhesión a los conceptos en el eje vertical. Así, para cada una de las seis acciones por categoría se trazó una figura representativa. Dichas figuras se elaboraron con baja opacidad y mayor transparencia para traslaparlas por categoría y poder observar sus coincidencias y diferencias.
lectura del atlas La interpretación de la información recopilada mediante el atlas es subjetiva y se basa en nuestra experiencia y nuestras reflexiones sobre el tema. Al observar, de manera comparativa, las agrupaciones de figuras traslapadas por categoría en su conjunto, podemos notar, por el ancho de la conjunción de formas traslapadas, que el mayor número de acciones se concentra en las categorías de diseño y de fortalecimiento y apoyo. Las siguen las categorías de base social y académicas. Las que menos acciones concentran son las artísticas, las especulativas de futuro o de innovación y las de capacitación. Esto puede deberse a una menor difusión de este tipo de acciones, lo cual dificulta su reconocimiento, o a que no abordan con claridad las temáticas de lo descentrado y lo multiespecie. Para la categoría de acciones de diseño, si se traslapan las figuras de las acciones, encontramos coincidencias en su abordaje de los conceptos de lo multiespecie, lo descentrado, la infraestructura, lo multifuncional y lo multidisciplinar. Sin embargo, hay variabilidad entre acciones que reflejan conceptos de lo colectivo, de lo multiactor o de lo social. En la categoría de acciones artísticas hay una variabilidad relativamente constante, lo que genera una figura más o menos homogénea, salvo el concepto de infraestructura, que presenta menos acciones en general. Se puede observar cierta coincidencia únicamente en la asociación de las seis acciones con lo multiespecie y lo multidisplinar. La columna de figuras de acciones académicas presenta una amplia variabilidad en las asociaciones entre las categorías y los conceptos, con la excepción de lo multidisciplinar, en la que hay una amplia coincidencia. Por otro lado, en el concepto de infraestructura podemos ver la mayor variabilidad de asociación con los conceptos. En la columna de base social, se observa que la figura general de traslape de acciones es relativamente homogénea, y presenta variabilidad únicamente en los conceptos de infraestructura y de lo multiespecie. En los conceptos de lo colectivo, lo multiactor y lo social se presenta la máxima concordancia a lo largo de todo el diagrama, por razones evidentes. En la columna de acciones normativas y gestión se observa una figura de variabilidad constante y moderada, que aumenta en la asociación con el
investigación concepto de lo descentrado y disminuye significativamente en el vínculo con el de lo social. La categoría de acciones especulativas, de futuro o de innovación presenta alta variabilidad, probablemente la más extrema, respecto al resto de las asociaciones con los conceptos. La mayor diferencia está en el concepto de infraestructura para esta categoría. En la figura resultante para la categoría de acciones de capacitación, hay una figura muy homogénea, a excepción de cierta variabilidad en el caso del concepto de infraestructura. Por último, la columna de acciones de fortalecimiento y apoyo muestra variabilidad media, relativamente constante, para todas las categorías, siendo un poco más evidente para los casos de lo social, lo colectivo, la infraestructura y lo multiespecie. Al profundizar en la frecuencia del abordaje de los conceptos dentro de cada categoría, se identifica que aquellos más predominantes son lo descentrado, lo multidisciplinar, lo infraestructural y lo multifuncional con un componente social. En un siguiente grado de consenso o presencia se ubican acciones caracterizadas como colectivos, multiactor, multiespecie y sociales. Tanto lo descentrado como lo multidisciplinar son conceptos acordados entre las diversas prácticas seleccionadas. Aparece como consenso en casi todas las caracterizaciones, con una excepción relativa en lo artístico. Lo multifuncional sigue un patrón similar a los conceptos anteriores: se destaca en las prácticas de diseño y fortalecimiento y apoyo con una presencia menor en prácticas de capacitación y especulativas de futuro. Posteriormente se encuentran las prácticas que abordan la infraestructura, ya que está presente en acciones de diseño, fortalecimiento y apoyo, así como en normativa y gestión. Entre los conceptos menos predominantes se identifican las acciones colectivas y multiactor. Así mismo, las acciones multiespecie se presentan con menor frecuencia en la categoría de lo social.
interpretación del diagrama De la correlación entre lecturas de conceptos y categorías tipológicas se derivan las siguientes interpretaciones. La diferencia entre la presencia del concepto de lo descentrado en las categorías artística y normativa y de gestión respecto a las demás puede indicar una autorreferencia de las primeras y una carencia de integralidad de las segundas. Así mismo, el consenso sobre la relevancia de lo multiespecie en la mayoría de las categorías, a excepción de la social, revela un interés por reequilibrar el predominio que aún les damos a los humanos por encima del resto de las especies. Esto podría justificar la división que persiste entre la justicia social y la ambiental, y entre la biodiversidad y lo comunitario. El concepto de lo multiespecie se concentra en acciones de diseño y académicas, pero no permea a las normativas, de base social ni a las de fortalecimiento institucional. Esto podría indicar que lo multiespecie sigue siendo un campo conceptual emergente, no una práctica consolidada; que las instituciones aún no cuentan con herramientas legales, administrativas o técnicas para incorporarlo, o que existe una desconexión entre discursos ecológicos y prácticas urbanas reales. Este vacío apunta a la urgencia de normas, políticas y métricas más complejas que reconozcan la agencia de lo vivo. En materia del concepto de infraestructura, es notoria su baja relevancia en la mayoría de las acciones analizadas, a excepción de las de normativa y gestión, lo que posiblemente habla de que las instituciones de planeación se enfrentan a los retos reales de la obsolescencia infraestructural de la ciudad. Sin embargo, la ausencia del concepto en las prácticas de diseño, artísticas y de especulación denota una percepción de la infraestructura como objeto meramente ingenieril, no necesariamente dinámico o biológico. Esto podría ser consecuencia de la tradicional dicotomía entre arte y ciencia; sin embargo, revela un posible campo de acción para imaginar nuevos futuros urbanos. La ausencia de la multifuncionalidad en la categoría de capacitación y de especulación de futuros expresa una oportunidad para abordar acciones de manera más integral y sistémica.
12 – 13
Dearq 45 En conjunto, el atlas muestra un campo en transición: sólido en lo social y lo colectivo, emergente en lo ecológico y multiespecie, y todavía limitado en infraestructura, especulación y gobernanza integrada. Estas tensiones manifiestan tanto los límites actuales como las oportunidades para imaginar nuevas prácticas, metodologías y futuros urbanos en los que la interdependencia sea condición estructural del diseño.
conclusiones El ejercicio de equiparar prácticas de diversas disciplinas, en conjunto con ideas o propuestas aportadas por los artículos de la revista, posibilita una red de acciones y reflexiones que promuevan la transformación del statu quo en la producción de modelos urbanos. Leer acciones con base en conceptos unificados muestra la opción de ampliar o difuminar ciertos límites disciplinares. Prácticas de índole heterogénea pueden resonar bajo un mismo concepto y, por tanto, trabajar en red para impulsarlo. Este podría ser el caso de las acciones multifuncionales y, eventualmente, también de las acciones multiespecie. Por otro lado, la ausencia de relaciones entre determinadas disciplinas y ciertos conceptos sugiere campos de exploración aún poco desarrollados, como ocurre con el concepto de infraestructura dentro de las prácticas artísticas, especulativas o académicas. En este ámbito se abre un camino de indagación que cuestiona la disyuntiva contemporánea entre eficiencia y estética en los sistemas que soportan la vida urbana, tal como ocurrió en el pasado, por ejemplo, en el siglo XIX, cuando infraestructura y estética se concebían como un todo (Picon 2015). Relacionar ingeniería y arte requeriría de un cambio estructural en el ámbito académico. Este no sería un caso particular, pues todas las disciplinas involucradas en el diseño descentrado y multiespecie demandan programas formativos que fomenten competencias inéditas de colaboración y comunicación; nuevos sistemas académicos que trasciendan la multidisciplinariedad para reconstruir los límites difusos de las disciplinas en las que participan múltiples actores humanos y no-humanos y múltiples temporalidades. En el ámbito del diseño, específicamente de la arquitectura del paisaje, identificamos el surgimiento de prácticas que abordan el reto de la temporalidad y el trabajo multiactor como parte estructural del diseño. Dos ejemplos de este tipo de proyectos son el Jardín del Siglo XXI Tiltil en Chile4 y el Proyecto Piloto de la Rivera de Girona, en España5. En ambos casos, el proyecto de paisaje no existe sin la colaboración de personas o comunidades que conviven en el sitio. En el caso de Girona, el proyecto desaparecería si desaparece el mantenimiento de poda de césped; en el caso de Tiltil, se daría una situación similar si se dejaran de aportar los chips de la poda de la vegetación vecina. En los dos casos se involucra a la comunidad con un sistema vivo que demanda la incorporación de variables como el tiempo, el mantenimiento y la operación. Una mayor implementación de este tipo de prácticas implicaría que disciplinas como la arquitectura puedan enfocarse en el diseño de procesos o protocolos de mantenimiento y operación, lo que a su vez impactaría el estereotipo disciplinar de la creación de edificaciones terminadas e inmutables. Así, el tiempo sería solo una de las variables a reconsiderar en nuevas maneras de practicar la transformación de los espacios urbanos. La concepción de la salubridad urbana, la estética, el residuo y la visión de “recursos naturales” es cuestionada en las acciones revisadas en este atlas. Adicionalmente, existe una percepción negativa de la presencia, en la cotidianidad urbana, de actores históricamente rechazados. Por ejemplo, las zonas pantanosas o inundables que posiblemente atraigan renacuajos, ranas y mosquitos alteran el confort humano y despiertan miedo a la insalubridad. Se requiere un
4. Véase “Tiltil: The Garden of the XXI Century” (2025), ETH Zürich: Chair of Being Alive, consultado el 12 de diciembre de 2025, https://thegarden-tiltil.arch.ethz.ch 5. Véase “Girona’s Shore: Pilot Project Pedreres Mountain” (s. f.), EMF Studio, consultado el 12 de diciembre de 2025, https://www.emf.cat/en/projects/l/417-gironas-shorepilot-project-pedreres-mountain.html
investigación cambio de actitud, de hábitos y de aceptación de la incertidumbre y la incomodidad para mejorar la convivencia multiespecie. Es evidente que las prácticas no han sido suficientes para responder a los retos ambientales actuales. Estos retos sobrecogedores empujan a las profesiones a un sentimiento de vértigo y de campo minado, tal como lo menciona Antoine Picon en la entrevista incluida en este número, en referencia a las posibles trampas que hay en el camino de la práctica hacia lo descentrado y multiespecie. Como lo menciona Alejandro Echeverri, la crisis actual demanda de una aproximación a la convivencia urbana desde una mirada del cuidado, que trasciende el objetivo de satisfacción de las necesidades básicas de supervivencia humana para buscar el afecto y la construcción colectiva de recintos de bienestar para humanos y no-humanos. También nos recuerda la importancia de transformar la formación académica y profesional para poder hacer frente a los desafíos contemporáneos. Finalmente, tal como lo dice Anita Berrizbeitia, esta no es la primera vez que nos enfrentamos a un reto de transformación ecológica que afecta el paisaje. Así como el ser humano ha talado bosques para generar energía y contaminado cuerpos de agua para mover la cadena productiva global, contamos con la capacidad y las herramientas para regenerar o recomponer sistemas en los que lo no-humano pueda renacer. En conclusión, el diseño descentrado multiespecie es un enfoque de urbanismo, arquitectura y paisaje que desplaza al ser humano como centro exclusivo de la producción espacial y concibe la ciudad como un ensamblaje de interdependencias entre humanos, otras especies y sistemas biofísico-técnicos. Su objetivo es redistribuir la agencia en el proyecto (quién cuenta, quién decide, quién condiciona), asumiendo el conflicto, la incertidumbre ecológica y las temporalidades de lo vivo como condiciones estructurales del diseño. El diseño descentrado multiespecie involucra prácticas proyectuales que trabajan con relaciones antes que con objetos; incorpora explícitamente a especies, suelos, aguas, microorganismos e infraestructuras como actores con necesidades, límites y ritmos propios, y traduce esa cohabitación en decisiones espaciales, técnicas y de gobernanza. En vez de “integrar naturaleza”, negocia convivencias mediante dispositivos de cuidado, mantenimiento y operación a largo plazo. El diseño descentrado multiespecie reconoce agencias no-humanas (no solo como decoración o recurso), integra temporalidades largas (sucesión ecológica, mantenimiento, operación), y produce arreglos espaciales e institucionales que permiten la coexistencia y la regeneración, incluso cuando eso implique incomodidad, pérdida de control o renuncia a eficiencias puramente humanas.
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Dearq 45 Recibido: 29 de mayo de 2025 Aceptado: 11 de febrero de 2026 Cómo citar: David Vásquez, Juan José. "Ensamblaje tecnonatural y agencia vegetal: la acacia amarilla en la producción del espacio urbano en el barrio Provenza, Medellín". Dearq 45 (2026): 16-29. https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.02
Ensamblaje tecnonatural y agencia vegetal: la acacia amarilla en la producción del espacio urbano en el barrio Provenza, Medellín Technonatural Assemblage and Plant Agency: Cenostigma pluviosum and the Shaping of Urban Space in the Provenza Neighborhood, Medellín
Este artículo examina el papel de la Cenostigma pluviosum (acacia amarilla) como agente no humano en la producción del espacio urbano en el barrio Provenza, de Medellín. A partir de la revisión de su proceso de implantación, se analiza cómo esta especie contribuye a un ensamblaje que integra procesos ecológicos, afectivos, normativos y tecnológicos. Se concluye que, aunque la acacia amarilla ha favorecido regímenes urbanos de cohabitación interespecie, el modelo turístico-comercial impulsado por el Distrito amenaza su permanencia, lo que evidencia tensiones entre agencia vegetal, conservación del hábitat y economías extractivas en contextos urbanos del sur global. Palabras clave: agencia no humana, arbolado urbano, patrimonio arbóreo, ensamblajes, turistificación. This paper examines the role of Cenostigma pluviosum (locally known in Medellín as acacia amarilla, or yellow acacia) as a non-human agent in the production of urban space in the Provenza neighborhood of Medellín. Drawing on an analysis of its establishment, the article explores how this species participates in an assemblage that brings together ecological, affective, normative, and technological processes. It concludes that, although the yellow acacia has fostered urban regimes of interspecies cohabitation, the tourism-driven commercial model promoted by the District threatens its persistence, thereby revealing tensions between plant agency, habitat conservation, and extractive economies in urban Global South contexts. Keywords: non-human agency, urban trees, arboreal heritage, assemblages, touristification.
Juan José David Vásquez juan.david.vasquez@alumnos.upm.es Universidad Politécnica de Madrid, España
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.02
investigación
introducción Los beneficios ecológicos, económicos y sociales que los árboles aportan a las ciudades contemporáneas han sido ampliamente documentados a nivel global (Akbari, Rosenfeld y Taba 1990; Kuo 2003; Price 2003; Sander, Polasky y Haight 2010; Soares et al. 2011). Sin embargo, en Colombia, la relación entre los árboles y el espacio urbano ha sido generalmente ignorada por la historiografía, a pesar de que estos han sido parte constitutiva del desarrollo de sus ciudades desde la época de la colonización (Molina-Prieto y Acosta-Hernández 2018). En el caso de Medellín, las investigaciones al respecto se concentran principalmente en el periodo comprendido entre la época de la ciudad republicana y mediados del siglo XX, y muestran cómo la flora urbana dejó de cumplir únicamente un rol higienista y ornamental para consolidarse como promotora del orden urbano y la recreación. Entre estos estudios destacan los trabajos de Molina Franco (2013) y de Molina-Prieto y Acosta-Hernández (2018), quienes, a partir de fuentes principalmente secundarias, analizan un proceso histórico marcado por conflictos, tensiones y adaptaciones en la relación entre arborización y desarrollo urbano. Reconocer a los árboles como agentes del espacio urbano, más que como simples autómatas naturales, permite evidenciar su papel activo en la configuración cultural y material de la ciudad (Molina Franco 2013), lo que desafía el dualismo moderno entre naturaleza y cultura (Latour 2007; Konijnendijk 2016). Este reconocimiento implica, además, la redistribución de la agencia en la producción del espacio (Bennett 2010; Latour 2004 y 2008), lo que favorece una redefinición de la ontología del diseño de la ciudad (Escobar 2022) y promueve un urbanismo basado en la cohabitación interespecie (Haraway 2019)1. Siguiendo a Jane Bennett (2010) y a Bruno Latour (2004), entendemos la agencia como la capacidad que algo tiene de producir efectos en el mundo; una capacidad distribuida entre humanos, no humanos y materialidades, pues no es propiedad exclusiva de los sujetos humanos. Desde esta perspectiva, los árboles participan en redes que articulan edificios, personas, instituciones y tecnologías, y producen, en conjunto, transformaciones espaciales, ecológicas, estéticas y sociales, es decir, inciden en la producción misma de la ciudad. Para conceptualizar y analizar esta red de relaciones que constituyen el espacio urbano, resulta útil recurrir al concepto de ensamblaje, que permite examinar cómo componentes heterogéneos —individuos vegetales, políticas patrimoniales, tecnologías— se articulan dentro de redes rizomáticas, esto es, dinámicas y no jerárquicas (Deleuze y Guattari 1980). Desde su formulación original en el término francés agencement, el ensamblaje se entiende como una multiplicidad que opera simultáneamente sobre flujos semióticos, materiales y sociales (Deleuze y Guattari 1980), cuyas propiedades emergen de la exterioridad de las relaciones entre sus partes (DeLanda 2021).
1. La cohabitación interespecie se entiende como un devenir-con otras especies en ensamblajes ecológicos y materiales en los que lo humano y lo no humano se constituyen de manera relacional. Haraway describe este proceso como una “nueva nueva síntesis […] que enlaza ecologías, evolución, desarrollo, historia, afectos, capacidades y tecnologías humanas y no humanas” (2019, 105).
Los ensamblajes se articulan a partir de componentes materiales —entidades físicas y procesos concretos que posibilitan su existencia— y de componentes expresivos, que comprenden los discursos, normas y significaciones que orientan su funcionamiento y delimitan su campo de acción (DeLanda 2021; Bennett 2010). Esta distinción no implica una separación absoluta, sino dos modos de agencia interdependientes: los componentes materiales sostienen las condiciones de posibilidad del ensamblaje, mientras que los componentes expresivos modulan su visibilidad, legitimidad y proyección. De esta manera, puede entenderse que el ensamblaje es inherentemente productivo: genera nuevas realidades, modos de organización y configuraciones espaciales en continuo devenir (Livesey 2013), formando una relación socioespacial provisional, siempre sujeta al cambio (Wang 2019). No obstante, Brenner, Madden y Wachsmuth (2011) advierten que esta adopción metodológica puede derivar en un uso excesivamente descriptivo del término, si se desvincula del análisis crítico de las estructuras de poder que configuran los propios ensamblajes.
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Dearq 45 Siguiendo el marco teórico propuesto, este artículo analiza la agencia de la Cenostigma pluviosum (acacia amarilla) en la configuración de un ensamblaje tecnonatural en Provenza, un antiguo conjunto residencial que en las últimas dos décadas se ha transformado en una infraestructura turístico-comercial relevante de Medellín. Para ello, los hallazgos del estudio empírico se organizan en dos tipos de componentes: materiales —los elementos ecológicos, arquitectónicos y técnicos que conforman físicamente el ensamblaje, así como los procesos que permiten su existencia, como la siembra, el mantenimiento y la adaptación al entorno urbano— y expresivos —las mediaciones normativas, tecnológicas y simbólicas que regulan y dan sentido al ensamblaje—. A partir de esta caracterización, se discute el papel de las acacias como actores no humanos en redes de coproducción urbana que integran organismos vivos, normas, tecnologías, flujos turísticos y procesos de valorización comercial. Por último, se presentan las conclusiones del estudio. Las preguntas que guían el desarrollo del artículo son: ¿de qué manera los individuos de Cenostigma pluviosum participan en la formación de un ensamblaje tecnonatural, actuando simultáneamente como elementos ecológicos, patrimoniales, tecnológicos y simbólicos? ¿Cómo se materializa la agencia de una especie vegetal específica en contextos urbanos marcados por dinámicas turísticas y extractivas? Y, finalmente, ¿cómo se negocia su permanencia y transformación en un lugar presionado por la valorización comercial del suelo y el consumismo?
metodología Esta investigación adoptó un enfoque etnográfico situado y multimodal, siguiendo los marcos conceptuales de Yaneva (2012, 2017 y 2022). Se aplicaron métodos cualitativos e inductivos, incluyendo observación participante y entrevistas semiestructuradas, a partir de las pautas de Guber (2011), lo que permitió acceder a los significados, decisiones y narrativas que sustentan la valorización y conservación del arbolado urbano. Las entrevistas se realizaron con informantes clave seleccionados por su experiencia y rol en la gestión del arbolado urbano en Medellín: Mauricio Jaramillo, especialista en flora urbana y colaborador en programas de conservación del Área Metropolitana, que participó en la formulación de la normativa sobre árboles patrimoniales; y Paul Carder, arquitecto de la corporación Provenza, organización que agrupa a los comerciantes de los antiguos predios residenciales del barrio, encargado de coordinar las intervenciones físicas en el espacio urbano. Estos datos se complementaron con un registro fotográfico sistemático realizado durante el mes de marzo de 2025 en distintas horas del día, análisis documental y revisión de archivos históricos, con el fin de reconstruir el proceso de arborización y transformación urbana del barrio. El registro fotográfico se utilizó para capturar visualmente las interacciones y fricciones entre las acacias amarillas y los diferentes elementos del espacio urbano, siguiendo las estrategias propuestas por Tsing (2005) y Haraway (2019), y permite observar las traducciones y conexiones entre actores humanos y no humanos que Latour (2007) conceptualiza. Paralelamente, la revisión normativa y el análisis de contenidos digitales posibilitaron examinar la integración de las acacias en sistemas de monitoreo urbano y su consolidación como símbolo estético y cultural del barrio, incorporando además un componente cuantitativo de seguimiento de ejemplares y su estado fitosanitario. Al combinar estas estrategias, la investigación produce un análisis integral del arbolado urbano, articulando evidencias cualitativas, históricas y cuantitativas, y posicionando a las acacias amarillas como actores no humanos con agencia en la transformación de Provenza, en línea con los marcos conceptuales de Deleuze y Guattari (1980), Tsing (2005), Bennett (2010) y DeLanda (2021).
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Figura 1_ Carrera 33 sembrada con ejemplares de Cenostigma pluviosum (acacia amarilla) en Provenza, 2024. Fuente: fotografía de Alejandro Caraballo.
Esta aproximación permite visibilizar la complejidad de los ensamblajes tecnonaturales, y cómo las prácticas humanas y no humanas se coconstituyen en la configuración del espacio urbano.
resultados Componentes materiales Acacia amarilla: ecología, fenología y funciones urbanas Aunque comúnmente se conoce como acacia amarilla, la Cenostigma pluviosum no pertenece al género Acacia, sino que es una especie arbórea de la familia Fabaceae, subfamilia Caesalpinioideae2. Es nativa de América del Sur, con una distribución natural concentrada en el bosque atlántico de Brasil y registros adicionales en Paraguay y el norte de Argentina. Gracias a su adaptabilidad ecológica, bajo requerimiento hídrico y alto valor ornamental, ha sido introducida con éxito en diversos entornos urbanos del continente (Barros Asenjo 2007) (fig. 1). Desde el punto de vista ecológico, la Cenostigma pluviosum cumple múltiples funciones ecosistémicas:
2. Esta confusión taxonómica es frecuente en el uso popular debido a la similitud morfológica de sus flores con las de ciertas especies del género Acacia. Véanse Lewis et al. (2005) y Gagnon et al. (2016).
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Regulación microclimática: su copa densa intercepta la radiación solar, reduciendo la temperatura del aire en 1,83 °C en promedio y la temperatura superficial del suelo en 1,47 °C, según estudios realizados en Medellín (Bustamante Fernández 2018).
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Soporte para la biodiversidad: su floración estacional, de intensos tonos amarillos, atrae insectos polinizadores y favorece la diversidad entomológica.
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Regulación hidrológica y estabilización del suelo: su sistema radicular profundo facilita la infiltración del agua lluvia, reduce la escorrentía superficial y contribuye tanto al equilibrio del ciclo hidrológico urbano como a la estabilidad de terrenos con pendientes moderadas.
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Captura de contaminantes y mitigación climática: su follaje contribuye a la retención de partículas en suspensión, mejorando la calidad del aire urbano. Además, estudios recientes en contextos urbanos subtropicales muestran que los individuos de C. pluviosum pueden remover entre 17,9 y 47,1 kg de CO2 por año, dependiendo de las condiciones del entorno, como la disponibilidad de agua en el suelo y la cobertura del terreno (Rodrigues-Leite et al. 2024).
Según el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo —especialista en flora urbana de Medellín—, la Cenostigma pluviosum sigue un patrón fenológico ligado al clima local: florece en la época seca, con un pico entre enero y marzo, cuando sus
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Dearq 45 flores amarillas atraen numerosos polinizadores (abejas y mariposas); pierde hojas con el aumento de las lluvias entre abril y mayo, y fructifica en los meses más húmedos, dispersando sus semillas entre octubre y noviembre (entrevista personal, 27 de marzo de 2025) (fig. 2). El crecimiento de C. pluviosum es moderado y su estructura se caracteriza por una copa redondeada y compacta que puede alcanzar entre 10 y 16 metros de altura. Según Jaramillo, se trata de una especie poco exigente en términos de mantenimiento: tolera suelos compactos y exposición solar intensa, aunque requiere podas periódicas para controlar su altura y evitar interferencias con redes eléctricas. Sus hojas caducas, al descomponerse, generan hojarasca que puede enriquecer el suelo urbano si se gestiona adecuadamente (entrevista personal con Mauricio Jaramillo, 27 de marzo de 2025). La urbanización residencial moderna: introducción de la acacia amarilla en Provenza Desde el periodo republicano, la introducción de especies ornamentales en Medellín respondió a una visión higienista del espacio urbano, según la cual la vegetación actuaba como filtro de los miasmas que contaminaban el aire de un trópico percibido como malsano (Márquez 2005). Especies como la Roystonea regia (palma real cubana) o el Eucalyptus globulus (eucalipto blanco) se plantaron inicialmente con fines estéticos y sanitarios, para embellecer calles y plazas, al tiempo que se establecía un vínculo entre el bienestar humano y la presencia de árboles y jardines (Uribe 1888). Durante la modernización urbana, la función de la flora se expandió más allá del higienismo y la ornamentación, y se consolidó como promotora del orden
Figura 2_ Lámina de herbario de Cenostigma pluviosum con flor. Fuente: Field Museum of Natural History. Espécimen FMNH-1801480.
investigación urbano, la recreación y la identidad visual del espacio público (Molina-Prieto y Acosta-Hernández 2018). Se seleccionaron especies considerando no solo su valor ornamental o sensorial —como el aroma, el color de las flores o la producción de frutos—, sino también su adaptabilidad ecológica y la facilidad de su mantenimiento, anticipando prácticas de arborización sistemática que se integrarían en los desarrollos residenciales modernos (Molina Franco 2013). En este contexto, el Banco Central Hipotecario de Colombia desarrolló en 1957 la urbanización residencial Provenza, ubicada en la comuna 14, El Poblado. Conformada originalmente por 177 viviendas unifamiliares de dos y tres niveles, cada una con garaje, antejardín y patio posterior (figs. 3-5), Provenza hizo parte de un conjunto de proyectos habitacionales que compartieron una misma lógica de planificación urbana, basada en la división de funciones, según lo expuesto en la Carta de Atenas, y en la relación permanente y apacible de los habitantes con la naturaleza. Según Luis Fernando González Escobar:
Figura 3_ Planta urbanización residencial Provenza. Fuente: elaboración propia. Figura 4_ Sección axonométrica de una calle tipo en la urbanización residencial Provenza. Fuente: elaboración propia. Figura 5_ Axonométrico de la vivienda tipo original. Fuente: elaboración propia.
Desde estas propuestas que tomaron a la naturaleza como un valor importante para la ciudad, la que más caló y más elementos introdujo fue la del Garden Suburb, un planteamiento que se derivó de los presupuestos teóricos de la Garden City […]. Esta idea fue muy valorada en Medellín […] con barrios periféricos conectados al centro urbano por vías carreteables y después con el tranvía, a los que se les dio, al menos en el diseño, esa idea bucólica de naturaleza con arborizaciones, buenas aguas, aire y viviendas que imitaron los cottages. (2007, 157)
El modelo del garden suburb (fig. 6), especialmente en su versión de viviendas adosadas, influyó tanto en los proyectos estatales como en los proyectos privados que se llevaron a cabo en la ciudad hasta mediados del siglo XX. Así, mientras el Banco Central Hipotecario construyó el barrio Lleras y un conjunto
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1) jardinera 2) garaje 3) antejardín
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de casas-granjas en el occidente de la ciudad, barrios como Aranjuez, Prado y Laureles fueron realizados por urbanizadores empíricos (González Escobar 2007) (fig. 7). En ambos casos, sin embargo, la relación con la naturaleza se concibió principalmente como un vínculo entre los habitantes y la vegetación introducida, ya fuera mediante especies locales o foráneas. En los desarrollos impulsados por urbanizadores empíricos, la siembra de árboles generalmente precedió a la construcción de las viviendas, y sirvió como cimbra o estructura guía para el trazado de vías, retiros y antejardines (fig. 8). En estos casos, la selección de especies siguió criterios estéticos definidos: en Prado, por ejemplo, se eligieron guayacanes amarillos y rosados por el color de sus flores, mientras que en San Javier se optó por el ylang ylang, debido al aroma liberado por sus feromonas durante la floración (entrevista personal con Mauricio Jaramillo, 27 de marzo de 2025). En los desarrollos estatales, como Provenza, los criterios estéticos se combinaron con la adaptabilidad ecológica y la facilidad de mantenimiento: se seleccionaron 177 ejemplares de Cenostigma pluviosum, uno por vivienda, debido a su bajo requerimiento hídrico, su color vibrante y su fragancia estacional. En una carta enviada a Javier Agudelo D., jefe del Plano Regulador de la ciudad, el subgerente del Banco Central Hipotecario manifestó: Es nuestro propósito convertir las riberas de la Quebrada en una zona verde con árboles y plantas cuidadosamente seleccionadas y localizadas, para formar un conjunto agradable y estético. También nos complace manifestarle que, por cuenta del Banco, se arborizarán todas las calles de la urbanización Provenza, y durante un año, el sostenimiento, control de plagas, etc., será efectuado por nosotros. (Banco Central Hipotecario 1957, oficio n.º 15, carpeta C-3711)
Cabe señalar que la introducción de acacias en Medellín data de inicios del siglo XX. “En 1914, Enrique A. Gaviria donó ejemplares de acacias moradas y rojas al Bosque de la Independencia” (García 1999, 160). En la década de 1940, Ricardo Olano promovió un programa de siembra en el cerro Nutibara con acacias probablemente provenientes del mismo bosque, que “ya se había consolidado como el principal vivero de la ciudad y suministraba árboles a diversos sectores urbanos” (Molina Franco 2013, 85). Sin embargo, no hay registros de acacias amarillas en Medellín antes de mediados del siglo XX; según Mauricio Jaramillo (comunicación personal, 27 de marzo de 2025), los ejemplares de Cenostigma pluviosum de Provenza habrían sido importados de Brasil junto con otras especies tropicales y, probablemente, reproducidos posteriormente en el Bosque de la Independencia para su distribución en la ciudad.
Figura 6_ Vista aérea de Provenza, 1957. Fuente: Biblioteca Pública Piloto de Medellín, Archivo Fotográfico. Figura 7_ Urbanización El Lleras, desarrollada siguiendo el modelo del garden suburb. Arriba: Vista hacia el parque Lleras, 1943. Abajo: Blanca Vásquez y Enrique Vásquez en el jardín de su casa, en la urbanización El Lleras, 1943.
investigación Componentes expresivos Mediaciones normativas A finales del siglo XX, los ejemplares de Cenostigma pluviosum sembrados en 1957 habían alcanzado su madurez fisiológica y conformaban una bóveda vegetal que modulaba la radiación solar, regulaba la temperatura local y enriquecía la experiencia ambiental del sector. Esto favoreció nuevas prácticas espaciales, evidentes en la transformación de la estructura programática de la urbanización y en el desplazamiento de actividades internas hacia el espacio público, como la instalación progresiva de mobiliario comercial en antejardines y áreas de circulación vehicular (figs. 9 y 10). Ante esta ocupación desregulada, el Departamento Administrativo de Planeación de Medellín emitió directrices para controlar el uso intensivo de franjas verdes. Por ejemplo, comunicaciones oficiales autorizaban la instalación de mesas y sillas en antejardines, de acuerdo con lineamientos y licencias previas (Departamento Administrativo de Planeación de Medellín 2004). Estos permisos habilitaron prácticas informales que provocaron consecuencias ecológicas visibles: compactación del suelo, pavimentaciones irregulares y reducción de áreas permeables, lo que afectó la fisiología de los árboles y su capacidad de intervenir en la configuración del espacio urbano. Signos de estrés vegetativo, copas reducidas y afectaciones visuales, como carteles incrustados, iluminación agresiva y estructuras adosadas, documentaron un deterioro acumulativo. Para contrarrestar estos perjuicios, el 5 de julio de 2019 la Alcaldía expidió el Decreto 0598, en el que definió lineamientos para la protección del patrimonio arbóreo de la ciudad dentro del programa Árboles Patrimoniales de Medellín. Esta norma estableció criterios técnicos basados en atributos históricos, estéticos, simbólicos, paisajísticos y ecológicos, para clasificar la relevancia cultural y ambiental de cada ejemplar. En este marco, 120 ejemplares de Cenostigma pluviosum de Provenza fueron reconocidos como árboles de interés público, y se destacó su valor estético y paisajístico. Mediaciones tecnológicas
Figura 8_ Vegetación como “estructura guía” para urbanizar el barrio Manrique, 1920. Fuente: Biblioteca Pública de Medellín, Archivo Fotográfico.
Como parte de las disposiciones del Decreto 0598 de 2019, los árboles patrimoniales fueron incorporados al Sistema de Árbol Urbano (SAU), una plataforma digital diseñada para la gestión integral del arbolado en el perímetro urbano. Este sistema de acceso público, disponible a través de la web y mediante una aplicación móvil, permite la georreferenciación, el monitoreo y la administración técnica de cada individuo, integrando variables como la altura total, la altura de copa, el diámetro a la altura del pecho (DAP), el estado fitosanitario, el historial
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Dearq 45 de intervenciones y los ciclos fenológicos. La inclusión de estos ejemplares en el SAU visibiliza su importancia institucional, y promueve una gestión basada en evidencia y una mayor transparencia ciudadana (fig. 11). El SAU constituye, más que un simple instrumento de registro, una incorporación tecnológico-administrativa que traduce los procesos vitales de los árboles en datos operativos. A través de su digitalización, los ejemplares de Cenostigma pluviosum pasan a formar parte de una red de información ambiental que articula a técnicos, funcionarios, ciudadanos y organismos vegetales. En este sentido, la plataforma no solo hace visible públicamente el estado fisiológico de cada ejemplar y reconoce su valor ecológico, sino que redefine su modo de existencia en la ciudad, expresando sus propiedades biológicas en indicadores y métricas accesibles a los ciudadanos no especializados. En una revisión realizada durante el mes de marzo de 2025, se evidenció que, del total de ejemplares de Cenostigma pluviosum registrados en la plataforma como árboles patrimoniales, veintitrés habían sido talados. De estos, diecinueve se encontraban ubicados en antiguos antejardines residenciales que habían
Figura 9_ Fachadas actuales de antiguas viviendas en Provenza y ejemplares de Cenostigma pluviosum (acacias amarillas). (A) El Social, carrera 35; (B) Rito, carrera 35; (C) El Puto Taco, carrera 34; (D) Patricia Mejía, carrera 34; (E) Tostao, carrera 34; (F) Mundo Verde, carrera 37. Fuente: fotografía de Alejandro Caraballo.
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investigación sido transformados recientemente en áreas de extensión comercial. Asimismo, se observó que en varios de estos puntos los ejemplares talados habían sido reemplazados por individuos jóvenes, con una edad estimada entre un año y medio y tres años (figs. 12 y 13). Figura 10_ Bóveda vegetal y usos al aire libre en Provenza. (A) Carrera 35, zona sur; (B) Carrera 35, zona norte Fuente: fotografía de Alejandro Caraballo. Figura 11_ Interfaz del visor del SAU. Fuente: captura de pantalla del SAU de Medellín (https://www.medellin.gov.co/sau/). Figura 12_ Interfaz del SAU sobre el área de Provenza; en negro, acacias amarillas taladas. Fuente: captura de pantalla del SAU de Medellín (https://www.medellin.gov.co/sau/). Figura 13_ Ejemplares de Cenostigma pluviosum (acacia amarilla), de entre uno y medio y tres años de edad, sembrados en Provenza. (A) Ejemplar en antejardín Pergamino, carrera 37; (B) Ejemplar en antejardín Fento, carrera 37. Fuente: fotografía de Alejandro Caraballo.
Mediaciones simbólicas o discursivas En paralelo a las mediaciones normativas y tecnológicas que se han producido, la Administración municipal avanza en una estrategia de promoción internacional orientada a dinamizar el turismo y la economía regional, incorporando el componente natural de la ciudad como eje central de su discurso. Aquí Todo Florece es una estrategia lanzada en 2019 por el Bureau de Medellín y la Agencia de Cooperación e Inversión (ACI) como parte de un esfuerzo por reposicionar la ciudad en el escenario internacional. Su narrativa articula los procesos de transformación urbana y social que tuvieron lugar a principios del siglo XXI con las intenciones contemporáneas de regeneración ecológica, proyectando una imagen de Medellín asociada al florecimiento tras décadas de violencia (fig. 14).
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Dearq 45 Como parte de esta estrategia, la propuesta seleccionada como imagen oficial fue presentada por la firma Jaime Uribe & Asociados —una agencia de publicidad y mercadeo reconocida en Medellín por su labor en el ámbito del desarrollo de marca3— y recibió el respaldo ciudadano mediante un proceso participativo en el que intervinieron más de 17.000 personas durante trece días. Según el sitio web oficial de Aquí Todo Florece, la marca se inspira “en una tierra fértil donde llegan muchas semillas, donde todo germina, crece y florece” (Medellín.Travel 2023).
3. Véase, en la página web de Jaime Uribe & Asociados, la sección “Nosotros” (https://jua.com.co/nosotros).
Esta narrativa, sustentada en el motivo del florecimiento, reconfigura la relación entre naturaleza y ciudad, atribuyendo al paisaje vegetal un papel simbólico en la producción de una nueva identidad urbana. Además, en las plataformas digitales, especialmente Instagram y TikTok, las copas floridas de Cenostigma pluviosum funcionan como marcadores visuales que multiplican el valor simbólico del paisaje urbano e invitan a su visita. De esta manera, cada fotografía compartida reinscribe los árboles en una red de visibilidad colectiva, donde los usuarios participan activamente en la construcción del relato de la ciudad mediante comentarios, hashtags, menciones y geolocalización. Así, la mediación simbólica se amplía y digitaliza: la naturaleza se transforma en contenido digital y expande su agencia más allá de su entorno físico inmediato gracias a las tecnologías de la comunicación (fig. 15).
discusiones Como especie introducida al territorio, la Cenostigma pluviosum atravesó un proceso de adaptación que limita su pleno desarrollo físico, lo que implica un mayor gasto de energía y recursos en su mantenimiento y cuidado (Barros Asenjo 2007). Este hecho, irreversible, es el resultado de un momento histórico en el que los imaginarios culturales privilegiaban la incorporación de especies exóticas sobre las endémicas, no solo por criterios estéticos, sino también comerciales, pues “el tráfico de flora convirtió a Medellín, desde mediados del siglo XIX, en un importante puerto de entrada y salida de plantas ornamentales” (Molina Franco 2013, 13). Desde su introducción, se generaron conflictos de adaptación que se entrelazaron con algunos de carácter operativo y de gestión, tal como han señalado Molina (2013) y Molina-Prieto y Acosta-Hernández (2018) para otros casos en Medellín. No obstante, estos conflictos comenzaron a producir formas de intermediación productiva entre los árboles, las personas, las instituciones y los elementos del espacio urbano.
Figura 14_ Instalación de Aquí Todo Florece en Provenza. Fuente: fotografía de Alejandro Caraballo. Figura 15_ Acacias de Provenza como contenido digital. Fuente: captura de pantalla del perfil @barrioprovenza, 16 de mayo de 2025.
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Figura 16_ Distintas afectaciones a ejemplares de Cenostigma pluviosum (acacias amarillas) en Provenza. (A) Copa de acacia entre el alumbrado eléctrico, calle 7.ª; (B) Jardinera reducida, carrera 35; (C) Copa de acacia atravesando un techo, carrera 35. Fuente: fotografía de Alejandro Caraballo.
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Procesos de mediación (DeLanda 2021), fricción (Tsing 2005) o traducción (Latour 2008) se habilitaron gracias a los mecanismos de planificación y los modelos urbanos característicos de mediados del siglo XX. Antejardines, retiros laterales y zonas verdes ofrecieron el espacio físico necesario para el desarrollo de las acacias y habilitaron su capacidad de intervenir en la experiencia sensorial del barrio y en su transformación programática. En este sentido, la Cenostigma pluviosum no solo acompañó el proceso de urbanización moderna, sino que constituyó una de sus condiciones estructurantes, mediando relaciones ecológicas, espaciales y sociales que configuran actualmente el ensamblaje tecnonatural de Provenza. La clasificación de los árboles como patrimonio urbano no solo implica un compromiso con su conservación física, sino también su incorporación al aparato institucional de la ciudad, lo que se traduce en categorías administrativas que les otorgan un nuevo régimen de visibilidad y agencia. La incorporación de los datos del SAU en políticas de planeación y programas de arborización amplía la capacidad de agencia vegetal, lo que permite que decisiones sobre el espacio público dependan parcialmente de la información generada por los árboles, revisada también por los ciudadanos. Por otra parte, el discurso institucional de promoción y mercadeo de la ciudad convierte a las acacias —usando el término de MacCannell (2017)— en marcadores turísticos: objetos naturales con valor simbólico que orientan la mirada del visitante y articulan el relato de Medellín como territorio regenerado. Así, los árboles funcionan como signos mediadores entre el espacio urbano y su representación pública y mediática, de modo que contribuyen a su conversión en uno de los sitios turísticos más frecuentados de la ciudad. Las mediaciones identificadas se entrelazan entre sí: la mediación normativa habilita mediaciones tecnológicas, mientras que las simbólicas implican también dimensiones tecnológicas. Como señala DeLanda (2021), los componentes materiales y expresivos de un ensamblaje son interdependientes, y las mediaciones que configuran dichos componentes mantienen relaciones similares. Las condiciones actuales del arbolado patrimonial de Provenza muestran una brecha entre la gestión institucional y la práctica cotidiana. Muchos ejemplares permanecen expuestos a situaciones adversas, y veintitrés árboles patrimoniales fueron talados y reemplazados por ejemplares jóvenes que, aunque simbólicos, carecen de la capacidad ecológica y estructural de los árboles maduros (fig. 16). Ante esta situación, Paul Carder, arquitecto de la Corporación Provenza —organismo que agrupa a los comerciantes y coordina intervenciones físicas en el barrio—, señaló que el atractivo del sector reside en su entorno verde, por lo que se están planteando acciones, como recorridos guiados de flora urbana, para fomentar la apreciación y el respeto del ambiente del barrio (entrevista personal, 19 de marzo de 2025).
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Aunque estas iniciativas no constituyen aún políticas formales, evidencian un cambio emergente en la percepción urbana por parte de los comerciantes, quienes empiezan a reconocer la interdependencia entre economía, ecología y estética. Más allá del interés instrumental, se vislumbra una disposición a integrar el arbolado patrimonial en nuevas formas de valorización que, aunque ambiguas, abren la posibilidad de compromisos colectivos de mantenimiento ecológico y ambiental (fig. 17).
conclusiones El análisis de la agencia de la Cenostigma pluviosum en el ensamblaje tecnonatural de Provenza permite comprender el espacio urbano como una construcción relacional en la que interactúan actores humanos y no humanos. Este enfoque revela que las transformaciones espaciales y ecológicas del barrio no dependen únicamente de decisiones planificadas, sino de mediaciones cotidianas entre organismos vegetales, tecnologías, instituciones y habitantes. Considerar la ciudad como un ensamblaje —una multiplicidad dinámica de relaciones— desplaza la mirada antropocéntrica y abre posibilidades de alianzas interespecie orientadas hacia formas más sostenibles de producción urbana. El estudio muestra además que trabajar en escalas menores visibiliza interacciones materiales y expresivas que suelen quedar fuera de los marcos explicativos dominantes. En este nivel microlocal emergen formas de cohabitación, disputa y negociación que redefinen el papel de los actores urbanos y plantean las escalas locales como espacios de resistencia epistemológica y política. Así, lo que está en juego no es solo la conservación de una especie vegetal o la regulación del espacio público, sino el tipo de ciudad que se produce y las formas de conocimiento que se habilitan o bloquean en ese proceso. Finalmente, el análisis evidencia que en ocasiones las mediaciones descritas funcionan más como estrategias de optimización económico-tecnológica que como mecanismos de conservación ecológica. La dimensión ambiental se subordina a un régimen estético que extrae valor simbólico del paisaje sin atender a su complejidad material. Replantear la gestión del arbolado patrimonial requiere integrar conservación ecológica y regulación del espacio público, de modo que los árboles mantengan sus funciones ecosistémicas y su capacidad de incidir en la producción urbana. Este marco teórico y metodológico podría aplicarse a otros barrios de Medellín con arbolado patrimonial —como Laureles o Prado— y a contextos urbanos latinoamericanos comparables, lo que contribuiría a ampliar la comprensión de las mediaciones ecológicas, sociales y tecnológicas en el sur global.
Figura 17_ Pendón que promueve el cuidado y la limpieza de los parques. Fuente: fotografía propia.
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Dearq 45 Recibido: 28 de mayo de 2025 Aceptado: 2 de febrero de 2026 Cómo citar: Farfán Sopó, María Patricia y Tomas Bolaños Silva. "Arquitectura viva: el tull nasa-páez como modelo sostenible y ecológico de territorialidad multiespecie". Dearq 45 (2026): 30-39. https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.03
Arquitectura viva: el tull nasa-páez como modelo sostenible y ecológico de territorialidad multiespecie Architecture as Living Practice: The Nasa-Páez Tull as a Sustainable and Ecological Model of Multispecies Territoriality
El artículo aborda el tull indígena nasa-páez (Toribío, Cauca) como modelo de diseño arquitectónico multiespecie y decolonial. Se emplean metodologías etnográficas situadas (entrevistas a líderes y educadores) y observación participante para estudiar el tull comunitario. Este se define como el espacio agrícola, arquitectónico, simbólico y ontológico que articula memoria, espiritualidad y beneficios ecosistémicos. Los resultados muestran que el tull integra prácticas de cuidado y justicia ecológica, y propone un modelo replicable para el diseño regenerativo en el sur global. Se concluye que el tull puede orientar arquitecturas multiespecie al situar en el centro la reciprocidad y la pedagogía territorial. Palabras clave: tull, nasa kiwe, arquitectura multiespecie, ley de origen, territorialidad multiespecie, diseño decolonial. This article examines the Indigenous Nasa-Páez tull in Toribío, Cauca, as a model of multispecies and decolonial architectural design. Drawing on situated ethnographic methodologies, including interviews with community leaders and educators and participant observation, it studies the communal tull as an agricultural, architectural, symbolic, and ontological space that articulates memory, spirituality, and ecosystem benefits. The findings show that the tull integrates practices of care and ecological justice and offers a replicable model for regenerative design in the Global South. The article concludes that the tull can guide multispecies architectures by placing reciprocity and territorial pedagogy at the center. Keywords: tull, nasa kiwe, multispecies architecture, law of origin (ley de origen), multispecies territoriality, decolonial design.
María Patricia Farfán Sopó pfarfan@unipiloto.edu.co Universidad Piloto de Colombia
Tomas Bolaños Silva tomas-bolanos@unipiloto.edu.co Universidad Piloto de Colombia
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.03
investigación
introducción Frente a la crisis global, las epistemologías indígenas ofrecen alternativas críticas al diseño extractivista y antropocéntrico del territorio. El pueblo nasa-páez (Cauca, Colombia) propone, a partir de la noción de nasa kiwe (“la gran casa”), visiones territoriales que articulan el habitar con una ética entre humanos, espíritus, plantas, animales y elementos del paisaje (Equipo Nacional del Plan de Salvaguarda 2013, 24). Central en esta cosmovisión es el tull, una huerta multiespecie donde se integran prácticas espirituales, políticas, ecológicas y pedagógicas (Yule y Vitonás 2010, 54, 91). Este artículo examina el tull como espacio agrícola, arquitectónico, simbólico y ontológico (Rapoport 1969) donde se siembra y se transmiten la memoria ancestral, los vínculos comunitarios y las formas de vida en nasa kiwe (Paredes López y Rincón Oñate 2010, 21). Con base en una investigación doctoral, metodologías situadas y el testimonio de un educador nasa, se propone que el tull es una infraestructura viva y sagrada que enraíza el cuidado, la defensa del territorio y la cultura intergeneracional. El tull no es una metáfora, es un microterritorio donde florecen los saberes, las relaciones y la justicia ecológica relacional. Su análisis invita a repensar la arquitectura desde la perspectiva de las lógicas de descentramiento, regeneración y reciprocidad. Como práctica indígena resistente a la modernidad colonial, el tull ofrece alternativas concretas para el diseño regenerativo, la justicia climática y pedagogías territoriales, y contribuye a los debates sobre la descolonización del diseño en el sur global. Está práctica es multiespecie (humanos, animales y plantas) para la creación de espacios, cuidado y reciprocidad con un enfoque no antropocénico en la arquitectura (Baha y Singh 2024; Grobman et al. 2023; Ansari 2019).
metodología Este estudio adopta un enfoque participativo y cualitativo mediante entrevistas semiestructuradas a diez personas de la comunidad (docentes, comuneros y mayores —líderes espirituales—) en nueve tulles, y análisis del Plan de Vida, la ley de origen, entre otros documentos. Se fundamenta en la investigación-acción participativa y en pedagogías indígenas (Cecidic 2015), lo que permite que la comunidad valide y oriente los resultados. Para este proceso, se contó con autorización de los líderes comunitarios.
la ley de origen y la construcción simbólica del territorio Tenemos leyes de origen, que definen y regulan nuestras relaciones con el cosmos. Son las siguientes. Para ser verdaderos hijos de la tierra y estar juntos en una misma casa (tierra-Nasa), debemos cumplir con las leyes que nos dejaron las autoridades cósmicas, o leyes de comportamiento, que son seis: cada tres meses la familia debe realizar los trabajos de medicina tradicional (armonización), hacer cuatro rituales generales por resguardo, cada año refrescar las varas de mando por cada cabildo, hacer la apagada del fogón cuando sea necesario con la lluvia o con el sol (ritual mayor), ritual de diálogo con el sol y con la lluvia. (CRIC 2007, 43)
En el pensamiento territorial nasa-páez, la ley de origen es un marco cosmológico de acuerdo con el cual el territorio es una casa viviente (kiwe) que alberga a todos los seres vivos, espíritus ancestrales y humanos (Rojas 2011, 20). Esta ontología multiespecie promueve relaciones de reciprocidad y cuidado representadas en actos como sembrar, tejer, contar historias y enterrar el ombligo al nacer, que simboliza una conexión de su identidad y responsabilidad con un territorio vivo (Resguardo Indígena Kwet Wala Dxüus Yat Nasa 2007, 5). Las tres piedras del fogón (tulpa) representan los fundamentos de la vida: padre, madre e hijo (Resguardo Indígena Kwet Wala Dxüus Yat Nasa 2007, 5) y dan origen a la espiral como centro de su cosmovisión, representada en tejidos,
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movimientos rituales, trazos arquitectónicos, e incluso en la disposición del terreno cultivado. Esta espiral se expande hacia el paisaje a través del tull, transformando los actos de cultivo en prácticas espirituales y ecológicas. De este modo, los nasa-paeces inscriben sentido en la tierra, haciendo visible el vínculo entre territorio y seres vivos (fig. 1). La arquitectura se integra en esta construcción simbólica. La nasa yat, o casa familiar, y la yatzunga, o casa comunal, más que refugios, son extensiones de la gran casa o territorio (Grupo de Estudios Sociales Comparativos 2013; Yule y Vitonás 2010; ACIN 2014); son construidas con materiales locales y diseños ancestrales. El tull se convierte en el umbral entre la vida doméstica y el ámbito sagrado, un espacio liminar donde humanos, espíritus, plantas y animales se modelan mutuamente (Hunt 1997). Líderes como el cacique Juan Tama se unen simbólicamente a ríos y lugares sagrados, a la montaña que es la morada de deidades, donde se originan mitos, para evidenciar la lucha por el reconocimiento cultural y político indígena (MEN 2015; Rappaport 1982). Los rituales en estos paisajes no son simbólicos, son momentos de diálogo interespecie y de renovación del pacto. La ley de origen exige tributos, relatos, observancias estacionales y una arquitectura que honre estas conexiones. Además, este orden simbólico orienta la planificación espacial donde la alineación con enseñanzas ancestrales, orientación, materialidad y geometría tiene un sentido relacional. La ley de origen nasa-páez pone en práctica un modelo de construcción de lugar basado en relatos, acciones y símbolos, que es tanto resiliente como regenerativo, no está dividido ni poseído, sino que es vivido y defendido. Esta cosmopolítica multiespecie redefine la infraestructura como algo que surge del cuidado recíproco, en lugar de la imposición, y ofrece un ejemplo concreto de cómo podría ser en la práctica una ética de diseño descentrada y multiespecie.
Figura 1_ Representación de la serpiente enroscada en el movimiento en espiral en el tull contemporáneo. Fuente: fotografía de María Patricia Farfán Sopó.
investigación
el tull: huerta sagrada y espacio político El testimonio de un educador tradicional indígena nasa-páez destaca el tull como un espacio pedagógico que conecta el territorio con el estudio y apropiación de la cultura nasa-páez: Como profesor, tengo el compromiso de darles a mis estudiantes no solo el conocimiento básico, sino debo entregarles lo que conozco que es mi cultura. […] a mí me gusta traer a mis estudiantes acá al tull, porque este lugar es un mejor salón de clase que uno encerrado en un salón con paredes y techo, aquí en contacto con la tierra aprenden más, aprenden el verdadero sentido de ser Nasa, porque el Nasa debe estar en contacto con la tierra para que realmente sepa que esto es de él, que esto le pertenece y por esta tierra es que se debe luchar de manera pacífica. Eso hace muy interesante que se vean diferentes opciones, diferentes formas de poder uno pertenecer aquí a la comunidad. (Rivera 2014).
El tull ocupa un papel central en el mundo nasa-páez como un espacio viviente, simbólico y pedagógico que articula tradición y resistencia. Más que un jardín o una parcela, es un lugar donde el territorio se teje, cultiva la memoria ancestral y cohabita una comunidad multiespecie. Es una huerta sagrada con significado espiritual, político y arquitectónico que encarna la ética del cuidado, la reciprocidad y la permanencia. Surgido como respuesta al desplazamiento colonial, se reapropió para la regeneración espiritual y agrícola. Antes las montañas eran reservadas para la ceremonia y los valles para la agricultura, pero el reordenamiento poscolonial desplazó estas actividades al mismo espacio. El tull es memoria de la pérdida y herramienta de resurgimiento, que encarna la voluntad de habitar la nasa kiwe como casa sagrada pese al continuo despojo. En él se realiza el ritual del entierro del ombligo que une al niño física y espiritualmente con el territorio: Cuando un niño nace, el cordón umbilical debe ser enterrado. Antes se enterraba cerca del fuego, pero ahora se entierra en la esquina izquierda de la casa o en el tull. Este trabajo lo debe hacer el médico tradicional o mayor o la partera […]. También se le debe poner grasa de animal al niño para que este sea fuerte y trabajador. (Umata 2011, 14)
Este acto afirma la pertenencia del individuo a la nasa kiwe, y lo enraíza en los ciclos de siembra, crecimiento y continuidad comunitaria. El tull, así, además de ser un lugar para sembrar alimentos, es también para sembrar memoria, identidad y responsabilidad intergeneracional. El tull funciona como espacio pedagógico, donde las voces de mujeres y de los mayores transmiten saberes. Como señala el testimonio, es una mejor aula que cuatro paredes: un lugar donde los niños aprenden tocando la tierra, escuchando historias y comprendiendo que la vida y la tierra están entrelazadas. Así, el tull contrarresta la educación formal, que a menudo ignora el conocimiento indígena. Enseña a través de la práctica, del hacer y del observar incorporando el conocimiento en los ritmos de la vida. En el ámbito arquitectónico, el tull se integra con la nasa yat, creando continuidad espacial y simbólica entre hogar, tierra y espíritu. Está delimitado por chambas, esto es, zanjas cavadas a mano que bordean y simbolizan el tejido del espacio (Rappaport 1994, 49). La espiral que aparece en su diseño evoca el movimiento de la serpiente y el crecimiento de la vida. En esta configuración, el tull se convierte en un lugar y también en un mapa: de cosmología, de historia y de resistencia política. El tull es multiespecie, participa activamente en la vida del territorio y forma parte de una red de cuidado que sostiene la existencia humana y no humana por igual. Cultivar el tull es una coreografía relacional en la que cada especie juega un papel en la vitalidad de la nasa kiwe. Esta interacción multiespecie se
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Dearq 45 ritualiza a través del calendario agrícola, el uso de ofrendas y tributos, y el conocimiento oral compartido por los mayores, quienes leen la tierra a través de los signos revelados por animales y plantas. Además, algunos animales, como la serpiente o el cóndor, son guías espirituales y protectores del territorio (Yule y Vitonás 2010, 183). Sus representaciones forman parte de un lenguaje visual y simbólico del tull. La serpiente en forma de espiral refleja el movimiento de la vida y del tiempo, a la vez que actúa como guardiana del fogón y del jardín. Como espacio político, el tull es fundamental en la defensa territorial impulsada por el Proyecto Nasa y el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) (Wilches-Chaux 2005; Bonilla 2015; Paredes 2014; Troyan 2015). Estas huertas afirman la autonomía indígena y la presencia cultural y ecológica en zonas marcadas por el conflicto, la violencia y el desplazamiento. El tull ofrece un contrapunto regenerativo; dice: “Estamos aquí y cuidamos esta tierra”. En iniciativas arquitectónicas y educativas, como el diseño del Centro Piloto para el Renacer de los Niños y las Niñas, Wasak Kiwewex Fxidx, el tull ha sido incorporado, más que como un elemento paisajístico, como una pieza que encarna la ley de origen (fig. 2). Espirales grabadas en muros, tejidos incorporados en los diseños y la presencia de tull comunales son gestos arquitectónicos que recuerdan y refuerzan el pensamiento territorial nasa. El tull, entonces, es sitio y símbolo donde el diseño se encuentra con el ritual y donde la justicia multiespecie no se teoriza: se vive. Colocar al tull en el centro del análisis resalta su capacidad para articular una ontología del diseño situada, encarnada y decolonial; ofrece una alternativa al paradigma urbano de centralización, extracción y propiedad, y propone un modelo de descentramiento basado en el cuidado, el ritual y la convivencia. El tull es una invitación a imaginar cómo se construye y habita el espacio, en territorios indígenas, en todo el sur global y más allá. Se trata de un modelo de diseño relacional en el que lo sagrado, lo ecológico y lo político están profundamente entrelazados, una verdadera forma multiespecie de habitar el mundo.
arquitectura, espiral y ciudad multiespecie Al repensar el diseño desde una perspectiva no antropocéntrica, la arquitectura del pueblo nasa-páez contrasta con los paradigmas urbanos contemporáneos (Geib 2023; Bolaños Silva et al. 2019). En la nasa kiwe, la arquitectura no se limita a la forma-función, sino que emerge como un acto ritualizado de interconexión enlazado a una construcción simbólica de territorio (Farfán Sopó 2023) La nasa yat, la yatzunga y el tull son formas arquitectónicas que entrelazan cosmología, ecología y pedagogía en un lenguaje espacial basado en la reciprocidad. La espiral, símbolo central en la cosmología nasa, guía la concepción y el uso del espacio (Cecidic 2015). Esta forma, inspirada en patrones naturales, como la serpiente enrollada o el brote de una planta, se replica en la disposición de casas, huertas y espacios comunales. No es simplemente una figura; es además una lógica espiritual y temporal de despliegue: una encarnación de los ciclos de la vida, el aprendizaje, la resistencia y el retorno. En contraste con los modelos lineales y jerárquicos del desarrollo, la espiral manifiesta un proceso de expansión arraigado en la memoria y el ritual (Niño Murcia 2015). En esta lógica, el fogón es el epicentro del diseño arquitectónico y de la vida social. Desde la tulpa, el conocimiento se expande mediante ceremonias, narraciones y reuniones comunitarias (Molina y Hurtado 2013). En lugar de compartimentar el territorio, los nasa-paeces articulan una arquitectura del flujo, una continuidad que refleja la interdependencia ecológica. Las formas construidas son extensiones del paisaje, y el paisaje es, en sí mismo, una arquitectura sagrada.
investigación Estas arquitecturas se comunican con seres más allá de lo humano. La orientación de la casa, los materiales y la colocación de elementos simbólicos, como tallas de animales o lugares sagrados, son formas de diálogo multiespecie, una manera de honrar e invitar la participación de espíritus, plantas, animales y fuerzas elementales. En este sentido, la arquitectura nasa-páez es ontológica: da lugar a un mundo donde los humanos no son el centro, sino parte de una constelación más amplia de la vida. Esta visión se refleja en el testimonio de Gonzalo Rivera, citado al inicio de esta sección, según el cual la arquitectura construye edificaciones, pero también relaciones. Al llevar a los estudiantes al tull, se activa un espacio donde el aprendizaje ocurre escuchando a la tierra, observando animales, y sintiendo los ritmos del viento, el agua y el crecimiento de todos los seres vivos. Su pedagogía encarna una ética multiespecie de acuerdo con la cual el suelo es maestro, las plantas son portadoras de memoria y el canto de las aves integra el currículo. Esta visión insiste en que esta forma de habitar y aprender debe ser preservada frente a las presiones del borramiento cultural y la degradación ambiental. Los seres míticos y símbolos territoriales no son motivos decorativos; son evidencia de los diferentes niveles o planos de un mundo compartido con parientes no humanos. El entorno construido, en este marco, se convierte en un archivo vivo, una interfaz entre la tradición y la innovación, entre el territorio y el ser. La arquitectura de la nasa kiwe es dinámica, evoluciona mediante el ritual, la adaptación estacional y las relaciones multiespecie. El tull es un nodo de resistencia y un sitio generativo para rediseñar la pedagogía, la política y la estructura comunitaria. Su enseñanza, guiada por los abuelos y los cantos de las aves, afirma que toda arquitectura verdadera debe albergar espacio para que otras vidas florezcan. Figura 2_ Representación de la espiral en el tull y la montaña en mochila. Proyecto piloto Wasak Kiwewex Fxidx, que muestra la expansión cultural y territorial en el resguardo de San Francisco. Fuente: fotografía de María Patricia Farfán Sopó.
Esta ética del diseño contrasta con las infraestructuras extractivas modernas, en las que el territorio se aplana al ser entendido como propiedad y el diseño se reduce según un criterio de eficiencia. Los nasa-paeces no conciben la ciudad
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Dearq 45 como un centro de dominación; para ellos se trata de una red descentralizada. El tull, como gesto espacial y simbólico, interrumpe monocultivos y recupera el suelo, para los pueblos indígenas y para las relaciones multiespecie. Las implicaciones de esta visión arquitectónica trascienden el resguardo. Mientras las ciudades del sur global enfrentan desigualdad, cambio climático y borramiento cultural, los nasa-paeces nos recuerdan que los futuros alternativos ya existen. La espiral, el tull y la gran casa de nasa kiwe ofrecen planos para ciudades del cuidado y la convivencia, no construidas con grillas de concreto, sino con relatos, rituales y sintonía ecológica. Diseñar con el tull en mente es abrazar una poética del habitar, una práctica de diseño ancestral que escucha, siente y honra los ritmos de la vida (Chávez Mendoza y Puerta 1981; Bernal Villa 1968). Implica practicar la arquitectura como invitación, más que como una imposición: habitar en reciprocidad y construir para humanos, con y entre todos los seres que hacen posible el territorio.
habitar y sembrar: la poética de la vida enraizada Para el pueblo nasa-páez, habitar es un proceso encarnado inseparable del acto de sembrar. Habitar la nasa kiwe implica sembrar semillas, y también memoria, vínculos y futuros. El tull materializa esta ontología, como un espacio donde la vida se enraíza mediante el cuidado y la responsabilidad. Sembrar en el tull es ceremonia, política y pedagogía. Cada gesto, como cavar la tierra, depositar la semilla, regar, expresa compromiso con el lugar, con los parientes humanos y más que humanos, con la continuidad de la vida. Sembrar es también habitar: un acto cotidiano que ancla al ser en una trama multiespecie. Esta fusión desafía las divisiones occidentales entre habitar y cultivar, arquitectura y agricultura, cultura y naturaleza. En el pensamiento nasa, estos mundos están entrelazados en una ética de arraigo. Vivir bien es sembrar bien: lo que crece alimenta cuerpo, espíritu, tierra y comunidad. El tull es huerto y suelo identitario, donde vivir y cuidar son inseparables. Las nuevas generaciones aprenden a habitar sembrando. Descubren que sus gestos dejan huella, que la tierra tiene memoria y que el cuidado es constante. Las y los mayores cuentan cómo llegaron las plantas, cómo hablarles y cómo algunas no crecen donde hubo violencia. El tull refleja la memoria social y el estado del tejido comunitario. Si la tierra está bien cuidada, la comunidad también. Habitar y sembrar es participar en un devenir mutuo con el territorio. El tull enseña que habitar no es imponer: es dialogar con la tierra mediante necesidades, ofrendas y futuros. A través de la siembra, los nasa-paeces conectan a sus ancestros con los descendientes, tejiendo el pasado en el suelo del presente. La relación entre sembrar y habitar revela que nasa kiwe no es simplemente tierra, sino un territorio de seres con historia, función y voz. Espíritus, animales y energías ancestrales que coconfiguran el espacio del habitar. El tull es un microcosmos de ese todo mayor, que expresa diversidad y sabiduría. Contiene formas de vida, conocimiento cultural, memoria del origen y códigos de coexistencia transmitidos por generaciones. Nasa kiwe y tull son entendidos como una “familia comunitaria”, en la que cada ser, desde la semilla hasta la montaña, cumple un rol en la sostenibilidad de la vida. Esta visión de familia no es metafórica, sino vivida: los humanos son hermanos de ríos, cuidadores de plantas y aprendices del viento. Sembrar es entrar en relación, reafirmar el parentesco y reconocerse como parte de un mundo compartido, animado por espíritu e historia. Frente al desplazamiento y al desarrollo monocultural, sembrar es una afirmación de continuidad. Cada tull es una negativa al olvido y una declaración de vida enraizada. Los nasa-paeces cultivan alimento y cosmovisiones, que afirman la interdependencia, la memoria y el derecho de todos los seres a florecer.
investigación Sembrar es habitar con otros. Habitar es cuidar los hilos invisibles que enlazan las formas visibles. A través del tull, los nasa-paeces recuerdan que el territorio es una red de relaciones vivas ancestrales y en constante transformación.
el tull como manifiesto multiespecie: diseño regenerativo y ética territorial desde el sur global En contraste con los enfoques que definen la calidad arquitectónica a partir de métricas cuantificables o del criterio técnico de expertos, el tull plantea una epistemología radicalmente distinta, basada en la ética relacional y multiespecie. Como señalan Chupin, Cucuzzella y Adamczyk (2022), la calidad en arquitectura puede entenderse desde tres enfoques: el disciplinar, el gerencial y el ético. Mientras que la perspectiva disciplinar pone énfasis en la visión del arquitecto y el rigor técnico, y la gerencial privilegia resultados medibles y eficientes, la teoría ética amplía el concepto de calidad para incluir dimensiones sociales, culturales y ecológicas. Esta última se alinea profundamente con la visión nasa-páez del tull, no como un espacio objetivado, sino como una infraestructura viva que encarna el cuidado, la memoria y la cohabitación. El tull cuestiona las lógicas gerenciales al resaltar cualidades intangibles, como la resonancia espiritual, el tejido comunitario y la reciprocidad ecológica, elementos frecuentemente excluidos de los marcos occidentales de valoración arquitectónica. Así, integrar la dimensión ética de la calidad permite argumentar cómo arquitecturas indígenas como el tull resisten los órdenes espaciales coloniales, al tiempo que plantean alternativas situadas para un diseño regenerativo y relacional.
Tabla 1_ Principios del tull nasa como infraestructura viva multiespecie. Fuente: elaboración propia.
La tabla 1 propone una mirada de los principios del tull nasa como infraestructura viva multiespecie, incluyendo acciones específicas observadas o derivadas de la práctica territorial nasa. Estas acciones se traducen en estrategias operativas para el diseño arquitectónico, urbano y rural, con un enfoque regenerativo y de justicia ecológica relacional.
Principio de diseño multiespecie desde el tull
Espacialidad, ecología y estructura del paisaje
Integración de especies vegetales y animales: diversidad funcional de especies
Tecnologías adaptativas y bioconstrucción
Espiritualidad del lugar
Fundamentación (Chupin, Cucuzzella y Adamczyk 2022; Prieto Novoa 2024; Farfán Sopó 2023; Quintero et al. 2015)
El tull se trabaja y se cuida con respeto a la tierra como ser que siente, y para ello se evita el uso de productos químicos industriales.
El tull combina plantas frías/ calientes y dulces/bravas, animales de sangre fría/caliente, bajo principios de equilibrio.
El tull es descrito como una escuela de vida donde se aprende con los mayores y con la naturaleza.
El tull alberga espíritus de la naturaleza, como el arco, el trueno y los duendes; está mediado por la tulpa (fogón) como núcleo simbólico y pedagógico.
Acciones específicas basadas en el tull nasa
• Crear microhábitats dentro de la huerta: refugios para aves, insectos y pequeños mamíferos.
• Cultivos asociados que imiten patrones naturales (permacultura, agroforestería).
• Uso de materiales locales, como tierra (tapial, bahareque, adobe).
Se necesita ampliar los lugares en donde se realiza el tull con elementos propios espirituales.
• Diseñar caminos y bordes con especies nativas que controlen la erosión y atraigan polinizadores.
• Composición multiestratificada con frutales, medicinales y comestibles.
• Incorporar árboles perimetrales como conectores ecológicos.
• Inclusión de estanques o charcas para anfibios y peces.
• Captación y filtración de agua para riego o usos domésticos. • Inclusión de espacios para fauna en viviendas (nidos, refugios, corredores).
• Implementar estructuras vivas: setos comestibles, cercas verdes. Aportes concretos para la arquitectura
• Diseño de paisajes funcionales que restauren la conectividad ecológica.
• Sistemas productivos integrados en patios, techos, bordes.
• Delimitación simbólica y ecológica de espacios con vegetación viva.
• Refuerzo de la biodiversidad funcional en viviendas y en el espacio público.
• Interfaz natural entre arquitectura y entorno.
• Inclusión de agua como elemento del hábitat.
• Diseñar infraestructuras que promuevan ciclos cerrados: compostaje, captura de agua, sistemas de bajo impacto.
• Diseñar hábitats integrados para flora y fauna: jardines de polinizadores, sistemas agroforestales, techos vivos.
• Bioconstrucción con bajo impacto y alta adaptabilidad. • Infraestructuras híbridas que funcionan como hábitats. • Vivienda biodiversa como sistema vivo.
• Incluir elementos de anclaje simbólico en los diseños: fogones colectivos, espacios rituales, arte comunitario. • Replicar las lógicas del tull en contextos urbanos, periurbanos o de reasentamiento, manteniendo su tejido.
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conclusión El tull, según la visión de los nasa-paeces, es más que un jardín: es un microterritorio ontológico, es arquitectura viva, tecnología espiritual y afirmación política tejida en el corazón de la nasa kiwe. Enseña que el diseño no es solo cuestión de estructura y forma, sino de ética relacional, interdependencia y memoria. A través del tull, los nasa-paeces cultivan un mundo donde los humanos habitan con y entre seres que cocrean el territorio. Este artículo ha explorado cómo el tull es infraestructura sagrada y simbólica, pedagogía del cuidado multiespecie y manifestación material de la ley de origen y la cosmología nasa. Enraizado en lógicas espirales, vínculos de parentesco con seres más que humanos y rituales, ofrece un marco indígena para un diseño regenerativo, descentralizado y profundamente situado. Desafía paradigmas que separan a los humanos de la naturaleza, y propone una alternativa sobre cómo habitar, partiendo del cuidado, la reciprocidad y la coflorecencia. Frente a la crisis ecológica y la violencia epistémica, los nasa-paeces reafirman una cosmopolítica en la que todos los seres (plantas, animales, ancestros, aguas, vientos) son respetados y escuchados con humildad. El tull es su ofrenda al mundo: una semilla de diseño nacida, no mediante la abstracción, sino a través de la siembra, la narración y la lucha. Es un manifiesto multiespecie enraizado en suelo ancestral y una invitación para todos aquellos que buscan construir futuros del cuidado más allá de la ciudad colonial.
investigación
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Territorios de altura habitados: estudio de formas de asentamiento en el sur andino en contraste con procesos de reasentamiento contemporáneos Inhabited High-Altitude Territories: Settlement Patterns in the Southern Andes and Their Relationship to Contemporary Resettlement Processes Los territorios altoandinos sobre los 3.500 m s. n. m. presentan formas de asentamiento que constituyen sistemas territoriales complejos, cuya comprensión es clave para orientar procesos de reasentamiento contemporáneo motivados por la superposición de asentamientos tradicionales con concesiones mineras. El estudio tiene por objetivo plantear lineamientos proyectuales para futuros reasentamientos en contextos altoandinos del sur global. Mediante un enfoque multiescalar y análisis comparativo de estudios de caso, se identifican relaciones entre factores naturales del ecosistema y elementos formales (antrópicos), lo que revela configuraciones territoriales guiadas por criterios geomorfológicos y lecturas ecosistémicas, con infraestructuras adaptativas que contrastan con los modelos actuales de reasentamiento. Palabras clave: hábitat altoandino, reasentamiento poblacional, ocupación territorial, paisaje productivo, ecosistemas de altura, trópico altoandino. High-Andean territories located above 3,500 meters above sea level encompass settlement patterns that form complex territorial systems. Understanding these systems is essential for guiding contemporary resettlement processes driven by the overlap between traditional settlements and mining concessions. This study aims to propose design guidelines for future resettlement processes in High-Andean contexts of the Global South. Through a multiscalar approach and comparative case study analysis, it identifies relationships between natural ecosystem factors and formal anthropic elements, revealing territorial configurations shaped by geomorphological criteria and ecosystem-based interpretations, as well as adaptive infrastructures that stand in contrast to current resettlement models. Keywords: High-Andean habitat, population resettlement, territorial occupation, productive landscape, high-altitude ecosystems, High-Andean tropics.
Recibido: 31 de mayo de 2025 Aceptado: 2 de febrero de 2026 Cómo citar: Portilla Barba, Romina y Jose Alonso Panduro Castellano. "Territorios de altura habitados: estudio de formas de asentamiento en el sur andino en contraste con procesos de reasentamiento contemporáneos". Dearq 45 (2026): 40-57. https://doi.org/10.18389/ dearq45.2026.04
Dearq 45
Romina Portilla Barba rportill@ulima.edu.pe Universidad de Lima, Perú Pontificia Universidad Católica del Perú
Jose Alonso Panduro Castellano jpanduro@ulima.edu.pe Universidad de Lima, Perú Pontificia Universidad Católica del Perú
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.04
investigación
Figura 1_ Población mundial ubicada sobre los 3.500 m s. n. m. Fuente: elaboración propia con base en Shuttle Radar Mapping (2019) y Tremblay y Ainslie (2021).
introducción En el mundo, menos del 0,2 % de la población reside en altitudes superiores a los 3.500 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.). Sin embargo, en el Perú, más de 4 millones de personas habitan en lugares con esta característica —alrededor del 12,8 % de su población total—, cifra que posiciona al país como el segundo con mayor concentración de habitantes en zonas de gran altitud (Tremblay y Ainslie 2021). Esta condición se explica, en parte, por la ubicación geográfica del territorio peruano dentro de la franja tropical andina, la cual ofrece condiciones climáticas particulares que permiten el asentamiento humano estable, incluso en ecosistemas de alta montaña (fig. 1). Lejos de ser paisajes deshabitados, las zonas altoandinas albergan territorios profundamente antropizados (fig. 2) donde las comunidades han desarrollado estrategias complejas de ocupación, adaptadas a un entorno hostil pero biodiverso. Entre ellas destacan los sistemas hidráulicos basados en qochas de almacenamiento, zanjas de infiltración y canales de irrigación, presentes en numerosas comunidades precolombinas, como es el caso de Tipón en Cusco. Asimismo, las extensas redes de andenerías incas —también distribuidas en diversas comunidades altoandinas— se ejemplifican de manera notable en Moray, Cusco. Este vasto proceso de domesticación reside en que […] se enfrentó a la falta de territorios con una vocación natural para las actividades agrícolas y aun pecuarias. Esto debido a limitaciones de los suelos —áridos desérticos, escarpados—, a la falta de lluvias o a lo impredecible de estas, y a otros factores climáticos desfavorables para los cultivos o que, directamente los impiden. (Canziani 2021, 23).
La intervención humana en estos ecosistemas no ha sido meramente extractiva o destructiva, como las que muchas veces encontramos en entornos urbanos, que sufren los síndromes de una inicial matriz colonial, sobre todo en la falta de correspondencia que presenta frente a las condiciones del territorio en el que se emplaza (Canziani 2021). Por el contrario, estos modelos de asentamiento han generado formas de habitar interdependientes, que articulan factores naturales —agua, relieve, suelos húmedos, vegetación— con elementos formales propios de las estructuras productivas antrópicas. Este proceso, sostenido históricamente, configura un equilibrio dinámico entre el ecosistema y las
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Dearq 45 prácticas humanas, expresado en paisajes agrícolas, redes comunales y tecnologías vernáculas adaptativas, que “dieron como resultado un extraordinario y variado corpus de paisajes culturales” (Canziani 2021, 24). Sin embargo, en las últimas décadas, los proyectos extractivos de gran escala, especialmente los vinculados a la minería, han transformado drásticamente estas dinámicas. En diversos casos del sur andino peruano, las comunidades asentadas en territorios estratégicos han sido desplazadas mediante procesos de reasentamiento poblacional permanente, dado que se superponen las actividades extractivas con los territorios ocupados por poblaciones rurales (León 2017). Estos proyectos suelen replicar modelos urbanos estandarizados, desvinculados de las lógicas socioecológicas que históricamente han estructurado la vida rural altoandina (fig. 3). Como consecuencia, se produce una ruptura territorial que afecta no solo las formas de habitar y producir, sino también la identidad cultural, las relaciones multiespecies y el equilibrio ecosistémico del territorio. Frente a este escenario, el presente artículo busca demostrar que las lógicas habitativas y productivas de las comunidades altoandinas peruanas constituyen formas complejas de ocupación territorial, que deben ser reconocidas y resguardadas en los procesos de reasentamiento poblacional. Para ello, se recurre al análisis de estudios de caso ubicados en la región surandina del país, comunidades que se encuentran a lo largo del Corredor Minero del Sur del Perú, que conecta territorios concesionados a empresas mineras en regiones como Arequipa, Apurímac y Cusco, donde los asentamientos tradicionales se ven superpuestos a terrenos concesionados a mineras que cuentan con alta probabilidad de ser explotados y, por ende, reubicadas las comunidades. Este análisis de caso de estudio busca identificar las relaciones entre factores naturales y elementos formales construidos por las propias comunidades. A través de una metodología basada en el análisis multiescalar, que abarca desde la escala territorial hasta la distribución de la vivienda, se establecen lineamientos proyectuales orientados a un diseño regenerativo, no antropocéntrico, aplicable a contextos de alta montaña en el sur global.
Figura 2_ Asentamiento en la comunidad Urinsaya durante la época húmeda. Fuente: Environmental Systems Research Institute (ESRI 2022).
investigación
metodología Esta investigación parte de una comprensión del territorio altoandino como una estructura viva, donde factores naturales y saberes populares configuran las formas de ocupación. Frente a los procesos de reasentamiento permanente que fragmentan las dinámicas socioproductivas y culturales de las comunidades rurales, se propone un enfoque multiescalar y comparativo que permita analizar y contrastar las lógicas tradicionales y las impuestas. El trabajo se desarrolla en el tramo del Corredor Minero del Sur (vía conectora de las regiones Arequipa, Apurímac y Cusco) donde existen muchas comunidades asentadas en territorios concesionados a empresas mineras, por lo que tienen potencial riesgo de desplazamiento. Se mapean asentamientos tradicionales que tengan este riesgo y donde haya un número considerable de familias a desplazar, y se organizan en dos grupos de análisis, según su forma de emplazamiento y las condiciones del territorio donde se ubican (figs. 4 y 5): 1.
En valle o ladera: Ccocha, Pallpa Pallpa, Collca.
2.
Atravesado por una vía vehicular: Huayllapata, Buenavista, Orccoma.
3.
Aledaño a una red hídrica: Chullumayo, Urinsaya y Mayopata.
En este artículo, se mostrará el análisis de uno de cada tipo de asentamiento tradicional: Pallpa Pallpa, Buenavista y Urinsaya. Además, se seleccionan reasentamientos permanentes ya ejecutados a lo largo del Corredor Minero del Sur, para poder contrastar sus modelos de ocupación con los de los asentamientos tradicionales, y evaluar sus efectos sobre la continuidad cultural, ecológica y productiva. Con este propósito se expondrán dos casos estudiados: Nueva Fuerabamba y Nuevo Lutto. Figura 3_ Contraste entre asentamiento tradicional y modelo de reasentamiento poblacional. Fuente: elaboración propia.
El análisis se desarrolla de manera sistematizada para cada caso de estudio, empleando siempre tres escalas:
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1.
Áreas vitales: relación entre el asentamiento y su entorno inmediato (recurso hídrico, áreas productivas, conexión vial).
2.
Escala comunitaria: análisis de la ocupación del suelo a partir de la interacción entre factores naturales y elementos formales.
3.
Escala habitativa: estudio de las unidades domésticas, su configuración, densidad, distribución interna y relación con el entorno.
Este enfoque permite identificar criterios de diseño que reconozcan la dimensión ecológica, productiva y cultural del habitar altoandino, y orientar futuros procesos de reasentamiento hacia configuraciones más sostenibles y adaptadas a las dinámicas sociales y productivas. El análisis multiescalar de los casos de estudio se desarrolló a partir del levantamiento de datos de primera fuente mediante técnicas como la ortofotogrametría y el procesamiento de nubes de puntos, lo que permitió obtener información territorial a escala y extraer de ella datos cuantitativos comparables en distintos niveles de análisis. Este trabajo se complementó con entrevistas a habitantes de cada comunidad, con el fin de recoger información cualitativa y comprender los procesos productivos y las dinámicas sociales que caracterizan a cada caso de estudio.
aproximación al territorio de estudio y ecosistemas habitados Los territorios altoandinos por encima de los 3.500 m s. n. m., en el contexto tropical del sur peruano, presentan condiciones geográficas y climáticas particulares que han permitido la consolidación de asentamientos humanos durante siglos. La presencia de ecosistemas como bofedales, pajonales y turberas garantiza la provisión de servicios ecosistémicos esenciales, incluso en condiciones de altitud, frío y aridez extremas. Estos sistemas han sido claves en la sostenibilidad del hábitat altoandino, al sustentar actividades ganaderas, agrícolas y de recolección, íntimamente articuladas al relieve y los ciclos del agua. Desde esta perspectiva, el territorio no es un simple soporte físico, sino una entidad activa y transformable. Como plantea Xabier Eizaguirre (1990), los factores naturales —relieve, clima, agua, orientación y cobertura vegetal— conforman
Figura 4_ Agrupación por tipos de asentamiento. Fuente: elaboración propia con base en: MTC (2017), INGEMMET (2022) y MINAM (2018).
investigación
Figura 5_ Agrupación de casos de estudio. Fuente: elaboración propia con base en Google Satellite (2022).
un substrato que antecede y condiciona la intervención humana. Esta base preexistente no es pasiva: sugiere, restringe y posibilita las formas de ocupación, y da lugar a lo que Eizaguirre denomina una acomodación recíproca entre naturaleza y acción antrópica. En este proceso, el territorio se convierte en una manufactura edificada donde la transformación se produce en diálogo constante con las condiciones del medio; no se trata solo de domesticar especies vegetales y animales, sino también de una domesticación del territorio en tanto medio de producción (Canziani 2021). Esta forma de antropización no implica dominio ni imposición, sino una comprensión funcional del ecosistema. Las comunidades altoandinas no proyectan sobre el territorio un orden externo, sino que se adaptan a sus morfologías y recursos. Este patrón difiere de las lógicas ortogonales convencionales y da lugar a modos de ocupación irregulares, ajustados a las capacidades del entorno y a las necesidades productivas. En este esquema, el ecosistema actúa como organizador espacial. El agua, por ejemplo, es un agente estructurante del territorio: guía la ubicación de las viviendas, los recorridos, las zonas de cultivo y pastoreo. Esta lectura del paisaje se construye mediante una lógica multiespecies, dado que conviven humanos, animales y elementos abióticos, articulados en un equilibrio funcional y simbólico. La articulación se materializa en los elementos formales del paisaje, definidos por Eizaguirre como manifestaciones de la acción humana sobre el territorio: asentamientos edificatorios, compartimentación del suelo y sistemas de acceso e instalaciones (Eizaguirre 1990). Tales elementos —corrales, canales, cercos, depósitos, viviendas— no actúan de forma aislada, sino como componentes activos de un sistema productivo y ecológico. Su construcción responde a criterios funcionales, a necesidades productivas y a procesos empíricos de selección del suelo, siguiendo el relieve y la aptitud del terreno. Como plantea Gregotti (1972), se originan en una voluntad proyectual que interpreta las condiciones materiales del sitio. El resultado es una configuración progresiva, adaptativa y acumulativa, en la que los asentamientos no se imponen sobre el territorio, pues emergen de él, en diálogo con sus lógicas. Su morfología responde tanto a requerimientos prácticos como a significados culturales anclados al lugar (Guerra de Hoyos 2005).
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Estas formas de ocupación, sostenidas por el conocimiento empírico y la práctica colectiva, constituyen modelos de habitabilidad regenerativa que desbordan los marcos convencionales del urbanismo. Tales lógicas expresan una coadaptación entre comunidad y paisaje, en la que el ecosistema actúa como condición activa del habitar. Reconocer esta inteligencia territorial —situada, multiespecies y funcional— resulta fundamental para proyectar desde el territorio y no sobre él, especialmente en contextos altoandinos.
prácticas de ocupación andina: casos de estudio Para ilustrar esta lógica de ocupación, se presentan tres estudios de caso ubicados en el Corredor Minero del Sur, donde convergen procesos extractivos con formas tradicionales de habitar. Pallpa Pallpa Ubicada en el distrito de Quiñota (Cusco), se emplaza sobre un territorio en trámite de concesión minera. Su patrón de ocupación, consolidado en un terreno de fuerte pendiente (12 %-42,8 %), ofrece claves de asentamiento adaptativo en contextos morfológicos complejos. A escala de áreas vitales (fig. 6), la comunidad combina suelos productivos y habitacionales en una única zona integrada. La provisión de agua se garantiza mediante qochas ubicadas a menos de 5 kilómetros, mientras que la comercialización de productos se facilita por su proximidad al distrito de Quiñota. Esta integración espacial minimiza la fragmentación y fortalece la autosuficiencia territorial. A nivel comunitario (fig. 7), la parcelación del suelo responde directamente al relieve. Las unidades domésticas se emplazan siguiendo las curvas de nivel, evitando zonas con humedad excesiva o escorrentías principales, que se preservan como terrenos no edificables. El resultado es un patrón de ocupación del territorio guiado por una lógica geomorfológica, según la cual la productividad del suelo prima sobre la expansión edificatoria. Los canales de infiltración conducen el agua hacia las parcelas, formando zonas de bofedales utilizadas como pastizales de uso comunal.
Figura 6_ Áreas vitales en Pallpa Pallpa. Fuente: elaboración propia con base en ANA (2017), MTC (2017) y Google Satellite (2022).
investigación El análisis espacial evidencia que el 50 % del área corresponde a zonas agrícolas (6,19 ha), seguidas por pastizales (0,90 ha) y corrales (0,25 ha). Las edificaciones ocupan solo un 3,8 % del total, con una superficie construida de aproximadamente 0,5 ha. Esta relación entre superficie edificada y natural revela una organización territorial en la que el hábitat se subordina a la lógica productiva del ecosistema. Si desglosamos la composición del asentamiento (fig. 8), podemos observar que el relieve, la cobertura vegetal y las redes hídricas actúan como factores naturales determinantes en la distribución de elementos formales. La división y compartimentación del suelo corresponde a la morfología del territorio; las formaciones rocosas, los bosques nativos y los márgenes de escorrentías se mantienen como zonas no ocupables, reservadas para la recolección de leña, el uso ritual o el encuentro comunitario. La red vial —peatonal, vehicular y ganadera— evita interferir con los corredores hídricos, lo que muestra un entendimiento profundo de la fragilidad ecológica del territorio. A escala habitativa (fig. 9), las viviendas se agrupan en unidades domésticas extensas —configuradas por diferentes núcleos familiares, donde cada uno utiliza un módulo de descanso y se comparten los módulos de cocina, almacenamiento y aseo—, centralizadas en torno a un espacio común compartido. Esta configuración permite el uso colectivo de recursos y mejora el confort térmico al reducir la exposición al viento. Las áreas productivas rodean los núcleos familiares, generando una estructura casi radial, reforzada por caminos y canales que articulan los módulos residenciales, de cocina, de almacenamiento y de aseo. La parcela promedio mide 2.860 m². De esta, solo 57 m² se destinan a vivienda y 15,5 m² a espacios techados compartidos (fogón y aseo). Más del 90 % corresponde a áreas comunitarias abiertas, principalmente agrícolas y de pastoreo, con un pequeño lugar de interacción social central. Figura 7_ Análisis de la estructura parcelaria de Pallpa Pallpa (cuadrantes cada 50 m; 350 × 350 m en total). Fuente: elaboración propia. Figura 8_ Descomposición de factores naturales y elementos formales en Pallpa Pallpa. (1) Factores naturales: (a) Relieve; (b) Cobertura vegetal; (c) Redes hídricas. (2) Elementos formales: (a) División del suelo; (b) Asentamientos edificatorios; (c) Sistemas de acceso. Fuente: elaboración propia.
Buenavista y Urinsaya Para complementar el análisis detallado del caso de Pallpa Pallpa, se analizan dos casos adicionales representativos de otras tipologías de asentamiento tradicional: Buenavista, asentamiento atravesado por una vía, y Urinsaya, asentamiento aledaño a una red hídrica. 1 ↓ Factores naturales a
2 ↓ Elementos formales a
b
b
c
c
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Dearq 45 A escala de áreas vitales, tanto Buenavista como Urinsaya se localizan en territorios abastecidos por recursos hídricos naturales, aunque con diferencias notables en su configuración. •
En Buenavista (3.700 m s. n. m.), el recurso hídrico proviene de qochas ubicadas a 15 km de altitud mayor, y es canalizado a través de escorrentías con pendientes de entre 12 % y 22 %. El asentamiento se encuentra próximo al distrito de Santo Tomás (6 km / 13 minutos), lo que facilita la comercialización (fig. 10).
•
En Urinsaya (3.984 m s. n. m.), el abastecimiento es más abundante: el río que cruza la zona habitada proviene de la laguna Parihuana y otras qochas situadas a unos 30 km, y forma una microcuenca amplia y fértil. Urinsaya se conecta con el distrito de Espinar (30 km / 30 minutos), núcleo urbano consolidado que centraliza el intercambio comercial (fig. 11).
Ambas comunidades mantienen una superposición entre áreas productivas y habitativas, lo cual permite que las actividades domésticas, agrícolas y ganaderas se desarrollen en un mismo entorno. A escala comunitaria (fig. 12), en ambos casos, la organización espacial responde directamente a la morfología del territorio y a la presencia del recurso hídrico como estructurador. •
•
En Buenavista, la parcelación sigue las curvas de nivel, adaptándose al relieve. Las edificaciones se agrupan cerca del Corredor Minero del Sur, mientras que las zonas productivas se extienden hacia áreas de menor ocupación. La superficie edificada representa apenas el 1,5 %. La densidad es de 16 habitantes por hectárea, con 296 parcelas ocupadas por unos 200 pobladores. En Urinsaya, el asentamiento se desarrolla de forma lineal a lo largo del río, y deja amplios márgenes no ocupables a sus lados, que actúan como bofedales y zonas de pastoreo. La estructura parcelaria se adapta a las zonas de alta humedad, evitando interferir con los servicios ecosistémicos. Los canales se trazan de manera transversal y paralela al río. La superficie construida representa apenas el 0,5 % del territorio; la densidad poblacional es de 12 habitantes por hectárea, con 153 parcelas ocupadas por 110 personas.
Figura 9_ Análisis de escala habitativa en Pallpa Pallpa (cuadrantes cada 25 m; 100 × 150 m en total). Fuente: elaboración propia. Página siguiente Figura 10_ Áreas vitales en Buenavista. Fuente: elaboración propia con base en ANA (2017), MTC (2017) y Google Satellite (2022). Figura 11_ Áreas vitales en Urinsaya. Fuente: elaboración propia con base en ANA (2017), MTC (2017) y Google Satellite (2022).
TAMAÑO DE LA PARCELA: 2.860 m2 ÁREA TOTAL DE VIVIENDA: 57 m2 N.0 de habitantes: 6 ÁREA COMUNITARIA TECHADA: 15,55 m2 ÁREA COMUNITARIA ABIERTA: Área agrícola: 2.579,5 m2 Área de corral: 86.30 m2 Área central: 37.20 m2
investigación
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Ambos casos evidencian una forma de ocupación que respeta las unidades de paisaje, prioriza la funcionalidad productiva y mantiene zonas no edificadas vinculadas al uso comunal o simbólico. A escala habitativa (fig. 13), las dos comunidades mantienen una estructura basada en unidades domésticas extensas agrupadas en torno a espacios centrales abiertos, utilizados tanto para la socialización como para actividades productivas específicas. •
En Buenavista, la parcela promedio es de 1.150 m². De estos, solo 40,5 m² están destinados a vivienda y 18,5 m² a espacios techados compartidos (fogón, almacén, taller, aseo). El 92 % de las áreas abiertas se destinan a agricultura y el resto, a actividades sociales y productivas relacionadas con la madera.
•
En Urinsaya, la parcela promedio es de 3.240 m², la más extensa entre los casos analizados. De esta superficie, solo 40 m² corresponden a vivienda. Las áreas abiertas (98,8 %) se destinan a agricultura (2.950,3 m²), ganadería (228,5 m²) y socialización (21,2 m²).
La disposición de los módulos construidos en ambos casos evita las zonas de mayor humedad, que son preservadas para el uso productivo. Las infraestructuras hídricas guían la organización habitativa y revelan un patrón en el que el diseño emerge del entendimiento del recurso hídrico, no de la geometría formal.
la ruptura del equilibrio: el reasentamiento como desconexión Las formas de habitar de las comunidades altoandinas, construidas mediante el arraigo y la adaptación al entorno, se ven profundamente alteradas por procesos de reasentamiento impuestos por lógicas externas. Estas intervenciones afectan las capacidades de las poblaciones desplazadas al degradar los ecosistemas que sustentan sus modos de vida, lo que provoca la ruptura de redes
Figura 12_ Izquierda: Escala comunitaria en Buenavista. Derecha: Cuadrantes en Urisaya cada 50 m; 350 × 350 m en total. Fuente: elaboración propia.
investigación sociales y económicas, inseguridad alimentaria, riesgo de empobrecimiento, estrés sociocultural y pérdida de identidad colectiva (Cernea 1995). Estas condiciones, a su vez, pueden derivar en mayores índices de morbilidad y mortalidad (Oliver-Smith 2009). En el Corredor Minero del Sur, los casos de Nuevo Lutto y Nueva Fuerabamba ilustran con claridad esta ruptura. Ambos reasentamientos fueron ejecutados sin considerar las condiciones ecosistémicas ni las prácticas territoriales de las comunidades, lo que generó profundas desconexiones funcionales, sociales y espaciales. A escala de áreas vitales, Nuevo Lutto presenta limitaciones severas: la falta de planificación de áreas productivas y la precariedad en el acceso al agua dificultan la sostenibilidad del asentamiento (fig. 14). En Nueva Fuerabamba, el reasentamiento se ubica en una altitud sin acceso a redes hídricas naturales y sin dispositivos para captar o distribuir agua. Aunque cuenta con conexión vial al distrito de Challhuahuacho, carece de áreas agrícolas o de pastoreo propias. La comunidad depende de tierras ajenas, cuyo uso implica pagos, lo que genera nuevas formas de dependencia (fig. 15). En ambos casos, el emplazamiento territorial no responde a las condiciones ecosistémicas ni facilita el ejercicio de las prácticas productivas que sostenían a las comunidades antes del traslado. Como consecuencia, las poblaciones reasentadas experimentan una pérdida de continuidad con el territorio y con los sistemas productivos que estructuran la vida rural andina. Al ignorar el entorno, el resultado es el debilitamiento del vínculo entre comunidad y paisaje. A escala comunitaria (fig. 16), los reasentamientos analizados reproducen una ocupación impuesta, que transgrede la morfología del territorio y desarticula las lógicas de habitar propias de los contextos altoandinos.
Figura 13_ Izquierda: Escala habitativa en Buenavista. Derecha: Cuadrantes en Urinsaya cada 25 m; 100 × 150 m totales. Fuente: elaboración propia.
En Nuevo Lutto, el índice de ocupación es menor (5,7 %), debido a que el área de reasentamiento no corresponde a la totalidad del área de análisis; las pocas áreas agrícolas o de pastoreo presentes no fueron incorporadas por el proyecto: preexistían al reasentamiento y no pertenecen a los nuevos habitantes. En este reasentamiento se impone un esquema en manzanas rectangulares que ignora las pendientes naturales, lo que deriva en caminos poco accesibles y desconectados del contexto físico e hídrico. El único espacio no edificado —una plaza central— carece de funcionalidad productiva y no responde a las prácticas culturales locales.
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Página anterior Figura 14_ Áreas vitales en Nuevo Lutto. Fuente: elaboración propia con base en ANA (2017), MTC (2017) y Google Satellite (2022). Figura 15_ Áreas vitales en Nueva Fuerabamba. Fuente: elaboración propia con base en ANA (2017), MTC (2017) y Google Satellite (2022). Esta página Figura 16_ Izquierda: Escala comunitaria en Nuevo Lutto. Derecha: Cuadrantes en Nueva Fuerabamba cada 50 m; 350 × 350 m en total. Fuente: elaboración propia.
En Nueva Fuerabamba, más del 30 % del territorio corresponde a edificaciones, lo que contrasta radicalmente con los porcentajes mínimos de ocupación observados en asentamientos tradicionales. Para implantar una parcelación regular, se modificó agresivamente el terreno, lo que dio lugar a plataformas artificiales y taludes inutilizables. El 68 % restante del área libre se destina mayormente a vías vehiculares sin distinción funcional ni adaptación para peatones o animales. La parcelación es simétrica, con densidades habitacionales elevadas y menos del 4 % del suelo destinado a actividades agrícolas o ganaderas, lo que refleja una ruptura total con el sistema productivo. En ambos casos, al comparar factores naturales (FN) y elementos formales (EF), se evidencia una desvinculación total entre el relieve, la cobertura vegetal y la estructura parcelaria. Las áreas productivas son mínimas o inexistentes, y la infraestructura hídrica es escasa o ausente, lo que imposibilita la regeneración de dinámicas territoriales sostenibles. A escala habitativa (fig. 17), los efectos de esta desconexión se vuelven aún más evidentes. En Nuevo Lutto, las parcelas promedio (555 m²) son compartidas por hasta ocho unidades domésticas, lo que restringe las áreas libres para actividades productivas o sociales. La edificación, que representa más del 20 % del lote, reduce aún más la posibilidad de uso comunitario del espacio. No existen canales ni zanjas de irrigación, y los módulos de aseo prefabricados carecen de acceso al recurso hídrico, de modo que son inoperantes. En Nueva Fuerabamba, la situación es similar o peor. Las parcelas asignadas (504 m²) representan apenas una cuarta parte del promedio andino. De esa superficie, el 20 % está edificado y el 80 % restante se fragmenta en espacios residuales sin funcionalidad. La vivienda tipo, con espacios como halls o recibidores, no responde a las necesidades ni usos cotidianos de estas comunidades. Ante la escasez de espacio productivo, muchas familias transforman el interior de sus viviendas en almacenes o corrales, y adaptan los estrechos retiros laterales como viveros o talleres. Sin embargo, estos espacios permanecen con sombra la mayor parte del día, ya que el módulo de vivienda entregado cuenta con tres niveles. Esta condición no solo perjudica la productividad, sino que
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también interrumpe la integración entre interior y exterior, fundamental en el habitar andino. A ello se suma la configuración individualizada de las unidades domésticas, cercadas y aisladas, que inhibe la interacción entre unidades domésticas, eliminando la dimensión comunitaria del habitar. Estos casos comparten un patrón común: la desvinculación morfológica y ecosistémica con el territorio. No se consideran los factores naturales como insumos para el diseño y se imponen soluciones estandarizadas que reducen el habitar a una dimensión meramente residencial. Esta visión fragmentada rompe la relación entre vivienda, entorno y actividad productiva. Además, la pérdida de continuidad con los paisajes de origen no solo afecta la funcionalidad espacial, sino que compromete los vínculos identitarios. El territorio, como espacio simbólico, es también depositario de la memoria colectiva, y su ruptura implica una forma de desarraigo profundo. El análisis de estos casos muestra que los reasentamientos no pueden reducirse a resolver la ubicación física de la población. Se requiere un enfoque territorial, multiescalar y ecosistémico, que parta de las lógicas locales, reconozca la agencia de las comunidades y restituya las relaciones funcionales y simbólicas entre el habitar y el paisaje. De lo contrario, cualquier intento de relocalización tenderá a reproducir escenarios de desconexión cultural e identitaria.
Figura 17_ Arriba: Escala habitativa en Nuevo Lutto. Abajo: Cuadrantes en Nueva Fuerabamba cada 25 m; 100 × 150 m en total. Fuente: elaboración propia. Página siguiente Figura 18_ Comparación de áreas vitales y la escala comunitaria de asentamientos tradicionales y reasentamientos permanentes. Fuente: elaboración propia. Figura 19_ Comparación de escala habitativa de asentamientos tradicionales y reasentamientos permanentes. Fuente: elaboración propia.
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conclusiones Los casos analizados muestran que las formas tradicionales de ocupación en los territorios altoandinos no responden a lógicas de densificación edificatoria, sino a una configuración dispersa del objeto construido, en la que lo que se densifica no es la vivienda, sino la actividad productiva que articula el territorio. Esta forma de habitar plantea un cambio de paradigma que busca continuar los criterios de funcionalidad, sostenibilidad y complementariedad con el entorno respetando los servicios ecosistémicos. En este enfoque, el territorio no es un soporte neutro; es una estructura activa: el elemento formal emerge del factor natural. Relieve, cobertura vegetal, redes hídricas, ciclos climáticos y orientación condicionan y también originan los trazos iniciales de ocupación (figs. 18 y 19). Esta relación íntima entre ecosistema y asentamiento produce formas territoriales que son, simultáneamente, ecológicas, sociales y simbólicas. En contraste, los reasentamientos contemporáneos replican esquemas urbanos rígidos, desvinculados del contexto ecológico y cultural. La imposición de tramas regulares, plataformas artificiales y tipologías estandarizadas interrumpe la continuidad entre el habitar y el territorio, fragmenta las dinámicas socioproductivas y debilita el arraigo comunitario. A partir del análisis multiescalar desarrollado, se proponen los siguientes lineamientos proyectuales como guía para futuros procesos de reasentamiento rural en contextos altoandinos, entendidos como un proceso progresivo de ocupación territorial. Áreas vitales 1.
Localizar los asentamientos en relación directa con fuentes de agua accesibles y sostenibles, integrando sistemas de captación y distribución adaptados al entorno.
2.
Garantizar una conectividad estratégica, que facilite los intercambios con otras comunidades y centros distritales.
3.
Delimitar la actividad productiva según la morfología del terreno y el abastecimiento hídrico.
4.
Asegurar la superposición de zonas habitativas con zonas productivas, evitando su separación funcional y espacial. Escala comunitaria
1.
Identificar y preservar unidades de paisaje significativas, como áreas no ocupables con valor ecológico, productivo o cultural.
2.
Dividir y compartimentar el suelo, y trazar los sistemas de acceso según la morfología del territorio.
3.
Trazar sistemas de acceso diferenciados (peatonal, animal y vehicular) articulados con las redes hídricas.
4.
Definir un porcentaje de ocupación inferior al 5 % y destinar el 60 % de área libre a actividades productivas. La densidad poblacional debe ser inferior a 50 habitantes por hectárea. Escala habitativa
1.
Fomentar la agrupación de unidades domésticas extensas con espacios centrales abiertos, que funcionen como núcleo socioproductivo.
2.
Asegurar parcelas amplias y multifuncionales (mínimo de 1.000 m²), que permitan integrar vivienda, agricultura, crianza de animales y talleres.
investigación 3.
Designar un área de ocupación de la parcela por asentamientos edificados inferior al 5 % y el resto, a áreas socioproductivas.
4.
Diseñar viviendas adaptables, orientadas y permeables, que respeten las lógicas climáticas, simbólicas y funcionales del contexto altoandino, designando espacios comunitarios abiertos y techados.
Reconocer estas lógicas no solo permite mejorar los procesos de reasentamiento, sino también revalorar las formas de habitar altoandinas como referentes para un diseño territorial regenerativo. En un contexto donde muchas comunidades enfrentan procesos de desarraigo, es urgente que la arquitectura y el urbanismo se reposicionen como herramientas para recomponer los vínculos entre cultura, ecosistema y paisaje. Esto implica dejar atrás enfoques antropocéntricos y funcionalistas, y adoptar una mirada situada, ecosistémica y relacional, en la que el diseño no se impone, sino que emerge del diálogo entre lo humano, lo no humano y el territorio mismo. Porque el territorio no es un fondo pasivo: es un entramado vivo que se cohabita. El territorio debe ser siempre el protagonista de la ruralidad.
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Dearq 45 Recibido: 30 de mayo de 2025 Aceptado: 21 de febrero de 2026 Cómo citar: Souza Bragança, Luciana y Maria Clara Silveira Machado de Campos. "Proyecto multiespecies: contribuciones arquitectónicas a la construcción de mundos ecológicos". Dearq 45 (2026): 58-69. https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.05
Proyecto multiespecies: contribuciones arquitectónicas a la construcción de mundos ecológicos* Multispecies Project: Architectural Contributions to the Construction of Ecological Worlds
El artículo presenta la hipótesis metodológica de proyectos multiespecies: tratar a los no humanos como clientes, reformular la práctica arquitectónica y urbanística desde una perspectiva no antropocéntrica y descolonial, basada en la cotidianidad del arroyo Arrudas, Belo Horizonte. Se desarrolla en el marco de la extensión y enseñanza en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), utilizando la antropología multiespecies y la base empírica de la investigación “Jardines posibles”: la relación entre sujetos humanos y no humanos, a partir de narrativas, prácticas e imaginarios. Los ejercicios didácticos ampliaron el imaginario socioecológico y demostraron que es posible incorporar agentes no humanos al proceso proyectual descolonizando el diseño e inspirar políticas públicas. Palabras clave: proyecto multiespecies, cosmopolítica, jardines posibles, educación, arquitectura, urbanismo, Brasil. The article presents the methodological hypothesis that guides multispecies projects: treating non-humans as clients and reframing architectural and urban planning practice from a non-anthropocentric and decolonial perspective. Grounded in everyday life along the Arrudas Stream in Belo Horizonte, the article emerges from teaching and outreach activities at the Universidade Federal de Minas Gerais (UFMG). It draws on multispecies anthropology and on the empirical findings of the research project Possible Gardens, which examines the relationship between human and non-human subjects through narratives, practices, and imaginaries. The pedagogical exercises discussed here broadened the socio-ecological imaginary and showed that non-human agents can be incorporated into the design process, opening possibilities for decolonizing design and informing public policy. Keywords: multispecies project, cosmopolitics, possible gardens, education, architecture, urbanism, Brazil.
Luciana Souza Bragança lubraganca4@ufmg.br Universidade Federal de Minas Gerais, Brasil
Maria Clara Silveira Machado de Campos mariacampos@ufmg.br Universidade Federal de Minas Gerais, Brasil
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.05
* Este artículo es resultado de la investigación “Jardins possíveis” (“Jardines posibles”), financiada por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), proyecto 23853 - UFMG/Reitoria/ PRPQ/Pesquisa e Extensão, subproyecto 407; y también de la investigación “Fronteiras: projetos multiespécies em territórios populares sob conflitos socioambientais para a construção de metodologias, diálogo entre conhecimentos e diretrizes urbanas, paisagísticas e arquitetônicas sustentáveis”, financiada por la Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de Minas Gerais (FAPEMIG), proyecto APQ-02540-24.
investigación
introducción El objetivo de este artículo es presentar la hipótesis metodológica del proyecto multiespecies desarrollado por el grupo de investigación y extensión Natureza Política, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). La propuesta es contribuir a la comprensión de los mundos ecológicos, esbozando una estrategia más sostenible de los espacios urbanos en la cotidianidad de las ciudades brasileñas. La hipótesis metodológica consiste en tratar a los no humanos como sujetos y no como objetos, como clientes, en una condición equiparable a la de los humanos, y permite reformular la práctica arquitectónica y urbanística desde una perspectiva no antropocéntrica y descolonial. Los proyectos multiespecies para la arquitectura, el urbanismo y el paisajismo se basan en las conclusiones de la investigación “Jardines posibles”. Se sustentan en el plateamiento hecho en la investigación de que los jardines son espacios urbanos que conforman un paisaje donde la convivencia entre seres diferentes es la base. Esta investigación se ha realizado en territorios fluviales y se ha estructurado en torno a múltiples estudios que examinan ejemplos concretos —en este caso, los jardines urbanos— de cómo los humanos y no humanos interactúan directamente, y las implicaciones para estos seres vivos. El objetivo es comprender cuáles son y cómo suceden los mundos multiespecies territorializados, que hacen posibles narrativas cotidianas (Berardi 2019) y memorias invisibilizadas perceptibles, con el potencial de expandir imaginarios. A partir de una cartografía, se destacaron las relaciones multiespecies como forma de entender los jardines, sus prácticas y contribuciones a la ciudad (Bragança 2023a y 2023b). Ideas sobre la relación entre jardines, agua, narrativas e imaginarios sociales, ecología y descolonización fueron movilizadas para señalar una contribución clave de la investigación: superar el carácter antropocéntrico de la práctica habitual del diseño. Esta propuesta se fundamenta en el trabajo del grupo Natureza Política, que integra la enseñanza, la investigación y la extensión, conectando el conocimiento académico con el producido en territorios en conflicto socioambiental. Se aborda el problema mediante una crítica a la neutralidad científica asumiendo una postura político-epistemológica que reconoce la inseparabilidad entre naturaleza y sociedad. Así, se problematizan las dicotomías urbano/ambiental y humano / no humano y se valoran prácticas situadas que consideran las ecologías locales como campos de disputa y transformación. El grupo investiga desde la perspectiva del proyecto multiespecies, destacando la agencia de los no humanos y el protagonismo de jardines y arroyos como territorios de resistencia y biodiversidad. Bajo el punto de vista de la cosmopolítica (Stengers 2018), articula metodologías que reconocen la centralidad de las relaciones multiespecies en la reconfiguración urbana. La hipótesis ha sido explorada en talleres y en la extensión universitaria. Se presentarán algunas de las acciones que ayudan a fortalecer esta hipótesis metodológica, así como sus supuestos.
las ciudades como lugares de relaciones multiespecies Debido al cultivo de alimentos y a la crianza de animales, los orígenes de los asentamientos humanos están ligados a los ríos y a las relaciones multiespecies. Los primeros pueblos se establecieron en la región del Creciente Fértil, donde desarrollaron la agricultura, base material para la formación de las primeras ciudades (Pinsky 2001) y jardines. En este contexto, se inició el proceso de domesticación o familiarización de plantas y animales, así como la intervención humana en los ciclos hidrológicos. Sin embargo, en la configuración de las ciudades occidentales modernas, los sujetos no humanos y las asociaciones multiespecies que los rodeaban fueron sistemáticamente marginados o eliminados. La naturaleza pasó a concebirse,
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Dearq 45 desde una epistemología antropocéntrica, a veces como un enemigo al que había que domar (Herzog 2013), a veces como un recurso pasivo carente de agencia que había que explotar. En la contemporaneidad, la naturaleza es percibida como fuente de desastres y riesgos, como resultado, precisamente, de la intervención humana sobre estos sujetos. Así, ha sido suprimida la memoria de mundos multiespecies, y la presencia de plantas y animales muchas veces se ha entendido como un obstáculo para el desarrollo. En el contexto latinoamericano, la colonialidad profundiza y contribuye a la consolidación de esta lógica (Mignolo 2003) que borra cosmopercepciones no hegemónicas (Oyěwùmí 2018).
espacios abiertos, jardines posibles y pensamiento antropocéntrico Desde una perspectiva moderna, la naturaleza suele percibirse como opuesta a la cultura y a los seres humanos (Latour 2020). Esta dicotomía, a partir de la cual se considera que la cultura es superior y que, por tanto, debe ejercer control sobre la naturaleza, sustenta el imaginario socioterritorial y la comprensión más común del proyecto arquitectónico, paisajístico y urbanístico. El proceso de subyugación y objetivación del otro es fundamental para comprender el proceso colonial en las Américas, que no se limitó a la apropiación de territorios, sino que incluyó la manipulación de subjetividades, lo que resultó en la destrucción del bien común y dio lugar a una perspectiva antropocéntrica de la vida. Esta estructura se construye sobre la naturalización de distintas jerarquías, como las territoriales, epistémicas y también de especie, que mantienen su influencia en la sociedad contemporánea y producen profundas desigualdades (Mignolo 2003). Cuando este poder se aplica espacialmente, genera subalternidad y borra los espacios y modos de vida de los subyugados. En Brasil, el proceso de colonización de la naturaleza comenzó con la perplejidad de los portugueses ante la densa selva (Silva 2002). En este contexto, la construcción de ciudades estuvo intrínsecamente ligada a la oposición al paisaje natural, así como a la imposición de la cultura europea sobre la ontología local y los no humanos. Sin embargo, los territorios no son monolíticos. Esto permite desafiar el modelo homogeneizador. Al valorizar la alteridad, podemos intentar superar dicotomías y promover convergencias. La colonialidad moderna no se inscribió en un espacio vacío de significación (Mignolo 2003). En este sentido, a partir de la investigación de campo fue posible mapear otros mundos que se territorializan en las ciudades brasileñas a pesar de esta estructura de poder. Los jardines fueron entonces cartografiados y entendidos como artefactos multiespecies y relacionales, lo que implica que en estos espacios no existe una distinción rígida entre naturaleza y cultura. De este modo, el poder cosmopolítico de los jardines hizo visibles narrativas cotidianas invisibles. Estos espacios desempeñan un papel significativo en la construcción de relaciones entre los sujetos y pueden ser entendidos como microcosmos de la tierra viva (Bragança 2023a). Esta constatación tiene implicaciones significativas para la comprensión del paisaje y su diseño.
multiespecies: contribuciones a los imaginarios proyectuales Los estudios multiespecies, también conocidos como antropología multiespecífica o giro multiespecífico, constituyen un enfoque de la antropología que investiga las interacciones interdependientes entre los seres humanos y otras formas de vida no humanas. Al explorar las interconexiones entre distintos sujetos, los estudios multiespecies contribuyen a una percepción más amplia de las
investigación dinámicas sociales, culturales y medioambientales, y, en consecuencia, abren otras posibilidades de diseño. Según Latour (1994), tanto la naturaleza como la sociedad deben interpretarse dentro de un marco común y no en una oposición dicotómica. Los mundos son interdependientes y se articulan en redes heterogéneas de diversos sujetos. Ingold (1995) realiza etnografías centradas en las relaciones entre humanos y animales, criticando la dualidad entre naturaleza y cultura. A diferencia de Ingold, Latour incluye objetos y elementos inanimados en su noción de no humanos. En esta propuesta coincidimos con Latour al reconocer la agencia de los seres inanimados, en especial la del agua. Los planteamientos de los defensores de los animales, como Perrota (2016), y el perspectivismo amerindio, discutido por Castro (2017) y Descola (2016), son contribuciones significativas a la evolución de la relación multiespecies en la antropología. Este enfoque afirma que las ciencias naturales no son la única manera de entender las formas de vida. Utilizando conceptos de las ciencias sociales, investiga las relaciones entre las distintas especies biológicas y los seres inanimados, superando los límites disciplinarios tradicionales (Tsing 2019). Analizan cómo dichas relaciones se entrelazan con los mundos sociales humanos, influyendo y siendo influidos por contextos políticos, culturales y sociales.
diseño, relaciónes ecológicas y coexistencia multiespecie En la actualidad, la relación entre los sujetos humanos y de la naturaleza, históricamente configurada por procesos de colonización y subyugación, ha sido reinterpretada en los proyectos arquitectónico y urbanístico como un componente fundamental para la calidad de vida. Esta relación adquiere un carácter operativo y simbólico, al desempeñar múltiples funciones urbanas y al contribuir a la provisión de servicios ambientales (Bargos y Matias 2011). Diversos autores subrayan la relevancia de la naturaleza en prácticas proyectuales, destacando su papel en la optimización del confort térmico, el control de la contaminación atmosférica y acústica, la regulación del drenaje, la valorización inmobiliaria, así como en la promoción del bienestar físico y mental (Bargos y Matias 2011; Herzog 2013). En Brasil, los análisis se concentran principalmente en la cobertura vegetal y en los sistemas de drenaje, tanto en espacios públicos como en edificios, mientras que la presencia, el comportamiento espacial y el papel de la fauna urbana reciben menor atención en la literatura y en la práctica. Esta laguna debe ser reconocida. Los enfoques tradicionales que tratan sobre la conexión de la naturaleza con el diseño se basan en perspectivas conservacionistas orientadas a minimizar los impactos humanos y a preservar áreas específicas. A ellos se suman las soluciones basadas en la naturaleza, inspiradas en procesos naturales para abordar problemas ambientales urbanos (Cohen-Shacham et al., 2019), y el diseño inclusivo de la biodiversidad, que incorpora elementos destinados a apoyar a otras especies en el entorno urbano (Hernandez-Santin et al., 2022); de este modo se aproximan a la lógica del proyecto multiespecie presentada en el artículo. En las últimas décadas, el campo del diseño ha incorporado enfoques que reconocen la interdependencia entre especies en el entorno construido. En este marco, el diseño multiespecie emerge como una vertiente teórico-práctica que amplía los límites del pensamiento ecológico tradicional al incorporar condiciones de coexistencia entre diversas formas de vida y propiciar una comprensión relacional más allá de la mitigación de impactos humanos. Investigaciones recientes muestran la consolidación de esta perspectiva en varias líneas de trabajo. Grobman et al. (2023) analizan edificios diseñados para integrar a humanos, animales, vegetales y microorganismos, destacando
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Dearq 45 los desafíos técnicos asociados. Daneluzzo et al. (2023) exploran la fabricación digital mediante estructuras biomiméticas impresas en 3D que fomentan interacciones entre humanos y plantas. En la escala urbana, Fieuw, Foth y Amayo Caldwell (2022) se refieren a la justicia multiespecie como principio ético para una planificación sostenible. De manera progresiva, este enfoque proyectual se está materializando en metodologías emergentes y en orientaciones operativas para la práctica. Estas contribuciones ponen de relieve la traducción de los marcos teóricos en estrategias de diseño concretas (fachadas, tipologías y sistemas de envolvente) que favorecen a los no humanos; la necesidad de consolidar conocimientos ecológicos que sustenten el proceso, y la urgencia de desarrollar métodos y herramientas capaces de incorporar otras vidas. No obstante su relevancia, estas metodologías no han influido directamente en el enfoque que aquí se propone, dado que se desarrollaron de manera paralela a este, si bien convergen. La metodología aquí presentada se ha venido formulando desde 2017 y deriva de procesos de investigación de campo; se fundamenta en los principios de la antropología multiespecie y ha sido puesta a prueba a través de experiencias de investigación, extensión y docencia. Aunque el campo aún se encuentra en proceso de consolidación, el diseño multiespecie se configura como un vector significativo para repensar el espacio construido. En este contexto, arquitectura, urbanismo y paisajismo desempeñan un papel central, sobre todo a través de los proyectos. Considerar la incorporación de otros mundos en los procesos de diseño, desde la perspectiva multiespecies, resulta relevante. Sin embargo, para que formas no hegemónicas de conocer y hacer, así como nuevos sujetos, se integren efectivamente en el diseño, se hace necesario especular y proponer alternativas epistémicas capaces de romper con la actual lógica colonial que domina la disciplina. Con este trabajo se pretende ampliar el debate sobre los objetivos del proyecto multiespecies y comprender cuál debe ser la contribución del arquitecto. Para ello, se desarrollaron talleres en la Escola de Arquitetura de la UFMG (EA-UFMG) orientadas a explorar la extensión de la subjetividad y la alteridad hacia otros seres. Se presentarán experimentos didáctico-metodológicos cuyo principio rector es plantear proyectos que contribuyan a la ecología urbana, situando a los no humanos como elementos centrales y reconociendo su agencia sin reducirlos a recursos al servicio de los seres humanos, lo que amplía el derecho a la ciudad a otros seres. Se busca, así, estimular a los estudiantes a reflexionar sobre cómo diseñar ciudades ambientalmente más justas para todos, con lo que se fortalece su proceso formativo.
proyecto multiespecies El objetivo de la metodologia consiste en comprender cómo el enfoque multiespecies del proyecto, inspirado en las comunidades de jardines posibles presentes en espacios urbanos, responde al desafío de incluir a otros sujetos y agencias. Como ejercicio especulativo, se presentarán experimentos didácticos que la pusieron a prueba, los cuales invitan a los estudiantes a considerar la interdependencia entre los seres y su papel activo en la producción de los espacios. La investigación territorial fundamenta esta hipótesis metodológica. Los datos fueron recolectados en el marco de las investigaciones “Jardins possíveis” y “Fronteiras”. Los territorios de investigación fueron seleccionados a lo largo del arroyo Arrudas y de sus afluentes. Este río desempeñó un papel estructurador en la conformación de la ciudad de Belo Horizonte, y mantiene hasta hoy una importancia territorial e histórica. Las asignaturas se desarrollaron en los mismos territorios. A partir de una cartografía, mediante observación participante, entrevistas cuantitativas (900) y etnográficas (92) y señalización del territorio, se destacaron en
investigación la primera investigación las relaciones multiespecies (Bragança 2023b y 2023c). En la segunda, se están creando mapas y espacializando la información. Este estudio identificó y caracterizó a los sujetos humanos y no humanos presentes, así como sus motivaciones y comportamientos en el espacio, territorios de residencia y desplazamiento; para ello se consultó bibliografía de otras disciplinas, como la biología y la geografía. Los datos obtenidos se emplearon para sustentar las propuestas de diseño elaboradas por los estudiantes. En resumen, la metodología de un proyecto multiespecies requiere, en primer lugar, cartografiar el territorio. Principios metodológicos de los proyectos multiespecies A continuación, se presentan los principios metodológicos de los proyectos multiespecies formulados en la investigación y experimentados en asignaturas de grado, con elementos comunes a los proyectos y dos herramientas: los juegos Inventa(rio) cidades e Inventa(rio) fronteiras, y los indicadores multiespecies desarrollados por el grupo de investigación. El principio metodológico introductorio es la presentación de la investigación de campo y la discusión de los conceptos que sustentan este enfoque: jardín posible, multiespecies, cosmopolítica, derechos concedidos a los no humanos, sostenibilidad y ecología urbana. También se inicia la disponibilización de los datos obtenidos, así como la construcción de información complementaria, destinada a ampliar y profundizar la base empírica. El primer principio consiste en abordar a los no humanos como clientes y no como meros objetos, reconociendo su agencia y superando la perspectiva antropocéntrica. Para ello, metodológicamente, los datos recolectados fueron analizados y sistematizados mediante tablas, mapas georreferenciados y diagramas, con el propósito de visibilizar a los sujetos y sus comportamientos espaciales, destacando las dinámicas relacionales observadas en el territorio. En cuanto al agua, los mapeos y los proyectos se basan en comprender su agencia a partir de verbos relacionados con ella: nacer, fluir, infiltrarse, evaporarse, ir a las tierras bajas, transportar, llenar, romper, filtrar; y también a partir de sus territorios específicos. Para este componente, se incorporaron datos del BHMaps1 relativos a cuencas hidrográficas, cursos de agua y elementos de la red hídrica. Los animales se reconocen principalmente por lo que buscan en el espacio: alimentarse, cobijarse y reproducirse. Para ello, necesitan espacios seguros donde moverse y vivir. Asimismo, se integraron datos sobre fauna disponibles en el BHMaps, que proporcionan información sobre localización, además de registros de accidentes asociados con la fauna y de zoonosis. En cuanto a las plantas, los factores clave son la reproducción, el territorio, la interdependencia con el agua y los animales, y sus relaciones ecológicas, intra e interespecíficas. Se incorporaron los mapas georreferenciados del BHMaps referentes a áreas verdes y arborización urbana y, en ciertos casos, identificación de especies vegetales. El segundo principio metodológico es el uso de preguntas desencadenantes que deben responderse espacialmente, basadas en el pensamiento contrafactual (Senos 2008), lo que provoca alternativas hipotéticas a la realidad para extrapolar posibilidades y pensar disruptivamente. Este ejercicio amplía las narrativas y repertorios de diseño, rompiendo el vínculo con patrones espaciales preestablecidos. Explora preguntas provocadoras como “¿Y si…”.
1. La ciudad de Belo Horizonte dispone de una base de datos georreferenciada BHMaps, lo que facilitó la elaboración de los mapeos y el acceso a información territorial. Véase https://bhmap.pbh.gov.br/v2/mapa/idebhgeo
El tercero es la promoción de asambleas cosmopolíticas (Bragança 2023b) entre los diversos sujetos. Se adopta la propuesta cosmopolítica de Stengers (2018) como perspectiva para pensar qué tipo de organización colectiva se construye cuando se amplía la comprensión de la política más allá de actores convencionales, cuestionando qué diferencias están siendo enmascaradas. En el ejercicio, se solicita que cada grupo de estudiantes cree un proyecto para
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17. Conectividad para la fauna Analiza la arbolización urbana, dando mayor peso a los árboles frutales y con semillas comestibles
1. Accesibilidad mediante transporte público Analiza la existencia de aceras, ciclovías, vías vehiculares y transporte público 2. Accesibilidad para peatones Analiza la accesibilidad para peatones teniendo en cuenta las pendientes y la anchura de sus vías
16. Lugares de permanencia para la fauna Analiza la cantidad de elementos y espacios para que los animales se refugien, beban y coman 15. Iluminación nocturna para la fauna Se utiliza el inverso del índice de iluminación nocturna para identificar los lugares con menor luminosidad, más cómodos para animales 14. Saneamiento Analiza la cantidad de unidades con recolección y tratamiento de aguas residuales, tratamiento del agua, recolección de basura, reciclaje 13. Accesibilidad de la línea edificada Relaciona las longitudes frontales de los edificios y la presencia de acceso al agua 12. Visibilidad de la línea edificada Analiza las alturas de los cerramientos, la relación lleno/vacío y las longitudes frontales de los lotes 11. Integración socioambiental Analiza las proporciones de población con menos recursos (faltan datos para el análisis)
1
17
3. Altura de los edificios Analiza el número de pisos de los edificios
2 3
16
4. Permeabilidad del suelo Analiza las áreas con suelos permeables y semipermeables
4
15 14
5
5. Diversidad vegetal Analiza la diversidad de especies vegetales (datos recopilados sobre el campo)
13
6
6. Diversidad de instalaciones Analiza la cantidad y diversidad de instalaciones de descanso, recreativas, deportivas y de consumo
7
12 11
8 10
9
10. Diversidad de usos/instalaciones Analiza la diversidad de usos y ocupaciones en los terrenos
un cliente específico: el agua, las plantas, los animales o los humanos. A continuación, se crean asambleas de negociación para definir las propuestas finales, considerando a todos y sus disputas. En este proceso, cada grupo de estudiantes representa al sujeto para el cual trabajó, por lo que las asambleas son instancias representativas que exigen un estudio profundo de cada sujeto y un ejercicio constante de empatía y negociación. Los indicadores multiespecies para ríos urbanos son herramientas cuantitativas que orientan y evalúan el desempeño de las ciudades en materia de sostenibilidad, y resultan relevantes para comparar, hacer y negociar proyectos y políticas públicas. Esto plantea retos importantes: ¿cómo desarrollar argumentos cuantitativos que consideren la calidad ambiental de los espacios para sujetos humanos y no humanos? Natureza Política desarrolló estos indicadores a partir de una propuesta de Cuenca (Hermida et al. 2019) basada en los conceptos de conectividad, permanencia y confort, que se desglosan en diferentes atributos, para evaluar y diseñar las riberas. El grupo elaboró una evaluación numérica incluyendo sujetos humanos y no humanos, y creando indicadores específicos para un enfoque cuantitativo multiespecies (fig. 1). Para complementar los indicadores, el grupo desarrolló juegos de empatía en los que sujetos humanos y no humanos actúan como jugadores en una ciudad articulada por la presencia de un río y atravesada por situaciones que afectan sus vidas. El objetivo principal de los juegos Inventa(rio) fronteiras (fig. 2) e Inventa(rio) cidades (fig. 3) es comprender cómo los proyectos urbanos interfieren en la experiencia de cada sujeto, beneficiándolo o perjudicándolo (Bragança, Amorim y Anthony 2025). Cuando se juega como el agua, por ejemplo, una carta de construcción que impermeabiliza todo el terreno hace que el jugador retroceda varias casillas. Las rondas han sido simultáneamente lúdicas y provocadoras, lo que refuerza la percepción de que las ciudades actuales son poco acogedoras para los no humanos. El segundo juego complejiza el primero e incorpora actores y conflictos en las fronteras de una cuenca hidrográfica real, en un gran tablero en el que los peones son los propios jugadores. Detrás de estas propuestas espaciales hay herramientas operativas de la arquitectura y el urbanismo que fueron analizadas a lo largo del proceso: normas urbanísticas, legislación ambiental, instrumentos de planificación y, sobre todo, proyectos de diseño urbano y paisaje.
7. Superficies sombreadas Analiza el área de copa de los árboles en relación con el área total de permanencia y tránsito 8. Iluminación nocturna Analiza las áreas iluminadas por la noche en relación con la superficie total de los espacios 9. Gestión del espacio público Relaciona la frecuencia real e ideal de mantenimiento de poda, desbroce, riego y control biológico
Figura 1_ Indicadores multiespecies. Fuente: Natureza Política.
investigación Esta metodología contempla principalmente ampliar las narrativas hegemónicas y formular nuevas preguntas: ¿es posible concebir una ciudad para todos, como sugieren los jardines posibles? ¿Cómo pueden la arquitectura, el urbanismo y el paisajismo contribuir a construir mundos comunes, más allá de las lógicas coloniales y antropocéntricas que aún estructuran el pensamiento proyectual? Experimentos didácticos A partir de lo mencionado en el apartado anterior, se realizaron ejercicios didácticos para especular sobre la metodología de los proyectos multiespecies: PRJ087: “¿Cómo pensar la naturaleza y la ciudad?” (2018 y 2019), con veinte estudiantes y cinco proyectos por semestre; PRJ096: “¿Y si fuera por las plantas?” (2021) y PRJ096: “¿Y si fuera por el agua?” (2022), con quince alumnos y cinco proyectos por semestre; PRJ082: “Un enfoque multiespecies para los ríos: análisis y aplicación de indicadores” (2023), con veinte estudiantes y cinco proyectos por semestre; PRJ082-PLB: “Diseño multiespecies para ríos urbanos” (2024) y “Fronteras multiespecies” (2025), con veinte estudiantes y cinco proyectos por semestre, y ARQ: “Planificación integrada de arquitectura y urbanismo (PIAU)” (de 2018 a 2025), con cuarenta y cinco estudiantes y quince proyectos por semestre. La asignatura PIAU trata de la implantación de una línea de metro en Belo Horizonte, y explora el vínculo entre urbanización, paisaje y medio ambiente. Los estudiantes discuten los supuestos del proyecto multiespecies basado en el drenaje. La idea es investigar y contrarrestar el término catástrofes naturales para referirse a las inundaciones y entender cómo estos eventos están vinculados a las prácticas de urbanización que amortiguan los ríos y hacen que el agua reaccione a estas interferencias. Sobre esta base, los alumnos conciben formas de relacionarse con los ciclos del agua (fig. 4).
Figura 2_ Juego Inventa(rio) fronteiras, 14.ª Bienal Internacional de Arquitectura de São Paulo. Fuente: Natureza Política. Figura 3_ Juego Inventa(rio) cidades. Fuente: Natureza Política.
El enfoque multiespecies no es central, pero amplía y matiza el repertorio de soluciones espaciales al orientarse hacia la consideración del agua como un agente activo del territorio y como cliente, para el que se contemplan espacios específicos. Esto se refleja en las propuestas, que incluyen planes ambientales, estrategias de arbolado, áreas de infiltración, recuperación de cauces y diseño de espacios públicos vinculados a los ciclos del agua. Además, estos proyectos se sitúan de manera localizada, entendiendo los territorios del agua como fondos de valle, divisores de aguas y superficies cóncavas y convexas que condicionan su comportamiento y sus dinámicas. El taller “¿Cómo pensar la naturaleza y la ciudad?” (sesenta horas) fue el primero explícitamente orientado al proyecto multiespecies. Se inspiró en un enfoque cosmopolítico, y para su desarrollo se utilizaron como base los conceptos de
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memoria y coexistencia entre especies de los jardines posibles. En el primer ejercicio, cada grupo organizó y construyó mapas a partir de los datos de la investigación, centrándose en un agente específico por grupo (fig. 5). Tras el mapeo, los estudiantes formularon hipótesis proyectuales para responder a las preguntas desencadenantes, según el sujeto cartografiado: ¿y si fuera para el agua? ¿Para los animales? ¿Para las plantas? ¿Para el sol, el relieve, el suelo, el viento? ¿Para las personas? La premisa era considerar el contexto urbano existente. En el segundo ejercicio, se estableció una asamblea cosmopolítica en la que los territorios y proyectos iniciales se negociaban con los demás sujetos, para crear un nuevo plan basado en esa negociación. En el primer ejercicio, se contempló la reapertura de ríos entubados, la creación de jardines y arborizaciones frutales, así como la conformación de humedales y recorridos con vegetación, con refugios y fuentes de alimentación destinadas a la fauna, estableciendo continuidades ecológicas que atravesaban extensas áreas. En el segundo ejercicio, esto se reorganizó para ajustarse a los marcos normativos vigentes o para plantear su transformación, lo que evidenció la necesidad de revisar las regulaciones urbanas desde una perspectiva interespecies. La tercera experiencia tuvo lugar en un taller optativo de treinta horas, que dividió la anterior en dos enfoques específicos: “¿Y si fuera por las plantas?” y “¿Y si fuera por el agua?”. Centrada en la relación entre estos seres y los humanos, la actividad se basó en la experiencia de las disciplinas anteriores y la colaboración en la red de investigación RUN Cyted - Ríos Urbanos Naturalizados. La cuarta asignatura, “Un enfoque multiespecies de los ríos: análisis y aplicación de indicadores” (sesenta horas), investigó la contribución de estos indicadores a los proyectos paisajísticos, trascendiendo la oposición entre enfoques
Figura 4_ Plan socioambiental, ARQ040. Fuente: trabajo de los estudiantes G4/2021_2.
investigación cualitativos y cuantitativos e incorporando el concepto de multiespecies. En el primer ejercicio, los alumnos aplicaron los indicadores y elaboraron un mapa del territorio estudiado. A partir del análisis cualitativo (cartografía) y cuantitativo (indicadores), se establecieron las directrices de intervención. Una vez creados los proyectos, se aplicaron nuevamente los indicadores con el objetivo de comparar las condiciones antes y después, así como de evaluar su capacidad para respaldar propuestas multiespecies. Los resultados fueron positivos, pues evidenciaron una mayor capacidad para generar conexiones ecológicas y espacios de permanencia para seres no humanos, como lagunas, bebederos, iluminación adaptada a la fauna y condiciones de seguridad adecuadas. El quinto y sexto taller, “Diseño multiespecies para ríos urbanos” y “Fronteras multiespecies” (sesenta horas), también exigieron un plan grupal para cada uno de los agentes, una asamblea y un proyecto final. Se desarrolló en el mismo territorio que la cuarta disciplina para favorecer la comparación de los resultados. La novedad fue la inclusión, en la primera etapa, de los juegos Inventa(rio) cidades e Inventa(rio) fronteiras, como forma de crear empatía y entendimiento entre los sujetos implicados y las soluciones espaciales. Discusión de resultados Los resultados evidencian que la metodología del proyecto multiespecies amplía las narrativas de diseño al incorporar otras formas de conocimiento y agencia. Las experiencias docentes demostraron que incluir a los no humanos como sujetos no solo transforma los procedimientos de diseño, sino también las formas de aprendizaje, negociación y toma de decisiones en el aula y en el territorio. La incorporación de prácticas multiespecies incide en el proyecto arquitectónico y urbano al introducir una lógica de organización territorial que desplaza el foco antropocéntrico tradicional hacia una configuración espacial relacional. Aunque las soluciones materiales no difieren radicalmente de las prácticas convencionales, a nivel espacial expresan una redistribución sustantiva: el espacio ya no se estructura en función exclusiva del uso humano, sino a partir de interacciones ecológicas que redefinen los criterios de diseño.
Figura 5_ Cartografía de aves, Belo Horizonte. (A) Tabla, (B) Diagrama territorial de desplazamiento, (C) Mapa georreferenciado. Fuente: Natureza Política.
Asimismo, los indicadores y herramientas lúdicas desarrolladas contribuyen a visualizar conflictos ecológicos. La cuantificación multiespecies, lejos de reducir la complejidad ecológica, sirve como instrumento de diálogo y negociación. En este sentido, el desarrollo de estos indicadores desempeña un papel clave al articular la extensión universitaria con la formulación y el ajuste de políticas
IMAGEN
ESPECIE
LUGAR
BEM TE VI
Desde frutos y flores
Bosques, riberas, pastizales, plazas y ciudades
BEIJA
Néctar de plantas y pequeños insectos
Jardines y patios floridos, bosques en climas tropicales y templados
Insectos, serpientes, lagartijas, aves jóvenes y pequeños roedores
Campos, cerrados, pastizales, áreas con cobertura vegetal baja, y que tiene el hábito de caminar por el suelo
Granos, insectos, frutos, residuos, sobras de comida humana
Áreas rocosas con madrigueras y, debido a su forma domesticada, vive en ciudades
FLOR
SIRIEMA
BEIJA FLOR
C
B
ALIMENTO
Mapa: Radio de desplazamiento de las aves x posibles conflictos urbanos. Aves: Radio de desplazamiento - 10.000 m Aves: Radio de desplazamiento < = 3.000 m Regional Metro Plazas y parques municipales Zonificación: Construcción de grandes instalaciones Torre de transmisión Límite micro Para las aves en áreas urbanas, los edificios con reflejos, las fachadas de vidrio y las grandes torres de transmisión
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Dearq 45 públicas, pues posibilita comparar condiciones antes y después de las intervenciones, y entre distintas cuencas hidrográficas, evidenciando las transformaciones ambientales y territoriales derivadas de tales proyectos. Los juegos constituyen una herramienta pedagógica capaz de abordar problemáticas complejas mediante una dinámica lúdica, acercando a los estudiantes y a los proyectos al territorio y a sus sujetos. Además, se utilizaron en la investigación para fortalecer la conexión con las comunidades locales y ampliar la discusión multiespecies más allá del ámbito universitario. Los juegos funcionan como instrumentos que aumentan la sensibilidad y el diálogo interespecies, al introducir situaciones de conflicto y acuerdo espacial que otorgan voz a los no humanos. Este tipo de interacción también se refleja en las asambleas, que, aunque humanas y representativas, buscan incorporar otros modos de existencia en los procesos de decisión y diseño. La práctica didáctica centrada en el enfoque multiespecies permite a los alumnos desarrollar una visión crítica. Al observar y reconocer sujetos y situaciones habitualmente invisibles en los procesos de diseño, amplían su comprensión de las interdependencias ecológicas y sociales. Este enfoque cuestiona jerarquías tradicionales, abre nuevas posibilidades de diseño y fomenta una postura política más activa frente a la naturaleza, lo que transforma el aprendizaje en una práctica de sensibilización y acción. Otro hallazgo fundamental fue reconocer el valor del no hacer, es decir, comprender cuándo no intervenir en el territorio y permitir la acción de otros agentes. Este principio abre un campo conceptual para repensar el papel del arquitecto y del urbanista como mediadores de mundos, más que como controladores del espacio.
conclusiones: avances y retos de los proyectos multiespecies El proyecto muestra que la metodología multiespecies amplía la comprensión de las dinámicas ecológicas y sociales del territorio, evidenciando relaciones y procesos ausentes en el diseño tradicional y reafirmando la necesidad de desarrollar metodologías que descentralicen la mirada humana. Al inicio, los alumnos manifestaron extrañeza ante la necesidad de considerar a animales, plantas y agua como agentes. A pesar de ello, valoraron la experiencia. La disponibilidad de datos junto con la definición de lo que debía observarse para cada sujeto resultaron clave para su comprensión, y se constituyeron en un elemento central de la metodología. Las nociones dicotómicas de humanidad y animalidad fueron tensionadas, y fue especialmente desafiante para quienes trabajaron con plantas superar la separación entre naturaleza y cultura. En el caso del agua, comprender sus reacciones, como las inundaciones, permitió reconocer su agencia. Desde el punto de vista formativo, el principal aprendizaje para los estudiantes fue identificar a otros sujetos como clientes, redefiniendo la interpretación e intervención en el espacio, incorporando nuevas lógicas de diseño y ampliando la lectura de territorios habitados por múltiples formas de vida. La metodología utilizada puede ser replicada en otras experiencias, siempre que se mantengan sus principios fundamentales. Para facilitar esta replicabilidad, se recomienda preservar la coherencia entre sus principios y el contexto en el que se desarrolle. El grupo Natureza Política está elaborando un sitio web para poner a disposición los juegos multiespecies, y de este modo ampliar el acceso. Además, la articulación con redes académicas puede incrementar la difusión de la metodología. En cuanto a las líneas de continuidad investigativa, se destaca la necesidad de avanzar en la construcción de una base de datos sobre no humanos, sistematizando territorialidades que sirvan de referencia en el futuro. Del mismo
investigación modo, resulta fundamental profundizar el diálogo con la biología y la geografía, dado que el desarrollo de proyectos multiespecie exige un enfoque multidisciplinario. Cuestionar los imaginarios y las narrativas antropocéntricas hegemónicas constituye uno de los principales logros de la experiencia presentada. Se espera que, a partir de esta metodología, las prácticas cotidianas, basadas en el cuidado y la reciprocidad, se visibilicen y fortalezcan, aportando a la construcción de nuevos imaginarios urbanos y orientando futuros proyectos multiespecie.
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Una ecología social de las prácticas espaciales: Bookchin y Stengers en diálogo sobre la planificación urbana para la coexistencia multiespecie A Social Ecology of Spatial Practices: Bringing Bookchin and Stengers into a Conversation on Urban Planning for Multispecies Coexistence Ante la intensificación de las crisis ecológicas, la planificación urbana debe trascender los paradigmas antropocéntricos para reimaginar radicalmente la coexistencia entre la vida humana y la vida más que humana. Basándose en la ecología social de Bookchin y la ecología de las prácticas de Stengers, este artículo propone un urbanismo descentralizado y multiespecie orientado a fomentar relaciones simbióticas. La ecología social ofrece un marco fundamental para situar las relaciones humano-naturaleza dentro de sistemas de dominación más amplios e imaginar formas de urbanismo no jerárquicas y descentralizadas. No obstante, presenta limitaciones en su abordaje de los dualismos ontológicos que continúan moldeando la planificación urbana. Al retomar el trabajo de Stengers —en particular, su énfasis en la tensión entre herramienta y situación, el carácter situado de la acción, la negociación multiespecie y las tonalidades menores—, este artículo busca superar dichas limitaciones y plantea un desplazamiento hacia una ecología social de las prácticas espaciales. Palabras clave: ecología social, ecología de las prácticas, planificación urbana, comunalismo, más que humano, cuidado. In the face of escalating ecological crises, urban planning must transcend anthropocentric paradigms to radically reimagine coexistence between human and more-than-human life. Drawing on Bookchin’s social ecology and Stengers’s ecology of practices, this paper argues for a decentralized, multispecies urbanism that fosters symbiotic relationships. Social ecology offers a crucial framework for situating human–nature relationships within broader systems of domination and for imagining non-hierarchical, decentralized forms of urbanism. Yet it remains limited in its treatment of the ontological dualisms that continue to shape urban planning. By engaging Stengers’s work—particularly her emphasis on the tension between tool and situation, the situational base, multispecies negotiation, and the minor key—this paper addresses those limitations, proposing a move towards a social ecology of spatial practices. Keywords: social ecology, ecology of practices, urban planning, communalism, more-than-human, care.
Recibido: 30 de mayo de 2025 Aceptado: 10 de febrero de 2026 Cómo citar: Kuzmanic, Jere y Katerina Stavridi. "Una ecología social de las prácticas espaciales: Bookchin y Stengers en diálogo sobre la planificación urbana para la coexistencia multiespecie". Dearq 45 (2026): 70-80. https://doi.org/10.18389/ dearq45.2026.06
Dearq 45
Jere Kuzmanic jere.kuzmanic@upc.edu Universitat Politècnica de Catalunya BarcelonaTech, España
Katerina Stavridi katstavridi@mail.ntua.gr Universidad Técnica Nacional de Atenas, Grecia
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.06
investigación
introducción: la crisis del urbanismo antropocéntrico La noción de la ciudad moderna como producto de la racionalidad ilustrada y de la expansión capitalista se ha sustentado en la dominación del anthropos sobre la naturaleza y en la exclusión de la vida más que humana. La planificación urbana, en tanto disciplina, ha operado históricamente como una herramienta para imponer un orden humano sobre el supuesto caos ecológico del mundo natural, lo que ha derivado en la fragmentación de ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y la alienación de los seres humanos de su inserción ecológica. El giro hacia un enfoque ambiental en la planificación urbana ha constituido un eje central en la transformación de la disciplina en el siglo XXI. Desde el Informe Brundtland de 1987, los debates sobre el desarrollo urbano sostenible y verde y la planificación en respuesta al cambio climático han introducido una serie de nuevos paradigmas —como la justicia ambiental, las infraestructuras verdes y azules y el metabolismo urbano, entre otros—, a menudo englobados bajo el paraguas del urbanismo ecológico (Mostafavi y Doherty 2016). Junto a estos paradigmas emergentes, dichas discusiones han reactivado también polémicas recurrentes sobre la sostenibilidad de la forma urbana; un tema históricamente vinculado a debates en torno a la sociabilidad de las escalas urbanas y regionales. Hoy en día, sin embargo, estas discusiones aparecen bajo distintas denominaciones, como la habitabilidad (Sheikh y Ameijde 2022), los estudios sobre medios de vida o calidad de vida (Mulligan, Carruthers y Cahill 2004; Ballas 2013), la densidad social (Moroni 2016) y la convivialidad (Maununaho, Puumala y Luoma-Halkola 2023). Al mismo tiempo, se configura una trampa recurrente a lo largo de la genealogía de los paradigmas de planificación: los debates sobre los desafíos ambientales en otros aspectos clave de la vida urbana —como los sistemas de transporte o las huellas ecológicas del entorno construido— tienden a buscar “la buena forma urbana” dentro de la dicotomía entre compacidad y dispersión (Oyón Bañales 2011; Keil 2020; Butters, Ali y Sassi 2025). Sin embargo, todos estos términos emergentes y las buenas prácticas parecen enfrentarse a una dificultad común: un marco positivista y desarrollista que resulta insuficiente para dar cuenta de los procesos complejos implicados en la construcción y gobernanza de nuestras ciudades, territorios y regiones. Estos marcos y paradigmas emergentes no surgen en el vacío, sino que remiten a genealogías y lógicas territoriales más amplias a través de las cuales la planificación y el desarrollo urbanos se han constituido como disciplinas. En palabras de Isabelle Stengers, “cada disciplina tiene su propio territorio, sus expertos, sus criterios”. Cada disciplina es una “polémica encarnada […] por las ‘operaciones a gran escala’ de movilización, conquista y jerarquización que estructuran el panorama de las disciplinas científicas” (Stengers 2010, 3). Las formaciones territoriales contra las que advierte Stengers han sido fundamentales en el desarrollo histórico del urbanismo, lo que se hace especialmente evidente en la manera en que muchos intentos por enmarcar la planificación como un campo emancipatorio —ya sea mediante la incorporación de movimientos sociales en la historia urbana, o a través de la redefinición de la arquitectura y el urbanismo por medio de prácticas autoconstruidas, vernáculas y de base— a menudo permanecen limitados por narrativas lineales y dicotómicas. En una línea similar, la crítica radical de Álvaro Sevilla Buitrago en Against the Commons (2022) replantea la evolución de la planificación urbana como un proyecto deliberado orientado a delimitar la profesión como distinta, si no abiertamente antagonista, de las prácticas espaciales y sociales de base. Su enfoque dialéctico cuestiona de manera crítica la narrativa angloamericana fundamental articulada en la obra de sir Peter Hall Cities of Tomorrow (1988 [2014]), que describe la historia de la planificación como una serie de triunfos y fracasos liderados por intelectuales visionarios que luchan contra la urbanización descontrolada. Esta narrativa modernista, centrada en la figura del planificador “heroico”, es posteriormente desmontada por la académica posmoderna y feminista Leonie Sandercock en Towards Cosmopolis (1998), quien critica la historiografía
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Dearq 45 dominante al tiempo que aboga por epistemologías feministas y poscoloniales para redefinir la planificación urbana. A partir de esta intervención, numerosos académicos han retomado líneas de análisis similares, lo que ha dado lugar a la consolidación de nuevos campos de estudio centrados en perspectivas feministas, críticas, insurgentes y poscoloniales sobre la planificación urbana. Este enfoque dialéctico de la historiografía continúa moldeando las críticas a la evolución de la planificación, a menudo enmarcándola como un conflicto cíclico entre la disciplina institucionalizada y las formas de resistencia de base. No obstante, la narrativa dominante del propósito “heroico” y antropocéntrico de la planificación top-down permanece, en gran medida, intacta tanto para el público profesional como para el general. Sin embargo, pocos estudios exploran cómo opera esta dialéctica en el marco de una historia social más amplia, ya sea considerando la planificación una práctica inherentemente social o examinando el modo en que se configura la urbanización cuando estas fuerzas se entienden en tanto parte de un mismo entramado, en lugar de como elementos en oposición. El trabajo de Stavros Stavrides, Towards the City of Thresholds (2019), constituye una intervención significativa en esta línea al analizar Atenas y Chiapas como espacios heterotópicos donde la producción espacial de base redefine las dinámicas urbanas. Aun así, incluso esta perspectiva matizada mantiene separados distintos planos de acción que se presentan como enfrentados, y el plano en el que se sitúa la planificación urbana difiere considerablemente del de los movimientos sociales. Aunque los estudios más recientes pueden ofrecer lecturas más profundas, esta línea de investigación en planificación pone de manifiesto una persistente linealidad y un antagonismo que han definido el territorio disciplinar de la historiografía de la planificación. Es precisamente en este punto donde la ecología social de Murray Bookchin adquiere relevancia, al ofrecer un marco para comprender la planificación urbana y la movilización de base no como binarios opuestos, sino como componentes de un contexto ecológico y político más amplio. Al situar la dominación jerárquica y la autoorganización de base dentro de un mismo continuo, en lugar de en planos separados, la ecología social cuestiona directamente la separación disciplinar que la historiografía tiende a reproducir. En el Antropoceno, tales separaciones —y el modelo dominante de urbanismo que sostienen— se vuelven cada vez más inestables. El cambio climático, la extinción masiva y la destrucción de hábitats exigen una reconsideración radical de las formas en que se diseñan y habitan las ciudades. Más importante aún, la construcción de imaginarios alternativos y radicales de la vida urbana requiere una transformación profunda de las ontologías y epistemologías que sustentan los sujetos y objetos dominantes de las prácticas urbanísticas. En este sentido, extender la ecología social a través de la ecología de las prácticas de Isabelle Stengers constituye una vía posible. La ecología social desestabiliza la dicotomía entre planificación urbana y fuerzas de base, mientras que la ecología de las prácticas insiste, además, en el carácter situado y la interdependencia de agentes heterogéneos más que humanos dentro de procesos compartidos de creación del mundo. Por lo tanto, este artículo propone un marco para la planificación urbana basado en la ecología social de Bookchin y la ecología de las prácticas de Stengers, con el fin de reimaginar las ciudades como espacios de coexistencia multiespecie y la planificación como una práctica continua, situada y colectiva de negociación. El análisis que aquí se presenta se sustenta en una investigación basada en la literatura, que combina una lectura textual detallada de ambos autores con una síntesis crítica de la historia de la planificación urbana, la ecología social y los estudios de ciencia y tecnología, con el objetivo de esbozar un posible marco para la planificación urbana más que humana. Ambos autores son seleccionados por la complementariedad de sus herramientas teóricas; en consecuencia, el método trasciende la mera comparación y busca construir, de manera inductiva, a partir de sus similitudes y diferencias, implicaciones más amplias para la teoría de la planificación. Si bien los dos autores se mantienen en el centro de la propuesta, se incorporan otros referentes con el fin de facilitar la traducción entre conceptos clave. Un ejemplo de ello es el trabajo de María
investigación Puig de la Bellacasa (2017), cuya reflexión sobre el pensamiento especulativo y el cuidado de la vida más que humana permite articular aspectos específicos de la ecología social y la ecología de las prácticas. Este enfoque metodológico hace posible examinar cómo los conceptos atraviesan fronteras disciplinarias y construir un diálogo entre Bookchin y Stengers como forma de investigación teórica. Se trata, en última instancia, de un intento por pensar y poner en conversación dos corrientes de pensamiento distintas —y quizás aparentemente irreconciliables— para sostener la pregunta por lo que podría ser (o llegar a ser) una redefinición radical, no jerárquica y más que humana de la planificación urbana. Al emprender este esfuerzo, el artículo busca ampliar la proposición de Brian Massumi, según la cual “una ecología política sería una tecnología social de pertenencia, asumiendo la coexistencia y el devenir compartido como hábitat de las prácticas” (citado en Stengers 2005, 183), y explorar sus implicaciones para la planificación urbana.
la ecología social de murray bookchin: una fundación para el urbanismo descentralizado La ecología social de Murray Bookchin (1921-2006) surgió en el contexto de las nuevas problemáticas planteadas por la crisis ecológica y la “urbanización global”, e instó a la izquierda posterior a 1968 a reorientar su filosofía política como un proyecto (Bookchin 2015). Desde una etapa temprana, Bookchin abordó cuestiones relativas al entorno urbano y desarrolló una crítica progresista de la planificación como disciplina (White 2008). En paralelo a algunas de las publicaciones ambientalistas más influyentes, como la obra seminal de Rachel Carson, Silent Spring (1962 [2002]), Bookchin publicó Our Synthetic Environment (1962) y, posteriormente, Crisis in Our Cities (1965), en las que tradujo la cuestión urbana en una cuestión ambiental (Venturini, Emet y Morales 2019)1. Sus obras posteriores, especialmente The Limits of the City (1974), sentaron las bases de los estudios ambientales críticos sobre la urbanización y se ven complementadas por las distintas ediciones de From Urbanization to Cities: The Politics of Democratic Municipalism (1987b [2021]), libro que analiza la decadencia del concepto democrático de ciudadanía. En esta obra, Bookchin sostiene que la propia estructura de nuestras ciudades, como entidades políticas, es fundamental para alcanzar una sociedad ecológica o para perpetuar una sociedad de dominación y ecológicamente tóxica. La ecología social de Murray Bookchin ofrece, así, una base sólida para reimaginar la planificación urbana como una práctica de integración ecológica y social (Venturini, Emet y Morales 2019).
1. Murray Bookchin, a la luz de los marcos interseccionales contemporáneos de la teoría ecológica, podría considerarse la principal limitación de su propio trabajo. Si bien sus marcos teóricos han sido caracterizados en ocasiones como rígidos y, en gran medida, incapaces de desestabilizar el excepcionalismo humano, sostenemos que los conceptos de ecología social, naturalismo dialéctico y municipalismo libertario poseen un amplio potencial para repensar la planificación urbana desde una perspectiva más que humana.
Bookchin sostiene que las crisis ecológicas tienen su raíz en las jerarquías sociales y en la dominación, las cuales se manifiestan no solo dentro de las sociedades humanas, sino también en la relación de la humanidad con el mundo natural (Bookchin 1991; véase también Bookchin 1987a, cap. 1). Para Bookchin, la solución reside en la creación de comunidades descentralizadas, no jerárquicas, ecológicamente sintonizadas y socialmente justas. En el contexto de la planificación urbana, esto implica desmantelar las estructuras centralizadas y top-down que han caracterizado históricamente el diseño urbano y sustituirlas por procesos participativos impulsados por la comunidad que prioricen la salud ecológica y la equidad social (Bookchin 1987b [2021]; Biehl 1998). Bookchin denomina este enfoque comunalismo (o municipalismo libertario en textos anteriores), un concepto que desde entonces se ha integrado en una plataforma política más amplia —aunque todavía es relativamente un nicho— dentro de los estudios urbanos, desde la cual se replantea el papel de la ciudad en la política urbana mediante propuestas municipalistas radicales (Hern 2010 y 2016; Souza 2012; Karyotis 2019). Al empoderar a las comunidades locales para gobernar sus propios espacios, el municipalismo libertario abre posibilidades para que los habitantes urbanos se relacionen de manera directa con los sistemas ecológicos que los sostienen (Bookchin 2015, caps. 2 y 5). Este enfoque se alinea con los principios del diseño multiespecie, en tanto fomenta un sentido de responsabilidad y cuidado hacia el mundo más que humano. En este marco, los parques, los espacios verdes y los corredores de vida silvestre dejan de concebirse como elementos secundarios o concesiones a la preocupación ambiental y pasan a constituirse
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Dearq 45 en componentes integrales de la ciudad. En un sistema urbano descentralizado, las formas de vida más que humanas no quedan relegadas a los márgenes, sino que son reconocidas como participantes activas en el ecosistema urbano.
la ecología de las prácticas de isabelle stengers: la negociación de la coexistencia multiespecie Mientras que la ecología social de Bookchin proporciona un marco estructural para un urbanismo descentralizado, la ecología de las prácticas de Isabelle Stengers (1949-) ofrece una comprensión más matizada de cómo actores humanos y más que humanos pueden coexistir en los espacios urbanos. El trabajo de Stengers enfatiza la importancia de la negociación, el cuidado y la atención en la configuración de relaciones entre diversas formas de vida. Su propuesta cosmopolítica aboga por una política que incluya tanto a los seres humanos como a otras formas de vida, reconociendo las diferencias irreductibles entre ellas. Para Stengers, el mundo no constituye un sistema estático y jerárquico, sino un conjunto dinámico de prácticas, cada una con su propia lógica y agencia. En el contexto de la planificación urbana, esto implica reconocer la agencia de actores más que humanos —plantas, animales, hongos e, incluso, microorganismos— y su papel en la configuración de espacios que respondan a sus necesidades y ritmos. Asimismo, el trabajo de Stengers ha inspirado a diversas disciplinas espaciales para interactuar con sus planteamientos (Houston et al. 2016; Doucet y Frichot 2018). En particular, su concepto de ecología de las prácticas (Stengers 2005) resulta especialmente pertinente para el urbanismo multiespecie. En términos de planificación urbana, esto se traduce en un proceso de diseño abierto, especulativo y sensible a las necesidades de múltiples comunidades ecológicas. En lugar de imponer una visión fija y antropocéntrica de la ciudad, planificar con base en una ecología de las prácticas implica sostener un diálogo continuo con el mundo más que humano, lo que da lugar a espacios flexibles y adaptativos. Por ejemplo, los humedales urbanos pueden concebirse como lugares de negociación multiespecie, donde residentes humanos, aves migratorias, plantas acuáticas y microorganismos coexisten en relaciones dinámicas y mutuamente beneficiosas. De manera similar, la agricultura urbana puede reconceptualizarse como una práctica de cuidado que involucra no solo a actores humanos, sino también a polinizadores, organismos del suelo y otras formas de vida más que humanas.
entre la herramienta y la situación: la operacionalización del comunalismo mediante una planificación situada Esta primera extensión pone en diálogo a Stengers con Bookchin con el fin de operacionalizar la descentralización y el comunalismo, no como ideales políticos estáticos ni como herramientas universales o buenas prácticas, sino como un proceso situado de negociación constante. La ecología de las prácticas de Stengers critica la instrumentalización de los sistemas de conocimiento, incluido el urbanismo, y enfatiza, en cambio, el carácter dinámico y situado de las interacciones entre humanos, no humanos y sus entornos. En el núcleo del planteamiento de Stengers se encuentra la noción de relevancia entre la situación y la herramienta: una tensión productiva que pone de manifiesto cómo las herramientas —ya sean conceptuales, tecnológicas o burocráticas— nunca son neutrales, sino que imponen su propia lógica sobre las situaciones que buscan abordar, al tiempo que son moldeadas por ellas (Stengers 2005): “Lo que llamo una ecología de la práctica es una herramienta para reflexionar sobre lo que está ocurriendo, y una herramienta nunca es neutral. Una herramienta puede pasar de mano en mano, pero cada vez el gesto de tomarla será singular” (185). A partir de ello, propone una base situacional de la utilidad, en la que esta se define en relación con quien utiliza la herramienta: “Yo hablaría de una decisión, más precisamente, de una decisión sin un agente decisor que configura a quien decide. Aquí, el gesto de tomar la herramienta no se justifica por una finalidad previa, sino que se produce en y a través de la relación de relevancia entre la situación y la herramienta” (185).
investigación Esta tensión entre herramienta y situación resulta especialmente relevante en la planificación urbana, en la que los enfoques estandarizados a menudo no logran dar cuenta de las realidades impredecibles y emergentes de la convivencia multiespecie. La planificación urbana tradicional tiende a tratar las intervenciones ecológicas como herramientas —tejados verdes, corredores de fauna o sistemas de gestión de aguas pluviales— que pueden aplicarse de manera uniforme para resolver problemas ambientales. Sin embargo, estas formas de intervención suelen permanecer en un plano aditivo más que transformador, con el riesgo de reinstaurar una concepción estabilizada y separada de la naturaleza. De este modo, relegan la vida más que humana a zonas designadas, al tiempo que preservan la lógica antropocéntrica subyacente de la ciudad. Como argumenta Stengers (2005), tales herramientas, enfoques estandarizados y buenas prácticas, como las descritas anteriormente, corren el riesgo de convertirse en marcos abstractos y extractivos que imponen un orden diseñado por el ser humano sobre procesos ecológicos inherentemente fluidos y dependientes del contexto. La Reserva Natural Hayaka, en el cantón de Cizire, al norte de Siria, ejemplifica cómo la sensibilidad situacional propuesta por Stengers puede informar a la práctica comunalista. Establecida como una forma de administración democrática directa, esta área natural protegida funciona como refugio tanto para poblaciones humanas como para formas de vida más que humanas en una región devastada por la guerra. La reserva surge de la observación atenta y de la respuesta a los comportamientos de los animales y otras especies frente a los cambios radicales en las condiciones regionales, derivados tanto del conflicto armado como de las sequías inducidas por Turquía (Internationalist Commune of Rojava 2018). Hayaka demuestra cómo la restauración ecológica, en lugar de limitarse a la aplicación de una herramienta de rewilding o renaturalización, puede convertirse en un proceso de negociación situada entre especies, climas y circunstancias políticas: una manifestación concreta del comunalismo, entendido como una ecología de las prácticas. Como sostendría Stengers, una verdadera integración ecológica requiere sensibilidad situacional, lo que implica observar cómo las especies habitan efectivamente el espacio y permitir que los actores más que humanos coconfiguren el entorno. Dentro de este marco, el cuidado se convierte en un componente integral de la planificación entendida como un proceso de negociación multiespecie. Basada en la comprensión no romantizada de María Puig de la Bellacasa (2017) del cuidado como una práctica relacional y política que va más allá de lo humano para incluir entornos, infraestructuras y sistemas ecológicos, esta conceptualización del cuidado resuena de manera particular con la ecología de las prácticas comunales de planificación urbana sugerida en este texto. Esta perspectiva pone en primer plano cómo el poder y el control están siempre insertados en las labores de mantenimiento y reparación. Asimismo, destaca que tanto la producción de conocimiento como la configuración de herramientas y prácticas en la planificación constituyen formas de negociación situadas, inscritas en redes de dependencia, capacidad de respuesta y transformación mutua. Estas negociaciones no son armoniosas. Situar las herramientas en contextos específicos abre inevitablemente espacio para la emergencia de tensiones y conflictos entre especies, escalas y valores. Como señala Mouffe (2014), el pluralismo posee una naturaleza necesariamente agonista y conflictiva, en la medida en que no todos los puntos de vista pueden reconciliarse. El dispositivo analítico herramienta-situación permite operacionalizar el comunalismo como una forma de planificación situada, sintonizada con el carácter ambivalente y conflictivo de la interdependencia. Esta reformulación, por tanto, constituye un intento de ir más allá de la percepción de la planificación urbana cargada de nociones de poder y empoderamiento, utilizando una perspectiva más que humana como semilla para redefinirla como una ecología descentralizada de prácticas. Al hacerlo, evita romantizar la noción de comunidad, en línea con la comprensión de Puig de la Bellacasa del cuidado como una práctica atravesada por la tensión, la asimetría y el esfuerzo continuo de sostener la coexistencia.
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la tonalidad menor: de la planificación antiheroica a la más que humana Puig de la Bellacasa (2017) anticipa cómo la ecología social de Murray Bookchin, en tanto marco político fundamental, puede sustentar el llamado de Isabelle Stengers a una planificación urbana situada y no instrumental. Su concepción del municipalismo libertario —entendido como una forma de gobernanza descentralizada y directamente democrática— se alinea con la resistencia de Stengers a las soluciones tecnocráticas de tonalidad mayor, al empoderar a las comunidades para participar en procesos situados de coproducción ecológica. Mientras Stengers cuestiona la imposición de herramientas abstractas sobre situaciones ecológicas dinámicas, Bookchin ofrece un modelo para integrar el diseño multiespecie en formas participativas de gobernanza local. Aun así, aunque el marco radical de integración ecológica y social de Bookchin logra cuestionar la narrativa del individuo experto y heroico que planifica de manera top-down, permanece anclado en supuestos ontológicos que sitúan al ser humano como el único sujeto racional capaz de impulsar el cambio, así como en definiciones antropocéntricas de lo que constituye una comunidad. Esto se hace evidente en su concepto de segunda naturaleza. Bookchin sostiene que el papel distintivo de la humanidad consiste en cultivar una segunda naturaleza racional y ética a partir del potencial bruto de la primera naturaleza biológica, un concepto que continúa situando la conciencia y la moralidad humanas en la cúspide del mundo natural (Bookchin 1991). Aunque introduce la idea de una tercera naturaleza —una condición futura en la que tanto la primera como la segunda naturaleza podrían realizar plenamente su potencial—, esta posibilidad permanece solo parcialmente desarrollada en la ecología social. Incluso los intentos de imaginar modelos de planificación de base corren el riesgo de reproducir estos supuestos, permaneciendo en lo que Stengers denomina la tonalidad mayor: la creación de nuevos “escenarios centrales” y la sustitución de un universal por otro, en lugar de abandonarlos por completo (Stengers 2005, 187). Inspirándose en la ecología de las prácticas de Isabelle Stengers, este trabajo propone extender la ecología social y el municipalismo libertario de Bookchin con el fin de avanzar hacia una ontología descentralizada, especulativa y relacional de la planificación urbana. En lugar de definir de antemano las condiciones que constituyen una comunidad, una ecología social de las prácticas de planificación concibe la comunidad como algo siempre negociable, susceptible de expandirse y de emerger a través de interacciones situadas entre humanos y no humanos. Para Stengers, este desplazamiento exige aprender a pensar en presencia de procesos continuos de destrucción, lo que denomina la tonalidad menor (Stengers 2005, 186). Pensar en tonalidad menor implica reconocer que “no existe identidad de una práctica independiente de su entorno” (187). En este sentido, un pasaje de su obra resulta particularmente resonante para la práctica de la planificación: Una ecología de las prácticas puede entenderse como un ejemplo de lo que Gilles Deleuze denominó pensar par le milieu, haciendo uso del doble sentido del término francés milieu, que remite tanto al medio como al entorno o hábitat. “Por el medio” implicaría pensar sin definiciones que fijen un fundamento ni un horizonte ideal; “con el entorno”, por su parte, reconocería que ninguna teoría otorga la capacidad de desvincular algo de su contexto específico, es decir, de trascender lo particular hacia algo que pudiera ser reconocido y comprendido al margen de sus condiciones concretas. (187)
Esta tonalidad menor invita a los planificadores a desestabilizar las definiciones y categorías dominantes —por ejemplo, aquellas que anticipan lo que se entiende por comunidad, naturaleza y buenas prácticas—, y, en su lugar, trabajar desde dentro de la incertidumbre y los significados contradictorios que emergen en iniciativas colaborativas y autoorganizadas (Doucet y Frichot 2018).
investigación Para la planificación urbana, así como para los modelos descentralizados y comunales de organización, “pensar por el medio” implica resistir la tentación de definir de antemano qué cuenta como una práctica ecológica y, más importante aún, quién es reconocido como participante legítimo. Según este marco, por ejemplo, la infraestructura verde —como drenajes sostenibles o humedales urbanos— podría abordarse como espacios de negociación con actores más que humanos —como microbios del suelo, anfibios o polinizadores—, en lugar de concebirse como áreas diseñadas según métricas centradas en el ser humano —como la prevención de inundaciones o el valor estético—. De manera similar, contrario a imponer normativas de zonificación que separen lo natural y lo urbano —reforzando así una falsa dicotomía con efectos devastadores para las ecologías locales—, las prácticas de planificación podrían aprender de aquellas especies que prosperan en espacios intersticiales —como halcones peregrinos que anidan en rascacielos o zorros que se adaptan a jardines suburbanos—, lo que otorgaría al pensamiento par le milieu un anclaje material y situado. Un ejemplo de este giro relacional en la manera de abordar las necesidades humanas y más que humanas, mediante un enfoque situado y de tonalidad menor en la planificación (no urbana), es el proceso de revitalización de los ecosistemas de la montaña Dinara, en la frontera entre Croacia y Bosnia y Herzegovina. La población predominantemente serbia abandonó esta cordillera, históricamente dedicada al pastoreo, durante el conflicto de la década de 1990, que dejó tras de sí minas, pozos secos, pastizales invadidos y aldeas abandonadas, lo que alteró también la composición de la vida más que humana. El proyecto se inició cuando la ONG local Biom, en calidad de iniciativa ecológica, recibió financiación para la conservación de hábitats de pastizales de montaña destinados a aves. Sin embargo, evolucionó hacia una solución más holística orientada a la repoblación y al restablecimiento del equilibrio ecológico, al reconocer que la salud del paisaje está inextricablemente vinculada a sus comunidades humanas. Mediante la restauración activa de condiciones sociales y materiales —como la reconstrucción de pozos, estanques y senderos, así como el impulso a actividades vinculadas a la ganadería y a la construcción en piedra seca—, el proyecto sienta las bases para que las personas regresen al territorio y retomen prácticas de trabajo con la tierra (“Dinara Back to LIFE” 2020)2. De este modo, el proyecto se transformó en una iniciativa orientada a la comunidad, con la ecología social en el centro de sus estrategias ambientales. Este caso ejemplifica una forma de planificación atenta, en la que la relación entre ecología y sociedad no es fija, sino que se negocia de manera continua, articulando la restauración de hábitats con la economía rural y la revitalización comunitaria. En este sentido, la tonalidad menor amplía los compromisos antijerárquicos de Bookchin. En lugar de asumir una comunidad humana preconstituida y capaz de autogobernarse, esta perspectiva insiste en que la comunidad debe negociarse de manera continua, de modo que emerja de interacciones situadas entre humanos y el mundo más que humano. Reconocer las dinámicas de poder desiguales, inherentemente arraigadas en las prácticas más que humanas, nos orienta hacia un urbanismo atento, situado y especulativo (Haraway 1988 y 2007; Stengers 2005). Pensar de este modo desplaza el foco hacia la cuestión de qué tipos de relaciones puede fomentar la planificación urbana, más que hacia las formas de buenas prácticas y técnicas que puede producir. El pensamiento especulativo pone en primer plano la coexistencia, la vacilación y la apertura de no saber de antemano qué formas pueden adoptar las buenas prácticas (Stengers 2018).
síntesis: hacia una ecología social de las prácticas espaciales
2. Para más información, véanse https://dinarabacktolife.eu/ en/ y https://www.biom.hr/en/tag/dinara-en/
Aunque la ecología social y el municipalismo libertario de Bookchin delinean una visión política de la gobernanza descentralizada y ecológica, siguen basados en una ontología humanista en la que las comunidades —concebidas como conjuntos de sujetos racionales— planifican para y no con sus entornos.
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Dearq 45 La ecología de las prácticas de Stengers ofrece una vía para abordar esta limitación al situar el comunalismo en los contextos dinámicos, relacionales y más que humanos de la vida urbana. La ecología de las prácticas de Stengers exige que los planificadores aborden las ecologías urbanas no como problemas a solucionar, sino como situaciones que requieren una negociación continua. A partir de las reflexiones de Stengers y Bookchin, proponemos tres transformaciones cruciales para una ecología social de las prácticas espaciales. Primero, rechazar las soluciones universalistas. En lugar de aplicar buenas prácticas predeterminadas, los planificadores deben adoptar estrategias adaptativas y situadas, que respondan a los comportamientos específicos de las especies locales —por ejemplo, permitir la vegetación espontánea en terrenos vacíos y no imponer céspedes cuidados, o integrar el metabolismo del agua mediante un regionalismo hidrográfico—. Segundo, recentrar la agencia más que humana. Esto implica reconocer fenómenos como los desplazamientos migratorios de las aves debido al cambio climático o la sucesión vegetal en espacios abandonados, y aceptar que los flujos naturales pueden alterar los planes humanos. Siguiendo a Stengers, ello requiere un modo de compromiso diplomático, en el que el diseño urbano permanezca abierto a la improvisación y a interrupciones más que humanas imprevistas. Y, tercero, reconfigurar el espacio relacional. Más que medir los resultados únicamente en términos humanos —como el crecimiento económico o la eficiencia—, el urbanismo multiespecie debe priorizar la captura recíproca: momentos en los que las necesidades humanas y las más que humanas se alinean de manera parcial o temporal, sin implicar un control total —por ejemplo, el compostaje comunitario, que fomenta tanto la reducción de residuos como la biodiversidad del suelo— (Stengers 2010, 38). Bookchin, en esta línea, plantea que las crisis ecológicas tienen su origen en las jerarquías sociales y que, por tanto, la sostenibilidad requiere una descentralización radical que desplace la toma de decisiones al nivel comunitario. Aplicado a la planificación urbana, este cambio se materializaría en distintas escalas. Las asambleas comunitarias pueden concebirse como espacios de negociación. Para no depender exclusivamente de evaluaciones ambientales basadas en el criterio de expertos, es posible ampliar el modelo de Bookchin e incorporar consideraciones multiespecie en los procesos deliberativos locales. Por ejemplo, una asamblea de planificación vecinal integraría aportes de ecologistas urbanos, observaciones de los residentes sobre los patrones de vida silvestre y conocimientos indígenas acerca de las relaciones planta-animal, fomentando así un diseño participativo más que humano, como en el caso de la Reserva Natural Hayaka. Además, esta extensión multiespecie resuena con debates más amplios en la ecología social sobre la recuperación de los bienes comunes urbanos. El énfasis de Bookchin en la gestión comunal desafía los regímenes de propiedad privada que fragmentan los hábitats y alteran los patrones históricos de gobernanza de los recursos, en consonancia con las dinámicas de la vida más que humana. La gobernanza de base facilitaría la creación de paisajes compartidos —como en el caso de Dinara—, o de huertos que también funcionen como corredores para polinizadores o cuencas pluviales gestionadas como sitios de reproducción de anfibios, donde las necesidades humanas y más que humanas se negocian colectivamente. Es importante señalar que tanto la ecología social de Bookchin como la ecología de las prácticas de Stengers desafían, de diferentes maneras, los supuestos antropocéntricos que históricamente han sustentado la planificación urbana (Bordeleau y Tuinen 2011). En una ciudad multiespecie, el sujeto humano deja de ser la figura central en torno a la cual giran todas las demás formas de vida, y la ciudad se concibe como una red policéntrica de actores más que humanos. Esta descentralización del ser humano exige un cambio fundamental en la forma en que se conceptualizan y diseñan los espacios urbanos. El modelo de gobernanza de Bookchin operacionaliza la demanda de Stengers de desacelerar y convertir la planificación en un proceso a largo plazo, integrado y arraigado en la práctica local (Stengers 2018), sustituyendo herramientas extractivas y
investigación universalistas —como las infraestructuras verdes estandarizadas— por diálogos ecológicos situados, y buscando otras dinámicas de experiencia en las que la propia noción de planificación se convierta en objeto de negociación continua. Al descentralizar el poder, la ecología social asegura que el diseño multiespecie surja de interdependencias vividas y no de abstracciones burocráticas. El resultado es una ciudad en la que las leyes de zonificación, las infraestructuras y los espacios verdes se renegocian continuamente en asambleas, no como imposiciones de expertos distantes, sino como configuraciones moldeadas a través de diversas formas de gestión social. La integración de la ecología social de Bookchin con las prácticas situadas de Stengers transforma la planificación urbana en una práctica de democracia ecológica. La gobernanza de base aborda la tensión entre herramienta y situación al convertir la planificación en un proceso de adaptación mutua, en el que las comunidades humanas aprenden a escuchar y a legislar junto con el mundo más que humano. Este cambio no es solo una cuestión política, sino una reorientación de la vida urbana en sí misma, hacia ciudades cocreadas por todos sus habitantes, humanos y más que humanos. El concepto de Stengers sobre la tensión entre situación y herramienta insta a los urbanistas a abandonar la certeza tecnocrática en favor de prácticas experimentales, especulativas y relacionales. La planificación, entendida como práctica, se convierte en un componente común de la vida urbana a través de asambleas locales, observatorios ciudadanos, sesiones de cartografía participativa o trabajo de campo en sentido literal, en el que el conocimiento técnico proporciona a comunidades bien informadas y organizadas los medios y fines de la ecología social que hacen posibles las ciudades multiespecie. Este cambio exige humildad, una gobernanza adaptativa y la disposición a permitir que actores más que humanos alteren y enriquezcan los futuros urbanos.
en lugar de una conclusión: romper el dominio de la herramienta Aunque la visión de una ciudad multiespecie resulta atractiva, no está exenta de desafíos. La planificación urbana se encuentra profundamente arraigada en sistemas capitalistas que priorizan el crecimiento económico y el valor de la propiedad por encima de la salud ecológica y la equidad social. En este contexto, persiste el riesgo de que el capitalismo se apropie de los esfuerzos descentralizados orientados a aprender y construir comunidades de formas más que humanas, especialmente cuando dichos esfuerzos se traducen en la formulación de políticas públicas. La ecología social de las prácticas para la planificación constituye un marco que debe ser continuamente reelaborado mediante un proceso más amplio de negociación. Nuestro objetivo en este artículo es presentar uno de los muchos posibles primeros pasos en este proceso y plantear una pregunta que pueda abrir un diálogo a futuro. Es fundamental reconocer que esta negociación no debe romantizarse; por el contrario, hay que entenderla como una práctica que inevitablemente implica fricción y conflicto, y no como un consenso armonioso. El urbanismo descentralizado y multiespecie requiere una reconsideración radical de los derechos de propiedad, el uso del suelo y las estructuras de gobernanza. Asimismo, exige un cambio cultural en la forma en que los seres humanos perciben su relación con el mundo más que humano. Superar estos desafíos requerirá no solo innovación teórica, sino también experimentación práctica y acción social de base. Al mismo tiempo, la crisis ecológica actual presenta una oportunidad sin precedentes para replantear la planificación urbana. A medida que las ciudades de todo el mundo enfrentan los impactos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación ambiental, se reconoce cada vez más la necesidad de modelos de desarrollo urbano más sostenibles e inclusivos. El futuro de la planificación urbana reside en su capacidad para trascender los paradigmas antropocéntricos y adoptar una visión de coexistencia multiespecie. En este sentido, la ecología social de las prácticas situadas y especulativas puede ofrecer una vía prometedora.
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Recibido: 30 de mayo de 2025 Aceptado: 10 de febrero de 2026 Cómo citar: Gomez-Luque, Mariano. "Notas preliminares sobre el nexo naturaleza–urbanización–ciencia ficción". Dearq 45 (2026): 81-89. https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.07
investigación
Mariano Gomez-Luque mgl@urbantheorylab.net Urban Theory Lab, The University of Chicago, EE. UU.
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.07
Notas preliminares sobre el nexo naturaleza–urbanización –ciencia ficción Preliminary Notes on the Nature— Urbanization—Science Fiction Nexus
Este artículo explora el potencial de la ciencia ficción como marco crítico y especulativo para repensar la relación entre urbanización, naturaleza y tecnología en el siglo XXI. Frente a dicotomías heredadas que oponen lo urbano a lo natural —y, con ellas, lo humano a lo no-humano, la ciudad a sus paisajes extendidos, lo maquínico a lo orgánico—, propongo la noción de un urbanismo ciencia-ficcional: un horizonte posantropocéntrico, poshumano y poscapitalista para el pensamiento proyectual en la era de la urbanización planetaria. Combinando reflexión teórica y análisis conceptual, sostengo que la utilidad de la ciencia ficción para las disciplinas del diseño radica en sus tendencias desfamiliarizantes, que pueden emplearse de manera estratégica para extrañar los imaginarios urbanos dominantes, habilitando así la imaginación de modos radicales y espacialmente plausibles de cohabitación con formas ecológicas y maquínicas de alteridad. Palabras clave: primera naturaleza, segunda naturaleza, tercera naturaleza, poshumano, ciencia ficción, urbanización planetaria. This article explores the potential of science fiction as a critical and speculative framework for rethinking the relationship between urbanization, nature, and technology in the twenty-first century. Against inherited binaries that oppose the urban and the natural— and with them, the human and the nonhuman, the city and its extended landscapes, the machinic and the organic—I propose the notion of a science-fictional urbanism: a post-anthropocentric, posthuman, and postcapitalist horizon for design thinking in the age of planetary urbanization. Through a combination of theoretical reflection and conceptual analysis, I argue that science fiction’s usefulness for the design disciplines lies in its defamiliarizing tendencies, which can productively and strategically be applied to estrange dominant urban imaginaries, enabling the imagination of radical yet spatially plausible modes of cohabitation with both ecological and (emergent) machinic forms of otherness. Keywords: wilderness, nature, second nature, third nature, posthuman, science fiction, planetary urbanization. 80 – 81
Dearq 45 Nota introductoria: El presente texto hilvana deliberadamente diseño, teoría urbana y ciencia ficción (CF), entrelazando estos discursos y poniéndolos en contacto y diálogo entre sí, con el fin de generar fricciones productivas entre ellos. La forma del artículo —que constituye en sí misma parte de su aporte— se despliega en dos bloques textuales: uno que desarrolla una narrativa general a través de una secuencia numerada de citas y comentarios; otro que configura una serie de “carpetas bibliográficas” en las que las fuentes son agrupadas y diseccionadas. Esta revisión de literatura, idiosincrática y expansiva, registra las múltiples resonancias conceptuales que emergen de estos escenificados encuentros. Al tejer un conjunto de relaciones posibles en torno a este nexo epistémico, el artículo propone que la actividad proyectual, en tanto praxis, y la ciencia ficción, en tanto discurso, constituyen dos caras de un mismo modo de pensamiento —a la vez crítico de lo existente y orientado hacia horizontes planetarios alternativos— con el potencial de descentrar los imaginarios hegemónicos de la urbanización capitalista.
prólogo: 1 la “naturaleza primigenia” y lo urbano “0 (naturaleza pura)
100 % (urbanización completa)”
1.1 “El eje va desde la ausencia total de urbanización (‘naturaleza pura’, la tierra abandonada a los elementos) a la izquierda, hasta la culminación del proceso a la derecha”. La hipótesis con la que Henri Lefebvre comienza La revolución urbana postula un eje de desarrollo en el que lo natural y lo urbano constituyen polos antitéticos. Al encuadrar lo urbano como un proceso que transforma progresivamente la naturaleza en espacio abstracto, articula una fórmula teórica: cuanto más avanza lo urbano, más es invadida la naturaleza primigenia sobre la que lanza su hechizo artificial. O, más punzantemente: más urbanización significa menos naturaleza. La urbanización, en este sentido, no se expande simplemente sobre la naturaleza; la subsume y metamorfosea en un nuevo paisaje artificial: el tejido urbano. 1.2 “La ciudad de artificialidad siempre ascendente, en su desprendimiento y distanciamiento del paisaje natural, es simultáneamente tan compleja y tan vulnerable que se ve cada vez más amenazada por accidentes en la misma medida en que ha echado raíces en el aire; esto es, la ciudad está construida sobre bases que se han vuelto cada vez más sintéticas. Esta metrópolis inorgánica, grandiosamente suspendida, debe defenderse contra los elementos cada día, cada hora, como si enfrentara una invasión enemiga”. El vívido retrato que Ernst Bloch ofrece de la metrópolis moderna concreta el diagrama teórico de Lefebvre, al describir esta forma históricamente específica de lo urbano como desagregada del propio mundo natural del que emerge: “desarraigada”, “desprendida”, “distanciada” de la naturaleza y suspendida sobre el suelo natural. Aunque aquí puede percibirse una tensión entre lo plenamente fabricado y lo amalgamado con lo natural —lo tecnológico y lo orgánico—, Bloch termina por postular implícitamente la metrópolis (lo urbano, en mis términos) no solo como una reconfiguración de la naturaleza, sino como su subyugación, reduciéndola —¡no sin ofrecer resistencia!— a mera materia prima para la creación de un entorno tecnológico ajeno a sus raíces primordiales. 1.3 “En toda región del globo, los espacios antes considerados ‘naturales’ están
1. Carpeta I: Prólogo — 1.1 Cita inicial y diagrama: Henri Lefebvre, “De la ciudad a la sociedad urbana”, en La revolución urbana (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1970 [2003]), 7. Véanse los capítulos restantes para una descripción detallada del concepto lefebvriano de tejido urbano. Lefebvre funciona aquí como posible punto de partida para abordar la cuestión de la naturaleza a través de la teoría urbana, aunque ciertamente no es el único. En el estudio de las ciudades y los paisajes históricos de urbanización, podríamos encontrar —tanto en tradiciones externalistas/dualistas (que ven el mundo natural como asocial, no-humano y externo a la ciudad) como en tradiciones dialécticas/relacionales (que conciben el ambiente como históricamente atravesado por el proceso de urbanización)— corrientes que, pese a sus posturas opuestas respecto de la cuestión de la naturaleza, asumen que más urbanización implica menos naturaleza. Para un análisis extenso de las teorías de la urbanización de fines del siglo XX y comienzos del XXI dentro del campo de los estudios urbanos, véase Neil Brenner (de quien tomo la distinción externalista/dualista y dialéctica/relacional), New Urban Spaces: Urban Theory and the Scale Question (Nueva York: Oxford University Press, 2019). 1.2 Cita inicial: Ernst Bloch, citado en Carl Cassegård, Toward a Critical Theory of Nature: Capital, Ecology, and Dialectics (Londres: Bloomsbury Academic, 2021), 1. El pasaje de Bloch sobre la ciudad proviene de su ensayo de 1929 “The Anxiety of the Engineer”, en el que explora más ampliamente las implicancias filosóficas del desarrollo tecnológico moderno. Es probable que Bloch tuviera en mente el ascenso de la metrópolis en Europa —no en Norteamérica—, donde se encontraba en los años veinte. Sin embargo, también es posible que hubiera visto o conocido la película de ciencia ficción de Fritz Lang Metrópolis (1927) —claramente modelada sobre el urbanismo vertical de Nueva York—, que parecería constituir una representación estética de la visión urbana evocada por Bloch. 1.3 Cita inicial: Neil Brenner y Christian Schmid, “Planetary Urbanization”, en Implosions/Explosions: Towards a Study of Planetary Urbanization, ed. por Neil Brenner (Berlín: Jovis, 2014), 162. En este breve texto programático, Brenner y Schmid enumeran el “fin de lo natural” como una de las principales transformaciones derivadas de la emergencia histórica de la urbanización planetaria, junto con “la creación de nuevas escalas de urbanización”, “la difuminación y rearticulación de territorios urbanos” y “la desintegración de vastas regiones rurales [hinterland]” (161-162).
investigación siendo transformados y degradados por las consecuencias socioecológicas acumulativas de una urbanización mundial irrestricta”. La descripción que hacen Neil Brenner y Christian Schmid de una de las transformaciones globales impulsadas por la urbanización planetaria —“la desaparición de lo natural”— sitúa la hipótesis de Lefebvre en una perspectiva histórica: a medida que lo urbano se extiende por el globo, la naturaleza deja de existir como categoría independiente, absorbida, instrumentalizada y consumida dentro del marco de la urbanización. La fórmula de Lefebvre parecería haber sido aquí decisivamente actualizada, con el eje inclinado de manera decidida hacia la derecha del diagrama: “urbanización completa” —¿una segunda naturaleza?—; es decir, no más naturaleza, una naturaleza en gran medida borrada o “degradada”, atrapada en los tentáculos de la urbanización planetaria y puesta a trabajar a las velocidades impuestas por sus ritmos.
segunda naturaleza 2
2. Carpeta II: Segunda naturaleza — 2.1 Cita inicial: Georg Lukács, Teoría de la novela (Cambridge: MIT Press, 1971), 64. Todos los términos entre comillas provienen de esta misma fuente. Lukács es, según Carl Cassegård, el primero en vincular el concepto de segunda naturaleza al capitalismo (cf. Cassegård, Toward a Critical Theory, 7-10), aunque no desarrolla esta conexión en Teoría de la novela, donde el concepto es tratado en un sentido más existencial o cultural. Me atengo a esta formulación inicial, tal como aparece inscripta en la teorización de Lukács de la forma-novela como codificación de la alienación de los seres humanos en el mundo nuevo de la modernidad (capitalista), algo sobre lo que quisiera volver más adelante (sección 5, “Ciencia ficción”), especialmente a la luz de la definición de Kim Stanley Robinson de la novela de CF como una forma literaria que delinea las relaciones entre “la humanidad y el planeta”. 2.2 Carl Cassegård, Toward a Critical Theory of Nature: Capital, Ecology, and Dialectics (Londres: Bloomsbury Academic, 2021), 10. Esta es una intervención crítica en los debates filosóficos y teóricos contemporáneos sobre la cuestión de la naturaleza, en diálogo o fricción útil con otros enfoques similares, como el formulado por Andreas Malm en The Progress of This Storm: Nature and Society in a Warming World (Londres: Verso, 2017); Kohei Saito, La naturaleza contra el capital: el ecosocialismo de Karl Marx, trad. por Javiera Mondaca (Barcelona: Bellaterra, 2022); Jason W. Moore, El capitalismo en la trama de la vida: ecología y la acumulación de capital, trad. por María José Castro Lage (Madrid: Traficantes de Sueños, 2020); y, antes aún, John Bellamy Foster, La ecología de Marx: materialismo y naturaleza, trad. por Carlos Martín y Carmen González (Barcelona: El Viejo Topo, 2004); e, importante para este ensayo, Val Plumwood, Feminism and the Mastery of Nature (Londres: Routledge, 1993). 2.3 Neil Smith, Desarrollo desigual: naturaleza, capital y la producción del espacio, trad. por León Felipe Téllez Contreras (Madrid: Traficantes de Sueños, 1984 [2020]), 190, énfasis en el original. La teoría fundacional de Smith sobre el desarrollo desigual ha sido ampliamente debatida dentro y fuera de la geografía urbana; Smith llega incluso a afirmar que “ya no hay parte de la superficie de la tierra, la atmósfera, los océanos, el sustrato geológico o el estrato superior biológico que sea inmune a las transformaciones del capital” (88), en una línea de pensamiento y análisis próxima a la tesis de Brenner y Schmid sobre la urbanización planetaria. 2.4 Alyssa Battistoni, Free Gifts: Capitalism and the Politics of Nature (Princeton: Princeton University Press, 2025), 76. En esta reciente contribución a la creciente literatura sobre el nexo capitalismo–naturaleza, Battistoni sostiene que el capitalismo rehace el mundo a su propia imagen, aunque ese mundo, esa “segunda naturaleza”, sea uno que nos hace no-libres, ya que “distorsiona nuestra capacidad de tomar decisiones sobre cómo relacionarnos entre nosotros como seres humanos, así como con la vasta multiplicidad de seres no-humanos que conforman nuestro mundo […] obstaculizando nuestra capacidad de asumir la responsabilidad inherente a esas decisiones”, 15, traducción propia.
2.1 “El extrañamiento respecto de la naturaleza (la primera naturaleza), la actitud sentimental moderna hacia la naturaleza, no es sino una proyección de la experiencia humana de su entorno autofabricado como prisión, en lugar de como hogar parental”. La segunda naturaleza es un “entorno autofabricado” de estructuras “inadecuadas”, enajenado de la “sustancialidad lírica” de la primera naturaleza hasta el punto de aparecer como una inmensa “prisión”, hostil a los seres humanos, quienes se hallan alienados de ella y arrojados a un mundo subsumido en un “desamparo trascendental”. Este mundo autofabricado es abstractamente frío, carente de las cualidades sensibles de la naturaleza, lo que socava aún más las condiciones materiales más propicias para el florecimiento de la vida humana: el signo de un desajuste, un conflicto, una escisión entre un modo de producción históricamente específico y su base material. 2.2 “La segunda naturaleza difiere de la primera no por ser artificial, sino por estar reificada. Un bosque sometido al mercado es segunda naturaleza, no primera naturaleza”. La segunda naturaleza es el mundo de la mercantilización, donde la naturaleza y la producción quedan subyugadas a los imperativos de la ganancia. Una precisión importante: la segunda naturaleza puede contener segmentos de primera naturaleza, reproducidos, sin embargo, solo en forma objetualizada; esto es, como instrumentales al proceso de acumulación. 2.3 “Así como la primera naturaleza llegó a ser producida dentro y como parte de la segunda naturaleza, el espacio ‘externo’ fue también internalizado y producido dentro y como parte de la geografía global del capitalismo”. La segunda naturaleza es la geografía global y desigualmente desarrollada del capitalismo. Aunque el modo de producción capitalista tiene hoy un alcance planetario, no es homogéneo. 2.4 “[E]l ambiente, para los seres humanos, es siempre un ambiente construido; nuestro ‘hábitat natural’ es tanto construido como cultivado. El problema radica en que nuestra capacidad de dar forma al mundo se encuentra completamente fuera de nuestro control”. La segunda naturaleza está compuesta no solo por ciudades, sino también por configuraciones territoriales enteramente remotas requeridas para su reproducción y sostenimiento: un paisaje híbrido, artificialmente tejido, cuya forma totalizante es modelada inconscientemente por la racionalidad ciega de la acumulación de capital. La segunda naturaleza es así ajena tanto a los no-humanos como a los humanos.
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tercera naturaleza 3 3.1 “La tercera naturaleza puede haber surgido para resolver problemas en la organización de la segunda naturaleza, pero es ahora el estrato que organiza a todos los demás”. Concebido inicialmente como la configuración en parte virtual y en gran medida material de la red global del capitalismo informacional, el concepto de tercera naturaleza de McKenzie Wark resulta hoy quizás más apropiado para designar el surgimiento de la (así llamada) inteligencia artificial, y las infraestructuras y arquitecturas planetarias de la cognición sintética. Este estrato emergente, más abstracto y ubicuo que sus predecesores, reorganiza a los otros dos de maneras significativas y sin precedentes, reconfigurando a su vez la relación entre lo urbano, la naturaleza y la tecnología. Ya no se trata simplemente de una superposición, un espacio vectorial, sino de un ensamblaje maquínico incrustado en el paisaje construido de la segunda naturaleza, que extrae recursos y energía de la primera naturaleza a escalas hasta ahora imposibles, confiriendo a ambas una nueva —todavía embrionaria— forma cyborg.
poshumano 4 4.1 “[Este] aparato tecnológico [global] es nuestro nuevo milieu y tal intimidad es mucho más compleja y productiva que la extensión protésica y mecánica que de él ha hecho la modernidad”. A medida que los límites entre la naturaleza, la segunda naturaleza y la tercera naturaleza se desdibujan, lo que emerge es un terreno sintético donde la naturaleza, la tecnología y lo urbano se sedimentan en un paisaje verdaderamente poshumano: no uno superpuesto sobre la primera naturaleza, ni cristalizado en una segunda naturaleza antitética ni anclado en los intersticios de la tercera, sino más bien tejido desde y compuesto por todas las capas combinadas. De ahí la “intimidad” que este ambiente fomenta entre lo humano y lo no-humano (incluyendo, además del mundo animal y vegetal, tecnologías emergentes): la intimidad de una tecnoesfera compartida. 4.2 “[Este] devenir máquina […] actualiza las relaciones de poder de un sujeto que […] goza de un vínculo privilegiado con los múltiples otros y que se funde con el medio ambiente planetario tecnológicamente modificado”. Este “devenir máquina” (o “devenir computacional”) del mundo delinea el contorno de nuevas formas de vida y, por ende, de subjetividades urbanas que surgen por fuera de los límites predefinidos por las dicotomías inherentes a la modernidad capitalista (humano / no-humano, naturaleza/sociedad, naturaleza/tecnología, hombre/mujer, y similares). Estos sujetos emergentes están subsumidos en un entorno planetario técnicamente denso, ecológicamente desestabilizado y materialmente reconfigurado. Uno quisiera ver a estos sujetos envueltos en una “danza de interacción”, pero esta lógica de relación es sistemáticamente suprimida por un modo de producción —el capitalismo tardío— que se sustenta en su separación constitutiva. 4.3 “La vida cotidiana en las sociedades desarrolladas solo puede transcurrir de manera normal gracias a la incorporación de ensamblajes cognitivos”. Lo urbano está siendo atravesado de manera creciente por operaciones de cognición sintética, que “objetivan el poder del conocimiento”, como diría Marx, no solo en smartphones y computadoras, sino también en calles, edificios, skylines; tanto en toda la arquitectura interior de la ciudad como en sus
3. Carpeta III: Tercera naturaleza — 3.1 Cita inicial: McKenzie Wark, “Adventures in Third Nature”, en New Geographies 09: Posthuman, ed. por Mariano GomezLuque y Ghazal Jafari (Harvard University Graduate School of Design y Actar, 2017), 190. Wark introdujo la noción de tercera naturaleza en obras anteriores como The Virtual Republic: Australia’s Culture Wars of the 1990s (Sídney: Allen & Unwin, 1997), y especialmente en A Hacker Manifesto (Cambridge: Harvard University Press, 2004). Mi argumento aquí es que este concepto, aunque ya apto para describir las geografías planetarias del capitalismo informacional, resulta hoy útil para dar cuenta del surgimiento de la “inteligencia artificial” —un término controvertido en una literatura en rápido crecimiento; véanse, a modo de ejemplo, Emily Bender y Alex Hanna, The AI Con (Nueva York: Harper, 2025) y Karen Hao, Empire of AI: Dreams and Nightmares in Sam Altman’s OpenAI (Nueva York: Penguin Press, 2025)— y las tecnologías cognitivas asociadas a ella, que se fusionan con las capas y redes constitutivas de la megaestructura comunicacional global. De manera menos sistemática, el concepto aparece en publicaciones más recientes de Wark, como Molecular Red: Theory for the Anthropocene (Londres: Verso, 2015), donde escribe: “El trabajo en y contra la naturaleza es una intraacción que produce una segunda naturaleza, un mundo material construido, el hormiguero de la así llamada civilización. Quizás produce incluso una tercera naturaleza, un mundo en red y comunicativo, un rastro digital de feromonas, señales, signos y símbolos, un espectáculo interactivo global”, 169, traducción propia. Para un análisis crítico de la cuestión del cyborg desde una perspectiva propiamente urbana, véase Matthew Gandy, “Cyborg Urbanization: Complexity and Monstrosity in the Contemporary City”, International Journal of Urban and Regional Research 29, n.o 1 (2005): 26-49. 4. Carpeta IV: Poshumano — 4.1 - 4.2 Citas iniciales: Rosi Braidotti, Lo posthumano, trad. por Juan Carlos Gentile Vitale (Barcelona: Gedisa, 2015), 83 y 92. La teoría poshumana de Braidotti resulta particularmente útil aquí, no solo porque pone en primer plano la interdependencia entre el dominio humano y el no-humano (tanto natural como tecnológico), sino también por articular una distinción entre otrxs sexualizadxs (mujeres), racializadxs (pueblos originarios y culturas indígenas), naturalizadxs (animales, el mundo vegetal) y actantes tecnológicos emergentes, que son, en diferentes grados y formas, sujetos y objetos de la urbanización. Véase Mariano Gomez-Luque y Ghazal Jafari, eds., New Geographies 09: Posthuman (Harvard University Graduate School of Design y Actar, 2017), texto en el que se delinea un posible marco conceptual poshumano para las disciplinas del diseño. Sobre la “danza de interacción”, véase el punto 6.4b más adelante. 4.3 Cita inicial: Katherine Hayles, Postprint: Books and Becoming Computational (Nueva York: Columbia University Press, 2021), 8, traducción propia. El trabajo de Hayles, en la intersección de los estudios literarios, mediáticos y cognitivos, resulta especialmente útil, a mi juicio, para navegar los paisajes tecnológicos en rápida transformación del siglo XXI. Su definición de cognición (un proceso de interpretación de información en contextos que la conectan con el significado, que abarca humanos, no-humanos y medios computacionales); su concepto de ensamblajes cognitivos (como colectividades transindividuales que permean la vida social); su elaboración de la “tecnogénesis” (como la coevolución de humanos y tecnologías), y su lectura de un “sujeto poshumano” (como una formación históricamente específica que desafía las premisas del “sujeto liberal” intrínseco a la tradición ilustrada) son, de diferentes maneras, especialmente relevantes para comprender el entrelazamiento de nuevas tecnologías mediáticas/computacionales y lo urbano. Véanse, respectivamente, de esta autora: Lo impensado: una teoría de la cognición no consciente y los ensamblajes cognitivos humano-técnicos, trad. por Alejandra López Gabrielidis, Lourdes López Gabrielidis y Toni Navarro (Buenos Aires: Caja Negra, 2024); How We Think: Digital Media and Contemporary Technogenesis (Chicago: University of Chicago Press, 2012); How We Became Posthuman: Virtual Bodies in Cybernetics, Literature, and Informatics (Chicago: University of Chicago Press, 1999). Marx habla vívidamente del “poder del conocimiento, objetivado” en su célebre “Fragmento sobre las máquinas”, en los Grundrisse (Londres: Penguin Classics, 1993), 706.
investigación territorios logísticos remotos; en la privacidad del espacio doméstico y en vectores de circulación mediática; en el dominio del espacio público e incluso (a través de la ubicua conexión a internet) en los recónditos reductos de (lo que aún queda de) la naturaleza primigenia.
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5. Carpeta V: Ciencia ficción — 5.1 Cita inicial: Gerry Canavan, “If This Goes On”, en Green Planets: Ecology and Science Fiction, ed. por Gerry Canavan y Kim Stanley Robinson (Middletown: Wesleyan University Press, 2014), 17, traducción propia. La afirmación de Canavan de que el mundo del siglo XXI se ha vuelto ciencia-ficcional parece difícil de refutar. Películas como Her (Spike Jonze, de 2013), en la que se basan los actuales chatbots y que prefigura el surgimiento de lo que las compañías de IA dan en llamar “asistente universal”; o Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, de 2017), que anticipó la imagen distópica de cielos naranja replicada en San Francisco durante los incendios de 2020; novelas como Severance de Ling Ma (2018), que describe la pandemia, ¡un año antes de que ocurriera!, o incluso las obras proféticas del primer J. G. Ballard, El mundo sumergido (1962) y La sequía (1964), que describen lo que hoy, en plena crisis climática, se denominan “olas de calor”, son casos ilustrativos. Mientras tanto, la definición pionera de la CF como “literatura del extrañamiento cognitivo”, así como su función como novum, es proporcionada por Darko Suvin en su ya clásico Metamorphoses of Science Fiction: On the Poetics and History of a Literary Genre (New Haven: Yale University Press, 1979). Allí, la CF es descripta como un género intrínsecamente espacial, orientado hacia la formulación o el delineamiento del “paisaje ideal” (17; versiones en castellano eligen ambiente para traducir el original environment), de los “elementos variables y portadores de futuro del ambiente empírico” (19), y de los “equivalentes espaciales” de “futuros cognitivamente plausibles” (33). Esta línea de pensamiento ha sido significativamente expandida por Carl Freedman en Critical Theory and Science Fiction (Middletown: Wesleyan University Press, 2000), donde sostiene que la teoría crítica y la CF son un espejo la una de la otra —una relación dialéctica que, propongo, mantiene paralelismos dentro del pensamiento proyectual crítico—; por Fredric Jameson, en su monumental Arqueologías del futuro: el deseo llamado utopía y otras aproximaciones de ciencia ficción, trad. por Cristina Piña Aldao (Madrid: Akal, 2009), obra en la que la novela de CF es teorizada como fundamentalmente orientada hacia la producción y exploración utópica del espacio; y, más recientemente, críticamente revisitada en el volumen editado por Mark Bould y China Miéville, Red Planets: Marxism and Science Fiction (Middletown: Wesleyan University Press, 2009), en el que se pone a prueba y se problematiza la noción de extrañamiento cognitivo de Suvin, así como su distinción entre CF y fantasía. Dentro de esta tradición marxista sitúo el “urbanismo ciencia-ficcional” esquemáticamente esbozado en esta sección. Corrientes feministas dentro de los estudios de CF también han resultado influyentes en mi pensamiento sobre el nexo entre esta, lo urbano y el diseño, especialmente la aguda crítica de Joanna Russ, en To Write Like a Woman: Essays in Feminism and Science Fiction (Bloomington: Indiana University Press, 1995), del tropo de la tecnología en la literatura de CF; la radiografía que Marleen Barr hace de los vínculos entre la CF y la teoría posmoderna en Lost in Space: Probing Feminist Science Fiction and Beyond (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1993), y la triangulación entre CF, estudios de género y cultura visual que construye Robin Roberts en A New Species: Gender and Science in Science Fiction (Urbana: University of Illinois Press, 1993). 5.2 Cita inicial: Kim Stanley Robinson, “Wilderness & Utopia: An Interview with Kim Stanley Robinson”, por Mariano Gomez-Luque y Daniel Daou, en New Geographies 11: Extraterrestrial, ed. por Jeffrey Nesbit y Guy Trangoš (Harvard University Graduate School of Design y Actar, 2020), 169180, traducción propia. Sobre la cuestión del “extrañamiento” y el así llamado efecto-V, véase Fredric Jameson, Brecht and Method (Londres: Verso, 1998). La noción de planetariedad invocada aquí es consistente con la propuesta por Gayatri C. Spivak en Death of a Discipline (Nueva York: Columbia University Press, 2003), quien la define explícitamente como antítesis de la globalización. Véase también Amy J. Elias y Christian Moraru, eds., The Planetary Turn: Relationality and Geoaesthetics in the Twenty-First Century (Evanston: Northwestern University Press, 2015), una cartografía útil de la polivalencia del término dentro de un espectro variado de campos disciplinares, ¡excepto los estudios urbanos! Para un abordaje más reciente sobre el concepto de planetariedad, desde una perspectiva proyectual, véase Benjamin Bratton, The Terraforming (Moscú: Strelka Press, 2019).
5.1 “El mundo, tal como experimentamos su vertiginoso flujo tecnológico y ecológico, se asemeja hoy más a la ciencia ficción que a cualquier realismo histórico”. Siendo una forma de discurso intrínsecamente espacial, simultáneamente crítica y especulativa, la CF es singularmente apta para tornar legible la cambiante morfología del mundo del siglo XXI y de los entrelazamientos entre primera, segunda y tercera naturaleza, así como para abrir vías alternativas de futuridad más allá del horizonte histórico del capitalismo. La doble y simultánea operación de la CF —crítica, vía su “efecto de extrañamiento cognitivo”, e imaginativa, vía su función utópica— es estructuralmente homóloga a la actividad del diseño: ambas intervienen en el tejido de la realidad prefigurando una forma que aún no existe en él. Esta proyección debe poder inscribirse en su contexto —es decir, debe ser plausible— y al mismo tiempo ser distinta de lo que ya existe; es un novum. Del mismo modo, la CF imagina futuros plausibles y sus “equivalentes espaciales”, y al hacerlo ilumina los contornos del mundo presente con una nueva luz. Si el mundo urbano se ha vuelto “ciencia-ficcional” —saturado de una serie de tecnologías hasta hace poco solo elucubradas dentro de los límites intangibles del espacio literario, como vehículos autónomos terrestres y aéreos; sensores infraestructurales remotos; materiales sintéticos y construcciones impresas en 3D; robots (de utilidad aún embrionaria pero creciente); anteojos “inteligentes” e interfaces que procesan información en tiempo real; hogares y fábricas completamente automatizados—, entonces, inversa y dialécticamente, la ciencia ficción bien podría entenderse como una forma de diseño urbano crítico. 5.2 “La ciencia ficción es la literatura de la humanidad y el planeta”. Esta es una definición de la CF comparable a la fundacional de Darko Suvin, que la presenta como “la literatura del extrañamiento cognitivo”. Examinada con detenimiento, la relación con el planeta que la CF articula tiende a la desfamiliarización, o extrañamiento, de la forma históricamente específica en que el capitalismo, como modo de producción, instrumentaliza la naturaleza, abstrayendo de ella la trama artificial o el tejido urbano que hemos descrito como “segunda naturaleza”; y, más recientemente, los estratos de información y las plataformas computacionales que hemos denominado “tercera naturaleza”. Dentro de este marco teórico —provisto del efecto de extrañamiento como su método constitutivo (Verfremdungseffekt, en la formulación original de Bertolt Brecht, apropiada a su vez por Suvin)—, la CF tiene el potencial de desplazar la centralidad de lo humano y de problematizar la lógica espacial de un mundo construido bajo la premisa implícita de la dominación abstracta de la naturaleza y el territorio de lo no-humano, al tiempo que desobjetualiza la artificialidad tecnológica de ese mundo construido, producido, “autofabricado”, invocado por Lukács. Dotada del arsenal conceptual para mapear cognitiva y espacialmente la complejidad de una era posantropocéntrica y poshumana, la CF es la literatura de la planetariedad.
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epílogo 6: ¿urbanismo ciencia-ficcional? 6.1 “Este entorno, advirtió, es más extraño para nosotros que Marte […] Ecológicamente hablando”. ¿Puede la CF ser movilizada, a la vez, como una forma de crítica y diseño urbano, como una “máquina para diseñar el futuro” de las segundas y terceras naturalezas que constituyen el mundo urbano contemporáneo; de una planetariedad diferente? ¿Puede la CF, como herramienta proyectual de desfamiliarización, contribuir a traer a la superficie de la conciencia pública —de manera más sistemática que lo que sus actuales usos y circulación culturales permiten— la destrucción ambiental producida por una forma de desarrollo urbano —es decir, una forma de hacer y rehacer paisajes planetarios—, cuyo propósito último es facilitar la acumulación de capital? 6.2 “‘¿Sabes lo que es esto?’, le dijo Nadia a Sax Russell una noche mientras visitaban juntos su almacén. ‘Es una ciudad entera, desmantelada y distribuida en piezas’ […] ‘Pero aún solo en piezas sueltas’. ‘Sí. Aunque me gusta bastante así’”. ¿Puede el urbanismo concebirse como una forma de ciencia ficción a través de la cual imaginar un espectro de naturalezas urbanas más allá de la ciudad como morfología urbana históricamente específica? 6.3 “¿Árboles? ¿Era posible que desde que salieran de la ciudad hubieran viajado entre árboles? […] Los árboles se sucedían, en la colina próxima, y la próxima y la próxima, erguidos en el frío suave de la niebla, inacabables, un bosque que ocupaba el mundo entero”. ¿Puede la CF contribuir a imaginar urban novas, esto es, configuraciones espaciales inéditas más-que-humanas que se desplieguen junto al nexo urbanización–naturaleza primigenia, y más allá de los polos oscilantes del binomio ciudad–no ciudad? 6.4a “Poco después de amanecer, la tierra bajo el vehículo se extendía infinita, gris, cubierta de desperdicios […]. Hubo un tiempo, pensó, en que aquí crecían cosechas y pastaban los animales. Qué pensamiento más notable, que algo verde pudiera cubrir este lugar”. 6.4b “El corredor ecológico solo era una primera idea englobada en el vasto proyecto Medio Planeta”. ¿Puede un urbanismo ciencia-ficcional, interespecies y posantropocéntrico contribuir a socavar la lógica del desarrollo desigual del capital, y al mismo tiempo concebir paisajes de autonomía radical para otras formas de vida (animales, plantas, ecosistemas)? 6.5 “‘Los edificios son el modelo de una sociedad’, dijo Arkady. ‘Son alojamientos’, indicó Sax Russell. ‘Pero los alojamientos reflejan la organización social […]. Los edificios expresan valores, tienen una especie de gramática, y las habitaciones son las oraciones’”. ¿Puede un urbanismo ciencia-ficcional imaginar los edificios como la cristalización material de una relación no mercantilizada con la naturaleza; como catalizadores concretos de una “revaluación del valor”; como expresión de una reconfiguración consciente (es decir, diseñada) del mundo natural, más allá de los imperativos y las compulsiones mudas del mercado? 6.6 “El programa Kuang se zambulló entre las resplandecientes espiras de una docena de torres de información: cada una, una réplica en neón azul del rascacielos de Manhattan. ‘¿Habías visto una resolución tan alta?’, preguntó Case. ‘No, pero tampoco había entrado nunca en una IA’”. ¿Puede la CF, como forma de “crítica ecológica”, contribuir a correr el velo instrumental, matematizado y positivista con el que los gigantes corporativos de la IA están envolviendo la “promesa histórica de la computación”, y que utilizan como lógica de hierro rectora de la (ya
6. Carpeta VI: Epílogo — Tres aclaraciones. Primera: la teoría movilizada aquí —la de la CF como “la literatura del extrañamiento cognitivo”— pertenece a una tradición marxista. Más allá de ella, y en clara oposición, existen otros marcos interpretativos que leen la CF de maneras que, antes que subvertir, refuerzan los órdenes sociales o tecnológicos existentes, como es el caso de Silicon Valley y su apropiación regresiva, conservadora y autoritaria de la ciencia ficción de fines del siglo XX —especialmente en sus variantes cyberpunk—, ahora inoculada por los gigantes tecnológicos en su conceptualización y desarrollo de la IA. Para una crítica de esta forma de enmarcar la CF, véase Joanna Russ, “SF and Technology as Mystification”, en Russ, To Write, 2640. Segunda: la selección de citas incluida en esta sección proviene de un conjunto de autores y autoras, en su mayoría de contextos anglófonos, cuya obra explora muchos de los temas relevantes para el argumento de este artículo: el mundo más-que-humano; el descentramiento de lo humano; la cuestión de la inteligencia, de la alteridad radical, de las historias alternativas, de la utopía y la distopía, y de la futuridad. Como resulta evidente, se trata apenas de un mosaico ilustrativo de formulaciones estratégicas, y de ningún modo de un catálogo exhaustivo, que en tal caso debería ser ampliado más allá de la base preliminar articulada en este artículo para incluir CF proveniente del sur global. Para una revisión útil de la CF reciente en este contexto, véase Fernanda Barasuol, Thiago Rodrigues y Thiago Borne, “Tropical Utopia, Tropical Dystopia: Global South Science Fiction and Critical Approaches to International Politics”, Contexto Internacional 46, n.o 3 (2024): 1-17. Tercera: más específicamente, las preguntas que planteo sobre el nexo entre la CF y el diseño urbano son en particular relevantes en América Latina, cuyos paisajes urbanos y naturales están en vías de experimentar algunos de los impactos más fuertes del cambio climático. La CF —sobre todo su variante climática (considérese, como ejemplo, la reciente adaptación televisiva de la clásica historia argentina de CF El eternauta [Netflix, 2025], basada en la novela gráfica de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López)— puede servir como herramienta vital para amplificar enfoques contrahegemónicos de la tecnología y explorar formas alternativas de organización territorial, tal como lo propugna Arturo Escobar, especialmente en su exploración de la “ontología” del diseño en Autonomía y diseño: la realización de lo comunal (Buenos Aires: Tinta Limón, 2017). 6.1 Philip K. Dick, Los simulacros, trad. por Rafael Marín Trechera (Barcelona: Martínez Roca, 1988), 102. La idea de la CF como “máquina para diseñar el futuro” es de Mark Fisher; véase Mark Fisher, prólogo a William Davies, ed., Economic Science Fictions (Londres: Goldsmiths Press, 2018). 6.2 Kim Stanley Robinson, Marte rojo, trad. por Manuel Figueroa (Barcelona: Minotauro, 2020), 95. 6.3 Ursula K. Le Guin, Los desposeídos, trad. por Matilde Horne (Barcelona: Minotauro, 2018), 37, énfasis propio. 6.4a Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, trad. por Miguel Antón (Barcelona: Minotauro, 2019), caps. 1 y 21. 6.4b Kim Stanley Robinson, El ministerio del futuro, trad. por Simon Saito Navarro (Barcelona: Minotauro, 2021), 359. Aquí Robinson moviliza la célebre propuesta de Medio Planeta de E. O. Wilson. En fuerte resonancia con esta idea —que Robinson convierte en una visión del futuro del mundo urbano (una forma de urbanismo ciencia-ficcional, en mi relato)—, la filósofa ecofeminista Val Plumwood, en su matizado Feminism and the Mastery of Nature, desarrolla una noción de naturaleza primigenia como el dominio del “otro no-colonizado”. Sostiene que: “En una relación mutua y recíproca con la naturaleza, puede haber ámbitos de la tierra y de la vida en los que los seres humanos sean soberanos, en la medida en que puedan serlo sin negar su dependencia; y puede haber también un vasto y fecundo dominio en el que emprendan, junto con otros seres terrestres, ‘la danza de la interacción’, siendo a la vez transformadores y transformados, sustentadores y sustentados”, 164, traducción propia. 6.5 Robinson, Marte rojo. 6.6 William Gibson, Neuromante, trad. por David Tejera Expósito (Barcelona: Minotauro, 2022), 208. Sobre la CF como “crítica ecológica”, véase Gerry Canavan y Kim Stanley Robinson, eds. , Green Planets: Ecology and Science Fiction (Middletown: Wesleyan University Press, 2014). Para una perspicaz crítica del estado actual de la IA, véase Evgeny Morozov, “Forum: The AI We Deserve”, Boston Review (otoño de 2024), https://www.bostonreview.net/forum/the-aiwe-deserve/. La idea de la CF como forma de “crítica ecológica” es de Canavan; Morozov también reclama, en el texto citado, una forma de “razón ecológica” como fuerza opuesta a la “razón instrumental” desplegada por el “lobby de la eficiencia” que actualmente impulsa el desarrollo de la IA. 6.7a Jorge Baradit, Synco (Santiago de Chile: Plaza & Janés, 2018), caps. 5 y 12. El libro de Baradit especula, en un registro distópico, sobre la espacialidad cyborg que el proyecto cibernético de Salvador Allende, Synco, podría haber engendrado en una trayectoria histórica alternativa. 6.7b Joanna Russ, Ellos dos, trad. por César Terrón (Barcelona: Acervo, 1985), edición digital sin paginación. 6.8 Philip K. Dick, Tiempo desarticulado, trad. por Rubén Masera (Barcelona: Booket, 2016), cap. 11. 6.9 J. G. Ballard, El mundo sumergido, trad. de Francisco Abelenda (Barcelona: Booket, 2016), cap. 1.
investigación en curso) configuración material, territorial, energética —en última instancia, espacial— de ese futuro pseudoteleológico, redibujando a la vez los paisajes operacionales del capitalismo e inyectando en la urbanización nuevos patrones de abstracción, extracción y degradación ambiental? 6.7a “Synco, el leviatán oculto bajo Santiago de Chile […] [que] ahora tiene un cuerpo que respira algoritmos y produce como la naturaleza produce”. 6.7b “Hay un jardín hidropónico a bordo, con bandejas de plantas en agua dispuestas como hileras de libros en una biblioteca: una encima de la otra”. ¿Puede la CF, como forma crítica de imaginación al servicio del diseño urbano, ayudarnos a comprender mejor —y orientar en direcciones poscapitalistas— las aún nacientes geografías de urbanización sintética que se perfilan en el horizonte? 6.8 “Creo que vivimos en otro mundo y no en el que vemos, y me parece que por un momento supe exactamente cuál era ese otro mundo. Pero lo he perdido desde entonces. Desde aquella noche. El futuro, quizá”. ¿Puede un urbanismo ciencia-ficcional ser un vehículo utópico con el que contrarrestar la erosión que el capitalismo tardío ha infligido sobre la trama de la vida planetaria, así como sobre todo sentido colectivo de futuridad? 6.9 “Se preguntaba a veces en qué zona de tránsito estaba entrando él mismo, y pensaba que su propia regresión no era síntoma de una esquizofrenia latente, sino una cuidadosa preparación para un ambiente radicalmente nuevo, con una lógica y un mundo interior propios, donde las antiguas categorías mentales serían verdaderos impedimentos”. ¿Puede un urbanismo ciencia-ficcional, poshumano (interespecies), poscapitalista (no dictado por el afán de lucro) aportar claves para el diseño consciente del planeta como una totalidad en terraformación, capaz de estabilizar la crisis climática e integrar, dentro de sus límites, la biosfera terrestre y la tecnoesfera humana de la manera más inteligente y armoniosa posible, aboliendo así la dominación abstracta del capital sobre la humanidad y el planeta?
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Conversaciones sobre nuevas naturalezas urbanas
Cómo citar: Tudela Rivadeneyra, Elena y Manuela Guzmán Ramírez. "Conversaciones sobre nuevas naturalezas urbanas". Dearq 45 (2026): 88-98. https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.08
Entrevista
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Conversations on New Urban Landscapes
A partir de preguntas comunes, Antoine Picon, Anita Berrizbeitia y Alejandro Echeverry comparten sus posiciones sobre conceptos como tecnonaturaleza, diseño multiespecie y diseño descentrado. Las conversaciones derivan en reflexiones sobre las implicaciones que estos conceptos emergentes tienen en los procesos de diseño y en la redefinición de los roles convencionales de la arquitectura. Mientras Picon enfatiza la condición irreversible de la transformación ambiental y la necesidad de redefinir la belleza más allá de la limpieza moderna, Berrizbeitia plantea desplazar la atención hacia metodologías de codiseño, interdependencia y cuidado. Echeverry, por su parte, sitúa estas discusiones en América Latina y destaca la urgencia de integrar ecología, riesgo, informalidad, pedagogía y participación comunitaria. Palabras clave: diseño descentrado, diseño multiespecie, metodologías de diseño, tecnonaturaleza. Based on a shared set of questions, Antoine Picon, Anita Berrizbeitia, and Alejandro Echeverry discuss concepts such as techno-nature, multispecies design, and decentered design. Their reflections explore the implications of these emerging approaches for design processes and for redefining the conventional roles of architecture. While Picon emphasizes the irreversible nature of environmental transformation and the need to redefine beauty beyond modern ideals of cleanliness, Berrizbeitia advocates for methodologies grounded in co-design, interdependence, and care. Echeverry, in turn, situates these discussions within the Latin American context, highlighting the urgent need to integrate ecology, risk, informality, pedagogy, and community participation into design practice. Keywords: techno-nature, multispecies design, decentered design, design methodologies.
Elena Tudela Rivadeneyra e.tudela@fa.unam.mx Universidad Nacional Autónoma de México
Manuela Guzmán Ramírez mguzmanr@uniandes.edu.co Universidad de los Andes, Colombia
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.08
investigación Con el propósito de profundizar en la reflexión teórica y práctica sobre las nociones de ciudad descentrada - diseño multiespecie, se llevaron a cabo tres entrevistas con académicos y profesionales cuyas trayectorias han contribuido de manera decisiva a la discusión contemporánea sobre urbanismo, paisaje y ecología: Antoine Picon, Anita Berrizbeitia y Alejandro Echeverri. Los entrevistados recibieron preguntas orientadoras que buscaban articular un marco común de diálogo, sin pretender constituir un guion cerrado. El objetivo fue ofrecer un punto de partida desde el cual cada participante pudiera desplegar libremente sus ideas, experiencias y referencias, en función de cómo su propio trabajo se vincula con los temas del número. Las preguntas proponían, entre otros ejes, reflexionar sobre cómo conceptos tales como tecnonaturaleza, procesos situados, urbanismo social o naturaleza artificial caracterizan la condición actual de la práctica del diseño, la arquitectura, la arquitectura de paisaje o del urbanismo ecológico; cómo se interpreta el concepto de diseño multiespecie en relación con la propia trayectoria disciplinar; y de qué manera las infraestructuras, al considerarlas en el marco de las ciudades poshumanas, transforman nuestra comprensión de la ecología y la agencia del diseñador. Asimismo, se invitó a pensar sobre la forma en que centrarse en procesos ecológicos, sociales o infraestructurales podría reconfigurar los roles de diseñadores, planificadores y comunidades en la producción del espacio urbano, así como en cuál es el papel del mantenimiento y del cuidado a largo plazo en las estrategias de diseño multiespecie. En conjunto, estas preguntas orientaron el campo de conversación más que delimitarlo, en la medida en que favorecieron respuestas que situaran la práctica y el pensamiento del diseño en relación con las transformaciones ontológicas, políticas y ecológicas que atraviesan hoy a la ciudad y sus múltiples formas de vida.
antoine picon
Antoine Picon, arquitecto, historiador y docente en la Harvard Graduate School of Design, ha desarrollado una lectura crítica de la ciudad contemporánea como un entramado inseparable de naturaleza, tecnología y política. En Urban Natures (2023), propone entender la presencia de lo natural en las ciudades no como una simple restauración ambiental, sino como el síntoma de un nuevo contrato social que incluye tanto a lo humano como a lo no humano. Picon hace un rastreo histórico de cómo las infraestructuras verdes, desde los parques de Alphand y Olmsted hasta las ciudades esponja contemporáneas, han articulado una tecnonaturaleza híbrida en la que los procesos ecológicos se vuelven estructurantes de lo urbano. Antoine Picon (A. P.): Hoy debemos partir de la idea de que ya no existe una naturaleza prístina opuesta al trabajo humano. Trabajamos constantemente en combinar la naturaleza y la tecnología, la naturaleza y lo artificial, o los objetos construidos. Lo que intentamos es hacer que el planeta sea habitable, no devolverlo a un supuesto estado original de pureza. Suelo utilizar el ejemplo de Fresh Kills, el antiguo vertedero de Nueva Jersey, donde se puso el foco no en deshacerse de la basura sin más, sino en encontrar una manera de vivir —como diría Haraway— con el problema, sabiendo que solo se trata de una remediación parcial. No existe una solución total ni posibilidad de volver atrás. El urbanismo paisajístico, o urbanismo ecológico, consiste en plantear un balance de lo que hemos ocasionado, del daño infligido, y en tratar de mitigar algunos de sus efectos, conscientes de que no es posible revertirlo todo. Del mismo modo, también debemos descartar la nostalgia por los tiempos pasados, ya que no nos beneficia. Tenemos que aceptar que coexistimos tanto con los artefactos como con los seres naturales. Creo que la inteligencia artificial (IA) reforzará aún
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Dearq 45 más la idea de que viviremos en un mundo híbrido, en el que coexistirán seres naturales no humanos, algoritmos y humanos. Elena Tudela (E. T.): Cuando se habla de esta mezcla de hibridaciones, ¿qué papel desempeña la historia en este contexto? A medida que las ciudades evolucionan se van acumulando más capas en determinados lugares. Esto no ocurre de la misma manera en todas partes: existe una diferencia entre las periferias y las centralidades, que cumplen funciones distintas. A. P.: La historia revela que siempre hemos convivido con seres no humanos. Si nos fijamos en las grandes ciudades hacia 1900, había decenas de miles de caballos. Si retrocedemos en el tiempo, encontraremos aún más especies no humanas viviendo en las ciudades. Creo que la historia nos ayuda a entender que nada es nuevo por completo. Lo que sí es verdaderamente nuevo es nuestra condición antropocéntrica; esta es una de las lecciones que nos deja la historia. También nos muestra que, durante los últimos dos siglos, hemos intentado limpiar la ciudad, por ejemplo, eliminando el barro para impermeabilizarla. En el libro que escribí, Urban Natures, hay un capítulo al final en el que hablo de la estética de la granja. Allí menciono que es posible que tengamos que transformar profundamente nuestra concepción de la belleza en las ciudades, que ya no respondería a esa versión del entorno urbano —limpio y preciso en su totalidad—, sino a algo un poco más salvaje, difuso y con bordes menos definidos, y que vuelva a incorporar suelos naturales, a veces incluso en las calles. Esto significa que el barro podría reaparecer. Es probable que no sea el mismo tipo de lodo que existía en la época en que no había alcantarillado, pero seguiría siendo barro. Debemos aceptar que ya no se espera que las ciudades mantengan el nivel de limpieza que exigía la modernidad. Del mismo modo, cuando introducimos la naturaleza en las ciudades, tendemos a seleccionar las especies; por ejemplo, no queremos la presencia de fauna invasora. Entonces, si no deseamos traer consigo los problemas asociados a estas especies, ¿dónde trazamos la nueva línea? Esta es una pregunta muy concreta para paisajistas, biólogos y otros profesionales, y debe convertirse en parte del proceso de repensar radicalmente la ciudad. E. T.: ¿Qué opina sobre la pluralidad de la naturaleza y de lo no humano? A. P.: Utilizo el término naturaleza porque todo el mundo lo emplea, pero en realidad muchas personas critican su uso, como Timothy Morton; incluso Bruno Latour expresa ciertos reparos al respecto. Debemos aceptar que no existe una sola naturaleza, sino múltiples formas de relación con lo no humano que podemos denominar naturaleza; por lo tanto, es necesario añadir una s al final de la palabra para dar cuenta de esta diversidad. Los urbanistas, ingenieros y paisajistas en el siglo XIX, así como durante el periodo modernista, hablaban con frecuencia de la naturaleza en las ciudades como si fuera una entidad única, es decir, la naturaleza que los diseñadores tenían en mente. Necesitamos crear espacio para enfoques más diversos y complejos de lo no humano en las ciudades. Manuela Guzmán (M. G.): Volviendo a la idea de redefinir la belleza, me interesa mucho la conexión entre la ingeniería y la belleza; una relación que quizás se perdió durante la modernidad. ¿Cree que esto podría allanar el camino para un nuevo enfoque en el diseño de las ciudades, uno que reintroduzca una comprensión híbrida de la belleza a través de la ingeniería y de otras prácticas de diseño, incluida la arquitectura? A. P.: Sin duda, esto abre nuevas posibilidades de cooperación. Decir que vivimos en una naturaleza tecnológica no es suficiente; deberíamos preguntarnos qué tipos de tecnonaturalezas —una vez más, en plural— queremos promover. Por ejemplo, me sorprende bastante el regreso de una categoría estética que era común en la arquitectura y la ingeniería durante la Ilustración: lo sublime. Sin embargo, hoy ha adoptado una forma diferente. Lo sublime del siglo XVIII era el de la montaña o el volcán, una expresión de la naturaleza desenfrenada. Creo que hoy en día una naturaleza contaminada puede ser sublime en cierto modo, porque es una naturaleza que nunca volverá a ser lo
investigación que fue y que lleva la huella de la acción humana. Para mí, este es un tipo de sublimidad. También existe la sublimidad del tiempo: la enorme cantidad de tiempo que será necesaria para revertir el cambio climático. Necesitamos un periodo muy prolongado para que el planeta retome una trayectoria plenamente sostenible. Hay en ello una cierta sensación de vértigo. Creo que lo que a veces comparten tanto los arquitectos como los ingenieros en la actualidad es precisamente esa sensación de vértigo al enfrentarse a los enormes desafíos de nuestro tiempo. M. G.: Centrándome un poco más en la escala arquitectónica, me preguntaba si podría hablar sobre el papel del mantenimiento y el cuidado a largo plazo en el diseño multiespecie. A. P.: El mantenimiento y el cuidado están vinculados a la idea de que debemos cuestionar el tiempo lineal del progreso que caracterizó la era industrial. Buscamos volver a una concepción más cíclica del tiempo que nos permita restablecer los equilibrios. El mantenimiento es inseparable de una epistemología que implica una nueva relación con el tiempo; este es el primer aspecto importante que conviene señalar. En segundo lugar, el mantenimiento y el cuidado son cuestiones inherentes al paisajismo, ya que los paisajes tienen una relación estrecha con estas prácticas. Del mismo modo, iniciar un pequeño jardín exige un cuidado constante para que pueda convertirse en un paisaje de mayor escala. Es necesario trabajar de manera continua en el paisaje. La arquitectura es un poco más compleja porque ha estado asociada a la producción de objetos completamente artificiales que se suponía debían dominar el paisaje. ¿Cómo redefinir una arquitectura que alguna vez buscó imponerse sobre su contexto, pero que ahora pretende acoger la naturaleza? Creo que la respuesta de Stefano Boeri —por ejemplo, colocar arbustos en los balcones— tal vez no sea la solución adecuada a esta cuestión. La manera como imaginamos una hibridación entre los objetos construidos y la naturaleza aún no es del todo clara. En arquitectura, el problema se ha identificado, pero las soluciones todavía están por definirse. M. G.: ¿Qué opina de prácticas como las de Andrés Jaque o Ecosistema Urbano? Este tipo de enfoques tienen como objetivo crear artefactos que incorporen operaciones, como los sistemas de captación de agua en los edificios. A. P.: Creo que este enfoque ha ganado terreno. Es una apuesta muy característica desde una perspectiva arquitectónica. Lo caracterizaría como una especie de ruta metabólica que intenta relacionar el objeto con el metabolismo y con cuestiones de renovación de recursos. Este es un camino posible, pero no el único. Sin embargo, debemos ser cautelosos con la tentación mecanicista de concebir el edificio como un nuevo tipo de máquina. Esta idea sirvió como una referencia sólida para la arquitectura modernista. La noción de la máquina metabólica del Antropoceno plantea ciertos peligros relacionados con la arrogancia arquitectónica. La arquitectura es solo una parte de la solución y, por lo tanto, no puede sustituir el trabajo de otros. E. T.: Esto también se relaciona con la idea de infraestructura. La arquitectura y la arquitectura del paisaje han adoptado recientemente una perspectiva infraestructural. A. P.: Comparto plenamente esta idea. Una de las cosas sobre las que he escrito en extenso es que, en el tipo de entorno tecnonatural en el que vivimos hoy en día, la naturaleza en las ciudades constituye una forma de infraestructura. Es muy común escuchar hablar de la infraestructura azul y verde como un cambio de perspectiva. Sin embargo, debemos ser conscientes de que la tentación habitual del diseño es pensar que puede resolver todos los problemas. Creo que debemos aceptar que el diseño no es una solución universal, no abre todas las puertas. Esto plantea la cuestión de con quién colaboramos. Tenemos que inventar, por ejemplo, nuevas formas de trabajar con biólogos y con otras disciplinas, algo que ya practican diseñadores como Andrés Jaque. Este enfoque se ha ido incorporando poco a poco a las profesiones, aunque aún queda
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Dearq 45 camino por recorrer para reconocer cabalmente lo que aporta un diseñador en términos de su experiencia específica en diseño. Los diseñadores oscilan con marcada frecuencia entre la modestia extrema y la ambición desmedida. Creo que suelen ser ingenieros, y no diseñadores, quienes proyectan las infraestructuras, aunque en ocasiones los diseñadores también forman parte del equipo. Una de las consideraciones clave es la creación de modelos de autoría colectiva que integren la presencia del diseñador. A menudo hablamos de los compromisos multiespecie, pero sería beneficioso adoptar un enfoque de diseño multiespecie que incorpore a diseñadores, ingenieros, biólogos, historiadores y otros especialistas, en lugar del método tradicional en el que los diseñadores dictan el resultado. M. G.: ¿Ha explorado formas colectivas alternativas, indígenas o ancestrales de relacionarse con el medioambiente, con las que estamos muy familiarizados en las Américas? A. P.: Soy europeo y, en Europa, esta dimensión prácticamente ha desaparecido. Nos enfrentamos a una superposición de culturas, pero volver a lo indígena es casi imposible. Existen procesos vernáculos y hay proyectos —por ejemplo, en Francia— en los que muchas personas consideran la posibilidad de recuperar el adobe y otras técnicas tradicionales; sin embargo, ya no contamos con tradiciones ni comunidades claramente reconocibles como herederas de culturas indígenas. No es como en América Latina, Centroamérica o Norteamérica. No me he encontrado con esta realidad específica, y ello tiene que ver con el lugar del que provengo. Los procesos coloniales ejercieron una dominación que creó una forma de alteridad que ha sobrevivido hasta nuestros días. En Europa nos enfrentamos a múltiples capas culturales, pero es inusual que nos confrontemos con la alteridad en ese sentido. Creo que hay mucho que ganar si exploramos otras formas de relacionarnos con el entorno natural, formas más sutiles, más suaves y más respetuosas con lo que nos rodea, siempre que no reinventemos el mito del buen salvaje del siglo XVIII, lo cual constituye siempre un riesgo. No debemos olvidar que no existe sociedad sin violencia. Leo a menudo la supuesta virtud de lo primitivo, algo que me recuerda en cierta medida a la literatura del siglo XVIII. En primer lugar, el propio concepto de primitivo es erróneo y a veces se perciben ecos de esta idea en los textos sobre los pueblos indígenas. Debemos considerarlos como una fuente de sabiduría alternativa, pero sin fetichizar su condición. Es el historiador que hay en mí quien habla. No conozco ninguna sociedad que haya existido sin algún grado de violencia. Puede que no sea el tipo de violencia industrializada que Occidente ha desarrollado desde la era industrial, pero la violencia siempre está presente. Todas las sociedades implican algún tipo de exclusión y esto también debe tenerse en cuenta. Existe el riesgo de olvidar que las culturas indígenas tienen historia. En Occidente siempre ha existido la tentación de asumir que solo las sociedades occidentales la poseen. Sin embargo, todas las sociedades tienen sus propias trayectorias históricas y es fundamental reconocerlas y comprenderlas, incluidas aquellas anteriores a la colonización que siguen sus propios procesos de evolución y cambio.
alejandro echeverri
Alejandro Echeverri es arquitecto y urbanista colombiano, cofundador del Centro de Estudios Urbanos y Ambientales de la Universidad Eafit (Urbam) y director entre 2004 y 2008 de la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) de Medellín, en la que lideró una estrategia de urbanismo social en territorios de alta vulnerabilidad dentro de la ciudad. Su práctica se caracteriza por articular infraestructuras físicas, de transporte, espacio público y equipamiento con procesos participativos y alianzas entre la comunidad, la academia, el sector privado y el Gobierno, con el objetivo de generar mejoras profundas y continuadas en los barrios más desatendidos.
investigación M. G.: ¿Qué opinión tiene sobre los conceptos descentrado y multiespecie? Alejandro Echeverri (A. E.): Existe una deuda generacional en la formación en arquitectura respecto a temas que hoy son centrales, como lo multiespecie, lo sistémico y las consecuencias ambientales del diseño. Incluso cuando me formé y posteriormente cuando inicié mi práctica, las preguntas sobre lo ambiental ni siquiera aparecían. Lo que quiero decir es que existe un tema generacional, de contexto histórico y de timing. Hubo una ausencia significativa en la comprensión de los impactos y consecuencias que las decisiones de diseño detonaban en diversos seres, materiales y en la vida en general. Cuando ustedes hablan del ámbito multiespecie, supongo que también hablan del concepto de vida, que incluye otras formas de vida, o de vidas en plural. Ahí hay un reto que, desde mi punto de vista, todavía permanece en la mayoría de las escuelas de formación, en especial en la arquitectura. No sé si estoy empezando por el final, pero creo que hay un campo en el tema de la enseñanza, la pedagogía y la construcción de procesos, llamémoslo también de aprendizaje, que tiene que abordar los lenguajes y el conocimiento de una manera mucho más sensible, porosa y con mayor capacidad para enlazar con otro tipo de conversaciones. Seguramente hay excepciones, pero, en general, en la estructura académica de las escuelas y de los programas de arquitectura globales aún no se integran estos conceptos de manera estructural. En mi experiencia docente, en la que he dictado cursos en escuelas de gran trayectoria y reconocimiento, me he encontrado con la permanencia de estructuras disciplinares fragmentadas que impiden abordar temas académicos desde un pensamiento verdaderamente sistémico. Me impacta que las reflexiones de los coordinadores de los programas de arquitectura, arquitectura de paisaje y diseño urbano y urbanismo presenten silos por completo independientes. Para mí debe haber una relación sistémica, fluida y porosa entre las disciplinas. Sin embargo, algunas estructuras administrativas y la competencia en el posicionamiento fomentan la segregación. Esta separación se extiende hasta las expresiones formales y estéticas de las investigaciones o de los proyectos. Para mí, persiste una gran necesidad de innovación y de construir procesos que permitan una formación mucho más colaborativa. En mi participación con la Alcaldía de Medellín lideré una metodología holística de procesos urbanos, entre los cuales destaca el urbanismo social. Sin embargo, para ese momento, la fundamentación aún presentaba algunas ausencias conceptuales, en especial en el aspecto ambiental. Considero que este vacío es consecuencia de la falta de conocimiento, limitaciones y alianzas que suelen acompañar a la función pública. La fundación de Urbam (con m de medioambiente) surgió como respuesta a esto, con la intención de generar una conversación más transdisciplinar mediante el énfasis en el desarrollo de procesos integrados a lo ambiental. El urbanismo social, concepto que desarrollamos a partir de la experiencia en la Alcaldía y en Urbam, podría recibir otras revisiones y, seguramente, debe refrescarse y actualizarse, pero, sin duda, puede enriquecerse con mucho de lo que se plantea en este número de Dearq. Para ello, se debe contemplar la vida o lo vivo incluyendo a las personas, en particular aquellas que constituyen espacios de cuidado, que solo se logran si realmente están conectados con el agua, la ecología, y empiezan a ampliarse a otras dimensiones. M. G.: ¿Urbam es, entonces, el resultado de la identificación de ausencias de articulación de temas ambientales en los procesos de planeación que al momento predominaban en la Alcaldía de Medellín? A. E.: Sí. A manera de contexto: cuando cursaba mi maestría estudié los programas de mejoramiento que se hicieron en los barrios marginales de Barcelona bajo la escuela de diseño marcada por las ideas de Joan Busquets, Manuel de Solá-Morales y otros. Durante el periodo de la Alcaldía implementamos proyectos derivados de esta experiencia.
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Dearq 45 Nuestro objetivo era construir procesos con estrategias holísticas que incluyeran transporte, vivienda y espacio público, entre otras infraestructuras. Buscamos que incorporaran realmente la dimensión humana, así como una serie de programas y trabajos con las comunidades. Los procesos se nutrieron de vivencias y de definiciones, al igual que de estrategias que se derivaban directamente de la historia de vida de las personas en estos barrios. Había una dimensión social muy importante en lo que se hizo. Nos centramos en los procesos y en una visión telescópica y de escalas de acción simultáneas y distintas: cubrimos desde los pequeños procesos, que permitían conectar con la cotidianidad de la vida de las personas, pasando por los de mediana escala hasta los de gran escala, bajo un enfoque dinámico. En Medellín y en Colombia, o en Latinoamérica, muchas comunidades marginales habitan zonas de riesgo con situaciones de injusticia ambiental. Estas condiciones entraban en fricción con los problemas en los que nosotros trabajábamos, lo que obligó a incorporar componentes ambientales en los proyectos. Un ejemplo de oportunidades de mejoramiento integral e innovación, que podía replicarse en contextos similares en la ciudad, es el caso del arroyo Juan Bobo, ubicado en condiciones de riesgo sobre la cuenca de una quebrada. Ahí nos propusimos innovar mediante la generación de un proyecto más integral y holístico. Este se transformó en un piloto de procesos de regulación, gestión, financiación y construcción de procesos participativos con la comunidad. El trabajo realizado durante mi experiencia con la Alcaldía se podría analizar desde los conceptos planteados por este número o desde otros denominados con un vocabulario diferente, pues la condición natural de nuestras ciudades, como Bogotá o Medellín, es tan avasallante que es imposible que estas nociones no produzcan fricción ni despierten cuestionamientos. Sin embargo, uno de los retos que encontramos fue llegar a consensos con ambientalistas, ingenieros forestales, ingenieros de redes, arquitectos, entre otros, pues cada uno abogaba por su propia agenda. No es que no se pueda hacer, pero representa un acto heroico tratar de generar un proceso más fluido e interdisciplinario. Se requiere otro tipo de entornos, otro tipo de laboratorios que permitan construir procesos y espacios de formación distintos, donde estos procesos se puedan desarrollar mejor, de forma más sencilla, y podamos avanzar sobre ellos. Consecuentemente, planteamos Urbam como un espacio para explorar y abordar estas preguntas que nos mueven. Desde ahí logramos diseñar una maestría llamada Procesos Urbanos y Ambientales, en la que se admiten perfiles muy diversos. Hace poco diseñamos y abrimos un programa de pregrado denominado Diseño Urbano y Gestión del Hábitat, en el que el hábitat se entiende desde el punto de vista de la ecología, un origen diferente al que prevalece en la arquitectura. Esperamos que esto tenga un impacto o incidencia, aunque sea acotado. En el proceso emergente del programa hemos encontrado dificultades en el posicionamiento, pues desde nuestras prácticas cuestionamos lo que se entiende por diseño urbano. Este término, entendido en su acepción tradicional, es posiblemente muy limitado en su contenido. Así mismo, en Colombia no existe ningún programa en esta área específica. Uno de los temas centrales es la ética. Porque nosotros, los arquitectos y los diseñadores, somos muy capaces de hacer cosas. Nos invitan a hacer un proyecto, y lo hacemos. Y siempre pensamos que podemos hacerlo mejor, aunque la pregunta original esté planteada con conflictos éticos. Normalmente, la dimensión ética en los diferentes programas académicos aparece poco. Tanto en el programa de Diseño Urbano y Gestión del Hábitat como en este número de la revista existe un compromiso ético, sin duda. E. T.: ¿Cómo describiría los contrastes entre modelos educativos del norte global y las prácticas profesionales y académicas en nuestros contextos latinoamericanos?
investigación A. E.: Para profesionales del contexto europeo, no es fácil entender esa naturaleza avasallante que tenemos, y que es tan extraordinaria. Por otro lado, nosotros la damos por hecho. Las ciudades latinoamericanas poseen una gran capacidad de innovación. No sé si se debe a cierta inestabilidad, dinamismo, rapidez e intensidad con la que se dan los procesos humanos y naturales en los espacios caracterizados por extrema precariedad, informalidad y menor consolidación del tejido urbano. La dimensión del tiempo es un elemento absolutamente esencial en cualquier tipo de definición y concepción de procesos en estos sitios. No estamos hablando, en este caso, solo de la naturaleza, sino también de los procesos de transformación física, de infraestructuras, de consolidación de hábitats y de vivienda. El tiempo es un factor central en la definición de qué y cómo implementar las estrategias urbanas. La ecología trae consigo dimensiones más sistémicas que aportan una capacidad o un conocimiento rotundamente básico. Cuando hablamos de temas urbanos, incluso más tradicionales, el papel del arquitecto no es transformar realidades, sino realizar mejoras, es decir, mejorar capas de sistemas multicapa que tienen muchos otros elementos que los componen. Uno nunca hace transformaciones definitivas. Si se habla de arquitectura tradicional de un objeto arquitectónico, se podría estar más cerca de esto, pero en cuanto a procesos de paisaje, de escala media y urbana, de temas de ciudad, lo que uno hace son mejoras. Estas, de alguna manera, agregan o conectan, reciclan, adaptan o mitigan. En relación con el cuidado, quiero traer la reflexión que plantea Aka, líder comunitario de la Comuna 13, quien traslada la responsabilidad de cuidado del jardín doméstico al cuidado de la ciudad. Según Aka, el jardín hay que regarlo y cuidarlo todos los días al igual que la ciudad. Ahí hay una reflexión que se puede extrapolar a otras dimensiones sobre cómo se pueden diseñar estrategias que tengan la opción o la necesidad de contar con un proceso no solo de apropiación, sino de responsabilidad y corresponsabilidad frente al cuidado de la vegetación, la gestión del agua, los residuos y la basura, entre otros. Y eso seguramente tendría resonancia en muchas otras cosas. La pregunta sería ¿cómo construir una sensibilidad al cuidado, con la que el espacio físico y el paisaje se conviertan en un espacio de trabajo y acción cotidiana? Sin duda crearíamos entornos más saludables con esta pregunta en mente. M. G.: Me resuena esto con algo que hablamos con Anita Berrizbeitia sobre la posibilidad de generar empleo en este tipo de procesos. Digamos que el arquitecto, en medio del diseño de sus proyectos, previendo el mantenimiento a largo plazo, incluso puede generar empleo en la comunidad. A. E.: Sí, pero la palabra empleo limita un poco la dimensión de lo que puede ser. El empleo ofrece una retribución económica, pero estamos hablando de algo más: una aspiración mayor, la de construir un proceso que cree una vinculación emocional. Este enfoque incorpora necesariamente el factor del tiempo y las estaciones. En este tipo de proyectos hay un potencial de integrar estrategias que convoquen desde lo emocional, que involucren y vinculen de manera directa a la población. Esto vuelve a los proyectos más impredecibles, identitarios y arraigados. Para cerrar, hay un tema de justicia ambiental y de gestión del riesgo que es importante mencionar al hablar de ocupaciones territoriales precarias o de origen informal. En Antioquia, tomando a Colombia como ejemplo, muchas de las partes altas de las laderas padecen deslizamientos y derrumbes sobre los bordes de los cauces de las quebradas y los ríos. Mientras que en otras zonas más planas del país se registran inundaciones u ocupaciones de manglares. Hay un reto extraordinario en relación con ese encuentro de riesgos que afectan la vida y también los sistemas que la soportan, en especial donde habitan poblaciones.
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Dearq 45 Ahí hay un campo de trabajo y una pregunta urgente y muy importante por responder. Es algo para lo que hemos tratado de llevar registro pensando en generar metodologías y estrategias que reduzcan el riesgo. Es un tema que tiene mucho que ver con lo que se recoge en la revista. El contexto latinoamericano es prioritario y muy apremiante, se trata de una pregunta abierta sin una solución única y un reto que tenemos para imaginar hacia el futuro.
anita berrizbeitia
Anita Berrizbeitia es una arquitecta paisajista, teórica y docente de la Harvard Graduate School of Design, reconocida por su labor en la redefinición de los fundamentos conceptuales y metodológicos del paisaje contemporáneo. Su trabajo académico y crítico ha explorado cómo los procesos ecológicos, sociales e históricos reconfiguran el papel del diseño en la construcción de lo público y de la ciudad. En Resituar el proceso (2024), Berrizbeitia desplaza el foco del diseño desde la forma hacia los procesos que configuran el paisaje para proponer una práctica abierta, evolutiva y situada. A partir del estudio de los grandes parques urbanos, entendidos como sistemas complejos y cambiantes, plantea que el proyecto debe guiar transformaciones más que definir estados finales, articulando infraestructuras ecológicas, dinámicas sociales y temporalidades diversas. Anita Berrizbeitia (A. B.): Ahora debemos ocuparnos muchísimo más de la biodiversidad de lo que lo hacíamos antes. Desde 1980 cambia la economía de la producción, se va toda a Latinoamérica o a Asia, y hay abandono, se vuelven a reinventar todos estos lugares, lo que se llama lo posindustrial. Entonces, estas ideas de empezar a recuperar la naturaleza, en realidad, no son necesariamente nuevas. Yo lo veo como un segundo ciclo de transición energética muy importante, porque después del carbón optamos por el petróleo —dos combustibles fósiles— y ahora estamos tratando de prescindir de ellos e inventar una oferta energética que sea mucho más diversificada para eliminar este tipo de combustibles. Al mismo tiempo, en la actualidad tenemos mucha más tecnología; ya entendemos que nuestro rol es ayudar, desde nociones de codiseño e interdependencia. Estos son los conceptos que más valoro. Porque la idea de la tecnonaturaleza ha existido por muchísimo tiempo, pero siempre se ha orientado a hacer que la naturaleza produzca más, más eficientemente y con mayor predictibilidad. Se da una industrialización de la agricultura, de los viveros, de las plantas, de las flores y de los arbustos, que hace flores más coloridas para que sean más bonitas, por ejemplo. Todo esto está centrado en el ser humano, por supuesto. Ahora se usa esa tecnología de otra manera, para monitorear los humedales o la diversidad de las especies, por mencionar algunas. El ser humano diseña para su comunidad y su sociedad; el diseño siempre ha sido una actividad fundamentalmente social y ha logrado muchísimas cosas en beneficio de aquellos que lo requieren. Recordemos que venimos de un mundo 100 % privatizado, bajo procesos de colonización, y vamos pasando a otro donde hay muchísimos más servicios que benefician a la sociedad y son gratis. No son propiamente libres de costo, pero me refiero a derechos como el acceso al espacio público, al aire limpio o a la vivienda asequible. La arquitectura, el diseño, la arquitectura de paisaje y el urbanismo avanzan en ese sentido de hacer el bien al mayor número de personas posible; sin embargo, nos damos cuenta de que ahora también tenemos que reparar en incluir a la biodiversidad. Antes teníamos una intencionalidad mucho más centrada en ampliar el movimiento de los años sesenta hacia el derecho a la ciudad. Yo todavía pienso que tiene muchísimo valor el principio de que todas las personas tienen derecho a desarrollarse en su máximo potencial en el entorno urbano, con acceso a la educación, a una buena vivienda, a espacios públicos y a la calidad de la ciudad. Y considero que todo el mundo tiene el mismo derecho a la ciudad como potencial. Ahora, ese derecho también lo tenemos que pasar a los sistemas naturales, incluida la
investigación biodiversidad de las especies. Entonces, para mí, los emergentes cambios de intencionalidad, de procesos, reflejan una nueva metodología de diseño y que algunos asuntos son todavía muy incipientes. Es necesario entender que a lo mejor hay varias ecologías que vale la pena mencionar: por un lado, aquellas que regulan la presencia de ciertos insectos nocivos para la salud del hombre; y, por otro, aquellas que fomentan la biodiversidad, por ejemplo, de las abejas. Yo creo en la intencionalidad, la metodología, y ustedes trajeron sobre la mesa el tema del mantenimiento: importantísimo porque ciertamente aquí en los Estados Unidos no diseñan el paisaje pensando en crear empleo. Al contrario, se diseña el paisaje para evitar crearlo. Nadie quiere ocuparse de esto ni pagarlo, y yo soy de las que piensan que hablar de paisaje implica hablar de empleo y de beneficios para comunidades amplias que pueden encontrar una manera de vivir a través del mantenimiento y del cuidado de estos paisajes, los cuales fomentan la biodiversidad. Es una idea que se tiene que promover y aceptar. E. T.: El diseño no suele contemplar el factor tiempo, más allá del momento en que se implementa o se construye un proyecto. Su más reciente publicación, Resituar el proceso, trata el tema. ¿Qué nos puede comentar sobre el tema de los procesos? A. B.: El estudio de diseño que yo conozco que más ha trabajado en este asunto es Mass Design Group, en Ruanda, África. Con respecto a la intencionalidad de la que les hablaba, ellos se proponen usar tecnologías y materiales que están en el lugar; no se importa nada, y eso resultó en una metodología completamente diferente. El sitio cuenta con artesanos y personas que trabajan la madera, por lo que los entrenaron para fabricar los muebles. Ellos saben que en el territorio hay madera, piedra y cestas; entonces, hacen todo un proyecto con eso, entrenan a la gente y les dan seguimiento. Consiguieron que un alto porcentaje de la población local que participó en el proyecto pudiera encontrar empleo en industrias afines después de concluir la obra, y algunos más permanecieron para monitorear su desempeño. Se trata de un campus para la protección del gorila. La tierra era agrícola y había que revertirla a bosque. El monitoreo y seguimiento en el futuro son muy importantes y además cuentan con un programa de educación muy extenso para capacitar a las generaciones que siguen para conservar y proteger al gorila, incluido en la lista de especies en peligro de extinción. Existe mucha presión por la caza furtiva, entonces, ¿cómo entrenar a la población para que entienda el bosque del gorila, lo que busca, la comida que necesita, el hábitat del que depende?, pero además ¿cómo hacer para evitar la corrupción y que estos jóvenes impidan que los compren y vendan? Parte del problema es la vulnerabilidad del gorila frente al turismo de caza. Esta situación define el diseño. Es una manera de empezar a diseñar por la puerta trasera, que es completamente diferente. Y es muy interesante verlo, es un trabajo muy nuevo. El proyecto es un edificio que conforma el campus, pero creo que lo distinto está en la programación. El gorila vive en esas montañas, en esas sierras que hay allí, lo cual convierte el problema en uno complejo e interesante. Hicieron un análisis de cómo varían las especies según la altura, inspirado en las secciones de Humboldt. En el campus ubicado en la base, en el piso del valle, se replica cada una de estas comunidades de plantas según la altura, para que los jóvenes que están en capacitación entiendan por qué las especies se agrupan en asociaciones. Se basa en un concepto innovador que es muy importante considerar al diseñar para múltiples especies. Se trata de entender cómo los insectos y los animales que viven allí, la fauna que habita el entorno, se relacionan con las plantas, cómo se mueven, qué buscan, qué quieren, qué necesitan. Eso es lo que el diseño debe contemplar para que el proyecto funcione. En ese ejercicio es relevante hasta lo que pasa debajo de las raíces, porque sembrar plantas que no son endémicas implica que los bosques no se comuniquen, que las plantas no se comuniquen entre sí, que toda la cantidad de organismos que crecen y que comparten dentro de la rizosfera no funcione. Es un paisaje didáctico conectado por caminos, pero es la metodología y la intencionalidad lo que es diferente a otros enfoques de diseño de paisaje.
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Dearq 45 M. G.: Volviendo al tema del manejo de las consecuencias indeseables, ¿cómo cree que impacta la percepción de lo bello? ¿Qué tanto tenemos que cambiar el paradigma de la belleza o de lo estético para abrirnos a estas nuevas interacciones? A. B.: Eso es un punto importantísimo porque creo que el ser humano se comunica con lo que está fuera de su cuerpo a través de la estética. Pensemos en la música, en el teatro, en los paisajes, en la arquitectura, o sea, en la belleza, en la emoción, que es parte intrínseca del ser humano, que se comunica a través de emociones universales, como la estética. Entonces, a mí me preocupa que, cuando dejamos la apariencia a un lado, como si no fuera importante, vayamos a perder el amor por el paisaje. En el fondo, cuando un fenómeno se entiende científicamente se asocia con una élite. Es una élite la que lo conoce: la de los ecólogos, los ingenieros forestales, los entomólogos, las personas que fueron a la universidad, etc. Todos los libros que hablan de las miles de especies de una corteza de árbol que está pudriéndose, por ejemplo, no es algo que todo el mundo sepa, pero caminar en un bosque sí lo conoce muchísima gente. Tenemos la ciencia que ahora nos dice que, aunque tú no quieras caminar por un bosque, te hace bien. Es decir, tu cuerpo, tu ADN más profundo, se relaciona con el bosque; aunque no lo sepas de manera específica, lo internalizas subconscientemente. Hay que transmitir eso: el cuidado, el amor a la naturaleza, que estamos todos juntos aquí. E. T.: Y el diseño, el papel del diseñador en esa tarea puede ser importante. Regresando a las metodologías que denominaste de puerta trasera, hay que revisar cómo hemos trabajado históricamente la arquitectura, el paisaje y la ciudad, para encontrar otras maneras de actuar, de empezar por otros lados, quizás antes escuchar y observar que sugerir y diseñar directamente. A. B.: Hay muchísimo que explorar y, de hecho, la exploración es muy interesante. Aquí en los Estados Unidos fumigan todo, y eso es precisamente lo que señaló Rachel Carson en Primavera silenciosa, que estábamos matando los insectos, las aves, entre tantas otras especies. Una de las maneras en que se trabaja el paisaje hoy en día es ver lo que queda y lo que está abandonado, lo que está y no está valorado, los campos de barbecho. Incluso es importante la decisión de dónde llevar a cabo una intervención. Hay una apertura a hacer las cosas de manera diferente. Yo creo que el capitalismo, así como la guerra y el genocidio, produce desecho, y es ese desecho lo que tenemos que gestionar. Siempre hay desechos. En mis investigaciones descubrí que eso es en lo que estaba trabajando Elliot: los espacios que estaban en desecho, espacios donde se cultivaba madera para energía que ya no hacía falta y nadie quería. Lo que me da esperanza es que no es la primera vez que enfrentamos algo así, que de ese desastre que ocurrió después de la primera fase de industrialización nos recuperamos muy bien. Es difícil encontrar un lugar abierto sin árboles en Massachusetts; ahora es diferente de lo que fue en el pasado. A la naturaleza la dejaron salir y expresarse de nuevo, y hoy Massachusetts está cubierto un 80 % por bosque. Me imagino que así es lo humano: tenemos que destruir antes de mejorar, en vez de anticipar; esa es nuestra historia. Debemos diseñar reparando en cómo piensa un bosque. Como diseñadores, nos tenemos que salir de nosotros mismos. Eso se denomina coproducción: entender que no somos el único agente que actúa en la Tierra y que, si eliminamos el bosque, el planeta se va a quemar. Entonces hay que entender el fuego y el bosque. Hay que salirse de uno mismo y de la propia cabeza para habitar la del otro.
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Proyecto / Proceso Project / Process
Esta sección reúne una selección de proyectos que entienden la arquitectura, el paisaje y la ciudad como prácticas situadas, relacionales y políticas, interesadas menos en el objeto terminado que en los procesos, los actores, las temporalidades y las relaciones multiespecie que sostienen la vida urbana. Los proyectos aquí presentados dialogan de manera directa con el marco conceptual de Ciudad descentrada: diseño multiespecie, en tanto, por un lado, cuestionan los paradigmas antropocéntricos que han estructurado históricamente la producción del espacio y, por otro, exploran formas alternativas de cohabitación entre humanos, otras especies y sistemas naturales. La selección no pretende ser exhaustiva ni representativa de una tipología única. Se busca evidenciar y reconocer la diversidad de aproximaciones desde las cuales es posible pensar y practicar un diseño urbano-arquitectónico o de paisaje descentrado. Para ello, los proyectos se agruparon de acuerdo con afinidades conceptuales y operativas, más que por escalas o disciplinas, reconociendo que muchas de estas experiencias desbordan categorías cerradas. Las agrupaciones consideradas incluyen enfoques sociales y comunitarios, sistémicos y adaptables, parque-infraestructura del paisaje, proyecto entendido como proceso, y arquitecturas con una dimensión multiespecie explícita. Estas categorías funcionan como lentes de lectura que permiten observar cruces, tensiones y resonancias entre prácticas diversas. Bajo estos criterios se seleccionaron los siguientes proyectos: El Espacio del colectivo, de Huerto Roma Verde; Comunidad de la Pala, de Arquitectura Expandida; La Memoria del Río,
Manuela Guzmán Ramírez mguzmanr@uniandes.edu.co Universidad de los Andes, Colombia
Elena Tudela Rivadeneyra e.tudela@fa.unam.mx Universidad Nacional Autónoma de México
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.09
Cómo citar: Guzmán Ramírez, Manuela y Elena Tudela Rivadeneneyra. "Proyecto / Proceso". Dearq 45 (2026): 100-146. https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.09
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Figura 1_ Vachellia caven en el Jardín del Siglo XXI.
de Alsar Atelier y Oscar Zamora; Parque Agua Viva, de Tesela; Garden of the XXI Century, en Tiltil, Chile, de Carolina Acevedo y Cara Turett; The Ellen DeGeneres Campus of the Dian Fossey Gorilla Fund, de MASS Design Group; y el Acuario de Mazatlán, de Tatiana Bilbao Estudio. En conjunto, estos proyectos abordan el diseño como una práctica expandida que articula ecologías vivas, comunidades humanas, infraestructuras, saberes técnicos y formas alternativas de gobernanza del territorio. Con el fin de desplazar la atención del objeto arquitectónico hacia los procesos de producción espacial, se invitó a los autores a describir sus proyectos a partir de una serie de preguntas guía, comunes a todos los casos. Estas preguntas se centraron en identificar los actores involucrados (a quién beneficia el proyecto, quién lo promueve, quién lo diseña y quién lo mantiene), así como en explicitar la visión y los objetivos, el proceso de creación e implementación, y la manera en que cada proyecto contribuye tanto a superar el discurso antropocéntrico de la ciudad como a construir entornos multiespecie. El objetivo fue hacer visible aquello que suele permanecer implícito: las cadenas de cuidado, gestión y negociación que sostienen los proyectos en el tiempo, al igual que las limitaciones de la autoría individual y la dimensión colectiva del diseño.
paisaje operan como mediadores entre actores humanos, especies no humanas, instituciones y dinámicas ecosistémicas, se enfatiza el papel de la política en el diseño y la condición relacional de este último. Finalmente, los proyectos coinciden en manifestar un interés por ir más allá del objeto construido al integrar participación, activismo, mantenimiento y marcos conceptuales que amplían el campo disciplinar y refuerzan la idea de una ciudad concebida como un entramado multiespecie en permanente transformación.
De manera transversal, las respuestas de los autores revelan una serie de coincidencias significativas. En primer lugar, emerge un desplazamiento del foco desde el objeto hacia el proceso, pues los proyectos se proponen como sistemas abiertos, en constante adaptación, más que como resultados formales cerrados. Asimismo, en la medida en que la arquitectura y el
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Proyecto: HUERTO ROMA VERDE: HACIA EL MICELIO BIOSOCIAL REGENERATIVO * Autores: La Cuadra A. C. Año: 2012 Lugar: Ciudad de México, México Fotografía: La Cuadra A. C. y Jaime Navarro
Huerto Roma Verde es un laboratorio biosocial de buenas prácticas socioambientales. A partir del arte y la cultura busca generar herramientas de empoderamiento ciudadano que fortalezcan el tejido comunitario, actuando desde lo local, para enfrentar la emergencia ambiental. Surge a inicios de 2012 en un terreno de la colonia Roma, en Ciudad de México, que había permanecido abandonado durante más de veintisiete años tras el sismo de 1985. La iniciativa de ocupar el espacio nació de una asociación civil fundada por Francisco Ayala, quien organizó a amigos y vecinos para comenzar a hacer un huerto comunitario. Al paso del tiempo muchas personas y organizaciones empezaron a sumar ideas, proyectos, iniciativas que han hecho del Huerto un referente internacional de regeneración urbana. La propuesta se basa en tres principios —saberes de pueblos originarios, biología social y permacultura— para dar forma al proceso de regeneración denominado hikuri regenerativo. El Huerto es hoy un espacio que promueve la descentralización, la autogestión, la pluridiversidad y la visión multiespecie, pues reconocemos que estamos frente al surgimiento de un paradigma nuevo de carácter geobiosistémico.
Figura 1_ Hiruki regenerativo. Concepción: Paco Ayala y Piero Barandiarán. Diseño: Fernando Zepeda. Página siguiente
El espacio recibe alrededor de 250 mil personas al año y ofrece más de 450 actividades culturales y artísticas. Es un centro de innovación socioambiental intergeneracional que, ante todo, impulsa un cambio de visión. Aquí las personas no solo aprenden a cultivar sus propios alimentos, medicina y habitabilidad, sino que también reflexionan en torno a nuevas formas de gobernanza participativa que buscan la descolonización del poder y la transversalización de las decisiones. El Huerto cuenta con el centro de reciclaje comunitario más integral del país al recibir más de veinte tipos diferentes de residuos sólidos, más una fracción de orgánicos. Está vinculado, además, con más de 380 organizaciones de la sociedad civil (OSC) y universidades, a la vez que alberga quince células biosociales productivas como, entre otras, herbolaria, cerámica, carpintería, juguete tradicional, música, radio comunitaria, textiles y manualidades. Cada miércoles reunimos a productores locales del suelo de conservación de la cuenca del valle de México en un mercado agroecológico, ya que una de nuestras prioridades es lograr la seguridad y soberanía alimentaria impulsando iniciativas de mejora de suelos y cultivos libres de agrotóxicos.
Figura 2_ Hikuri Regenerativo.
El proyecto es operado por La Cuadra A. C., una organización que impulsa y desarrolla proyectos de regeneración socioambiental que ha contribuido al desarrollo de iniciativas diversas no solo en México, sino en otros países. El Huerto fue reconocido con el primer lugar del World Green Awards en la categoría de cohesión social y comunidades inclusivas, fue la primera sede de Homes for Humanity en México y recibió la distinción de Santuario de Paz y Vida por la red de Ecoaldeas, además del distintivo a la calidad ambiental por parte de Profepa, el reconocimiento de la International Solid Waste Asociation y el sello de Institución Culturalmente Responsable.
* Texto por Paco Ayala.
Figura XX_ Xxxxxx.
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Figura 3_ Espacio "La Chcana".
Figura 4_ Espacio "Garrafones".
Figura 5_ La Bambudésica.
Figura 6_ Ceremonia de Cacao.
Figura 7_ Oficina Principal.
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Figura 8_ Acceso Principal. Fotografía por Jaime Navarro.
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Figura 9_ Mandala.
Figura 10_ Área de Composta.
Figura 11_ Camas de Cultivo.
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Figura 12_ El Centro del Cosmos.
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Proyecto: LA COMUNIDAD DE LA PALA Autores: Arquitectura Expandida, Ana María López Ortego y Harold Guyaux Año: 2021 — 2024 Lugar: Bogotá, Colombia Fotografía: Arquitectura Expandida Ilustración: Carolina Hernández (Draku) y Benjamín Baracaldo Mendieta (Bengy)
La Comunidad de la Pala es un laboratorio de cocreación liderado por el colectivo Arquitectura Expandida. Reúne a colectivos activistas y artistas de los bordes rururbanos de Bogotá para explorar el derecho a la ciudad desde sus conexiones culturales y ecológicas. Se ha celebrado en dos oportunidades, en 2021 y 2024, con la participación de más de treinta grupos — ambientalistas, huerteros, hiphoperos, deportistas, indígenas o de ciencia ciudadana— que celebran la diversidad de lenguajes, ecosistemas y formas de habitar. Su punto de partida es que la sostenibilidad ecológica depende también de la fortaleza social y organizativa que la defiende, pues las amenazas urbanas en los bordes urbano-rurales son profundas.
El 15 de agosto de 2024, tras una jornada en la huerta Chisas, miembros del colectivo del Bicho fueron víctimas de un ataque armado en el que murieron Camila Ospitia y Camilo Sánchez (también conocido como Mc-Cub). Desde entonces, el proyecto enfocó su energía en sostener a los colectivos afectados, para lo cual se construyeron dispositivos de memoria —letras, mobiliarios y banderas negras—, así como también se analizaron las violencias que atraviesan los movimientos ambientalistas de base: las institucionales y policiales (por acción u omisión), las ejercidas contra la acción colectiva, las violencias ambientales, las que amenazan la integridad física, y la estigmatización social y mediática de los jóvenes de los barrios periféricos.
La edición de 2024, extendida durante diez meses, comenzó con cuatro recorridos liderados por las organizaciones invitadas en torno a dinámicas regionales, amenazas urbanísticas, formas de expresión cultural y relación con otras formas de vida. Las caminatas, que iban acompañadas por banderas blancas que evocaban una paz con el entorno, fueron ejercicios de empatía territorial y recolección de datos —cartográficos, visuales, sonoros— para la creación de obras colectivas.
Estas reflexiones y creaciones se presentaron en una exposición cocurada con Material, un espacio de pensamiento, investigación y prácticas en cultura visual, situado en el centro de Bogotá. Más de cuarenta banderas negras ocuparon la Plaza de Bolívar en un acto de solidaridad y duelo colectivo. La imagen de los cuerpos unidos, mientras cargaban las antenas o marchaban con las banderas, sintetiza el poder performático de los movimientos de base: su capacidad de negociar la ciudad y producir nuevas escenografías urbanas que instigan narrativas de derechos.
Durante los meses siguientes se desarrollaron seis laboratorios de cocreación que dieron lugar a distintas obras. Cinco de ellas son una serie audiovisual de datos invisibles (Oculto), un corto de ficción documental sobre memoria y esperanza (Ubanyquy), una pieza de hiphop colectiva (Código egagrópila), un dibujo a grafito que ilustra especies y rituales locales (Reencuentro) y un mapa perceptual sobre agua, amenazas y habitantes no humanos (La Comunidad de la Pala y el Pedazo). El sexto proyecto, Las Antenas, se convirtió en el símbolo más visible del proceso: estructuras de guadua de seis metros instaladas en los lugares donde los colectivos actúan. Cada antena tiene un diseño singular, adaptado al ecosistema y al uso social del espacio. En el Alto Fucha son espacios de encuentro en un bosque rururbano, en el humedal Chiguasuque funcionan como perchas para aves y lugar de reunión del cabildo muisca de Bosa y en el Parque del Bicho, en Bosa Porvenir, se sitúan como antenas polinizadoras que desafían el diseño hostil de los parques urbanos metropolitanos y proponen espacios de vida ante las violencias. Su replicación en distintos territorios potencia la idea de conectividad ecológica y afectiva entre zonas no contiguas, enlazadas por redes comunitarias y naturales.
En la edición de 2024 se articularon cuatro territorios de borde urbano-rural de Bogotá: Cerros Orientales (La Juntanza Fucha-Zuque y La Fuchachada), norte (El Parche de la Reserva Van der Hammen y Oculto), Ciudad Bolívar (Cerro Seco Se Defiende y Ojo al Sancocho) y río Bogotá (La comunidad del Bicho, Las Calles del Aguante y el artista Cristian Martínez). El proyecto recibió apoyo de Institutos Nacionales de Cultura de la Unión Europea (Eunic), la Secretaría de Cultura de Bogotá y el Ministerio de Cultura de Colombia.
Figura 1_ Antena-polinizadora en el Bicho, Bosa Porvenir. Espacio memorial por la vida. La Comunidad de la Pala, 2024. Fuente: archivo fotográfico de Harold Guyaux.
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Figura 2_ Recorrido Cerro Seco, Ciudad Bolívar. La Comunidad de la Pala, 2024. Fuente: archivo fotográfico de Harold Guyaux.
Figura 3_ Recorrido Reserva Van der Hammen, Suba. La Comunidad de la Pala, 2024. Fuente: archivo fotográfico de Harold Guyaux.
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Figura 4_ Infografías de las antenas. La Comunidad de la Pala, 2024. Fuente: Arquitectura Expandida (Harold Guyaux).
Figura 5_ Antena-polinizadora en el Bicho, Bosa Porvenir. Bandera negra. La Comunidad de la Pala, 2024. Fuente: archivo fotográfico de Harold Guyaux.
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Figura 6_ Antena-percha en el humedal Chiguazuque. Acción colectiva. La Comunidad de la Pala, 2024. Fuente: archivo fotográfico de Harold Guyaux.
Figura 7_ Antena-encuentro en bosque rururbano en el Alto Fucha, Cerros Orientales. Apropiación comunitaria. La Comunidad de la Pala, 2024. Fuente: archivo fotográfico de Harold Guyaux.
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Figura 8_ Antena-percha en el humedal Chiguazuque. Apropiaciones no humanas. La Comunidad de la Pala, 2024. Fuente: archivo fotográfico de Harold Guyaux.
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Figura 9_ La Comunidad de la Pala y el Pedazo: conflictos socioambientales en la estructura ecológica de Bogotá, por Carolina Hernández (Draku) y Benjamín Baracaldo Mendieta (Bengy), en el marco del laboratorio La Comunidad de la Pala 2.0, dirigido por Arquitectura Expandida. Bogotá, 2024.
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Proyecto: LA MEMORIA DEL RÍO Diseño: Alsar Atelier Encargo: Secretaria Distrital de Recreación y Deporte Ejecución: El Líder S.A.S. Fabricación y construcción: Ingeacero + Terra Año: 2025 Lugar: Bogotá, Colombia Fotografía: Alsar-Atelier
La Memoria del Río es un proyecto ubicado en la intersección entre el arte público y la arquitectura efímera, concebido como una infraestructura cultural transitoria capaz de reactivar espacios urbanos en la ciudad de Bogotá. Así, se apuesta por una intervención temporal —en lugar de permanente— como estrategia para descentralizar los usos culturales y permitir que distintos barrios de la ciudad puedan acoger sus actividades. La iniciativa surge desde la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte (SCRD) con el secretario Santiago Trujillo y el director de Arte, Cultura y Patrimonio Diego Parra. Igualmente, se estructuró gracias a un equipo de la Subdirección de Infraestructura y Patrimonio Cultural de la Secretaría encabezado por Edgar Figueroa y compuesto por Edgar Bernal, Emmanuel Guerra, Juliana Mendoza, Diego Rodríguez y Juan Sebastiáon Robayo. El proyecto toma como referencia conceptual los sistemas hídricos de la ciudad, en particular los ríos, infraestructuras naturales históricamente relegadas durante el crecimiento urbano. Estos sistemas, caracterizados por su condición cambiante y su capacidad de adaptación al territorio, sirvieron como base para el diseño de una arquitectura modular y flexible, capaz de acoplarse a diversos contextos espaciales sin imponer una forma fija o permanente sobre el paisaje urbano. A partir de esta lógica, La Memoria del Río contribuye a desplazar las concepciones antropocentristas tradicionales de la arquitectura, que la reducen a la producción de hitos permanentes que buscan conquistar y transformar el territorio de manera irreversible. En contraste, el proyecto se plantea como un experimento que cuestiona que la inversión de recursos públicos financie exclusivamente infraestructuras estáticas y propone que, en su lugar, se dé financiamiento a estructuras móviles de temporalidad media a gran escala. Estas infraestructuras no se imponen sobre su lugar de implantación, sino que se adaptan a él, lo cual permite la descentralización de los usos culturales y deja como único rastro de intervención la memoria colectiva. A partir de estos lineamientos, el equipo técnico conformado por El Líder S.A.S., Ingeacero y Alsar-Atelier desarrolló un módulo de seis metros de largo, ocho metros de ancho y cinco metros de altura, con expansividad unidireccional definida por un alzado abovedado. El sistema constructivo, basado exclusivamente en uniones en seco, permite que los módulos funcionen como piezas ensamblables y desmontables que pueden implantarse en calles, plazas o parques sin alterar de forma permanente sus condiciones preexistentes.
Esta lógica de no interponerse, sino de acomodarse al paisaje urbano y natural introduce una conciencia multiespecie en el diseño del proyecto. La infraestructura evita modificar o eliminar elementos que puedan constituir hábitats para especies no humanas. Un ejemplo concreto de esta aproximación se evidencia en la implantación del proyecto en el Parque Bicentenario, donde los módulos se construyeron alrededor de elementos verticales preexistentes, árboles de yarumo en específico, lo que permitió su ensamblaje y posterior desmontaje sin afectar estos organismos vivos. Adicionalmente, La Memoria del Río contribuye a la construcción de entornos urbanos multiespecie mediante una ambigüedad espacial entre lo público y lo privado. Al tratarse de una cubierta diseñada para albergar múltiples actividades culturales, el límite entre interior y exterior no se define mediante muros o puertas, sino a través de la proyección de la propia cubierta. Esta condición posibilita que personas con animales de compañía puedan participar de los usos culturales, a diferencia de muchas infraestructuras culturales tradicionales que establecen fronteras rígidas y restringen el acceso a especies no humanas. Más que una infraestructura temporal, La Memoria del Río se plantea como una arquitectura reversible y sensible, que acompaña los ritmos de la ciudad y propone una relación menos extractiva, más adaptable y multiespecie entre cultura, arquitectura y territorio urbano.
Figura 1_ La Memoria del Río. Detalle exterior. Fotografía de Alsar-Atelier.
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Figura 2_ La Memoria del Río. Axonometría. Dibujo por Sebastian Pineda.
Figura 3_ La Memoria del Río. Foto de Dron. Fotografía de Alsar-Atelier.
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Figura 4_ La Memoria del Río. Diagrama de modulo. Dibujo por Sebastian Pineda.
Figura 5_ La Memoria del Río. Alzado exterior. Fotografía de Alsar-Atelier.
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Figura 6_ La Memoria del Río. Imagen interior 1. Fotografía de Alsar-Atelier.
Figura 7_ La Memoria del Río. Processo de construcción. Fotografía de Alsar-Atelier.
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Figura 8_ La Memoria del Río. Imagen interior 2. Fotografía de Alsar-Atelier.
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Proyecto: PARQUE ECOLÓGICO AGUAVIVA Autores: JAM Ingeniería, Estudio Continuo, TESELA Taller de Paisaje y Urbanismo Promotor y administrador: Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) Participantes: comunidad del barrio Bochica, huerteros de Puente Aranda y Alcaldía Local de Puente Aranda Construcción: Consorcio CCA Zonas Libres Año: 2022 — 2023 Lugar: Bogotá, Colombia Fotografía: JAM ingeniería, Oficina de Comunicaciones IDRD, Duván Rodríguez Planos, diagramas y esquemas: Ivonn Pérez
El Parque Ecológico Aguaviva es promovido y administrado por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) de Bogotá. Con una inversión de $ 14 581 millones de pesos colombianos, beneficia a más de 330 000 habitantes de la localidad de Puente Aranda. Surge bajo la visión del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), orientado a reverdecer la ciudad mediante la revitalización urbana en sectores industriales. La transformación de un antiguo predio industrial en el Parque Ecológico Aguaviva implicó retos ecológicos, urbanos y socioculturales (suelos contaminados, ausencia de condiciones óptimas para la siembra, resignificación de un no lugar y apropiación comunitaria), desafíos que se convirtieron en oportunidades para el diseño, a cargo de JAM Ingeniería, Estudio Continuo y TESELA Taller de Paisaje y Urbanismo, con la participación de la comunidad del barrio Bochica, los huerteros de Puente Aranda y la Alcaldía Local. Partiendo del concepto de paisaje —entendido como la relación entre espacialidad, percepción y tiempo—, se caracterizó el lugar desde tres dimensiones: ecológica, identificando los elementos y los procesos naturales; urbana, a través de los usos y ocupación del suelo; y social, mediante las comunidades y sus formas de habitar el territorio. De este análisis se definieron cinco periodos históricos marcados por la presencia del agua como elemento estructurante: a) lacustre (30 000 a. C. - 1500 a. C.), b) anfibio con ocupación muisca (1500 a. C. - 1600 d. C.), c) agrícola-colonial (1600-1950), d) industrial-residencial (1950-2022) y e) residencial-ambiental (2022 - en adelante). La estrategia central del proyecto, que se denomina Resignificación Social del Territorio, busca potenciar la educación ambiental y la identidad cultural mediante componentes urbanos y paisajísticos que visibilizan los procesos ecológicos —con el agua como protagonista— y fortalecen la cohesión social, el disfrute y la conexión con la memoria del lugar. Bajo esta idea se diseñaron cinco escenarios o aulas ambientales que articulan los periodos históricos con las fases del ciclo hidrológico, inmersos en jardines temáticos.
Con la premisa de diluir los límites, los andenes integran la circulación y la permanencia, lo que genera un borde activo que articula el entorno urbano con el espacio ecológico interior. Las plazoletas multifunción sirven como accesos y puntos de encuentro, están conectadas por un sendero en asfalto que evoca el pasado industrial y permite actividades como patinaje o baloncesto recreativo. Para diversificar el uso comunitario, la oferta se amplía con zonas de recreación activa no invasiva. Guardando coherencia con el concepto, se decidió construir el parque sobre la placa de asfalto existente y reutilizar las más de 8 000 toneladas de escombro, producto de la demolición de las edificaciones —que se destinaron al moldeo del terreno y la conformación de los gaviones—, con lo cual se minimiza la huella de carbono y se promueve la economía circular. Enmarcado en los lineamientos de ecourbanismo y soluciones basadas en la naturaleza, el Parque obtuvo el sello Bogotá Construcción Sostenible y es reconocido como el segundo Parque Carbono Neutro de la ciudad.
descripción
%
Superficie verde natural
15 163,5
63 %
Superficie dura semipermeable e impermeable
8 844
37 %
Superficie dura semipermeable *
3 560,4
40 %
Superficie dura impermeable *
5 283,5
60 %
Total superficies
24 007,6
100 %
Bosque urbano en superficie verde natural **
9 347,8
62 %
530
6%
superficies
Cubierta arbórea en superficie dura * coberturas
índices para edificaciones
Árboles aislados
543
-
Total cobertura
10 420,9
43 %
Índice de ocupación
479,91
0,02 %
Índice de construcción
479,91
0,02 %
24 007,6
100 %
Área total
* Se toma el porcentaje sobre el área de la superficie dura (semipermeable e impermeable). ** Se toma el porcentaje sobre el área de la superficie verde natural.
Estos escenarios se conectan con un sendero interpretativo que facilita el recorrido y la lectura ambiental del parque. Se complementan con 2 070 m2 de coberturas y 148 árboles nativos multiestrato y multiespecie que, junto con hoteles de insectos y perchas ecológicas, generan refugio, alimento y conectividad ecosistémica; mientras que la huerta urbana fortalece el tejido social, la organización comunitaria y el trabajo colectivo. Además, se implementaron cinco tipologías de sistemas urbanos de drenaje sostenible (zonas de biorretención, tanques de almacenamiento, pondaje, cunetas verdes y zanjas de infiltración), que permiten que haya caudal cero en un evento de lluvia pico.
m2
Nota: el área total es de 26 862,09 m2 según Folio no. 50C-1068215.
Tabla 1_ Cuadro de áreas Página siguiente Figura 1_ Vista general.
* Texto por Ivonn Pérez y Carlos Sabogal.
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Figura 9_ Escaleras de acceso. Fotografía de Santiago Pinyol.
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Figura 2_ Vista aérea antes de la intervención desde la calle tercera.
Periodo lacustre (pantanosa) 30 000 a. C. – 1 500 a. C.
Periodo anfibio - ocupación muisca 1 500 a. C. – 1 600
1. Conexión y puntos de anclaje
2. Senderos y bordes activos
Restablecimiento de las conexiones físicas para fomentar la apropiación del territorio y fortalecer los vínculos con la comunidad.
El andén perimetral de carácter impermeable se concibe como un "borde activo". El interior, por su parte, es un gran espacio permeable que funciona como un gran SUD.
Industria Evaporización
Periodo agrícola-colonial 1600–1950
Precipitación Agricultura
Condesación
Periodo residencial-industrial
Infiltración Pantano
1950–2022
Periodo residencial-ambiental
Escorrentía Época muisca
3. Escenarios
4. Vegetación
Se crean cinco escenarios que, como aulas ambientales, evidenciarán para la comunidad el ciclo hidrológico y la vocación del lugar a través del tiempo. Cada escenario se asocia a un tipo de jardín específico.
Se utilizan especies nativas organizadas en líneas para dirigir los vientos, masas para generar bosques urbanos y, en el interior, claros multifunción.
2022–futuro
Figura 3_ Periodos históricos Aguaviva.
Figura 4_ Proceso de diseño.
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Figura 5_ Vista aérea del estado actual desde la calle tercera.
Figura 6_ Planta general y sistemas de drenaje sostenible.
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Jardín de Gramídeas 2022-Futuro
Jardín de Agua 30 000 a. C - 500 a.C
Jardín Polinizador 500 a. C - 1 600 d. C
Figura 7_ Esquemas de aulas educativas.
Figura 8_ Escultura industrial.
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1. Jardín de Gramíneas La condensación se genera a través de una estructura atrapanieblas, que capta la humedad presente en el aire y la hace disponible para su uso. Este escenario pone en perspectiva la visión contemporánea que busca reestablecer los vínculos de la ciudad con el entorno; las gramíneas evocan esa armonía por medio del movimiento y la levedad. 2. Jardín de Agua Es un escenario lúdico que aporta a la educación ambiental y evidencia la relación entre agua, vegetación, relieve y fauna. El proceso de infiltración es representado por medio de un el humedal artificial que, a su vez evoca el pasado lacustre de la Sabana, en el que lagos y humedales fueron sagrados para la comunidad muysca. 3. Jardín Polinizador La escorrentía se evidencia en un escenario que recuerda la manera en que los muyscas construyeron un sistema de montículos, conocidos como camellones, que permitieron cultivar y habitar el territorio inundable de la sabana. En el parque se evoca esta convivencia armónica con el entorno por medio de jardines polinizadores. 4. Jardín Xerófilo
Jardín Xerófilo 1950-2021
Huerta Comunitaria 1700-1940
La evaporación se presenta por medio de nebulizadores, asociados a la estructura que se mantiene como testigo del pasado industrial que tuvo el predio, que se relaciona con el uso y desperdicio del agua. En este escenario se genera el jardín xerófilo, conformado por plantas cuyo requerimiento hídrico es muy bajo. 5. Huerta Comunitaria La precipitación se recrea por medio de la aspersión en la huerta urbana, en donde se rememora también el pasado agrícola que, con prácticas importadas desde España, se desecó y transformó el territorio inundable. Este es un espacio solicitado por la comunidad, que fomenta la cohesión social y aporta a la seguridad alimentaria.
Figura 9_ Vista aérea Jardín Xerófilo.
Figura 10_ Vista aérea camellones.
Figura 11_ Vista aérea pondajes.
Figura 12_ Vista aérea Huerta.
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Proyecto: EL JARDÍN DEL SIGLO XXI Autores: Arq. Carolina Acevedo, Psg. Teresa Galí-Izard, Psg. Cara Turett y Centro de Investigación Chair Being Alive ETH Zúrich Colaboradores: Colectivo Jardín del Siglo XXI, Municipalidad de Tiltil, Fundación Paisajes del Siglo XXI y CONAF Chile Año: 2023 Lugar: Tiltil, Chile Fotografía: Archivo del proyecto
El Jardín del Siglo XXI (JSXXI) es un proyecto de investigación situado en la localidad de Huertos Familiares, comuna de Tiltil, a 40 km al norte de Santiago de Chile. Este territorio se caracteriza por una prolongada sequía, ocasionada no solo por la disminución de las precipitaciones, sino también por la desigual administración de los recursos hídricos y el impacto acumulado de actividades industriales y mineras. La sequía se ha intensificado en los últimos veinte años, como evidencia el diagrama de Gaussen (figura 1), que relaciona precipitaciones y temperatura para identificar periodos secos y que, en el caso de esta zona, revela un proceso sostenido de degradación ambiental. Tales condiciones se inscriben en lo que se ha denominado sequías extractivistas (Tironi y Acuña 2022)1, un fenómeno en el que la escasez hídrica se entiende como el resultado de procesos políticos y económicos que reconfiguran el territorio. A ello se suma la recurrencia de incendios en los últimos años, lo que intensifica la fragilidad del paisaje, compuesto principalmente por pastizales y espinos (Vachellia caven), modelado históricamente por el pastoreo extensivo. El JSXXI plantea una alternativa crítica frente a estas lógicas extractivas y a las políticas neoliberales que han configurado las bases socioecológicas de Tiltil. En lugar de operar desde una planificación cerrada, el proyecto se basa en una práctica basada en el territorio, que reconoce y valora los conocimientos locales y los procesos ecológicos presentes. Esta postura entiende el territorio como un sistema vivo y relacional, donde formas de vida humanas y no humanas coconstruyen el paisaje; se trata, así, de una noción que desplaza perspectivas antropocéntricas que reducen el territorio a recurso y control. El diseño no se impone desde la forma, sino que emerge de la observación y la escucha del suelo, la vegetación existente, el viento y el fuego como agentes capaces de orientar el proyecto.
Figura 1_ Diagrama de Gaussen Santiago de Chile. Página siguiente Figura 2_ Foto aérea 2024.
La propuesta se estructura a partir de prácticas de jardinería aplicadas a suelos extensivos y agotados. El sitio, de 3,4 hectáreas, se cubre de forma progresiva con restos de poda recolectados junto con la comunidad, lo que permite proteger el suelo, favorecer la retención de humedad y reducir el riesgo de incendios. El diseño se organiza a partir de círculos definidos por la ubicación de los espinos y el alcance de sus raíces. Con un presupuesto estimado de 70 000 dólares, se proyecta cubrir 36 círculos y, a la fecha, se han completado 9.160,92 m2 de cobertura, lo cual representa un aumento en la eficiencia que obedece al aprendizaje acumulado desde inicios del año 2023. El proyecto se desarrolla en conjunto con organizaciones locales y transmite sus sencillas reglas mediante jornadas de prácticas lúdicas. Los incendios cercanos ocurridos en 2023 y 2024 reforzaron la implementación de estrategias de protección como el arado perimetral y la creación de cortavientos. Actualmente, la comunidad ha conformado el Colectivo JSXXI, encargado de su cuidado. El JSXXI es, así, un proceso evolutivo y a largo plazo, una alternativa socioecológica para Tiltil y una nueva forma de gestión territorial basada en la colaboración, la escucha y el tiempo.
1. Acuña, Valentina, y Manuel Tironi. 2022. "Extractivist droughts: Indigenous hydrosocial endurance in Quillagua, Chile". The Extractive Industries and Society 9: 101027. https://doi.org/10.1016/j.exis.2021.101027
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Figura 3_ Plano general. Distribución de restos de poda reducida y sistema de plantación.
Reglas de plantación en los círculos Cortinas de viento
Figura 4_ Regla 1 de plantación - cortinas de viento.
Dirección del viento
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Figura 5_ Foto aérea, octubre 2025.
Figura 6_ Círculos con borde arado.
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Huertos Familiares Soil Profile Organic Matter Zoom in, POZO No. 10 January
Huertos Familiares Soil Profile Organic Matter Zoom in, POZO No. 10 April
Figura 7_ Relación estacional de suelo con y sin cobertura de materia orgánica.
Suelo con y sin cobertura de restos de poda reducida. Figura 8_ Estrategia de cobertura de suelo con y sin materia orgánica.
Figura 9_ Cromatografías del suelo del JSXXI, antes de las coberturas.
Huertos Familiares Soil Profile Organic Matter Zoom in, POZO No. 10 July
Huertos Familiares Soil Profile Organic Matter Zoom in, POZO No. 10 October
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Figura 10_ Foto aérea, enero 2024. Foto tomada después del paso de la “rastra” o arado.
Figura 11_ Hongos indicadores del suelo vivo. Invierno 2025.
Figura 12_ Levantamiento de datos de humedad del suelo cubierto con poda reducida. Verano 2025.
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Proyecto: EL CAMPUS ELLEN DEGENERES DEL FONDO DIAN FOSSEY PARA LOS GORILAS Autores: Model of Architecture Serving Society (MASS) Design Group Año: 2022 Lugar: Kinigi, Distrito Musanze, Ruanda Fotografía: Iwan Baan, MASS
El Campus Ellen DeGeneres del Fondo Dian Fossey para los Gorilas, finalizado en 2022, constituye una sede permanente desde la cual se pretende involucrar a las comunidades locales —tanto humanas como no humanas— en su misión de conservación. Como sede de la organización más grande y de mayor trayectoria del mundo dedicada exclusivamente a la conservación de los gorilas, el Campus promueve iniciativas orientadas a su protección y estudio, a la formación de la próxima generación de conservacionistas africanos y al fortalecimiento de la resiliencia ecológica de las comunidades locales. Con una extensión de cinco hectáreas al pie del Parque Nacional de los Volcanes de Ruanda, el Campus reúne instalaciones de vanguardia para la educación, la divulgación, la investigación y también para uso residencial. Sus edificios, elaborados con materiales de origen local, incorporan métodos de construcción sostenibles que reducen el consumo de recursos y el impacto ambiental. De ahí que, sistemas integrados —como la recolección de agua de lluvia, las cubiertas verdes, las parcelas experimentales de reforestación y un humedal artificial— permitan tratar las aguas residuales al tiempo que fomentan la biodiversidad. Ubicado sobre la línea del ecuador, en la “encrucijada ecológica” del centro de África —donde confluyen tres regiones biogeográficas—, el Parque Nacional de los Volcanes alberga una diversidad excepcional de hábitats. En el piedemonte de la cordillera de los Volcanes, el Campus ejemplifica el plan del Gobierno de Ruanda centrado en ampliar los límites del Parque en un kilómetro a lo largo de su borde, con el fin de reforzar la riqueza de esta biodiversidad y, al mismo tiempo, reducir la superposición entre los territorios humanos y los de los gorilas.
Además, tres senderos interpretativos invitan a los visitantes a conocer de primera mano la labor de la Fundación Fossey: el Sendero de los Gorilas, que recorre las rutas diarias de estos animales; el Sendero de la Biodiversidad, que muestra las zonas de vegetación del Parque Nacional de los Volcanes; y el Sendero de los Humedales, que ilustra cómo los sistemas naturales filtran el agua y la devuelven al medioambiente. Los senderos ofrecen oportunidades interactivas que permiten al visitante relacionarse con el Campus y experimentar un día en la vida de un gorila. En su centro, un gran anfiteatro acoge conferencias, demostraciones y encuentros. Distribuidos por todo el Campus, varios porches de piedra volcánica —con muretes bajos y asientos de madera a medida— se integran a los edificios con el fin de ofrecer espacios tanto públicos como privados para la interacción social y la contemplación de los volcanes circundantes. La misión del Campus Ellen DeGeneres del Fondo Dian Fossey para los Gorilas es involucrar a una amplia red de partes interesadas —estudiantes, científicos, turistas, colaboradores y comunidades locales— en un objetivo común: apoyar a las personas mientras se protege a los gorilas. Hoy, el campus rebosa de vida silvestre y funciona como un laboratorio vivo donde investigadores y estudiantes encuentran inspiración para marcar la diferencia.
Para minimizar el impacto ambiental del Campus, el proyecto prioriza el uso de materiales de origen local y especies vegetales autóctonas. Adicionalmente, más de 2 400 ruandeses participaron en su diseño y construcción, lo que representa el 99 % de la mano de obra utilizada en total. Esto quiere decir que, a lo largo del proyecto, se reinvirtieron 13,4 millones de dólares en la región. Lanzado en 2017, el proyecto recuperó una parcela agrícola invadida por especies arbóreas invasoras y la convirtió en un paisaje experimental reforestado, organizado en torno a las cuatro ecologías autóctonas del parque. De ahí que se recolectaran, propagaran y plantaran más de 250 000 plantas nativas en zonas ecológicas clave del Campus.
Figura 1_ El Campus está ubicado cerca del Parque Nacional The Volcanoes, integrado en el paisaje circundante.
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Figura 2_ Plano general a vista de pájaro del Campus Ellen DeGeneres del Fondo Dian Fossey para los Gorilas.
Figura 3_ La vista aérea del Campus revela las cubiertas verdes del complejo. Estas cubiertas compensan la huella del campus, mejoran el rendimiento térmico y potencian la biodiversidad.
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ACI DEL SITIO DE CONTROL
FOSSEY
SITIO DE CONTROL
RIQUEZA DE ESPECIES
ÍNDICE DE COMPLEJIDAD ACÚSTICA (ACI)
HORA DEL DÍA
DÍAS DESDE EL MUESTREO
Figura 4_ El campus funciona como un laboratorio viviente para monitorear el éxito del retorno de especies vegetales y animales nativas a la región.
Extracción de canteras cercanas
Piedra extraída Adoquines Cortar y pulir
Pequeña
Mediana
Grande
Determinar el tamaño según el material extraído
Aplicaciones en obra
Colocar la piedra cortada
Crear la forma y la plantilla según la disposición de las piedras adyacentes Maqueta de referencia para definir el patrón durante la colocación
Los recortes se reutilizan como mortero para muros y gravilla para senderos
Martillar, cincelar y cortar el material sobrante
Trazar a partir de la plantilla
Figura 5_ Patrón y proceso constructivo de la piedra volcánica. El proyecto invirtió 15 millones de dólares en la economía de Ruanda a través de la mano de obra y el suministro de materiales de origen regional.
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Figura 6_ Alzado de los edificios del campus. El campus cuenta con instalaciones destinadas a la investigación, la conservación y la educación, además de alojamientos para estudiantes, personal e investigadores.
Figura 7_ Los investigadores y biólogos utilizan el vivero para estudiar técnicas de reforestación y renaturalización con el fin de reforzar aún más la biodiversidad local. Fotografía de: MASS
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Figura 8_ El campus, de 12 acres, representa una importante inversión que consolida a la región como centro de conservación dedicado a la preservación ecológica y la educación en Ruanda. Fotografía de: MASS
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Proyecto: CENTRO DE INVESTIGACIÓN DEL MAR DE CORTÉS Autores: Tatiana Bilbao ESTUDIO Colaboradores: LIQUEN, SpaceHaus, Ocean Wise, Guillermo Roel Cliente: Kingu Mexicana Paisajismo: Taller de Paisaje Entorno Diseño de ambiente marino: Pangea Rocks Año: 2017 — 2023 Lugar: Mazatlán, Sinaloa, México Fotografía: Onnis Luque
El Centro de Investigación del Mar de Cortés nace del entendimiento de que el ser humano no controla la naturaleza, sino que es parte de ella y, como tal, debe encontrar la manera de volver a relacionarse de forma simbiótica con su entorno. El proyecto, concebido como una ruina —pasada o futura— invadida por la naturaleza, que ha dejado a su paso una ventana hacia un mundo oculto, funciona como centro educativo y de investigación para uno de los ecosistemas más ricos y diversos del mundo: el mar de Cortés. El proyecto inició su fase de planeación en 2018 y fue inaugurado en 2023, impulsado por Ernesto Coppel-Kelly con apoyo de los Gobiernos de Sinaloa y México. El diseño estuvo a cargo de Tatiana Bilbao ESTUDIO, con Space Haus y Ocean Wise en exhibiciones, SENER en ingenierías, Lightchitects en iluminación y Kingu Mexicana como contratista general. Forma parte del programa de regeneración del Parque Central de Mazatlán, con una inversión aproximada de 1 800 millones de pesos mexicanos. Su visión es consolidarse como espacio de educación ambiental, conservación de la biodiversidad marina y divulgación científica, para lo cual ofrece programas didácticos, exposiciones, laboratorios, auditorios, plazas públicas y un programa de conservación y rehabilitación de especies marinas.
Figura 1_ Collage - esquema, Tatiana Bilbao ESTUDIO©. Página siguiente
A partir de su arquitectura, el edificio busca fusionar la naturaleza marina y terrestre con una intervención alejada de cualquier tipología preestablecida. La solución, de 17 300 m², se plantea como estructura ortogonal de muros de concreto pigmentado que, en tres niveles, resuelven de manera integrada programa, estructura, envolvente, instalaciones y conexión con el espacio público, al mismo tiempo que se extiende de forma irregular hacia el exterior para integrarse con el paisaje. Su implementación priorizó sostenibilidad, eficiencia energética y diseño bioclimático, así como el bienestar animal y la conservación ecológica como principios estructurales, no como añadidos programáticos. A través de tanques marinos de gran tamaño, los visitantes observan e interactúan con la fauna endémica. El recorrido del espacio público exterior, desde la conexión peatonal con la ciudad hasta la parte superior del edificio, sumerge al visitante en el mundo natural. El Centro se concibe como extensión del paisaje costero. Se busca que la arquitectura sirva como mediadora entre la ciudad y los sistemas vivos que la sostienen, por eso se concibió en función de las necesidades biológicas, conductuales y ambientales de las especies que alberga —reconocidas como
Figura 2_ Centro de Investigación del Mar de Cortés, imagen exterior, Tatiana Bilbao ESTUDIO©. Fotografía de Onnis Luque©.
portadoras de valor intrínseco, más allá de su utilidad para las personas—. Así, los hábitats configurados reproducen dinámicas naturales de luz, temperatura, profundidad y refugio, antes que escenografías para la contemplación humana. En lugar de reforzar la lógica extractiva —según la cual el mar es recurso y espectáculo—, se propone una lógica de interdependencia, pues se parte de que la ciudad existe gracias a esos ecosistemas. En este orden de ideas, la arquitectura deja de ser gesto de dominio y se convierte en herramienta para reconfigurar imaginarios orientados hacia formas más responsables de habitar. El entorno multiespecie que alojan los tanques se extiende a la relación del edificio con su clima, su vegetación y sus espacios abiertos al promover microhábitats que diluyen la frontera entre lo construido y lo vivo. El Centro no solo alberga biodiversidad, sino que a la par ensaya una pedagogía espacial de la coexistencia que propone cambiar el punto de vista de observado y observador con el fin de que la naturaleza retome su lugar en nuestro “mundo humano”.
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Figura 3_ Croquis - planta, Tatiana Bilbao ESTUDIO©.
Figura 4_ Croquis, Tatiana Bilbao ESTUDIO©.
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Figura 5_ Centro de Investigación del Mar de Cortés, imagen exterior, Tatiana Bilbao ESTUDIO©. Fotografía de Onnis Luque©.
Figura 6_ Centro de Investigación del Mar de Cortés, imagen exterior, Tatiana Bilbao ESTUDIO©. Fotografía de Onnis Luque©.
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Figura 7_ Collage, Tatiana Bilbao ESTUDIO©.
Figura 8_ Centro de Investigación del Mar de Cortés, imagen exterior, Tatiana Bilbao ESTUDIO©. Fotografía de Onnis Luque©.
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Figura 9_ Centro de Investigación del Mar de Cortés, imagen interior, Tatiana Bilbao ESTUDIO©. Fotografía de Onnis Luque©.
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Figura 10_ Collages, Tatiana Bilbao ESTUDIO©.
Creación
Dearq 45 Cómo citar: de la Rosa, Natalia. "Espacio urbano en Oaxaca y la naturaleza como opción: dos casos desde el arte". Dearq 45 (2026): 148-182. https:// doi.org/10.18389/dearq45.2026.10
Espacio urbano en Oaxaca y la naturaleza como opción: dos casos desde el arte Urban Space in Oaxaca and Nature as an Alternative: Two Art-Based Case Studies
Este dossier está dedicado a reflexionar sobre el espacio urbano desde Oaxaca. Se presentan dos aproximaciones: una realizada por Dell Alvarado desde el istmo de Tehuantepec y otra desarrollada por Edith Morales desde la capital, Oaxaca de Juárez. Con estos ejemplos buscamos exhibir distintas formas de pensar la ciudad, donde la relación con la naturaleza, el paisaje y el territorio es directa. El primer proyecto evidencia una intervención extractiva que, en beneficio de la acumulación de capital, ejerce violencia sobre las comunidades y pone en riesgo los recursos propios de sus territorios. El segundo explora, a través de la práctica artística, la posibilidad de una ciudad descentrada. Ambas aproximaciones nos remiten a la propuesta urbana de Elena Tudela Rivadeneyra y Manuela Guzmán Ramírez, es decir, a un conjunto de prácticas que obligan a repensar el diseño urbano en favor de una concepción interespecie, de infraestructura reparativa y de colaboración estratégica. Palabras clave: diseño descentrado, habitar multiespecie, infraestructura, multifuncionalidad, multidisciplinariedad. This dossier takes Oaxaca as its vantage point for reflecting on urban space through two approaches: one developed by Dell Alvarado in the Isthmus of Tehuantepec and the other by Edith Morales in the state capital, Oaxaca de Juárez. These examples show different ways of thinking about the city, each grounded in a direct relationship with nature, landscape, and territory. The first project exposes an extractive intervention that, in the service of capital accumulation, inflicts violence on communities and endangers the resources within their territories. The second explores, through artistic practice, the possibility of a decentered city. Both approaches lead us to consider the urban framework proposed by Elena Tudela Rivadeneyra and Manuela Guzmán Ramírez, that is, a set of practices that compel us to rethink urban design in support of an interspecies perspective, reparative infrastructure, and strategic collaboration. Keywords: Oaxaca, extractivism, critical cartography, food sovereignty, urban milpa, land defense, art and collectivity.
Natalia de la Rosa natalia.delarosa@comunidad.unam.mx Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, México
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq45.2026.10
DELL ALVARADO*
Dell Alvarado es una artista que, desde Unión Hidalgo, istmo de Tehuantepec (México), produce una serie de cartografías y archivos que revelan el impacto del extractivismo en este entorno urbano. El istmo ha sido históricamente un lugar de disputa y deseo colonial. Esta zona tiene una biodiversidad única, ya que resguarda tres bancos fundamentales de información genética. Tanto la existencia de petróleo y uranio como su ubicación geográfica estratégica han hecho de este territorio uno de los más explotados por empresas diversas, nacionales y extranjeras, así como han impulsado la planeación de un canal interoceánico. Ante esta realidad, la artista exhibe a profundidad el contexto de amenaza que enfrenta el territorio a través de una metodología propia que parte de la observación y los recorridos que realiza en la zona. El proceso continúa con la elaboración de bitácoras que, después, retoma para repensar el contexto urbano y sus transformaciones en el paisaje. En esta serie, Alvarado combina escenas urbanas con un registro cartográfico que condensa el tipo de tierras y cómo se demarcan en el territorio las afectaciones hechas por las intervenciones arriba mencionadas. Además, observamos pinturas que revelan una cotidianidad en tensión, las cuales toman la forma de cartografías que incluyen desde lenguaje simbólico por medio de signos referentes a la historia, la lengua zapoteca y códigos actuales, hasta una representación del territorio que opera entre el mapa y el archivo de las tierras de Unión Hidalgo.
* Sobre Dell Alvarado, pág. 186.
creación HUELLAS DEL PUEBLO / XTUUBA’ GUIDXI Este es un proyecto que reflexiona sobre la construcción y reconstrucción del paisaje urbano en Unión Hidalgo, en el istmo de Tehuantepec, Oaxaca, a partir de tres sucesos que transformaron la cotidianidad de la población: el impacto de las compañías eólicas, el sismo de 2017 y la rehabilitación de la Línea K ferroviaria del Tren Interoceánico. Los temas que se cruzan con estos hechos son: el diálogo con la comunidad, la memoria colectiva y la relación que existe entre estos sucesos y la defensa de la lengua materna. El resultado es una serie de obras de pequeño formato en pintura acrílica y rotuladores sobre bastidor.
Figura 1_ Enlace a video de bitácora. Figura 2 a 4_ Sin título. Técnica: Pigmento de tierra, hollín y pigmento de oro sobre bastidor. Formato: 10 cm x 10 cm.
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Figura 5_ Saa guidxi - Fiesta pueblo. Técnica: Acrílico, óleo y rotulador. Formato: 20 cm x 20 cm. Figura 6_ Lidxi Cha’cha - Casa pájaro carpintero. Técnica: Acrílico y óleo. Formato: 10 cm x 10 cm. Figura 7_ Balaga guiba’- armon. Técnica: Acrílico. Formato: 30 cm x 30 cm. Figura 8_ Binni xtinu gande ne gaa - Nuestra gente. Técnica: Acrílico, óleo y rotulador sobre bastidor. Formato: 30 cm x 30 cm. Figura 9_ Guze blenda - Rey pescado. Técnica: Acrílico y óleo. Formato: 20 cm x 20 cm.
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Figura 10_ Gui’chi’ Ze’ lu, Cartografía (papel para caminar), 2025. Página siguiente Figura 11_ Mapa cartográfico, 2024. Formato: 70cm x 100cm. Técnica: Pintura de tierra sobre papel.
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TIERRA PROMETIDA / LAYÚ BIZA’BÌ Esta serie desarrolla un mapeo cartográfico alternativo de muestras de suelo que registran las huellas de la extracción de recursos en Unión Hidalgo para proponer, en cambio, una lectura del territorio desde las experiencias locales. Desde la práctica artística, Alvarado comenzó a explorar las relaciones entre la tierra, la memoria y el cuerpo colectivo y a reflexionar sobre la violencia ejercida en el tejido social de la comunidad y los procesos de despojo que afectan al istmo de Tehuantepec. Su trabajo se sitúa en un espacio de resistencia donde la colectividad y la lengua se convierten en medios para recuperar el sentido de pertenencia. Recurre a muestras de suelo recolectadas en varios puntos de Unión Hidalgo para abordar el territorio desde la pintura, la cartografía, el archivo y el dibujo. Concibe la pintura como un acto de oralidad y como un mapa creado desde la gestualidad en los que el paisaje se transforma en memoria activa. Como artista del territorio Binnizá, le interesa el diálogo con otras comunidades afectadas por problemáticas similares, por lo que busca crear una sensibilidad compartida. Este proceso le ha permitido reconocer el territorio no solo como espacio físico, sino como experiencia política en la que la práctica artística es resistencia. Su arte es un intento por crear lenguajes que reafirmen la colectividad frente al olvido.
Figura 12_ Archivo de piedras, 2023. Frascos con tierra de Unión Hidalgo, medidas variables.
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Figura 13 y 14_ Cartografía II y II, 2024. Técnica: Pintura de tierra sobre papel. Formato: 70cm x 100cm.
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Figura 15_ Layú/ Bi- Tierra/ Aire, 2023. Técnica: Pintura de tierra, hollín, stencil, tierras sobre papel de algodón. Formato: 70 x 100 cm.
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Figura 16_ Layú/ Tierra, 2024. Técnica: Textura de tierra sobre papel algodón. Formato: 38 x 58 cm.
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Figura 17_ LAYÚ-LAYÚ-LAYÚ, 2024. Técnica: Pintura de tierra sobre papel. Formato: 30 x 65 cm.
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Figura 18_ Yu ni quina gu’ na’-Tierra que no quiere llorar, 2024. Técnica: Textura de tierra, hollín y tinta. Formato: 60 x 70 cm.
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Figura 19_ Contracartografía, 2023. Técnica: Tierra, textil, engrudo, polvo dorado, pantone de tierras sobre papel. Montado en panel. Formato: 70 x 100 cm.
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EDITH MORALES**
La práctica de Edith Morales representa un vínculo estrecho entre arte y territorio. Su obra se caracteriza por transitar tópicos y experiencias ligadas a la migración, la defensa del territorio y la soberanía alimentaria. La artista define su trabajo como una sistematización y recolección de datos, cuyo modo de aproximación depende de su labor como contadora. En 2012, Morales comenzó una colaboración en el Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca y, a partir de dicho acercamiento, inició una labor en torno a la soberanía alimentaria y el sistema milpa1. De esta manera, puso en marcha una colaboración entre comunidades y organizaciones, en la que se involucró en todo el proceso. Este acompañamiento dio paso a una inquietud por compartir todo lo relativo a dicha labor colectiva, centrada en el maíz y la alimentación en espacios urbanos. En 2019, una galería la invitó a exponer, y Morales propuso una exposición alrededor del maíz que tituló “Soberanía alimentaria”; posteriormente, se dio la invitación, por esta misma iniciativa, a lo que se conoció como Circuito Xochimilco, dedicado a conectar y difundir varios espacios ubicados en este barrio. De este recorrido surge Milpa Urbana, una apuesta coordinada por Morales, que busca compartir la visión comunal del sistema milpa en la ciudad a partir de una práctica colectiva que permite la existencia de la soberanía alimentaria. Cuando observamos el proyecto, es posible reconocer un tipo de práctica institutiva que propone a la siembra y el sistema milpa como centro y como núcleo de múltiples prácticas (educativas, políticas, estéticas), que atraviesan el trabajo personal y colectivo. Su impacto comenzó a sobrepasar a los vecinos de Xochimilco, ya que quienes visitaban los talleres provenían de zonas suburbanas, de manera que se convirtió en un lugar de trabajo y reunión distinto al que en general se oferta por la apuesta comercial que hay actualmente en Oaxaca.
** Sobre Edith Morales, pág. 186.
En esta operación, las experiencias ligadas a la migración, la defensa del territorio y la soberanía alimentaria pueden leerse como una resignificación de las condiciones y formas de conceptualización del archivo, el museo o el libro: la sistematización y recolección de datos que define el trabajo de la artista, heredada de su labor como contadora, se desplaza así del registro contable al terreno del arte.
1. La milpa es un sistema agrícola mesoamericano de origen antiguo que sigue practicándose hoy. Es un policultivo organizado en torno al maíz, asociado con frijol, calabaza y otras plantas acompañantes. Pero más que un sistema agrícola, es un sistema de conocimiento y de subsistencia que vincula la alimentación, la biodiversidad y la vida comunitaria.
creación CENTRO ECOLÓGICO MILPA URBANA El Centro Ecológico Milpa Urbana es un espacio biocultural, de conocimiento con la tierra y de soberanía alimentaria que gira en torno a la siembra con el fin de entender la dieta de la milpa. Activa proyectos de cultivo del maíz, huertos urbanos, conservación de las semillas, de economía local, alimentación, prácticas de apoyo mutuo (como la guelaguetza o el bordado), al tiempo que ofrece un lugar para exponer instalaciones o compartir el arte como parte de la vida cotidiana. Otros de los temas que involucra son las semillas, el cuidado del agua, el territorio, el idioma, el conocimiento tradicional, el respeto a los bienes comunes, por medio de talleres en los que se aprende sobre siembra, composta y microorganismos. Funciona con convocatoria abierta, bajo el único requerimiento de que participen quienes forman parte de esta comunidad. Dado el contexto de pandemia en el que fue inaugurado, sirvió como lugar de reunión ante el cierre de instituciones y la prohibición de uso de parques y otros espacios públicos. Así, comenzó la organización de talleres, presentaciones de libros, pláticas, transmisiones, mercados y otros, incluida la iniciativa Guelaguetza en la Vida Cotidiana. Milpa Urbana es un territorio en resistencia, explica Morales, ya que, al encontrarse ubicada en el centro de Oaxaca, contiene la turistificación y la gentrificación que acechan esta zona y conserva una zona verde que contrasta con la lógica de negocio que condiciona el resto del centro de la ciudad.
Figura 1_ Mapa de ubicación del Centro Ecológico Milpa Urbana en el barrio de Xochimilco, en relación con los ríos de la ciudad de Oaxaca de Juárez (2026), y fotografías de la fachada del Centro (2021). Mapa y fotografías de Edith Morales.
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Figura 2_ Talleres de composta, Centro Ecológico Milpa Urbana, 2021. Cortesía de la artista.
Figura 3_ Taller de plantas medicinales, Centro Ecológico Milpa Urbana, 2022. Cortesía de la artista.
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Figura 4_ Talleres de huerto urbano, Centro Ecológico Milpa Urbana, 2021. Cortesía de la artista.
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Figura 5_ Plática de presentación del maíz, Centro Ecológico Milpa Urbana, 2022. Cortesía de la artista.
Figura 6_ Presentación del maíz, Centro Ecológico Milpa Urbana, 2022. Cortesía de la artista.
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Figura 7_ Dos mazorcas de maíz amarillo de la cosecha de Milpa Urbana y semillas para la siembra, Centro Ecológico Milpa Urbana, 2022. Cortesía de la artista.
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Figura 8_ Talleres para niños, Centro Ecológico Milpa Urbana, 2023: alimentos con semillas, microorganismos y estampado de plantas con grana cochinilla. Cortesía de la artista.
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Figura 9_ Trabajos textiles del Centro Ecológico Milpa Urbana, 2022 y 2023. Antecedentes de la Colectiva Milpa Urbana: los proyectos El lienzo de la milpa y La manta del maíz que formó parte de La manta de la sanación, de Marietta Bernstorff. Cortesía de la artista.
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Dearq 45 HÍBRIDO Y PAISAJE Y TERRITORIO A partir de la fundación del Centro Ecológico Milpa Urbana, Edith Morales comenzó a reflexionar sobre lo que implica coordinar un espacio urbano. Para ella fue evidente que contar con un resquicio de territorio le permitía impedir que la tierra quedara ahogada por el concreto. Esto suponía, en sus palabras, “el hacer posible un proyecto de vida, poner en práctica lo aprendido con los campesinos que me comparten sus semillas y conocimientos de siembra”. Las exposiciones Híbrido (2021) y Paisaje y territorio (2022) dan cuenta de esta labor. La primera cuestiona la manera en que la agroindustria alimentaria, centrada en los monocultivos y los transgénicos, contamina la tierra y el agua y agrava el efecto invernadero. Frente a ese modelo, propone la soberanía alimentaria como alternativa. Paisaje y territorio, por su parte, reafirma el sentido de la disputa por el territorio. Cuestiona el uso generalizado del concreto y propone, en cambio, una reconexión con la tierra: preparar el suelo, sembrar, reconocer a los microorganismos, los ciclos de la tierra y la luna, cuidar el agua.
Figura 10_ Edith Morales, Paisaje y territorio (2022), instalación fotográfica y video; fotografías estenopeicas impresas sobre papel bond, 270 × 360 cm. Centro Ecológico Milpa Urbana. Cortesía de la artista.
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Figura 11_ Edith Morales, Híbrido (2021), impronta de maíz nativo sobre harina de maíz industrializada (Maseca). Centro Ecológico Milpa Urbana. Cortesía de la artista.
Figura 12_ Edith Morales, Híbrido (2021), impronta de maíz nativo sobre harina de maíz industrializada (Maseca). Centro Ecológico Milpa Urbana. Cortesía de la artista.
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Tierra Colorada, Nechixtlán
San Isidro Uyaco
San Juan Teita
San Andrés Siraxtla
Yosundúa
San Miguel Pecas
San Pedro Teozacoalca
San Mateo Peñasco
San Pedro Molinos
San Juan Mixtepec
San Juan Copola
Teposcolula
Figura 13_ Edith Morales, Zea maíz (2020), detalle de la instalación realizada con semillas de maíz nativo. Centro Ecológico Milpa Urbana. Cortesía de la artista.
ZEA MAÍZ Y TERRITORIO NÓMADA Morales elaboró Zea Maíz, la cual se expuso en Milpa Urbana cuando el espacio estaba en organización como lugar de encuentro. Comenzaron talleres de huerto y de revalorización de la tierra y, a la par, se presentó Zea Maíz, que Morales montó en una cochera, donde construyó una estructura en la que dispuso los maíces que había recolectado. Posteriormente, inició el laboratorio Territorio nómada, que generaba a través de residuos orgánicos composta para sembrar, y de esos residuos se generaba también el barro para hacer las cerámicas, que sirven para baldosas que cubren la tierra en espacios urbanos. Así, entre 2020 y 2023, este espacio se consolidó como el lugar de exploración para Edith de una práctica personal que cruza el arte y el activismo, como sucede con la investigación sobre microbioma.
Figura 14_ Enlace video de la exposición Zea Maíz.
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Figura 14-15_ Edith Morales, Territorio nómada / Territorio regenerativo (2020-2023), instalación; cerámica de baja temperatura (10 cm cada pieza), fotografía, planta de teocintle e hilos, y siembra de milpa en una parcela de 28 m². Centro Ecológico Milpa Urbana. Cortesía de la artista.
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Figura 16_ Colectiva Milpa Urbana, Zurciendo un río (2024-2026). Presentado con el COPUDEVER en la acción en defensa del río Verde, Tututepec, Oaxaca. Cortesía de la artista.
zurciendo un río Uno de los proyectos derivados de Milpa Urbana es Zurciendo un Río, el cual se desarrolla a través de la Colectiva Milpa Urbana. Esta colectiva está compuesta por mujeres que se reúnen a bordar y, mientras comparten experiencias, aprenden sobre la alimentación, el agua y la conexión con la tierra. Se trata de un proyecto nómada que se extiende hacia afuera del espacio, dedicado a reflexionar sobre cómo nos relacionamos con el agua y de qué manera nos afecta.
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Figura 17_ Colectiva Milpa Urbana, Zurciendo un río (2024-2026). Presentado en Biquini Wax EPS, Ciudad de México. Cortesía de la artista.
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Figura 18_ Colectiva Milpa Urbana, Zurciendo un río (2024-2026). San Pedro Chilazoa, Oaxaca. Cortesía de la artista.
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Figura 19_ Colectiva Milpa Urbana, Zurciendo un río (2024-2026). San Pedro Chilazoa, Oaxaca. Cortesía de la artista.
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* Dell Alvarado (Unión Hidalgo, Oaxaca, 1989). Su práctica artística se construye desde la necesidad de replantear y reconstruir su territorio a través de la investigación artística. Le interesa explorar las relaciones entre la tierra, la memoria y su lengua zapoteca para reflexionar sobre la violencia ejercida en el tejido social de su comunidad y los procesos de despojo geoestratégico que afectan el istmo de Tehuantepec. Entre sus proyectos más destacados se encuentran Layú biza’bì (Tierra Prometida) y Xtuuba’ Guidxi (Huellas del pueblo). Desde 2016 trabaja en su comunidad desarrollando talleres multidisciplinarios con infancias. Fue seleccionada en el 2.º Salón de Gráfica Universitaria Nacional (2020), en la modalidad de grabado menos tóxico, en Bogotá, Colombia. Vive y trabaja entre Oaxaca y Unión Hidalgo, en el istmo de Tehuantepec.
** Edith Morales. (Oaxaca de Juárez, 1968). Creció en el contexto de una familia migrante que se trasladó de la Mixteca a la ciudad de Oaxaca de Juárez. Trabaja como contadora desde hace más de tres décadas, estudió Licenciatura en Contaduría Pública, con formación en danza contemporánea y, posteriormente, en fotografía y video experimental. Su trabajo está vinculado a temas relacionados con el despojo, visto desde la minería, las desapariciones, la violencia contra las mujeres y la alimentación. Utiliza diversas estrategias para generar posibilidades estéticas y discursivas, mediante la sistematización y la recolección de datos para cuestionar al sistema, la memoria y la evidencia ilocalizable, lo que le permite confrontar la operatividad de políticas económicas del sistema y las repercusiones implícitas en ellas. Cuestiona, asimismo, la normatividad, las desapariciones, la invisibilidad del individuo ante el sistema y la violencia de género por medio de la resignificación de los símbolos que utiliza el Estado, el desvío de poder. Con ello busca una forma de incidencia y alteración de las condiciones impuestas por el capitalismo bajo el modelo del neoliberalismo y de las distintas violencias que dicho modelo desata.
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Ciudad descentrada: Diseño Multiespecie* Decentered City: Multispecies Design
Bajo la evidente disolución de los límites de las disciplinas que operan en el entorno físico (Ábalos 2005, Jauslin 2015) y la necesidad de redefinir la ontología del diseño de la ciudad (Escobar 2022), este número es un llamado a reflexionar sobre prácticas descentradas que dan cabida a entornos urbanos interespecie. En el marco de un pensamiento urbano descentrado, se propone repensar el diseño urbano más allá del antropocentrismo, abriendo espacio a formas de cohabitación interdependiente, multiespecie, y a infraestructuras que integren procesos ecosistémicos. Descentrar implica redistribuir la agencia en la producción del espacio —un desafío a los modelos tradicionales de urbanización— proponiendo nuevas formas de habitar que reconozcan la crisis ecológica. Referencias de esta perspectiva pueden encontrarse en conceptos como los parentescos raros (Haraway 2020), que replantean las relaciones interespecie, y en la ética urbana (Mostafavi 2017), que redistribuye la agencia en la ciudad. Desde la filosofía, Alain Badiou enfatiza la importancia política de pensar desde lo descentrado, mientras que el posthumanismo de Rosi Braidotti disuelve las fronteras entre lo humano, lo tecnológico y lo natural, impulsando un urbanismo basado en interdependencias (Gómez-Luque y Jafari 2017). De manera similar, la ecología urbana aplicada al diseño, así como la resiliencia de los ecosistemas urbanos, promueven una ciudad no extractiva, multiespecie y regenerativa.
y situado. Las formas de habitar, autogestionar y resistir en estos territorios ofrecen estrategias valiosas para repensar la ciudad desde una perspectiva no hegemónica, capaz de integrar saberes locales, infraestructuras adaptativas ancestrales y soluciones que emergen de la necesidad y la colectividad. Así, el sur global no solo es un espacio de vulnerabilidad, sino también un laboratorio de prácticas resilientes y de modelos urbanos que desafían la lógica centralizada del desarrollo. Se invita a diseñadores, ingenieros, geógrafos, biólogos, ecólogos, paisajistas, arquitectos y planeadores urbanos, entre otras disciplinas, a presentar artículos de investigación, originales e inéditos, que resalten y compartan experiencias, casos y trabajos multidisciplinarios, que estudien o evidencien paradigmas de diseño, tecnologías, técnicas, prácticas, o teorías sobre el diseño, planeación o transformación del entorno construido de la ciudad, en el que se benefician por igual humanos y no humanos.
bibliografía 1. 2. 3. 4.
Abalos, Iñaki. 2005. Atlas pintoresco: El observatorio. Barcelona: Editorial Gustavo Gili. Haraway, Donna J. 2020. Seguir con el problema. Generar parentesco en el Chthuluceno. Bilbao (España): Consonni. Escobar, Arturo. 2022. “Sobre el reequipamiento ontológico de las ciudades”. Astrágalo: Cultura de la Arquitectura y la Ciudad 1(30): 45-58. Gómez-Luque, Mariano y Ghazal Jafari, eds. 2018. New Geographies 09: Posthuman. Cambridge: Harvard University. Hagen, Isabel, Christian Huggel, Laura Ramajo, Noemí Chacón, Jean Ometto, Julio Postigo y Edwin Castellanos. 2022. “Climate change-related risks and adaptation potential in Central and South America during the 21st century”. Environmental Research Letters 17 (3): 033002. DOI: https:// doi.org/10.1088/1748-9326/ac5271. Jauslin, Daniel. 2015. “Infrastructure as landscape as architecture”. Research in Urbanism Series 3: 229-251. https:// rius.ac/index.php/rius/article/view/75. Mostafavi, Mohsen, ed. 2017. Ethics of the Urban: The City and the Spaces of the Political. Cambridge, MA: Harvard University. Reyer, Christopher, Sophie Adams, Torsten Albrecht et al. 2017. “Climate change impacts in Latin America and the Caribbean and their implications for development”. Regional Environmental Change 17 (6): 1601-1621.
Se busca reflexionar sobre las prácticas que parten de descentrar el diseño antropocéntrico, descentralizar las infraestructuras que lo soportan y deconstruir lo obsoleto. Y de esta forma permitir la reclamación de la ciudad a los agentes no-humanos o recrear procesos naturales. También, se pretende resaltar los procesos multitemporales con diversos actores que incluyen el mantenimiento, la colaboración y la adaptación.
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Aunque no se limita a una geografía específica, el número dará un espacio preferente a los trabajos del sur global. Es la geografía donde mayor impacto tendrá el cambio climático (Reyer et al. 2017, Hagen et al. 2022), donde se presenta una fuerte competencia entre el desarrollo económico y la protección ambiental; además de contar con características biofísicas de alta complejidad y riqueza, entre otros aspectos de carácter social como altos índices de pobreza, desigualdad y necesidades básicas insatisfechas.
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Además de visibilizar estos desafíos, trabajar con el sur global también permite fortalecer las prácticas existentes en materia de pensamiento urbano descentrado, interdependiente
* Texto de la convocatoria (marzo 10, 2025 a mayo 30, 2025) que dio origen al presente número 45 de la revista Dearq, titulado "Diseño multiespecie", publicado en mayo de 2026.
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políticas Política Editorial Dearq es una es una publicación indexada que se acoge a criterios internacionales de calidad, posicionamiento, periodicidad y disponibilidad en línea. Su objetivo es contribuir a la difusión de análisis, investigaciones, reflexiones y opiniones críticas que la comunidad científica nacional e internacional elaboren sobre la arquitectura, la ciudad y sus áreas afines. La revista es una publicación cuatrimestral (enero-abril, mayo-agosto y septiembre-diciembre) que publica al inicio de cada período. La revista publica artículos en español y en inglés (en casos excepcionales se incluyen traducciones de artículos que ya han sido publicados en otros idiomas, por la pertinencia del mismo dentro de las discusiones abordadas en el número). Todos los artículos publicados cuentan con un número de identificación DOI que facilita la elaboración de referencias bibliográficas, la búsqueda de artículos en la web y el cruce de citaciones entre diferentes repositorios. Este debe ser citado por los autores que utilizan los contenidos. La revista Dearq se encuentra adscrita al Departamento de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes, la cual se encarga del soporte financiero de la publicación. La estructura de la revista es la siguiente: un Equipo Editorial compuesto por un Director, un Editor, Gestor(es) Editorial(es) y Monitor(es); un Comité Editorial y un Comité Científico cuyos miembros son evaluados cada dos años en función de su aporte a la publicación, de su reconocimiento en el área y de su producción académica visible en otras revistas nacionales e internacionales indexadas; y un Equipo de Apoyo que se encarga de brindar soporte, corrección de estilo y traducción. El Equipo Editorial puede invitar a Editores expertos en su campo para organizar números específicos. Estos Editores proporcionan los términos de la convocatoria de artículos de acuerdo con el tema del número; participan, junto con el Equipo Editorial, en la revisión preliminar del contenido recibido y en la supervisión del proceso de evaluación de los artículos. El Equipo Editorial tiene la última palabra sobre la aceptación o el rechazo de los artículos presentados. Los Editores Invitados deben permanecer disponibles durante todo el proceso editorial y de publicación. La revista no realiza cobros a los autores por la sumisión de artículos, evaluación por pares, corrección de estilo o publicación; tampoco cobra cargos monetarios por la impresión y distribución de la revista física. I. Envío del Artículo La revista sólo recibe artículos en español y en inglés durante los periodos de convocatoria. Las fechas de estas convocatorias pueden ser consultadas en la página web de la revista. Los autores deben declarar el artículo como original e inédito, sin previas publicaciones en otras revistas y en conformidad con los derechos de propiedad intelectual. No debe estar simultáneamente en proceso de evaluación ni tener compromisos editoriales con otras publicaciónes. Los autores interesados en enviar un artículo a la revista Dearq deben hacerlo a través de la plataforma de gestión de contenidos. Este debe cumplir con las indicaciones y pautas específicas de las Normas de Publicación. El autor también debe diligenciar los siguientes anexos: 1. El formato de información personal y académica. 2. El "Certificado de Originalidad", el cual manifiesta que: el artículo es de su autoría y no ha sido publicado previamente; el artículo no se encuentra en un proceso de evaluación paralelo ni en un compromiso editorial con otra revista de investigación; es responsable de las ideas allí expresadas, así como la idoneidad ética del artículo; respeta los derechos de propiedad intelectual de terceros. 3. La "Autorización para el Uso, Reproducción, Impresión y Publicación" del material que no sea de su propiedad o autoría (planos, cuadros, gráficas, mapas, diagramas, fotografías, etc). 4. La autorización de la utilización de los derechos patrimoniales del autor (reproducción, comunicación pública, transformación y distribución), mediante la firma del "Documento de Autorización de Uso de Derechos de Propiedad Intelectual" dirigido al Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes para incluir su artículo en la revista Dearq. Luego de recibir el artículo, se notificará al autor y el equipo editorial procederá con los siguientes pasos: • Revisar el cumplimiento de los requisitos básicos descritos en las Normas de Publicación. • Someter el artículo a una herramienta de detección de plagio. Cuando se detecta plagio o auto plagio se rechaza el texto y se notifica a los autores. • Evaluar el artículo, pudiendo aceptar o rechazar el manuscrito con base a los siguientes criterios: - Cumplimiento de las normas de publicación. - Pertinencia y calidad del documento en relación con las convocatorias. - Coherencia y claridad de la argumentación. - Relevancia bibliográfica y soporte investigativo. - Claridad en la redacción. - Generación de nuevo conocimiento. Todo documento que supera esta primera etapa, es sometido a un proceso de evaluación bajo la modalidad doble ciego.
II. Evaluación por Pares A cada artículo se asignan dos pares evaluadores para una evaluación bajo la modalidad doble ciego; tanto los nombres de los autores como los de los evaluadores se mantienen en el anonimato. Los evaluadores se seleccionan conforme a su trayectoria académica, conocimiento y producción en la temática del documento a evaluar. Un mayor porcentaje de evaluadores corresponde a personas externas a la Universidad de los Andes. Los resultados de la evaluación se informan al autor en un plazo máximo de seis meses. Estos son notificados por el Editor a través de la plataforma de gestión de contenidos, quien emite uno de los siguientes conceptos: • Aceptar la publicación del documento sin modificaciones. • Aceptar la publicación del documento siempre que se realicen correcciones según los comentarios y observaciones realizadas. • Rechazar la publicación del documento. Cuando el artículo requiere modificaciones, el autor debe realizar los ajustes solicitados y enviar el artículo en el plazo establecido por el Editor. Si en una segunda revisión se observa que los cambios no han sido incorporados en la fecha acordada, el Equipo Editorial puede tomar la decisión de no publicar el artículo. Una vez que la revista Dearq reciba el artículo modificado se le informará al autor acerca de la decisión tomada. Si el texto es aprobado, es deber del autor gestionar la traducción al inglés o al español -en función del idioma original del texto sometido- y enviar el documento traducido dentro del plazo establecido por el Editor para su debida inclusión en la publicación. Nota: Se sugiere al autor verificar el "Formato de Evaluación" (disponible en la página web) antes de someter su artículo. III. Proceso Editorial Durante el proceso de edición, los autores pueden ser contactados por el Editor para resolver inquietudes. La plataforma de gestión de contenidos es el medio de comunicación principal entre la revista y los autores durante el proceso de envío, evaluación y edición. Para casos particulares pueden dirigirse al correo electrónico: dearq@uniandes.edu.co. Dearq se reserva la última palabra sobre la publicación de los artículos, el número en el que se incluyen y el derecho de hacer correcciones menores de estilo, asimismo de ajustar el resumen o las palabras claves. Dearq se encarga de verificar la traducción enviada por los autores. Cuando se considere que las traducciones no son las adecuadas se solicitará una segunda versión. El artículo se diagramará de acuerdo con los parámetros de diseño y maquetación de la revista. Cuando el artículo esté listo para publicación, se enviará a los autores para una revisión final. Solo se realizarán correcciones esenciales en esta etapa. Normas de Publicación La revista Dearq acepta las siguientes tipologías de documentos: • Artículo de investigación: Documento que presenta de manera detallada los resultados originales de investigaciones concluidas. Su estructura consta por lo general de cuatro apartes: Introducción, metodología, resultados y conclusiones. Extensión máxima: 4000 palabras. • Artículo de reflexión: Documento que presenta los resultados de una investigación terminada desde una perspectiva analítica, interpretativa o crítica, recurriendo a fuentes originales. Extensión máxima: 4000 palabras. El documento que no cumpla con estas condiciones será devuelto al autor y no podrá participar en el proceso de evaluación. Los artículos se deben presentar en documento Word, fuente Times New Roman, 12 puntos e interlineado doble, con márgenes de 2,5 x 2,5 x 2,5 x 2,5 cm, y sin datos de autoría o nombre(s) de autor(es) en el cuerpo del documento. Esta información se debe diligenciar en el formato de información personal y académica como documento adjunto. La estructura del documento debe constar de: • Título: Si el título requiere alguna aclaración deberá consignarse en la primera página, en nota al pie, mediante el uso de un asterisco al final del título. • Información adicional: En caso de que el artículo sea resultado de una investigación, se debe incluir la información del proyecto del que hace parte y el nombre de la institución financiadora. • Resumen: Debe indicar el propósito de la investigación, los principales resultados y las principales conclusiones. Extensión máxima: 100 palabras. • Palabras claves: Siete palabras clave, deben reflejar el contenido del documento, las temáticas precisas del artículo, las áreas de conocimiento en las que se inscribe y los principales conceptos. • Texto del artículo: Se debe indicar el lugar de inserción del material gráfico y sus respectivos pies de figura y créditos. • Bibliografía: Las referencias bibliográficas deben seguir el Manual de Estilo Chicago (autor-año). La bibliografía debe estar organizada alfabéticamente según el apellido del primer autor, seguida por el año de publicación. Las publicaciones de un mismo autor deben estar ordenadas cronológicamente según la fecha de publicación. Cuando los contenidos utilizados tengan un número
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políticas de identificación DOI, debe incluirse en este listado. Para más información sobre el modelo de citación, puede consultar la "Guía de Citación" (disponible en la página web). Nota: La extensión total del documento no debe exceder las 4.000 palabras.
• Cumple con los acuerdos de canje que la revista ha establecido con otras publicaciones e instituciones. • Solicita la autorización correspondiente a los autores y a las publicaciones cuando la revista quiera republicar o traducir un artículo previamente publicado.
Tablas y Figuras
Autores:
La información gráfica debe estar referenciada en el texto con su pie de figura correspondiente. Estas deberán presentarse precedidas de la palabra “Figura” y el número consecutivo que le corresponda. Se debe indicar el nombre de la imagen y la fuente de dónde se obtuvo o declarar si es creación propia. Para el caso de figuras múltiples, cada una debe estar referenciada. En el caso de las tablas, deberán presentarse precedidas por la palabra “Tabla” y el número consecutivo que le corresponda. Debajo de la tabla se debe indicar la fuente de la información presentada. Las tablas y figuras se publican en blanco y negro. La resolución mínima de las figuras debe ser de 300 dpi en formato de 12x16 cm. El número máximo de figuras es 20. Para compatibilidad con el sistema de evaluación de pares, las piezas gráficas (tablas y figuras) deberán enviarse en una carpeta adicional e independiente del texto, en formato JPEG , PNG o TIFF. Los nombres de los archivos deben ser correspondientes al tipo y número: FIG1, FIG2, FIG3 o TAB1, TAB2, TAB3.
• Presentan contenidos originales e inéditos que no están simultáneamente en proceso de evaluación ni tienen compromisos editoriales en otra publicación. • Se responsabilizan de las ideas expresadas en los contenidos que envían a Dearq. • Garantizan que el contenido es de su autoría y que salvaguardan los derechos de propiedad intelectual de terceros. • Solicitan las autorizaciones para usar, reproducir e imprimir el material que no sea de su propiedad o autoría (cuadros, gráficas, mapas, diagramas, fotografías, etcétera). • Se responsabilizan por el uso de imágenes, fotografías y otros materiales que acompañan el artículo o cualquier otro contenido que se publique en la revista. • Pueden mejorar técnicamente las imágenes para que sean legibles y cumplan con los requerimientos de las "Normas de Publicación". Sin embargo, cuando los resultados de la investigación se presentan como imágenes, los autores deben evitar modificarlas cuando esto conduzca a la falsificación, fabricación o alteración de sus resultados. • Autorizan el uso de los derechos patrimoniales de autor (reproducción, comunicación pública, transformación y distribución) para incluir su artículo en un número determinado de la Dearq. • Deben dar los respectivos créditos cuando empleen obras de terceros. En caso contrario, se incurre en plagio. • Elaboran sus contenidos con base en fuentes reales y datos verificables, y se comprometen a no suprimir o alterar la información empleada. • Incurren en una falta ética cuando utilizan fragmentos de un contenido propio sin citar la publicación original y/o sin ofrecer avances sobre lo ya publicado. • Reconocen como autores a todos los participantes en la elaboración del artículo y se comprometen a no incluir a quienes no hayan participado. • En caso de que el artículo sea resultado de una investigación, el autor debe declarar las instituciones en las que la investigación fue realizada, apoyada o aprobada. En caso de que el artículo no esté asociado con una institución, el autor debe indicar la institución a la que está afiliado actualmente. Si no está afiliado a una institución, este debe indicar su condición de independiente. • Declaran todas las fuentes de financiación de su investigación y el grupo o institución del que se deriva. • Se comprometen a no emitir críticas personales. En caso de disensos, estos deben ser estrictamente académicos. • Los autores aceptan someter sus textos a las evaluaciones anónimas de dos pares evaluadores y se comprometen a tener en cuenta las observaciones de los evaluadores, así como los ajustes solicitados por el Equipo Editorial. Estas deberán ser realizadas por el autor en el plazo que le sea indicado por el Equipo Editorial. • En el caso de que un artículo publicado presente errores de fondo detectados por el autor y que atente contra la calidad científica, podrá solicitar el retiro o corrección. • Cumplen con los protocolos éticos en las investigaciones que involucren seres vivos y que, según el caso, cuentan con los respectivos consentimientos informados. • Solicitan autorización cuando deseen republicar o traducir un contenido publicado en la revista. La publicación tiene que señalar con claridad y visibilidad los datos de la publicación original en la revista Dearq. • Presentan la versión final del artículo en dos idiomas: inglés y español.
Dearq cuenta con una serie de lineamientos éticos que señalan las responsabilidades y conductas del equipo editorial, autores y pares evaluadores. El Equipo Editorial vigila y cumple en su totalidad las normas establecidas por el Committee on Publication Ethics (COPE). Durante todo el proceso editorial, la revista garantiza igualdad y confidencialidad; aplica normas y declaraciones de autoría, mecanismos de control de plagio y de evaluación, también gestiona cualquier conflicto de intereses. Por otra parte, sigue las pautas de COPE para identificar, prevenir y abordar las faltas en la investigación científica. El Equipo Editorial: • Acusa recibo cuando un artículo ingresa a través de la plataforma. • Informa de manera oportuna a los autores sobre el proceso en el que se encuentra su artículo. • Garantiza una evaluación. • Selecciona a los evaluadores conforme a su trayectoria académica, conocimiento y producción en la temática del documento a evaluar. • Identifica y actúa ante cualquier conflicto de interés que pueda surgir. • Garantiza el anonimato de autores y evaluadores durante el proceso de evaluación. • Toma la decisión final sobre la aceptación o el rechazo de contenido, teniendo en cuenta las recomendaciones derivadas del proceso de evaluación. La selección y escogencia de los artículos está siempre basada en la calidad y relevancia de los mismos, en su originalidad y contribución al conocimiento de los campos de la arquitectura y la ciudad. En este sentido, cuando un artículo es rechazado la justificación brindada al autor se orienta hacia estos aspectos. • Cuando un miembro de la revista somete un contenido a revisión, este se retira de los procesos de recepción, evaluación y selección. • Respeta la posición intelectual y las ideas expuestas por el autor en su artículo. • No utiliza la información de los artículos recibidos para su propio beneficio o el de terceros hasta tanto ese contenido haya sido publicado. • Responde ante cualquier petición de retractación, corrección, reclamación o aclaración que se solicite a la revista. En caso de que el reclamo lo amerite, debe asegurarse de que se lleve a cabo la adecuada investigación tendiente a la resolución del problema. • Realiza las correcciones y/o aclaraciones en la versión digital de la revista, cuando se reconozca una inexactitud, omisión o errata en un contenido publicado. • Si un tercero detecta plagio, publicación previa, conducta no ética o error, puede declararlo poniéndose en contacto con el Editor a través del correo dearq@ uniandes.edu.co. Si esto se confirma, es obligación y responsabilidad del autor retractarse públicamente, con lo cual se procederá de inmediato al retiro o corrección pública. La corrección o retractación pública se realizará en el siguiente número impreso de la revista, así como en su versión digital. • Revisa y define periódicamente las políticas editoriales y éticas para garantizar que se ajusten a los criterios de calidad académica y editorial. • Garantiza la publicación oportuna de los números de la revista y su difusión entre los autores, evaluadores y colaboradores, así como la actualización de contenidos en los repositorios, bases de datos y sistemas de indexación nacionales e internacionales. • De igual manera, cumple las exigencias de divulgación y publicación digital y física de la revista mediante la actualización de plataformas de gestión editorial y canales activos para la divulgación de contenidos. • La difusión en redes sociales, correo electrónico o plataformas de publicación no debe ir en detrimento de la integridad del contenido del artículo.
Pares Evaluadores: • Aceptan evaluar un artículo cuando consideran tener las fortalezas académicas para emitir un concepto integral sobre los aportes del texto y los aspectos que se deben mejorar. • Informan al Equipo Editorial en caso de identificar conflicto de interés personal o profesional que pueda afectar la evaluación del artículo. • La revista Dearq cuenta con un formato de evaluación descargable en el sitio web que contiene preguntas con criterios definidos que el evaluador debe responder sobre el artículo objeto de evaluación. • Se comprometen a evaluar el artículo de manera imparcial y respetuosa. • Comunican al Equipo Editorial si detectan similitudes entre el artículo evaluado y otro que esté en proceso de publicación o que ya haya sido publicado. • Notifican si sospechan que el artículo en evaluación incurre en plagio o contiene datos falsos, para que el Equipo Editorial haga la debida verificación. • Se comprometen a no utilizar los contenidos del artículo sometido a evaluación en beneficio propio o de terceros hasta tanto el texto sea publicado. • Ofrecen, a partir de su experticia, lineamientos suficientes para que el autor pueda reforzar el texto. • Al aceptar evaluar un contenido, se comprometen a entregar un concepto (aceptar, rechazar o aprobar con modificaciones) del documento arbitrado en los plazos acordados con el Equipo Editorial.
policies Editorial Policy Dearq is an indexed publication that adheres to international quality, positioning, periodicity, and availability online. It aims to disseminate the national and international academic community's research, analyses, and opinions on architecture, urbanism, and related areas. The journal is a quarterly publication (January-April, May-August and September-December) published at the beginning of each period. The journal publishes unpublished content in Spanish and English (in exceptional cases, it includes translations of articles previously published in other languages when the content is relevant to the issue to be published). All published articles have a DOI identification number that facilitates the drafting of a bibliography, the search of articles on the web and the cross-referencing of citations among different repositories. The authors who use the journal's contents should cite it. Dearq is a journal ascribed to the Department of Architecture, School of Architecture and Design at Universidad de los Andes, which is responsible for the financial support of the publication. The journal's structure is as follows: An Editorial Team constituted by a Director, Editor, Editorial Manager(s) and Assistant(s); an Editorial Committee and a Scientific Committee whose members are evaluated every two years based on their contribution to the publication, their recognition in the area of study and their visible academic production in other national and international indexed journals; and a Support Team in charge of giving assistance, style correction and translation. The Editorial Team may invite Editors who are recognized experts in their field to organize specific issues. These Editors provide the call for papers terms in line with the topic of the issue, participate in a preliminary evaluation and follow the review process of submitted content along with the Editorial Team. The latter has the final say in accepting or rejecting submitted articles. The Guest editors remain available to the Editorial Team throughout the editorial and publication process. The journal does not charge authors for the editorial process, including article processing charges (APCs), article submission, peer evaluation process, style correction and publication. Nor does it charge for pages, colour or any instance where money is required to complete the publication process. I. Article Submission Dearq will only receive articles in Spanish and English on the dates established in the call for papers. The dates can be consulted on the journal's website. Authors should manifest that the text they present is of their authorship, unpublished, and respect the intellectual property rights of third parties. They must not be in an evaluation process or have any editorial commitment with another publication. Authors interested in submitting an article for publication should do it through the content management platform. The article must comply with the specific guidelines and editing rules established in the Publication Guidelines. The author should also deliver the following documents: 1. The personal and academic information form. 2. The 'Certificate of Originality', which manifests that: The article is of their authorship and unpublished; the article is not in a parallel evaluation process or editorial commitment to any other research journal; the author is solely responsible for the ideas expressed therein and their ethical suitability; the author respects the intellectual property rights of third parties. 3. The 'Authorization for the Use, Reproduction, Printing and Publication' of the additional material not of their property or authorship (plans, tables, graphs, maps, diagrams, photographs, etc.). 4. Authorize the use of the author's patrimonial rights (reproduction, public communication, transformation and distribution) by signing the 'Authorization Document for the Use of Intellectual Property Rights' addressed to the Universidad de los Andes' Department of Architecture to include the article in Dearq. When the article is received, the author will be notified, and the editorial team will undertake the following steps: • Verify strict compliance with the requirements described in the Publication Guidelines. • Submit the article through plagiarism control. If plagiarism or auto-plagiarism is detected, the article will be immediately rejected, and the author will be notified. • Following this, accept or reject the article based on the following criteria: - Relevance and quality of the article regarding the calls for papers. - Coherence and quality of argumentation. - Bibliographic relevance and investigative support. - The clarity in writing. - Generation of new knowledge. Every article that passes this preliminary phase will be submitted to a double-blind review process.
II. Peer Review Process Two peer reviewers will be assigned to each article for a double-blind review process, during which the authors and the reviewers will remain anonymous. The peer reviewers are selected based on their academic trajectory, knowledge and scientific production within the article's theme. A higher percentage of peer reviewers are external to Universidad de los Andes. The results will be communicated to the author within a maximum period of six months. The Editor notifies the authors through the content management platform and issues one of the following concepts: • Accept article publication with no modifications required. • Accept article publication after corrections have been made based on the comments and observations. • Reject article publication. If modifications are required, authors must make the requested adjustments and re-submit the article within the period established by the Editor. If in a second review, it is observed that the changes have not been incorporated, the Editorial Team can decide not to publish the article. If the article has passed the evaluation process, the author will be notified of the decision taken by the Editorial Team. If it is approved for publication, the author must translate it into English or Spanish - depending on the text's original language - and send the translated article as per the deadline established by the Editor. Note: We suggest authors check the 'Peer Review Format' (available on the journal's website) before submitting the article. III. Editorial Process The content management platform will be the primary communication channel between the journal and the authors during submission, evaluation, and editing. For particular cases, authors may direct their queries to the email address: dearq@uniandes.edu.co. Dearq has the final say on the publication of the articles, the issue in which they will be featured, and the right to make minor style corrections and adjust the abstract or keywords. Dearq verifies the translation sent by the authors. When it is considered inadequate, a second version will be requested. The article will be drafted according to the journal's design and layout parameters. When the article is ready for publication, it will be sent to the authors for a final revision. Only essential corrections will be made at this stage. Publication Guidelines Dearq accepts the following types of articles: • Research article: An article that presents the results from completed research detailedly. The structure comprises four sections: introduction, methodology, results, and conclusions. Maximum length: 4000 words • Reflection paper: This article presents the results from completed research in an analytical, interpretative, or critical manner and draws on authentic sources. Maximum length: 4000 words If the article does not meet these conditions, it will be returned to the author and excluded from the review process. Articles should be sent in Word format using Times New Roman size 12, double-spaced with the following margins: 2.5 x 2.5 x 2.5 x 2.5 cm. They should not include the author's name. The authors should fill out the personal and academic information form and deliver it as an attached document. The structure of the document should include the following: • Title: If the title needs any clarification, this should be placed on the first page in a footnote using an asterisk. • Additional information: If the article is part of a research project, the project information should be included along with the financing institution. • Abstract: This should include the purpose of the research with the main results and conclusions. Maximum length: 100 words • Keywords: Seven keywords should reflect the content of the document, indicate the precise topics of the article and highlight the area of knowledge in which the main concepts are located. • Text: This should indicate where visual material should be placed, including figure captions and titles. • Bibliography: The Chicago Manual of Style (author-date) referencing system should be used. References should be listed alphabetically following the author's surname. When there are several works by the same author, single-authored works should be cited first in chronological order by publication date. Where applicable, the DOI identification number of a reference must be included in the list. For more information, please refer to the 'Citation Guide' (available on the journal's website). Note: The total length of the document should not exceed 4.000 words.
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policies Tables and Figures Any visual information should be referenced within the text with a corresponding image caption. The word 'Figures' (diagrams, photographs, and images) should come before all the figures with the corresponding consecutive number. The author must indicate the name of the image and the source from where it was obtained or declare if it is their creation. In the case of multiple figures, each one must be referenced. In the case of tables, they must be preceded by the word 'Table' with the corresponding consecutive number. The source of information should be presented under the table. Tables and figures are published in black and white. The minimum resolution of the figures must be at least 300 dpi in 12x16 cm format. The maximum number of figures is 20. The graphic material (tables and figures) should be sent in a folder separate from the text in either JPEG, PNG or TIFF format. The file's names should correspond to the type and number: FIG1, FIG2, FIG3 or TAB1, TAB2, TAB3.
Dearq has a series of ethical guidelines that outline the responsibilities and proper conduct of editors, authors, and peer reviewers. The Editorial Team oversees and fully complies with the standards established by the Committee on Publication Ethics (COPE). Throughout the editorial process, it implements equality, confidentiality, plagiarism control, review mechanisms, authorship rules and disclosures, and manages conflicts of interest. Furthermore, it follows COPE's guidelines for identifying, preventing and dealing with research misconduct. The Editorial Team: • Confirms receipt of content sent through the content management platform. • Promptly informs authors of the process the article is undergoing. • Ensures an efficient evaluation process. • Selects reviewers considering their academic trajectory, knowledge, and scientific production within the article's subject matter. • Identifies and acts on any conflicts of interest that may arise. • Guarantees the anonymity of authors and reviewers during the evaluation process. • Makes the final decision on whether to accept or reject an article considering the recommendations derived from the evaluation process. The selection will be based on the article's quality, importance, relevance, originality, and contribution to architecture and urbanism. In this sense, when an article is rejected, the justification given to the author is oriented through these aspects. • When Dearq members submit content, they are excluded from the reception, evaluation and selection processes. • Respects the academic positions and ideas presented by the author in their article. • Does not use information from the article for their benefit or the benefit of third parties before it is published. • Responds to any request for retractions, corrections, objections and clarifications. If the claim warrants it, the editorial team ensures that the appropriate investigation is carried out to solve the problem promptly. • Makes corrections and includes clarifications on the digital version of the journal when inaccuracy, omission or erratum of published content is acknowledged. • When a third party detects plagiarism, previous publication, unethical conduct or error, they should declare it by contacting the Editor via email at dearq@ uniandes.edu.co. If confirmed, it is the obligation and responsibility of the author to retract publicly, which will proceed immediately to the removal of the article or public correction. The correction will be made in its digital version and the next printed issue of the journal. • Periodically defines and reviews the journal's editorial and ethical policies to guarantee compliance with academic and editorial quality criteria. • Guarantees timely publication of each issue and dissemination of published contents among authors, reviewers, and contributors. Ensures the journal's contents are updated in the national and international repositories, databases and indexing systems. • Likewise, it covers digital and physical publications diffusion by updating editorial management platforms and active channels to disseminate content. • The dissemination of published material through social media, email and publication platforms should not be detrimental to the integrity of the article's content. • Complies with the exchange agreements established between Dearq and other publications and institutions.
• When the Editorial Team is interested in publishing an article that has been published, it commits to request the corresponding authorization and indicate the original publication's data. Authors: • Must present an original and unpublished article, not in a parallel evaluation process or editorial commitment to another publication. • Responsible for the ideas expressed in the contents they send to Dearq. • Guarantee that the content is of their authorship and that they safeguard the intellectual property rights of third parties. • Request permission to use, reproduce and print material that is not of their property or authorship (charts, graphs, maps, diagrams, photographs, etc.) • They can technically improve images for readability and to comply with the requirements described in the 'Publication Guidelines'. However, where research data is presented as images, authors should avoid modifying images when this leads to the falsification, fabrication or alteration of their results. • Accept responsibility for using material accompanying the article or any other content published in the journal. • Authorize the use of the authors' property rights (reproduction, public communication, transformation and distribution) to include their article in a specific issue of Dearq. • When using third parties' ideas, they must acknowledge and credit the author by making the correct citation and reference. Otherwise, the author will be considered to have committed plagiarism. • Prepare their contents based on authentic sources and verifiable data, and undertake not to delete or alter the information used. • They become guilty of ethical misconduct when they use fragments of their published content without citing the original publication or offering advances on what has already been published. • Give credit to all those who participated in the study. Those who made significant contributions to the investigation should be regarded as co-authors. Nevertheless, authors who have not directly contributed to the drafting of the manuscript should not be included. • If the article is part of a research project, the authors should declare the institution at which the research was conducted, supported or approved. If the article is not affiliated with an institution, the authors must list their current institutional affiliation. If the authors don't have a relevant institutional affiliation, they should state their independent status. • Declare all funding sources for their research and the group or institution from which it is derived. • Pledge not to make any personal criticism. In case of disagreement, these must be strictly academic. • Agree to submit their texts to anonymous evaluations of two peer reviewers and take their observations and the adjustments requested by the Editorial Team. The author must make these modifications and corrections to the article within the period established by the Editorial Team. • If the author detects substantive errors in a published article that threaten its scientific quality, he may request the removal or correction. • Comply with ethical protocols in research involving living beings and have the corresponding informed consent, as the case may be. • If another journal or publication wishes to incorporate an article already published in Dearq, the author or publisher must request authorization from the Editorial Team. The publication must clearly and visibly indicate the data of the original publication in Dearq. Peer Reviewers: • Accept to review an article when they consider they have the academic strengths to issue a comprehensive concept about the contributions of the content and the aspects that need to be improved. • Inform the Editorial Team in case of identifying a personal or professional conflict of interest that could affect the evaluation of the article. • Dearq has a downloadable Peer Review Format available on the website's homepage through the Peer Reviewers section. It contains questions with defined criteria, which the reviewer must answer regarding the article under evaluation. • Review the article in an objective, neutral and impartial manner. • Inform the Editorial Team if they detect similarities between the reviewed article and another article in the process of publication or already published. • Notify any suspicion that the article under review contains plagiarism or false data so that the Editorial Team can carry out the appropriate investigation. • Agree not to use the article under evaluation for their benefit or the benefit of third parties before it is published. • They should support and clearly explain their doubts about the investigation under evaluation so that the author will have sufficient guidelines to strengthen the article. • Suggest that the article be accepted, rejected, or approved with modifications within the agreed deadlines with the Editorial Team.